jueves, 23 de mayo de 2024

Mario Piazza 1956 -2024

"En el día de hoy falleció el cineasta rosarino Mario Piazza", escribió su hermana Silvana, en Facebook. 
“Me siento un mensajero de la escuela que llevaron adelante Olga y Leticia Cossettini”…
Nacido en Nueva York, el 23 de septiembre de 1956, vive en la ciudad de Rosario, Argentina, desde los diez meses de edad. Tenía 21 años cuando completó su cortometraje "Sueño para un oficinista" (1978), el que fue exhibido en los recitales del grupo de rock Irreal, que ejecutaba "en vivo" la banda sonora del film.

Sus filmes "Papá gringo" (1983), "La Escuela de la Señorita Olga" (1991) y "Cachilo, el poeta de los muros" (1999/2000) han tenido considerable difusión y reconocimiento en festivales y medios culturales, sin llegar ninguno a ser exhibido en salas del circuito comercial.

Fue director de los Concursos Municipales de Cine (1987 y 1988) y Presidente del Jurado del Festival Latinoamericano de Video de Rosario en sus cinco primeras ediciones, de 1993 a 1998.

Trabajó para la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario, desde su fundación, en 1984, hasta fines de 2016. Ha conducido el Taller de Producción Documental 2001 del Centro Audiovisual Rosario, dependiente de la Secretaría Municipal de Cultura, y en 2003 fue docente invitado de la Carrera Documental de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba.

Le han dedicado sendas muestras retrospectivas los festivales de Cine Súper 8 de Bruselas y de Barcelona (1984), la Escuela Municipal de Artes Plásticas "Manuel Musto" (1996), la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA (1999), el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (2001), el 8º Festival Latinoamericano de Video de Rosario (2001) y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba, 2007), la Universidad Abierta Interamericana sede Rosario (2010), el Departamento de Culturas Ibérica y Latinoamericana de la Universidad de Stanford (2015) y la sección de cine Super 8 del Festival de Cine de Mar del Plata (2016).
"Efectivamente, yo creo que hay una analogía entre las formas de un cineasta en sus películas y su forma de expresión verbal. Me gustaría ser más prolífico y también más locuaz. Pero a la vez no quiero resignar una cierta profundidad en los filmes que haga. Y eso demanda tiempo", Mario Piazza
Fue declarado Cineasta Distinguido de la Ciudad por el H. Concejo Municipal de Rosario, el 6 de octubre de 2004.

En diciembre de 2010 fue designado Presidente de la recién creada Asociación Rosarina de Documentalistas, ARDoc.

Entre 2001 y 2016 ha sido editor del boletín independiente Cineastas Rosarinos, que, distribuido por correo electrónico, estaba dirigido a los realizadores y estudiantes de medios audiovisuales de la ciudad de Rosario. Como una continuidad de ese boletín lleva adelante hasta el presente una página de Facebook con el mismo nombre y propósito.

En 2017, Piazza estrenó el documental Acha Acha Cucaracha, donde documentaliza el arte de Cucaño, un grupo alternativo que existió en la ciudad de Rosario, compuesto por jóvenes integrantes que dieron algo de luz a la época de la dictadura, atacando las bases culturales de una sociedad que había llegado a prohijar las peores atrocidades como si fueran males menores.
Todas las crónicas mencionan tu nacimiento en Nueva York y tu llegada definitiva a Rosario a los diez meses de edad. ¿Por qué naciste ahí, y por qué terminaste en Rosario?
A mi padre le salió en 1955, recién recibido como médico, una oportunidad de trabajo y desarrollo profesional en un hospital de Nueva York. Todavía no estaba casado con mi madre. De modo que se casaron medio "de apuro" y se fueron para esa ciudad. Allí fui concebido y parido, como un rosarino exiliado desde el inicio. Y una cierta sensación de "extranjeridad" me ha acompañado casi todo el tiempo, en casi todos lados.

En 1973 ganaste un premio nacional en las Olimpíadas matemáticas. Siendo que fue tu primer amor, ¿por qué la cambiaste por el cine? ¿Y cómo influyó la matemática en tus películas?
Estudié en Ciencias Exactas (en la Universidad Nacional de Rosario) pero no completé la carrera. Al principio tenía facilidad para las matemáticas y lo de la Olimpíada fue como un juego, los desafíos que planteaban los problemas de la competencia eran ésos. Pero la carrera no lo era, y en la medida en que avanzaba en los estudios cada vez me costaba más y cada vez menos entendía para qué quería aprender lo que estaba tratando de aprender. Ya había hecho mis primeros cortos y descubría mi vocación por el lado del cine, aunque en ese momento no le llamase vocación. Todavía no había escuelas de cine en Rosario ni en la provincia: la de Santa Fe acababa de cerrar. Estábamos bajo dictadura y el clima era bastante cerrado. Cuando cambiaron el plan de la carrera de Ingeniería y le agregaron un año, abandoné los estudios para dedicarme al cine por la propia, lo que significó poco menos que un salto al vacío.

Hoy ya ni me acuerdo cómo se resuelven una derivada o una integral, cosas que en su momento sí las supe. Pero pienso que acaso haber ejercitado la mente como para entender aquellas abstracciones puede haberme ayudado para pensar las cosas de otra manera y acaso esto pueda haberme servido en la realización de mis filmes.
Fernando G. Varea, responsable de espaciocine.wordpress.com, escribió: "Me vienen a la memoria varias anécdotas y recuerdos con Mario Piazza pero prefiero compartir esta nota publicada en 2017 en la que habló conmigo de toda su obra, desde sus primeros cortos hasta Acha Acha Cucaracha. En los últimos tiempos había comenzado a trabajar en un documental sobre Araldo Acosta, obrero de la construcción rosarino que llegó a dirigir dos largometrajes en super 8. Gran tristeza su partida" 
Con ojos de videotape
Mario Piazza se apresta a estrenar un nuevo documental, Acha Acha Cucaracha, sobre Cucaño, el grupo rosarino de arte experimental. Un recorrido por la trayectoria y la mirada de un realizador audiovisual que está siempre atento a descubrir tesoros ocultos en la ciudad.

Un difusor de hechos semiolvidados por la historia oficial. Un descubridor de pequeños-grandes tesoros que guarda la memoria de la ciudad. Un cineasta que ha sabido expresar sus inquietudes alternando la vivacidad de la experimentación y el rigor del documental. Todo eso es Mario Piazza, quien acaba de terminar su nuevo trabajo, Acha Acha Cucaracha: buen pretexto para recorrer con él su valiosa obra.

Filmando por un sueño
Los comienzos de su vocación como realizador audiovisual se unen a sus estudios de ingeniería electrónica. "Tenía facilidad para las matemáticas —recuerda— y había un mandato familiar por el cual había que tener una profesión «seria». Mi padre era cirujano y mi abuelo ingeniero, así que empecé a estudiar ingeniería hasta que se me llenó el bocho de ecuaciones que no sabía para qué usaría". Consecuencia de aquello son hoy "cierto ejercicio del orden" y una afición por los sudokus.

Pronto llegaron los cortos en súper 8 El hombre de acero (1976) y Sueño para un oficinista (1978), con trazos de libertad y ensoñación inusuales en el cine argentino de la época. El primero, sobre un Superman sin suerte, "fue como un juego —comenta—, realizado en la Semana Santa del 76, a una semana de iniciada la dictadura". Filmaban con los actores disfrazados en la calle, despertando en una oportunidad la curiosidad de policías que bajaron de un patrullero para luego (por fortuna) continuar su camino.

El otro, Sueño para un oficinista, era una fábula urbana que planteaba la necesidad de zafar de una vida gris (algo que podría decirse que caracteriza a las personas retratadas en sus documentales). Sin colorímetro y con un par de escenas sobreexpuestas, el filme capitalizó errores a favor del clima onírico, ganándose el interés de un público impensado, ya que solía ser exhibido en recitales del grupo Irreal.

De esos primeros años son también dos trabajos que realizó junto al artista plástico Daniel Scheimberg: Historia de un pintor (1980) y Hacia un cubismo cinematográfico (1978). Para este último intentó reunir, con espejos y dos filmadoras, dos puntos de vista diferentes en un mismo encuadre, "algo que ahora —confiesa— puede hacerse fácilmente con una computadora".

