lunes, 23 de febrero de 2026

Glaciares bajo la lupa del gobierno: riesgo de retroceso ambiental en Argentina

En tiempos donde el agua vuelve a estar en disputa, el nombre de Marta Maffei resuena con la fuerza de las luchas que no prescriben. Histórica dirigente sindical, ex diputada nacional y una de las principales impulsoras de la Ley 26.639 —la primera norma en el mundo en proteger de manera integral los glaciares y el ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua dulce—, su trayectoria quedó marcada por una convicción: el agua no se negocia.

Hace quince años, aquella ley sancionada en el Congreso de la Nación Argentina se convirtió en un hito jurídico y político en defensa de las comunidades cordilleranas y de un bien común esencial. No fue una concesión: fue una conquista colectiva, tejida junto a científicos, asambleas socioambientales, productores vitivinícolas y organizaciones sociales. Una norma que debió resistir vetos presidenciales, presiones empresarias y embestidas judiciales antes de consolidarse como referencia internacional en materia ambiental.

Hoy, en un escenario donde el gobierno de Javier Milei impulsa reformas que podrían debilitar esa protección, la voz de Maffei vuelve a cobrar centralidad. ¿Qué se pone en riesgo cuando se flexibilizan los límites al extractivismo? ¿Qué significa hablar de soberanía en un país atravesado por la crisis climática? ¿Quién garantiza el derecho al agua?

Sobre esas tensiones, las batallas del pasado y los desafíos del presente, conversamos con ella en Señales, por Aire Libre Radio Comunitaria.

Una derogación que ya se intentó —y fracasó
Al comienzo de la entrevista, Maffei recuerda que la derogación ya se intentó antes. Señala que durante la presidencia de Mauricio Macri hubo intentos en ese sentido y que, incluso en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se produjo un veto en medio de una fuerte disputa que buscaba impedir que la ley fuera eliminada. Aquellas ofensivas, explica, fracasaron: "Se dieron cuenta de que la derogación no iba a andar porque iba a levantar mucha polvareda".

Por eso, sostiene, el camino actual es otro: una modificación que en los hechos funcionaría como una derogación encubierta, o incluso algo peor. Según describe, la propuesta implicaría delegar funciones sistémicas del Estado nacional —establecidas en la Constitución— a las provincias, con "absoluta discrecionalidad y sin límites de ninguna naturaleza". Para Maffei, el problema no es solo quitar una norma, sino bajar los estándares de control y debilitar las políticas nacionales de protección ambiental en un país que, de por sí, tiene pocas y "claramente insuficientes".

El mundo entero está prestando atención a esto. Las Naciones Unidas han enviado un mensaje claro a los gobiernos para que entiendan lo importante que es proteger los glaciares. No fue solo un gesto, sino algo muy serio. El año pasado se declaró el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, y se hizo hincapié en la palabra "conservación" porque es muy importante que los glaciares estén protegidos.

De la eliminación directa al vaciamiento encubierto
Pero el tono se ha vuelto aún más severo. En enero de este año, Naciones Unidas habló en términos económicos para describir la crisis: "bancarrota hídrica". El concepto no es metafórico, advierte Maffei, sino la constatación de una quiebra global del agua, con agotamiento de fuentes en acuíferos y glaciares. Agricultura intensiva, expansión urbana, destrucción de humedales, consumo industrial exacerbado y contaminación severa figuran entre las causas señaladas.

Las cifras hablan por sí solas. 2.000 millones de personas no tienen acceso garantizado a un mínimo de agua. Y el 75% de la población mundial vive en países con escasez de agua. El deterioro de las fuentes de agua es ahora mayor y más rápido que en los últimos cincuenta años. El mensaje es directo: si la humanidad quiere sobrevivir a la "multicrisis" que ha generado, debe renegociar su contrato con la naturaleza y evitar el colapso hídrico. Sin rescatar el agua, no hay posibilidad de vida. En algunos casos, advierte, el punto de no retorno ya fue cruzado.
El mundo en alerta: la "bancarrota hídrica"
Maffei se detiene en un ejemplo que desarma la idea de que la preocupación ambiental es patrimonio exclusivo de activistas. En Inglaterra —recuerda— la alarma es concreta. Al ser una isla, cualquier ascenso del nivel del mar implica un riesgo estructural. Y el derretimiento glaciar contribuye inevitablemente a esa subida.

Allí funciona la agencia meteorológica del Reino Unido, el organismo científico con la serie de datos climatológicos más antigua del mundo. En 2020, ese organismo publicó un estudio que advertía sobre el ritmo acelerado del calentamiento y proyectaba que hacia 2050 el país podría alcanzar temperaturas de 40 grados, algo inédito en su historia.

La proyección quedó vieja antes de tiempo. En 2022, no en 2050, Inglaterra registró 40 grados y murieron 3.000 personas como consecuencia de esa ola de calor. El informe había sido firmado por 37 investigadores que, además de anticipar el escenario, advirtieron al Ejecutivo que no existían resultados que demostraran una buena ejecución en materia de adaptación. El progreso, señalaron, avanzaba demasiado lento, se había detenido o incluso iba en la dirección equivocada.

Para Maffei, esa advertencia trasciende fronteras. No es una discusión ideológica ni sectorial. Es un diagnóstico científico que interpela a los gobiernos y expone la fragilidad de los sistemas frente a la crisis climática. En ese marco, insiste, debilitar una ley que protege reservas estratégicas de agua dulce no es un detalle técnico: es una decisión que se toma en un mundo que ya reconoce estar al borde del colapso hídrico.

Inglaterra como advertencia: cuando la proyección se vuelve tragedia
La advertencia de los científicos británicos no se detiene en las proyecciones de temperatura. También habla del mar. Según detalla Marta Maffei, los informes señalan que el aumento continuado del nivel oceánico ya supera los 10 centímetros —y en algunos casos los 30— por encima del promedio del año 2000. Ese ascenso, explican, está agravando la erosión costera y multiplica el riesgo cierto de inundaciones y derrumbes significativos en las costas.

Para Maffei, el punto es claro: no se trata solamente de lo que digan las Naciones Unidas, ni de la voz de un grupo de ambientalistas. Tampoco es una preocupación exclusiva del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que reúne a 1.400 científicos de todo el mundo. Incluso —subraya— las agencias más conservadoras, entre comillas, están reconociendo la magnitud del riesgo.

La pregunta, entonces, se desplaza inevitablemente hacia la Argentina. ¿Qué hizo el país en este tiempo? ¿Mejoró los estándares de protección? ¿Impulsó alternativas creativas para morigerar el cambio climático? La respuesta de Maffei es tajante: "No hizo absolutamente nada". Y va más allá: las pocas herramientas existentes, como la Ley de Protección de Glaciares, hoy se intentan desnaturalizar. No se animan a derogarla, insiste, pero buscan vaciarla de contenido.

Allí aparece lo que define como un "inmenso abismo sociocultural". De un lado, la comprensión del conflicto generado por la acción humana: entender el riesgo, la crisis y su impacto directo sobre el agua, es decir, sobre la vida misma. "No estamos diciendo que se van a acabar determinados pinos o que se van a secar los alerces", grafica. "Estamos diciendo que se va a terminar el agua o se va a ir al mar, que es casi exactamente lo mismo". Porque todo derretimiento glaciar —recuerda— termina en las cuencas hídricas y finalmente en el océano.

Desde esa concepción, sostiene, la respuesta debería ser de cuidado y protección, apoyada en evidencia científica sólida. Pero del otro lado existe un sector que subordina el riesgo a la ganancia. ¿Cómo lo hace? Negando la existencia misma del riesgo y promoviendo acciones —incluidas reformas legales— que establecen, en los hechos, un sistema discrecional para no proteger bienes comunes y sí resguardar los intereses económicos de corporaciones extractivas.
La Argentina frente al desafío: escasez y desprotección
La modificación en discusión, advierte, no solo alteraría la ley específica de glaciares: cambiaría parámetros constitucionales y principios básicos del derecho ambiental argentino, como el de no regresión. También entraría en contradicción con la Ley 27.520, una norma reciente de presupuestos mínimos para la protección y adaptación al cambio climático. En su artículo 10, esa ley establece la obligación de garantizar la coherencia y transversalidad climática en toda la legislación nacional, en línea con los compromisos asumidos por la Argentina en materia de protección del clima. Es un mandato obligatorio de integración normativa.

Sin embargo, según Maffei, nada de eso se está cumpliendo. Recuerda que la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas presentó una nota formal al Poder Ejecutivo invocando la Ley 25.831, que garantiza el acceso a la información ambiental. Esa norma obliga al Estado a brindar detalles sobre los fundamentos técnicos y científicos que sustentan cualquier proyecto que pueda afectar el ambiente.

El pedido fue concreto: conocer cuáles fueron los parámetros y estudios considerados para impulsar la reforma. Era, según describe, una necesidad imperiosa de transparencia. La respuesta del Poder Ejecutivo, concluye Maffei, fue el silencio. No hubo contestación alguna.

Para Marta Maffei, lo más inquietante no es solo el contenido del proyecto sino el vacío que lo rodea. En el expediente —asegura— no se acredita un solo estudio técnico, no hay dictámenes científicos, no existe análisis jurídico alguno sobre las consecuencias que generaría la reforma. Tampoco hay información precisa que responda a los puntos solicitados por la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas. No hay documentación respaldatoria que permita afirmar: "tomamos esta decisión en base a este informe, a esta evidencia, a esta técnica". No hay nada. "Es un expediente administrativo que carece de información documentada", resume.

El proyecto, explica, introduce una fórmula que para ella resulta insólita: afirma que se protegerán los glaciares y ambientes periglaciales que demuestren "relevancia hídrica efectiva", es decir, que acrediten ser verdaderas reservas de agua. Maffei no oculta su desconcierto: le resulta incomprensible que alguien pueda poner en duda que un glaciar, por definición, es una reserva hídrica.

Pero la cuestión no termina allí. La determinación de esa "relevancia" ya no quedaría bajo un presupuesto mínimo nacional aplicable a todos los glaciares del país, sino que sería definida por cada provincia. Cada jurisdicción decidiría qué glaciar tiene importancia hídrica y cuál no.

