jueves, 5 de diciembre de 2002

Sobre La Cazadora

Por: Sonia Tessa
Me convocaron para hablar de periodismo y género, y supongo que la invitación se debe al suplemento La Cazadora, que edité en El Ciudadano entre julio y noviembre de 1999. Aún hoy, mirando aquellas ediciones, siento una mezcla de orgullo por el fruto de nuestro esfuerzo con una dosis de autocrítica. Uno de los factores determinantes en ese sentido fue que el suplemento lo hacíamos en los ratos libres del trabajo cotidiano como periodistas de la sección Ciudad, y no le podíamos dedicar el tiempo que necesitábamos.

¿Por qué nació La Cazadora? En principio, fue la inquietud de un grupo de periodistas que sentíamos la necesidad de encontrar nuestro lugar en la redacción. Trabajar en El Ciudadano era apasionante. Estábamos convencidos de que queríamos hacer buen periodismo, nos habíamos apropiado de ese proyecto hasta que la realidad nos dio un masazo en la cabeza, cuando fue fusionado con el diario La Capital.

Lo cierto es que esa redacción, como todas, era muy sexista, machista. Eramos varias mujeres, pero los viernes a la noche los varones de la sección Ciudad se juntaban para comer, como una secta. Escribíamos todos los días, armábamos la sección a la par, pero la palabra de los hombres tenía otro valor, no siempre en el papel escrito, pero sí en las relaciones internas de la redacción.

Les sorprenderá que cuente cómo a partir de una sensación interna de discriminación se armó el proyecto de La Cazadora. No sería justa si negara que las cuatro periodistas que soñamos con ese proyecto siempre encontrábamos la mirada de género para abordar las notas, y no sólo las notas sobre mujeres. Eso fue antes, o más bien el sustrato, para impulsar el suplemento.

A partir de la convicción de que teníamos algo para decir, como mujeres, sobre los temas que todos los días nos convocaban para escribir sobre mujeres, empezamos a concebir aquel proyecto. Queríamos un espacio para poner el foco en temas que habitualmente no eran noticia, y que los jefes desechaban porque la mirada de género no siempre significaba un aporte periodístico para el cuerpo del diario. Queríamos hablar sobre temas que afectaban a la sociedad, pero sobre todo a las mujeres, y hacerlo desde la perspectiva de género que en algunas era intuitiva, y en otras respondía a una mayor formación. Quisimos tomar nuestra palabra y presentamos la idea del suplemento, en un momento en que el diario se planteó la expansión a partir de diversificar su oferta. Como muchas otras cosas, El Ciudadano no sostuvo esa política más que algunos meses, y por eso la salida independiente del suplemento tuvo tan corta vida.

La primera idea era llamar La Ciudadana al suplemento, pero el entonces jefe de redacción respondió que era imposible, que él no podía sectorizar así el nombre del diario, porque "El Ciudadano es para todos". Sin saberlo entonces, mucho más consciente después, Raúl Rey hacía gala de su visión sexista. Ahí empezamos la búsqueda de un nombre, y llegamos a la figura de Diana, la Cazadora, la diosa grecolatina de la luna, los bosques y la caza. Pese a la decepción inicial, creo que el nuevo nombre hizo honor a la búsqueda que emprendíamos. Estaba fundamentado en el editorial que escribí en el primer número del suplemento. Ahora puedo verlo marcado por inquietudes personales, pero les confieso que todavía me parece válido, aunque hoy, seguro, lo escribiría distinto.

En aquel editorial hablaba de Diana Cazadora como la mujer en busca, de aquella que no sólo debe, y quiere, procurar su sustento, sino que también se lanza en la búsqueda de su deseo, con todas las armas a su alcance.

Y además, planteaba como declaración de principios que "La Cazadora es la inteligencia transformadora al servicio de aquella intención que no por muy formulada está vaciada de contenido: hacer que el mundo sea más vivible, exigir la justicia cuando algo nos parece injusto, poner la flecha en el corazón de aquello que nos importa y hacerlo siempre, como mujeres, sin dejar de lado ­como podríamos-- el amor y el deseo, la pasión y los miedos".

Hablar de género es hablar sobre todo de la asimetría de oportunidades. Y acá se imbrica el compromiso de mi práctica profesional, el único que siempre asumí, con los desprotegidos, las víctimas del sistema, las personas que no tuvieron oportunidad de crecer, de desarrollarse. Ese compromiso me llevó de cabeza a cuestiones de género. Porque siempre las mujeres somos más pobres, más explotadas, menos escuchadas. Porque somos más discriminadas en el mercado laboral, porque cumplimos una doble jornada laboral invisible, que no reconocen el Estado ni la familia. Porque el Estado nos condena si decidimos sobre nuestros cuerpos, con su máxima expresión de la penalización del aborto. Porque las reivindicaciones de género se licuan en otros discursos sociales.

Pero para mí, las preocupaciones de género siempre fueron más intuitivas, y ahora, cuando leo sobre el tema encuentro por lo general expresiones que confirman esas intuiciones. Diría que, pese a haber escrito muchísimas notas abordadas desde el género antes de La Cazadora, la reflexión sobre el tema comenzó para mí con este suplemento.

El proceso de elaboración fue complejo, con el invalorable aporte del entonces editor general del diario, Pedro Cantini. Definimos las secciones, con una nota central sobre un tema de género, o la mirada femenina sobre un tema de actualidad. Había también una entrevista a alguna mujer que nos interesara. Queríamos restringirla a temas de género, pero sobre todo hizo gala de diversidad en la elección de las entrevistadas. Además teníamos una sección sobre el bienestar corporal, llamada "La Forma Propia", que escribía Gabriela Morales, y otra de moda, "La Armadura", ideada y escrita por Silvia Querede. Esto es algo que luego quisiera retomar, porque justamente la idea fue hacer una relectura de la factura habitual de las publicaciones mal llamadas femeninas.

También estaba "Esa mujer", una invitación a algunos hombres para que hablaran de una mujer que los hubiera impactado (el título era trillado, porque yo también admiro, como tantos otros, el hermoso cuento de Rodolfo Walsh sobre Eva Perón). Al poco tiempo, Pablo Makovsky empezó a escribir los Feminarios, donde ponía en juego su enorme cultura y sensiblidad para preguntarse sobre el alma femenina. Creo que muchos números de La Cazadora todavía se justifican por esos pequeños textos de Makovsky. No quería hacerles una enumeración sobre el contenido del suplemento, aunque sí contarles que no excluíamos la palabra de los hombres, como una comunicación todavía pendiente. Y que queríamos atraer la mirada de las mujeres que leían el diario, pero sin supeditarla a los prejuicios y estereotipos corrientes.

La columna vertebral del suplemento era su nota central. La revisión de los 18 números que duró La Cazadora en su forma original desnuda que era un producto desparejo, aunque la búsqueda era siempre la misma. Entre las notas específicas sobre género, vale nombrar "Políticas que pelean por su palabra" (de Cecilia Vallina), "Contra el mito del instinto maternal" (de Carolina Monje), "Aborto en Rosario, las cifras del silencio" (de Mariela Mulhall), "Violaciones en casa, un muro de silencio" (de Luciano Couso) y "Ciudadanas, un espacio por conquistar (de Sonia Tessa).

En la intención de dar una mirada femenina a las notas de actualidad, el ejemplo más válido es "A la sombra de los despidos en el puerto" (de Fernanda Blasco), un reportaje sobre las mujeres de los estibadores portuarios que sostuvieron una lucha gremial de meses. Otra nota que quisiera destacar, porque muestra la intención reflexiva del suplemento, fue "Hijas por el nombre del padre" (de Cecilia Vallina y Carolina Monje), que aprovechó las visitas de Adelaida Guevara March (la hija del Che) y Patricia Walsh (hija del escritor argentino desaparecido) para releer la lucha de esas mujeres tras las banderas de sus padres.

Con respecto a las otras secciones: La Forma Propia era fiel a la vastísima trayectoria de Gabriela Morales, cuyo trabajo de reflexión sobre el cuerpo daba cuenta de la complejidad del tema, y no lo reducía a 10 ejercicios pautados. En principio, Gabriela había pensado el nombre "Genoveva, elige tu propia forma", como una invitación que mantuvo su idea original en un nombre más sintético.

La Armadura era una sección con información, que no dejaba de lado la reflexión sobre los usos y costumbres sociales que supone la moda. Silvia Querede retomaba a Oscar Wilde, con su frase: "La gente dice a veces que la belleza es solamente superficial. Puede ser. Pero al menos no es tan superficial como el pensamiento. Unicamente la gente limitada juzga por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es el visible, no el invisible". Y por eso, ella postulaba que "las apariencias no engañan. Sólo plantean un misterio a develar". En cada número de La Cazadora puso un toque reflexivo sobre aquello que para muchas mujeres es "un dictado", y fue siempre más allá de las "tendencias de esta temporada".

Pero las dificultades recién empezaban, y nosotros tuvimos que combinar nuestro trabajo de todos los días con el suplemento, que era visto algo así como un hobby, en el mejor de los casos, o un curro para ampliar nuestros ingresos. También hubo cuestionamientos de otras mujeres de la redacción, que se sentían marginadas del proyecto. Trabajar fuera de horario, durante el fin de semana, garantizar el cierre pese a las dificultades que nuestra tarea nos ponían día a día, hicieron que el suplemento fuera desparejo, que muchas veces no pudiéramos dedicarle el tiempo que se merecía.

Y además, empezaron las críticas. Desde la dirección del diario, porque no era un producto típicamente femenino, porque sus secciones más comerciales, como deberían ser la de gimnasia y la de moda, no estaban concebidas para vender, porque no era vendible. A partir de mi trabajo de más de diez años como periodista de medios masivos, sé que una de las reglas de esta profesión es generar productos atractivos, porque es necesario convocar a los lectores, pero nuestra lectora modelo no era la que se proponía el diario para este segmento. No había dietas, no había ejercicios abdominales, no había lista de prendas imprescindibles en todo guardarropa, o por lo menos no siempre.

