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miércoles, 26 de noviembre de 2025

La Justicia comercial decretó la quiebra de Radio del Plata

La histórica AM 1030 entró en quiebra tras incumplir reiteradamente el acuerdo homologado en su concurso preventivo. La Justicia dispuso la inhibición general de bienes, la clausura de sus locales y la prohibición de salida del país para el presidente de la compañía
El Juzgado Nacional en lo Comercial N° 19 declaró la quiebra de Radiodifusora del Plata S.A., luego de constatar reiterados incumplimientos del acuerdo homologado en el marco del concurso preventivo iniciado en 2019.

Según informó la Agencia Noticias Argentinas, la resolución fechada el 25 de noviembre de 2025 dispuso la inmediata inhibición general de bienes, la prohibición de realizar pagos o entregar activos y la interdicción de salida del país del presidente de la sociedad, Jorge Julián Cerezo.

El fallo se produjo tras múltiples intimaciones desatendidas por parte de la empresa para regularizar los pagos a sus acreedores. Además, varios pedidos de quiebra promovidos por particulares y empresas —entre ellos, Fernández Martín Jorge, Daniel Edgar Lineares, Mariana Bergthein y Prevención ART S.A.— reforzaron el cuadro de incumplimiento.

En su resolución, el juez Gerardo D. Santicchia dispuso la continuidad del estudio contable Mendoza V.–Rudi C. y Asociados como sindicatura, destacando la experiencia previa de este equipo en el concurso y el beneficio para la economía procesal y la masa de acreedores.

Entre las medidas ordenadas, el tribunal dispuso la clausura de la sede social y de los locales de la emisora, el inventario de bienes, la incautación de documentación y el envío de oficios a diversos organismos, entre ellos la IGJ, el Banco Central y el ENaCom.

Además, se fijó el 20 de febrero de 2026 como fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos, y se establecieron los plazos para la presentación de informes por parte del síndico.

Radiodifusora del Plata, inscripta en 2004 en la Inspección General de Justicia, continuaba operativa al momento de la declaración de quiebra y mantenía una importante cantidad de créditos laborales pendientes de verificación.

La emisora fue lanzada al aire en 1931 bajo el nombre de LP 6 Casa América y formó parte del conjunto histórico de las primeras emisoras del país. En 1952, pasó a llamarse Radio del Plata y se consolidó como una de las emisoras clásicas del dial porteño. A lo largo de su historia atravesó distintas etapas empresariales, con modelos de gestión que reconfiguraron su programación y estructura operativa. Identificada durante décadas con transmisiones en vivo, servicios informativos y ciclos de análisis político, integró el sistema de radios privadas de mayor audiencia en las décadas de 1970 y 1980, con figuras destacadas del periodismo y el entretenimiento.

Uno de sus programas más emblemáticos, Submarino amarillo, se convirtió en un símbolo cultural de los años '80. El ciclo, que debutó en 1984 en Radio del Plata, fue una plataforma fundamental para el auge del rock y el pop argentino, albergando a las principales bandas de la época. Pero más allá de la música, el programa también se destacó por ser un refugio para las artes en general, como la poesía, el cine y el teatro. A lo largo de su historia, Rubén Darío Vega y el recordado Tom Lupo fueron los conductores que marcaron una época, convirtiendo al Submarino amarillo en una de las propuestas radiales más queridas y recordadas por varias generaciones.

Con el paso del tiempo, la emisora enfrentó transformaciones tecnológicas, dificultades financieras y sucesivas reestructuraciones. Aunque mantuvo continuidad en el aire, afrontó reducciones de personal y reprogramaciones que alteraron su histórica grilla. En los últimos diez años, los conflictos laborales, atrasos salariales y deudas con proveedores y organismos oficiales profundizaron su crisis económica.

El concurso preventivo abierto en 2019 buscó estabilizar la situación, pero los incumplimientos sostenidos derivaron finalmente en la declaración de quiebra ordenada por la Justicia comercial.
Fuentes: Agencia Noticias Argentinas, Señales

martes, 16 de septiembre de 2025

Narco arrestado: dos gestores vinculados a radio y teatro enfrentan la tormenta mediática

Jorge Djoubaili y Enzo Calabrese, actuales gestores de la radio y el teatro Vorterix Mar del Plata, buscan despegarse de la gestión anterior, encabezada por los hermanos Brian y Waldo Bilbao, hoy investigados por la Justicia Federal como presuntos líderes de una organización narco de Rosario que habría utilizado franquicias de medios para lavar dinero proveniente del narcotráfico.

"Yo nunca conocí a Waldo Bilbao, ni sabía que existía. A Brian Bilbao recién lo vi en 2022, cuando vino a cerrar el negocio del teatro. Después lo crucé una sola vez más. No somos testaferros ni lavamos plata", afirma Djoubaili, convocado en 2020 para dirigir la radio Vorterix en Mar del Plata, cuando el teatro aún se llamaba Teatriz.

Un entramado con ribetes de novela
La historia de cómo llegaron a involucrarse indirectamente en una investigación por narcotráfico tiene giros inesperados. Djoubaili recuerda que fue contactado por el productor rosarino Germán Urán, quien manejaba Vorterix en Rosario y luego también en Mar del Plata. Urán hoy está procesado por lavado de activos en la misma causa judicial que involucra a los hermanos Bilbao.

"Me contrataron para manejar la radio, que funcionaba dentro de Teatriz. Los dueños eran de Rosario. Me los presentaron como productores agropecuarios, medio cholulos del espectáculo", explica Djoubaili. Con los Bilbao, aclara, no tuvo relación directa.

Fue recién en 2022 cuando conoció a Brian Bilbao, hermano de Waldo, el recientemente detenido. "Fuimos a cenar y no lo vi más hasta febrero de 2023, cuando se separaron los socios. A Waldo nunca lo conocí", asegura. En cambio, sí tuvo contacto con un hijastro de Brian, "un pibe de 21 años, que aparecía para llevarse el efectivo de lo recaudado para Rosario". Reconoce que esas situaciones le parecían extrañas.

Lo que en ese momento parecía una gestión empresarial poco profesional se reveló como una operación encubierta mucho más grave. Según la Justicia Federal, Brian Bilbao —también conocido como El Barba, Patoruzec o el Negro— operaba con mercenarios colombianos, tenía un hangar propio y al menos tres aviones con los que trasladaba cocaína desde Bolivia a Santa Fe. Las ganancias ilícitas eran lavadas a través de flotas de taxis, bares y franquicias de medios como Vorterix Rosario y Vorterix Mar del Plata.

El quiebre: sin respuestas y con deudas
Con el tiempo, los problemas se multiplicaron. "Yo seguía como director de la radio y de pronto me dicen ‘hacete cargo del teatro’. Pero no me respondían mensajes, no me pagaban, no aparecían por ningún lado", relata Djoubaili.

Ante la falta de respuestas, junto con su socio Enzo Calabrese decidieron contactar directamente a Mario Pergolini, dueño de la marca Vorterix. "Nos reunimos en agosto de 2023. Le dijimos que no sabíamos de quién era la franquicia, que no respondían, que no pagaban. Mario nos confirmó que hacía tiempo les mandaban cartas documento y no contestaban. Que además no había nada firmado", cuenta.

La reunión fue decisiva. "Le pedimos que nos dé la franquicia a nosotros. Mario aceptó". El 2 de noviembre presentaron el proyecto formal y, según relatan, Pergolini "quedó encantado".

Al día siguiente, el 3 de noviembre de 2023, la causa explotó en los medios nacionales: Waldo y Brian Bilbao eran buscados por la Justicia Federal. La investigación, llevada adelante por la Fiscalía Federal N°3 de Rosario (a cargo de Adriana Saccone), la Procelac (con Juan Agustín Argibay) y la Procunar (con Diego Iglesias y Matías Scilabra), determinó que los hermanos lideraban una banda narco con conexiones internacionales. Se pidió su captura internacional. Waldo fue detenido el pasado viernes. Brian sigue prófugo.

"Mario me pidió explicaciones. Yo le conté todo: la falta de respuestas, las sospechas. Ya estaba clarísimo por qué no daban la cara", recuerda Djoubaili (foto).
Una nueva sociedad con una herencia de deudas
Tras la ruptura definitiva, Djoubaili y Calabrese se hicieron cargo de una situación económica complicada. "La Biblioteca, dueña del inmueble, nos iba a rescindir el contrato porque embargaron el edificio. Les explicamos la situación y firmamos un contrato nuevo. Armamos otra sociedad, Calabrese Djoubaili Streaming S.A., totalmente desligada de la anterior", explican.

Además, señalan que una comisión de Gendarmería pasó por el teatro. "Nos pusimos a disposición de la Justicia. Nunca nos citaron. Solo vinieron a revisar y nos dijeron que no podíamos disponer de parte del equipamiento que era de la sociedad anterior", cuentan.

Aseguran que la radio y el teatro funcionan hoy con esfuerzo propio y absoluta transparencia. "Invertimos nuestros ahorros para pagar deudas y sostener las fuentes de trabajo. Tenemos unos 28 programas al aire, más de 120 personas vinculadas a la radio y alrededor de 130 shows por año en el teatro", destacan.

"Estamos todo el día acá, es nuestra casa. Tenemos sponsors que confían en nosotros y saben lo que pasó. No lavamos plata, trabajamos", subraya Djoubaili.
"Nos los presentaron como empresarios agropecuarios cholulos"
Desde que estalló el escándalo, ambos empresarios vienen dando explicaciones públicas. "Convivieron las marcas Vorterix y Teatriz. Luego la gente de Rosario compra el fondo de comercio del teatro y termina siendo todo Vorterix", explicó Djoubaili al canal Teleocho. "Después nos enteramos de que estaban prófugos por lavado", añadió.

"Yo tuve contacto con Brian Bilbao, que está desaparecido. No sabía que tenía un hermano Waldo", indicó. Tras la separación de los socios y la huida de los Bilbao, continuaron con la operación del teatro y la radio por cuenta propia.

"Era cerrar las puertas o seguir", agregó Calabrese. "Nos pusimos la mochila del teatro encima para que todo pueda seguir funcionando a pesar de esta situación y la dimensión que tiene, ya que hay una cuestión judicial grave que afecta el nombre".

Calabrese también confirmó el contacto con Gendarmería en el marco de la investigación: "Pedimos que el juzgado federal decomise y se lleve las cosas que no son nuestras. Esperamos el decomiso. Nos pusimos a disposición".

En cuanto a los Bilbao, insisten en que poco sabían de ellos y que el vínculo fue casi nulo. "Ahora pusimos nuestros nombres en la sociedad para mostrar transparencia en la gestión, porque esto nos roza pero no tenemos nada que ver", afirmaron. "En su momento nos los presentaron como empresarios agropecuarios cholulos del espectáculo. Tenían campo, pero además este otro negocio paralelo".

Una línea de tiempo para despegarse de la causa
Los actuales responsables de Vorterix Mar del Plata construyen una cronología clara para dejar constancia de que no tuvieron vínculos operativos con la banda investigada. "En 2020 se empezó a armar el estudio de radio acá, y el 1 de enero de 2021 se transmitió Vorterix Buenos Aires por primera vez. El 18 de enero empezó la programación local y un año después, en enero de 2022, Brian Bilbao compró el fondo de comercio de Teatriz. Hasta noviembre de 2023 funcionaron la radio y el teatro Vorterix bajo esa estructura. Desde ese momento están prófugos".

