domingo, 10 de mayo de 2026

La Rambla en disputa: polémica por el parque acuático y la defensa del último acceso público al Paraná

La Municipalidad de Rosario y el Gobierno de Santa Fe avanzan con un proyecto para instalar un parque acuático en la Rambla Catalunya, una iniciativa que ya abrió un fuerte frente de conflicto político, ambiental y vecinal alrededor del futuro de uno de los últimos espacios de playa pública de la ciudad. Las críticas apuntan directamente al intendente Pablo Javkin y al gobernador Maximiliano Pullaro, a quienes distintos sectores acusan de impulsar una privatización de la costa norte rosarina.

Entre los cuestionamientos aparecen la falta de consulta popular, la ausencia de estudios de impacto ambiental difundidos públicamente y la posibilidad de que el predio termine teniendo sectores cerrados, rejas y acceso pago. La polémica volvió a instalar el debate sobre el acceso público al río Paraná, el escaso espacio libre que conserva la extensa costa rosarina y el modelo de desarrollo urbano impulsado sobre la costanera.

El reclamo desde la comunidad del río
En ese contexto, el presidente de la Asociación Santafesina de Guías e Instructores de Kayak, Diego Rana Algrain, se convirtió en una de las voces más visibles del reclamo colectivo. Referente de la comunidad náutica y participante activo de distintas iniciativas vinculadas a la defensa del acceso público al río y de la cultura ribereña rosarina, describió en Señales el conflicto no sólo en términos urbanísticos, sino también personales y afectivos.

Para él, la Rambla representa directamente su vida. Contó que nació en barrio La Florida, a pocos metros de ese espacio, y que desde chico su relación con el lugar estuvo atravesada por la vida cotidiana junto al río. Recordó los parrilleros, los asados de domingo con su padre y los vínculos que fue construyendo allí desde la infancia. "Yo me crié ahí. Me hice mis amigos, forjé mi identidad. Me relacioné con el río de chico, con el kayakismo. Todo lo que yo soy se lo debo a ese espacio prácticamente", sostuvo. Y aseguró que esa experiencia no es individual sino compartida por muchísimas personas que sienten que les "están robando su tierra", su "lugar más sagrado", al que definió como "un oasis de vida en medio de la ciudad".

Una ribera cada vez más reducida
El dirigente remarcó que el proyecto pone en riesgo unos 300 metros de costa pública con playa, arena y árboles. Según explicó, sobre un total de aproximadamente 900 metros de costa accesible, la intervención avanzaría sobre casi un tercio de lo que todavía queda libre y gratuito. "Se están apropiando de casi un tercio de lo que nos queda para hacer un proyecto privado encima, donde va a estar enrejado y va a haber que pagar entrada", denunció.

Rana Algrain aclaró que la oposición no pasa por rechazar un complejo de piletas o un parque acuático en sí mismo. Incluso reconoció que puede tratarse de una propuesta atractiva para chicos y para el turismo. El problema, insistió, es la ubicación elegida. A su entender, Rosario tiene muchos otros lugares disponibles para desarrollar un emprendimiento de esas características sin afectar un sector históricamente utilizado para el deporte, la recreación y el contacto con la naturaleza. "No tiene por qué estar un complejo como este de cara al río", afirmó, y comparó el caso con otros complejos termales de la región que funcionan alejados de la ribera.

También vinculó la discusión con un proceso histórico de pérdida de acceso público a la costa. Señaló que antiguamente existían playas incluso en la zona céntrica de Rosario y que, con el paso de los años, el crecimiento urbano, los emprendimientos privados y las instituciones ocuparon gran parte de esos terrenos ribereños. Según planteó, la ciudad quedó reducida a una franja mínima de costa pública, por lo que considera "una locura" que sea el propio Estado el que impulse una nueva cesión de esos espacios.
El referente náutico describió además el impacto que tendría la obra sobre múltiples actividades que actualmente conviven en la zona: kayak, kitesurf, windsurf, natación, pesca, beach volley y el movimiento de embarcaciones que cruzan hacia las islas. A eso sumó el uso recreativo permanente que miles de personas hacen de La Florida durante todo el año, incluso fuera de la temporada de verano. "Cada vez más gente se está volcando al río porque se da cuenta de que estar en la naturaleza le hace bien", sostuvo, y señaló que la demanda social apunta justamente a ampliar el espacio público y no a reducirlo.

En uno de los pasajes más duros de su planteo, sostuvo que detrás del proyecto existe un negocio económico antes que una política pública vinculada al acceso ciudadano al río. Según explicó, la iniciativa sería financiada con recursos del Estado provincial y luego concesionada a un privado. Mencionó particularmente a la empresa Costanera Rosario —a la que identificó como una firma municipal ligada políticamente al Ejecutivo local— como la futura administradora del complejo y del estacionamiento proyectado frente al predio.

Rana Algrain cuestionó además la falta de controles sobre esa estructura. Aseguró que el estacionamiento actualmente es un espacio público que también podría destinarse a proyectos abiertos para la comunidad, como un parque o un skatepark. En cambio, denunció que terminará convertido en otra fuente de recaudación privada. "Va a ser toda una caja de plata que les va a quedar a ellos", afirmó.

"La Rambla no se toca": la organización en el territorio
Mientras el conflicto escala, vecinos y organizaciones comenzaron a organizarse. El miércoles realizaron una asamblea en la Rambla Catalunya que, según relataron, tuvo una convocatoria masiva pese a realizarse de noche y en una zona alejada del centro de la ciudad. Allí formaron grupos de trabajo, comenzaron contactos con concejales y avanzaron en la preparación de recursos de amparo para intentar frenar el proyecto.

El dirigente explicó que, según entienden, la iniciativa no pasó ni pasaría por el Concejo Municipal porque avanzaría mediante un decreto del Ejecutivo. Aunque aclaró no ser especialista en cuestiones legales, indicó que las organizaciones ya enviaron cartas al intendente, al gobernador, a la presidenta del Concejo y al cuerpo legislativo local para expresar formalmente el rechazo de más de veinte organizaciones sociales, deportivas y ambientales. El reclamo central es que el parque acuático pueda realizarse en otro lugar sin afectar la Rambla.

También denunció la falta de instancias de diálogo abiertas por parte del municipio. Dijo que hasta el momento ningún funcionario municipal se acercó a conversar con los vecinos y organizaciones, aunque confirmó reuniones previstas con la Comisión Ecológica del Concejo y con distintos concejales, incluidos representantes del oficialismo. Según planteó, el único que puede revertir la situación de manera directa es el propio intendente, ya que el proyecto lleva su firma. "Esperemos que se dé cuenta de que está cometiendo un grave error", expresó.

La discusión pública se amplificó además por la difusión televisiva de imágenes y presentaciones oficiales sobre el futuro parque acuático. Durante el programa radial se mencionó especialmente una cobertura televisiva en la que funcionarios municipales y responsables de Costanera Rosario mostraban con entusiasmo cómo sería el nuevo espacio. Según describieron, las cámaras enfocaban el sector de ingreso a La Florida y el área donde funcionaba el bar Mordisco, mientras se explicaba dónde estaría emplazado el parque. Para los sectores críticos, esas imágenes evidencian el reemplazo de árboles, paisaje natural y espacio público ribereño por estructuras artificiales y concesionadas.

Frente a ese escenario, las organizaciones convocaron a una jornada abierta en defensa de la Rambla Catalunya, de la costa y de la playa pública rosarina, un espacio que muchos consideran uno de los últimos refugios de acceso libre al Paraná dentro de la ciudad.
El conflicto escala y se organiza la protesta
El frío de la tarde no alcanzó para vaciar la Rambla Catalunya. Desde las tres de la tarde, vecinos autoconvocados, nadadores, organizaciones ambientales y familias se fueron acercando con banderas, carteles y termos bajo el brazo para rechazar el proyecto impulsado por el Ejecutivo provincial que prevé la instalación de un parque acuático sobre la costa rosarina. "No al parque acuático en La Rambla", se leía sobre una de las banderas extendidas frente al río Paraná, convertido por unas horas en escenario de una asamblea abierta atravesada por el enojo, la preocupación y la defensa del acceso público a la costa.

No hubo identificaciones partidarias. La convocatoria se sostuvo desde una consigna repetida una y otra vez por quienes tomaban el micrófono: la defensa del río como parte de la identidad rosarina y el rechazo a cualquier iniciativa que avance sobre los espacios públicos y la naturaleza. "La Rambla no se toca", coreaban mientras el viento golpeaba desde el Paraná.