Fue por eso que en noviembre, el suplemento quedó subsumido en un nuevo intento del diario, que era una especie de revista dominical llamada Temas y Manías. La Cazadora siguió siendo una sección de esa revista, pero yo consideré que eso no era el espacio por el que yo había peleado y si bien escribí un par de notas, dejé de hacerme cargo de la edición.

Aunque las mencioné como autoras de las notas que creo más valiosas de la existencia de La Cazadora como suplemento, quiero subrayar que yo fui impulsora y editora de un intento que fue posible por los aportes de Carolina Monje, Cecilia Vallina y Fernanda Blasco. La diagramadora, Mariana López, mantuvo un compromiso con el producto que fue determinante, y Pedro Cantini no dejó jamás de ser el maestro con la palabra precisa para zanjar una duda, o repensar un enfoque.

Ahora que pasó un tiempo y puedo verlo sin pasión, creo que La Cazadora fue un buen intento, al que le faltó tiempo pero no esfuerzo. Fue la única vez que me plantee trabajar en forma exclusiva la mirada de género, y creo que las huellas que dejó La Cazadora en muchas mujeres feministas, o interesadas en temas de género, --y ojalá también en algunas otras lectoras más desprevenidas-- valieron el esfuerzo.
Fuente: Agencia Rima

domingo, 7 de julio de 2002

El irresistible ascenso de Daniel Hadad: Negocios turbios, socios ocultos

Esta semana su nombre llegó a las primeras planas por su desembarco del canal Azul TV. Con ello culmina un largo camino en los medios que, contra su prédica habitual, construyó de la mano del Estado y empresarios como Yabrán
Por: Miguel Bonasso
Mañana lunes, Daniel Hadad se hará cargo de Azul TV, concentrando en sus manos un poder mediático que supera con creces al que tuvo en su apogeo Bernardo Neustadt, al que admiró como modelo y con quien se inició como productor de TV. Para algunos observadores, detrás de Hadad está el ex presidente Carlos Saúl Menem y su anunciada intención de regresar a la Casa Rosada, como candidato del “orden” y el establishment. Hadad compró el viejo Canal 9 junto con dos socios: Benjamín Vijnovsky y Fernando Sokolowicz. La noticia sacudió a los medios periodísticos y políticos y causó malestar entre los que hacen este diario, porque el señor Sokolowicz es accionista mayoritario de Página/12. En cambio fue comentada con regocijo el jueves por la noche, por algunos de los asistentes a la fiesta del “Independance Day” en la embajada norteamericana. Una fuente oficiosa vinculada a una de las privatizadas en poder del capital español, aseguró a este cronista que Telefónica y Repsol “darán un claro apoyo publicitario” a los nuevos titulares de Azul. Telefónica tuvo que desprenderse del viejo Canal 9 porque es dueña de Telefé y la ley impide poseer dos canales de aire a la vez. La apelación a la ley es usual en Hadad y volvió a esgrimirla antes y después de la masacre de Avellaneda para denunciar supuestas conspiraciones sediciosas de los piqueteros. Pero hay quienes lo acusan a él de haberla violado varias veces para lograr atajos en su irresistible ascenso.
Si Pino Solanas hiciera una versión criolla de “El Ciudadano” lo mostraría en la secuencia inicial enfundado en un kimono de seda, descendiendo por la escalera de mármol negro Portoro, con adornos áureos, que une los dos pisos (42 y 43) de su dúplex de 800 metros cuadrados en la torre de Libertador 4444. Un lujoso colmenar donde también habitan Eduardo Eurnekian, un empresario que suele olvidarse de pagar el canon de los aeropuertos; el otrora influyente cuñado de Menem, Emir Yoma, algunos miembros de la acaudalada familia Werthein y otras celebridades de la fiesta menemista. Un colmenar ubicado en un terreno donde el metrocuadrado estaba a tres mil pesos anteriores a la devaluación, contra los 500 del promedio capitalino.
Pero esa escalera de mármol negro que Hadad hizo construir a un costo que alguna fuente estima cercano al millón de dólares, constituye el símbolo mayor de su irresistible ascenso: la heráldica del arribista.
La segunda secuencia del film de Solanas sería probablemente el flashback a una de esas calles de barrio que Borges se empeñaba en evocar, “entorpecidas de sombra”. La cámara se deslizaría en moroso travelling por el pasillo ajedrezado de una casa-chorizo hasta llegar a una puerta de hojalata, oxidada, señalada por el número 4. El modesto departamento donde el cineasta registraría la dura iniciación del Ciudadano, a complementar con una escena barrial muy significativa: un Gerardo Daniel Hadad de ocho años acompañando a su madre al almacén a pedir fiado para recibir, como un escupitajo, el “no se fía, señora” del almacenero.
Hábil, muy astuto, el pibe de labios fruncidos y mirada simiesca utilizaría el resentimiento como motor de arranque y así llegaría con un préstamo de honor a la Universidad Católica Argentina (UCA) para estudiar abogacía. Años después cursaría el posgrado en la universidad de Navarra y entonces, sostienen algunas fuentes, se vincularía al Opus Dei.
En reportajes realizados cuando ya era célebre, Hadad ha dado versiones contradictorias acerca de su pasado estudiantil. Por TV dijo hace poco que él era simplemente “liberal”, que nunca fue fascista. A la colega Susana Viau de Página/12 le aseguró que había sido un estudiante rebelde, contestatario. Se lo dijo en tono de reproche lacrimógeno, a raíz de una entrevista que Viau le había hecho a Marcelo Longobardi, donde el conductor –que siempre tuvo una relación ciclotímica con Hadad y en ese momento estaba peleado– insinuó que su antiguo socio tenía relaciones “con los servicios”. “¿Marcelo te dijo eso de mí?” preguntó hasta el hartazgo.
Si fue informante, si tuvo carnet o no, si cobró o cobra, es imposible de saber y probar porque no suele haber recibos en estos menesteres, pero no hay dudas acerca de sus intervenciones públicas para darle aire en sus programas a genocidas como el ex almirante Emilio Eduardo Massera y el ex general Carlos Guillermo Suárez Mason. Además, el viejo proverbio: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, se cumple rigurosamente en el caso de Hadad que se hizo periodista en el programa “La trama y el revés” que coconducía con el oficial de inteligencia (In2) Guillermo Cherasny.
Igual que su amigo, el fallecido Rodolfo Galimberti, que pasó de montonero a empleado de la CIA, Daniel H. mantuvo excelentes relaciones con el represor Jorge Radice (actualmente preso por ladrón de caballos de carrera) y otros hombres de la ESMA. Casualmente vinculados a la organización peronista Guardia de Hierro y a un sector de los carapintadas. Según la conocida biografía de Marcelo Larraquy y Roberto Caballero, Galimberti había formado una “mesa de análisis” con Hadad “y otros periodistas”, “para cambiar fichas y morfar”. Quedan rastros laborales de aquella relación: Claudia Peiró, que militó en el grupo de Galimberti en los setenta pasó de la revista Jotapé a integrar la nómina de Radio 10 y la revista “La Primera”. El nexo Guardia de Hierrocarapintadas-Galimberti-Massera-menemismo-CIA es un ducto aún no suficientemente explorado por el que circularon operaciones y negocios sucios. Que tal vez podrían ser aclarados ahora que Miguel Angel Toma, otro amigo del finado Galimberti, reemplaza a Carlos Soria.
El periodista Martín Sivak, en una documentada nota para el semanario Veintitrés, recordó la amistad de Daniel H. con Aldo Rico y una frase lapidaria que el intendente de San Miguel soltó ante una cámara oculta del programa “Caiga quien caiga”: “Yo aprendí con un gran periodista de la televisión argentina cuyo primer nombre es Daniel y su apellido empiezacon H., que nunca hay que pagarle a ningún periodista porque siempre hay alguien que le paga más”.
Muchos se han preguntado cómo hizo el joven productor-alumno de Neustadt, el redactor cualunque de la revista Somos que en 1985 cobraba menos de 500 dólares mensuales, para convertirse apenas once años después en un zar de los medios.
La explicación es relativamente simple: usó ciertos contactos políticos para servirse prebendariamente de ese Estado que, como buen “liberal”, quiere ver reducido a su mínima expresión. Exactamente igual que Alvaro Alsogaray o su hija, la multiprocesada María Julia.
A lo que cabría añadir que tuvo un padrino de oro, ese Alfredo Enrique Nallib Yabrán que el duhaldismo suele resucitar cuando la coyuntura lo amerita.
Según Sivak, en la nota citada: “Amigos, conocidos y enemigos coinciden en que el punto de inflexión en su ascenso económico fueron las subvenciones de Yabrán. Marcelo Longobardi, quien en los últimos años tuvo una relación pendular con Hadad, confesó a varios colegas cuál era el monto de esa ayuda económica: 80 mil dólares por mes”. A este cronista, Longobardi le dijo que el subsidio alcanzaba los cien mil dólares mensuales y que el Cartero intentó coptarlo con un guarismo idéntico a lo cual –asegura– se negó. Es probable que el periodista, que ahora se reconcilió con Daniel H. y conduce en América el programa “Antes de Hora” para la productora de Hadad, niegue esa confidencia. Recordaré que me lo dijo en 1999, antes de entrevistarme en su programa de televisión, con motivo del lanzamiento de mi libro Don Alfredo. Longobardi no me pidió reserva y lo soltó alegremente delante de mi esposa que me acompañaba.