Hasta el momento, ni Djoubaili ni Calabrese fueron citados por la Justicia, y destacan que no existe ninguna acusación ni vínculo directo con los ex socios. "Tuvimos una charla con Gendarmería y nos pusimos a disposición. Incluso insistimos para que decomisen los equipos que ellos dejaron acá. Se fueron, nos dejaron un tendal de deudas y nos hicimos cargo sin saber de qué trabajaban", afirman.

Jorge Djoubaili fue un conductor y productor de televisión rosarina, conocido por el programa clásico "Block & Roll". Su carrera comenzó en 1993 en Canal 4 de Cablehogar con "Yo voto a Block", que luego se transformó en "Block & Roll". El programa fue nominado a los Martín Fierro en 1994 y ganó en 1995. Más tarde, se emitió en Canal 3 y Canal 5, Telefe Rosario.
Fuentes: Diario La Capital, Teleocho, Ahora Mar del Plata, Señales

domingo, 27 de julio de 2025

Cuando el silencio es política: el cierre de Radio Ciudadana y el fin de una experiencia democrática

El gobernador Rogelio Frigerio en los estudios de Radio Ciudadana junto al intendente Francisco Azcué, el hombre que supo encontrar la manera de apagar voces en nombre de la gestión

Uno de los principales logros que trajo consigo la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue la apertura a nuevas voces dentro del sistema de medios. En ese marco, se habilitó a municipios, comunas, universidades, escuelas, comunidades originarias y organizaciones comunitarias a crear y gestionar sus propios medios de comunicación.

Fue en ese contexto que comenzó a gestarse una experiencia concreta en la ciudad de Concordia: la creación de Radio Ciudadana. La iniciativa surgió a partir de una decisión política del entonces intendente Gustavo Bordet, quien en 2012 convocó a un periodista con el fin de poner en marcha una emisora municipal.

Ya en 2013, el proyecto había avanzado con la elaboración de un borrador de licitación para los equipos y con propuestas de ordenanza que darían marco a la radio. Una de las ideas que se plantearon en ese momento fue la conformación de una asamblea de oyentes, que tendría la responsabilidad de elegir a los representantes del directorio de la emisora. Este mecanismo apuntaba a garantizar una participación ciudadana activa, permitiendo que la comunidad definiera democráticamente los rumbos del medio. Se promovía así una radio abierta, participativa, con contenidos propios y espacio para el debate.

La persona que estuvo desde el inicio de este proceso era Claudio Gastaldi, quien se encontraba en comunicación con  SeñalesEl motivo de la entrevista no era solo recuperar la experiencia positiva de la radio, sino también dar cuenta de una noticia reciente: el municipio había decidido cerrar Radio Ciudadana, tras casi diez años de intensa labor comunitaria.

Una decisión repentina y una maniobra calculada
Claudio Gastaldi relató que, luego del receso invernal, cuando se retomaron las actividades en el Concejo Deliberante, se produjo una situación inesperada: de forma repentina, se propuso el cierre de Radio Ciudadana. Según explicó, la maniobra fue cuidadosamente diseñada para que la votación ocurriera en el mismo momento en que se presentaba la propuesta, lo que permitió que, en el lapso de apenas una hora, se desmantelara un proyecto que llevaba una década de trabajo y construcción colectiva.

Advirtió también que parte de esa estrategia incluyó una modificación en los tiempos: la sesión del Concejo comenzó más tarde de lo habitual, justo después de que concluyera el programa de Radio Ciudadana que habitualmente transmitía en vivo lo que ocurría en el recinto. Según interpretó Gastaldi, se trató de una maniobra deliberada para impedir que la emisora pudiera cubrir la sesión en la que se debatiría —y aprobaría— su cierre.

Una emisora que cubría lo público
Gastaldi (foto) recordó que Radio Ciudadana contaba con un programa especial que se emitía una vez por semana y que estaba dedicado exclusivamente a informar sobre las actividades del Concejo Deliberante. En ese contexto, destacó especialmente el papel de la asamblea de oyentes, a la que definió como una instancia clave de participación ciudadana. Según señaló, este espacio representó una verdadera bocanada de aire fresco para muchas personas, al ofrecerles la posibilidad de involucrarse activamente en la vida pública a través de un medio propio.
La resistencia al modelo público
El periodista señaló que, a pesar de ser la segunda ciudad más importante de Entre Ríos, después de Paraná, Concordia no contaba con una radio pública. Mientras otras ciudades de la provincia, como Paraná, Concepción del Uruguay o Gualeguaychú, sí disponían de emisoras públicas, Concordia había estado históricamente privada de ese derecho. Según su análisis, esto se debía en gran medida a la resistencia del establishment local, que se oponía a la existencia de un medio de comunicación gestionado desde lo público.

En su repaso, Gastaldi advirtió que en la ciudad existía una sola emisora AM dominante, LT15 AM560, que ejercía un fuerte control sobre los contenidos y los temas que se podían tratar. Como ejemplo, recordó un episodio ocurrido durante el período democrático, en 1988, cuando Aldo Rico encabezó una sublevación militar en Monte Caseros, Corrientes. En esa oportunidad, la emisora optó por difundir los partes del militar carapintada y negó el micrófono a los partidos democráticos, cerrando sus puertas a los representantes de la Multipartidaria, quienes buscaban defender el orden institucional. Para Gastaldi, ese hecho era revelador del sesgo editorial y político que predominaba en los medios tradicionales de la ciudad.

Una dirección con autonomía y participación ciudadana
Según Gastaldi, la creación de una radio pública en Concordia vino a quebrar un esquema comunicacional hegemónico, lo que —a su entender— explica por qué fue tan resistida por ciertos sectores locales. Aclaró que en la actualidad ya no formaba parte del proyecto, aunque recordó que fue él quien redactó la ordenanza fundacional. En ese texto propuso que la dirección de la emisora tuviera un mandato de seis años: los cuatro correspondientes al gobierno que nombraba al director y dos del siguiente, como forma de preservar cierta autonomía institucional y evitar interferencias directas.

Fiel a esa propuesta, renunció al cargo una vez cumplido ese plazo, permitiendo que la siguiente gestión municipal designara a su reemplazante. Sin embargo, esa nueva conducción duró solo dos años. Según relató, lo que siguió fue la llegada de lo que calificó como una “hecatombe”, encabezada por la nueva administración municipal. Describió esa gestión como inoperante y destructiva, no solo en relación con la radio, sino con la ciudad en su conjunto. En sus palabras, se trataba de un gobierno de "puro humo", al que comparó con la administración nacional liderada por Javier Milei.

Dirigió también críticas al actual intendente, Francisco Azcué, a quien señaló como una figura que se autodefine como radical, aunque —según afirmó— no goza de buena reputación entre muchos dirigentes del propio radicalismo. Recordó que Azcué intentó presidir el partido a nivel provincial, pero no logró avanzar debido a impedimentos establecidos en la carta orgánica, siendo finalmente la justicia la que cerró esa posibilidad. A juicio de Gastaldi, el intendente actuó como una "topadora" que arrasó con todo lo que funcionaba bien, empeorando incluso aquello que ya estaba mal.

Gastaldi calificó el cierre de Radio Ciudadana como un “zarpazo horrible” y subrayó que el impacto había sido tan fuerte que, al buscar “Cierre de Radio Ciudadana” en Google, aparecían decenas de notas de medios no solo de Entre Ríos, sino de distintos puntos del país. Señaló que el golpe fue muy duro, incluso para personas de distintas corrientes ideológicas, que más allá de sus diferencias coincidían en la defensa de la emisora. Según explicó, radicales, peronistas, socialistas, comunistas y otros sectores se habían unido en ese momento, convencidos de que la radio había representado una verdadera novedad para la ciudad.

Volvió a referirse al modelo de gestión participativa de la emisora, recordando que cuando él presidía el Consejo de Administración, este estaba compuesto por seis o siete personas. La mayoría eran designadas por el Ejecutivo y el Concejo Deliberante, pero también —gracias a la ordenanza— existía una asamblea de oyentes, encargada de elegir a uno de los integrantes del directorio.

Esa asamblea, explicó, era un espacio de debate en el que se discutía lo que se hacía bien y mal en la radio. Consideró que se trataba de una verdadera innovación en términos de participación ciudadana. Sin embargo, concluyó con una nota amarga: como muchas cosas en la vida, esa experiencia pasó, y lo que vino después —según su mirada— fue mucho peor.

Un cierre sin argumentos sólidos
Consultado por los motivos esgrimidos para cerrar Radio Ciudadana, Claudio Gastaldi consideró que la excusa utilizada no solo era débil, sino directamente insostenible. Según explicó, el argumento de que la radio representaba una carga económica para las finanzas municipales carecía totalmente de fundamento. Recordó que cuando él se retiró de la dirección, en diciembre de 2021, el presupuesto que el municipio destinaba al funcionamiento de la emisora era de apenas 220 mil pesos mensuales, lo que representaba poco más de dos millones de pesos al año.

Además, señaló que esa suma era complementada con ingresos provenientes de la publicidad comercial, lo cual contribuía a sostener el funcionamiento general del medio. Para dimensionar lo absurdo del planteo, comparó ese monto con el presupuesto total de la ciudad de Concordia, que supera los 100 mil millones de pesos y está destinado a atender a una población de alrededor de 200 mil habitantes. Desde su perspectiva, era completamente inverosímil que una suma tan pequeña pudiera representar un obstáculo financiero real para la gestión municipal.

De hecho, mencionó que el ex intendente Gustavo Bordet se había pronunciado públicamente en redes sociales sobre el tema, dejando en claro que el supuesto ahorro no podía ser utilizado como justificación válida para un retroceso institucional de tal magnitud.

La comparación con el desmantelamiento de medios nacionales
Gastaldi reconoció que quizá estaba hablando con intensidad, pero justificó su tono por la carga emocional que le producía la situación. El entrevistador coincidió con él y expresó que, al escuchar su relato, no podía evitar pensar en lo que estaba ocurriendo a nivel nacional, con el cierre de TelAm y el desmantelamiento de los medios públicos. Agregó que le resultaba doloroso ver cómo hechos de esa magnitud pasaban desapercibidos para buena parte de la sociedad.

De la creación a la destrucción
Ante esa reflexión, Gastaldi compartió lo que había sentido personalmente: relató que había sido uno de los impulsores del proyecto de Radio Ciudadana desde sus orígenes, y que junto a un grupo de personas habían comprado el equipamiento técnico de la emisora. Detalló que se trataba de equipos de altísima calidad, poco comunes incluso en otras radios del país, e incluían no solo el transmisor principal sino también un sistema de respaldo, preparado para mantener la señal en caso de fallos técnicos.

Recordó también que, cuando asumió la dirección, la radio funcionaba en un local alquilado, con muchas limitaciones edilicias. Sin embargo, aproximadamente un año después, lograron trasladarla a un edificio propio: una propiedad del municipio que fue reacondicionada específicamente para albergar a la emisora. Gracias a esa mudanza, se dejó de pagar alquiler y se consolidó una sede definitiva para la radio pública de la ciudad. Todo ese proceso de construcción, según lamentó, fue desmantelado de un día para el otro.