El debate por la privatización de la costa
Entre los primeros testimonios apareció la voz de integrantes del grupo de nadadores que utilizan el río durante todo el año. Desde ese sector denunciaron que el proyecto no apareció de manera improvisada sino que, según afirmaron, fue mantenido "tapado" hasta último momento para impedir una organización anticipada del rechazo social. Según explicaron, el emprendimiento reduciría cerca de un 40 por ciento el acceso público y gratuito a la costa y beneficiaría solamente a sectores privados.

La crítica apuntó también al modo en que se presenta la iniciativa. Mientras algunos vecinos observaban los renders y las imágenes difundidas oficialmente, desde la asamblea insistían en que "las fotos son hermosas" y "los dibujitos son bonitos", pero advertían que detrás de esa estética se esconde una privatización del río. En ese sentido, denunciaron además la presencia de funcionarios municipales dentro del directorio de la empresa Costanera Norte, algo que, según sostuvieron, dificulta cualquier posibilidad de freno institucional desde el propio Ejecutivo local.

La discusión rápidamente se amplió hacia un problema histórico de Rosario: el acceso restringido a la costa. "La ciudad tiene más de treinta kilómetros de costa y está privatizada con un montón de clubes", señaló uno de los presentes, antes de proponer que, si el proyecto realmente necesita instalarse, se haga dentro de predios privados como el Yacht Club Rosario y no sobre uno de los pocos espacios abiertos y gratuitos que quedan frente al río.
Proteger la Rambla de la costa Rosarina del Río Paraná - ¡Firmá la petición! https://c.org/hLZGSLH9zZ

Las voces de la asamblea
Otro vecino enumeró los clubes y complejos costeros que ya cuentan con piletas privadas. Después de repasarlos, levantó la voz para sintetizar el malestar general: "Basta de piletas acá. Acá está el río". La frase fue acompañada por aplausos y por una advertencia que resonó entre los presentes: "Si tenemos que hacer un acampe acá, lo vamos a hacer. La costa la vamos a defender".

Las intervenciones también conectaron el reclamo ambiental con las desigualdades urbanas. Un hombre de la zona noroeste contó que junto a otros vecinos viene reclamando mejoras para el Polideportivo Cristalería, donde nadan durante el verano. Relató que impulsaron pedidos formales para lograr el cerramiento del lugar y que la nota fue acompañada por firmas de centros de salud, escuelas, iglesias y centros de jubilados del barrio, pero nunca obtuvieron respuesta.

La misma línea profundizó una mujer que cuestionó la lógica del proyecto en una ciudad atravesada por problemas básicos de infraestructura. Para ella, el parque acuático implica directamente "privatizar la playa". Consideró "irracional" hacer circular agua por toboganes pagos mientras en barrios populares, como el barrio Toba o Cañaveral, vecinos deben caminar varias cuadras cargando bidones para conseguir agua potable. "En lugar de que corra agua por los toboganes, que lleven agua a los barrios populares", reclamó.

Uno de los discursos más extensos y emotivos llegó de parte de Belén, integrante de la organización Nuestros Árboles Rosario. Agradeció primero la presencia de quienes, pese al clima, decidieron acercarse a "proteger el río y la costa". Luego cuestionó con ironía una publicación periodística que describía el proyecto como respetuoso del entorno natural. "Es una joda", dijo sin rodeos.

Belén explicó que desde la organización contabilizaron al menos 62 árboles que podrían verse afectados por la obra. Enumeró palos borrachos, sauces y palmeras distribuidos en toda la zona de la Rambla y advirtió que el lugar ya sufre un exceso de cemento. "Los árboles no necesitan más cemento", insistió, mientras describía las pequeñas cazuelas rodeando los troncos y la falta de tierra y césped para sostener el ecosistema costero.

También cuestionó el argumento oficial que presenta el parque acuático como un espacio pensado para las infancias. Según sostuvo, para muchos chicos y chicas de Rosario la Rambla constituye el único contacto posible con el río Paraná, especialmente para quienes no pueden pagar clubes, balnearios privados o complejos recreativos. "Las infancias que no tienen acceso al parque acuático, a los clubes o a La Florida, su única manera de acceder al río es esta Rambla", expresó. "Defendamos también a las infancias. Su primer contacto con el río es este lugar".

Su intervención derivó luego hacia una crítica más amplia a la política urbana local. Enumeró conflictos recientes vinculados al Parque Independencia, Parque Sunchales y Parque de las Colectividades, y acusó a la gestión municipal de profundizar un modelo de ciudad basado en la cementización constante. "Nos quieren llenar de cemento", lamentó, mientras vinculaba esa expansión con problemas estructurales de servicios básicos, cortes de luz y dificultades de acceso al agua.

El tramo más personal de su relato apareció cuando habló de salud pública. Contó que convive con endometriosis, una enfermedad crónica, y que puede afrontar un tratamiento privado porque tiene empleo, aunque muchas otras mujeres no cuentan con esa posibilidad. Describió demoras de meses para acceder a estudios médicos y mencionó el caso de una paciente que lleva más de un año esperando la reparación de un equipo hospitalario. "Tienen plata para un parque acuático y no para un aparato de salud pública", cuestionó, antes de definir la situación como "terrible" y "vergonzosa".

Aun atravesada por la tristeza y el cansancio, Belén cerró su intervención llamando a sostener la organización colectiva. "Que esta comunidad no se apague", pidió. El mensaje funcionó como síntesis de una tarde donde la defensa del río terminó reuniendo reclamos ambientales, urbanos y sociales bajo una misma consigna.
Mientras el sol empezaba a caer sobre el Paraná, las organizaciones terminaron de definir las próximas acciones. La agrupación "El Paraná no se toca", una de las participantes de la jornada, convocó para este lunes a las 9.45 a una concentración frente al Concejo Municipal. Además, para el miércoles a las 18 se anunció un corte y movilización desde Córdoba y Oroño hacia el Monumento a la Bandera. La advertencia final quedó flotando entre los aplausos y los bombos: el río, dijeron, no puede transformarse en una plataforma para negocios turísticos mientras se pierde naturaleza y acceso público.

Escuchá la entrevista completa y voces de la asamblea:

Pagaron durante décadas y aún no tienen vivienda: crece el conflicto de los ahorristas de Bauen Pilay

Miles de familias denuncian incumplimientos, cambios de condiciones y adjudicaciones inciertas en los planes de Bauen Pilay. Mientras avanzan los reclamos judiciales y las protestas, los autoconvocados aseguran que el sueño de la casa propia quedó atrapado entre demoras, evasivas y promesas incumplidas
Patricia Alejandro, integrante del Grupo Colectivo Autoconvocados de Bauen Pilay, sostiene en Señales que la organización de los damnificados nació cuando comprendieron que sus situaciones no eran casos aislados. Durante años, cuenta, cada persona acudía individualmente a la empresa para reclamar respuestas sobre sus contratos, pero se encontraba siempre con la misma explicación: había que seguir pagando, cumplir con el contrato, participar de licitaciones y, si no se obtenía una adjudicación, esperar a completar las 240 cuotas para recién entonces conocer qué departamento se asignaría.

Según relata Patricia, una gran parte de los integrantes del colectivo decidió no participar de las licitaciones porque el propio contrato establecía condiciones que, aseguran, la empresa dejó de cumplir hace mucho tiempo. Explica que originalmente se preveían adjudicaciones mensuales: dos departamentos por sorteo y dos por licitación. Sin embargo, sostiene que desde 2014 ese esquema dejó de respetarse. Afirma que durante largos períodos no hubo ni sorteos ni licitaciones mensuales y que, cuando existían, muchas veces las unidades ofrecidas estaban fuera del radio constructivo previsto contractualmente.

Esa situación, remarca, generó que muchas personas optaran por no licitar. "Claramente no querían ser adjudicadas en una unidad que no era lo que correspondía", señala Patricia, al describir cómo numerosos suscriptores entendían que aceptar esas condiciones implicaba resignar lo pactado originalmente.

Su caso personal resume la angustia que atraviesan muchos de los adherentes al sistema. Patricia cuenta que aportó durante 18 años y medio y que hoy está a apenas 17 cuotas de finalizar el plan. Lejos de sentir alivio, asegura vivir el tramo final con preocupación e incertidumbre. Teme llegar al último pago y que la empresa pretenda adjudicarle una vivienda mediante un "sorteo extraordinario" en un lugar que sigue siendo, según describe, "un signo de pregunta".

Relata que, después de la pandemia, los planes tradicionales como el suyo comenzaron a ser adjudicados casi exclusivamente en el complejo Los Pasos, ubicado en el límite entre Rosario y Funes. Allí, explica, Los Pasos 1 ya está prácticamente terminado y habitado, mientras que Los Pasos 2 y 3 se encuentran casi totalmente adjudicados. Frente a ese panorama, se pregunta qué unidades quedarán disponibles para los miles de suscriptores que aún continúan pagando y no recibieron ninguna vivienda.
No somos inversionistas, queríamos una vivienda
Patricia también cuestiona con firmeza la manera en que la empresa define a quienes integran el sistema. Dice sentirse molesta cuando Bauen Pilay los presenta públicamente como "inversionistas". Para ella, esa definición distorsiona completamente la realidad de quienes contrataron estos planes. "Nadie del colectivo son convocados es inversionista", sostiene, y remarca que nunca buscaron lucrar con el sistema ni especular inmobiliariamente. Lo que perseguían, insiste, era simplemente la posibilidad de acceder a una vivienda digna.

