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viernes, 11 de septiembre de 2026

Los Juegos Suramericanos 2026 llegan a la pantalla pública: la gran cobertura de RTS Medios

Rosario, Santa Fe y Rafaela serán protagonistas de la gran cita deportiva internacional que también tendrá sedes en Vicente López y Mar del Plata. RTS Medios desplegará entre 12 y 14 horas diarias de transmisión, con equipos periodísticos y móviles en las ciudades santafesinas. La cobertura será abierta y gratuita por televisión y plataformas digitales
Los XIII Juegos Suramericanos tendrán a Santa Fe como uno de los grandes escenarios de la competencia y, desde la televisión pública provincial, el desafío será que ese acontecimiento pueda verse y seguirse en cada rincón del territorio. RTS Medios prepara una cobertura especial que combinará transmisión en vivo, información, análisis y presencia periodística en las sedes de Rosario, Santa Fe y Rafaela.

La edición 2026 de los Juegos reunirá a delegaciones de 15 países y tendrá competencias distribuidas entre cinco ciudades: Rosario, Santa Fe, Rafaela, Vicente López y Mar del Plata. Además del atractivo propio del torneo, el evento tendrá una importancia deportiva adicional: algunas de las disciplinas ofrecerán plazas de clasificación para los Juegos Panamericanos de Lima 2027, que a su vez serán una instancia para acceder a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

En ese contexto, la pantalla de RTS Medios tendrá un rol central para acercar la competencia a la audiencia santafesina. La propuesta contempla entre 12 y 14 horas diarias de transmisión en alta definición, desde las primeras actividades deportivas de cada jornada hasta las últimas competencias de la noche.

No se tratará solamente de una transmisión desde un estudio. La televisión pública provincial dispondrá de móviles y equipos periodísticos en simultáneo en Rosario, Santa Fe y Rafaela, para contar lo que ocurra en los escenarios de competencia y seguir especialmente a los deportistas santafesinos que formen parte de la delegación argentina.

Una mirada santafesina sobre un evento internacional
Para RTS Medios, la cobertura de los Juegos representa también una oportunidad para poner en práctica una de las características centrales de la televisión pública provincial: contar Santa Fe desde Santa Fe.

Con una mirada plural, inclusiva y con fuerte arraigo local, RTS Medios refleja las voces, culturas y realidades de las distintas regiones santafesinas a través de contenidos informativos, educativos, culturales y de entretenimiento. Durante los Juegos, esa perspectiva se trasladará a una competencia que tendrá a varias ciudades de la provincia como protagonistas.

Por eso, junto con los resultados y las grandes actuaciones deportivas, la cobertura buscará mostrar aquello que sucede alrededor de los estadios: las historias de los atletas, el movimiento de las ciudades, los espectáculos musicales y la actividad de los Fan Fest de Rosario, Santa Fe y Rafaela.

El objetivo será que los Juegos no queden limitados a quienes puedan asistir personalmente a las competencias, sino que formen parte de la vida cotidiana de la provincia a través de una señal pública, abierta y accesible.

Dónde ver los Juegos Suramericanos
La cobertura de RTS Medios podrá seguirse de manera libre y gratuita por televisión y plataformas digitales.

En Televisión Digital Abierta (TDA), la señal estará disponible en el canal 29.1 en Santa Fe y su área de influencia y en el canal 33.2 en Rosario.

También podrá verse por televisión por cable a través del canal 37 de Flow, el canal 6 de Claro TV y las redes de cables locales y cooperativos que distribuyen la señal en distintas localidades de la provincia.

La transmisión llegará además a internet mediante el sitio web de RTS Medios, su canal oficial de YouTube y la aplicación oficial para dispositivos Android e iOS.

Así, mientras Rosario, Santa Fe y Rafaela se convierten en escenarios de una competencia que puede abrirles a los deportistas el camino hacia Lima 2027 y, eventualmente, Los Ángeles 2028, la televisión pública santafesina asumirá otra competencia: hacer que los Juegos puedan ser vistos, escuchados y vividos por toda la provincia.

sábado, 20 de junio de 2026

TV Pública: recuerdos de una época y relato de un desmantelamiento

Tras más de dos décadas en la TV Pública, un productor repasa su historia y su desencanto
Por: Jorge Bernárdez*
Recorrí ese pasillo de la foto incontables veces desde 2003. Entramos con mi amigo y socio creativo Luciano Di Vito para llevar adelante un programa documental que se llamó Vida y vuelta, un ciclo que mezclaba historias de vida con situaciones extremas, como la de un navegante solitario o la de la extraña de las botas rosas, un relato que combinaba política, tráfico de armas, sexo y familias de alta alcurnia en los agitados años setenta.

Entrar al entonces Canal 7 para hacer programas documentales fue una elección. Veníamos de la actividad privada y pagamos algún derecho de piso inevitable, pero una vez que aprendimos a dominar a ese animal mitológico, mitad ministerio y mitad medio de comunicación, logramos que se nos respetara.

Trabajar en esos estudios, donde siempre había alguien dispuesto a contar historias de programas míticos, era una fiesta. Ese canal que muchos creen fácil de transformar en una BBC criolla tiene en su haber hitos para los medios y para la historia argentina. Tanto es así que la primera emisión del canal registró los festejos del 17 de octubre de 1951.

Trabajamos con Felipe Pigna porque Vida y vuelta necesitaba una cara visible, un anfitrión que funcionara como narrador para el espectador. Tiempo después, ese ciclo mutó en Lo pasado pensado.

Luego llegaron otros proyectos: participamos de los festejos del Bicentenario, produjimos magazines, formamos parte de Médicos por naturaleza, un programa médico sin chivos de laboratorios —toda una rareza—, realizamos efemérides escritas por Jorge Dorio y locutadas por Marcela Pacheco. La actividad del canal era frenética.
Ni siquiera la llegada del gobierno del PRO detuvo del todo ese impulso, aunque en esos años se intentó reducir la planta y vender el edificio, algo bastante difícil de llevar adelante por razones que exceden largamente el tema de estas líneas. El canal del Estado era una usina de creatividad y también de broncas. Pero en esa avenida de la foto, la avenida del trabajo, había que andar con cuidado para que no te pasara por encima una escenografía. El otro pasillo importante del canal lleva el nombre de Jaime Yankelevich, pionero de la televisión argentina. Es el más conocido porque allí se grabaron desde ficciones hasta notas para el noticiero.

El canal era un pequeño pueblo. Tenía un jardín de infantes llamado Piluso, una sucursal bancaria, una confitería, un kiosco y un consultorio médico que, la última vez que visité, tenía roto el aparato para tomar la presión.

Desde la llegada del actual gobierno, los trabajadores del canal vieron deteriorarse un patrimonio que pertenece a todos los argentinos. Salarios congelados, falta de producción, mantenimiento deficiente de la tecnología. No se sorprendan si un día simplemente deja de salir al aire. Desde la dirección existe una invitación permanente a aceptar el retiro voluntario, una propuesta que para muchos resulta insuficiente. El clima interno se volvió enrarecido: faltan estímulos, capacitación, ideas y varias áreas quedaron devastadas.

De emitir las clases de Ricardo Piglia sobre Jorge Luis Borges o producir documentales científicos, se pasó a llenar la pantalla con tarotistas, programas que promocionan medicamentos de dudoso origen, chimentos y un noticiero cuyo decorado fue pintado de violeta, el color asociado al partido gobernante.

Hoy se vive en el canal un clima de resentimiento alimentado por el maltrato de quienes lo conducen. Funcionarios que parecen despreciar tanto a los trabajadores como a la propia idea de un canal público. Cuando la ecuación me cerró, decidí irme y aceptar el retiro voluntario. Trabajé en ese canal con ganas, orgulloso de muchas de las cosas que logramos producir. Fue una experiencia extraordinaria mientras duró. Pero en los últimos dos años la lucha contra el boludo —una batalla que siempre se pierde— se volvió insalubre. Se produce poco, no se gana plata, tampoco prestigio, y ni siquiera queda el consuelo de divertirse haciendo lo que a uno le gusta.

Me voy dejando amigos y compañeros que, a pesar de todo, siguen sacando al aire, como pueden, un canal que quienes hoy lo administran parecen odiar. Y me queda una duda. Tal vez la destrucción sistemática del patrimonio público merezca algo más que resignación. Tal vez merezca una denuncia por mal desempeño contra los funcionarios responsables de llevar adelante ese desguace.
*Periodista y escritor
Fuente: Diario Perfil

miércoles, 10 de junio de 2026

Denuncian el retiro del móvil periodístico y alertan sobre el vaciamiento de LT14 Radio Nacional Paraná

En Entre Ríos continúa el desguace de la histórica emisora pública LT14, desde Buenos Aires decidieron el traslado del vehículo de exteriores y advierten que la medida profundiza el desmantelamiento de la radio. También denuncian pérdida de espacios de difusión, deterioro salarial y falta de paritarias
Los trabajadores y trabajadoras de LT14 Radio Nacional Paraná manifestaron su profundo rechazo a la decisión de la intervención de Radio Nacional de trasladar el vehículo móvil periodístico de la emisora a otra dependencia de la red pública de medios. A través de un comunicado difundido este miércoles, advirtieron que la medida forma parte de un proceso de "vaciamiento y desguace" que, según sostienen, viene afectando a la radio pública entrerriana desde hace más de dos años.

