lunes, 24 de julio de 2017

Jorge Lanata y la fábrica de polaquitos

"El domingo Jorge Lanata presentó junto con Rolando Barbano (jefe de la sección Policiales del diario Clarín) un informe titulado “Infancias robadas”. Barbano empieza entrevistando a la directora del jardín de infantes N°14 de Villa Caraza, que relata cómo algunas personas entraron a robar al lugar y lo dejaron destrozado. El robo funciona como introducción al plato fuerte del informe: “La policía asegura que el robo al jardín lo cometió un nene de 12 años”, explica Barbano. La voz en off de Lanata agrega: “El Polaquito, que mantiene aterrorizado al barrio de Villa Caraza”. Entre que terminó el informe y se explicitó la supuesta necesidad de la baja de imputabilidad pasaron menos de cuatro minutos. Una de las periodistas contó que Germán Garavano, Ministro de Justicia y Derechos Humanos, ya tiene preparado un proyecto de ley donde propone bajar la edad de imputabilidad"
Por: Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI)
“Me fui de PáginaI12 porque se vendió a Clarín”. Lo dijo Jorge Lanata a mediados de los ’90, cuando dejó el diario que él mismo había fundado en 1987.

Más de 20 años después esa explicación, en la voz del mismo periodista, no tendría ningún tipo de congruencia con la realidad.

El domingo Jorge Lanata presentó junto con Rolando Barbano (jefe de la sección Policiales del diario Clarín) un informe titulado “Infancias robadas”. Barbano empieza entrevistando a la directora del jardín de infantes n°14 de Villa Caraza, que relata cómo algunas personas entraron a robar al lugar y lo dejaron destrozado.

El robo funciona como introducción al plato fuerte del informe: “La policía asegura que el robo al jardín lo cometió un nene de 12 años”, explica Barbano. La voz en off de Lanata agrega “El Polaquito, que mantiene aterrorizado al barrio de Villa Caraza”.

Lo que sigue es totalmente revelador en muchos niveles e incluye un patrullero de fondo; un nene de 11 años que roba, se droga y mata; y un periodista que da cátedra acerca de dirigir las preguntas hacia un solo lugar: la necesidad de la baja de imputabilidad.

El informe de Periodismo Para Todos no se presenta de cualquier manera ni de forma aleatoria, mucho menos inocente, sino que pretende mostrarse como un ejercicio en donde se muestra la realidad. Este tipo de periodismo realidad reúne elementos que generan la sensación de ser radiografías de lo que sucede en la actualidad. Para llegar a eso, los elementos en los que se apoyan son, por lo general, el periodista y la cámara en la calle; enfoques de cámara que parecen poco cuidados, movidos, casi como si la cámara estuviera escondida, cuando no oculta; un sonido casi deficiente, consecuencia de la “improvisación”, que obliga a poner subtítulos; entrevistas a “personas comunes” donde los temas versan sobre lo que ocurre todos los días. En definitiva, pareciera que cualquiera que tenga un celular a mano puede construir un producto como ese, no es necesario contar con productores, camarógrafos, conocimientos y periodistas.

Y si está al alcance de todos, ¿porqué mentir? ¿Cómo se sostiene una mentira si cualquiera puede ir, hacer lo mismo y comprobarlo?

Esa lógica, propia del sentido común, es uno de los pilares de este tipo de operaciones mediáticas, donde la efectividad se sostiene en disimular la pre producción y la edición posterior por la que pasó el contenido que se trasmite, con el fin de mostrar cierta espontaneidad, la cual vendría a sostener “lo objetivo” de la nota.

De hecho, al finalizar la trasmisión del informe, Barbano recalca: “Nos encontramos por casualidad con El Polaquito, salimos del jardín y estaba ahí”. Minutos antes, entre las preguntas que respondió el nene, tuvo que escuchar que el periodista le dijera que lo había visto robando en los videos de la policía. Videos que facilitó el municipio y que, evidentemente habían sido vistos con anterioridad por PPT. Ninguna casualidad.

El nene cuenta que se droga, que roba y que mató, todo dicho con liviandad, lo que es interpretado como el sincericidio típico del inimputable por parte del equipo periodístico.

En la mesa de debate posterior, Lanata, Barbano y otros periodistas demostraron que al final sabían un montón sobre El Polaquito: que vive en una casa con otras 23 personas, que estuvo en la comisaría más de tres veces, que la policía no sabe que hacer, que el estado debería sacarle ese nene a esa mamá para mandarlo a un reformatorio.