En relación con los cambios implementados por la empresa a lo largo de los años, Patricia asegura que jamás fueron consultados. Recuerda que al momento de firmar el contrato recibió una cláusula anexa en la que la empresa informaba que, debido a la expansión de Rosario, comenzaría a construir y comprar terrenos en el Gran Rosario. Allí se ofrecía la posibilidad de aceptar o rechazar una eventual adjudicación fuera de la ciudad. Patricia afirma que firmó expresamente por la negativa.

Sin embargo, sostiene que después de aquella instancia nunca volvió a recibir información por parte de la empresa sobre modificaciones en la operatoria ni sobre el hecho de que las nuevas compras de terrenos se concentraban exclusivamente fuera de Rosario. Asegura que jamás se le brindó la posibilidad de decidir si quería continuar o no bajo esas nuevas condiciones.

La integrante del colectivo también apunta contra el rol de los organismos de control y del Poder Judicial. Recuerda que en 2003 la Inspección General de Justicia prohibió a Pilay continuar comercializando los planes de locación de obra al considerar que no se ajustaban a derecho. Según explica, la empresa presentó un recurso para impugnar esa resolución y continuó comercializando los planes durante años, hasta que en 2013 llegó una sentencia definitiva de Cámara.

Para Patricia, lo más grave es que durante todo ese tiempo miles de ciudadanos siguieron adquiriendo planes sin saber que existían cuestionamientos legales sobre el sistema. "El Poder Judicial no hizo nada para acelerar los tiempos y proteger a los ciudadanos", afirma, mientras define la situación como algo que "claramente roza una estafa".

En los últimos días, incluso, volvió a intentar abrir un canal de diálogo con la empresa para encontrar una salida negociada al conflicto. Patricia relata que buscó conocer si existía "algún ofrecimiento razonable" que permitiera alcanzar un acuerdo pacífico y evitar que la situación continuara escalando. Pero la respuesta que recibió terminó profundizando todavía más su malestar.

Según cuenta, al mencionar declaraciones públicas realizadas por Gonzalo Crespi —integrante del directorio de Pilay—, donde se afirmaba que quienes habían contratado dentro del radio original tendrían finalmente su departamento en esa zona, la respuesta empresarial fue tajante: "Esta no era una iglesia".

La frase quedó resonando entre los integrantes del colectivo. Patricia admite que comprende que una empresa "no es una iglesia", pero cuestiona que sus representantes realicen promesas públicas que luego nadie explica cómo piensan concretar. "Si un miembro del directorio sale a los medios a decir que los ciudadanos que contrataron dentro del radio van a tener su departamento dentro del radio, uno entiende que existe una intención real de cumplirlo", plantea. El problema, dice, aparece cuando los damnificados intentan obtener precisiones concretas y sólo encuentran evasivas.
El reclamo por departamentos "en el aire"
Mientras tanto, la preocupación crece entre quienes llevan décadas aportando. Patricia asegura que existen personas que ya destinaron más de 100 mil dólares al sistema y todavía no tienen ninguna vivienda adjudicada de manera efectiva. Entre 2025 y 2030, explica, cientos de contratos alcanzarán mensualmente la cuota 240, es decir, el momento en que deberían recibir una solución definitiva.

Sin embargo, sostiene que muchas de las adjudicaciones actuales son "forzosas". Describe que, al llegar al final del plan, numerosos suscriptores son derivados automáticamente a Los Pasos 2 o Los Pasos 3. El contrato, recuerda, establece que una persona puede rechazar hasta tres veces una adjudicación si la zona o las condiciones no resultan acordes a lo pactado. Pero en la práctica —denuncia— las opciones son aceptar o iniciar acciones judiciales mediante carta documento para exigir una unidad dentro del radio constructivo original.

A eso se suma otro elemento que, según el colectivo, vuelve todavía más incierta la situación: muchas de las adjudicaciones se realizan sobre proyectos que aún no existen materialmente. "Se están adjudicando departamentos en el aire", resume Patricia, al cuestionar que no haya unidades concretas construidas que respalden las promesas realizadas por la empresa.

Para la referente del colectivo, el problema ya excede largamente un conflicto contractual entre particulares. Sostiene que la magnitud de afectados transforma el caso en una cuestión pública que requiere intervención estatal. Recuerda que Bauen Pilay nació en Santa Fe y que son miles los santafesinos alcanzados por incumplimientos similares.

Por eso, desde el primer momento, los autoconvocados buscaron respaldo institucional en todos los niveles del Estado. Patricia relata que acudieron al Concejo Municipal de Rosario, donde —según dice— todos los funcionarios se mostraron "indignados" frente a la situación y prometieron acompañamiento. Sin embargo, afirma que cuando llegó el momento de discutir nuevas excepciones urbanísticas para que la empresa continuara construyendo, el cuerpo terminó autorizándolas pese a los pedidos del colectivo.
¿Dónde está nuestra plata?
Los damnificados habían solicitado que, antes de habilitar nuevos desarrollos, se exigiera a la empresa regularizar la situación de quienes mantienen contratos incumplidos. También reclamaron explicaciones sobre el destino de los fondos aportados durante años por miles de suscriptores. "¿Dónde está nuestra plata? ¿Dónde están nuestros departamentos?", resume Patricia como las preguntas centrales que todavía no encuentran respuesta.

Pese a la falta de respuestas concretas, el colectivo volvió recientemente al Concejo para insistir con sus reclamos y solicitar investigaciones sobre los terrenos adquiridos por la empresa y las condiciones legales y ambientales de los proyectos inmobiliarios en marcha.

Las gestiones también alcanzaron a la Legislatura provincial y a la Secretaría de Comercio Interior de Santa Fe. Patricia asegura que en todos los encuentros perciben preocupación e indignación por parte de los funcionarios, aunque hasta ahora ninguna medida concreta. "No tenemos uno que haya tomado seriamente el tema", lamenta.

La crítica alcanza también al Poder Judicial. Desde febrero, integrantes del colectivo se concentran regularmente frente a los tribunales provinciales de Rosario para exigir que avancen las causas judiciales iniciadas contra la empresa. Patricia sostiene que existen cientos de expedientes pendientes de resolución y que muchos jueces aún no dictan sentencia. "La justicia nos está dejando desamparados", afirma, mientras insiste en que no están pidiendo favores sino que los funcionarios "cumplan con su trabajo".
Movilizaciones y un conflicto que sigue creciendo
A pesar del desgaste y la frustración acumulada, el colectivo insiste en mantener la visibilidad pública del conflicto. Patricia reivindica que los ahorristas cumplieron "al pie de la letra" con cada obligación contractual y asegura que es la empresa la que incumple sistemáticamente.

En ese marco, convocó a una movilización simultánea en Rosario y Santa Fe para exigir respuestas concretas. La protesta fue anunciada para el miércoles 13 de mayo a las 16, frente a las sedes de Pilay en Oroño 166, en Rosario, y en Juan de Garay 2599, en Santa Fe capital.

El llamado final estuvo dirigido especialmente a quienes todavía continúan pagando sus cuotas en silencio. Patricia reconoce el cansancio, la decepción y la sensación de abandono que atraviesa a muchos ahorristas, pero sostiene que la única herramienta que les queda es la movilización colectiva. "Si arreglamos, lo vamos a ganar entre todos", afirma.

Mientras tanto, el conflicto continúa creciendo y acumulando interrogantes. Miles de familias siguen esperando respuestas concretas sobre un sueño que comenzó como la posibilidad de acceder a la vivienda propia y que, con el paso de los años, quedó atrapado entre promesas incumplidas, expedientes judiciales demorados y un futuro cada vez más incierto.