En otro tramo del diálogo, el entrevistado valoró profundamente el trabajo de otras radios comunitarias, como la emisora en la que se estaba desarrollando la conversación. Celebró la existencia de medios que no respondieran a los intereses de los grandes grupos económicos y que, por el contrario, construyeran su línea editorial desde el compromiso con la realidad: con aquello que sucede, que duele, que no puede ni debe silenciarse, sin importar a quién moleste.

Contó que él mismo fue nombrado por Bordet como director de Radio Ciudadana, y que desde el comienzo tuvo total libertad para organizar el medio. En ese rol, también condujo el programa central de la emisora durante los primeros cuatro años, donde abordaba temas locales y se realizaban críticas abiertas tanto al gobierno provincial, encabezado por Bordet, como al municipal, a cargo de Enrique Tomás Cresto. Subrayó que, a pesar del tono crítico de muchos de los periodistas, nunca hubo intentos de censura ni represalias, algo que —destacó— consideraba natural en el marco de una democracia.

Contrastó esa experiencia con la situación actual, donde —según denunció— los periodistas son señalados como enemigos o tratados como si fueran perseguidores, mientras que quienes desmantelan lo público son presentados como "los buenos". Mencionó directamente al actual intendente, Francisco Azcué, y recordó que durante la campaña electoral y en los primeros meses de su gestión, la emisora había sido uno de los medios que más había visitado. Ese hecho, a su entender, hacía aún más evidente la contradicción con su posterior decisión de cerrarla.

Ataques a medios críticos y censura encubierta
Gastaldi afirmó que no se trataba de que estuviera prohibido hablar mal del actual intendente o que hubiera censura directa, pero advirtió que el contexto general resultaba alarmante. Contó que en la actualidad se estaba desarrollando una persecución contra Diario Junio, el medio que él dirige. Como ejemplo, mencionó el caso de un compañero, que no realiza tareas periodísticas sino que se encarga de la administración digital del diario y que también es trabajador municipal. Este fue suspendido por 45 días sin goce de sueldo por el municipio. Según explicó, el joven, de poco más de treinta años, tuvo una discusión con otros compañeros y una de las personas involucradas lo denunció. El hecho fue suficiente para que se aplicara la sanción sin siquiera darle la oportunidad de presentar su versión de los hechos.

Agregó que otro integrante del equipo, quien también conducía un programa en la radio luego de su alejamiento de la emisora, fue directamente despedido. En su opinión, estos casos reflejan una situación de hostigamiento generalizado hacia el periodismo crítico. Vinculó esta actitud con las declaraciones del presidente Javier Milei, quien había dicho públicamente que "no odiamos lo suficiente a los periodistas". Según Gastaldi, esas palabras no se referían a figuras mediáticas o a periodistas "ensobrados", sino precisamente a aquellos que intentan seguir haciendo periodismo real en un país cada vez más hostil con la verdadera prensa independiente.

En ese contexto, expresó su preocupación por la dirección que estaban tomando los acontecimientos en Concordia, y aunque no tenía claro cómo era la situación en Rosario, intuyó que también allí debía haber tensiones similares. Insistió en que, bajo la actual gestión municipal, el panorama no era nada alentador.

Sospechas de intereses privados detrás del cierre
Cuando se le preguntó si esta situación tenía vuelta atrás, respondió con escepticismo. A su entender, ya había intereses económicos detrás del cierre de la emisora. Creía que había negocios en marcha y que el objetivo final era entregar el espacio a un privado, probablemente a precio vil. Comparó lo que estaba sucediendo con experiencias anteriores de vaciamiento del patrimonio estatal, como la privatización de Aerolíneas Argentinas, YPF y otras empresas públicas durante los años noventa. 

En esete punto, se le mencionó que, según la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la frecuencia utilizada por la radio pública era intransferible y debía ser devuelta si no era utilizada por el municipio. Sin embargo, sospechaba que se intentaría sortear esa norma, ya que —en sus palabras— la ley, para ciertos sectores, no tenía ningún valor.

Además, lamentó la falta de consecuencias judiciales ante situaciones graves, como el caso de las criptomonedas en el que estaría involucrado un funcionario, quien, según dijo, debería estar preso pero no enfrentaba consecuencias. Sostuvo que en Argentina había cuestiones profundas que debían ponerse en debate con urgencia.

La banalización del rol de los medios públicos
En ese contexto, se mencionó que una concejala libertaria de Concordia celebró públicamente el cierre de la radio, sosteniendo que los medios públicos eran simplemente "aparatos de propaganda". Gastaldi señaló que ese mismo argumento era repetido por el Gobierno Nacional, que paradójicamente utiliza esos medios para difundir sus propios discursos, en los que solo aparecen funcionarios oficialistas que se felicitan mutuamente. Opinó que lo que alguna vez fue la televisión pública y lo que es hoy representaba una vergüenza. En ese marco, se expresó solidaridad con los trabajadores de esos medios, con la convicción de que muchos de ellos no comparten el rumbo que se les impone.

En el tramo final de la charla, Gastaldi agradeció especialmente por visibilizar lo que ocurría en Concordia. Reconoció que, aunque geográficamente estaban lejos, el cierre de una radio pública no era un hecho lejano, mucho menos para quienes ejercen el periodismo. Valoró el rol de los medios comunitarios como espacios clave para la construcción democrática.

Al cerrar la entrevista, se expresó que el cierre de Radio Ciudadana no solo implicaba silenciar una emisora, sino romper un pacto democrático construido colectivamente. Señaló que los medios públicos deben existir precisamente para dar lugar a aquellas voces que no aparecen en los grandes medios comerciales, y que eliminarlos significaba apagar espacios fundamentales para sostener el debate y la información en un país que atraviesa —según dijo— uno de sus momentos más oscuros desde la última dictadura.

Escuchá la entrevista completa:

Ver también: Un director de 'Radio Ciudadana' será nombrado por la asamblea de oyentes, Radio Pública: El Concejo Deliberante de Concordia avaló por unanimidad la designación de Claudio Gastaldi como director, La radio pública de Concordia ya tiene casa propia, Radio Ciudadana cumplió tres años al aire: 'Hoy no somos una radio más; somos una radio importante', Repudio al proyecto de control político en radio pública: amenaza a la pluralidad de voces y libertad de expresiónSilenciar la pluralidad: el cierre de la radio pública de Concordia como síntoma de odio e ineptitud

jueves, 24 de julio de 2025

Silenciar la pluralidad: el cierre de la radio pública de Concordia como síntoma de odio e ineptitud

El cierre de Radio Ciudadana FM 89.7, la radio pública de Concordia, no fue una decisión administrativa ni un simple recorte presupuestario. Fue un acto político con olor a revancha, ejecutado con precisión quirúrgica y disfrazado de “optimización del gasto”. Una decisión cargada de ideología y resentimiento que terminó con un proyecto que representaba mucho más que un espacio en el dial: era un lugar de pluralidad, participación y periodismo incómodo para el poder.

La decisión fue aprobada este jueves por el Concejo Deliberante, tras el envío de un proyecto por parte del Ejecutivo municipal que estableció la derogación de la ordenanza que creaba la Comisión Administradora de la Radio Pública (CARP). Con eso, la emisora, fundada en 2015, quedó formalmente disuelta. Sus bienes pasarán a manos de la Municipalidad, y el futuro del personal, según lo aprobado, quedará en manos del intendente, que podrá reasignarlos, reubicarlos o directamente prescindir de sus servicios.

El pretexto: el presupuesto
Según el oficialismo, la decisión responde a una evaluación de "costo-beneficio". El concejal Felipe Sastre (JxER) explicó que, en una ciudad con alta pobreza, el presupuesto de $150 millones anuales que insumía la Radio era "un privilegio" que no podía sostenerse. Sin embargo, ese gasto representaba apenas el 0,16 % del presupuesto total del municipio para 2025, de $89.500 millones. Es decir, una incidencia marginal.

La concejal libertaria Yaiza Pessolani Beichet (La Libertad Avanza) celebró el cierre y lo comparó con la clausura de TelAm dispuesta por el presidente Javier Milei, repitiendo la idea de que los medios públicos son "aparatos de propaganda" que deben eliminarse. "Es un despropósito financiar esto con los impuestos de todos", dijo, sin mencionar que la emisora funcionaba sin escándalos, con personal precarizado que sostenía la programación con vocación, muchas veces cobrando sueldos equivalentes a jubilaciones mínimas.
FM 89.7 no era solo un medio de comunicación. Era un espacio de encuentro cultural, de información, de construcción ciudadana. Una tribuna abierta a las organizaciones sociales, al periodismo independiente, a las expresiones barriales, juveniles, de mujeres y trabajadores. Cerrar esta radio es quitarle la voz al pueblo. Es romper un pacto democrático. Es apagar un faro en medio de un país que atraviesa momentos cada vez más oscuros.
Lo que realmente dolía: las voces
Pero la oposición y gran parte de la comunidad cultural y periodística no compraron el argumento económico. Carolina Amiano (PJ) fue tajante: "Esto no es ahorro, es censura. Lo que molesta al intendente Azcué es que existan voces institucionales que no puede controlar".

Y no es solo retórica. Radio Ciudadana se había consolidado como uno de los medios más escuchados de Concordia en solo dos años desde su fundación. Con programación social, cultural, comunitaria y periodística, con debates, entrevistas incómodas, poesía, política y micrófonos abiertos a la gente del barrio, cumplía una función que ningún otro medio local ofrecía. Y, sobre todo, sin el filtro de la pauta oficial ni los intereses privados que dominan el resto del dial.

El exdirector y fundador de la radio, Claudio Gastaldi, también director de DiarioJunio, denunció que el cierre fue el final de una persecución silenciosa pero constante. Contó que incluso en reuniones privadas, funcionarios del gobierno como el secretario de Gobierno, Luciano Dell Ollio, cuestionaban la posibilidad de un concurso abierto para elegir autoridades, temiendo que él ganara. "El pecado original fue existir, y hacerlo bien!, resumió Gastaldi.
 
Silenciar para gobernar
El cierre no fue comunicado con claridad al personal. Se ejecutó de manera informal, casi con desprecio, como si fuera un trámite menor. Pero fue mucho más que eso. Fue la clausura de un espacio de ciudadanía, de memoria colectiva y de pensamiento crítico. Un lugar donde no se pedía permiso para hablar, donde se ejercía la palabra como derecho, no como privilegio.

Como sintetizó un concejal opositor en la sesión: "A Radio Ciudadana no la cerraron: la ejecutaron. Le metieron una bala en la nuca entre ordenanza y ordenanza".

Lo que deja la gestión del intendente Francisco Azcué es un mensaje claro: en su modelo de ciudad, la cultura es gasto, no inversión; la pluralidad es un estorbo; y la libertad de prensa, un lujo prescindible.

La ciudad, como tantas veces, se enteró tarde. Ya sin su radio pública, sin su espacio plural, sin ese eco incómodo pero necesario que hacía ruido donde había silencio oficial.