Hacia el documental
Indagando en los motivos por los que jóvenes e intelectuales solían reunirse en el tradicional bar, Savoy (1980) surgió de un trabajo práctico para un taller, aunque influyó en los intereses de Piazza. "Cambié ficción por documental", reconoce.

Hoy esa suerte de encuesta puede valorarse como testimonio de la época: uno de los concurrentes, por ejemplo, pone en evidencia la falta de democracia con algo tan simple como su actitud sorprendida porque le están pidiendo su opinión sobre algo.

Después vino Papá Gringo (1983), surgido de un contratiempo: una demora imprevista para viajar a Brasil estimuló a Piazza a aprovechar la estadía forzosa en Bogotá para documentar la labor de un ciudadano estadounidense (a quien había conocido en un festival), que ayudaba a chicos librados a su suerte en las calles. Recuerda que, cartas mediante, prolongó su amistad con él, y que poco después Héctor Molina y Gustavo Postiglione harían Cabecita negra (1984), "de similar temática pero ya en Rosario y sin ningún «gringo» salvador".
La serena escuela de las Cossettini
Hoy muchos saben quiénes fueron las hermanas Olga y Leticia Cossettini, pero a mediados de los 80 la experiencia de estas educadoras en una escuela del barrio Alberdi no había tenido difusión suficiente. El aporte de La escuela de la señorita Olga (1991), que reunía testimonios de sus ex alumnos y de las propias educadoras, fue decisivo.

"Esa historia se me cruzó en el camino —rememora—. Beatriz Vettori, que tenía un taller de arte para chicos y jóvenes, debía asistir a un encuentro internacional en Brasil y quería llevar un documento del ejemplo de la escuela de las Cossettini. Al principio había pensado en llevarlas a ellas, pero estaban muy ancianas. Entonces me pidió filmar testimonios que pudieran ser proyectados. Y lo hice en súper 8, que era lo que yo conocía. Cuando Tristán Bauer vio el material decidió apoyarme para hacer el documental en 16 mm".

El formato ayudó a la forma: los luminosos recuerdos parecían plasmarse de manera impar en el filme. "No sería lo que es sino fuera por esa imagen, esa textura", dice Piazza. Y piensa que, a la vez que hacía un documental, estaba retratando la escuela a la que le hubiera gustado asistir, o a la que le hubiera gustado que asistiera su hija.

En debates en escuelas, los estudiantes suelen asombrarse ante los recuerdos de los ex alumnos, así como por las tomas en colores de décadas atrás (registradas por iniciativa de Hilarión Hernández Larguía). Una de ellas consigna el momento en el que Olga Cossettini cuenta que cuando aquellos niños, ya hombres, armaron una cooperativa, les preguntaron dónde lo habían aprendido y respondieron: "En la escuela de la señorita Olga".

Mario recuerda también a Leticia: "Preciosa", dice, revelando que Bauer había quedado enamorado de ella y que, cuando la mujer asistió al estreno, cumplió el pedido de no hablar hasta después de la proyección, para no deslucir la película con su luz propia. No hace mucho, Mario Piazza descubrió fascinado en la web que La escuela... forma parte de una videoteca anarquista en Suiza.
Tras las huellas de Cachilo
Cachilo, el poeta de los muros (1999, documental sobre Higinio Maltaneres Cachilo, poeta marginal que escribía grafitis en paredes del centro rosarino, fallecido en 1991) fue su primer trabajo en video. El interés por el personaje partió de algunos rasgos en común: "No el arrojo de vivir en la calle —aclara—, sí la mezcla de ermitaño y persona necesitada de comunicación".

El primer paso fue salir con la cámara a registrar los escritos de Cachilo; luego recogió testimonios de quienes lo conocieron, incluyendo recordados referentes de la cultura rosarina como Norberto Campos y Gary Vila Ortiz.

Piazza había barajado la idea de hacer un documental tradicional, pero el filme fue ganado por las declaraciones en plena calle y las ocurrencias del barbado antihéroe. "En la edición fui podando las partes serias", se acuerda.

Cachilo, el poeta de los muros tuvo un concurrido estreno en el Centro Cultural Parque de España y, de algún modo, anticipó el estado de desamparo y desmoralización que asaltó a los argentinos meses después.
Echando a rodar la propia historia
Madres con ruedas (2006) fue, sin dudas, su proyecto más personal. Realizado junto a su mujer Mónica Chirife, abordó el desafío de la maternidad en mujeres con discapacidad motriz, incluyendo la experiencia de la propia pareja. "Con esta película me nació el concepto de reciclado —explica—. Mi vida junto a Mónica me limitaba para salir a la aventura así nomás. Entonces, asumir el tema de mi propia vida junto a ella era una forma de cumplir la vocación, convirtiendo lo que se tiene a mano en otra cosa".

Como en todos sus documentales, el afán informativo se cruza con la sensibilidad y el afecto que terminan ganando al espectador. Durante su exhibición en el cine Monumental, Mónica se presentaba al terminar cada función para escuchar los comentarios de la gente. "Me gustó que buscara ese feedback", evoca Mario.

Cuando viajaron a presentar la película a Brasilia, apenas llegados al cine se toparon con una espectadora que, al grito de "¡Mónica!", se mostraba encantada de descubrir a quien la había conmovido dentro de la sala. Algo similar ocurrió cuando Mundo Alas (2008) se presentó en Rosario y León Gieco (quien, evidentemente, había visto el filme) se acercó a saludarla como si la conociera.

A pesar de estas cálidas devoluciones, Piazza confiesa que la película no cumplió con algunas de sus expectativas: "Pensaba que iba a tener presencia en los festivales más importantes, o, como les ocurría a algunos colegas conciudadanos, que empezarían a convocarme de la TV estatal. Sirvió para tomar conciencia del propio lugar. Era como obligarme a algo que no era lo mío".

Piazza ataca de nuevo
Resulta más que apropiado que su nuevo documental tenga un título extraño: Acha Acha Cucaracha era el grito de guerra de Cucaño, juvenil grupo de arte experimental rosarino que provocaba con canciones y performances en lugares inesperados (como el bar VIP y la iglesia Nuestra Señora del Carmen en nuestra ciudad o la Plaza de la República en San Pablo), entre 1979 y 1982. Sin voz en off, con mínimos textos impresos para situar al espectador en el tema, agrupa testimonios de integrantes de aquella pandilla cuyas intervenciones fusionaban el desparpajo de los espectáculos de Tortonese y Urdapilleta con la modalidad de los escraches callejeros.

Piazza echó mano a sus pilas de papeles con anotaciones ("no tengo buena memoria y pienso que improbablemente vayan a servir alguna vez") y a algunos ensayos que se habían escrito sobre el tema. "Una de las primeras personas que entrevisté, Patricia Espinoza, Tero Gordo en el grupo Cucaño, sugirió que me hiciera una cuenta en Facebook. Y tenía razón: sirvió para la investigación y al poco tiempo me contactó Adriana Briff contándome un hecho cucaño que había presenciado".

Alguien sugiere en el filme que la declamación ideológica no basta si no se es revolucionario en términos de producción artística, reflexión que Piazza comparte, recordando lo dicho por Glauber Rocha: "Sería como envasar jugo de coco en botellas de Coca Cola". Admite que "algunos los acusaban de cierta frivolidad, pero el momento era bastante grave como para agregarle gravedad. A mí Cucaño me parece la respuesta más cabal al agobio de la dictadura. Ese modo irrespetuoso e irreverente era opuesto a la onda que querían imponer desde el poder".

En el filme no se ve ahora a los cucaños abatidos o arrepentidos: Carlos Ghioldi, Pepitito Esquizo, por ejemplo, aparece participando con entusiasmo de reivindicaciones sociales en la actualidad, y Marinero Turco (quien prefirió reservarse su nombre de pila) da su testimonio sonriente en medio de bártulos acumulados en el cuarto de una pensión. "Una de las ideas de la película era tender un puente entre los jovencitos que eran en aquella época, algunos con militancia en el PST, y los adultos que son ahora. En general, reivindican ese pasado", celebra Mario.

