El Parque Independencia es mucho más que un espacio verde. Su historia, sus jardines, sus esculturas, su arquitectura, sus museos y sus instalaciones deportivas conforman un patrimonio que trasciende los límites de Rosario y adquiere relevancia para todo el país. Sin embargo, ese valor histórico, cultural y ambiental convive desde hace tiempo con las presiones del crecimiento urbano, la expansión del cemento y las intervenciones que modifican el paisaje. Frente a ese escenario, un proyecto de ley presentado en el Congreso de la Nación busca otorgarle un reconocimiento que permita fortalecer su protección y proyectar su preservación hacia el futuro.
Ubicado en una zona central de Rosario, el Parque Independencia se extiende entre la calle Moreno, al norte; la avenida Ovidio Lagos, al sur; la avenida Pellegrini, al este; y el bulevar 27 de Febrero, al oeste. Atravesado por el histórico bulevar Oroño, este amplio espacio verde reúne instituciones deportivas y educativas, museos, jardines y propuestas recreativas que lo convierten en uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad.
En este contexto, la iniciativa propone declarar al Parque Independencia como Paisaje Cultural Nacional, en el marco de la Ley 12.665, con el objetivo de reconocer formalmente el valor excepcional de un patrimonio en el que confluyen dimensiones históricas, paisajísticas, ambientales, arquitectónicas, urbanísticas, forestales, artísticas, deportivas, recreativas, culturales y sociales.
Inés Testoni, integrante de la organización no gubernamental Protegiendo Nuestros Árboles Rosario, explicó que la propuesta retoma una iniciativa anterior destinada a revalorizar la importancia del parque, no solamente para Rosario y la región, sino también para la Argentina. Junto con integrantes de Amigos del Parque Independencia, la organización se comunicó con el diputado nacional Diego Giuliano para explorar la posibilidad de que el proyecto volviera a tener estado parlamentario. La iniciativa fue retomada y, según precisó Testoni, se encuentra actualmente en una de las comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación.
El proyecto lleva las firmas de los diputados Diego Giuliano, Agustín Rossi, Caren Tepp y Germán Martínez. Sus fundamentos plantean que la protección del parque debe contemplar la totalidad de sus componentes y no limitarse a la conservación de edificios, monumentos o sectores aislados. La propuesta busca reconocer jurídicamente la relación entre naturaleza, arquitectura, historia, urbanismo y prácticas sociales que se ha construido a lo largo de más de un siglo.
Para Testoni, conseguir que la iniciativa vuelva a ingresar en la agenda legislativa constituye un paso importante, pero también resulta necesario ampliar el acompañamiento social y lograr que la ciudadanía conozca su alcance. La tarea de las organizaciones consiste ahora en difundir el proyecto y promover el respaldo de los rosarinos y las rosarinas, para que los representantes legislativos comprendan la importancia que tiene esta declaración para la comunidad.
Un antecedente legislativo y una nueva figura de protección
La iniciativa tiene antecedentes que se remontan a 2006, cuando los diputados Agustín Rossi, Silvia Augsburger, Alberto Beccani, Hermes Binner y Eduardo Di Pollina presentaron un proyecto para declarar al Parque Independencia Monumento Histórico Nacional. Aquella propuesta, recordó Testoni, no consiguió el apoyo necesario para prosperar.
El nuevo proyecto retoma aquel expediente, identificado como 4937-D-2006, pero propone avanzar hacia una figura de protección más amplia. En lugar de considerar el parque exclusivamente como un monumento histórico, busca reconocerlo como un paisaje cultural, una categoría que permite contemplar la integración de sus componentes naturales y construidos, así como las prácticas y los usos sociales que le dieron forma a lo largo del tiempo.
Los fundamentos de la iniciativa señalan que el desarrollo del derecho del patrimonio cultural, el derecho ambiental y el derecho administrativo permite avanzar hacia un régimen de conservación integral. En ese marco, la reforma introducida por la Ley 27.103 a la Ley 12.665 incorporó nuevas categorías de protección patrimonial, entre ellas la de Paisaje Cultural Nacional.
