sábado, 22 de junio de 2024

Carlos Mori 1946 - 2023

El locutor, conductor radial y en la actualidad cantante, Carlos Mori, falleció este sábado a los 78 años. Mori tuvo una extensa trayectoria en los medios de comunicación y la industria publicitaria local. A los 22 años de edad comenzó su carrera como locutor comercial en LT3 Radio Cerealista de Rosario.

Al poco tiempo es contratado por la agencia de publicidad Gramo Propaganda, de Raúl Granados y Evaristo Monti, que producía los programas de radio "La peluquería de Gramo", los tradicionales y recordados "Ingredientes para el aperitivo" y "El clan de Gramo".

En la década del 70’ Carlos Mori es contratado por King Publicidad para conducir los programas "La calle", "Alfombra musical" y "John C. Musical" que se emitían por LT8. En 1974 participa como locutor en las transmisiones de "Fútbol de Primera" por LT3, además, realizó temporadas de fútbol en la locución comercial junto a reconocidos relatores de la talla de Joaquín Carballo Serante, popularmente conocido como Fioravanti, entre otros.

En LT8 conduce los programas "La matiné del tango" y "Ingredientes para el aperitivo" que los produce como "CM Producciones", en los últimos tiempos reeditó Ingredientes, cómo "Los bocaditos del día" y se convierte el microprograma más antiguo y escuchado de la radio Rosarina. 

En 1975 junto a un gran staff pergeña un éxito radial que hasta el momento no ha sido superado en audiencia radiofonía local "La bocina de la cafetera", programa que incorpora por primera vez un elemento que hace historia en la radiofonía rosarina: un radio móvil con
transmisor propio para hacer contacto con exteriores.

Carlos recordó en una entrevista como comenzó uno de sus mayores éxitos en la radio: La Bocina de la Cafetera. "La Cafetera arranca en 1975, con el Rodrigazo. Yo tenía programas a la mañana. Primero trabajé con Raúl Granados, cuando entré en la radio y después me independicé. Y con Publicidad King hacíamos un programa antes del programa de Granados que se llamaba La Calle, con toda la gente de LT3. En el Rodrigazo, lo que hoy valía 1, mañana entró a valer 10. Mis horarios eran los más caros de la radio. La tarde valía 5, la noche valía 2. Entonces corté los programas que tenía con Publicidad King y en ese momento el director artístico y gerente comercial de LT3, era Raúl Plate, fue quien hizo los arreglos de El Amor Desolado, tema de Alberto Cortés y Vicenta Sánchez, que interpretó Jorge Falcón. El me preguntó un día: ¿usted Mori no va a hacer nada?. ¿Qué quiere que haga? No se puede hacer nada, cambió todo, le dije y me planteó: Ofrezca algo por la noche, y le digo: vengo de comer lomo del más tierno y vos me querés hacer comer puchero. Y le hicimos una oferta con la gente de King, cincuenta centavos. Me van a echar a patadas de acá, pensé. Pero como la noche no se la podían vender a nadie, porque la televisión tallaba en esa época, y me dijeron que sí. Entonces empecé a analizar, ¿Qué hacer?, ¿boleros? Enrique Gallardo tenía un programón que se llamaba La Vuelta al Mundo en 80 melodías. Muy lindo programa, pero nunca se lo pudo vender a casi nadie. El Negro Domingo Márquez tenía Argentinidad por el LT2. Alguna vez varios de los tangueros hicieron tango a la noche, no pasó nada tampoco. O sea, los caminos estaban cerrados, periodísticos ni hablar, en esa época los periodistas no existían. Y digo: vamos a hacer un programa a las nueve de la noche, yo le había comprado de 21 a 24, como si fueran las nueve de la mañana. Mori está loco de remate, dijeron, porque a la noche se suponía que todos querían paz, calma, tranquilidad, media voz. Entonces digo, vamos a hacer como si fueran las nueve de la mañana, cosa que nadie lo había intentado siquiera. Bueno, entonces vamos a ponerle un nombre ruidoso. Y que en esa época había un tema de moda que no me acuerdo cuál conjunto era, se llamaba sos bocina. ¿Qué era sos bocina? Un batidor, ¿viste? Por eso venía sos bocina. Y salió La bocina, pero sola era corto. ¿Qué tiene bocina? Y un auto viejo, la bocina de la cafetera. Y arrancamos con el gran apoyo de la quiniela, porque en aquella época no había quiniela oficial como ahora. En Rosario, había cuatro AM y pasamos a tener unas 300 FM, entre legales y medios legales. Nuestro arranque en LT3, fue un éxito total, enorme carpeta de publicidad, fue un boom. Veinte años duró. En ese éxito destaco a un gran imitador, Aldo Fiorentini, que se venía todos los días de Casilda. Imitaba muy bien, fundamentalmente a Evaristo Monti. El era la voz de la radio. Él estaba en LT8. Y además, imitaba a todos los personajes de Rosario: Roberto Reina, Nacho Suriani, Domingo Águiló, los hacía impecables. Lamentablemente, dos años antes de que terminara yo el programa, el tiene un accidente cerebrovascular y fallece. Y el programa entró a aflojar un poco, porque todo giraba últimamente alrededor de la figura de Fiorentini. Él había trabajado en La Revista Dislocada, con Délfor, o sea que no era un aprendiz de brujo, era un profesional de aquellos".
En 1980 traslada sus programas a LT2 hasta su posterior privatización, motivo por el cual regresa a LT3 hasta 1995, donde se suma al exitoso ciclo "La matiné del sábado" que tenía los libretos del inolvidable Felix Aleart y luego a cargo de Juan Carlos Paleo. Mori continuó con "La matiné del sábado" con el mismo estilo, como un verdadero show radial en las tardes sabatinas de radio Gran Rosario FM 88.9 y CNR 88.1 de 13 a 19 horas. 

El ex edil Miguel Ángel Tessandori, de Volver a Rosario, presentó en 2023 la declaración de "Locutor Distinguido de la Ciudad de Rosario" a Carlos Mori, por su destacada y extensa trayectoria en los medios de comunicación de la ciudad de Rosario.
Fabio Rodríguez, realizador de Captura de Pantalla, escribió en su perfil de Facebook: "Y con la voz de Carlitos Mori instalada allá en el café del cielo se va una de las últimas cosas que estaban ligadas al Rosario que se despidió hace rato.

Es la voz vendedora de Mori y Supermercados La Porteña y agencia El Pajarito, es la voz de Mori recitando una glosa para presentar la voz de Julio Sosa, la orquesta de Pugliese.

Es la voz de Mori desde el Gabino Sosa y el comentario de Pendino Dávila para imaginarnos una tarde con el Bocha Forgués, Cassinerio, Piombino y esos héroes charrúas del 73.

Ni hablar la bandeja radiofónica con los aperitivos escritos por Evaristo Monti que escuchaban toda la ciudad, aquella ciudad que paraba al mediodía.

Todavía recuerdo una mañana de sábado en mi barrio Echesortu de origen verlo con Matías leyendo pautas publicitarias en la Galería Mendoza en el especial que hicieron con el auge comercial del lugar.

Y con la ida de Carlitos Mori se fue tal vez una de las ùltimas que yo asociaba con mi viejo, el esplendor de Robel en sus momentos dorados que inexorablamente algún día iba a terminar en esa Argentina muy feliz que para muchos vivía un sueño equivocado. La Rosario que llenaba las choperías de la Avenida Pellegrini, que acudía en masa a ver artistas a los clubes de barrio.

Andá por ahí un cuento de Abonizio "el avión de Robel" basado en un hecho real...mi viejo y Carlitos regalando pelotas , las arrojaban desde una avioneta en zona sur, el piloto contaba luego que él veía abajo masas humanas que seguían el trayecto del avión.