Pero parece que la plata con la que cuenta el programa, la gente a disposición y lo incisivo de Barbano, Lanata y compañía no alcanzó para ir a comprobar las entradas y salidas de un menor en una comisaría, procedimiento que debería haber quedado asentado, ser notificado a un juez de menores y a partir de eso, actuar.

No las comprobaron, porque de hacerlo, también tendrían que haber dicho que no existen. Como el asesinato de El Polaquito a un transa, por quien parece que nadie se molestó, donde no hay un nombre del muerto, mucho menos un cuerpo, ni hablar de testigos.

Tampoco, a pesar de saber la dirección de la casa, fueron a hablar con la familia, para ver qué es verdad y qué es parte de la fabulación de un niño, quien toma elementos con los que convive para armar un cuento. Como podemos hacer todos. Incluído Lanata, pero con otro grado de responsabilidad.

Entre que terminó el informe y se explicitó la supuesta necesidad de la baja de imputabilidad pasaron menos de cuatro minutos.

Una de las periodistas contó que Germán Garavano, Ministro de Justicia y Derechos Humanos, ya tiene preparado un proyecto de ley donde propone bajar la edad de imputabilidad. El escrito estaría en manos de Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad. Sólo falta que pase el año electoral para debatirlo, no vaya a ser cosa que se mezcle con la política de campaña.

El día posterior el periodista estrella del grupo mediático al que no quería venderse, se enojó porque el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), organización donde milita la madre de El Polaquito, denunció el montaje de la nota.

Una vez más, Lanata fuerza los límites de la realidad para acomodarla como le conviene: “Es una locura que digan que secuestramos al nene”. Ni el MTE en su comunicado ni nadie, dijo que los periodistas habían secuestrado al chico. Eso lo dijo Lanata, con la intención de forzar discursivamente una denuncia real hacia un lugar inverosímil y de esa forma, restarle importancia. Porque si algo de lo que dicen del otro lado termina siendo poco creíble, entonces es más fácil desacreditar todo lo demás.

La realidad es que la pre producción del programa emitido el domingo por Canal 13 fue hecha, en parte, por la policía local de Lanús y la Secretaria de Seguridad, con Diego Kravetz a la cabeza, quien estuvo presente durante la entrevista. Mejor dicho, interrogatorio. Donde sí está el funcionario del PRO y policías presentes, pero ningún familiar del nene, quienes no fueron ni notificados de la existencia del material mediático.

Y lo que denuncia la familia de El Polaquito y las organizaciones barriales es que los días previos el chico fue amenazado por la policía, quien lo conoce del barrio y lo tiene marcado, para que diga lo que dijo frente a la cámara bajo la presión de lastimar familiares, no que Lanata lo secuestró. Esto sí lo puede comprobar cualquiera googleando y leyendo el comunicado del MTE.

Lo que vimos el domingo fue un hito del periodismo amarillista, por la práctica conceptual y por la filiación política. Pero amarillo disfrazado de independiente y objetivo. Con el agregado de manipulaciones evidentes, preparadas en conjunto y a conciencia entre la policía, el municipio macrista y los periodistas.

Hoy hay quienes dicen que lo que hace Lanata no es periodismo, y acá la confusión está en pensar que el periodismo es objetivo. Sobre todo el que hace Lanata, quien durante años despotricó contra el periodismo militante junto con otros tantos colegas suyos (algunos dejaron este año su trabajo en TN para pasar a formar parte de las listas del PRO y el Massismo), parados desde un lugar de independencia. ¿Independientes de qué?

Lanata sí hace periodismo y es periodismo militante, en este caso puntual, a favor de la represión a chicos que no alcanzan los 18 años.

El tema es que le rinde más ocultarlo, no le tiembla la voz al pasar sus opiniones políticas como verdades y conclusiones lógicas devenidas de la realidad. Es cierto, no todo es político, pero todo está atravesado por la ideología, de eso nadie escapa.

Y en este momento Lanata milita por la baja de la imputabilidad, mientras calla los datos objetivos: menos del 3% de los delitos son llevados adelante por personas que tienen menos de 18 años según la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Sobre un total de 80 mil presos en las 250 cárceles que hay en el país, apenas 1000 son pibes y de esos, 96 los que están por delitos muy graves.

Cuenta sólo una parte, cuando es sabido que el delito organizado (organizado en gran parte por efectivos de las fuerzas de seguridad) utiliza a los menores como mano de obra barata, cuando no esclava, como sucede en Santa Fé con los chicos que son encadenados dentro de bunkers narcos.