Federalismo de conservación: lo que dijo la Corte Suprema
El esquema va todavía más lejos. El proyecto habilitaría a los gobiernos provinciales a indicarle al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales —el organismo técnico que durante quince años realizó el Inventario Nacional de Glaciares— que elimine del registro aquellos cuerpos de hielo que, a juicio provincial, no posean relevancia. Y si el instituto no lo hiciera, la provincia podría igualmente avanzar con decisiones que habiliten su utilización, contaminación o incluso destrucción. "Nunca vi una ley que contradiga una constatación científica y le ordene a un instituto técnico que borre una verificación", advierte.

Para Maffei, esa lógica instala una discrecionalidad sin límites. Cuando el texto se refiere a la posibilidad de autorizar emprendimientos —mineros, de fracking u otros— establece que la provincia podrá habilitarlos si, tras una evaluación propia, concluye que la relevancia hídrica es baja y que el proyecto no altera "de modo significativo" el ambiente periglacial o su estabilidad. ¿Qué significa alterar de modo significativo? El proyecto no lo define. No fija parámetros, no determina cómo se mide ese impacto.

El agua no reconoce fronteras: cuencas compartidas y conflictos provinciales
La entrevistada interpreta esa indefinición como una forma de desprotección encubierta. "Parecen pocas palabras agregadas a un proyecto, pero buscan hacer desaparecer la protección", sostiene. Formalmente, la Argentina seguiría teniendo una ley de glaciares; en la práctica, la tutela se vaciaría de contenido.

En ese punto, Maffei introduce el plano constitucional. Recuerda que la reforma de 1994 incorporó avances relevantes en materia ambiental y que el artículo 41 de la Constitución estableció el sistema de presupuestos mínimos: la Nación fija estándares básicos de protección que rigen en todo el territorio, sin alterar el dominio provincial sobre los recursos, pero garantizando que cualquier persona —nazca donde nazca— cuente con un piso común de tutela ambiental. Las provincias pueden complementar y mejorar esos estándares, nunca reducirlos.

La lógica es sencilla, dice. Si se otorga discrecionalidad absoluta sobre el agua a provincias como Mendoza, San Juan o La Rioja, las consecuencias no se agotan en sus fronteras. El agua no reconoce límites políticos. Lo que se decida aguas arriba puede dejar sin recursos a territorios aguas abajo, como La Pampa. Y allí, concluye, el debate deja de ser jurídico para convertirse en una cuestión de supervivencia compartida.
Evaluación hídrica: una fórmula que abre la discrecionalidad
La constitucionalidad de la ley de glaciares, recuerda, fue cuestionada judicialmente por la empresa minera Barrick Gold junto al gobierno de San Juan. La Corte Suprema de Justicia de la Nación demoró años en resolver, analizó estudios e investigaciones, y finalmente sostuvo la validez de la norma. En ese fallo, explica Maffei, el tribunal definió a la Argentina como un "federalismo de conservación": ni un Estado unitario ni una confederación donde cada provincia actúa sin límites, sino un sistema en el que la Nación establece pisos mínimos ambientales obligatorios.

Marta Maffei vuelve una y otra vez sobre una idea central: el agua no reconoce fronteras políticas. Las cuencas hídricas que nacen en la cordillera a partir del derretimiento glaciar no abastecen únicamente a las provincias que albergan esos glaciares. Integran las 39 cuencas del oeste argentino que irrigan buena parte del territorio nacional. Si se habilita a una provincia a "hacer lo que quiera", advierte, el impacto no se circunscribe a su jurisdicción: alcanza a todas las provincias ubicadas al este de la franja cordillerana, que pueden quedarse sin agua.

El antecedente no es teórico. Recuerda el conflicto severo entre Mendoza y La Pampa, cuando la primera restringió el caudal que llegaba a la segunda. El problema, insiste, no es la suerte de uno o varios glaciares en beneficio de una empresa minera o extractiva, sino el riesgo para la vida de todas las personas y ecosistemas que dependen de esa agua.

En ese punto retoma el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que ya declaró la constitucionalidad de la ley de glaciares y dejó en claro que el dominio provincial sobre los recursos no es absoluto. Precisamente porque no lo es, la Nación puede dictar presupuestos mínimos ambientales. Y lo hace —subraya— a través del Congreso Nacional, donde están representadas todas las provincias en la Cámara de Diputados y el Senado. No se trata de una decisión unilateral del Poder Ejecutivo, sino de un mecanismo republicano que garantiza un piso común de protección.

Esos presupuestos mínimos son los que, según la Corte, permiten que la Argentina funcione como república y no como una suma de jurisdicciones aisladas. En materia de agua —y los glaciares son agua congelada— el tribunal fue más allá: calificó estos recursos como bienes de incidencia colectiva. No pertenecen exclusivamente a una provincia ni a un grupo determinado; su tutela debe orientarse al interés general.

La sentencia fue explícita: en cuestiones ambientales de esta magnitud, los intereses particulares, sean públicos o privados, quedan subordinados al interés colectivo. El paradigma es la protección de los bienes comunes para todos. Desde esa perspectiva, un proyecto que coloca intereses privados por encima del interés general resulta, para Maffei, "absolutamente inconstitucional".

Si la reforma avanzara, anticipa, habría elementos suficientes para promover de inmediato un recurso de inconstitucionalidad. No solo por la doctrina fijada por la Corte, sino también por el principio de no regresión establecido en la Ley 25.675, la Ley General del Ambiente. Esa norma dispone que, una vez alcanzado cierto nivel de protección sobre bienes como el agua, el suelo o los bosques, las leyes posteriores no pueden retroceder ni reducir ese estándar.
Sin estudios, sin dictámenes, sin respuesta oficial
A ello se suma el compromiso internacional asumido por la Argentina con el Acuerdo de Escazú, incorporado al derecho interno con jerarquía superior a las leyes ordinarias. Entre sus principios también figura la prohibición de regresividad en materia ambiental.

Para Maffei, el proyecto en discusión vulnera ese entramado normativo en todos los niveles: contradice la doctrina constitucional fijada por la Corte, desconoce el principio de no regresión de la Ley General del Ambiente y viola los compromisos asumidos en el Acuerdo de Escazú. En definitiva, concluye, no es solo una modificación legal: es un retroceso estructural en la protección de un bien colectivo esencial para la vida.

Sostiene la dirigente que el proyecto no solo desarma un esquema de protección ambiental: erosiona algo más profundo, la certeza jurídica. Hasta ahora, sostiene, existía un bien claramente protegido por una ley nacional. Con la reforma, esa protección quedaría sometida a criterios aleatorios: si una provincia decide que sí, el glaciar se preserva; si decide que no, deja de estarlo.

La fórmula de la "relevancia hídrica efectiva", advierte, es engañosa. Determinar si un glaciar alimenta o no una cuenca no puede resolverse con una medición aislada, ni con una observación estacional. No es cuestión de ir en julio a la cordillera, constatar que el glaciar no está derritiendo en ese mes y concluir que no es esencial. La corroboración exige estudios multianuales, series largas de datos y análisis técnicos complejos.

El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas cuentan con información precisa que demuestra la enorme variabilidad del aporte glaciar: en ciertas temporadas puede representar apenas el 3% del caudal de una cuenca; en otras, hasta el 91%. Esa oscilación depende del calor, de las lluvias, de los ciclos climáticos. Reducir esa complejidad a una evaluación discrecional provincial implica, para Maffei, desconocer la ciencia disponible.

Los propios investigadores trazan una diagonal árida que va desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. A la izquierda de esa línea —el oeste argentino— predominan territorios con precipitaciones escasas, entre 200 y 300 milímetros anuales. Al este, en cambio, las lluvias pueden alcanzar entre 2.000 y 2.500 milímetros por año. En esa franja seca viven alrededor de siete millones de personas que cultivan, crían ganado y desarrollan su vida cotidiana gracias al agua que proviene, en buena medida, del deshielo cordillerano. Sin agua, dice, no hay posibilidad de vida.

Entre la vida y el saqueo: el trasfondo del debate
Desde su perspectiva, el mensaje implícito del proyecto es que esa vida puede quedar subordinada a otros intereses. Autorizar la destrucción o afectación de glaciares que alimentan las cuencas implica poner en riesgo a las provincias ubicadas aguas abajo, más al este. No se trata solamente de modificar criterios de protección ambiental o de alterar estándares ecológicos: se trata de ir en contra de parámetros científicos consolidados sin aportar un solo estudio que demuestre que el agua estará mejor resguardada.

La Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas volvió a pedir, formalmente, cuáles fueron los criterios técnicos, los dictámenes científicos o los análisis jurídicos incorporados para impulsar la reforma. La respuesta, insiste, fue inexistente. Ningún informe, ningún sustento verificable.

En el cierre, el periodista resume la encrucijada como una disputa enorme entre la vida y el saqueo. Maffei, agradece que se hable de estos temas, a menudo relegados al ámbito técnico y ausentes del debate cotidiano en los grandes medios, encuentren espacios de difusión. Son cuestiones complejas, admite, pero imprescindibles. Y en este momento —dice— el mayor aporte posible es que la sociedad conozca lo que está en juego.

Escuchá la entrevista completa:
Fotos: AFP, Javier Vergara - La Tinta, Greenpeace

domingo, 22 de febrero de 2026

Convocan a un paro histórico de 36 horas: Daniel Yofra desafía la reforma laboral del Gobierno

El secretario general de los aceiteros hace un balance contundente de la sanción de la ley, cuestiona a políticos y dirigentes sindicales, y apuesta a un sindicalismo empoderado para enfrentar los cambios que, según él, debilitan derechos históricos de los trabajadores
El secretario general de la Federación de Aceiteros y Desmotadores, Daniel Yofra, no eligió los matices. En los micrófonos de Aire Libre Radio Comunitaria, durante el programa Señales, trazó un balance descarnado sobre la reciente sanción del proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei. 

