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miércoles, 25 de diciembre de 2024

Cuando la censura mata: las redes sociales y la batalla contra la narrativa palestina

Aunque la comunidad internacional aún no ha traducido su solidaridad verbal con los palestinos en acciones significativas, lo mínimo que podemos hacer es darles a los palestinos el pleno derecho de expresar sus opiniones
Por: Ramzy Baroud
La censura en las redes sociales es un fenómeno global, pero la guerra contra las opiniones pro palestinas en las redes sociales representa un tipo diferente de censura, con consecuencias que sólo pueden describirse como nefastas.

Mucho antes de la actual guerra devastadora en Gaza y de la escalada de violencia y represión israelí en la Cisjordania ocupada, las voces palestinas y pro palestinas han sido censuradas.

Algunos remontan la censura a un acuerdo de 2016 que, según el gobierno israelí, buscaba "obligar a las redes sociales a eliminar contenidos que Israel considere incitadores".

Esto se tradujo, casi inmediatamente, en el cierre de miles de cuentas y la prohibición de muchos influyentes en las redes sociales, con la esperanza de frenar las crecientes tendencias pro palestinas en todas las plataformas vinculadas a Meta.

Sin embargo, la guerra en Gaza ha intensificado la censura. En un informe presentado al Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Libertad de Opinión y de Expresión, Human Rights Watch señaló que las restricciones documentadas a la libertad de expresión "socavan los derechos humanos fundamentales a la libertad de expresión y de reunión".

La censura se volvió tan sofisticada que cada vez más involucró a Israel. Una investigación realizada por The Intercept en octubre pasado demostró que Jordan Cutler, un ex alto funcionario israelí que ahora trabaja como jefe de política israelí de Meta, abogó por la censura de las cuentas de Instagram pertenecientes a Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP).

Para garantizar que los «ofensivos» a la sensibilidad israelí fueran eliminados en gran número, Meta comenzó a censurar palabras específicas, considerando así contenidos enteros como ofensivos, racistas y antisemitas.

Pero Meta no fue la única red social involucrada en esta práctica. El 17 de noviembre de 2023, la plataforma X (antes conocida como Twitter) declaró que los usuarios que escribieran términos como "descolonización", "del río al mar" o expresiones similares serían suspendidos.

Un año después, la plataforma de redes sociales Twitch siguió su ejemplo al revisar su "Política de contenido de odio" para incluir "sionista" como un posible insulto.

Estas decisiones, y muchas otras, no sólo afectan directamente la libertad de expresión y de prensa, sino que también confunden las conversaciones racionales con sentimientos antijudíos.

La palabra "genocidio", por ejemplo, no es un insulto, sino un término común, adoptado por numerosos países alrededor del mundo, que acusan a Israel de llevar a cabo actos de genocidio, es decir , la "destrucción sistemática de un grupo de personas debido a su etnia, nacionalidad, religión o raza".

Bajo la presión de muchos países y después de presentar un poderoso caso en La Haya, Sudáfrica logró obligar a la Corte Internacional de Justicia a acusar a Israel de cometer actos de genocidio en la Franja de Gaza en violación de la Convención sobre el Genocidio de 1948.

En otras palabras, esto no es un asunto que Mark Zuckerberg ni ninguna otra empresa de redes sociales deban decidir, basándose en consultas directas con quienes llevan a cabo las matanzas en masa en Gaza.

Lo mismo se aplica al sionismo, un movimiento político ideológicamente situado, que remonta su historia a la Europa del siglo XIX y, por tanto, no a una raza específica ni a un texto religioso.

Aunque muchos están, con razón, indignados por el hecho de que este tipo de censura generalizada y creciente desafía directamente los principios fundamentales de la democracia, el daño real para los palestinos es mucho mayor.

Según un informe de noviembre de 2024 del Centro Social Sada para los Derechos Digitales, el aumento de las violaciones digitales dirigidas contra el contenido palestino no podría llegar en peor momento.

Según la organización, "las plataformas Meta representaron la mayor proporción de violaciones con un 57%, seguidas de TikTok con un 23%". YouTube y X le siguen con un 13 y un 7% respectivamente.

Esta censura, según Sada, incluye el cierre de cuentas de WhatsApp, otra plataforma propiedad de Meta que también está fuertemente controlada.

A diferencia de la mayoría de nosotros, los palestinos de Gaza utilizan estas plataformas para comunicarse entre sí, saber quién está muerto y quién está vivo y para crear conciencia sobre ciertas masacres, que a menudo tienen lugar de forma aislada, especialmente en el norte de la Franja de Gaza.

Respecto del norte de Gaza, Sada Social habló de un «apagón digital» que ha agravado el horror de esa región: hambruna, asesinatos en masa, destrucción de todos los hospitales, etc.

En el caso específico de la censura de las redes sociales en Gaza, literalmente se están perdiendo vidas como resultado de decisiones motivadas políticamente.

Human Rights Watch fue uno de los muchos grupos de derechos humanos que han denunciado sistemáticamente la «censura sistemática» de Meta, especialmente en Facebook e Instagram. Un informe de HRW de diciembre de 2023 identificó los siguientes seis patrones recurrentes de censura: eliminación de contenido, suspensión de cuentas pro palestinas, reducción de la visibilidad, conocida como «banning en la sombra», restricciones a la participación y uso indebido deliberado de políticas sobre discurso de odio y contenido gráfico.

HRW afirmó que la "excesiva dependencia de Meta de herramientas automatizadas para moderar el contenido y la influencia indebida del gobierno sobre la eliminación de contenido" agrava el problema, silenciando narrativas cruciales en un momento en que las comunidades palestinas enfrentan una severa represión y atrocidades.

El peligro de este tipo de censura es múltiple. Es una amenaza directa a una de las libertades más básicas garantizadas por la ley en cualquier sociedad democrática. En el caso de Gaza, la censura adquiere un cariz oscuro y letal, ya que podría marcar la diferencia entre que la gente muera bajo los escombros de sus hogares o reciba ayuda.

Además, una censura de esta magnitud a menudo crea precedentes y a menudo conduce a otras formas de censura que, de hecho, ya se están aplicando contra otras comunidades vulnerables, ya sea a nivel nacional o mundial.

Aunque la comunidad internacional aún no ha traducido su solidaridad verbal con los palestinos en acciones significativas, lo mínimo que podemos hacer es darles a los palestinos el pleno derecho de expresar sus opiniones, compartir su dolor y generar conciencia sobre su difícil situación colectiva. El mundo les debe eso y no se debe permitir que ninguna empresa de redes sociales obstaculice una demanda tan simple y razonable.

Ramzy Baroud es periodista y editor de The Palestine Chronicle. Es autor de seis libros. Su último libro, coeditado con Ilan Pappé, es "Nuestra visión de la liberación: líderes e intelectuales palestinos comprometidos se pronuncian". El Dr. Baroud es investigador principal no residente en el Centro para el Islam y los Asuntos Globales (CIGA). Su sitio web es www.ramzybaroud.net

jueves, 3 de octubre de 2024

Córdoba: La televisión no se rinde entre los consumos mediáticos

El 76,2% mira televisión y es el medio más consumido en sus diferentes versiones: aire, cable y plataformas de contenidos audiovisuales. El streaming no logra eclipsar a la TV. Las redes sociales son la plataforma más elegida para informarse
Por: Lucas Viano lucas.viano@unc.edu.ar
¿Quién dijo que la televisión ha muerto? Al menos para los habitantes de la ciudad de Córdoba está muy viva. El 76,2% de las y los cordobeses mira televisión, con lo cual sigue siendo el medio más consumido.

