viernes, 26 de mayo de 2017

Martín Sabbatella: “Nos procesa el juez Bonadío a pedido de Magnetto”

El extitular de AFSCA había sido denunciado por intentar que el Grupo Clarín cumpla con la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. La justicia lo llama "delito de abuso de autoridad". Se trata de una investigación por haberle dado desde el AFSCA al Grupo Clarín un trámite diferencial en relación con los expedientes de adecuación de otras empresas. También procesó a otros siete imputados
“Esta causa no se tramitó en Tribunales sino en el Grupo Clarín. Es un invento con el que Magnetto, a través del juez Bonadío, pretende aleccionar a la dirigencia política para que nadie se atreva a tocar sus privilegios; para que a nadie se le ocurra nunca más cuestionar su dominio. Es una causa nacida y criada en el seno de la corporación mediática que hoy gobierna la Argentina junto a Macri”, opinó Martín Sabbatella tras ser procesado y embargado por el juez federal Claudio Bonadío a raíz de la adecuación de oficio del multimedios.

“Descubrimos las trampas que Clarín le quería hacer a la ley de medios y actuamos de acuerdo a derecho, iniciando el proceso de adecuación tal como estaba establecido en la norma. Lo que ocurre es que en la Argentina donde hoy gobierna un tramposo, que esconde cuentas y sociedades offshore y que se enriquece a costa del dinero público, actuar de acuerdo a la ley es sancionado por jueces cómplices como Bonadío”, subrayó y recordó que “cuando el juez me citó a indagatoria, no me hizo ni una sola pregunta. Fue lógico; nunca le interesó la verdad, porque la causa no se basa en lo que efectivamente pasó sino en las necesidades que tienen Magnetto y Macri. Bonadío trabaja para ellos”.

El titular del Juzgado Federal N° 11 Claudio Bonadío procesó a Sabbatella, así como a otros 4 miembros del Directorio de AFSCA -Claudio Schifer, Ignacio Saavedra, Néstor Avalle y Eduardo Rinesi- y los directores del organismo Sergio Zurano y Lorena De Filippo. La causa fue iniciada por el Grupo Clarín, luego de que se resolviera el inicio de la adecuación de oficio del multimedios, que se resistía a vender voluntariamente las licencias que excedían los límites establecidos en la ley 26.522.

Sabbatella consideró que “la decisión de Bonadío se enmarca en la persecución política, mediática y judicial contra el kirchnerismo”. “La intención es mentir, mentir y mentir, para perseguir a los opositores, para proscribirnos y para esconder lo que hacen los verdaderos delincuentes que son quienes hoy gobiernan el país”, expresó el dirigente kirchnerista y agregó: “Este caso es solo un capítulo más del show mediático, judicial y político de persecución que montaron para saquear la Argentina, como lo hicieron en la dictadura y en los ’90”.

Respecto a la causa judicial, Sabbatella recordó que “desde 2009, en que se sancionó la nueva regulación para los servicios audiovisuales, Clarín se estuvo burlando de la ley 26.522, excediendo los límites fijados, con la complicidad de algunos jueces federales. Cuando la Corte Suprema avaló la constitucionalidad total de la llamada ley de medios, le exigimos al Grupo que se desprendiera de las licencias excedentes como lo estaban haciendo las otras empresas grandes. Después de muchos años de resistencia y aprietes públicos de parte de Clarín, logramos que presentaran un plan de adecuación voluntaria, en el que proponían dividirse en seis partes independientes. Desde AFSCA, aprobamos ese esquema porque estaba dentro de lo establecido en la ley, pero cuando trajeron los nombres de los integrantes de las nuevas sociedades, descubrimos que querían hacer trampas: las ventas eran ficticias y las supuestas partes independientes estaban todas conectadas entre sí, a través de sociedades en Panamá, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Argentina. Es decir: decían que vendían pero no vendían, decían que se dividían pero tampoco lo hacían. Fue entonces cuando decidimos, como establecía la ley, comenzar el proceso previsto para adecuar de oficio a quien se resiste a hacerlo en forma voluntaria”. “Por ese motivo, Bonadío nos procesa y embarga. Por hacer cumplir la ley”, concluyó.
Fuente: Nuevo Encuentro

Andrés Luis Percivale 1939 - 2017

Tenía 77 años y tenía cáncer de pulmón que le fue diagnosticado en 2011. Hace tiempo se había alejado de los medios. Con solo 29 años cubrió al guerra de Vietnam, realizó al transmisión de la llegada del hombre a la Luna y fue testigo del Mayo Francés
El reconocido periodista y conductor Andrés Percivale murió hoy a los 77 años. Conductor de programas como Telenoche y ganador de 5 Martín Fierro, fue el primer compañero de noticiero de Mónica Cahen D'Anvers.

Percivale había nacido el 23 de julio de 1939 en Buenos Aires y tenía dos hermanas, mayores que él, y su fallecimiento fue confirmado por una amiga.

A fines de 1967 'con solo 29 años' viajó como corresponsal a la guerra de Vietnam. A la vuelta, en París, cubrió el Mayo Francés (mayo de 1968). En los últimos días de mayo de 1969 fue el único periodista de Buenos Aires que cubrió el Cordobazo

De enorme trayectoria, en 2011 confesó que tenía cáncer. Antes había sido diagnosticado con EPOC y se alejó de los medios para dedicarse a la meditación y al yoga. Fue muy apreciado en el ambiente, mantuvo un bajo perfil en su vida privada, de la que solo se hizo público su fugaz casamiento con la actriz Perla Caron.