Unos meses antes, Patricia Bullrich, a quien Daniel H. levanta ahora como una de las alternativas serias para retornar a la pureza “liberal”, me había suministrado abundante “data” acerca de la relación entre Hadad y el Cartero. En 1998 la inquieta Bullrich estaba aún cerca de Domingo Cavallo y afirmaba –con fichas en la mano– que Hadad y Neustadt llevaban a cabo verdaderas campañas contra la lentitud del correo estatal, en curiosa coincidencia con los ex represores de “Bridees” (“Brigadas de la ESMA”, la agencia de seguridad e inteligencia de Yabrán) que secuestraban y demoraban las sacas del correo público para que las cartas llegaran tarde a destino.
El vínculo con Yabrán está más que probado. Y dejó también vestigios laborales: una de sus más estrechas colaboradoras fue Lorena Colella, que se mató en Pinamar, en un accidente automovilístico en 1994. Lorena era hermana de Héctor Colella, el misterioso HC a quien el Cartero designó heredero de sus negocios horas antes de suicidarse en Entre Ríos.
Pero no fue el único benefactor. Luis Majul denunció en su libro Los dueños de la Argentina II, que el empresario Benito Roggio le pasaba tres mil dólares mensuales a Hadad y Longobardi, sin ningún aviso publicitario como contrapartida. Más tarde Longobardi admitió que se le habían facturado tres meses a Roggio en las condiciones reveladas por Majul.
Pero el salto cualitativo fue la apropiación de la poderosa onda de radio Municipal, hoy convertida en Radio 10. Una sociedad conducida por Hadad “ganó” la polémica licitación en 1995. El grupo estaba constituido además por la esposa de DH, Viviana Zocco; el ex juez Oscar Salvi (actual abogado defensor de Carlos Menem) y Marcelo Tinelli, pero este último se abrió, para no ser salpicado por las escandalosas suspicacias que despertó la concesión. En agosto de 1996, cuando resultó electo jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando de la Rúa calificó la adjudicación al grupo Hadad como “despojo y robo del patrimonio cultural de la ciudad”. Y se comprometió a recuperar la radio metropolitana. No cumplió su promesa. En diciembre de 1996, en su programa “El primero de la semana”, Daniel H. anunció que se proponía difundir una cámara oculta mostrando ñoquis en laflamante administración de Fernando de la Rúa. Pero no lo hizo. Nunca lo pasó. Unos meses más tarde, en marzo de 1997, De la Rúa aceptó que le entregaran la 710 a Daniel H. El abogado Juan Carlos Iglesias lo denunció entonces por extorsión, pero la Justicia sobreseyó al acusado.
Del episodio quedó un pequeño rescoldo oculto. En un extenso documento de inteligencia acerca de “los tres círculos” que rodeaban a Yabrán, que algunas fuentes atribuyen al servicio de informaciones de Gendarmería, figuran referencias a una llamada “Operación Chupete”, una presunta extorsión donde figurarían entre otros “Hadad” y “Donda”. Es decir el jefe de inteligencia de Yabrán y antiguo represor de la ESMA, Adolfo Donda Tigel.
Hace pocos días, una fuente reservada refirió a este cronista la pintoresca historia de la FM 98.3, La Mega, otro de los baluartes del Grupo Hadad, que nació como “News”. La prehistoria de la emisora se remontaría a fines de los ‘80, cuando Menem peleaba las internas y un grupo esforzado de proselitistas, entre los que se contaba Andrés “Barril” Estévez, le había montado una suerte de radio móvil para los reportajes de campaña. Cuando Menem ascendió a la presidencia, el mismo grupo estableció una sala de radio en la Rosada, a la que se le asignó una frecuencia de radio Nacional, la 98.3. La torre de trasmisión se erigió en la terraza del Banco Hipotecario. Y funcionó un tiempo, hasta que un buen día les dijeron: “Bajen la palanca”. Y 24 horas más tarde empezó a salir la News. Una operación quirúrgica que, según la fuente, se hizo “de un día para el otro, sin licitación ni nada”.
“Para la empresa informativa ganar dinero es un deber ético”, le declaró Hadad al diario La Prensa, el 20 de diciembre de 1992. Y cumplió ese apotegma a rajatabla. Primero se compró un dúplex en Villa Devoto, luego un departamento en Palermo valuado en 350 mil dólares y –antes de llegar a la escalera de mármol negro– se hizo de una de las casas más grandes del country Mailing, con cine de butacas de business class, gimnasio y estudio de radio entre otras curiosidades.
En 1995 sus propiedades sumaban casi dos millones de dólares y tanta opulencia atrajo a los sabuesos de la DGI, que comenzaron a estudiar su patrimonio. Indignado por el acoso fiscal, Daniel H. se dirigió al entonces ministro del Interior Carlos Vladimiro Corach y logró que los inspectores se alejaran. El tema se ventiló en el Congreso, durante la maratónica sesión en la que Domingo Cavallo habló de “las mafias enquistadas en el poder”. Como réplica, en ese mismo mes de agosto, Menem le otorgó a Daniel H. la frecuencia de Municipal.
Y cuatro años más tarde le dio otro premio. No muy apegado a esa ley que Hadad suele enarbolar sobre la cabeza de los piqueteros. En octubre de 1998 mediante uno de sus característicos decretos de necesidad y urgencia (el 1062) el Poder Ejecutivo dejó sin efecto el inciso f del artículo 46 de la ley de radiodifusión que prohíbe transferir acciones del titular de una licencia radial sin autorización del Comfer e impide expresamente venderlas antes de que se cumplan cinco años de emisiones con el mismo licenciatario a cargo. Hadad, que había sacado al aire la AM 710 en enero de 1998, le vendió el 75 por ciento de sus acciones a la empresa norteamericana Emmis ese mismo año, gracias a otro oportuno decreto de necesidad y urgencia. La venta –manifiestamente ilegal– le reportó la bonita suma de 15 millones de dólares. Como diría Hadad en “DH” para castigar “a la política”: “¿Le pagamos el sueldo a un presidente de la República para que haga estas cosas?”
El hombre que defiende el orden, la ley y la policía, ha tenido varios juicios en su contra. En 1998, los hermanos Carlos y Remo Fioroni, ex licenciatarios de radio Argentina lo denunciaron por “tentativa de extorsión”. Sivak consigna: “Según los denunciantes, Hadad los amenazó y les ofreció dinero para que abandonaran anticipadamente la frecuencia AM 1110”. Algo similar ocurre con su segundo Laje, a quien puso como director del diario Buenos Aires Económico (BAE) y dejó a cargo del programa “Después de hora”, para concentrarse en sus nuevas tareas en Azul televisión. El juez federal Abel Cornejo denunció a Laje por extorsión.
En el imperio de Daniel H. no se pone el sol. Retiene el 25 por ciento de radio 10 y de Mega 98.3. Y su conducción. Que es astuta, es preciso admitirlo. Ambas radios lideran el rating en sus respectivas franjas. El contenido de los mensajes ya es otra cosa. La agrupación Hijos lo denunció judicialmente por vincularlos maliciosamente con un atentado contra cajeros automáticos. La Comunidad Homosexual Argentina destacó su homofobia. Asociaciones de inmigrantes lo denunciaron ante el Inadi por las invectivas xenófobas contra inmigrantes bolivianos.
Además de las radios, Daniel H. posee el 75 por ciento del diario económico BAE.
Su grupo Kein produce diversos programas de televisión como “Cancheritos”, “El megáfono”, “Impacto a las doce”, “Después de hora”, “Antes de hora” y “El angel de la medianoche”.
Una poderosa multimedia, que viene a coronarse con la adquisición de Azul TV. Una red para propiciar la reducción de los espacios democráticos, el gatillo fácil disfrazado de mano dura, la creación de un supuesto enemigo subversivo que justifique el control militar del conflicto social. Las ideas que comparte ese buen amigo que es Carlos Ruckauf.
En sintonía con la estrategia continental de Otto Reich, el Subsecretario para Asuntos Hemisféricos que expresa los intereses de los grupos anticastristas de Miami y que el próximo miércoles visitará la Argentina. En comunión y armonía con el consejero político de la embajada Michael Matera, un “halcón” de la línea Reich, que está casado con la economista argentina Silvina Vatnik, asesora del ex presidente del Banco Central, Mario Blejer.
Con todos ellos Hadad comparte el temor de que Argentina esté por “caer en las garras del marxismo”, si llegaran a imponerse candidatos como Luis Zamora o Elisa Carrió. Y la idea subyacente de que hay que establecer una democracia blindada. Sin garantistas. Sin el odiado Eugenio Zaffaroni, blanco habitual de sus diatribas televisivas.
He aquí una compleja armada mediática, construida desde el favor oficial de los gobiernos de la democracia (Menem y De la Rúa) para reducir los espacios democráticos. En función de una nueva estrategia que ya no es el golpe de estado de 1976, sino el blindaje del sistema actual, para cerrarle todos los caminos a la protesta sin alterar las formalidades de la democracia.
Una armada para proponer el caos como única visión de la realidad, hasta que el miedo opere sobre la baja conciencia de los sectores medios y los lleve a exigir el regreso del demiurgo que dolarizará y firmará el ALCA. Aunque la desocupación traspase el 30 por ciento y la “ley” obligue a los excluidos a morirse de hambre en silencio, sin perturbar la digestión de los que reclaman, como Daniel H., un Estado mínimo.
Tan mínimo y exclusivo como la escalera que bajará mañana, perfumado, hiperactivo, con un celular en la mano, para dirigirse a su nuevo reino. Convencido de que los elegidos como él estarán siempre habilitados para cualquier maniobra. Incluso las de distracción.
Como sería, por ejemplo, combinar el discurso primario de sus secuaces más burdos, con la sorpresiva contratación de algún periodista que navegue con bandera de progre.
Hay muchas cosas para ver, todavía.

