jueves, 18 de enero de 2018

PáginaI12: El despido que no fue

El diario La Nación, en una nota que firma Carlos Pagni, publicó que “Santa María despidió a Verbitsky, sin que nadie de la redacción se lo reproche”.

Como trabajadores y delegados de la Comisión Interna de PáginaI12, informamos que esa afirmación es falaz.

Nuestro compañero Horacio Verbitsky no fue despedido (él mismo se encargó de explicar su distanciamiento del diario), por lo que mal podríamos permanecer indiferentes a un hecho inexistente.

Por otro lado, desde “la redacción”, como Pagni denomina a sus compañeros de trabajo, fuimos los primeros en repudiar las presiones del gobierno de Cambiemos contra PáginaI12 en represalia por las notas de Verbitsky sobre los 132 millones de dólares blanqueados por familiares, amigos y socios de Macri & Cía.

Si bien nada sorprende en un contexto político en el que La Nación funge de vocero oficioso de las campañas del gobierno para intentar silenciar voces opositoras y ahora también vaciar medios públicos, lamentamos y repudiamos la difusión de una falacia cuyo objetivo puntual nos excede.
Comisión Interna SiPreBA de PáginaI12

Diario Hoy: Alerta ante posible despido del 80 % de los trabajadores

Luego de la detención del sindicalista Marcelo Balcedo, su madre Myriam Reneé Chávez de Balcedo asumió la dirección del diario Hoy. Fiel a su estilo, ante el congelamiento de las cuentas bancarias de su hijo y del sindicato SOEME, la señora anuncia que dejará en la calle a casi la totalidad de los trabajadores del matutino

Comunicado de los/as trabajadores/as del diario Hoy
Tras los episodios que son de público conocimiento sobre el encarcelamiento de quienes dirigían el diario Hoy de La Plata, Marcelo Salcedo y Paola Fiege, los y las trabajadores/as queremos comunicar a los/as compañeros/as de los medios de comunicación y a la sociedad la incertidumbre en la que nos encontramos con respecto a nuestra continuidad laboral, ya que ni siquiera tenemos garantizado el sueldo de enero.

Por eso, queremos aclarar que los y las periodistas, fotografos/as, diagramadores/as. editores/as, correctores/as, cámarografos/as, productores/as, empleados/as de limpieza, choferes y administrativos, quienes intentamos desarrollar un periodismo profesional, aun en medio de la incertidumbre en la que nos vemos inmersos involuntariamente, no tenemos relación con la situación en ia que· se encuentran los dueños del medio.

Desde su asunción como directora del diario Hoy, Miryam Renée Chávez de Salcedo ha manifestado la voluntad de realizar un recorte masivo de personal que dejará en la calle al 80% de los empleados.

En el diario Hoy trabajamos alrededor de 200 personas y nos rehusamos a que se cierren fuentes laborales, más aún cuando no hay argumentos económicos ni legales que lo justifiquen.

Por tal motivo, nos dirigimos a los/as colegas de prensa para que estemos atentos y activemos nuestra solidaridad y unidad. Nuestra realidad no escapa a la que están viviendo decenas de medios de comunicación en toda la Argentina, afectados por cierres de empresas, vaciamiento, recortes y
despidos, dejando a miles de trabajadores en la calle.

Solicitamos a las autoridades competentes su inmediata intervención para salvaguardar los derechos laborales de los trabajadores y las trabajadoras del diario.

Nos declaramos en estado de alerta y advertimos que no dejaremos pasar ningún despido. Repetimos: no hay razones para una reducción de personal como la que está planificando la actual directora del medio. Lisa y llanamente significaría la pérdida de 200 puestos laborales.
Trabajadores y trabajadoras de la redacción del diario Hoy

miércoles, 17 de enero de 2018

ATA-CAPIT: Una paritaria en la linea de la reforma laboral

La paritaria suscripta para Productoras y Canales de aire habilita modificaciones en el convenio colectivo que destruyen conquistas de los trabajadores de la televisión

Finalmente, con 3 meses de atraso, cerró la paritaria de televisión para Productoras y Canales de aire. Las cámaras patronales y el sindicato acordaron un aumento del 23% en dos cuotas, una suma fija por única vez de 10000 pesos, y la “actualización” del convenio colectivo.

El acuerdo firmado, es prácticamente el mismo que el sector empresario presentó previo al paro del 28 de noviembre, de un 23% en dos cuotas, una suma fija de $8000 y retoques en el convenio colectivo, que fue rechazado contundentemente en cada empresa de televisión y que precisamente, motivó el segundo paro nacional al que acudieron en masa los trabajadores y trabajadoras de televisión.