Si bien se convirtió en uno de los más famosos y prestigiosos de Argentina, cuando dejó la tele dijo: “La televisión es una actividad muy cruel. Porque nos debemos al público y dependemos siempre de el. Nos tenemos que conducir de cierta manera y la competencia, los deseos y la angustia por determinados logros nos ubica en posiciones para nada deseables”.
Junto a Mónica Cahen D´Anvers fueron los encargados de dar inicio -el 3 de enero de 1966- a Telenoche, un noticiero que lleva más de 50 años al aire. En ese momento la emisión era semanal, a las 23, y estaba auspiciado por IKA (Industrias Kaiser Argentina). Luego se sumó Tomás Eloy Martínez.
Andrés Percivale, fue corresponsal de guerra en Vietnam a fines de 1967, en un informe desde un sector de la base militar donde comenta: "La vida en Vietnam no significa absolutamente nada, nada, absolutamente nada. Hoy es 29 de mayo, son las 11:10 de la mañana. Hará 1 hora y media que estamos aquí, ya estamos un poco más habituados al ruido, a los estruendos, a los helicópteros, a los aviones, a la muerte. Es un día que no podré olvidar nunca en mi vida. Finalmente han tenido que bombardear todo el barrio de Phung Phang. En este momento aviones y helicópteros están sobrevolando la zona. Cuantas casas destruidas; cuantas heridos; cuantos muertos; no se sabe, solo se sabe que es un desastre. Todo arde, los árboles están quemados, las calles están vacías. Esta por llover en esta ciudad, increíblemente peligrosa y misteriosa como es Saigon. Las armas escupen fuego. Todo ruge y a la vez todo es enormemente silencioso. Hemos corrido hasta aquí a refugiarnos. No entendemos a los soldados; los soldados corren también delante de nosotros y creemos que hay vietcong cerca. Ahora lo que tenemos que hacer es irnos para mostrarles a ustedes. El chofer del coche que alquilamos aquí en Saigon escapo, de manera que ahora para llegar al centro de la ciudad tenemos que correr y caminar. Este es el chofer que nos abandono porque había tantos vietcong y tantos tiros que tuvo miedo. La aventura termino por hoy, hemos escapado y ya llueve como todos los días en Saigon, torrencialmente. Los ruidos de la tormenta se confunden con los ruidos de las bombas y de los rockets. Nosotros estamos bien, ya de vuelta acá, pero allá siguen peleando. Esta por sonar la hora de queda. Hay obligatoriamente que retirarse de las calles. -Otra casa en llamas, así es el vietcong, así es el enemigo con quien se lucha. Vietnam es un infierno. Alguien dijo un infierno con muchos círculos. Ayer estuvimos en uno de esos círculos, en la batalla, en la pelea, en el tiroteo de los barrios de Saigon. Otro círculo de ese infierno es el Hospital de Saigon. Este es el resultado, parte de ese resultado del tiroteo", describía Andrés.
Como parte de sus trabajos más destacados cubrió el Mayo Francés en 1968, transmitió la llegada del primer hombre a la Luna en 1969, y el mismo año fue el único periodista de Buenos Aires en reportar desde el lugar de los hechos el Cordobazo.
El periodista fue distinguido con varios premios Martín Fierro durante su carrera: en 1970, cuando recibió dos, por Conducción y Conducción en Programa Periodístico, en 1972, 1973 y 1975.

Percivale condujo varios programas de televisión, entre ellos "Mónica presenta" junto a Cahen D'Anvers, el noticiero de Canal 13, "Graciela & Andrés", "Los retratos de Andrés", "Loft" y "Yo amo a la TV".

También participó en algunas películas de cine, como "Un elefante color ilusión", "Juan Manuel de Rosas", "Olga, la hija de aquella princesa rusa", "Así es la vida" y "La mamá de la novia".
Percivale estudió arquitectura pero abandonó al poco tiempo y decidió convertirse en periodista. Fue famoso por sus entrevistas a grandes personajes.

El 6 de agosto de 1991, ATC emite un programa especial en ocasión del lanzamiento de su nueva programación bajo el slogan “Ahora También Competimos”. Conducido por Graciela Alfano y Andrés Percivale
En los 80 el periodista se alejó de los medios de comunicación, abrió una agencia de publicidad y se dedicó al yoga, disciplina en la que fue discípulo de Mataji Indra Devi.

Hace unos años, en diálogo con La Nación, el periodista habló muy francamente sobre su enfermedad: "En cada órgano del cuerpo se aloja una emoción. Así como la ira se aloja en el hígado o la codicia se aloja en el intestino grueso, la pena y el duelo se alojan en el pulmón. Yo fui preguntando, porque no pierdo esa cosa periodística de hacer mis propias estadísticas. Y descubrí que siempre hay un duelo mal elaborado o la reiteración de un episodio muy doloroso", dijo. "En mi caso, es el haber descubierto que mi madre nunca me quiso, e incluso el haberlo conversado con ella, algo que le tengo que agradecer muchísimo", reveló. Tras superar la primera etapa de tratamiento, el periodista siguió muy activo en la escena local y en 2012 estrenó una obra.

Sobre su lucha contra cáncer, el periodista dijo: “Tuve mucha suerte porque al mismo tiempo que yo, hubo cuatro o cinco amigos muy queridos, que sufrieron el mismo mal y el único sobreviviente soy yo, por ese motivo nunca quise mencionar al oncólogo por si me moría, pero ahora lo digo, el doctor Specterman, que me ayudó muchísimo en un tratamiento que es feroz”.