Esta figura permite reconocer bienes cuyo valor no reside exclusivamente en una construcción o un monumento particular, sino en la interacción entre el ambiente natural, la intervención humana, la historia, la arquitectura, el urbanismo y las prácticas sociales. El Parque Independencia, sostiene el proyecto, representa precisamente esa unidad patrimonial.
Desde su creación, a comienzos del siglo XX, el predio fue concebido como el gran espacio público de Rosario. Con el paso de las décadas, se convirtió en un ámbito de encuentro ciudadano, recreación, deporte, cultura, educación y memoria colectiva. Su identidad se construyó a partir de la convivencia entre espacios verdes, instituciones culturales, instalaciones deportivas, esculturas, jardines y otros elementos que forman parte de la historia urbana de la ciudad.
El Parque Independencia es mucho más que uno de los grandes pulmones verdes de Rosario: es un territorio donde conviven la historia, el deporte, la cultura, la educación y la recreación. En su entorno se encuentran el Museo Histórico Provincial Julio Marc y el Museo de la Ciudad y, en sus inmediaciones, el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino. También forman parte de este paisaje los clubes Newell’s Old Boys, Gimnasia y Esgrima y Atlético Provincial, junto con el Hipódromo, el Estadio Municipal Jorge Newbery, el predio ferial de la ex Rural y el Instituto Superior de Educación Física N.º 11 (ISEF), referente en la formación de profesores de Educación Física.
Entre senderos, jardines y espacios de encuentro, el Rosedal, el Jardín Francés, el Laguito y las Aguas Danzantes ofrecen algunas de las postales más características del parque, mientras que El Jardín de los Niños suma una propuesta lúdica y educativa para las infancias. Así, entre tribunas, aulas, museos, canchas, rosales y juegos, el Independencia reúne distintas formas de habitar la ciudad y constituye un espacio donde se entrelazan generaciones, memorias y experiencias cotidianas.
La propuesta legislativa considera que esta combinación de elementos convierte al Independencia en uno de los conjuntos patrimoniales urbanos más importantes de la Argentina. Su relevancia, por lo tanto, excede el interés local y justifica una protección de alcance nacional.
La iniciativa tiene antecedentes que se remontan a 2006, cuando los diputados Agustín Rossi, Silvia Augsburger, Alberto Beccani, Hermes Binner y Eduardo Di Pollina presentaron un proyecto para declarar al Parque Independencia Monumento Histórico Nacional. Aquella propuesta, recordó Testoni, no consiguió el apoyo necesario para prosperar.
El nuevo proyecto retoma aquel expediente, identificado como 4937-D-2006, pero propone avanzar hacia una figura de protección más amplia. En lugar de considerar el parque exclusivamente como un monumento histórico, busca reconocerlo como un paisaje cultural, una categoría que permite contemplar la integración de sus componentes naturales y construidos, así como las prácticas y los usos sociales que le dieron forma a lo largo del tiempo.
Los fundamentos de la iniciativa señalan que el desarrollo del derecho del patrimonio cultural, el derecho ambiental y el derecho administrativo permite avanzar hacia un régimen de conservación integral. En ese marco, la reforma introducida por la Ley 27.103 a la Ley 12.665 incorporó nuevas categorías de protección patrimonial, entre ellas la de Paisaje Cultural Nacional.
Esta figura permite reconocer bienes cuyo valor no reside exclusivamente en una construcción o un monumento particular, sino en la interacción entre el ambiente natural, la intervención humana, la historia, la arquitectura, el urbanismo y las prácticas sociales. El Parque Independencia, sostiene el proyecto, representa precisamente esa unidad patrimonial.
Desde su creación, a comienzos del siglo XX, el predio fue concebido como el gran espacio público de Rosario. Con el paso de las décadas, se convirtió en un ámbito de encuentro ciudadano, recreación, deporte, cultura, educación y memoria colectiva. Su identidad se construyó a partir de la convivencia entre espacios verdes, instituciones culturales, instalaciones deportivas, esculturas, jardines y otros elementos que forman parte de la historia urbana de la ciudad.