El silencio, esta vez, no fue casual. Fue una estrategia política, un síntoma del odio, y una muestra de inoperancia de gestión que no supo –o no quiso– sostener lo que funcionaba. Porque funcionaba.
Carta de despedida de Radio Ciudadana
Me llamo Radio Ciudadana. Nací allá por diciembre de 2015, y este año iba a cumplir mis 10 añitos. Dentro de mí vivieron miles de historias, personajes y personas que guardaré por siempre en mi memoria sonora. Fui más que una frecuencia; fui una casa abierta, una voz compartida, un latido colectivo.
Cada uno de mis miembros son parte de mí. Fueron ellos, los trabajadores, quienes me dieron vida cada día, y hoy quiero detenerme para nombrarlos, para que el olvido no los alcance y sus huellas no se borren.

José, nuestro ordenanza, el primero en llegar cada mañana, el que abría mis puertas y dejaba todo en orden para empezar. Con su "que hace"? "¿cómo anda?" que resonaba en mis pasillos, fue siempre una presencia amable. Te voy a extrañar, amigo. Cuídate mucho.

Lucre y Laura, las chicas de Tarea Fina, llevaron adelante una lucha necesaria, honesta, valiente. Su periodismo comprometido con la verdad, aun cuando dolía, fue y será un tesoro de esta radio.

Daniel, Federico y Marcelo, gracias por reflejar la realidad de nuestra ciudad, por cubrir los casos policiales con respeto y humanidad, y por aquellos sorteos que regalaron sonrisas en las mañanas. Que "Una Mañana por Delante" quede grabada como un hermoso recuerdo en el aire.

Marianito Almeida, a través tuyo me despido del deporte concordiense. Gracias por cada transmisión, por esa pasión incansable que contagiaste a tu equipo y a cada oyente. Gracias por hacer que el deporte tuviera siempre su lugar en mi casa.

Mauro, Nahuel, Agustín, Ruth y Claudia… ustedes son mi corazón. Gracias por prestar sus manos e ingenio para que tantas voces se escuchen, porque del otro lado del vidrio ustedes daban vida. Sin ustedes, nada hubiera sido posible. Gracias infinitas.

Leticia, la que hizo posible lo imposible, enfrentando la burocracia para que todo saliera bien. Gracias por tu esfuerzo, por mantener mi casa en orden y transparente.

Claudia, o Claudita, como todos te decían. Llegaste a mí con el alma atravesada por la vida, y aun así me entregaste tus días, tus tardes, tus noches, tus madrugadas. Me amaste, y créeme que lo sentí. Me cuidaste como se cuida a quien se quiere de verdad. Hoy me duele despedirte, pero te abrazo en esta despedida.

No me quiero olvidar de quienes alguna vez fueron los que me dirigieron. Claudio Gastaldi, Gustavo Guaglianone y Guillermo Pérez: gracias por su compromiso, predisposición y responsabilidad. Gracias por hacerme crecer, por cuidar mi rumbo, por creer en este proyecto que hoy, por decisión de unos pocos, fue borrado de un plumazo.

Diego Lopes, Dieguito, crack, como todos te decimos… gracias por tu magia. Porque con ella me vestías, me dabas color, ritmo, identidad. A través de tus separadores, jingles, avances, y ni hablar de los podcasts, me hiciste brillar. Sos arte puro, y siempre serás parte de mi esencia.

Agustín Álvarez, tampoco me olvido de vos. Valiente como pocos, el que trepaba mi antena sin miedo para asegurarse de que todo funcionara. El Tero, el gran técnico. Gracias por tu entrega silenciosa, por estar siempre donde hacía falta, aun sin pedir nada a cambio.

Y a ustedes, mis queridos oyentes, gracias de corazón. Porque sin ustedes, nada de esto hubiera tenido sentido. Gracias por estar del otro lado, por acompañar, por creer, por hacer de esta radio su casa también.

No quiero olvidarme de nadie. Si lo hice, pido perdón. En cada programa, en cada voz, viajé por el arte, la cultura, la educación y la música. Viví aventuras increíbles. Extrañaré las transmisiones del carnaval, las expos, las coberturas, los encuentros, los abrazos compartidos a través del aire.

Hoy me toca callar los micrófonos y apagar las luces. Mi corazón deja de latir por el puñal de quienes no supieron cuidarme, de quienes no comprendieron mi valor y me dejaron caer.

Pero me voy en paz, porque sé que Dios, el todopoderoso, conoce los corazones de cada uno. Él sabe quién luchó, quién aguantó, quién soñó conmigo.

Me despido con amor, con gratitud, y con la esperanza de que, alguna vez, mi voz pueda volver a encenderse.

Hasta siempre.
Radio Ciudadana, la Radio Pública de Concordia.
Gremio de prensa repudian el cierre de Radio Ciudadana en Concordia
Desde la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPren), junto al Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC), expresamos nuestro enérgico repudio al cierre de Radio Ciudadana, emisora perteneciente a la Municipalidad de Concordia, y manifestamos nuestra solidaridad con todas y todos sus trabajadores.

En un contexto de profunda crisis social y económica, el cierre de un medio de comunicación público no solo representa la pérdida de fuentes laborales, sino también la vulneración del derecho a la información de la ciudadanía. Apagar una voz institucional es restringir el acceso a contenidos informativos confiables, especialmente en un momento en que más se necesitan.

Lamentamos profundamente que se haya silenciado una emisora que, con compromiso y esfuerzo, había logrado consolidarse como un espacio relevante para la comunidad concordiense.

Exigimos que se revierta esta medida y se garantice el pleno funcionamiento de los medios públicos y los derechos laborales de quienes los integran.

Periodistas feministas: Un grave retroceso
Periodistas feministas de Entre Ríos también se pronunciaron respecto al cierre de la emisora
Las Periodistas Feministas de Entre Ríos expresamos nuestro profundo rechazo ante el cierre de la emisora municipal Radio Ciudadana de Concordia, decisión aprobada recientemente a partir del proyecto impulsado por el concejal Felipe Sastre.

Sostenemos que esta medida vulnera el derecho a la comunicación, un pilar esencial en toda sociedad democrática, y representa un gravísimo retroceso en términos de acceso a la información, pluralidad de voces y construcción colectiva de ciudadanía.

El cierre no solo silencia un espacio de comunicación pública, sino que además elimina fuentes de trabajo y reduce aún más el ya limitado universo de medios con perspectiva comunitaria y de derechos.

Cabe señalar que durante el funcionamiento de la emisora, sus trabajadoras y trabajadores ya se encontraban en condiciones laborales precarias. Esta situación se agrava al confirmarse que solo tres personas conservarán sus puestos.

Entendemos que las políticas públicas deben orientarse a fortalecer los medios comprometidos con la diversidad, la participación social y la información de calidad. Cerrar una radio no es un simple acto administrativo: es una decisión política que restringe el diálogo social y debilita la democracia.

En un contexto donde el derecho a la información y el ejercicio del periodismo están siendo fuertemente amenazados, reafirmamos nuestro compromiso con el derecho a comunicar y con la defensa activa de todos los espacios que lo hacen posible.

Nos solidarizamos con las y los trabajadores de Radio Ciudadana, rechazamos enérgicamente esta medida y exigimos a las autoridades municipales que reviertan esta decisión.
Comunicado del Municipio:
El Ejecutivo disolvió la Comisión de Administración de la Radio Pública
En la sesión de este jueves, el Concejo Deliberante aprobó un proyecto presentado por el Poder Ejecutivo mediante el cual se estableció la derogación de la ordenanza que creaba la Comisión de Administración de la Radio Pública de Concordia (CARP).

La decisión se enmarca en el proceso de reforma del Estado y de reducción del gasto público que lleva adelante la gestión encabezada por el intendente Francisco Azcué. Este proceso abarca tanto a la administración central como a los entes descentralizados del municipio.

A partir de esta medida, se dispone el traspaso a la Municipalidad de Concordia de la totalidad de los activos que pertenecían a la ahora disuelta CARP. El Departamento Ejecutivo queda facultado para disponer de dichos activos mediante los mecanismos o procedimientos que considere necesarios.

En relación al personal, se establece que será reubicado, reasignado o dado de baja, conforme a las necesidades existentes en las distintas áreas municipales.
Cierre de la radio pública: Cuando se acallan las voces, el silencio habla
A instancias del Poder Ejecutivo, el Honorable Concejo Deliberante ha resuelto el cierre definitivo de la radio pública "Ciudadana 89.7".

La primera reacción de gran parte de la comunidad concordiense ante esta medida ha sido de profunda indignación frente a una decisión compulsiva, irracional e injusta. Los argumentos esgrimidos por las autoridades carecen de sustento serio y creíble. El cierre de esta emisora estatal representa una medida desacertada e improcedente.

Más allá de su variada programación periodística, cultural, deportiva y social, Ciudadana 89.7 fue siempre un espacio abierto al pensamiento plural y a la libre expresión. Un micrófono dispuesto para la crítica responsable, el respeto por las ideas diversas y la manifestación libre de la ciudadanía, sin censura.

Esta decisión constituye una muestra contundente de inoperancia institucional y un ataque directo a la libertad de prensa y opinión. Es una acción política reprochable, cuyas consecuencias se harán sentir a futuro.

Poco puede esperarse de un presidente que desprecia el periodismo y a quienes lo ejercen, y que recurre sistemáticamente a un lenguaje ofensivo y denigrante hacia toda voz disidente con su visión mesiánica. Gobernadores e intendentes replican, sin cuestionamientos, esa lógica autoritaria, cumpliendo órdenes con obediencia ciega.

No es una novedad. Por segundo año consecutivo, Argentina ha experimentado una alarmante caída en el índice global de libertad de prensa, según Reporteros sin Fronteras (RSF), lo que señala un preocupante retroceso en las garantías del derecho a la información.

Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) Regional Concordia, expresamos nuestra total solidaridad con los trabajadores de Ciudadana 89.7, así como con periodistas, locutores, productores y colaboradores que con esfuerzo y compromiso hicieron de esa emisora un faro de pluralidad, identidad y expresión regional.

Reafirmamos nuestra defensa irrestricta de la libertad de prensa y de expresión.

"El periodismo, en todas sus formas, es una barrera infranqueable contra la gran mentira", expresó el escritor y periodista Jorge Fernández Díaz al ser distinguido por la Academia Argentina de Periodismo.

Hoy, las voces que se acallaron no se pierden en el éter. Habitan el silencio. Un silencio que también habla, que resiste con dignidad, con firmeza y con la convicción de que no hay poder que pueda imponerse para siempre sobre la verdad y la libertad.
Consejo Ejecutivo
Confederación General del Trabajo
C.G.T. Regional Concordia

Fuentes: Diario Junio y Señales

domingo, 22 de junio de 2025

El Eternauta en los Andes: una odisea radial que unió a todo un pueblo

Dos amigos productores de radio, Patricio Apóstolo y Gustavo Arias, impulsaron una idea sin precedentes: junto a vecinos crearon una adaptación radial de la famosa historieta de Oesterheld
Por Martina Sehmsdorf
"Todo, hasta donde se podía ver, se estaba cubriendo por aquella nieve extraña… los copos parecían tener luz propia"… así dice uno de los capítulos más icónicos de El Eternauta. Pero no de la serie de Netflix o de la historieta de Héctor Oesterheld, sino de una adaptación radiofónica que realizaron por los años 90 en San Martín de los Andes. No eran actores profesionales ni grandes productores. Eran personas comunes: un locutor, un cirujano, una maestra de escuela rural y vecinos de la localidad. El resultado fue una obra tan artesanal como inolvidable, impulsada por la pasión y el espíritu colectivo, que refleja también la esencia misma de El Eternauta.

