miércoles, 18 de octubre de 2017

El futuro de "La Nación" luce insondable, lo saben sus directivos; lo sufren los trabajadores

Lorena Retegui hace un análisis de los cambios que se generan en los procesos productivos y de trabajo en el diario La Nación tras el objetivo de monetizar el contenido digital y ante el incierto futuro del diario en papel
Por: Lorena Retegui
Se acaban de cumplir cuatro años del traslado del diario La Nación (redacción y oficinas) a Vicente López, luego de permanecer durante tres décadas en un edificio cercano al histórico Luna Park. La mudanza implicó mucho más que una simple transformación arquitectónica: significó nuevos planes para el producto y otros capitanes a cargo del barco, con el foco puesto en monetizar el contenido digital. Enlazado a ello, un escenario disruptivo en los procesos productivos y del trabajo. Todo ese combo genera –todavía– tensiones en la redacción por las actuales condiciones laborales y por el futuro incierto de la nave insignia: el diario papel.

La llamada “convergencia de redacciones”, lanzada con serpentinas en 2009, nunca pudo asentarse. No hay espacio en estas líneas para ingresar en las razones, pero tras la mudanza la directiva fue clara: no volver a ese modelo. Era momento de un golpe de timón: un nuevo CEO en la compañía y otra cabeza de redacción (en rigor, en menos de cuatro años, dieron un paso al costado dos secretarios generales). En las comunicaciones institucionales el latiguillo que prospera es que “el usuario web nos va a sostener el negocio” y que “tenemos que enfocarnos en la experiencia del usuario”.

Una de las principales bajadas de la “Gerencia de Transformación” de La Nación es profundizar aún más el uso de las métricas en tiempo real. Todos, incluso los que tienen ADN papel, tienen que producir y distribuir contenido de “éxito garantizado”. Es decir, el termómetro será el Charbeat o el software que lo supere. Quien lleva hoy la voz cantante de lo que se debe publicar es el editor social media. No es nuevo para la redacción de La Nación. Hace ya unos años que el minuto a minuto de la web genera desconcierto y quejas entre los periodistas que ven cómo su productividad es controlada en función de los clics. Incluso, al extremo de exponer a redactores online, en base a los números de la semana. Lo novedoso es que la empresa blanqueó que las métricas serán la brújula para todos los soportes y eso incluye al papel. La redacción se inundó de pantallas que visualizan las métricas en tiempo real y las llamadas “nubes de Google”. Si el buscador da indicios de que la gente sigue interesada en una temática publicada meses atrás, se vuelve a publicar. No hay pruritos. Se produce, cada vez más, en función de lo que rinde. La “tiranía del clic”, como señalaron Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein, está más vigente que nunca en la redacción de Vicente López.

De fondo, la búsqueda imperiosa de que los ingresos por el contenido web engorden los números de la compañía. Se sabe que la venta del papel viene en caída constante: sólo en los últimos cuatro años, La Nación disminuyó en un 23% la venta de circulación neta anual (datos del IVC). El año pasado cerró con un promedio de 130.520 ejemplares vendidos, por debajo incluso del peor año de las dos últimas décadas que fue 2009, con 147.977 ejemplares anuales. Al interior de La Nación ya nadie se sorprende por superar cada año los mínimos históricos.

La empresa decidió apostar al online y para ello equiparó el sueldo de los periodistas de la web que hasta septiembre de 2013 ganaban, en promedio, un 40% menos que sus pares de papel. Se apostó, también, a los contenidos exclusivos para móviles y plataformas de redes sociales, a proyectos (de calidad, por cierto) como La Nación Data y en agosto de este año lanzó, unos meses después que Clarín, los llamados muros de pago (paywall), para quienes lean más de 40 notas por mes en sus computadoras, tabletas y celulares. No obstante, la paradoja de esta marea digital es que la vaca lechera todavía es la edición papel, principalmente a través de los ingresos por venta de publicidad.

En el medio, hay apertura de retiro voluntario; rumores de más achique para el diario, tanto en el producto como en la plantilla de sus trabajadores; más carga laboral para todos; frustración ante la lógica reinante de las métricas; malestar por el pedido de ser plurifuncionales sin remuneración extra, y un esquema que aviva aún más la guerra fría en las diferentes culturas que habitan la misma redacción: el proyecto del canal de televisión por cable y digital LN+ no consigue despegar en el rating (es de los más bajos en el cable) ni muchos menos repuntar desde lo económico. Al contrario, hoy es un proyecto muy costoso, que genera malestar entre los periodistas que no ven remunerado su trabajo.