Escuchá la entrevista completa:

sábado, 9 de mayo de 2026

Leila Guerriero: Struwwelpeter

De pronto, el niño mira un libro viejo que está en un estante. Lo señala. Se lo acerco. Le digo: "Me lo contaba tu bisabuela"
Por: Leila Guerriero
Uno de mis parientes más jóvenes viene a cenar a casa. Se concentra en el camión de juguete que le regalo, se mantiene en un silencio tozudo. Cuando terminamos de cenar le digo que vayamos a mi estudio. Se levanta, pide que le dé la mano para atravesar el pasillo. Ya en el estudio, le muestro libros de mi infancia, de esos que llaman pop up y despliegan figuras en tres dimensiones. Él pasa las páginas mirando construcciones de papel que tienen más de 50 años, ajadas por el toqueteo de mis manos infantiles, un rastro fósil que no puede percibir. Bajo de un placard un perro de plástico blando, Pluto, con el que aparezco en una foto, tomada en la galería de la casa de mi abuela alemana, a los dos años. Un perro que tiene mi edad. Le toca las orejas, habla como un loro: leeme ese cuento, quién es el señor de esa foto (no sé cómo explicarle que la única foto que hay en mi estudio es de mi editor uruguayo, Homero Alsina Thevenet, entonces le digo que era mi maestro). De pronto mira un libro viejo que está en un estante. Lo señala. Se lo acerco. Le digo: "Es el Struwwelpeter, me lo contaba tu bisabuela". Pasa las páginas, acaricia la melena de ese muchacho que se negaba a cortarse el pelo y las uñas. Dice. "Contame". No sé alemán, recuerdo la historia porque mi abuela me la tradujo cientos de veces. La dulcifico, no le digo que el muchacho terminó con los dedos mutilados por negarse a un corte de uñas. Él se sienta en mi regazo en un movimiento inesperado y conmovedor. ¿Por qué se acerca así, como si yo le perteneciera? Me pregunto si este pequeño instante quedará grabado en sus recuerdos como quedará en los míos. Ese lazo de sangre y memoria, yo contándole el cuento que me contaba mi abuela. Le digo que hay helado, pregunta si es de chocolate, le digo que sí. Se baja de mi regazo, me extiende la mano y vamos juntos por el pasillo, atravesando las grandes, las hermosas aguas, hacia nuestros futuros inciertos.
Foto: D3sing Getty Imagenes
Fuente: Diario El País

lunes, 4 de mayo de 2026

Flotilla Global Sumud: interceptación, deportaciones, activistas detenidos y una acusación global contra Israel

El viernes 1° de mayo, la Plaza de Mayo volvió a ser escenario de una convocatoria de las organizaciones de izquierda. El Partido Obrero, Izquierda Socialista y el MST —tres de las fuerzas que integran el Frente de Izquierda Unidad— encabezaron el acto central por el Día Internacional de los Trabajadores. Horas después, ya terminado el encuentro, Juan Carlos Giordano grabó un mensaje para el programa Señales, de Aire Libre Radio Comunitaria, que se emitiría a la mañana siguiente. En ese registro, con el clima aún reciente de la actividad , reconstruyó lo ocurrido con la Flotilla Global Sumud y el papel de la delegación argentina.

En medio de esa jornada, contó, había llegado una noticia que impactó de lleno en el acto: la liberación de los activistas detenidos. Entre ellos, los doce integrantes de la delegación argentina que habían sido parte de la flotilla. Enumeró a varios: Mónica Schlotthauer, diputada de la provincia de Buenos Aires; Ezequiel Peressini; Celeste Fierro; Pablo Giachello; Cristina Agüero y Raúl Laguna. Seis de ellos, precisó, estaban en los barcos que habían sido secuestrados apenas dos días antes.

Giordano describió ese operativo como "un acto de piratería política", ejecutado —según sostuvo— por las fuerzas armadas del Estado de Israel en aguas internacionales. Subrayó ese punto: las embarcaciones fueron interceptadas a unos 1.200 kilómetros de Palestina, destino final de una misión que llevaba ayuda humanitaria —medicamentos, alimentos, agua— hacia Gaza, donde, afirmó, persiste el bloqueo y "el genocidio sigue".

La Flotilla Global Sumud, explicó, es el resultado de una coordinación internacional de organizaciones que inscriben previamente a activistas de distintos países. Todos comparten, dijo, la defensa de la causa palestina y la denuncia del accionar israelí, así como de la complicidad de la Unión Europea, a la que acusó de no intervenir frente a estos episodios en el Mediterráneo.

La travesía había comenzado el 12 de abril en Barcelona. Desde allí, las embarcaciones navegaron frente a las costas de Túnez e Italia hasta llegar a aguas bajo jurisdicción griega. Fue en ese punto donde se produjo la interceptación. De las 58 embarcaciones que integraban la flotilla, 22 fueron abordadas por la marina israelí. En total, unas 175 personas fueron detenidas.

Según el relato de Giordano, los barcos capturados fueron hundidos en el Mediterráneo junto con toda la ayuda humanitaria que transportaban. El resto logró sortear la agresión y arribar a Grecia. A los detenidos, en tanto, Israel los trasladó a ese mismo país, evitando —interpretó— un conflicto político mayor que hubiera implicado encarcelarlos en su propio territorio.

Desde Grecia comenzó la liberación. Los integrantes de la delegación argentina fueron deportados a Estambul, desde donde organizarían su regreso a sus países de origen. Giordano interpretó ese desenlace como un triunfo de la movilización internacional y de la causa palestina, aunque advirtió que el episodio dejaba un saldo preocupante.
Thiago Ávila y Saif Abu Keshek permanecen detenidos bajo custodia del sistema penitenciario israelí, señalado por denuncias de abusos contra presos palestinos

Dos dirigentes de la flotilla no fueron liberados: el brasileño Thiago Ávila y Saif Abu Keshek, activista de origen palestino con nacionalidad español-sueca. Ambos, señaló, estaban siendo trasladados a Israel. En el caso de Abu Keshek, denunció que se le imputaba el delito de terrorismo, algo que consideró una muestra extrema de ilegalidad, dado que —insistió— se trataba de una flotilla pacífica, sin armas, dedicada exclusivamente a la ayuda humanitaria.

Giordano enmarcó ese accionar dentro de lo que definió como una política histórica del Estado de Israel: "considerar a todo el mundo terrorista para intentar lavarse la cara", mientras —según afirmó— lleva adelante una estrategia de limpieza étnica, apartheid y colonización desde su fundación en 1948.

La preocupación inmediata, sostuvo, pasa por la libertad y la integridad física de Ávila y Abu Keshek, a quienes describió como dirigentes y coordinadores de la flotilla. El reclamo por su liberación, dijo, fue uno de los ejes del acto del primero de mayo, junto con la decisión de redoblar la campaña internacional por la causa palestina. Reafirmó, en ese sentido, el objetivo de "una Palestina libre, del río al mar", y la convicción de que ni el pueblo palestino ni quienes lo apoyan serán silenciados.

También destacó el rol de su organización. Señaló que Izquierda Socialista tuvo dos representantes en la flotilla y mencionó además a un militante de su corriente internacional, la UIT-CI, proveniente de Turquía, que también fue liberado y se encontraba en Estambul.

Hacia el final de su intervención, Giordano amplió el foco y llevó la discusión al terreno de la política argentina. Recordó su propia participación en la flotilla de 2025, cuando Israel logró encarcelar a los activistas, y contrastó ese antecedente con el desenlace actual, que atribuyó a la presión internacional.

Desde allí, cargó contra el gobierno nacional con un tono más directo, retomando incluso frases que —según dijo— se escuchan en el discurso oficial. Señaló que Javier Milei, "mientras habla de libertad o se lo escucha decir 'viva la libertad carajo', se abraza con los criminales de guerra, de guerras imperialistas, de agresiones imperialistas como Donald Trump y Netanyahu". Agregó que esos mismos líderes "han tirado bombardeos creyendo que les iba a ser fácil", en referencia a conflictos recientes, y sostuvo que no lograron sus objetivos.

En esa línea, afirmó que Donald Trump está "repudiado en Estados Unidos", que Netanyahu "está repudiado en el mundo" y que el dirigente ultraderechista húngaro Viktor Orbán "perdió las elecciones estrepitosamente". En cuanto al escenario local, aseguró que "en el caso de Milei crece el repudio", mencionando cifras de desaprobación cercanas al 65%.

Con ese diagnóstico, llamó a "ajustar cuentas en Argentina", impulsando un paro y un plan de lucha, y advirtió sobre la necesidad de no ser cómplices del gobierno sino de construir "una salida de fondo". También cuestionó el alineamiento internacional de la administración argentina, al señalar su apoyo a Netanyahu, a quien definió como "un asesino probado" que —según afirmó— no puede salir de su país por haber sido condenado por la Corte Penal Internacional.

El cierre retomó el hilo inicial: el agradecimiento en nombre de Izquierda Socialista y del Frente de Izquierda Unidad, y la reafirmación de una causa que, para Giordano, trasciende fronteras. La experiencia de la flotilla, con sus detenciones, liberaciones y denuncias, quedó así integrada en un relato mayor: el de una lucha internacional que, pese a los riesgos, insiste en avanzar. 
Foto: Eleftherios Elis. Agencia AFP

Escuchá el reporte completo de France 24, Señales y el testimonio de Juan Carlos Giordano:

domingo, 3 de mayo de 2026

Cuando pocos hablan por todos: la libertad de expresión en riesgo

Cada 3 de mayo, en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, vuelve una pregunta incómoda pero imprescindible: ¿en qué estado se encuentra hoy la libertad de expresión?