La información fue comunicada por el coordinador de Contenidos Artísticos de la emisora, Marcelo Pérez. Desde LT14 señalaron que el retiro del móvil representa una nueva pérdida de herramientas esenciales para el desarrollo de la tarea periodística y para el servicio informativo que la emisora presta diariamente a la comunidad.

"Esta medida implica una pérdida significativa para nuestra capacidad de trabajo periodístico y para el servicio informativo que LT14 brinda diariamente a la comunidad entrerriana", expresaron los trabajadores.

Una radio con más de 80 años de historia
Los empleados remarcaron que LT14 constituye uno de los medios públicos más importantes de Entre Ríos y que el traslado del móvil afecta directamente la capacidad operativa de una emisora con más de ocho décadas de trayectoria.

En el documento difundido públicamente, enumeraron una serie de decisiones que, según afirman, han reducido progresivamente la presencia y el alcance de la radio.

"Nos sacaron el aire de la FM Baxada, nos cerraron las redes sociales, nos apagaron el streaming, cerraron la página web de LT14 y ahora se llevan el móvil", señalaron.

Asimismo, sostuvieron que cada una de estas medidas repercute directamente en las condiciones laborales del personal y en la capacidad de producción periodística.

"Todos estos cierres y quitas de elementos implican menos trabajo, menos labores, menos tareas para cada uno de nosotros y nosotras. Y menos presencia de la radio", afirmaron.

El móvil, una herramienta clave para informar
Uno de los puntos centrales del reclamo es la importancia estratégica que tiene el móvil periodístico para el trabajo cotidiano de la emisora.

Según explicaron, el vehículo permite realizar coberturas en tiempo real, asistir a conferencias de prensa, cubrir actividades legislativas provinciales y municipales, participar de eventos institucionales y sociales, además de recoger testimonios y dar voz a vecinos, organizaciones y sectores que buscan visibilizar distintas problemáticas.

"El móvil está en el lugar de los hechos, cubre cada conferencia de prensa, las tareas legislativas de municipio y provincia, cada convocatoria y le da voz a aquellos que quieren denunciar o contar alguna situación particular", destacaron.

Los trabajadores también señalaron que las producciones realizadas desde el móvil no sólo abastecen la programación local de LT14, sino que además generan contenidos para las tres radios nacionales que funcionan en territorio entrerriano.

"Todo eso es el móvil de nuestra emisora y nos negamos a perderlo", remarcaron.

Además, recordaron que el vehículo fue adquirido por LT14 en 2008 y que se encuentra plenamente identificado como móvil periodístico de la emisora.

"Contar con un vehículo identificado como móvil periodístico permite garantizar una presencia territorial que forma parte de la identidad de LT14 y de su función como medio público", señalaron.

Menos cobertura y menos presencia en el territorio
En otro tramo del comunicado, los trabajadores alertaron que la eventual pérdida del móvil reducirá significativamente la capacidad de cobertura de la radio y limitará su presencia en distintos puntos de Paraná y del interior provincial.

"La eventual pérdida de esta herramienta afectará nuestras posibilidades de cobertura, limitará la presencia de la radio en distintos puntos de la ciudad y la provincia, y dificultará la producción de contenidos periodísticos propios, fundamentales para mantener informada a nuestra audiencia", advirtieron.

Por ese motivo, reclamaron explicaciones sobre cómo se garantizarán las coberturas que actualmente realiza el móvil y de qué manera se sostendrá el servicio informativo que la emisora brinda a la comunidad entrerriana.

Reclamos salariales y falta de paritarias
El pronunciamiento también incluyó fuertes críticas a la situación salarial que atraviesan los trabajadores de Radio y Televisión Argentina (RTA), desde la llegada de Javier Milei.

Según denunciaron, los empleados perciben actualmente "salarios de pobreza" y atraviesan un prolongado período sin actualizaciones salariales.

"Hace más de 21 meses que no tenemos aumento de salarios", afirmaron.

Asimismo, cuestionaron a las autoridades de RTA por la falta de negociación paritaria y denunciaron incumplimientos de resoluciones judiciales vinculadas a la discusión salarial.

"RTA se niega a discutir paritarias de buena fe", sostuvieron.

Pedido para revertir la decisión
Finalmente, los trabajadores interpretaron el traslado del móvil como una nueva expresión de una política de reducción y debilitamiento de los medios públicos nacionales.

En ese sentido, solicitaron a las autoridades de Radio Nacional que reviertan la medida y permitan que LT14 continúe contando con una herramienta que consideran indispensable para el desarrollo de su labor periodística y para garantizar el derecho a la información de la ciudadanía.

"Como trabajadores y trabajadoras solicitamos retrotraer la medida y poder seguir contando con nuestro vehículo móvil", concluyeron.

La preocupación expresada por el personal de LT14 vuelve a poner en debate el presente y el futuro de los medios públicos en el país, así como las condiciones necesarias para garantizar una cobertura periodística federal, cercana al territorio y al servicio de las comunidades.

sábado, 11 de abril de 2026

LT12 Radio Nacional: presencia de fuerzas de seguridad genera tensión y protestas

La suspensión de la programación local en la emisora originó una serie de acciones, que finalmente derivó en la restitución parcial de los contenidos. Los empleados se declararon en estado de alerta y asamblea permanente.

Un fuerte conflicto se desató en la histórica LT12 Radio General Madariaga de Paso de los Libres y en Confluencia FM, luego de que se interrumpiera la programación local por una decisión atribuida al Gobierno Nacional, lo que derivó en un operativo de seguridad, protestas y la posterior reapertura parcial de la emisora ante la presión social.

Según denunciaron trabajadores y referentes sociales, efectivos de Prefectura Naval Argentina y Gendarmería Nacional desplegaron un operativo en los ingresos de la emisora estatal, impidiendo en un primer momento el acceso del personal a las instalaciones. La medida se produjo en el marco de una veintena de manifestantes convocados por la Asamblea Multisectorial, quienes se acercaron de manera pacífica para reclamar por la continuidad de la programación local, la defensa de los puestos de trabajo y la pluralidad de voces.

Horas más tarde, y tras la creciente tensión y la visibilización del conflicto en la comunidad, se habilitó nuevamente el ingreso y se permitió durante algunas horas la transmisión de contenidos locales.

A partir de las 19, el micrófono fue abierto para expresiones públicas. Sara Alegre, referente de la Asamblea Multisectorial, destacó el valor histórico y social de la emisora en la región: "Esta radio nos acompaña día tras día, tiene historia viva, la voz de todas las comunidades cercanas y también de las más alejadas", expresó. En su intervención, subrayó además la importancia de preservar la identidad local de la emisora: "Queremos seguir escuchando la voz de la gente de acá, a nuestros locutores y locutoras con amor por la ciudad, porque LT12 es Libres, LT12 es el portal de la patria".

Alegre también manifestó preocupación por la situación laboral de los trabajadores de la emisora, señalando que atraviesan un contexto de "asedio y control", y remarcó la necesidad de garantizar sus derechos.

El conflicto se originó tras una orden emanada desde el Gobierno Nacional que dispuso el cese de las transmisiones locales de LT12 y Confluencia FM, ambas con sede en calle Sitja Nin de Paso de los Libres. La medida habría sido comunicada telefónicamente desde Buenos Aires el pasado 18 de marzo, sin que exista (según denunciaron los trabajadores) ningún acto administrativo formal que la respalde.

Desde ese momento, la producción local dejó de salir al aire, aunque periodistas, operadores y técnicos continuaron asistiendo a sus lugares de trabajo.

Los empleados rechazaron versiones informales que atribuían la decisión a conflictos internos y aseguraron haber cumplido siempre con sus funciones de manera profesional.

La emisora, integrante de la red de medios públicos de Radio Nacional Argentina, emplea a más de 25 trabajadores en la ciudad. Ante la situación actual, el personal se declaró en estado de alerta y asamblea permanente, advirtiendo sobre un posible proceso de vaciamiento, con riesgos de retiros forzados o despidos.
Foto: Mercedes Berón
Fuente: El Territorio

viernes, 10 de abril de 2026

Hablar, a veces… siempre que no incomode: así suena la radio pública en tiempos de Javier Milei

El Foro de Periodismo Argentino (FoPeA) expresó su preocupación ante la decisión de Radio Nacional de apartar de su rol como conductora a la periodista Mariana Cornejo en la emisora de Santa Rosa, sin que se hayan informado motivos oficiales. Según el organismo, el contexto sugiere que la medida podría estar vinculada a restricciones de contenido, lo que implicaría un posible caso de censura.

