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miércoles, 5 de mayo de 2010

Alstom alista embestida por el tren bala y pediría compensación de US$300 millones

Tras el canje de deuda en default, solicitará reactivar la iniciativa que debía financiar el banco Natixis, previa toma de un bono a 30 años por casi US$4 mil millones. El proyecto fogoneado por Ricardo Jaime, podría replantearseLa empresa Alstom, cabeza visible del consorcio Veloxia que se adjudicó el proyecto para construir y operar un tren de alta velocidad entre Córdoba, Rosario y la Ciudad de Buenos Aires, prepara una presentación al Gobierno nacional para reactivar el megaemprendimiento, a partir de la baja en el riesgo país y la consiguiente merma de las tasas de interés que permitirían encuadrar la iniciativa respecto al contrato original.
Así lo anticiparon a Comercio y Justicia fuentes próximas a la compañía, quienes advirtieron que, caso contrario, la empresa podría denunciar el incumplimiento del contrato y reclamar un resarcimiento por unos 300 millones de dólares.
“El contrato dice en la práctica que cuando las condiciones del mercado respecto a la tasa y el riesgo país se ubiquen por debajo de determinado nivel, el financiamiento vuelve a activarse”, reveló una fuente consultada por este medio.
En ese marco, el grupo adjudicatario encabezado por la francesa Alstom e integrado por la española Isolux y las argentinas Iecsa y Emepa, aguardan la inminente definición del canje de deuda en default de Argentina para volver a la carga con el proyecto.
“Una vez que salga el canje, la tasa estará en línea con la exigida para el financiamiento de Natixis”, aseguraron los informantes.
De todas formas, desde el consorcio admiten que el proyecto original probablemente no se ejecute. En ese sentido, están abiertos a posibles cambios. “Podemos hablar sobre algún proyecto alternativo y más económico. Lo que no queremos es desactivar el acuerdo firmado oportunamente”, indicó una de las fuentes.
En caso de quedar desechado el proyecto, la empresa apelará a una de las cláusulas del convenio que permite exigir compensación, entre otros puntos, por los gastos incurridos en el proyecto. “Si el proyecto se cae definitivamente, Alstom estaría en condiciones de exigir la restitución de unos 300 millones de dólares”, indicó la fuente consultada.
La iniciativa para la TAVE tuvo como principal sostén al ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Incluso, luego de vencido el plazo de vigencia del contrato, el propio Jaime, antes de abandonar su cargo, se encargó de recordar que seguía vigente y que había sido prorrogado.
No obstante, en las últimas horas, el actual secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, dijo que las prioridades en materia ferroviaria hoy son los servicios metropolitanos, los trenes de carga como el Belgrano Cargas, y recién después los servicios interurbanos como el caso de los recorridos entre Córdoba y Buenos Aires.
El proyecto para el desarrollo de un tren de alta velocidad surgió durante la última etapa de la gestión de Néstor Kirchner, aunque recién se plasmó a través de la firma de un contrato el 29 de abril de 2008, en un acto encabezado por la presidenta Cristina Fernández.
La demora en la firma del acuerdo obedeció principalmente a las dificultades para cerrar un esquema de financiamiento. Finalmente, el acuerdo con el banco francés Natixis incluyó la posibilidad de que la entidad tomara un bono que emitiría el Gobierno argentino por casi cuatro mil millones de dólares, a 30 años y con siete de gracia.
La iniciativa original incluía el desarrollo, construcción y provisión de material rodante para la puesta en marcha de un tren de alta velocidad que recorriera el trayecto entre Córdoba y Rosario a una velocidad de alrededor de 320 kilómetros por hora. La obra debía estar concluida en un plazo de 48 meses.

Fuente:
Comercio y Justicia

lunes, 19 de octubre de 2009

Sostienen en Córdoba que la Nación ratifica que mantiene el proyecto del Tren de Alta Velocidad

El dato fue confirmado a Comercio y Justicia por fuentes del grupo adjudicatario tras una reunión con el ministro De Vido. El consorcio asegura que no retirará la oferta.
El Gobierno nacional ratificó su interés en avanzar con el proyecto de Tren de Alta Velocidad (TAVE) entre Córdoba, Rosario y la Ciudad de Buenos Aires. No obstante, la puesta en marcha de la iniciativa continúa supeditada a una mejora de las condiciones de mercado para la obtención del financiamiento del proyecto, situación que podría concretarse en el primer semestre del año próximo.
Así lo confirmaron a Comercio y Justicia fuentes del consorcio adjudicatario encabezado por la francesa Alstom, tras reunirse en las últimas horas con el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.
“El ministro nos aseguró que el proyecto sigue siendo prioritario para el Gobierno”, aseguró el informante.
De todas formas, aclaró que el funcionario no brindó precisiones sobre fechas tentativas para el inicio de las obras.
“El proyecto está ligado a la obtención de financiamiento. El ministro indicó que no bien mejoren las condiciones de acceso a los mercados de crédito, se activará la iniciativa”, completó la fuente.
En rigor, el argumento oficial para no avanzar con el megaemprendimiento es el mismo que ya expuso el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime: las adversas condiciones para tomar fondos del banco Natixis, la entidad que oficiaría de prestamista del Estado para afrontar el proyecto.
La suba del riesgo país, una crisis internacional creciente y las complicaciones de Natixis (el Gobierno francés debió aportar fondos en el marco de la debacle financiara global), terminaron por congelar la iniciativa que desde entonces quedó cajoneada aunque no archivada, según confirman ahora fuentes del grupo adjudicatario.
Atrás quedaron las especulaciones con respecto a que la salida de Jaime del Gobierno era el certificado de defunción del TAVE.
De cualquier manera, no parece que la promesa de De Vido, al menos en el corto plazo, vaya a plasmarse en hechos concretos.
Más aún, las propias fuentes consultadas del consorio adjudicatario aseguraron que “por ahora no hay posibilidad alguna de reflotar el proyecto”.
“No están dadas aún las condiciones para salir al mercado a buscar fondos. Las tasas siguen muy altas para Argentina. Habrá que ver una vez que se regularice la situación con el FMI, con los bonistas en default y con el Club de París. En el corto plazo parece muy difícil”, explicaron.
Con todo, ratificaron el mantenimiento de la oferta. “La oferta sigue en pie. Hubo un acuerdo con el Gobierno para mantener la situación en stand by hasta fin de año. Nosotros vamos a cumplir y seguimos expectantes”, reseñó el informante.

