De la quiebra a una nueva oportunidad
La historia de COTAR, la Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario Limitada, comenzó en 1935, cuando un grupo de productores decidió unirse para fortalecer la comercialización de la leche y consolidar un modelo basado en el trabajo cooperativo. Con el paso de las décadas atravesó etapas de crecimiento, crisis y recuperación hasta convertirse en una de las marcas más representativas de la industria láctea santafesina. Hoy, mientras enfrenta uno de los momentos más trascendentes de su trayectoria, esa historia vuelve a escribirse de la mano del cooperativismo.
El presidente de la Cooperativa de Trabajo y Provisión de Servicios para Productores Rurales Nuevo COTAR de la Gente Limitada, Emiliano Medín, explicó en Señales que la reciente presentación realizada ante la Justicia representa un paso decisivo para garantizar la continuidad de la empresa y, sobre todo, preservar las fuentes laborales que durante más de nueve décadas sostuvieron la identidad de la cooperativa.
La propuesta presentada tiene un objetivo central: asegurar la continuidad de los puestos de trabajo y proteger el legado cooperativo de una empresa con 91 años de historia. Para ello, los trabajadores impulsaron un mecanismo previsto por la Ley de Concursos y Quiebras que combina créditos laborales y no laborales para formular una oferta destinada a quedarse con los activos de la firma.
El eje de esa estrategia consiste en utilizar los créditos laborales como parte de pago. Aunque Medín aclaró que los aspectos técnicos corresponden al ámbito jurídico, explicó que la legislación otorga a los trabajadores, como titulares de créditos privilegiados, la posibilidad de compensar esas acreencias para acceder a los activos de una empresa en quiebra, siempre que así lo determine el juzgado o que la diferencia entre los créditos y el valor de los activos lo permita.
En el caso de Nuevo COTAR de la Gente, inicialmente participaron 141 trabajadores y actualmente permanecen activos 120, quienes decidieron ceder sus créditos laborales a la cooperativa para fortalecer la propuesta presentada ante la Justicia y convertirlos en una herramienta para defender sus propios puestos de trabajo.
Esos créditos corresponden a deudas verificadas dentro del proceso de quiebra de la ex COTAR e incluyen indemnizaciones, salarios adeudados y otras obligaciones laborales acumuladas con el paso del tiempo. Esa base económica se complementó con la adquisición de créditos no laborales mediante acuerdos alcanzados con distintos acreedores.
"Nos pusimos de acuerdo para comprar esos créditos y generar un volumen que nos permitiera realizar una oferta", explicó Medín.
Cuando la histórica COTAR entró en quiebra, los trabajadores quedaron posicionados como acreedores privilegiados por una deuda integrada por salarios impagos e indemnizaciones que rondaba los 1.100 millones de pesos. Desde esa condición comenzaron a diseñar un esquema que les permitiera intervenir en el proceso de liquidación y adquirir la fuente de trabajo utilizando esos créditos laborales como parte de pago, una posibilidad contemplada por la legislación para las cooperativas de trabajadores.
Con el paso del tiempo, la estrategia se amplió. Además de ceder sus créditos laborales a la cooperativa, los trabajadores avanzaron en la compra y el acuerdo de créditos no laborales para robustecer la oferta. En ese camino alcanzaron entendimientos con la Municipalidad de Rosario, la Administración Provincial de Impuestos (API) y distintos acreedores privados, mientras continuaban negociando un acuerdo con la Empresa Provincial de la Energía (EPE), uno de los principales acreedores del proceso.
Ese entramado permitió conformar una propuesta que, según Medín, busca mucho más que la adquisición de los activos: garantizar la continuidad de la producción, preservar 120 puestos de trabajo directos y sostener el legado de una empresa con más de nueve décadas de historia ligada al cooperativismo y a la industria láctea santafesina.
Ahora, la definición quedó en manos de la sindicatura y de la jueza interviniente. Frente a esa instancia, Medín se mostró confiado y sostuvo que la propuesta está respaldada por un objetivo que considera prioritario: preservar el trabajo de 120 familias y asegurar que COTAR continúe desarrollándose bajo un modelo cooperativo.
Mientras avanza el proceso judicial, la empresa ya muestra signos concretos de recuperación. La producción se mantiene de manera ordenada y continua y la marca recuperó la totalidad de su catálogo, con alrededor de 56 productos nuevamente presentes en las góndolas y conservando la calidad que históricamente distinguió a COTAR.
