lunes, 13 de julio de 2026

Donde una pared se convirtió en barrio

Un mural impulsado por la Biblioteca Popular Cachilo convirtió una esquina del oeste rosarino en un espacio donde la memoria, la literatura y las historias del barrio quedaron pintadas para todos

La pared que aprendió a reunir

El invierno hizo todo lo posible por vaciar la esquina. El cielo gris, el viento y el frío parecían una invitación a quedarse en casa. Sin embargo, de a poco empezaron a llegar chicos con pinceles, abuelas envueltas en bufandas, vecinos con el mate bajo el brazo, artistas, promotoras de lectura y familias enteras. Frente a la enorme pared de Presidente Perón y Rouillón ya no había andamios ni bocetos: el mural estaba terminado. Lo que faltaba era recorrer la historia que había quedado pintada allí.

La celebración comenzó como empiezan las cosas en la Biblioteca Popular Cachilo: jugando. El actor, payaso y malabarista Nicolás Romero y la actriz y clown Carolina Anzola animaron la jornada con humor, improvisaciones y complicidad con el público. No hubo protocolo ni solemnidad. Hubo rondas, risas, canciones y una comunidad que se reconocía frente a una obra construida por sus propias manos.

Entonces tomó la palabra Claudia Martínez. Miró a los vecinos reunidos pese al frío y comenzó por nombrarlos.

—Triángulo, Villa Urquiza, Barrio Godoy... estos son los barrios que nos convocan esta tarde. Estamos congregados acá los valientes, los que nos bancamos el frío porque nos gusta jugar.

Las primeras risas aflojaron la tarde. Después llegó la frase que resumió el espíritu del encuentro.

—Nos bancamos un montón de cosas, pero estamos en la calle. Y eso está muy, muy bueno.
No era un comentario al pasar. La calle había sido el escenario de todo el proyecto. Allí sucedieron los talleres, las conversaciones entre generaciones y el trabajo colectivo que terminó convertido en mural. Allí, dijo Martínez, los vecinos vuelven a tener nombre, oficio, historia y sueños.

Desde hacía meses, la Biblioteca Popular Cachilo venía trabajando esa idea en sus espacios de promoción de lectura. Los relatos de abuelos y abuelas, las historias del barrio, los juegos compartidos, las canciones, los libros censurados durante la última dictadura y los dibujos realizados por niños y niñas fueron construyendo un universo que primero circuló alrededor de una mesa y después encontró un lugar definitivo sobre una pared de veintiún metros.

"La escucha, el intercambio, la emoción, los juegos que se jugaron y dibujaron quisimos ofrecerlos al espacio público como una huella comunitaria", dijo Martínez.

Y enseguida llegó la frase que terminó convirtiéndose en una declaración de principios.

—Aquí, en esta esquina, la memoria se planta y cuenta.
Una pared que se recorre como un barrio
Después de los discursos, Ariel Gabiniz se acercó al micrófono. Primero eligió el más bajo. Después, al advertir que el otro le quedaba demasiado alto, cambió entre risas. El gesto, mínimo, rompió cualquier distancia entre el artista y el público. Como el mural, la escena estaba construida desde la cercanía.

El muralista rosarino insistió desde el comienzo en correrse del centro de la escena. Su tarea, explicó, había sido poner un saber técnico al servicio de un proceso colectivo que llevaba meses de construcción.

—Mi convocatoria fue nada más que para un saber técnico, que es acompañar a los niños y niñas de la biblioteca a realizar esta tarea, que era un mural grupal, colectivo.

Lo esencial había ocurrido mucho antes: en los talleres de lectura, en las mesas compartidas entre chicos, abuelas y abuelos, y en los dibujos nacidos de esas conversaciones sobre el barrio, los juegos y la memoria.

Su desafío consistió en trasladar esos dibujos a una pared de veintiún metros sin perder la fuerza de sus trazos.

—Más difícil que dibujar a Picasso es dibujar la impronta de un niño que libremente dibuja lo que siente, lo que cree, lo que le parece.

La frase resumía una de las claves del proyecto. El mural no reinterpretó los dibujos infantiles: los amplió. Cambiaron las dimensiones, no la identidad. Las líneas temblorosas, las proporciones inesperadas y la libertad de cada trazo permanecieron intactas sobre la pared.
No hubo proyectores ni recursos digitales. Todos esos dibujos se pintaron a mano alzada. Más tarde, los chicos descubrieron con sorpresa sus propios nombres —Dante, Estrella, Ámbar P. y Ámbar B., Leonel, Maggie, Alyssa, Augusto, Sofía, Lucas, Emilia, Juli, Rubí, Inés, Martu...— escritos en un cartel blanco. Habían surgido a través de la técnica de pintura mágica, realizada con cúrcuma, una propuesta que les permitió revelar palabras ocultas a través del color.

Para Gabiniz, esa fidelidad no era sólo una decisión estética, sino una forma de entender el trabajo comunitario: los chicos no debían convertirse en espectadores de una obra hecha por artistas, sino reconocerse como sus autores.

El muralista también destacó un gesto que podría haber pasado inadvertido. Al preparar la pared encontraron un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo y una inscripción que recordaba a los 30.000 desaparecidos. En lugar de cubrirlos, decidieron incorporarlos a la composición. La memoria que traía el proyecto dialogó así con otra memoria que ya habitaba esa esquina.

Entre los nuevos símbolos apareció además el árbol de La planta de Bartolo, el clásico cuento de Laura Devetach donde los libros crecen como frutos para que cualquiera pueda leerlos. Para Gabiniz, esa imagen sigue teniendo una vigencia particular: cuando el acceso a la cultura vuelve a ser motivo de preocupación, sembrar libros, historias y espacios comunitarios también es una forma de resistencia.

Antes de terminar, hizo una invitación sencilla. Convocó a todos los que hubieran dado "aunque sea una pinceladita" a reunirse frente al mural para una foto colectiva.

Niños, abuelos, muralistas, promotoras de lectura, vecinos y familias fueron ocupando lentamente toda la extensión de la pared.

La imagen decía lo mismo que la obra: nadie podía señalar un fragmento como propio, porque el mural había dejado de pertenecer a una sola persona para convertirse en una creación compartida.
Pintar como dibuja un niño
El mural no se mira de un solo golpe de vista. Se camina. Como las calles que representa, invita a detenerse en cada esquina, descubrir un detalle y seguir avanzando. Entre juegos, árboles, barriletes, vías del tren y bicicletas, reconstruye un territorio donde la memoria colectiva se entrelaza con la literatura, la historia y la infancia.

Sobre la pared, las calles dejaron de llamarse como en un plano de Rosario. Los niños decidieron rebautizarlas con los nombres de los autores y autoras que más los acompañaron en los talleres de lectura de la Biblioteca Popular Cachilo: Elsa Bornemann, María Elena Walsh, Laura Devetach, Beatriz Doumerc, Javier Villafañe, Isol, Liliana Bodoc, Graciela Montes, Adela Basch, María Teresa Andruetto, Pablo Bernasconi e Iris Rivera.

En una de las esquinas aparecen otros nombres imprescindibles para la memoria argentina: Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Francisco "Paco" Urondo, Roberto Santoro y Héctor Germán Oesterheld, escritores perseguidos, asesinados o desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.
La elección no fue casual. Como explicó Laura Alcaraz, integrante del equipo de promoción de lectura de la biblioteca, el proyecto nació atravesado por los cincuenta años del golpe de Estado de 1976 y por el deseo de recuperar los libros prohibidos, censurados o quemados. Pero también buscó rescatar otra memoria: la del barrio, la de las familias y la de los juegos que pasaron de una generación a otra.

Esa superposición atraviesa toda la obra. Allí aparecen las bicicletas que evocan la intervención urbana de Fernando Traverso; la bandera de los pueblos originarios; la fachada de Aire Libre Radio Comunitaria y de la propia Biblioteca Popular Cachilo; la antigua laguna del Lolo, donde muchos vecinos aprendieron a pescar ranas; las vías del tren; las huertas; y la rayuela, como la que los jóvenes de Parada Oeste realizaron en la esquina de Virasoro y Teniente Agneta.

No hay pantallas ni teléfonos celulares. Hay sogas, bolitas, barriletes hechos con papel de diario, elásticos, escondidas, rondas, pelotas y chicos trepados a un tobogán. Son los mismos juegos que aparecieron una y otra vez en las conversaciones entre abuelos y nietos durante los talleres y que terminaron ocupando un lugar central en la pared. No como una postal nostálgica, sino como una invitación a seguir jugando.
Cuando el mural empezó a ser del barrio
La ceremonia terminó, pero casi nadie se fue. Los chicos siguieron buscando sus dibujos sobre la pared. Los adultos señalaban escenas que reconocían de inmediato. Unos hablaban de las vías del tren; otros, de la laguna que alguna vez ocupó ese rincón del oeste rosarino. Los recuerdos empezaron a cruzarse entre personas que, hasta hacía un rato, eran apenas vecinos reunidos para una inauguración.

Inés, una de las niñas que participó del proyecto, recorría el mural con una mezcla de sorpresa y orgullo. En los talleres había dibujado una ronda de chicos leyendo. Al pasar ese boceto a la pared, uno de los personajes terminó pareciéndose a Laura, una de las promotoras de lectura de la biblioteca.

—Cuando llegué ya estaban nuestras ilustraciones en la pared. Empezamos pintando la ropa, después la cara, el pelo y, al final, los detalles.

Recordó el proceso como si todavía estuviera frente al muro.

—Me encantó. Siempre tienen ideas muy lindas. Hace un tiempo habíamos hecho una huerta; ahora esto. Y está bueno que participemos los chicos junto con las abuelas y que todo tenga que ver con los juegos.
A pocos metros, Mari Pintus seguía recorriendo la obra como quien vuelve sobre una conversación que todavía continúa. Cada escena tenía detrás una historia escuchada durante los talleres.

La pesca de ranas nació de los relatos sobre las antiguas inundaciones y la laguna del Lolo. Los barriletes aparecieron porque muchos abuelos recordaban haberlos construido con hojas de diario cuando no había dinero para comprar juguetes. Las bolitas, la rayuela, la soga, el elástico y los picados también encontraron su lugar en la pared.