Negocios turbios, socios ocultos
Por: Horacio Vertbisky
La clave de la asombrosa asociación entre Daniel Hadad y Fernando Sokolowicz puede rastrearse en el tercer hombre de negocios dudosos que desde esta semana figurará junto a ellos como accionista de Azul TV, Benjamín Vijnovsky, a) Beto. Durante años, Vijnovsky fue gestor de negocios del Grupo Meller, rostro visible del menemismo en las privatizaciones de agua y gas. El año pasado, Vijnovsky gestionó la autorización municipal para la construcción de un hotel de lujo en el llamado Palacio Duhau, de la avenida Alvear, cuya escritura de propiedad está a nombre de Héctor Colella, el heredero de Alfredo Yabrán. La venta del canal 9 ha vuelto a dividir aguas entre los compañeros de la fórmula presidencial de 1989, Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
El Grupo Meller creció durante los años de la dictadura militar, con negocios de ferrocarriles, impedimenta y chatarra. Una de sus empresas, Tapizmel, alfombró sin cargo miles de metros cuadrados de pisos de amantes de generales, como gentileza que luego sería retribuida mediante contrataciones con el Estado. Los negocios se cerraban en la confitería The Horse, cerca del Campo de Polo y la Escuela de Inteligencia del Ejército. Luego de un parcial eclipse durante el gobierno radical, los Meller y Vijnovsky reaparecieron triunfales con el menemismo, donde sus introductores y asociados fueron Eduardo Bauzá, Humberto Toledo y José Luis Manzano. Como los viejos oligarcas colombianos que se convirtieron en profesores de modales de los narcos en ascenso, Sergio Meller asesoró a Manzano en su tránsito de modesto médico de provincia, conocido por el apodo familiar de Cototo, hacia la sofisticación prêt-à-porter de las fortunas instantáneas, que no pueden equivocarse al elegir la ropa de esquiar. La empresa de un primo ganó la licitación para proveer de camisas a la Policía Federal, que por decenas de miles de piezas pagaba un precio unitario más alto que el de venta al público en Giesso. Con la promesa de Manzano de pago adelantado, Meller se atrevía a ofrecer hasta chalecos antibala. Esos negocios terminaron cuando Gustavo Beliz sucedió a Manzano en el ministerio del Interior. Durante la privatización de ENTel, María Julia Alsogaray contrató con otra empresa del grupo, Páginas Doradas, la edición de las guías telefónicas. La antigua Sindicatura General de Empresas Públicas observó el contrato, pero luego revisó su dictamen. Gustavo Meller visitó al síndico Mario Truffat y le preguntó cuánto le debía. “Nada, lo hice para que la gente no se quede sin guías”, respondió Truffat. “No te puedo creer. El Gordo me sacó 250.000 dólares”, le dijo. El ministro de Obras Públicas Roberto Dromi sólo había rubricado el dictamen de Truffat, a quien Sergio Meller le alfombró el departamento.
Todo un estilo
El Grupo Meller apareció asociado a la Sociedad Comercial del Plata, de la familia Soldati, y a capitales franceses en las privatizaciones de gas y agua, con un 20 por ciento de las acciones. Esa era la parte del menemismo en el negocio. En el caso de Obras Sanitarias, en 1993, la licitación estableció que quien cotizara la menor tarifa para los usuarios recibiría gratis todos los bienes de la empresa del Estado y su enorme mercado cautivo. Las tarifas ofrecidas en la licitación no podrían aumentar durante los primeros diez años de la concesión. En cambio, estaba prevista su reducción, durante las revisiones quinquenales ordinarias. Sin embargo, Alsogaray autorizó aumentos de hasta el 50 por ciento, cargos especiales para extender servicios y la dolarización de las tarifas, con las consecuencias que hoy pueden apreciarse: Aguas Argentinas exige un seguro de cambio para todas sus deudas y anunció que recurrirá a tribunales internacionales. Otro de los intermediarios fue el montonero arrepentido Rodolfo Galimberti, quien antes de poner su propia empresa con Jorge Born, fue socio oculto de Hadad. Cuando Menem y los suyos cumplieron el compromiso de destrozar el contrato inicial de Aguas Argentinas, los franceses y Soldati les permitieron convertir en plata su parte del paquete accionario.
En 1995, el operador económico de Lorenzo Miguel, Julio Raele, compró a través de una sociedad uruguaya el Palacio Duhau, de Alvear 1671, al lado de la Nunciatura. Según el diario La Nación, también participó del negocio Esteban Caselli, quien por entonces era operador de Menem y Yabrán. Sergio Meller tenía una opción de compra por 100.000 dólares, que fue desechada. Comenzó una complicada negociación con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que negó una excepción solicitada al Código de Planeamiento Urbano. El proyecto consistía en levantar allí un hotel de cinco estrellas y un paseo de compras. A mediados de 2000 la propiedad fue adquirida por el Grupo Exxel, que ya se había hecho cargo de las empresas de Yabrán. Entonces la autorización fue concedida, pero para construir una superficie inferior. Funcionarios de la Ciudad que participaron en las negociaciones con Vijnovsky afirman que la escritura no estaba a nombre del Grupo Exxel, cuyos estatutos no le permiten la adquisición de inmuebles, sino del delfín de Yabrán, Héctor Colella, y del ex citibanker Juan Navarro. Una vez excluido Caselli del negocio, la Nunciatura hizo saber que se oponía a la edificación, por razones de seguridad, e invocó una Convención Internacional sobre las relaciones diplomáticas. Dos meses antes de la renuncia de Fernando de la Rúa el Procurador General del Tesoro Ernesto Marcer dictaminó que la Convención no era obstáculo para que se levantara el hotel, cuyas obras comenzaron de inmediato. Pero en 2002, la sorda lucha entre menemistas y duhaldistas produjo un fulminante contragolpe. Por presión de Caselli (recuérdese que durante el juicio por el contrabando de armas rompió con Menem y fue uno de los testigos que contribuyeron a su detención) el nuevo Procurador del Tesoro, Rubén Citara, revocó el dictamen de Marcer y prohibió la construcción. Citara es cuñado de Duhalde. El próximo capítulo de la saga puede librarse en el ComFeR: los compradores de Azul TV fueron el único oferente dispuesto a cerrar trato antes de contar con la autorización oficial. Llamativa confianza que preanuncia nuevos realineamientos y/o batallas.
Fuente: Diario Página/12

sábado, 8 de junio de 2002

Editorial de La Nación: El gobernador Kirchner y su provincia

Cuando un gobernador hace pública su intención de ser candidato a la presidencia de la Nación, cabe analizar con cuidado los aspectos principales de su gestión como primer mandatario provincial, pues ellos conforman el antecedente sobre el cual será posible conjeturar cómo sería su eventual desempeño al frente del gobierno nacional.

El doctor Néstor Kirchner es gobernador de Santa Cruz desde hace más de diez años; en ese lapso, la Constitución provincial fue reformada en 1994 y en 1998, y en ambas oportunidades se modificó la cláusula que regula la sucesión del Poder Ejecutivo a fin de habilitar a su titular para sucesivas reelecciones.

El funcionamiento de una sociedad democrática requiere como condición necesaria la garantía de que la ciudadanía pueda elegir sin condicionamientos a sus mandatarios. Atenta contra este presupuesto determinante la estructura de una economía como la de Santa Cruz, donde la mayoría o una parte significativa de la sociedad recibe ingresos del sector público, situación que genera una marcada dependencia en el comportamiento de los actores sociales hacia el poder estatal.

El modelo imperante en la provincia de Santa Cruz revela que en ella se aplica un proyecto político hegemónico, caracterizado por la ausencia de control de los actos de gobierno y por una abusiva concentración de poder en la figura del gobernador. Así, el Poder Judicial depende del partido gobernante, los recursos del Estado son objeto de un manejo discrecional y la mayoría de los medios de comunicación está subordinada al gobierno mediante una manipulación evidente de la publicidad oficial.

En esas condiciones, la competencia política queda prácticamente anulada, ya que a las restantes fuerzas partidarias se les torna muy dificultoso hacer conocer su pensamiento por la radio y la televisión, férreamente controladas por el gobierno provincial. A la vez, las atribuciones municipales se ven coartadas por la centralización de la obra pública en el ámbito del Ejecutivo.

De todas estas anomalías, quizá la más grave institucionalmente sea el comportamiento adoptado en relación con el Poder Judicial. En 1995, lograda su primera reelección, el gobernador Kirchner logró que aumentara de tres a cinco el número de los miembros del Tribunal Superior de Justicia. Las vacantes así creadas se cubrieron con personas identificadas por lazos ideológicos con el partido gobernante, o por lazos de parentesco con algunos de sus dirigentes. Dispuso, además -violando la garantía de inamovilidad de los magistrados y el principio de la independencia de la Justicia-, la ilegítima remoción del procurador general, cabeza del Ministerio Público. Recientemente, la Corte Suprema de la Nación, luego de un largo proceso judicial, dispuso la inmediata reincorporación de ese funcionario en su cargo, sin que exista hasta ahora la certeza de que la orden será acatada. En el caso de que la decisión de la Corte fuera desconocida, se configuraría un inadmisible alzamiento institucional, de gravísimas implicancias.

La existencia de actos notorios de menoscabo de la administración de justicia se ha traducido en comportamientos de algunos funcionarios provinciales que rozan lo delictivo, pero los tribunales de Santa Cruz no se han preocupado por investigar tales hechos.

Entre esos actos sospechosos se cuenta el quebranto cercano a los 160 millones de dólares del ex banco de la Provincia de Santa Cruz, imputable al sistemático otorgamiento de préstamos sin avales suficientes y a autorizaciones para girar en descubierto otorgadas sin que se haya analizado la solvencia de los beneficiarios. También habría que mencionar el uso abusivo del avión sanitario de la provincia para asuntos particulares del doctor Kirchner y su esposa o con fines políticos de interés personal, como ocurrió durante el reciente tratamiento en el Congreso de la derogación de la ley de subversión económica. Asimismo, correspondería referirse a los manejos irregulares de subsidios para la compra de pasajes aéreos con fines electorales, así como a ciertas negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública por parte de un importante funcionario de la Municipalidad de Río Gallegos.