El balance, dijo, es claramente negativo. A su entender, la reforma laboral no beneficia "en nada" a los trabajadores y trabajadoras. Pero su crítica no se agotó en el texto de la ley. Yofra amplió el foco y volvió sobre un diagnóstico que, según recordó, viene formulando desde hace tiempo: el comportamiento de la política en general, de legisladores, gobernadores y también de algunos dirigentes sindicales.

La traición también viene de casa
En ese punto fue especialmente severo. Señaló que hay quienes hablan de traición y admitió que puede ser así, que algunos han traicionado al movimiento obrero. Pero también describió otro fenómeno: dirigentes que, más allá del partido al que pertenezcan y de la historia que invoquen, terminan votando en contra de los intereses que dicen defender. "A veces los elegís y no sabés qué estás eligiendo", deslizó, en alusión a representantes que luego acompañan medidas que perjudican a sus votantes.

Para Yofra, allí hay una lección pendiente como sociedad: no alcanza con emitir el voto, hay que observar con atención a quién se elige. Incluso cuestionó los cambios en el sistema de votación, señalando que antes al menos el elector podía llevarse la boleta como referencia, mientras que ahora ni siquiera eso es posible. Esa pérdida de control simbólico, sugirió, también forma parte de un distanciamiento entre representantes y representados.

El sindicalismo como herramienta central
Sin embargo, aclaró que su principal preocupación no está puesta en la dirigencia política sino en el sindicalismo. En su mirada, muchos políticos hoy se comportan con una lógica más patronal que la de los propios empresarios. Se preguntó si eso ocurre porque nunca trabajaron bajo patrón, porque son ellos mismos patrones o porque responden directamente a los intereses de quienes los llevaron a ocupar posiciones de poder.

Aun así, insistió en que su responsabilidad y su enfoque deben estar en el movimiento obrero. Desde hace años sostiene que es preferible empoderar a los trabajadores antes que participar en un partido político. La apuesta, dijo, es fortalecer la organización gremial como herramienta central de defensa frente a las reformas regresivas.

En medio del panorama adverso, Yofra no renunció a la palabra "esperanza". Recordó que la historia del movimiento obrero argentino está atravesada por luchas, muertes, desapariciones, encarcelamientos y persecuciones. Nada de eso —afirmó— logró amedrentarlo entonces, y tampoco lo hará ahora. Pero advirtió que es necesario un cambio profundo en la conducta de muchos dirigentes sindicales.

Frente de sindicatos: una acción histórica
En esa misma línea, Yofra describió un escenario inédito en sus años de militancia sindical en Buenos Aires. Por primera vez —subrayó— se conformó un frente de sindicatos con vocación real de lucha. El Frente de Sindicatos Unidos, FreSU, nuclea organizaciones que, según su mirada, lograron algo que no había ocurrido en décadas: articularse de manera transversal, por encima de pertenencias partidarias o alineamientos coyunturales, con un único eje ordenador, la defensa de los trabajadores.

En las marchas realizadas en Córdoba y Rosario, y especialmente en las dos últimas movilizaciones masivas en Buenos Aires, dijo haber visto algo que considera decisivo: la algarabía  de los trabajadores y la voluntad de ser representados por dirigentes que los defiendan y peleen por ellos. Para Yofra, este grupo representa lo ideal hasta ahora: "está conformado de manera transversal, nos involucra a todos, sin importar el partido al que pertenezcamos. Aquí, la prioridad son los trabajadores: se habla de los trabajadores y se piensa un plan de lucha concreto".

El FreSU ya anticipó que pedirá un paro de 36 horas cuando el Senado trate la ley, una sesión que, según se anunció, será el viernes. La tensión con la CGT aparece inevitable. La Federación de Aceiteros integra la central obrera, pero Yofra fue claro: si la CGT no convoca, avanzarán con medidas propias, como ya ocurrió cuando el proyecto se debatió en la Cámara alta. En aquella oportunidad, recordó, la CGT no llamó a un paro sino a una movilización que no alcanzó la contundencia esperada.
Parar no alcanza, hay que sostener la lucha
Aun así, aseguró que volverán a darle la oportunidad a la central. Cuando la CGT convoca a un paro nacional, sostuvo, el impacto es contundente, como se vio en la última medida de fuerza que paralizó el país. Pero advirtió que un paro aislado ya no es suficiente frente al avance oficial. "Con un paro de vez en cuando no alcanza", planteó. En su análisis, el Gobierno no se detendrá solo porque haya preservado momentáneamente los fondos sindicales o de las obras sociales. "Ya lo hicieron", recordó, aludiendo a intentos previos de avanzar sobre esos recursos.

Evocó el proceso que se abrió tras la asunción presidencial en diciembre de 2023 y la posterior aprobación de la llamada Ley Bases (Ley 27.742) en 2024, cuando —según su interpretación— se ensayó una primera avanzada en materia laboral. Para Yofra, no hay un único responsable en ese entramado: "no es solamente un culpable", sugirió, dejando entrever que si hubo acuerdos para sostener ciertos aportes también hubo consensos que habilitaron el resto de los cambios.

Del Congreso a la calle: la disputa por el poder
Uno de los puntos que más le preocupa es la erosión del derecho de huelga. Si esa herramienta se debilita, advierte, no serán los dirigentes nacionales los principales perjudicados sino los trabajadores de base, que perderán su instrumento fundamental para defenderse ante abusos. En ese contexto, el escenario parlamentario adverso desplaza el eje de la pelea fuera del Congreso. Para Yofra, la disputa ya no se dirime en los recintos sino en la calle.

Su crítica se extiende tanto a la conducción de la CGT como a la oposición política, a la que considera inexistente. Recuerda otros tiempos en los que el mapa partidario ofrecía referencias claras: peronistas y radicales, con liderazgos identificables y debates nítidos. Hoy, en cambio, afirma que ni siquiera se sabe quién encarna esa oposición. Cuestiona además una mirada concentrada en la Capital Federal, que —dice— ignora al interior productivo que sostiene al país. Señala que, tras más de dos años de mandato, no se han realizado recorridas por ciudades clave como Rosario o Córdoba para escuchar qué piensan los trabajadores.

Con una metáfora criolla, advierte que no se puede "jugar al truco" con los trabajadores: no es tiempo de esconder cartas ni de mentir, sino de fijar posiciones. Cuando se le pregunta por el objetivo de la reforma, su respuesta es directa: quitar poder a los trabajadores y trasladarlo a los patrones. De los más de 200 puntos modificados, asegura, no hay uno solo que favorezca al trabajador. Desafía a quienes sostienen lo contrario a señalar concretamente qué artículo los beneficia. "No te saben responder", afirma, porque sería demasiado evidente.

Para Yofra, lo que ocurre es el resultado de una doble carencia: falta de oposición partidaria y falta de resistencia dentro del sindicalismo. Un grupo reducido resiste, dice, mientras el resto observa. Y advierte sobre una ilusión peligrosa: creer que con una pelea localizada se resuelve el problema estructural. En su mirada, la lucha exige otra escala. "Hay que ir e invadir Buenos Aires", sostiene, y permanecer allí si es necesario hasta revertir la situación. La reforma laboral, insiste, no es un episodio aislado sino una disputa de poder que redefine el equilibrio entre capital y trabajo.

Según describió, existe hoy una distancia preocupante entre las conducciones gremiales y las bases. Cuando el dirigente se aleja, no escucha, no habla y no está presente, deja de saber qué les ocurre realmente a los trabajadores y trabajadoras. Esa desconexión, sostuvo, explica en parte por qué a muchos sindicatos les resulta cada vez más difícil convocar y llenar espacios.

En su diagnóstico conviven la crítica y la autocrítica. Cuestiona con dureza la pasividad frente a la reforma, denuncia traiciones y alineamientos con intereses patronales, pero al mismo tiempo llama a revisar prácticas y a reconstruir el vínculo con las bases. Para Yofra, el desafío no es solo resistir una ley que considera perjudicial, sino recuperar la capacidad del movimiento obrero de organizarse, representar y movilizar en defensa propia.

Yofra no dudó en señalar también a los gobernadores que, según su criterio, traicionan a sus propios pueblos. "Son unos hijos de puta", lanzó sin medias tintas, y lo ejemplificó con Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe. Dijo que jamás habló de los trabajadores y que solo se refiere a "la gente", a los productores del campo o a los industriales, aun cuando, según datos del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, cerraron 2.200 pymes, dejando a muchos trabajadores en la calle. "Son empresarios, entonces nunca van a hablar de los trabajadores", enfatizó.

Para el dirigente, la responsabilidad recae en los sindicatos y en los trabajadores organizados: hay que hablar por quienes no tienen voz y enfrentar a gobiernos que considera antiobreros. Insistió en que es necesario señalar de manera constante a quienes votan en contra de los intereses de los trabajadores, para que la sociedad sepa a quién respaldar en Santa Fe y a nivel nacional. Su consigna es clara: no votar a quienes apoyaron la reforma laboral.

Cuando vuelve sobre la idea de empoderar al sindicalismo por fuera de los partidos, Yofra baja la consigna a la práctica cotidiana. Se trata —dice— de hacer lo que ya están haciendo: reunir a quienes siguen considerando que la huelga no es una herramienta del pasado, como sostienen algunos dirigentes para justificar su inacción. Y, sobre todo, acercarse a los trabajadores, a las asambleas y a las comisiones internas.

Reconectar con las bases
Describe una pedagogía simple y concreta: recorrer las filiales, ir a las fábricas, hablar cara a cara con los compañeros y compañeras. Cuenta que cada vez que puede visita una planta cuando lo invitan desde alguna seccional. Ese contacto directo, afirma, es lo que reconstruye la confianza. Incluso señala que muchos trabajadores que votaron a este gobierno participan de las marchas y adhieren a los paros; en ellos, asegura, prevalece un "proceso de clase" por encima de la decepción política.

Días antes, en una conferencia de prensa en Rosario, una frase suya —"vamos a prender fuego el país"— fue recortada y presentada como amenaza. Algunos comunicadores, se quedaron con ese fragmento e incluso impulsaron la intervención de fiscales. Yofra aclara que la frase completa hablaba de "prender fuego el país con huelga". Para él, no se trata de violencia sino del ejercicio de un derecho constitucional.