Cuando pasan cosas como estas es dónde refuerzo la idea de mantener en vivo la memoria costumbrista, la memoria sudorosa, el cómo vivimos en Rosario en verdad por fuera de internet".
Sus restos son velados en la cochería Pocho Bernardo, de calle Entre Ríos 2634.

jueves, 20 de junio de 2024

La UNESCO y reguladores de medios crean una red mundial para coordinar la regulación de las plataformas digitales

Esta semana se han reunido por primera vez en Dubrovnik reguladores de medios de comunicación de todo el mundo, invitados por la UNESCO y Croacia. En esta reunión sin precedentes se ha creado una red mundial de reguladores, la cual será acogida por la UNESCO y coordinará la respuesta internacional a los retos que plantean las plataformas digitales.
"Frente a unas plataformas globales, necesitamos dar respuestas globales. Gracias a la creación de esta red mundial de reguladores, auspiciada por la UNESCO y que ya cuenta con el apoyo de miembros de 124 países, haremos frente a los grandes retos que plantea la tecnología digital. Esta acción conjunta tendrá un principio rector: proteger la libertad de expresión y los derechos humanos", Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO
La creación de esta red es una respuesta directa a las primeras Directrices para la gobernanza de las plataformas digitales publicadas por la UNESCO en noviembre de 2023, una hoja de ruta para que gobiernos, organismos reguladores, empresas digitales y ciudadanos definan e implementen medidas equilibradas y eficaces. En 2023, muchos de los principales reguladores regionales y mundiales hicieron un llamamiento (en inglés) para desarrollar unos enfoques coherentes de regulación en todo el mundo, alineados con los objetivos de la UNESCO de salvaguardar la libertad de expresión y el acceso a la información en el contexto de la gobernanza de las plataformas digitales.

El foro de tres días, celebrado en Dubrovnik (Croacia) y organizado por la UNESCO y la Agencia Croata de Medios Electrónicos, ha reunido a participantes de 124 países, entre ellos representantes de 87 redes nacionales y regionales de reguladores, así como de plataformas digitales, gobiernos, grupos de reflexión, autorreguladores, organismos de gestión electoral y la sociedad civil.

Se han comprometido a trabajar juntos para aplicar las Directrices de la UNESCO mediante la cofinanciación de un Foro Mundial de Reguladores, auspiciado por la UNESCO, que se reunirá periódicamente junto con la sociedad civil, para coordinar sus esfuerzos en pro de una mejor gobernanza de las plataformas digitales. Con mesas redondas y actos paralelos dedicados a la lucha contra la desinformación y los discursos de odio, la protección de los derechos humanos, la alfabetización mediática del público y los retos técnicos relacionados con la regulación, la reunión de Dubrovnik ha sido un primer paso crucial para que los reguladores aprendan de las experiencias de los demás y planifiquen la aplicación de las Directrices de la UNESCO en sus jurisdicciones.

Combatir la desinformación y los discursos de odio en internet
A pesar de los numerosos beneficios de las redes sociales, varios estudios de la UNESCO han demostrado los graves riesgos que entraña la propagación de la desinformación y los discursos de odio en internet, así como las nuevas formas de acoso y violencia, y el deterioro de la salud mental de los jóvenes.

Al mismo tiempo, las redes sociales se han convertido en la fuente de información diaria de la mayoría de la gente, superando a la prensa escrita, la radio y la televisión. En noviembre de 2023, la UNESCO dio a conocer los resultados de una encuesta de opinión (en inglés) realizada por IPSOS entre 8.000 personas de 16 países que iban a celebrar elecciones en 2024 y que representaban a todas las regiones del mundo.

Al 87 % de los encuestados le preocupa que la desinformación tenga un impacto importante en las próximas elecciones de su país y el 67 % se ha topado con discursos de odio en las redes sociales. El 89 % de los encuestados está de acuerdo en que "los gobiernos y los reguladores deberían poder exigir a las plataformas de redes sociales que establezcan medidas de confianza y seguridad durante las campañas electorales para proteger la integridad de las elecciones".

Las Directrices de la UNESCO para la gobernanza de las plataformas digitales pretenden prevenir estos riesgos. Fueron el resultado de una consulta mundial sin precedentes que recibió más de 10.000 comentarios de las partes interesadas. 

Acerca de la UNESCO
La UNESCO, con sus 194 Estados Miembros, contribuye a la paz y la seguridad al liderar la cooperación multilateral en educación, ciencia, cultura, comunicación e información. Con sede en París, la UNESCO tiene oficinas en 54 países y emplea a más de 2300 personas. Supervisa más de 2000 sitios del Patrimonio Mundial, Reservas de la Biosfera y Geoparques Mundiales; redes de Ciudades Creativas, Educativas, Inclusivas y Sostenibles; y más de 13 000 escuelas asociadas, cátedras universitarias e instituciones de formación e investigación. La Directora General es Audrey Azoulay.

"Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz" - Constitución de la UNESCO, 1945.

miércoles, 19 de junio de 2024

Leonardo Fabio Graciarena 1969 - 2024

El periodismo de Rosario llora la partida de Leo Graciarena, redactor de la sección Policiales del diario La Capital, quien falleció súbitamente este martes a la tarde. Conocido como "El Vasco" por sus colegas, Graciarena era un periodista de raza, caracterizado por su dedicación y pasión por la noticia.

Leo Graciarena, de solo 55 años, deja una esposa y un pequeño hijo a quienes adoraba. Su partida prematura deja un vacío en el periodismo local, pero su legado de profesionalismo y dedicación perdurará. 

Su primer trabajo fue en FM Latina, como productor del programa Sobre la hora, que conducía Carlos del Frade. Graciarena comenzó su carrera en La Capital a finales de los años noventa, inicialmente colaborando con la sección de Deportes, especializado en voleibol. Posteriormente, su trayectoria lo llevó a la sección Mundo, donde comenzó a exhibir su instinto de cronista. Sin embargo, fue en Policiales donde encontró su verdadero llamado, convirtiéndose en una figura insustituible en la cobertura de la crónica roja.

El Vasco era conocido por su estilo vigoroso y su capacidad para narrar historias con un toque coloquial. Sus compañeros recuerdan su meticulosidad, como cuando estudiaba a fondo el dibujo de un cuerpo humano para describir con precisión la trayectoria de una bala o se sumergía en el estudio de armas de fuego por puro rigor profesional. Su habilidad para hablar con fuentes en los barrios más difíciles de Rosario, una ciudad asediada por el delito, lo convirtió en un cronista excepcional, reflejó el diario en su crónica de despedida.

Además de su pasión por el periodismo, Leo era una auténtica enciclopedia del rock, especialmente en su versión más pesada. Su voz inconfundible y su sentido del humor solidario dejaron una marca imborrable en la redacción de La Capital.

"Estoy en Twitter sólo por necesidad! Si por mi fuera estaría tomando cerveza y rascándome el higo!  Nunca olvido de dónde salí. Siempre heavy. Gane mí Pulitzer el 24 de abril de 2019", decía la bio de su cuenta suspendida (@leovasco666), sin saber porqué, en Twitter.
Censurado
En 2012 el decano no publicó un artículo firmado por él dónde investigó una presunta estafa realizada por ciudadanos de nacionalidad turca al casino City Center, y la posterior detención que padecieron dentro del edificio por dos horas, en manos de la seguridad privada del lugar, hasta que fueron entregados a la policía. Cuando Graciarena ya había escrito su trabajo, el personal jerárquico del diario hizo correr el pánico, ya que si se publicaba la nota, según dijeron, el casino de la ciudad no publicaría una pauta mucho más que importante y seguramente vería cuál sería su comportamiento futuro. Sin duda había llegado una ‘orden’ del estimado anunciante. El alerta llegó hasta los dueños del Multimedios La Capital SA. y la orden fue clara, concreta, sin fisuras: la nota no se publicaría: ni ese día ni ningún otro. Es más que comprensible el malestar de Graciarena, pero además no hay que perder de vista que ante la censura o autocensura es el público, parte de la sociedad, la que se ve enormemente perjudicada, Comisión de Libertad de Expresión y Formación Profesional, en un comunicado.