Patricio Apóstolo y Gustavo Arias no solo eran compañeros de trabajo en Radio Nacional. También eran amigos. Un par que vivía a través de la radio. Fue en esa pasión donde se gestó una idea que marcaría un precedente.

Así como la niñez de Gustavo estuvo marcada por la tradición de leer todas las noches las historietas de Sandokán, durante su juventud disfrutó de El Eternauta, una novela gráfica que luego lo acompañó durante toda su vida.

Cuando llegó a San Martín de los Andes en los 90 conoció a Patricio, con quien una entrañable amistad y fue en esas conversaciones fraternas donde le propuso adaptar la historieta a la radio. "Che, ¿no te gustaría hacer algo así?", recordó Patricio que le dijo su amigo. "Yo venía manija de hacer varios cursos y tenía muchas ganas de hacer estos formatos", contó.

A partir de ese "algo así", comenzó a gestarse un proyecto que demandó de dos meses intensos de trabajo. Patricio y su compañero Gustavo pusieron manos a la obra para adaptar los primeros doce capítulos de la historieta.

Gustavo se dedicó más al guion. "Le pasé los fascículos que tenía, que había pedido que me los manden desde Buenos Aires, y él se fascinó", aseguró. "Pacho (Patricio) se puso el proyecto al hombro. Tenía un conocimiento radial que yo no tenía", agregó.

Este productor se encargó de la adaptación. "Tardamos algo así como dos meses en adaptar una parte del Eternauta… salió un guión de 80 páginas, tamaño oficio en máquina de escribir Remington…", dijo entre risas. Así salieron tres versiones del guion.
Para Gustavo, plasmar de manera radial la historieta de una manera fidedigna era lo más importante. "Nos propusimos mantener una fidelidad al espíritu de la obra y no irnos de lo que Oesterheld quería transmitir", explicó el productor.la adaptación de El Eternauta se hizo en 1990. Foto: Andrés Maripe

La radio ofrecía su estructura, pero no mucho más. "Grabábamos los relatos en la radio después de la una de la mañana, porque la radio cerraba a esa hora… no había automatización de radios, entonces de la 1:00 se cortaba la transmisión y ahí aprovechábamos nosotros para grabar", relató el productor.

Para los diálogos usaban un radiograbador que había en el asentamiento de la Universidad del Comahue de la localidad. Los recursos eran limitados.

Patricio recuerda que trabajaban con vinilos. Aunque tenían sus complicaciones. "Laburamos con vinilos de efectos especiales que estaban rayados… le poníamos agua con alcohol para que no hiciera tanto ruido" contó entre risas.

La edición era casera, rudimentaria. La música también fue una mezcla de rescates y amistades: "Le pusimos música de una banda que se llamaba Apertura, que tenía un tema que se llamaba 'El Eternauta' que daba el clima para usarlo… también un amigo de Buenos Aires, Marcelo Puig, compuso el tema de cierre".

No había actores, eran todos vecinos de la localidad cordillerana. El propio Patricio terminó encarnando a Juan Salvo, el protagonista. "Yo hago de todo en radio. En ese momento no había mucha gente disponible para ese papel, salvo yo", dijo. Por su parte, Gustavo se encargó de los papeles secundarios. "El locutor que habla del fenómeno en Nueva York soy yo y después también hice otros personajes".

La realización de la adaptación radiofónica reflejó la esencia de la novela gráfica. Allí no había superhéroes individuales. Todo era colectivo. Y esa misma lógica marcó la producción: la vecindad entera se fue sumando al proyecto. "Participó el Flaco, que era el cirujano del pueblo, Karina, que después fue maestra rural… se dio un fenómeno donde gran parte de la comunidad participó", contó Gustavo.

La serie se emitió completa por Radio Nacional de San Martín de los Andes. "Se pasaba diariamente en dos horarios centrales que tenía la radiofonía en ese momento, al mediodía y a la tarde", señaló.

Patricio también recordó: "un amigo tenía una escuela de cerámica a donde iban muchos niños y escuchaban El Eternauta en las clases… los chicos preguntaban si podían conseguir una máscara de metal".

El impacto fue inesperado y profundo. "Un maestro me contó que en las comunidades rurales se reunían todos a escuchar El Eternauta", dijo todavía emocionado Gustavo. "Son esas cosas que te llegan y no te las esperás".

La adaptación radiofónica de El Eternauta en los años 90 fue, para Patricio y Gustavo, una experiencia profundamente transformadora, tanto en lo personal como en lo colectivo. "Fue muy divertido hacerlo", aseguró Patricio. El proyecto fue un cruce entre vocación y pasión, donde disfrutó cada paso.

Un orgullo nostálgico invade a Patricio cuando cuenta sobre esta experiencia. Lo suyo fue una entrega total como productor e incluso interpretando a Juan Salvo.

Por su parte, Gustavo expresó: "Básicamente me marcó". Fue tal impacto emocional para el productor que luego creó proyectos similares. "Armamos un ciclo de tango en homenaje a El Eternauta. Se llamó 'Tangonautas, los nuevos viajeros del tiempo'".

"Que se haya hecho una adaptación en Netflix con el alcance que tiene es increíble, pero de nuestra producción destacamos que quisimos ser fiel al guión, a los personajes y las escenas. Es un orgullo que se sienta esa fidelidad al escucharlo", manifestó.

Más de 30 años después, los protagonistas coinciden en que fue una experiencia única, irrepetible y profundamente gratificante. Esa versión radiofónica de El Eternauta, hecha en San Martín de los Andes por un puñado de vecinos en los años 90, es mucho más que un recuerdo nostálgico. Es una cápsula de tiempo, una demostración de que las grandes historias pueden contarse en cualquier formato y una prueba de que "nadie se salva solo".
Foto: Andrés Maripe
Fuente: Diario Río Negro

lunes, 9 de junio de 2025

Romper el cerco: historia de Radio Noticias del Continente, una voz insurgente

Carlos Rodríguez Esperón es periodista, escritor y licenciado en Ciencias de la Comunicación, docente e investigador, se ha especializado en medios alternativos y comunicación política. Su más reciente obra, Montoneros: Contrainformación y Dictadura. La historia de Radio Noticias del Continente (Mil Campanas, 2024), surge de su tesis de maestría en periodismo, en la que reconstruye con documentación inédita la historia de la emisora de onda corta que Montoneros instaló en Costa Rica entre 1979 y 1981 para romper el cerco informativo impuesto por la dictadura cívico-militar argentina. Rodriguez Esperón compartió en las Señales los orígenes y el desarrollo de su investigación sobre esta emisora de onda corta, una experiencia singular y casi desconocida en la historia de los medios en Argentina. Con una mirada rigurosa y comprometida, rescata una experiencia olvidada de la comunicación revolucionaria en América Latina
Rodríguez Esperón explicó que su interés por Radionoticias del Continente surgió de su larga trayectoria en el campo de la comunicación alternativa. Desde el inicio de su carrera académica, le había llamado la atención el uso que hacían las organizaciones político-militares de las prácticas comunicacionales en América Latina. En 2001, mientras trabajaba en una investigación sobre otro tema vinculado a emisoras, entrevistó a Carlos Suárez, exintegrante de la Secretaría de Prensa de Montoneros. Fue él quien le habló por primera vez de esta emisora de onda corta que operó desde Costa Rica.

Desde entonces, el testimonio quedó guardado, pero lo intrigaba la idea de una radio que, transmitiendo desde el exterior, hubiera sido bombardeada y atacada por comandos, en operaciones financiadas por la dictadura argentina, y que sin embargo permaneciera casi desconocida dentro del país. Le sorprendía que una historia de tal magnitud fuera casi desconocida en el país, sobre todo cuando las referencias a la comunicación de organizaciones como el ERP o Montoneros solían reducirse a la prensa gráfica.

En 2016, mientras cursaba una maestría en periodismo, recordó aquella entrevista y decidió investigar más. Descubrió entonces que en los últimos quince años nadie había publicado nada sobre el tema, que permanecía inédito. Fue así como comenzó la búsqueda de los responsables de la experiencia, inicialmente en Argentina. Entrevistó a quienes desde Montoneros habían participado en la creación de la radio, la cual fue impulsada desde Costa Rica en 1979.

Entre los personajes centrales que permitieron reconstruir la historia de la emisora, Rodríguez Esperón destacó el rol clave de José Francisco Aguiar Bulgarelli, el empresario que puso su emisora en Costa Rica al servicio del proyecto. Según explicó, Bulgarelli era un caso muy particular: periodista, empresario de medios y poseedor del carnet número uno del Colegio de Periodistas de Costa Rica, había hecho propias muchas causas revolucionarias a lo largo de su vida. Para ilustrar su perfil, mencionó que durante años había sido el representante comercial de Corea del Norte en Centroamérica, y que su trayectoria incluía viajes por todo el mundo, reflejados en un libro repleto de fotografías donde aparecía desde el Papa Paulo VI hasta el líder soviético Leonid Brezhnev.

Rodríguez Esperón relató que Bulgarelli ya tenía una emisora propia cuando conoció a Raúl Cuestas —el dirigente montonero que motorizaría el proyecto de Radionoticias— durante un congreso de periodistas. Describió a Bulgarelli como una persona solidaria y profundamente comprometida, que había apoyado al sandinismo desde sus orígenes y llegado incluso a dar refugio clandestino en su casa a Carlos Fonseca, uno de sus fundadores. Ante la situación de represión en la Argentina, los exiliados y los desaparecidos, no dudó en ofrecer su emisora para lo que hiciera falta, poniéndola a disposición del proyecto impulsado por Montoneros desde el exilio.
Durante el proceso, conoció a Miguel Regueyra Edelman, docente de la Universidad de Costa Rica, quien se interesó profundamente en el proyecto. Gracias a su colaboración, logró reconstruir el impacto que tuvo la emisora en la sociedad costarricense, donde su existencia había sido muy significativa durante casi dos años. Mientras en Argentina apenas se conocía, en Costa Rica la radio fue un tema central en los medios y generó tensiones sociales, ya que su influencia se extendía por toda Centroamérica. Si bien la emisora tenía cobertura mundial, su objetivo principal era romper el cerco informativo argentino.

Rodríguez Esperón recordó que, con el tiempo, la investigación fue creciendo. Viajó a Costa Rica, donde se encontró con un país con profundo respeto por su memoria histórica. Tuvo acceso a archivos valiosísimos, incluso a actas originales de reuniones presidenciales en las que se discutía el “problema” de la emisora. Describió esa etapa de la investigación como una experiencia maravillosa.

Relató también su interés en José Francisco Aguiar Bulgarelli, un empresario de medios y periodista costarricense con una trayectoria singular. Era el carnet número uno del Colegio de Periodistas de Costa Rica y había apoyado múltiples causas revolucionarias en el mundo, llegando incluso a representar comercialmente a Corea del Norte en Centroamérica. Tenía una vasta trayectoria internacional, y su compromiso con las luchas sociales lo había llevado a brindar su radio para causas como la de Montoneros. Fue él quien, tras conocer a Raúl Cuestas en un congreso, ofreció su emisora para colaborar con los exiliados argentinos.

