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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Telecomunicaciones: el Gobierno impulsa una nueva ley para triplicar inversiones

Para las autoridades, el sector debe mejorar en todos los aspectos de la mano de una legislación que impulse la libre competencia e incentive la llegada de más capitales
Por: Andrés Sanguinetti
A juzgar por el propio diagnóstico oficial, el sector de las telecomunicaciones es ineficiente, no es democrático, atrasa, no atrae inversiones, tiene los precios más caros de la región, un marco regulatorio que no incentiva la competencia y la peor calidad de servicio. El negativo escenario fue planteado ayer durante el panel organizado en el Foro de Inversión y Negocios de Argentina dedicado precisamente a las telecomunicaciones y la alta tecnología.

Participaron el ministro de Comunicaciones, Jorge Aguad; Clarisa Estol, secretaria de Promoción de Inversiones de dicho ministerio; Miguel De Godoy, presidente del ENaCom. Y también los empresarios Rodrigo de Loredo, a cargo de Arsat; Germán Vidal, CEO del Grupo Telecom; Alex Oxenford, creador de OLX; y Phil Wallace, dueño de Virgin Mobile. Fue el propio ministro Aguad quien avaló la radiografía del sector que elaboró la consultora McKinsey y en la cual también se advirtió sobre ingresos muy bajos; servicios básicos con penetración adecuada pero de muy baja calidad; banda ancha lenta; elevada brecha digital entre las zonas urbanas y las rurales; y leyes antiguas que no favorecieron la competitividad. También se hizo referencia a asignaciones de espectro ineficientes; y entes oficiales débiles, entre otras fallas.

Con este contexto y escenario, Aguad resaltó la "nueva etapa que vive el país, tratando de tener una Argentina normal, que se incorpore al mundo y que garantice la inversión privada". Agregó que el Gobierno "cree que las empresas tienen una función social insoslayable" y que el de las telecomunicaciones es un sector "estratégico para el futuro del país".

El funcionario criticó sin embargo la poca inversión que se dio en los últimos años y que pasó de u$s 11.900 millones en 2012 a u$s 8700 millones el año pasado, "por la falta de regulaciones coherentes". De todos modos, Aguad aseguró que se presenta un panorama alentador para los próximos años y delineó los objetivos que el Gobierno se trazó para mejorar el sector, atraer nuevas inversiones, ofrecer más acceso, incrementar la velocidad de la banda ancha para que pase de los actuales tres mega a 10 mega, además de bajar los precios de los productos.

"Es vital que nos incorporemos a la economía digital porque el Gobierno le da una importancia vital para el desarrollo del país", dijo Aguad para quien este año se volcarán fondos privados por u$s 3000 millones que ya fueron comprometidos por los grandes players. De todos modos, el funcionario anticipó que en 2017 ese monto se duplicará a u$s 6000 millones. Y espera que se tripliquen para cuando se libere el mercado en 2018.

Aguad buscó seducir a los empresarios extranjeros que siguieron su panel anticipando que el Gobierno trabaja en una nueva ley de telecomunicaciones que abrirá totalmente la competencia entre las empresas telefónicas y las operadoras de cable. Pero aclaró que ese marco no regulará las tarifas sino que incentivará la radicación de capitales.

Desde su visión oficial, Miguel De Godoy criticó las subastas de espectro que llevó a cabo el gobierno anterior, aunque aseguró que "ahora habrá reglas de juego claras y un marco regulatorio transparente y plural que generará políticas de neutralidad de las redes, impulsará el empleo y la igualdad de acceso". En tanto, Estol agregó que el Gobierno trabajará en estimular la demanda de servicios avanzados y en acuerdos para bajar los precios "para que todos tengan acceso a la tecnología". A su turno, Vidal, de Telecom, recordó que la compañía tiene comprometidas inversiones por $ 40.000 millones para los próximos tres años. Y dijo que "Telecom vuelve a ser una empresa local, con su foco en Argentina, donde la estrategia la decide el management argentino". También pidió por un marco regulatorio "que incentive la infraestructura".