Cuando el Sindicato de Prensa de Rosario presentó la guía para minimizar los riesgos del trabajo periodístico, Leo señaló: "Me parece que lo que es muy interesante de resaltar del documento es que está construido en base a asambleas con compañeros y compáñeras y marcar esto de que es una continuidad no es algo que surgió porque en este momento estemos pasando por ahí el peor momento de violencia altamente lesiva con muchas muertes en las calles", sostuvo y advirtió: "No es un chaleco antibala, el que tome el documento como un chaleco antibala la está pifiando porque dentro del documento no solamente se prevé cómo deberíamos resguardarnos los periodistas que vamos al territorio sino también como debemos tratar al vecino porque en algunos aspectos los periodistas nos tenemos que desayunar que ya no somos tan bienvenidos como antes en los barrios".

"Años atrás -sobre todo las y los que hacen móviles lo pueden pueden dar fe de esto-, uno llegaba al barrio, era la prensa y el vecino lo veía bien. Mira llegó Canal 5, Canal 3, La Capital, El Ciudadano... hoy ya no es así porque el periodista arrastra problemas. En los barrios no nos quieren", afirmó el cronista de policiales de La Capital y siguió: "Ni la policía nos quiere, porque terminamos contando alguna que no tendríamos que contar ante sus ojos", añadió y sumó: "el transero tampoco nos quiere porque le traemos problemas".

"El que se bajó del móvil ploteado, el que se bajó del remís, el que se bajó y está diferentemente vestido que los vecinos del barrio, era el periodista. Tranquilamente le traemos un quilombo al vecino, por eso ya veníamos trabajando, sobre todo en los medios escritos, esta cuestión de no poner en las crónicas cómo se llama el vecino y que sea un vecino, una vecina o un residente. Si poníamos que lo decía Doña Rosa, mañana a Doña Rosa le baleaban la casa", cerró diciendo.
Graciarena era una voz familiar para los oyentes de la radio LT8 (AM830) de Rosario, donde realizaba sus crónicas diarias sobre hechos policiales.

"Leo Graciarena es un compañero al que no le gustan los escritorios sino meter las patas en el barro y sobre todo denunciar las injusticias. Comprometerse con su oficio. Y esto muchas veces a pesar de quienes bajan las ordenes editoriales. Bien sabemos que las personas inquietas, molestan", describió la periodista Marcela Isaías en 2020 cuando Leo recibió un apriete de la policía.

En una entrevista en Radio Si, Leo dejó algunos consejos para las nuevas generaciones de periodistas, dónde abogó por una práctica periodística que se centrara en los hechos, recomendando a los cronistas no dejar de escribir y releerse siempre, evitando la autocensura:

  • Los periodistas deberían ser más modestos.
  • Los periodistas de policiales no deben jugar al investigador privado.
  • Los periodistas no deben renegar de ir a ciertos lugares.
  • Los periodistas no deben dejar de escribir.
  • Los periodistas tienen que releerse y no autocensurarse.


Su enfoque en la humildad y la ética profesional reflejaba su compromiso con un periodismo riguroso y respetuoso, no dejó de recorer todos los territorios, armado con su cuaderno y la lapicera. 

"Corresponde dar las gracias a quien dio tanto, y de tanta calidad. Desde aquí lo hacemos. Y le enviamos un abrazo al querido Leo, que toda la ciudad sin dudas comparte", cierra la nota del Decano. 

La muerte llegó sin avisar: el adiós al periodista Leo Graciarena
El redactor de la sección Policiales de La Capital Leo Graciarena falleció este martes a la tarde
Por: Miguel Pisano
Qué mal bicho es la muerte para llevarse la vida de un tipazo como Leo Graciarena. Así, sin avisar, a secas, a traición, como una puñalada trapera.

La peor noticia dada por el jefe de Ovación, Gustavo Conti, demudó a la Redacción del diario este martes a media tarde, como un cross a la mandíbula.

Recuerdo como si fuera hoy cuando el Vasco, un pibe entonces, llegó a la vieja sección Ovación a colaborar como cronista de vóley.

Los vaivenes del diario y de la vida lo llevaron tempranamente a trabajar en la sección Mundo, primero, y en Policiales, después, donde se desempeñaba como uno de sus mejores cronistas. El Vasco —tan personaje como buen periodista— disfrutaba de entrar a una villa o un barrio caliente a seguir una noticia, que describía con tanta precisión como pasión. En este punto compartíamos el berretín por conocer la historia y la caprichosa trama de los barrios rosarinos. Esa obsesión por seguir un dato lo llevaba a escribir las mejores crónicas, en las que acompañaba al lector "hasta al hondo bajo fondo donde el barro se subleva".

Recuerdo también la mañana cercana cuando en un receso de un juicio en el Centro de Justicia Penal compartimos unos mates en casa y de vuelta al juicio la audiencia se había adelantado y un guardia no nos dejaba entrar hasta que el Vasco habló con un conocido y finalmente pudimos sortear el ingreso y hacer nuestro trabajo.

"Estoy preocupado porque el Joaco (su pequeño hijo) es hincha de la selección", me confió el Vasco en una de las tantas charlas sobre su querido Central, del que era socio y no se perdía un partido en la platea, al extremo que se iba a la cancha caminando.

Qué mal bicho es la parca, que hasta te empuja a garabatear estas líneas en medio de un dolor oceánico.

Chau, Vasco querido: el Decano está contigo.

Tres de sus crónicas:
The Wire, la serie que es herramienta para comprender el crimen organizado en Rosario
Hay un verdadero club de fans entre investigadores judiciales y policiales de esta serie. La utilizan para ayudar a entender la criminalidad y la corrupción
Por: Leo Graciarena
En la última década Rosario soportó oleadas de violencia que parecían destinadas a relatos para serie policiales de TV. Lenta pero progresivamente, la ciudad se acostumbró a un aumento en los números de homicidios, que tuvo en 2013 su récord con 264 crímenes, y a los vecinos le dejaron de llamar la atención los asesinatos feroces. Crímenes de películas o series; donde el relato mágico se entremezcla con la historia de gente común que a partir de la violencia ve su vida transformada. Y con la capacidad de asombro puesta a prueba, periodistas y especialistas se recostaron en series para explicar coyunturas complejas. "The Wire se podría haber filmado tranquilamente en Rosario", es un latiguillo muy escuchado entre criminólogos, investigadores policiales y judiciales, fiscales de grado, asesores en seguridad, periodistas de policiales y hasta ministros. ¿Pero por qué se elige una producción de la estadounidense HBO que se emitió entre 2002/2008 y cuyo último capítulo se emitió el 9 de marzo de 2008?

"The Wire parece que se estrenó ayer. Es una serie que ayuda a explicar fenómenos complejos, que narra la relación de la calle, el crimen, la policía, los medios y las víctimas. Y como todos se relacionan entre sí. Una serie en las que no hay buenos o malos, hay conductas humanas. «Gente de bien» haciendo cagadas, «tipos malos» teniendo gestos misericordiosos, asesinos con marcada fe en la religión, narcos que se convierten en empresarios, aunque no puedan evitar un destino violento y vecinos comunes condenados a terminar en estadísticas de homicidios. Nada diferente de lo que vemos todos los días en Rosario", explicó un veterano investigador policial callejero rosarino.