El dato surge de una encuesta realizada en el marco de un proyecto de investigación financiado por el Observatorio Social Cultural para el Desarrollo Sostenible (OSCDS) dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC. Se titula "Vida cotidiana y tecnologías digitales: tendencias y experiencias etarias en Córdoba".

El estudio encontró que el televisor sigue siendo un aparato muy usado y para diferentes consumos. No sólo se utiliza para ver televisión por aire o por cable, sino también para ver plataformas como Netflix (69,9% elige al televisor como primera opción) e incluso para ver YouTube (50%) y hasta para escuchar música (26%).
La investigación sistemática y cuantitativa se realizó en junio de 2024, con un relevamiento de 600 casos en la ciudad de Córdoba.

Una encuesta similar realizada en 2021, en plena pandemia y cuarentena por el coronavirus, había arrojado que el 87,1% de las y los cordobeses miraba televisión. Si bien se percibe una disminución en su consumo, para los especialistas no es tan marcada como se esperaba.

“No encontramos una presencia tan fuerte del streaming y otros nuevos formatos, como pensábamos. Persiste la vigencia absoluta de la televisión”, asegura Fabiana Martínez, directora del proyecto del que participan investigadores de las facultades de Ciencias de la Comunicación, Lenguas, Psicología, Ciencias Médicas y Ciencias Sociales.

Martínez aclara que este consumo televisivo es muy diferente al broadcasting de la televisión por aire. “El consumo se ha resignificado en la medida que el equipamiento tecnológico acompañó con una gran presencia de pantallas smart, en diferentes lugares del hogar”, señala.

También sorprende el alto nivel de consumo de televisión entre los más jóvenes: en el rango de 13 a 17 años, el porcentaje es del 76% y del 69,9%, entre los 18 y 29 años.

La especialista señala que conviven varios consumos de televisión: el cable para mirar deportes y programas específicos, y el aire para mirar noticieros. Están las plataformas como Netflix para ver series y películas y YouTube para ver videos o escuchar música.

“El televisor, al hacerse smart, permite lógicas de consumo diferenciadas, heterogéneas y que no se excluyen las unas a las otras”, señala Martínez. Con respecto a la frecuencia, el 63,9% mira televisión todos los días. El 70% consume noticieros. El segundo contenido en importancia es el deporte (28%). Le siguen las películas (21,2%) y las series y novelas (16,6%).
Otro rasgo de la TV, que comparte con la radio, es la función de acompañamiento. La gente tiene prendidos estos aparatos de fondo, como un consumo “de compañía”. “Y, posiblemente, quien tiene la tele prendida a la vez está viendo noticias en el celular”, agrega la especialista.

La redes sociales para informarse
El otro gran protagonista de los consumos mediáticos son las redes sociales y allí el aparato por excelencia es el celular.

Ante la pregunta sobre por qué medios se informa más, el 30,8% mencionó las redes sociales. Le siguieron la TV por cable (18,5%), la TV por aire (14,7%), la radio (18,6%) y los sitios de noticias (6,3%).
En tanto, el 44,8% aseguró haber leído algún sitio de noticia/diario por la web en la última semana. El 94,4% lo hizo a través del celular y el 52,4% lo realiza todos los días. Finalmente, más del 95% se toma más un hora para leer noticias desde el celular.

“Si bien las noticias se consumen desde las redes sociales, son los medios hegemónicos, como La Voz del Interior, y todo el grupo Clarín, junto con Cadena 3, los que más aportan contenidos y se impone el contrato de lectura de medios previamente existente. La noticia encapsulada que llega al celular viene todavía con la firma de la institución periodística clásica”, asegura Martínez.

Respecto del tipo de contenidos que consumen, hay dos rasgos muy típicos de Córdoba que destacan al comparar con encuestas nacionales: los cordobeses consumen muchas noticias y muchos deportes.

Whatsapp es la red social más utilizada por los habitantes de la ciudad de Córdoba, con el 57,1%. Le siguen Instagram (20,9%), Facebook (12,6%) y TikTok (4,9%).
¿Para qué usan las redes sociales los habitantes de la ciudad de Cordoba? El 97,6% respondió para mirar publicaciones de otros, tanto amigos, como influencers, políticos etc; el 59,7%, para publicar contenidos propios o comentar otros.

Sólo el 2,8% asegura usar las redes sociales para trabajar y el 32,8% para comunicarse.

El streaming, el gran ausente
El gran ausente del ecosistema mediático de Córdoba es el streaming. Entre los que miran YouTube, su consumo no supera el 2% en ningún caso, ya sean programas como Nadie dice nada, influencers como Coscu o grandes proyectos como Olga.

“No encontramos una presencia tan importante del streaming y otros nuevos formatos. Las plataformas no han llegado a eclipsar el cable ni tampoco a la TV por aire”, asegura Martínez.

Al ser valores tan bajos, es difícil profundizar en las razones de por qué se consumen o no estos formatos. “El streaming es un tipo de formato que apunta a audiencias muy específicas y más bien jóvenes”, señala la especialista.

En relación a las plataformas como Netflix y Youtube, el 46% de las y los cordobeses aseguró mirar contenidos por plataformas on demand en la semana previa a la encuesta. Como era previsible, este consumo es mayor entre la gente joven (70,6% de las personas de 13 a 17 años y 58,4% entre 18 a 29 años).

La plataforma más utilizada es Netflix. El 49,3% la eligió como la primera opción y le sigue YouTube con el 33,3%.

Netflix es una plataforma de películas y series por excelencia por lo que esos son los contenidos más consumidos allí. Pero, ¿qué pasa con YouTube, una plataforma con más variedad?

El 28% la utiliza para escuchar/ver música y el 20% elige YouTube, justamente, por la variedad. Entre los contenidos más consumidos en esta plataforma, además de la música, están los informativos (7%), documentales (6%) y deportes (4%).

El televisor es el aparato preferido para mirar estas plataformas de streaming, elegido por el 69,9% de los encuestados. Sigue el celular con el 22,9%.

Martínez apunta que el estudio es un punto de partida para abrir la discusión y potenciar la reflexión sobre el ecosistema de medios, las prácticas culturales y digitales para orientar y repensar tanto las políticas públicas como las formas de interpelación tecnológicas y mediáticas.

“En una segunda etapa, el análisis de los datos nos permitirá trazar diferencias y especificidades en relación a estudios nacionales e internacionales”, finaliza la especialista.

Ficha técnica
Nombre. Vida cotidiana y tecnologías digitales: tendencias y experiencias etarias en Córdoba.

Tipo. Investigación sistemática y cuantitativa; relevamiento sobre unidades muestrales de análisis, tomadas del universo constituido por habitantes de la ciudad de Córdoba mayores de 13 años.