Finalizadas las elecciones del gremio y reelegido Horacio Arreceygor en lista única, la directiva del SATSAID levantó la última medida anunciada y luego bajó el acuerdo a las asambleas en las que supuestamente una “amplia mayoría” de trabajadores y trabajadoras ahora aprobaron el mismo. (no hay registro alguno de las votaciones).

Una paritaria a la baja y entrega del convenio
Desde el principio, la burocracia mantuvo las negociaciones al margen de los trabajadores, las negociaciones “entre cuatro paredes” fueron la constante en donde la directiva del sindicato apenas comunicó el estado de las mismas y en donde jamás presentó datos concretos de la misma.

“El estancamiento”, “la oferta distante”, “la oferta insuficiente” impedían una deliberación de los trabajadores sobre bases concretas.

Finalmente, la firma del 23% en dos cuotas colocó nuevamente la paritaria de televisión a la baja y ubicó a todos los trabajadores de televisión con salarios básicos por debajo de la canasta familiar hoy en $27500.

Pese a que durante todo esta tiempo la Azul y Blanca de Arreceygor cacareó con que no se iba a tocar el convenio, ni bien finalizadas las elecciones salió corriendo a sellar el acuerdo que avanza sobre distintos puntos del mismo, adelantando la reforma laboral que el gobierno de Macri negocia con la CGT y siguiendo la línea de las burocracias que una a una están entregando conquistas (Atilra, UOM Tierra del Fuego, etc.).

Los cambios en la jornada laboral, “cuando sea necesario por las características de la producción”, o el arreglo de “horas extras acordadas” entre la empresa y el sindicato en función de las necesidades del proyecto o programa flexibilizan la jornada laboral.

En su artículo 4, sobre los contratos por tiempo determinado, deja abiertas las puertas para la contratación eterna bajo esta modalidad ya que permite sucesivos contratos otorgando status legal a la contratación fraudulenta que priva al trabajador de conquistas históricas como la indemnización o las vacaciones. Como quedó expuesto en las recientes caídas de más de 200 contratos en TDA, Paka Paka, Encuentro o el Canal de la Ciudad donde durante años los compañeros estuvieron bajo esta forma de fraude laboral mientras el sindicato hacía la vista gorda.

El artículo 5 crea la categoría de “Ingresante”. Con el pretexto de promocionar “el empleo joven”, el sindicato permite que las patronales puedan contratar personal incorporándolos en un grupo salarial más bajo.

El artículo 6, elimina el plus por exteriores al habilitar a la patronal a convocar al trabajador “a la locación asignada”, y lo elimina directamente para los nuevos trabajadores.

El artículo 8 habilita que el operador de video opere también la cámara robótica, habilitando la polifunción.

Además, el sindicato firma una "paz social" hasta el 30 de septiembre que deja maniatados a los trabajadores.

Perspectivas
Una nueva etapa se abre para los trabajadores y trabajadoras de televisión pues aún quedan puntos a discutir entre las patronales y el sindicato en la que los compañeros y compañeras de televisión debemos ser parte.

La participación masiva en los paros y en las movilizaciones indica un enorme potencial de lucha que no debe ser empañado por la entrega del sindicato.

Desde La Naranja de Televisión llamamos a los trabajadores y trabajadoras de la actividad a seguir participando activamente y a exigir la participación en la negociación que lleven adelante las partes.

La necesidad de reagruparnos para poder enfrentar de mejor modo los ataques patronales se inscribe también en el camino por la recuperación de nuestras comisiones internas y seccionales para poner nuevamente el sindicato al servicio de los trabajadores.

Las enormes luchas que se avecinan imponen la necesidad de superar a la Azul y Blanca para triunfar.

La entrega de derechos históricos de los trabajadores y trabajadoras de televisión adelanta la claudicación futura ante la inminencia de una reforma laboral que intentará arrasar con conquistas de todo el movimiento obrero.

Salario mínimo igual a la canasta familiar hoy en 27500
Abajo la reforma laboral
Defensa incondicional del convenio colectivo
Por un paro activo nacional y un plan de lucha
Abajo el impuesto a las ganancias
Ocupación de toda empresa que cierre o despida
Basta de despidos
Por una nueva dirección en los sindicatos
La Naranja de Televisión

Diez razones para defender a los medios públicos contra el ajuste

No por antigua ha perdido pertinencia la pregunta sobre cuál es el valor de los medios públicos. El interrogante cobra nueva fuerza cada vez que, como ahora, un gobierno se propone un drástico ajuste en sus estructuras de personal. ¿Acaso esto se proyecta porque se desconoce el valor de lo público en el sistema de medios o –justamente- porque advierte su especificidad y función pero defienden intereses contradictorios?

Ofrecemos, aquí, una aproximación a esa respuesta.