Doce años después de la finalización de la quinta temporada, en base al boca a boca, la difusión vía DVD -y por qué no- la piratería, la serie generó un cantón de fieles y acérrimos seguidores. Será, quizás, porque Baltimore, la ciudad eje de la historia en el estado de Maryland, es portuaria y violenta como Rosario. O porque con ojos de The Wire pueden divisarse en nuestra ciudad tips o situaciones a manera de espejo, escenas de la serie se utilizan habitualmente para explicar -en claustros universitarios, escritorios del Poder Judicial o mesas de café- el gran árbol del crimen organizado en Rosario. El juicio de Los Monos, las batallas, las implicancias de la caída de Esteban Alvarado o el Serjal gate: siempre habrá en The Wire escenas, capítulos o temporada para ayudar entender ese proceso.

Baltimore como serie. Con Baltimore como escenario, ciudad portuaria más poblada del estado estadounidense de Maryland con unos 600 mil habitantes, The Wire retrata cómo la corrupción y la falta de justicia repercuten en las calles de la ciudad. Así, en cinco temporadas se perfila la ciudad desde la venta de drogas y la policía (1), el puerto y los sindicatos (2), la política local y el municipio (3), el sistema educativo y los jóvenes (4) y los medios de comunicación (5). Y todos relacionados con todos. No es una serie sobre personajes como por ejemplo lo es Breaking Bad. La historia del crimen organizado de la ciudad está en el centro y los personajes, crudamente compuestos, apuntalan esa narración. La ciudad está en el centro de la historia con personajes que enamoran y que duelen.

No hay súperhéroes. No se resuelven casos a partir de haber encontrado el filtro de un cigarrillo. No hay majestuosos laboratorios donde se resuelven los homicidios. Todo es a pico y pala. Trabajadores comunes deambulan por el sistema con sus vidas a cuestas buscando que alguien les de una mano para resolver crímenes como el policía Jimmy McNulty. Diminutos "Robin Hood" como Omar Little, ladrón homosexual y mejicaneador de narcos. Transeros que en base a la corrupción y el manejo de la calle, como "Stringer" Bell, siempre parecen estar un paso adelante de los investigadores judiciales y policiales. Una serie plagada de historia de humanos.

The Wire requiere de la paciencia y el compromiso del espectador para que las historias se vayan construyendo. Compromiso a manera de lector. Una serie a la que hay que darle tiempo. Una película de 60 capítulos. Una novela visual de 60 horas. Una serie a la que hay que darle 2 ó 3 capítulos para que explote. Una buena manera de aprender sobre crimen organizado mirando televisión. Radiografía de una ciudad corroída por la corrupción del sistema de seguridad y justicia que repercute en las calles y en los barrios pobres. Donde puede verse en tiempos reales y con crudeza como las bandas pelean por el territorio y como el crimen organizado está enquistado en el poder político.

Crímenes en barrios pobres. Lavado de dinero en lugares acomodados. Policías presionados a base de estadísticas de delitos. La pelea perdida contra la droga y los transeros. El poder del dinero y las influencias. La manufactura de la versión policial en los medios. Un sistema educativo despedazado en los barrios más empobrecidos que funciona de menara testimonial. Políticos generando influencias evitando que "la malas noticias" los impacten y para poder seguir en su banca otro período, o por qué no subir un escalón mas en la pirámide de poder. De eso habla The Wire.

Y el tiempo en el que transcurren las cinco temporadas de The Wire tampoco es un detalle. La serie nació un año después del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York y terminó un año antes de la caída de compañía global de servicios financieros Lehman Brothers. Vale reconocer que no es una serie sencilla a 12 años de su último capítulo. Si se toman como referencia los tiempos de series como Breaking Bad, Minhunter, The Shield, The Night Of, la despareja True detective, Peaky Blinders o Gomorra es una serie lenta, a la que hay que prestarle el ojo y necesita el compromiso de quien la mire. También es probable que las mencionadas no podrían haber ganado tanta audiencia sin los cimientos de The Wire o Los Soprano.

Como la mayoría de las grandes ciudades estadounidenses, Baltimore es cruda y violenta. La ciudad cerró en 2019 un período de cinco años con homicidios por arriba de los 300 muertos. Con algo más de 600 mil habitantes (poco más que ciudad de Santa Fe) y 342 homicidios, Baltimore cerró con una tasa de homicidios de 57 por cada 100 mil habitantes. Para comparar, Nueva York con 8 millones de habitantes cerró 2019 con 310 homicidios, superando por primera vez los 300 crímenes desde 2016. Rosario cerró el año pasado con 157 crímenes (15.7 cada 100 mil) siendo su peor estadística en 2013 con 264 asesinatos (26.4 cada 100 mil).

"Es la narración televisiva que más abiertamente sugiere que nuestras estructuras políticas, económicas y sociales ya no son viables, que nuestros líderes nos han fallado y que no, no vamos a estar bien". Así definió su obra en octubre de 2007 en el semanario The New Yorker David Simon, cronista policial del diario The Baltimore Sun durante 15 años y creador de la serie. En diciembre pasado fue catalogada por el diario británico la posicionó segunda entre "100 mejores programas del siglo XXI" detrás de Los Soprano (1999-2007) y por delante de Mad Mend (2007-2015). Junto al ex policía Ed Burns crearon las miniseries The Corner, Generation Kill y la reciente The Plot Against America y la serie Threme.

The Wire en modo Rosario. "Es una serie espectacular. Impresionante. Tengo muchas anécdotas con la serie. Cuando trabajaba en el Ministerio de Justicia armamos un curso con investigadores del FBI sobre investigación criminal y nos contaban que para ellos había sido un problema la serie porque tenía un muy buen asesoramiento de agencias de investigación criminal estadounidense", explicó un fiscal rosarino que tiene a esta producción estadounidense como referencia.

"Nos contaban que se les habían adelantado en técnicas de investigación sobre intervenciones telefónicas que en ese tiempo eran mucho más complejas que ahora. En esa época había bíper y de ahí tenían que ir a un decodificador. Todo un rollo para saber quién estaba hablando y si era a quien debían escuchar. Es la serie más importante por una cantidad de herramientas de investigación que se pueden observar", indicó. "Hay muchas escenas de la serie que las utilizo en cursos y clases sobre investigación criminal como disparadores de debate", agregó.

"Es una serie maravillosa. Hay una escena que es cuando un jefe policial "legaliza" un lugar periférico de la ciudad para que los transeros vendan droga, con control sanitario, y así poder bajar las estadísticas de violencia: Hamsterdam", refiere un encumbrado investigador del crimen organizado local, provincial y nacional. "Ellos (los policías) habían escuchado que había un lugar en el que se podían drogar libremente. Que era la ciudad de Amsterdam, en Holanda. El jefe de policía llega a una conclusión se le ocurrió la idea de llevar el tráfico a uno sólo lugar y bajar así la tasa de homicidios fruto de las peleas", comentó.

"El jefe policial llegó a la conclusión que el narcotráfico no se iba a poder extinguir porque los mercados de drogas se asientan mayoritariamente en el consumo recreativo. Y por ende las verdaderas políticas de control del narcotráfico y las drogas tienen que ver con evitar que los consumos sean problemáticos, que el narcotráfico no sea problemático; que no controle circuitos institucionales, como fiscales, jueces, policías, gobernadores; que no financien campañas políticas; que no controlen poblaciones y no ejerzan gobernabilidad en poblaciones; que tampoco manejen circuitos financieros", enumeró.