Por ahora sin presupuesto
El Tren de Alta Velocidad figuró en el presupuesto nacional 2008 aunque luego desapareció como partida específica. Tampoco está previsto en el proyecto de presupuesto 2010 que tiene media sanción de la Cámara de Diputados.
En 2008, la Nación previó partidas por 60 millones de pesos. En tanto, en la previsión plurianual, estimó fondos por 485 millones para 2009 y de $ 972 millones para 2010. En el item “resto”, la Nación estimó fondos por más de 10 mil millones de pesos para ejercicios anteriores.
La ingeniería financiera que había acordado la Nación con el consorcio Veloxia y el banco francés Natixis incluía un fondeo de la entidad a cambio de la colocación de bonos a 30 años de plazo. El costo del financiamiento incluía una tasa en dólares en torno a 12 por ciento y siete años de gracia para el repago.
Pero el acuerdo incluía una claúsula restrictiva con respecto al costo del financiamiento. Según ese artículo, cuando los Credit Default Swaps (CDS) superen los 800 puntos básicos, se postergará la emisón de los títulos. Actualmente, los CDS (seguros contra un posible default del país, una suerte de riesgo país alternativo), se ubican aún por encima de los 800 puntos, pese a una ostensible mejora en los últimos días.
De acuerdo con lo estipulado oportunamente por las partes, la primera etapa del financiamiento contemplaba un desembolso parcial del crédito y la emisión de deuda 2008 por el equivalente a unos 2.100 millones de pesos, que se destinarían al pago de los anticipos.
En tanto, la segunda etapa incluía un monto superior a los 3.200 millones de dólares y abarcaba el resto del préstamo y la cesión de los bonos por el período 2009-2011.
El proyecto del TAVE fue adjudicado a comienzos de 2008 al consorcio encabezado por Alstom y los grupos IECSA, Isolux, Corsan y Emepa. El contrato incluida la confección del proyecto ejecutivo, las obras civiles, de electrificación, señalización y provisión de material rodante para el tramo de 710 kilómetros entre Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.

La Nación denuncia: Jaime gastó $ 1500 millones en trenes que casi no se utilizan
Hace 4 años se compraron 298 vehículos, pero sólo funcionan 86; admiten que la mayoría no anda

martes, 16 de septiembre de 2008

Dice Clarín: Congelan el polémico tren bala

Lo admitió a Clarín una alta fuente del Gobierno. Afirman que no están dadas las condiciones financieras internacionales para poder hacerlo. El millonario proyecto está duramente cuestionado.

martes, 15 de julio de 2008

Se cayó el contrato del tren bala por la suba de costo que desató conflicto rural

El inicio de la construcción inclusive podría posponerse hasta el año próximo.
El costo financiero de la operación casi se duplicó desde su lanzamiento. Ayer superó el límite máximo impuesto en el contrato, que habilita a frenar todo el proyecto.
El proyecto de construcción del Tren de Alta Velocidad que unirá las ciudades de Buenos Aires, Rosario y Córdoba –comúnmente denominado Tren Bala– quedó ayer formalmente paralizado. La razón es que el costo financiero de la operación superó el límite máximo que establece el contrato acordado entre el Gobierno y el banco francés Natixis, por lo que ahora ninguna de las partes tiene obligación de iniciar el proyecto. Al menos hasta que este costo descienda nuevamente a valores aceptables.
El prospecto del contrato del tren bala establece que si los denominados credit default swaps (CDS, por sus siglas de inglés) a 10 años de la Argentina superan los 800 puntos básicos, “cualquiera de las partes tendrá derecho a posponer” el inicio de la operación. Es decir, postergar la primera emisión de bonos soberanos que financiarán el proyecto oficial. Y ayer el CDS a 10 años cerró a 806 puntos, con un alza del 4,7%.
Los CDS son seguros contra un default de la deuda de la Argentina que se operan mayoritariamente entre los grandes bancos de inversión de Wall Street.
“En caso de fuerza mayor o cuando el spread de los CDS de 10 años para la República Argentina por un monto aproximado equivalente al capital de cada respectiva serie fuera mayor a 800 puntos básicos, cualquiera de las partes tendrá derecho a posponer la fecha de cierre”, reza la resolución 178 del Ministerio de Economía que establece las bases del proyecto del tren bala. Por “fecha de cierre” se considera el momento en el cual el Gobierno argentino realiza la primera colocación de títulos públicos, prevista en 430 millones de euros.
En rigor, fue el nerviosismo que generó en los mercados el conflicto con el campo lo que terminó jaqueando al tren bala. Desde el 11 de marzo –fecha de inicio de la pelea entre el Gobierno y el sector rural– hasta hoy los CDS se dispararon 22%. Ahora se especula con que inclusive todo el proyecto podría quedar demorado hasta el año próximo. Hasta octubre casi no hay actividad financiera a escala en los EE.UU. y Europa porque transcurren las vacaciones de verano en el Hemisferio Norte. Y habrá que ver si posteriormente los mercados se reconcilian con la Argentina. Por ahora las perspectivas son sombrías.
Aun si el costo financiero no hubiese superado la barrera de los 800 puntos básicos para el caso de los CDS, actualmente el Gobierno no podría salir a los mercados a colocar los bonos, por el excesivo costo financiero que debería convalidar. Este costo financiero que pagará la Argentina al emitir los bonos depende de una fórmula combinada que tiene en cuenta precisamente el rendimiento de los denominados CDS (a 5 y 10 años).
La fórmula en cuestión arroja un rendimiento en torno al 16%, cuando al momento de redactarse la Resolución 178 del Ministerio de Economía –que dio forma al financiamiento del tren bala, aprobada durante la gestión del ministro Martín Lousteau– no superaba el 9%. Es decir, que el costo de construcción del tren bala casi se duplicó en dicho periodo.

Controvertido
El financiamiento del tren bala siempre fue un proyecto controvertido. El ex ministro de Economía, Martín Lousteau, firmó la Resolución bajo presión y una semana después dejó el Palacio de Hacienda. Numerosas organizaciones no gubernamentales y políticos de la oposición realizaron presentaciones judiciales para frenar el proyecto.
Para iniciar la obra es necesario concretar la primera colocación de bonos al banco francés Natixis. Este a su vez girará los fondos al Banco Nación que irá desembolsando este dinero contra el cumplimiento de los plazos de obra a cargo de la empresa francesa Alstom.

