domingo, 2 de agosto de 2026

COTAR, la historia que se niega a terminar: los trabajadores buscan transformar la quiebra en un nuevo comienzo

Tras la quiebra de la histórica láctea rosarina, 120 trabajadores conformaron una cooperativa, recuperaron la producción y ahora presentaron una oferta judicial para adquirir la empresa utilizando sus propios créditos laborales. Buscan preservar las fuentes de trabajo y mantener vivo uno de los emblemas de la industria santafesina
De la quiebra a una nueva oportunidad

La historia de COTAR, la Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario Limitada, comenzó en 1935, cuando un grupo de productores decidió unirse para fortalecer la comercialización de la leche y consolidar un modelo basado en el trabajo cooperativo. Con el paso de las décadas atravesó etapas de crecimiento, crisis y recuperación hasta convertirse en una de las marcas más representativas de la industria láctea santafesina. Hoy, mientras enfrenta uno de los momentos más trascendentes de su trayectoria, esa historia vuelve a escribirse de la mano del cooperativismo.

El presidente de la Cooperativa de Trabajo y Provisión de Servicios para Productores Rurales Nuevo COTAR de la Gente Limitada, Emiliano Medín, explicó en Señales que la reciente presentación realizada ante la Justicia representa un paso decisivo para garantizar la continuidad de la empresa y, sobre todo, preservar las fuentes laborales que durante más de nueve décadas sostuvieron la identidad de la cooperativa.

La propuesta presentada tiene un objetivo central: asegurar la continuidad de los puestos de trabajo y proteger el legado cooperativo de una empresa con 91 años de historia. Para ello, los trabajadores impulsaron un mecanismo previsto por la Ley de Concursos y Quiebras que combina créditos laborales y no laborales para formular una oferta destinada a quedarse con los activos de la firma.

El eje de esa estrategia consiste en utilizar los créditos laborales como parte de pago. Aunque Medín aclaró que los aspectos técnicos corresponden al ámbito jurídico, explicó que la legislación otorga a los trabajadores, como titulares de créditos privilegiados, la posibilidad de compensar esas acreencias para acceder a los activos de una empresa en quiebra, siempre que así lo determine el juzgado o que la diferencia entre los créditos y el valor de los activos lo permita.

En el caso de Nuevo COTAR de la Gente, inicialmente participaron 141 trabajadores y actualmente permanecen activos 120, quienes decidieron ceder sus créditos laborales a la cooperativa para fortalecer la propuesta presentada ante la Justicia y convertirlos en una herramienta para defender sus propios puestos de trabajo.

Esos créditos corresponden a deudas verificadas dentro del proceso de quiebra de la ex COTAR e incluyen indemnizaciones, salarios adeudados y otras obligaciones laborales acumuladas con el paso del tiempo. Esa base económica se complementó con la adquisición de créditos no laborales mediante acuerdos alcanzados con distintos acreedores.

"Nos pusimos de acuerdo para comprar esos créditos y generar un volumen que nos permitiera realizar una oferta", explicó Medín.
Cuando la histórica COTAR entró en quiebra, los trabajadores quedaron posicionados como acreedores privilegiados por una deuda integrada por salarios impagos e indemnizaciones que rondaba los 1.100 millones de pesos. Desde esa condición comenzaron a diseñar un esquema que les permitiera intervenir en el proceso de liquidación y adquirir la fuente de trabajo utilizando esos créditos laborales como parte de pago, una posibilidad contemplada por la legislación para las cooperativas de trabajadores.

Con el paso del tiempo, la estrategia se amplió. Además de ceder sus créditos laborales a la cooperativa, los trabajadores avanzaron en la compra y el acuerdo de créditos no laborales para robustecer la oferta. En ese camino alcanzaron entendimientos con la Municipalidad de Rosario, la Administración Provincial de Impuestos (API) y distintos acreedores privados, mientras continuaban negociando un acuerdo con la Empresa Provincial de la Energía (EPE), uno de los principales acreedores del proceso.

Ese entramado permitió conformar una propuesta que, según Medín, busca mucho más que la adquisición de los activos: garantizar la continuidad de la producción, preservar 120 puestos de trabajo directos y sostener el legado de una empresa con más de nueve décadas de historia ligada al cooperativismo y a la industria láctea santafesina.

Ahora, la definición quedó en manos de la sindicatura y de la jueza interviniente. Frente a esa instancia, Medín se mostró confiado y sostuvo que la propuesta está respaldada por un objetivo que considera prioritario: preservar el trabajo de 120 familias y asegurar que COTAR continúe desarrollándose bajo un modelo cooperativo.

Mientras avanza el proceso judicial, la empresa ya muestra signos concretos de recuperación. La producción se mantiene de manera ordenada y continua y la marca recuperó la totalidad de su catálogo, con alrededor de 56 productos nuevamente presentes en las góndolas y conservando la calidad que históricamente distinguió a COTAR.

Consultado sobre la posibilidad de que la Justicia solicite modificaciones o incluso rechace la propuesta, Medín reconoció que la legislación contempla la posibilidad de reformular la oferta. Explicó que la condición de los trabajadores como acreedores privilegiados les otorga herramientas para presentar una nueva alternativa en caso de ser necesario. Sin embargo, insistió en que el grupo mantiene una mirada optimista porque considera que la presentación es sólida y se encuentra correctamente desarrollada.

Esa confianza también se apoya en antecedentes judiciales recientes. Medín recordó el caso de la cooperativa entrerriana Cotapa, en Paraná, donde un juez resolvió favorablemente una situación de características similares, con tiempos procesales comparables y una propuesta encabezada por los trabajadores. Para el presidente de Nuevo COTAR de la Gente, esa jurisprudencia constituye un antecedente alentador para la resolución que deberá adoptar la Justicia santafesina.
Una planta que volvió a producir
Mientras esperan la resolución judicial, los trabajadores continúan sosteniendo el funcionamiento cotidiano de la empresa, una tarea que, según describió Medín, implicó enormes dificultades desde el comienzo. Recordó que cuando la cooperativa se constituyó, en 2022, recibió una planta completamente paralizada, sin producción de leche, con las máquinas detenidas y una estructura que debía ponerse nuevamente en marcha desde cero.

A pesar de ese escenario, lograron mantener intacto el inventario elaborado por la sindicatura, preservar los bienes existentes e incluso mejorar parte del equipamiento mediante nuevas inversiones. Esa reconstrucción permitió no sólo conservar el patrimonio recibido, sino también recuperar gradualmente la actividad productiva y sostenerla durante los últimos tres años, aun sin ser los propietarios definitivos de la empresa.

Hoy, la realidad de Nuevo COTAR de la Gente dista mucho de aquella planta paralizada. Medín describió a la cooperativa como una empresa económicamente sana, sin deudas contraídas desde su constitución y sostenida por 120 socios activos que trabajan diariamente en la producción.

A esa estructura se suma una red de distribución tercerizada integrada por entre 70 y 80 distribuidores. En conjunto, estimó que alrededor de 200 familias dependen directa o indirectamente de la actividad de la empresa. La producción diaria se ubica actualmente entre los 180.000 y los 200.000 litros de leche.

Aunque esos números representan una recuperación significativa, la planta todavía no alcanzó su máxima capacidad operativa. Medín recordó que cuando los trabajadores comenzaron a gestionar la cooperativa apenas procesaban unos 10.000 litros diarios.

"Pasar de 10.000 litros por día a tener cerca de 200 familias viviendo del trabajo directo e indirecto para nosotros es un logro tremendo", resumió.

Pese a ese crecimiento, evitó proyectarse demasiado sobre el escenario que podría abrirse si la Justicia finalmente les adjudica la propiedad de la fábrica. Explicó que la principal preocupación sigue siendo obtener una resolución favorable que garantice la continuidad de los puestos de trabajo y aseguró que toda la gestión fue encarada con un fuerte sentido de responsabilidad.

Superada esa instancia judicial, aparecen algunos objetivos de mediano plazo. Entre ellos, Medín mencionó la intención de habilitar la planta para exportar productos, una posibilidad que consideran estratégica para el desarrollo de la empresa, aunque aclaró que ese desafío recién podrá abordarse una vez concluido el proceso judicial.

Respecto de los tiempos de esa definición, indicó que no existe un plazo formal establecido por el juzgado, aunque los trabajadores estiman que durante agosto podrían conocerse novedades sobre la resolución del expediente.

El camino recorrido también implicó un importante esfuerzo económico. Si bien evitó precisar cifras, Medín aseguró que las inversiones realizadas durante estos cuatro años fueron muy significativas. No sólo debieron responder a las exigencias de los organismos de control alimentario, sino también reparar el importante deterioro que presentaba la planta al momento de hacerse cargo de su funcionamiento.

"Fue realmente un esfuerzo enorme y esperamos que tenga su fruto", sostuvo.

En ese proceso, tanto el Gobierno de Santa Fe como la Municipalidad de Rosario brindaron acompañamiento institucional. Medín aclaró, sin embargo, que ese respaldo no se tradujo en préstamos ni subsidios, ya que ese tampoco había sido el objetivo de la cooperativa, sino en un acompañamiento político e institucional durante la recuperación.
La vuelta de una marca histórica
Mientras la empresa consolida su funcionamiento, la marca COTAR recuperó presencia en el mercado. Actualmente varios de sus productos lácteos pueden encontrarse en supermercados y comercios de la región, aunque Medín recordó que la cooperativa llegó a contar con 14 plantas productivas, una realidad muy diferente de la actual.

Hoy la producción se concentra en la histórica planta de Humberto Primo al 1200, en Rosario. Allí se elaboran los productos propios, mientras que la línea de quesos se fabrica bajo un sistema de producción a fazón. Es decir, una quesería produce cremoso, barra y reggianito con la marca COTAR, respetando los estándares de calidad definidos por la cooperativa.