"Eso es algo que está en la base de las políticas de control de drogas de Estados Unidos en términos generales, hacia adentro. Y el jefe de policía, que tenía gran sensibilidad social, y estaba presionado porque le exigían que bajara las estadísticas de delitos en su jurisdicción, se le ocurrió concentrar todo en una sola zona. De manera informal e ilegal llevó a los vendedores de drogas a que se instalaran en dos cuadras y fue un método que le resulto exitoso en cuanto a la reducción de los índices de violencia. Tan maravilloso como asombroso", reflexionó.

"The Wire te cuenta cómo es el circulo vicioso de las instituciones y la gente. Cómo el sistema se protege y genera anticuerpos para sobrevivir. Bien armada, bien contada, buena música para las escenas. Y todo está filmado en lugares muy parecidos a Rosario. Los patios de los monoblocks podrían ser cualquier Fonavi de Rosario, el puerto, los Tribunales… En la parte que me toca puede verse mucho de la universal idiosincrasia del policía, su forma de vida y la manera de actuar", amplió un investigador policial que deambula las calles periféricas rosarinas. Gente que vive diariamente escenas como The Wire en su trabajo y vida cotidiana.

El pibe que rapeó su propia muerte
Por: Leo Graciarena
Rosario sumó 45 homicidios en los primeros 45 días del año 2014. En ese marco ¿alguien puede asombrarse de que un pibe haya anticipado en una canción de hip hop el escenario de su propio asesinato? "Donde en cada calle hay una banda diferente/Se enfrentan entre ellos y tiene que correr la gente/Mientras la droga avanza y acaba con la juventud/Los que la venden se enriquecen y no tienen inquietud", cantó en el invierno de 2009 Ariel Alejandro Avila, quien por entonces tenía 15 años y en Empalme Graneros era conocido por el nombre de "La profecía". Ese mismo pibe, el miércoles por la tarde fue atacado a tiros en la puerta de su casa en Campbell al 1100 bis y falleció en las primeras horas del jueves. Ya había cumplido los 21 años y recibió siete impactos de bala. Tras su muerte los vecinos destruyeron un búnker de venta de drogas ubicado a metros de la escena del crimen.

"Que le pase esto a pibes como Ariel, al que se le dieron herramientas para que saliera de una realidad signada por la vulnerabilidad, te hace bajar los brazos. Ariel estaba obsesionado por ese quiosco de venta de drogas. Nos decía: «Eso hay que sacarlo. No puede estar acá. Hay que quemarlo, tumbarlo, eliminarlo. Eso no puede estar acá»", contó ayer Lisandro Rodríguez Rossi, su profesor de música en la escuela secundaria de Génova y Cullen, el lugar donde Avila aprendió a cantar hip hop.

"Hace 16 años que hago rap y la sociedad y el barrio cambiaron mucho. Empalme ya no es el de aquellos días. Antes era mucho más tranquilo. Un atropello policial o un robo te daban material para escribir la letra de una canción, pero hoy pibes como Ariel viven esa realidad en primera persona. Y esa realidad es violencia, balazos, malos tratos, droga y delincuencia", confió "Pabliko", líder de "Purple House", agrupación pionera del hip hop en Empalme Graneros y la ciudad.

Confianza y móvil. "La investigación del asesinato de Ariel Alejandro Avila esta muy avanzada, orientada hacia el esclarecimiento del homicidio", explicó ayer una fuente de la Unidad Fiscal Especializada en Homicidios. ¿Cuás sería el móvil del crimen?, preguntó La Capital al fiscal. "Un viejo rencor vecinal", fue la respuesta.

En ese sentido, ayer en el barrio se decía que a Chucky le habían robado una moto poco tiempo atrás y que él tuvo un cruce de palabras por eso con uno de los soldaditos del quiosco de drogas que estaba a metros de su casa y que el quería "eliminar".

Así llegó el miércoles, cuando pasadas las 18 dos de esos soldaditos salieron del búnker y lo encararon a Ariel que estaba en la puerta de su casa. "Conmigo no se mete nadie porque yo soy re loco y si te tengo que matar te mato", lo increpó el cuidador del búnker. Entonces Ariel le planteó al muchacho, que según los vecinos no es del barrio, una pelea mano a mano y en medio de un círculo de gente. Fue entonces cuando se terminaron las palabras y aparecieron las armas, los balazos. Ariel Avila se llevó la peor parte y recibió siete tiros.

La profecía. "Esta es la realidad de mi barrio/Donde hoy estás y mañana te están velando/Donde la droga corre como un comando/Si son la misma mierda, para qué vamos a seguir hablando", rapeó Ariel Avila en 2009. Ese canto estaba acompañado por el de su amigo Oscar Bravo, conocido con el seudónimo de "Mr. Rap"; Daniel Moyano, o "Mister D"; y Favio Marcelo, también llamado "MC". Los cuatro eran compañeros de la Escuela Técnica Nº 660 y formaban el grupo "La técnica del hip hop" que con la canción "Mi barrio" ganó el concurso "Ceroveinticinco" que organizó aquel año la Municipalidad de Rosario.

Los cuatro pibes tenían entonces 14 y 15 años, vivían en Empalme y en Ludueña, y junto al profesor Lisandro Rodríguez Rossi fueron entrevistados por este diario. Bajo el título "Historias de Empalme Graneros relatadas con los acordes del rap" fue publicada en LaCapital el 15 de febrero de 2009 con la firma de Andrés Abramowski. Entonces era un grupo de hip hop en un barrio dominado por el folklore y la cumbia. Pibes que transitando la adolescencia cantaban sobre los problemas cotidianos a los que se enfrentaban cada vez que pisaban las veredas de sus casas. Nadie pensó entonces que Ariel, exactamente cinco años después, volvería a ocupar una página del diario, aunque esta vez en Policiales.

"Ariel era un pibe muy creativo. No sabés como escribía. El siempre hablaba de la realidad de su barrio porque la quería cambiar. Su primera letra fue cuando iba al templo evangélico. Fue sobre «la palabra». En barrios como Empalme el templo evangélico es la única presencia que tiene resultados positivos. Los únicos que hacen trabajo social y rescatan a jóvenes de la droga", comentó el profesor Rossi.

Y agregó con un dejo de tristeza: "Los chicos fueron dejando la escuela, pero yo mantuve el contacto con ellos. Por ahí venían y me decían que querían grabar un tema y no tenían plata para el estudio. Y venían a mi casa. Hace dos semanas con Oscar Bravo (Mr. Rap) grabamos un tema de él, que se llama «Así soy yo». Grabamos la mitad porque el resto lo iba a cantar Ariel, pero ahora esa canción va quedar inconclusa".

La técnica de hip hop fue una experiencia que emprendió el profesor Rossi al escuchar líricas rapeadas de sus alumnos de la Escuela Técnica 660. Escogió a cuatro de los pibes y empezó a producirlos hasta presentarlos en el concurso municipal "Ceroveinticinco". Eso motivó que el gran ojo de los medios se posara momentáneamente sobre la vida de los cuatro adolescentes de un barrio pobre que escribían canciones con mirada social. Esa experiencia quedó plasmada en un CD editado en 2010 con diez canciones.

Siempre presente. Ariel Avila tenía una hermana y un hermano. Para todos, en su cuadra, era Chucky. Como lo recordó uno de sus amigos en su perfil de Facebook: "El Chucky no se fue, siempre va a estar presente". Dentro del ámbito del hip hop del barrio su nombre artístico era "La Profecía", inspirado en el cristianismo que profesaba tanto como su ídolo "Vico C", nacido en 1971 en Nueva York en una familia latina, criado en Puerto Rico, ex adicto, ex presidiario y al que muchos consideran el padre del rap en castellano.

Ariel empezó a escuchar hip hop a los 9 años y a los 12 bailaba breakdance. Un año más tarde comenzó a rapear con un amigo. "Ariel era un pibe muy querido y muy respetado en el barrio. A mí lo que le pasó me mató. Yo le dí todo mi apoyo siempre. Los traje a grabar a casa. Pero lamentablemente en esos barrios la única forma de sobrevivir es alcanzando un estatus y eso se gana en la calle", explicó Rossi.