Semejante acumulación de actos contrarios a elementales principios del ejercicio democrático debe hacer reflexionar sobre las consecuencias que podría acarrear el acceso del actual primer mandatario de Santa Cruz a encumbradas responsabilidades en el gobierno de la República. Debe, asimismo, alertarse sobre la falta de correspondencia entre muchas de las soluciones postuladas ampulosamente por el doctor Kirchner para el gobierno nacional y lo que deje como enseñanza su dudoso desempeño de una década al frente de la administración de su provincia.

sábado, 25 de mayo de 2002

Ernesto Che Guevara: Mensaje a los argentinos el 25 de mayo de 1962

A los compañeros argentinos

Queridos compatriotas de toda América, queridos coprovincianos los que hoy festejamos una de nuestras fechas patrias:

Este momento, repetido muchas veces en el curso de nuestras vidas, tiene hoy una significación especial, un tono y un colorido especial. Es aquí en otro país de América, en nuevas condiciones de América, donde festejamos una vez más el 25 de Mayo, y esta vez no se escuchan los discursos consabidos y no existe la fanfarria consabida, las palabras huecas con que los gobernantes de turno tratan siempre de hacerse copartícipes en la gloria de los viejos próceres. El 25 de Mayo, aquí en Cuba, tiene para nosotros pues, características especiales, tan especiales como que un argentino de voz extranjera, a nombre del gobierno cubano, salude y agasaje a todos ustedes y les trasmita la felicitación de nuestro gobierno. Son las nuevas condiciones de América, condiciones que han ido madurando a través del tiempo, que han ido consolidando esta nueva Era en que vivimos, este nuevo momento histórico del cual Cuba tiene la gloria especial de ser el iniciador en América. Por eso al hablar de movimientos emancipadores, al recordar las viejas gestas de nuestras guerras de independencia, tenemos forzosamente que recordar la Cuba de hoy, porque esta Cuba de hoy es parte de un viejo esfuerzo de las masas por obtener su liberación definitiva, esfuerzo que ni siquiera en Cuba ha alcanzado un éxito total, todavía tenemos que luchar para liquidar viejas formas económicas que nos oprimen, para librarnos de todos los problemas que nos ha traído en nuestro desarrollo la dependencia de los capitales extranjeros, la dependencia fundamentalmente de los monopolios norteamericanos y para defender la parte de libertad y de bienestar de nuestro pueblo que hemos logrado en estos años de lucha.

El 25 de Mayo de 1810 significó en América un grito más dentro de los muchos gritos que se dieron por aquella época en diversos países. El monopolio español estaba ya llegando a sus finales, y por todos lados los pueblos trataban de ganar su libertad. En Bolivia, un año antes se había dado un grito parecido. Por el otro lado de América, había empezado ya también la lucha por la libertad. No fue ese grito del 25 de Mayo de 1810 ni el primero ni el único, sin embargo tuvo la virtud especial de afianzarse y consolidarse, tuvo la virtud del triunfador en aquellos momentos.

Y la Revolución Cubana hoy ha sido igualmente, no el único grito, ni siquiera el primero, ha habido en esta época gloriosas revoluciones que han tratado de dar el paso que hoy dio la Revolución Cubana, pero todavía no estaban todas las condiciones dadas y los gobiernos surgidos de movimientos populares fueron derrocados. El caso más avanzado, más patético, es el de la Guatemala de Arbenz, que fue destrozada por los monopolios norteamericanos. Cuba también como los héroes del 25 de mayo de 1810, no tiene una virtud especial, no es nada más ni nada menos, que la exposición de cómo un pueblo puede lograr su victoria, no original, no en base a planteamientos que se hayan imaginado por primera vez, no usando una estrategia por primera vez descubierta en la historia, simplemente, aprovechando el momento histórico en que se desarrolló, utilizando acertadamente la estrategia revolucionaria, unificando a todas las masas anhelantes de un cambio mediante el liderazgo de un movimiento que supo en un momento dado interpretar las aspiraciones del pueblo cubano, bajo la dirección de un líder de características extraordinarias que, como todos los grandes líderes, supieron aglutinar a todo el pueblo de Cuba, y en las condiciones especiales en que nosotros estábamos, luchando desde la Sierra en las difíciles condiciones de la guerrilla, en los campos, unificar un ejército campesino que avanzó sobre las ciudades, que unió a sí a la clase obrera, que derrotó al ejército en una y en muchas batallas campales, y que llegando desde el campo entró en la ciudad y después se dedicó sistemáticamente a destruir el viejo orden establecido, empezando naturalmente por el arma más poderosa de la reacción que es el ejército, porque no hay revolución triunfante que no tenga como imposición primera la de cambiar totalmente al ejército vencido, reemplazarlo por un nuevo ejército y establecer el dominio de clase. Eso hicimos nosotros, y ésa es nuestra virtud, esa es la experiencia que podemos mostrar a los pueblos del mundo y sobre todo a los pueblos de América, con más fuerza, con más patetismo, porque hablamos el mismo idioma, hemos vivido la misma experiencia, y nos entendemos muy fácilmente cuando estamos en uno u en otro país.

Por eso mostramos aquí una experiencia naturalmente no la única, no pretendemos de ninguna manera que esta experiencia cubana marque el único camino para la liberación de América, pero sí uno importante, la demostración efectiva de que los ejércitos represivos se pueden destruir, que el pueblo puede ir armando a su vanguardia combatiente enseñándole a combatir, a destruir al ejército adversario, a acosarlo y al final a pulverizarlo. Podemos nosotros también mostrar aquí como crece, cómo se desarrollan las masas, uno de los fenómenos más interesantes que es el fenómeno del desarrollo de la conciencia revolucionaria.

Todos sabemos que se necesitan, para que haya una revolución, condiciones objetivas y subjetivas, y se necesita que el gobierno objeto de la revolución esté sufriendo embates fuertes y haya perdido su capacidad de reacción. Las condiciones objetivas están dadas en toda América, no hay país de América donde no estén en este momento dadas al máximo, las condiciones subjetivas sin embargo, no han madurado en todos los países con igual intensidad. Nosotros demostramos que en las condiciones especiales de Cuba, las condiciones subjetivas iban madurando al calor de la lucha armada, que la lucha armada, que la lucha armada era un catalizador que agudizaba las luchas, que llevaba hasta el paroxismo estas luchas y que iba haciendo nacer una conciencia. Condiciones subjetivas nosotros las llamamos a la conciencia de la necesidad de un cambio en una situación social dada y a la certeza de la posibilidad de ese cambio. La necesidad de un cambio la conocen muy bien las masas de toda América, la posibilidad de un cambio, la posibilidad de tomar el poder es algo que no siempre se conoce, los pueblos no siempre conocen su fuerza.

Y la lucha armada en Cuba fue desarrollando esa fe del pueblo en su poder, hasta convertirlo en una certeza de la victoria y hasta hacer que esa fe nos hiciera lanzar contra las armas del enemigo, derrotar su superioridad numérica en cuanto a soldados armados, su superioridad de fuego, la superioridad de sus armas modernas, atacarlo a veces en condiciones de uno a diez, y destruirlo en todos sus focos hasta lograr el triunfo. Después llega la otra etapa, la que estamos viviendo, la más difícil, más ardua quizás que la misma etapa de la guerra. Una vez más repito que eso es lo que nosotros tenemos que mostrar ante ustedes, tenemos la obligación y el deber moral de mostrar tal cual es, no para copiarlo, sí para estudiarlo, sí para analizarlo.

Cuando el tiempo siga su curso, y también la Revolución cubana se convierta en objeto de estudios históricos, y algunos de los que participaron en esta Revolución sean catalogados por las generaciones venideras como héroes de este momento, entonces la Revolución tendrá estas virtudes, las que ahora he enumerado, las virtudes de haber demostrado ante América, lo que puede hacer un pueblo en armas cuando está bien elegida su estrategia revolucionaria, y cuando está bien dirigido su ejército revolucionario.

Naturalmente, en América hay condiciones diferentes. Hay países con grandes condiciones para la lucha de guerrillas, y países con campesinados muy fuertemente desarrollados donde se hace mejor la guerra. Hay países donde la clase obrera, las poblaciones urbanas son mucho mayores y donde las condiciones para una guerra son más difíciles. Nosotros no somos técnicos especialistas en subversión, como hay técnicos especialistas contra la subversión. Sin embargo, sabemos una cosa, y es que un hombre armado vale tanto o más que otro hombre armado, de acuerdo con la ideología con que lleve su rama, y que para que un hombre esté armado, tiene que conseguir un arma y que las armas no nacen por generación espontánea ni están tiradas a la vuelta de la esquina, las armas están en poder del ejército opresor. Para lograr la liberación revolucionaria, hay que tomar las armas, las pocas que haya, y con esas quitar nuevas ramas y convertir el pequeño ejército en un gran ejército popular.