Según explicó Medín, esa modalidad responde a una decisión estratégica: todos aquellos productos que la planta rosarina todavía no puede elaborar son desarrollados por terceros, siempre bajo estrictos requisitos de calidad y continuidad.

"Todo producto que no podamos hacer en planta tiene que cumplir los requisitos y respetar la historia de COTAR", afirmó.

La presencia comercial continúa ampliándose de manera gradual. Los productos se comercializan en la cadena La Reina y en la Asociación Empleados de Comercio, mientras la cooperativa mantiene conversaciones con Carrefour para una eventual incorporación. Sin embargo, Medín reveló que en una oportunidad decidieron postergar el ingreso a las grandes cadenas por considerar que aún no contaban con la capacidad necesaria para abastecer esa demanda.

"Entendimos que primero había que consolidarnos", explicó.

La estrategia comercial también incluye el fortalecimiento de los canales de venta propios. Las tradicionales lacterías fueron reemplazadas por los denominados "Puntos COTAR", espacios donde los consumidores pueden adquirir los productos con precios directos de fábrica.

Actualmente funcionan dos locales: uno frente a la planta industrial y otro en El Mercado del Centro, en Plaza Montenegro. Allí los clientes acceden a promociones permanentes y a un descuento del 10 % para jubilados y docentes, sin tope de compra, una política con la que buscan fortalecer el vínculo histórico entre la marca y la comunidad rosarina.
Recuperar la identidad de COTAR
La recuperación de la marca también comenzó a reflejarse en su presencia comercial. Además de la distribución en supermercados y comercios de cercanía, Nuevo COTAR de la Gente fortaleció sus canales de venta directa para acercar sus productos a los consumidores rosarinos.

Uno de esos espacios funciona en la puerta de la planta industrial y otro en El Mercado del Centro, el espacio de comercialización de alimentos ubicado en Plaza Montenegro que promueve la venta de productos locales y regionales. Allí, los consumidores pueden acceder a los productos de COTAR con precios directos de fábrica y a las promociones impulsadas por la cooperativa.

Durante la entrevista, Medín destacó que la empresa logró recuperar el portafolio completo de productos que históricamente identificó a la marca.

"Tenemos de vuelta toda la línea de lácteos que siempre tuvo COTAR", afirmó.

La oferta incluye crema, dulce de leche, manteca, leche en sachet, yogures bebibles de un litro y toda la línea de productos en pote, entre otros elaborados que volvieron a formar parte del catálogo.

Según explicó, esos productos pueden encontrarse tanto en los puntos de venta propios como en la cadena La Reina, en la Asociación Empleados de Comercio y en una amplia red de comercios de proximidad, consolidando el regreso de la marca a las góndolas y al consumo cotidiano de los rosarinos.

Más allá de la instancia judicial que definirá el futuro de la empresa, la continuidad de COTAR representa un valor simbólico para Rosario. Se trata de una marca histórica, generadora de empleo y parte de la identidad productiva local, cuya preservación excede el expediente judicial y adquiere un significado social para la comunidad.

Medín coincidió con esa mirada y aseguró que la cooperativa nunca entendió el proceso como una oportunidad de especulación.

"Nosotros no especulamos con nada. Acá hay fuentes de trabajo y una historia detrás de COTAR, que es un emblema, la láctea de la ciudad y una de las más importantes de la provincia", sostuvo.

Sobre esa convicción, explicó, los trabajadores construyeron todo el proyecto de recuperación y asumieron la responsabilidad de mantener viva una empresa que consideran parte del patrimonio productivo santafesino.

Mientras esperan la resolución de la Justicia, continúan sosteniendo la producción con la expectativa de que el proceso iniciado hace cuatro años encuentre finalmente un respaldo definitivo. Para ellos, el desafío nunca fue únicamente recuperar una fábrica, sino preservar una marca con casi un siglo de historia y demostrar que el cooperativismo puede seguir siendo una herramienta para proteger el empleo, reconstruir empresas y mantener viva una de las tradiciones industriales más representativas de Rosario.

Escuchá la entrevista completa:

El proyecto de ley que pone a la Argentina en venta

El Senado debatirá el próximo 6 de agosto un proyecto del gobierno de Javier Milei que modifica el régimen de propiedad rural y elimina los límites a la compra de tierras por parte de capitales extranjeros. Desde el Observatorio de Tierras advierten que la iniciativa desarma una herramienta creada en 2011 para preservar el control sobre zonas estratégicas, recursos naturales y áreas de frontera. Matías Oberlin, historiador e integrante del organismo, explica en Señales por qué el debate excede la discusión sobre inversiones y pone en juego la soberanía territorial
La ley que pone el territorio en venta
Lograron instalar una discusión que durante meses permaneció fuera de la agenda pública. Desde el Observatorio de Tierras advierten que detrás del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que el Senado prevé debatir el próximo 6 de agosto, se esconde una modificación profunda del régimen de propiedad rural vigente desde 2011: la eliminación de los límites a la compra de tierras por parte de capitales extranjeros.

La iniciativa impulsada por el Gobierno nacional reabrió una disputa que excede la discusión sobre inversiones y crecimiento económico. Mientras el oficialismo sostiene que la reforma permitirá atraer capitales y dinamizar la economía, investigadores, organizaciones sociales y ambientales alertan que la medida implica un retroceso en materia de soberanía territorial, acceso a bienes naturales y capacidad del Estado para controlar recursos estratégicos.

Entre quienes vienen siguiendo este proceso desde hace años está Matías Oberlin, historiador, becario del CONICET e integrante del Observatorio de Tierras, un proyecto del Programa de Investigaciones de Historia Agraria (PRIHA) de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET.

Su trabajo se concentra en la propiedad de la tierra, la soberanía territorial y las políticas públicas vinculadas a los recursos estratégicos. Participó en la elaboración del mapa interactivo sobre extranjerización de tierras rurales en Argentina, construido a partir de datos oficiales del Registro Nacional de Tierras Rurales, una herramienta creada por la ley sancionada en 2011.

Para Oberlin, uno de los principales problemas del debate actual es que fue reducido a una falsa contradicción: inversión extranjera versus restricciones estatales.

"La idea de que la ley vigente impide que lleguen inversiones extranjeras es uno de los argumentos centrales que se instaló para justificar la reforma", explica en Señales. Sin embargo, sostiene que los propios datos oficiales muestran una realidad diferente.

Según la información recopilada por el Observatorio a partir de registros estatales, actualmente existen alrededor de 13 millones de hectáreas en manos extranjeras. Para el investigador, se trata de una cifra que "debería escandalizarnos", porque equivale aproximadamente a toda la superficie de la provincia de Santa Fe o al territorio de Inglaterra.

Pero hay un dato que considera clave: esa superficie representa cerca del 5% del territorio nacional, muy por debajo del límite del 15% establecido por la Ley de Tierras sancionada en 2011.

"Perfectamente, sin cambiarle nada a esta ley, todavía se podrían extranjerizar 26 millones de hectáreas más", afirma.

La frase resume uno de los ejes centrales de su análisis: para el Observatorio, la normativa vigente no bloquea la llegada de capitales extranjeros. Lo que hace es establecer límites para evitar que determinadas áreas estratégicas queden concentradas en manos de actores cuya relación con el territorio argentino puede ser exclusivamente económica.

El punto de discusión, entonces, no sería la posibilidad de invertir, sino la eliminación de las restricciones que hoy funcionan como resguardo.

Las zonas estratégicas: frontera, agua, minerales y la Hidrovía
Para Oberlin, las áreas que requieren mayor atención son precisamente aquellas donde el proceso de extranjerización avanzó con mayor intensidad durante las últimas décadas. No se trata de cualquier porción del territorio: son regiones ubicadas en la cordillera de los Andes, en zonas de frontera con Paraguay y Brasil, a lo largo de la Hidrovía Paraná-Paraguay y en lugares donde se concentran reservas de agua dulce, hidrocarburos y minerales considerados estratégicos.

"Todos los departamentos tienen alguna característica que los hace importantes en términos geopolíticos, de soberanía, de integridad territorial y de recursos", resume.

Desde esa perspectiva, el investigador sostiene que la discusión no puede limitarse al derecho individual de propiedad. La tierra, explica, tiene una particularidad que la diferencia de otros bienes económicos: es un recurso escaso e irreemplazable.

"No es una fábrica que uno puede construir una al lado de la otra; la tierra es la que hay", señala. Además de ser limitada, agrega, constituye un elemento indispensable para la vida, porque sobre ella se desarrollan actividades productivas, comunidades, ecosistemas y reservas naturales.

Por eso considera que el Estado tiene la responsabilidad de establecer reglas para administrar y preservar ese recurso.

La Ley de Tierras aprobada en 2011 surgió precisamente como respuesta a un proceso que llevaba décadas desarrollándose y que tuvo un fuerte impulso durante los años noventa. Aunque la extranjerización de tierras comenzó antes, Oberlin señala que durante el gobierno de Carlos Menem se produjeron cambios normativos que facilitaron operaciones de gran escala.

Entre los casos más conocidos menciona la adquisición de casi un millón de hectáreas en la Patagonia por parte del grupo Benetton y la compra de un lago ubicado en una zona de frontera por parte del empresario británico Joe Lewis.

Para el historiador, esos episodios fueron apenas algunos ejemplos visibles de un fenómeno más amplio: la concentración de grandes extensiones territoriales en manos de actores extranjeros con capacidad económica para adquirir superficies equivalentes a regiones enteras.

En los últimos días, recuerda, volvió a tomar relevancia un caso mencionado en el Senado por el entonces senador nacional riojano Fernando Rejal durante el debate de la Ley de Tierras. El legislador evocó la venta de un predio de unas 200.000 hectáreas en Valle Hermoso, departamento Vinchina (La Rioja), que, según afirmó, incluía un pueblo completo con sus habitantes. "La iglesia, la escuela, las casitas de la gente" formaban parte de la operación, sostuvo, y señaló que ese hecho dio origen a un prolongado conflicto judicial y social.