Frente al dibujo de la laguna, un vecino interrumpió la charla.

—Yo jugaba ahí.

No agregó nada más.

Tampoco hacía falta.

El mural ya estaba haciendo aquello para lo que había sido pensado: devolver historias a quienes las habían vivido y despertar la curiosidad de quienes las escuchaban por primera vez.

Desde ese sábado, quienes pasen por Presidente Perón y Rouillón encontrarán mucho más que una obra de arte. Verán una esquina donde las calles llevan nombres de escritores, donde los barriletes siguen volando, donde las bicicletas recuerdan a los ausentes y donde un "Te quiero, abuela" quedó escrito para siempre sobre el cemento.

Hace apenas unas semanas, ese muro era una superficie vacía donde empezaban a aparecer los primeros fondos de color. Hoy es un mapa afectivo del oeste rosarino. Un mapa donde las calles llevan nombres elegidos por las infancias, donde los recuerdos de los abuelos encontraron un lugar junto a los juegos de hoy y donde la literatura dejó de estar encerrada en los libros para ocupar una esquina entera.
Quizás esa sea la mayor conquista de la Biblioteca Popular Cachilo: no haber terminado un mural, sino haber conseguido que una pared empezara a hacer preguntas.

¿Quién fue Rodolfo Walsh?

¿Por qué hay bicicletas?

¿Dónde quedaba la laguna?

¿Quién era Bartolo?

¿Por qué esos barriletes están hechos con diarios?

Cada respuesta volverá a poner en circulación una historia, un libro, un recuerdo o una conversación.

Desde ese sábado, esa memoria dejó de pertenecer solamente a quienes habían participado de los talleres. Pasó a formar parte del paisaje cotidiano del barrio.

El acto fue terminando de a poco, como terminan las reuniones de barrio: nadie parecía tener apuro por irse. Algunos seguían buscando un dibujo conocido; otros se detenían frente a la laguna, las vías del tren o las bicicletas. Los chicos señalaban con orgullo las figuras que alguna vez habían dibujado sobre una hoja y ahora ocupaban varios metros de pared. Los más grandes encontraban, entre colores y juegos, escenas que también les pertenecían.

La tarde seguía siendo gris y fría.

Sobre el mural, sin embargo, brillaba un sol enorme, como esos que dibujan los chicos sin preocuparse demasiado por el pronóstico.

Porque algunas paredes dividen.

Otras, como esta, aprendieron a reunir.
Ver también: Memorias colectivas sobre una pared: la revolución barrial de la Biblioteca Popular Cachilo

Fotos: Amalia Di Santo

domingo, 12 de julio de 2026

Jujuy: Franco Oscari recuperó la libertad, pero la causa sigue abierta y reaviva el debate sobre la criminalización campesina

Franco en la quinta familiar

El joven campesino del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) recuperó la libertad luego de permanecer detenido por orden del juez federal Ariel Lijo a partir de una denuncia por presuntas amenazas contra Patricia Bullrich. Regresó a su territorio con restricciones judiciales, una multa económica y el temor de que la situación pueda repetirse. Su defensa y organizaciones campesinas sostienen que el caso debe leerse en un contexto más amplio de disputas por la tierra, avance extractivo y criminalización de quienes defienden el territorio en Palma Sola.

Franco Oscari volvió a caminar los caminos de tierra del paraje Las Goteras después de once días detenido. Volvió al campo, a su familia, a sus animales y a las tareas que habían quedado suspendidas mientras permanecía privado de su libertad. Pero el regreso no fue igual al momento anterior al operativo: la causa judicial continúa abierta, la Justicia le impuso restricciones y en el territorio persiste la tensión que desde hace años atraviesa a su familia y a otras comunidades campesinas de Palma Sola.

"Estoy bien, gracias a Dios, estoy con mi familia", le dice Oscari a Señales desde el paraje rural donde vive. La frase aparece acompañada por una mezcla de alivio y preocupación. Recuperó la libertad, pero la experiencia dejó marcas. "Estamos nuevamente reiterando nuestras actividades, nuestros trabajos, con algo de miedo por lo que pasó, por si se volvería a repetir", cuenta.

Durante los días que estuvo detenido, explica, su familia siguió adelante con las tareas del campo. La producción no podía esperar. Sin embargo, su ausencia tuvo consecuencias concretas.

"Ellos en realidad nunca pararon, sino que yo por mi detención me perdí mucho trabajo acá, tengo mis verduras, así que he perdido bastante tiempo con eso", relata.

La escena del regreso tiene como fondo el mismo territorio que estuvo en el centro del conflicto: Las Goteras, un paraje ubicado a unos 56 kilómetros de Palma Sola, en una zona rural de difícil acceso, atravesada por arroyos y caminos que condicionan la vida cotidiana de quienes habitan allí.

Ese aislamiento geográfico fue uno de los elementos que más llamó la atención durante el operativo que terminó con su detención. Según contó Oscari, para llegar hasta su vivienda la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de la Policía Federal debió realizar un despliegue importante, con unos ocho efectivos que llegaron desde Buenos Aires en dos móviles y atravesaron un camino que incluso para ellos resultaba complejo.

"Fue un mega operativo porque vinieron gente de Buenos Aires a hacer mi arresto", sostiene.
La madrugada en Las Goteras

Oscari recuerda que hasta el momento del allanamiento no tenía conocimiento de la denuncia que existía en su contra. La primera información sobre la causa llegó cuando los efectivos llegaron al lugar.

"Yo no sabía de nada, no estaba al tanto de la denuncia ni nada, hasta que llegó la Policía Federal y me leyeron la orden de arresto y la orden de allanamiento", relata.

La llegada de los efectivos rompió la rutina de un territorio donde la vida transcurre alrededor del trabajo rural. Para él, el impacto estuvo marcado por la sorpresa y la incomprensión inicial.

"Estaba muy desconcertado de lo que estaba pasando", recuerda.

El operativo se había desplegado alrededor de las cinco de la madrugada, según habían reconstruido previamente su defensa y organizaciones que acompañaron el caso. La vivienda familiar quedó en el centro de un procedimiento que, para su entorno, contrastaba con la realidad de una familia campesina dedicada a la producción.

Oscari cuenta que, durante el traslado inicial, los propios efectivos comentaban las dificultades del camino.

"El campo donde nosotros vivimos, el paraje se llama Las Goteras, está a 56 kilómetros del pueblo de Palma Sola", explica. "Tuvieron que pasar por varios arroyos hasta llegar hasta acá".

Según relata, algunos policías se sorprendieron por las dificultades del camino hasta Las Goteras. "Decían que tenían que venir haciendo Dakar en el móvil porque no conocían el camino", recuerda Oscari, al describir el recorrido por los arroyos y senderos rurales que conducen al paraje.

La distancia entre la imagen construida a partir de la investigación y la realidad que encontraron aparece como una de las escenas que más recuerda.

"Ellos creían que yo era un criminal, que tenía armas, tenía granadas", afirma.

Pero, según su relato, al llegar al lugar esa percepción cambió. "Cuando vieron la situación en la que vivo, cómo vivo, se tranquilizaron un poco y ya empezaron a bromear".

Oscari recuerda que los efectivos le manifestaban sorpresa por el operativo. "Nosotros pensábamos que eras un criminal", cuenta que le dijeron.

Para él, esa situación expuso una contradicción: un despliegue federal realizado para detener a una persona que, según describe, vive del trabajo de la tierra y de una economía campesina.

"Les parecía una hazaña venir a buscar a un tipo como yo, que soy normal, tipo de campo", relata.
Traslados y una experiencia que todavía permanece
Después de la detención comenzaron los traslados por distintas jurisdicciones. Ese recorrido fue uno de los momentos que Oscari describe como más difíciles.

"Me trasladaron a varias provincias", señala.

Según cuenta, durante esos movimientos atravesó situaciones que todavía recuerda con angustia. "He vivido desnudo por parte de los oficiales haciendo sus protocolos de requisa", afirma.

"Eso todavía lo tengo en la cabeza, fueron momentos muy perturbadores", agrega.

La incertidumbre sobre dónde sería trasladado y cuánto tiempo permanecería detenido fue una constante durante esos días. Su entorno había denunciado que hubo momentos en los que no tenían información clara sobre su paradero, mientras la defensa realizaba presentaciones para conocer la situación procesal del joven.

La secuencia incluyó movimientos entre provincias y dependencias policiales, en un recorrido que para Oscari y su familia profundizó la sensación de desconcierto.

Libertad con restricciones y una causa que sigue abierta
El 3 de julio, Franco Oscari recuperó la libertad. Pero la salida de la detención no significó el cierre del expediente judicial. La causa continúa abierta y el joven debe cumplir una serie de condiciones impuestas por la Justicia Federal.

Según explica, entre las restricciones se encuentra la prohibición de salir de la provincia y del país, además de la obligación de informar determinados movimientos mientras avanza el proceso.

"Yo continúo el proceso de mi situación", dice Oscari. "A mí se me dio la libertad el día viernes, el 3 de julio se me da la libertad, bajo condiciones de no salir de la provincia, no salir del país, informar en todo caso".

A esa situación se sumó una multa económica que, según relata, representa una carga imposible de afrontar para su realidad. Oscari explica que se le impuso una suma de 700 mil pesos en concepto de daños y perjuicios hacia Patricia Bullrich.

"El dinero que yo no tengo", afirma.

La explicación vuelve sobre su forma de vida: una economía basada en el trabajo rural, sin bienes registrados ni propiedades a su nombre.

"Nunca agarré esa cantidad de plata porque la verdad que mi trabajo no me genera esa cantidad de efectivo", sostiene.

Recuerda que durante el procedimiento le preguntaron si tenía alguna propiedad o algún bien a su nombre. Su respuesta, dice, sorprendió a quienes lo interrogaban.

"Les digo que no, que lo único que tengo es mi DNI", cuenta.

La frase sintetiza, para él, una realidad concreta: la de una persona que vive del campo y que todavía está construyendo su proyecto de vida.