Cornejo estaba a cargo desde hace años del magazine periodístico matutino "Rebeldes sin cauce", emitido por Radio Nacional Santa Rosa. Días atrás fue reubicada en el área de Producción, aunque —según relató— no le fueron asignadas tareas concretas.

La decisión se produjo tras la visita a la emisora de la gerente general de programación de Radio Nacional, Gabriela Mambretti, junto al jefe de personal, Diego Baldi. Si bien no se formularon objeciones explícitas sobre la programación, se mencionaron los micros realizados por Cornejo sobre el golpe de Estado en La Pampa, en los que recordó las tres ediciones del juicio de la Sub Zona 14. Aunque estos contenidos fueron elogiados por su calidad, Mambretti indicó que desde la sede central se había impartido una orden interna para que ninguna emisora realizara programas especiales sobre el 24 de marzo, en línea con la política editorial de la intervención.

El jueves 19 de marzo, Cornejo fue notificada telefónicamente de que, a partir del día siguiente, dejaría de estar al aire y pasaría a desempeñarse en Producción.

De acuerdo con lo relevado por este monitoreo, desde comienzos de este año las columnas periodísticas deben enviarse a Buenos Aires para supervisar tanto los contenidos como las entrevistas, en el marco de una directiva general que desalienta el tratamiento de temas políticos. Asimismo, se levantaron programas que se grababan por la mañana para emitirse por la tarde.

Latinoamérica hace ruido
En la misma reestructuración, también se sugirió modificar el nombre del programa de Matías Sapegno, "Latinoamérica está acá", debido a que la palabra "Latinoamérica" hacía ruido "más arriba", lo que aludiría a la intervención de la radio. Este monitoreo intentó contactar a las autoridades de la emisora, pero no obtuvo respuestas oficiales.

Finalmente, FoPeA reclamó a las autoridades de Radio Nacional el respeto por la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo, así como la garantía de una comunicación abierta, plural y sin condicionamientos en un medio público que, por definición, no debe responder a intereses gubernamentales.

sábado, 4 de abril de 2026

Pobreza, poder y silencio: anatomía de una desigualdad que crece en Santa Fe

En una charla atravesada por datos, experiencias y denuncias, Carlos del Frade —periodista, escritor, investigador y actual diputado del Frente Amplio por la Soberanía— desarma las cifras oficiales y expone una trama más profunda: una provincia que genera riqueza pero no la distribuye, un sistema de medios cada vez más concentrado y una democracia donde, lentamente, se achican las voces
En el piso de Aire Libre, Radio Comunitaria, la escena se arma con una mezcla de complicidad y rutina. El periodista presenta a Carlos del Frade y él responde con una familiaridad que deja ver que no es su primera vez allí. Agradece el espacio, como si hiciera falta subrayarlo, y hasta desliza una anécdota reciente: el día anterior, dice, intentaron sacarlo "por teléfono", aunque enseguida relativiza el episodio y lo atribuye, quizás, a un problema con su celular. El clima en las Señales es distendido, pero el tema que atraviesa la conversación no lo es en absoluto.

La distancia entre los números y la calle
La pobreza aparece rápidamente como eje central. Mientras el gobierno celebra una supuesta baja en los indicadores, en el estudio se instala una sensación de desconcierto. Las cifras, admite el periodista, no son fáciles de interpretar; más adelante —anticipa— un economista del CEPA ayudará a desmenuzarlas. Pero hay algo más inmediato: los testimonios recogidos en barrios, las voces de referentes sociales que describen una realidad muy distinta, una "otra foto" que no coincide con los números oficiales.

Del Frade recoge ese contraste y lo amplifica. Habla de 541.000 personas por debajo de la línea de pobreza y 123.000 en la indigencia, cifras que, sostiene, requieren un Estado presente. Sin embargo, describe un escenario donde el Estado nacional se ha retirado y la provincia "hace lo que puede", aunque claramente no alcanza. Para entender la magnitud del problema, propone mirar cómo se mide: en Santa Fe, explica, los datos surgen de tres aglomerados —Gran Santa Fe, Gran Rosario y una zona compartida entre San Nicolás y Villa Constitución—. La suma de esos recortes estadísticos da casi 600.000 personas pobres.

Riqueza que crece, pobreza que persiste
Ahí es donde introduce el núcleo de su argumento: el contraste. Porque, mientras ese universo de carencias crece, la provincia exporta cada vez más. El año pasado, señala, las exportaciones alcanzaron los 16.000 millones de dólares, y solo en enero de este año se registraron 1.600 millones. Para del Frade, esa convivencia entre riqueza y pobreza no es solo contradictoria, sino "irracional e ilógica". Lo que falla, insiste, es una política pública de distribución.

La mirada se desplaza entonces del número a la calle. Lo que se ve en el centro de Rosario —y, dice, en el de cualquier ciudad— es un paisaje "cada vez más duro, más triste": familias viviendo en la calle, jóvenes en situaciones de extrema vulnerabilidad. En ese contexto, sostiene, el modelo económico tiende a concentrar y extranjerizar la riqueza. Cuando eso ocurre, la pobreza crece, y los gobiernos, por distintos grados de subordinación, terminan aceptando esa realidad como si fuera natural. Pero no lo es, subraya.

Por eso, su planteo hacia el gobierno provincial es concreto: cuestionar el esquema por el cual los recursos de las exportaciones son captados automáticamente por la Nación. Ese dinero, afirma, debería quedar en Santa Fe, porque es producido por su población. De lo contrario, el resultado es lo que describe como una obscenidad: una provincia rica que convive, desde hace al menos una década, con unas 600.000 personas pobres.

El problema, repite, es político. Tiene que ver con decisiones sobre quién paga impuestos y quién no. Según su análisis, la carga tributaria recae sistemáticamente sobre la clase media y los sectores más bajos, mientras los que más tienen quedan al margen. Esa lógica, advierte, desencadena un encarecimiento de la vida que golpea con mayor fuerza a los más vulnerables. De ahí surge un empobrecimiento que no es abstracto: se traduce en la desesperación por pagar un alquiler y en la imposibilidad, cada vez más extendida, de acceder a la vivienda propia, ese "sueño" que hoy aparece como una ilusión lejana.

Incluso las políticas de crédito, menciona, quedan atrapadas en esa tensión. Aunque existen programas impulsados desde el Banco Municipal, su escala es reducida y, en muchos casos, quienes acceden terminan desistiendo porque no pueden afrontar las cuotas, aporta el periodista. La escena que imagina es elocuente: personas que logran acercarse a la posibilidad de una casa, pero que luego descubren que no pueden sostenerla.

En ese marco, introduce otro dato que le resulta clave: el crecimiento de los "ocupados demandantes". Es decir, personas que tienen trabajo pero cuyos ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades. Según señala, esta categoría se ha duplicado tanto en Santa Fe como en el país. La consecuencia es un cambio en la vida cotidiana: más tiempo dedicado a generar ingresos y menos tiempo para vivir. Esa ecuación, advierte, alimenta la frustración y la violencia, porque las personas se ven privadas incluso de la posibilidad de disfrutar lo que desean.

El dinero y las prioridades
Cuando el foco vuelve a las políticas públicas, del Frade insiste en dos líneas de acción. Por un lado, una reforma impositiva que haga que paguen más quienes más tienen. Por otro, un incremento sustancial en áreas sensibles. Menciona, en particular, el presupuesto de salud mental de la provincia: apenas el 0,02%. El número, dice, explica en parte fenómenos alarmantes como el aumento de suicidios o situaciones de violencia en escuelas. En esa línea, recuerda un pedido de informes reciente sobre los equipos socioeducativos, cuya debilidad presupuestaria —define como "anoréxica"— limita su capacidad de intervención preventiva.

Para él, la clave está en el presupuesto. Allí, sostiene, se revelan las verdaderas prioridades. Frente al argumento habitual de que "no hay plata", responde con cifras: el presupuesto provincial asciende a 14 billones de pesos. Incluso un 1% de ese total representaría 14.000 millones. "Claramente hay plata", insiste; el problema es cómo se distribuye. Si se privilegian obras vinculadas a las exportaciones, advierte, la vida en las grandes ciudades se deteriora.

Silencios, censura y medios condicionados
En ese punto, el periodista se detiene en un contraste que reconoce como incómodo, casi una "chicana", pero que considera necesario señalar: el monto destinado a publicidad oficial. Del Frade refuerza con cifras esos datos, solo en el Ministerio de Gobierno y la Lotería se asignan 46.000 millones de pesos para 2026, lo que equivale a 122 millones por día. Ese dinero, afirma, no solo se utiliza para difundir la gestión, sino también para condicionar el acceso de voces opositoras a los medios.

La reflexión se vuelve entonces más personal. Recuerda que durante dos años tuvo un programa en una radio de Rosario, hasta que, según relata, "llegó la orden" de que dejara de estar al aire. La consecuencia, dice, es una exclusión progresiva de ciertos espacios de comunicación. Y en esa constatación final, casi en tono de lamento, resume la sensación que atraviesa todo su diagnóstico: "es muy triste, muy triste".

