miércoles, 10 de junio de 2026

Construir ciudad, construir acuerdos: Rosario y el legado de una planificación que marcó una época

La presentación de un libro de la arquitecta Mirta Levin reunió a dirigentes políticos, urbanistas y referentes institucionales que reivindicaron tres décadas de planificación estratégica, participación ciudadana y construcción metropolitana en el departamento Rosario, al tiempo que plantearon los desafíos del futuro urbano
La presentación del libro Transformación urbanística y construcción de una institucionalidad metropolitana. Rosario 1995-2019, de Mirta Levin, se convirtió en mucho más que la exposición de una publicación académica. Fue una invitación a revisar una de las experiencias más significativas de planificación urbana de la Argentina reciente y, al mismo tiempo, una oportunidad para discutir el futuro de Rosario y su región metropolitana.

La obra, presentada el martes 9 de junio en el Auditorio del Colegio de Arquitectura y Urbanismo Distrito 2 Rosario, en avenida Belgrano 646, propone una narrativa y una reflexión sobre las experiencias y enseñanzas acumuladas durante más de dos décadas de desarrollo urbanístico. En ese recorrido, recupera una idea que atravesó buena parte del encuentro: las ciudades pueden convertirse en máquinas de desigualdad o en herramientas para la igualdad. La diferencia radica en la capacidad de construir territorios pensados colectivamente, integrados y orientados por un rumbo claro.

La ciudad que se construye entre todos
En ese marco, el presidente del Colegio de Arquitectura y Urbanismo Distrito 2 Rosario, Rubén Palumbo, situó el libro dentro de una historia más amplia: la de una ciudad que supo pensar estratégicamente su desarrollo y sostener proyectos de largo plazo. Al dar la bienvenida al público y agradecer la presencia de autoridades y referentes institucionales, recordó que el Colegio mantiene desde su creación un fuerte compromiso con las políticas urbanas y con la historia de Rosario.

Para Palumbo, uno de los grandes hitos de la ciudad se produjo con la recuperación democrática. No solamente por el retorno de las instituciones republicanas, sino porque fue entonces cuando se creó por primera vez la Secretaría de Planeamiento, un hecho que modificó profundamente la manera de pensar Rosario.

"Se empieza a pensar, en vez de regular en proyectos, se empieza a pensar la ciudad de otra manera", recordó. A su juicio, la continuidad de esa mirada produjo consecuencias "absolutamente productivas y transformadoras", aunque reconoció que también hubo períodos de especial dinamismo que la ciudad debería recuperar.

Al evocar aquellos años, describió una Rosario que entre la década de 1990 y los primeros años del nuevo siglo funcionó como un verdadero proyecto colectivo. No se trataba únicamente de la participación de especialistas o funcionarios. Existía, sostuvo, una confianza real en la capacidad de la ciudadanía para involucrarse en las decisiones públicas.

Esa convicción fue central en uno de los procesos más emblemáticos de la gestión urbana local: la descentralización. Palumbo recordó que muchos de quienes impulsaron aquella transformación estudiaron experiencias internacionales, como las de Porto Alegre y Montevideo, para comprender distintas formas de organización territorial y participación ciudadana. Sin embargo, destacó que el modelo rosarino se construyó a partir de un trabajo propio, paciente y colectivo.

La elaboración del proyecto involucró a universidades, especialistas, trabajadores municipales y profesionales de distintas disciplinas. Participaron las facultades de Ciencias Económicas, Ciencia Política y Arquitectura, junto con equipos técnicos que llevaban años estudiando la ciudad y que encontraron en ese momento la posibilidad de aportar sus conocimientos a una transformación de gran escala.

"No fue un proceso de un día para otro", insistió. Antes de inaugurar edificios o poner en marcha estructuras administrativas, fue necesario definir territorios, delimitar distritos y trabajar hacia adentro del propio Estado municipal para construir consensos. Una de las tareas más complejas fue convencer al personal de que la descentralización no implicaba una pérdida de poder, sino todo lo contrario: una ampliación de las capacidades de decisión a partir de una presencia más cercana en los territorios.

En ese proceso, destacó especialmente el papel de Mirta Levin, quien trabajaba en la Municipalidad desde comienzos de los años noventa y tuvo una participación decisiva desde la Secretaría General que coordinaba Miguel Lifschitz.

La descentralización avanzó gradualmente. El Centro Municipal Distrito Norte fue el primero: Villa Hortensia fue adquirida en junio de 1996 e inaugurado el 10 de octubre de 1997, en pleno barrio Alberdi, un lugar con una fuerte identidad comunitaria y sentido de pertenencia. 

Sin embargo, la infraestructura era apenas una parte de la transformación. Lo más importante, recordó Palumbo, era el método utilizado para construir las decisiones. La Municipalidad convocaba a vecinos, especialistas y organizaciones a las denominadas Jornadas de Desarrollo Urbano, encuentros que se extendían durante tres días y que eran precedidos por más de un mes de preparación.

Psicólogos, comunicadores y facilitadores trabajaban previamente para comprender los objetivos y generar las condiciones para el debate. Durante esas jornadas se discutían proyectos estructurales capaces de transformar los barrios y se intentaba que los vecinos dejaran de concentrarse exclusivamente en demandas puntuales para pensar el desarrollo urbano en una escala más amplia.

"Si abrimos esta avenida, si hacemos esta obra estructural, va a transformar tu barrio", era el tipo de debate que se buscaba promover.

Aquellos encuentros concluían con la elaboración de una "carta de coincidencias", un documento que sintetizaba los proyectos consensuados entre la ciudadanía y el gobierno municipal. Esos acuerdos eran firmados por el intendente, funcionarios e instituciones y terminaron convirtiéndose en la base de muchos de los planes de distrito que marcaron la transformación urbana de Rosario.

Para Palumbo, el libro de Levin refleja precisamente esa forma distinta de entender la ciudad, la gestión pública y la participación ciudadana. Una mirada que apostaba a planificar más allá de las urgencias y a sostener procesos en el tiempo.

Como ejemplo de esa lógica, recordó la transformación del Pasaje Juramento, una intervención urbana que atravesó años de debates, objeciones y reformulaciones. Según señaló, cada vez que surgieron resistencias, la respuesta no fue abandonar la iniciativa sino encontrar caminos alternativos para llevarla adelante.

En ese sentido, destacó que incluso cuando el proyecto encontró la oposición de sectores de la Iglesia, la decisión fue sostener el objetivo original y adaptarlo a las circunstancias. "A pesar de que el clero no estaba de acuerdo, lo que se hizo no fue decir 'bueno, no lo hacemos', sino convocar a quienes habían ganado el concurso, elaborar un nuevo proyecto, construirlo en etapas, demoler una parte de la Municipalidad y la casa parroquial", recordó.

Así, el proceso incluyó concursos de arquitectura, rediseños sucesivos, demoliciones y obras ejecutadas por etapas. Primero se avanzó sobre el entorno del Monumento Nacional a la Bandera y, más tarde, se completó la extensión que terminó conectando ese espacio con la ribera del río. Para el funcionario, el caso del Pasaje Juramento demuestra que las transformaciones urbanas de gran escala requieren perseverancia, capacidad de adaptación y una visión sostenida en el tiempo.

"Eso llevó años", señaló. Lejos de verlo como una demora, lo consideró una demostración de cómo se construyen las grandes ciudades: a partir de ideas que trascienden gestiones y generaciones.

"Pensar que las cosas no son de un rato, no son de un instante, sino que se piensan y se construyen para siempre", resumió.
Un libro para discutir el futuro

Esa misma perspectiva atravesó la intervención del diputado provincial Joaquín Blanco, quien definió la publicación como un reconocimiento a la trayectoria de Mirta Levin y, al mismo tiempo, como una herramienta indispensable para pensar el porvenir.

Según planteó, el libro llega en un momento particularmente significativo para la ciudad, atravesada por debates que exceden el plano académico y se proyectan sobre las discusiones públicas más actuales. Lo definió como un reconocimiento a una trayectoria y una obra, pero también como una contribución oportuna para pensar el presente y el futuro de Rosario.

"Es un reconocimiento a tu obra, pero a la vez llega en un momento más que oportuno, más que pertinente, sobre nuestra querida ciudad de Rosario", afirmó. En ese marco, remarcó que la publicación coincide con un contexto en el que la ciudad discute cuestiones urbanísticas en distintos ámbitos institucionales, incluso en los tribunales. "No me puedo abstraer de que esta ciudad hoy está discutiendo en la Justicia cuestiones de urbanismo", señaló.

Para el diputado, ese escenario vuelve especialmente relevante una reflexión sobre los procesos de planificación urbana, la autonomía municipal y los desafíos de organización metropolitana que enfrenta Rosario en la actualidad.

Blanco destacó que la reciente reforma constitucional de Santa Fe dejó planteados temas centrales como el derecho a la ciudad, la autonomía local y las áreas metropolitanas. En ese contexto, consideró que la discusión sobre el futuro de Rosario exige recuperar las enseñanzas de las décadas anteriores.

A su entender, una de las principales lecciones que ofrece el libro es la importancia de la continuidad política. "Una ciudad necesita paciencia histórica para encontrar su rumbo", afirmó. Las transformaciones urbanas profundas requieren capacidad estatal, consensos ciudadanos y políticas sostenidas en el tiempo.

