jueves, 7 de julio de 2016

Puerto de Rosario: la transferencia de US$135.000 que cambió la declaración de Gustavo Shanahan

Por: Esteban Urreiztieta

Jordi Pujol Ferrusola quedó nuevamente en el centro de la investigación de la Audiencia Nacional española por la operación del Puerto de Rosario. Según la documentación analizada por la Justicia española, el primogénito del expresidente catalán transfirió 135.000 dólares a su exsocio argentino Gustavo Shanahan en abril de 2015 y, ese mismo día, Shanahan acudió ante un notario en Rosario para retractarse de las declaraciones que había realizado dos años antes a El Mundo sobre el origen de los fondos utilizados por Pujol para ingresar en el negocio portuario argentino.

La Agencia Tributaria española detectó la transferencia durante la investigación por blanqueo de capitales que se sigue contra Pujol Ferrusola. El dinero fue enviado desde Inter Rosario Port Services, sociedad vinculada al empresario catalán, a Pershing LLC, una compañía propiedad de Shanahan.

La operación se concretó el 24 de abril de 2015. Ese mismo día, el empresario argentino formalizó ante escribano una declaración en la que desmentía bajo juramento haber afirmado que Pujol Ferrusola había invertido dinero procedente de Suiza, Panamá o Andorra en el Puerto de Rosario.

El cambio de versión quedó bajo la lupa de la Fiscalía Anticorrupción cuando Shanahan declaró posteriormente como testigo, por videoconferencia, ante el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, a cargo del juez José de la Mata.

El Ministerio Público le comunicó que Hacienda había localizado la transferencia y advirtió que estudiaba cambiar su condición de testigo a investigado por un eventual delito de falso testimonio.

La denuncia sobre los 12 millones de dólares
Dos años antes de su retractación, Shanahan había ofrecido a El Mundo una versión completamente diferente sobre la llegada de Pujol Ferrusola al negocio portuario rosarino.

En una entrevista realizada en el Hotel Savoy de Rosario y publicada en septiembre de 2013, el empresario argentino aseguró que Pujol Jr. había invertido 12 millones de dólares procedentes de Suiza, Andorra y Panamá.

Según aquella declaración, el dinero había ingresado al negocio "en negro". Shanahan sostuvo entonces que Pujol Ferrusola no disponía de dinero declarado suficiente para realizar semejante inversión y que los fondos habían sido movilizados desde el exterior.

El empresario también mencionó a un gestor inglés, Herbert Rainford, a quien identificó como la persona encargada de mover el dinero de Pujol.

En aquella entrevista, Shanahan vinculó directamente el origen de los fondos con la estructura empresarial mediante la cual Pujol Ferrusola participaba del negocio portuario.

"Jordi Pujol Jr. invirtió 12 millones en Rosario desde Suiza, Andorra y Panamá", afirmó entonces el empresario argentino.

También sostuvo que Pujol "lo metió de golpe todo en negro" y llegó a comparar a la familia catalana con los Perón.

Los antecedentes societarios del Puerto de Rosario
La historia de Gustavo Shanahan en el Puerto de Rosario se remonta a 2005, cuando ingresó como accionista de la mano del empresario de medios Orlando Vignatti y de Guillermo Salazar Boero, quien posteriormente quedó al frente de Terminal Puerto Rosario (TPR).

Los movimientos accionarios que se produjeron aquel año terminaron desembocando en una disputa judicial entre los socios argentinos y los empresarios españoles vinculados a Jordi Pujol Ferrusola.

Los accionistas españoles, encabezados por el hijo del expresidente catalán, recurrieron entonces a la Justicia de Rosario para denunciar a sus contrapartes locales por una maniobra societaria que, según sostuvieron, había perjudicado sus intereses.

El conflicto tuvo como origen una particular asamblea societaria realizada en las vísperas de Navidad. Los empresarios españoles sostuvieron que en aquella reunión se habían introducido modificaciones en la composición accionaria sin su aprobación, alterando la estructura de la sociedad y afectando la posición de los Pujol.

La disputa se produjo en paralelo con una serie de cambios en el control de Terminal Puerto Rosario. En 2007, Salazar Boero quedó como accionista mayoritario de TPR luego de que Orlando Vignatti le transfiriera sus acciones.

Pero la nueva composición accionaria tampoco logró estabilizar la situación económica del puerto.