La conversación deriva hacia un terreno más áspero, donde la denuncia adquiere un tono personal. Carlos del Frade ya no habla solo en términos estructurales, sino desde la experiencia concreta. Cuenta que en canales de cable, donde durante años "la muchachada" le abría espacio para una entrevista, dejó de aparecer de un día para el otro. Según relata, hubo una orden directa —menciona a la actual senadora nacional Patricia Bullrich— y, desde entonces, ya no lo convocan más. El diagnóstico es tajante: el nivel de censura, dice, resulta "impactante".

El periodista retoma un dato que refuerza esa percepción: el presupuesto en publicidad de la Lotería, que en el último año creció cerca de un 112%. Del Frade asiente, pero desplaza el foco. Más que el volumen —aunque reconoce que es enorme, sobre todo en contraste con áreas como salud mental— le interesa la distribución de esos recursos. La pregunta que lanza es directa, casi incómoda: ¿cuánto dinero recibe Aire Libre, Radio Comunitaria? La respuesta es inmediata y seca: nada. Ni siquiera a través de juegos como el Quini o la Quiniela, llegó un peso a la emisora.

Ese vacío, lejos de ser una excepción, aparece como parte de una lógica más amplia. La radio, admiten en el estudio, ya está "condenada" a esa situación. Pero del Frade insiste en que no debería naturalizarse. Señala el periodista inconsistencias evidentes: publicidades de la Cámara de Diputados que aparecen en algunos medios y en otros no, sin criterios claros. La escena se vuelve casi irónica cuando imagina una llamada directa a la presidenta de la Cámara, Clara García, para reclamar explicaciones. "Es una vergüenza", resume del Frade, cuestionando que no exista una distribución equitativa ni transparente.

A partir de allí, el diagnóstico se amplía. En sus años de oficio —dice, reivindicando al periodismo como "la mejor profesión del mundo"— nunca vio un nivel de censura como el actual. Ni siquiera en los años noventa, aclara, una década que suele asociarse con fuertes condicionamientos. La diferencia, subraya, se percibe especialmente en la provincia. No se trata tanto de la propia experiencia en Aire Libre, Radio Comunitaria, donde asegura que la libertad de expresión se mantiene, sino de lo que observa en otros medios: un cierre progresivo, silencioso, de los espacios.

En el aire se cuenta un ejemplo revelador. Días atrás, el gobernador Maximiliano Pullaro brindó una entrevista en Casa de Gobierno a un grupo reducido de periodistas. Fue un encuentro cerrado, del que solo circularon fragmentos aislados en algunos medios. La entrevista completa, señala el periodista, no aparece en ningún lado. La ausencia le resulta llamativa: lo habitual, dice, sería que el propio funcionario la difundiera íntegra, incluso como gesto de apertura. Aquí ocurrió lo contrario. Y ese detalle, para él, es sintomático.

En paralelo, del Frade menciona otra herramienta clave del trabajo legislativo: los pedidos de informes. En su experiencia, apenas el 20% recibe respuesta. El resto queda envuelto en demoras o silencios. Sin embargo, advierte un fenómeno curioso: aunque muchas veces no le responden formalmente, sí se activan mecanismos informales. Apenas el pedido toma estado público —a través de periodistas o redes sociales—, algún funcionario se contacta con los involucrados. Esa reacción indirecta, dice, termina siendo útil: demuestra que algo se mueve. Aun así, los silencios y las respuestas incompletas, insiste, también comunican. Son señales claras de incomodidad frente a ciertos temas.

La deuda de una comunicación pública y plural
La charla gira entonces hacia el sistema de medios en la provincia y las deudas pendientes. Aparece el proyecto de la radio pública santafesina, una iniciativa que lleva años sin concretarse. Del Frade recuerda que es la tercera vez que la presenta y que la idea viene desde los tiempos finales del gobierno de Hermes Binner, cuando se debatió la creación de un canal público. De aquella discusión surgió la Ley de Radio y Televisión Santafesina, que permitió la existencia del canal —hoy RTS—, pero dejó incompleta la pata radial.

La concreción de esa radio, advierte, depende de la voluntad política del actual gobierno, algo que pone en duda. Aun así, asegura que seguirá insistiendo, del mismo modo que impulsa otros proyectos, como la Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica y Audiovisual de Santa Fe. Reconoce, no sin realismo, que si el oficialismo no toma esas iniciativas es muy difícil que avancen. Por eso, relativiza incluso la autoría: a esta altura, dice, lo importante es que salgan, aunque no lleven su firma.

Detrás de esa insistencia hay una concepción más amplia: la necesidad de democratizar los medios. Para del Frade, el Estado tiene la obligación de sostener no solo medios públicos, sino también comunitarios y cooperativos. Encuentra un antecedente en la historia: la Ley de Radiodifusión de 1953, impulsada durante el peronismo, que establecía una división en tercios entre medios estatales, privados y comunitarios. Ese esquema, afirma, sigue siendo válido y necesario.

La pregunta que sobrevuela es dónde pueden emerger voces distintas, capaces de reflejar la diversidad cultural de la sociedad. La respuesta es pesimista: difícilmente lo hagan en los medios privados. De allí la importancia de políticas públicas que garanticen esa pluralidad.

El recorrido institucional de los proyectos, sin embargo, muestra las trabas. La iniciativa de la radio santafesina llega a la Legislatura, pasa a la Comisión de Cultura y allí queda sujeta a los tiempos —o a la falta de ellos— del oficialismo. "Mayoritariamente se cajonea", resume. Por eso, vuelve a una idea que repite como una clave política: para que algo se mueva adentro, tiene que haber presión afuera.

La historia reciente, evocan, está llena de proyectos que flotan sin concretarse, como la radio pública de Rosario, que sigue siendo —en palabras del periodista— "La Balsa", su nombre original: una idea que deriva sin terminar de encontrar puerto. 

En otro tramo de la charla se abre con una pregunta que parece simple, casi ingenua: ¿qué pasó con la radio municipal de Rosario? La respuesta desarma cualquier idea de inexistencia. El periodista reconstruye una historia fragmentaria pero concreta: la radio sí existió, al menos en estado embrionario. Hubo horas de programación armadas, pruebas técnicas, incluso transmisiones desde distintos puntos de la ciudad, y menciona la estación Rosario Norte, donde funciona la secretaría de Cultura. No era un proyecto abstracto: había equipos, había planificación y hasta nombres propios.

El problema, explican, no fue solo local. Del Frade escucha mientras se reconstruye una dificultad estructural vinculada a la política nacional de medios de aquellos años, bajo la órbita de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual. Cuando se ampliaron las licencias para municipios y provincias, se cometió —según esta lectura— un error clave: asignar frecuencias iguales o muy cercanas a distintas localidades, combinadas con niveles de potencia extremadamente bajos. El resultado era previsible: transmisiones que apenas cubrían unas pocas cuadras y que, además, interferían entre sí. Un sistema que, en la práctica, volvía inviables muchos proyectos.

Radios que no llegan, voces que no entran
Algunas radios, cuentan, intentaron sortear esa limitación incumpliendo las condiciones iniciales y luego pidiendo excepciones. En ciertos casos lo lograron; en otros, quedaron libradas a su suerte. La experiencia de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, aparece como una de las pocas que logró sostenerse en el tiempo. Pero incluso allí la continuidad no está garantizada: el periodista recuerda el caso de Radio Ciudadana FM 89.7, la radio pública de Concordia, tras un cambio de signo político, fue directamente cerrada por el nuevo intendente, pese a haber sido utilizada como plataforma de campaña.

Ese recorrido desemboca en una pregunta más amplia: quiénes quedan afuera del sistema de medios en un contexto de creciente concentración. La respuesta de del Frade es inmediata y contundente: los primeros excluidos son los propios periodistas. Para explicarlo, recurre a una escena reciente: una conversación con un profesional muy reconocido de Rosario que, tras décadas de trabajo, percibe un salario de 600.000 pesos. La cifra, dice, le resulta obscena. No solo por lo que implica en términos económicos, sino porque revela una degradación del oficio.

Esa precarización tiene consecuencias directas. Los trabajadores de prensa, sostiene, son los primeros en enfermarse, los primeros en quedar al margen. Y detrás de ellos quedan también sectores sociales y políticos que pierden espacios para expresar miradas críticas. El resultado es un ecosistema donde las políticas públicas se presentan como soluciones cerradas, sin contrapuntos visibles.

Una democracia que se achica en silencio
En ese escenario, la censura ya no aparece solo como un mecanismo externo, sino también como una práctica internalizada. Del Frade advierte un crecimiento de la autocensura que considera alarmante, especialmente en un país con más de cuatro décadas de democracia. Para él, ese fenómeno es indicio de una "democracia de muy baja intensidad", cada vez más reducida, más "anoréxica".