La segunda enseñanza tiene que ver con el papel social del urbanismo. Para Blanco, las decisiones urbanas nunca son neutras: determinan oportunidades, distribuyen recursos y moldean las condiciones de vida de la población.

"Una ciudad o es una máquina de desigualdad o es una herramienta para la igualdad", sostuvo, retomando una de las ideas centrales de la obra. La apertura de una calle, la ubicación de una escuela o la instalación de un centro de salud son decisiones que expresan una visión política de la ciudad.

El tercer aspecto que destacó fue la inteligencia colectiva. Rosario, afirmó, logró convertirse en un laboratorio singular gracias a la articulación entre liderazgo político, conocimiento técnico, participación ciudadana y gestión pública.

"La política no puede reemplazar el saber técnico. Tiene que conducirlo democráticamente", señaló. Esa combinación fue, según su mirada, uno de los factores que permitieron que muchas de las transformaciones urbanas alcanzaran profundidad y perdurabilidad.

Finalmente, planteó el desafío que considera más urgente para las próximas décadas: la construcción de una institucionalidad metropolitana acorde a la escala real de la región.

Rosario ya no puede pensarse únicamente dentro de sus límites administrativos. El área metropolitana reúne a más de 1,6 millones de habitantes y constituye una realidad territorial integrada que requiere nuevas formas de gobernanza. En ese sentido, consideró que la experiencia del Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM) fue fundamental, aunque insuficiente frente a los desafíos actuales.

"La voluntad de cooperación entre ciudades ya no alcanza", advirtió. Para dar el salto que necesita la región serán necesarias nuevas capacidades institucionales y mecanismos democráticos de gestión metropolitana.

La presentación concluyó así convertida en algo más que la celebración de un libro. Fue también una reivindicación de una forma de pensar la ciudad: con planificación, participación, conocimiento técnico y visión de largo plazo. Una experiencia que, según coincidieron los oradores, sigue ofreciendo herramientas para imaginar el destino de Rosario y construir colectivamente el futuro que aún está por venir.
Memoria para proyectar lo que viene

La presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe, Clara García, planteó que la presentación del libro de Mirta Levin excedía largamente el lanzamiento de una publicación sobre urbanismo. A su entender, no se trataba solamente de un libro sobre ciudades, sino también sobre las personas que hicieron posible una transformación institucional capaz de sostener proyectos colectivos y dar continuidad al futuro de esos territorios.

En ese sentido, destacó la trayectoria de Levin como una de las figuras centrales de un proceso que marcó la evolución de Rosario y su área metropolitana durante más de dos décadas. Recordó que, además de la obra presentada, la arquitecta participó en la elaboración de más de treinta publicaciones vinculadas a planes estratégicos, planes urbanos y estudios sobre las distintas localidades metropolitanas.

Para García, los veinte años que recorre el libro tienen un hilo conductor muy definido: la articulación entre liderazgos políticos con capacidad transformadora y equipos técnicos comprometidos con una visión de largo plazo. Evocó distintas etapas de ese recorrido institucional: desde los años en que Mirta Levin se desempeñaba en la Secretaría General junto a Miguel Lifschitz y Hermes Binner, hasta su gestión al frente de la Secretaría de Planeamiento y posteriormente su trabajo en el Ente de Coordinación Metropolitana durante la intendencia de Mónica Fein.

Ese recorrido, señaló, expresa una experiencia singular de construcción pública en la que confluyeron dirigentes políticos capaces de impulsar cambios profundos y especialistas que aportaron conocimiento, convicción y perseverancia para sostenerlos en el tiempo.

La dirigente socialista destacó especialmente el papel que tuvieron los equipos técnicos encabezados por Levin. Los definió como grupos de trabajo que aportaban no sólo saber profesional, sino también una firmeza indispensable para defender proyectos estratégicos frente a las presiones de la coyuntura.

Con una mezcla de reconocimiento y afecto, recordó que muchas veces quienes ocupaban responsabilidades de gestión cotidiana debían convivir con las exigencias de esos equipos. "Nos hacía trabajar en la tensión de la urgencia diaria, de los reclamos diarios", rememoró, aludiendo a la permanente disputa entre las demandas inmediatas y las decisiones necesarias para construir el futuro.

Según describió, durante aquellos años la ciudad estuvo sometida a presiones constantes de distintos sectores que buscaban respuestas rápidas o beneficios inmediatos. Sin embargo, sostuvo que Rosario logró sostener una dirección estratégica clara. "La respuesta fue indubitable", afirmó al evaluar el rumbo adoptado por la ciudad durante esas dos décadas.

Por eso consideró que el libro no debe ser leído como un ejercicio de nostalgia ni como una simple reconstrucción histórica. En su mirada, se trata de una memoria activa, orientada hacia adelante, una memoria de construcción y de futuro.

La presidenta de la Cámara provincial vinculó además esa experiencia con los debates actuales sobre autonomía municipal, planificación urbana y gobernanza metropolitana. Recordó que el propio Colegio de Arquitectura y Urbanismo fue escenario de encuentros multitudinarios destinados a debatir propuestas que luego fueron llevadas al proceso de reforma constitucional de Santa Fe.

Entre esos temas destacó especialmente la necesidad de fortalecer institucionalmente los entes de coordinación metropolitana, una cuestión que finalmente logró incorporarse a la nueva Constitución provincial. Aunque reconoció que algunos sectores aspiraban a formulaciones más contundentes, valoró que el principio haya quedado consagrado como parte del nuevo marco institucional santafesino.

García observó que la experiencia de Rosario permitió comprender con claridad conceptos que todavía resultan difíciles de asimilar en otras ciudades de la provincia. La coordinación metropolitana, explicó, no es una práctica habitual ni sencilla, como tampoco lo es la planificación urbana entendida como una política de largo plazo.

"No es fácil para un líder tener miradas de futuro", reflexionó. Tampoco lo es, agregó, abrir los procesos de decisión a la participación de vecinos y vecinas o sentarse a construir acuerdos con gobiernos de otras localidades, incluso cuando pertenecen a espacios políticos diferentes.

A su juicio, esos desafíos exigen convicción, conocimiento y una vocación de grandeza capaz de trascender intereses sectoriales o coyunturales. Son condiciones indispensables para construir proyectos urbanos duraderos y para consolidar instituciones capaces de sostenerlos.

Por eso, al cierre de su intervención, volvió sobre una idea que atravesó todo su mensaje: la memoria no debe ser entendida como añoranza de tiempos pasados, sino como una herramienta para proyectar el porvenir. En ese sentido, consideró que el libro de Mirta Levin constituye una invitación a recuperar experiencias exitosas para pensar los desafíos del presente y del futuro.

Más que una despedida o un reconocimiento retrospectivo, sus palabras tuvieron el tono de una convocatoria. A través de las páginas de esta obra, dijo, la ciudad y sus instituciones vuelven a llamar a una de las protagonistas de ese proceso colectivo para seguir imaginando lo que viene. "No pensamos en esa memoria como añoranza, sino como expectativa de futuro", resumió, antes de cerrar con una frase cargada de afecto y significado político: "Mirta, de regreso".
Rosario, una experiencia de referencia para el urbanismo argentino

Para Marcelo Corti, titular de la editorial Café de las Ciudades, la publicación de "Transformación urbanística y construcción de una institucionalidad metropolitana. Rosario 1995-2019" representa mucho más que la incorporación de un nuevo título a su catálogo. Significa, según expresó, la posibilidad de poner en circulación una experiencia urbana que considera fundamental para comprender la evolución reciente de las ciudades argentinas.

Al tomar la palabra durante la presentación, Corti agradeció la confianza depositada por Mirta Levin y calificó como un honor que la editorial haya sido la encargada de concretar la publicación. En su análisis, la experiencia de planificación y gestión urbana desarrollada por los gobiernos municipales socialistas en Rosario constituye, con toda seguridad, una de las más relevantes e innovadoras de la Argentina entre finales del siglo XX y las primeras décadas del actual.

Frente a modelos urbanos caracterizados por procesos de privatización del espacio y crecientes niveles de segregación social, sostuvo que Rosario construyó un camino alternativo basado en criterios propios de una ciudad abierta, democrática e inclusiva. Entre los principales logros de ese período destacó la recuperación y valorización del espacio público, especialmente la transformación de la costa sobre el río Paraná, resultado de una compleja negociación que permitió devolver a la ciudadanía amplias áreas anteriormente ocupadas por actividades portuarias.

También subrayó el desarrollo de una red de centros de salud distribuidos en distintas escalas territoriales y la implementación de políticas de descentralización que acercaron la gestión municipal a los barrios, particularmente a aquellos sectores históricamente más postergados.

En ese proceso, señaló, Mirta Levin ocupó un lugar central. Primero desde la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario y posteriormente al frente del Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM), espacios desde los cuales impulsó muchas de las transformaciones que hoy forman parte de la identidad urbana de la ciudad y su región.

Corti remarcó además que la experiencia rosarina trascendió ampliamente los límites locales. Desde hace años, explicó, las visitas a Rosario y el estudio de su planificación estratégica forman parte de la agenda habitual de investigadores, estudiantes, docentes y especialistas en urbanismo y ordenamiento territorial de todo el país y de América Latina.

La ciudad, sostuvo, se convirtió en un caso de referencia obligado para quienes buscan comprender procesos de planificación urbana sostenidos en el tiempo. En ese contexto, recordó que Levin fue una protagonista esencial y también una de las principales transmisoras de ese conocimiento.