"Acá está sucediendo un proceso que tiene una gravedad fenomenal", sostiene, porque entiende que la discusión no refiere solamente a quién figura como propietario de un campo, sino a qué ocurre cuando grandes extensiones territoriales quedan bajo control de actores alejados de las comunidades que viven allí.

Una ley creada para recuperar información sobre el territorio
Uno de los aspectos centrales de la Ley de Tierras de 2011 fue la creación del Registro Nacional de Tierras Rurales, un organismo destinado a relevar y contabilizar la superficie rural en manos extranjeras.

Ese registro permitió, por primera vez, contar con información oficial sobre la dimensión del fenómeno. Durante los gobiernos anteriores, esos datos eran publicados periódicamente y estaban disponibles para la consulta pública.

Según relata Oberlin, esa situación cambió con la llegada de la actual administración. La página donde se difundían los datos dejó de estar disponible y la información oficial ya no se publicó con la misma regularidad.

Ante ese escenario, el Observatorio de Tierras recurrió a la Ley de Acceso a la Información Pública para solicitar los registros estatales.

"Nosotros no construimos los datos; los datos son del Estado nacional", explica. El trabajo del equipo consistió en recuperar esa información, sistematizarla y transformarla en una herramienta accesible para la sociedad.

Así nació el mapa interactivo del Observatorio de Tierras.
La intención, explica, no fue simplemente publicar una planilla con cifras difíciles de interpretar, sino construir una herramienta que permitiera observar dónde están ubicadas las tierras extranjerizadas, qué características tienen esas zonas y por qué resultan estratégicas.

El proyecto fue acompañado por informes, gráficos e infografías destinados a explicar un fenómeno que, según el investigador, suele quedar oculto detrás de discusiones abstractas.

"Queríamos que cualquier persona pudiera entender qué significa la extranjerización de tierras y qué está realmente en juego", señala.

El Observatorio fue presentado el 10 de diciembre, apenas un día después de que el jefe de Gabinete anunciara la intención del Gobierno de avanzar nuevamente con la derogación de la Ley de Tierras.

La iniciativa ya había aparecido poco después de la asunción presidencial mediante el DNU 70, pero quedó frenada por un amparo judicial presentado por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata.

Para Oberlin, esa secuencia muestra que la eliminación de las restricciones sobre la propiedad rural no es un aspecto secundario dentro del programa oficial, sino una de las reformas que el Gobierno busca impulsar desde el inicio de su gestión.

El mapa de la extranjerización: 36 departamentos en alerta
El trabajo realizado por el Observatorio de Tierras permitió construir una imagen más precisa del fenómeno. Más allá del promedio nacional —ese 5% de superficie rural en manos extranjeras—, los investigadores detectaron zonas donde la concentración supera ampliamente ese porcentaje y donde la propiedad extranjera adquiere una dimensión mucho más sensible.

El equipo identificó 36 departamentos con niveles especialmente elevados de extranjerización. Para facilitar la lectura de los datos, el mapa utiliza una lógica similar a la de un semáforo.

Los departamentos marcados en verde son aquellos que se encuentran por debajo del promedio nacional. Los señalados en amarillo superan ese promedio y, según Oberlin, ya deberían despertar atención porque muestran dinámicas territoriales que merecen ser analizadas.

Pero la situación más delicada aparece en los departamentos identificados en rojo: aquellos donde la propiedad extranjera supera el límite legal del 15% establecido por la Ley de Tierras.

El investigador aclara que ese dato no significa necesariamente que esas adquisiciones hayan ocurrido después de la sanción de la norma. En muchos casos, explica, se trata de procesos iniciados antes de 2011 y fue precisamente la aprobación de la ley la que permitió frenar una expansión que avanzaba sin límites claros.

"El objetivo de la ley era poner un freno, no revertir lo que ya había sucedido", explica.

Los 36 departamentos se distribuyen principalmente en zonas consideradas estratégicas: la cordillera de los Andes, áreas de frontera, regiones atravesadas por la Hidrovía Paraná-Paraguay y territorios con reservas de minerales, hidrocarburos o agua dulce.

Algunos presentan niveles superiores al 50% de extranjerización. Es decir, más de la mitad de sus tierras rurales están bajo propiedad extranjera.

Para Oberlin, ese escenario debería generar una discusión profunda porque no se trata solamente de una operación inmobiliaria.

"La tierra no es solamente un bien económico", insiste. "Es territorio."

Lácar y el control extranjero sobre un río estratégico
Uno de los casos analizados por el Observatorio de Tierras es el del departamento Lacar, en la provincia de Neuquén, uno de los cuatro distritos con mayor nivel de extranjerización del país.

Allí el equipo identificó cuatro grandes establecimientos ubicados sobre ambas márgenes del río Collón Curá, un curso de agua de importancia estratégica para la región.

Según explica Oberlin, esas estancias pertenecen a grandes propietarios extranjeros, entre ellos los herederos del empresario estadounidense Ted Turner, la familia Sharp y los herederos de Herman Warden Lay, el fundador de Lay's y PepsiCo, aparecen entre los dueños de decenas de miles de hectáreas.

Para el investigador, que ambas orillas de un mismo río queden bajo control de propietarios extranjeros constituye una imagen concreta del problema que el Observatorio busca visibilizar.

"No estamos hablando de una hectárea aislada o de un pequeño campo productivo", plantea. "Estamos hablando de superficies enormes ubicadas en lugares estratégicos."

Desde su perspectiva, la consecuencia más importante no es solamente económica sino política: el Estado pierde capacidad para decidir sobre espacios donde se encuentran recursos fundamentales.

"Es una pérdida descomunal en términos de soberanía nacional", afirma.
Más que propiedad privada: una discusión sobre soberanía
A medida que avanza en el análisis territorial, Oberlin insiste en que el debate actual fue reducido deliberadamente a una cuestión jurídica: el derecho de propiedad.

Sin embargo, sostiene que el problema es mucho más amplio.

Para el Observatorio, la propiedad de grandes extensiones de territorio por parte de sociedades extranjeras tiene consecuencias sobre la seguridad nacional, el acceso a recursos naturales, la planificación territorial y las posibilidades de desarrollo de las comunidades locales.

Uno de los puntos que más preocupa al investigador son las zonas de frontera.

"Las fronteras son el lugar donde el Estado demuestra que existe", explica. Allí se define la capacidad de controlar ingresos y egresos del territorio, prevenir actividades ilegales y garantizar la presencia institucional.

Por eso recuerda que la legislación argentina históricamente consideró esas áreas como estratégicas.

Menciona, en particular, la Ley de Seguridad de Fronteras de 1944, que estableció la conveniencia nacional de que las tierras ubicadas en zonas de seguridad permanecieran en manos argentinas.

Aunque ese régimen fue modificado con posterioridad, sostiene que la idea central permaneció: las fronteras no pueden pensarse como un territorio más dentro del mercado inmobiliario.

Según Oberlin, el proyecto actualmente en debate avanza precisamente sobre ese principio porque elimina restricciones vinculadas a la adquisición extranjera de tierras en zonas sensibles.

"Así como derogan el corazón de la Ley de Tierras, derogan también este artículo que dice que las zonas de frontera tienen que permanecer en manos argentinas", afirma.

Capitales opacos, paraísos fiscales y la trazabilidad perdida
Uno de los principales cuestionamientos del Observatorio de Tierras al proyecto en debate en el Senado se concentra en la pérdida de herramientas estatales para conocer quiénes son los verdaderos propietarios detrás de las operaciones de compra de tierras.

Para Matías Oberlin, la discusión no puede reducirse a la nacionalidad formal de una empresa o sociedad. El punto central es saber quién está detrás de esos capitales, cuál es su origen y qué intereses representan.

Los datos oficiales recopilados por el Observatorio muestran que, de las aproximadamente 13 millones de hectáreas extranjerizadas, una parte importante pertenece a capitales estadounidenses, italianos y españoles. Los capitales estadounidenses aparecen como los principales propietarios extranjeros de tierras rurales en Argentina.

Pero existe otro dato que el investigador considera especialmente relevante: en el listado de propietarios aparecen sociedades radicadas en paraísos fiscales, que concentran alrededor de 1,1 millón de hectáreas.

Entre esos territorios menciona Liechtenstein, Luxemburgo, Andorra, Panamá y Suiza.

Para Oberlin, el problema no reside únicamente en que esos capitales provengan del exterior, sino también en la dificultad para identificar a sus beneficiarios finales. 

"El Estado nación no tiene capacidad de reponer cuál es el origen de esos capitales, de quién son, ni cómo los obtuvo, ni si son capitales lícitos o ilícitos", sostiene.

Esa falta de trazabilidad, explica, adquiere una dimensión especialmente sensible cuando las operaciones involucran zonas de frontera o territorios con recursos estratégicos.

El investigador recuerda que investigaciones internacionales como los Panamá Papers demostraron la complejidad que existe para reconstruir las estructuras societarias utilizadas por algunos grupos económicos.

Desde su perspectiva, permitir una mayor flexibilización en la compra de tierras sin fortalecer los mecanismos de control abre una posibilidad de utilización del territorio argentino para operaciones cuya naturaleza real resulta difícil de conocer.

"Es básicamente liberar nuestras fronteras", advierte.

Fronteras, crimen organizado y una "bomba de tiempo"
Oberlin sostiene que la combinación entre sociedades opacas, grandes extensiones territoriales y zonas fronterizas configura uno de los escenarios de mayor riesgo.

Las fronteras, explica, ya son espacios particularmente buscados por organizaciones dedicadas al narcotráfico, la trata de personas y otras actividades ilícitas porque permiten controlar pasos estratégicos.

Si a eso se suma la posibilidad de adquirir tierras mediante estructuras societarias difíciles de rastrear, el problema adquiere una nueva dimensión.