“Gracias a Dios, con las técnicas del yoga, la meditación, con lo que controlás la angustia, la ansiedad pude seguir adelante y no perder las ganas de vivir”, agregó.

En cuanto a su cambio espiritual, Percivale afirmó que “viene de manera casual, que son el lenguaje de Dios. Yo estaba en televisión, le hice una nota a Mátaji Indra Devi que me dijo 'usted tiene que hacer yoga porque está ,uy estresado'. No le hice caso, empecé a enfermarme y un médico me dijo 'hacé yoga'. Empecé, desconfiado como todo periodista. Me fui a la India, con ella que tenía 87 años para conocer a su maestro, que tenía 100 años. De a poco fui entrando en esta sabiduría que es fantástica”.

“Enseño y me enseñan porque uno nunca termina de aprender”, destacó sobre el yoga y también sobre el periodismo.
El cáncer marcó a Percivale, para siempre: “A mi edad, te pone muy cerca de la muerte y tenés que decidir. En ese momento leí una frase que decía 'la única prueba racional objetiva, concreta de que Dios es existe es la voluntad de vivir'. Y es cierto, llega un momento en que tenés tales dolores que tenés ganas de tirar la toalla y hay una luz, una voz, una pequeña energía que te dice 'hay que seguir' y eso es Dios”.

“Dios o la fuente o la sabiduría, o como quieras llamarlo, está dentro de uno. Es esa fuerza que está más allá de lo visible. Es muy bueno esto de ir percibiéndolo. La conciencia es percepción... ampliar la conciencia es el trabajo verdadero de una vida”, destacó ante Canal 26.

Como parte de esa actividad publicó los libros "Manual de yoga contemporáneo", "Recuperar el Paraíso, el cuerpo es el piano y el sonido es el espíritu", "El yoga de las cuatro estaciones, calendario yoga" y "Quien es feliz tiene razón".
"Lo había visto hace 10 días. Estoy mal, hacía tanto que estaba aguantando este cáncer, uno tenía la equivocada idea de que podría seguir mucho más, pero lamentablemente no, así que estoy muy muy triste; espero que no haya sufrido, ha sido un compañero sensacional durante muchos años", manifestó Mónica en una entrevista en La Once Diez, Radio de la Ciudad.

"Era un fenómeno, un maestro. Tenía un programa justo antes de empezar Telenoche, un programa que tenía que ver con los estudios, tenía que ver con impartir, dar, ayudar, estudiar, que sepamos, que leamos, a lo contrario de hoy, que apretamos botones y creemos que ya está todo listo.  Se ha perdido una manera de vivir, de pensar, de todo y me preocupan los más chicos", cerró la periodista.
Fuentes: DyN, La Nación, La Once Diez

Gilda y la búsqueda de múltiples pantallas

Silvana D’Angelo, directora general de Smilehood Media, destacó que la serie Gilda está siendo negociada a múltiples pantallas, desde la TV abierta, a la paga y las plataformas digitales
Por: Sebastián Amoroso
Anunciada por primera vez en Natpe luego del éxito de taquilla de Gilda, la película, Gilda, la serie basada en la vida de la legendaria cantante argentina protagonizada por Natalia Oreiro fue uno de los productos más demandados en los LA Screenings, mercado en el que Smilehood Media negoció con players de toda la región.

"Desde que anunciamos Gilda tuvo una aceptación maravillosa. En Natpe fue el anuncio y en este mercado fue prácticamente la negociación en casi toda América Latina. Estamos muy contentos", comentó a ttvnews Silvana D’Angelo, directora general de Smilehood Media.

Para la ejecutiva, el interés del mercado por la serie se debe principalmente al éxito de la película, la popularidad de Gilda en casi toda la región y la presencia de Natalia Oreiro delante de las cámaras, una figura reconocida en toda América Latina.

"A todas las pantallas de TV les pareció un must", resumió D’Angelo.

Es que la serie se está convirtiendo en un producto disputado no solo por las señales de TV abierta, sino también por las de TV paga y las plataformas digitales.

"Lo que está pasando con Gilda es que es una serie, un formato muy interesante para una plataforma digital o un Pay TV. Pero a la vez el peso de la historia y de Natalia es interesante para casi todas las pantallas abiertas de América Latina", explicó la ejecutiva.

"Estoy viendo ejemplos similares en el mercado, pero acá el diferencial es la presencia de Natalia, una estrella de la TV abierta, con el respaldo de calidad y crítica que tuvo la película. Eso hace que sea considerada para las pantallas más sofisticadas y las más populares. Es un contenido premium ideal", añadió.

La serie también está despertando interés en Europa, un mercado en el que Gilda no es conocida pero sí Natalia Oreiro, una estrella en países como Rumania o Rusia.

Además de Gilda, la ejecutiva reconoció que está viendo en el mercado una camada interesante de biopics, las cuales en su opinión no se anulan mutuamente sino que se complementan.

"Este año definitivamente es el año de las biopics. Son todas muy buenas y creo que hay espacio para todas, ya que son ciclos cortos. Se dio que se juntaron las historias más fuertes de América Latina entre 2017 y 2018 y nadie quiere perdérselas. Y Gilda en América Latina y con el respaldo de Natalia es una formula imbatible", opinó.

En cuanto a los detalles de la serie, D’Angelo explicó que la misma estará pronta para comienzos del año que viene y que contará con un total de 15 episodios, 13 de historia y dos especiales.