Consultado sobre la posibilidad de que la Justicia solicite modificaciones o incluso rechace la propuesta, Medín reconoció que la legislación contempla la posibilidad de reformular la oferta. Explicó que la condición de los trabajadores como acreedores privilegiados les otorga herramientas para presentar una nueva alternativa en caso de ser necesario. Sin embargo, insistió en que el grupo mantiene una mirada optimista porque considera que la presentación es sólida y se encuentra correctamente desarrollada.
Esa confianza también se apoya en antecedentes judiciales recientes. Medín recordó el caso de la cooperativa entrerriana Cotapa, en Paraná, donde un juez resolvió favorablemente una situación de características similares, con tiempos procesales comparables y una propuesta encabezada por los trabajadores. Para el presidente de Nuevo COTAR de la Gente, esa jurisprudencia constituye un antecedente alentador para la resolución que deberá adoptar la Justicia santafesina.
Una planta que volvió a producir
Mientras esperan la resolución judicial, los trabajadores continúan sosteniendo el funcionamiento cotidiano de la empresa, una tarea que, según describió Medín, implicó enormes dificultades desde el comienzo. Recordó que cuando la cooperativa se constituyó, en 2022, recibió una planta completamente paralizada, sin producción de leche, con las máquinas detenidas y una estructura que debía ponerse nuevamente en marcha desde cero.
A pesar de ese escenario, lograron mantener intacto el inventario elaborado por la sindicatura, preservar los bienes existentes e incluso mejorar parte del equipamiento mediante nuevas inversiones. Esa reconstrucción permitió no sólo conservar el patrimonio recibido, sino también recuperar gradualmente la actividad productiva y sostenerla durante los últimos tres años, aun sin ser los propietarios definitivos de la empresa.
Hoy, la realidad de Nuevo COTAR de la Gente dista mucho de aquella planta paralizada. Medín describió a la cooperativa como una empresa económicamente sana, sin deudas contraídas desde su constitución y sostenida por 120 socios activos que trabajan diariamente en la producción.
A esa estructura se suma una red de distribución tercerizada integrada por entre 70 y 80 distribuidores. En conjunto, estimó que alrededor de 200 familias dependen directa o indirectamente de la actividad de la empresa. La producción diaria se ubica actualmente entre los 180.000 y los 200.000 litros de leche.
Aunque esos números representan una recuperación significativa, la planta todavía no alcanzó su máxima capacidad operativa. Medín recordó que cuando los trabajadores comenzaron a gestionar la cooperativa apenas procesaban unos 10.000 litros diarios.
"Pasar de 10.000 litros por día a tener cerca de 200 familias viviendo del trabajo directo e indirecto para nosotros es un logro tremendo", resumió.
Pese a ese crecimiento, evitó proyectarse demasiado sobre el escenario que podría abrirse si la Justicia finalmente les adjudica la propiedad de la fábrica. Explicó que la principal preocupación sigue siendo obtener una resolución favorable que garantice la continuidad de los puestos de trabajo y aseguró que toda la gestión fue encarada con un fuerte sentido de responsabilidad.
Superada esa instancia judicial, aparecen algunos objetivos de mediano plazo. Entre ellos, Medín mencionó la intención de habilitar la planta para exportar productos, una posibilidad que consideran estratégica para el desarrollo de la empresa, aunque aclaró que ese desafío recién podrá abordarse una vez concluido el proceso judicial.
Respecto de los tiempos de esa definición, indicó que no existe un plazo formal establecido por el juzgado, aunque los trabajadores estiman que durante agosto podrían conocerse novedades sobre la resolución del expediente.
El camino recorrido también implicó un importante esfuerzo económico. Si bien evitó precisar cifras, Medín aseguró que las inversiones realizadas durante estos cuatro años fueron muy significativas. No sólo debieron responder a las exigencias de los organismos de control alimentario, sino también reparar el importante deterioro que presentaba la planta al momento de hacerse cargo de su funcionamiento.
"Fue realmente un esfuerzo enorme y esperamos que tenga su fruto", sostuvo.
En ese proceso, tanto el Gobierno de Santa Fe como la Municipalidad de Rosario brindaron acompañamiento institucional. Medín aclaró, sin embargo, que ese respaldo no se tradujo en préstamos ni subsidios, ya que ese tampoco había sido el objetivo de la cooperativa, sino en un acompañamiento político e institucional durante la recuperación.
La vuelta de una marca histórica
Mientras la empresa consolida su funcionamiento, la marca COTAR recuperó presencia en el mercado. Actualmente varios de sus productos lácteos pueden encontrarse en supermercados y comercios de la región, aunque Medín recordó que la cooperativa llegó a contar con 14 plantas productivas, una realidad muy diferente de la actual.