No se trata de una consigna abstracta. Es una condición esencial para la vida democrática y para el ejercicio del periodismo, una actividad que en la Argentina atraviesa un momento de fuerte hostilidad.

El presidente Javier Milei ha instalado como práctica habitual la descalificación hacia periodistas y medios, llegando a sostener: "No odiamos lo suficiente a los periodistas". Lejos de ser una excentricidad discursiva, estas afirmaciones construyen un clima: señalan enemigos, legitiman agresiones y erosionan la confianza en el trabajo periodístico como pilar del sistema democrático.

En esa misma lógica, el gobierno nacional no solo confronta con la prensa. También interviene sobre las condiciones materiales que hacen posible la comunicación.

El cierre o desguace de medios públicos, como ocurrió con TelAm, el vaciamiento de políticas de comunicación, el debilitamiento de la Ley Nacional de Acceso a la Información Pública y la discrecionalidad en la distribución de la pauta oficial configuran un escenario donde la información se vuelve más opaca y el acceso a los datos públicos, más restringido.

No es un efecto colateral. Es parte de una dinámica que empuja hacia una sociedad más desinformada y con menor capacidad crítica.

Ese clima también se traslada a las calles.

La represión de protestas sociales y el hostigamiento a trabajadores de prensa han dejado imágenes elocuentes: cronistas cubriendo movilizaciones con cascos y máscaras, como ocurre en las marchas semanales de jubilados y jubiladas en la Ciudad de Buenos Aires.

En ese contexto, el caso del fotógrafo Pablo Grillo —quien continúa luchando por su salud tras resultar herido— se vuelve un símbolo del riesgo creciente que implica informar.

Pero esta situación no se limita al plano nacional.

En Rosario y en la provincia de Santa Fe adquiere características propias, igual de preocupantes, como lo manifestó en varios comunicados el Sindicato de Prensa de Rosario.

Al gobernador de la provincia lo invitan con frecuencia a dialogar con otros medios, con agenda abierta. No asiste. Los ministros y las ministras, por su parte, solo aceptan en contadas ocasiones y tras múltiples filtros. Para ellos resulta más sencillo emitir un comunicado, donde solo vale lo que allí se dice.

En los últimos años, además, el mapa mediático local se ha concentrado de manera notable.

La figura de Gustavo Scaglione resulta clave para entender este proceso. Después de la compra del Grupo Televisión Litoral y luego del multimedios La Capital, junto con Telefe Rosario y Santa Fe, un mismo actor reúne televisión, radios, el principal diario y plataformas digitales bajo una lógica de integración que reduce la diversidad de voces en los principales canales de información.

Y esto no es una discusión teórica. Se ve en la práctica:

¿Cuántos medios siguen el caso de desalojo del Almacén de las Tres Ecologías?
¿Cuántos abren sus espacios para debatir la preservación del patrimonio de la ciudad?
¿Cuántos investigan las denuncias de torturas en el penal de Piñeiro, donde la ONU pidió una investigación urgente?
¿Cuántos se preguntan "paz para quién" y van a los territorios a escuchar voces frente a la violencia institucional y las políticas de seguridad?
¿Cuántos ponen el foco en el funcionamiento del Concejo Municipal y en la necesidad de debates públicos reales?

Pocos.
Demasiado pocos.

Y ese silencio —selectivo, persistente— también es una forma de construir realidad.

La concentración, sin embargo, no actúa sola. Se combina con un factor decisivo: la pauta oficial.

El Estado provincial y municipal, lejos de ser actores neutrales, definen con sus asignaciones qué medios se sostienen y cuáles quedan relegados. Cuando esa distribución es poco transparente y se concentra en pocos grupos, el sistema se vuelve previsible: quienes dependen económicamente del poder político difícilmente puedan ejercer un control real sobre él.

No hace falta censura explícita.

El condicionamiento opera de forma más sutil, pero igual de eficaz. Se instala en las redacciones como autocensura, como cálculo, como un límite invisible.

La agenda informativa empieza a uniformarse. Los temas incómodos pierden espacio. Las críticas se moderan. El conflicto se diluye.

Así, lo que debería ser una esfera pública plural se transforma, poco a poco, en una conversación administrada.

Las consecuencias no son menores.

Se debilita la investigación periodística. Se restringe el debate. Se dificulta la supervivencia de medios alterativos. Y, en definitiva, se empobrece la democracia.

Porque la libertad de expresión no se mide solo por la ausencia de prohibiciones. Se mide por la existencia real de condiciones para que múltiples voces puedan expresarse con autonomía.

En este contexto, para quienes habitamos Santa Fe, la discusión adquiere una dimensión adicional.

El proceso de reforma constitucional en la provincia abre una oportunidad —y también una responsabilidad—: garantizar que los derechos a la libertad de expresión y a la comunicación queden consagrados de manera amplia, efectiva y acorde a los desafíos actuales.

No como una declaración formal, sino como un compromiso concreto con el pluralismo, la transparencia y el acceso a la información.

Rosario ofrece hoy una paradoja inquietante.

No hay menos medios, pero sí menos diversidad real.
No hay menos información, pero sí menos independencia.

Y en ese desplazamiento silencioso —entre la concentración, la dependencia económica y la deslegitimación del periodismo— la libertad de expresión corre el riesgo de convertirse en eso que nunca debería ser:
una palabra repetida,
cada vez más vacía,
cada vez más lejos de la vida democrática que dice sostener.

Imagen generada con IA

sábado, 2 de mayo de 2026

Entre la crítica y la comunidad: "Nadie es Perfecto" marca el regreso de Ariel Bulsicco a la radio

La escena no es la de un regreso cualquiera. Para Ariel Bulsicco, la vuelta a la radio tiene algo de reencuentro íntimo y, al mismo tiempo, de posicionamiento frente a un contexto que lo interpela. Después de más de un año alejado del formato radial tradicional —tras su salida de Radio Sí y con apenas el paso por el streaming "Siga, Siga" como excepción—, el periodista se prepara para iniciar una nueva etapa al frente de Nadie es Perfecto en Aire Libre, Radio Comunitaria. Y en ese tránsito, lo personal y lo profesional aparecen entrelazados con claridad.

En Señales, Ariel admite que la radio es un territorio que extraña. No lo dice desde la nostalgia vacía, sino desde una experiencia concreta: "si hay algo que extraño es la radio", desliza, dejando ver que el vínculo con ese medio sigue siendo central en su identidad. Pero no es solo el regreso lo que le imprime intensidad al momento, sino el lugar desde donde vuelve. La convocatoria de Aire Libre, Radio Comunitaria, subraya, que el proyecto tiene "un valor extra".

Ese valor está en lo que define como "otro tipo de diálogo, otro tipo de código, otro tipo de trabajo". Bulsicco pone en palabras una diferencia que considera sustancial: la lógica comunitaria frente a la estructura empresarial de los grandes medios. En esa comparación, emerge una crítica que ha atravesado buena parte de su trayectoria: la presión de intereses que condicionan contenidos y agendas. En contraposición, encuentra en la radio comunitaria un espacio donde ese condicionamiento se diluye y habilita otra práctica periodística.

Desde allí, el proyecto que comenzará el próximo lunes no se plantea como una simple continuidad de formatos conocidos. Más bien, aparece como una profundización de una línea de trabajo que la emisora ya viene desarrollando: poner en el centro la voz de la comunidad. Bulsicco lo expresa sin rodeos: la intención es "darle la palabra al pueblo", especialmente en un contexto que describe como adverso, donde "la gente está pasando tan mal en estos tiempos".

Esa definición no es menor. Marca un eje editorial y, al mismo tiempo, una toma de posición frente a la coyuntura. La radio, en esta nueva etapa, se propone como espacio de escucha activa y amplificación de esas voces que, según entiende, no siempre encuentran lugar en los medios tradicionales.

Nadie es Perfecto: entre el reencuentro y la escucha social
Así, el regreso de Ariel no solo se inscribe en su propia historia profesional, sino también en una apuesta colectiva: la de construir, desde Aire Libre, Radio Comunitaria, un periodismo que dialogue con la comunidad desde otro lugar, con otras reglas y otras prioridades. Y en ese cruce entre experiencia, crítica y compromiso, comienza a delinearse el tono de lo que será Nadie es Perfecto.

La expectativa por el inicio de Nadie es Perfecto no se limita al aire de la emisora: se filtra en conversaciones cotidianas, en encuentros culturales y en espacios populares de la ciudad. Ariel Bulsicco percibe ese pulso en la calle, donde el anuncio de su regreso a la radio comunitaria despierta reacciones que lo sorprenden por su intensidad y coincidencia.