El periodista recuerda, en ese sentido, el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho a un trabajo digno, a vacaciones pagas, a la vivienda y a la seguridad social. Yofra explica que cada vez que reclaman aumentos salariales, lo hacen amparados en esos principios. La reforma, subraya, va en sentido contrario.

Su crítica se extiende también a medios de comunicación, a los que acusa de amplificar recortes funcionales al gobierno y luego reciclarse como voces progresistas cuando el escenario cambie. Por eso, afirma, el movimiento obrero no puede esperar que los medios ni los políticos hablen en favor de los trabajadores. Tampoco puede depositar su esperanza en un "mesías" partidario. Desconfía de dirigentes que se proclaman defensores de los trabajadores mientras mantienen empleados estatales en condiciones precarias y los dejan a la deriva cuando llegan los despidos.

El periodista refleja algo que lo incomoda: "Escuchar a trabajadores y trabajadoras cuestionar los salarios de sectores como el suyo o el bancario en lugar de reclamar para sí mejores condiciones". Yofra sostiene que existe una narrativa instalada —incluso promovida por algunos sindicalistas— que atribuye los salarios del sector aceitero únicamente al poder económico de las empresas. Reconoce que trabajan en compañías importantes, pero recuerda que también representan a empleados de plantas pequeñas en el interior santafesino, en localidades como Bombal, Esperanza o Frank, donde empresas de apenas 15 o 30 trabajadores pagan el mismo salario básico que los gigantes exportadores.

Menciona a multinacionales como Louis Dreyfus Company, Bunge, Viterra y Cargill para subrayar que el salario mínimo vital y móvil que fijan en la actividad constituye un punto de partida común, más allá de adicionales y categorías. No porque las empresas "quieran" pagar bien —aclara—, sino porque fueron obligadas por la organización sindical y la huelga.

La lucha histórica que sigue vigente
Su propia historia laboral funciona como ejemplo. Ingresó en 1992 a trabajar en Dreyfus y durante una década siguió siendo pobre pese a desempeñarse en una gran exportadora. Lo que cambió la ecuación no fue la rentabilidad empresaria sino la lucha: 25 días de huelga en 2015, 22 días en 2020, siete días en 2024. "Lo que hemos conseguido fue por las huelgas", resume, desmontando la idea de que los salarios altos son concesiones graciosas del capital.

La conversación en Aire Libre Radio Comunitaria llega a su fin. El periodista recuerda que Yofra es el titular de uno de los gremios que más activamente resiste los embates del gobierno de Javier Milei, al frente de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina. Afuera, se anticipa una semana de incertidumbre; adentro, queda la certeza de que la disputa ya no es retórica: es una pulseada abierta por el poder entre trabajo y capital.

Escuchá la entrevista completa:
Fotos: Federación Aceitera

viernes, 20 de febrero de 2026

Derogación del Estatuto del Periodista: un riesgo para el derecho a la información y la libertad de prensa

La Cámara de Diputados aprobó la eliminación de la Ley 12.908, vigente desde 1946. El oficialismo defendió la medida como parte de su agenda de reformas estructurales, mientras que la oposición advirtió sobre la pérdida de derechos laborales y su impacto en la independencia periodística
Con 126 votos a favor, 119 negativos y 4 abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó la eliminación del Estatuto del Periodista Profesional, la norma que regula las condiciones laborales de los trabajadores de prensa. La sesión se extendió hasta la madrugada y tuvo como eje el artículo 194, que establece la supresión total de la ley y sus modificaciones. La oposición intentó sin éxito retirar este apartado antes de la votación final en el recinto.

La medida, impulsada por el gobierno de Javier Milei, representa un cambio profundo para el sector. El oficialismo logró imponerse en la votación particular pese a que fue uno de los puntos con mayor cantidad de intervenciones críticas. El proyecto, que ya contaba con media sanción del Senado, regresa ahora a la Cámara Alta para su tratamiento definitivo.

El Estatuto del Periodista Profesional, identificado como Ley 12.908 y vigente desde 1946, funcionó históricamente como la normativa central que rige las condiciones de trabajo en publicaciones diarias, periódicas y agencias de noticias. Su alcance regulaba la actividad de directores, cronistas, reporteros gráficos y correctores, definiendo el régimen laboral, vacaciones, descansos, compensaciones por tareas nocturnas, causales de despido y retiro voluntario para trabajadores con más de cinco años de antigüedad.

Uno de los pilares que desaparece con la derogación es la jornada laboral reducida, que fijaba un máximo de 36 horas semanales y establecía que las horas excedentes debían compensarse con descanso equivalente o pagarse con un recargo del cien por ciento. También contemplaba estabilidad ante despidos injustificados, con preaviso de hasta dos meses e indemnización especial equivalente a seis meses de sueldo. La eliminación de este marco altera de manera sustancial las protecciones específicas de la actividad periodística, incluyendo la Matrícula Nacional de Periodistas y el acceso garantizado a fuentes públicas.

El oficialismo defendió la medida como parte de su agenda de reformas estructurales y de modernización del mercado laboral, bajo el argumento de que estos estatutos resultan obsoletos. Desde la oposición, en cambio, se advirtió que la derogación afecta derechos adquiridos y debilita la libertad de expresión al erosionar la estabilidad profesional.

Durante el debate, Myriam Bregman, Maximiliano Ferraro, María Inés Zigarán, Esteban Paulon y Vanesa Siley propusieron quitar el capítulo correspondiente del texto, mientras que la diputada neuquina Karina Maureira lo solicitó entre lágrimas. Sin embargo, el capítulo 26 fue aprobado.

Las posiciones reflejan una discusión de fondo sobre el modelo de periodismo y de relaciones laborales que se pretende consolidar. Derogar el Estatuto no moderniza nada: disciplina. Sin protección laboral no hay libertad de prensa, hay miedo. Al periodista lo pueden echar con un simple llamado; la censura ya no hace falta: se ejerce sola. La medida favorece a los dueños de medios y deja al trabajador más expuesto frente al poder político y empresarial.

Por su parte, el abogado laboralista Miguel Julio Rodríguez Villafañe sostuvo que el Estatuto fue un avance importante para su tiempo, pero que también dejó "bombas activadas". Señaló que la figura de periodista profesional dependía de requisitos formales que, en la práctica, podían excluir trabajadores, y advirtió que el ecosistema mediático cambió profundamente con la concentración accionaria y las nuevas tecnologías. A su entender, la discusión debería incluir estándares de calidad, formación académica y un código de ética que garantice el ejercicio responsable del periodismo.

La derogación del Estatuto del Periodista Profesional abre un escenario incierto. Para el oficialismo, implica flexibilización y actualización normativa; para sus detractores, una pérdida de derechos que puede condicionar la independencia informativa. El debate trasciende lo laboral y se proyecta sobre el lugar que ocupará el periodismo en un contexto de transformación tecnológica, concentración empresarial y fuerte polarización política.

Cómo votó cada diputado y cada diputada
Votos afirmativos (a favor):
Innovación Federal:
Alberto Arrua, Oscar Herrera, Yamila Ruiz, Daniel Vancsik.
Independencia: Elia Marina Fernandez, Gladys Medina.
MID – Movimiento de Integración y Desarrollo: Eduardo Falcone, Oscar Zago.
País Federal: Gerardo Gustavo Gonzalez.
Producción y Trabajo: Carlos Gustavo Jaime Quiroga, Nancy Viviana Picon Martinez.
PRO: Martin Ardohain, Emmanuel Bianchetti, Fernando De Andreis, Maria Florencia De Sensi, Daiana Fernandez Molero, Alejandro Finocchiaro, Alicia Fregonese, Antonela Giampieri, Alvaro Gonzalez, Cristian A. Ritondo, Javier Sanchez Wrba, Martin Yeza.
Provincias Unidas: Jose Nuñez, Gisela Scaglia.
UCR – Unión Cívica Radical: Guillermo Cesar Aguero, Gerardo Cipolini, Diogenes Ignacio Gonzalez, Lisandro Nieri, Dario Schneider, Pamela Fernanda Verasay.
Por Santa Cruz: Jose Luis Garrido.
La Libertad Avanza: Sabrina Ajmechet, Carlos Alberto Almena, Lisandro Almiron, Barbara Andreussi, Pablo Ansaloni, Damian Arabia, Belen Avico, Atilio Basualdo, Monica Becerra, Beltran Beneditt, Bertie Benegas Lynch, Rocio Bonacci, Alejandro Bongiovanni, Gabriel Bornoroni, Adrian Brizuela, Eliana Bruno, Mariano Campero, Alejandro Carrancio, Giselle Castelnuovo, Abel Chiconi, Facundo Correa Llano, Romina Diez, Nicolas Emma, Alejandro Fargosi, Alida Ferreyra, Sergio Figliuolo, Maria Gabriela Flores, Maira Frias, Maria Virginia Gallardo, Alvaro Garcia, Carlos Garcia, Silvana Giudici, Rosario Goitia, Alfredo Gonzales, Maria Luisa Gonzalez Estevarena, Maura Gruber, Jairo Guzman, Diego Hartfield, Patricia Holzman, Gerardo Huesen, Gladys Humenuk, Maria Cecilia Ibañez, Andres Ariel Laumann, Lilia Lemoine, Andres Leone, Mercedes Llano, Enrique Lluch, Johanna Sabrina Longo, Lorena Macyszyn, Alvaro Martinez, Nicolas Mayoraz, Julieta Metral Asensio, Soledad Molinuevo, Soledad Mondaca, Guillermo Montenegro, Juan Pablo Montenegro, Francisco Morchio, Julio Moreno Ovalle, Gabriela Luciana Muñoz, Miriam Niveyro, Joaquin Ojeda, Sebastian Pareja, Marcos Patiño Brizuela, Santiago Pauli, Agustin Pellegrini, Federico Agustin Pelli, Jose Peluc, Luis Petri, Maria Lorena Petrovich, Luis Albino Picat, Maria Celeste Ponce, Manuel Quintar, Valentina Ravera, Adrian Ravier, Veronica Razzini, Karen Reichardt, Gaston Riesco, Gonzalo Roca, Miguel Rodriguez, Laura Elena Rodriguez Machado, Juliana Santillan Juarez Brahim, Santiago Santurio, Laura Soldano, Yamile Tomassoni, Ruben Dario Torres, Anibal Tortoriello, Jose Federico Tournier, Cesar Treffinger, Hernan Urien, Patricia Vasquez, Andrea Fernanda Vera, Lorena Villaverde, Gino Visconti, Carlos Raul Zapata.