Tamaño. 600 casos. 53% mujeres; 47% varones; 5 segmentos etarios

Fecha. El relevamiento se realizó entre los días 7 y 11 de junio de 2024.

Margen de error. Confiabilidad del 95,5 y error de muestreo de + ‐ 4,0%.

Fecha de publicación: 3 octubre, 2024
Fuente: UNCiencia

jueves, 11 de abril de 2024

Un influencer deberá hacer tareas comunitarias por violencia de género y hostigamiento contra una periodista en redes sociales

La violencia de género en redes sociales tiene consecuencias. El influencer Manuel Jorge Gorostiaga, también conocido como Danann, deberá realizar 40 horas de tareas comunitarias  y participar de un taller de formación contra la violencia de género por el hostigamiento sistemático en redes sociales por motivos de género contra la periodista Marina Abiuso. Así lo determinó la justicia penal, contravencional y de faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Asimismo, se le prohibió nombrarla por cualquier medio, lo que incluye redes sociales, teléfono, carta, pancarta o incluso a través de terceras personas, como así también el acercamiento o contacto.

El mismo youtuber y tuitero Emanuel Danann fue quien solicitó la probation y se ofreció a cumplir con tareas comunitarias, además de realizar un taller sobre Género y Violencia Intrafamiliar del Programa de Educación en Derechos Humanos, para evitar la elevación a juicio de su causa luego de haber sido recientemente condenado por discriminación.

El hostigamiento sistemático se llevó a cabo a través de redes sociales -fundamentalmente X o Twitter-, desde cuentas de "influencers" o cuentas anónimas con numerosos seguidores, cuya tarea fue replicar el contenido. Manuel Jorge Gorostiaga fue uno de los principales autores de la campaña que tuvo por objeto desacreditar públicamente y silenciar a la periodista, por entonces editora de Género en un canal de noticias, por ser referente de las agendas que promueven la igualdad. A partir de ello comenzó a recibir innumerables amenazas de violación y de muerte.

"Este caso se inserta en un contexto local de una escalada de discursos que incitan a la violencia y a la discriminación hacia periodistas que cubren las agendas de género y diversidad, con el propósito de deslegitimar y silenciar a las principales voceras de estas agendas, generando un profundo deterioro del debate público", sostuvo Amnistía Internacional Argentina, tras conocerla resolución judicial.

Se trata de un problema cada vez más presente, que afecta principalmente a mujeres y diversidades con voz pública. Esta modalidad de violencia se caracteriza por ser continua y sistemática, perdurar en el tiempo indefinidamente, dada la imposibilidad de borrar por completo la huella digital, con consecuencias que pueden ser devastadoras para las personas que la padecen.

Si bien las acciones se iniciaron a través de redes sociales, estas tienen su correlato en la vida pública. Marina Abiuso ha tenido temor de salir a la calle y hablar públicamente, y el hostigamiento sistemático en redes ha afectado su desarrollo profesional, su salud mental y su libertad de expresión. Es por ello que la periodista decidió cerrar su perfil de X y autocensurarse, pese a que las plataformas sociales son un espacio fundamental para difundir y amplificar su trabajo como comunicadora.
En ese sentido, diversas entidades, como la Agencia Nacional de Periodismo y AdEPA, manifestaron públicamente su rechazo al escrache, las acusaciones falsas y el hostigamiento vivido por Marina Abiuso. Asimismo, numerosos organismos de protección internacional de derechos humanos se han pronunciado para condenar las agresiones específicas contra las periodistas mujeres en el ejercicio de su labor, incluidas la discriminación y la violencia por razones de sexo y género, la intimidación y el acoso en Internet o en otros medios; y han interpelado a los Estados sobre la necesidad de abordar las amenazas a las que se enfrentan las periodistas por razón de su género.

"Este precedente contribuye a enviar el mensaje de que la violencia de género en redes no es tolerada. Se deben adoptar medidas reparadoras para que mujeres, niñas y adolescentes del país puedan confiar en la Administración de justicia y se atrevan a denunciar", afirmó Amnistía Internacional Argentina.

La violencia virtual es violencia real 
La violencia y el abuso que viven muchas mujeres periodistas en las redes sociales hace que se autocensuren en sus publicaciones, limiten sus interacciones y, en algunos casos, abandonen la red por completo. Una encuesta que llevó adelante Amnistía Internacional Argentina muestra que el 70% de las mujeres que sufrieron abuso o acoso online hicieron cambios en la forma en que usan las plataformas y el 36% de ellas dejaron de publicar o compartir contenidos que expresaban su posición sobre ciertos temas. Asimismo, disciplina a quienes presencian u observan las consecuencias de haber ensayado la crítica en público, lo que inhibe su reproducción.

Asimismo, un informe de Naciones Unidas da cuenta del impacto de la violencia de género hacia mujeres con voz pública. El 80% limitó su participación en redes sociales; el 40% se autocensuró sobre algún tema de su pertinencia; una de cada tres cambió de puesto laboral y una de cada cuatro fue despedida o no le renovaron el contrato.

La denuncia que realizó Marina Abiuso (y que Amnistía Internacional acompañó el último año) no tiene como objeto buscar límites a la libertad de expresión sino precisamente resguardarlos. El disciplinamiento que estos ataques generan son una afectación en el libre ejercicio profesional y expanden ese temor a otras colegas y activistas con voz pública.

La violencia virtual es violencia real
La Justicia determinó que Emmanuel Danann deberá realizar tareas comunitarias por violencia de género y hostigamiento en redes sociales contra la periodista y entonces editora de género Marina Abiuso

El influencer solicitó la probation para evitar la elevación a juicio de su causa luego de haber sido recientemente condenado por discriminación.

Danann también deberá participar de un taller de formación contra la violencia de género.

Tiene prohibido nombrarla y contactarla por cualquier medio.

Marina sufrió violencia de género en redes sociales, una modalidad de violencia que se caracteriza por ser continua y sistemática.

El hostigamiento online hacia mujeres periodistas tiene un impacto real en sus vidas.

En el caso de Marina afectó su:
  • Seguridad: tuvo miedo de salir a la calle y hablar en público
  • Desarrollo profesional: sufrió desacreditación y silenciamiento
  • Salud mental: fue amenazada de muerte y violación
  • Libertad de expresión: se autocensuró por miedo a represalias
Su denuncia, apoyada por Amnistia Argentina, busca resguardar la libertad de expresión, no limitarla.

El disciplinamiento que estos ataques generan son una afectación en el libre ejercicio profesional y expanden ese temor a otras colegas y activistas con voz pública.

El  Fondo de Población de Naciones Unidas y la Red de Editoras de Género acompañamos a Marina y seguimos trabajando para alcanzar un periodismo libre de acoso y violencias.  
Fuente: RedDeEditorasDeGenero, Amnistía Internacional

domingo, 30 de abril de 2023

Publicidad oficial, democracia y libertad de expresión

Por: Ómar Rincón, orincon61@hotmail.com
Casi siempre, los gobiernos y los empresarios pagan por la alabanza y la genuflexión.
La publicidad es la gasolina de la que viven los medios clásicos, los medios digitales y las plataformas como Google, YouTube y Twitter. No se ha podido encontrar mejor mecanismo de financiamiento para los productores de contenido. Por eso, la publicidad decide la democracia al incidir en la libertad de expresión.