Fuente: El Cronista, Foto: TelAm

El Intendente Miguel Lifschitz pide investigar "hasta las últimas consecuencias"

El intendente de Rosario se pronunció ayer a favor de que avancen las denuncias penales contra el gobierno nacional en torno a la adjudicación al grupo francés Alstom del tren de alta velocidad que unirá Capital Federal con Rosario y Córdoba. "Hay varias presentaciones en la Justicia, de modo que siempre que haya una sospecha habrá que investigar hasta las últimas consecuencias", señaló el jefe comunal a La Capital en referencia a las sospechas al megaproyecto que demandaría una inversión de 3.600 millones de dólares.

domingo, 13 de julio de 2008

La licitación por el tren bala violaría las leyes de transparencia

Los pliegos para realizar la polémica obra incumplen los requisitos que las leyes locales y los organismos internacionales exigen para evitar la corrupción. Un nuevo informe vuelve a cuestionar el proyecto.
Por: Claudio Savoia, csavoia@clarin.com

Como un remanente incómodo de los años 90, el proyecto oficial de unir con un tren bala las ciudades de Buenos Aires, Rosario y Córdoba se aleja, a la velocidad que sólo ese bólido puede lograr, de los estándares internacionales de transparencia en licitación de obras públicas: Clarín recopiló los requisitos y recomendaciones que las leyes argentinas y los organismos multilaterales exigen para alejar de estas millonarias convocatorias la sombra de la corrupción, y las comparó con el sinuoso camino que viene siguiendo el expediente del tren bala. A su vez, un informe inédito de las organizaciones civiles Poder Ciudadano y Plataforma Megaciudad, que este diario adelanta en exclusiva, analiza los puntos oscuros del plan que obsesiona a la pareja presidencial.

Las objeciones al proyecto vienen multiplicándose en los últimos meses. La Justicia Federal analiza dos denuncias penales y en los próximos días avanzaría con una de ellas; la Fiscalía de Investigaciones Administrativas ya inició su propia investigación y la oposición legislativa también puso bajo la lupa la licitación adjudicada hace dos meses a un consorcio liderado por la empresa francesa Alstom. El informe de Poder Ciudadano, redactado por el especialista en temas de transparencia Nicolás Dassen, es lapidario: "Existieron, en el proceso licitatorio, ciertas anomalías que indicarían que la licitación fue direccionada hacia un oferente particular", dice sin rodeos.

Argentina desparramó las condiciones mínimas de transparencia para las licitaciones públicas en las leyes 13.064 y 17.520, el decreto 1023/01 y una serie de reglamentaciones administrativas. A su vez, los estándares internacionales de transparencia se normatizaron en documentos como la Convención contra la Corrupción de la ONU, la Convención contra el Soborno Transnacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) -que Argentina integra junto a 35 países- y otros papers de circulación mundial. ¿Algunos de sus requisitos? Que haya un presupuesto claro y que no se modifique durante la licitación, que el proyecto que se licita responda a los estudios técnicos y ambientales previos, y que los oferentes puedan mostrar cómo van a financiar la obra. Condiciones que no se cumplieron en la licitación del tren bala. Veamos qué dice el informe técnico redactado por Dassen:
"La formulación del proyecto resulta ser demasiado amplia e indeterminada, impidiendo comparar distintas ofertas".

"Hubo una falta de dictámenes técnicos a los que obliga la ley de inversión pública (estudio de factibilidad e impacto ambiental, y un dictamen de calificación), que debieron ser realizados por la Dirección Nacional de Inversión Pública. Esto puede configurar una causal de nulidad por tratarse de requisitos esenciales para la validez de la adjudicación." Con estos estudios, Transporte debería haber argumentado la razonabilidad del proyecto y sus pobilidades de realización. Nada menos.
"Hubo redacción de cláusulas defectuosas del pliego de licitación que hicieron imposible la competencia igualitaria entre diferentes empresas para comparar sus ofertas". Un informe elaborado por el diputado de la Coalición Cívica Adrián Pérez -autor de una fuerte denuncia presentada ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas-, sostiene que esta construcción enrevesada de los pliegos, que con sus diferentes interpretaciones y súbitos cambios terminaron dejando en carrera a un solo oferente, era conocida por los otros dos que, según Pérez, sólo se presentaron para generar "una ficción de licitación".

"Se exigió a los candidatos una inversión propia del 50% de la obra, un requisito muy ambicioso que restringe la participación de distintos oferentes".

Las sirenas de alerta ante la falta de transparencia del tren bala -"un expediente que anda más rápido que el propio tren", según reconoce un funcionario que lo manipuló- terminaron de atronar cuando en abril, tres meses después de la adjudicación al grupo Alstom, el Estado modificó las condiciones, plazos y tasas del plan de pago que había presentado la empresa: la inversión ya no sería financiada a 16 años y un interés anual del 5,2% por el banco francés Societé Generale, sino que se haría con un crédito del banco Natixis "a una tasa que oscila entre el 12 y el 16% anual y un plazo de pago de 30 años, lo que llevaría los costos totales estimados a unos 4.000 millones de dólares". El presupuesto original era de 1.350 millones de dólares.

Este cambio, efectuado con una simple resolución administrativa del ex ministro de Economía Martín Lousteau, fue denunciado ante la Justicia por los abogados Ricardo Monner Sans y Mario Cafiero. Según el informe escrito por Dassen, el cambio "rompe con los principios de competencia entre oferentes que toda licitación debe poseer, máxime cuando la modificación es desfavorable para los intereses del Estado. Esto puede causar la nulidad de la adjudicación".

Otro agujero negro del proyecto sobre el cual nadie prestó atención hasta hoy es la adjudicación directa de la operación del tren, que según el pliego licitatorio quedaría en manos de Ferrocentral, Trenes de Buenos Aires, Nuevo Central Argentino y Belgrano Cargas. "Esto es gravísimo", confesó ante Clarín un abogado analista de licitaciones públicas. "Las grandes ganancias -que usualmente compensan el costo de las obras- surgen de la operación del servicio, por eso siempre se licitan aparte".

Debajo de estas grandes dudas, los pliegos licitatorios y todas las resoluciones que componen el corpus normativo de la licitación esconden otras pequeñas cláusulas que despertaron suspicacias. Veamos algunas: a la constructora se le permite resolver con pasos a nivel -mucho más baratos que los puentes o túneles- la comunicación entre ambos lados de las vías en tramos en los que el tren circule a menos de 150 kilómetros por hora, "mientras que en Europa se realizan, por cuestiones de seguridad, pasos a nivel cuando la velocidad es inferior a 100 kilómetros por hora", asegura el informe.

Otra: mientras que el costo promedio de las obras del tren bala que une las ciudades chinas de Pekín y Shangai fue de 10 millones de euros por kilómetro y las del tren francés París-Metz fueron de 10,7 millones, "el presupuesto previsto por el gobierno argentino es de alrededor de 1,2 millones de euros por kilómetro, lo cual deja fuertes sospechas respecto a reajustes posteriores en el precio final". Una más: el Pliego de Especificaciones Técnicas le avisa a los oferentes que no podrán prever la realización de expropiaciones, "excepto cuando la autoridad de aplicación -la secretaría de Transporte comandada por Ricardo Jaime- lo determine, en caso de ser absolutamente necesario" Es decir que no se puede, pero se podría. Pero eso no es todo: Según el artículo 17 de la Constitución, en Argentina las expropiaciones "por causa de utilidad pública" sólo pueden ser dispuetas por el Congreso.