Hoy la producción se concentra en la histórica planta de Humberto Primo al 1200, en Rosario. Allí se elaboran los productos propios, mientras que la línea de quesos se fabrica bajo un sistema de producción a fazón. Es decir, una quesería produce cremoso, barra y reggianito con la marca COTAR, respetando los estándares de calidad definidos por la cooperativa.
Según explicó Medín, esa modalidad responde a una decisión estratégica: todos aquellos productos que la planta rosarina todavía no puede elaborar son desarrollados por terceros, siempre bajo estrictos requisitos de calidad y continuidad.
"Todo producto que no podamos hacer en planta tiene que cumplir los requisitos y respetar la historia de COTAR", afirmó.
La presencia comercial continúa ampliándose de manera gradual. Los productos se comercializan en la cadena La Reina y en la Asociación Empleados de Comercio, mientras la cooperativa mantiene conversaciones con Carrefour para una eventual incorporación. Sin embargo, Medín reveló que en una oportunidad decidieron postergar el ingreso a las grandes cadenas por considerar que aún no contaban con la capacidad necesaria para abastecer esa demanda.
"Entendimos que primero había que consolidarnos", explicó.
La estrategia comercial también incluye el fortalecimiento de los canales de venta propios. Las tradicionales lacterías fueron reemplazadas por los denominados "Puntos COTAR", espacios donde los consumidores pueden adquirir los productos con precios directos de fábrica.
Actualmente funcionan dos locales: uno frente a la planta industrial y otro en El Mercado del Centro, en Plaza Montenegro. Allí los clientes acceden a promociones permanentes y a un descuento del 10 % para jubilados y docentes, sin tope de compra, una política con la que buscan fortalecer el vínculo histórico entre la marca y la comunidad rosarina.
La historia de COTAR, la Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario Limitada, comenzó en 1935, cuando un grupo de productores decidió unirse para fortalecer la comercialización de la leche y consolidar un modelo basado en el trabajo cooperativo. Con el paso de las décadas atravesó etapas de crecimiento, crisis y recuperación hasta convertirse en una de las marcas más representativas de la industria láctea santafesina. Hoy, mientras enfrenta uno de los momentos más trascendentes de su trayectoria, esa historia vuelve a escribirse de la mano del cooperativismo.
El presidente de la Cooperativa de Trabajo y Provisión de Servicios para Productores Rurales Nuevo COTAR de la Gente Limitada, Emiliano Medín, explicó en Señales que la reciente presentación realizada ante la Justicia representa un paso decisivo para garantizar la continuidad de la empresa y, sobre todo, preservar las fuentes laborales que durante más de nueve décadas sostuvieron la identidad de la cooperativa.
La propuesta presentada tiene un objetivo central: asegurar la continuidad de los puestos de trabajo y proteger el legado cooperativo de una empresa con 91 años de historia. Para ello, los trabajadores impulsaron un mecanismo previsto por la Ley de Concursos y Quiebras que combina créditos laborales y no laborales para formular una oferta destinada a quedarse con los activos de la firma.
El eje de esa estrategia consiste en utilizar los créditos laborales como parte de pago. Aunque Medín aclaró que los aspectos técnicos corresponden al ámbito jurídico, explicó que la legislación otorga a los trabajadores, como titulares de créditos privilegiados, la posibilidad de compensar esas acreencias para acceder a los activos de una empresa en quiebra, siempre que así lo determine el juzgado o que la diferencia entre los créditos y el valor de los activos lo permita.
En el caso de Nuevo COTAR de la Gente, inicialmente participaron 141 trabajadores y actualmente permanecen activos 120, quienes decidieron ceder sus créditos laborales a la cooperativa para fortalecer la propuesta presentada ante la Justicia y convertirlos en una herramienta para defender sus propios puestos de trabajo.
Esos créditos corresponden a deudas verificadas dentro del proceso de quiebra de la ex COTAR e incluyen indemnizaciones, salarios adeudados y otras obligaciones laborales acumuladas con el paso del tiempo. Esa base económica se complementó con la adquisición de créditos no laborales mediante acuerdos alcanzados con distintos acreedores.
"Nos pusimos de acuerdo para comprar esos créditos y generar un volumen que nos permitiera realizar una oferta", explicó Medín.