La publicidad debería fomentar la diversidad y pluralidad porque no hay mejor negocio para las empresas y gobiernos que sociedades libres y democráticas que celebran la libertad de competencia y los consumos informados.

Pero casi siempre, los gobiernos y los empresarios pagan por la alabanza y la genuflexión. Esto es censurar la crítica, enaltecer al amo. Y, esto es cada vez, peor en Colombia.

La Encuesta hecha por Cifras y Conceptos para la Flip y el CPB documenta que la pauta oficial, o sea la de los gobiernos, es un instrumento usado para ejercer presión sobre contenidos periodísticos. El 31% de periodistas encuestados confirma que esto ha ocurrido en el último año con la pauta departamental o municipal y sucede en prensa (36%) y medios digitales (32%); algo menos en radio (28%) y en televisión (24%).

Así mismo, el 25 % de los periodistas encuestados ha visto presiones de las empresas privadas sobre lo que publican: medios digitales (30%), prensa (25%), televisión (22%) y radio (20%).

El caso concreto más cínico es el del "alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo", quién gastó 94.600 millones de pesos (unos 20 millones de dólares), en publicidad oficial según informe de la FLIP y Contratopedia Caribe.

Y todo para que en la mayor cantidad de medios y periodistas se "divulgue" el mensaje de "Jaime Pumarejo como protagonista de las noticias". El resultado es eficiente: 98% de la información mediática sobre su gobierno es positiva. Barranquilla, la ciudad maravilla. ¡Mejor imposible! Esto no es nuevo, este fue el estilo del anterior alcalde, Alejandro Char.

Todo se disfraza de content marketing: se hace pasar por noticia lo que es propaganda. Y no solo son los medios pequeños que viven de las limosnas de los gobiernos locales como pasa en casi todo el país, donde el gobernante decide que se informa y cómo a través de la pauta; ese periodismo prepago también se da en medios nacionales, dice el informe.

Lo perverso está en ignorar la realidad caótica de violencia, pobreza y hambre de la ciudad y el abandono de la cultura. Cínico eso de pagar porque digan que él es bello, bonito y maravilloso como si con esa propaganda pagada y que censura la libertad de expresión se solucionara los problemas.

Moraleja: La publicidad en medios, redes y plataformas digitales más que fomentar la libertad de expresión y la democracia, censura y empobrece el debate público.

Y no se ve solución a la vista porque se requiere reglamentar la publicidad gubernamental (y los políticos no quieren) y tener empresarios que pensaran que la libertad de expresión y la crítica son la mejor práctica para sus negocios (y de eso poco en los empresarios). ¡Ay qué problema!
Fuente: Diario El Tiempo

sábado, 20 de agosto de 2022

EE.UU.: Así es como están –y no están– regulados algunos medios de comunicación

Por: Lesley Cosme Torres
Afirmaciones falsas en WhatsApp y Telegram de que la viruela del mono no es un virus real. Propaganda rusa de guerra que llega desde América Latina a los electores hispanos en Estados Unidos. Afirmaciones infundadas de que la redada del FBI en Mar-a-Lago fue ordenada directamente por el presidente Joe Biden.

Dos años después que estallara la polémica por la influencia que tuvo la desinformación en español en las elecciones nacionales, el problema persiste en las redes sociales y en los medios masivos.

Las empresas tecnológicas y el gobierno federal dicen que están tratando de abordar el problema a medida que se acerca otra temporada de elecciones. Pero reconocen que enfrentan una avalancha de información incluso cuando se los exhorta a hacer más para regular el contenido inexacto y manipulado en español, que según algunos legisladores y defensores sigue estando poco normado en las redes sociales y los medios masivos.

“Aunque Facebook y las otras plataformas han estado bajo bastante presión para eliminar y contextualizar la desinformación en sus plataformas, su atención se ha centrado casi por completo en el material en inglés”, dijo Tony Affigne, profesor de Política Hispana en el Providence College. “Así que han permitido que se escape una gran cantidad de desinformación en español”.

Para comprender mejor los últimos esfuerzos para regular el contenido en español, el Miami Herald y el Nuevo Herald buscaron respuestas del gobierno federal y las empresas tecnológicas más grandes del mundo.

Una cosa parece clara: dicen que están haciendo esfuerzos específicos para contrarrestar la desinformación que afecta a las comunidades de habla hispana.
  • La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que trabaja sobre la base de denuncias para revisar la “distorsión de los medios” en radio, televisión, satélite y cable en los 50 estados, nunca ha investigado un caso en español, dijo un vocero al Herald. Pero una agencia federal diferente, la Comisión Federal de Comercio (FTC), está tomando medidas para regular el material que se publica en línea, que según algunos defensores podría ayudar a frenar la desinformación en español.
  • Twitter comenzó a trabajar este mes con la Spanish Language Disinformation Coalition antes de las elecciones intermedias para ayudar a la plataforma a tomar medidas contra las afirmaciones engañosas que disuaden a las personas de participar en el proceso electoral.
  • Los centros electorales de TikTok están disponibles en docenas de idiomas, incluido el español, para brindar acceso a información sobre elecciones y votaciones de BallotReady y la Asociación Nacional de Secretarios de Estado. TikTok, según la compañía, tiene “extrema confianza” en la capacidad de sus moderadores para moderar el material en español.
  • Meta, la empresa matriz de Facebook, se asoció con cinco organizaciones de verificación de datos para identificar, revisar y calificar contenido en español. Cada vez que un verificador de datos califica un contenido como falso, Meta reduce su distribución para que menos personas lo vean. La compañía, propietaria de WhatsApp, también se asoció con Telemundo y Univision para lanzar consejos de verificación de hechos en español en la plataforma, según un vocero de Meta.
“Además de los socios de verificación de datos de habla hispana, tenemos revisores de contenido nativos de habla hispana que se encuentran en Estados Unidos”, dijo un portavoz de Meta, y agregó que esos esfuerzos cuentan con la asistencia de inteligencia artificial que es capaz de aprender jerga, coloquialismos y otros modismos. “El español es uno de los idiomas más comunes que se usan en nuestras plataformas y también es uno de los idiomas con más recursos en lo que respecta a la revisión de contenido”.

Una avalancha de contenido
Desde el comienzo de la pandemia del coronavirus, Meta ha eliminado más de 24 millones de materiales de Facebook e Instagram a nivel mundial. La compañía también eliminó más de 3,000 cuentas, páginas y grupos por infringir “reiteradamente” sus reglas contra la propagación de información errónea sobre el COVID-19 y las vacunas.

En YouTube, aproximadamente una de cada 1,000 vistas involucra contenido que infringe las pautas de la comunidad de la compañía, dijo un portavoz, aunque un análisis interno reciente encontró que 75% de los videos problemáticos se eliminaron de la plataforma antes de obtener más de 10 vistas.

YouTube dice que tiene más de 20,000 personas en todo el mundo, incluidas muchas con experiencia en español, que trabajan para detectar, revisar y eliminar contenido que infringe sus políticas. Google News Initiative, según un portavoz, está trabajando con un grupo de verificación con sede en América Latina llamado LatamChequea para “capacitar a 500 nuevos verificadores de hechos en Argentina, Colombia, México y Perú”.