Como dice el docente e investigador Martín Becerra, en la cultura digital, tanto en su producción como en su circulación, sus protagonistas no consiguen una hoja de ruta y el horizonte “luce insondable”. Lo saben sus directivos; lo sufren los trabajadores.
*Doctora en Ciencias Sociales de la UNQ.
Fuente: Diario PáginaI12

martes, 17 de octubre de 2017

La oferta se reordena y la televisión por cable se vacía

Los espectadores, tentados por plataformas como Amazon, Netflix y Hulu
Por: Pablo Scarpellini
La televisión por cable en Estados Unidos se está desangrando. Lo que hace un par de años parecía una tendencia preocupante pero aún reversible es hoy una fuga masiva de clientes hacia nuevas formas de consumir contenido. De acuerdo a la firma de investigación eMarketer, solo este año 22 millones de personas se darán de baja de la que siempre ha sido la forma tradicional de consumir televisión en el país.

La previsión es muy superior a la de la propia firma a principios de año, que hablaba de 15,4 millones de clientes menos suscritos al cable. Si se cumplen los pronósticos, el descenso será un 33% mayor que los 16,7 millones de clientes que se perdieron en 2016.

El motivo parece claro: las alternativas son mejores y más baratas. Ahora existen plataformas digitales como Netflix, Hulu o Amazon que ofrecen televisión a la carta, sin publicidad. Además, están ganando adeptos con contenido propio, a punta de inversiones millonarias, generando series de televisión que están golpeando incluso a la asistencia a las salas de cine. El modelo anterior, claramente, se ha quedado viejo.

Durante años imperó la opción de los paquetes televisivos a razón de 50 o 60 dólares al mes, captando clientes bajo el reclamo de tener acceso a 150 canales o más. Por un incremento de unos 40 dólares en esa factura, se incluían HBO y Showtime, con lo mejor de la parrilla televisiva, y un paquete con otros 300 canales más, un atracón monumental.

La idea de la abundancia y el exceso, tan americana, seducía de costa a costa. Pero entonces nació un concepto como Netflix, con un catálogo brutal de series y películas por 10 dólares al mes, y comenzó la fuga. Otras plataformas siguieron sus pasos y hoy la lucha es abierta. Incluso HBO funciona como servicio de suscripción y se puede obtener a través de Amazon, Apple TV o Hulu --en España ya funciona vía streaming-.

Ese concepto de streaming encaja con las generaciones más jóvenes, acostumbradas a navegar por internet y a recurrir a sus teléfonos para consumir contenido. "Las audiencias más jóvenes están cambiando a ver contenido por internet [gratis] o a otras formas de televisión gratuitas", indicó Chris Bendtsen, analista de eMarketer. "El año pasado, incluso los Juegos Olímpicos y las elecciones presidenciales no lograron evitar que las audiencias más jóvenes abandonaran la televisión de pago".

Toda esa corriente negativa de noticias para el sector también ha supuesto un descenso en el número de horas de consumo de televisión tradicional en Estados Unidos. Por primera vez se cerrará el año con una marca por debajo de las cuatro horas diarias.

La fuga de clientes también ha supuesto un problema de envergadura para gigantes como ESPN o CNN, vinculados a la televisión por cable como la ensaimada a los mallorquines. Su opción para mantenerse a flote pasa por convertirse en canales de suscripción usando sistemas de distribución como Apple o Amazon.

¿Y la publicidad?
La pregunta de todo el sector busca saber cómo afectará esto a la publicidad televisiva. Este año, el crecimiento en Estados Unidos ha sido pírrico, del 0,5% hasta los 71.650 millones de dólares, con un descenso paulatino del porcentaje de la inversión que se lleva la televisión con respecto a otros medios. El año pasado se hizo con el 36,6% de esos ingresos. Este año se espera que descienda hasta el 34,9% y que esté por debajo del 30% para 2021.

La otra cuestión compleja es predecir hasta qué punto las alternativas que se han puesto en marcha darán resultado. Compañías como Sling, con sede en Denver, están ofreciendo paquetes por 20 dólares que incluyen una selección a la carta de un buen puñado de canales, desde deportes hasta televisión latina.