En enero de 2008, Salazar Boero se asoció con Raiser SA, propiedad de Osvaldo Sortino, y ambas compañías conformaron Terminal Granelera SA, una sociedad que tuvo una existencia efímera y que terminó dejando importantes obligaciones impagas.

La situación financiera de la terminal se deterioró rápidamente. En 2009, Salazar Boero abandonó el negocio portuario en medio de una crisis que desembocó en la convocatoria de acreedores de TPR. El pasivo acumulado por la terminal se estimaba entonces en alrededor de 140 millones de pesos.

Una parte importante de las deudas acumuladas por la empresa tuvo su origen, según los datos incorporados a la investigación, en aquella sociedad constituida en enero de 2008 entre TPR y Raiser.

La firma dejó tras de sí una enorme cantidad de cheques rechazados. De acuerdo con los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al 22 de julio de 2009, Terminal Puerto Rosario había librado 1.171 cheques rechazados por un total de 11.707.462,54 pesos.

Raiser SA, por su parte, había emitido 568 cheques sin respaldo económico por un monto de 18.188.697,71 pesos, según los mismos registros.

La crisis de 2009 constituye un antecedente relevante para comprender la posterior situación del Puerto de Rosario. Fue precisamente en ese contexto de deterioro económico y convocatoria de acreedores cuando comenzó a quedar bajo discusión la verdadera estructura societaria del negocio, el origen de los fondos aportados por sus accionistas y las sucesivas transferencias de participaciones.

En ese entramado aparece nuevamente Gustavo Shanahan, quien había ingresado al negocio portuario en 2005, antes de que la participación de los Pujol y las posteriores operaciones financieras convirtieran al puerto rosarino en una de las piezas argentinas de la investigación desarrollada por la Justicia española.
 
El puerto bajo investigación
La investigación española puso el foco en la adquisición de una participación del 30% del Puerto de Rosario por parte de la familia Pujol.

Según las cifras declaradas, la participación fue adquirida en 2007 por 335.506,46 euros. Cinco años más tarde, el paquete accionario fue vendido a la aceitera argentina Vicentín por 7.289.219,13 euros.

La diferencia entre ambos valores representó, según los importes declarados, un beneficio de 5.361.782,94 euros.

La Agencia Tributaria española comenzó a cuestionar la lógica económica de la operación. En sus informes planteó dudas sobre los importes declarados y consideró desproporcionado el precio obtenido en la venta respecto de la inversión originalmente informada.

La investigación también tomó en cuenta la situación patrimonial de Terminal Puerto Rosario, la sociedad explotadora del negocio, que presentaba patrimonio neto negativo como consecuencia de las pérdidas acumuladas.

La hipótesis de Hacienda era que detrás de aquella operación podía existir un mecanismo de blanqueo de capitales.
 
La retractación ante escribano
El 24 de abril de 2015, exactamente el día en que se produjo la transferencia de los 135.000 dólares, Shanahan concurrió ante un escribano de Rosario.

Allí dejó asentado que desmentía las declaraciones que se le habían atribuido en El Mundo en septiembre de 2013.

Cuando meses después fue interrogado por la Justicia española, Shanahan leyó ante el juez De la Mata el contenido de aquella declaración notarial.

El empresario afirmó que la entrevista con este diario había durado apenas unos minutos y sostuvo que las declaraciones publicadas habían sido tergiversadas.

También negó bajo juramento que Pujol Ferrusola hubiera invertido dinero procedente de bancos situados en Suiza, Panamá o Andorra y rechazó que los fondos hubieran sido transmitidos mediante testaferros.

Sin embargo, reconoció como auténtico un correo electrónico en el que Pujol Ferrusola le advertía que recibiría dinero procedente de Suiza. Shanahan afirmó que aquel mensaje había sido sacado de contexto y que ambos mantenían un lenguaje coloquial.
 
La pregunta del fiscal
Durante la declaración ante la Audiencia Nacional, el fiscal Anticorrupción Fernando Bermejo centró su interrogatorio en la coincidencia entre la retractación de Shanahan y la transferencia de 135.000 dólares.

Después de que el empresario leyera su declaración notarial, el fiscal le recordó la fecha que él mismo había señalado: 24 de abril de 2015.

Bermejo le preguntó entonces si aquel día había celebrado un acuerdo con Pujol Ferrusola.

Shanahan negó recordarlo.

El fiscal le indicó que la Agencia Tributaria había localizado una transferencia de 135.000 dólares procedente de Inter Rosario Port Services, cuyo administrador era Jordi Pujol Ferrusola, con destino a Pershing LLC y como beneficiario el propio Shanahan.