El alcance de los medios en español
Debido a que tantos hispanos que viven en Estados Unidos confían en las redes sociales como una forma de mantenerse en contacto con sus familiares y amigos en toda la región, esto puede hacerlos más susceptibles a la desinformación en línea. YouTube y Meta siguen siendo los más populares entre los usuarios hispanos en línea, y los hispanos usan WhatsApp más que cualquier otro grupo demográfico en el país.

Los usuarios hispanos de YouTube pasan el doble de tiempo en la plataforma en comparación con los no hispanos, según una investigación de Equis. YouTube también es usado por 85% de los adultos que se identifican como hispanos, un porcentaje mayor que cualquier otro grupo demográfico, según una investigación reciente de Pew Research.

“Podemos ver en nuestras propias familias y comunidades que las personas se ven afectadas”, dijo Affigne, el profesor de Providence College, quien argumentó que los usuarios en Florida y Texas se encuentran entre los más afectados. “La gente dice que vio en Internet que la vacuna COVID-19 tiene microchips, que al presidente Biden se le diagnosticó demencia o que la viruela del mono es un virus que se transmite por el aire. Estas son ideas peligrosas que le están costando la vida a la gente”.

Darren Soto, demócrata del centro de la Florida y miembro del Caucus Hispano del Congreso, dijo que aumentar la moderación en español y la cantidad de personas que monitorean este contenido será clave para las elecciones de 2022.

“No estamos hablando de debates entre voces progresistas y conservadoras, estamos hablando de mentiras peligrosas como quién ganó las elecciones de 2020 o los beneficios para la salud de la vacuna”, dijo Soto. “Todos estos van más allá de los debates tradicionales normales y muchos de ellos son ilegales”.

Presión para hacer más (y menos)
Aún así, los esfuerzos para abordar la desinformación no están exentos de controversia. Los conservadores argumentan que el contenido calificado de desinformación a menudo es simplemente una opinión política impopular entre la izquierda o, en algunos casos, que luego se descubre que es cierta cuando surgen hechos adicionales.

La Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU) también advirtió sobre la extralimitación del gobierno y las redes sociales: “Somos escépticos de que el gobierno arbitre la verdad y la falsedad”, tuiteó la organización después que el Departamento de Seguridad Nacional anunció la creación de una Junta de Control de la Desinformación que se disolvió rápidamente en medio de las críticas.

Es una posición complicada tanto para las empresas de redes sociales como para el gobierno, a los que se les pide simultáneamente que hagan más, y menos.

Los legisladores federales hispanos, por ejemplo, argumentaron en mayo que la desinformación en español está “proliferando” en aplicaciones de mensajería codificada como Telegram. El mes siguiente, los senadores federales Bob Menéndez, Bill Cassidy y Tim Kaine llamaron a Meta, Twitter y Telegram para abordar la propaganda de guerra en español de los medios de comunicación rusos que, según dijeron, se estaba extendiendo desde América Latina a los usuarios de Estados Unidos.

Por ejemplo, RT en Español, el canal en español de la cadena de televisión mundial de Rusia con sede en Moscú, publicó una declaración en video en su página de Facebook, que tiene 18 millones de seguidores, cuestionando los hechos del ataque de junio contra un centro comercial en el centro de Ucrania en medio de la invasión del presidente ruso Vladimir Putin al país vecino.

“Estamos profundamente preocupados por los informes de que las operaciones y el alcance de tales medios solo han aumentado en medio de las acciones de Putin en Ucrania”, escribieron.

Menéndez y el representante federales Tony Cárdenas, demócrata por California, están explorando cuáles serán sus próximos pasos dada la respuesta que han recibido de Meta y la falta de respuesta de Telegram y Signal, dijo un portavoz de Menéndez. El Caucus Hispano del Congreso está tratando de coordinar una reunión con los jefes de estas compañías de redes sociales para ver cuáles serán sus esfuerzos para frenar la desinformación en español.

En muchos sentidos, las plataformas se ven asediadas por la cantidad de material que se publica.

Después del registro en Mar-a-Lago por parte del FBI, personalidades de la radio y los políticos conservadores comenzaron a difundir narrativas en las redes sociales y la radio comparando al FBI con “agencias dela policía secreta en los regímenes autoritarios de América Latina”, un argumento que los expertos legales y los ex fiscales dicen que ignora el estricto proceso legal detrás de la solicitud y autorización de la orden judicial.

En Twitter, Americano Media, un nuevo medio conservador en español de radio satelital, hizo referencia a los comentarios de Fox News por parte de un ejecutivo de la estación, Michael Caputo, afirmando que “No hay diferencia entre el FBI y la KGB. Estamos viviendo en Rusia”.

La Derecha Diario, una publicación argentina de derecha con más de 173,000 seguidores en Twitter, afirmó: “Biden se asustó. Envió al FBI a allanar la casa de Trump en Mar-A-Lago, abrió sus cajas fuertes y le quitó las computadoras”.

Más recientemente, los canales de YouTube de derecha y los centrados en las teorías de conspiración han comenzado a traducir contenido de los medios de comunicación de derecha en inglés en un esfuerzo por difundir la misma información a los hispanos, “exponiéndolos así a narrativas que de otro modo no habrían visto”, según Media Matters, una organización sin fines de lucro de tendencia izquierdista dedicada a combatir la desinformación.

Escepticismo
Evelyn Pérez-Verdía, asesora demócrata con sede en Florida y directora de estrategia de We Are Más, una firma que se enfoca en contrarrestar la desinformación, dijo que las redes sociales deben ser más transparentes sobre los recursos que están dedicando a combatir la desinformación. Ella sigue siendo escéptica de sus esfuerzos.

“Deberían estar trabajando con las personas que ya trabajan en la lucha contra la desinformación en español. Y si lo son, no somos conscientes de ello”, dijo sobre las empresas de tecnología.

En su testimonio ante el Congreso en octubre pasado, la denunciante de Facebook Frances Haugen reveló que el 87% del gasto en desinformación en la plataforma corresponde a contenido en inglés, pero solo alrededor de 9% de los usuarios hablan inglés.

Y durante el apogeo de COVID-19, el grupo activista en línea Avaaz descubrió que los retrasos significativos en la implementación de las políticas contra la desinformación en Facebook dieron como resultado que millones de usuarios vieran “contenido de desinformación dañino” y que la compañía tampoco colocó etiquetas de advertencia en 70% de desinformación en español, frente a 29% en inglés.

El gobierno también enfrenta continuas críticas
Debido a las sensibilidades sobre la Primera Enmienda, y debido a que las afirmaciones de desinformación en los medios deben mostrar que existe una “intención deliberada de distorsionar o engañar a una audiencia”, la FCC rara vez toma medidas sobre el material manipulado, según un portavoz. El último caso investigado fue en 2007 e involucró a una estación de habla inglesa.

“Se están saliendo con la suya con los asesinatos en el aire”, dijo Raúl Martínez, el ex alcalde demócrata de Hialeah y presentador de un programa de entrevistas en YouTube, sobre los presentadores de programas de radio conservadores en español en Miami.