Queda claro que el cambio en el sector es sustancial y que la televisión se ha vuelto práctica, rápida y dinámica. El cable ya no encaja con esa descripción.

En la España de 2020, la mitad de la televisión ya será móvil
En Estados Unidos, Netflix tiene ya más suscriptores que la televisión por cable. El mercado español es distinto, pero ya afronta una tendencia similar. Según un estudio de Ericsson, en 2020 sólo habrá un 9% de espectadores de sillón en los hogares de este país, en referencia al consumidor tradicional. El informe prevé que, para entonces, la mitad del contenido televisivo y de vídeo estará presente en pantallas móviles: ordenadores portátiles, tabletas y, por supuesto, teléfonos. El 46% del visionado se realizará bajo demanda, con el smartphone al alza -20% del tiempo total-.
Fuente: Diario El Mundo

Piden absolución de los delegados del Editorial Perfil

Roku TV llega para revolucionar el streaming: 2500 canales

Roku es un reproductor de streaming que ya se consigue en Argentina y resuelve muchos de los problemas que supone la televisión y los servicios actuales. Roku se conectan con tu TV. Conéctalos a Internet, configura una cuenta Roku, y comienza el streaming. Roku es una forma más conveniente y económica de ver TV.
Pero, ¿qué es Roku y por qué supone un cambio en la forma en la que actualmente se consume la televisión por streaming?

Roku replantea la forma en que se ve televisión y se adapta totalmente al bolsillo y al gusto del usuario, quien podrá elegir entre un amplio número de canales aliados, incluido Netflix.

Roku es una empresa pionera, fueron ellos quienes introdujeron al mercado el primer reproductor de streaming en el 2008.

Cada dispositivo de Roku consigue la información de su contenido por medio de una conexión a internet o un acceso WiFi, según el mismo, va por cable HDMI, cable de vídeo o como un router.

El Roku se conecta a un televisor de los antiguos o un Smart TV de conexión HDMI. Así la televisión es totalmente portable.

¿Cuántos canales se pueden encontrar y cómo funciona la plataforma?
La navegación que utiliza Roku en la plataforma es similar a la que se tiene en un smartphone, lo cual representa una ventaja sobre la forma que se navega en un Smart TV. La idea de Roku es hacer la televisión fácil y accesible.

Es evidente que el cambio en el streaming está ocurriendo y que el futuro está viniendo ya y Roku es una muestra de ello. Los canales están divididos en categorías diferentes que siempre se están complementando mensualmente.

No tienen cuotas mensuales por ver los canales gratuitos o por usar un dispositivo Roku. Necesitas pagar únicamente por los canales por suscripción como Netflix o de alquiler de películas o programas de TV de servicios como Google Play.

Algunos contenidos son pagos, no solo como paquetes de contenido sino como película individual. Roku cuenta con por lo menos 2500 canales.

El usuario es quién manda y con construye plataformas que puede acomodar a sus preferencias.

¿Cuáles son los dispositivos que tiene Roku?
Roku Express
- Rápido acceso a streaming
- Viene con los cables para para audio y vídeo para el televisor y HDMI para Smart TV.

Roku Streaming Stick Plus
Este formato empezó en el 2012. La versión pequeña y veloz de Roku que se lanzó como una respuesta al Chromecast de Google y brinda todo pero con la facilidad del acceso HDMI.
- El acceso puede moverse con el usuario y gracias a que su procesador es mucho más rápido que el anterior, puede tener acceso a 4K y HD.

Ambos cuentan con la opción de activar el sonido por medio de los audífonos y verlo en el televisor para no molestar a las personas que se encuentran alrededor, por ejemplo, si es de noche.

Control remoto físico o por medio de una app que se puede bajar de forma gratuita.

Bonus:
1. Activar el control parental: en el momento de la instalación de los canales que se tengan como favoritos se puede agregar un código de protección a los canales que se requieren.

2. Roku tiene tres formatos de trabajo:
- Stream Players
- Sistema operativo para fabricantes de televisores y comercializar sus Smart TV
- Sistema operativo de TV paga en Smart TV, en Europa trabajan con Sky.
3. Roku ha prestado brindado más de 27.7 billiones de horas de streaming desde el 2008.

En Mercado Libre se consigue en Argentina el Media Player Reproductor Streaming Inalambrico Roku Express a
$ 899.-
Fuentes: colombia.com, Señales

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