Votos negativos (en contra):
Coalición Cívica:
Maximiliano Ferraro, Monica Frade.
Coherencia: Marcela Marina Pagano.
Defendamos Córdoba: Natalia De La Sota.
Elijo Catamarca: Fernanda Avila, Fernando Monguillot, Sebastian Noblega.
Encuentro Federal: Nicolas Massot, Miguel Angel Pichetto.
Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad: Myriam Bregman, Nicolas Del Caño, Romina Del Pla, Nestor Pitrola.
Innovación Federal: Bernardo Biella, Pablo Outes.
La Neuquinidad: Karina Maureira.
País Federal: Claudio Alvarez.
Primero San Luis: Jorge Fernandez.
Provincias Unidas: Jorge Antonio Avila, Carolina Basualdo, Juan Fernando Brugge, Mariela Coletta, Pablo Farias, Carlos Gutierrez, Pablo Juliano, Martin Lousteau, Esteban Paulon, Jorge Rizzotti, Maria Ines Zigaran.
Unión por la Patria: Hilda Aguirre, Ernesto "Pipi" Ali, Cristian Andino, Javier Andrade, Jorge Neri Araujo Hernandez, Martin Aveiro, Marcelo Barbur, Luis Eugenio Basterra, Gustavo Bordet, Alejandrina Borgatta, Santiago Cafiero, Celia Campitelli, Julieta Marisol Campo, Lucia Campora, Florencia Carignano, Carlos Daniel Castagneto, Jorge Chica, Carlos Cisneros, Ricardo Daives, Maria Graciela De La Rosa, Fernanda Diaz, Sergio Dolce, Gabriela Beatriz Estevez, Abelardo Ferran, Andrea Freites, Sebastian Galmarini, Maria Teresa Garcia, Diego A. Giuliano, Jose Glinski, Jose Gomez, Juan Grabois, Ramiro Gutierrez, Raul Hadad, Itai Hagman, Ana Maria Ianni, Maximo Carlos Kirchner, Moira Lanesan Sancho, Aldo Leiva, Jimena Lopez, Cecilia Lopez Pasquali, Juan Pablo Luque, Marcelo Mango, Mario Manrique, Marianela Marclay, Varinia Lis Marin, Juan Marino, German Pedro Martinez, Guillermo Michel, Fernanda Miño, Juan Carlos Molina, Matias Molle, Roxana Monzon, Cecilia Moreau, Hugo Antonio Moyano, Jorge Mukdise, Estela Mary Neder, Kelly Olmos, Blanca Ines Osuna, Sergio Omar Palazzo, Claudia Maria Palladino, Maria Graciela Parola, Gabriela Pedrali, Paula Andrea Penacca, Horacio Pietragalla Corti, Lorena Pokoik, Luciana Potenza, Agustina Lucrecia Propato, Ariel Rauschenberger, Santiago Luis Roberto, Agustin Oscar Rossi, Marina Dorotea Salzmann, Nancy Sand, Sabrina Selva, Adriana Cristina Serquis, Vanesa Raquel Siley, Guillermo Snopek, Julia Strada, Jorge Taiana, Rodolfo Tailhade, Caren Tepp, Pablo Todero, Victoria Tolosa Paz, Nicolas Alfredo Trotta, Eduardo Felix Valdes, M. Elena Velazquez, Luana Volnovich, Hugo Yasky, Pablo Raul Yedlin, Natalia Zaracho, Christian Alejandro Zulli.

Abstenciones:
Innovación Federal:
Yolanda Vega.
Provincias Unidas: Lourdes Micaela Arrieta, Sergio Eduardo Capozzi.
Adelante Buenos Aires: Karina Banfi.

Lamentable
La votación afirmativa de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, incluida la derogación del Estatuto del Periodista Profesional, resultó uno de los hechos más lamentables producidos por el Congreso nacional. Ese resultado, que habilita la sanción definitiva de la ley mal llamada de modernización, fue un ataque directo a los derechos de todas y todos los trabajadores, que no será olvidado.

Lo que dejó también esa sesión fue el acompañamiento de diputadas y diputados que defendieron con argumentos y convicción el rechazo al proyecto esclavista del gobierno nacional. Que explicaron por qué derogar nuestro estatuto era, entre otras cosas, afectar la libertad de expresión y el derecho a la comunicación de toda la sociedad.

Nuestro profundo reconocimiento a los miles de compañeros y compañeras que firmaron la solicitada en defensa del Estatuto; delegadas y delegados que militaron sin respiro en asambleas, en las calles, en reuniones con legisladores, entre tantas acciones. Y rescatamos el trabajo en unidad con los sindicatos de todo el país. Nada fue en vano. Nuestro estatuto del periodista profesional, junto al estatuto del empleado administrativo de empresas periodísticas, sigue siendo la bandera de todo el universo de prensa y por el que seguiremos dando pelea en todos los ámbitos que correspondan.
Foto: Prensa Diputados

martes, 17 de febrero de 2026

Con la excusa de la seguridad, Javier Milei intenta amordazar a la prensa en el Congreso

En el debate del proyecto de ley de la Reforma Laboral, el Gobierno de Milei intenta eliminar el Estatuto del Periodista Profesional. Ahora, el Ministerio de Seguridad pretende, a través de un comunicado, reglamentar la libre expresión y el ejercicio del periodismo, una medida que vulnera mandatos constitucionales y tratados internacionales. Además, dicho mensaje presenta deficiencias de redacción y forma que afectan gravemente su claridad e institucionalidad
El Gobierno de Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica por una medida que organizaciones periodísticas calificaron como un intento de "silenciar" la cobertura informativa. En la previa del debate por la reforma laboral en la Cámara de Diputados, el Ministerio de Seguridad estableció un protocolo especial para la prensa y advirtió que, ante eventuales hechos de violencia, "nuestras fuerzas actuarán".

La cartera que conduce Alejandra Monteoliva difundió el comunicado titulado "Medidas de Seguridad para la prensa – Operativo Congreso", en el que asigna como "zona exclusiva" para el estacionamiento de móviles periodísticos la vereda de Hipólito Yrigoyen al 1700 (lado par), durante los días 18, 19 y 20 de febrero de 2026.

Además, el Ministerio recomienda a "periodistas, camarógrafos y personal de apoyo" evitar posicionarse "entre eventuales focos violentos y el personal de las Fuerzas de Seguridad". En el texto oficial se advierte que ubicarse en esos sectores podría implicar "una exposición directa a situaciones de violencia", configurando "una autopuesta en peligro que la presente medida procura prevenir".

El mensaje agrega que las disposiciones buscan "resguardar la integridad de los periodistas y el buen desarrollo del operativo" y solicita respetarlas. Sin embargo, la advertencia final —"Ante hechos de violencia, nuestras Fuerzas actuarán"— fue leída por sindicatos y asociaciones de prensa como una amenaza directa en el contexto de una protesta social.
El comunicado tiene problemas de redacción y técnica institucional que son difíciles de justificar en un documento oficial. Hay repeticiones de palabras que no son necesarias, frases que pueden tener más de un significado y expresiones que parecen más una advertencia que una información objetiva, como por ejemplo "Ante hechos de violencia, nuestras Fuerzas actuarán".

También hay un uso incorrecto del gerundio que afecta la sintaxis, una expresión que no es clara en su significado ("autopuesta en peligro") y se utiliza un nombre incorrecto para el organismo que emite el comunicado, lo cual es un error formal muy grave en este tipo de comunicaciones que compromete.

Rechazo sindical: "Buscan silenciarnos"
La respuesta no tardó en llegar. El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) repudiaron el comunicado oficial y lo calificaron como un intento de limitar la libertad de expresión y el derecho a la información.

En un pronunciamiento conjunto fechado el 17 de febrero de 2026, señalaron que las condiciones impuestas "son incompatibles con las convenciones de derechos humanos" y denunciaron que el Gobierno traslada a los trabajadores de prensa la responsabilidad estatal de garantizar la seguridad en contextos de protesta.

Para las organizaciones, la noción de "autopuesta en peligro" implica una inversión inadmisible de responsabilidades: en lugar de asegurar condiciones para el ejercicio del periodismo, el Estado advierte que si los cronistas resultan heridos será consecuencia de su propia decisión de cubrir los hechos desde el lugar donde ocurren.
Comunicado de la Asociación de Corresponsales Extranjeros de la República Argentina
Ante el comunicado oficial titulado «Medidas de seguridad para la Prensa – Operativo Congreso», emitido recientemente por el Ministerio de Seguridad Nacional de la Nación, la Asociación de Corresponsales Extranjeros de la República Argentina (ACERA) —entidad con más de 40 años de trayectoria en el país que representa a más de 90 periodistas de medios internacionales— expresa su profunda preocupación por el contenido y el alcance de dichas disposiciones.

El mencionado documento establece limitaciones al desempeño de los trabajadores de prensa en las inmediaciones del Congreso de la Nación durante los días 18, 19 y 20 de febrero de 2026, y pretende deslindar al Estado de su rol constitucional como garante de la seguridad de los periodistas que cubren información en la vía pública.

ACERA hace saber a los organismos oficiales, a los colegas y a la opinión pública en general lo siguiente:
1. Cualquier limitación o acción que restrinja la labor de los periodistas que cubren manifestaciones, marchas o protestas en el espacio público no solo obstaculiza el ejercicio del derecho a buscar y difundir información, sino que también vulnera el derecho de la sociedad a recibir información veraz y oportuna.