Y aunque la Spanish Language Disinformation Coalition escribió una carta en junio a la FTC para agradecer a la agencia por tomar medidas adicionales para frenar la manipulación de las plataformas de redes sociales, sus directores también dijeron que el problema está lejos de ser resuelto. La FTC está considerando crear una regla que “frenaría las prácticas de seguridad laxas, limitaría los abusos de privacidad y garantizaría que la toma de decisiones algorítmica no resulte en discriminación ilegal”.

Este tipo de acto es necesario porque las plataformas de internet prosperan en función de modelos comerciales que extraen datos para recopilar, distribuir y aprovechar la información personal de los usuarios en sus servicios, dijo la Spanish Language Disinformation Coalition en una carta a la FTC.

“Si bien podemos ver algunos avances de las plataformas en el contenido en inglés, es común que las publicaciones en español que claramente infringen los estándares de la comunidad de la plataforma permanezcan activas durante meses”, escribieron.
Imagen: Rachel Handley, McClatchy
Fuente: El Nuevo Herald 

martes, 19 de julio de 2022

El golpe artero de YouTube a la comunicación alternativa

La plataforma multinacional cerró el canal de la cooperativa La Rastrojera TV, de Misiones. Aduciendo inverificables “infracciones a sus términos de servicios”, Youtube privó a la comunidad usuaria de internet, de un contenido compuesto por más de mil videos que reflejan realidades históricas, sociales y culturales de inconmensurable valor. El caso, convoca a la reflexión en torno a la vulnerabilidad de la comunicación alternativa en un espectro dominado por monstruos multinacionales y la ausencia de políticas concretas para el sector
"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece, así, como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas".
(Rodolfo Walsh, extraído del periódico de la CGT de los Argentinos)
1. Existen múltiples definiciones dentro del espectro de estudios académicos, acerca del concepto Comunicación Alternativa. Más allá de éstas, un rasgo fundamental se forja a partir de una antinomia relativa a la “comunicación hegemónica”, cuya propiedad y gestión ostentan generalmente las minorías dominantes. Es así que aquella “otra comunicación”, se constituye a partir de la presencia de medios que, a su vez, son identificados con diferentes etiquetas, que van desde “comunitarios”, “populares” o simplemente alternativos. Más allá de las nomenclaturas, lo importante es que se trata de proyectos que entienden el proceso comunicacional desde (y hacia) lugares bien distintos a los de los medios hegemónicos o meramente comerciales.

Muchas veces paridos en el seno de organizaciones sociales o de aventuras colectivas sin fines de lucro, los medios de comunicación alternativos se definen a sí mismo a través de valores, vínculos, ideales y proyectos políticos que dan sustento al entramado de contenidos – y propósitos- que éstos proponen a la sociedad. Con esta impronta, todo medio alternativo que se precie de tal, emerge como una contraposición a la oferta del sistema de medios dominante, aportando con sus agendas, sus retóricas y sus prácticas, nuevas interpretaciones y decires ante los sucesos y coyunturas.

“Para hablar de una otra comunicación hay que pensarla indisociada de una comunicación del pueblo, de una comunicación para el pueblo, para que contribuya a la posibilidad de diseñar su propio destino. La comunicación alternativa es popular, con potencial contrahegemónico, o no es alternativa” entiende la Doctora en Ciencias Sociales y ex decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, Florencia Saintout.

En Latinoamérica, explica la Licenciada en Comunicación Social y Magister en Comunicación y Cultura Contemporánea por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), María Segura, “los medios del sector social-comunitario son, desde mediados del siglo XX, una parte esencial del sistema mediático en todos los países de América Latina, en gran medida, porque han acompañado a los movimientos sociales en las críticas condiciones económicas y políticas que atravesaron sus campesinos, pueblos originarios y sectores populares urbanos”.

Puntualmente en Argentina, la mayoría de los medios de comunicación alternativos se encuentran aunados en la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), un espacio que surgió tras un encuentro nacional desarrollado en la provincia de Neuquén en 2004.

La RNMA define a la comunicación “como un proceso de construcción colectiva. Nos construimos desde la horizontalidad y vamos creciendo desde las prácticas comunes que realizamos. La comunicación no es para nosotros una mercancía ni un servicio. La comunicación es un derecho popular y legítimo. La comunicación es un proceso político, social y cultural. Por eso nuestro rol es político, de disputa ideológica ante la imposición del sentido que tiende a naturalizar y legitimar las condiciones de dominación del capitalismo y el patriarcado”.

Hoy en día, la RNMA está compuesta por 29 radios, 11 medios gráficos, 3 televisoras y 2 equipos técnicos/formativos asentados en diferentes puntos del país.

En la provincia de Misiones, el primer medio alternativo en formar parte de la RNMA, fue La Rastrojera TV Comunitaria, un proyecto que sigue vigente e integrando el espacio nacional.

2. La Rastrojera TV es un medio de comunicación audiovisual con formato cooperativo, radicado en la provincia de Misiones desde 2007, cuando comenzó a dar cobertura y acompañamiento a la lucha de las familias afectadas por la represa hidroeléctrica Yacyretá en la región. De aquella experiencia surgió el documental La casa del afectado. A partir de allí, la productora dio rienda a un itinerario de más de 15 años de producciones en la tierra roja. Sus registros, retratan procesos vinculados a problemáticas territoriales, de Pueblos Originarios y Rurales, expresiones culturales y manifestaciones populares diversas.

La tarea del medio, abarca también experiencias de educación audiovisual, que se materializan a través de talleres populares, donde son las propias comunidades involucradas quienes reciben la herramienta para luego, concretar sus propios registros.

A raíz de toda esta actividad, durante años de labor ininterrumpida, La Rastrojera TV realizó más de un millar de trabajos audiovisuales, entre los que se cuentan documentales, micro documentales, co-producciones, programas de televisión, entrevistas, piezas de ficción, videoclips musicales y coberturas periodísticas, entre otros materiales.

En determinado momento, como millones de usuarios de internet, La Rastrojera TV comenzó a volcar estos videos en la plataforma multinacional Youtube. De este modo, el canal de Youtube se fue constituyendo como un archivo ordenador, pero además, como una fuente de acceso directo y de consulta permanente, para usuarixs de todo el mundo.

Hace unos días, sin embargo, Youtube decidió eliminar el canal de La Rastrojera TV, aduciendo infracciones a sus “Lineamientos comunitarios” y manejándose únicamente a través de escuetos correos electrónicos.

“El canal era como una referencia. Cuando difundimos, no decía dónde lo buscamos. El canal de YouTube era la referencia principal, porque ahí estaba todo el material de lo que era para nosotros; lo que representaba La Rastrojera, como productora comunitaria” afirma el realizador Nicolás Amadío, uno de los referentes de la productora.
3. Entre el vasto volumen de los materiales concentrados en el canal que Youtube eliminó, se cuentan producciones de inconmensurable valor testimonial, que dan cuenta de momentos únicos en las luchas populares de la historia reciente de la provincia. La citada “La casa del afectado” por ejemplo, es una radiografía de la resistencia que mantuvieron las familias desalojadas por la Entidad Binacional Yacyretá en numerosos barrios de la ciudad de Posadas, como consecuencia de la represa homónima, instancia que incluye un viaje en tren hasta Buenos Aires, donde éstas familias acamparon para hacer oír su reclamo.

