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domingo, 4 de noviembre de 2007

Stencil: paredes que gritan

Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar
Dejar una marca -un flash efímero- en el sistema nervioso de la ciudad, en las calles: eso es el stencil. Los hacen diseñadores, artistas, algunos grupos, además de stencileros solitarios, casi siempre nocturnos y veloces. Cuando amanece, imágenes y letras están ahí, dando vitalidad a espacios semimuertos: un “no a la minería” en las fábricas fantasmas, un “mi cuerpo es mío” en un muro de iglesia o el chiste microcéntrico que pone a Romanello el casco de Lord Vader.
El stencil es un arte callejero gráfico que, casi siempre, comparte terreno con el graffiti, la pegatina y la intervención urbana, esa heredera rebelde, más nómada y más ciruja, del arte-vivo que apareció en los ‘60s.
Para algunos, hacer pintadas (u otro tipo de ‘street art’) es nada más que una técnica, a base de plantillas, aerosol y ciertos códigos: ponerse creativo, saltar el museo, estampar una pared y punto. No es poco: la imagen se deja a la mirada del otro, el caminante, el ‘flaneur’, el que capta la idea y le abre más sentidos. Algunos son memorables, como “Terminestor” (un Kichner mitad como es, mitad robot, justo esa mitad del ojo...).
Para otros, con estéticas más duras, el stencil es una herramienta marginal, subversiva, bomba visual de escrache, la mayoría de las veces político, áspero y directo: “La policía me lleva por ser pobre/por ser morocho/por ser homosexual...”, frase escrita debajo de unas manos abiertas.
Así, funciona como grito y denuncia contra la discriminación o el racismo, la intolerancia, la estupidez... Quizá, pretende funcionar también como vacuna.
En todo caso, el mensaje primitivo de todo stencilero es éste: “Aquí estoy”, combinado con un “despertate”, dirigido al habitante rutinario, anestesiado y ciego.
Paredes de casas solas u okupadas, bordes de arroyos urbanos, paradas de colectivos, han sido siempre las zonas francas para el stencil rockero y el tag anarco, destinado a morir al día siguiente a manos de un municipal o de un vecino. Hay, sin embargo, ideas que merecen salvarse de amas de casa fanáticas por la “ciudad limpia”: la campaña del amor urbano, del uso consciente del agua, o del cuerpo.
Con el tiempo, estas formas del arte callejero se han ido fusionando para dar más poder, en estética y contenido, a la intervención urbana. Aquí mismo, distintos artistas periféricos están haciendo algo llamado “investigación artística”: una tendencia de la plástica que une arte y compromiso. Va más concreto: estudian cómo hacer arte para que la gente reaccione. Que despierte, pero ya.

Marita, la mejor flor
Marita Castro era una chica de El Algarrobal. Todos los días salía bien temprano de su casa para llegar al trabajo, en una empresa de lácteos lasherina. El 24 de setiembre de 2004 no llegó: un conductor-homicida-anónimo la atropelló y, a sangre fría, la tiró, aún viva, a una zanja cercana.
Imaginemos cómo sigue: la familia organizó marchas, pidió justicia, hubo movidas sospechosas, transas políticas detrás del implicado... silencio.
Sergio Rosas es el artista plástico que, casualmente, conocía a Marita. Él y seis más forman el Grupo Periferia, un colectivo que trabaja desde marzo con una intervención única: “Marita, la mejor flor”. La movida involucra pintadas, afiches, performances, filmaciones y también marchas, dolor y legajos, para sacar el caso del silencio. ¿Qué hicieron? “Ahí, frente a la casa en la que encontraron el cuerpo, stencileamos puertas, colgamos rosas (sus flores preferidas) y buscamos la forma de tatuar la ciudad con el rostro de Marita”, explica Rosas.
Resultado: la causa fue reabierta gracias a un testigo conmovido por esto.

Inter-zonas-rojas
A Carolina Simón, artista visual, le atrajo la idea de trabajar en zonas rojas, ese extraño suburbio céntrico por donde se ingresa a la ciudad. ¿Paisaje? Un hospital colapsado, una terminal nerviosa y un submundo de oficios y comercios que cambian según la hora del día. Tras rastreos y entrevistas a la gente, Carolina optó por ocuparse, con las armas que da el arte, del problema del SIDA.
AMAR (la asociación de meretrices argentinas) la alertó del asunto. Zona roja: prostitución, abandono, peligro. El mensaje de Carolina iba a ser claro: “cuidate, no entrés al hospital”.
Entonces allí, en pleno 2006 y tras el paro sanitario, puso en las rejas del Central una tela-sábana stencileada y colgó 4.000 preservativos embolsados para que la gente los llevara. Hizo contacto con madres preocupadas, chicos tímidos, hombres recelosos. Terminaron llevándose hasta la sábana. “Es lo bueno de la intervención: nunca sabés lo que va a pasar con la gente”.