Perdónenme compañeros mi insistencia castrense en las armas. Sucede que estamos evocando un día en el cual el pueblo argentino manifestó su decisión de tomar la independencia contra el poder español y después de hacer el Cabildo Abierto, y después de aquellas discusiones de las cuales año tras año recordábamos en actos como estos, después de escuchar las manifestaciones de los obispos españoles que se negaban a la independencia y manifestaban la superioridad racial de España, después de todo eso, hubo que instrumentar aquel triunfo político de un momento. Y entonces el pueblo argentino tuvo que tomar las armas y expulsar de todas las fronteras al invasor español, había que asegurar la independencia de la Argentina, asegurando también la independencia de las hermanas naciones de América. Y los ejércitos argentinos cruzaron los Andes para ayudar a la liberación de otros pueblos. Y cuando se recuerda las gestas libertadoras, siempre nuestro orgullo más que el haber obtenido la libertad de nuestro territorio, y haber sabido defenderlo de la intrusión de la fuerza realista, es el haber cooperado a la liberación de Chile y a la liberación del Perú con nuestras fuerzas, con nuestros ejércitos. Aquello era más que un altruismo de las fuerzas revolucionarias, era una necesidad imperiosa, era el dictado de la estrategia militar para obtener una victoria de alcances continentales, donde no podía haber victorias parciales, donde no podía haber otro resultado que el triunfo total o la derrota total de las ideas revolucionarias. Y ese momento de América se repite hoy.

Aquí en esta pequeña isla del Caribe rodeada de mar, rodeada de enemigos también, se vuelve a repetir la historia que la Argentina una vez vivió. Nuestra revolución es una Revolución que necesita expandir sus ideas, que necesita que otros pueblos la abracen, que necesita que otros pueblos de América se llenen de bríos, tomen las armas o tomen el poder, lo mismo da, porque en definitiva al tomar el poder hay que tomar las armas después. Y nos ayuden, nos ayuden en esta tarea que es la tarea de toda América, y que es la tarea de la humanidad, la tarea global de luchar contra la destrucción del enemigo monopolista, imperialista, que no va a ser derrotado sin cuando el último de sus magnates vaya por lo menos a la cárcel, sino al patíbulo. Que no puede terminar antes, que no puede terminar sino con la derrota total del imperialismo. Y la derrota total del imperialismo se está creando cada día que las fuerzas populares dan batalla y la ganan en cualquier lugar de América o del mundo.

Tan hermanos nuestros, tan hermanos en nuestro destino son los pueblos de América en este momento, como son los pueblos de Asia o del Africa, tan hermanos nos sentimos nosotros en este momento del pueblo de Venezuela, de Paraguay o del Perú, o del pueblo de Argentina, como de los pueblos de Argelia que obtienen su independencia, de los pueblos de Vietnam o de Laos, que todos los días perecen por obtener la independencia.

Todo es parte de una sola lucha, y es verdad cuando el imperialismo lo llama con un denominador común, porque aún cuando las ideologías cambien, aún cuando uno se reconozca comunista, o socialista, peronista, o cualquier otra ideología política en determinado país, sólo caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios, o se está en contra de los monopolios. Y todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común. En eso los norteamericanos tienen razón. Todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, aunque a veces no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo. Y todos somos aliados, aunque a veces no lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, aunque a veces por discusiones estériles dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo. Pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo.

En este momento no cabe otra posición que la de lucha directa o la de colaboración. Y yo sé que ninguno de ustedes es colaborador del enemigo, que ninguno de ustedes está ni remotamente a favor del imperialismo, y que todos están decididamente por la liberación de la Argentina. Liberación, porque la Argentina está de nuevo encadenada, cadenas a veces difíciles de ver, cadenas que no siempre son visibles para todo el pueblo, pero que lo están amarrando día a día.

El petróleo se va por un lado, compañías norteamericanas entran por todos los lados del país, viejas conquistas van cayendo y todo eso se produce lentamente, como un veneno sutil que va penetrando así en la Argentina, como en muchos otros países de América. Sin embargo el pueblo reacciona, reacciona con vehemencia frente a esta penetración que es sutil en términos generales, pero que siempre se asienta sobre las espaldas del pueblo. Y cuando los gobiernos tratan de lavarse las manos con una elección, suceden para ellos fracasos como el de la última vez. Entonces viene la intervención descarada del imperialismo, de sus títeres, de todos sus edecanes. Entonces vuelve una situación conocida y vuelven las luchas de las masas populares. Si los caudillos de la reacción son hábiles, tal vez la encaucen hacia nuevas formas en que pueda permitirse otra burla más. Si los caudillos de la reacción no son lo suficientemente hábiles, o si el pueblo es más avizor que ellos, puede ser que el impulso de las masas llegue más allá de donde se ha llegado hasta ahora, puede ser que se de el paso necesario para que la clase obrera tome el poder. Puede ser que las masas de obreros y campesinos de nuestro país aprendan algún nuevo camino, o sigan caminos ya conocidos y destruyan un poder que está vacilante ya, que se basa en este momento en el miedo a la bayoneta, en la desunión de nuestras fuerzas, en la falta de conciencia de la posibilidad del cambio, de la posibilidad de la lucha, de la fuerza inmensa del pueblo, de la debilidad comparativamente enorme de la fuerza represiva.

Si nuestro pueblo aprende bien las lecciones, si no se deja engañar de nuevo, si no suceden nuevas y pequeñas escaramuzas que lo alejen del objetivo central que debe ser tomar el poder, nada más ni nada menos que tomar el poder, podrán darse en la Argentina condiciones nuevas, las condiciones que en su época representa el 25 de Mayo, las condiciones de un cambio total. Solamente que en este momento de colonialismo y de imperialismo, el cambio total significa el paso que nosotros hemos dado, el paso hacia la Declaración de la Revolución Socialista y el establecimiento de un poder que se dedique a la construcción del Socialismo. En fin de cuentas el Socialismo es una etapa económica de la humanidad. No podemos escapar, querámoslo o no a pasar por esta etapa. Podemos sí retardarlo y podemos también adelantarlo. Esa es la parte que corresponde de la lucha a los dirigentes de las dos grandes fuerzas en pugna. Si la reacción sabe manejar sus cañones, sus armas de división, su arma de amedrentamiento, quizás durante muchos años podrá impedir que llegue el Socialismo a un país determinado. Pero también si el pueblo sabe manejar su ideología correctamente, sabe tomar su estrategia revolucionaria adecuada, sabe elegir el momento para dar el golpe y lo da sin miedo y hasta el fondo, el advenimiento del poder revolucionario puede ser a muy corto plazo en cualquier país de América y concretamente en la Argentina.

Eso compañeros, el que se repita la experiencia histórica del 25 de Mayo en estas nuevas condiciones, dependen nada más que del pueblo argentino y de sus dirigentes, es decir, depende de ustedes en cuanto a pueblo y en cuanto a dirigentes; de tal manera que también una gran responsabilidad cae sobre ustedes: la responsabilidad de saber luchar y de saber dirigir a un pueblo que hace tiempo está expresando en todas las maneras concebibles su decisión de destruir las viejas cadenas y de liberarse de las nuevas cadenas con que amenaza amarrarlo el imperialismo. Tomemos pues el ejemplo manido de Mayo, el ejemplo tantas veces distorsionado de Mayo, tomemos el ejemplo de la Revolución Libertadora, que salió de sus fronteras, inundó con una ideología nueva, que no era propia, pero que había encarnado en sí para trasladarla a América, y pensemos en estos momentos de América, en estos mismos momentos en que una especie de 25 de Mayo se ha dado en la zona del Caribe, en que desde aquí se lanzan proclamas revolucionarias que llegan a todos los pueblos de América, y que en la Segunda Declaración de la Habana luce algo así como una declaración de los derechos del hombre para los pueblos de aquella época. Pensemos en la unidad indestructible de todo nuestro Continente, pensemos en nuestra economía igualmente distorsionada, igualmente aherrojado cada pueblo por el mismo imperialismo. Pensemos en que somos parte de un ejército que lucha por su liberación en cada pedazo del mundo donde todavía no se ha logrado, y aprestémonos a celebrar otro 25 de Mayo, ya no en esta tierra generosa, sino en la tierra propia y bajo símbolos nuevos, bajo el símbolo de la victoria, bajo el símbolo de la construcción del Socialismo, bajo el símbolo del futuro.
Ernesto Che Guevara
Cuba, 25 de mayo de 1962

Fuente: Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

jueves, 23 de mayo de 2002

Procesaron a un ex represor por la agresión a Daniel Malnatti

La Justicia le dictó la prisión preventiva al comisario retirado Miguel Ángel Chaile, que además de tener un legajo abierto en la CoNaDeP, es custodio eventual de Carlos Menem. Es por las amenazas de muerte contra el notero de CQC El comisario retirado Miguel Ángel Chaile, ex represor y custodio eventual de Carlos Menem, fue procesado con prisión preventiva por la agresión que sufrió el movilero del programa “Caiga Quien Caiga”, Daniel Malnatti, se informó ayer en los tribunales.
El otro sospechoso del ataque al periodista, Juan Jesús Soria, a su vez hijo de un dirigente menemista de Tucumán y promotor de la Mesa Sindical Menem 2003, designó a dos abogados defensores para que lo defiendan ante la Justicia por la misma acusación.
La resolución de la fiscal Teresa Marnero dictando el procesamiento y prisión preventiva de Chaile, se produjo el martes a la noche, por lo que de inmediato el ex comisario cambió su defensa y nombró al letrado Juan Carlos Robles, ex diputado provincial por la Unión Cívica Radical (UCR).
Se da la paradoja, además, de que Robles milita en organismos defensores de los Derechos Humanos y no obstante ello ahora defiende a Chaile, que está sindicado como ex represor durante la última dictadura militar e inclusive tiene un legajo abierto en la CoNaDeP.
El primer acto de Robles fue solicitar la eximición de prisión de su defendido, por entender que los delitos de lesiones y amenazas que se le imputan resultan excarcelables, y ahora el juez penal Eduardo Albo tiene siete días de plazo para resolver sobre dicho pedido.
Chaile está detenido en el cuartel de bomberos de Tucumán y se le imputa haber empujado a Malnatti adentro de un ascensor, donde el periodista fue agredido y amenazado de muerte.