"Soy del campo, la verdad que recién estoy comenzando, no tengo nada todavía hecho", explica.
Una denuncia por redes sociales y un mensaje que dice no haber escrito
El origen de la causa está vinculado a una publicación en Facebook que, según la denuncia judicial, habría contenido amenazas contra Patricia Bullrich. Oscari sostiene que ese mensaje no fue escrito por él y que nunca imaginó que una publicación pudiera derivar en un operativo de esas características.

"Yo no recuerdo haber escrito ese mensaje", afirma.

Según reconstruye, el texto que se le atribuye decía: "Patricia vieja Isabel, que si no renuncias te vamos a matar". Oscari rechaza haber realizado esa publicación y sostiene que no tenía conocimiento de la existencia de ese mensaje.

En su explicación aparece también un episodio previo: el robo de su teléfono celular.

"Antes de todo esto me habían robado el teléfono", cuenta.

Después de ese hecho, explica, utilizó otro aparato prestado para comunicarse con su familia.

"Yo al ingresar al teléfono no me salía ningún mensaje", relata.

Por eso, asegura, la llegada de la Policía Federal fue completamente inesperada.

"Nunca pensé, nunca me imaginé esas cosas", dice.

Oscari reconoce que utilizaba las redes sociales para expresar opiniones políticas y denunciar situaciones que consideraba injustas. En sus publicaciones, cuenta, cuestionaba decisiones del Gobierno nacional y expresaba críticas sobre distintos temas de actualidad.

"Yo publicaba en Facebook lo que está pasando con el gobierno, con Adorni, con los choreos que hay, con la injusticia", explica.

Desde su mirada, esa exposición pública pudo haber sido parte del contexto que rodeó la investigación.

"Yo supongo que también viene por ahí la mano del tema de mi arresto", plantea.

Pero insiste en que su militancia no tiene relación con una amenaza y que su participación pública siempre estuvo vinculada a la defensa del territorio, la soberanía alimentaria y los derechos campesinos.
Una disputa que comenzó mucho antes de la detención
Para Oscari, la causa judicial no puede separarse del conflicto territorial que atraviesa a su familia y a la comunidad de Las Goteras.

Su familia vive en ese lugar desde hace más de cuatro décadas. Según relata, existe una disputa por esas tierras y un reclamo de permanencia en un territorio donde desarrollan su vida y su producción.

"Hay territoriales que quieren desalojar a la familia, que la familia vive acá hace más de 40 años, tiene un arraigo bastante profundo y nos quieren desalojar", afirma.

A partir de esa situación, cuenta, comenzaron a visibilizar el conflicto junto al Movimiento Nacional Campesino Indígena y la organización Tierra Fértil, una organización territorial de la zona.

"El movimiento nos apoya", explica. Ese acompañamiento, según relata, incluye asistencia económica en algunos momentos y asesoramiento legal a través de abogadas que acompañan los reclamos.

"Nos han ayudado bastante, a mí particularmente y a la familia también", sostiene.

La defensa del territorio, para Oscari, forma parte de una historia personal que comenzó mucho antes de la detención. Cuenta que desde adolescente estuvo vinculado al movimiento campesino y que su formación en una escuela de agroecología fue determinante para su mirada sobre la tierra y la producción.

"Desde los 14 años que empecé a estudiar en la escuela de agroecología", recuerda.

Esa experiencia, dice, le permitió comprender otra forma de relacionarse con el territorio y con la producción de alimentos.
Minería, ambiente y la resistencia vecinal en Palma Sola
El otro conflicto que aparece en el relato de Oscari es el avance de proyectos mineros en la zona.

Según cuenta, su familia y vecinos participaron de acciones contra la instalación de una planta de lavado de minerales que, de acuerdo con su relato, iba a ubicarse frente a un barrio de Palma Sola.

"Nosotros nos opusimos a que instalen una planta de lavado de minerales en frente de un barrio donde hay chicos, hay personas embarazadas", explica.

La preocupación principal, señala, estaba relacionada con el impacto ambiental, especialmente por el uso del agua y la posibilidad de contaminación.

"Sabemos que estas empresas consumen mucha agua para lavar sus minerales y otras que usan químicos", sostiene.

Según relata, la actividad minera ya estaba presente en la zona y la comunidad comenzó a organizarse para impedir la instalación de esa planta.

"Mi mamá estuvo encabezando esa lista para reunir firmas", cuenta.

La presentación se transformó en un amparo ambiental colectivo en el que participaron vecinos y vecinas de Palma Sola.

Oscari sostiene que finalmente lograron que el proyecto no avanzara en ese lugar.

"Logramos hacer que la empresa no se instale, que busque otro lugar porque iba a contaminar todo", afirma.
Gloria Mamani, integrante del MNCI, le contó a Señales sobre ese amparo ambiental colectivo presentado el 17 de abril contra una empresa minera que explota cobre en las serranías de Santa Bárbara, bajo la razón social Mom Mining. Según su relato, se trata de un emprendimiento cuestionado por organizaciones locales por su impacto sobre el bosque nativo, en una zona donde —afirman— existen áreas clasificadas como protegidas en el ordenamiento territorial. También advierte que el avance minero ha llegado a regiones antes no intervenidas, ampliando el alcance de la explotación hacia zonas bajas de la provincia.
El temor de quienes reclaman
Al hablar del conflicto ambiental, Oscari también menciona situaciones que, según su relato, generaron temor entre quienes participaban de los reclamos.

Cuenta que su madre le relató la presencia de vehículos que permanecían cerca de su vivienda y que eran interpretados como una posible forma de vigilancia.

"Mi madre me contaba que había vehículos que se paraban afuera de su casa y como que estaban vigilando ahí", dice.

También menciona el caso de un vecino que participaba de la junta de firmas contra el proyecto minero y que, según afirma, fue atropellado por un chofer vinculado a la actividad.

Oscari sostiene que esa persona quedó en una situación crítica y que su familia decidió no realizar una denuncia por temor.

"No quisieron denunciar nada por miedo a que nos mandasen a hacer algo", relata.

Para él, ese tipo de situaciones generan un clima de preocupación entre quienes se organizan para defender el territorio.

"El miedo estaba ahí latente porque uno se opone, te investigan, te hacen inteligencia y ese es el miedo de que pueda pasar a mayor gravedad", afirma.
Un campesino que vuelve al territorio
Después de la detención, los traslados y la causa judicial, Oscari vuelve a definirse desde el lugar donde siempre estuvo: el campo.

No habla de abandonar la organización ni de dejar la defensa territorial. Por el contrario, sostiene que su experiencia reforzó una convicción construida desde joven.

Su formación dentro del movimiento campesino, la agroecología y la defensa de la soberanía alimentaria forman parte de una identidad política que, según explica, no responde a un partido sino a una forma de entender la vida rural.

"Yo no pertenezco a ningún partido político", aclara.

Su mensaje final apunta a la organización social y a la necesidad de discutir qué modelo de desarrollo se busca para el país. Cuestiona el avance de proyectos extractivos y plantea que la riqueza de Argentina no debería depender únicamente de la explotación de sus recursos naturales.

"Vender las tierras a empresas no creo que sea beneficioso para un país tan rico como es Argentina", sostiene.

Para Oscari, la disputa que atraviesa Las Goteras no es solamente un conflicto familiar ni una causa judicial individual. Es parte de una discusión más amplia sobre la permanencia campesina, el acceso a la tierra y la posibilidad de producir alimentos en los territorios rurales.

Franco Oscari recuperó la libertad, pero la causa continúa. En el mismo lugar donde fue detenido, entre caminos difíciles, cultivos y una historia familiar ligada a la tierra, vuelve a empezar su vida cotidiana mientras espera que la Justicia defina el futuro del expediente.

Mientras tanto, el conflicto que lo rodea permanece abierto: entre una denuncia penal que él niega, una comunidad que reclama por su territorio y un modelo extractivo que, según sus organizaciones, vuelve a poner en disputa el futuro del norte jujeño.

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"Nos dejaron afuera del portón": la lucha de 60 familias despedidas de Expreso Brío que reclaman respuestas

Tras meses de atrasos salariales, falta de aportes y promesas incumplidas, trabajadores de la empresa logística denuncian despidos masivos y un posible vaciamiento. Gabriela Díaz, con 20 años de antigüedad, encabeza el reclamo mientras intenta sostener a sus compañeros en medio de una crisis que golpea a decenas de hogares
La situación de los trabajadores de Expreso Brío continúa marcada por la incertidumbre. Decenas de empleados fueron despedidos en medio de un conflicto que, según denuncian, comenzó a gestarse meses atrás con atrasos en el pago de salarios, incumplimientos en los aportes y una creciente preocupación por el futuro de la empresa. Mientras reclaman el pago de lo adeudado y respuestas por parte de los responsables de la firma, los trabajadores aseguran que la actividad de la compañía continúa.

Una vida dentro de la empresa que terminó detrás de una puerta cerrada
En ese contexto, Gabriela Díaz se convirtió en una de las voces que representa el reclamo de los empleados afectados. Tiene 20 años de antigüedad en Expreso Brío y forma parte del grupo de trabajadores despedidos que busca respuestas luego de una desvinculación que dejó a más de 60 familias de Rosario sin ingresos y que alcanzó también a empleados de distintas localidades del país.

"Muchas gracias por el espacio porque la verdad que es una de las herramientas con las que contamos en este momento", expresó Gabriela al comenzar su relato en Señales. Su historia está atravesada por dos décadas dentro de una empresa logística de cargas generales que, según explicó, tiene alrededor de 30 años de actividad y donde muchos trabajadores construyeron su vida laboral en paralelo al crecimiento de la firma.

"Es una empresa donde muchos de sus trabajadores crecieron en forma paralela, por eso la antigüedad que tenemos; en mi caso, 20 años", señaló.

El día que el portón no se abrió: "Nos dijeron quién podía entrar y quién no"
El momento que marcó un quiebre llegó a fines de junio. Según relató, el 29 de ese mes la empresa envió los telegramas de despido y al día siguiente los trabajadores se encontraron con una escena inesperada: el portón del transporte estaba cerrado y del otro lado se encontraba el gerente de la firma, con un teléfono en la mano y una lista desde la cual indicaba quién podía ingresar y quién no.