2. Diversos organismos internacionales de derechos humanos, entre ellos la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH-OEA) y la Relatoría Especial de Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión, han establecido que, en contextos de alta conflictividad social, corresponde al Estado garantizar el máximo nivel de protección a los periodistas y trabajadores de prensa para que puedan ejercer su labor en condiciones de seguridad.

3. ACERA rechaza los términos del comunicado del Ministerio de Seguridad Nacional, en tanto sus disposiciones generan un efecto intimidatorio sobre la labor periodística, desentienden al Estado de su deber de proteger la integridad de los reporteros en cubrimientos de manifestaciones públicas y, de manera aún más grave, trasladan a los propios trabajadores de prensa la responsabilidad por su integridad física, eludiendo así las funciones que la Constitución Nacional y las leyes vigentes asignan a dicha cartera de Estado y a sus agentes.

4. ACERA recuerda que la protección efectiva del derecho a la libertad de expresión exige que las autoridades adopten medidas activas para garantizar condiciones adecuadas para el ejercicio del periodismo, especialmente cuando se trata de hechos de notorio interés público, como las protestas sociales. La imposición de restricciones desproporcionadas o generalizadas constituye una vulneración directa del derecho a la libertad de expresión y del derecho a la información, ambos pilares fundamentales de todo sistema democrático.
La Asociación de Corresponsales Extranjeros de la República Argentina insta al Ministerio de Seguridad Nacional a reconsiderar los términos del comunicado mencionado y a adecuar sus directrices a los estándares constitucionales e internacionales en materia de libertad de prensa y protección de periodistas.

El gobierno de Milei y otra amenaza al periodismo
El Sindicato de Prensa Rosario repudia un nuevo ataque del gobierno de Javier Milei al trabajo periodístico, a la libertad de expresión y al derecho a la información de toda la sociedad. Ahora fue el Ministerio de Seguridad de la Nación el que dio a conocer un comunicado referido a las Medidas de Seguridad para la Prensa 'Operativo Congreso' que con el mismo descaro empleado  en tantos días de golpes y balas y  por la entonces titular del área, Patricia Bullrich, se señalan limitaciones para el ejercicio periodístico en las coberturas de hoy, mañana y pasado.  El texto pretende ubicar en la responsabilidad  de trabajadorxs de prensa las acciones que integren una posible represión.

Cabe señalar que es justamente el Estado el que debe garantizar la integridad de quienes cubran la información en estas jornadas y, por lo tanto,  el mismo Estado el que debe abstenerse de lanzar intimidaciones y recortes al ejercicio profesional como lo son las disposiciones para que no ingresen móviles periodísticos a la zona del Congreso y las advertencias sobre la represión que podrán llevar adelante las fuerzas federales.

Tanto la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como su similar en Naciones Unidas ponen el acento en señalar la imprescindible necesidad de asegurar que el trabajo periodístico pueda ser llevado a cabo sin restricciones. Y mucho más  cuando se trata de tiempos de profunda conflictividad social.

Y la Argentina atraviesa un claro escenario  de conflicto social, ya que de lo que se trata es de la previa a una jornada de paro general contra una reforma laboral en la que pueden perderse muchísimos derechos conquistados por el colectivo de trabajadorxs y de nuestro pueblo a lo largo de décadas, entre los que se cuenta el Estatuto del Periodista Profesional. EL EPP es una norma fundamental en resguardo de los derechos de cada integrante  del gremio a la hora de ejercer su labor en tanto protege la libertad de expresión.

Reclamamos la garantía para el desarrollo de nuestra tarea que posibilita mostrar a toda la sociedad lo que ocurre. Sin lugar a dudas se trata de acontecimientos de enorme interés público donde el ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a informar serán una muestra de la situación que atraviesa nuestra democracia.
Sindicato de Prensa Rosario

Un antecedente polémico
El comunicado sindical también vinculó la estrategia oficial con antecedentes recientes. Mencionaron el caso del fotógrafo Pablo Grillo, quien resultó gravemente herido por el impacto de un gas lacrimógeno disparado por un gendarme durante una protesta. Según recordaron, la Justicia determinó en dos oportunidades la responsabilidad del agente Héctor Guerrero, desestimando intentos de responsabilizar a la víctima.

Las organizaciones sostienen que el nuevo protocolo se inscribe en una política más amplia de restricción a la prensa, orientada —afirman— a evitar el registro de operativos represivos y de la aplicación de protocolos que fueron cuestionados judicialmente.
Libertad de prensa en debate

La decisión del Ministerio se produce en un contexto de alta tensión política por el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso y frente a convocatorias de movilización social.

Mientras el Gobierno sostiene que las medidas buscan proteger la integridad física de los trabajadores de prensa, los sindicatos advierten que se trata de una forma indirecta de desalentar la cobertura en la zona de conflicto y de condicionar el ejercicio profesional bajo la amenaza de represión.

"Buscan silenciarnos. Que dejemos de registrar los operativos represivos", afirmaron desde SiPreBA y ARGRA. Y concluyeron: "No nos van a amedrentar, seguiremos en la calle garantizando a la sociedad su derecho a ser informada y el nuestro, a trabajar, a informar y a manifestarnos".

La controversia reabre un debate central en democracia: hasta dónde puede llegar el Estado en la regulación de operativos de seguridad sin vulnerar el derecho constitucional a la libertad de prensa y al acceso a la información pública.
Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Warner vuelve a negociar con Paramount tras mejora de oferta y presiona a Netflix

Netflix otorga a Warner siete días para revisar la propuesta. Warner quiere oferta de Paramount por escrito para analizarla
Estudios de Warner Bros. en Burbank, California

Por: Michelle F Davis y Lucas Shaw
Warner Bros. Discovery Inc. acordó reabrir negociaciones con el estudio rival de Hollywood Paramount Skydance Corp. después de que el pretendiente propusiera elevar su oferta y mejorar otras condiciones, preparando el terreno para un renovado enfrentamiento con Netflix Inc.

Netflix, que Warner Bros. aún describe como su postor preferido, concedió a la junta siete días para analizar la propuesta más reciente de Paramount, según un comunicado publicado el martes. La decisión se produjo después de que un banquero de Paramount informara a un miembro de la junta de Warner Bros. que ofrecería al menos US$31 por acción, es decir, US$1 más que su propuesta anterior, si la compañía aceptaba reabrir las conversaciones. Warner Bros. quiere ahora ver por escrito esa y otras condiciones de la nueva oferta de Paramount.

"A lo largo de todo el proceso, nuestro único objetivo ha sido maximizar el valor y la certeza para los accionistas de WBD", afirmó en el comunicado el director ejecutivo de Warner Bros., David Zaslav. "Estamos interactuando ahora con PSKY para determinar si pueden presentar una propuesta vinculante y ejecutable que ofrezca un valor y una certeza superiores para los accionistas de WBD mediante su mejor y última oferta".

Warner Bros. señaló que la junta sigue recomendando por unanimidad que los accionistas voten a favor de su acuerdo vinculante para vender sus estudios homónimos y el negocio de streaming HBO Max a Netflix por US$27,75 por acción, o US$72.000 millones. La oferta en efectivo de Paramount por US$77.900 millones, respaldada por el multimillonario Larry Ellison, abarca la totalidad de Warner Bros., incluidos sus canales de televisión por cable como CNN y TNT, que de otro modo se escindirían bajo el acuerdo con Netflix. Warner Bros. programó la votación de los accionistas sobre el acuerdo con Netflix para el 20 de marzo.

La decisión de retomar el diálogo con Paramount, que confirma la información publicada por Bloomberg el domingo, añade otro giro a la prolongada saga por el control de una de las propiedades más icónicas de Hollywood. La disputa por Warner Bros., el estudio centenario detrás de películas como Casablanca y Batman, y de series exitosas como Friends, es una de las mayores operaciones de medios en años y tiene el potencial de redefinir la industria del entretenimiento.

Paramount Skydance, que se formó apenas en agosto pasado tras la combinación con Skydance Media de David Ellison, considera la operación como una oportunidad para transformarse rápidamente en una potencia de Hollywood. Una victoria de Netflix, por su parte, sería un logro culminante para el disruptor tecnológico, que podría convertirse en el actor más dominante en la historia del entretenimiento.
Ambas operaciones enfrentan importantes obstáculos regulatorios que cada postor asegura poder superar con mayor facilidad que el otro.

Según los términos de la dispensa concedida por Netflix, Warner Bros. puede negociar con Paramount hasta el 23 de febrero. Ha solicitado a Paramount su mejor y última propuesta, y durante ese período planea discutir las deficiencias pendientes de la oferta más reciente, de acuerdo con el comunicado. Si, tras ese lapso, la junta de Warner Bros. determina que Paramount ha presentado una propuesta superior, Netflix tendrá derecho a igualar la oferta más reciente de Paramount para mantener vigente su acuerdo existente.

Paramount intenta comprar Warner Bros. desde septiembre del año pasado, un esfuerzo que llevó a Warner Bros. a ponerse formalmente en venta. La compañía elevó su oferta varias veces antes de perder finalmente frente a Netflix. Tres días después, Paramount lanzó una oferta pública hostil por Warner Bros. a US$30 por acción y desde entonces la ha modificado en dos ocasiones, atendiendo algunas preocupaciones, pero sin aumentar el precio.

"Aunque estamos convencidos de que nuestra transacción ofrece un valor y una certeza superiores, reconocemos la distracción continua para los accionistas de WBD y la industria del entretenimiento en general causada por las maniobras de PSKY", dijo Netflix en un comunicado. "Esto no cambia el hecho de que tenemos el único acuerdo firmado y recomendado por la junta con WBD, y el nuestro es el único camino seguro para generar valor para los accionistas de WBD".

Paramount ha insistido en que su propuesta es mejor para los accionistas y ha pasado los últimos meses cortejando a reguladores e inversionistas.