"Su oficina estuvo siempre abierta", destacó, al evocar la disposición permanente de la arquitecta para recibir a equipos técnicos, académicos y funcionarios provenientes de otras ciudades argentinas o del exterior interesados en conocer de primera mano la experiencia rosarina.

Desde esa perspectiva, consideró que el libro constituye una continuidad natural de esa vocación por compartir conocimientos, sistematizar aprendizajes y poner a disposición de otros territorios las lecciones acumuladas durante más de dos décadas de gestión y planificación.

Para el editor, la publicación aporta un material de enorme valor para la construcción de un cuerpo de conocimientos indispensable para las ciudades argentinas y latinoamericanas. No se trata solamente de registrar una experiencia exitosa, sino de ofrecer herramientas conceptuales y casos concretos que permitan enriquecer el debate sobre el futuro urbano y territorial de la región.

En el tramo final de su intervención, Corti extendió los agradecimientos a quienes participaron del proceso editorial. Reconoció especialmente el trabajo de Juan Ángel Navarro en la corrección del texto, de Laura Corti en el diseño y la diagramación de la obra y de Andrés Oliver por su colaboración en las tareas logísticas y de difusión.

Pero reservó un reconocimiento particular para la autora. Agradeció a Mirta Levin por haber confiado en Café de las Ciudades para llevar adelante una publicación que, aseguró, tendrá una amplia repercusión en los ámbitos vinculados al urbanismo y la planificación territorial.

No expresó dudas sobre la relevancia que el libro adquirirá en los próximos años. A su juicio, la obra se convertirá en una referencia ineludible para quienes continúan pensando los desafíos urbanos de la Argentina y de América Latina, contribuyendo a profundizar la discusión sobre el desarrollo de ciudades más integradas, democráticas y sostenibles.
Gobernar para transformar
Fue entonces cuando se anunció la apertura del panel central de expositores. La primera en tomar la palabra sería Mónica Fein, ex secretaria de Salud Pública, ex concejala, dos veces intendenta de Rosario, ex diputada nacional y actual presidenta del Partido Socialista a nivel nacional. Su participación no era casual: además de haber ocupado la presidencia del Ente de Coordinación Metropolitana durante buena parte del período abordado por el libro, fue una de las protagonistas directas de los procesos de transformación institucional y urbana que la obra reconstruye y analiza.

Cuando le tocó tomar la palabra, Mónica Fein habló desde un lugar singular. No sólo como ex intendenta de Rosario y ex presidenta del Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM), sino también como una de las protagonistas directas de buena parte de los procesos que Mirta Levin reconstruye en Transformación urbanística y construcción de una institucionalidad metropolitana. Rosario 1995-2019.

Para Fein, el libro es mucho más que una reconstrucción de políticas públicas o una memoria de gestión. Es también el relato de una trayectoria profesional e intelectual estrechamente ligada a la figura de Miguel Lifschitz y a una forma particular de entender la transformación de las ciudades.

Recordó que Levin llegó a ese proyecto desde el mundo académico y técnico, pero que terminó identificándose profundamente con una visión política de la realidad y del desarrollo urbano. Por eso consideró que la publicación funciona también como un homenaje a Lifschitz, cuya figura atraviesa gran parte de las páginas.

Según señaló, el ex intendente y ex gobernador aparece reflejado como un dirigente capaz de sostener una mirada estratégica, con una enorme capacidad de trabajo y una honestidad que permitió convertir la planificación urbana en una verdadera política de Estado. Esa continuidad, sostuvo, fue uno de los hilos conductores de todo el proceso.

Fein destacó además una característica que considera distintiva del libro: la manera en que Levin narra los hechos. A diferencia de los dirigentes políticos, acostumbrados a enfatizar y adjetivar los procesos que protagonizan, la autora opta por una descripción rigurosa, precisa y profundamente documentada.

"No intenta presentar esta experiencia como algo fundacional o revolucionario", observó. Por el contrario, reconstruye los acontecimientos con el mismo rigor técnico que caracterizó su trabajo profesional y con la vocación de dejar registro de cada proceso que impulsó.

Esa práctica de documentar sistemáticamente las transformaciones urbanas fue, según Fein, una constante en la trayectoria de Levin. Por eso aseguró que este libro no es una excepción sino la continuidad de una costumbre: devolver a la sociedad el conocimiento producido desde la gestión pública.

Desde esa perspectiva, consideró que la obra debería transformarse en una lectura obligatoria para cualquier persona que aspire a ocupar responsabilidades de gobierno. No solamente para arquitectos, urbanistas o especialistas, sino para quienes entienden la política como una herramienta de transformación.

"Hay quienes llegan al gobierno simplemente para llegar", señaló. En cambio, el libro muestra una experiencia construida con otro propósito: transformar la realidad y crear nuevas instituciones capaces de sostener esos cambios.

La referencia a la "institucionalidad metropolitana" presente en el título sintetiza, a su juicio, esa vocación de construir estructuras duraderas más allá de las personas y de las gestiones.

A partir de esa lectura, Fein identificó cinco rasgos fundamentales de la experiencia relatada por Levin.

El primero fue la capacidad de combinar una mirada global con una fuerte construcción local. Rosario observó las mejores experiencias internacionales, participó en redes como CIDEU y URB-AL y se integró a espacios de intercambio con ciudades europeas y latinoamericanas. Pero esa mirada al mundo nunca significó copiar modelos de manera automática, sino adaptar aprendizajes a las necesidades concretas del territorio.

La segunda característica fue la planificación de largo plazo. Una lógica que, según recordó, obligó a pensar más allá de los tiempos electorales y de las obras que pudiera inaugurar una determinada gestión.

"¿Qué ciudad queremos?", fue la pregunta que orientó aquellos procesos. Una pregunta que involucró no sólo a los gobiernos, sino también a los vecinos, las instituciones y los distintos actores sociales convocados a imaginar colectivamente el futuro de Rosario.

En ese punto destacó especialmente el papel desempeñado por la Universidad Nacional de Rosario. Las distintas facultades y disciplinas participaron activamente en los procesos de planificación estratégica y urbana, aportando conocimientos académicos mientras, al mismo tiempo, enriquecían su propia experiencia a partir del contacto directo con las transformaciones concretas de la ciudad.

El tercer rasgo fue la articulación entre distintos niveles del Estado. Fein recordó que muchas de las iniciativas más importantes, incluida la descentralización, requirieron acuerdos con gobiernos provinciales de signo político diferente.

Esa capacidad de diálogo institucional, señaló, fue una condición indispensable para avanzar en proyectos complejos y constituye una enseñanza particularmente valiosa para el presente.

La cuarta característica fue la conformación de equipos técnico-políticos. Personas provenientes de distintos campos profesionales que comprendieron que su conocimiento podía convertirse en una herramienta de transformación social.

"No eran solamente técnicos", explicó. Eran profesionales capaces de entender que el sentido de su trabajo estaba ligado a la construcción de una ciudad más integrada, más equitativa y más democrática.

La quinta enseñanza, finalmente, fue la capacidad de transformar conflictos en acuerdos institucionales. Porque, recordó, ninguna transformación profunda se desarrolla sin tensiones.

Los debates sobre planificación urbana, usos del suelo o desarrollo inmobiliario generaron enfrentamientos intensos entre distintos sectores sociales, económicos y académicos. Sin embargo, la participación y la construcción de consensos permitieron canalizar esas diferencias hacia normas claras y reglas compartidas.

"Terminamos construyendo más que un plan de gobierno; construimos un plan de ciudad", resumió.
A lo largo de su intervención repasó distintos capítulos de esa historia colectiva. Desde la descentralización administrativa y territorial que acercó el Estado municipal a los barrios hasta la elaboración del primer Plan Estratégico Rosario (PER), presentado en 1995 como una construcción colectiva basada en cuatro grandes aspiraciones: una ciudad del trabajo, de las oportunidades, integrada al río y orientada a la creación.

También recordó los desafíos de la crisis de 2001, cuando Miguel Lifschitz asumió la Secretaría de Servicios Públicos y convocó a Levin para coordinar un equipo interdisciplinario destinado a rediseñar el sistema de transporte urbano. De ese proceso surgirían posteriormente la creación de SEMTUR y la empresa Mixta, iniciativas que modificaron profundamente la organización del transporte local.

Más adelante destacó la elaboración del PER+10 y la construcción de una nueva visión estratégica para Rosario, definida como una metrópolis moderna, territorialmente integrada, socialmente inclusiva y sustentada en la innovación, la cultura y una economía de calidad.

Esa planificación derivó en pactos sectoriales, acuerdos urbanos y, especialmente, en la elaboración del nuevo Plan Urbano Rosario, una de las transformaciones institucionales más complejas de las últimas décadas.

Fein recordó que la ciudad continuaba regulándose bajo un plan de 1967 y que durante años habían fracasado distintos intentos de actualización. Sin embargo, luego de extensos debates públicos, reuniones vecinales, discusiones académicas y negociaciones con múltiples actores, el nuevo plan logró ser aprobado por unanimidad en el Concejo Municipal.

El proceso incluyó debates sobre preservación patrimonial, regulación de la construcción, convenios urbanísticos, áreas de reserva y mecanismos de captura de plusvalías urbanas. Rosario, recordó, fue una de las primeras ciudades argentinas en desarrollar herramientas destinadas a recuperar para la comunidad parte de la valorización generada por las inversiones públicas.