Habla de una "doble sensación". Por un lado, el reencuentro con afectos y trayectorias compartidas: menciona con cercanía a Silvia Saavedra y Jorge Turina, compañeros de ruta con quienes vuelve a coincidir, junto a un equipo nuevo que —según describe— acompaña y empuja para que el proyecto funcione. Por otro lado, aparece con fuerza el clima social que rodea la propuesta, una necesidad latente que encuentra en la radio comunitaria un posible canal de expresión.

Ese diagnóstico no surge de abstracciones. Bulsicco lo ancla en escenas concretas. Recuerda, por ejemplo, una noche reciente en el Refi en un recital de Teresa Parodi, donde varias personas se le acercaron tras enterarse del desembarco en Aire Libre, Radio Comunitaria. En esos intercambios, identifica dos constantes. La primera, el reconocimiento del lugar: "es la radio donde tenían que estar", le repiten, poniendo en valor el perfil de la emisora y su línea de trabajo. La segunda, una demanda más amplia: la necesidad de escuchar otras voces en un escenario que percibe como cada vez más homogéneo.

Esa misma reacción se replica —cuenta— en otros ámbitos, incluso en espacios populares del macrocentro rosarino, donde el comentario se repite casi como un eco: "qué bueno que vuelvan, qué bueno que sea en Aire Libre, Radio Comunitaria". En esas frases, el periodista lee algo más profundo que un gesto de simpatía: la expectativa de participación, de apertura, de construcción colectiva de sentido.

La disputa por la palabra en un sistema mediático concentrado
Para Bulsicco, ese clima social dialoga directamente con el contexto que describe como "muy individualista", donde predomina una lógica del "sálvese quien pueda". Frente a eso, el trabajo comunitario aparece no solo como una alternativa, sino como una necesidad. Y en esa tensión se inscribe el programa: no como una propuesta aislada, sino como parte de un entramado más amplio vinculado al campo nacional y popular, con la intención de construir un mensaje distinto y colectivo.

Bajo esa lógica, su mirada se vuelve más crítica. Advierte que el sistema mediático local —en Rosario y la provincia de Santa Fe— tiende a una fuerte concentración, con discursos que se vuelven previsibles, uniformes e incluso, según su definición, "aburridos" para una audiencia que busca otras perspectivas. Esa homogeneidad no solo limita la diversidad de opiniones, sino que desalienta la participación de quienes no se sienten representados por esos relatos dominantes.

La consecuencia, sostiene, es una sociedad con menos herramientas para comprender su propia realidad. Por eso insiste en que la disputa por la palabra no es un problema exclusivo de periodistas o trabajadores de prensa, sino un tema que atraviesa a toda la comunidad. "Cada vez te condicionan más", advierte, al tiempo que describe prácticas de presión directa sobre colegas: llamados de autoridades que indican qué decir y qué callar, en un contexto de precariedad laboral que dificulta la denuncia pública.

Ese escenario, lejos de atenuarse, se profundiza. El periodista menciona que estas situaciones son advertidas de manera recurrente por el Sindicato de Prensa Rosario, y que forman parte de una dinámica cada vez más naturalizada dentro de los medios. La concentración empresarial, agrega, reduce aún más los márgenes de autonomía, en un ecosistema donde "queda muy poco de diversidad".
Entre silencios, concentración y control de la agenda informativa
En ese entramado, señala nombres propios como Gustavo Scaglione, a quien identifica como uno de los principales actores de esa concentración en la región, con múltiples empresas que abarcan distintos soportes mediáticos. La promesa de independencia entre esos medios, dice, no se sostiene en la práctica: "queda absolutamente demostrado que no es así".

Pero más allá de la interna del sector, el periodista insiste en trasladar la discusión al plano social. La concentración mediática, advierte, afecta directamente la calidad democrática, porque limita la posibilidad de acceder a versiones diversas de la realidad. Sin esa pluralidad, la ciudadanía pierde herramientas para formarse una opinión crítica.

Para ilustrarlo, evoca un episodio que considera revelador: el tratamiento —o más bien el silencio— en torno a un conflicto policial en Rosario. Durante varios días, señala, los medios locales evitaron abordar el tema, y recién comenzaron a hacerlo cuando la situación tomó dimensión nacional con la llegada de coberturas desde Buenos Aires. Ese vacío informativo, afirma, dejó en evidencia para muchos ciudadanos el funcionamiento del sistema mediático.

Ese momento, según su lectura, marcó un quiebre: una parte de la sociedad empezó a percibir con mayor claridad las limitaciones y condicionamientos de los medios concentrados. Y en esa toma de conciencia, encuentra una de las razones que explican la expectativa generada en torno a propuestas como la de Aire Libre, Radio Comunitaria.

En ese contexto, la concentración no solo restringe voces, sino que se entrelaza con intereses económicos y políticos en un circuito que describe como un "ida y vuelta" sostenido por recursos millonarios. Un vínculo que, lejos de contribuir a resolver los problemas cotidianos, prioriza la construcción de agendas funcionales al poder.

Así, el regreso de Ariel a la radio no aparece como un movimiento aislado dentro de su carrera, sino como una respuesta —junto a su equipo— a un escenario que considera cada vez más restrictivo. Un intento de abrir grietas en ese discurso dominante, de recuperar la palabra como espacio colectivo y de reconectar el periodismo con las experiencias concretas de la gente.

En el análisis de Ariel Bulsicco, los indicios de ese sistema mediático cada vez más cerrado no aparecen solo en grandes decisiones editoriales, sino también en gestos aparentemente menores que, leídos en conjunto, revelan una lógica más profunda. Uno de esos ejemplos lo introduce el conductor de Señales, a partir de una escena reciente vinculada al Día del Trabajador y al histórico diario La Capital.

La convocatoria a gremios para publicar avisos por el 1° de mayo tuvo una respuesta que le llamó la atención: apenas cuatro organizaciones participaron, sin alcanzar siquiera a completar media página. Más allá del contexto económico, el periodista sugiere que la explicación no pasa únicamente por la crisis. Señala que, incluso en momentos difíciles, muchos sindicatos suelen hacer el esfuerzo de estar presentes en esas fechas. Por eso interpreta ese vacío como un síntoma de algo más: una pérdida de vínculo entre el medio y ciertos sectores de la realidad social.
Desproporciones, financiamiento y control de los relatos mediáticos
La escena se vuelve más elocuente cuando la contrasta con el mismo ejemplar del diario, donde —según describe— aparecen cuatro páginas completas de publicidad del gobierno de la provincia de Santa Fe. Esa desproporción, plantea, habla de un modelo de financiamiento y de relaciones que condicionan la dinámica informativa. A partir de ese punto, Ariel Bulsicco retoma y suma un elemento que, para él, roza lo "perverso": recuerda casos en los que gremios intentaron publicar solicitadas críticas y se les negó ese espacio, mientras que en otras circunstancias se los convoca para sostener ingresos publicitarios.

En ese punto, la crítica se amplía hacia el entramado entre medios, poder político y recursos económicos. Bulsicco se pregunta —no sin ironía— cómo, incluso desde una lógica empresarial, no se contempla la posibilidad de habilitar al menos una voz disonante dentro de un esquema tan concentrado, aunque sea para disimular la uniformidad del mensaje. Pero enseguida vuelve al eje que considera central: el uso de fondos públicos y la falta de cuestionamiento sobre su destino.

Ese señalamiento se conecta con otra dimensión del problema: la construcción de climas de opinión a través de encuestas, titulares replicados y campañas en redes sociales. Describe un circuito donde distintos medios publican contenidos similares, muchas veces apoyados en sondeos que, según advierte, carecen de credibilidad. En ese marco, menciona la figura de Maximiliano Pullaro como parte de esas narrativas recurrentes que buscan instalar determinadas percepciones en períodos sensibles, como los electorales.

Para Bulsicco, estas operaciones no son inocuas. Se pregunta cuánto cuesta sostenerlas —en términos económicos— y qué se intenta ocultar detrás de esos movimientos coordinados. La falta de interpelación pública sobre esos mecanismos es, en su mirada, parte del problema.

Frente a ese panorama, vuelve a aparecer la idea de una demanda social en crecimiento: la búsqueda de otras voces, de relatos que escapen a esa "estructura única" que, según describe, parece empujar a toda la audiencia por el mismo camino. Allí ubica el sentido del proyecto que está por comenzar: no solo resistir, sino también disputar audiencias y construir alternativas.