Cuestas, con la autorización de la organización, viajó desde México a Costa Rica para evaluar la posibilidad de poner en marcha una radio. El proceso llevó tres años, desde octubre de 1976 hasta marzo de 1979, cuando finalmente comenzaron las transmisiones.

El investigador destacó el carácter excepcional de esta radio, que escapaba al formato clásico de las radios comunitarias o barriales. Se trataba de una emisora con cobertura mundial, con oyentes en lugares tan diversos como Rusia, Polonia, Australia o Suecia. La radio transmitió, por ejemplo, el final de la revolución sandinista y las homilías de Monseñor Romero, asesinado en El Salvador. Con una estructura empresarial y administrativa compleja, apoyada además por una productora de contenidos en México, la radio funcionó como un medio de contrainformación dirigido desde el exilio por una organización político-militar clandestina a miles de kilómetros de su territorio de acción.

Rodríguez Esperón remarcó también que en aquellos años la escucha de emisoras de onda corta era una práctica arraigada en Argentina. Desde 1955, tras la caída de Juan Domingo Perón, la censura y la represión impulsaron formas clandestinas de comunicación que se mantuvieron activas durante décadas. Los argentinos estaban acostumbrados a recurrir a emisoras extranjeras, como Radio Colonia, para enterarse de los hechos que la prensa local no informaba. Sin embargo, en 1976, con la implementación del Plan Cóndor, la represión alcanzó tal magnitud que resultaba imposible transmitir desde cualquier país sudamericano. En ese contexto, la onda corta fue la única alternativa viable para difundir el discurso montonero.
Destacó también que Radionoticias del Continente fue un caso único en la historia de la radiodifusión: una emisora comercial, de alto nivel periodístico, impulsada desde la clandestinidad por una organización guerrillera. Recordó que en 1979, una revista como Gente difundió la existencia de la radio con un enfoque condenatorio, describiéndola como una emisora "contra el país" comandada por guerrilleros, aunque la información usada en la nota provenía en su mayoría de diarios costarricenses y, según su investigación, habría sido elaborada por los servicios de inteligencia argentinos para desacreditar la emisora ante la opinión pública.

Entrevistando a Carlos Villalba, quien había sido locutor de la emisora, descubrió que uno de los desafíos principales era justamente dar a conocer la existencia de la radio dentro de Argentina. Solo los militantes montoneros que volvían del exterior o los radioaficionados sabían de ella. Paradójicamente, fue la propia dictadura la que, al nombrarla públicamente en un comunicado del Estado Mayor Conjunto en 1979, permitió que se difundiera su existencia.

Si bien la emisora no era un vocero exclusivo de Montoneros, sí cubría temas vinculados a procesos revolucionarios y de cambio social en diversas partes del mundo, como las actividades de Yasser Arafat en Nicaragua. Esto la convirtió en una emisora incómoda para los regímenes autoritarios.

Sobre el final de su existencia, relató que la radio fue blanco de cinco atentados, el más grave en manos de un comando de militares nicaragüenses entrenados por agentes del Batallón 601 de inteligencia argentino, con apoyo de Estados Unidos y Guatemala. Este atentado, ocurrido hacia fines de 1980, conmocionó a la sociedad costarricense. El gobierno local, aunque durante dos años defendió el derecho de la emisora a existir bajo el principio de libertad de expresión, decidió suspender su licencia ante la creciente presión y la inseguridad provocada por los ataques. Al no recibir pruebas concretas de que la emisora fuera subversiva, la decisión fue tomada como una medida precautoria.

Montoneros, al considerar que la radio no volvería a emitir y que podían perder los equipos, desarmó toda la emisora en apenas 48 horas y la trasladó a Nicaragua. Así terminó públicamente la historia de Radionoticias del Continente el 4 de marzo de 1981, aunque luego hubo algunas publicaciones y trabajos de archivo posteriores.

Rodríguez Esperón presentó todo este trabajo en su libro Montoneros: contrainformación y dictadura. La historia de Radio Noticias del Continente, publicado por la editorial Mil Campanas. Un libro que puede conseguirse en la tienda de la editorial.

La entrevista concluyó con un fragmento de una entrevista de Rodolfo Puiggrós, con Radio Noticias, quien reflexionó sobre la vigencia del peronismo y del peronismo montonero: 
"El peronismo, entendámonos bien, en la actualidad, si lo interpretamos como una mera restauración del pasado, tal como es interpretado por algunos pequeños sectores desligados de las masas, no representa la esencia misma del peronismo, que se viene caracterizando desde su origen por su continua renovación, de acuerdo a los cambios que se producen en la sociedad argentina y a nuevas exigencias de las masas trabajadoras, que son la base fundamental del peronismo.

En la actualidad, es sin duda el movimiento de masas mayoritario del país. Y no será con declaraciones, como las que acaba de formular el Teniente General Videla, que se suprima al peronismo de la historia argentina. No se borra simplemente por el deseo de un presidente autoelegido o elegido por una minoría militar. No se suprime el peronismo, que es la expresión de un gran movimiento de masas.

El peronismo, primero, representa hoy la continuación —lo que significa la superación— del período que vivió en la década 1946-1955. No se queda allí durmiendo sobre los laureles. En segundo lugar, la amplia participación de la clase obrera en la solución de los problemas nacionales.

Dentro del peronismo, como parte de él, aparece el movimiento montonero. Movimiento que, por una parte, se caracteriza por la presencia, en sus cuadros directivos y en su composición en general, de la juventud. De jóvenes menores de 30 años en su inmensa mayoría. Y en segundo lugar, por su inmensa capacidad de sacrificio, por su heroísmo, por su desinterés.

El día que se escriba la historia de estos años, los montoneros tendrán un lugar destacado por ser los que han mantenido la resistencia en momentos sumamente difíciles, hasta convertir esa resistencia —que al principio parecía una resistencia de grupos— en la gran resistencia de las masas trabajadoras.

En ese sentido, el movimiento peronista montonero es peronista, y agrega “de montoneros” para diferenciarse, precisamente, y al mismo tiempo para plantear la unidad. Primero, hace un llamado a la unidad de todo el peronismo. Y segundo, ratifica que esa unidad necesita un eje. Y ese eje es el movimiento de masas y la lucha por la emancipación nacional, la lucha por la superación de la cultura argentina, la lucha por aquello que fue bandera en las elecciones del 11 de marzo de 1973, es decir, por el socialismo nacional".
Escuchá la entrevista completa:

lunes, 28 de abril de 2025

Europa: La radio impone su fuerza frente al apagón

Apagarse la luz fue, curiosamente, lo que encendió todos los transistores. Allí donde una ciudadana o un ciudadano tenía una radio a mano —del tipo que fuera— se activó una escena que parecía sacada de otro tiempo: gente acercándose a escuchar lo que se decía en el aire.

La radio volvió a sonar en bares, estaciones, escuelas, universidades, talleres, panaderías, en muchísimos hogares e incluso en la calle. Como antes, como en aquellos tiempos donde grupos se reunían alrededor de un aparato para enterarse de lo que ocurría. Y es que, en situaciones de emergencia, cuando se corta el suministro eléctrico y las redes de internet o telefonía dejan de funcionar, contar con una fuente confiable de información puede marcar la diferencia.

Sin embargo, pocos hogares están preparados para enfrentar escenarios críticos. La radio portátil a pilas —un dispositivo sencillo, económico y eficaz— sigue siendo uno de los elementos más importantes para mantenerse informado durante una crisis.

Expertos en protección civil coinciden en su valor: "La radio de pilas sigue siendo el canal más fiable cuando todo lo demás falla". Pese a ello, son pocas las familias que la incluyen entre sus preparativos básicos, una omisión que podría poner en riesgo su seguridad.

El reciente apagón eléctrico que afectó a España, Portugal y Francia dejó en evidencia una vez más la fragilidad de nuestras infraestructuras modernas. Millones de personas quedaron incomunicadas, sin acceso a internet ni a redes móviles. En ese contexto, disponer de una radio tradicional habría sido clave para recibir información precisa y directrices de emergencia en tiempo real.

Así lo contó El País: el medio radiofónico mantiene su capacidad de transmitir información esencial cuando el resto de las comunicaciones fallan
Por: Quino Petit
Un agente de Policía que había llegado en la tarde de este lunes hasta la céntrica sede madrileña del Senado tras un largo caminar desde la zona de Herrera Oria narra una escena que le había llamado la atención en medio del "caos" en la capital de España por el apagón generalizado. "Había una chica joven sentada en un banco sosteniendo un transistor a pilas, junto a una señora mayor a la que probablemente cuidaba. Las dos se estaban informando con la radio sobre la crisis. Y todos los coches que me he cruzado por el camino llevaban la radio dando información a todo volumen". Como sucedió durante la catástrofe de la dana (Depresión Aislada en Niveles Altos), hace seis meses en la Comunidad Valenciana o en la noche del Golpe de Estado del 23-F de 1981, el medio radiofónico mantiene su capacidad de transmitir información esencial cuando el resto de las comunicaciones fallan. Así es como miles de ciudadanos han conocido el "cero energético" de este mediodía y su evolución durante la jornada.

Y así es como muchos han escuchado también la declaración institucional del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, poco después de las seis de la tarde y en la que no han quedado aclaradas las causas de formidable suceso. "Todavía no tenemos información concluyente sobre los motivos de este corte", ha transmitido el presidente. "Pido a los ciudadanos que se informen por los canales oficiales. No descartamos ninguna hipótesis". Sánchez ha añadido que "no hay problemas de seguridad y los servicios hospitalarios están funcionando y cuentan con autonomía". Y ha añadido que no hay incidencias en el tráfico portuario, mientras que el aéreo ha quedado reducido un 20% y el ferroviario detenido por motivos de seguridad. La voz del presidente por las ondas hertzianas ha concluido: "Sigamos únicamente información oficial. Sabemos que estas crisis son propicias para la propagación de bulos y desinformación que lo que hacen es polarizar y causar desasosiego entre la ciudadanía".

La radio comercial, junto a la pública, desarrolla mediante el espacio radioeléctrico español un servicio público esencial y gratuito, escuchado cada mes por más de 32 millones de oyentes. La última ola del Estudio General de Medios (EGM), publicada hace unos días y donde queda patente el liderazgo de la SER (cadena de Prisa Media, editor de El País), ha reflejado que el consumo diario de radio en España cuenta con más de 24 millones de oyentes diarios. Y muchos de ellos en distintos puntos de España han salido en busca de transistores, forma más directa de conseguir información durante las primeras horas tras el inicio del apagón con las programaciones especiales que han modificado sobre la marcha las principales emisoras del país.

Una enfermera paseaba por la calle del Mar de Badalona con un pequeño aparato de radio y tuvo que detenerse porque a su alrededor se congregaba un creciente número de personas en busca de noticias. Uno de los bazares regentados por ciudadanos chinos de la calle del Mar permanecía abierto y en apenas una hora calculaban haber vendido todas las radios disponibles (algunas no funcionaban de entrada) con sus pilas respectivas. "Faltan diez céntimos", replicaba una empleada a una clienta que ya se llevaba su aparato sin haber abonado todo el importe. Volaban pilas, linternas y velas de las estanterías del bazar, mientras una mujer se preguntaba qué habrá sido de su hijo, de excursión en el parque de atracciones de Port Aventura, informa Jesús García. A Juan Carlos León, 49 años, le ha pillado el apagón a las puertas de la estación de Sants de Barcelona, donde estaba decidido, como cada día, a tomar un tren hacia Badalona. Cuando le han dicho que iba a ser imposible porque era un caos y convencido de lo que se avecinaba, ha entrado en un bazar para comprar un kit de supervivencia. "He tomado una radio a batería, unos auriculares, pilas y dos velas", decía aún con los billetes del cambio en la mano, informa Dani Cordero.