"Son 13 de historia, hasta la muerte de Gilda y el 14 es un documental con lo que pasó después utilizando imágenes reales y de archivo", detalló. "El ultimo episodio, que sería el 15, es un programa especial con Natalia Oreiro en una entrevista en cada territorio que se venda, algo que está generando mucho interés, especialmente entre los canales de TV abierta", añadió.

La entrevista podría ser grabada o en vivo, según las posibilidades de cada país.

El manejo de las ventanas como el gran desafío
D’Angelo opinó además sobre los cambios protagonizados por el mercado en los últimos años, con la irrupción de las plataformas digitales como el gran revulsivo

"El mercado está cambiando y está cambiando la forma de negociación. Hoy uno no sale a vender un producto a todos los canales de la región sin tener en cuenta qué tipo de derechos adquieren. Antes era más simple, porque había solo un derecho", comentó.

"Hoy es muy habitual la fórmula combinada de aire, mas Pay TV y plataformas digitales, que son una tercera ventana aunque a veces se adelantan. Todo eso un juego de ajedrez y cuando uno tiene una coproducción o una producción y tiene que recuperar la inversión, hay que saber elegir cuál es la mejor estrategia y en qué derechos comenzar primero para no anular posibilidades de más negocios", agregó.

"Es nuevo, me apasiona, pero es muy delicado. Uno tiene que tener en cuenta ahora un montón de aspectos más al negociar y el manejo de las ventanas en la explotación de un contenido es hoy casi el mayor desafío. Cómo explotar la mayor cantidad de ventanas sin anular una a otras con la mayor cantidad de players, que son cada vez mas competitivos entre si", siguió.

Lo que sí tiene claro D’Angelo es que el panorama actual requiere de cada vez más alianzas, con contenidos cada vez más costosos ante la sofisticación de los espectadores.

"La producción va totalmente ligada a la venta internacional y la mayor parte de las grandes producciones son coproducciones entre pantallas. Las pantallas terminan siendo socios para que podamos lograrlo. Antes los contenidos se autofinanciaban y luego se vendían. Ahora no es posible y menos con producciones tan costosas, que es lo que reclama el público, que está más sofisticado que nunca", explicó.

"Para que la gente elija el contenido tiene que tener una muy alta calidad y para eso tenemos que definitivamente hacer alianzas entre productores, distribuidores y plataformas. La pregunta es cuál es el partner más adecuado", terminó.
Fuente: todotvnews.com

30 años de la fundación de “PáginaI12”: La primera Página

Se cumplen 30 años de la fundación de “PáginaI12”. Lanata, Verbitsky, Blaustein y muchos de los protagonistas reconstruyen aquel hito
Por: Andrés Fidanza e Ignacio Fusco
Tapa del primer número, dedicada a los militares
Fue la última aventura del periodismo gráfico que funcionó, y decir que funcionó no sólo implica el hecho de que perdura (con las dificultades, claro, que tienen todos los medios de su rubro), sino porque su mito fundacional, la leyenda que palpita detrás de su nacimiento, no se consumió en su propia hoguera, pese a estar plagada de atributos románticos y bien argentinos: audacia, poco dinero, ambición, talento, intuición, el eco de cierta clandestinidad, locura. El 26 de mayo de 1987, con una tapa que decía “Sí, juro” (una nota firmada por Horacio Verbitsky), salía por primera vez a la calle PáginaI12. El diario, que en un comienzo se editaba de martes a sábado para luego comenzar a publicarse también los domingos, aglutinó a una colección de periodistas -en su mayoría- jóvenes y brillantes, comandados por Jorge Lanata y secundado por un personaje emblemático como Osvaldo Soriano. El dinero del ERP, la inspiración en Liberation francés, las peleas por las máquinas, el desenfado de todos, la aparición de una nueva forma de informar y opinar, el clima de época: a continuación, una historia oral que reconstruye aquellos días.

Jorge Lanata (Director de PáginaI12)
En el 86 estábamos en El Porteño, que era una revista contracultural. Ahí había una sección que se me ocurrió a mí: se llamaba “The Posta Post”. Estaba diagramada como un diario porque la idea era que fuera algo así como “Charlas de quincho”, puteríos con datos cortos, que no hubiera que desarrollar. El logo de “The Posta Post” eran con letras tipo The New York Times y abajo decía: “Todo lo que los demás diarios saben pero no se animan a publicar”, y ésa fue un poco la idea de PáginaI12 al comienzo. Nosotros decíamos: “No sabemos más que los demás, lo que tenemos es la independencia para ponerlo”. A partir de “The Posta a Post” se me ocurrió entonces lo de PáginaI12, un proyecto que no era nada, un cuadernito.

Eduardo Aliverti (Columnista de PáginaI12)
La aventura de Página empieza en los estudios de Radio Belgrano, en reuniones con (Ernesto) Tiffenberg y Lanata. Los tres formábamos parte de la cooperativa El Porteño, y ahí hablábamos, cada tanto, de la posibilidad de hacer un diario contrainformativo de pocas páginas.

Eduardo Blaustein (Editor de PáginaI12)
“Un boletín de contrainformación, como hacía Walsh”, me dijo Lanata cuando todavía estábamos en El Porteño. Había entonces una puja de méritos entre Ernesto y él. Tiffenberg era más claro, siempre fue más culto. Lanata era más intuitivo, trabajó en Diario Popular. Visto a la distancia, la pequeñez del proyecto era entrañable.