La ex intendenta también evocó una experiencia personal que ilustra el espíritu de aquellos años. Junto a Clara García, Mirta Levin y otras funcionarias integró uno de los primeros gabinetes paritarios del país. Cada mañana se reunían antes de comenzar la jornada para compartir preocupaciones, apoyarse mutuamente y afrontar los desafíos de áreas particularmente complejas de la gestión.

Entre las transformaciones urbanas más significativas destacó dos que hoy forman parte de la identidad rosarina: la recuperación integral del frente costero y la creación de un sistema de espacios verdes públicos que incorporó antiguas tierras ferroviarias y portuarias.

Parques como Scalabrini Ortiz, de las Colectividades, Sunchales, España o de la Bandera fueron posibles gracias a una combinación de planificación, negociaciones urbanísticas e instrumentos innovadores que permitieron obtener suelo para uso público aun en contextos de escasez de recursos.

El último tramo de su exposición estuvo dedicado a la experiencia metropolitana. Allí ubicó a Levin como una de las figuras centrales en la consolidación del ECOM y en la construcción de una mirada regional que trascendiera los límites administrativos de Rosario.

Recordó que la conformación del ente requirió generosidad política por parte de la ciudad cabecera, cooperación con los municipios vecinos y la obtención de financiamiento internacional para ejecutar proyectos comunes. Entre ellos mencionó la recuperación del Parque de la Cabecera, las intervenciones en las 53 hectáreas de Granadero Baigorria y la elaboración de 26 planes urbanos locales articulados dentro de una estrategia metropolitana compartida.

Todos esos procesos, remarcó, tuvieron un rasgo común: la participación ciudadana. Ningún plan se concebía sin la intervención activa de vecinos, instituciones, organizaciones sociales y universidades.

Hacia el final, Fein recuperó una reflexión incluida en el propio libro y la proyectó hacia los debates actuales sobre autonomía municipal. Citó la necesidad de fortalecer los procesos de planificación y de contar con legislación urbanística que permita ejercer la autonomía local con responsabilidad, eficiencia y visión estratégica.

La autonomía, sostuvo, no puede entenderse únicamente como una cuestión administrativa. Está directamente vinculada con la capacidad de las ciudades para decidir sobre su territorio, definir el uso del suelo y construir colectivamente su futuro.

Con ese mensaje concluyó una intervención que combinó memoria, balance y proyección. Agradeció la publicación del libro y recomendó su lectura como una herramienta para comprender cómo se estructura un gobierno cuando sus políticas tienen un horizonte claro.

Según afirmó, todas las experiencias narradas por Mirta Levin estuvieron atravesadas por un mismo propósito: la integración urbana, la inclusión social, el desarrollo económico sustentable y el cuidado ambiental. Valores que, entendió, siguen ofreciendo claves indispensables para imaginar la Rosario de las próximas décadas.
La continuidad que hace posibles las ciudades

La mirada externa llegó de la mano del arquitecto Enrique García Espil, una de las figuras más reconocidas del urbanismo argentino. Ex ministro de Planeamiento Urbano y Medio Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires, ex presidente de la Sociedad Central de Arquitectos y referente académico y profesional con una extensa trayectoria, García Espil aportó una perspectiva comparada que permitió dimensionar el alcance de la experiencia relatada por Mirta Levin.

Antes de entrar en los temas de fondo, confesó el vínculo personal y profesional que mantiene desde hace años con Rosario. Dijo sentir una profunda admiración por la ciudad y por los procesos urbanos que allí se desarrollaron, experiencias que, cada vez que le toca visitar, renuevan su capacidad de asombro.

Con humor, se definió como "el único porteño de la mesa" y sugirió que tal vez había sido invitado para evidenciar las diferencias entre la velocidad con que Rosario logró concretar determinadas transformaciones y las dificultades que muchas veces enfrentó Buenos Aires para avanzar en iniciativas similares.

A partir de allí centró su intervención en una idea que consideró esencial para comprender el libro y la experiencia que documenta: el urbanismo necesita continuidad y equipos.

A diferencia de la arquitectura, donde una obra puede ser concebida, proyectada y construida en pocos años y quedar asociada al nombre de un profesional determinado, el urbanismo requiere procesos mucho más extensos y complejos. Citando al urbanista español José María Ezquiaga, recordó que las transformaciones urbanas son siempre "procesos corales", construcciones colectivas que exigen la participación sostenida de numerosos actores a lo largo del tiempo.

Por eso destacó que una de las claves del caso rosarino fue la continuidad política e institucional que permitió sostener una misma dirección durante más de dos décadas. Enumeró los períodos de gobierno de Hermes Binner, Miguel Lifschitz y Mónica Fein, sumados a los años previos en que Mirta Levin ya formaba parte de los equipos municipales, para señalar que detrás de los resultados visibles existe una acumulación de trabajo que supera ampliamente los ciclos electorales.

Esa continuidad, explicó, hizo posible la elaboración y ejecución del Plan Estratégico Rosario, un proceso que calificó como extraordinariamente veloz por la rapidez con que logró pasar de la convocatoria inicial a la definición de objetivos y proyectos concretos.

Recordó que en apenas dos años y medio se había logrado construir una visión compartida de ciudad, sintetizada en los llamados "cinco sueños" del plan estratégico, y poner en marcha alrededor de setenta proyectos destinados a materializar esa visión.

Según planteó, los grandes resultados urbanos que hoy distinguen a Rosario son consecuencia directa de esa combinación entre continuidad política y estabilidad técnica. Entre ellos destacó especialmente la transformación de la costa sobre el río Paraná, una operación urbana que calificó como ejemplar a escala internacional.

"La manera en que Rosario recuperó y ocupó la costa con espacio público y actividades es estudiada en todo el mundo", sostuvo. A su juicio, no sólo sorprende la magnitud de la transformación, sino también la velocidad y la eficacia con que pudo concretarse.

Otro de los casos que utilizó para ilustrar la singularidad rosarina fue el proceso de descentralización administrativa y territorial.

En ese punto realizó una comparación directa con su propia experiencia en la Ciudad de Buenos Aires. Recordó que durante años la capital argentina contó con equipos técnicos de altísimo nivel y desarrolló proyectos ambiciosos para descentralizar la gestión pública. Sin embargo, muchos de esos procesos quedaron inconclusos cuando cambiaron las prioridades políticas.

"Llegamos hasta cierto punto y después se detuvo", reconoció.

Rosario, en cambio, no sólo avanzó con la creación de los distritos municipales, sino que logró convertirlos en verdaderos centros de actividad urbana. García Espil destacó especialmente la decisión de ubicar esos edificios en lugares estratégicos y transformarlos en nodos capaces de dinamizar sectores enteros de la ciudad.

A su entender, la experiencia anticipó conceptos que décadas más tarde ganarían notoriedad internacional, como la llamada "ciudad de los quince minutos", basada en la proximidad entre vivienda, servicios, cultura, comercio y espacios de encuentro.

Lo que inicialmente comenzó como una política de descentralización administrativa terminó generando nuevas centralidades urbanas, con capacidad para atraer actividades económicas, sociales y culturales.

"Los pasos que se dan en urbanismo cobran sentido cuando la propia sociedad les va agregando contenido y funciones con el paso del tiempo", reflexionó.

Pero si la transformación de Rosario le parecía notable, consideró aún más desafiante la construcción institucional del área metropolitana.

Al analizar el libro observó una diferencia interesante entre ambos procesos. Mientras la experiencia urbana de Rosario aparece narrada como una tarea consolidada, con resultados visibles y ampliamente reconocidos, la construcción metropolitana se presenta como una obra en pleno desarrollo, abierta todavía a nuevas etapas y desafíos.

En ese sentido, destacó el trabajo impulsado por Mirta Levin y Mónica Fein para consolidar el Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM) y articular a los distintos municipios y comunas de la región.

Recordó que el proceso comenzó con un número reducido de localidades y fue ampliándose progresivamente hasta alcanzar a 26 jurisdicciones. Una tarea que describió como monumental por la dificultad que implica coordinar intereses, normativas y proyectos entre gobiernos con realidades diversas.

"Pensar algo similar para el área metropolitana de Buenos Aires parece casi imposible", admitió.

Por eso valoró especialmente el logro de haber avanzado hacia criterios comunes de planificación y ordenamiento territorial. La posibilidad de armonizar normas urbanísticas y construir una visión compartida para toda la región constituye, a su juicio, uno de los aportes más innovadores del proceso rosarino.

No obstante, señaló que se trata de una tarea todavía inconclusa. Si bien reconoció avances importantes y proyectos ya ejecutados, consideró que la etapa metropolitana se encuentra apenas en el comienzo de un camino que deberá profundizarse en los próximos años.

"La dificultad de transformar una ciudad es grande; la de transformar veintiséis al mismo tiempo es infinitamente mayor", resumió.

En el tramo final de su exposición eligió proyectar la reflexión hacia el futuro. Reconoció la enorme contribución de Mirta Levin a lo largo de más de veinticinco años dedicados al planeamiento urbano y destacó particularmente su trabajo en la elaboración de normas, códigos e instrumentos de regulación que permitieron orientar el crecimiento de la ciudad.

Recordó que Rosario atravesó períodos de fuerte expansión económica vinculados al complejo agroexportador y que uno de los mayores méritos de aquellas gestiones fue haber logrado canalizar parte de esa dinámica hacia objetivos de interés colectivo.