Prontuarios
El comisario retirado figura como miembro de un grupo de tareas policiales durante la dictadura en las listas de la CoNaDeP y aparece en un documento de 1985 de la comisión bicameral de Derechos Humanos en Tucumán, que recopiló los casos de miles de desapariciones en esa provincia.
Juan Jesús Soria padre, fundador de la “Mesa Promotora Menem 2003”, jefe de las 62 Organizaciones Peronistas y funcionario de la secretaría tucumana de Trabajo, confirmó que Chaile se desempeñó como jefe de la custodia asignada al ex presidente durante su reciente visita a la capital de la provincia.
Precisamente a Soria hijo, según la denuncia del equipo de “CQC”, se le achaca haber apuntado con un revólver en la cara al cronista y de haberle pegado varios puñetazos mientras le espetaba “Te voy a matar, ahora vos no vas a joder más”.
El pasado 13 de mayo el joven se presentó en el juzgado y negó haber sido uno de los atacantes de Malnatti tal y como habían aseverado fuentes de la Policía provincial y los propios damnificados.
Inclusive aseveró a los periodistas que “ni siquiera estuve en el séptimo piso” del Grand Hotel Tucumán donde ocurrieron los hechos, y explicó que ese día solamente actuó como “chofer de mi padre”.
No obstante esos argumentos, Soria hijo designó abogados defensores para que lo defiendan ante la Justicia y su elección recayó, curiosamente, en los letrados Alejandro Dieguez y Guillermo Coria que hasta el martes habían defendido a Chaile.
En esta causa, el equipo del programa televisivo “Caiga Quien Caiga” se constituyó como querellante en la causa por “privación ilegítima de la libertad, amenazas de muerte con armas de fuego y lesiones”.
El episodio generó un fuerte rechazo en el ambiente periodístico y muestras de solidaridad emanadas desde distintos sectores de la política nacional.

martes, 19 de marzo de 2002

José Luis Manzano y Daniel Vila, en la mira de la Justicia

Un fallo arbitral sancionó a ambos
Una resolución del Tribunal Arbitral de la Bolsa de Comercio de Rosario, firmada por el juez árbitro Jorge Mosset Iturraspe, hizo lugar al reclamo del empresario periodístico Carlos María Lagos, ex dueño del diario La Capital, y ordenó que el empresario Daniel Vila y el operador político José Luis Manzano sean removidos del directorio de La Capital Multimedios, una compañía holding que agrupa a varios medios de Rosario, sur de Santa Fe y Entre Ríos.
El fallo suscripto por el prestigioso jurista, al que La Nación tuvo acceso, aceptó la demanda de Lagos basado en el "comportamiento societario irregular o ilegal (de Vila y Manzano) que se aparta del prescripto por las normas y merece ser sancionado como está previsto en el contrato de fideicomiso, con el apartamiento de sus funciones directivas".
La decisión del juez Mosset Iturraspe hace extensiva la remoción de Vila y Manzano a la editorial del diario La Capital y ordena que la pérdida del control de la sociedad sea en favor de Stuka SA, cuyo representante es Lagos.

Indagarán a Vila y Manzano
Ayer también se conoció que la magistrada Alejandra Rodenas, a cargo del Juzgado de Instrucción Penal N° 2, de Rosario, citó por primera vez a declaración indagatoria a Daniel Vila, su hermano Alfredo Vila Santander y José Luis Manzano.
Según fuentes inobjetables consultadas por La Nación, los hechos que precedieron a la decisión de la jueza Rodenas fueron que "a pesar de las denuncias penales, y ante la inminencia del fallo arbitral, Vila y Manzano comenzaron a transferir los paquetes accionarios de las empresas agrupadas por el holding La Capital Multimedios. Por un precio pagadero en publicidad se transfirieron las acciones del diario El Ciudadano y el control del periódico La Capital a una sociedad recién constituida con un capital de $ 12.000 llamada Business & Shares SA".
Las fuentes explicaron que "el paquete de control del diario La Capital fue transferido por $ 6.500.000, cuando en los contratos entre partes había sido tasado en su momento en US$ 32.000.000. Los $ 500.000 eran el precio en dinero y luego proponían un aumento de capital por los $ 6.000.000 restantes con bienes sobrevaluados. Esa maniobra y el precio vil provocaron una denuncia penal en la que interviene la doctora Rodenas".
Rodenas es, según el relato de las fuentes, una "magistrada joven y valiente que se atrevió a citar en indagatoria a Vila y Manzano, luego de una campaña de intimidación que los jueces han venido sufriendo en el sur de Santa Fe, que amenaza con convertirse en un escándalo, por cuya razón hay varias denuncias ante la Suprema Corte de Santa Fe".
Lagos denunció el año último a Vila y Manzano, entre otros por supuestas "administraciones fraudulentas reiteradas, estafas, balances falsos y asociación ilícita simple y calificada".
Fuente: Diario La Nación

domingo, 17 de marzo de 2002

Tras 82 años: Se acabó El Gráfico

Aunque Torneos & Competencias, actual propietaria de “la revista argentina de mayor prestigio en el mundo”, sostiene que sólo se trata de “una pausa” tras la que volverá a salir como mensuario, lo cierto es que mañana no estará en los kioscos “El Gráfico”
Por: Pablo Vignone
”Si yo voy a la FIFA como dueño de Torneos y Competencias, no me dan bola; en cambio, si voy como director de El Gráfico, se me abren todas las puertas del fútbol.” Palabras más o menos, así justificó entre amigos Carlos Avila su por entonces nuevo berretín: la compra de la revista deportiva por excelencia de la Argentina. Corría 1998. Menos de cuatro años más tarde, con un par de fracasos encima, el ex zar del fútbol logró, como diría Serrat con letra de Benedetti, lo que parecía un imposible: se cargó una institución con más de 82 años de historia, “La Cara del Deporte” o, como aseguraba el slogan, “La revista argentina de mayor prestigio en el mundo”. Tal como lo conocieron varias generaciones de fanáticos del deporte, El Gráfico ya no existe más. La promesa de los Avila es transformarla en una revista mensual, pero pocos creen esa fábula, y mucho menos los que trabajan allí: un integrante del staff calcula que de los 60 que hacen la revista, “quedarán cuatro o cinco” para empezar a trabajar en el nuevo proyecto en fecha aún no determinada. Por primera vez en 82 años, hoy, domingo, día del deporte, la redacción estará completamente vacía. Un tristísimo final para una saga que, bien contada, resulta casi un símbolo de la decadencia argentina.

Enancado en el éxito en pleno auge menemista, Avila envidiaba la posición de su adlátere en el entorno del ex presidente, Constancio Vigil (h), titular de la Editorial Atlántida y nieto del fundador de El Gráfico, Constancio Vigil, que como director de la publicación tenía alguna influencia en la multinacional del fútbol –ocupaba un cargo en la Comisión de Prensa de la FIFA– que el empresario no alcanzaba a ejercer pese a que, en la práctica, era el dueño del fútbol argentino.

Fue por eso que, en medio de las escandalosas y monumentales traspasos de medios de comunicación orquestados alrededor del CEI del banquero Raúl Moneta, Avila insistiera en la adquisición de El Gráfico casi como condición sine qua non para no frustrar otras operaciones de más grueso calibre. La redacción de la revista se mudó del tradicional edificio de Azopardo y México, a un solar en la calle Libertad, antes de asentarse en el complejo de TyC, en el Bajo. Era agosto de 1998, dos meses después de haberse iniciado el brutal período de recesión que ha puesto a laArgentina de rodillas. Sin embargo, lo que no pudo la hiperinflación de 1989, lo lograron los desatinados manejos de los actuales propietarios.

La semana pasada, dos compañía subsidiarias de TyC –Avilacab SA y Grupo H– se presentaron en el Ministerio de Trabajo para solicitar el Procedimiento Preventivo de Quiebra, instaurado por la Ley de Emergencia Económica. En los papeles, Avilacab es la “propietaria” de El Gráfico o, como dice el contestador telefónico cuando uno marca el número de la revista, “Torneos y Competencias Grupo Editorial”, que incluye además a los mensuarios F1 Racing, Golf Digest y Aire libre. Grupo H es la propietaria de La Primera la revista de actualidad creada por Daniel Hadad (de allí la “H” del nombre) y que pusiera en la calle en sociedad con Avila antes de venderle todo el paquete accionario y dedicarse al diario económico BAE. Ese procedimiento preventivo, que permitiría reducir el monto de las indemnizaciones, fue rechazado por los trabajadores y el gremio de los periodistas, la Utpba, la semana pasada.

El agua, que ya llega al cuello de TyC, anegó su estructura editorial. Según fuentes confiables, la deuda era monstruosa: algunos proveedores no cobraban desde hacía 6 a 8 meses, la publicidad paga escaseaba, los costos industriales eran crecientes y las pérdidas constantes y, hasta la semana que pasó, los empleados de El Gráfico sólo habían cobrado el 20 por ciento de los salarios de febrero.

La reducción del costo industrial, lograda con una ardua negociación con el taller gráfico, al que le debía una suma millonaria, fue pulverizada con la devaluación. Según cifras obtenidas en la empresa, El Gráfico no vendía más de 3.000 ejemplares en Capital y 12 a 13 mil sumando el interior y las ventas en el extranjero, uno de los fuertes tradicionales de la revista. La edición que reflejó la conquista del Campeonato del Mundo de México ‘86, en junio de ese año y con Diego Maradona en la tapa, vendió 880 mil ejemplares, el record de todas las épocas; cuando la Argentina fue campeón del mundo en 1978, la venta superó los 800 mil ejemplares.