60 trabajadores, 60 familias: el impacto de quedarse sin ingresos de un día para otro
"Lamentablemente estamos hablando de 60 trabajadores en la calle, 60 familias sin trabajo, sin el sustento que hace un sueldo de un trabajador para cubrir las necesidades básicas que tenemos", sostuvo Gabriela. En esa lista de necesidades mencionó la vivienda, la educación, los alimentos y hasta los medicamentos necesarios para tratamientos de trabajadores y sus hijos.

Los despidos no se limitaron a Rosario, donde está ubicada la casa central de la empresa. Según explicó, la medida alcanzó a trabajadores de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe, Rafaela, Tucumán, Villa María, Paraná, Pergamino y Junín, entre otras localidades.

La sospecha de vaciamiento y la incertidumbre sobre el futuro de Expreso Brío
Para Gabriela, detrás de la situación podría existir un vaciamiento de la empresa. "Si bien la empresa continúa trabajando, no sabemos ahora si continúa con el nombre de Brío o si son otros los dueños con otro nombre, otra razón social", explicó. Esa incertidumbre, aseguró, se suma a la falta de información sobre las condiciones de la desvinculación.

Los telegramas de despido indicaban que la liquidación final y los montos indemnizatorios estarían disponibles dentro de los términos legales, pero Gabriela afirmó que ese plazo ya venció sin recibir respuestas. También cuestionó que no se haya informado claramente bajo qué artículo de la Ley de Contrato de Trabajo se efectuaron los despidos, señalando que correspondería el artículo 245 por tratarse de una desvinculación sin causa.

Además, denunció que la empresa mantiene deudas con los trabajadores. "Nos deben dos meses, dos meses que nos hicieron trabajar con la promesa de conservar la fuente laboral", afirmó. La deuda, detalló, corresponde a mayo, junio, el aguinaldo y dos cuotas del bono de fin de año que tampoco fueron abonadas.

"Esto para 60 familias es mucho", remarcó.

Después de 20 años de ingresar diariamente a la empresa, Gabriela describió el impacto emocional de encontrarse con una puerta cerrada que representaba el final abrupto de una etapa de su vida. A sus 57 años, cerca de la jubilación pero todavía lejos de alcanzarla, explicó que volver a insertarse laboralmente resulta una tarea difícil.
"Me dejaron en la calle sin nada": la historia personal detrás del reclamo colectivo

"Para mí fue muy triste, muy triste", relató. "Si bien tengo una edad donde estoy cerca de jubilarme, tengo 57 años, estoy grande para reinsertarme laboralmente. No tengo ni siquiera un peso para ponerme un mini emprendimiento porque me dejaron en la calle sin nada".

Con una comparación que refleja la dimensión personal del momento que atraviesa, expresó: "Me dejaron en la calle sin nada, tipo Eva en el paraíso, ni siquiera paraíso porque estoy viviendo un infierno".

Trabajadores atravesados por problemas de salud y una crisis que profundizó sus vulnerabilidades
La situación, contó, también golpeó a otros trabajadores con historias particulares. Entre sus compañeros mencionó casos de personas con problemas de salud que quedaron desempleadas: uno de ellos sufrió un ACV y enfrenta sus secuelas; otro tiene una dificultad en uno de sus ojos; y otro quedó con una discapacidad en una pierna luego de un accidente.

"Para que vos veas la magnitud de esta situación, es muy, muy grosso, es muy doloroso", señaló. "Siempre cuando me preguntan cómo estoy, me repartieron el alma".

A pesar del impacto personal, Gabriela asumió un rol de representación dentro del grupo de trabajadores despedidos. Explicó que atraviesa un tratamiento por depresión, pero que continúa al frente del reclamo porque siente una responsabilidad con sus compañeros.

"Me mantengo en pie en lucha por todos mis compañeros, porque como vocera del grupo estoy por ellos", afirmó. En ese camino, reconoció que sus propios compañeros también se transformaron en un sostén fundamental para atravesar la situación.

Meses de señales de alarma: salarios atrasados, aportes pendientes y promesas que no llegaron
La preocupación por la continuidad laboral comenzó a crecer meses antes de los despidos. Según recordó, desde noviembre comenzaron las demoras y los pagos parciales de salarios, una situación que impactó directamente en la vida cotidiana de los trabajadores y sus familias.

En Rosario, explicó, fueron despedidos alrededor de 60 empleados, mientras que la empresa habría enviado aproximadamente 230 telegramas de despido en las distintas localidades donde tiene presencia. El día 30 de junio, los trabajadores se encontraron nuevamente con el portón cerrado y sin respuestas claras.

"El señor Pablo Mastrandrea, que es el gerente de la empresa, era el que nos decía quién podía entrar y quién no, con el portón a medias abierto", recordó.

Sin indemnización ni respuestas: el reclamo que llegó al Ministerio de Trabajo
Ante esa situación, el grupo de trabajadores desempleados comenzó a buscar alternativas institucionales. Después del cierre inesperado de las puertas de la empresa y de los despidos, los trabajadores comenzaron a buscar respuestas en los organismos laborales. 

El 2 de julio, Gabriela Díaz junto a otros empleados despedidos acudieron a la Secretaría del Ministerio de Trabajo ubicada en la esquina de Ovidio Lagos y San Lorenzo, en Rosario, para conocer cuáles eran los pasos que podían seguir frente a una situación que los había dejado, de un día para otro, sin ingresos y sin certezas. 

"Al encontrarnos en la calle, si bien cada uno tiene que poner su abogado, como corresponde, queríamos saber cómo teníamos que proceder", explicó Gabriela. La incertidumbre se profundizaba por el contexto general, con una feria judicial próxima y un Mundial de Fútbol que, según consideró, podía desviar la atención pública de conflictos laborales que no son exclusivos de Expreso Brío.

"Lo que está pasando en Brío no es la única empresa, esto se está dando en muchas empresas del país", sostuvo.

La trabajadora recordó que las primeras señales de deterioro comenzaron a advertirse en noviembre. Los inconvenientes no aparecieron de manera repentina, sino que fueron acumulándose durante meses con irregularidades en los pagos y obligaciones laborales.

Según relató, los salarios comenzaron a pagarse de manera irregular y también surgieron problemas con otros derechos de los trabajadores. Las vacaciones, por ejemplo, dejaron de abonarse en tiempo y forma. "Los trabajadores salíamos de vacaciones y no nos pagaban las vacaciones; las pagaban a fin de mes, en forma proporcional", explicó.

A esa situación se sumaron, según denunció, la falta de aportes y contribuciones correspondientes, problemas con la cobertura de ART y otras irregularidades que afectaban directamente a los empleados y sus familias.

Gabriela también mencionó una situación particularmente delicada relacionada con las cuotas alimentarias. Explicó que a algunos trabajadores se les realizaban descuentos en sus haberes destinados a sus hijos o exparejas, pero esos montos no llegaban a sus destinatarios.

"Se lo estaban descontando a los empleados, pero no se lo estaban aportando a sus esposas y a sus hijos", afirmó. Para ella, ese escenario ya representaba una señal de alarma que advertía sobre la gravedad del momento.

Sin embargo, los trabajadores continuaron cumpliendo sus tareas. Según contó Gabriela, desde la empresa les pedían que hicieran un esfuerzo para sostener la fuente laboral y ellos aceptaron ese compromiso con la expectativa de preservar sus puestos.

"Nosotros seguíamos trabajando porque nos decían que hiciéramos el esfuerzo para mantener el lugar de trabajo, cosa que lo estábamos haciendo", señaló. Hoy, agregó, ese esfuerzo se transforma en una deuda salarial que continúan reclamando.

Entre promesas de continuidad laboral y reclamos sin acompañamiento, la disputa gremial atraviesa el conflicto
En cuanto al acompañamiento gremial, Gabriela explicó que la mayoría de los trabajadores pertenece al
Sindicato de Conductores de Camiones, ubicado en Pasco 1043, y que en una oportunidad el secretario gremial, Sergio Aladio, se acercó al transporte para comunicarles que existía una persona interesada en hacerse cargo de la empresa.

Según recordó, la propuesta estaba vinculada a la posibilidad de sostener la continuidad laboral. "Nos dijo que había interesado una persona en hacerse cargo del transporte y que, con la promesa de la fuente de trabajo, siguiéramos haciendo un esfuerzo más", relató.

Los trabajadores aceptaron continuar, pero luego quedaron sin respuestas. "Ahora estamos sin ellos porque ellos no están con nosotros afuera", expresó.

En paralelo, otro sector gremial comenzó a acercarse para brindar apoyo. Gabriela explicó que representantes vinculados al espacio de Moyano se presentaron para acompañar el reclamo y ofrecer ayuda dentro de sus posibilidades.

El pedido de los trabajadores, aseguró, es contar con herramientas que permitan avanzar frente a una situación que consideran planificada con anticipación. Gabriela insistió en que el vaciamiento de la empresa no habría ocurrido de un día para otro.

"Ellos estaban haciendo algo con muchos meses de anticipación: el vaciamiento, el desvío de capital", afirmó. Según explicó, mientras los trabajadores continuaban prestando tareas, la empresa seguía generando ingresos.

Como ejemplo, mencionó que durante abril los pagos comenzaron a realizarse en efectivo, sin transferencias bancarias, algo que consideró una muestra más de las irregularidades que atravesaba la compañía.

"Totalmente irregular la situación", describió. Para Gabriela, todo ese proceso tuvo además un fuerte impacto psicológico sobre los empleados. "Estábamos viviendo psicológicamente un proceso terrible, terrible, terrible, cuyos fines es este en el que estamos hablando", manifestó.

El próximo paso para los trabajadores será una nueva reunión en el Ministerio de Trabajo. Gabriela explicó que fueron convocados para el lunes 13 a las 10 de la mañana en la sede ubicada en Ovidio Lagos 599.

La expectativa está puesta en que el organismo convoque a la empresa y permita obtener respuestas concretas. "Queremos que se lo cite a la empresa y que dé una respuesta, algo más preciso y conciso, porque la verdad que es desesperante lo que estamos pasando", expresó.