El rodaje le deparó sorpresas, como cuando Beatriz Vignoli se puso a cantar espontáneamente una canción que, dice el realizador, "me sonaba conocida pero no había tenido forma de encontrarla en internet". O el encuentro en Italia con Guillermo Giampietro, "uno de los cucaños fundamentales, autor del mágico nombre del grupo". O la posibilidad de sumar un único registro fílmico en súper 8, obra de colegas porteños. "Hubo un rollito perdido que tal vez aparezca más adelante, de una intervención de Cucaño. Aunque no sé si será verdad —se ríe—, ya que me lo comentó uno de los cucaños más mitómanos". Y resguarda el valor del mito, a partir de que en su filme alguien dice no estar seguro si un hecho sucedió realmente: "La creatividad de la gente, que dice recordar eventos que no ocurrieron, es como una extensión de la obra de Cucaño", comenta.

La época era oscura y la memoria tiende a la nostalgia, sin embargo Acha Acha Cucaracha —subtitulada Cucaño ataca de nuevo— tiene momentos risueños: "Siempre es bueno pasarla un poco mejor, dentro de lo posible. Una adustez demasiado acendrada es medio fascista, contraria al sentido de lo que uno está retratando", dice Piazza.

Más allá de la importancia de haber contado con el sostén de Espacio Santafesino ("un privilegio"), flotan la inquietud del apoyo estatal a expresiones libertarias o contestatarias ("En el museo español Reina Sofía se presentó una investigación que incluía a Cucaño, lo cual es planteado en la película como paradójico") y la pregunta: ¿en qué expresiones culturales podría decirse que subsiste hoy el espíritu de Cucaño? "No sé —duda—. Habrá que ver qué pasa cuando la vean los jóvenes ahora".
Nota publicada el 5 de febrero de 2017, en el Suplemento Más del diario La Capital
El cine, como un juego
Mario Piazza es director, cineasta, documentalista, realizador audiovisual, aunque él prefiere definir su oficio como un juego, que disfruta tanto como cuando resolvía problemas matemáticos en la secundaria
Por: Marcela Isaías
Mario Piazza es director, cineasta, documentalista, realizador audiovisual, aunque él prefiere definir su oficio como un juego, que disfruta tanto como cuando resolvía problemas matemáticos en la secundaria. Las maestras y los maestros lo conocen más por ser el autor de La escuela de la señorita Olga, un documental que hace memoria sobre la tarea pedagógica de las hermanas Cossettini. Y por estos días por el estreno de la película sobre Cucaño (Acha Acha Cucaracha), la historia de arte experimental que protagonizaron jóvenes rosarinos en plena dictadura. "La mirada la he posado sobre gente que intenta una alternativa, que lleva adelante su propio modo de hacer las cosas", dice cuando habla de las personas o hechos a los que sale al encuentro con su cámara.

Mario Piazza nació en 1956 en Nueva York y desde 1998 tiene también la nacionalidad argentina. "La historia contada de forma graciosa es que mis padres se casaron de apuro, pero el apuro no era que mi madre estaba embarazada sino que a mi padre le salió una oportunidad de ir a trabajar a un hospital de EEUU. Vivieron dos años en Nueva York, justo para encargarme y parirme allá. Volví con 10 meses. Mi hermana Silvana ya estaba encargada, nació en Rosario, ella es mixta", se divierte contando esa historia.

Una sola vez volvió a su lugar de nacimiento. Fue hace 33 años, pasó frente a la casa donde estuvo de bebé con su familia y se sacó una foto para el recuerdo.

La escuela primaria la cursó en el Colegio San Bartolomé, más conocido como Colegio Inglés, y el secundario en el Politécnico, donde disfrutaba resolviendo problemas, tanto que hasta fue campeón de una de las olimpíadas de matemática. Más tarde se anotó en la carrera de ingeniería electrónica, que cursó por tres años. A esa altura ya había descubierto que lo suyo pasaba por tener una cámara en mano. La práctica y una particular sensibilidad para relacionarse con el mundo y su humanidad completaron su perfil de realizador audiovisual.

No es la primera vez que lo cuenta, pero no deja pasar la oportunidad cada vez que puede para repetir que haber filmado La escuela de la señorita Olga le permitió de alguna manera participar de una escuela que le hubiese gustado tener.

¿Cómo pasaste de la matemática al cine?
Había una cosa en común entre una y otro, porque aquello de la olimpíada de matemática y la resolución de esos problemas eran como un juego, y eso es algo común con el hacer cine. No es que yo fuera un devoto de la matemática... Me resultaba fácil la resolución de problemas, eran para mí como las páginas de entretenimiento de un diario.

Y cursaste tres años de ingeniería...
Fue como una continuidad porque la Facultad de Ingeniería forma parte del mismo edificio que el Politécnico. Hice hasta 5º año en la secundaria, había una opción de hacer dos años más para recibirse de técnico, pero yo quise pasar a la facultad, a ingeniería electrónica. Me fue fácil porque tenía cierta facilidad. Pero esa facilidad se me fue acabando, a la vez que surgía que la vocación mía venía por otro lado. Para 1978 ya había hecho una pequeña peliculita, Dolor de cabeza; luego El hombre de acero y después Sueño para un oficinista, que tuvo más trascendencia. El estreno de esa película lo pensé como mi despedida de la facultad. Fue cuando dejé la facultad para dedicarme exclusivamente al cine. Había una ambivalencia de parte de mis viejos. A mi padre, fundamentalmente, no lo convencía que no siguiera una carrera de las "serias" ("se usaba ese término", aclara y se ríe) y además no existía la carrera de cine. Cuando se abrió la Escuela de Cine, aquí en Rosario, entré en el plantel docente ¡Con lo que me hubiera hecho falta unos seis años antes tener una escuela de cine a la que ir como alumno!
¿Y cómo te formaste?
Con la práctica. El súper 8 para mí fue una escuela. Filmaba y filmaba muchas operaciones, algo que tenía que ver con la profesión de mi viejo, que era cirujano. Filmaba muchas operaciones que les servían a los médicos y a mi viejo para mostrarles a los colegas en los congresos. Eso me dio práctica de la cámara. Pero antes que eso creo que fue importante la familiaridad que tenía con la cámara desde chiquito, porque mi viejo tenía una filmadora de 8 mm, tenía la cercanía de una cámara y alguna vez la usé. Hay una foto que tengo, que guardo como tesoro en mi estudio que con 8 o 10 años, no sé exactamente, estoy empuñando una cámara, mirando por el visor. Creo que en ese momento no había osado a tocar el botón, era cara la película. No es como ahora que no pasa nada si grabás, antes, con el fílmico, era un pequeño presupuesto.

¿Te acordás lo que viste esa primera vez?
Ni me acuerdo de esa situación, salvo a través de la foto. Estábamos junto al río, en una parte de arena, estoy sentado en el Bergantín, en el auto que teníamos, en el asiento de atrás, que se podía retirar y poner como sofá en cualquier momento y lugar, en este caso en la arena.

Además de la práctica, del oficio, ¿qué más buscabas para formarte?
Leí libros y estaba abonado a una revista específica sobre súper 8. Para nosotros era casi como una fe, una mística con el súper 8. Pensábamos que íbamos a hacer como una especie de revolución. Ahora, visto a la distancia, era tan limitado en comparación con el digital, pero en ese momento era lo que nos ponía el cine a nuestro alcance. Para hacer cine de 35 mm había que estar dentro de la industria y atenerse a las reglas de la producción del sistema. El mismo 16 mm era muy caro. El súper 8 era una manera de democratizar el cine. Como dijo Jean Cocteau "el cine será un arte cuando sus elementos sean tan baratos como lápiz y papel".

Ahora los chicos filman, juegan, experimentan con el celular...
Me hace acordar a la frase de una entrevista para la película de Cucaño (Acha Acha Cucaracha) que no entró. Es con el científico Marcelo Roma, que es bioquímico. Asociando su profesión con su experiencia en Cucaño coincidió en este concepto: "La verdad surge de la libertad". Fue precioso pero no le encontré lugar para meterla. Es material para los extras de un dvd o una segunda parte. Filmamos 48 horas de película, para una hora y 15 final. Eso nos lo permite la tecnología, porque el súper 8 no, ni qué hablar otros formatos cinematográficos 16, 35... prohibitivos.