La captura de plusvalías urbanas, la regulación del desarrollo inmobiliario y la construcción de espacios públicos aparecen, según su análisis, como ejemplos concretos de esa capacidad para equilibrar crecimiento económico y calidad urbana.

Sin embargo, advirtió que los desafíos continúan. El nuevo ciclo de expansión económica asociado al liderazgo exportador de la región vuelve a plantear interrogantes sobre cómo gestionar las presiones del mercado y orientar el desarrollo de la ciudad.

Sin embargo, su intervención no se limitó al reconocimiento. En uno de los tramos más enfáticos de su exposición, advirtió con preocupación sobre el rumbo reciente del desarrollo urbano en la ciudad.

"Hoy en día lo que vemos es que crece el interés económico en Rosario, y a mí de golpe me aterra ver que ese interés económico pasa a ser hacer torres en el parque del Monumento a la Bandera. La verdad, alguien tiene que decir que esta no es la manera de orientar el crecimiento de la ciudad", señaló.

En ese sentido, sostuvo que el desarrollo urbano debe enmarcarse en criterios de equilibrio y regulación estatal. "El crecimiento de la ciudad tiene que ser parte de un equilibrio, con un Estado regulador donde no se permite cualquier cosa en cualquier lado, sino que hay que llevarlo a los lugares donde hace falta y orientar a que crezca donde la ciudad puede crecer", afirmó.

Y agregó una definición contundente sobre el modelo de ciudad que considera adecuado: "Nunca crecer hacia el cabo, buscar un crecimiento ordenado y equilibrado en la ciudad. Creo que esa es la tarea que tenemos por delante".

Para García Espil, las ciudades necesitan un Estado capaz de regular, establecer prioridades y garantizar que las transformaciones respondan a criterios de equilibrio territorial y bienestar colectivo. El objetivo no debe ser frenar el crecimiento, aclaró, sino conducirlo hacia aquellos lugares donde resulte más conveniente para el conjunto de la comunidad.

En ese escenario, consideró que el principal legado de la experiencia relatada por Mirta Levin no reside únicamente en las obras realizadas ni en las instituciones creadas, sino en la cultura urbanística construida durante décadas.

Los gobiernos cambian, observó, los funcionarios se renuevan y los equipos se transforman. Lo que permanece es la sociedad y, particularmente, aquellos sectores profesionales, académicos e institucionales capaces de defender una determinada idea de ciudad.

Por eso concluyó con una invitación a mirar hacia adelante. El pasado, dijo, merece reconocimiento y celebración. Pero el verdadero desafío consiste en garantizar que las herramientas construidas durante estos años sigan orientando las decisiones futuras y permitan que Rosario continúe desarrollándose de manera equilibrada, inclusiva y sostenible.
Urbanismo, política y compromiso colectivo

La última voz de la noche fue la de Mirta Levin. Arquitecta formada en la Universidad Nacional de Rosario, especialista en Patrimonio Urbano y referente indiscutida de los procesos de planificación que transformaron Rosario durante más de dos décadas, tomó la palabra visiblemente emocionada. Frente a un auditorio colmado por colegas, funcionarios, académicos y protagonistas de esa historia colectiva, reconoció que después de las intervenciones previas resultaba difícil encontrar palabras para resumir un recorrido que había atravesado gran parte de su vida profesional.

Levin comenzó aclarando que el libro no busca ser una descripción exhaustiva de cada proyecto o de cada intervención desarrollada entre 1995 y 2019. Por el contrario, explicó que se apoya en una enorme cantidad de publicaciones, informes y documentos producidos por la Municipalidad de Rosario a lo largo de esos años. Recordó que una de las premisas de las distintas gestiones encabezadas por Hermes Binner, Miguel Lifschitz y Mónica Fein fue siempre rendir cuentas de las acciones realizadas y dejar registro de los procesos desarrollados.

Por eso, señaló, la intención de esta publicación fue distinta: reunir ese vasto material disperso, ordenarlo y encontrar un hilo conductor que permitiera comprender la lógica de una transformación construida durante décadas y protagonizada por cientos de personas.

A partir de allí propuso algunas reflexiones que atraviesan el libro y que, según explicó, exceden largamente la experiencia rosarina.

La primera de ellas se refiere a la relación entre urbanismo, planificación y política. Durante años, recordó, el debate disciplinar estuvo centrado en la utilidad de los planes, sus alcances o sus limitaciones. Sin embargo, consideró que esa discusión resulta insuficiente si no incorpora una dimensión fundamental: la voluntad política.

"No hay planificación posible si no hay dirigentes dispuestos a sostenerla", planteó.

Para Levin, los planes urbanos no existen por sí mismos. Necesitan de liderazgos capaces de sostenerlos en el tiempo, de enfrentar tensiones y de tomar decisiones que muchas veces obligan a elegir entre intereses sectoriales e intereses colectivos. Esa relación entre política y urbanismo aparece, según sostuvo, como uno de los ejes centrales de la experiencia relatada en el libro.

La segunda reflexión estuvo vinculada a los fundamentos éticos del urbanismo.

Recordó la influencia que tuvo en su formación un seminario realizado en España durante los años posteriores a la transición democrática y particularmente las reflexiones desarrolladas por los urbanistas Jordi Borja y Manuel Castells. De aquellos debates rescató dos principios que, a su entender, dieron origen a la disciplina urbanística moderna: la construcción de ciudades más igualitarias y la utilización del urbanismo como herramienta para reducir desigualdades y mejorar la calidad de vida.

Reconoció que esos objetivos pueden parecer inalcanzables, pero sostuvo que deben seguir funcionando como horizonte ético para quienes intervienen en la construcción de las ciudades.

"Quizás nunca lleguemos plenamente a ellos, pero deberían marcar siempre nuestro rumbo", expresó.

Otro de los conceptos centrales que desarrolló fue el de urbanismo democrático y concertado.
Levin diferenció claramente la participación de la concertación. A su juicio, muchas veces los mecanismos participativos se convierten en procedimientos formales sin capacidad real de incidencia. La experiencia rosarina, en cambio, logró avanzar hacia procesos de concertación efectiva entre ciudadanía, instituciones, sectores económicos, universidades y dirigencia política.

En ese sentido destacó el aporte de la planificación estratégica, que introdujo metodologías capaces de canalizar las distintas voces hacia acuerdos concretos y objetivos compartidos.

Aquella experiencia también transformó la práctica profesional de los urbanistas. Según explicó, ya no alcanza con pensar la ciudad desde una oficina técnica aislada de la sociedad. El urbanismo contemporáneo exige conducir procesos colectivos, interpretar necesidades sociales y construir consensos para resolver problemas complejos.

La concertación, afirmó, también resultó decisiva en la construcción del marco normativo que permitió implementar el proyecto urbano de Rosario.

Levin recordó que las principales ordenanzas derivadas del Plan Urbano fueron aprobadas por unanimidad en el Concejo Municipal, luego de extensos procesos de diálogo y negociación entre los distintos bloques políticos, instituciones y actores sociales.

Ese consenso, sostuvo, fue uno de los pilares fundamentales de la experiencia.

A continuación se refirió a otro de los temas centrales del libro: la construcción de un proyecto colectivo de ciudad.

Retomando una idea del urbanista español José María Ezquiaga, señaló que los planes siempre deben responder a una pregunta previa: qué ciudad se desea construir.

Esa ciudad, aclaró, no puede ser la expresión de la voluntad de un dirigente, de un gobierno o de un grupo de especialistas. Debe surgir de un proceso colectivo capaz de interpretar las aspiraciones de la ciudadanía.

Por eso defendió la necesidad de elaborar instrumentos de planificación claros, comprensibles y comunicables para el conjunto de la sociedad.

"La gente tiene que entender cuál es el modelo de ciudad que se propone y por qué se toman determinadas decisiones", afirmó.

Según explicó, la experiencia rosarina logró construir ese proyecto común a partir de la articulación de tres grandes instrumentos: la planificación estratégica, el Plan Urbano y el Plan Integral de Movilidad. De la interacción entre esos tres procesos surgió una visión compartida que luego encontró en las normas urbanísticas las herramientas necesarias para concretarse.

Levin defendió además algunos principios que consideró irrenunciables en cualquier legislación urbana: racionalidad, sostenibilidad ambiental, equidad y seguridad jurídica.

Cuando esos principios se vulneran, advirtió, las ciudades pierden capacidad para orientar su desarrollo y garantizar reglas claras para todos los actores involucrados.

En ese contexto reivindicó una de las decisiones que marcaron la planificación rosarina: la diferenciación precisa entre áreas de preservación y áreas de renovación urbana.

Las ciudades, sostuvo, necesitan proteger aquellos espacios, edificios y paisajes que sintetizan su historia, su identidad y su memoria colectiva. Al mismo tiempo, deben generar ámbitos adecuados para la renovación y la transformación urbana.

El problema aparece cuando ambas lógicas se confunden.

Levin fue particularmente enfática al defender los barrios consolidados y los sectores de valor patrimonial frente a intervenciones que alteren de manera drástica sus características.

"La población nunca pidió grandes torres en medio de tejidos barriales consolidados", señaló, recordando que esos temas fueron discutidos durante años en jornadas participativas y espacios de debate colectivo.

Hacia el final de su intervención retomó una idea que atraviesa buena parte del libro: la necesidad de mirar la ciudad desde dos escalas simultáneas.