Familias que sostienen familias: la urgencia de no tener para cubrir lo básico
La urgencia tiene una dimensión cotidiana: muchos trabajadores ya no cuentan con recursos para cubrir necesidades básicas. "No tenemos, en realidad, no tenemos para comer", dijo Gabriela. Frente a esa realidad, las familias se convirtieron en el principal sostén.

"Los familiares son los que nos acercan y nos están ayudando en el día a día", contó. Algunos empleados dejaron de pagar impuestos y quienes alquilan enfrentan una situación todavía más compleja. Entre ellos mencionó a madres solteras que son el único sostén económico de sus hijos.

"Para todo es la magnitud de cada vida, de cada situación de vida que estamos viviendo", señaló. "Es terriblemente preocupante. Hasta que no te toca, no te das cuenta lo grave de la situación".

Gabriela cuestionó también la actitud de la empresa durante este proceso. Habló de una falta de respuestas y de decisiones que profundizaron la crisis. "La apatía de la empresa es totalmente terrible. Hay una dejadez, totalmente malas decisiones. Es muy feo lo que está pasando", sostuvo.
Trabajadores y trabajadoras de Brio en el Concejo Municipal con los concejales Mariano Romero y Majo Poncino

El reclamo busca respuestas mientras crece el acompañamiento político y gremial

Mientras continúan reclamando, los trabajadores también comenzaron a buscar apoyo institucional. Gabriela contó que fueron recibidos en el Concejo Municipal y que mantuvieron reuniones con algunos diputados que escucharon su situación. Además, anticipó nuevos encuentros con distintos bloques políticos para analizar posibles vías de acompañamiento.

En ese reclamo, destacó el papel de los medios de comunicación como una herramienta para visibilizar el conflicto. "Estamos pidiendo a cualquiera, como medios de comunicación, que nos están escuchando y están haciendo eco de nuestra situación", expresó.

La crisis de Expreso Brío también impactó en quienes durante años fueron clientes de la empresa. Gabriela, que trabajó prácticamente dos décadas en el área de atención al cliente, explicó que recibió llamados de personas preocupadas por el funcionamiento de la firma.

"Después de tantos años, algunos clientes tienen teléfono personal y me han estado llamando solidariamente", relató.

Según explicó, la falta de trabajadores de reparto generó inconvenientes en las entregas y afectó la relación con quienes contrataban los servicios de la empresa. Algunos clientes, aseguró, comenzaron a perder confianza porque la mercadería no llegaba a destino.

"Brío no le estaba entregando por la falta de reparto y ellos le están faltando a sus clientes", explicó. Para Gabriela, la situación representa un problema que atraviesa a todos los sectores vinculados a la empresa.

Antes de cerrar la comunicación, volvió a agradecer el espacio brindado para difundir el reclamo. Pero aclaró que el agradecimiento también pertenece al conjunto de trabajadores que permanecen fuera del portón de Expreso Brío, esperando respuestas.

"Los agradecidos somos todos los empleados del Brío que estamos afuera del portón", afirmó. Y volvió a remarcar la importancia del acompañamiento recibido de distintos medios de comunicación que ayudaron a visibilizar una situación que, para ellos, todavía espera una solución.

Escuchá la entrevista completa:

"La Argentina no puede convertirse en una plataforma de negocios": Gastón Borsini y la disputa por la tierra, la producción y el futuro del país

El presidente de la Confederación General de la Producción cuestiona la derogación de la Ley de Tierras, advierte sobre el avance de un modelo extractivo y reclama una mirada federal que contemple a productores, industrias y economías regionales. "El debate no es solamente sobre quién tiene una propiedad, sino sobre qué país queremos construir", sostiene
"No se trata de vender tierra: se trata de decidir qué país queremos construir"
Gastón Borsini, advierte sobre la posible derogación de la Ley de Tierras, cuestiona el modelo de grandes inversiones impulsado por el gobierno de Javier Milei y plantea que detrás de la discusión aparece una disputa más profunda: soberanía, producción y desarrollo federal.

Gastón Borsini preside la Confederación General de la Producción de la República Argentina y es uno de los referentes del Movimiento Productivo 25 de Mayo. Desde hace años trabaja junto a productores, cooperativas, organizaciones rurales y representantes de las economías regionales de todo el país.

En los últimos meses, su voz se transformó en una de las más críticas frente a distintas iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional, especialmente en torno a la posible derogación de la Ley de Tierras, el avance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y lo que define como un proceso de "uberización" del territorio argentino.

En diálogo con Señales, Borsini explicó el sentido de ese concepto, una expresión que, según aclaró, no busca atacar a una empresa tecnológica sino generar una imagen que permita comprender una discusión que considera central.

"'Uberizar' no se usa despectivamente ni para agredir a una empresa. Lo utilizamos para describir una situación y para que la gente entienda el mensaje que queremos transmitir: un país, un Estado, una Nación, no puede convertirse en una plataforma de negocios donde uno aprieta un botón y compra una cadena montañosa con un lago adentro, o consigue treinta años de exención impositiva", afirmó.

Según explicó, la elección de esa palabra busca llamar la atención sobre un proceso que, a su entender, muchas veces queda fuera de la discusión cotidiana.

Sin embargo, evitó responsabilizar a la sociedad por esa falta de debate. Para el dirigente, el problema no es la falta de interés sino la situación económica que atraviesan millones de personas.

"Hay quienes dicen que la población está anestesiada. Yo no lo creo. Gran parte de la gente está ocupada en recalcular su economía todos los días y muchas veces no le queda energía para detenerse unos minutos y analizar problemáticas que afectan al conjunto de los sectores", sostuvo.

Desde su mirada, la discusión sobre la Ley de Tierras fue presentada de manera equivocada, porque se la redujo a una disputa vinculada a intereses particulares.

"Acá no estamos defendiendo la tierra de uno o de varios productores que hacen soja, maíz o trigo. Lo que estamos intentando discutir es la soberanía sobre el territorio continental nacional", remarcó.

Borsini sostiene que el debate no debe centrarse solamente en quién es propietario de una superficie determinada, sino en qué ocurre con los territorios que contienen recursos estratégicos.

En ese sentido, recordó que la legislación vigente no surgió de manera casual y destacó el acompañamiento que tuvo de distintos sectores sociales, entre ellos excombatientes de Malvinas.

A su entender, ese respaldo demuestra que la discusión sobre la tierra tiene una dimensión que supera lo productivo y alcanza una cuestión de carácter nacional.

La disputa por el nombre de la reforma y el sentido de la Ley de Tierras
Uno de los puntos que más cuestiona Borsini es la forma en que el Gobierno presentó el proyecto destinado a modificar la normativa vigente.

Su crítica está puesta especialmente en el nombre elegido para la iniciativa: "Inviolabilidad de la Propiedad Privada".

Para el dirigente, esa denominación instala una discusión diferente a la que realmente está en juego.

"Es como decirle a la población que estamos creando una ley para que no le violen la propiedad privada. Pero eso ya está garantizado por la Constitución Nacional. Nadie quiere que se viole la propiedad privada. Los conflictos de ese tipo existen en todos los países y la Justicia tiene mecanismos para resolverlos", explicó.

Para el dirigente el problema no es la defensa de la propiedad privada, sino qué límites existen cuando una propiedad está vinculada a zonas consideradas estratégicas para el país.

"Hay una intención de confundir a la población para que no se preocupe o directamente no intente defender la legislación vigente", aseguró.

Borsini fue más allá y señaló al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, como uno de los principales impulsores de esa estrategia.

"Creo que el ideólogo, junto con su equipo de trabajo, es el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger", sostuvo.

Para el presidente de la Confederación, la discusión excede una cuestión sectorial.

"Lo que hoy se pone en juego es el modelo de desarrollo del país y el control sobre recursos estratégicos. La tierra no puede reducirse a una cuestión de propiedad individual, porque también tiene una dimensión vinculada a la soberanía nacional", planteó.

Inversiones: la diferencia entre capital y desarrollo productivo
En esa lectura, la discusión sobre la Ley de Tierras no puede separarse del debate sobre qué tipo de inversiones necesita Argentina.

Según explicó, el Gobierno plantea la llegada de capitales como uno de los principales objetivos de sus reformas, pero sostiene que la inversión debe analizarse desde una perspectiva más amplia.

"Cuando se habla de inversiones, desde el Gobierno bajan la línea de que todo lo que se está haciendo es para traer inversiones. Pero nosotros somos la Confederación General de la Producción, una entidad gremial empresaria, así que de inversiones sabemos", afirmó.

Desde su mirada, una inversión no es simplemente el ingreso de dinero a un territorio.

"Todos los años tenemos que producir, reinvertir, vivir, crear trabajo, generar desarrollo y generar arraigo en los pueblos para que los pibes no se vayan, para que sigan existiendo estaciones de servicio, para que sigan existiendo talleres. Eso es inversión", señaló.

Para el dirigente, esa definición es diferente a la lógica que atribuye al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

"Cuando vos le estás diciendo a un sector de magnates que manejan la tecnología, el extractivismo y la inteligencia artificial: 'les voy a dar todos los beneficios, les voy a dar una exención impositiva por treinta años y les voy a liberar todo el territorio nacional para que vengan a hacer lo que quieran', no estamos hablando de inversión", sostuvo.

A su entender, el punto central no es rechazar la llegada de capitales, sino discutir bajo qué condiciones se incorporan al desarrollo nacional.

"Estamos hablando de pérdida de soberanía y de decir: vengan a hacer de la Argentina lo que ustedes quieran", afirmó.

En esa línea, cuestionó que los proyectos vinculados al RIGI no incluyan, según su interpretación, compromisos suficientes en materia de empleo y desarrollo local.

"Que le digan a la población argentina: venimos a invertir esta cantidad de dinero para generar estos puestos de trabajo y acá van a haber mil, dos mil o tres mil familias que van a tener, por lo menos, cinco años de garantía laboral. Eso no existe en ninguno de los proyectos", señaló.