1.- Estado y Mercado. Jesús Martín Barbero, reconocido intelectual en el estudio de experiencias latinoamericanas de la comunicación, ha trabajado la función de los medios en la construcción del imaginario de aquello que podemos señalar como “lo público”. Y ha señalado la necesidad de construir un espacio que ofrezca “a) el reconocimiento y expresión de la diversidad cultural, b) que represente la pluralidad político-ideológica; c) que promueva la información independiente, plural e incluyente; d) que contraste la fragmentación que introduce el mercado” (1).

Las cuatro variables pueden ser leídas en forma crítica en relación a las políticas de gestión de medios públicos del actual gobierno, pero en especial la última: no existe la vocación del Estado –de este Estado- por contrabalancear el pulso de las empresas del mercado; que alcanza en este momento –profundizado con la reciente fusión de Cablevisión y Telecom- en el mayor grado de concentración de su historia.

Aquella función de “contrapeso” de los medios públicos, aún incumplida y débil, constituye el último ámbito de aspereza que le queda por limar al gobierno dentro del homogéneo y domesticado sistema de comunicaciones que supo concebir en sus dos primeros años de gobierno.

2.- Medios como servicio público. Otra cita antigua. El ítalo-venezolano Antonio Pasquali asegura que un “servicio público” es “aquel que no pertenece a privados; es mayoritariamente financiado por el Estado; tiene autonomía relativa ante el Poder Ejecutivo y autonomía ante los poderes económicos; es un servicio no gubernamental y desgubernamentalizado; (…) ofrece servicios diversificados, complementarios y universales…” (2).

Es claro que los medios públicos no cumplen –y no lo han cumplido bajo otras gestiones- ninguno de esos estándares. Sin embargo, en otros tiempos políticos, los medios públicos, al menos, alcanzaban a distinguirse por aquello que no eran, por no participar de algunas ambiciones (comerciales y de contenidos) de los medios comerciales. Hoy el gobierno apuesta a medios públicos que sean la imagen y semejanza de los grandes medios privados (en los que se formaron sus directores); por lo tanto, la autonomía del poder político y del poder económico no es un objetivo deseado (pero lejano), sino ya simplemente se trata de un objetivo desplazado y sustituido por la misma concepción del lucro y la renta.

3.- Pluralidad. La Defensoría del Público, en una reseña de la legislación comparada en materia de medios públicos, reseña que se atribuye a los medios de gestión estatal “un plus de obligación frente a los medios privados en cuanto a abogar por un pluralismo político interno” (3). Sin embargo, el gobierno sostiene en todas las esferas del debate público (en su acotada concepción en la que el debate público es el debate en el ágora televisivo) que ese pluralismo se garantiza simplemente asegurando la libertad de empresa al capital privado (aunque incluya abandonar a las/os miles de trabajadoras y trabajadores que fueron expulsados de los medios en estos dos años) por lo que se trata de una función en la que los medios públicos, en esa particular concepción, se han vuelto prescindibles.

4.- La reivindicación del oficio del periodista. El gobierno se encuentra en la TV Pública, en la agencia TelAm y en Radio Nacional con periodistas que reivindican su condición y su especificidad como trabajadoras/es de prensa; por lo tanto, con algunos rasgos de singularidad –profesional y laboral- sobre otros trabajadoras/es del Estado. Esa distinción colisiona con la mirada monocorde del Ministerio de Modernización. El caso más emblemático es la pelea que las/os trabajadoras/es de Radio Nacional sostienen para que el gobierno los deje de encuadrar –insólitamente- bajo el convenio colectivo de los carteros. El gobierno tiene políticas uniformes para toda la Administración. Cualquier matiz, cualquier complejidad, lo observa como un problema.

5.- Federalismo. Los medios públicos son el último eslabón que persiste en la Argentina de medios con una estructura federal. Especialmente TelAm y Radio Nacional tienen una red de corresponsales que cubre todo el territorio nacional. Claro que eso aparece como una disonancia frente a un gobierno que alienta la concentración de los grandes jugadores del mercado (lo que conlleva -a su vez- más centralismo) y que ha abandonado el respeto de los estándares de producción local y regional en los medios. En Radio Nacional, simplemente, ha levantado la programación de algunas de sus emisoras en las provincias. En TelAm promueve, cual operador inmobiliario, la venta de las sedes donde trabajan las/os corresponsales y se levanta el servicio en los días feriados.

6.- Modelos de gestión. El gobierno proclama, a modo de un discurso políticamente correcto (que también ponemos en entredicho) el modelo de la BBC de Londres, como expresión del modelo europeo (de dudosa salud en la actualidad) en el que se garantiza la intervención parlamentaria, con diverso grado. Según su acuerdo de licencia, la BBC se compromete a proporcionar una cobertura “amplia, confiable e imparcial de las noticias de los asuntos públicos” con una “constante y efectiva supervisión externa, incluyendo reuniones públicas y seminarios” (4). Más allá de la presentación de la cita de la BBC como presunta fuente de autoridad, se vuelve evidente, cada vez más, que los medios públicos argentinos van a contramano de un proceso de supervisión y control de fuentes externas. Todo lo contrario. La eliminación de la función publicitaria de la agencia TelAm ha refrendado que el gobierno promueve una estructura de dirección vertical y homogénea de los medios de gestión estatal.