La selección de voces, agrega, no es casual. La censura —dice— es políticamente dirigida. Y para ilustrarlo recurre a un dato que le compartió el fallecido periodista Alberto Giraldi: un ranking de los diputados más invisibilizados en los medios. En ese listado, asegura, él mismo ocupaba el primer lugar, seguido por Amalia Granata. La mención no es menor: del Frade aclara que no comparte su posición ideológica, pero aun así le molesta que sea silenciada. En su lógica, el desacuerdo no debería anular la posibilidad de debate.

La experiencia acumulada también le permite al periodista leer otros gestos. Habla de colegas que, frente a observaciones o datos que contradicen el discurso dominante, asienten en privado pero no modifican lo que dicen al aire. Ese desfasaje, interpreta, revela hasta qué punto pesan las líneas editoriales de las empresas mediáticas. Del Frade lanza una advertencia que mezcla consejo y experiencia: quienes hoy se alinean sin cuestionar, mañana pueden ser descartados. Para ilustrarlo, recurre a una metáfora cruda y directa, que no deja lugar a eufemismos: "Después hay una cuestión que, el saber popular lo dice de otra manera, pero se cumple. Los profilácticos se tiran. ¿Sí? Se usan y se tiran. Y los que hemos sido tantas veces echados y puestos en la calle, los sabemos, entonces se lo decimos de buena intención". La frase no solo impacta por su crudeza, sino porque refleja años de vivencias en medios y política, recordando que la lealtad sin cuestionamiento rara vez protege.

La conversación vuelve entonces a un terreno más propositivo, retomando la idea de la radio pública santafesina. No se trata solo de crear una emisora, aclaran, sino de definir sus contenidos y su sentido. Para del Frade, debería ser una herramienta para reflejar la diversidad cultural, educativa y social de toda la provincia de Santa Fe. Una radio que muestre lo que producen sus comunidades, sus músicos, sus historias.
La propuesta va más allá del aparato técnico. Imagina una estructura en movimiento, con comités ad honorem integrados por referentes culturales de cada uno de los 19 departamentos. La radio, en esa mirada, no sería solo un aparato que transmite, sino un espacio que produce comunidad: bibliotecas populares, talleres, asambleas, lugares de encuentro para organizaciones sociales. En ese modelo, la radio no sería solo un medio de comunicación, sino un nodo comunitario, una extensión de experiencias como la de Aire Libre, Radio Comunitaria.

Así, entre diagnósticos duros y proyectos que aún buscan concretarse, el relato deja ver una tensión persistente: la distancia entre lo que existe, lo que podría existir y lo que —por decisiones políticas, económicas y culturales— queda, una vez más, en suspenso.

Esa dimensión, dice, podría generar "cosas maravillosas". Pero enseguida aparece la contracara: si la política pública en materia de comunicación se reduce a la censura y la propaganda, todo ese potencial se anula. El retroceso, advierte, es profundo. Tanto que remite a debates de hace décadas, como el informe "Un solo mundo, voces múltiples", conocido como el informe McBride, impulsado en el ámbito de la UNESCO en los años setenta. Aquella discusión sobre el derecho a la comunicación —recuerda— fue resistida incluso por potencias como Estados Unidos, que llegó a retirarse del organismo. Hoy, sugiere, no solo no se avanzó, sino que se retrocedió varias décadas.

La conversación retoma entonces el presente, con un proyecto concreto: destinar el 33% de la pauta publicitaria oficial a medios comunitarios, cooperativos y populares. Del Frade lo plantea sin matices: no cumplir con ese criterio equivale, para él, a sostener un esquema antidemocrático. En ese punto, el rol de las radios comunitarias aparece como central, no solo como espacios de comunicación, sino como motores de presión para que estas discusiones no desaparezcan de la agenda.

La relación entre comunicación y violencia emerge casi de inmediato. Cuando ciertos temas no se discuten públicamente, cuando quedan fuera del debate, advierte, terminan reapareciendo de forma distorsionada y muchas veces explosiva. Menciona el caso de un episodio reciente en San Cristóbal, atravesado por versiones que circularon en redes sociales como TikTok, sin fuentes claras ni verificación. La cadena de desinformación, alimentada por la ausencia de debate serio en los medios, termina generando más confusión y más violencia.

En ese contexto, aparece otra discusión clave: el desmantelamiento de herramientas de fomento a los medios. El periodista introduce el tema del FoMeCA, Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual creado por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, y señala que el gobierno de Javier Milei modificó su lógica. Según describe, esos recursos —que antes fortalecían a medios pequeños— ahora podrían ser disputados por grandes grupos como Grupo Clarín u otros grupos de alcance nacional. La consecuencia, coinciden, es un sistema cada vez más arbitrario, donde el acceso a los recursos depende de decisiones discrecionales.

Frente a eso, del Frade propone una alternativa con anclaje territorial. Su idea de financiamiento y gestión incluye la participación de los ministerios de Cultura y Educación, junto con referentes sociales y culturales de cada departamento. Retoma además un proyecto propio de larga data: los "Espacios Comunicacionales Barriales", ámbitos de discusión abiertos que funcionarían como asambleas mensuales para pensar la comunicación desde abajo. La clave, insiste, es evitar que las decisiones queden concentradas en una "mesa chica".

Concentración, negocios y derecho a la información
La crítica a esa concentración se vuelve más concreta cuando menciona espacios informales de poder, como reuniones privadas donde —según desliza— se definen líneas editoriales que luego se reflejan en los medios. Se nombra incluso al empresario Gustavo Santiago Scaglione como anfitrión de encuentros de ese tipo, donde confluyen figuras del poder político y mediático. Para del Frade, esos ámbitos terminan teniendo un impacto directo en lo que luego se ve —o no se ve— en la televisión.

Camino al cierre, la conversación retoma un hilo que había quedado planteado al inicio: la relación entre desigualdad económica y desigualdad en la palabra. Del Frade la define como inseparable. No puede haber concentración de riqueza sin concentración de información, afirma. Y para explicarlo recurre a una perspectiva histórica: la palabra "noticia", recuerda, surge en el castellano hacia el año 1250, asociada al "conocimiento del pueblo". Antes de eso, el saber estaba concentrado en los señores feudales, el clero y los ejércitos. La expansión de las ciudades implicó también una apertura del conocimiento.

Esa misma lógica, sostiene, sigue vigente. Si el acceso a la información se restringe, la desigualdad económica se reproduce. Por eso, insiste, la democratización de la comunicación no es un tema accesorio, sino estructural.

Salud, política y tramas invisibles
Cuando la charla parece cerrarse, aparece un último eje, abrupto pero conectado con el poder: el sistema de salud y sus vínculos con la política. El nombre de "Tita" surge a partir de una protesta vinculada al PAMI en Rosario, ante el despido de una trabajadora del organismo. Del Frade reconstruye entonces una trama que se remonta a Rafaela, donde —según su investigación— se consolidaron grupos de salud privada con fuerte proyección nacional. Allí ubica a familias como los Tita, junto a otras, y a la figura de Ricardo Lorenzetti, integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como un actor clave en la articulación de esos intereses.

Describe a Lorenzetti como una suerte de "canciller" de estos grupos, en alusión a la figura de asesor estratégico en El padrino. Según su relato, estas redes empresariales se expandieron a partir de mecanismos vinculados al manejo de fondos del PAMI, consolidando poder económico y territorial. Incluso menciona un libro de investigación que realizó sobre el tema: una edición de 3.500 ejemplares de la cual solo circularon 500, mientras el resto —afirma— nunca volvió a aparecer.

El recorrido, que empezó en la pobreza y pasó por la censura, termina así en una trama donde comunicación, economía y poder se entrelazan. Y deja flotando una idea persistente: que detrás de cada desigualdad visible hay, casi siempre, una disputa más profunda por quién tiene derecho a hablar y a ser escuchado.

En el tramo final, la conversación desciende a un terreno donde la denuncia se vuelve más concreta y, a la vez, más personal. Carlos del Frade retoma la trama del llamado "Grupo Tita" y la vincula directamente con el funcionamiento del PAMI. La clave, explica, está en el sistema de cápitas: el dinero que las prestadoras reciben por cada afiliado. Allí, sostiene, reside el interés central. No es solo una cuestión sanitaria, sino un negocio de enorme escala.

Para ilustrarlo, recurre a su propia experiencia familiar. Recuerda el paso de sus padres por el PAMI I y II en Rosario, y describe una lógica que le resulta inquietante: la realización de estudios médicos constantes, muchas veces innecesarios, donde lo central no parece ser el resultado clínico sino la facturación del servicio. Ese mecanismo, afirma, mueve cifras gigantescas. En su momento —asegura— se hablaba de alrededor de 500 millones de dólares solo en esas dos estructuras dentro de la ciudad.

En ese entramado, vuelve a ubicar la figura de Ricardo Lorenzetti como un actor clave. No solo por su trayectoria jurídica, sino por su capacidad de sostener influencia a lo largo de distintos gobiernos. Esa permanencia, dice, funciona como una "protección fenomenal" para grupos empresariales vinculados a la salud privada, como el propio Grupo Tita. La consecuencia es un esquema donde actores privados gestionan áreas de la salud pública con lógica de negocio.