Cuando la histórica COTAR entró en quiebra, los trabajadores quedaron posicionados como acreedores privilegiados por una deuda integrada por salarios impagos e indemnizaciones que rondaba los 1.100 millones de pesos. Desde esa condición comenzaron a diseñar un esquema que les permitiera intervenir en el proceso de liquidación y adquirir la fuente de trabajo utilizando esos créditos laborales como parte de pago, una posibilidad contemplada por la legislación para las cooperativas de trabajadores.
Con el paso del tiempo, la estrategia se amplió. Además de ceder sus créditos laborales a la cooperativa, los trabajadores avanzaron en la compra y el acuerdo de créditos no laborales para robustecer la oferta. En ese camino alcanzaron entendimientos con la Municipalidad de Rosario, la Administración Provincial de Impuestos (API) y distintos acreedores privados, mientras continuaban negociando un acuerdo con la Empresa Provincial de la Energía (EPE), uno de los principales acreedores del proceso.
Ese entramado permitió conformar una propuesta que, según Medín, busca mucho más que la adquisición de los activos: garantizar la continuidad de la producción, preservar 120 puestos de trabajo directos y sostener el legado de una empresa con más de nueve décadas de historia ligada al cooperativismo y a la industria láctea santafesina.
Ahora, la definición quedó en manos de la sindicatura y de la jueza interviniente. Frente a esa instancia, Medín se mostró confiado y sostuvo que la propuesta está respaldada por un objetivo que considera prioritario: preservar el trabajo de 120 familias y asegurar que COTAR continúe desarrollándose bajo un modelo cooperativo.
Mientras avanza el proceso judicial, la empresa ya muestra signos concretos de recuperación. La producción se mantiene de manera ordenada y continua y la marca recuperó la totalidad de su catálogo, con alrededor de 56 productos nuevamente presentes en las góndolas y conservando la calidad que históricamente distinguió a COTAR.
Consultado sobre la posibilidad de que la Justicia solicite modificaciones o incluso rechace la propuesta, Medín reconoció que la legislación contempla la posibilidad de reformular la oferta. Explicó que la condición de los trabajadores como acreedores privilegiados les otorga herramientas para presentar una nueva alternativa en caso de ser necesario. Sin embargo, insistió en que el grupo mantiene una mirada optimista porque considera que la presentación es sólida y se encuentra correctamente desarrollada.
Esa confianza también se apoya en antecedentes judiciales recientes. Medín recordó el caso de la cooperativa entrerriana Cotapa, en Paraná, donde un juez resolvió favorablemente una situación de características similares, con tiempos procesales comparables y una propuesta encabezada por los trabajadores. Para el presidente de Nuevo COTAR de la Gente, esa jurisprudencia constituye un antecedente alentador para la resolución que deberá adoptar la Justicia santafesina.
Una planta que volvió a producir
Mientras esperan la resolución judicial, los trabajadores continúan sosteniendo el funcionamiento cotidiano de la empresa, una tarea que, según describió Medín, implicó enormes dificultades desde el comienzo. Recordó que cuando la cooperativa se constituyó, en 2022, recibió una planta completamente paralizada, sin producción de leche, con las máquinas detenidas y una estructura que debía ponerse nuevamente en marcha desde cero.
A pesar de ese escenario, lograron mantener intacto el inventario elaborado por la sindicatura, preservar los bienes existentes e incluso mejorar parte del equipamiento mediante nuevas inversiones. Esa reconstrucción permitió no sólo conservar el patrimonio recibido, sino también recuperar gradualmente la actividad productiva y sostenerla durante los últimos tres años, aun sin ser los propietarios definitivos de la empresa.
Hoy, la realidad de Nuevo COTAR de la Gente dista mucho de aquella planta paralizada. Medín describió a la cooperativa como una empresa económicamente sana, sin deudas contraídas desde su constitución y sostenida por 120 socios activos que trabajan diariamente en la producción.
A esa estructura se suma una red de distribución tercerizada integrada por entre 70 y 80 distribuidores. En conjunto, estimó que alrededor de 200 familias dependen directa o indirectamente de la actividad de la empresa. La producción diaria se ubica actualmente entre los 180.000 y los 200.000 litros de leche.
Aunque esos números representan una recuperación significativa, la planta todavía no alcanzó su máxima capacidad operativa. Medín recordó que cuando los trabajadores comenzaron a gestionar la cooperativa apenas procesaban unos 10.000 litros diarios.
"Pasar de 10.000 litros por día a tener cerca de 200 familias viviendo del trabajo directo e indirecto para nosotros es un logro tremendo", resumió.