Esa disputa, aclara, no está dirigida contra los trabajadores de prensa —a quienes reconoce atravesados por salarios bajos y condiciones precarias—, sino contra las decisiones empresariales y sus vínculos con el poder político. El conductor, menciona iniciativas como "La Capital+", a la que ve como una extensión de la misma lógica, incluso en su semejanza nominal con La Nación+.
La radio como espacio de reconstrucción colectiva y mirada crítica
Pero más allá del diagnóstico estructural, hay en su relato una dimensión emocional que se filtra con fuerza. Vuelve a la imagen del recital de Teresa Parodi, donde —dice— muchas personas se emocionaban hasta las lágrimas. Para él, esa reacción expresa una necesidad de reencuentro, de reconstrucción de lazos en un contexto que percibe como fragmentado.

En ese sentido, su propio recorrido reciente —un año sin radio— estuvo atravesado por la búsqueda de esos espacios: encuentros, charlas, ámbitos compartidos donde reconstruir comunidad y pensar colectivamente cómo salir de una situación que define sin rodeos como muy difícil. La radio, en ese esquema, es una herramienta más, pero no la única: forma parte de una red más amplia de vínculos y conversaciones.

Con ese trasfondo, empieza a delinear lo que será Nadie es Perfecto. Lejos de reproducir esquemas tradicionales —como la presencia diaria de funcionarios con discursos sin contrapunto—, el programa buscará invertir esa lógica. "Va a ser al revés", anticipa. La propuesta no será seguir la agenda marcada por otros medios, sino analizarla, desarmarla.

Las tapas de los diarios —aunque cada vez menos consumidas en papel— funcionarán como un punto de partida para ese ejercicio crítico. No para replicarlas, sino para interrogarlas: entender qué muestran, qué ocultan y cómo construyen sentido. En tiempos donde esas portadas se multiplican en formato digital, ese trabajo de lectura crítica aparece, en su visión, como una herramienta clave para quienes buscan comprender el entramado informativo que los rodea.

Hacia el final de la conversación, Ariel Bulsicco deja ver con mayor precisión el pulso que buscará imprimirle a Nadie es Perfecto. No se trata solo de una declaración de principios, sino de una estructura concreta que combina análisis, identidad cultural y participación. Habla, por ejemplo, de "las burradas del día", un segmento que funcionará como disparador para revisar críticamente aquello que circula en la agenda pública. A eso se sumarán las columnas, apoyadas en la experiencia acumulada de Silvia Saavedra, Jorge Turina y la suya propia, con la intención de analizar lo que ocurre en la ciudad, la provincia y el país.

Pero insiste en una idea que atraviesa todo el proyecto: correrse de la agenda impuesta. Esa, dice, es la marca central del programa. No ignorar la realidad, sino abordarla desde otro lugar, con una mirada que también advierta a la audiencia cuando algo "no cierra", cuando detrás de ciertos temas hay operaciones, omisiones o relatos incompletos. Por eso mismo, la decisión de salir al aire temprano no es casual: busca disputar ese primer momento del día donde suelen fijarse los temas que luego dominan la conversación pública.

Identidad cultural, red de medios y una apuesta colectiva en el aire
El programa también tendrá un componente identitario fuerte en lo cultural. Bulsicco habla del "folclorito" como un espacio propio, casi una marca registrada, donde la música nacional ocupará un lugar central. No lo plantea como un relleno, sino como parte de una construcción más amplia: cantar, compartir y sostener una tradición que considera fundamental dentro del proyecto. Esa dimensión se completa con la participación de la audiencia, que no quedará reducida a intervenciones ocasionales, sino que será parte activa del desarrollo del programa, tanto al aire como en encuentros por fuera del estudio.

En paralelo, el proyecto se expandirá más allá del formato radial clásico. Habrá transmisión por streaming, integrada a la propuesta de Aire Libre, Radio Comunitaria, aunque Bulsicco marca un límite claro: la radio sigue siendo el eje. Advierte sobre el riesgo de desdibujar el lenguaje radial en favor de lo visual y plantea la necesidad de no perder esa esencia, incluso cuando se utilicen nuevas plataformas. La convivencia entre ambos formatos, sugiere, debe ser complementaria y no sustitutiva.

Otro de los objetivos centrales es construir una red con otros medios. En esa línea, menciona la articulación con espacios de comunicación que, como Aire Libre, Radio Comunitaria, atraviesan dificultades económicas y de sostenimiento, muchas veces relegados en la distribución de la pauta oficial. Habla de trabajar junto a colectivos como El Eslabón y de abrir el juego a otros actores que no forman parte de los grupos concentrados, con la intención de fortalecer un bloque comunicacional más amplio.
Esa red no es solo una idea: empieza a tomar forma con la incorporación de emisoras de la región que retransmitirán el programa. La lógica es clara: construir una circulación más amplia de contenidos desde abajo, entre medios que "la vienen peleando" y sostienen propuestas alternativas.

En ese entramado, Nadie es Perfecto se proyecta como algo más que un programa: una pieza dentro de un ecosistema que busca fortalecerse colectivamente. No solo para resistir, sino para ganar presencia, audiencia y capacidad de intervención en el debate público.

El cierre deja una escena más distendida, pero no menos reveladora. Entre agradecimientos y referencias cruzadas, aparece el reconocimiento a quienes acompañaron en momentos difíciles —como cuando Bulsicco quedó sin trabajo— y la idea de "volver a casa", en referencia a la radio comunitaria. Afuera del aire, la conversación sigue entre risas y comentarios sobre el streaming, la radio tradicional y las formas de escuchar, en una postal cotidiana que contrasta con la densidad de los temas abordados.

El lunes, a las 7 de la mañana, será el punto de partida. No solo de un programa, sino de una apuesta que busca, desde la radio, disputar sentidos, reconstruir vínculos y volver a poner en circulación otras voces.
"Nadie es Perfecto": un equipo con recorrido inicia una nueva etapa en la radio
La escena del regreso no es menor. Para Ariel Bulsicco, volver a la radio implica mucho más que retomar una rutina profesional: es, en sus propias palabras, un movimiento cargado de sentido en un contexto que lo interpela. Después de más de un año sin hacer radio —tras su salida de Radio Sí y con el paréntesis del streaming—, inicia una nueva etapa al frente de Nadie es Perfecto en Aire Libre, Radio Comunitaria, acompañado por un equipo con trayectorias que dialogan entre sí.

Bulsicco es un nombre conocido dentro del periodismo rosarino. Durante más de dos décadas fue una de las caras principales del noticiero de Canal 5 Telefe Rosario, donde se consolidó como referencia informativa para la audiencia de la región. Su recorrido en radio también es amplio: en 2010 condujo en LT8, junto a Ricardo Luque, el programa "Dos tipos audaces", en la primera mañana. Pasó por Radio Nacional Rosario, AM 1330 y Radio Sí, y más recientemente desarrolló columnas de opinión en el streaming "Siga, Siga". También incursionó en el lenguaje audiovisual con el documental Cadenas Perpetuas: 10 años, 10 señales, donde analiza advertencias políticas y económicas realizadas por Cristina Fernández de Kirchner durante sus presidencias.

A lo largo de su carrera, se caracterizó por sostener una mirada crítica sobre la realidad política y el rol de los medios, lo que lo llevó a participar activamente en debates públicos y a ocupar un lugar visible dentro del periodismo santafesino. Incluso su recorrido incluyó una experiencia empresarial con la marca de indumentaria Tizziano, que cerró hace aproximadamente un año.

A su lado estará Silvia Saavedra, cuya trayectoria combina gestión y periodismo con una fuerte impronta en los medios públicos. Fue directora de Radio Nacional Rosario, donde impulsó una línea orientada a fortalecer el carácter público, federal y comunitario de la emisora. Durante su gestión, promovió una programación vinculada a la vida cultural, política y social de la ciudad y la región, con eje en una comunicación plural, diversa e inclusiva.

Saavedra también llevó adelante la recuperación del edificio y del auditorio de la radio —que se encontraba en estado de abandono— como parte de un proceso de puesta en valor del patrimonio institucional, hoy nuevamente sin uso. En su visión, los medios públicos deben asumir un rol activo frente a la concentración mediática, contrarrestar discursos de odio y ampliar agendas vinculadas a derechos humanos, género y diversidad. Bajo esa perspectiva, impulsó nuevos contenidos con enfoque social y comunitario.

El tercer nombre del equipo es el de Jorge Turina, cuya historia en los medios se remonta a la década del 80. Comenzó como productor en programas radiales como "La Mañana" y "La Tarde de Evaristo Monti", y en 1989 dio el salto a la televisión como cronista en LT84 TV Canal 5, incorporación impulsada por Alberto Gonzalo. Con el tiempo, asumió responsabilidades mayores hasta convertirse en uno de los referentes del noticiero de Telefe Rosario, donde estuvo a cargo de sus tres ediciones.