RIGI, recursos estratégicos y el debate sobre el extractivismo
Borsini aclara que no desconoce la existencia de proyectos productivos que se están desarrollando en distintas regiones del país. Menciona especialmente algunas iniciativas vinculadas a Neuquén y a la zona de Vaca Muerta, pero sostiene que esos casos no alcanzan para explicar el escenario general que, según su visión, se intenta instalar.

"Lo que hay son proyectos de marketing y publicidad del Gobierno. Se anuncia que vienen millones, mil millones, que viene todo, pero hasta ahora no se vio nada serio", afirmó.

Para el presidente de organización, la diferencia central está en distinguir entre una inversión que genera una cadena económica permanente y otra que solamente aprovecha recursos disponibles.

"Una cosa es la inversión productiva y otra cosa es este modelo que hoy se convierte en un modelo extractivista", sostuvo.

Desde esa perspectiva, considera que el debate sobre la Ley de Tierras debe analizarse junto con la discusión sobre los recursos naturales y el lugar que ocupará Argentina frente a los grandes capitales internacionales.

En ese marco, volvió sobre la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras, y explicó que, desde su mirada, la normativa no representa un obstáculo para la inversión extranjera sino una herramienta de planificación territorial.

"Lo que se está tratando de implementar es una derogación de la ley actual de tierras. Esta ley protege los lagos, protege la cadena montañosa, protege los ríos y los espejos de agua", explicó.

Su interpretación es que la legislación vigente establece límites para evitar que determinadas zonas estratégicas queden sin ningún tipo de regulación.

"La ley actual, pensando estratégicamente en una integración global, no prohíbe que un extranjero pueda venir a invertir en la Argentina", afirmó.

El dirigente recordó que la normativa permite que hasta un 15 por ciento del territorio continental pueda estar en manos extranjeras y señaló que, según los datos que maneja, actualmente ese porcentaje se encuentra por debajo de ese límite.

"Eso quiere decir que todavía faltaría, apelando a la ley actual, un diez por ciento para extranjerizar", explicó.

Sin embargo, plantea que la discusión no está en la cantidad de territorio disponible sino en cuáles son las áreas que quedan protegidas por la legislación.

"¿Qué pasa? Que faltando un diez por ciento para extranjerizar, igual los inversores o compradores de tierra no vienen porque no está dentro de ese diez por ciento lo que ellos buscan. La ley actual protege lagos, ríos y zonas cordilleranas, que es donde están las tierras raras, los minerales, el oro, el cobre", sostuvo.

Su planteo apunta a que ese es el verdadero eje del debate.

"Hay que ser claros con la población: esta gente no viene a comprar el territorio. Le interesa lo que hay en el territorio", afirmó.

Según su interpretación, una modificación de las reglas actuales podría generar un escenario donde determinados grupos económicos tengan mayor libertad para decidir el destino de recursos estratégicos.

"Compran la inviolabilidad de la propiedad privada. En mi propiedad privada hago lo que quiero, como quiero, con los cuidados que yo quiero. Y una vez que dejo todo explotado, me voy, lo dejo caer y que el Estado haga lo que quiera, porque yo ya saqué lo que tenía que sacar", sostuvo.

Por eso vuelve a utilizar la imagen de la "uberización".

"Es decirle a mil magnates de la tecnología: les estamos poniendo la plataforma continental argentina en un celular para que ustedes, desde su pantallita, puedan apretar dónde quieren invertir, en qué provincia quieren invertir y en qué departamento quieren invertir", afirmó.

"Eso es lo que nosotros llamamos la uberización de la economía nacional", concluyó.

El campo argentino: entre la concentración y la diversidad productiva
Borsini advierte que otro de los grandes problemas del debate económico argentino es la utilización de la palabra "campo" como si representara una única realidad.

Según explica, detrás de ese concepto conviven actividades, regiones y productores con situaciones muy diferentes.

"Cuando se habla del campo, todos piensan que estamos hablando de soja, maíz, trigo y la Bolsa de Comercio de Rosario, pero la verdad es que no es así", señaló.

Analiza el dirigente que esa mirada deja afuera a miles de familias y actividades productivas que sostienen buena parte del interior argentino.

"El campo es la frutilla de Coronda, la yerba de Misiones, la uva de Mendoza, San Juan o Salta. Es todo el territorio que produce alimentos para la población interna y también para exportar", afirmó.

Desde su perspectiva, es necesario diferenciar entre sectores porque no todos enfrentan los mismos problemas ni tienen las mismas necesidades.

"Hay que empezar a inventar palabras para referirnos a ciertos sectores. Está el sector granario, que es un sector totalmente concentrado y que hoy está representado por las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace", explicó.

En su análisis, plantea que esa representación concentra buena parte de sus reclamos en la cuestión impositiva.

"Su único programa es pedir una quita de retenciones", sostuvo.

Frente a esa mirada, ubicó el trabajo de la entidad, que busca —según explicó— poner en discusión las dificultades de productores pequeños y medianos, cooperativas y economías regionales.

"Nosotros tratamos de visibilizar y generar políticas, generar diálogo con la política para interiorizarla sobre los verdaderos problemas que tienen todos esos sectores", señaló.

Uno de los puntos que más preocupa al dirigente es la pérdida de productores y la concentración creciente de la actividad.

A su entender, no alcanza con observar cuánto se produce si no se analiza quiénes producen y qué sucede con las comunidades donde esas actividades se desarrollan.

"Podés tener un número que te dice cuántas toneladas de soja se producen en Argentina, pero nosotros te estamos diciendo que la contrapartida de esas toneladas es que diez mil productores agropecuarios se caen del sistema año tras año", afirmó.

En esa línea, cuestionó que muchas veces el debate público se centre en los volúmenes de producción y no en la permanencia de las familias productoras.

"Muchos medios hablan de que hay que aumentar la producción, pero en ningún momento ponen el ojo en sostener a las familias productoras. Y ahí tenemos un riesgo: concentrar cada vez más la producción en muy pocos sectores", advirtió.

La preocupación central pasa porque esa concentración puede modificar incluso la estructura social del interior del país.

El temor, sostiene, es que Argentina avance hacia un modelo donde la producción aumente pero con menos actores y menos arraigo territorial.

La amenaza de una Argentina agroimportadora

El dirigente plantea que el riesgo no es solamente económico sino también cultural y estratégico.

Argentina, recordó, fue históricamente reconocida por su capacidad para producir alimentos.

Durante décadas se habló del país como una nación agroexportadora, aunque ese concepto generó discusiones sobre cómo se distribuían los beneficios de esa producción.

Sin embargo, Borsini advierte que el escenario futuro podría ser completamente diferente.

"Siempre se habló de la Argentina agroexportadora y eso muchas veces generó ruido en la población. Pero la realidad es que dentro de unos años podemos estar discutiendo una Argentina agroimportadora", afirmó.

Para el dirigente, que un país con las condiciones productivas de Argentina deba importar alimentos que puede producir internamente sería una contradicción profunda.

"Si no hacemos algo, dentro de un par de años vamos a estar discutiendo cómo importamos uva, cómo importamos naranja y cómo importamos alimentos que podemos producir acá", sostuvo.

Su preocupación no apunta solamente al sector agropecuario, sino al impacto que una pérdida de capacidad productiva tendría sobre las economías regionales y las comunidades vinculadas a ellas.

"Sería un ridículo para toda la población mundial", concluyó.

El potencial industrial argentino y el riesgo de una economía sin fábricas

En las exposiciones agroindustriales suele ponerse en primer plano la capacidad productiva argentina. Uno de los ejemplos más visibles es el denominado "triángulo de los fierros" del sur de Santa Fe, una región donde se concentra buena parte de la fabricación de maquinaria agrícola nacional, con localidades como Armstrong, Las Parejas y Las Rosas como protagonistas.

Para Gastón Borsini, esos encuentros muestran una fortaleza que debe ser cuidada, aunque advierte que detrás de esa imagen existe una realidad más compleja.

"Desde la Confederación y desde todos los sectores vinculados a la producción festejamos y celebramos que puedan hacerse estas mega exposiciones, que el industrial, el taller, el inversor y el argentino que produce puedan lucirse mostrando lo que fabrica", sostuvo.

Sin embargo, plantea que muchas empresas atraviesan una situación difícil y que, en algunos casos, la presencia pública no refleja completamente la realidad interna.

"Hay muchos que están haciendo una muy buena campaña de marketing para tratar de sostener ficticiamente algo que llevan en el corazón y no quieren dejar caer", afirmó.

Según explicó, detrás de esa situación hay fábricas con menor nivel de actividad, caída de ventas y reducción de estructuras laborales.

"Hay fábricas que están invirtiendo mucho en publicidad y tratando de mantenerse en las tapas de las revistas de producción, pero la verdad es que no están vendiendo nada. Y eso tenemos que aclararlo", señaló.

La apertura comercial profundiza ese escenario porque muchas industrias nacionales deben competir con productos importados sin las mismas condiciones, sostiene Borsini.

Uno de los puntos centrales de su crítica está relacionado con el ingreso de maquinaria extranjera, especialmente proveniente de China, y también con la posibilidad de incorporar equipos usados.

"Parte de la desregulación permite que entre maquinaria usada como si Argentina fuera un país que necesitara de esas máquinas", explicó.

En ese contexto, cuestionó la idea de que la incorporación de equipos más baratos siempre representa un beneficio.

"Una máquina usada a mitad de precio puede ser una buena noticia para algunos productores, pero hay que entender que esa es la contrapartida de no tener una industria nacional", afirmó.

Según su mirada, el problema aparece cuando una ventaja individual termina generando un costo colectivo.

"Yo puedo beneficiar a un productor que concentra tres, cuatro, cinco o seis mil hectáreas de soja, maíz y trigo, pero estoy dañando quizás a una localidad entera, a una industria entera que tiene cien, doscientos o trescientos empleados", sostuvo.

Para Borsini, el desarrollo no puede medirse solamente por la eficiencia económica de algunos sectores, sino por la posibilidad de generar trabajo y sostener comunidades.

"La economía es la administración de la casa y donde todos puedan llegar a tener un trabajo sustentable: llevar un plato de comida a la mesa, planear unas vacaciones, comprar bienes para su familia", afirmó.

Desde esa perspectiva, vuelve sobre el concepto que atraviesa toda la entrevista.