Alberto Dearriba (Editor de Política de PáginaI12)
Los ejes eran: info que nadie publica, no darles bola a las agencias de noticias, hacer investigaciones. La idea era que fuera un diario de izquierda. Yo decía: “Va a durar un pedo en una canasta, sin publicidad”.

Aliverti
En las reuniones que teníamos yo preguntaba por los fondos del diario, quién iba a bancar eso.

Lanata
Yo estaba laburando en un libro que nunca publiqué, de historias de presos políticos; dos veces por semana venían a verme a la redacción de El Porteño tres o cuatro tipos, para que los entrevistara, y la mayoría era del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). Así tomé contacto con lo que era el MTP (Movimiento Todos por la Patria), y con uno de ellos, Francisco “Pancho” Provenzano, que luego murió en el copamiento de La Tablada, conseguimos la guita para empezar. Se la pedimos a ellos.

Fernando “Tato” Dondero (Trabajador del área de Intendencia y primer delegado gremial de PáginaI12)
Yo militaba en el MTP y conocía el detalle del proyecto porque era amigo de otro militante, el que sería el primer Gerente General del diario: Alberto Elizalde Leal, a quien conocíamos como “Manzana”.

Alberto Elizalde (Gerente General de PáginaI12)
Lanata nos contó el proyecto en una reunión en la casa de Eva Giberti y nos preguntó si le podíamos conseguir financiamiento. Después me reuní con Pancho Provenzano, le conté, y él me dijo que le parecía interesante. Al poco tiempo me volvió a llamar. “Está aprobado”, me dijo. Lo había consultado con Enrique Gorriarán Merlo.

Aliverti
Inicialmente, Lanata hablaba de fondos que aportaría el empresario Osvaldo Sivak. Solíamos juntarnos a charlar con él y Tiffenberg en el bar Varela Varelita, el que está en Scalabrini Ortiz y Santa Fe, y un día nos contó que los fondos ya eran de Fernando Sokolowicz. Yo tenía data de que había guita “Nica” en los comienzos, pero no lo tenía confirmado. Me molestaba que no estuviera claro.

Miguel Rep (dibujante y humorista gráfico de PáginaI12)
Lanata me lo dijo de entrada: Sokolowicz era un empresario maderero, un tipo cercano al movimiento de los DD.HH., un liberal judío que va a poner la plata para tres meses, seis meses. La guita era ésa. No había sospechas de otra guita.

Lanata
A Sokolowicz lo trajeron apenas después de que Pancho Provenzano me mandara a decir “la plata está, la ponemos nosotros”. Fernando había estado en el Movimiento Judío por los Derechos Humanos, había laburado mucho el tema de los presos políticos también. Ya había como una relación.

Elizalde
Sokolowicz ponía algo, pero no demasiado. La cosa era así: Pancho me daba la guita y yo me ocupaba de la parte empresaria y administrativa. De hecho, la marca del diario la registré yo. Lanata se ocupaba de lo periodístico. La plata, creo, venía de Nicaragua. Eran miles de dólares por mes. No recuerdo bien, pero serían unos 50 mil dólares mensuales, aunque no regularmente.

Rubén Furman (Secretario de Redacción de PáginaI12)
En ese momento, la factura publicitaria de un diario era miles de dólares por mes. Página iba a contramano de eso, o sea: a contramano de conseguir publicidad.
Lanata, con menos de 30 años. Otro Lanata
Blaustein
Sabíamos que había guita del MTP, pero eso no era una cosa muy sorprendente por entonces. Muchos éramos ex militantes, no nos hacía demasiado ruido. Igual, sí, había algo confuso alrededor.

“Tato” Dondero
La plata del MTP no era de la Argentina, esa guita vino de afuera. De Nicaragua seguramente. Acá había una organización absolutamente pobre, teníamos un local y después era todo militancia.

Horacio Verbitsky (Columnista de PáginaI12)
Se sabía que había aportes de distintos movimientos políticos, como el MTP, el sector de la Coordinadora Radical de Federico Storani, que en ese momento era el ala progresista, o algunos grupos del peronismo. Después, bueno, vino La Tablada, y todo se magnificó, se malinterpretó en forma deliberada. Desde el Gobierno, para atacar a un diario que le molestaba, y desde los restos del MTP, para darse importancia. Así se crean los mitos.

Furman
Hubo entonces varios proyectos parecidos a PáginaI12. Horacio Verbitsky y Eduardo Luis Duhalde andaban en uno, pero el que primero llegó al financiamiento fue Lanata.

Sergio Ciancaglini (Editor de los domingos PáginaI12)
Eduardo Duhalde había ideado un proyecto con Claudia Acuña, Horacio Verbitsky y yo, que se iba a llamar La Hoja. Y se iba a llamar así porque iba a tener una sola hoja, que a lo sumo se pudiera doblar, guardar así nomás.

Verbitsky
La idea de La Hoja era que fuera alternativo. Poco papel y mucha información de la que no se encuentra en los grandes medios, cuya falta de credibilidad ya me parecía evidente. Con el proyecto hecho, una vez que chequeamos su viabilidad, me eché para atrás. No tenía ganas de volver a editar, era una etapa cerrada para mí después de Confirmado, La Opinión, Semanario CGT y Noticias. Sólo quería escribir y a eso me dediqué.

Ciancaglini
Hay que abstraerse del manicomio cotidiano para montar tu propio manicomio, y mientras Horacio estaba en lo suyo y yo estaba tan absorbido por el día a día de La Razón, Lanata se puso 100% con Página. Conoció a Sokolowciz, consiguió el financiamiento.