La misma temática, pero desde una perspectiva diferente del problema, fue registrada en el documental Tierra de la Luna, que se centra en las consecuencias sociales y ambientales de Yacyretá.

Encendida resistencia, es otra obra en clave documental, que aborda el proceso de lucha de 27 obreros de una fábrica maderera en el norte provincial misionero. Otro documental, Capitán fantasma, brinda un registro que da cuenta del funcionamiento del servicio de trenes que operó entre Misiones y Buenos Aires desde la óptica de sus pasajeros.

Con lo puesto (2013), es un corto documental enfocado en el caso de desalojos y violencia institucional contra un grupo de familias campesinas en la localidad misionera de San Pedro.

Realizado conjuntamente con la productora Pehuén en 2015, el documental La lucha sigue, verdad y justicia para Mártires López, indaga en los hechos que llevaron a la muerte del dirigente originario Qom, “reivindicando a los que luchan por justicia, soberanía, democracia y los derechos ancestrales de los pueblos originarios, por los que Mártires dio su vida”.

Entre las ficciones producidas por La Rastrojera TV, puede mencionarse a Una pelanca...un cortometraje que surgió como resultado de un taller de cine y video comunitario que que tuvo como destinatarios a vecinas y vecinos del barrio San Miguel, de la ciudad de Oberá, en el marco del “Festival Internacional de cine Oberá en Cortos 2015”. Se trata de una obra en la cual estas familias narran a su modo, las peripecias que viven trabajando en la cosecha manual de yerba mate.

En cuanto al espectro cultural, La Rastrojera TV craneó Revolución en Estéreo, un proyecto aprobado en 2012 por el Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre, en el marco del eje “Fábrica de TV” del Programa Polos Audiovisuales Tecnológicos. La idea era dar visibilidad a artistas musicales de la provincia. El rodaje se realizó durante 2014 y parte del 2015, año en el que finalmente la producción vio la luz a través de la pantalla del estatal Canal 12.

4. “En este canal, que comenzamos en el 2007, y que ha servido para difundir diferentes conflictos luchas, reclamos y producciones comunitarias y culturales, tanto de la provincia como de la región, sabemos que no tiene ningún fin comercial ni lucrativo. Es por esto que lo entendemos como una censura a la democratización de la información y a la libre expresión, lo que nos permite poner en debate sobre cuál es la supuesta libertad que creemos tener en las redes sociales” denunció La Rastrojera TV a través de un comunicado tras el cierre del canal.

Consultado por Variaciones, Nicolás Amadio, expresó que más allá de la apelación que la propia plataforma Youtube ofrece ante el caso de cierres o suspensiones de canales, desde La Rastrojera TV también plantearon el caso en la Defensoría del Público.

Con respecto a las posibles causas que para Youtube hayan sido determinantes para proceder a la medida adoptada, la productora afectada no fue debidamente notificada. Y dentro de los “Lineamientos comunitarios” y otros reglamentos complementarios que establece Youtube, figuran demasiados ítems – muchos de ellos con bastante carga subjetiva –como para adivinar cuál fue el motivo certero para semejante supresión.

Pese a ello, la calificación de censura es, por varios motivos, atinada. Constantemente, Youtube procede al cierre de todo tipo de canales. En algunos casos, se vale de sus códigos y normativas para aplicar censura ideológica. Sin ir tan lejos en el tiempo, en marzo de este año, Youtube cerró el canal de RT en español, con seis millones de subscriptores, por “infringir los términos del servicio”. Era el canal más visto en América Latina y fue clave en distintos conflictos políticos y sociales recientes del continente, dando lugar a lo que la comunicación hegemónica ocultaba o desvirtuaba.

De esta manera, la situación subyacente al cierre del canal de Youtube de La Rastrojera TV, necesariamente abre interrogantes sobre los que tanto los medios de comunicación alternativos, como el propio Estado, deben reflexionar. ¿Qué tipo de relaciones se establecen entre estos “monstruos” digitales y los usuarios? ¿Por qué los medios de comunicación audiovisuales se ven prácticamente obligados –a falta de opciones- a utilizar plataformas como Youtube? ¿De qué manera afecta a la comunicación alternativa audiovisual el fenomenal retraso –o la suspensión total –de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual? ¿Cómo reconoce- o no- Youtube el daño irreparable al patrimonio audiovisual comunitario ocasionado con la clausura de un canal como La Rastrojera TV? ¿Desde qué otras plataformas o soportes podría un medio de comunicación audiovisual y alternativo lograr visibilidad e interacción con su audiencia? ¿Qué tipo de actitud va asumir el Estado a través de los organismos pertinentes ante el caso paradigmático que hoy afecta a La Rastrojera pero que expone la vulnerabilidad de los medios comunitarios ante este tipo de abusos?

La lista de preguntas podría extenderse mucho más. Lo importante, es profundizar en torno a las problemáticas contemporáneas que debilitan a la comunicación y por ende, a las democracias. Esta senda, orienta indefectiblemente la mirada hacia el dispendio de herramientas y políticas públicas que jamás debieron abandonarse, ya que fueron conquistas originadas tras largas luchas.

Lo ocurrido con esta cooperativa audiovisual en la provincia de Misiones, es un indicador claro sobre la naturalización de la avanzada de posiciones dominantes en el espectro comunicacional de orden nacional y transnacional.

miércoles, 12 de enero de 2022

Más de 80 organizaciones piden a YouTube que tome medidas contra la desinformación

Más de 80 organizaciones de verificación de más de 40 países piden que YouTube tome medidas para dejar de ser "uno de los principales canales de desinformación del mundo"

Más de 80 organizaciones profesionales de verificación de hechos de más de 40 países enviaron una carta a la directora general de YouTube Susan Wojcicki el pasado 12 de enero de 2022, en la que la instan a tomar al menos cuatro medidas para que la empresa deje de ser "uno de los principales canales de desinformación del mundo".

Los verificadores de hechos enumeran en su carta varios ejemplos de videos de YouTube de diferentes países que han causado verdaderos daños en la vida real y que, sin embargo, pasaron desapercibidos por las políticas actuales de la empresa. Para la comunidad de verificación de datos, estas son solo algunas pruebas de que las políticas puestas en marcha por YouTube para combatir la desinformación son "insuficientes" y "no funcionan".

Los verificadores de hechos destacaron en su carta que la situación es aún peor en los países no anglófonos y en el sur global, donde las políticas se aplican aún menos.