Material Girl
El año pasado apareció en las paredes céntricas un stencil entre provocador y pop: “Chica material”. Aunque se pintó en iglesias y otros lugares sensibles, la idea pasaba más por la temática femenina que por el ataque anticatólico. Igual: todo stencilero sabe que el lugar que se elige para la pintada es un 50% de su sentido.
Ahora, AM (nick de la artista) está en una nueva campaña de tipo feminista: “Rebelate tonta”. Es una combinación de stickers con dibujo de labios y de letras con esa arenga. “La idea es que las chicas piensen en algo más”, dice AM. ¿Algo más que qué? Que lo típico. Lo que les enseña la norma, la institución, la tele: pintarse bien, vestirse bien, casarse bien, no zarparse, no opinar, no no no. Rebelate tonta.

A la pared
Contra las personas que sólo ven el stencil como mugre o vandalismo, el mensaje es éste: tómese un segundo, mírelo, léalo, comprenda. Sí, hay mucho de obscenidad e insulto futbolero en las paredes pero también hay ingenio, vitalidad e inteligencia.
Y hay gente atinada que los hace, quizá, porque no tiene otros medios para poder intentar algo bueno por el mundo, tan desastroso como está. Entonces: si no hay plata para publicar revistas, si no hay forma de entrar a las pantallas, si no pasa nada y sigue ese eterno blanqueo que es más bien un gris corrupto, cómplice del silencio...Si no hay cómo, entonces: a stencilear.

Breve cronología
1840. El eco-vándalo Domingo F. Sarmiento inscribe su famoso “Las ideas no se matan”, en francés, en una roca de la Cordillera de los Andes, camino a su exilio chileno.
1930/40. Se impone el stencil entre grupos de activistas políticos de izquierda.
1950. “Con tiza y con carbón, las mujeres de Perón”.
Fines de los ‘60. Apenas muerto el Che, aparecen los primeros stencils en base al popular retrato hecho por Korda.
1970. Se desarrolla la tecnología del aerosol envasado.
‘90. El grupo HIJOS incorpora el stencil a sus herramientas de “escrache” contra la impunidad social.
1995. Muchas plantillas de stencil se empiezan a bajar directamente de la red.
2000. Explosión del stencil. En Buenos aires: Grupo Escombros, Doma, Vómito attack, EMM, Los martes miento, Paraguaian Tropic, etc
2004-2006. En Mendoza aparecen stencils con la cara de Cobos en una Mendobús (campaña independiente contra el aumento del boleto). También misiles cayendo sobre un libro (campaña independiente en apoyo a la lucha docente).
2007. En Mendoza se empieza a ver la campaña de amor urbano: “cruza el amor” y la feminista: “rebelate tonta”
El stencil “Material girl” de AM es seleccionado por el MACRO (Museo de Arte Contemporáneo de Rosario).
Las intervenciones “La mejor flor”, “Inter-zonas-rojas” y otras más, viajan al MAC (Museo Contemporáneo de Chile).

Imágenes:
1.- Humor político que yuxtapone la cara de Néstor y el ícono del cine apocalíptico.
2.- Plena intervención urbana: el “Grupo Periferia” stencilea la cara de Marita Castro en el lugar donde fue hallada sin vida. Justicia, piden los graffitis.
3.- El primer stencil mendocino que ingresa a un museo, el MACRO (Rosario)
4.- Típico del pop: una Gioconda sexy y callejera, fuera del museo.