"Hay muchos pibes que mueren porque no les quedó otra o porque se metieron demasiado en el mundo de la violencia, pero este pibe quería otra cosa", concluyó.

La letra. Esta semana los medios hablaron sobre Ariel. Primero por su asesinato. Después porque era músico de hip hop y ya había semblanteado la crudeza de su barrio en los versos de su canción "El barrio está peligroso". Esa letra dice: 
El barrio está peligroso
Eso se vive cada día
El barrio está peligroso
La droga arrasa como el sida
El barrio está peligroso
Y no encuentra salida porque cada vez más gente se muere cada día. 
Familias destruidas es lo que estamos viviendo
Tuve oportunidades para ser un delincuente
Tuve oportunidades para dañar a mi gente
Pero no me gusta hacer lo que hacen ellos
Yo me quedo con el rap para escribir lo que hacen ellos
Un arma se consigue sin permiso en una esquina
Sin comprarla sin decir en qué la usarías
Tanta inseguridad hay en el barrio cada día
Y no alcanza para escribirla en esta melodía.
Esa canción Ariel Alejandro Avila, también conocido como La Profecía o Chucky, la grabó en el invierno de 2009, cuando tenía 15 años.
 
Los Monos: 20 años, una marca delictiva y tres generaciones de una familia en marcada disputa
Investigaciones judiciales confirman que los Cantero están divididos en tres marcas: Los Monos al mando de "Guille", el "Viejo" fundador, y su nieto "Lucho", hijo del asesinado "Pájaro"
Por: Leo Graciarena
Desde la madrugada del 18 de abril de 2003, cuando Juan Carlos "Mono Grande" Fernández se ahogó misteriosamente en las aguas de la desembocadura del arroyo Frías en el río Paraná, todo lo que rodeó la vida de la familia Cantero fue digno de un relato de realismo mágico. La muerte de ese hombre marcó la presentación ante el mundo del hampa rosarino de Ariel Máximo Cantero, reconocido por aquellos días como "El Ariel", quien pasó de ser un ciruja busca vidas a ser el capo de una banda temida en la zona sur de la ciudad: Los Monos. Una marca asociada al apellido Cantero que a lo largo de dos décadas se fue consolidando y pasó de controlar el barrio La Granada (hoy 17 de Agosto), donde tuvo su origen, a tener proyección nacional. En ese tiempo, el apellido trascendió tres generaciones y cada una de ellas fue construyendo un liderazgo propio que al presente se visualiza en una clara división al interior del clan.

En veinte años la banda pasó de vender protección a base de extorsiones a consolidarse como una sólida marca en la narcocriminalidad y otros rubros delictivos. En Rosario hasta los nenes de escuela primaria saben quiénes son Los Monos y los nombres o apodos de algunos de sus integrantes. A lo largo de la historia del crimen de la ciudad esa banda tuvo no más de tres líderes, todos ellos de la familia Cantero. A "El Ariel", con los años reconocido como "El Viejo", le siguió su hijo mayor, Claudio "Pájaro" Cantero. "Fue una persona de inteligencia suprema. Pese a ser inculto e iletrado, su capacidad analítica era enorme. Tenía un pensamiento estratégico notable aunque eso sea contradictorio con el modo en que se terminó exponiendo a que lo mataran", explicó a este diario una persona que supo tratarlo.

Pero la madrugada del 26 de mayo de 2013, a las puertas del boliche Infinity Night de Villa Gobernador Gálvez, el Pájaro fue emboscado y asesinado a balazos. Tenía 29 años y era padre de tres hijos muy pequeños. Uno de ellos Uriel Luciano "Lucho" Cantero, quien entonces tenía 9 años. Ese homicidio signó el futuro de una década que salpicó con sangre las calles de la ciudad haciendo estallar las estadísticas de crímenes en 2013 hasta la fría suma de 271 víctimas en el año más violento de la historia rosarina. Un hecho que modificó el orden establecido entre el hampa y que se tradujo en un verdadero caos en las calles de la ciudad: en lugar de acotar el número de transeros los multiplicó y el mercado de la droga estalló y se masificó. Un asesinato que puso entre la espada y la pared a una clase política que intentó gambetear un problema que la terminó absorbiendo.

El crimen del Pájaro catapultó al liderazgo a su hermano, Ariel Máximo "Guille" Cantero, "un tipo con pocos códigos hacia afuera de los suyos" y quien hasta hoy lleva las riendas del sello de Los Monos. Este muchacho de 34 años acumula más de 96 años de prisión en ocho condenas. Un dato anecdótico si se valora que el artículo 55 del Código Procesal Penal de la Nación sostiene que la unificación de todas las penas no podrá exceder los 50 años de encierro como precio final para cualquier recluso. Lo llamativo es que de las últimas seis penas recibidas, los delitos endilgados fueron cometidos mientras estaba tras las rejas.

Así las cosas, en los últimos cuatro años la marca fundada por los Cantero parece haberse descompuesto en al menos tres franquicias. La salida de la cárcel del Viejo en septiembre de 2020, tras pagar una condena a seis años de prisión como miembro de una organización ilícita destinada a cometer múltiples delitos comandada por Guille, marcó un distanciamiento de Los Monos. El padre fundador se instaló en Avellaneda al 4500 y marcó como su territorio la villa de la Vía Honda y los asentamientos linderos mientras el sello original quedó en poder de su hijo Guille. Pero el Viejo volvió a caer con su actual pareja y otras personas en una saga de allanamientos a fines de abril y todos fueron acusados de conformar una nueva asociación ilícita.

Y a partir de fines del año pasado, con su padre muerto y su tío y su abuelo presos, se hizo visible otro integrante de la familia, parte de la tercera generación Cantero: Lucho, hijo del Pájaro y preso de su leyenda.

El martes 18 de enero lo detuvieron en una casa de Caña de Ámbar al 1700 acusado por una feroz balacera contra un patrullero del Comando Radioeléctrico en los primeros minutos de la Navidad de 2021. Junto a Lucho fueron apresadas su mamá, Lorena Verdún, y su pareja, Érica Bullón, además de otras ocho personas. Le secuestraron 25 armas de guerra aptas para ser disparadas, 560 proyectiles calibre 9 milímetros, 182 balas calibre 22 y cuatro cartuchos calibre 380. Un arsenal valuado en 20 mil dólares por el entonces Ministerio de Seguridad de la provincia, Jorge Lagna.

Lo acusaron por los delitos de intimidación pública agravada por el uso de armas, portación de arma de fuego de guerra en carácter de autor agravado por la participación de menores de edad y tenencia de arma de fuego de guerra (en 20 hechos). Y además por ser el instigador del homicidio de Damián Gastón Gómez, uno de sus amigos de la infancia, ocurrido la noche del 21 de junio de 2021 cuando el auto de la víctima fue emboscado en las inmediaciones de Anchorena y Balcarce, en el barrio Las Delicias. Mientras agonizaba, Gómez envió siete audios por la red social WhatsApp contándole a su madre y a sus amigos quien había ordenado su incipiente asesinato. "Me pegaron una banda de tiros. Lucho me mandó a pegar. Hace algo. Denuncialo. No me quiero morir Ma!"

El lunes pasado Lucho ganó una vez más la luz pública cuando tras ochenta allanamientos ordenados por la fiscal Marisol Fabbro cayeron 14 integrantes de la banda que él comandaba desde la cárcel y que en la calle era operada por uno de sus principales alfiles: Dylan Tomás "Capocha" Baldón, de 18 años y apresado en esa redada.