Las organizaciones de verificación de hechos han solicitado cuatro medidas a la directora general de YouTube:
  • Ejercer una transparencia significativa acerca de cómo viaja la desinformación en la plataforma y divulgar públicamente sus políticas para abordarla.
  • Centrarse en proporcionar el contexto en lugar de eliminar los videos. Esto puede hacerse estableciendo una colaboración significativa y estructurada con organizaciones de verificación de hechos e invirtiendo en su trabajo.
  • Actuar contra los infractores reincidentes que producen contenidos constantemente marcados como desinformación e impedir que sus videos sean recomendados o promocionados por los algoritmos de la empresa.
  • Ampliar estos esfuerzos a las lenguas distintas del inglés y proporcionar datos específicos para los países e idiomas, así como servicios de transcripción eficaces.
Los verificadores de hechos también rechazan los intentos de YouTube de enmarcar el debate como una falsa elección entre borrar o no borrar videos. El grupo le recuerda a la empresa las pruebas disponibles hoy en día que apoyan la eficacia de presentar información adicional con verificación de hechos en lugar de hacer desaparecer los videos. Esta solución, dicen los signatarios de la carta, "preserva la libertad de expresión al tiempo que mitiga los riesgos de daño a la vida, la salud, la seguridad y los procesos democráticos".

En su comunicación a Wojcicki, los signatarios expresaron su voluntad de apoyar a YouTube para poner en práctica esas solicitudes y "hacer de YouTube una plataforma que realmente haga todo lo posible para evitar que la desinformación y la información errónea se conviertan en armas contra sus usuarios y la sociedad en general".

El grupo espera tener una reunión con la directora general de YouTube para discutir las cuestiones planteadas en la carta.

Carta abierta a la CEO de YouTube de los fact-checkers del mundo
Estimada Susan Wojcicki:
Han pasado casi dos años desde que comenzó la pandemia del COVID-19. El mundo ha visto una y otra vez lo destructiva que puede ser la desinformación para la convivencia, la democracia y la salud pública; se han arruinado demasiadas vidas y medios de vida, y demasiadas personas han perdido a seres queridos por culpa de la desinformación.

Como red internacional de organizaciones de verificación, nos dedicamos a observar cómo se difunden las mentiras en Internet, y cada día comprobamos que YouTube es uno de los principales canales de desinformación del mundo. Este es un tema importante y preocupante para nuestra comunidad global de verificadores.

No vemos un esfuerzo real por parte de YouTube a la hora de aplicar políticas que aborden el problema. Por el contrario, YouTube permite que actores sin escrúpulos utilicen su plataforma como un arma para manipular y explotar a otras personas, y para organizarse y recaudar fondos. Las medidas actuales resultan insuficientes. Por esta razón, le instamos a que tome medidas eficaces contra la desinformación y la información errónea, a que elabore una hoja de ruta de intervenciones que mejoren su ecosistema informativo, y a que lo haga de la mano de las organizaciones independientes y apartidistas de verificación.

En el último año hemos visto cómo los grupos negacionistas prosperaban y colaboraban más allá de fronteras, incluyendo un movimiento que comenzó en Alemania, saltó a España y se extendió por América Latina, todo ello a través de YouTube. A la vez, millones de usuarios tenían acceso a vídeos en griego o árabe que les animaban a unirse a boicots contra las vacunas o a tratar las infecciones de COVID-19 usando falsas curas. Aparte de la información falsa relacionada con la pandemia, vídeos de YouTube han estado promoviendo falsos remedios para el cáncer durante años.

En Brasil, la plataforma se ha utilizado para amplificar el discurso de odio contra grupos vulnerables, con mensajes que han llegado a decenas de miles de usuarios. Los procesos electorales tampoco han permanecido al margen: en Filipinas, contenidos falsos con más de 2 millones de visitas que niegan la vulneración de los derechos humanos y la corrupción durante los años de la dictadura de Marcos se han utilizado para mejorar la reputación del hijo del último dictador, uno de los candidatos a las elecciones de 2022. En Taiwán, las últimas elecciones se vieron empañadas por acusaciones infundadas de fraude. El mundo entero también fue testigo de las consecuencias de la desinformación cuando una turba violenta asaltó el Capitolio de los Estados Unidos el pasado año. Desde la víspera de las elecciones presidenciales de EE. UU. hasta el día después, los vídeos de YouTube que apoyaban la narrativa del "fraude" habían tenido más de 33 millones de visualizaciones.

Los ejemplos son demasiados para llevar la cuenta. Muchos de esos vídeos y canales siguen activos a día de hoy y todos se colaron a través de los controles de YouTube, especialmente en los países de habla no inglesa y del Sur global. Nos alegramos de que la compañía haya tomado algunas medidas para tratar de solucionar este problema, pero a tenor de lo que vemos a diario en la plataforma, creemos que estas iniciativas no están funcionando, y YouTube tampoco ha publicado datos de calidad que respalden su eficacia.

Hasta el momento, la compañía ha limitado el debate sobre la desinformación a una falsa dicotomía entre borrar o no borrar contenidos. De este modo, YouTube evita la posibilidad de hacer aquello que realmente funciona: nuestra experiencia como verificadores y la evidencia académica demuestran que dar contexto con información contrastada es más eficaz que eliminar contenidos. Esta alternativa también preserva la libertad de expresión al tiempo que reconoce que aportar esa información adicional puede mitigar los riesgos para la vida, la salud, la seguridad y los procesos democráticos. Y dado que una gran parte de las visualizaciones en YouTube proceden de su propio algoritmo de recomendación, la plataforma también debería asegurarse de no promover activamente la desinformación ni recomendar a los usuarios contenidos procedentes de canales poco fiables.

Teniendo en cuenta todo esto, proponemos algunas soluciones que marcarían una gran diferencia a la hora de reducir la difusión de la desinformación y la información errónea en YouTube.
  1. Un serio compromiso de transparencia con respecto a la desinformación en la plataforma. YouTube debe apoyar la investigación independiente sobre el origen, alcance e impacto de las diferentes campañas de desinformación, y sobre los métodos más eficaces de combatir la información falsa. También debe publicar de forma íntegra su política de moderación respecto de la desinformación y la información errónea, incluyendo el uso de inteligencia artificial y los datos en que esta se basa.
  2. Más allá de eliminar los contenidos que incumplan la ley, YouTube debe centrarse en proporcionar contexto y desmentidos claramente superpuestos en los vídeos o como contenido de vídeo adicional. Eso sólo puede llevarse a cabo mediante una colaboración significativa y estructurada en la que YouTube asuma responsabilidades e invierta sistemáticamente en iniciativas independientes de verificación de hechos que trabajan en todo el mundo para resolver estos problemas.
  3. Actuar contra los desinformadores reincidentes que producen contenidos que se señalan constantemente como desinformación e información errónea, en particular aquellos que monetizan esos contenidos dentro y fuera de la plataforma. En concreto, se trata de impedir que los algoritmos de recomendación promuevan contenidos de esas fuentes de desinformación.
  4. Ampliar los esfuerzos actuales y futuros contra la desinformación y la información errónea en lenguas distintas del inglés, y proporcionar datos específicos por países y lenguas, así como servicios de transcripción que funcionen en cualquier idioma.
Esperamos que usted valore la posibilidad de poner en práctica estas ideas por el bien público y para lograr que YouTube sea una plataforma que realmente ponga todos los medios para evitar que la desinformación y la información errónea se conviertan en armas contra los usuarios y la sociedad en general. Estamos preparados para prestar a YouTube toda la ayuda que necesite en esta tarea. Nos gustaría reunirnos con usted para hablar sobre estos asuntos y encontrar formas que conduzcan a una colaboración eficaz. Esperamos su respuesta a esta propuesta.

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