¿Cómo fue tu experiencia como profesor?
Nunca di clases. Salvo unos pequeños cursos, tallerista, de cine documental. Y una vez que conté a los alumnos mi experiencia de la visita a la Escuela de Cine en Cuba, pero nunca tuve una materia, una cátedra a mi cargo. No sé cómo se hacía, tal vez por el temperamento pero también el hecho de que no había aprendido cine en una escuela. Había profesores que aprendieron a dar clases sin haber ido a una escuela (de cine), pero yo no sabía cómo enseñar cine. Quizás hay una especie de desconfianza a que se pueda enseñar cine. Hay algunos cineastas que opinan... ¡Ah pero si fue nada menos que Manuel Antin, que es director de una Escuela de Cine, que dice que el cine no se aprende en un aula sino en los pasillos de la escuela.
Hay todavía alguna resistencia a llevar el cine a las escuelas, salvo para ver ciertas películas y documentales. ¿Por qué crees que ocurre eso?
Y cuando se ven documentales son los didácticos. De repente me acuerdo de una frase de Leticia (Cossettini) que esta al final de la película (La escuela de la señorita Olga): "Resulta siempre peligroso abrir los ojos a alguien para que se encuentre con la verdad". Puede ser que venga por ese lado. Si fuera por mí llevo más cine a la escuela, pero no soy ministro... A propósito de ministros, ¿cómo le pusieron tantos votos? Si el tipo ha dicho como un logro de la gestión de él "que cada día hay un nuevo pibe preso".

¿Qué te provocan esos dichos de Esteban Bullrich?
Horror, espanto.

La escuela de la señorita Olga; Madre con ruedas; Cachilo, el poeta de los muros y Acha Acha Cucaracha (Cucaño) ¿Qué tienen en común y qué las distingue a cada una?
Tienen en común que las hice yo y que algo de uno se expresa a través de los documentales. Uno retrata una realidad, pero desde un propio punto de vista. Un documental registra el encuentro de una persona, el realizador, con otra persona, una realidad o un hecho. Lo que tienen en común las distintas películas que hice es el realizador; y un punto de vista, la mirada. La coincidencia puede ser esa: que la mirada la he posado sobre gente que intenta una alternativa, que lleva adelante su propio modo de hacer las cosas. Ya sea las maestras Cossettini con esa forma de enseñar distinta al común de las escuelas de la época. La querida amada Mónica que sobrellevó su adversidad para ser mamá nada menos y para amar a uno que está aquí presente. Y Cachilo, el poeta de los muros, tan jugado y admirado por muchos actores de la cultura rosarina por su osadía. Que podría ser que deviniera de la locura, pero en todo caso admirado por su actitud extrema de abandonar todo para dedicarse a su arte. Y los Cucaños! Nueva película, reciente estrenada. Me fascina el hecho de que se trataba de muchachos de 17 años, muy jóvenes, que actuaron por el impulso interior, como reacción también al clima asfixiante en el que se estaba viviendo. Ellos salían a la vida, como yo también lo estaba haciendo, en medio de un clima muy opresivo en que se estaba viviendo y pese a todo hicieron la suya, y atacaron las bases culturales de una sociedad que le había dado pie a la dictadura.
El hombre de la Cámara
Publicó la Escuela Provincial de Cine y Televisión "Leonardo Favio":
Con profundo pesar, comunicamos la noticia del fallecimiento de nuestro amigo y ex compañero Mario Piazza.

Mario fue uno de los fundadores de nuestra Escuela. 

Asimismo, un pionero autodidacta del cine rosarino. Generoso como pocos, no dudaba en compartir sus conocimientos y sus equipos con aquellos que lo requiriesen.

Incansable realizador, desde los tiempos de “Sueño de un oficinista”, pasando por “Cachilo, el poeta de los muros”, la laureada “La Escuela de la Señorita Olga” hasta llegar a “Acha Acha Cucaracha”.

Acompañó al grupo Irreal en aquél épico viaje en tren a Buenos Aires, buscando la consagración de la que luego sería la Trova Rosarina.

Fundador del Festival de Cine Rosarino a fines de los años ‘80, fue también un destacado profesional del cine médico, medio al que accedió de la mano de su padre, un eminente médico cirujano. En los tiempos en que los celulares con cámara eran inimaginables, Mario con su Súper 8 se sumergía en los campos operatorios, siendo sus filmaciones reconocidas internacionalmente en un sinfín de congresos de medicina.

Por su parte, su abuelo, el ingeniero Ernesto Daumas, fue precursor de la televisión mecánica en Rosario, además de asociado fundador de Televisión Litoral S.A.Televisión Litoral S.A. Vale decir, que Mario tenía ya sus influencias audiovisuales heredadas de su abuelo. 

Mario enviudó a temprana edad. De su primer matrimonio resultó padre de su única hija.

En la Escuela Provincial de Cine y Televisión fue un docente dedicado, durante muchos años a cargo de la preservación del patrimonio audiovisual. De hecho, lo desvelaba el afán por la conservación del acervo del cine.

Ya jubilado, su salud se fue deteriorando progresivamente hasta el triste desenlace de la fecha, paradójicamente en el Día del Cine Argentino.

No exageramos si decimos que con Mario Piazza se va un auténtico pionero, al que mucho le debe la cultura de ciudad.

Desde la EPCTV acompañamos a la familia y sus allegados, a la vez que comunicamos que su despedida tendrá lugar mañana viernes 24 en Caramuto, calle Córdoba al 2.900.
¡Hasta siempre, Mario! QEPD. 
Cuando se conoció su fallecimiento, colegas y amigos en sus redes lo despidieron:
Héctor "Nene" Molina: 
"A las nueva y viejas generaciones del cine. He aquí uno de los imprescindibles. Hasta siempre Mario querido".

Tamara Smerling: "En Rosario, a los veinte años, además de periodista, quería ser documentalista. Por eso peregrinaba hasta la casa de Mario Piazza, que ahí se ve, repleta de cosas, muchas fotografías, muchas cámaras de cine, posters, libros, Super8, que se abrían con su dulzura y su mirada única y sensible. Entre otras obras conmovedoras y maravillosas hizo "La escuela de la señorita Olga", "Acha acha cucaracha" (sobre el grupo Cucaño), "Cachilo, el poeta de los muros" y "Madres sobre ruedas", sobre su amada Mónica (y que tanto me enseñó muchos años después sobre mi Lucía). Hasta siempre, querido Mario, de Vertov al CineOjo creo que todos estarán prontos para recibirte en este Día del Cine Nacional tan especial: cuánto para aprender y todavía por luchar"

Néstor Zapata: Siempre nos hizo falta Mario. Su humildad, su honestidad, su talento. Nosotros y el Cine lo vamos extrañar. Un irremplazable.

Emilio Cartoy Diaz: El querido Mario Piazza. Que tanto trabajo para el cine, la educación, la formación, nuestro querido Festival Latinoamericano de Video y luego Festival de Cine de Rosario desde el 93. Por el CAR (Centro Audiovisual Rosario). Y tantas iniciativas, tutorias, docencias... HLVS

Gustavo Caro: "La escuela de la señorita Olga y Madres con ruedas son dos de los mejores documentales argentinos que vi. Mario Piazza tenía una mirada única, propia de quien habita con firmeza su lugar en el mundo. Sin dudas el suyo fue Rosario, ciudad desde dónde supo inventarse un espacio para dar cuenta de que el cine no tiene ciudadanía, nacionalidad ni domicilio fijo. Como el rock, el cine es una cuestión de actitud nos demuestran sus películas. Parte ineliduble del cine rosarino -una de esas invenciones provincianas que este país suele ignorar por inercia-, Mario fue un realizador lúcido, luchador y con una independencia creativa que pocos cineastas alcanzan en el mundo. Su enorme  compromiso con el cine lo llevó a ser docente y desde ahí alimentar la posibilidad cierta de que el lenguaje cinematográfico encuentre en Rosario un lugar para descubrir y desarrollar una nueva mirada, libre y autónoma de toda influencia hegemónica. De esas cosas hablamos mientras comíamos milanesas en "El Palacio de la papa frita" en Buenos Aires, allá por fines de los noventa. Único encuentro personal que tuve con él gracias a la invitación de nuestro común amigo Maximiliano Gonzalez y que atesoro profundamente en mi memoria. Bastó y sobró para recoger el aprendizaje. Hasta siempre, maestro".