Furman
Yo no sé cómo hizo pero logró contacto con la caja residual del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que en ese momento la manejaba el comandante Gorriarán Merlo. En una decisión política muy sabia, le dijeron: “Hagan el diario, nosotros ponemos la plata pero no nos metemos”. Fue lo que pasó.

Tato Dondero
A diferencia de experiencias como las del diario Noticias con Montoneros o el diario Sur con el Partido Comunista, Página no fue el house organ del MTP.

Lanata
El MTP quería armar un medio pluralista porque eso le servía. Le servía difundir pluralismo en una sociedad en la que no había medios así.

Aliverti
PáginaI12 no puede entenderse sin Radio Belgrano. El proyecto plural, progre, disruptivo de Radio Belgrano con mi programa, “Sin Anestesia”, había sido la gran novedad en 1984 y 1985, y el vacío que dejó a mediados de 1986, con la aparición del Plan Austral, le dio al diario un rempujón para que cubriera ese lugar.

Verbitsky
Los medios tradicionales eran horribles; había una demanda social que ya habíamos visto con El Periodista, donde yo trabajaba en ese momento, en relación con los derechos humanos.

Furman
Cuando fue el primer levantamiento carapintada, Lanata nos preguntó si podíamos adelantar la salida del diario porque era claro que PáginaI12 cubriría el espacio que estaba dejando vacante (y que dejó vacante, finalmente) La Razón, que era el diario que estaba a favor de los derechos humanos.

Ciancaglini
A La Razón lo manejaba José Pirillo, quien empezó un conflicto por el que tomamos el diario durante 25, 30 días. No nos pagaba los sueldos, era un desastre total.

Lanata
La Razón estaba tomado, me acuerdo, sí. No sé, yo llamé y convoqué gente de todos lados. En ese momento laburaba en La Ópera, el bar, y era un delirio, porque llamaba a un tipo de Clarín y le decía: “Mirá, deja Clarín y vení”; se me cagaban de risa la mitad.

Marcelo Zlotogwiazda (Redactor de PáginaI12)
Lanata me llamó cuando recién empezaba a armar el diario. Nos reunimos en el bar Ópera, que era donde te citaba él, sí. Habíamos laburado juntos en “Sin Anestesia” y El Porteño. No lo dudé, lo viví como una aventura.

Daniel “Sordo” Iglesias (Jefe de Arte de PáginaI12)
No tenía oficina Lanata. Nos juntábamos en bares. Yo vivía por Congreso. Íbamos a uno medio tradicional que se llamaba Del Carmen, creo, enfrente de El Molino. Ahora es una pizzería.

Verbitsky
El que me ofreció entrar a mí fue el propietario, Fernando Sokolowicz, a quien conocía por el movimiento de derechos humanos. Un día vinieron a mi oficina Lanata, Tiffenberg, Carlos Gandhi y Manzana Elizalde. Me dijeron que querían hacer un diario, conocían mi proyecto y querían que los asesorara. Tenían unos 20 años menos que yo. Les conté mis ideas y se fueron.

Furman
Yo no lo conocía a Lanata, que me citó y me presentó a Tiffenberg. Yo iba a ser el Secretario de Redacción, el número 3, después de ellos. Había poca experiencia en el grupo fundador, poca gente con experiencia de diario, y eso era, digamos, lo que yo aportaba. El Sordo también sabía lo que era un diario; Miguel Martelotti, el jefe de fotografía, sabía lo que era un diario; pero tanto Lanata como Tiffenberg no sabían bien lo que era hacer una agenda ceñida diaria. ¿Cómo se hace un diario? ¿Cuáles son los temas de hoy? ¿Qué vamos a cubrir? Fueron meses de mucho trabajo.

Dearriba
Un día, después de que el Gordo le contó al Sordo que iban a estar Osvaldo Soriano y Verbitsky, el Sordo le preguntó: “¿Y quién te va a hacer el diario?”. “Todos éstos”, le dijo el Gordo. “No, necesitás alguien que coordine, organice”. El Gordo no sabía si la diagramación estaba en el taller o en la redacción, tenía una idea bastante clara del diario que quería pero no sabía cómo se hacía. Entonces, el Sordo le aconsejó que me viera a mí. Nos encontramos en Café Suárez, en diagonal al Congreso. Callao y Rivadavia, lindo. El Gordo se apareció con un traje manchado que no le cerraba. “¿Quién va a hacer el diario? Porque vos tenés los adornos pero te falta el arbolito”, le dije. “Para eso te quiero a vos”, me contestó.
Blaustein
Mientras le duró la modestia, Lanata confesó que no sabía un carajo. El que sostenía el día a día era Tiffenberg: el rigor, el cuidado de la edición. Estaba al fondo, era fóbico. Pero era el que se encargaba del laburo duro y riguroso.

Rep
Cuando Lanata me convocó, lo primero que le pregunté fue sobre el público. “Y, es medio como El Porteño”, me dijo. Mil preguntas tenía yo: si nosotros tenemos 26, 27 años, ¿quiénes nos van a leer, rockeros? Pero después me dijo que estarían los viejos, Soriano, José María Pasquini Durán, así que ahí entendí: éramos lo nuevo dentro de lo viejo.

Nora Veiras (Cronista de PáginaI12)
Soriano siempre decía que a él lo habían llamado para trabajar de viejo. No tenía ni 50 años, imaginate lo que éramos los demás. Lanata tenía 26 años. Tiffenberg, 29.