Por un lado, una mirada hacia adentro, que permita comprender las particularidades de cada barrio, de cada distrito y de cada comunidad. Esa perspectiva, explicó, fue fortalecida por el proceso de descentralización municipal.

Pero existe también una mirada hacia afuera, imprescindible para cualquier ciudad contemporánea.

Rosario, sostuvo, ya no puede pensarse aislada de las localidades que integran su entorno inmediato. Gran parte de los problemas urbanos actuales —movilidad, ambiente, infraestructura, desarrollo económico— sólo pueden resolverse en una escala metropolitana.

Por eso consideró que la construcción de una institucionalidad metropolitana constituye uno de los grandes desafíos del presente y del futuro.

"Gran parte de los problemas de Rosario se resuelven en el área metropolitana", afirmó, retomando una reflexión del ex alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, quien sostenía que el setenta por ciento de los problemas de una gran ciudad encuentran respuesta en su región metropolitana.

Ya en el cierre, Levin expresó que su deseo es que el libro funcione como una invitación al debate más que como una obra cerrada. Un punto de partida para nuevas discusiones sobre el futuro de Rosario, sobre la planificación urbana y sobre el papel que deben desempeñar las instituciones en la construcción de ciudades más justas e integradas.
Una invitación a seguir pensando la ciudad

Luego dedicó una serie de agradecimientos a quienes acompañaron el proceso. Destacó especialmente el papel de la Universidad Nacional de Rosario y del Colegio de Arquitectos, instituciones que consideró fundamentales tanto en la elaboración del libro como en las transformaciones urbanas que este reconstruye. Recordó la participación de docentes, investigadores y profesionales que durante años aportaron conocimiento técnico a la gestión pública, así como el compromiso del Colegio en los debates urbanos y en la construcción de los planes metropolitanos.

También agradeció a Marcelo Corti y a la editorial Café de las Ciudades por haber impulsado la publicación, a los colaboradores que revisaron y enriquecieron el manuscrito y a todas las personas que participaron, de una u otra forma, en la construcción de esta experiencia colectiva.

Finalmente, cuando los agradecimientos parecían haber concluido, hizo una última pausa.

Entonces evocó a quien aparece como una presencia constante a lo largo de las páginas del libro y de toda la historia narrada durante la noche.

"Quiero agradecer a alguien que está muy presente en todo este recorrido", dijo.

Y mirando hacia el auditorio, cerró con una dedicatoria sencilla y cargada de emoción:

"Gracias, Miguel".
La sala respondió con un aplauso prolongado. No era solamente el reconocimiento a una trayectoria personal. Era también el homenaje a una idea de ciudad construida durante décadas, a una generación de dirigentes, técnicos e instituciones que hicieron de la planificación urbana una herramienta para pensar el futuro y a una experiencia que, como quedó claro a lo largo de toda la presentación, sigue siendo una referencia ineludible para Rosario y para muchas otras ciudades del país. 

Entre los asistentes se encontraban las y los concejales Alicia Pino, Manuel Sciutto y Federico Lifschitz, del Bloque Socialista, junto a María José Poncino y Mariano Romero, representantes del Bloque Peronista. También participó Hugo Quiroga, investigador y profesor titular de Teoría Política en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario.
Fotos: Prensa Joaquín Blanco, FAPyD, Mirta Levín

Con apoyo de distintos bloques del Senado, FATPren presentó el proyecto para un nuevo Estatuto del Periodista

Elaborado junto a 22 gremios de prensa de todo el país, el proyecto busca preservar los derechos laborales y profesionales de la actividad periodística ante la derogación del Estatuto vigente dispuesta por la reforma laboral del Gobierno nacional. La iniciativa incorpora regulaciones sobre inteligencia artificial, teletrabajo, violencia de género, salud mental y protección de periodistas en coberturas de riesgo.

Con una sala colmada, representación sindical de todo el país y la presencia de senadores de distintos espacios políticos, la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPren) presentó este martes en el Senado de la Nación el proyecto de ley para crear un nuevo Estatuto del Periodista Profesional y del Personal Administrativo, destinado a reemplazar la histórica Ley 12.908, cuya derogación entrará en vigencia el 1 de enero de 2027 si antes no se aprueba una nueva normativa.

La iniciativa fue elaborada de manera conjunta por 22 organizaciones gremiales de prensa y fue presentada en el ámbito de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, presidida por la senadora Carolina Moisés.

Durante la apertura de la jornada, Moisés destacó el carácter colectivo y federal del proyecto.

"No es una producción individual, sino de los periodistas de todo el país presentado de manera federal", afirmó.

Según se indicó desde el entorno de la legisladora jujeña, la propuesta no solo busca preservar la libertad de expresión, sino también incorporar nuevos derechos asociados al uso de plataformas digitales, el teletrabajo, la inteligencia artificial, los derechos de cuidado, el secreto profesional y la protección de las y los periodistas en coberturas de riesgo.

La senadora informó además que el proyecto quedará en circulación para que los integrantes de la Cámara alta puedan analizarlo y sumar adhesiones hasta el próximo viernes. Una vez cumplido ese plazo, será ingresado formalmente para su giro a las comisiones correspondientes, una definición que quedará en manos de la Presidencia del Senado.

La convocatoria reunió a representantes sindicales y trabajadores de prensa de Salta, Río Negro, Corrientes, Tandil, La Rioja, Esquel, Córdoba, Santa Fe, Rosario, San Juan, Chaco y Neuquén, entre otras regiones, reflejando el carácter federal con el que fue concebida la iniciativa.
Una respuesta a la derogación del Estatuto
El eje central de la propuesta surge como respuesta a la derogación del Estatuto del Periodista Profesional incluida en la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Aunque la vigencia de la norma fue prorrogada hasta el 1 de enero de 2027, desde los sindicatos advierten que es imprescindible llegar a esa fecha con una nueva legislación aprobada.

La secretaria general de FATPren y secretaria adjunta de SiPreBA, Carla Gaudensi, subrayó la urgencia del debate.

"Necesitamos tener la certeza de que nuestro estatuto no va a quedar derogado. Esta prórroga es un aliento para discutir cualquier modernización, pero el Estatuto contiene los aspectos protectorios más importantes de nuestra norma".

La dirigente sostuvo que la legislación vigente cumple un papel central en la defensa de la libertad de expresión.

"Está para que los periodistas no seamos presionados por ejercer nuestra labor y nos da protección ante un Presidente que pide despedir en las empresas periodísticas por la información que brindamos".

Gaudensi también defendió el carácter abierto de la propuesta y advirtió sobre el contexto actual que atraviesa la actividad periodística.

"No hicimos esta propuesta a libro cerrado. Asistimos al peor momento de libertad de expresión, y derogar el Estatuto en estas condiciones es un error que la época no nos puede permitir".

La dirigente sostuvo además que la normativa puede ser discutida y perfeccionada durante el tratamiento legislativo, aunque remarcó la necesidad de preservar los principios vinculados a la protección de la libertad de expresión y el derecho a la información.
Nuevos derechos para los desafíos del siglo XXI
El proyecto mantiene los principios fundamentales del Estatuto vigente, especialmente aquellos vinculados a la protección de la libertad de prensa y del derecho a la información, pero incorpora nuevas regulaciones adaptadas a las transformaciones tecnológicas y laborales.

Entre las principales novedades se incluyen disposiciones sobre inteligencia artificial, teletrabajo, plataformas digitales, salud mental, licencias por violencia de género, derechos de cuidado, cláusula de conciencia y mecanismos de protección para periodistas que cubren manifestaciones o situaciones de violencia institucional.

También propone establecer un salario mínimo nacional para la actividad periodística, equivalente al menos al valor de la canasta básica medida por el Indec.

Diego Miner, integrante de FATPren y representante de la Asociación de Periodistas de Corrientes, destacó el proceso de construcción colectiva de la iniciativa.

"Es un prototipo trabajado con los sindicatos de todas las provincias del país para que salga un nuevo Estatuto acorde a los tiempos que corren".

Desde la Federación explicaron que el texto reduce significativamente la extensión de la norma original: pasa de más de 80 artículos a 28 distribuidos en cuatro capítulos, eliminando disposiciones en desuso y actualizando las categorías laborales mediante un sistema más flexible basado en áreas de trabajo.
Apoyos de distintos bloques políticos
La presentación cosechó expresiones de apoyo de distintos bloques parlamentarios.

El presidente del bloque de la Unión Cívica Radical, Eduardo Vischi, comprometió la participación de su bancada en el tratamiento de la iniciativa.

"Es un gran logro de ustedes y es una satisfacción. Ratificamos el compromiso de ponernos a disposición y dar nuestro parecer para también brindar nuestra opinión".

Más adelante agregó: "Vamos a trabajarlo mirando con la más sincera objetividad para mejorarlo en todo lo posible".

Y alertó sobre el escenario actual para el ejercicio periodístico: "El momento que vivimos de ataque a la prensa es muy nocivo, lastima a la sociedad".

Por su parte, el senador catamarqueño Guillermo Andrada definió la iniciativa como "un proyecto genuino y necesario".

Desde el bloque Justicialista, el jefe de bancada José Mayans anunció el acompañamiento del espacio.

"El país necesita que trabajen libremente porque la información es fundamental".

Y recordó la postura que mantuvo el peronismo durante el debate de la reforma laboral: "Nosotros votamos en contra de la derogación y estamos de acuerdo en que ustedes trabajen libremente".