Daniel Calvo: "Con mucho pesar acabo de enterarme del fallecimiento de Mario. Uno de los primeros en documentar en imágenes el incipiente movimiento cultural rosarino de los últimos años de los 70 y primeros de la década de los 80. "Sueño de un oficinista" con música de Irreal fue la primera película rosarina que tuvo música hecha especialmente por una banda de la aldea. Incansable buscador y creador de proyectos, peregrino habitué de oficinas y despachos buscando apoyos y proponiendo realizaciones. Eterno apasionado del cine. Descansa en paz Mario Piazza".

Centro Cultural de La Toma: "Desde La Toma, despedimos a un gran compañero, un artista del pueblo, solidario con las luchas de los trabajadores, una persona de una sensibilidad extraordinaria. En el día del Cine Argentino falleció nuestro querido Mario Piazza. Sus películas quedan como testimonio de un artista que el paso del tiempo hará más gigante su figura. Muchos años motorizó los encuentros de la agrupación de documentalistas y periódicamente se reunía en el establecimiento en manos obreras. Ha sido un orgullo compartir y ser testigos directos de su creatividad y poder humildemente, colaborar en alguna de sus realizaciones. Compañero Mario, Presente. Ahora y Siempre"

Patricia Dibert, locutora: "Me da mucha pena despedir a gente valiosa que tiene más para dar.... Tenía 67 años muchos dedicados al documental. Hoy partió #mariopiazza, siempre con ganas de producir, hurgar, investigar, enseñar, registrar la memoria audiovisual de esta ciudad. Cito "Madres con ruedas", "La escuela de la Señorita Olga", "Acha Acha Cucaracha" sobre Cucaño, pero "El poeta de los muros" es mi preferida por su sensibilidad, su empatía, xq mira por una hendija. En el Día del Cine Nacional, y a 40 años de la escuela de cine, se va uno de sus cradores fundacionales. Mario Piazza, inmenso documentalista rosarino. Qué pena Rosario". 

Claudio Perrín: "Un grande del cine Rosarino y Santafesino se nos fué! Abrazos Mario Piazza! Te vamos a extrañar mucho... el cine no es igual sin vos dando vueltas...". 

Eduardo Montes-Bradley: "¡Se fue el Sordo! Lamento infinitamente su piante, y voy a extrañar nuestras charlas y el compartido afecto por las ironías. Gracias por la compañía de todos estos años".
Foto de portada: Silvina Salinas
Fuente: Archivo Señales, La Capital

martes, 21 de mayo de 2024

Oficiales israelíes confiscan equipos de AP y eliminan material, citando la nueva ley de medios

Los oficiales israelíes citaron la nueva ley de medios al realizar la confiscación de equipo de la agencia. La presión de Estados Unidos les hizo dar marcha atrás
Los palestinos evacuan el hospital Kamal Adwan tras un ataque israelí, en medio del conflicto en curso entre Israel y el grupo islamista palestino Hamas, en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, el 21 de mayo de 2024

Las autoridades israelíes confiscaron el martes un equipo de cámaras perteneciente a Associated Press (AP), pero luego dieron marcha atrás ante la condena generalizada de grupos de medios de comunicación y las críticas incluso de su aliado más próximo, Estados Unidos.

El ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, dijo que había ordenado a los funcionarios que anularan la decisión original y devolvieran el equipo confiscado, a la espera de una decisión del Ministerio de Defensa, que según dijo, deseaba examinar la cuestión.

"The Associated Press condena en los términos más enérgicos las acciones del gobierno israelí para cerrar nuestra transmisión en vivo de larga data que muestra una vista de Gaza y confiscar los equipos de AP", indicó la agencia en un comunicado.

El Ministerio de Comunicaciones israelí había acusado antes a la agencia de noticias AP de infringir la ley al proporcionar una emisión en directo a Al Jazeera, a la que impuso una prohibición temporal a principios de mes, acusándola de poner en peligro la seguridad nacional.

La ley, aprobada en abril, permite al Gobierno ordenar a las emisoras extranjeras el cese temporal de sus operaciones por motivos de seguridad nacional.

AP declaró en un comunicado que se le había ordenado cerrar una emisión en directo que mostraba una vista de Gaza desde la ciudad israelí de Sderot.

"El cierre no se basó en el contenido de la transmisión sino más bien en un uso abusivo por parte del gobierno israelí de la nueva ley de radiodifusión extranjera del país", añade la nota. AP instó a las autoridades israelíes a que le devuelvan sus equipos y le permitan restablecer su transmisión en vivo de inmediato.

"Obviamente, esto es preocupante y queremos enterarnos de lo que pasó", dijo a la prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, en el avión del presidente Joe Biden, quien viajaba este martes a New Hampshire.
"El cierre no se basó en el contenido de la retransmisión, sino más bien en un uso abusivo del Gobierno israelí de la nueva ley de radiodifusión extranjera del país", reprochó la vicepresidenta de comunicaciones corporativas de AP, Lauren Easton.

"Instamos a las autoridades israelíes a que devuelvan nuestro equipo y nos permitan restablecer nuestra transmisión en vivo de inmediato", continuó Easton, que resaltó la importancia del "periodismo visual" de AP para informar a medios en todo el mundo, incluido Al Jazeera.

Antes de que Israel confiscara el equipo para retransmitir en directo de AP, las autoridades emitieron una orden verbal contra la agencia que esta desoyó. Según un comunicado del Ministerio de Comunicaciones, citado por el medio Times of Israel, AP ya había sido advertida la semana pasada de que no estaban legalmente autorizada para proporcionar material a Al Jazeera.

Continuaremos "llevando a cabo acciones coercitivas en la medida necesaria para limitar las transmisiones que perjudiquen la seguridad del Estado", dice el comunicado, en el que sugiere además que AP estaba tratando de "rastrear" los movimientos de las tropas en Gaza, pese a la censura militar que limita este tipo de contenidos.

Por su parte, el líder de la oposición en Israel, Yair Lapid, dijo en la red social X que en el Gobierno "se están volviendo locos", y defendió el prestigió de Associated Press: "es un medio de comunicación estadounidense que ha ganado 53 premios Pulitzer", escribió.

Las autoridades se basaron en la conocida como ‘Ley Al Jazeera’, debido a la cual, desde mayo, medios extranjeros pueden ser obligados a dejar de retransmitir en Israel -forzando el cierre de sus oficinas, la confiscación de equipos o el bloqueo de sus webs- por supuestos motivos de seguridad nacional.

Al poco de aprobarse esta ley, el Gobierno israelí, encabezado por Benjamín Netanyahu, procedió al allanamiento y cierre de las oficinas de Al Jazeera en Jerusalén el 5 de mayo, día en el que interrumpió también su canal televiso en el país.

El 14 de mayo, el Ministerio de Defensa de Israel ordenó impedir la emisión de la cadena catarí también en el territorio palestino ocupado de Cisjordania.

Al Jazeera es uno de los pocos medios con una extensa red de trabajadores en Gaza, y con su cierre Israel dificulta todavía más la cobertura de una guerra y catástrofe humanitaria en la que ya han muerto más de 35.400 palestinos. 
Foto: Osama Abu Rabee/Reuters
Fuentes: Agencias AFP, EFE y Reuters

Deudas y saqueos. De la resignación al protagonismo, el nuevo libro de Carlos Del Frade

El próximo miércoles 22 de mayo, a partir de las 18.30, en el auditorio de la Asociación Empleados de Comercio de Rosario, Corrientes 450, con entrada libre y gratuita, Carlos del Frade presenta su libro de investigación y denuncia política y cultural: "Deudas y saqueos. De la resignación al protagonismo"

Carlos Del Frade es periodista, escritor y diputado provincial por el Frente Amplio por la Soberanía. Ha publicado decenas de libros. "Desde hace 25 años estamos escribiendo desde el periodismo de investigación sobre la evolución del fenomenal negocio paraestatal y multinacional del narcotráfico, especialmente en la provincia de Santa Fe, pero en todo el plano latinoamericano también", le comentó Del Frade a Radio Kermés, de La Pampa. 