"Es una bomba de tiempo", afirma.

Para el investigador, la discusión sobre extranjerización no implica asociar a cualquier extranjero que llegue al país con una amenaza. Hace una aclaración que considera fundamental: el concepto no refiere a personas migrantes que vienen a vivir, trabajar o desarrollar su vida en Argentina.

Esa situación, explica, está contemplada por la Constitución Nacional y por la propia Ley de Tierras.

Cuando el Observatorio utiliza el término extranjerización, se refiere a un proceso económico específico: la adquisición de grandes extensiones territoriales por parte de corporaciones, fondos de inversión o sociedades cuya estructura de decisión se encuentra fuera del país.

"El problema no es el extranjero que viene a vivir acá", señala. "El problema es la concentración de territorio en manos de actores económicos que no tienen arraigo ni compromiso con el lugar donde compran."

¿Inversión o apropiación de un recurso escaso?
Otro de los puntos que cuestiona Oberlin es la idea de que toda compra de tierras debe ser interpretada automáticamente como una inversión beneficiosa.

A su entender, adquirir un campo no implica necesariamente generar empleo, producir más alimentos o impulsar el desarrollo local.

"La tierra es un bien escaso", insiste.

A diferencia de otros activos económicos, explica, no puede multiplicarse indefinidamente. Una superficie que pasa a manos de un actor determinado deja de estar disponible para otros usos posibles.

Por eso considera que la discusión sobre propiedad rural requiere una mirada estratégica.

El Estado, sostiene, debe preguntarse no solamente quién puede comprar una tierra, sino qué consecuencias tiene esa operación sobre el conjunto de la sociedad.

En ese sentido menciona un dato que considera ilustrativo: existen países o territorios considerados paraísos fiscales cuyos capitales poseen en Argentina superficies mayores que sus propios territorios nacionales.

Como ejemplo señala el caso de Luxemburgo, cuyos capitales —según explica— poseen en Entre Ríos una extensión superior a la superficie disponible en el propio Gran Ducado.

Para Oberlin, esa comparación muestra hasta qué punto la tierra argentina se convirtió en un activo buscado por grandes capitales internacionales.

La conflictividad social como consecuencia
El investigador también advierte que una eventual aprobación del proyecto podría profundizar conflictos ya existentes en distintas regiones del país.

A su juicio, la concentración territorial no queda limitada al ámbito rural: sus efectos alcanzan a comunidades indígenas, pequeños productores, trabajadores rurales y también a habitantes de las ciudades.

Uno de los puntos que menciona es la situación de las comunidades indígenas, muchas de las cuales aún esperan la finalización de los relevamientos territoriales establecidos por la legislación vigente.

Según Oberlin, la derogación de normas vinculadas a esos procesos dejó a numerosas comunidades en una situación de mayor vulnerabilidad jurídica.

A eso suma otros cambios impulsados por el Gobierno, como la incorporación de mecanismos de desalojos más rápidos y la eliminación de límites a la extranjerización.

La combinación de esas medidas, sostiene, puede aumentar la presión sobre los territorios y favorecer procesos de desplazamiento.

"Esta ley va a aumentar la conflictividad social", afirma.

Para explicar cómo ese fenómeno puede impactar más allá del campo, menciona el caso de una colega del CONICET oriunda del departamento Lacar.

Después de escucharlo en una entrevista radial, la investigadora le contó que ella y su familia habían tenido que abandonar la región porque ya no podían alquilar ni comprar un terreno donde vivir.

Para Oberlin, ese ejemplo muestra cómo la concentración de la tierra termina afectando también el acceso a la vivienda y las posibilidades de arraigo.

"Esto va a afectar a la sociedad argentina toda", sostiene.

La batalla por el territorio: el Senado y el modelo de país en discusión
Para el Observatorio de Tierras, el debate que llegará al Senado el próximo 6 de agosto no representa solamente una discusión sobre una modificación legislativa. Lo que está en juego, sostiene Matías Oberlin, es la capacidad del Estado argentino para conocer, controlar y planificar el uso de su territorio.

El investigador explica que buena parte del trabajo realizado por el Observatorio fue posible gracias a las herramientas creadas por la Ley de Tierras de 2011. Entre ellas destaca el Registro Nacional de Tierras Rurales, el organismo encargado de relevar las operaciones de compra realizadas por personas o sociedades extranjeras.

Ese registro permitió construir estadísticas oficiales, identificar zonas críticas y monitorear la evolución del proceso de extranjerización.

Si la reforma avanza, advierte Oberlin, esas capacidades quedarían debilitadas.

"Se eliminan nuestras capacidades", resume.

No se trata solamente de perder una base de datos, explica, sino de perder instrumentos que permiten al Estado saber quién compra, qué compra, dónde lo hace y con qué estructura societaria.

Para el investigador, esa pérdida de información tiene consecuencias directas sobre la soberanía territorial.

La ley detrás del nombre
Uno de los aspectos que más cuestiona Oberlin es el propio nombre elegido para el proyecto: Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

A su entender, la denominación no refleja el verdadero alcance de la iniciativa.

"Es un nombre de fantasía", sostiene. "A Federico Sturzenegger parece gustarle más la ciencia ficción que la realidad o la historia; no tiene nada que ver con el contenido de la ley".

Según explica, aunque el proyecto modifica distintos aspectos normativos, su núcleo central está en la derogación de las principales restricciones establecidas por la Ley de Tierras de 2011.

Aquella norma fijó un límite máximo del 15% de tierras rurales en manos extranjeras a nivel nacional, provincial y subprovincial; estableció un tope de mil hectáreas en la zona núcleo —o su equivalente productivo en otras regiones—; prohibió la adquisición de predios que incluyan cuerpos de agua permanentes o de gran magnitud y evitó que una sola nacionalidad pudiera concentrar todo el porcentaje permitido.

Para Oberlin, ese conjunto de regulaciones no buscaba impedir inversiones sino preservar la capacidad de decisión nacional sobre espacios estratégicos.

Desde su perspectiva, el proyecto actual desmonta precisamente ese esquema.

Recuerda que desde que ingresó al Senado la iniciativa tuvo numerosas modificaciones. Según estima, ya circuló una versión número 16 entre los legisladores.

Sin embargo, afirma que un punto permaneció intacto: el artículo que elimina los límites a la extranjerización de tierras, pero puede haber cambios.

"Por eso nosotros decimos que más que una ley de inviolabilidad de la propiedad privada se trata de una ley de extranjerización de tierras", resume.

La pregunta de fondo
A lo largo de toda la conversación, Oberlin vuelve sobre una misma idea: la tierra no puede ser pensada únicamente como una mercancía.

Para el investigador, el territorio constituye una dimensión central de la soberanía y cualquier modificación del régimen de propiedad debe contemplar sus consecuencias políticas, sociales y ambientales.

Desde esa mirada, la discusión excede la compra y venta de campos.

Incluye el acceso al agua, el control de corredores estratégicos, la presencia del Estado en las fronteras, la protección de comunidades y la posibilidad de decidir sobre los recursos naturales.

"Acá lo que está en juego es si seguimos siendo un país soberano o pasamos a ser una colonia", afirma.

Su crítica apunta a una lógica que, según interpreta, convierte el territorio nacional en un activo disponible para quien tenga capacidad económica para adquirirlo.

"Bajo la lógica de la propiedad privada ellos están dispuestos a vender un país entero", sostiene.

La movilización y una discusión que volvió a la agenda pública
Frente al tratamiento parlamentario del proyecto, el Observatorio de Tierras participa de la convocatoria a movilizarse el 6 de agosto frente al Congreso y en distintas plazas del país.

La iniciativa reúne a organizaciones sociales, campesinas, científicas, religiosas y ambientales que buscan visibilizar las consecuencias que, según sostienen, tendría la derogación de la Ley de Tierras.

Oberlin considera que uno de los principales logros del Observatorio fue volver a poner información en circulación y permitir que la discusión saliera de ámbitos especializados.

El mapa interactivo, los informes y los materiales elaborados por el equipo tuvieron justamente ese objetivo: transformar datos técnicos en una herramienta pública para comprender qué está en juego.

"Queríamos que la sociedad pueda discutir con información", explica.

El territorio como definición de país
La entrevista llega a su cierre cuando Oberlin debe atender a su hijo, que había acompañado y esperado durante los más de 30 minutos de conversación. Antes de despedirse, agradece el espacio y expresa su deseo de que el intercambio haya servido para aportar claridad a un debate que considera trascendental.

Mientras el Senado se prepara para discutir el proyecto, el conflicto alrededor de la tierra vuelve a ocupar el centro de la escena.

Para el Gobierno, la reforma representa una oportunidad para flexibilizar reglas y atraer inversiones.

Para el Observatorio de Tierras, en cambio, la modificación implica desmontar herramientas de protección construidas durante años y abrir la puerta a una mayor concentración extranjera del territorio.

La discusión, finalmente, no queda limitada al régimen de propiedad.

La pregunta que queda planteada es qué relación quiere construir Argentina con su propio territorio: si la tierra será entendida solamente como un activo económico disponible en el mercado o como un componente estratégico de la soberanía nacional.

En esa disputa, la tierra deja de ser solamente una superficie. Se convierte en una definición de país.

Escuchá la entrevista completa:

sábado, 1 de agosto de 2026

Micaela Chauque: "La música también es una forma de hacer visible a quienes fueron invisibilizados"

A veinticinco años de haber iniciado un camino propio en la música andina, la docente, luthier, artista multifacética y fundadora del Encuentro de Mujeres Artistas de la Quebrada, en Jujuy, presenta Corazón de Agua, un disco que dialoga con la memoria, la naturaleza y la comunidad. En esta conversación, convertida en relato, reflexiona en Señales sobre la tradición, el territorio, el papel de las mujeres, la enseñanza y la necesidad de volver a escuchar las voces de los pueblos andinos
El paisaje antes que la música

Hay artistas que piensan en la música como un oficio. Otros la ven como una búsqueda. Para Micaela Chauque, en cambio, la música es una forma de vivir. No está separada del paisaje ni de las personas; tampoco de la memoria o del territorio. Todo forma parte de una misma historia que comienza en la Quebrada de Humahuaca y se extiende más allá de sus montañas.