En una bocacalle de Alcalá, la calle más larga de Madrid, un vecino había abierto las puertas de su coche y puso la radio a todo volumen para que los viandantes pudieran escuchar las noticias. A su alrededor, la gente caminaba alternando el paso con miradas furtivas a unos móviles que a la altura del distrito de Ciudad Lineal no recibían señal, informa José Manuel Abad Liñán. En el Barrio de San Blas de Alicante, junto a la estación de tren, el propietario de la tienda Lo Retro Mola sacó un radiocasete a pilas para que los vecinos se informaran. "La compré hace poco para ponerla a la venta", decía Israel Albert. "En cuanto se ha ido la luz la he sacado a la calle y tenía a todo el mundo arremolinado. Es la única manera de informarse de todo", informa Rafa Burgos.

Viva la radio y el periodismo de toda la vida
Ángel Expósito reivindicó en La Cope, en el programa la Linterna el papel que ha jugado la radio como servicio público durante el gran apagón eléctrico en España este lunes: "Con un aparatito tan sencillo como este, vale para exclamar aquello de... ¡viva la radio! Un transistor de los de toda la vida, unas pilas y a informarte. Es lo de siempre, esto ya está inventado. Estamos en la era de lo superdigital, de la tecnificación, de no saber vivir sin WhatsApp, sin Internet, sin Wi-Fi, faltaría más."

"Y resulta que un simple transistor, con unos cascos —o ni eso—, una antena y unas pilas, no digo que nos salvarán la vida, pero nos mantuvo vivos durante todo el día del apagón."

"Es curioso, aquello del kit y todo el cachondeo, de 'se están pasando, se están volviendo locos'. Una linterna, unas pilas, una radio y, ojo, con lo del agua y las medicinas mínimas."

"Todo esto, frente a la locura de las redes sociales, la cantidad de tonterías que se pudieron escuchar durante el día de ayer, y se siguen escuchando: desde que estaba ardiendo el Ministerio de Defensa hasta la reivindicación de no sé qué supuestos rusos... esa es la penúltima."

"Información ética, profesional, cada uno con la emisora que quiera. El problema es cuando las noticias falsas te vienen de la fuente oficial. Hasta entonces, ¡viva la radio y el periodismo de toda la vida!"

La radio tiene que estar sí o sí en kits de supervivencia
La radio se escucha más que nunca en España, como apuntan desde hace tiempo las cifras, pero este lunes 28 de abril ha sido clave para que los españoles estuvieran informados del apagón eléctrico generalizado en el país, y especialmente ha dejado mella en los más jóvenes que no conocían casi de la existencia del transistor a pilas.

El apagón llevo a miles de personas a buscar el transistor que tenían guardado en un cajón y unas pilas de las llamadas 'gordas' o a lanzarse a la ferretería o el bazar más cercano para intentar comprarlo y poderse enganchar a una señal de radio.

Y a algunos les costó más de la cuenta porque conseguir un aparato de este tipo se puso en algunos casos a precio de oro y haber esperado a que le tocará el turno después de una cola importante en el bazar tras haber visitado varios.

Los transistores y las pilas en el kit de supervivencia
"Al final la radio a través de la FM sigue siendo el sistema de comunicación por excelencia en momentos de crisis", según señala a EFE Jordí Catalá, el presidente de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), que realiza el Estudio General de Medios (EGM).

Y ¿por qué?. La respuesta es clara, según explica: porque la emisión se hace desde una emisora o desde una cadena, que tiene muchos sistemas electrógenos para poder emitir, incluso cuando no hay electricidad.

Esa emisión va a parar a unos repetidores salpicados por todo el país y que también tienen sus sistemas electrógenos propios para aguantar muchas horas.

Por eso, considera que los transistores y las pilas son dos elementos que, como se anunció hace unas semanas desde la UE, "tienen que estar sí o sí en esos kits de supervivencia porque la población necesita estar informada".
Importancia de la radio para las nuevas generaciones
Y "la radio -prosigue- es la única manera que existe en esos momentos de tener informada a la población porque todo lo demás necesita de electricidad".

Muchos de los más jóvenes conocieron este lunes de la existencia del transistor porque no les ha hecho falta y porque ellos cuentan con un aparato que, cuando todo va bien, lo suple todo. Con el móvil hacen todo, pero cuando no es así "hay que volver a lo de antes", al transistor, apunta.

Catalá cree que es un buen momento para abrir el debate sobre si los teléfonos móviles deben llevar incorporado un receptor de FM porque cuando se puso en marcha la telefonía móvil los aparatos llevaban un receptor de FM y se podía escuchar la radio a través de la FM. Eran los tiempos de los SMS en lo que para enviar un mensaje tenías que apretar varias teclas, según recuerda Catalá.

Defiende la incorporación de estos receptores porque en un momento de emergencia, "todo el mundo los necesita porque la televisión no llega, la radio sí".

Su transistor no es una reliquia humilde
España redescubrió la radio convencional cuando todo lo demás fallaba
Una mujer estudia mientras escucha la radio, en Barcelona, el pasado 29 de abril. Foto: Gianluca Battista

Por: Sergio del Molino
España redescubrió la radio convencional cuando todo lo demás fallaba. Los transistores a pilas posaron como estrellas de Instagram. No sé la cantidad de aparatos que he visto estos días en las redes. Todo el mundo les hizo una foto y aquellas reliquias parecían desconcertadas. Años acumulando polvo en vaya usted a saber qué cajón, y de pronto eran el objeto más deseado de la casa. Parecían Norma Desmond en el plano final de Sunset Boulevard.

La radio es un medio fuerte e influyente en España, y esas fotos incurrían en una paradoja. El día en que más fuerte e influyente fue, se presentaba como una cosita rústica, entrañable y simpática, el David triunfante cuando todos los Goliaths estaban K.O. Ha cundido la idea de que la gente solo la enciende como último recurso. Algo parecido decían de los libros durante la pandemia: cuando todos los demás ocios fallaban, no quedó más remedio que abrir una novelita.

Como radioadicto y señor que habla por la radio me molesta un poco esta condescendencia. Quizá sea una manía personal: no soporto los alardes de humildad que no se sostienen en los hechos. Uno puede presentarse como poquita cosa, pero la realidad es que la radio tiene un poder enorme. Si en lugar de un apagón hubiera estallado otra crisis, habría sido igualmente el medio más fiable, rápido y elegante para estar al corriente. La televisión no tiene esa cintura natural: incluso en su momento más ágil, reacciona a estos episodios con ortopedia. Las redes sociales, en cambio, aturden y desordenan todo. Solo la radio, a través de su lenguaje rico y lleno de matices, es capaz de levantar una crónica razonable y ofrecer estructura, principios, nudos y desenlaces donde parece no haberlos.

No podría hacerlo si fuera un medio de comunicación humilde y limosnero, atrapado en la nostalgia ñoña de Elena Francis. Lo hace porque tiene una tradición rica que inspira a sus profesionales, que dominan un arte que va mucho más allá de la calidez de la voz. Si la radio fuera una antigüedad que resucita cuando no queda otro remedio, no podría servir a su público de una forma tan eficaz. Lo hace porque está en el aquí y el ahora y comprende el lenguaje de su tiempo, porque nunca pierde pie con la realidad, porque siempre está alerta. Y eso la acerca más a la épica de los héroes que a la lírica de los gramófonos antiguos.

Señora radio
Por: Rafael Nieto
Estaba el transistor en el cajón de las cosas en desuso, junto al primer Nokia que tuvimos, un par de cintas de cassette y un viejo reloj. Por supuesto, con las pilas gastadas. Pero en ese rincón de objetos jubilados por los smartphones y el mp3 seguía latiendo la utilidad que conserva todo lo objetivamente bueno. Todo aquello que un día nos hizo la vida más fácil.

El apagón eléctrico del lunes, además de evidenciar el apagón neuronal de sus culpables, hizo que la radio volviese a ser la reina de los hogares. Como cuando poníamos a Héctor del Mar a todo trapo narrando los goles del Buitre. Como aquellas tardes de Elena Francis o de Encarna Sánchez, cuyas voces se escuchaban en los patios de los bloques, enterándose todo el mundo. "Niño, bájate al chino a por un paquete de pilas para el transistor, que nos enteremos de lo que ha pasado…" Porque, sí, antes de las redes sociales, era así como uno se enteraba de lo que acababa de ocurrir.

Algunos pasamos de estar en casa oyendo la radio, a trabajar en ella; de ir con el transistor en la mano, a ponernos delante del micrófono cada mañana. Y allí, por ejemplo, en la vieja Radio InterContinental, contamos cómo explotaron las mochilas bomba de Atocha en 2004, tan temprano que no sabíamos si aquello era real o aún estábamos soñando. Ese día supimos que, cuando ocurre algo grave, cuando el mundo se empeña en darte un susto de muerte, la gente pone la radio porque necesita saber. Porque nada asusta tanto como no saber qué está pasando.

El pasado lunes, había conductores con el coche parado en doble fila, con las puertas abiertas, para que los viandantes escuchasen en la radio qué demonios era eso de que se había ido la luz. "Pero entonces, ¿es en toda España?" "Dicen que también en Francia y Portugal…" Y los primeros cantamañanas diciendo tonterías, claro. Porque esa es la otra cara (terrible) de la radio: la cantidad de opinadores que no saben de lo que hablan. 

Pero lo que tiene este medio (por eso es inmortal, y por eso el vídeo nunca podrá matar a la estrella de la radio, por mucho que se empeñen The Buggles) es que un sencillo transistor, con dos pilas de 1,5 v. cada una, acaban con la soledad de una persona. "Yo enciendo la radio por la mañana, en la cocina, mientras desayuno, y me siento acompañada", nos decían siempre señoras que habían enviudado y que tenían en el transistor su única compañía diaria. La voz que siempre estaba a su lado, de día y de noche.

El lunes, mientras Sánchez pensaba a quién echar la culpa de todo aquello y Beatriz Corredor ideaba la manera de seguir en su puesto (y no perder el medio millón de euros anual que tiene de "sueldo"), los españoles volvieron a buscar su emisora favorita. "Pues dicen que ha podido ser un ciberataque…" "Yo eso no me lo creo". Dos señores que ya no cumplirán los ochenta, y que jamás han vivido nada parecido, comentaban "la jugada" mientras compartían un transistor del tamaño de un mechero caminando por la calle. "Lo de este Gobierno es una vergüenza…" "Yo no les vuelvo a votar".

Por esa octogenaria que no pudo bajar a por el pan y una caja de leche, porque vive en un sexto y el ascensor no funcionaba. Por el dueño de esa tienda que tuvo que quedarse sentado en la puerta hasta la medianoche, porque el cierre no funcionaba sin luz. Por los usuarios de respiradores artificiales, que volvieron a nacer porque Dios les echó una mano con las baterías. Por tantas personas con deterioro cognitivo, con alzhéimer, que pasaron un miedo terrorífico durante horas, solas y sin entender por qué no se encendía el televisor, igual que siempre.