La conversación suma otra capa cuando el periodista trae a colación el tratamiento mediático de estas figuras en Rafaela. Allí, señala al diario Castellanos que mantiene una presencia constante de Lorenzetti en sus portadas, algo que del Frade vincula con el hecho de que su hijo esté al frente del medio. Pero no se trata solo de un diario, señala el periodista: describe un proceso de concentración más amplio, donde distintos medios —gráficos, radiales y televisivos— se integran en un mismo conglomerado.

Ese fenómeno, afirma, reduce drásticamente la pluralidad de voces. Lo que antes eran líneas editoriales diferenciadas, incluso antagónicas, hoy convergen en un mismo discurso. Rafaela, resume, parece tener "una única voz". Y esa imagen le sirve a del Frade para volver a una idea que atraviesa toda la entrevista: la calidad democrática medida en términos de diversidad informativa. Cuando esa diversidad se achica, dice, la democracia también se vuelve más débil.

Cincuenta años después
De Videla y Galtieri a Milei

El golpe se hizo para defender al capital y la empresa privada. Medio siglo después resulta fundamental volver a contar lo que hay detrás de los personajes, los hechos, las torturas y la apropiación de bebés: la depredación de lo colectivo, desde lo material al pensamiento propio.

Lo que se hizo con botas sangrientas hoy se lleva adelante con los votos del pueblo saqueado. Muchas traiciones y sistemática destrucción de la conciencia histórica, social y política de cada habitante de esta hermosa porción cósmica que es el territorio argentino.

Hay que insistir.
Pensamiento propio, soberanía de la cabeza, protagonismo y cercanía.

El cierre, sin embargo, introduce un cambio de tono. Antes de despedirse, del Frade menciona la reciente presentación de su libro Cincuenta años después, una investigación que recorre continuidades históricas desde la última dictadura hasta el presente. El subtítulo —De Videla y Galtieri a Milei— marca esa línea de lectura. El libro fue presentado horas atrás en La Quinta de Funes, un centro clandestino de detención durante la última dictadura. Editado por la Fundación Ross, ya se encuentra en librerías y, para él, representa una síntesis de muchas de las ideas que atraviesan la charla: la persistencia de estructuras de poder, la disputa por la memoria y la necesidad de entender el presente a la luz del pasado.


Con ese gesto —el de ofrecer el libro, el de cerrar con una reflexión histórica— la conversación se apaga. Pero deja resonando una misma preocupación, repetida bajo distintas formas a lo largo de toda la crónica: quiénes concentran el poder, quiénes quedan afuera y cómo esa disputa se expresa, siempre, en el territorio de la palabra.

Bio: 
Carlos Alfredo del Frade nació en Rosario el 5 de febrero de 1963, es periodista, escritor, investigador y desde 2015 es diputado provincial en Santa Fe —en la actualidad por el Frente Amplio por la Soberanía—, y en cada período se ha convertido en el legislador que más proyectos ha presentado en la Cámara de Diputados y Diputadas de la provincia.

Con la certeza de la necesidad de "escuchar bien, para contar mejor", a lo largo de casi cuatro décadas de trabajo periodístico, Del Frade recorrió muchos de los medios de Santa Fe y sufrió tanto la censura de los más grandes como el amor incondicional de los medios populares.

Con más de 100 libros publicados —sus investigaciones sobre el narcotráfico y las mafias de la provincia, sus libros de historia y de derechos humanos, así como sus trabajos sobre las desigualdades económicas de Santa Fe—, son referencias ineludibles a la hora de entender nuestro presente y poder proyectar un futuro más justo y soberano para las grandes mayorías.

Actualmente sigue recogiendo los pesares y alegrías de nuestra gente tanto en su trabajo legislativo como en su ya clásico ciclo radial "La Voz del Grillo".
Escuchá la entrevista completa:
 
Proyecto de Radio Santafesina: Proyecto de Régimen de promoción y fortalecimiento de medios y productoras de comunicación popular, comunitaria y cooperativa: 


miércoles, 25 de marzo de 2026

Medios públicos en jaque: 50 años después, la comunicación también está en disputa

Trabajadoras y trabajadores de Radio Nacional Bariloche difundieron una carta abierta en el Día del Trabajador de Prensa y a 50 años del golpe de 1976, en la que alertan sobre el vaciamiento de los medios públicos en Argentina, denuncian recortes y centralización de contenidos en RTA y otros organismos, y advierten sobre el impacto en el derecho a la información y la comunicación en las regiones.
A 50 años del golpe, la comunicación también está en disputa
Hoy, 25 de marzo, en el "Día del trabajador/a de prensa" y a cincuenta años del golpe cívico-militar, eclesial y empresario en la Argentina, reafirmamos que no hay democracia posible sin derecho a la comunicación. La fecha nos devuelve a la memoria de Rodolfo Walsh, desaparecido por ejercer un periodismo comprometido, y remite también al Estatuto del Periodista de 1944, hoy amenazado por la Reforma Laboral y con posible pérdida de vigencia a partir de enero de 2027.

No se trata solo de acceder a noticias. Se trata de quiénes pueden contar lo que pasa, desde dónde y para quiénes. En un país extenso y profundamente desigual, la brecha informativa no es una abstracción. Se expresa todos los días en territorios donde las voces locales quedan relegadas frente a una lógica centralizada de producción de contenidos. En ese mapa, las 49 emisoras de Radio Nacional constituyen, o constituían, una política pública concreta para garantizar presencia, servicio y producción informativa en cada región.

Porque los medios públicos no son una estructura más. Son, o deberían ser, la casa común de un país. Un espacio donde la diversidad de historias, identidades y contextos encuentra lugar. Hoy, esa casa está siendo vaciada. Desde la asunción del gobierno de La Libertad Avanza, con Javier Milei como presidente, lo que se profundiza es un proceso de desarticulación, recorte y control sobre el sistema de medios públicos que impacta directamente en el derecho a la información de las comunidades. No se trata solo de condiciones laborales, que también se deterioran, sino de algo más profundo. La pérdida de voces, de miradas y de presencia territorial.

El ajuste avanza. En Radio y Televisión Argentina (RTA), la intervención del Poder Ejecutivo a través del Decreto 117/24, prorrogado de manera sistemática, dejó sin funcionamiento al directorio con control bicameral, debilitando los mecanismos institucionales de supervisión. La eliminación de direcciones dentro del organigrama profundizó la centralización y dejó a las 49 emisoras de Radio Nacional sin conducción local efectiva.

A esto se suma una política de reducción de personal que combina retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas. Desde julio de 2024 hasta febrero de 2026, los programas impulsados apuntan a recortar entre 500 y 600 puestos de trabajo. En paralelo, la precarización salarial y la falta de paritarias erosionan las condiciones laborales, mientras se reducen coberturas y servicios.

En la TV Pública, el impacto es visible en la pantalla. Eliminación de noticieros de fin de semana, cancelación de transmisiones en vivo fuera del horario central y desprogramación de contenidos propios, ficción, cultura, entretenimiento, reemplazados por repeticiones o material enlatado. Incluso avanza un proceso de reconfiguración de identidad, con la intención de quitar la denominación "Pública" del nombre del canal.

En Radio Nacional, el escenario es aún más crítico. La no renovación de contratos afectó a periodistas, locutores, técnicos, productores y trabajadores de distintas áreas. La unificación de señales y la retransmisión de contenidos desde LRA1 Buenos Aires redujeron drásticamente la producción local. En muchos casos, una de las frecuencias AM o FM quedó con transmisión centralizada las 24 horas, generando un verdadero apagón informativo en los territorios.

Ese corrimiento impacta directamente en servicios esenciales. En la Patagonia, por ejemplo, los históricos "mensajes a pobladores rurales" dejaron de emitirse durante fines de semana y feriados.

A esto se suma el control centralizado de contenidos, la suspensión de redes sociales y páginas web de las emisoras desde mayo de 2024, en un proceso denominado de "reestructuración" y la cancelación de convenios de producción con instituciones como el INTA, que garantizaban contenidos de alto valor social.

En este contexto, también se registran hechos de censura explícita. El levantamiento total de la programación de LT12 Paso de los Libres y el corrimiento del aire de una trabajadora de LRA3 Santa Rosa, junto con restricciones para entrevistar a voces críticas del gobierno.

El desmantelamiento no se limita a RTA. La agencia TelAm fue prácticamente desactivada: en marzo de 2024 se suspendió el servicio informativo, se vallaron sus edificios y se avanzó en su transformación en Agencia de Publicidad del Estado (APE), reduciendo su función a la gestión de pauta oficial. La planta de trabajadores fue drásticamente recortada y la intervención se extiende hasta 2027.

En Contenidos Públicos S.E., las señales Encuentro, Pakapaka y DeporTV atraviesan un proceso similar: intervención, apagón digital, paralización de nuevas producciones y reducción de personal. La degradación de la Televisión Digital Abierta en la Patagonia agrava el escenario, afectando el acceso gratuito a contenidos educativos en zonas rurales.