También participaron de la reunión las senadoras y senadores Anabel Fernández Sagasti, Sandra Mendoza, Fernando Salino, Mariano Recalde, Jorge Capitanich, Edith Terenzi, Beatriz Ávila, Vilma Bedia, Juan Cruz Godoy, Enzo Paolo Fulone y Pablo Cervi, entre otros.

Cervi, representante de La Libertad Avanza, planteó la necesidad de ampliar la discusión.

"Hay que escuchar a los dueños de los medios, a los que pagan sueldos a fin de mes", sostuvo, y pidió mantener una "visión federal" durante el tratamiento legislativo.
La voz de los periodistas
La comisión también contó con la participación de periodistas que aportaron su mirada sobre las condiciones actuales de trabajo en los medios.

Gabriela Pepe, periodista de Letra P y C5N, destacó que la discusión excede los derechos laborales y se vincula directamente con el acceso ciudadano a la información.

"Tenemos que pensar en un Estatuto que proteja el trabajo que hacemos. La contracara de esto es el derecho de todos los ciudadanos a tener acceso a información fidedigna".

En la misma línea, Mariano Obarrio remarcó la dimensión democrática de la propuesta.

"Es una ley fundamental para los periodistas, para la libertad de prensa y para la libertad en sí misma de los ciudadanos, que pueden ser libres a partir de conocer diversas fuentes y sectores".
Un debate abierto con plazo hasta 2027

Desde FATPren adelantaron que en las próximas semanas mantendrán reuniones con todos los bloques políticos de la Cámara alta para construir consensos que permitan aprobar la norma antes del vencimiento de la prórroga vigente.

La magnitud de la convocatoria dio una señal del interés que despertó la propuesta. La Sala Arturo Illia quedó completamente colmada y fue necesario habilitar espacios adicionales en el Salón de las Provincias para albergar a trabajadores de prensa, dirigentes sindicales y asesores parlamentarios que se acercaron a seguir el debate.

El desafío ahora será reunir los consensos necesarios para que el Congreso trate una nueva regulación para la actividad antes de 2027, cuando está prevista la derogación del Estatuto vigente.

domingo, 7 de junio de 2026

Edgardo Carmona: "La información se convirtió en una mercancía y la pluralidad está en riesgo"

Mientras crece la incertidumbre en LT3 AM680, el secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, Edgardo Carmona, advierte en Señales que la crisis trasciende a una sola emisora y forma parte de un escenario marcado por la concentración mediática, la pérdida de voces diversas y el creciente condicionamiento de la información por intereses económicos y políticos


LT3 AM680 vuelve a quedar bajo incertidumbre
La incertidumbre volvió a instalarse en LT3 AM680. La radio AM más antigua del interior del país atraviesa un nuevo capítulo de una historia marcada, según describe Edgardo Carmona, secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, por años de sacrificios, cambios de propietarios, crisis empresariales y esfuerzos colectivos para mantener viva una emisora emblemática de la ciudad.

La preocupación se hizo visible tras una asamblea realizada con los trabajadores y reuniones mantenidas con la empresa. Allí, explicó Carmona, la conducción anunció el levantamiento de todos los programas que habían sido incorporados durante el último año. La medida abrió una serie de interrogantes sobre el futuro de la emisora, la continuidad de sus contenidos y, sobre todo, la situación laboral de quienes trabajan en ella.

Para comprender el presente, Carmona reconstruyó parte del recorrido reciente de LT3 AM680. Recordó que, tras la salida de Guillermo Whpei, la radio quedó prácticamente abandonada. En ese contexto, sostuvo, fueron los propios trabajadores junto al gremio quienes sostuvieron la emisora al aire durante largos períodos, muchas veces sin certezas sobre el cobro de salarios. Aun así, mantuvieron encendida la radio, convencidos de la importancia de preservar un espacio de comunicación construido con esfuerzo colectivo. También destacó el papel desempeñado por el sindicato Luz y Fuerza, que facilitó el traslado de la radio a la esquina de Mendoza y Corrientes.

Más tarde apareció Alpha Media, el grupo empresario encabezado por el empresario Marcelo Fígoli, quien también preside el grupo Fénix Entertainment. Carmona describió a la firma como un conglomerado de gran envergadura, con presencia en medios de comunicación, agencias informativas, emprendimientos recreativos y clubes deportivos. Recordó que el grupo controla importantes radios en Buenos Aires, además de Radio Colonia, la Agencia Noticias Argentinas y otras inversiones. Incluso mencionó que Figoli se presentó en la licitación para adquirir Telefe y que también evaluó participar en otros negocios vinculados a la comunicación y el entretenimiento.

Del desembarco de Alpha Media al ajuste
La llegada de Alpha Media generó expectativas. El grupo adquirió Rosario Difusión S.A., la licenciataria de LT3 AM680, una empresa que atravesaba un concurso preventivo luego de un pedido de quiebra. Hubo inversiones, mudanzas y una reorganización de la emisora. Desde Mendoza y Corrientes pasaron a funcionar temporalmente en estudios prestados sobre calle San Luis y posteriormente se instalaron en un inmueble alquilado sobre calle Rioja.

"Nosotros tuvimos alguna expectativa en ese momento", reconoció Carmona. Según explicó, mejoraron algunas condiciones de trabajo y se lanzaron nuevas programaciones. Sin embargo, esa expectativa se fue desvaneciendo con el paso de los meses.

El dirigente gremial encuadra la situación actual dentro de una política más amplia de ajuste implementada por el grupo empresario. Señaló que Alpha Media ya venía reduciendo estructuras en sus radios de Buenos Aires, despidiendo personal y transformando algunas FM en señales exclusivamente musicales. También mencionó el vaciamiento de Radio Colonia y la discontinuidad de proyectos que apenas llevaban pocas semanas al aire.

Ahora, afirmó, esa lógica llegó a Rosario. La propuesta empresarial contempla eliminar toda la programación propia, con excepción del segmento de la primera mañana, y completar el resto de la grilla mediante la retransmisión de Radio Rivadavia. "Levantaron todos los programas y dicen que engancharían Rivadavia en los huecos que quedan libres", resumió.

Durante las reuniones, el gremio intentó obtener precisiones sobre el futuro laboral de los trabajadores. Querían saber cómo se sostendría la operación de la radio, qué tareas realizaría el personal y cuál sería el destino de quienes hoy se desempeñan en programas que dejarán de existir. Según Carmona, no hubo respuestas concretas.

La preocupación es especialmente fuerte entre los trabajadores de los turnos de la tarde. Muchos mantienen relación de dependencia y podrían quedarse sin tareas asignadas si desaparecen los espacios que actualmente producen. La incertidumbre se profundizó porque, según relató el secretario general, uno de los interlocutores enviados por la empresa era un gerente de Recursos Humanos con apenas diez días en el cargo y sin experiencia previa en la actividad. "Nos planteó que no conocía la actividad, que venía a ejecutar una orden", contó.

A esa fragilidad se suma otro elemento: la coexistencia de otras señales que retransmiten contenidos de Radio Rivadavia en la región. En el estudio se señaló que habrá que observar qué posición adopta el Grupo Cristal, vinculado a esa retransmisión. Por eso calificó todo el escenario como "muy débil" y lleno de interrogantes.
Marcelo Figoli en el estudio de LT3 AM 680 junto al intendente Pablo Javkin

Más que una radio: el debate sobre la concentración mediática
Para el dirigente sindical, lo que sucede en LT3 AM680 excede la situación puntual de una empresa. Considera que se trata de un problema que afecta a la pluralidad informativa de Rosario. "La ciudad merece una comunicación un poco más plural", afirmó, advirtiendo sobre los efectos de la creciente concentración mediática.

Esa preocupación se conecta con un diagnóstico más amplio sobre el presente de los medios de comunicación. Carmona entiende que el sector atraviesa una profunda crisis de sentido. A su juicio, muchas de las empresas que administran medios ya no priorizan la calidad periodística ni su responsabilidad social. "La información no es un patrimonio del periodista ni del medio", sostuvo. Por el contrario, considera que en una democracia compleja la información constituye un derecho de todos los ciudadanos y una herramienta indispensable para la toma de decisiones.

Sin embargo, observa que gran parte de los medios se transformaron en corporaciones orientadas fundamentalmente a los negocios. En ese esquema, afirma, la información se convierte en una mercancía ofrecida al mejor postor, mientras que las voces con menor capacidad económica quedan relegadas o directamente silenciadas. El resultado, según su mirada, es una sociedad cada vez más expuesta a la manipulación y la confusión, fenómeno que atribuye también al creciente peso de las redes sociales.

La defensa del Estatuto del Periodista
En paralelo a la situación de LT3 AM680, el Sindicato de Prensa Rosario concentra parte de sus esfuerzos en otro frente: la defensa del Estatuto del Periodista Profesional. En vísperas de un nuevo Día del Periodista, la organización impulsa con otras la presentación de un anteproyecto de actualización de la norma.

La iniciativa busca responder a quienes consideran obsoleto un marco legal que ya tiene ocho décadas de vigencia. Carmona rechaza esa interpretación. Sostiene que los legisladores que redactaron el estatuto tuvieron la inteligencia de regular la tarea periodística y no las herramientas tecnológicas utilizadas para ejercerla. Por eso entiende que principios como la libertad de expresión, la libre circulación de información y las indemnizaciones especiales para proteger la independencia profesional conservan plena actualidad.