El Parque Independencia es mucho más que uno de los grandes pulmones verdes de Rosario: es un territorio donde conviven la historia, el deporte, la cultura, la educación y la recreación. En su entorno se encuentran el Museo Histórico Provincial Julio Marc y el Museo de la Ciudad y, en sus inmediaciones, el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino. También forman parte de este paisaje los clubes Newell’s Old Boys, Gimnasia y Esgrima y Atlético Provincial, junto con el Hipódromo, el Estadio Municipal Jorge Newbery, el predio ferial de la ex Rural y el Instituto Superior de Educación Física N.º 11 (ISEF), referente en la formación de profesores de Educación Física.
Entre senderos, jardines y espacios de encuentro, el Rosedal, el Jardín Francés, el Laguito y las Aguas Danzantes ofrecen algunas de las postales más características del parque, mientras que El Jardín de los Niños suma una propuesta lúdica y educativa para las infancias. Así, entre tribunas, aulas, museos, canchas, rosales y juegos, el Independencia reúne distintas formas de habitar la ciudad y constituye un espacio donde se entrelazan generaciones, memorias y experiencias cotidianas.
La propuesta legislativa considera que esta combinación de elementos convierte al Independencia en uno de los conjuntos patrimoniales urbanos más importantes de la Argentina. Su relevancia, por lo tanto, excede el interés local y justifica una protección de alcance nacional.
El valor ambiental frente al avance urbano
La dimensión ambiental ocupa un lugar central en el reclamo de las organizaciones que impulsan la iniciativa. Para Testoni, el parque constituye un patrimonio arbóreo invaluable e irreemplazable, además de representar uno de los principales pulmones verdes de Rosario.
La preocupación se relaciona con una problemática que afecta a numerosos espacios naturales de la ciudad: el avance del cemento, las intervenciones urbanísticas y una concepción del espacio público que, en ocasiones, parece considerar las áreas verdes como superficies disponibles para nuevos proyectos.
Testoni advirtió que algunas intervenciones pueden resultar atractivas o responder a necesidades legítimas, pero cuestionó que se desarrollen sobre espacios cuyo valor ambiental exige una consideración especial. «Lo que nosotros planteamos es no sobre los espacios verdes, en este caso no sobre el Parque Independencia», explicó, al señalar que la discusión no pasa necesariamente por rechazar toda iniciativa urbana, sino por definir dónde se lleva adelante y qué consecuencias puede producir.
El arbolado del parque adquiere todavía mayor importancia frente al cambio climático, el aumento de las temperaturas y el fenómeno de las islas de calor urbanas. La expansión de la ciudad y la creciente concentración de personas someten a los espacios verdes a nuevas exigencias, al mismo tiempo que aumentan la necesidad de contar con lugares capaces de ofrecer sombra, alivio térmico y contacto con la naturaleza.
El parque cumple una doble función: es un patrimonio natural que necesita ser protegido y, a la vez, un espacio indispensable para la calidad de vida de quienes habitan Rosario. Su arbolado, sus jardines y sus áreas de recreación ofrecen un respiro frente a una ciudad cada vez más urbanizada y concurrida.
En los fundamentos del proyecto, esta dimensión se vincula con el derecho de todos los habitantes a un ambiente sano, reconocido por la Constitución Nacional, y con el deber de las autoridades de preservar el patrimonio natural y cultural para las generaciones presentes y futuras. También se invocan los principios de prevención, precaución, desarrollo sostenible y equidad intergeneracional, junto con la protección del interés público y de los bienes afectados al uso común.
La declaración propuesta busca, de este modo, reconocer que preservar el Parque Independencia no significa únicamente conservar un espacio histórico, sino también proteger una infraestructura ambiental esencial para Rosario, especialmente frente a los desafíos derivados del cambio climático, la expansión urbana y la creciente presión sobre los espacios públicos.