Radiolandia del Deporte
En el editorial del último número semanal de El Gráfico, el 4301, Diego Avila, el hijo de Carlos y titular del Grupo Editorial, le achacó la culpa de la situación al “estado terminal de la industria gráfica”. La fortaleza de la marca le había permitido a la revista superar la crisis hiperinflacionaria de 1989, cuando en Atlántida se editaba un producto mensual de apenas 64 páginas que descendió a lo que se suponía un piso histórico, el “club de hinchas” de la revista: unas 30 mil copias. Pero ya, antes de la recesión, en la últimas épocas de Atlántida, El Gráfico había bordeado peligrosamente esa cifra. De manera que esta caída no se debe meramente a las durísimas condiciones externas.

Buena parte de la responsabilidad puede asignársele al Waterloo de los Avila: la compra del canal de TV América, y lo que sucedió después. Ese era un negocio pensado para amasar una fortuna en poco tiempo, pero que no dio resultado. Para ser rescatado del desastre, Avila tuvo que acudir a inversores extranjeros, como Rupert Murdoch –el emperador de Fox– o el fondo Liberty Media, que sabían muy poco de la historia de El Gráfico o de su significación en la historia cultural de los argentinos. Las presiones a favor de recortes fueron desde entonces múltiples.

Pero no es la única causa. Si bien es cierto que El Gráfico no pudo responder a la oleada masiva con que los medios de comunicación electrónicos pusieron el deporte en la casa de los hinchas, e inclusive no logró conjurar la amenaza que representaban los diarios deportivos, su proceso de decadencia se había iniciado mucho antes, a comienzos de los 90, cuando la identificación editorial con el menemismo transformó a larevista, siempre respetada en materia de opinión y conocimiento deportivo, en una versión de vestuario de la pizza con champán. Convertido en la “Radiolandia del Deporte” –mucho chimento, seriedad decreciente; gran superficialidad– perdió credibilidad entre los deportistas, que le iniciaron juicios, emprendieron campañas públicas para no darle notas a la revista (inclusive con el concurso del gremio de los futbolistas) y generaron una corriente de disgusto que llegó hasta los lectores.

Ese fue un proceso que lideró su director entre 1990 y 1998, Aldo Proietto, a quien hoy puede verse por los pasillos de TyC pese a que Diego Avila lo corriera de la dirección de la revista no obstante lo mucho que había operado a favor de quienes serían sus nuevos patrones y en contra de quienes le pagaban el sueldo en Atlántida. En ese proceso se dieron episodios reñidos con la ética periodística, como cuando se insinuó la homosexualidad de Diego Maradona en la cobertura del episodio de su detención en el departamento de la calle Franklin, en 1991; u otros más nefastos, como una doble operación sobre el astro, ideada en 1997, para conseguir que éste depusiera el juicio que llevaba adelante contra la revista a raíz de aquella cobertura, después de que la edición de seis tapas consecutivas de Maradona no causara el más mínimo efecto disuasorio.

El paño editorial
Las cuentas de El Gráfico ya no cerraban del todo en la última etapa de Atlántida, y el despilfarro con que se acometió la cobertura del Mundial 1998 en Francia contribuyó a la decisión de los Vigil de venderla. Para entonces, ni siquiera la edición de El Gráfico Diario, un “paper” con el que Proietto pretendía parar la embestida del diario deportivo Olé, aparecido en mayo de 1996 y que le captaba público lector cautivado por su cobertura cotidiana y su bajo precio, equilibraba los números. La idea de un diario deportivo le pertenecía a Atlántida, que ya cavilaba en ello en 1994. Pese a que los sondeos le daban bien, no se atrevió a la aventura. El Grupo Clarín pescó la pista y lanzó más tarde su producto. Así, frente a Olé, los suplementos deportivos de los diarios masivos, con grandes fotos a todo color –la verdadera gema histórica de El Gráfico, junto a sus comentarios–, la abundancia del fútbol en pantalla y en el dial a toda hora, la frecuencia semanal de El Gráfico empezó a verse como un lastre. Cuando llegaba al lector, el lunes a la noche, despertaba poca sorpresa. Ya ni siquiera sus notas causaban conmoción pública o repercutían en polémicas de alcance nacional. El Gráfico Diario resultó otro pésimo negocio y cuando llegó Avila se necesitaba un cambio de timón.

Pero los cambios, a menudo desesperados y sin el conocimiento preciso del paño editorial, sólo contribuyeron a hundir más y más a la revista. Caído Proietto en desgracia, Avila contrató a Mariano Hamilton, quien había gerenciado Olé durante tres años. Tras fabulosos estudios de mercado, y un relanzamiento que costó cerca de dos millones de dólares -uno solamente invertido en la campaña publicitaria, protagonizada por el bronceado Norberto Petisi– El Gráfico se transformó en el engendro de las “tres revistas en una”, que volvía locos a los coleccionistas, una robusta raza que contribuía en mucho a la salud de la publicación. La decadencia se frenó por poco tiempo. Hamilton salió de allí el año pasado. Los inversores pedían sangre y ahora, dicen, se acabó.

Para los que supimos trabajar allí, El Gráfico fue la mejor escuela de periodismo posible, por exceso y por defecto. Eso de que era la revista de mayor prestigio en el mundo –se puede dar fe– era cierto: más de una puerta se abrió, más de un burócrata hizo la gestión prohibida, más de una personalidad se dignó al diálogo simplemente al escuchar las palabras mágicas. No hubo podio más consagratorio para el deporte argentino que la tapa de El Gráfico. No hay lápida más cruel que la que tallaron, con la misma piedra de la que está hecha su corazón, los que decidieron ponerle fin a esta historia.

Con nostalgia y bronca
Por: Diego Bonadeo
El viernes era especial en la década del cuarenta. Porque el día siguiente era “sábado inglés” y porque salía El Gráfico. Con Adolfo Pedernera, Oscar Gálvez, José María Gatica, Alfredo Yantorno o algún otro en la tapa -prevista con semanas de anticipación por requisitos de impresión– y, en el interior, todo el deporte. No era como los diarios, donde los lunes encontrábamos los resultados y las larguísimas crónicas, llenas de dichos como “las defensas superaron a los ataques” o “el eficaz cancerbero obstaculizó el accionar del scorer adversario”. Además, El Gráfico tenía las fotos y, si queríamos ya “algo más”, estaban las crónicas y los comentarios de Alberto Salotto, de Félix Daniel Frascara o las “Apiladas” de Borocotó, en las que aparecían personajes como “Comeuñas” o clubes por entonces casi de fantasía, como Sacachispas.

Pero la impronta diferenciadora fue Dante Panzeri, por entonces limitado a escribir sobre natación y ciclismo. El Dante fue, además de periodista, un “despertador de lectores”. Quien buscara periodismo pasatista estaba fregado. No era posible “mirar” lo que escribía Panzeri. Había que “leer”. A fines de la década del cincuenta, Panzeri ya era el director con la anuencia puntual de Aníbal Vigil, hijo del creador de “El mono relojero”, “La moneda volvedora”, “Upa” y fundador de la Editorial Atlántida y tío de Constancio Vigil nieto, tristemente célebre después como portavoz de la dictadura, cogolfista de Menem y truchador de automóviles para discapacitados. Con Panzeri, Pepe Peña, Osvaldo Ardizzone y Ernesto Lazzati se agregaron a los tradicionales Julio Martínez Vázquez, Hugo Mackern y el Mono Villa entre otros. Y se sumaron también a Gerardo Bonhoff en atletismo y Federico Kirbus en automovilismo.

En 1961, a los 22 años toqué el cielo con las manos. Entré nada menos que a El Gráfico de Panzeri junto a mi entrañable amigo Coco Llana. Pero menos de dos años después se interrumpía la chance de cambiar el periodismo nacional desde la revista deportiva más prestigiosa del país con la ida de Panzeri y la llegada del mentor del periodismo basura en la Argentina, Carlos Fontanarrosa. Ya había estado antes como cronista de básquetbol, pero ahora volvía con la suma del poder editorial.

La implantación de la tilinguería y el amarillismo presagiaba tiempos peores para los productos que se pergeñaban en Azopardo y México. Esos tiempos llegaron con la década del setenta. Desde la carta apócrifa del holandés Ruud Krol a su hija durante el mundial de 1978 –en la que el contrabandista ideológico Enrique Romero ponía falazmente en el mensaje del futbolista de que los fusiles de los soldados argentinos tiraban flores y no tiros–, hasta las permanentes campañas pro o contra cualquier figura del deporte según conviniera a poderosos o avisadores. Estos gestos se convirtieron en la constante de la revista que pasó a ser, de colección en la mesa de luz para varias generaciones durante mucho tiempo, a simple papel para envolver pescado en Semana Santa desde que los marquetineros le metieron mano, promediando la década del sesenta.
Fuente: Página/12

jueves, 14 de febrero de 2002

Nueva protesta de los trabajadores del Multimedios La Capital

Los trabajadores de LT8 realizaron una original protesta en la puerta de la emisora en reclamo del pago de sus salarios

Los trabajadores de LT8 Radio Rosario siguen reclamando el pago de sus salarios. En la puerta de la emisora hoy volvieron a hacerlo de una manera original "La kermés de LT8", allí estaba el juego de la OCA (Ojalá Cobremos Algo), los dardos para dar en el blanco de Daniel "gatillo fácil" Vila, José Luis "nalgas firmes" Manzano y Orlando "cara de piedra" Vignatti.

Estos y otros juegos que fueron acompañados con guirnaldas con la cara de Manzano y el epígrafe de ladrón, no falto la cocina con pasta frola, empanadas y choripanes. Los compañeros de la Corriente Clasista y Combativa, desviaron su recorrido -cerca de 1.000 personas que caminaron más de 12 km. para llegar de distintos lugares de la cuidad y acampar en la puerta del municipio en reclamo de puestos de trabajo- y respaldaron la lucha de los trabajadores.

Ya en el final llegó la música con la actuación de Isabel Puebla y Carlos Pino.

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