Mientras presenta Corazón de Agua, el disco que refleja el presente de una trayectoria construida durante veinticinco años, la cantante jujeña vuelve siempre a la misma idea: las canciones no nacen solamente de la inspiración. Nacen de una manera de vivir.

Ese camino la convirtió en una de las principales figuras de la música andina argentina. Sin embargo, al mirar atrás, no habla de escenarios recorridos ni de discos publicados. Prefiere hablar de las transformaciones que la atravesaron como persona.

No ve diferencia entre la mujer y la artista. Dice que ambas crecieron juntas, con las mismas experiencias.

El camino de la música la llevó a vivir situaciones que, fuera del escenario, nunca habría imaginado. Esas experiencias le enseñaron a valorar su propio trabajo, algo que reconoce especialmente difícil dentro del universo del folclore andino, un espacio donde a menudo el esfuerzo diario del artista queda invisible.

Pero el aprendizaje más profundo ocurrió lejos de los escenarios.

Comprender el contexto en el que desarrolla su tarea, reconocer los recursos con los que cuenta, descubrir el valor de los afectos y aceptar las renuncias que exige una vida dedicada al arte fueron parte del mismo proceso.

"Uno aprende a renunciar también a muchas de las cuestiones que la actividad artística no te permite", reconoce.

No habla desde la resignación. Lo hace desde la aceptación de que la creación implica una entrega constante. Esa convicción terminó moldeando también su carácter.

Por eso, cuando intenta resumir el balance de estos veinticinco años, concluye que el crecimiento personal fue incluso mayor que el artístico. Lo define como "un crecimiento exponencial", una transformación que la ayudó a comprender mejor no solo la música, sino también la vida.

Una tradición que nunca dejó de cambiar
Hablar con Micaela Chauque es hablar inevitablemente de Tilcara.

No la menciona como un simple lugar donde vive. Habla de ese pueblo como el sitio desde donde piensa, desde donde escucha y desde donde nacen sus canciones.

En su mirada, el paisaje nunca es un decorado.

Es el espacio que contiene a una comunidad.

Y esa comunidad termina escribiendo las canciones antes incluso de que aparezca la primera nota.

La elección del folclore y de la música tradicional andina tiene mucho que ver con esa forma de entender la creación. La quena, el sikus, la copla y el canto no aparecen como piezas de museo, sino como expresiones vivas de un pueblo que sigue transformándose.

Por eso le molesta una idea muy extendida: creer que la música tradicional debe permanecer inmóvil.

Su experiencia cotidiana le demuestra exactamente lo contrario.

Vivir en el corazón de la Quebrada de Humahuaca le enseñó que todo cambia.

Cambian las costumbres.

Cambian las necesidades.

Cambian las herramientas con las que se trabaja la tierra.

Cambian las familias que llegan, se quedan, emigran y regresan.

También cambia el pueblo, atravesado por el turismo, por nuevos habitantes y por formas distintas de relacionarse con el territorio.

"El proceso del cambio es constante, imparable", afirma.

Y justamente por eso considera que la tradición solo puede mantenerse viva si es capaz de transformarse junto con las personas que la sostienen.

No entiende el folclore como una fotografía del pasado.

Lo entiende como un organismo vivo.

Ese pensamiento también atraviesa una de las obras que decide compartir durante la conversación: El corazón jornalero. La vidala, cuya letra pertenece al compositor jujeño Mario Busignani y cuya música compuso ella, recupera el universo del trabajo rural y el vínculo profundo entre el hombre y la tierra. No es una mirada nostálgica, sino una manera de recordar que la identidad también se construye desde el esfuerzo cotidiano de quienes habitan esos paisajes.

El agua como memoria
Si hay una palabra que atraviesa toda la conversación es "vínculo". Vínculo con la tierra, con la comunidad, con la historia y con la naturaleza. Esa red de relaciones encuentra su síntesis en Corazón de Agua, el disco que hoy presenta desde las 20, en la Asociación Japonesa de Rosario (Iriondo 1035), y también en la canción que le da nombre.

Lejos de haber sido concebida como una respuesta a la coyuntura, la obra nació como una invitación a volver la mirada hacia aquello que sostiene la vida. Chauque explica que la intención fue despertar un sentimiento de pertenencia, de amor por lo propio, una necesidad de reconectar con una forma de habitar el territorio que los pueblos andinos conservan desde hace generaciones.

En esa cosmovisión, la naturaleza nunca ocupa un lugar secundario. La tierra, el agua, el viento, la lluvia, los truenos y los ciclos de la luna forman parte de una convivencia cotidiana que exige observación, respeto y aprendizaje permanente. No son recursos disponibles para el ser humano, sino presencias con las que se establece una relación de reciprocidad.

Al hablar de ese universo, la música parece convertirse en una prolongación del paisaje.

Chauque reconoce que buena parte de la sociedad argentina responde a una mirada occidentalizada del mundo, una perspectiva que muchas veces entra en tensión con esa forma ancestral de comprender el territorio. Sin embargo, cree que los conflictos ambientales y las discusiones contemporáneas sobre el agua, la tierra, la minería o los glaciares vuelven a poner en primer plano preguntas que los pueblos andinos nunca dejaron de hacerse.

Por eso entiende que muchas personas encuentran hoy en Corazón de Agua una lectura ligada al presente. Ella no lo rechaza. Al contrario: considera natural que cada época resignifique una obra. Pero insiste en que la canción no nació para intervenir en un debate puntual. Surgió de una experiencia mucho más profunda.

"No es una canción aislada; es una canción que nos remite a la sabiduría de los pueblos andinos", explica. En definitiva, dice, habla de revalorizar la vida.

El origen de esa composición quedó grabado en una imagen que todavía recuerda con absoluta nitidez.

Fue durante la pandemia.

En una de sus recorridas llegó hasta una laguna ubicada a 4.700 metros sobre el nivel del mar, en plena puna jujeña. A esa altura ya no existen árboles. La vegetación apenas resiste las condiciones extremas. Las flores son diminutas. Los pastos crecen bajos, amarillentos, castigados por el frío permanente y por temperaturas que descienden varios grados bajo cero.

Todo parece hostil.

Sin embargo, alrededor de esa laguna ocurre algo completamente distinto.

Las aves llegan una tras otra para posarse sobre el agua. Los animales atraviesan largas distancias para beber. La vida se organiza alrededor de ese pequeño espejo de agua que, en medio de un paisaje aparentemente desolado, sostiene un ecosistema entero.

La escena produjo en Chauque una conmoción difícil de explicar.

"Fue un golpe de realismo", resume.

Comprendió entonces que el agua no era solamente un elemento del paisaje. Era el corazón mismo de ese territorio.

De aquella experiencia nació la canción.

Y también una certeza que atraviesa todo el disco: la naturaleza no es un escenario donde transcurre la vida humana. Es una presencia viva que sostiene la existencia de todas las especies.
Los sonidos de un pueblo invisibilizado
La conversación se desplaza luego hacia otro territorio: el de los instrumentos que dieron identidad a la música andina.

Hay quienes escuchan una quena o un sikus por primera vez y, aun sin conocer esa tradición, sienten que algo se conmueve. Chauque también se pregunta por qué ocurre.

Su respuesta no se detiene en cuestiones técnicas ni musicales.

Habla, en cambio, de historia.

Cree que esos sonidos conservan la memoria de pueblos que durante siglos fueron invisibilizados. En la Argentina, dice, todavía persiste una mirada que estigmatiza a las comunidades indígenas y desconoce su presencia viva dentro de la sociedad.

En ese contexto, la música adquiere un significado que va mucho más allá de lo artístico.

Se convierte en una forma de volver visible aquello que durante mucho tiempo permaneció oculto.

"El arte pasa a ser ese medio que nos acerca", afirma.

Acerca a quienes conocen esa cultura con quienes apenas empiezan a descubrirla. Acerca también el pasado con el presente, las ciudades con los pueblos andinos y las distintas maneras de entender el mundo.

Como parte de ese recorrido musical, presenta Jale Jalea, una composición que describe como una celebración profundamente andina. Explica que remite al origen simbólico del espíritu de los pueblos aymaras y quechuas en el lago Titicaca y que expresa una fuerza vital asociada a la energía positiva y al sentido de comunidad.

No es casual que esa idea vuelva a aparecer.

Durante toda la conversación, la comunidad deja de ser un concepto abstracto para convertirse en el hilo que une cada reflexión.

Las canciones nacen de ella.

El paisaje cobra sentido a partir de ella.

Y también desde allí se construye una identidad que, para Chauque, sigue viva porque continúa transformándose junto con quienes la habitan.

Mujeres, enseñanza y comunidad
Esa idea de una cultura viva también atraviesa otro cambio que Micaela Chauque observó de cerca durante su trayectoria. Cuando comenzó a tocar instrumentos de viento, la presencia femenina era todavía excepcional en un ámbito históricamente ocupado por hombres. Dos décadas después, el paisaje es diferente.

Cada vez encuentra más mujeres sosteniendo una quena, un sikus o una anata sobre los escenarios. Lo celebra como un avance, aunque evita pensar que el proceso ya está concluido.

Para ella, la verdadera transformación no se trata solo de cuántos intérpretes hay, sino del reconocimiento que la sociedad da a quienes se dedican a la música.

Ella cree que la igualdad llegará cuando las mujeres tengan la misma valoración que los hombres, no solo en la música, sino en todos los lugares.

Entiende que Argentina sigue pasando por un proceso de aprendizaje colectivo y que los cambios culturales tardan en consolidarse.