"Si beneficio a un solo sector de la economía, pero la contrapartida es que una industria cierre, deje doscientos empleados en la calle y esas personas tengan que ir a trabajar de Uber, ahí está justamente el título de lo que nosotros estamos queriendo decir: una uberización de la economía", sostuvo.

Otra mirada sobre la producción: entender las causas detrás de los números

Desde el espacio productivo, Borsini sostiene que una de las principales diferencias respecto de otras entidades productivas está en la forma de analizar los problemas.

Según explicó, no se trata de una cuestión de nombres o enfrentamientos institucionales, sino de una mirada diferente sobre la realidad económica.

"Nosotros no queremos hacer una diferenciación despectiva por el nombre o por la propaganda de la entidad. Pero sí tenemos una forma distinta de mirar las cosas", explicó.

Para ejemplificarlo, recordó una conversación con un periodista de un medio nacional que, según relató, le planteó que una problemática productiva necesitaba estar acompañada por estadísticas para poder ser publicada.

"Me dijo: 'Si vos no tenés números y estadísticas para desarrollar esa explicación técnica que me estás dando, no me van a dejar publicar la nota, por más que yo coincida en un cien por ciento con lo que estás diciendo'", contó.

Borsini considera que muchas veces el debate queda limitado al dato final y no analiza las causas que explican esos resultados.

"Nosotros queremos saber por qué están pasando ciertas situaciones y cómo solucionarlas", afirmó.

Para explicarlo utilizó una comparación con una problemática social.

"A mí no me interesa saber cuál es la tasa de suicidios que hay en la Argentina. Me interesa saber por qué se suicidan para saber cómo resolverlo", sostuvo.

Aplicado al sector productivo, su planteo es que una cifra positiva puede esconder problemas estructurales.

"Podés tener un número que te dice cuántas toneladas de soja se producen en Argentina, pero nosotros te estamos diciendo que la contrapartida de esas toneladas es que diez mil productores agropecuarios se caen del sistema año tras año", señaló.

Para el dirigente, esa mirada muchas veces no encuentra espacio en los grandes medios nacionales.

"Es muy difícil instalar una verdadera voz y lograr que esto se replique y se difunda", afirmó.

Por eso destacó el papel de los medios regionales y del interior.

"Si no fuese por el acompañamiento de medios como el de ustedes, las radios regionales y los portales regionales, esto no lo vas a ver en las pantallas de los canales que concentran la información nacional", sostuvo.

El reclamo a los legisladores y la búsqueda de una discusión federal sobre la tierra

La Confederación General de la Producción viene impulsando reuniones con funcionarios, diputados y senadores para instalar su postura sobre la Ley de Tierras y la situación de las economías regionales.

Borsini reconoce que hasta ahora esos contactos fueron informales y que buscan avanzar hacia un debate más institucional.

"Nosotros mantenemos diariamente diálogo con legisladores provinciales, con legisladores nacionales, con algún ministro y exministros. El problema es que son diálogos con una informalidad y una precariedad tremenda", explicó.

Por ese motivo, la entidad impulsa una coalición federal en defensa de la tierra, integrada por organizaciones productivas y otros sectores sociales.

"La coalición federal en defensa de la tierra está integrada por varias entidades y referentes de sectores productivos, excombatientes de Malvinas, parte de la Iglesia, exfuncionarios, diputados nacionales que trabajaron en la autoría de la ley actual y el Observatorio Nacional de Tierra", señaló.

El objetivo, explicó, es que los senadores puedan escuchar esos argumentos antes de definir una postura legislativa.

"Queremos que por lo menos escuchen cuáles son las opiniones de estos sectores, para que puedan tener un criterio de cómo piensa gran parte de la población que está interiorizada en este tema", afirmó.

Desde Santa Fe, puso especial atención en la posición de los representantes de la provincia.

Mencionó al senador Marcelo Lewandowski, quien según Borsini manifestó una postura contraria a la modificación de la Ley de Tierras, aunque aclaró que habrá que esperar el momento de la votación.

También cuestionó la falta de definiciones públicas de Carolina Losada y Eduardo Horacio Galaretto.

Sobre Losada, relató una situación que, según su interpretación, refleja una distancia con la realidad territorial santafesina.

"No lo digo despectivamente. Lo digo para que la gente pueda interpretar a qué nos referimos cuando hablamos de estar fuera de una realidad", aclaró.

En relación con Galaretto, cuestionó una respuesta recibida desde su entorno respecto del voto del senador. Le transmitieron que el legislador seguiría la decisión del bloque político al que pertenece.

"Nos dijeron que él iba a utilizar su voto según lo que el bloque le bajara como línea, porque él es médico, no entiende de esto y no puede tener un criterio propio", relató.

Para el dirigente, esa situación plantea un problema institucional.

"El título de senador o el cargo de senador no puede utilizarse solamente desde el oficio personal. No puede ser que porque mañana me eligen senador y soy productor agropecuario solamente voy a votar sobre lo que conozco y no voy a interiorizarme sobre otras problemáticas", afirmó.

Desde su mirada, quienes ocupan cargos legislativos tienen la responsabilidad de estudiar los temas sobre los cuales deben decidir.

"Por eso es necesario hablar con los tres senadores. No se trata solamente de una discusión política, sino de la responsabilidad que tienen quienes fueron elegidos para ocupar esos cargos", sostuvo.

Con ese planteo cerró la entrevista, insistiendo en que la discusión sobre la tierra, la producción y las economías regionales no debe limitarse a un sector específico, sino pensarse como parte del futuro económico y territorial de Argentina.

Escuchá la entrevista completa:

sábado, 11 de julio de 2026

Leila Guerriero: Lo cercano se aleja

¿Cómo había sucedido? ¿Desde cuándo mi ciudad me parecía ajena?
La avenida Corrientes, en Buenos Aires

Por: Leila Guerriero
Fue, creo, en 2009. Estaba en Portugal, por trabajo. Hacía décadas que no regresaba a Madrid, así que decidí alargar el viaje y pasar por allí. La estadía en Portugal fue inolvidable. El fotógrafo Daniel Mordzinski me llevó a una playa y sugirió tomarme fotos saltando desde una plataforma a la arena. Lo hice con tanto entusiasmo que se me rompió el taco de las únicas botas que tenía. Allí conocí al estupendo escritor mexicano Gonzalo Celorio. Yo creía que era un hombre solemne, pero pocas veces me he reído tanto con alguien como me reí con él. Cuando supo que iría a Madrid, dibujó, en una servilleta, esa ciudad para mí desconocida: aquí está el Museo del Prado, esto es Lavapiés, puedes correr por el Retiro. Y me anotó su teléfono en caso de que lo necesitara. El otro día, corriendo por el Retiro, recordé la servilleta y me pregunté por Madrid, esa ciudad en la que no vivo, que no es la ciudad del origen ni mucho menos la dramática ciudad del exilio. Ese lugar en el que sé dónde comprar pegamento para arreglar una bota, en el que saludo a los dueños de los bares y a los libreros, en el que puedo llegar a ciegas caminando a casi cualquier parte. Hace poco, en Buenos Aires, donde vivo, tuve que ir a un barrio alejado. Fui en subte, había que hacer combinación. Tiempo atrás yo conocía esas redes mejor que nadie. Pero me perdí: no recordaba qué línea tomar, dónde bajarme. Sentí pavor, tristeza: ¿cómo había sucedido, desde cuándo mi ciudad me parecía ajena? Usé el GPS, tomé la línea correcta y bajé en una zona que me resultó extranjera. Todo tenía la cualidad acuosa de una escenografía. Lo familiar era siniestro; lo cercano, desconocido. Avancé sombría, pensando qué otras cosas, con el tiempo, se transformarán en cuerpos extraños. Entonces la voz muerta del GPS dijo: “Has llegado”. Ahí estaba, había llegado a mi destino: sola, en una ciudad desconocida, sin servilleta y sin ningún teléfono al cual llamar en caso de que lo necesitara.
Foto: Ricardo Ceppi
Fuente: Diario El País

martes, 7 de julio de 2026

La televisión pública de Hungría suspende sus informativos y pide perdón por "años de mentiras"

La radiotelevisión pública de Hungría inició este martes una de las transformaciones más profundas de su historia reciente con la suspensión temporal de sus servicios informativos, una medida impulsada por el nuevo Gobierno del primer ministro Péter Magyar dentro del proceso de reforma de los medios estatales tras los dieciséis años de mandato de Viktor Orbán
Comunicado de la televisión pública húngara M1 con el mensaje "Los medios públicos no pueden mentir"

La programación del canal M1 fue interrumpida por una pantalla negra en la que aparecía un mensaje de disculpas dirigido a la ciudadanía. "Los medios públicos no deben mentir. Pedimos disculpas por haberlo hecho durante muchos años. Los medios públicos se están transformando para ser independientes y creíbles en el futuro", señalaba el texto, que concluía anunciando la suspensión temporal de los informativos.

La decisión constituye el primer paso visible de un plan que el Ejecutivo había anunciado incluso antes de las elecciones legislativas de abril. Durante la campaña, Magyar prometió desmontar el sistema de propaganda que, según denunciaba, se había consolidado durante los gobiernos de Orbán y sustituirlo por un modelo de radiodifusión pública independiente y profesional.

En sus redes sociales, el primer ministro calificó la jornada como "histórica" y aseguró que la etapa de la propaganda estatal había terminado. "Mentían de noche. Mentían de día. Mentían en todos los canales. Eso se ha acabado", escribió poco después de la interrupción de las emisiones.

Comienza la reorganización de los medios públicos
Antes de que apareciera el mensaje en pantalla, la nueva dirección provisional de los medios públicos había difundido un comunicado explicando que la suspensión de los informativos forma parte del proceso de reorganización de toda la estructura audiovisual estatal.

Según ese documento, los responsables recién nombrados deberán revisar el funcionamiento de los medios públicos, garantizar una transición ordenada, eliminar la utilización propagandística de los servicios informativos y poner en marcha una renovación profesional que permita recuperar la credibilidad, la objetividad y la independencia editorial.