El empresario respondió que no lo recordaba.

Ante la insistencia del fiscal, explicó que podía tratarse de una casualidad y que el dinero correspondía a un pago y reconocimiento por haber contribuido a salvar al puerto de la quiebra, después de que éste hubiera entrado en concurso de acreedores en 2009.

Pero Bermejo volvió a señalar la coincidencia: el mismo día en que Shanahan retiraba sus acusaciones ante un escribano, recibía el dinero.

"¿El cambio de criterio lo hace porque recibe la transferencia?", preguntó el fiscal.

Shanahan respondió que las casualidades no podía explicarlas.

Al terminar el interrogatorio, Bermejo le advirtió que el Ministerio Fiscal estudiaría la posibilidad de cambiar su condición de testigo a investigado por falso testimonio.

El correo de los 1,5 millones de dólares
La situación de Shanahan se complicó además por otro episodio incorporado a la investigación.

Durante su declaración, el juez De la Mata le preguntó por un correo electrónico enviado por Pujol Ferrusola el 20 de diciembre de 2005.

En aquel mensaje, el empresario catalán le comunicaba que había enviado 1.252.609,60 euros, equivalentes entonces a 1,5 millones de dólares, a una dirección que Shanahan le había proporcionado.

El correo señalaba expresamente que el dinero llegaría desde Suiza y le pedía que estuviera atento.

Shanahan dijo no recordar haber recibido aquella cantidad.

El juez cuestionó esa respuesta y le recordó que la suma era suficientemente importante como para resultar difícil de olvidar. El empresario respondió que recibía 1,5 millones de dólares todos los años.

De la Mata planteó entonces otra posibilidad: que aquel dinero no estuviera destinado al Puerto de Rosario sino a otros negocios en los que Shanahan colaboraba con Pujol Ferrusola, incluso como receptor de fondos destinados a terceras personas.

Shanahan negó nuevamente esas circunstancias.
 
La operación que puso al Puerto de Rosario en el centro de la causa
La investigación española comenzó a reconstruir de esta manera una serie de operaciones financieras relacionadas con la participación de Pujol Ferrusola en el Puerto de Rosario.

El relato original de Shanahan había servido como una de las principales pistas para seguir el rastro del dinero. Sus declaraciones sobre los 12 millones de dólares procedentes de Suiza, Panamá y Andorra fueron posteriormente incorporadas al análisis de la Agencia Tributaria española.

Pero la posterior retractación del empresario argentino introdujo un nuevo elemento: la existencia de una transferencia de 135.000 dólares realizada el mismo día en que modificó ante escribano su versión sobre la participación de Pujol Ferrusola en el negocio.

Para Hacienda, además, existían dudas sobre los valores declarados en la compra y posterior venta de la participación portuaria.

Pujol Ferrusola había declarado haber pagado poco más de 335.000 euros por el 30% del negocio y posteriormente haberlo vendido por más de 7,2 millones. La diferencia generaba un beneficio superior a los cinco millones de euros.

El fisco español consideró que debía determinarse qué había detrás de esa diferencia y cuál había sido realmente el origen de los fondos utilizados en la inversión.
 
Un testigo bajo sospecha
La declaración de Shanahan ante la Audiencia Nacional terminó convirtiéndose así en otro frente de la investigación.

El empresario argentino había acusado públicamente a Pujol Ferrusola de haber utilizado dinero procedente de paraísos fiscales para ingresar en el Puerto de Rosario. Dos años después, ante un escribano, había negado esas mismas afirmaciones.

Y el mismo día de aquella retractación había recibido una transferencia de 135.000 dólares desde una sociedad vinculada al propio Pujol Ferrusola.

La Fiscalía Anticorrupción quedó entonces ante la necesidad de determinar si se trataba de una coincidencia, de un pago legítimo relacionado con el negocio portuario o de una operación destinada a modificar el testimonio de uno de los principales testigos de la causa.

Mientras tanto, el Puerto de Rosario permanecía como una de las piezas argentinas de la investigación sobre el patrimonio y los negocios internacionales del primogénito del histórico dirigente catalán.

La Justicia española debía determinar, a partir de la documentación financiera, los testimonios y las operaciones societarias, cuál había sido el verdadero origen del dinero utilizado en la inversión y qué relación existió entre aquel dinero y el cambio de versión de Gustavo Shanahan.
Fuente: Diario El Mundo

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