Cuando eso suceda, ella cree que también cambiará el mundo del arte.

Su mirada vuelve entonces a otra de las cosas que ocupa mucho de su vida: la enseñanza.

No ve la docencia como un lugar donde solo da conocimientos, sino como una experiencia de aprendizaje constante.

La pregunta sobre qué aprende de sus alumnos la sorprende. Después de un momento, responde que quienes entran a sus clases terminan siendo como un espejo.

Cada grupo refleja algo diferente.

Hay procesos rápidos y otros que necesitan tiempo. Hay estudiantes que avanzan con facilidad y otros que necesitan su propio ritmo. Hay cursos pequeños que crecen con los meses y talleres grandes que, por diferentes razones, se reducen.

Nada de eso le resulta indiferente.

Por el contrario, ella entiende que esas diferencias hablan más de la sociedad que de la música.

En cada clase ve cómo vive una comunidad, cuánto interés tiene el arte, qué inquietudes tiene cada generación y qué lugar ocupa la cultura en la vida diaria.

Por eso ella dice que enseñar también significa escuchar.

Escuchar a los alumnos.

Escuchar los silencios.

Escuchar lo que aún no tiene palabras, pero ya se expresa a través de un instrumento.

Ese intercambio constante cambió también su manera de aprender.

Si antes imaginaba que la docencia era solo compartir lo que había aprendido durante años, ahora cree lo contrario: cada encuentro trae nuevas preguntas y exige seguir creciendo.
Un camino que vale la pena recorrer
Cuando imagina a una joven que quiere dedicarse a la música andina, su respuesta es clara.

No habla de dificultades, aunque sabe que existen.

Prefiere hablar de la belleza del camino.

La anima a intentarlo.

A descubrir un mundo que puede llevarla a lugares inesperados y despertar emociones fuertes.

Ella está convencida de que aprender a tocar esos instrumentos no es solo adquirir una técnica. Es también entrar en contacto con una historia, con una cultura y con una forma distinta de entender la relación entre las personas y el territorio.

Por eso describe ese camino como un tránsito que vibra "muy adentro del corazón".

No ofrece fórmulas para el éxito.

Tampoco promete una carrera fácil.

Lo que propone es una experiencia de transformación personal, como la que ella misma vivió desde que decidió abrazar la música andina.

Durante veinticinco años, ese camino la llevó a escenarios de todo el país y del exterior, pero también la obligó a regresar muchas veces al mismo punto de partida.

Cada viaje, cada concierto y cada clase terminan en la Quebrada de Humahuaca.

Allí donde el paisaje sigue marcando el ritmo de las canciones.

Allí donde la tradición cambia junto con la vida de quienes la viven.

Y allí donde la música aún tiene el poder de unir a una comunidad alrededor de una misma memoria.

Subir al escenario para representar a muchos
Cuando Micaela Chauque sube a un escenario no siente que la historia que cuenta sea solo suya.

La música la pone frente al público, pero también la conecta con una identidad colectiva que, según explica, durante mucho tiempo estuvo olvidada.

No se ve como una artista solitaria, sino como una voz que forma parte de algo más grande.

"Cuando subo a un escenario siento que solo soy una representación de una gran parte de una comunidad que está totalmente invisible", dice.

En esa frase está una de las ideas centrales de su vida: la música como forma de reconocimiento.

Chauque cree que esa comunidad a la que representa no está separada del resto de la sociedad. Por el contrario, piensa que todos forman parte de esa historia, aunque a veces sea necesario volver a mirarla para reconocerla.

El escenario, entonces, no es solo un espacio de interpretación.

Se convierte en un lugar de encuentro.

Un punto donde una quena, un sikus, una copla o una canción pueden abrir una puerta hacia otras memorias y otras formas de entender la vida.

Desde esa perspectiva invita a compartir sus presentaciones en vivo, espacios donde la música se convierte en una celebración colectiva. Para ella, cada encuentro con otros músicos y con el público es una oportunidad para que las ideas que están en sus canciones se conviertan en una experiencia compartida.

Porque, a lo largo de toda la conversación, lo que sostiene es que la música nunca termina en quien la crea.

Circula.

Se transmite.

Encuentra nuevos oídos.

El corazón de agua
El cierre de la charla llega con la canción que da nombre a su último disco.

Al hablar de Corazón de Agua, Chauque vuelve a lo más importante: su relación con la tierra.

Explica que la obra surge del amor por el territorio y de la necesidad de valorar los elementos que sostienen la vida. La Pachamama aparece como una totalidad donde conviven tierra, agua, viento, sol y fuego; fuerzas que no existen por separado, sino en equilibrio.

Esa visión también incluye al ser humano.

La naturaleza no se ve como algo separado, sino como parte de una misma existencia. La vida, dice, se construye en esa combinación entre los elementos del mundo y la energía, la fuerza y el espíritu de quienes lo habitan.

Por eso Corazón de Agua es una síntesis de todo su camino.

Allí están la infancia y la memoria.

Está la Quebrada de Humahuaca.

Está la voz de los pueblos andinos.

Está la defensa de un vínculo más respetuoso con la naturaleza.

Está también la certeza de que una canción puede guardar una historia más grande que quien la interpreta.

Después de veinticinco años, Micaela Chauque sigue buscando en la música una forma de acompañar la vida, como ella misma lo explica al presentar su obra. No desde la nostalgia de un pasado detenido, sino desde una tradición que sigue caminando.

Su arte nace de un territorio concreto, pero no se queda allí.

Viaja.

Se transforma.

Encuentra nuevas generaciones.

Como el agua que da nombre a su disco, su música conserva memoria y movimiento al mismo tiempo.

Quizás allí esté la clave de su recorrido: entender que la tradición no es una herencia inmóvil, sino una corriente que pasa de una persona a otra, de una comunidad a otra, de una generación a otra.

Y que mientras exista alguien dispuesto a escuchar, cantar y compartir esa memoria, la música seguirá encontrando nuevos caminos para permanecer viva.

Escuchá la entrevista completa:

No sabía que tenía hepatitis C: la historia de la mujer que convirtió su diagnóstico en una campaña para salvar vidas

Edith Michelotti descubrió la enfermedad cuando el daño en su hígado ya era avanzado. Se curó con los nuevos tratamientos y desde hace 17 años impulsa campañas gratuitas de detección. El próximo 4 de agosto, Hepatitis Rosario realizará una jornada de testeos, vacunación e información en Plaza Montenegro
Cuando en 2005 Edith Michelotti decidió hacerse un análisis de rutina un poco más completo, no imaginaba que ese estudio iba a cambiarle la vida. La respuesta llegó casi como una sorpresa: tenía hepatitis C. El virus había circulado durante décadas en su organismo sin darle señales y, para entonces, ya había provocado un importante deterioro en su hígado.

Había trabajado toda su vida como obstetra. Había acompañado cientos de nacimientos, había estado en contacto permanente con el sistema de salud y, sin embargo, desconocía que convivía con una enfermedad que avanzaba en silencio.

"Siendo partera, hacía casi treinta años que la tenía. Hacía partos, trabajaba con toda naturalidad y mirá a dónde iba: iba a la cirrosis y no tenía síntomas", recuerda en Señales.

Hoy, cerca de cumplir 85 años, Michelotti transforma aquella experiencia en una tarea permanente de concientización. Es la fundadora de Hepatitis Rosario, una organización que desde hace 17 años trabaja para acercar información, prevención y diagnóstico a la comunidad.

El próximo 4 de agosto, de 10 a 14, la ONG realizará una nueva jornada gratuita de testeos rápidos en Plaza Montenegro, con la participación de estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario capacitados especialmente para realizar los procedimientos. Habrá detección de hepatitis C, vacunación contra hepatitis B y también pruebas para VIH y sífilis.

Pero detrás de esa campaña hay una historia personal. Una historia que comenzó con un diagnóstico inesperado y que terminó convirtiéndose en una misión.

Del diagnóstico a la lucha contra una enfermedad silenciosa
Michelotti recibió una transfusión de sangre antes de 1990, cuando el virus de la hepatitis C todavía no había sido identificado y los bancos de sangre no contaban con los controles actuales.

"Me deben haber puesto el virus, si no se lo conocía", explica. Y enseguida aclara: "No es que los bancos de sangre no actuaban bien, sino que no se había descubierto el virus".

Cuando recibió el diagnóstico, intentó el tratamiento disponible en ese momento, pero no logró curarse. Durante once años convivió con la incertidumbre de saber que la enfermedad podía seguir avanzando.

"Fue muy peligroso transcurrir esos once años", reconoce.

Para cuando llegaron los antivirales de acción directa, los tratamientos que cambiaron para siempre el pronóstico de la hepatitis C, su situación era delicada.

"Las tres cuartas partes de mi hígado eran una piedra. Ahí nomás de la cirrosis estaba yo."

La respuesta fue contundente. En apenas tres meses logró eliminar el virus.

"Me curé", resume con una sonrisa. Y destaca la capacidad de recuperación del hígado, un órgano que, según cuenta, volvió a funcionar de manera sorprendente.

Su médico suele decirle que, a pesar de su edad, tiene un hígado con características de una persona joven.

Esa recuperación fue el impulso para crear el Grupo Hepatitis Rosario, con la intención de contarle a otras personas lo que le había ocurrido.

"Lo formé para decirle a la gente lo que me pasaba a mí, que le pasaba a millones de personas en el mundo", explica.

Desde entonces, la organización repite cada año campañas de detección y prevención con un objetivo claro: que nadie llegue al diagnóstico cuando el daño ya sea irreversible.

Una jornada gratuita para detectar, prevenir y cuidar
La próxima campaña en Plaza Montenegro será el resultado de meses de trabajo conjunto entre distintas instituciones.

Michelotti destaca especialmente la participación de la Universidad Nacional de Rosario y de los estudiantes avanzados de Medicina y Enfermería que estarán a cargo de los testeos.