Tampoco le da resquemor afirmar que lo que hace, muestra o dice no genera más impacto social que el que decide no cambiar de canal, como Baby Etchecopar, resguardándose en la libertad de prensa para sostener que a las pibas las violan por la ropa que llevan, ignorando casi un siglo de conclusiones por parte de las ciencias sociales, entre ellas la comunicación, que muestran que la relación de los medios de comunicación con la sociedad es mucho más compleja que agarrar el control remoto.

Desconoce, o pretende desconocer que cualquier cosa presentada con el estilo, el lenguaje y las formas del género periodístico, termina teniendo el mismo efecto que un producto periodístico genuino. A esto, ahora le dicen postverdad, aunque la práctica existe desde que existe el periodismo mismo.

Y por último, decide presentar la realidad como si hordas de menores anduvieran sueltos aterrorizando al país mientras la policía y la justicia son víctimas de estas bombas pequeñitas, cuando el aparato represivo estatal sí prevé un procedimiento penal que es puesto en funcionamiento todos los días sobre cientos de personas que cuentan con menos de 18 años.

Un chico de 12, 15 o 17 años que es detenido por las fuerzas de seguridad, queda a disposición de un juez de menores. La ley 22.278/22.803 permite que a los chicos se le impongan las mismas penas que a los adultos, posibilita que los menores de 16 años (no punibles) estén internados en institutos por tiempo indefinido o hasta alcanzar los 18 y aplica un modelo tutelar, en el que los jueces disponen y deciden en forma discrecional. En este momento son 650 las personas que no alcanzan los 18 años pero están judicializados porque aún siendo menores (conforme la ley) los jueces deciden su internación.

Todo esto pasa cuando la policía decide blanquear la detención en la comisaría, las otras opciones son el gatillo fácil, las torturas o el secuestro y la posterior desaparición como le sucedió a Luciano Arruga, entre otros.

Entonces el Estado no está ausente ni atado de manos, se presenta como se presentó en la vida de El Polaquito. Desde un lugar de represión y con herramientas que reproducen las mismas condiciones sociales que arrastran a los pibes hasta ese lugar.

Hoy Lanata anda furioso, porque el debate se corrió hacía temas que él no pretendía. Es lo que les sucede a quienes están acostumbrados a militar con y para el poder cuando otras voces, que muestran los intereses y las necesidades del campo popular, logramos meternos en sus productos mediáticos, arruinando la pulcritud de lo que pretende mostrarse como la blanca independencia y objetividad para mostrar nuestra realidad, que explica porqué decidimos luchar para cambiarla.

Y lo hacemos con el objetivo consciente y sin vergüenza de que cada vez seamos más, explicitando que nosotros no somos independientes de lo que pasa día a día en los barrios, de nuestros intereses y nuestras necesidades. Somos opuestos a todos aquellos, Lanata entre ellos, que sirven al poder de turno beneficiándose de la miseria ajena y esta oposición no la disimulamos, porque nos muestra que, si esos son los enemigos algo bien hacemos.

Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje"Váyase de la mierda, Lanata"Debate: Pobre Polaquito, pobre LanataDebate: El drama de El Polaquito no fue la televisiónExhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechosCarta Abierta de una jueza de menores a Jorge LanataCarta de la mamá del Polaquito: "Basta, por favor"Múltiples reclamos por la exposición mediática de un niño en un programa periodísticoPeriodismo e infancia, un conflicto innecesario

Empieza el juicio contra 17 periodistas de un diario turco opositor

Ankara les acusa de colaborar con grupos terroristas, pero activistas por los derechos humanos ven un intento de acabar con uno de los últimos diarios independientes del país. Diecinueve empleados y directivos del periódico progresista se enfrentan a penas de hasta 43 años de cárcel por criticar al Gobierno
Decenas de personas marcharon esta mañana hasta el Tribunal de Estambul para pedir que se haga justicia.

La fiscalía pide penas de hasta 43 años de prisión por “colaborar con una organización terrorista sin ser miembro”.

El Instituto Internacional de la Prensa critica los hechos, el director de comunicación del organismo asegura que se está criminalizando el periodismo y castigando a aquellos que hablan y si ahora funciona, lo volverán a hacer.

Diez de los 17 acusados llevan 267 días en prisión. El redactor jefe de la publicación, que también estuvo detenido, comenta desde Alemania:
“Estoy muy orgulloso de mis compañeros que siguen en la cárcel y defiendo su derecho a expresarse y defender la verdad”.
Diferentes organizaciones defensoras de la libertad de expresión han enviado observadores al juicio y critican los hechos en los que se basan para detener a los periodistas, que son, sobre todo, noticias y mensajes en Twitter.