Fuente: Diario Los Andes

viernes, 21 de septiembre de 2007

Las Madres construyen viviendas en Neuquén

Primera experiencia de su tipo en la región. Se hace en un loteo social de Toma Norte.
La Fundación Madres de Plaza de Mayo construye en un loteo social de Toma Norte el prototipo de una vivienda idéntica a las que se levantan en Ciudad Oculta, Los Piletones y Villa 15 en Buenos Aires. Su desembarco es producto de un convenio suscripto con la municipalidad de Neuquén, que tiene el propósito de llevar adelante esta experiencia en loteos destinados a familias sin recursos.
Las casas de poliestireno expandido ignífugo son de buena calidad y terminación, menor costo que una vivienda tradicional y tienen la ventaja de construirse en la cuarta parte de tiempo. Otra ventaja reside en que los beneficiarios reciben capacitación, aprenden los secretos de este sistema constructivo no tradicional y se incorporan al trabajo formal. La idea del municipio es resolver en menos años el problema de déficit de la vivienda, un tema en el que está embarcado con planes nacionales de construcción habitual.
Esta es la primera vez que la Fundación Madres de Plaza de Mayo desembarca en el interior del país con profesionales y beneficiarios, en este caso de Los Piletones, devenidos en expertos en esta modalidad constructiva.
Al mismo tiempo que la delegación construye las instalaciones, cuatro mujeres y dos hombres desocupados de barrios neuquinos trabajan a la par: ellos también se transformarán en docentes y efectores multiplicadores de este programa con el apoyo del gobierno municipal.
En apenas dos días fue cimentada la platea y levantadas las paredes con paneles de poliestireno expandido incombustible, envueltos en un doble malla de acero revocados con concreto. Una pintura para exteriores dará el acabado final a la edificación que oficiará en pocos días como salón de usos comunitarios.
El convenio para desarrollar el proyecto fue suscripto por Hebe de Bonafini y el intendente Horacio Quiroga, y mantenido en reserva hasta el desembarco de la Fundación en Neuquén.
Todo comenzó a principios de 2007 cuando el presidente del Concejo, Martín Farizano (hoy candidato a intendente) se enteró de que se estaba realizando esta experiencia en Ciudad Oculta. Tomó contacto con la Fundación y acordó un encuentro.
"Quedamos muy impactados, no sólo por la calidad de la construcción sino por cómo funcionaba el grupo humano... hombres y mujeres trabajando con eficiencia en un sistema no tradicional, generando una transformación social muy importante", explicó ahora entusiasmado por "este reto de generar oportunidades a las familias más vulnerables". Fue así cómo se iniciaron las gestiones para trasladar este plan a Neuquén con luz verde del intendente Quiroga y se formalizó el convenio, el 29 de marzo.

"La idea es aprovechar la construcción de esta vivienda para capacitar a un grupo de trabajo en Neuquén", explicó el subsecretario de Vivienda y Tierras Fiscales, Carlos Di Camillo.
En el convenio, la Fundación Madres de Plaza de Mayo reconoce que este proyecto es "viable en Neuquén" porque el municipio tiene "voluntad" de erradicar el severo déficit habitacional y viene trabajando con este objetivo.
Descuenta que este proyecto generará "expectativas de organización comunitaria".

Fuente: Diario Río Negro

miércoles, 22 de agosto de 2007

Joaquín Penina y La Vigil...

El viernes 17 se presentó en la Feria del Libro de Rosario el libro “El Fusilamiento de Penina”.
¿Quién fue Penina? sobre el escribió Osvaldo Bayer:

Los argentinos tenemos demasiadas cobardías históricas. Por ejemplo esto: llego a Cataluña y me entregan una nota de El País nada menos que sobre Joaquín Penina. El primer fusilado por nuestro dictador Uriburu, el 10 de septiembre de 1930, en Rosario. Cuando ese día todos huyeron y los milicos golpistas llegaron desfilando, el obrero Joaquín Penina, libertario, imprimió volantes en Rosario llamando a la resistencia contra el golpe. Y no sólo eso, sino que salió a la calle para repartir esos volantes. Mientras el presidente Yrigoyen se rendía ante el 7 de Infantería de La Plata, el obrero Penina daba la cara por la Libertad. Fue detenido y fusilado por el Ejército Argentino y por la cobardía de sus llamados demócratas.
Me informan que aquí, en Barcelona, se va a reimprimir el libro del rosarino Aldo Oliva, que es una biografía del primer fusilado por Uriburu. La reimpresión del libro va a ser financiada por la alcaidía del pueblo catalán de Gironella, donde nació el héroe del pueblo.
Lo esperpéntico de los argentinos es que jamás se hizo justicia con el obrero español fusilado por el dictador argentino y no sólo eso sino que le hemos hecho un monumento al fusilador en Balcarce. Sí, un monumento al autor del primer golpe militar, al traidor de la democracia. Una vergüenza argentina. Los gobiernos radicales y peronistas siempre miraron para otro lado. Y el monumento está ahí. Ciudadanos de Mar del Plata han iniciado una acción para terminar con esa vergüenza. La democracia argentina debería pagar su deuda con el obrero Joaquín Penina y levantar un busto a él en las barrancas del Saladillo, donde fue fusilado. Un humilde obrero español que había dado su vida por la libertad argentina. Un hijo del pueblo. Un catalán nacido en Gironella, tierras catalanas, más argentino que todos los militares golpistas y que los “demócratas” que huyeron ante el primer ruido de las botas.