"Imaginate lo que es salir a terreno a sacarle sangre a la gente", dice al referirse a la preparación de los voluntarios.

La prueba para hepatitis C consiste en un pequeño pinchazo en el dedo y el resultado está disponible en pocos minutos.

"¿Sabés qué hermoso? A los minutos que le hacen un pinchacito imperceptible en el dedo está el resultado. A los 15 minutos."

Mientras esperan, quienes concurran podrán acceder a información sobre prevención, formas de transmisión, vacunación y cuidados relacionados con la salud sexual.

Para Michelotti, la capacitación de los estudiantes es una parte fundamental del operativo.

"Si vieras la capacitación, con qué cantidad de chicos fueron a capacitarse. Realmente con qué interés participan, con qué interés estudian."

Aunque los llama "chicos", aclara que muchos están próximos a recibirse y que detrás de cada test existe una preparación técnica precisa.

"Ese pinchacito tiene que ser perfecto", remarca. Y define la herramienta como "una tecnología de punta maravillosa puesta al servicio de la población".

Detectarse a tiempo puede cambiar una historia
Para Michelotti, la clave de la lucha contra las hepatitis virales está en una palabra: diagnóstico. La hepatitis C suele avanzar durante años sin síntomas y muchas personas descubren que tienen el virus cuando la enfermedad ya provocó un daño importante.

Por eso insiste especialmente en un grupo que considera prioritario: quienes recibieron transfusiones de sangre antes de 1990.

"Más rápido que ligero tienen que ir y hacerse la detección", advierte.

Aunque la jornada del 4 de agosto será una oportunidad concreta para acercarse al test, recuerda que cualquier persona puede solicitar los estudios para hepatitis B y hepatitis C a través de su médico. Ese derecho está contemplado por la Ley Nacional 27.675.

"El médico tiene la obligación de pedírsela", señala.

Su insistencia nace de su propia experiencia. Durante casi tres décadas convivió con el virus sin saberlo. Si aquel análisis no hubiera aparecido casi por casualidad, probablemente la historia habría sido otra.

"Me la encontraron de casualidad", recuerda sobre aquel momento de 2005.

La enfermedad silenciosa, justamente, es uno de los mayores desafíos. La ausencia de síntomas puede generar una falsa sensación de seguridad y retrasar la consulta.

"Yo no sabía que tenía hepatitis C, como no lo sabe nadie, porque es una enfermedad que muchas veces no da síntomas."

Hepatitis B y C: dos virus diferentes, dos formas de prevenir
Aunque suelen mencionarse juntas, la hepatitis B y la hepatitis C tienen características diferentes.

Michelotti explica que la hepatitis C se transmite principalmente por contacto con sangre y pone especial énfasis en el cuidado de quienes comparten jeringas.

"Aquellos que comparten jeringas, por favor, cuidado, tengan la edad que tengan. Si comparten jeringas, tienen que saber si tienen hepatitis C."

En cambio, la hepatitis B también puede transmitirse por vía sexual. Por eso destaca la importancia de la vacunación y de los controles.

"La persona puede tener un aspecto completamente sano y nunca imaginarse que tiene hepatitis B."

La evolución de la enfermedad puede variar. En algunos casos el organismo elimina el virus luego de una infección aguda; en otros puede transformarse en una infección crónica y provocar complicaciones graves con el paso de los años.

Pero Michelotti insiste en que el escenario actual es diferente al que le tocó vivir a ella.

La hepatitis C, gracias a los nuevos tratamientos, dejó de ser una enfermedad inevitablemente progresiva.

"Si le llega a dar positivo, se cura en tres meses, en casi el cien por ciento de los casos, como me curé yo."

Por eso resume el espíritu de la campaña con una frase que repite como una consigna:

"Vacunarse para la B, detectarse la C, es una fiesta para la salud."

El trabajo de una ciudad detrás de una campaña
La jornada del 4 de agosto es también una muestra del trabajo articulado entre distintas instituciones.

Michelotti menciona el acompañamiento de la Universidad Nacional de Rosario, el sistema de salud provincial, la Municipalidad, el Hospital Centenario, la Sala 15 y el Colegio de Bioquímicos, entre otros actores.

Recuerda con orgullo su vínculo con la universidad pública. Se graduó en 1961 en la entonces Universidad Nacional del Litoral, institución de la que luego surgiría la actual UNR.

"Para mí la Universidad Nacional de Rosario es el amor de mi vida", dice.

También destaca especialmente el rol de la hepatóloga Virginia Regiardo, profesora titular de la Cátedra de Hepatología, quien estuvo a cargo de la capacitación de los estudiantes que participarán del operativo.

"Es una movida de fondo maravillosa", resume.

La participación de los jóvenes es uno de los aspectos que más la entusiasman.

"Si vieras con qué interés participan, con qué interés estudian."

Para Michelotti, esa formación no sólo permite realizar un procedimiento médico, sino acercar la salud pública a la comunidad.

Una oportunidad que puede salvar una vida
La convocatoria será abierta y gratuita, sin turno previo. La atención comenzará a las 10 de la mañana y se realizará por orden de llegada.

La experiencia de años anteriores muestra una respuesta importante de la comunidad. Michelotti cuenta que muchas veces las filas comienzan incluso antes del horario previsto.

"A veces a las siete y media u ocho ya empieza a ponerse la gente en la cola."

La accesibilidad es uno de los puntos centrales de la propuesta.

"Imaginate, una detección cuesta dólares y acá es completamente gratuita."

En el mismo lugar, quienes se acerquen podrán realizarse el test de hepatitis C, acceder a la vacunación contra hepatitis B y participar de las actividades informativas sobre VIH, sífilis y prevención.

También habrá propuestas educativas para aprovechar el tiempo de espera.

"Han inventado unos juegos para hablar exclusivamente de sexualidad mientras esperan en la cola", cuenta Michelotti.

La idea es que la información llegue de una manera sencilla, cercana y sin prejuicios.

"Para nosotros es un milagro"
La ONG Hepatitis Rosario continúa difundiendo sus actividades a través de sus redes sociales y canales de información. Michelotti reconoce, entre risas, que esa tarea ya está en manos de su equipo.

"Yo soy la voz y ellos son los que mandan por redes."

Pero su voz sigue siendo una parte central de la campaña. Su historia personal le da una dimensión diferente a cada mensaje de prevención.

Después de haber estado al borde de la cirrosis y de haber logrado curarse, entiende que una detección puede cambiar el destino de una persona.

Por eso sigue aceptando entrevistas, participando de campañas y contando una historia que comenzó con una enfermedad silenciosa y terminó convertida en una herramienta para otros.

"A lo mejor para ustedes es una nota periodística", dice. "Y a lo mejor para quien está escuchando está salvando su vida, como yo salvé la mía de pura casualidad."

El próximo 4 de agosto, en Plaza Montenegro, esa posibilidad estará al alcance de cualquiera que quiera acercarse.

Porque, para Edith Michelotti, la mejor forma de enfrentar a las hepatitis virales sigue siendo la misma que sostiene desde hace 17 años: conocer, prevenir y detectar a tiempo.

Escuchá la entrevista completa:

miércoles, 29 de julio de 2026

Francia ordenó la expulsión de la exdirectora de RT France por considerarla una amenaza para la seguridad nacional

El Gobierno de Francia ordenó la expulsión de Xenia Fedorova, exdirectora de la filial francesa del canal estatal ruso RT France, al considerar que su permanencia en el país representa "una amenaza particularmente grave y actual para el orden público" y para los intereses fundamentales del Estado.

La decisión fue revelada por el diario Libération y posteriormente confirmada por el Ministerio del Interior francés. Según la orden de expulsión, citada por ese medio, Fedorova "se erige en un relevo de las campañas de desinformación dirigidas por las autoridades rusas", con el objetivo de "desestabilizar el orden público", "manipular la opinión pública" y "socavar la confianza de los ciudadanos europeos, y en particular de los ciudadanos franceses, en sus instituciones".

De acuerdo con el documento oficial, el Gobierno francés sostiene que la periodista contribuye a difundir narrativas de desinformación alineadas con el Kremlin, consideradas por las autoridades como un riesgo para la seguridad nacional y el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Fedorova, de 45 años, fue una de las principales figuras de RT France hasta el cierre de la señal en 2023, luego de las sanciones impuestas por la Unión Europea a diversos medios estatales rusos tras la invasión de Ucrania.

Tras el cierre del canal, continuó participando como comentarista en medios vinculados al empresario conservador Vincent Bolloré, entre ellos CNews, Europe 1 y el semanario Le Journal du Dimanche, donde defendió posiciones cercanas a la narrativa oficial de Moscú sobre la guerra en Ucrania y las relaciones entre Rusia y Occidente.

La decisión de expulsar a Fedorova se produce a menos de un año de las elecciones presidenciales francesas de 2027, en las que el presidente centroderechista Emmanuel Macron no podrá presentarse a un nuevo mandato debido al límite constitucional de mandatos consecutivos. En ese contexto, las autoridades han reforzado su preocupación por las campañas de desinformación y la injerencia extranjera, mientras distintos sondeos sitúan a la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, al frente de la intención de voto para la primera vuelta.

El caso ya había generado controversia a finales de mayo, cuando trascendió que las autoridades habían renovado en 2024 su permiso de residencia por diez años. La información desató un intenso debate político tras un reportaje publicado por Le Monde, que advertía sobre la creciente influencia de Fedorova dentro del ecosistema mediático controlado por Bolloré.

La defensa de la periodista anunció que recurrirá la decisión. Su abogado, Emmanuel Piwnica, declaró a la agencia AFP que presentará un recurso "de inmediato" y calificó la medida como "una violación grave de la libertad de expresión de una periodista que siempre ha ejercido su actividad de la manera más adecuada posible".