En su propuesta más reciente, Paramount acordó cubrir una comisión de US$2.800 millones adeudada a Netflix si Warner Bros. rescinde su acuerdo y ofreció respaldar una refinanciación de deuda de Warner Bros. También señaló que compensará a los accionistas de Warner Bros. si la operación no se concreta antes del 31 de diciembre, subrayando su confianza en que obtendrá una aprobación regulatoria rápida.
Algunos inversionistas han manifestado su apoyo a la oferta de Paramount. La semana pasada, Ancora Holdings Group instó a la junta de Warner Bros. a rechazar el acuerdo con Netflix y reconsiderar la propuesta de Paramount, y Pentwater Capital Management, el séptimo mayor accionista de Warner Bros., también alentó a la junta a interactuar con Paramount. Sin embargo, hasta el último recuento solo se habían presentado 42,3 millones de acciones a la oferta de Paramount, menos del 2% de las acciones en circulación.
Foto: Caroline Brehman/Bloomberg

Democracia bajo amenaza: una alerta que cruza el Atlántico contra la industria del odio

En España, decenas de periodistas, activistas, juristas, profesores y organizaciones sociales han firmado un manifiesto titulado "Por una esfera pública libre de acoso, amenazas y odio", alertando sobre la creciente violencia, desinformación y hostigamiento dirigido a voces críticas con la extrema derecha. "Muchas voces públicas sienten miedo en el Estado español. No podemos tolerarlo", afirma el texto, impulsado por medios como Público, El Plural y Canal Red. El manifiesto denuncia supuestas "mentiras, insultos, machismo, homofobia, racismo, desinformación y violencia coordinada, en las redes sociales, los medios o las calles, con el objetivo de amedrentar a las voces comprometidas con la democracia que resultan incómodas a los ultras".

Esta publicación adquiere especial relevancia en Argentina, donde fenómenos similares se observan en el contexto político actual bajo el gobierno de Javier Milei, con ataques, amenazas y discursos de odio dirigidos a periodistas, académicos y activistas críticos, lo que convierte la defensa de la libertad de expresión y de las voces comprometidas con la democracia en una tarea urgente y compartida.

Por una esfera pública libre de acoso, amenazas y odio 
ACO, CTXT y la Fundación Contexto y Acción impulsan junto a Público, InfoLibre, Canal Red, Luzes, El Plural, El Salto, Pandemia Digital, Spanish Revolution, Woke Up, Crític, Carne Cruda, La Marea y Sin Permiso medidas contra las redes coordinadas para intimidar a las voces progresistas.

El miedo es la antesala del silencio y muchas voces públicas sienten miedo hoy en el Estado español. No podemos tolerarlo. Las y los abajo firmantes –periodistas, escritores, juristas, activistas, profesores, sindicalistas, artistas, ciudadanía y organizaciones sociales– pedimos a la sociedad civil y a las instituciones que protejan el espacio público y con él a sus agentes democráticos, que son un dique necesario frente al acoso, las amenazas y la impunidad de la extrema derecha trumpista y su industria del odio.

La historia enseña que el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo. Y esa historia está de vuelta otra vez. Las fórmulas nos suenan desgraciadamente familiares. Mentiras, insultos, machismo, homofobia, racismo, desinformación y violencia coordinada, en las redes sociales, los medios o las calles, con el objetivo de amedrentar a las voces comprometidas con la democracia que resultan incómodas a los ultras.

Los casos son tantos que no se pueden achacar a coincidencias. Una periodista es señalada por un partido neofascista por su activismo contra la violencia machista. Un diario de gran audiencia miente sobre el salario de una informadora de la televisión pública. Tres neonazis agreden y graban en la calle a un reportero, sin detenciones. Una comentarista racializada es amenazada con la deportación. Un cómico, acusado falsamente de reírse de las víctimas de un accidente fatal. Tras las mentiras llegan las amenazas y el desgaste emocional que hace que nada merezca la pena.

En las últimas semanas, el nombre de una analista de izquierdas ha aparecido escrito en el centro de una diana dibujada junto a las tumbas vandalizadas de luchadoras antifascistas de otro tiempo. Y la trabajadora de un pequeño medio digital ha tenido que darse de baja tras sufrir amenazas de muerte en redes. Su crimen: haber contado cómo se financian los acosadores disfrazados de periodistas.

Son las voces atacadas de una democracia en riesgo.

Los medios, personas y organizaciones abajo firmantes pedimos a la sociedad civil y a las instituciones que se impliquen a fondo en esta lucha, porque en la libertad de expresión no cabe ni la libertad de mentir ni los discursos de odio, y porque es preciso perder el miedo a señalar y denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones.

Reclamamos por tanto al Gobierno y a los grupos parlamentarios progresistas que tomen nota de esta gravísima situación y adopten medidas para frenarla. Creemos que son necesarias reformas legales que permitan sancionar y negar toda financiación pública a las redes organizadas para esparcir desinformación y odio de forma intencionada con el propósito de estigmatizar o difamar a personas y colectivos vulnerables.

La fiscalía, los jueces y las fuerzas de seguridad deben contar con más medios y formación especializada para proteger con mayor eficacia a las víctimas de odio, amenazas y persecución.

Es urgente defender la democracia frente a ese imperio de la manipulación sufragado con los impuestos de todas y todos, cuyo objetivo es destruir la convivencia mediante mentiras e intimidación.

La violencia institucional de corte racista que vemos estos días en las calles de Estados Unidos es el final de un camino que algunos pretenden empezar a recorrer en nuestro país. No podemos permitirlo.

Llamamos a las y los ciudadanos demócratas a levantarse contra el monocultivo del miedo. Frente al autoritarismo, todas somos la misma cosa. También aquí, si atacan a una nos atacan a todas.

Primeras firmas
Fernando Lezcano, presidente de la Fundación 1 de mayo / Nieves Concostrina, periodista / Jordi Évole, periodista / Olga Rodríguez, periodista / Maruja Torres, periodista / Germán Labrador, profesor / Sarah Santaolalla, analista política / Aitana Sánchez-Gijón, actriz / Antonio Turiel, científico / Belén Barreiro, socióloga / Pilar del Río, periodista / Lorena Vallejo, gerente / Álex Blasco Gamero, periodista / Ángeles García, periodista / Manuel Rivas, escritor / Marina Lobo, cómica / Carmen de la Ossa, profesora / Joaquín Estefanía, periodista / Alvaro Guzmán, periodista / Antonio de la Torre, actor / Mercedes de Pablos, periodista / Pierluigi Morena, abogado / Paco Cano, gestor cultural / Juan Bordera, activista / Ignacio Echevarría, editor / Sebastián Faber, profesor / Gonzalo Torné, escritor / Diego Delgado, periodista / Guillem Martínez, periodista / Raquel Prado, abogada / Alberto San Juan, actor / Joaquín Urías, profesor / Antonio Tena, profesor / Marina Sáenz, catedrática / Paco Audije, periodista / Juan Carlos Ortiz, periodista / Pablo Oliveira, periodista / Sato Díaz, periodista / Pablo Romero, periodista / Víctor López, periodista / Alicia G. Criado, periodista / Begoña P. Ramírez, periodista / Erly Quizhpe, periodista / José Carmona, periodista / Emilio de la Peña, periodista / Marga Espino, funcionaria UE / Javier Valenzuela, periodista / Andrea Momoitio, periodista / Pablo Beramendi, profesor / Marina Fortuño, periodista / Mariano Muniesa, periodista y consejero de RTVE / Ricardo Robledo, historiador / Alejandra Martínez, periodista / Laura Arroyo, periodista / Irene Zugasti, periodista / Raúl Sánchez Cedillo, analista / Manuel Levin, periodista / Rubén Sánchez, periodista / Marta Carrasco, periodista / Carmen Otero, periodista / Lourdes Gómez, periodista / Carlos Arenas, catedrático / Emilio Abejón, economista / Lola Cintado, periodista / Ana Mercedes Cano, periodista / Mohamed Haidour, activista por los Derechos Humanos / Marta Sanz, escritora / Fernando Valladares, científico / Fernando Moraño, cómico / José Cabrera, cómico / Pilar Ruiz, guionista y escritora / Carlos Sánchez-Mato, profesor / Aurora F. Polanco, profesora / Pablo Elorduy, periodista / Aurora Báez, periodista / Susana Albarrán, periodista / Patricia Reguero Ríos, periodista / Yago Álvarez, periodista / Álvaro Minguito, fotógrafo / Olmo González, social media manager / José Durán Rodríguez, periodista / Queralt Castillo Cerezuela, periodista / Javier H. Rodríguez, periodista / Susana Ye, periodista / Cristina Peñamarín, profesora / Víctor Alonso Rocafort, profesor / Carlos Aristu, secretario general CCOO Sevilla / Ana Jiménez, cooperativista y activista / Gorka Castillo, periodista / Félix Andrada, editor de arte / Francesc Relea, periodista / Roberto Uriarte, profesor EHU / Carlos Molinero, guionista / Víctor Sampedro, catedrático / Tomás Rodríguez, editor / Luis García Montero, poeta / Miren Gorrotxategi, profesora EHU / Carmen Cortés, bailaora / Carlos Enrique Bayo, periodista / Carlos Berzosa, catedrático jubilado / Atxe, ilustradora / Ana Veiga, periodista / Xandru Fernández, profesor y escritor / Belén Jaráiz, jubilada / Javier Navarro, profesor y arquitecto / Bárbara Celis, periodista / Carlos Hernández de Frutos, periodista / Juan Cabello, arquitecto y profesor / Olga Ruiz, jurista / Alain-Paul Mallard, escritor / Ritama Muñoz-Rojas, periodista / Pedro Olalla, escritor / Steven Forti, historiador / Jorge Urdánoz, filósofo / Celia Montoya Montoya, actriz y activista / Pedripol, viñetista / Carlos Prieto, ingeniero jubilado / Dolors Comas d'Argemir, antropóloga / Francisco Jurado, jurista / Marjorie Eljach, escritora / Juan Francisco Casas, artista plástico / Andrés Villena, economista / Javier Divisa, escritor / Enric Bonet, periodista / Ramón J. Campo, periodista / Eduardo Gómez Cuadrado, abogado / Silvina M. Romano, investigadora / Alberto González Pulido, jurista / Georgina Cisquella, periodista / Helena Sardà Grau, periodista / Jaime Conde, periodista / Paco Sarria, periodista / Ana Liste, periodista / Juan Oliver, periodista / Lluís Pardo, periodista / Suso Iglesias, periodista / Gemma del Valle, directora de comunicación / Luis María González, periodista / José Manuel Rodríguez Victoriano, profesor / Asier Mensuro, historiador / Tomás Grau, profesor de la UAB / Cristina Santamarina, socióloga / Eva Lootz, artista / Elena Benarroch Vila, socióloga / José Carlos Ruiz, guionista / Diana Lafuente, conservadora de museos / Lucas Platero, profesor de la URJC / Avelino Sala, artista plástico / Carlos Pascual, economista / Isabel Camacho, periodista / Rosa María Artal, periodista / Yolanda Virseda, profesora / Claudia Morán, periodista / Sonia Vizoso, periodista / Marcos Sanluis, periodista / Ana Cermeño, guionista / Lois Pérez Díaz, escritor / Javier Hernández, profesor y escritor / Clàudia Munné, periodista / Amelie Aranguren, activista cultural / Jesús Dionisio, arquitecto / Isolina Dosal, diseñadora gráfica / Felipe Nieto, historiador / Luisa Aleñar, periodista jubilada / Silvia Alcoba, artista visual, docente / Jacqueline Pingarrón, diseñadora de moda / Isabel Martínez Reverte, periodista / Antonia Moya, bailaora de flamenco / Juan Aranzadi, antropólogo / Celia Montolío, traductora / Carlos Garzón, realizador de TV / Rafael Díaz Arias, profesor y periodista / Luisa Aleñar, periodista jubilada / José Candón Mena, catedrático / Joan Busquet, periodista / Juan Manuel Rodríguez, informático / Daniel Granados, consultor cultural / Ferràn Peracho, galerista / Pepa Moreno, editora de arte / Sergio Riesco, profesor en la UCM / Mónica López Pineda, psicóloga / Luis López de la Peña, ayudante parlamentario / Lola Fernández Palenzuela, periodista / Rafa Esteve, periodista / Marta Lage de la Rosa, profesora UCM / Luisa Martín-Rojo, profesora / Lola Gómez de Aranda, editora de arte / Ricardo Robledo, profesor / Juan Tortosa, periodista / Héctor Grado, profesor / Agustín Martínez, periodista / Elisabeth Anglarill, periodista / Belén Fernández Suárez, profesora de universidad / Luis Mengs, realizador y productor / Fernando Berlín, periodista / Isabel Jubert, productora / Jordi Serrano, editor de Memoria del Futuro / Susana Hernández, actriz / Miguel de Casas, productor audiovisual / Juan Ramón Mora, viñetista / Paloma Farré, traductora / Daniel Raventós, profesor de la Universidad de Barcelona y miembro de Sin Permiso / María Julia Bertomeu, filósofa / Ana Jorge Alonso, profesora universitaria / David Cassassas, profesor universitario / Julio Martínez-Cava, investigador