Volviendo a la presentación, la misma estuvo a cargo de Antonio Oliva, hijo del autor , y Florencia Rovetto, Integrante de la Plataforma Argentina contra la Impunidad de Barcelona. Esto dijo Antonio:


Natalia García, de la Asamblea de socios por la recuperación de la Biblioteca Popular Vigil, leyó en el final partes del siguiente texto:

"Al reflexionar sobre qué comunicar en esta oportunidad tan especial, entendimos que era importante presentarles el contexto histórico, material simbólico, desde el cual surge “El Fusilamiento de Penina”; y al decir “surge” ya estamos haciendo uso de una expresión seudo histórica; en realidad, cabría decir que hablaremos del contexto histórico donde ocurre el “nacimiento interrumpido” del libro de Aldo Oliva.
Ahora bien, desarrollar la historia de la Biblioteca Popular C.C. Vigil no es una tarea fácil; y a mí entender se pueden señalar dos aspectos que hacen a esta complejidad:
I. El primero es poder lograr una síntesis que de cuenta de su significado como institución emblemática en sus facetas educativas, sociales y culturales inéditas en América Latina. Y Para resolver esta cuestión sólo se necesita una cosa: “tiempo”; a falta de éste, solo queda aclarar que en esta ocasión focalizaremos un aspecto de su amplia, rica y diversa biografía institucional: la producción de libros, es decir la “Editorial Biblioteca”.
II. El otro aspecto siempre presente en el caso de la Biblioteca Vigil, radica en explicar con claridad “cual es” y “donde encontrar” el punto que articula a sujetos tan “simples”, “cotidianos”, “comunes” con una obra de esta talla.
En este sentido, quizá quienes no construimos una identidad y subjetividad atravesadas por las especiales características de las décadas del 60/70, seamos un poco renuentes a asimilarla como un producto de la cultura popular sin intermediarios; léase Estado, ONG, Agencia X de ayuda internacional, etc. Como sea, siempre me siento en la necesidad de destacar y repetir que la Vigil, en principio, fue la creación de un grupo de personas “ordinarias” que actuaron de forma “extraordinaria”.
La Editorial Biblioteca se inauguró en 1966. Rubén Naranjo fue su Director, quien estuvo acompañado en su tarea por Jorge Riestra y Rodolfo Vinaqua en su rol de asesores literarios.
Algunos números que dimensionan aquella experiencia: en 10 años se publicaron más de 90 títulos, con una tirada superior a los 2.000.000 de ejemplares, de los cuales un 1.200.000 se destinó a donaciones efectuadas a escuelas, a bibliotecas y a los adquirientes de las rifas que, durante un año, recibieron en sus domicilios, sin cargo alguno, un libro especialmente preparado de acuerdo a un plan destinado a desarrollar el hábito de la lectura.
Respecto de sus colecciones, podemos nombrar:
  • Obras realizadas por docentes y para docentes llamadas “Praxis” y “Pedagogía”; quienes oficiaron como verdaderos investigadores en diferentes temáticas de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
  • La colección Apuntes dirigidas a los padres mediante pequeños libros que trataban problemas afligentes en sectores populares: encontramos títulos como “El repetidor de grado”, “La dislexia”, “Los juguetes y su vinculación con las etapas evolutivas del niño”. Éstos se ofrecían cada treinta días, en los quioscos de la ciudad, a un precio equivalente al de un atado de cigarrillos.
  • También se dedicó atención a la creación de ficción, publicando autores consagrados y noveles. En la colección “Homenaje” se incluyó la obra completa de Juan L. Ortiz, en tres tomos, bajo el título “En el aura del Sauce” y una selección efectuada por José Pedroni de su propia obra, en dos tomos.
  • El catálogo se enriqueció con dos obras enciclopédicas: “Santa Fe, el Paisaje y los Hombres” y “Paraná: el Pariente del Mar”, cada una de ellas con más de 400 páginas y gran cantidad de reproducciones en negro y color, que ilustraban los textos preparados por especialistas en diversas áreas. En estos libros se desarrollaba un programa que comprende la historia, la geografía, la fauna, la flora, la vida cultural y educativa, la economía, los servicios esenciales, entre otros aspectos de la dilatada zona geográfica, el Litoral Argentino, en la cual la institución tuvo presencia por las distintas actividades culturales y asistenciales emprendidas.