7.- Diálogo. El “modelo de gestión” de los medios públicos constituye una política unilateral del gobierno. No está “en diálogo” con los sectores parlamentarios, como postula el modelo de la BBC, la RAI o la TVE. Desde ya que espanta al gobierno la mera posibilidad de dialogarlo con sus trabajadores. De todos modos, ese modelo que conforma la interacción de los medios estatales sólo con el parlamento es, a esta altura, absolutamente insuficiente: hay más actores sociales en el universo de la comunicación con los que debería articular un medio del Estado.

8.- Agendas en debate. Los medios públicos han construido durante décadas sólidas representaciones gremiales. Es la única razón –así lo han reconocido públicamente- por la que la TV Pública, TelAm y Radio Nacional han quedado exentos en el período 2015-2017 de los recortes que se promovieron en otras áreas del Estado. Esa fuerza sindical alcanza a los contenidos. En esos medios se constituyeron “Consejos de Redacción” o “Consejos Profesionales” que se proponen debatir cuando las líneas editoriales que direcciona el gobierno contravienen los más elementales estándares del ejercicio profesional. Y que no tienen temor –incluso- a exponer públicamente ese debate ni a revisar acríticamente en rol de los trabajadores en ese proceso. Esto resulta una aberración para el gobierno que –ya en el plano de la ficción- nos han acusado de promover “cooperativas” o de violentar la estructura “natural” del capital empresario (aun del estatal).

El gobierno no quiere periodistas críticos en sus medios. No admite discusión de sus contenidos. La pluralidad tiene los límites que decide el patrón.

9.- Resistencia al ajuste. El gobierno declama en estos días la “optimización” de las plantas de personal. Una vez más, la optimización significa jubilaciones, retiros voluntarios y despidos. Así fue, por caso, allá en el 2000 cuando durante en el gobierno de la Alianza –con los mismos funcionarios en muchos casos que la actual gestión en los medios públicos- postulaban 600 despidos en la TV Pública y el cierre del área de Publicidad de TelAm. La reacción gremial –con la toma del noticiero del canal y de la agencia- evitó que en aquella avanzada. Esa resistencia también debe ser quebrada en el plan que proyecta el gobierno para tener medios públicos “óptimos”.

El gobierno, con aires fundacionales, se promueve refundar y sanear la “atrofia” de los medios públicos. Proclama la vieja muletilla de las “capas geológicas”, enunciado que descalifica y elude el análisis

10.- Historia. Por eso las trabajadoras y los trabajadores de los medios públicos resistimos el ajuste.
Somos las trabajadas y los trabajadores, precisamente, aquellos que construimos y sostenemos a los medios públicos más allá del gobierno de turno. Somos -en ese espacio- los garantes de la libertad de expresión, de la pluralidad y del derecho a la información que los funcionarios proclaman en los micrófonos pero no promueven con sus políticas. Para eso se necesitan en los medios bajo gestión estatal a trabajadoras y trabajadores con estabilidad. Con Estatutos y Convenios que los resguarden de la precarización y de las presiones del ocasional empleador.

Porque nos viene a salvar del caos y el salvajismo preexistente.Esa historia supone tradiciones y saberes profesionales y colectivos que las/los trabajadoras/es defendemos. Nada peor para un gobierno que avanza como si refundara la historia Al gobierno le molesta que los medios públicos tenga historia. Radio Nacional tiene 80 años, TelAm 72 y la TV Pública 67.

Porque la información necesita medios fuertes y plurales con periodistas críticos, no publicistas ni trolls de las redes sociales.

Porque la información es un bien social y no un producto más sujeto al mercado.

Porque los medios del Estado deben ser una variable en la articulación del debate público. Eso no puede ajustarse dentro del Estado de Derecho.

Porque las trabajadoras y los trabajadores no somos el problema, somos la solución.
Consejos de Redacción de la TV Pública, TelAm y Radio Nacional

1.- Barbero, Jesús Martín. “Televisión Pública, Televisión Cultural: entre la renovación y la invención”. En “Televisión Pública: del consumidor al ciudadano”. Omar Rincón compilador. Bogotá, Colombia, 2001.
2.- Pacuali y Safar. Citado en “La TV Pública en América Latina: condiciones y desafíos”, 2006.
3.- Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual. Informe anual 2013.
4.- Acuerdo de licencia de la BBC. 1996

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