Lanata
Página empezó en una oficina en Montevideo y Lavalle que tenía 50 metros, 60 metros. Un delirio: pensábamos hacer un diario ahí. Tres ambientes tendría, ponele. “En este escritorio va a ir Internacional, en el otro va a ir…”, le iba diciendo a Ernesto cuando la recorrimos por primera vez.

Santiago Rodríguez (Cronista de PáginaI12)
Era un segundo piso, típico departamento de Tribunales en el que podían entrar dos abogados y una secretaria. Ni baño propio tenía. Lo teníamos que compartir con los departamentos del piso.

Lanata
En un momento, cuando ya vimos que la cosa era imposible, alquilamos otra oficina: Perú 367, piso 12. Mucha gente pensó que se llamaba PáginaI12 por eso, y no, no fue así. Igual, el nombre se puso en Montevideo, en la oficina de Montevideo. Los números cero también se trabajaron ahí.

Aliverti
Recuerdo intercambios con Jorge y Ernesto sobre el nombre. A mí me gustaba mucho “Reporter”, pero estaba registrado.

Lanata
Había un hijo de puta que había registrado “Girasol reporter”, que era una revista de girasol, y ya en gráfica no lo podíamos usar. Igual, en radio lo metimos. “El Diario”, “El Diario de Buenos Aires”, eran otros nombres que tiramos.

Aliverti
No recuerdo quién dijo: “Che, tiene 12 páginas, llamémoslo Página 12”, y quedó. Aunque nunca tuvo 12 páginas.

Lanata
Nadie entendió nada, salimos y teníamos 16. Entonces se nos ocurrió poner un reportaje largo en la página 12, que eso quedara como una característica del diario; los números cero sí tenían 12 páginas.

Veiras
Eran muy pobres esos números cero. Me acuerdo una reunión en la que Osvaldo Soriano levantó un ejemplar y dijo: “Esto no es ni un pasquín de barrio; no sirve para nada”.

Dearriba
El Gordo insistía con el humor, la ironía, los guiños a los lectores, algo que se había usado en Primera Plana, en El porteño, pero nunca en un diario.

Furman
Tuvimos muchos modelos, pero el diario Liberátion, de Francia, cuya característica era ser irreverente, fue fundamental. Ésa era un poco la apuesta: hacer un diario irreverente con noticias interesantes para un público que estaba recortado perfectamente.

Rep
Mientras trabajaban en los números cero me llamó Andrea Ferrari, que creo que era la esposa de Tiffenberg. “Che, queremos que dibujes en un diario que va a salir”, me dijo. Me reuní con Lanata y me propuso laburar una historia que yo ya hacía, Los Alfonsín, que salía en Humor. Me dijo también que en la tapa ya estaban Rudy y Paz, que para el medio pensaba a Sendra, y que a mí me tocaba la contratapa. “Ah, mirá, empieza con un chiste y termina con un chiste. Es un chiste tu diario”, le dije. Así que, bueno, veremos cuánto dura este chiste.

Tato Dondero
“Acá hay plata para tres meses, muchachos”, nos dijo una vuelta Lanata, así que la sensación era que mucho no iba a durar.

Dearriba
Había que entender qué carajo quería el Gordo. En el 87 estuvo el Papa en Buenos Aires, ponele, era todo un quilombo, estábamos hartos del Papa. Después de que se fue, le pregunté al Gordo: “¿Cuál sería el título de hoy?”. “Al fin solos”, me contestó. Empapelaron la ciudad con eso. Cientos de anuncios. “Éste es un loco que se caga de risa de la Iglesia”, me dije yo.

Lanata
El tono del titulado lo sacamos de Libé, el diario francés, pero le dimos una vuelta, que era el sentido del humor. Libé no hacía eso. En la tapa robábamos de todos lados. Por el Gordo Soriano, que era asesor editorial mío, un tipo que estaba cerca nuestro (de toda la banda ésa de los 70 era el que más cerca estaba), conocí Il Manifesto, un diario italiano del que robamos, en la tapa, los números “2, tal cosa”.

Rep
El diseño del diario era espantoso. Me gustaba el logo, pero el resto era espantoso. Del staff yo sólo conocía a Verbitsky, así que lo llamé y le dije: “Che, estoy mirando los números cero. Es un diario de mierda, éste. ¿Cuánto falta para que salga?”. “Una semana”, me dijo. “No, es una mierda. ¿Por qué no vamos y hablamos con el Lanata éste?”. Pedimos una reunión, fuimos juntos. Yo tenía bastante experiencia en diseño, así que le empecé a decir: “Esto es una porquería”. Y el Gordo anotaba todo, todas las críticas.

Sordo Iglesias
Los primeros bocetos de Página los hice en mi casa. Me basé en cosas que había visto o trabajado en otros lugares. Entonces se creía que las cinco columnas no funcionaban, Clarín había instalado que las seis columnas optimizaban la posibilidad de ubicar marcas, fundamentalmente las más pequeñas, pero un diario de cinco columnas se acerca más a una lectura óptima, así que apostamos ahí. Los otros medios eran muy rígidos en el titulado, tendrían sólo cuatro o cinco fórmulas, todas mecánicas. Página fue la última renovación de la comunicación.

Lanata
Igual los números cero eran una porquería, estaríamos a una semana de salir y la ciudad ya estaba tapada de afiches que decían: “PáginaI12: el diario sin desperdicio”. De una falencia, que era la cantidad de páginas, había que hacer una virtud.