El proceso puede tardar semanas antes de que los jueces dicten sentencia.

La plataforma de apoyo a Cumhuriyet ha convocado para este lunes a las 6.00 una manifestación ante el Palacio de Justicia de Çaglayan en Estambul, donde se celebrará la primera sesión de este juicio.

Organizaciones como Reporteros sin Fronteras, Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado la detención de los periodistas como un intento de silenciar las voces críticas, y a inicios de esta semana la actriz Bianca Jagger se sumó a este clamor desde el Festival de Poesía de Medellín.

El diario Cumhuriyet, fundado en 1924 y con una tirada de 40.000 ejemplares, no es uno de los periódicos más leídos de Turquía, pero sí uno de los más prestigiosos, y tanto el diario como su ex redactor jefe Can Dündar fueron galardonados el año pasado con el Right Livelihood Award, conocido también como el "Nobel alternativo".


Foto: AFP
Fuente: EuroNews

Fibertel duplica la velocidad de conexión a sus clientes gratis y para siempre

En 1997, Fibertel se convirtió en el primer proveedor en brindar el servicio de banda ancha de manera masiva en Argentina. Para celebrar su vigésimo aniversario la compañía duplicará la velocidad a todos sus clientes
Resulta indudable que la implementación de las conexiones de Internet a través de banda ancha ha revolucionado los usos y hábitos de los usuarios, a tal punto que hoy en día es imposible pensar en un mundo sin conexiones de este tipo. Ya sea trabajando a distancia, conociendo pareja por redes sociales, estudiando on-line o mirando videos en red, Internet ha cambiado la cotidianeidad de las personas y les ha acercado posibilidades ni siquiera imaginables hace dos décadas.

Navegar en internet tiene un antes y un después de la banda ancha. Las velocidades se han ido incrementando con el tiempo, el costo por mega ha ido descendiendo. Con velocidades iniciales de 256 Kbps y 512 Kbps Fibertel salió al mercado en 1997 y masificó la banda ancha. Hoy, 20 años después apuesta a mejorar la conectividad en el hogar de cada uno de sus más de 2,2 millones de clientes y decide duplicarsu velocidad, gratis y para siempre.

Hoy en día todos los hogares tienen múltiples dispositivos conectados en el hogar, realizando además acciones en simultáneo con gran demanda de conexión. El consumo de contenidos online, por ejemplo, aumentó notablemente en el último tiempo, así como también lo hizo el streaming en vivo y las videoconferencias, entre tantas actividades que en la actualidad son completamente masivas y habituales. Por todo esto la velocidad de conexión en el hogar se vuelve un tema cada vez más relevante.

El proceso para realizar la duplicación de velocidad es simple: Ingresar a www.fibertelduplica.com.ar con usuario y contraseña de cliente y solicitar el incremento de velocidad.

Para poder concretar esta acción de tanto impacto para los clientes, Fibertel trabajó fuertemente en su red y en robustecer la infraestructura en general. Este proceso demandó una inversión en el último año más de 130 millones de dólares. Desde su creación la compañía basó su estrategia en el desarrollo y fortalecimiento de la infraestructura en telecomunicaciones, a partir de inversiones sostenidas que garantizan conectividad y servicios de internet de calidad. Con este objetivo, en los últimos 10 años la compañía invirtió más de 3 mil millones de dólares.

Fibertel cuenta actualmente con más de 2.2 millones de clientes y ofrece servicios de banca ancha de 12, 25, 50 Megas y la nueva velocidad, 100 Megas. Por otro lado, cuenta con Fibertel Zone, el primer circuito WiFi de la Argentina que permite a los usuarios (clientes o no clientes) navegar en forma gratuita a la mejor velocidad en más de 1.800 puntos entre bares, restaurantes, cines, gimnasios y plazas.

Acerca de Fibertel
Fibertel brinda acceso a Internet de alta velocidad a más de 2.2 millones de clientes residenciales a través de una amplia gama de productos diseñados de acuerdo a sus necesidades. Tiene operaciones en más de 100 ciudades del interior del país, 12 provincias (Buenos Aires, Salta, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Río Negro, Corrientes, Chaco, Neuquén, La Pampa, Formosa, Misiones) y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Periodismo e infancia, un conflicto innecesario

Por: Rodrigo Morabito. Juez de Menores y miembro de la Asociación Pensamiento Penal
Recientemente, el programa Periodismo para Todos, que conduce Jorge Lanata, emitió una entrevista en la expuso a un niño bautizado con el alias "El Polaquito”.