También tuvo un paso por Radio Nacional Rosario, donde condujo "El cristal con que se mira" junto a Silvina Tamous, un espacio de análisis informativo. Tras un período alejado de la dinámica diaria del periodismo, regresa ahora para integrarse a Nadie es Perfecto, retomando el pulso de la actualidad desde un nuevo lugar.

Con ese equipo, el programa empieza a tomar forma no solo como una propuesta periodística, sino como una construcción colectiva. La experiencia acumulada de sus integrantes se combina con una intención clara: ofrecer una mirada crítica, abrir el micrófono a la comunidad y correrse de los moldes tradicionales.

Ese espíritu atraviesa toda la propuesta. Desde el análisis de la agenda hasta los segmentos más descontracturados, como "las burradas del día", pasando por las columnas y el lugar central de la música nacional, el programa se plantea como un espacio donde conviven información, interpretación y participación.

El regreso de Bulsicco, entonces, no se explica solo por una decisión individual. Es también el resultado de un contexto, de una demanda social y de una articulación con otros actores que buscan, desde la comunicación, construir algo distinto. Nadie es Perfecto nace ahí, en ese cruce: entre trayectorias, convicciones y una necesidad compartida de volver a poner en circulación otras voces.

Nadie es Perfecto se transmitirá de lunes a viernes, de 7 a 10 h, por Aire Libre, Radio Comunitaria (91.3 MHz), FM Puerto (102.5 MHz), de Puerto General San Martín, y Radio Enlace (102.3 MHz), de Pueblo Esther. También podrá escucharse en airelibre.org.ar y en streaming en youtube.com/@fmairelibreradiocomunitaria.

jueves, 30 de abril de 2026

Ganaron en tribunales, perdieron en la vida: ocho años de lucha en El Diario de Paraná

A casi ocho años de los despidos masivos en la empresa editora de El Diario de Paraná, más de ochenta ex trabajadores continúan reclamando el pago de sus indemnizaciones, pese a contar con sentencias firmes a su favor. El conflicto se remonta a mayo de 2018, cuando la firma Sociedad Anónima Entre Ríos (SAER) desvinculó a su personal, iniciando un prolongado proceso judicial que, hasta hoy, no ha tenido una resolución efectiva.

El periodista Jorge Riani brindó un crudo testimonio sobre la situación de los ex trabajadores de Sociedad Anónima Entre Ríos. Con una mezcla de ironía y hartazgo, utilizó la metáfora de los mundiales de fútbol para graficar el paso del tiempo sin respuestas: "Sigue girando el planeta y nosotros seguimos sin cobrar".

Recordó que el conflicto comenzó cuando los conductores del programa celebraban sus 20 años y la selección argentina disputaba el mundial de Rusia 2018, habiendo pasado ya tres citas mundialistas desde el envío de los telegramas.

Riani fue enfático al describir que para las 80 familias afectadas, el paso del tiempo no es una abstracción. Reveló que hay ex compañeros que están en una situación de vulnerabilidad extrema: "Hay gente que está comiendo en la plaza de una plaza España".

El periodista destacó que se trata de personal altamente capacitado, especialmente en el área gráfica, que no ha podido reinsertarse laboralmente.

"Hay quienes se han jubilado también hay quienes se jubilaron y quienes no se pudieron jubilar y quedaron a la puerta de la jubilación porque le faltaban años", detalló sobre el impacto previsional.

Además, subrayó el carácter trágico de la demora al señalar que algunos trabajadores han fallecido esperando su resarcimiento.

El foco en la Justicia y el juez Moya
Aunque reconoció la responsabilidad de empresarios como la familia Etchevehere, Walter Grenón, Ramiro Nieto y Gustavo Scaglione, así como de los socios políticos ligados al gobierno de Urribarri, Riani centró sus críticas actuales en el Poder Judicial.

Afirmó que, tras haber ganado los juicios con sentencia firme y ratificada, el problema radica en que no se ejecutan los pagos. El periodista apuntó directamente contra el Juzgado de Concursos y Quiebras N° 9, a cargo del doctor Ángel Luis Moya.

"Particularmente lo hago mucho más responsable al juez que ya a esta altura a los empresarios", sentenció, cuestionando la dilación del magistrado. Incluso hizo un llamado a la fe religiosa del juez: "Yo sé que él profesa la fe religiosa… esto realmente es un pecado… yo no sé si él cuando se confiesa lo declara o no".

También mencionó que existe una relación "probadísima" de generación en generación entre Moya y la familia Etchevehere.

Riani denunció un claro vaciamiento de bienes que respaldaban a la empresa en sus "años dulces", mencionando transferencias de edificios enteros mientras los empresarios salían enriquecidos y los trabajadores empobrecidos.

Cuestionó la lógica de las transacciones comerciales recientes: "¿Cómo es que se puede lograr una compra sin pagar lo que está las deudas?", se preguntó respecto a la supuesta adquisición del diario por parte de Escaglione sin resolver el pasivo laboral.

Sobre el presente de El Diario, el entrevistado describió un panorama desolador:
  • La rotativa: Una máquina que valía 250.000 dólares y se compró con un crédito que el propio Kissinger mandó a verificar a través de la embajada norteamericana, hoy se encuentra en desuso.
  • El producto: El diario ya no se imprime y lo que queda es una página web que se actualiza con poca frecuencia.
  • Contenido: Riani observó que el sitio web actual carece de producción propia y se limita a publicar gacetillas oficiales y noticias del gobierno provincial.
Próximas acciones
Ante la llegada del 18 de mayo, aniversario del despido y de lo que calificó como "impunidad sostenida en el tiempo", Riani informó que los trabajadores planean manifestarse.

"Apelamos la verdad a al juez para que haga cumplirse la propia sentencia", remarcó, mencionando que analizan realizar una protesta frente a un domicilio particular, llevando "choripanes" para visibilizar el reclamo.

Finalmente, al ser consultado sobre si cobrarán lo que corresponde, Riani se mostró escéptico debido a la inflación: "Van a pérdida… la inflación se lo come". Cerró la entrevista con una promesa a los conductores: pagará un asado para reencontrarse el día que finalmente logren cobrar sus indemnizaciones.
Fuente: Costa Paraná

miércoles, 29 de abril de 2026

Adorni pone fecha a la pulseada Telecom–Telefónica: decisión clave en 30 días

El jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, respondió este miércoles por escrito 2.151 preguntas de los bloques parlamentarios, en la antesala de su presentación ante la Cámara de Diputados para brindar su informe de gestión. Entre otros temas, se refirió a la adquisición de Telefónica por parte de Telecom Argentina —empresa vinculada al Grupo Clarín— y señaló que la operación se encuentra en la etapa final de análisis y aún no cuenta con aprobación definitiva.

De acuerdo con la respuesta oficial, el proceso está siendo evaluado tanto desde el punto de vista regulatorio como en materia de defensa de la competencia. En ese marco, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) ya emitió su intervención técnica y recordó que cualquier cambio de control accionario en empresas del sector requiere autorización previa, además del cumplimiento de exigencias económicas, legales y técnicas.

Entre ellas, se destacan la inexistencia de deudas con el Estado, el cumplimiento de compromisos de inversión, el uso adecuado del espectro radioeléctrico y el respeto a los límites de acumulación de frecuencias. La normativa vigente también prevé sanciones que pueden llegar hasta la caducidad de licencias si se concretan transferencias sin aval oficial.

En paralelo, el Ministerio de Economía informó que ya finalizó la etapa de investigación de la operación, tras la recolección de pruebas e informes técnicos, incluido el del ENaCom. Actualmente, la Secretaría de Concentraciones Económicas se encuentra elaborando el dictamen que será elevado a la Autoridad Nacional de la Competencia para su resolución.

El marco legal contempla tres posibles escenarios: la aprobación de la operación, su autorización con condiciones o su rechazo. Según lo informado, la decisión final podría conocerse en un plazo aproximado de 30 días, en un expediente clave para la configuración del mercado de telecomunicaciones en la Argentina.

El factor político: un tuit fijado desde marzo de 2025
En paralelo al análisis técnico, el presidente Javier Milei mantiene fijado en su cuenta de X, desde marzo de 2025, un mensaje fuertemente crítico contra el Grupo Clarín y la operación.

"Clarín: la gran estafa argentina", arranca el posteo, en el que acusa al grupo de "presionar y operar a los gobiernos para obtener beneficios" y advierte sobre una supuesta estrategia para concentrar el mercado. "Hoy quieren quedarse con el 70% de las telecomunicaciones argentinas", sostiene.

En ese tono, el mandatario plantea que una eventual aprobación implicaría una posición dominante que afectaría a los usuarios: "Tu celular, tu internet, tu teléfono, todo lo controlaría el mismo grupo económico".

El mensaje cierra con una advertencia política: "No vamos a dejar que eso suceda".

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