Por su parte, los responsables de los grupos mediáticos Canal+ y Lagardère, propietarios de varios de los medios en los que colaboraba Fedorova, rechazaron la expulsión y denunciaron un atentado contra la libertad de expresión y el pluralismo informativo.
Foto: Aurore Marechal/ABACA/picture alliance
Fuentes: Libération, Ministerio del Interior de Francia y Agencias AFP y Reuters

martes, 28 de julio de 2026

Telecom inicia la desinversión exigida por Competencia y designan a Together Business Consulting para supervisar el proceso

La Autoridad Nacional de la Competencia aprobó a la consultora, respaldada por la red internacional Nexia, como agente de monitoreo de las medidas impuestas tras la compra de Telefónica de Argentina. La empresa deberá desprenderse de seis millones de líneas móviles, clientes de banda ancha y parte del espectro radioeléctrico para evitar una concentración excesiva del mercado.

La compra de Telefónica de Argentina por parte de Telecom ingresó en una nueva etapa con el inicio formal del proceso de desinversión exigido por el Gobierno nacional como condición para autorizar la operación. La Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) designó a Together Business Consulting como agente de monitoreo encargado de supervisar el cumplimiento de las medidas impuestas a la compañía, entre ellas la cesión de seis millones de clientes de telefonía móvil, la transferencia de abonados de banda ancha fija y la devolución de parte del espectro radioeléctrico.

La consultora boutique, respaldada por la red internacional Nexia, fue seleccionada entre una terna presentada por Telecom y tendrá la responsabilidad de controlar el desarrollo de todo el proceso de desinversión, que podría extenderse hasta dos años.

La información fue publicada inicialmente por la periodista María Julieta Rumi en La Nación y luego ampliada por Convercom y El Cronista, que aportaron detalles sobre el alcance de las medidas y el cronograma previsto.

Comienza la etapa clave de la desinversión
La designación de Together Business Consulting representa el primer paso operativo para ejecutar las condiciones establecidas por la ANC al aprobar la adquisición de Telefónica de Argentina.

La principal obligación impuesta a Telecom consiste en desprenderse de seis millones de líneas móviles. De ese total, cuatro millones deberán corresponder al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mientras que los dos millones restantes podrán provenir de distintas regiones del país.

La resolución establece además que Claro, controlada por América Móvil (AMX), no podrá adquirir esos clientes ni los activos asociados, con el objetivo de evitar que el mercado quede concentrado en dos grandes operadores y favorecer la consolidación de un tercer competidor nacional.

De acuerdo con información publicada por La Nación, ya existirían interesados tanto del mercado local como del exterior. Entre ellos aparece mencionado Telecentro, del empresario Alberto Pierri, aunque también trascendió el interés de operadores internacionales que anteriormente habían analizado la compra de Telefónica de Argentina.

Según publicó El Cronista, entre los grupos que en distintos momentos evaluaron ingresar al mercado argentino figuran la francesa Iliad, Liberty Global y Millicom, propietaria de la marca Tigo en América Latina. Hasta el momento no existen confirmaciones oficiales sobre negociaciones avanzadas ni sobre si los activos serán adquiridos por un único operador o por varios compradores.

Banda ancha y espectro, también bajo revisión
Las condiciones impuestas por la autoridad de competencia no se limitan al negocio móvil.

Telecom también deberá desprenderse de aproximadamente 211.400 clientes de banda ancha fija en aquellas localidades donde la participación de la empresa fusionada supere el 50% del mercado minorista. Esos abonados se distribuyen entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro y podrán ser adquiridos por distintos prestadores.

Asimismo, la compañía deberá devolver 130 MHz de espectro radioeléctrico. El esquema contempla la devolución inmediata de 60 MHz en todo el país, entregas adicionales en zonas de alta concentración y la posterior colocación del resto en el mercado secundario.

Durante un período de hasta dos años, Telecom también deberá brindar al eventual comprador acceso transitorio a infraestructura, espectro, sistemas e interconexión para garantizar la continuidad del servicio mientras desarrolla su propia red.

El rol del agente de monitoreo
Together Business Consulting actuará como auditor independiente de todo el proceso. Entre sus funciones estará supervisar el cronograma de desinversión, controlar el cumplimiento de las obligaciones impuestas por la ANC y verificar que las ofertas recibidas se ajusten a los requisitos regulatorios.

La consultora fue fundada en 2012 y está especializada en transformación organizacional, estrategia y gestión empresarial. Sus principales socios son Guillermo Ocampos, José Luis Aromando y Alejandro Bruzzo, todos con trayectoria previa en compañías como IBM y PwC.

Las propuestas de compra que presente Telecom deberán ser evaluadas y aprobadas por la Autoridad Nacional de la Competencia, que tendrá la decisión final sobre los adquirentes.

El objetivo: reducir la concentración del mercado
Al anunciar la aprobación condicionada de la operación, la ANC sostuvo que, sin medidas correctivas, la adquisición habría dejado "aproximadamente el 70% de los servicios de telecomunicaciones en manos de un solo grupo económico".

Según explicó el organismo, las desinversiones permitirán reducir esa participación a alrededor del 50% del mercado, evitando posiciones dominantes y preservando la competencia en un sector considerado estratégico.

La preocupación por el impacto de la operación no es nueva. En junio del año pasado, la entonces Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), antecedente de la ANC, había advertido que la integración generaba "riesgos significativos" para la competencia, especialmente en telefonía móvil, donde la empresa combinada alcanzaría una participación estimada del 58%, frente al 42% de América Móvil.

El debate también reavivó cuestionamientos sobre el creciente peso del Grupo Clarín —principal accionista de Telecom— en los mercados de televisión paga, internet, telefonía móvil y servicios digitales. Diversos analistas consideran que la operación profundiza un proceso de integración que incrementa la concentración de infraestructura y clientes, mientras que desde el Gobierno sostienen que las medidas de remediación buscan precisamente evitar efectos negativos sobre consumidores y competidores.

El debate por la concentración económica y el peso del Grupo Clarín
Más allá del aspecto estrictamente regulatorio, la operación volvió a poner bajo la lupa el creciente peso económico del Grupo Clarín, principal accionista de Telecom. Durante los últimos años, el conglomerado consolidó una fuerte presencia en segmentos estratégicos como televisión por cable, internet, telefonía móvil y servicios digitales, una integración que se profundiza con la incorporación de Telefónica Argentina.

El crecimiento del grupo abrió un debate político y económico sobre el nivel de concentración existente en el mercado de telecomunicaciones. El propio presidente Javier Milei cuestionó públicamente al conglomerado y, en publicaciones realizadas en la red social X, lo calificó como "la gran estafa argentina", en referencia a sus críticas hacia el peso histórico de determinados grupos empresariales y mediáticos.

Desde una perspectiva regulatoria, la discusión no se limita al tamaño de una compañía, sino al impacto que una mayor concentración puede generar sobre la competencia. En mercados con pocos actores relevantes, una reducción del número de competidores puede afectar los incentivos para mejorar precios, calidad de servicio e innovación tecnológica.

Precisamente, ese fue uno de los argumentos centrales de la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) al imponer las medidas de remediación. El organismo sostuvo que las condiciones exigidas buscan evitar la consolidación de posiciones dominantes que puedan perjudicar a consumidores, empresas y potenciales nuevos competidores.

La preocupación ya había sido planteada en junio del año pasado por la entonces Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), antecesora de la ANC, que advirtió "riesgos significativos por los potenciales efectos sobre la competencia". Según aquel análisis, la integración entre Telecom y Telefónica habría dejado un mercado móvil altamente concentrado, con una participación estimada del 58% para Telecom y del 42% para AMX, controlante de Claro.

Desde Telecom rechazaron que la operación implique una afectación de la competencia y sostuvieron que la resolución oficial constituye una aprobación en los términos de la Ley de Defensa de la Competencia, aunque consideraron "excesivas" las medidas de remediación impuestas por el organismo.

El proceso de desinversión que ahora comienza será, en ese sentido, una instancia clave para definir si las condiciones regulatorias logran equilibrar la expansión de Telecom con la necesidad de preservar un mercado de telecomunicaciones competitivo.

La postura de Telecom
Desde Telecom interpretaron que la decisión oficial constituye una aprobación de la operación en los términos de la Ley de Defensa de la Competencia, aunque calificaron de "excesivas" las condiciones impuestas por la autoridad regulatoria.

Fuentes de la empresa consultadas por La Nación señalaron que no tenían novedades sobre la designación del agente de monitoreo, mientras que voceros citados por El Cronista indicaron previamente que consideraban demasiado exigentes tanto el alcance de las medidas como los plazos fijados por el organismo, e incluso no descartaban una eventual presentación judicial para cuestionar parte de la resolución.

Por el momento, sin embargo, la empresa comenzó a cumplir el cronograma oficial con la presentación de la terna de consultoras y la puesta en marcha del proceso de desinversión.

Nuevo director financiero
En paralelo con este proceso regulatorio, Telecom anunció la designación de Manuel García Diez como nuevo Chief Financial Officer (CFO), cargo que asumirá el próximo 3 de agosto.

El ejecutivo cuenta con más de 25 años de experiencia en finanzas corporativas, banca de inversión y mercados de capitales. Antes de incorporarse a Telecom se desempeñó como CFO de BARBUSS y Digital House, mientras que previamente desarrolló una extensa carrera en Morgan Stanley, donde lideró operaciones de financiamiento para América Latina por más de US$ 50.000 millones y asesoró procesos de fusiones y adquisiciones.

Ingeniero Industrial egresado del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y MBA por la Darden School of Business de la Universidad de Virginia, García Diez tendrá a su cargo la estrategia financiera y de inversiones de la compañía en una etapa marcada por la ejecución de las medidas regulatorias derivadas de la compra de Telefónica de Argentina.

Fuentes: La Nación (María Julieta Rumi); Convercom; El Cronista; Autoridad Nacional de la Competencia (ANC); Telecom Argentina.

Otras Señales

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