Deudas y saqueos.
Lo que sigue es el prólogo de nuestro nuevo libro de investigación periodística y denuncia política cultural sobre los dos siglos que se cumplirán en julio de 2024 del empréstito de la Baring Brother, el origen de la deuda externa. Pero lo económico y financiero es solamente una parte de una imposición cultural y política que viene desde hace tiempo y que nos sumerge en el más profundo y escéptico individualismo. De allí la necesidad de descubrir los mecanismos de dominación en nosotros mismos para generar una primera rebelión, la recuperación de nuestras cabezas. Por eso la propuesta del subtítulo del libro y apertura del prólogo devenido en nota que ahora compartimos con ustedes:
De la resignación al protagonismo.
Por Carlos del Frade
La palabra deuda apareció en el idioma castellano en el año 1206 y derivaba de deber, sustantivado en el sentido de “obligación moral”, cuenta Joan Corominas en su imprescindible “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana”.

Agrega que con la aparición del vocablo también surge el masculino “deudo”, antes obligación hasta 1140.

Las personas que deben devienen, según la evolución de las palabras del castellano, en deudos, gente apesadumbrada, entristecida por el peso de esas obligaciones.

Este significado entraña un concepto más cultural y social que económico. La idea de este manual que intenta generar pensamiento crítico es vincular la permanente avalancha de información sobre la deuda externa eterna del pueblo argentino con la necesidad de los intereses concentrados, vernáculos y extranjeros, de mantenernos deudos, entristecidos, subordinaos desde la cabeza.

En tanto, el vocablo deudor comienza a utilizarse en el año 1219.

Lo cierto es que en aquel siglo trece la sociedad europea era feudal. La graficada en “Juego de Tronos” o “El nombre de la rosa”.

Unas pocas personas sabían leer y escribir y las mayorías estaban condenadas a vivir de las sobras de los castillos.

En ese contexto la palabra deuda se origina como imposición de arriba hacia abajo.

En este tercer milenio parece vivirse un neofeudalismo y la presencia de las supuestas obligaciones de los pueblos del sur del mundo consolida la vieja herramienta de dominación no solamente económica.

Por su parte la palabra saqueo deriva del árabe ziqq, vulgarmente zaqq que significa odre y apareció en la lengua castellana en 1475, en el siglo de la conquista de América. Zaquear, en tanto, procede del año 1739.

Sinónimos de saqueo son saqueamiento, sacomano, pillaje, asalto, robo, atraco, latrocinio, rapiña, depredación, desvalijamiento y expoliación. “El saqueo la toma o el apoderamiento ilegítimo e indiscriminado de bienes ajenos: por la fuerza, como parte de una victoria política o militar; en el transcurso de una catástrofe o tumulto, como en una guerra, o bien pacíficamente, aprovechando el descuido o la falta de vigilancia de bienes”, coinciden los diccionarios.

Es importante destacar la última parte de la definición: “aprovechando el descuido o la falta de vigilancia de bienes”, un concepto relacionado con la configuración de estados bobos y cómplices, funcionales al rol de semicolonias de muchos países del tercer mundo, todavía hoy en pleno tercer milenio.

Una particularidad histórica que puede observarse en los diccionarios es que “el pillaje estaba autorizado por las leyes militares romanas. Se permitía una vez dada la señal, que consistía en levantar como estandarte una lanza enrojecida en sangre. Durante la Edad Media se consideró lícito el pillaje hasta que en 1590 el rey de Francia Enrique IV prohibió que el saqueo de las ciudades durase más de 24 horas. Con todo, se conservó el pillaje en las colonias europeas de África con el nombre de razzias, so pretexto de que es una de las formas necesarias de la guerra en las condiciones en que allí se verificó”. Ese concepto de razzias como sinónimo también de saqueo es muy singular para el contexto histórico argentino.

Agregan los diccionarios que “el saqueo de los bienes a los pueblos conquistados se acrecentó durante las guerras napoleónicas. Napoleón comenzó su saqueo del patrimonio artístico en Bélgica y Holanda en 1794, con la excusa de crear el Museo Napoleón, como símbolo de poder y cultura, el que posteriormente se convertiría en el museo del Louvre”.

Lo cierto es que así como dijimos en función de las deudas, también los saqueos necesitan ser culturales, informativos y de conciencia histórica para anular las resistencias populares y la pertenencia colectiva.

En este año 2024, la deuda externa argentina cumple su primer bicentenario.

En el año de los doscientos años, el estado nacional deberá pagarle al Fondo Monetario Internacional nada menos que 7.700 millones de dólares.

Desde Rivadavia y la Baring Brothers a Javier Milei, el peso de semejante presión económica y política es soportado por las grandes mayorías que habitan la geografía del sur del mundo.

A lo largo de estos dos siglos, la vigencia del endeudamiento redujo casi a cenizas el recuerdo de la independencia nacional supuestamente alcanzada el 9 de julio de 1816.

Las riquezas producidas por la ciudadanía terminan muy lejos de la cercanía de sus necesidades.

Pero la extranjerización de riquezas no es solamente dinero, si no también exilio de pensamiento crítico, autoestima nacional y defensa de lo propio.

La conciencia histórica, herramienta básica para el sentido de pertenencia colectiva, parece haberse sepultado ante el agobio de los números de la inflación y los precios, esa brutal transferencia de ingresos desde los sectores populares a los concentrados de la economía semicolonial.

Por eso este libro no pretende sumarse a la extraordinaria lista de obras que tienen figuras notables como Raúl Scalabrini Ortiz, Norberto Galasso, Alcira Argumedo o Eric Calcagno.

La principal idea es que nosotros debemos exigir cobrar lo que nos deben después de tantas formas de saqueo permanente en estos dos siglos.

Es hora de protagonizar el cobro de los que nos robaron.

Somos acreedores.

Para semejante operación conceptual hay que generar un pensamiento emancipador: recuperar la calle de la cabeza.

Desde las palabras arrebatadas a tomar conciencia del número en millones de dólares que las principales potencias de Occidente le deben a los pueblos sudamericanos.

Por eso en este libro le damos importancia al saqueo cultural y el robo de la conciencia histórica como elementos fundamentales para consolidar el desprecio por lo propio y la casi aniquilación del sentimiento colectivo de pertenencia.

En el capítulo cuarto, por ejemplo, hablamos de las palabras saqueadas y violadas. Eso supone recuperar la calle de la cabeza. Pensar con autonomía. Emancipación intelectual.

Y, por otro lado, la mentira dentro nuestro. Palabras que vienen del kimbundú, del continente africano explotado y que, sin embargo, están presentes en nosotros con el significado de las clases dominantes, de la mirada esclavista. No es un hecho casual. Es una herramienta del poder concentrado, no solamente económico, si no también cultural y educativo.

En el capítulo quinto sumamos 30 hechos de los pueblos originarios absolutamente censurados de la enseñanza de la historia nacional. Y cada una de las personas que hoy formamos parte de la Argentina tenemos hasta un 70 por ciento de ascendencia de “nuestros paisanos los indios”, como decía San Martín. Esa negación no solamente justificó la discriminación si no también ocultó el exterminio y la conciencia de pertenencia. No somos descendientes de los barcos, solamente.

En el capítulo 7 analizamos la historia de Santiago de Estero como territorio donde por primera vez se produce un ecocidio, la multiplicación de excluidos y la justificación de ambos delitos colectivos a través de la inversión de las consecuencias. Las víctimas fueron calificadas de vagos. Mito que llega hasta el presente.

Porque la matriz del saqueo necesita de la eliminación de la conciencia crítica y la histórica para desterrar el protagonismo. Lógicas de transferencia de capitales y bienes comunes a favor de intereses extranjeros y minorías locales. Por eso la necesidad de ver que el ecocidio de La Forestal comenzó con un crédito internacional y derivó en la entrega de casi un tercio de la geografía santafesina. Delito que puede y debe ser reparado por una ley que devuelva a los pueblos del norte profundo los millones de dólares que se robaron en quebracho colorado los ingleses.