La preocupación se relaciona con una problemática que afecta a numerosos espacios naturales de la ciudad: el avance del cemento, las intervenciones urbanísticas y una concepción del espacio público que, en ocasiones, parece considerar las áreas verdes como superficies disponibles para nuevos proyectos.
Testoni advirtió que algunas intervenciones pueden resultar atractivas o responder a necesidades legítimas, pero cuestionó que se desarrollen sobre espacios cuyo valor ambiental exige una consideración especial. «Lo que nosotros planteamos es no sobre los espacios verdes, en este caso no sobre el Parque Independencia», explicó, al señalar que la discusión no pasa necesariamente por rechazar toda iniciativa urbana, sino por definir dónde se lleva adelante y qué consecuencias puede producir.
El arbolado del parque adquiere todavía mayor importancia frente al cambio climático, el aumento de las temperaturas y el fenómeno de las islas de calor urbanas. La expansión de la ciudad y la creciente concentración de personas someten a los espacios verdes a nuevas exigencias, al mismo tiempo que aumentan la necesidad de contar con lugares capaces de ofrecer sombra, alivio térmico y contacto con la naturaleza.
El parque cumple una doble función: es un patrimonio natural que necesita ser protegido y, a la vez, un espacio indispensable para la calidad de vida de quienes habitan Rosario. Su arbolado, sus jardines y sus áreas de recreación ofrecen un respiro frente a una ciudad cada vez más urbanizada y concurrida.
En los fundamentos del proyecto, esta dimensión se vincula con el derecho de todos los habitantes a un ambiente sano, reconocido por la Constitución Nacional, y con el deber de las autoridades de preservar el patrimonio natural y cultural para las generaciones presentes y futuras. También se invocan los principios de prevención, precaución, desarrollo sostenible y equidad intergeneracional, junto con la protección del interés público y de los bienes afectados al uso común.
La declaración propuesta busca, de este modo, reconocer que preservar el Parque Independencia no significa únicamente conservar un espacio histórico, sino también proteger una infraestructura ambiental esencial para Rosario, especialmente frente a los desafíos derivados del cambio climático, la expansión urbana y la creciente presión sobre los espacios públicos.
Qué cambiaría con la declaración
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es el fortalecimiento de los mecanismos de protección patrimonial. El artículo primero establece la declaración del Parque Independencia como Paisaje Cultural Nacional para favorecer su conservación, preservación y guarda. El segundo asigna a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, la instrumentación de las medidas necesarias para cumplir la ley.
El texto también contempla la participación de los organismos competentes de la provincia de Santa Fe y de la Municipalidad de Rosario. En su tercer artículo, invita a ambas jurisdicciones a dictar normas complementarias y coordinar acciones destinadas a garantizar la preservación integral del parque.
Los fundamentos aclaran que la declaración no busca alterar las competencias constitucionales de la provincia ni del municipio sobre la administración del predio. Por el contrario, proponen un esquema de cooperación entre los distintos niveles del Estado, en línea con el régimen previsto por la Ley 12.665, para fortalecer la conservación de los bienes protegidos.
El proyecto sostiene, además, que las actuaciones sobre el parque deberían responder a objetivos de conservación, restauración, mantenimiento o recuperación patrimonial, preservando la integridad y autenticidad del conjunto y evitando intervenciones que alteren su identidad histórica y paisajística.
Consultada sobre los efectos que podría tener la declaración, Testoni consideró que un reconocimiento de estas características permitiría prestar mayor atención a los controles, las auditorías y los presupuestos, además de incorporar una perspectiva de largo plazo en las decisiones urbanísticas.
La preocupación surge de un escenario en el que, según describió, distintos sectores de Rosario están cada vez más urbanizados, cementados y concurridos. Aunque se trata de una problemática extendida, el Parque Independencia presenta características que lo convierten en un caso particular: la magnitud de su arbolado, su valor histórico y cultural y su condición de espacio de uso público hacen que cualquier pérdida pueda tener consecuencias difíciles de revertir.