Zlotogwiazda
La tapa sería la principal novedad. La irreverencia, el humor. Jorge es un extraordinario publicista, dotado para venderte cosas, para interesarte en algo.

Furman
Creo que fue Soriano uno de los que influenció esa idea, que en un par de palabras en la tapa ya debía entenderse y definirse la situación que se iba a contar.

Aliverti
Más allá de la acidez, el humor, las firmas fueron fundamentales. Lo que más preocupaba de Página a los demás diarios era el peso de las firmas. Eso fue clave para su éxito.

Lanata
No, yo pensaba que iba a ser horrible, un fracaso. Con el Gordo Soriano fuimos a comer una noche a un restorán que estaba atrás del teatro San Martín que se llamaba Claudio, estábamos los dos desesperados. “Va a ser un fracaso asqueroso”, nos decíamos, hasta que entraron unos gatos, se pusieron sobre una cortina y lo empezaron a seguir al Gordo. El Gordo tenía una superstición con los gatos y ése fue el mensaje, me dijo, de que nos iba a ir bien.

Dearriba
Les corrimos el límite de lo publicable a todos los diarios, fue un placer. Imponer un diario no es fácil y nosotros lo logramos muy rápidamente. Se veía gente por la calle con Página, era la gloria. Y lo hicimos con recursos muy limitados: al principio no teníamos ni agencias de noticias, el taller de revelado estaba en un baño. El inspector más corrupto lo hubiera cerrado. Fue ganar la tercera guerra mundial con una gomera.

Veiras
El laboratorio de fotografía funcionaba dentro del baño de mujeres, sí. O sea, lo habían bloqueado, y el único que había era para hombres. Nosotras íbamos al baño de la oficina de Lanata. “Permiso, Jorge, ¿puedo?”.

Aliverti
El clima de la redacción era de cierta bohemia. Estamos hablando de máquinas de escribir, estamos hablando de la poca bola que se le daba a la incomodidad física. Creo que todos sentíamos que estábamos formando parte de una aventura importante; entonces, si estabas codo a codo, si había cola para ir al baño, algo estaba bien.

Sordo Iglesias
Las redacciones, los departamentos de Página no eran cama caliente: eran silla caliente. Te parabas un segundo y venía otro a sentarse en tu lugar.

Ciancaglini
Conseguir una máquina de escribir era una lucha.

Furman
A dos meses de la salida del número uno cambiamos de redacción. Nos fuimos a Perú 387 ó 381 a un departamento que curiosamente había sido el búnker de Alfonsín en la campaña electoral. Un departamento en un piso de arriba, chico, como puede ser un departamento grande, cuatro dormitorios, un living y dos baños y punto, y ahí pusimos un diario. La redacción estaba en un living, con mesitas una al lado de la otra.

Santiago Rodríguez
El día que salió el primer número estábamos casi todos en la imprenta, que quedaba en Pompeya. Fuimos después del cierre, tipo a las 12 de la noche. El Gordo Soriano fue el que agarró el primer número, recién salidito de la imprenta. De ahí nos fuimos a comer a Montevideo y Corrientes, creo que a Cuchillo y tenedor.

Aliverti
En la primera tapa las llamadas eran de Pasquini, “Videla y libertad de prensa”, y mía, con “El reino del revés”. Y el “Sí, juro”, que fue un gran acierto. Me acuerdo que en un momento se discutió si el título no debía ser “Hoy un juramento”. El primer número lo compré en el puesto de Scalabrini y Paraguay, en la esquina del bar Varela Varelita, donde había empezado todo. “Deme Página”, le dije al diariero, que ya sabía de qué hablaba.

Verbitsky
Si el diario hubiera aparecido un año antes o después, la cuestión militar habría sido el asunto de una minoría intensa. Pero en mayo de 1987, a un mes del alzamiento carapintada, era una cuestión vital para la democracia y nadie quería estar al margen. Ése es el factor azaroso que le dio al diario tamaña repercusión. La tapa del primer día fue una nota mía.

Zlotogwiazda
Fue todo un suceso. Me acuerdo del clima de alegría que había en la redacción por las ventas, por el impacto que había generado.

Lanata
El diario no fue negocio al principio. Durante un año y medio lo financió el MTP, pero después nos quedamos en pelotas y hubo que salir a buscar guita de cualquier lado. ¿La Tablada cuándo fue? ¿89? ¿89, no? Ahí va, un año y medio. Para nosotros fueron como diez, je, pero año y medio, sí. Después, el diario siguió saliendo como pudo.

Veiras
Nosotros no teníamos archivo, y al mes del primer número me pidieron si podía ir al de Clarín, donde yo había trabajado, a fotocopiar un material. Fui, y en un pasillo me lo crucé a Van der Kooy. Me miró y me dijo: “Está muy bueno, pero no va a durar más de tres meses”.

Lanata
Tiffenberg tenía un Peugeot 404 en esa época. Yo no sabía manejar y él me llevaba, y en la esquina de Callao y Corrientes, a las dos de la mañana, escuché a un canillita que gritaba: “Clarín, Nación, Página”. Le miré, le dije: “Boludo, hicimos un diario”.
(Todos los testimonios fueron obtenidos por entrevistas directas)

Andrés Fidanza
es periodista. Colabora en Perfil y Anfibia, entre otros medios. En Twitter es @andresfidanza
Ignacio Fusco es uno de los fundadores de Revista Don Julio. Ex redactor del diario Olé, también fue presentador en OléTeVé. Tiene Twitter pero no tuitea: @ignaciofusco

Fuente: laagenda.buenosaires.gob.ar

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