Por otro lado, el terrorismo de estado generó y parió una democracia encorsetada, en lo político, cultural, educativo y económico, con más de mil decretos todavía vigentes y la impunidad del sistema bancario y la supremacía de las inversiones extranjeras por encima de cualquier atisbo de estado atento.

Quebrar la resignación es el desafío en este bicentenario de la deuda externa argentina.

Desde los grandes medios de comunicación al dataísmo exacerbado que proponen los teléfonos celulares, la extranjerización no solamente de la riqueza si no también del protagonismo.

Consumidores consumidos de la receta de los saqueadores.

Apenas testigos del dolor que producen los intereses ajenos a las necesidades argentinas y sudamericanas.

O lo peor: creer que las ayudas sociales o los planes asistenciales configuran gastos innecesarios.

Porque la desinformación tiene como principal objetivo ocultar la identidad del opresor, del responsable de la multiplicación del dolor, tapa el nombre y apellido del delincuente de guante blanco.

Entonces se genera la idea que el problema no lo produce el que está arriba en la escala social si no el que está al lado o abajo.

Proceso de pedagogía de la cobardía.

El sistema capitalista enseña a descargarse contra los que menos tienen mientras deja impunes a los que concentran la riqueza en pocas manos.

Hay que romper esa pedagogía. Es antropófoga entre los habitantes de los sectores populares.

Consolida el doble principio del capitalismo, exaltación del individualismo y el consumismo.

Por eso hay que pelear desde lo más cercano a lo más lejano.

La Argentina es mucho más que la camiseta de la selección de fútbol.

Solamente se defiende lo que se ama.

Para eso hay que conocerlo.

El capitalismo lo sabe y enseña a despreciar lo propio y lo cercano, desde el idioma a la geografía.

Para que nadie defienda lo propio.

Para que sea inmolado en el altar de la eterna deuda externa, la que en 2024 cumple su primer bicentenario.

Hay que reconocer las deudas con los pueblos originarios, las comunidades afrodescendientes, las diversidades sexuales, las mujeres, la niñez y la población jubilada.

No se trató ni se trata de “crisis”, si no de saqueo permanente.

Romper con la deuda externa es recuperar la autoestima, la conciencia histórica y el protagonismo para transformar el presente.

Ser acreedores de nuestros saqueadores.

Las Malvinas son argentinas pero la Argentina también es argentina.

Como los bienes comunes y cada una de las personas que habitan este lugar que fue parido por miles y miles de anónimas y anónimos que se animaron a pelear contra lo que le decían que era imposible.

Es hora de cobrar y recuperar lo que nos robaron.

La única forma de democratizar la felicidad.

Indice:
  • La deuda que tiene el primer mundo con América del Sur es el triple del que reclaman los organismos internacionales a nuestros pueblos.
  • La historia de los pueblos originarios extirpada del sistema educativo nacional.
  • El robo de las palabras y su consecuencia en la falta de pensamiento propio y crítico.
  • Los ingleses nos deben Malvinas pero también el ecocidio de La Forestal: por lo menos 3 mil millones de dólares a los pueblos del norte provincial.
  • La vigencia de los desaparecedores. Vicentin, clave del capitalismo argentino.
  • Narcotráfico y petróleo.
  • Milei y el teorema de Julio Grondona.
  • El Paraná y los jirones de Belgrano.
Algunos libros y ensayos
  • Raymundo Pardo, filósofo y luchador desgarrado, en Grandes hombres de Santa Fe, Rosario, 1984.
  • Hacia un periodismo folklórico, en Aportes para el periodismo argentino, CISPREN, Córdoba, 1986.
  • Sarmiento, la palabra como desesperación, Rosario, 1988.
  • Alberdi, la Argentina como necesidad, en Grandes hombres de la República, Rosario, 1989.
  • Ecología y reconversión industrial en el Gran Rosario, ATE, Buenos Aires, 1991.
  • Postales del ex cordón industrial del Gran Rosario, Rosario, 1994.
  • Historia social del Paraná, Rosario, 1994.
  • La iglesia y la construcción de la impunidad, Rosario, 1995.
  • Desaparecidos, desocupados, Rosario, 1996.
  • Impunidades y esperanzas, Rosario, 1997.
  • Los gauchos malos de la prensa, en El periodismo argentino y su aporte a la identidad nacional, Honorable Senado de la Nación, Buenos Aires, 1999.
  • El Rosario de Galtieri y Feced, Rosario, 2000.
  • Artigas y San Martín, el proyecto para el siglo XXI, 2000.
  • Somisa y Ponce de León, dos desaparecidos, 2000.
  • Ciudad blanca, crónica negra. Historia del narcotráfico en Santa Fe,  presentado el 27 de noviembre de 2000. Ediciones Letra Libre, Rosario.
  • De Cavallo a Belgrano, 2001, Rosario.
  • Rosario SA, 2001, Rosario.
  • Manual de zonceras rosarinas, 2001, Rosario.
  • El dinero de la sangre, marzo de 2002, Rosario.
  • De Saavedra a Duhalde, mayo de 2002, Rosario.
  • La Santa Fe de la revolución, julio de 2002, Rosario.
  • ¿Quién mató a Constantino Razzetti?, diciembre de 2002, Rosario.
  • De La Forestal a Massat, enero de 2003, Rosario.
  • Humo, dinero y feudos, febrero de 2003, Rosario.
  • Orgullo portuario, julio de 2003, Rosario.
  • Pibes. La historia en carne viva, Editorial de la Universidad Nacional de Rosario, julio 2003, Rosario.
  • Manual de robos santafesinos, presentado a Editorial Planeta, abril de 2003.
  • Santa Fue. Una provincia robada Editorial Ciudad Gótica, Rosario,  agosto de 2003.
  • Matar para robar. Luchar para vivir Editorial Ciudad Gótica, Rosario, marzo de 2004.
  • Escuelas esperanzas, en colaboración con Marta Fehrman, Editorial Ciudad Gótica, Rosario, abril 2004.
  • La deuda interna santafesina. A cien años del informe Bialet Massé, edición del autor, Rosario, abril 2004.
  • Maestros. El porfiado sueño de todos los días, edición del autor, Rosario, septiembre 2004.
  • Historia futbolera del futuro, edición del autor, Rosario, presentado en San Nicolás el 3 de diciembre de 2004.
  • Nosotros, los trabajadores, Cooperativa El Farol,  Buenos Aires, 17 de diciembre de 2004.
  • La herejía rosarina. Historia política de la salud pública, Editorial Municipal de Rosario, 2005.
  • La ciudad goleada. Fútbol, lavado de dinero y poder ediciones del autor, Rosario, 7 de julio de 2005.
  • Ponce de León, dos veces desaparecido. Iglesia, poder económico y político, Rosario, octubre de 2005.
  • Crónicas de la Sociedad de Pediatría de Rosario, Editorial de la Universidad Nacional de Rosario, Rosario, 2005.
  • Treinta ejercicios de memoria, Ministerio de Educación de la Nación, como uno de los treinta coautores, Buenos Aires, 2006.
  • El litoral, 30 años después. Sangre, dinero y dignidad, de Editorial Amalevi, Rosario, 2006.
  • El caso Maders, quince años de impunidades y esperanzas, Cuaderno de investigación, 2006.
  • Historias del Jardín de Infantes del Normal 1. Un compromiso existencial, Cuaderno de investigación,  Rosario, septiembre de 2006.
  • Artigas y la identidad rosarina  Rosario, noviembre de 2006.
  • Las personas o las cosas. Crónicas de la Asociación Empleados de Comercio de Rosario, mayo de 2007.
  • Perón, la triple A y los estados Rosario. 2007 
  • Marta y Jorge, un amor revolucionario, febrero de 2008.
  • Memoria, luz y futuro. Crónicas de los ochenta años del Sindicato de Luz y Fuerza de Rosario, abril 2008.
  • La ciudad goleada. Tomo 2, abril de 2008. 
  • Historia política de la esperanza, abril de 2008.
  • Ciudad blanca, crónica negra. Historia política del narcotráfico. Edición resumida y corregida, abril de 2008.
  • Rosario, tercer milenio, octubre de 2008.
  • Vera, memorias del presente, Editorial Último Recurso, 2009.
  • Santa Fe, memorias del presente, Editorial Último Recurso, 2009.
  • San Lorenzo, memorias del presente, cuaderno de investigación, 2009.
  • Venado Tuerto, memorias del presente, cuaderno de investigación 2009.
  • Quién era Feced. Historia política de la represión en el Gran Rosario. Del 55 a Díaz Bessone, Rosario 2010.
  • Revolucionarios. De Belgrano a Santucho. Una mirada desde la investigación periodística, Editorial Ciudad Gótica, Rosario, 2010.
  • Salud, valores y esperanzas. Crónicas de la Asociación Médica del Departamento Castellanos, Rafaela, junio de 2010.
  • Delia, la abogada militante, Rosario, 2010.
  • Historia política de la esperanza, Editorial Último Recurso, Rosario, presentado el miércoles 26 de mayo de 2010.
  • La Marcha Grande. El río místico de la historia argentina, Rosario, junio de 2010.
  • Coautor del libro 200 años construyendo la Nación, cuyo compilador es Juan Gianni, editado por Paso de los Libres. El capítulo es La inversión de Cooke. Los días de Menem.
  • La Moisés Lebensohn. Crónicas de amistad, pasión y militancia, escrito en 2010 y publicado en 2011.
  • País Narco, publicado por Editorial Sudamericana, con la autoría de Mauro Federico, abril de 2011.
  • La Santa Fe latente. Deuda interna y futuro, mayo de 2011.
  • Los caminos de Belgrano  Editorial Último Recurso, Rosario 2011.
  • Central querido. Manifiesto, denuncia y esperanza, diciembre de 2012, cuaderno de investigación periodística.
  • El sargento Cabral y el Gaucho Rivero. Peones heroicos. De San Lorenzo a Malvinas, año 2013.
  • Narcomafias. De Galtieri a Tognoli, cuaderno de investigación periodística, Rosario, año 2013.
  • Periodismo y poder en la historia argentina, cuaderno de investigación periodística, Rosario, 2013.
  • El Chacho Peñaloza contra la Barrick y Monsanto, cuaderno de investigación periodística, Rosario, 2013.
  • La iglesia santafesina de los años sesenta y la conjura contra Zazpe  cuaderno de investigación periodística, 2014.
  • Ciudad blanca crónica negra. Postales del narcotráfico en el Gran Rosario, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Capitalismo y etapa superior del imperialismo. 2014 
  • Ciudad blanca, crónica negra, versión ampliada, Rosario, 2015.
  • El futuro santafesino Rosario, 2015.
  • El negocio del sistema. Geonarco 1  2016.
  • 40 años después. De titiriteros y dignidad 2016.
  • 40 x 40, 2016.
  • Nuevas dependencias. A 200 años de la declaración del 9 de Julio 2016.
  • El 9 de julio y nosotros, 2016.
  • Narcotráfico, poder y esperanzas. Geonarco 2 2017.
  • Los gauchos malos de la prensa 2017.
  • Ley provincial de educación 2018.
  • Los Monos, narcomenudeo y control social. Geonarco 3  2018.
  • De Cancha Rayada a Macri 2018.
  • El lado oscuro de la justicia santafesina 2018.
  • Balaceras, narcotráfico y política. Geonarco 4  2019
  • La Forestal. Explotación y saqueo. Una historia que continúa 2019.
  • Los caminos de Belgrano  2020.
  • La transición y el dinero de la sangre. Geonarco 5  2020.
  • 45×45 , 2021
  • Geografía Narco – Tomo 6  2021
  • Vicentin – Desaparecedores y fugadores  2021
  • La ciénaga y las parábolas – Geografía Narco 7  2022
Muchos de estos libros pueden descargarse de manera gratuita desde la Biblioteca Virtual