La protección propuesta busca establecer una base institucional para que las decisiones sobre el parque contemplen el valor del conjunto y no se limiten a evaluar cada intervención de manera aislada. La intención es que su preservación forme parte de una política pública sostenida, capaz de trascender las coyunturas y los cambios de gestión.
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es el fortalecimiento de los mecanismos de protección patrimonial. El artículo primero establece la declaración del Parque Independencia como Paisaje Cultural Nacional para favorecer su conservación, preservación y guarda. El segundo asigna a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, la instrumentación de las medidas necesarias para cumplir la ley.
El texto también contempla la participación de los organismos competentes de la provincia de Santa Fe y de la Municipalidad de Rosario. En su tercer artículo, invita a ambas jurisdicciones a dictar normas complementarias y coordinar acciones destinadas a garantizar la preservación integral del parque.
Los fundamentos aclaran que la declaración no busca alterar las competencias constitucionales de la provincia ni del municipio sobre la administración del predio. Por el contrario, proponen un esquema de cooperación entre los distintos niveles del Estado, en línea con el régimen previsto por la Ley 12.665, para fortalecer la conservación de los bienes protegidos.
El proyecto sostiene, además, que las actuaciones sobre el parque deberían responder a objetivos de conservación, restauración, mantenimiento o recuperación patrimonial, preservando la integridad y autenticidad del conjunto y evitando intervenciones que alteren su identidad histórica y paisajística.
Consultada sobre los efectos que podría tener la declaración, Testoni consideró que un reconocimiento de estas características permitiría prestar mayor atención a los controles, las auditorías y los presupuestos, además de incorporar una perspectiva de largo plazo en las decisiones urbanísticas.
La preocupación surge de un escenario en el que, según describió, distintos sectores de Rosario están cada vez más urbanizados, cementados y concurridos. Aunque se trata de una problemática extendida, el Parque Independencia presenta características que lo convierten en un caso particular: la magnitud de su arbolado, su valor histórico y cultural y su condición de espacio de uso público hacen que cualquier pérdida pueda tener consecuencias difíciles de revertir.
La protección propuesta busca establecer una base institucional para que las decisiones sobre el parque contemplen el valor del conjunto y no se limiten a evaluar cada intervención de manera aislada. La intención es que su preservación forme parte de una política pública sostenida, capaz de trascender las coyunturas y los cambios de gestión.
La participación ciudadana como parte de la protección
Para las organizaciones que acompañan el proyecto, el reconocimiento legislativo debe ir acompañado de una participación activa de la comunidad. Testoni considera fundamental que los ciudadanos conozcan la iniciativa, comprendan qué está en juego y respalden a quienes trabajan para conservar el patrimonio ambiental y cultural de la ciudad.
En esa dirección, Protegiendo Nuestros Árboles Rosario y Amigos del Parque Independencia convocaron a una jornada abierta para el sábado 31 de octubre, de 15 a 19, en las inmediaciones de la Casita del Lago, en la zona de bulevar Oroño y avenida Pellegrini. La actividad fue planteada como una celebración del avance legislativo del proyecto y, al mismo tiempo, como una oportunidad para acercar a la población a la importancia del arbolado y del patrimonio del parque.
La programación contempla la participación de feriantes y propuestas destinadas tanto a las infancias como a los adultos. A las 16 está prevista una charla sobre la importancia del arbolado para las infancias, con el propósito de promover desde edades tempranas el conocimiento y el cuidado de los árboles.
También se organizará una recorrida breve por los alrededores de la Casita del Lago para que los chicos y las chicas puedan observar de cerca los ejemplares del parque, conocer sus características y reflexionar sobre la necesidad de preservarlos para las generaciones futuras.
La jornada incluye, además, una muestra y una clase de folclore en el predio de la Casita del Lago. El cierre estará dedicado a una de las actividades más valoradas por quienes conocen el trabajo de la organización: una recorrida por los árboles del Parque Independencia a cargo de la ingeniera agrónoma Ángela Villademoros, referente nacional e internacional en arboricultura urbana, gestión ambiental y preservación del arbolado público en Rosario.