Mientras las sospechas siguen creciendo, el hermetismo con que el gobierno manipula el proyecto agiganta las suspicacias. Para alimentar el informe que hoy anticipa Clarín, Poder Ciudadano intentó revisar el expediente administrativo de la licitación a través de un pedido de acceso a la información pública. Como se vencieron todos los plazos legales sin que la Secretaría de Transporte accediera, la semana pasada esa solicitud se transformó en una denuncia ante la Oficina Anticorrupción.

Las noticias, impiadosas, no sirven para disipar las dudas. El lunes pasado, y tras haber consultado a empresarios que admitieron que los contratos con el Estado tienen "zonas grises donde la legalidad de ciertos pagos no fue del todo clara", la OCDE pidió al país que adoptara medidas para sancionar a las firmas que paguen sobornos. A su vez, en el ranking sobre corrupción que Transparencia Internacional difunde en forma anual Argentina figura en un incómodo puesto 105 entre 180 países. Una de las causas de esa calificación es la extrema endeblez que su sistema de contrataciones públicas ofrece ante posibles sobornos.

Tres causas abiertas por sospechas de soborno en obras públicas
Skanska
En 2006 se inició la investigación por el supuesto pago de coimas para ganar una licitación de obras en el Gasoducto Norte, que ya causó la renuncia de dos funcionarios kirchneristas. La firma sueca Skanska reconoció el pago de "comisiones indebidas" por 17 millones de pesos.

Yacyretá
La mayor represa hidroeléctrica argentina estaba presupuestada en U$S 5.340 millones y cuando se termine habrá costado más de U$S 11.000 millones. Carlos Menem se refirió a ella como "un monumento a la corrupción". Las irregularidades se investigan en media docena de juicios.

Siemens-DNI
En 1998, Menem licitó la confección de nuevos DNI y ganó la alemana Siemens. Fernando De la Rúa anuló luego el contrato. Y hace tres meses, un directivo de la firma admitió, en su país, que habían pagado coimas por U$S 70 millones. La causa judicial está paralizada.

Ver más: acá y acá

lunes, 9 de junio de 2008

Miguel Lifschitz aseguró que "el rosarino medio no va a poder usar el tren bala"

Por Federico Agudo (*)
La semana pasada, en el marco de los festejos por el 80 aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara, el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, concedió una entrevista a Perfil.com.- ¿Qué cree que diría el "Che" sobre el tren de alta velocidad?
- La verdad es que no lo sé, es muy difícil hacer una transpolación histórica. Seguramente Ernesto Guevara, si viviera, seguiría estando comprometido con la lucha por una sociedad más justa, de eso no tengo ninguna duda. Habría que ver cuál sería su ubicación política hoy en la Argentina.

- ¿Cómo está posicionado Rosario frente al gobierno nacional ?
- La verdad que nosotros no nos ubicamos en referencia al gobierno nacional. Nosotros tenemos una identidad política muy definida que la venimos construyendo desde hace muchos años, una identidad socialista pero con un perfil moderno y democrático. O sea que nuestra perspectiva es seguir construyendo ese capital con autonomía, con independencia política, con un perfil de centro izquierda claramente definido a través de nuestra acción de gobierno.
- ¿Se puede ser independiente cuando el gobierno nacional se ha mostrado tan firme en sus decisiones? ¿Qué injerencia tiene Rosario en el proyecto?
- No está entre nuestras posibilidades discutir la prioridad o no de esa obra, o si con esos recursos se podrían hacer otras cosas. Eso es competencia del gobierno nacional. Pero sin lugar a dudas, si la obra se concreta Rosario va a ser la ciudad más beneficiada. De todas formas yo no defiendo ni los modos de contratación, ni conozco como se han llevado adelante.

- ¿Cuáles serían esos beneficios?
- La posibilidad de tener un sistema de vinculación seguro, con buena frecuencia y con una conexión rápida con Buenos Aires. Hoy nosotros tenemos muy poca frecuencia de aviones, tenemos mucha dificultad en la autopista por diversas circunstancias. Tendría un impacto urbanístico muy fuerte porque la entrada de un tren como esos a la ciudad de Rosario conlleva también una cantidad de obras de transformación urbana como la construcción de una nueva estación moderna de ferrocarril.

- ¿Piensa que el rosarino medio puede aprovechar esos beneficios?
- Y, de manera indirecta sí. No digo que el rosarino medio pueda utilizar ese servicio, pero de manera indirecta eso impacta sobre la ciudad.
- ¿Cree que el ciudadano está de acuerdo con este proyecto?
- Supongo que la gente no tiene demasiada información.

- Desde Rosario se impulsó la idea del Tren para Todos ¿Qué opinión le merece?
- Yo estoy de acuerdo con eso, me parece que no se excluyen. Hay que hacer fuertes inversiones también en lo que son los sistemas tradicionales de pasajeros y de cargas, por eso estamos impulsando el plan circunvalar que es un plan destinado a las cargas, y también estamos trabajando en un proyecto de tren metropolitano para pasajeros para uso masivo. Todo lo que sea inversión en ferrocarril es una inversión estratégica en la Argentina.

*Especial para Perfil.com.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Trenes para todos y no para unos pocos