  • Las dos obras citadas formaban parte de la colección “Imagen” que se inauguró con un primer libro dedicado a Rosario, con cien vistas fotográficas de la ciudad contemporánea; y una última obra enciclopédica, “Cuyo, una respuesta al desierto”, que en unas 800 páginas y 400 fotografías refería el pasado y el presente de las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis. Esta obra, terminada y preparada para su impresión, quedó en la caja fuerte de la Biblioteca cuando se produjo la intervención militar, desconociéndose desde entonces su destino final.
  • El texto que hoy nos convoca era parte de la colección “Testimonios”, dirigida por Rafael Ielpi, donde además se editaron “La década infame” de Norberto Galazo, “La ‘revolución’ de Uriburu” de Gladis Anega; “Los levantamientos de la década infame” de Ma. Luisa Arocena y “El grupo FORJA” de Graciela D’Angelo.
Muchas otras y variadas colecciones constituyeron esta verdadera producción y circulación democrática del conocimiento. Para conocerla en profundidad y de acuerdo a las características de cada etapa, podemos recomendar el capítulo XI del Tomo III “Dictadura y Educación: los textos escolares en la historia argentina reciente” con la dirección de la Dra. Carolina Kaufmann. En el mismo, los propios Rubén Naranjo y Raúl Frutos, reflexionan sobre las motivaciones institucionales y características inéditas de aquella Editorial.
No obstante, con lo dicho hasta aquí (injustamente breve, por cierto), podemos comentar que aquella editorial tenía una especial política de producción observable en el respeto a sus autores, a sus lectores, en la apertura hacia un abanico de posibilidades a distintos públicos sin por ello ir en desmedro de la calidad del conocimiento; el rescate de autores locales y la posibilidad de instalarlos en el ámbito de la cultura nacional; el impulso hacia trabajos de investigación no explorados por entonces; el cuidado del proceso en su conjunto (desde un original en mano hasta el momento de su impresión); el pago riguroso de los derechos de autor; la organización posterior de las presentaciones de los libros en distintos ámbitos del país y la capacidad de trabajo conjunta de intelectuales y obreros abocados hacia un mismo proyecto sociocultural.
Hablar de la Editorial Biblioteca es interesante por cuanto no permite mostrar como aquellos actores institucionales pudieron comprender que no sólo debían dar lo que “no había”, sino que los logros de sus esfuerzos podían alcanzar lo que no había y lo mejor; y entonces se abandona la clásica concepción del “sobro” para las clases desposeídas, para abrazar la idea de que la calidad, la innovación, la avanzada y todos los atrevimientos pensados, no eran exclusivos de los sujetos con poder adquisitivo.
Nos gusta pensar que Vigil fue ante todo una institución inteligente: porque tuvo oídos atentos a las demandas de sus socios, tuvo manos solidarias que la edificaron, busco mentes talentosas que idearon con técnica y profesión aquellas tareas que ignoraban. Supo construir en función de las necesidades de la cultura popular, pero muchas veces, arrebatando elementos propios de la cultura hegemónica y resignificando su sentido. Supo encontrar ese temible espacio de libertad para enseñar y aprender, espacio de dudas comprendido entre las currículas oficiales y los principios ideológicos siempre latentes en toda relación educativa. Entendió cuales eran sus objetivos, en la medida en que entendió su contexto. Fue una institución subversiva y peligrosa: subvertía día a día el curso de las cosas para cientos de familias y era peligrosa en la medida en que desocultaba las inmensas capacidades colectivas.
Como muchos de ustedes saben, y en palabras de Rubén, la intervención cívico-militar en Vigil tuvo un trato preferencial hacia los libros: “No quedó uno solo en el depósito que contenía más 60.000 volúmenes”.
El saqueo y la destrucción fueron sistemáticos y planificados, o dicho desde la perspectiva que plantea Hernán Invernizzi, la intervención sobre Vigil fue un aspecto estratégico de un proyecto global, ya que “el régimen desarrolla una estrategia de represión, control y producción cultural de alcance nacional”. Esto puede observarse claramente al historizar el período intervencionista: desarticuló la organización institucional; persiguió y encarceló a sus dirigentes; asumió las funciones de la Asamblea de Socios; abortó la unidad del sistema educativo cerrando numerosos cursos y escuelas; cesanteó a la mayor parte de los empleados y docentes; interrumpió prestaciones esenciales y finalmente vendió los inmuebles más importantes a la Provincia de Santa Fe.