Pese a ese crecimiento, evitó proyectarse demasiado sobre el escenario que podría abrirse si la Justicia finalmente les adjudica la propiedad de la fábrica. Explicó que la principal preocupación sigue siendo obtener una resolución favorable que garantice la continuidad de los puestos de trabajo y aseguró que toda la gestión fue encarada con un fuerte sentido de responsabilidad.
Superada esa instancia judicial, aparecen algunos objetivos de mediano plazo. Entre ellos, Medín mencionó la intención de habilitar la planta para exportar productos, una posibilidad que consideran estratégica para el desarrollo de la empresa, aunque aclaró que ese desafío recién podrá abordarse una vez concluido el proceso judicial.
Respecto de los tiempos de esa definición, indicó que no existe un plazo formal establecido por el juzgado, aunque los trabajadores estiman que durante agosto podrían conocerse novedades sobre la resolución del expediente.
El camino recorrido también implicó un importante esfuerzo económico. Si bien evitó precisar cifras, Medín aseguró que las inversiones realizadas durante estos cuatro años fueron muy significativas. No sólo debieron responder a las exigencias de los organismos de control alimentario, sino también reparar el importante deterioro que presentaba la planta al momento de hacerse cargo de su funcionamiento.
"Fue realmente un esfuerzo enorme y esperamos que tenga su fruto", sostuvo.
En ese proceso, tanto el Gobierno de Santa Fe como la Municipalidad de Rosario brindaron acompañamiento institucional. Medín aclaró, sin embargo, que ese respaldo no se tradujo en préstamos ni subsidios, ya que ese tampoco había sido el objetivo de la cooperativa, sino en un acompañamiento político e institucional durante la recuperación.
La vuelta de una marca histórica
Mientras la empresa consolida su funcionamiento, la marca COTAR recuperó presencia en el mercado. Actualmente varios de sus productos lácteos pueden encontrarse en supermercados y comercios de la región, aunque Medín recordó que la cooperativa llegó a contar con 14 plantas productivas, una realidad muy diferente de la actual.
Hoy la producción se concentra en la histórica planta de Humberto Primo al 1200, en Rosario. Allí se elaboran los productos propios, mientras que la línea de quesos se fabrica bajo un sistema de producción a fazón. Es decir, una quesería produce cremoso, barra y reggianito con la marca COTAR, respetando los estándares de calidad definidos por la cooperativa.
Según explicó Medín, esa modalidad responde a una decisión estratégica: todos aquellos productos que la planta rosarina todavía no puede elaborar son desarrollados por terceros, siempre bajo estrictos requisitos de calidad y continuidad.
"Todo producto que no podamos hacer en planta tiene que cumplir los requisitos y respetar la historia de COTAR", afirmó.
La presencia comercial continúa ampliándose de manera gradual. Los productos se comercializan en la cadena La Reina y en la Asociación Empleados de Comercio, mientras la cooperativa mantiene conversaciones con Carrefour para una eventual incorporación. Sin embargo, Medín reveló que en una oportunidad decidieron postergar el ingreso a las grandes cadenas por considerar que aún no contaban con la capacidad necesaria para abastecer esa demanda.
"Entendimos que primero había que consolidarnos", explicó.
La estrategia comercial también incluye el fortalecimiento de los canales de venta propios. Las tradicionales lacterías fueron reemplazadas por los denominados "Puntos COTAR", espacios donde los consumidores pueden adquirir los productos con precios directos de fábrica.
Actualmente funcionan dos locales: uno frente a la planta industrial y otro en El Mercado del Centro, en Plaza Montenegro. Allí los clientes acceden a promociones permanentes y a un descuento del 10 % para jubilados y docentes, sin tope de compra, una política con la que buscan fortalecer el vínculo histórico entre la marca y la comunidad rosarina.
Recuperar la identidad de COTAR
La recuperación de la marca también comenzó a reflejarse en su presencia comercial. Además de la distribución en supermercados y comercios de cercanía, Nuevo COTAR de la Gente fortaleció sus canales de venta directa para acercar sus productos a los consumidores rosarinos.
Uno de esos espacios funciona en la puerta de la planta industrial y otro en El Mercado del Centro, el espacio de comercialización de alimentos ubicado en Plaza Montenegro que promueve la venta de productos locales y regionales. Allí, los consumidores pueden acceder a los productos de COTAR con precios directos de fábrica y a las promociones impulsadas por la cooperativa.
Durante la entrevista, Medín destacó que la empresa logró recuperar el portafolio completo de productos que históricamente identificó a la marca.