Por Pino Solanas
La sociedad argentina padece uno de los más caros e inseguros sistemas de transporte, con catastróficas consecuencias humanas y económicas. En 2007 el transporte vial le ocasionó al país la mayor cantidad de accidentes de su historia, con más de 8000 muertos y miles de heridos. No es sólo imprudencia o el alcohol: es el colapso del sistema de transporte a raíz de la drástica reducción del ferrocarril y las privatizaciones que demostraron ser incapaces de dar mejor servicio que el transporte público.
En todo el mundo se siguió desarrollando el ferrocarril porque es el más económico de todos los transportes y el único que entra a cualquier pueblo con niebla o lluvia. En nuestro país, el plan Larkin (Banco Mundial, año 1959) levantó ramales para hacer economías, pero su real objetivo fue debilitar las economías regionales y la industria nacional. De casi 50.000 km de vías y 130.000 ferroviarios que había en 1955, pasamos a 36.000 km y 95.000 trabajadores en 1989. Hoy tenemos 7000 km y 14.000 ferroviarios y no se puede circular a más de 50 km/hora. ¿Cuáles fueron los ahorros? Ninguno.
Con el gobierno Kirchner pagamos tres veces más que antes: tres millones de dólares por día y con las inversiones, once millones de pesos al año. El Estado paga todos los sueldos, compras y reparaciones y, además, subsidia con más de mil millones de pesos el gasoil de autos, colectivos y camiones, viajemos o no en ellos. Argentina paga uno de los sistemas de transporte más caros del mundo: equivale al 27 por ciento de su PBI, contra el 9 por ciento de Canadá y Australia.
Siendo un país agrario, el transporte automotor no es viable. El ferrocarril cuesta 7 u 8 veces menos: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones; un tren mediano lleva tantos pasajeros como 19 ómnibus. Con la mitad de lo que gastarán en el “tren bala” se reconstruyen a nuevo 11.000 km de vías para los cargueros y 7000 km para los cinco grandes ramales a las provincias, más 300 locomotoras y cientos de vagones nuevos para poder circular a 120 km por hora. La reconstrucción de la industria ferroviaria pública puede crear miles de puestos de trabajo en vez de comprar trenes en desuso –caros y sin repuestos– de Portugal o España. El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, debería explicar por qué derrocha los recursos en chatarra ferroviaria.
Frente a la crisis y la desinformación, el kirchnerismo quiere hacer votar en las sesiones extraordinarias de la Cámara de Diputados la Ley de Reordenamiento Ferroviario, sin el necesario debate y cerrando la ronda de consultas. Tras su paso por el Senado, el proyecto de ley fue vaciado de contenido: el Estado les seguirá sirviendo la mesa a los mismos concesionarios que nos comen desde Menem. Con la complicidad de funcionarios, son responsables del vaciamiento impune de los 37 talleres-fábricas con sus miles de máquinas y repuestos, más el destrozo y robo de miles de vagones y locomotoras. El valioso patrimonio fue entregado sin inventario previo a los Taselli, Cirigliano, Roggio, Romero, Techint, Urquía, Brahma, Camargo Correa. Hoy poco queda de él y ninguna denuncia penal prosperó.
La medida más salvaje de las privatizaciones fue sacarles a los pueblos los trenes interurbanos que unían las provincias. Nada golpeó más a los productores y las economías; se perdió la carga difusa y el servicio de correo. Miles de poblaciones sin pavimento hasta la ruta quedaron aisladas; 800 estaciones cerraron; sus pueblos se transformaron en fantasmas y un millón de habitantes emigró hacia las capitales.
Frente a la tragedia social, el proyecto de Cristina Fernández no es reconstruir la red que integraba al país, sino instalar el tren bala hacia Rosario y Córdoba y a Mar del Plata. Su modelo referencial es Puerto Madero, obra de la corporación creada por Menem y Grosso que se apropió de los terrenos públicos del puerto sin pagar nada. Hoy el metro cubierto se vende a u$s 4000: ¿podrán comprar los argentinos o sólo los extranjeros?
El tren bala es antidemocrático y antinacional: su boleto será caro, aumentará la dependencia tecnológica y la deuda externa. El imperativo es restituirle al pueblo su derecho al transporte: volver al tren para todos, un servicio interurbano seguro y confortable, y revisar el modelo actual para reducir las víctimas y costos de la guerra del automotor. El tren debe volver a ser una cultura de la comunicación que integre a la Nación.

* Integrante de Proyecto Sur.

domingo, 10 de febrero de 2008

Tren bala: progreso o muertes

Nunca me gustó escuchar cuando alguien hacía una cosa, que se decía por qué no hacen esta otra. Me parecía que era una resistencia a algo que se estaba haciendo.
En este país donde cuesta tanto hacer algo, luchar por algo, que alguien realice algo, no podía ser contrapuesto con "por qué no hacen esto en vez de aquello". Hagamos esto y hagamos aquello.
Pero el tema "tren Bala" supera todo lo previsible. No responde a una demanda. Es una obra del tipo faraónica. Implica un lujo en sí mismo.
No reemplaza ni sustituye ni alivia ningún otro medio de transporte que implique pérdidas de vida y ahí vienen el gran problema: hay demasiadas demandas en defensa por la vida, que no están satisfechas. Es decir, toca un lado muy sensible de la ciudadanía argentina.
Mueren miles de argentinos y sufren incapacidades más de 150.000 personas por año, por solamente transitar las calles y las rutas del país, y se hace un medio de transporte, en el que se invierte demasiado dinero, como para que no solucione ningunos de los problemas planteados.
Puerto Madero, bien dice nuestra Presidenta, fue resistido por ser un lujo, pero reemplazaba un lugar lleno de ratas, sucio, desperdiciado. Se convirtió un problema en oportunidad.
Los trenes bala dejan al descubierto las grandes carencias de infraestructura vial que sufrimos y se convierte en una cachetada, en un insulto, a quienes vienen reclamando autopistas en todo el país.
Porque ya no se puede seguir transitando a grandes velocidades en autovías que son rutas internacionales, con camiones de gran porte, donde yendo a 120 km/hs. dos autos de frente se encuentran en décimas de segundos. No se resiste uno al progreso, se resiste al orden de prioridades. Cada 3 años mueren 30.000 argentinos. Muerte de jóvenes, familias destruidas. Esto es lo que lastima. Se requiere establecer un plan de obras viales que proteja la vida y requerimos de nuestro gobernantes una urgente respuesta a algo que no tiene más tiempo de espera. Bajemos la velocidad para ver la realidad.
Stella Maris Coniglio