La elección de ese cierre refleja la importancia que las organizaciones atribuyen al conocimiento del patrimonio natural. Reconocer los árboles, aprender sobre sus características y comprender su función constituye una manera de fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y el parque. La educación ambiental aparece así como una herramienta para que las nuevas generaciones puedan valorar y defender aquello que reciben como parte de una historia colectiva.
La actividad tendrá, además, un objetivo concreto: reunir firmas para expresar el respaldo ciudadano al proyecto de ley. La intención es que los diputados y las diputadas que tienen la posibilidad de acompañar la iniciativa sepan que cuentan con el apoyo de una comunidad interesada en preservar el Parque Independencia.
Testoni destacó la necesidad de que la población conozca la propuesta y acompañe el trabajo de las organizaciones, que sostienen de manera constante acciones de difusión y defensa del arbolado. La recuperación del estado parlamentario representa una oportunidad, pero su avance dependerá también de la capacidad de instalar el tema en la agenda pública y de demostrar que existe un interés social en alcanzar una protección más amplia.
Un patrimonio que trasciende generaciones
La iniciativa vuelve a poner en discusión qué ciudad se quiere construir y qué elementos de su identidad deben preservarse frente a las transformaciones del presente. En una Rosario que crece y se modifica, el Parque Independencia reúne valores que no pueden medirse únicamente por la superficie que ocupa ni por los edificios que alberga. Su importancia reside también en la relación entre naturaleza, historia, arquitectura, deporte, recreación y vida comunitaria.
Los fundamentos del proyecto definen su preservación como una decisión de política pública destinada a proteger un bien colectivo cuya relevancia trasciende generaciones y jurisdicciones. Declararlo Paisaje Cultural Nacional significaría, desde esa perspectiva, fortalecer el patrimonio cultural argentino y contribuir a garantizar que el espacio continúe siendo público, abierto, accesible y disfrutable para quienes viven hoy en la ciudad y para quienes la habitarán en el futuro.
Para Testoni, el desafío consiste en conseguir que el valor del parque, ampliamente reconocido por quienes lo recorren y disfrutan, se traduzca en herramientas institucionales capaces de protegerlo de manera sostenida. La declaración no resolvería por sí sola todas las tensiones entre conservación y desarrollo urbano, pero permitiría establecer un marco de referencia más amplio para evaluar las intervenciones y defender la integridad del conjunto.
La convocatoria de las organizaciones, por eso, no se limita a una actividad recreativa ni a una campaña de firmas. Es también una invitación a reconocer el Parque Independencia como parte de un patrimonio compartido, cuya conservación depende tanto de las decisiones políticas como del compromiso de la sociedad.
"Celebrar el parque y apoyarlo para que tenga cada vez más protección", resumió Testoni al cerrar la convocatoria.
Detrás de esa frase se concentra el sentido de una iniciativa que busca que el Parque Independencia deje de ser considerado únicamente un espacio disponible para nuevas intervenciones y sea reconocido, en toda su complejidad, como un paisaje cultural y ambiental irremplazable. La apuesta es que su historia, sus árboles, sus instituciones y su condición de lugar de encuentro sigan formando parte de la vida de Rosario, con garantías de preservación que alcancen también a las generaciones futuras.
En esa dirección, Protegiendo Nuestros Árboles Rosario y Amigos del Parque Independencia convocaron a una jornada abierta para el sábado 31 de octubre, de 15 a 19, en las inmediaciones de la Casita del Lago, en la zona de bulevar Oroño y avenida Pellegrini. La actividad fue planteada como una celebración del avance legislativo del proyecto y, al mismo tiempo, como una oportunidad para acercar a la población a la importancia del arbolado y del patrimonio del parque.
La programación contempla la participación de feriantes y propuestas destinadas tanto a las infancias como a los adultos. A las 16 está prevista una charla sobre la importancia del arbolado para las infancias, con el propósito de promover desde edades tempranas el conocimiento y el cuidado de los árboles.