Esos detenidos empezaron a ser imputados el jueves en una maratónica audiencia acusatoria que incluye a otras 12 personas que ya estaban en prisión. Lucho, su mamá y su pareja fueron acusados como jefes de una asociación ilícita dedicada al robo de vehículos, extorsiones, homicidios y venta de drogas. Entre los acusados como integrantes de la organización criminal están Macarena "Tía Maca" Cantero, hermana del Pájaro y de Guille; y su pareja, Martín Walter "Pariente" Medina; Gastón Ezequiel Schneider, uno de los tantos hijos del Viejo Cantero; Dylan Lautaro Cantero, tío de Lucho; y Lucas Alejandro Ponce, quien está en pareja con "Chuky", hermana de Guille y Dylan Cantero. Una gavilla que, según la acusación, no cuenta con efectivos policiales entre sus integrantes.

En el marco de la acusación, en varias escuchas judicializadas puede observarse el temperamento de Lucho al conducir su banda, marcar las pautas con su gente, enfrentarse con Vanesa Barrios, la esposa de su tío Guille de quien el pibe asegura que "ni pincha ni corta", y también a la hora de poner los tantos sobre la mesa: "Nosotros somos la nueva generación de los Cantero y somos la nueva generación de las de plástico (armas de fuego)" le dijo Lucho el 11 de agosto pasado a Capocha Baldón, su hombre en la calle, y al apodado "Pequeño bandido" (uno de sus pibes detenido en el Centro Especializado de Responsabilidad Penal Juvenil, ex Irar).

Lucho Cantero no sólo hace público que quiere su lugar en el mundo del hampa sino que se lo pelea a la propia familia. Este lunes desde las 10 la audiencia imputativa contra la banda proseguirá con las defensas de los acusados.
Se dice de él
Su recuerdo y sus enseñanzas continuarán inspirando a quienes tuvieron el privilegio de trabajar con él y a las futuras generaciones de periodistas. Sus compañeros y compañeras así lo recuerdan: 

Nachi Saieg, periodista y colega, lo recordó con cariño y admiración: "Vasco, canalla, provocador, compañero, un periodista de la concha de la lora y sobre todo un gran amigo. Estoy esperando tu abrazo, tu reto porque tengo cara de orto, tu oferta de ser mi mánager para explotar mi potencial. Ya te extraño, 'el último paki'".

"Pura pasión por el periodismo. Obsesivo como nadie para lograr chequear cada dato. Te metiste en mil y un quilombos para escribir las notas que nadie podría conseguir. No medías consecuencias. Nunca mediste consecuencias. Y te la jugabas cada vez que te metías en lugares donde ni siquiera "los canas" querían entrar... Creo que sabés que "las columnas de La Capital", ya no van a ser lo mismo sin tu pluma incisiva e "irrespetuosa", como se debe a un periodista de raza", lo despidió la periodista Gabriela Zinna. 
Fotos: Sebastián Granata, Alfredo Celoria, Silvina Salinas, La Brújula 
Fuentes: La Capital, Radio Si, Archivo Señales

martes, 18 de junio de 2024

Los medios de comunicación son corresponsables de la salud democrática

El periodismo trabaja en torno a un bien social, público, no privado, la información, que surge de la sociedad y a ella debe regresar, ordenadamente, por los periodistas
Por: Rafael Fraguas
Son múltiples las interpretaciones sobre lo acaecido semanas atrás en la escena política española, cuando el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, decidió tomarse un plazo de reflexión de cinco días que sorprendió a muchos. Pero, desafortunadamente, son legión los que muestran incapacidad para comprender el significado profundo de lo ocurrido. Esto no ha sido fruto de una personalidad política hastiada por las ofensas a su familia por parte de una oposición a la que considera antidemocrática. No. No solo.

Si apartamos la hojarasca que la inercia mediática ha depositado sobre los cinco días de reflexión propuestos —tras diez años de ataques ad hominem y descalificaciones, parece un plazo razonablemente humano para meditar— lo que la ciudadanía demócrata percibe  es una apelación moral a detener la escalada hacia ninguna parte emprendida por connotados individuos y partidos políticos, numerosos medios, señaladamente digitales, y una serie periodistas y de jueces. Y, también, una demanda para preguntarnos si era esta deriva, este turbión de palabras e imágenes enloquecedoras, descalificadoras y odiosas sin sentido, esta antipolítica, lo que nuestra democracia demandaba para hacernos más felices, que es de lo que se trata. Porque, cada hora que pasaba, el malestar se hallaba más extendido, sobre todo, en las grandes ciudades de nuestro país. Y este malestar tiene efectos que comprobamos a diario aunque muy pocos parecen indagar en sus causas.
Los medios dejaron de mediar entre los distintos sectores sociales, políticos y económicos para olvidar su misión y atizar la discordia
Los medios informativos tenemos cuotas de responsabilidad en la infelicidad social y política creada, en gran parte por inducción nuestra, junto con la de otros agentes. Esta primera certeza exige una autocrítica. Si nuestra misión social es, fundamentalmente, reducir la incertidumbre mediante la información veraz, contrastada y objetiva, más la opinión templada y sensata, lo que hemos generado es la escalada rampante a nuestro alrededor del desconcierto: desaparecía toda certeza. Y ni siquiera pervivía la duda, antesala de la razón, sino que la desolación campó y aún campa a sus anchas; los medios dejaron de mediar entre los distintos sectores sociales, políticos y económicos para olvidar su misión y atizar la discordia, en un país históricamente demasiado escindido como el nuestro; y desistían de mediar en vez de contribuir a que la sociedad española no solo se entienda a sí misma en su diversidad sino que comprenda el complejo significado de la actualidad en España y en el mundo.

La información, bien social
Es preciso señalar que el periodismo trabaja en torno a un bien social, público, no privado, la información, que surge de la sociedad y a ella debe regresar, ordenadamente, por los periodistas. Esta es nuestra responsabilidad como periodistas: la de describir la realidad con sujeto, verbo y predicado, donde prime el sustantivo por sobre lo adjetivo: separando drásticamente la información, la descripción de los hechos, de la opinión, su interpretación estimativa. Pero, como hemos comprobado a diario, no todo aquel que escribe, habla, opina o ilustra en un medio escrito o audiovisual, en papel o en la red, se atiene al código deontológico que obliga a todo periodista a luchar por la verdad, por su búsqueda, contraste y exposición neutral, objetiva, honesta. Y, en muchas ocasiones, desconocen elementos narrativos básicos de gramática, sintaxis y lenguaje. El insulto se abre paso entonces y medra sin freno, desbocadamente.

Se ha impuesto, a manotazos, un pseudoperiodismo que se asienta en la insinuación, en la sospecha, en la intencionalidad más descarnadamente amoral e injusta… Se formulan preguntas que llevan incrustada la respuesta y que privan de libertad al preguntado, al que, de antemano, se condena y sataniza. Y, como remate, quienes lo practican se amparan en el sacrosanto secreto profesional, pilar ético del periodismo, para envolver en demasiadas ocasiones la insidia en la renuncia a citar las fuentes.