Carta abierta a la Presidenta

Señora Presidenta: En mi carácter de intelectual argentino que vive en el interior del país, me dirijo a usted como uno más entre millones de argentinos que la votamos en octubre pasado, pero también porque fui de los primeros en poner en duda, públicamente, la construcción del llamado Tren Bala. Lo hice desde el inicio de los anuncios, en mayo de 2007, en la revista Debate y en los diarios La Voz del Interior (Córdoba) y Norte (Resistencia). De hecho fui uno de los primeros periodistas que subrayaron la grosera contradicción que es semejante obra en un país ferroviariamente devastado como el nuestro. Por eso me sentí aludido en su duro discurso y me permito replicar con todo respeto sus afirmaciones.
Mi argumentación fue –y la reitero– que más allá de que los trenes bala (el Intercity alemán, el TGV francés o el AVE español) requieren un contexto tecnológico y sociocultural que nosotros no tenemos, en un país en el que los ferrocarriles fueron destruidos de manera vil, y donde el sistema de transporte está colapsado, no tiene sentido ejecutar obras que beneficiarán a pocos pasajeros, los más ricos de las tres más grandes ciudades argentinas. En los AVE españoles, por ejemplo, la capacidad máxima es de 329 pasajeros (38 en Primera, 78 en Preferente y 213 en Turista) y el costo del boleto Madrid-Sevilla, por ejemplo, es de entre 115 y 174 euros. Calculando un promedio de 130 euros para esa distancia (538 kilómetros), implica un costo de 24 centavos de euro por kilómetro. Si lo pasamos a $4,50 por euro, un viaje a Rosario (300 kms) costará $324. Y a Mar del Plata (400 kms) $432.
Esos precios sólo podrá pagarlos una elite. Y si acaso llegaran a ser más bajos será mediante subsidios, con lo que todos los argentinos terminaremos pagando los viajes de esa pequeña clase privilegiada.
Por eso en mis primeras críticas a estos trenes escribí que el anuncio original de que el tren bala Retiro-Rosario costaría 1320 millones de dólares (unos 4000 millones de pesos) conducía insoslayablemente a pensar que semejante masa de dinero podría invertirse –con muchísimas ventajas– en la rehabilitación de ramales que refuncionalizarían nuestro degradado sistema con vías renovadas y trenes comunes mejorados, tanto para el transporte de mercancías como de personas.
¿No sería más sensato contar con trenes de velocidad moderada como el Talgo, que corre a 120 kilómetros por hora y bien podría llegar a Bahía Blanca, Salta, Bariloche, Mendoza o Posadas, y unir al país transversalmente de manera que un misionero que va a Jujuy o Neuquén no tenga que pasar por Buenos Aires, por caso? Esto alentaría, además, una fenomenal recuperación económica en varias provincias.
No soy especialista en trenes, pero algo sé de sentido común y puedo entrever varios problemas colaterales: un tren bala exige una infraestructura de vías especial (el ancho de vías de los europeos es de 1,668 metros); electrificación integral (el AVE utiliza corriente alterna a 25.000 Volts y 50 Hz); protección exterior de las vías con muros o vidrios blindados a ambos lados; señalamiento y comunicaciones sofisticadas con las formaciones en marcha; estaciones intermedias hoy inexistentes; enormes costos de mantenimiento y varios etcéteras.
Ahora mismo, usted anunció el tren bala Buenos Aires-Mar del Plata, a un costo de 600 millones de dólares para que viajen 300 personas en poco más de dos horas, a 250 kilómetros por hora. Yo me pregunto: ¿no sería más razonable y barato estimular la aeronavegación, hoy en tal estado terminal que apenas hay uno o dos vuelos diarios a Mar del Plata, cuando hace años había decenas?
Respetuosamente, Señora, pienso que está mal asesorada. Y es que en su Secretaría de Transporte sigue como titular el señor Ricardo Jaime, que en mi opinión y la de millones de argentinos (estoy convencido de ello, porque los veo padecer) es el más inepto funcionario de la gestión de su marido y de la suya. A la vista está su obra: el colapso ya inaguantable de la aviación comercial; los absurdos subsidios a los pésimos servicios ferroviarios y el deficiente sistema vial que hace que este país todavía no tenga autopistas transversales.
Tanto o más que la crisis energética, hoy el transporte es el mayor freno al desarrollo de la Argentina. Es imposible una política seria de industrialización, pleno empleo e inclusión social en un país desconectado como el nuestro. Es imposible combatir la pobreza y la indigencia que persisten, cuando provincias enteras han sido y son privadas de ferrocarriles y líneas aéreas, y sus caminos son deplorables.
La aeronavegación comercial en Brasil, México, Colombia o Venezuela está a cargo de docenas de aerolíneas que cubren extensos territorios. En cambio nosotros tenemos provincias que tuvieron seis o siete vuelos diarios y ahora sólo uno, o ninguno. Y no basta la condena a Aerolíneas Argentinas, que al fin y al cabo es una empresa privada, extranjera, que bien o mal ha invertido aquí y quiere ganar dinero, lo cual está perfecto. El problema no es esa compañía, sino el descontrol de una gestión oficial ineficiente y dañina.
Entonces, ¿no tenemos el derecho –y como intelectuales, la obligación–- de preocuparnos ante la posibilidad de que los trenes bala sean igualmente descontrolados, además de caros? ¿Es desmesurado pensar en todo lo bueno que se podría hacer en materia ferroviaria con los miles de millones de dólares que costarán los bala? Decir todo esto no es tratar “los temas con ligereza”, Señora, ni es resistencia a los cambios. Sé que usted me lee, y entonces sabe que no formo en las filas, precisamente, de lo que usted bien llamó “el pensamiento conservador”. Y si cabe una confesión cívica, yo la voté a usted porque desde 2003 nos gobierna una administración por lo menos contradictoria, y no, como fueron hasta entonces, gobiernos monocolores en su inoperancia, cretinismo, corrupción o todo eso junto.
Muchos la votamos esperando que usted continúe lo mejor de la gestión de su marido (Educación, Cultura, Defensa, Derechos Humanos, Cancillería, Corte Suprema de Justicia) y que ratifique –como ha hecho– el avance de los juicios a los genocidas. Pero también la votamos con la esperanza de que su gobierno termine con la corrupción; los organismos de control que controlan mal o nada; el clientelismo y la política como negocio y mil asuntos más, como la discriminación gremial a la CTA.
Es perfectamente posible, bueno y cívico hacer esta distinción, y no, como hace la miope oposición que hoy tenemos, ver todo en blanco y negro, o peor, sólo lo negro (aunque desde luego existe y mucho).
Para terminar, con absoluta honestidad y sin ironía alguna, le confieso que no sé si esto que escribo tiene el rigor intelectual que usted demanda, pero sí le aseguro –con el mayor de los respetos– que usted en este asunto está equivocada. Y es mi opinión que la están asesorando mal quienes acaso tienen, como sospechan muchos argentinos, intereses poco transparentes.
Acepte, por favor, mi saludo más respetuoso.

Mempo Giardinelli

domingo, 20 de enero de 2008

Bala perdida

El Gobierno argentino anunció que tendremos el primer Tren de Alta Velocidad (TAV) de Latinoamérica, previa inversión de al menos 1.500 millones de dólares. El "tren bala" unirá las ciudades de Buenos Aires y Rosario en 90 minutos, prolongándose posteriormente hasta Córdoba y circulando entre 230 y 260 km/h. Juan Carlos Cena trabajó 48 años en el ferrocarril. Hijo de ferroviarios, recibió los conocimientos y enseñanzas que muchos hombres acumularon por más de 150 años. Juan, integra el Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos (MoNaReFA), es autor del libro "El Ferrocidio", y charlamos con él acerca de la actual situación del transporte ferroviario y de la puesta en marcha del TAV.
Somos trabajadores trashumantes, hemos trabajado en todos los lugares del país. Hemos luchado siempre por el ferrocarril, con todos los gobiernos. Partiendo que eran 220 mil trabajadores, en la década nefasta de Menem, teníamos 80 mil y el ferrocarril en estado de obsolecencia. Se quería imponer la industria del transporte automotor. Con la dictadura militar nos dejaron cesantes varias veces. Menem no fue original. Con la misma iconografía peronista que se nacionalizó se destruyó el ferrocarril. Se destruyó para que se terminara de instalar definitivamente la industria del transporte automotor.
La resistencia de los ferroviarios marcó el año 1991 con una huelga de 45 días dirigida por los jóvenes, donde no tenía nada que ver la burocracia sindical. Tuvo una resonancia impresionante, pero no se paró la ofensiva y nos terminaron derrotando en 1992. Se cerraron los talleres, se concesionaron los ferrocarriles. Vinieron empresas internacionales a querer hacerse cargo, portugueses, canadienss, franceses, españoles, los ingleses, todo el mundo vino.
Se privilegió la "patria industrialista", todos parásitos. Cierran 37 talleres, empiezan a cerrar ramales, echan a los compañeros, y se llega al desastre que es ahora, con una red que tenía 47 mil kilómetros y que ahora tenemos 7 mil kilómetros de vía. El ferrocarril es un sistema de transporte. Pertenece al sistema nacional de transporte, y este sistema ferroviario está destruido.
En Norteamérica o Francia los transportes se complementan. En la medida que los transportes se complementen va a ser un beneficio para la Nación, no para los particulares como acá. Los subsidios vienen a engordar a varios que se volvieron millonarios. El ferrocarril está en total y absoluta crisis. Nosotros queremos que el ferrocarril vuelva al Estado, que vuelva a ser el sistema integrado de transporte como fue, pero mejor, más moderno, eficiente, descentralizado.