"Tenemos de vuelta toda la línea de lácteos que siempre tuvo COTAR", afirmó.
La oferta incluye crema, dulce de leche, manteca, leche en sachet, yogures bebibles de un litro y toda la línea de productos en pote, entre otros elaborados que volvieron a formar parte del catálogo.
Según explicó, esos productos pueden encontrarse tanto en los puntos de venta propios como en la cadena La Reina, en la Asociación Empleados de Comercio y en una amplia red de comercios de proximidad, consolidando el regreso de la marca a las góndolas y al consumo cotidiano de los rosarinos.
Más allá de la instancia judicial que definirá el futuro de la empresa, la continuidad de COTAR representa un valor simbólico para Rosario. Se trata de una marca histórica, generadora de empleo y parte de la identidad productiva local, cuya preservación excede el expediente judicial y adquiere un significado social para la comunidad.
Medín coincidió con esa mirada y aseguró que la cooperativa nunca entendió el proceso como una oportunidad de especulación.
"Nosotros no especulamos con nada. Acá hay fuentes de trabajo y una historia detrás de COTAR, que es un emblema, la láctea de la ciudad y una de las más importantes de la provincia", sostuvo.
Sobre esa convicción, explicó, los trabajadores construyeron todo el proyecto de recuperación y asumieron la responsabilidad de mantener viva una empresa que consideran parte del patrimonio productivo santafesino.
Mientras esperan la resolución de la Justicia, continúan sosteniendo la producción con la expectativa de que el proceso iniciado hace cuatro años encuentre finalmente un respaldo definitivo. Para ellos, el desafío nunca fue únicamente recuperar una fábrica, sino preservar una marca con casi un siglo de historia y demostrar que el cooperativismo puede seguir siendo una herramienta para proteger el empleo, reconstruir empresas y mantener viva una de las tradiciones industriales más representativas de Rosario.
La recuperación de la marca también comenzó a reflejarse en su presencia comercial. Además de la distribución en supermercados y comercios de cercanía, Nuevo COTAR de la Gente fortaleció sus canales de venta directa para acercar sus productos a los consumidores rosarinos.
Uno de esos espacios funciona en la puerta de la planta industrial y otro en El Mercado del Centro, el espacio de comercialización de alimentos ubicado en Plaza Montenegro que promueve la venta de productos locales y regionales. Allí, los consumidores pueden acceder a los productos de COTAR con precios directos de fábrica y a las promociones impulsadas por la cooperativa.
Durante la entrevista, Medín destacó que la empresa logró recuperar el portafolio completo de productos que históricamente identificó a la marca.
"Tenemos de vuelta toda la línea de lácteos que siempre tuvo COTAR", afirmó.
La oferta incluye crema, dulce de leche, manteca, leche en sachet, yogures bebibles de un litro y toda la línea de productos en pote, entre otros elaborados que volvieron a formar parte del catálogo.
Según explicó, esos productos pueden encontrarse tanto en los puntos de venta propios como en la cadena La Reina, en la Asociación Empleados de Comercio y en una amplia red de comercios de proximidad, consolidando el regreso de la marca a las góndolas y al consumo cotidiano de los rosarinos.
Más allá de la instancia judicial que definirá el futuro de la empresa, la continuidad de COTAR representa un valor simbólico para Rosario. Se trata de una marca histórica, generadora de empleo y parte de la identidad productiva local, cuya preservación excede el expediente judicial y adquiere un significado social para la comunidad.
Medín coincidió con esa mirada y aseguró que la cooperativa nunca entendió el proceso como una oportunidad de especulación.
"Nosotros no especulamos con nada. Acá hay fuentes de trabajo y una historia detrás de COTAR, que es un emblema, la láctea de la ciudad y una de las más importantes de la provincia", sostuvo.
Sobre esa convicción, explicó, los trabajadores construyeron todo el proyecto de recuperación y asumieron la responsabilidad de mantener viva una empresa que consideran parte del patrimonio productivo santafesino.
Mientras esperan la resolución de la Justicia, continúan sosteniendo la producción con la expectativa de que el proceso iniciado hace cuatro años encuentre finalmente un respaldo definitivo. Para ellos, el desafío nunca fue únicamente recuperar una fábrica, sino preservar una marca con casi un siglo de historia y demostrar que el cooperativismo puede seguir siendo una herramienta para proteger el empleo, reconstruir empresas y mantener viva una de las tradiciones industriales más representativas de Rosario.
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