A su entender, detrás de las críticas al estatuto existe una intención más profunda. "Hay una necesidad del poder de silenciar, de ocultar, de castigar a los periodistas que se animan", afirmó. Inscribe ese intento dentro de una ofensiva más amplia contra los derechos laborales y considera que el periodismo no constituye una excepción.

El anteproyecto será presentado en el Senado de la Nación y posteriormente en la Legislatura de Santa Fe. Además, junto con la Asociación de Prensa de Santa Fe, el sindicato impulsa la realización de un foro que reunirá a organizaciones educativas, medios de comunicación, radios cooperativas, periodistas y representantes políticos para debatir el futuro de la comunicación y, entre otros temas, el alcance del estatuto profesional.

La discusión también alcanza a las nuevas generaciones de trabajadores de prensa. Carmona observa con preocupación la naturalización de formas laborales precarizadas, muchas veces bajo esquemas de monotributo y sin garantías básicas. Cree que la búsqueda de visibilidad y exposición pública puede terminar desplazando aspectos esenciales del oficio.

"La fama atenta contra el periodista", sostuvo. Para él, el periodismo de calidad sigue siendo aquel que investiga, revela y expone aquello que los poderes políticos y económicos prefieren mantener oculto. Esa tensión, señaló, existe desde los orígenes mismos de la profesión.

En su visión, la relación entre periodismo y poder nunca fue sencilla. Los gobiernos, afirmó, históricamente intentaron influir sobre los medios mediante recursos económicos para instalar determinadas agendas. Lo que ha cambiado es el grado de sofisticación de esos mecanismos. "Ahora no solamente pagan para que se diga lo que quieren, sino para que los otros no puedan decir lo que quieren", advirtió.

Esa convergencia entre poder político, poder económico y medios de comunicación constituye, para Carmona, uno de los principales desafíos de las democracias contemporáneas. Porque, concluyó, una sociedad democrática necesita garantizar un flujo libre y plural de información. Y cuando esa pluralidad se reduce, no sólo se resiente el trabajo periodístico: también se debilita el derecho de la ciudadanía a conocer, comprender y participar de la vida pública.

Presiones, censura y precarización
La situación de LT3 AM680 aparece, en la mirada de Edgardo Carmona, como apenas una expresión de un problema mucho más profundo. Durante la conversación, el dirigente sindical fue enlazando episodios recientes para describir un escenario que considera alarmante para el ejercicio del periodismo y para la calidad democrática.

La referencia surgió a partir de un hecho ocurrido días atrás en el Concejo Municipal de Rosario. Según relató, trabajadores de prensa del propio cuerpo legislativo denunciaron que se les impidió cubrir una sesión especial convocada por la oposición. No sólo fueron excluidos del lugar donde se desarrollaba la actividad, sino que incluso se adoptaron medidas para impedir que pudieran seguir lo que allí sucedía.

Para Carmona, lejos de tratarse de una excepción, estos mecanismos forman parte de una práctica cada vez más habitual. "Eso es común, pasa todo el tiempo", aseguró. Y lo dijo desde una trayectoria de varias décadas en medios gráficos, radiales y televisivos.

Al comparar el presente con otras épocas, incluso con momentos en los que las relaciones entre medios, empresas y gobiernos también estaban atravesadas por intereses económicos y disputas de poder, encuentra una diferencia sustancial. Recuerda que los antiguos propietarios de medios concebían a sus empresas como espacios con capacidad de disputar influencia frente a otros actores del poder político y económico. Esa lógica, sostiene, prácticamente desapareció.

"Nunca vi lo que hoy estoy viendo. Es de una gravedad inusitada", afirmó. A su entender, los medios han perdido gran parte de aquella autonomía relativa que les permitía tensionar con otros poderes, investigar y exhibir información incómoda. En su lugar, observa una creciente subordinación a intereses económicos y políticos que terminan condicionando los contenidos.

Según describe, hoy las decisiones editoriales pueden quedar sujetas a acuerdos comerciales o presiones externas. En ese contexto, asegura que se vuelve posible prohibir coberturas, levantar entrevistas, decidir quién permanece o quién es despedido dentro de una redacción, e incluso determinar contrataciones a partir de afinidades personales o políticas.

Como ejemplo, recordó un episodio que tuvo amplia repercusión pública en Rosario y que involucró a El Tres TV. Según relató, una entrevista que estaba siendo emitida fue interrumpida tras gestiones realizadas desde el poder político provincial. El conflicto derivó en una fuerte discusión interna y en una intervención sindical para evitar el despido de un trabajador vinculado a la producción del contenido cuestionado.

"Todos los que estamos en los medios sabemos que esto está pasando", sostuvo. Aun así, aclaró que existen excepciones y destacó el compromiso de numerosos periodistas que continúan defendiendo la independencia profesional y el derecho a informar.

En ese sentido, recordó distintas acciones impulsadas por el Sindicato de Prensa Rosario: asambleas, debates internos y la elaboración de un manual de principios éticos para el ejercicio de la profesión. También mencionó las reiteradas denuncias realizadas frente a agresiones sufridas por cronistas, camarógrafos y movileros durante coberturas en la vía pública.

La relación con las fuerzas de seguridad ocupa un lugar central en esas preocupaciones. Carmona describió un escenario de hostigamiento creciente hacia trabajadores de prensa que cubren hechos policiales, accidentes de tránsito, manifestaciones o situaciones de conflicto social.

Recordó que el sindicato mantuvo reuniones con el ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, para plantear estas situaciones. Sin embargo, sostiene que los episodios continuaron. Mencionó agresiones sufridas por equipos periodísticos durante la cobertura de un homicidio en Granadero Baigorria, cuando vehículos de medios fueron vandalizados y, según denunció, la policía no intervino para proteger a los trabajadores.

"Hoy ejercer el periodismo para intentar mostrar es muy difícil", resumió. En su análisis, las amenazas provienen de múltiples frentes: la precarización laboral, las presiones empresariales, las interferencias políticas y la falta de protección estatal.

Por eso insiste en que la defensa de la actividad periodística no debe interpretarse como un privilegio corporativo. Considera que el verdadero bien jurídico en juego es el derecho de la ciudadanía a recibir información. "No es una cuestión de privilegio de la corporación, sino un derecho fundamental de la gente en las democracias modernas", señaló.

Periodismo, salud mental y condiciones de producción
La conversación derivó luego hacia otro tema que él considera revelador de las contradicciones actuales del sistema de medios: la cobertura de los suicidios y la salud mental. El periodista le cuenta que participó recientemente de una capacitación impulsada por el gobierno de Santa Fe junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Allí advirtió una diferencia significativa. Por la mañana, explicó, los capacitadores se reunieron con editores y directivos; por la tarde, con periodistas.

Más allá del valor de las recomendaciones profesionales, Carmona considera que existe una distancia cada vez mayor entre los estándares de calidad que se proponen y las condiciones reales de producción periodística. Valoró especialmente los criterios difundidos por especialistas de organismos internacionales para abordar temas sensibles como los suicidios, pero cuestionó que muchas empresas no estén dispuestas a invertir los recursos necesarios para aplicar esas recomendaciones.

"¿Qué medio va a llamar después de un suicidio a un especialista para que le dé un enfoque? ¿Qué medio va a gastar cinco minutos para tratar de asegurar la salud de la sociedad rosarina?", se preguntó.

A su juicio, el problema no reside en los protocolos ni en las recomendaciones técnicas, sino en un modelo empresarial que reduce costos permanentemente y privilegia la rentabilidad inmediata por encima de la calidad informativa. Por eso habló de una suerte de ficción: la de exigir estándares profesionales cada vez más sofisticados mientras las empresas disminuyen planteles, recursos y tiempos de producción.

La crítica se extendió también al contexto político nacional. Carmona cuestionó duramente las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno nacional y sostuvo que resulta contradictorio convocar a debatir sobre salud mental o comunicación pública mientras, según su visión, se reducen recursos destinados a sectores vulnerables.

Sin desconocer diferencias entre los distintos niveles del Estado, reclamó una presencia más activa de las administraciones nacional, provincial y municipal para proteger derechos básicos y garantizar condiciones que permitan el ejercicio pleno de la comunicación.

El futuro de LT3 AM680 sigue abierto
En medio de ese panorama, el conflicto de LT3 AM680 continúa abierto. El Sindicato de Prensa Rosario ya tiene prevista una audiencia en el Ministerio de Trabajo y mantiene negociaciones con la empresa para intentar revertir las decisiones anunciadas.

La postura del gremio, aseguró Carmona, es sostener la continuidad de la emisora no sólo por las fuentes laborales comprometidas, sino también por la necesidad de preservar una mayor diversidad de voces en el sistema de medios. Frente a una concentración que considera creciente, entiende que defender LT3 AM680 es también defender un espacio de pluralidad informativa para Rosario.

Por eso rechaza que una decisión de semejante magnitud pueda resolverse de manera unilateral. Reclama que la empresa explique formalmente las razones de la medida, presente la documentación correspondiente y cumpla con todos los procedimientos previstos por la legislación laboral.

"Acá hay gente en juego, hay trabajo en juego", afirmó. Y en una actividad atravesada por la incertidumbre económica y la fragilidad laboral, considera que las decisiones empresariales no pueden quedar libradas al mero capricho. La discusión sobre el futuro de LT3 AM680, concluye, es también una discusión sobre el tipo de periodismo y de sistema de medios que Rosario quiere conservar.

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