Tiren del cordel
Este no es ningún proyecto que tenga que ver con la recuperación de los ferrocarriles. Esto es un capricho, un proyecto comercial. Este proyecto no beneficia a absolutamente a nadie, es una falta de respeto a todos los ciudadanos que no tienen ferrocarril, que sufren el ferrocarril, como en la Capital Federal. Cómo podemos pretender un tren bala1 cuando no tenemos los trenes en el interior del país, cuando no tenemos los trenes aguateros, cuando tenemos 870 pueblos fantasma.
No queremos discutir si la tecnología sirve o no. Yo vengo de la parte mecánica del ferrocarril. Yo estaba en las locomotoras de vapor, y cuando me pasan a las locomotoras diésel fue un avance tecnológico importante en el país. Pero fue para que remolcaran los trenes, que antes los remolcaba la locomotora de vapor, no para un privilegiado que va desde aquí hasta Rosario. Yo creo que desde el costado que se lo mire es un despropósito. Esta Presidenta lo ha anunciado ya tres veces, y creo que no beneficia a nadie. Creo que es una grosería.
Mientras tenés una población donde se ha agrandado la brecha entre ricos y pobres, nuestros paisanos se están muriendo de hambre, donde en Buenos Aires han vuelto las enfermedades venéreas, donde aparece la tubercolisis y la lepra en el interior. Para qué quiero un tren bala. Es un lujo, es como tener una vajilla de plata y morirme de hambre en mi casa. Esto es un payasada.
Con el dinero de este tren se podrían recuperar 8000 kilómetros de vía. Acá no hace falta pedir un crédito al Banco Mundial de Marte o Júpiter. Con el dinero que se despilfarra recuperamos los ferrocarriles. Con el dinero de este tren bala recuperás 8000 km de vía de las redes troncales, pero qué sentido tiene si tenemos a los mismos concesionarios que han destruido absolutamente todo.
Podríamos ahorrar una barbaridad con las estructuras que están en este momento, recuperando las vías como eran antes, mejorando la estructura, y los rosarinos podrían viajar tranquilamente a Buenos Aires en 3 horas y media. Tres horas y media se te pasan rapidísimo. No es lo mismo que venir en carretera, y vas a ahorrar en combustible, vas a ahorrar muerte, accidentes y te estacionás directamente en el centro de la ciudad, tanto en Rosario como acá. Para el tren bala tenés que hacer una estructura total y absolutamente diferente.
Estamos en crisis y nos dan lamparitas. ¿Te imaginás viajando en el tren bala y se cortó la energía?, ¿qué hacés con el tren?, ¿qué le van a dar a los pasajeros?, ¿un pedalín para que pedaleen y que el propio pasajero remolque el tren? Acá no hay nada serio planificado, prefiero tener los trenes anteriores que tenía el Ferrocarril Mitre, que iba de Buenos Aires a Rosario con una locomotora diésel, que es una fuente de energía autónoma. Yo creo que hay que ser más modesto y no tan fanfarrón.

1 Se denomina tren de alta velocidad (TAV) al medio de transporte que circula por una vía diseñada para él (línea de alta velocidad) y que alcanza velocidades más altas que un tren convencional. Actualmente se utilizan trenes con velocidad del orden de los 200 km/h, y con velocidad promedio también elevada.

Fuente: Agite Después de Usar

jueves, 17 de enero de 2008

La luz verde al tren bala Buenos Aires - Rosario - Córdoba dependerá del lejano acuerdo con el Club de París

La adjudicación del tren bala no pasa de ser una formalidad, porque no se estableció si finalmente costará US$ 1.300 o 3.200 millones y el proveedor no tendrá financiación bancaria hasta que Argentina no arregle la deuda con el Club de París.
Fuente: Revista Mercado
El gobierno nacional hubiera decidido postergar el anuncio de la adjudicación al consorcio liderado por la firma gala Alstom del tren de alta velocidad que unirá Buenos Aires, Rosario y Córdoba, si no le hubieran alertado que había llegado al país especialmente para asistir al acto el ministro de Transporte francés, Dominique Bussereau.
No sólo pesaban en el ánimo presidencial los problemas que aquejan actualmente al transporte y el malhumor que provocan en la opinión pública (el más reciente, los vuelos cancelados y demorados en las terminales metropolitanas), sino un dato elemental: el encarecimiento del valor final y la financiación.
El grupo adjudicatario de las obras de electrificación integral y provisión de material rodante, Veloxia, que integran Alstom, el grupo español Isolux y las locales IECSA de SOCMA y EMAPA, había ofrecido financiar 80 % de la obra a 16 años, a 5,2 % anual, a través del banco Societé Générale Corporate and Investment Banking. Pero fue cuando la presidenta Cristina Kirchner había manifestado la intención de acordar con el Club de París por la deuda en default, lo cual se enfrió a partir de dos cuestiones:
1) Que el director gerente del Fondo Monetario, Levy Strauss-Khan, no cumpliera con su promesa previa a asumir el cargo de facilitar las negociaciones sin someter a la Argentina a auditorías del organismo;
2) Y que el juicio que se sigue en Miami a ciudadanos venezolanos por el caso de la valija de los US$ 800 mil secuestrada a Antonini Wilson en Buenos Aires afectara las relaciones entre Washington y Argentina al comprometerse la figura presidencial en la investigación.
El contrato para la construcción del corredor ferroviario había sido estimado en US$ 1.320,5 millones con un plazo de entrega entre 30 y 36 meses, pero en el Palacio de Hacienda calculaban que podría triplicarse ese costo por la letra chica y prefería tomarse un tiempo para estudiarlo.
Un comunicado de la Secretaría de Transporte señaló que el consorcio estará a cargo de la construcción de las vías, la electrificación, las obras de señalamiento y de comunicaciones, y la provisión de material rodante para el primer tren de alta velocidad que tendrá la Argentina. Pero también se aclaró que la adjudicación quedará condicionada a la aprobación por parte de los organismos técnicos y jurídicos pertinentes del Ministerio de Economía, de la estructura financiera presentada en la oferta por el consorcio y de la oportuna suscripción del contrato de formulación integral del proyecto.
Sin embargo, las cifras que se consignaron en el presupuesto nacional de 2008, aprobado por el Congreso, son mucho más abultadas. De acuerdo con la Planilla Anexa al artículo 11 sobre "Contratación de obras o adquisición de bienes y servicios que inciden en ejercicios futuros", la construcción del Corredor Ferroviario Buenos Aires-Rosario-Córdoba tiene asignados 60 millones de pesos en 2008; 485 millones, en 2009; 972 millones, en 2010, y un "resto" de 10.110 millones, lo que suma un total de 11.627 millones de pesos.