Organizaciones
Facua / La Fragua Projects / Al Descubierto, Centro de Estudios Contra el Odio y la Desinformación / Asociación de Víctimas y Afectados por Noticias Falsas (AVANF) / Asociación Repensar el Sistema / Laintersección / Teatro del Barrio / Federación de Asociaciones de Estudiantes Solidarios Aragoneses (FAESA) / Asociación Redes para la Transformación Social / Federación de Asociaciones de Estudiantes de Aragón (FADEA) / Federación de Alumnos Plataforma de Asociaciones de Estudiantes (FAPAE) / Fundación de Acción Laica / Asociación INTEGRA / Voluntariado Joven / Asociación Magenta / Colectivo LGTB de Aragón / Asociación Mujeres Libres / Asociación Juvenil Movimiento por los Derechos del Alumnado (MOVIDA) / Asociación Contra el Cambio Climático del Planeta / Colectivo Amalgama.

lunes, 16 de febrero de 2026

El Barrio La Sexta se conquista con palabras: El Club Arizona lanza el primer concurso de cuentos

En el barrio República de la Sexta, al sur de Rosario, el Club Social, Deportivo y Biblioteca Arizona se volvió un verdadero faro cultural para la zona. Siempre fue un lugar de deportes y encuentros, pero ahora apuesta fuerte por la literatura y el arte.

La Biblioteca del club, que cuenta con un equipo pequeño pero comprometido, organiza actividades que trascienden el espacio físico, extendiendo su influencia por toda la comunidad. Nahuel Conforti, uno de los integrantes del equipo, explica en Señales con entusiasmo cómo el club ha logrado combinar cultura y deporte en un solo espacio.

"Somos tres personas en el equipo, pero las ideas salen de todos", comenta Nahuel, quien explica que las actividades culturales, como los concursos y talleres, son concebidas en la Biblioteca pero se implementan en todo el club. Por ejemplo, el primer concurso de poesía del año pasado fue financiado con un torneo de truco realizado en el barrio, lo que permitió cubrir los honorarios del jurado, los premios y diplomas. Este año, además de seguir con su ya clásico concurso de poesía, el club se animó a más: lanzó el primer concurso de narrativa. La idea pegó enseguida y promete dejar su marca en la comunidad de La Sexta

El club también organiza una serie de talleres literarios, como el de poesía santafesina "Modernos y Populares", dirigido por la poeta Beatriz Vignoli, quien ganó el Premio Nacional de Poesía poco después de impartir el taller en el club. Este año, el taller continúa con nuevos módulos quincenales. Además, se organizan ciclos de lectura en los que poetas y narradores locales se presentan, seguidos por una participación abierta del público, creando una dinámica de intercambio literario que es cada vez más popular.

"Queremos que el club sea accesible para todos, no solo para los socios. Por ejemplo, el taller de poesía es abierto a la comunidad", comenta Nahuel, quien también resalta la accesibilidad del club. "La cuota social es baja, alrededor de 3.000 pesos, y no la podemos aumentar porque depende de un impuesto municipal, lo que permite que más personas se sumen". Esto ha logrado que el club se convierta en un espacio inclusivo para toda la comunidad, con actividades culturales que van más allá de lo deportivo.

El cine también ocupa un lugar importante dentro de las actividades del club. Con la compra de un proyector, el Club Arizona ofrece funciones de cine gratuitas para los chicos del barrio, proyectando películas taquilleras, especialmente aquellas que tienen un gran atractivo para los más jóvenes. "Tenemos nuestra propia pantalla, un proyector y sonido de buena calidad. Es como un mini cine en el barrio, con fechas fijas como el Día del Niño o el Día del Amigo, pero también vamos sumando funciones según los estrenos", explica Nahuel.

Para 2026, el Club Arizona no solo continúa con su concurso de poesía, sino que lanza el primer Concurso de Cuentos del Club Arizona, una nueva apuesta literaria que busca dar espacio a los escritores de la ciudad de Rosario y alrededores. El certamen se extenderá desde el 23 de febrero hasta el 28 de marzo, y contará con un jurado de lujo compuesto por figuras reconocidas de la literatura nacional. El jurado del concurso de narrativa está integrado por:
  • Lila Giannelloni, escritora y docente rosarina, conocida por su libro de cuentos Camino a Casa (2022) y Llueve en el Tambopata (2025). Giannelloni es una de las escritoras más destacadas de la literatura argentina contemporánea.
  • Damián Pulisi, escritor y coordinador del taller La Materia Oscura, es finalista del Concurso Internacional Fundación Loewe (2017) y autor del libro de cuentos Algo imposible en las cosas (2021). Pulisi ha recibido una beca del Fondo Nacional de las Artes para coordinar talleres en varias ciudades de Colombia, Argentina y México.
  • Paula Galansky, escritora y profesora de Letras, ha sido premiada en diversos concursos, entre ellos el Concurso Municipal de Narrativa Manuel Musto. Su libro El lugar en el que estoy cayendo (2022) ganó el primer premio en dicho certamen.
El ganador del concurso de narrativa recibirá un premio en efectivo de 75.000 pesos, pero lo más importante, según Nahuel, es la publicación de los trabajos ganadores. "El premio económico es importante, pero lo más relevante para nosotros es poder dar visibilidad a los artistas y sus obras. El año pasado, los ganadores del concurso de poesía fueron publicados en la revista Río Belbo y El Furgón de Córdoba, y queremos seguir con esa línea", señala Nahuel.

Además, los cuentos ganadores serán compilados en un libro que incluirá las obras de ambos concursos: poesía y narrativa. De esta manera, el Club Arizona no solo promueve la escritura y la creatividad local, sino que también se convierte en un referente en la difusión de la literatura santafesina.

Las bases del concurso, que se pueden consultar en las redes sociales del club, establecen que los relatos deben ser inéditos y presentarse en tres copias. La temática es libre, y cada participante podrá enviar hasta dos cuentos, que no deben exceder las cinco páginas. Los trabajos se recibirán en las librerías Paradoxa, Juguete Rabioso y La Montaña, y deberán presentarse dentro de sobres cerrados con el seudónimo del autor.

El II Concurso de Poesía Club Arizona 2026 también tiene sus propias bases, similares a las del concurso de narrativa. Los participantes deberán entregar sus poemas en sobres cerrados, siguiendo las mismas normas de presentación que el concurso de cuentos. Al igual que en el certamen de narrativa, el jurado está compuesto por escritores destacados, como Marcelo Rizzi, poeta y traductor rosarino, Ana Laura Buono, profesora de Letras y ganadora del I Concurso de Poesía Club Arizona 2025, y Julia Vicario, trabajadora cultural y experta en Community Manager.

El Club Arizona no para de crecer como espacio cultural en pleno corazón del barrio. No se queda solo en lo recreativo—también abre puertas para que escritores y artistas locales puedan mostrar lo que hacen y seguir creciendo. Su propuesta es abierta, accesible y llena de ganas por la literatura. Así, el club se va ganando su lugar como uno de los referentes culturales de la ciudad.

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