La medida no afectó únicamente a la televisión. La radio pública Kossuth también suspendió sus boletines informativos y pasó a emitir únicamente contenidos culturales y musicales mientras avanza el proceso de reorganización.

Horas después, la televisión reanudó sus emisiones, aunque sin recuperar los espacios de noticias. En lugar de los informativos habituales, el canal comenzó a emitir una programación basada en películas.

Nuevos directivos hasta la aprobación de la ley
La suspensión coincidió con el anuncio de los responsables interinos que dirigirán los distintos organismos públicos hasta que entre plenamente en vigor la nueva legislación sobre medios.

Entre los nombramientos destacan Zsófia Mészáros como responsable de los servicios informativos digitales, Balázs Bodacz al frente de la dirección de informativos y György Kerényi como director de la Radio Húngara.

Estos cargos permanecerán al frente de las instituciones durante el período de transición, mientras el Parlamento desarrolla la nueva arquitectura legal destinada a sustituir el sistema vigente desde la llegada de Orbán al poder.

El contexto político de la reforma
Tres días después de las elecciones del 13 de abril, Péter Magyar fue entrevistado por primera vez en la radio y la televisión públicas tras cerca de un año y medio sin recibir invitaciones, incluido todo el período electoral.

Durante aquella entrevista, que estuvo marcada por un fuerte enfrentamiento con los periodistas, el entonces primer ministro electo adelantó las medidas que finalmente comenzaron a aplicarse este martes.

En aquella ocasión aseguró que la labor de los medios públicos "le habría encantado a Goebbels y a Corea del Norte", en referencia al grado de control político que, a su juicio, existía sobre la información difundida por la radiotelevisión estatal.

Dieciséis años de control político
Durante los gobiernos de Viktor Orbán, entre 2010 y 2026, los medios públicos fueron objeto de un fuerte control institucional.

Diversas organizaciones internacionales y entidades de defensa de la libertad de prensa denunciaron durante esos años que la televisión y la radio estatales actuaban principalmente como instrumentos de comunicación del Ejecutivo y del partido Fidesz.

La campaña electoral de este año fue uno de los ejemplos más citados por la oposición. Aunque las encuestas situaban a Magyar como favorito para ganar las elecciones con su partido Tisza, los medios públicos evitaron entrevistarlo o invitarlo a sus programas durante toda la campaña.

En 2011, el Gobierno de Orbán impulsó una nueva ley de medios, ampliamente cuestionada tanto dentro como fuera del país. Sus críticos sostenían que limitaba el pluralismo informativo mediante la creación de un Consejo de Medios cuyos integrantes eran designados por personas próximas al partido gobernante.

Cinco días antes de la suspensión de los informativos, el nuevo Gobierno destituyó al presidente de ese organismo, András Koltay.

La nueva Ley Audiovisual
A finales de junio, el Parlamento aprobó la legislación que servirá de base para la reforma del sistema audiovisual público.

La norma elimina las actuales entidades MTVA y Duna Médiaszolgáltató Nonprofit Zrt. y crea una nueva Junta Independiente de Medios Públicos.

Tres de sus integrantes serán propuestos por organizaciones profesionales del sector y elegidos por el Parlamento para mandatos de dos años, mientras que los seis miembros restantes procederán de propuestas políticas.

La nueva estructura incluirá además una Corporación Húngara de Radio y Televisión, que sustituirá a los organismos anteriores, junto con una Agencia de Noticias Húngara renovada.

También se modificará el funcionamiento del Consejo de Medios. El nuevo órgano estará compuesto por siete miembros: tres designados a propuesta del partido de gobierno, tres por la oposición y un presidente elegido mediante concurso público.

El Ejecutivo insiste en que la transformación institucional dependerá del Parlamento y no del Gobierno, y sostiene que el objetivo es reforzar la independencia de los medios públicos y adaptar la legislación para facilitar, entre otras cuestiones, el acceso a fondos europeos.

Restricciones a la publicidad política de odio
La nueva legislación también introduce importantes cambios en materia de publicidad.

Queda prohibida la publicidad política fuera de los períodos oficiales de campaña y se veta cualquier contenido que promueva el odio o atente contra la dignidad de las personas.

Asimismo, se endurecen las normas relativas a la publicidad exterior, limitando los lugares donde podrán instalarse soportes publicitarios.

Los municipios dispondrán de nuevas competencias para restringir la colocación de anuncios en determinadas zonas consideradas de especial valor urbano o paisajístico.

Todos los soportes que incumplan la nueva normativa deberán ser retirados antes de que finalice el año.
Los medios públicos no pueden mentir.
Pedimos disculpas
por haberlo hecho durante muchos años.
Los medios públicos se están transformando ahora
para que en el futuro sean independientes y creíbles.
El servicio de noticias queda suspendido temporalmente.
¡Sigan con nosotros! 
(tradución del texto de la pantalla)
Una transformación que también afecta a los medios privados
La reforma no se limita a la radiotelevisión pública.

Ágnes Urbán, directora del centro de análisis Mérték Médiaelemző Műhely, sostiene que durante los años de Orbán la ciudadanía recibía una información claramente alineada con el Gobierno.

Según explica, la línea editorial mantenía un discurso contrario a la Unión Europea y a Occidente, mientras la oposición aparecía sistemáticamente retratada de forma negativa.

La especialista considera que la información difundida por los medios públicos era "completamente sesgada y propagandística".

El Gobierno ya ha comenzado además a renovar las direcciones de los organismos públicos mediante procedimientos que, según asegura, incorporarán consultas abiertas y participación de todos los partidos con representación parlamentaria, además de organizaciones de la sociedad civil.

Mientras se desarrolla ese proceso, los nuevos directivos interinos han iniciado cambios internos que incluyen despidos de editores, presentadores y redactores de los servicios informativos.

De acuerdo con diversos medios húngaros, algunos trabajadores fueron obligados a abandonar las instalaciones inmediatamente después de recibir la notificación de su cese, sin tiempo siquiera para recoger sus pertenencias.

El simbólico regreso de las emisiones
La radio Kossuth, conocida durante años por emitir cada viernes entrevistas con Viktor Orbán, permaneció en silencio durante buena parte de la tarde antes de sustituir sus programas por música clásica.

En televisión, el canal M1 mantuvo durante horas el mensaje de disculpas y de anuncio de la reforma.

Las emisiones regresaron a las 19.56 horas, un horario elegido deliberadamente por su carga simbólica. Según explicó Péter Magyar, la referencia aludía a la revolución húngara de 1956 contra la dominación soviética, de la que este año se cumplen siete décadas.

La primera película emitida tras la reanudación fue A tanú (Un testigo), una sátira rodada en 1969 sobre un régimen comunista dictatorial que permaneció censurada durante diez años.

Un proceso que apenas comienza
Para Ágnes Urbán, la suspensión de los informativos representa únicamente el inicio de un proceso mucho más amplio.

La experta prevé varios meses de trabajo hasta que se redacte definitivamente la nueva ley de medios y se complete el debate público previsto para el otoño.

Ese proceso incluirá consultas con profesionales del sector, organizaciones civiles y representantes políticos para definir el futuro modelo de radiodifusión pública.

Optimismo entre periodistas y sectores críticos
La derrota electoral de Orbán ha generado expectativas en numerosos ámbitos que durante años denunciaron la concentración de poder impulsada por Fidesz.

Además de periodistas, también jueces, organizaciones no gubernamentales, universidades y colectivos sociales esperan que las reformas permitan recuperar mayores espacios de independencia institucional.

Urbán señala que entre muchos profesionales de la información existe un ambiente de entusiasmo tras años de campañas de descrédito y presión política.

La evolución de Hungría en los índices internacionales refleja ese deterioro. En la clasificación de Reporteros Sin Fronteras, el país descendió desde el puesto 23 que ocupaba en 2010 hasta el lugar 74 en 2026.

Se desmorona el ecosistema mediático afín a Fidesz
La analista también observa una rápida desintegración del entramado de medios privados vinculado al anterior Gobierno.

Aunque esperaba que muchas empresas resistieran durante más tiempo gracias a las reservas acumuladas, la retirada del respaldo político y económico ha acelerado cierres, despidos y fuertes recortes.

Algunos periódicos, como Magyar Nemzet y varios diarios regionales, han reducido notablemente su actividad o han pasado a publicarse con periodicidad semanal.

La oposición denuncia un exceso de poder
Las reformas impulsadas por Magyar han sido duramente criticadas por dirigentes del antiguo Gobierno.

Viktor Orbán aseguró en redes sociales que el nuevo Ejecutivo está dando "otro paso hacia el autoritarismo" e invitó a sus seguidores a informarse a través de Hír TV.

Por su parte, Balázs Orbán cuestionó que el primer ministro intervenga directamente en la programación de la televisión pública.

Al mismo tiempo, Fidesz intenta movilizar a sus simpatizantes contra otras reformas impulsadas por el Ejecutivo, entre ellas la modificación constitucional destinada a relevar al presidente Tamás Sulyok, quien continúa negándose a dimitir.

La tensión política aumentó además tras la detención temporal del influencer prorrégimen István Szakács, conocido por haber amenazado con promover una revuelta popular en caso de que Viktor Orbán fuera arrestado.

El objetivo: recuperar la independencia editorial
El Gobierno sostiene que todas estas reformas persiguen reconstruir la independencia editorial de los medios públicos, crear una nueva autoridad reguladora y garantizar un funcionamiento profesional alejado del control partidista.

Tras la victoria electoral de Magyar, más de noventa periodistas de la agencia estatal MTI expresaron públicamente su apoyo a la recuperación de la autonomía profesional y reclamaron que las redacciones vuelvan a trabajar con criterios periodísticos independientes.

Con la suspensión temporal de los informativos y el inicio de la reforma institucional, Hungría abre ahora una nueva etapa en la que el éxito del proceso dependerá de la aplicación efectiva de las nuevas normas y de la capacidad de las futuras instituciones para recuperar la confianza de una ciudadanía acostumbrada durante años a unos medios públicos profundamente politizados.
Fotos: Tibor Illyes, EFE y Marton Monus, Reuters
Fuentes: Agencias EFE, Reuters, El País

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