Fundamentos
Desde el costado social, los promotores del proyecto (el Ministerio de Planificación y la Secretaría de Transporte) hicieron hincapié en que la realización de las obras civiles, las obras de infraestructura, la señalización y la adecuación de locomotoras y coches generarán unos 5 mil puestos de trabajo directos y 20 mil indirectos durante la etapa de construcción de los 710 kilómetros que unirán las tres ciudades más pobladas del país.
El ministro Julio de Vido había empezado las gestiones luego de que en un viaje por Alemania analizara la posibilidad de comprar una máquina que viaja a 270 kilómetros por hora para cubrir el trayecto Retiro-Córdoba.
La máquina alemana se llamaba ICE3. El funcionario instaló entonces el tema hablando con las radios desde Alemania de un nuevo modelo de "tren bala" para unir las dos ciudades argentinas.
Había dicho entonces que "este tren es un prodigio y se quiere ver si puede formar parte del ramal de alta velocidad entre Buenos Aires-Rosario". Resaltó la importancia de unir Rosario y Buenos Aires porque sostuvo que "constituiría un apoyo fortísimo para el desarrollo y la infraestructura del país".
Nada señaló en ese momento, ni ahora, sobre qué se hará con el deficiente servicio ferroviario que prestan las ex líneas San Martín, Roca y Sarmiento, cuyas concesiones no sirvieron en absoluto para ofrecer soluciones a los cientos de miles de pasajeros que los usan diariamente.
Hace apenas una semana una formación que traía turistas de Mar del Plata a Constitución estuvo más de cuatro horas varada en una estación intermedia.

Críticas y advertencias
Un duro comentario editorial de "La Nación" mereció la adjudicación del proyecto que firma Cristina Kirchner en la Casa Rosada: el tren eléctrico de alta velocidad (TAVE) para unir Buenos Aires con Rosario en menos de dos horas y media en una segunda etapa se extenderá hasta Córdoba, probablemente en una variante diésel.
Escribía el columnista económico Néstor Scibona: "En una Argentina donde la opinión pública suele conformarse con los grandes titulares (y siguen brillando por su ausencia las conferencias de prensa para conocer mayores detalles), esta abundancia de lujos ferroviarios puede provocar la ilusión de que el tantas veces prometido Primer Mundo está ya a pocas estaciones. Tal vez muchos olviden que en los desvencijados y subsidiados trenes suburbanos viajan pasajeros en los techos; que después de cuatro años y medio no se pudo completar el plan de construcción de 700 escuelas en todo el país; o que faltan recursos para implantar la doble escolaridad primaria, por citar algunas cuestiones pendientes de mayor prioridad y no mencionar la irritante escasez de energía en las épocas en las que más se la necesita.
Sin embargo, existen ribetes del Tercer Mundo en la decisión oficial de llevar adelante algunos de esos proyectos, que en su momento parecían ser simples anuncios electorales. Por ejemplo, el TAVE a Rosario será adjudicado al grupo francés Alstom (único oferente, asociado a las locales Iecsa y Emepa, junto con la española Isolux), sin que hasta ahora se conozca quién será el operador, ni los plazos de ejecución ni el costo total de la obra. En su momento, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, habló de un total de 1300 millones de dólares. Pero algunos especialistas estiman que esa cifra no bajaría de los 3200 millones. Demasiado dinero para un trayecto que un tren convencional moderno (con una velocidad de 130 kilómetros por hora y vías adecuadas) podría cubrir en 45 minutos más y a mucho menor costo. Para justificar aquel cálculo, recuerdan que en Francia la nueva línea del TGV para un trayecto similar de 300 kilómetros (París-Metz) tiene un presupuesto de 3200 millones de euros, o sea, aproximadamente 10,7 millones por kilómetro. En otros países europeos que en los últimos quince años construyeron trenes de alta velocidad los costos de infraestructura oscilaron entre 12 millones de euros por kilómetro en España y 45 millones en Holanda, pasando por 40 millones en Alemania. En la Argentina, el presupuesto 2008 prevé para esta obra una módica partida de 50 millones de pesos que, con estos valores, alcanzaría para poco más de un kilómetro.
Tampoco se ha conocido un estudio de factibilidad económica del servicio, que por sus características no podría incluir más de una o dos paradas intermedias y que se sumará a uno de los corredores de pasajeros mejor comunicados del país, con una autopista de dos carriles por mano, innumerables servicios de ómnibus y oferta de transporte aéreo. Un trabajo de la Unión Europea señala que los trenes de alta velocidad justifican su alta inversión si transportan un mínimo de 6 millones de pasajeros por año y pueden ser rentables si llegan a 9 millones. Aunque éste no parece ser un buen momento para subrayarlo, otro punto que destaca el informe es el alto consumo de energía de esta modalidad de transporte que, calculado en función de asientos por kilómetro, sólo es superado por el avión y resulta incluso superior al de los automóviles nafteros. (…)"

Cobra, TAVe. Repercusiones en los medios de Francia






martes, 27 de marzo de 2007

U$S 1.350 millones

20:14. Finaliza un informe en vivo de Telenoche. La cobertura muestra la situación de los 1.400 evacuados por las inundaciones, alojados en el Batallón 121, en el sur de Rosario. La voz en off de Julio Bazán explica que el desborde del arroyo Ludueña —causado por la falta de canalización— es el origen del desastre, agravado por las lluvias que azotan la ciudad desde el lunes.

Corte. La cámara se traslada al estudio de Canal 3, en Presidente Perón al 8.100. Alberto Lotuf, conductor del suplemento local, anuncia la apertura del sobre Nº 2 —de antecedentes técnicos y patrimoniales— de la licitación internacional para construir el tren bala que uniría Rosario y Buenos Aires. En pantalla, los ministros, invitados y el presidente Néstor Kirchner aparecen sonrientes, celebrando una nueva promesa de inversión: 1.350 millones de dólares.

El contraste es inmediato. La imagen de los evacuados aún fresca, la cifra del tren resuena: U$S 1.350 millones. Alcanzarían apenas 3 millones para canalizar el Ludueña y evitar que el agua vuelva a llevárselo todo.

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