Por todos ellos, gracias, millones de gracias, señora radio.

Radio Nacional de España lideró la audiencia radiofónica durante el apagón eléctrico en España, según el CIS 
Más del 60% de la población recurrió a la radio para informarse; la emisora pública superó a la SER y COPE en seguimiento
Radio Nacional de España (RNE) fue la emisora más escuchada por los españoles durante el apagón eléctrico del pasado lunes 28 de abril, según el avance de resultados de la Encuesta Flash sobre el apagón publicada este sábado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Un 21,3% de los encuestados sintonizó con la emisora pública para seguir la evolución de los hechos, situándola por delante de Cadena SER (16,7%) y Cadena COPE (14,5%).

La encuesta revela que un 62,1% de los ciudadanos recurrió a la radio como principal medio de información durante el colapso eléctrico, frente a un 37,9% que no lo hizo. Además, el 58,1% de quienes recurrieron a la radio escucharon únicamente una emisora, reflejando una fidelidad clara a sus medios de referencia.

Valoración positiva de la cobertura radiofónica
El estudio también destaca que la mayoría de los oyentes (89,1%) valoró positivamente la información proporcionada por las emisoras durante la emergencia, calificándola como “muy buena” o “buena”. Estos datos subrayan el papel crucial de la radio como medio de referencia en situaciones de crisis, especialmente cuando otros canales como internet, televisión o telefonía móvil se ven afectados.

Tiempos de acceso y escucha
Pese a la relevancia del medio, la reacción fue dispar entre los oyentes: un 35,8% tardó más de dos horas en sintonizar una emisora tras el inicio del apagón, mientras que un 15,7% lo hizo en apenas 15 minutos. En cuanto al tiempo de escucha, un 34,3% escuchó la radio durante una hora o menos, mientras que un 33% se mantuvo pendiente hasta la recuperación del suministro eléctrico en su zona.

Una radio en casa, clave para informarse
El acceso a aparatos radiofónicos también condicionó el seguimiento: un 49,6% de los españoles contaba con una radio en casa antes del apagón, frente a un 46,8% que no. La población mayor de 65 años fue la que más disponía de radio, con un 62,9% entre los 65 y 74 años y un 59,9% entre los mayores de 75. En contraste, un 15,5% de los encuestados reconoció haber echado de menos tener una radio durante el suceso.

Los datos evidencian cómo, en situaciones límite como la del reciente apagón, la radio resurge como un medio esencial de información y compañía, especialmente entre los sectores más vulnerables o con menor acceso a dispositivos digitales.

Radio a pilas, esa salvadora vintage cuando el mundo se apaga
Un simple aparato viejo, la cajita portátil, se volvió imprescindible en España hace días. También ocurrió en el corte de luz histórico de 2019 en Argentina. Bondades del artefacto.
Radio portátil. Ese objeto vintage que "iluminó" el apagón días atrás en España (y en Argentina en 2019)

Por: Marina Zucchi
El fósil bendito que desenterramos como oro. Cuando "las papas queman", la radio portátil es agua. Si el mundo digital se desmaya, la radio sigue despierta. Si Internet se desvanece, la nube sufre un colapso y a la electricidad le da un síncope, ese aparatito analógico, anticuado, rancio para los streamers, se vuelve vanguardia.

Eso de que la radio nunca deja "de a pie" queda demostrado en las pequeñas hecatombes, en el apagón histórico, por ejemplo, de España: las radios experimentaron un aumento de demanda del 205%. Instagram se pobló de fotos de radios de colores, radios desvencijadas, radiograbadores fluorescentes, Walkman con AM y FM, o la simil Spica del abuelo y rondas de vecinos en bancos de plaza, unidos por la radio salvadora de algún extraño que no la había desechado.

La radio a pilas, objeto de museo, equivale a ese Renault 12, a ese Peugeot 504 al que pocos se quieren subir, no porque no lleven a destino, sino porque bajan el estatus social, rebajan la mirada del otro.
Cuando lo viejo cobra valor
Recordemos ese apocalíptico 16 de junio de 2019. Una cascada de fallas y nos sorprendió el mayor apagón en la historia de Argentina. 50 millones de personas sin luz, baterías de celular que iban muriendo, notebook, laptop, PC imposibles de cargar. El mundo cotidiano estaba atrapado en una memoria digital. Los recuerdos, los números telefónicos de los amigos, las credenciales digitales de la obra social, los apuntes con direcciones y claves, todo preso ahí dentro... Algo poderoso se apagó y algo subestimado se encendió entonces como el gran canal de comunicación masivo sobreviviente, la radiofonía.

La Unión Europea lanza el aviso. Anima a los ciudadanos a proveerse de "un kit de emergencia" para afrontar posibles catástrofes. En ese kit, figura la radio a pilas. Un manantial de información "ante la incertidumbre". Si abandona la corriente eléctrica, tenga a mano en el placard una radio, pilas nuevas y algo de efectivo. Sí, es anti-cool, pero un socorro romántico.

Moraleja: no subestimar lo añoso. "Es increíble que en emergencias, la solución pase por volver a una de las tecnologías más antiguas. El 28 de abril, 22 millones de españoles se informaron del apagón por radio", nos dice del otro lado del Atlántico Gorka Zumeta, periodista español estudioso del éter.

"Los teléfonos inteligentes se vuelven muy tontos. Un simple receptor a pilas demuestra que se puede estar conectado a la vida. La radio fue prácticamente el único medio que facilitó información puntual en directo", remarca Gorka. "Las cadenas Ser, Cope, Onda Cero y RNE volvieron a revalidar su título".

El streaming no salvará al mundo. Al menos no en caso de cese de energía y paranoia. Larga vida a esa máquina parlanchina que abraza, a esa caja arcaica, a ese oráculo del siglo XX que unifica cuando una interrupción masiva del suministro eléctrico nos deja desconectados.

La vieja radio se acerca a niños y adolescentes: "Están desvinculados de los medios y hay que corregir esa brecha"
Un proyecto de Radio Pontevedra enseña técnicas radiofónicas a estudiantes para mejorar su oratoria, entrenar su imaginación y enseñarles las ventajas de estar informados
El periodista Alfonso González imparte el taller de radio a alumnos del IES A Xunqueira I el pasado miércoles en Radio Pontevedra
Por: Sonia Vizoso
El gran apagón del pasado lunes transformó el mundo de los adolescentes durante unas horas. Todas las redes sociales desaparecieron de sus vidas y su conexión con el exterior la salvó un medio de comunicación nacido en España hace un siglo. “Nunca habíamos escuchado la radio tanto tiempo”, admiten varios estudiantes de ESO del IES Xunqueira I de Pontevedra. Están de visita en Radio Pontevedra Cadena SER para participar en el proyecto de radios escolares de esta emisora asociada al Grupo Prisa, editor de este periódico. Esta mañana, dos días después del corte de luz, aprenden a moverse en las ondas. A elaborar la escaleta de un podcast, a locutar sin dormir al oyente, o a grabar un sonido de calidad. “Los chavales vienen aquí pensando seguramente en perder clase, pero luego cuando lo ven, se transforman y se enganchan. Es brutal”, señala el periodista Alfonso González, redactor de Informativos.

El proyecto pretende enseñar a colegios e institutos a utilizar la radio como herramienta educativa. En esta primera edición, participan 146 centros de Infantil, Primaria y Secundaria de siete comarcas de la provincia de Pontevedra y A Coruña. Todos disponen de emisora escolar, pero muchos no sabían muy bien qué hacer con esos aparatos y micrófonos. El éxito del programa ha sido tal que el año que viene piensan ampliarlo a Bachillerato y Formación Profesional.
Mamen Hermida y Alfonso González, en uno de los estudios de Radio Pontevedra

Sus promotores destacan todo el aprendizaje que supone la radio para los más jóvenes. Las técnicas radiofónicas mejoran su oratoria y su lectura, entrenan su imaginación y los liberan del miedo a expresarse en público, explican. Los escolares aprenden también a trabajar en equipo y a investigar un tema. “Los coles del rural son los más implicados. Y sus alumnos leen mejor”, afirma Mamen Hermida, directora adjunta de la emisora y nieta de su fundador. Su abuelo, José Hermida, fue uno de los pioneros de la radio en España y da nombre a los galardones que elegirán los mejores podcasts de los centros participantes en el proyecto. Los Premios José Hermida se entregarán en una gala este viernes con la actuación de Tanxugueiras.

A los alumnos del IES A Xunqueira I, González les explica cómo grabar entrevistas en la calle con una mínima calidad: “El micro no puede estar pegado a la boca porque satura; tampoco a tres metros porque cogerá sonido ambiente”. Deben preparar tres o cuatro preguntas fundamentales. Y cuando monten el podcast, advierte, los primeros 30 segundos son cruciales: “Como empiece siendo un tostón, automáticamente el oyente va a pasar. No vale de nada que en el minuto 25 contéis algo que es la leche. Si se nota que estáis leyendo, el cerebro también desconecta”.

González se muestra preocupado por la desinformación que ha detectado en la mayoría de los muchachos: “Las nuevas generaciones están muy desvinculadas de los medios de comunicación. Creen que las redes [sociales] son medios [de comunicación]. La gran mayoría están totalmente desinformados. Es como si vivieran en un mundo virtual paralelo”. Por eso defiende la necesidad de que los medios se acerquen a los centros educativos. “Hay que corregir esa brecha porque si no, tendremos a gente analfabeta desde el punto de vista de la comunicación, gente que no sabrá qué pasa a su alrededor y no tendrá criterio para opinar. Es grave”.
Iván Montáns explica cuestiones técnicas a los estudiantes en Radio Pontevedra

La periodista Luz Espiño es la encargada de enseñar a los chicos a sacarle partido a su voz. El cuerpo, expone, es “como un instrumento” y debe estar bien colocado, adoptando una postura que le permita sonar bien. “No hay que impostar, no hay que vocalizar demasiado”, incide. Les hace una prueba ante los micrófonos con diferentes textos. Un poema, una cuña publicitaria, una retransmisión deportiva, una noticia pura y dura: “Ponedle emoción a la voz, hay que transmitir. Si hay que bracear, se bracea”. Poco después, se estrenarán en directo con el redactor Iván Montáns en una entrevista a los responsables de PlayPlan, Jordi Lauren y Andrés Lamosa, promotores del concierto que Jennifer López dará el 8 de julio en Pontevedra para arrancar su gira española.

En pleno apagón, González se encontró en una calle del centro de la ciudad a un grupo de jóvenes arremolinados alrededor de un transistor. Dos días después, los estudiantes del instituto a los que imparte el taller le confiesan que con el corte eléctrico descubrieron que la radio sirve para mucho más que escuchar música: “Ojalá el 50% siguiesen escuchando la radio, pero quién sabe. Habrá que ver si esos transistores de pilas que se compraron no se quedan con ellas dentro y se acaban estropeando”. En Radio Pontevedra, intentarán evitarlo.
Fotos: Óscar Corral
Fuentes: Señales, Diario El País, Cope, Agencia EFE, La Gaceta, Diario Clarín

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