No obstante, estas acciones intervencionistas que ya son parte de la historiografía de la región, representan una serie de objetivos iniciales e inmediatos que en conjunto forman parte del momento de destrucción material y simbólica de la institución.
Más allá de éstos, y considerando un período de 30 años transcurridos que permite revisar la mirada sobre el pasado reciente, hoy entendemos que la Dictadura pretendía el logro de otros objetivos, menos inmediatos pero sí perennes, y que ya no guardan una relación directa con, como decíamos antes, el momento de destrucción, sino de construcción; esto es, la construcción del olvido y la desidia colectiva frente a la devastación.
Es decir, hay una primera etapa de ocupación, saqueo y destrucción que necesita ser reparada; pero esta convive con otro momento que podríamos definir como un proceso de alteración sustancial de valores políticos y sociales que Vigil representara por entonces: democracia participativa, solidaridad y ayuda mutua, diversidad en las posiciones políticas, igualdad de oportunidades, educación de excelencia y permanente sin distinción de clase, vanguardia pedagógica.
En síntesis, para la dictadura era indispensable enrarecer su identidad y su recuerdo, el logro del olvido y la desidia colectiva fue el punto neurálgico y el desafío más complejo para la intervención liquidadora. Nos atrevemos a decir que en ello el régimen fracasa, puesto que los pueblos intentarán, generación tras generación conservar aquellas historias que devienen en identidad. En este punto, la Asamblea por la recuperación de la Vigil representa el quiebre más evidente de los silencios pretendidos por el proceso militar en el campo de la cultura ¿Cómo se entiende lo anterior?... La obra de Vigil fue para importante en la construcción de la subjetividad de una generación, la otrora niñez y juventud que naciera y se desarrollara en la Vigil pujante de los años 60’ y 70’, es la generación que hoy pelea por su memoria y su justicia; pero contagiando también a nuevos sujetos que no atravesaron su experiencia, pero que sin embargo, la de aquellos es lo suficientemente intensa como para apropiarla y continuarla, ya sea, participando en la lucha por su recuperación, investigando su historia y fundamentalmente, ahora si, en esta mixtura generacional, ensayando proyectos sociales, culturales y educativos en respuesta a un nuevo momento histórico.
Por otro lado, es sugerente observar como han coincidido en el mismo año (2003) la aparición del libro “desaparecido” de Aldo Oliva y esta Asamblea, casi como si hubiera prescripto un tiempo reservado a lo privado, íntimo y subjetivo para iniciar otro ya de carácter público, compartido y colectivo; ambos “salen a la luz”. Y aquí me interesa destacar una reflexión de una autor llamado J. Hausson, (1996) quien escribe “Los Contrabandistas de la Memoria”; una de las ideas centrales de su texto es que sólo podemos transmitir aquello que por alguna razón nos ha perturbado; Hassoun dice “cuando los pueblos son sometidos a conmociones más o menos profundas, también se está inaugurando un nuevo proceso de próximas transferencias” (esto que hacemos aquí y ahora, o el libro circulando públicamente). Es decir que no se transmite lo que se quiere y cuando quiere, sino que la memoria también tiene sus prescripciones para ser; y estas serán en última instancia un estado de profunda perturbación interior.
Finalmente, todo ello apunta a mí entender a lo que algunos llaman la “construcción del desocultamiento”, es decir, producir la observancia pública de lo escondido y evidenciar la impunidad del encubrimiento frente a un crimen físico y/o simbólico.
Para nosotros, construir el desocultamiento tiene que ver con la capacidad de hacer/nos nuevas preguntas y exhibirlas públicamente a:
  • quienes organizan la agenda diaria con sus contenidos y tiempos
  • políticos en materia de DD.HH.
  • a los ámbitos académicos que ahora evidencian un mayor interés acerca
  • del pasado reciente
  • a los vecinos de la institución, a toda la ciudad
  • y desde ya, a la justicia; deseamos que esta causa emblemática, permita
  • a quienes tienen la decisión política (pero también a toda la ciudadanía)
  • reflexionar sobre la necesidad de crear políticas de recuperación y reparación
  • frente a los crímenes culturales."

Autora: Natalia García, Asamblea de socios por la recuperación de la Biblioteca Popular Vigil

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