El ENaCom, organismo clave en la regulación, también fue intervenido de manera unipersonal. El cierre de delegaciones provinciales centralizó la gestión en Buenos Aires y dejó sin cobertura operativa a gran parte del país. En enero de 2026, además, se eliminó el FoMeCA, herramienta fundamental para el sostenimiento de medios comunitarios y de pueblos originarios.

La Defensoría del Público, por su parte, enfrenta recortes presupuestarios y amenazas a su autonomía, debilitando su rol en la defensa de las audiencias.

Nada de esto es aislado. Todo forma parte de un mismo proceso. A cincuenta años del golpe, cuando el silencio fue impuesto por la fuerza y la censura fue política de Estado, resulta imposible no trazar paralelismos. Sin equiparar contextos históricos, sí advertimos una preocupación profunda; el debilitamiento de los medios públicos implica también, el debilitamiento de la democracia.

Por eso, como trabajadoras y trabajadores de Radio Nacional Bariloche, volvemos a decirlo con la voz en alto. Defender los medios públicos es defender el derecho de las comunidades a informarse, a expresarse y a existir en el mapa mediático del país.

Y en esa defensa, nos encontramos con una consigna que atraviesa generaciones y sigue vigente: Memoria, Verdad y Justicia. Dictadura, nunca más.

Foto: Marcelo Martínez, Diario Río Negro

lunes, 23 de marzo de 2026

Una orden telefónica desde Buenos Aires dejó sin programación local a LT12 en Paso de los Libres

La mañana del miércoles 18 de marzo no fue una más para los trabajadores de LT12 Radio General Madariaga, en Paso de los Libres. Lo que debía ser el inicio de una jornada habitual terminó convirtiéndose en el comienzo de un conflicto que hoy mantiene en estado de alerta y movilización a toda la planta, en medio de incertidumbre, versiones cruzadas y una marcada ausencia de explicaciones oficiales.

Según reconstruyó la Asociación de Periodistas de Corrientes (APC), ese día los trabajadores de prensa se encontraron con una situación "totalmente anómala": la suspensión de toda la programación local de la emisora AM 840. La medida, aseguran, fue dispuesta de manera arbitraria y comunicada a través de un llamado telefónico desde Buenos Aires, sin ningún tipo de notificación formal, escrita o institucional.

La decisión implicó, de hecho, el cese inmediato de las funciones de periodistas, operadores y demás trabajadores vinculados a la producción local, generando un clima de zozobra dentro de una emisora que emplea a más de 25 personas en la localidad correntina.

Pero la magnitud del conflicto no puede entenderse sin el peso histórico que tiene LT12 en la región. Durante décadas, en un contexto de escasa infraestructura comunicacional, la emisora fue prácticamente el único puente informativo para vastas zonas rurales ubicadas hasta 100 kilómetros a la redonda de Paso de los Libres. Para muchas familias, la radio no solo era una fuente de noticias, sino también una herramienta cotidiana de contacto, integración y pertenencia.

Además, LT12 cumplió un rol clave en la construcción de identidad cultural en la frontera. En un territorio expuesto a la fuerte influencia de los grandes medios brasileños, la emisora se consolidó como una voz propia del sur correntino, sosteniendo contenidos locales y regionales durante más de 74 años de transmisión ininterrumpida en el aire provincial.

Esa historia también estuvo atravesada por dificultades. A lo largo de las décadas, los trabajadores de la radio debieron enfrentar los vaivenes políticos que impactaron en los medios públicos, defendiendo la continuidad de la emisora y sus funciones en distintos contextos.

En ese marco, la situación actual adquiere una dimensión aún más sensible. La sorpresa del miércoles 18 fue tan grande como la falta de respuestas. Ni los mecanismos formales de comunicación de la emisora —propiedad del Estado nacional— fueron utilizados, ni hubo autoridades que pudieran explicar con claridad qué motivó la interrupción del aire local. Incluso quien se desempeña como coordinadora en la radio no pudo brindar precisiones sobre el alcance ni los objetivos de la orden.

Con el correr de las horas, la incertidumbre se transformó en preocupación concreta: la posibilidad de que las fuentes laborales estuvieran en riesgo comenzó a instalarse entre los trabajadores, en un contexto donde el silencio oficial no hacía más que profundizar las dudas.

Las averiguaciones internas tampoco arrojaron resultados claros. De acuerdo con lo expresado por la APC, no hubo respuestas concretas por parte de las autoridades nacionales de la radio, lo que reforzó la percepción de que se trataba de una decisión intempestiva, sin sustento administrativo visible.

El viernes 20 de marzo, lejos de normalizarse la situación, el escenario se mantuvo sin cambios. La programación local continuó suspendida y, en paralelo, se sumó otro elemento que impacta en la dinámica laboral: la falta de pago de horas extras y de jornadas en días feriados. En ese marco, la actividad habitual de la emisora recién se retomaría —al menos en lo formal— el miércoles 26.

Ese mismo viernes, los trabajadores, nucleados en la Asociación de Periodistas de Corrientes, realizaron una asamblea para analizar lo ocurrido y definir los pasos a seguir. Allí dejaron asentado que, pese a la suspensión de la programación, continuaron presentándose en sus puestos de trabajo en los horarios asignados.

Sin embargo, no se les permitió salir al aire. Según detallaron, los operadores no habilitaron la transmisión en cumplimiento de órdenes impartidas telefónicamente por la gerente de Emisoras, Gabriela Mambretti, quien habría dado la instrucción el miércoles 18, pasado el mediodía.

La ausencia de una comunicación oficial por los canales correspondientes fue uno de los puntos más cuestionados por los trabajadores. Consideran que una decisión de tal magnitud, que afecta tanto en lo individual como en lo colectivo, no puede sostenerse únicamente en directivas verbales o mensajes informales.

En paralelo, comenzaron a circular versiones sobre los motivos de la medida. Tras consultas realizadas por los propios trabajadores, se les habría indicado que la decisión de la Dirección de Emisoras respondería a supuestos "malos tratos hacia la coordinadora de programación".

La respuesta del personal fue inmediata y categórica. Rechazaron de plano esas acusaciones y defendieron su desempeño profesional, asegurando que siempre se desarrolló en un marco de responsabilidad, respeto institucional y cumplimiento de las normas laborales vigentes. También remarcaron que en ningún momento se utilizó el espacio radial para agraviar o perjudicar a persona alguna.

Para los trabajadores, la forma en que se adoptó la medida refuerza la idea de que se trata de una decisión "arbitraria, unilateral y carente de sustento formal". Subrayan que, hasta el momento, no existe ninguna notificación escrita, resolución administrativa ni disposición institucional que respalde la suspensión de la programación local.

En ese contexto, el conflicto trasciende lo inmediato. Dentro de la emisora comienza a tomar fuerza una preocupación de fondo: que esta situación sea el inicio de un proceso de vaciamiento de funciones. Un escenario que, advierten, podría derivar en traslados, retiros obligados o incluso despidos.

La combinación de incertidumbre laboral, falta de información oficial y medidas adoptadas sin respaldo documental configura, según la APC, un cuadro de vulnerabilidad para todo el personal de la radio.

Frente a este panorama, la asamblea de trabajadores resolvió avanzar en un reclamo formal ante la Dirección de Emisoras y las autoridades de Radio y Televisión Argentina S.A.U. El objetivo es claro: que se ratifique o rectifique la medida por escrito, detallando sus fundamentos, alcances y consecuencias.

Mientras tanto, la emisora continúa atravesando una situación atípica, con su programación local suspendida y su personal en funciones limitadas, a la espera de definiciones.

A la espera de respuestas por las vías institucionales y administrativas correspondientes, los trabajadores decidieron mantenerse en estado de asamblea permanente. No descartan, además, la posibilidad de impulsar acciones gremiales y legales para resguardar sus derechos laborales y garantizar la continuidad del funcionamiento de la radio.

Lo que comenzó con un llamado telefónico sin mayores explicaciones se convirtió, en pocos días, en un conflicto que no solo pone en discusión la continuidad de una programación histórica en el sur correntino, sino también el futuro de una emisora que, durante más de siete décadas, fue mucho más que un medio: un servicio esencial, una herramienta de integración y una voz propia en la frontera.

Denuncias por recortes, centralización y pérdida de voces federales
Desde la asunción del presidente Javier Milei, el sistema de medios públicos en Argentina atraviesa un proceso de cambios profundos que ha generado preocupación y rechazo en distintos sectores del periodismo. Gremios y trabajadores denuncian una política de recortes, centralización de contenidos y debilitamiento de las estructuras federales de comunicación.

Entre las primeras medidas adoptadas por el Gobierno nacional se encuentra la intervención de la TV Pública y de Radio Nacional Argentina, en el marco de un proceso definido oficialmente como de "reorganización". Según las denuncias, esta intervención implicó la limitación de operaciones, el apagado de redes sociales y sitios web de los medios públicos, y una progresiva concentración de la producción en la ciudad de Buenos Aires.