También se organizará una recorrida breve por los alrededores de la Casita del Lago para que los chicos y las chicas puedan observar de cerca los ejemplares del parque, conocer sus características y reflexionar sobre la necesidad de preservarlos para las generaciones futuras.
La jornada incluye, además, una muestra y una clase de folclore en el predio de la Casita del Lago. El cierre estará dedicado a una de las actividades más valoradas por quienes conocen el trabajo de la organización: una recorrida por los árboles del Parque Independencia a cargo de la ingeniera agrónoma Ángela Villademoros, referente nacional e internacional en arboricultura urbana, gestión ambiental y preservación del arbolado público en Rosario.
La elección de ese cierre refleja la importancia que las organizaciones atribuyen al conocimiento del patrimonio natural. Reconocer los árboles, aprender sobre sus características y comprender su función constituye una manera de fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y el parque. La educación ambiental aparece así como una herramienta para que las nuevas generaciones puedan valorar y defender aquello que reciben como parte de una historia colectiva.
La actividad tendrá, además, un objetivo concreto: reunir firmas para expresar el respaldo ciudadano al proyecto de ley. La intención es que los diputados y las diputadas que tienen la posibilidad de acompañar la iniciativa sepan que cuentan con el apoyo de una comunidad interesada en preservar el Parque Independencia.
Testoni destacó la necesidad de que la población conozca la propuesta y acompañe el trabajo de las organizaciones, que sostienen de manera constante acciones de difusión y defensa del arbolado. La recuperación del estado parlamentario representa una oportunidad, pero su avance dependerá también de la capacidad de instalar el tema en la agenda pública y de demostrar que existe un interés social en alcanzar una protección más amplia.
Un patrimonio que trasciende generaciones
La iniciativa vuelve a poner en discusión qué ciudad se quiere construir y qué elementos de su identidad deben preservarse frente a las transformaciones del presente. En una Rosario que crece y se modifica, el Parque Independencia reúne valores que no pueden medirse únicamente por la superficie que ocupa ni por los edificios que alberga. Su importancia reside también en la relación entre naturaleza, historia, arquitectura, deporte, recreación y vida comunitaria.
Los fundamentos del proyecto definen su preservación como una decisión de política pública destinada a proteger un bien colectivo cuya relevancia trasciende generaciones y jurisdicciones. Declararlo Paisaje Cultural Nacional significaría, desde esa perspectiva, fortalecer el patrimonio cultural argentino y contribuir a garantizar que el espacio continúe siendo público, abierto, accesible y disfrutable para quienes viven hoy en la ciudad y para quienes la habitarán en el futuro.
Para Testoni, el desafío consiste en conseguir que el valor del parque, ampliamente reconocido por quienes lo recorren y disfrutan, se traduzca en herramientas institucionales capaces de protegerlo de manera sostenida. La declaración no resolvería por sí sola todas las tensiones entre conservación y desarrollo urbano, pero permitiría establecer un marco de referencia más amplio para evaluar las intervenciones y defender la integridad del conjunto.
La convocatoria de las organizaciones, por eso, no se limita a una actividad recreativa ni a una campaña de firmas. Es también una invitación a reconocer el Parque Independencia como parte de un patrimonio compartido, cuya conservación depende tanto de las decisiones políticas como del compromiso de la sociedad.
"Celebrar el parque y apoyarlo para que tenga cada vez más protección", resumió Testoni al cerrar la convocatoria.
Detrás de esa frase se concentra el sentido de una iniciativa que busca que el Parque Independencia deje de ser considerado únicamente un espacio disponible para nuevas intervenciones y sea reconocido, en toda su complejidad, como un paisaje cultural y ambiental irremplazable. La apuesta es que su historia, sus árboles, sus instituciones y su condición de lugar de encuentro sigan formando parte de la vida de Rosario, con garantías de preservación que alcancen también a las generaciones futuras.