Esto es lo más parecido al linchamiento en el que, amparados en el anonimato, los linchadores muestran sus conductas criminales ante presuntos delincuentes. El mejor antídoto contra el linchamiento, los linchadores y los supuestos delincuentes es la justicia, terapia de la maldad. Pero, en España, la justicia afronta hoy demasiados problemas propios sin resolver como para poder asegurarnos su objetividad. Este sí que es otro problema de envergadura.
El mantra ultraliberal de que la mejor ley es la que no existe sirve, impunemente, a la confusión premeditada entre la libertad de expresión y la libertad de difamación
Un mantra ideologizado
Volviendo a los medios, hay un tópico al uso que asegura que la mejor ley es la que no existe. Convertido en mantra ultraliberal, ha sido la coartada para abrir paso, impunemente, a la confusión premeditada entre la libertad de expresión y la libertad de difamación, a la destrucción psicológica y moral de vidas y de honras a través de la descalificación y la mentira. Con esta actitud, la absolutamente necesaria crítica al poder político y económico, a todo tipo de poder regional o municipal también, desaparece y da paso al libelo. Urge atajar la noticia falsa, la falsedad premeditada y el acoso mediático. Desgraciadamente, esta urgencia concierne no solo a medios digitales financiados por no se sabe quién —o, si se sabe, pocos se atreven a ponerles nombre y apellidos— sino, además, a algunos de los medios considerados serios: es demasiado frecuente ver en sus primeras páginas titulares a amplios cuerpos tipográficos y a todas las columnas cargados de adjetivos, juicios, admoniciones y opiniones desfigurantes de la información nuda. La avalancha de este tipo de titulares antiperiodísticos e irresponsables es, lamentablemente, demasiado habitual.
Las noticias falsas frente a la información contrastada y veraz suponen un desafío antidemocrático que afecta de cuajo a la convivencia porque nubla la verdad de lo que sucede
Cabe ver que las consecuencias de las noticias falsas frente a la información contrastada y veraz no implican efectos y daños únicamente subjetivos, personales y privados, sino que suponen un desafío antidemocrático que afecta de cuajo a la convivencia. Porque nubla la verdad de lo que sucede. Para atajar esta pestilencia, hay que aplicarse a desmenuzar las causas de lo acontecido: el lector de a pie debe saber que, aparte de presunta o real malevolencia y corruptibilidad de algunos periodistas, directores o dueños de medios, subyacen graves problemas objetivos y de fondo que explican el desconcierto vivido por los informadores como gremio.

Dos lenguajes
Uno de los problemas más relevantes es que el lenguaje periodístico difiere sensiblemente del lenguaje político. Porque su finalidad, siendo igualmente social en ambos, cursa en claves expresivas distintas. Los medios no están para reproducir el discurso del poder. Yerra quien esto crea. Los medios median desde el seno de la diversidad de intereses sociales, políticos, económicos y culturales. Y lo hacen mediante la información, despojada de toda estimación si se está emitiendo en clave informativa. Otra cosa será la opinión, necesariamente libre. Pero la opinión no es el mero punto de vista, sino el mensaje congruente, informado y documentado sobre el que se basa un juicio personal.

En el origen del desconcierto reinante se encuentra un hecho objetivo: las crisis recurrentes inducidas por el capitalismo financiero para sobrevivir a costa de la riqueza generada por todos nosotros. Tal evidencia subraya su desinterés por la democracia, para evitar el control y la regulación estatal de sus actividades, con tendencias ocasionalmente antisociales, inmorales o amorales. Si a ello añadimos el despliegue de las tecnologías, tan necesario para el desarrollo social, pero hoy igualmente descontrolado, el resultado proyecta sobre los medios de información dos efectos tóxicos, con muy graves repercusiones sociales: primero, un encarecimiento exponencial de los costes de producción de la prensa en papel, la televisión y la radio, más una obligada digitalización de los canales informativos, una precarización salarial sin precedentes y una reconfiguración de la publicidad a la baja; recordemos que la publicidad financia los medios porque los productos a exhibir no se acreditan por sí mismos y recurren a publicitarse en soportes creíbles como los que la prensa escrita o audiovisual debiera ser. La devaluación de la publicidad se compensa, para las arcas de sus dueños, gravando a los lectores, radioyentes y usuarios del audiovisual mediante la impostura y el quebranto de los mensajes informativos a través de interrupciones incesantes que dificultan su lectura y recepción, banalizándolos. Asimismo, a través de la publicidad y los llamados cookies, de manera subrepticia, se extraen datos de los lectores y usuarios con los que elaborar perfiles comerciales o políticos de cada cual, de gran utilidad posterior. Por otra parte, la publicidad institucional, aquí y ahora, se reparte conforme al capricho de autoridades regionales, municipales o estatales, que olvidan la ley que regula ese reparto en términos justos y equitativos.

En segundo lugar, el mensaje del discurso tecnológico imperante implica la desaparición de las dimensiones espacio-temporales sobre las cuales se han desarrollado la cultura y la civilización humanas desde la Antigüedad. Tales vectores son subsumidos hoy en un magma virtual, donde la historia, la experiencia, carecen de valor alguno y los contenidos se deslocalizan y desaparecen en un presente continuo inabarcable. Fruto de tan dañina consunción espacio-temporal es la conversión de la palabra en mera imagen, menoscabando su potencial conceptual y trivializando su significado. Ello explica que muchos jóvenes se relacionen únicamente mediante monosílabos. Lo cual contribuye a degradar los procesos culturales, con el consabido desplome del sentido crítico necesario para acceder al propio criterio.
La devaluación de la experiencia histórica, cristalizada hoy en un presente continuo, deshumaniza la vida social y lastra gravemente la interacción entre generaciones
Cambio de paradigma
A todo ello habría que añadir el desplome de los paradigmas a los que, tras la Segunda Guerra Mundial, se atuvo el código de certezas convencionales observado por los medios de información en cuanto a la geoestrategia: —un mundo bipolar, capitalismo frente a socialismo—; a la moral: —con el holocausto judío como referente del Mal—; y a la ciencia: —con el primado, entonces, de la lingüística acreditante del valor de la palabra—. Al desmantelarse esta tríada de certezas convencionales tras la implosión de la Unión Soviética, el desconcierto se adueñó plenamente de las redacciones y los platós de los medios, pues a la anterior bipolaridad sucedió, primero, la unipolaridad estadounidense y ahora, la actual multipolaridad; a la moral centrada en el holocausto judío siguió la que asistió a la multiplicación por doquier de otros genocidios, como el de Ruanda, Sudán del Sur, o el hoy mismo perpetrado en Gaza por Israel; y a la ciencia y la lingüística sucedió la tecnología, mera ciencia aplicada. La devaluación de la experiencia histórica, cristalizada hoy en un presente continuo, deshumaniza la vida social y lastra gravemente la interacción social entre generaciones, desprovistas las actuales del legado acuñado por las precedentes, entre otros efectos adversos. No olvidemos que el periodismo se refiere a la periodización de la actualidad.

Único beneficiario de esta virtualización de la vida, deshistorizada y deslocalizada es, precisamente, el dinero-capital, única dimensión plenamente virtual en nuestros días. Si no hay experiencia, historia, lucha, no hay cambio y sin cambio, todo lo malo, la desigualdad, la injusticia, la ausencia de bienestar, se perpetúa incambiado.

Por todo ello, cabe sugerir un decálogo de prioridades operativas y deontológicas en el mundo mediático.

Decálogo mediático para un nuevo tiempo
Estas diez propuestas para un tiempo nuevo, se insertan en la aceptación de la democracia como valor supremo y en el respeto a la persona y a la diversidad como bases necesarias e ineludibles de la convivencia

Separación nítida entre información y opinión.
  • Obligado contraste informativo con fuentes plurales.
  • Veto a las preguntas que incluyan respuestas en su enunciado.
  • Cobertura cero de conferencia de prensa sin preguntas.
  • Atención acorde a cambiantes contextos de entrevistas y declaraciones.
  • Limitaciones estrictas y fundadas al recurso al secreto profesional.
  • Financiación transparente de los medios y de la publicidad institucional.
  • Credibilidad cero de textos en redes no probados.
  • Elaboración de las agendas informativas con criterios profesionales.
  • Ombudsman, ombudswoman y derecho de réplica en cada medio.
Foto: Roberto Ferrari / CC BY-SA 2.0
Fuente: Mundo Obrero

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