En febrero de 2024, el Ejecutivo dispuso formalmente la intervención de los medios públicos por el plazo de un año, con el objetivo de elaborar un plan de reformulación, readecuación y acción. Poco después, el 1° de marzo, tras la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, Milei anunció el cierre de la agencia estatal TelAm, una de las principales fuentes informativas del país. La decisión incluyó la interrupción del servicio informativo y la puesta en disponibilidad de la totalidad de su planta de trabajadores.

El impacto de las medidas también se hizo sentir con fuerza en Radio Nacional, una red compuesta por 49 emisoras distribuidas en todo el territorio argentino, que incluye estaciones AM, FM y de onda corta, muchas de ellas con programación y servicios informativos propios. En numerosas localidades —especialmente aquellas sin acceso pleno a internet— estas radios representan el único medio de comunicación capaz de conectar a las comunidades.

Sin embargo, según denuncian trabajadores y gremios, gran parte de la programación local de estas emisoras fue levantada y reemplazada por contenidos producidos en Buenos Aires, particularmente desde la señal de AM 870. Esta decisión, sostienen, profundiza la centralización del sistema, reduce la producción local y debilita el federalismo informativo.

Además, se dispuso la suspensión de horas extras, lo que impacta directamente en la cobertura de noticias, transmisiones deportivas y programas durante fines de semana y feriados. Para los trabajadores, estas medidas no solo implican un ajuste presupuestario, sino también un proceso de vaciamiento que afecta la capacidad de las emisoras para generar contenidos propios.

En este contexto, distintas organizaciones gremiales advirtieron sobre un "silencio informativo" que perjudica tanto a los trabajadores como a las audiencias, al limitar el acceso a una pluralidad de voces y miradas regionales.
Uno de los casos que generó mayor repercusión ocurrió en la provincia de La Pampa, donde la periodista Mariana Cornejo (foto) fue desplazada de la conducción del programa "Rebeldes sin cauce", que se emitía por Radio Nacional Santa Rosa. Tras seis años al frente del ciclo, la profesional fue reubicada en el área de producción bajo el argumento de una reestructuración.

La decisión fue rechazada por el Sindicato de Prensa, que la calificó como arbitraria y la enmarcó en un proceso más amplio. "Este hecho no es aislado. Se da en un preocupante contexto nacional donde se intenta disciplinar el pensamiento y acallar aquellas voces que no se sumen al coro oficialista", señalaron.

En el mismo sentido, advirtieron sobre el rol que deben cumplir los medios públicos en una sociedad democrática. "La radio pública debe ser, por definición, el espacio de la pluralidad, el disenso y la construcción democrática; transformarla en una herramienta de propaganda o censura es un retroceso institucional inaceptable", expresaron.

Asimismo, remarcaron que la invisibilización de trabajadores de prensa no solo vulnera derechos laborales, sino que también impacta de manera directa en el derecho a la información de la ciudadanía. "No hay libertad de expresión posible si el precio por informar con mirada crítica es el silenciamiento", concluyeron.

En este escenario, el proceso de reestructuración de los medios públicos continúa generando tensiones en todo el país, con un eje central en la disputa entre el objetivo oficial de reducir y reorganizar el sistema y las denuncias de trabajadores que advierten sobre un retroceso en el acceso a la información federal y plural.

miércoles, 11 de marzo de 2026

RTS Medios amplía su alcance: ya se ve por TDA en Rosario y transmite sus noticieros en vivo por YouTube

RTS Medios, el canal público de la provincia de Santa Fe, amplió su presencia en nuevas plataformas con dos incorporaciones: el inicio de su transmisión en la Televisión Digital Abierta (TDA) en Rosario y su región, y la emisión en vivo de sus noticieros a través de YouTube. La iniciativa forma parte de una estrategia de convergencia digital orientada a ampliar el alcance de la señal pública santafesina.

La incorporación a la TDA se concretó en el canal 32.2 y fue resultado de un trabajo institucional con la empresa estatal ARSAT, responsable de la infraestructura de televisión digital abierta en el país. De esta manera, la programación de RTS Medios puede recibirse de forma gratuita mediante antena digital en la ciudad de Rosario y localidades cercanas.

En la ciudad de Santa Fe y su área de influencia, el canal ya se emite a través de la señal 29.1 de la TDA, por lo que su llegada a Rosario amplía la cobertura territorial de la emisora pública provincial.

En paralelo, desde el lunes 9 de marzo los tres envíos informativos diarios comenzaron a transmitirse en vivo y en simultáneo a través de la cuenta oficial de YouTube de RTS Medios, lo que permite seguir la programación desde cualquier dispositivo con acceso a internet.

Los noticieros que se emiten en la plataforma digital son Primera edición, de 7 a 9; Edición mediodía, de 12 a 14; y Edición central, de 19 a 20. Con esta incorporación, la señal suma una nueva vía de acceso para sus contenidos informativos y amplía su presencia en distintas pantallas.
Fuente: RTS Medios

sábado, 28 de febrero de 2026

Fuerte recorte en Radio Nacional Esquel: trabajadores cuestionan al gobierno de Milei por la centralización y pérdida de producción local

Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, Radio Nacional atraviesa un proceso sistemático de ajuste y centralización que amenaza el carácter federal y plural del medio público, con recortes de personal, reducción de programación local y alineamiento con la agenda oficial
Las y los trabajadores de LRA9 Radio Nacional Esquel expresaron su preocupación ante los cambios en la programación que comenzarán a regir el lunes 2 de marzo y que implican una marcada reducción de la producción local.

Según detallaron, la nueva grilla contempla una sola hora de programación local por la mañana, un programa provincial en la segunda mañana, algunos espacios por la tarde y apenas dos horas nocturnas. Esto representa, señalaron, un recorte significativo respecto de la histórica producción propia de la emisora.

Además, indicaron que toda la programación adoptará nombres genéricos a nivel nacional, con predominancia de voces de LRA1 Nacional Buenos Aires. De acuerdo al comunicado, esta centralización elimina denominaciones locales y limita la construcción de una identidad artística y cultural propia.

Las y los trabajadores consideraron que estas decisiones afectan el carácter federal de la radio pública, reducen la representación regional y restringen los espacios destinados a reflejar la realidad de la comunidad.

En este contexto, señalaron que desde hace 19 meses no se desarrollan paritarias y que los salarios permanecen congelados, actualmente por debajo de la línea de pobreza. Asimismo, informaron que desde el 1 de septiembre de 2025 la frecuencia FM 88.7 se encuentra fuera del aire por un desperfecto técnico aún no resuelto por las autoridades.

A estas situaciones se suman, agregaron, decisiones anteriores de LRA1, entre ellas:
  • Cierre de las redes sociales propias de cada emisora.
  • Limitación del acceso a la libre redacción de noticias locales en la página web.
  • Suspensión de convenios de emisión con instituciones intermedias y organizaciones sociales de la región.
Finalmente, remarcaron que Radio Nacional Argentina es la red federal de emisoras públicas más importante del país y que su fortaleza radica en la diversidad y en la producción local de cada una de sus 49 estaciones. En ese marco, reafirmaron su compromiso con la audiencia y solicitaron que se revisen estas decisiones para garantizar el carácter federal e identitario que históricamente ha definido a LRA9 Radio Nacional Esquel.

Centralización y ajuste en Radio Nacional: despidos, recortes y alineamiento político debilitan el federalismo y la pluralidad del medio público en todo el país
Desde la asunción del gobierno de Javier Milei se viene desarrollando un proceso sistemático de ajuste y centralización en Radio Nacional, emisora que integra Radio y Televisión Argentina (RTA), actualmente bajo intervención. En ese marco se concretó la no renovación de más de 500 contratos a fines de 2023, posteriores despidos y desvinculación de directores de emisoras provinciales, junto con la implementación de planes de retiros voluntarios. Estas medidas implicaron una fuerte reducción de personal y afectaron de manera directa la producción periodística y cultural en todo el país.

Paralelamente, se levantó gran parte de la programación propia en distintas emisoras del interior. Las FM de cada filial dejaron de producir contenidos locales y fueron obligadas a retransmitir la señal de las FM de Radio Nacional de la ciudad de Buenos Aires, profundizando la centralización y debilitando el histórico carácter federal de la emisora. A esto se suman problemas técnicos y falta de mantenimiento en varias AM, que en algunos casos debieron trasladar su programación a las FM o reducir horarios en vivo, priorizando música o retransmisiones desde la sede central. 

En el plano digital, la situación también refleja la pérdida de pluralidad: la página oficial www.radionacional.com.ar muestra principalmente noticias positivas sobre el gobierno de Milei, con reiteradas imágenes del Presidente y cobertura centrada en legisladores de La Libertad Avanza. 
Este sábado 28 la web imprime una entrevista a la senadora Patricia Bullrich y otra a su esposo, el actor Guillermo Yanco. Este panorama consolida una clara pérdida de pluralismo, diversidad de voces y federalismo, transformando a un medio público que históricamente perteneció a toda la ciudadanía en una plataforma alineada a un sector político específico.

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