Durante la entrevista, el niño comenta que habría cometido toda clase de delitos, incluso asesinatos a tan corta edad, colocando prácticamente (la nota) al niño en una situación de demonio social, el enemigo que hay que combatir y si es posible, eliminar.

¡Cuánta irresponsabilidad de un medio! ¿En busca de qué? ¿Más rating? No lo sabemos; lo que sí podemos decir es que a través de la nota de mención se vulneraron normas que consagran derechos humanos de los niños.

En efecto, en primer lugar, la Convención sobre los Derechos del Niño ha sido muy clara en cuanto a la importante función que cumplen los medios de comunicación en relación a una información responsable que tenga por finalidad promover su bienestar social, espiritual y moral y la salud física y mental de los niños, niñas y adolescentes (art. 17 CDN).

Igualmente, el tratado internacional más ratificado de la historia del mundo señala que "ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación” y que, a su vez, "el niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques” (art. 16.1 y 2).

Sin dudas, el niño que fue expuesto ante las cámaras de televisión fue víctima de una injerencia arbitraria que mancilló su dignidad como persona, como sujeto de derechos y el Estado a través de la ley debe brindarle protección.

Y digo brindarle protección, porque además de las normas señaladas anteriormente, existe una ley específica que, a pesar de sus años, conserva plena vigencia; me refiero a la ley 20.056 que "prohíbe la difusión o publicidad por cualquier medio de sucesos referentes a menores de dieciocho (18) años de edad incursos en hechos que la ley califica como delitos o contravención o que sean víctimas de ellos, o cuando por esa difusión o publicidad fuera escuchado o exhibido el menor o se hagan públicos sus antecedentes personales o familiares de manera que pueda ser identificado” (art. 1).

Evidentemente, el programa Periodismo para Todos incurrió en violación a esta norma, ergo, se difundió supuestos sucesos que la ley califica como delito respecto de un niño. Igualmente, por intermedio de esa difusión, el niño fue escuchado y exhibido, haciéndose públicos sus antecedentes personales y siendo claramente identificado.

Entonces, tal y como expresa la norma, el ciclo periodístico debería responder con una sanción de multa que determine un juez o el órgano administrativo de protección integral, además del comiso de los instrumentos donde conste la difusión o publicidad (arts. 2 y 3).

Ahora bien, más allá de las consecuencias legales que deberían haberse suscitado, lo cierto y verdaderamente preocupante es el trato que a diario muchos de los chicos que generalmente pertenecen a los sectores más postergados y en un alto grado de vulnerabilidad social reciben en los medios de comunicación cuando entran en conflicto con la ley penal.

Lo central de la nota no era mostrar las necesidades básicas insatisfechas y la vulneración de los derechos fundamentales del niño, tampoco lo era la falta de contención y amor familiar ni el problema de su deserción escolar; lo medular era mostrar a un niño demonizado, asesino a sangre fría (aun cuando no se probó que realmente hubiese matado), consumidor crónico; en definitiva, a un enemigo social, insisto, al que hay que combatir y eliminar, pero para nada ayudar.

Vivimos en un país en donde entre el 25% y el 32% del total de niñas y niños son pobres. Esto implica un valor que oscila entre 3,3 y 4 millones de niñas y niños; o sea, 6 de cada 10 niños aproximadamente y si bien pobreza no es sinónimo de delincuencia, por experiencia debo advertir que este flagelo unido a otros como la deserción escolar, la falta de contención familiar, el consumo de drogas y la falta de oportunidades pueden llevar a los niños a la comisión de delitos.

No tengo dudas de que el rol de los medios es trascendental para la construcción y fortalecimiento de la democracia y así lograr sociedades más justas y equitativas, sobre todo respecto de aquellos grupos o colectivos en riesgo constante y con mayor grado de vulnerabilidad social como son los niños, evitando arbitrariedades y exponiendo ante la opinión pública la violación a sus derechos humanos fundamentales; sin embargo, los medios (sin generalizar, obvio) están exponiendo a los niños ya no como sujetos de derecho en peligro, sino como sujetos peligrosos, cuando las estadísticas actuales no dejan traslucir esa realidad.
Fuente: El Esquiú

Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje"Váyase de la mierda, Lanata"Debate: Pobre Polaquito, pobre LanataDebate: El drama de El Polaquito no fue la televisiónExhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechosCarta Abierta de una jueza de menores a Jorge LanataCarta de la mamá del Polaquito: "Basta, por favor"Múltiples reclamos por la exposición mediática de un niño en un programa periodísticoPeriodismo e infancia, un conflicto innecesario

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