lunes, 20 de mayo de 2024

El gobierno libertario anuncia más censura en los medios públicos

Tal como lo hizo con TelAm al anunciar su "cierre temporario", el Gobierno también apará las redes sociales y las web de la Televisión Pública, Radio Nacional y sus 49 emisoras, además de PakaPaka, Encuentro y el resto de las señales que forman parte de Contenidos Públicos, además de la plataforma Educ.ar. Desde el primer minuto del martes 21 de mayo. La medida es por tiempo indefinido en el marco de una reestructuración. Esta medida afectará el funcionamiento de las distintas páginas de internet de estos medios.

Con la firma del interventor de medios públicos, Diego Chaher, la nota dice lo siguiente:
"En el marco del proceso de organización y reestructuración de los medios públicos en general y de la empresa RTA SE en particular, a los fines de unificar los criterios de difusión se instruye:

1) Encomendar el manejo de la redes de Televisión Pública, Radio Nacional, conjuntamente con todas sus emisoras, únicamente a la Gerente de Medios Digitales e Institucionales, ello hasta que se reorganice y restructure la comunicación de la empresa.

2) Suspender todo tipo de emisión y o transmisión en redes sociales de contenidos hasta que se establezcan los cambios de criterios.

Durante dicho período, la Gerenta de la Gerencia de Medios Digitales e Institucionales RTA será la única autorizada a contar con las claves que permitan el acceso o levantamiento de material en dichas redes sociales, quedando sujeta a las demás instrucciones que se impartan desde la Intervención".
En una nota interna se comunicó: "Por medio del presente, me dirijo a Ud. a fin de que en el marco de lo instruido mediante memo ME- 2024- 51897445-APN-RTA#JGM y, con el ojetivo de profundizar los procesos organización, reestructuración y planificación de la comunicación promocionada, producida y de difusión de la empresa RTA S.E., se solicita que se implemente -a partir de las 00:00 horas del 21 de mayo del corriente el bloqueo de todas la redes y la página web de TVP, RN, las emisoras del interior, FM Clásica, FM Rock, FM Folclórica, y se proceda a la implementación del Escudo Nacional bajo la leyenda "Página en reconstrucción".
La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires, la Comisión Interna y Asamblea de trabajadorxs de prensa de la TV Pública, el Sindicato Argentino de Televisión, Telecomunicaciones, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos, entre otros denunciaron este nuevo acto de censura en los medios públicos.

"Desde las Comisiones Internas Radio Nacional y TV Pública rechazamos el silenciamiento de las redes sociales de ambos medios de comunicación públicos, que serán apagados durante una presunta ‘reestructuración’", remarcaron. "Denunciamos esta nueva muestra de censura y de amedrentamiento que se suma al silenciamiento de TelAm. El gobierno de Milei pasó por arriba del Congreso de la Nación con la intervención, eliminando el directorio y ahora avanza en su plan de destrucción. Los senadores y senadoras deben defender los medios públicos rechazando su privatización y la ley bases", agrega el comunicado.

Cierran las redes y las páginas web de los medios públicos
Este lunes el gobierno resolvió cerrar redes sociales y páginas web de los medios para una supuesta "reestructuración". 

Las y los trabajadores reunidos en la asamblea de trabajadores de las radios públicas nacionales del interior repudiamos y rechazamos esta censura y silenciamiento de los medios digitales de la radio y la TV Pública.

Este cierre se da en el marco del pronto tratamiento de la ley bases con la que el gobierno pretende privatizar los medios públicos y despedir trabajadores avanzando con una reforma laboral del régimen estatal. Por lo que en este contexto esta decisión tiene una connotación de extrema gravedad para esos compañeros y compañeras que se desempeñan en esas áreas. 

Denunciamos que este acto de censura y avance contra las y los trabajadores de redes y páginas web está en línea con el ataque que ya sufrieron la agencia TelAm y sus trabajadores.
  • Inmediato restablecimiento de las redes sociales y páginas web de los medios públicos nacionales.
  • Basta de censura
  • No a la privatización 
  • No a los despidos. Reincorporación inmediata de todas las y los compañeros 
  • No a la reforma laboral
  • No a la ley bases
  • Necesitamos un paro de todos los sindicatos, en unidad, el día del tratamiento de la ley bases y un plan de lucha hasta lograr todas estas reivindicaciones
Asamblea de Trabajadores de Radios Nacionales del Interior
#NoALaLeyBases #AbajoElDNU #NoALasPrivatizaciones #DefendamosLosMediosPúblicos

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