Por su parte, Oxenford, dijo ser optimista sobre el nuevo entorno de negocios y aseguró que ‘por primera vez en 15 años otra vez el entorno puede volverse favorable gracias a que hay un equipo, que hay un plan con un diagnóstico de situación y que si perdemos el miedo los que decidimos invertir". Del mismo modo, De Loredo dijo que Arsat será un canal de conectividad para todas las zonas del país en sociedad con las empresas privadas que quieran acercarse.

Oscar Aguad con Luis Enríquez de la consultora McKinsey


Fuente: El Cronista

lunes, 5 de septiembre de 2016

Fija La Nación: "el Gobierno barre los últimos vestigios de la Ley Audiovisual"

La Casa Rosada avanza en la redacción de una nueva legislación, que podría estar lista este año; mientras, el ENaCom modifica las normas vigentes
Por: José Crettaz
La Argentina se está dando un nuevo marco regulatorio para los medios audiovisuales y las telecomunicaciones por una doble vía: por un lado, avanza la redacción de un anteproyecto de ley, que podría estar listo para fin de año; por otro lado, el dictado por parte del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) de numerosos reglamentos y disposiciones que están transformando radicalmente las normas vigentes, ordenando los licenciatarios y los servicios, y generando nuevos procedimientos administrativos.

Para cuando una nueva legislación fije el marco general (algo que es poco probable que ocurra durante 2017, un año electoral), el sector ya tendrá otro perfil, muy distinto al que dejaron los gobiernos kirchneristas, tras varios años de mantener una guerra contra algunos grupos de medios, que ahora está completamente superada.

Cuando esté lista, la nueva ley de comunicaciones convergentes -como la denomina el gobierno nacional- hará confluir en un mismo esquema regulatorio las telecomunicaciones, la radiodifusión y las nuevas tecnologías, entre ellas los OTT audiovisuales, como el servicio de streaming Netflix.

Asimismo, las modificaciones que el ENaCom va realizando por resolución y las eventuales normas específicas que se sancionen en el Congreso -como la de responsabilidad de los intermediarios, que actualmente tiene media sanción- quedarán comprendidas en el nuevo esquema.

En el proceso de redacción del anteproyecto de la nueva norma ya se realizaron más de diez reuniones participativas a las que asistieron una treintena de entidades de todo tipo, entre ellas las que en su momento encabezaron la sanción de la Ley Audiovisual de 2009 y agrupadas principalmente en la Coalición para una Radiodifusión Democrática, que reclama la marcha atrás en las reformas.

Por su parte, en las próximas semanas pasarán por esos encuentros el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), liderado por Horacio Verbitsky y Damián Loreti, que solicitó una audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la derogación parcial de la Ley Audiovisual. Ese pedido fue recogido por el relator de la libertad de expresión del mismo organismo, Edison Lanza, que también mantendrá un encuentro con la comisión redactora del anteproyecto en los próximos días.

Nuevos reglamentos
Sobre la base del DNU 267/15 (que derogó parcialmente las leyes de medios y de telecomunicaciones), firmado el 23 de diciembre de 2015 por el entonces flamante presidente Mauricio Macri y validado por la Cámara de Diputados el 6 de abril pasado a pesar de la polémica generada entre el cristinismo, el ENaCom ya dictó múltiples reglamentos específicos y tiene varios más en carpeta. Entre los que ya están vigentes figuran los reglamentos de operadores móviles virtuales (OMV) -prestadores de telefonía móvil que funcionan sobre redes de terceros-, que ya sumó dos nuevos licenciatarios, Virgin Mobile y Telecentro; de prestadores de TV por suscripción, que reintrodujo la obligación de los cables de emitir las señales estatales y las de noticias (conocida como must carry); de redes de radio y TV privadas, que flexibilizó las restricciones establecidas por la Ley Audiovisual de 2009, su reglamentación de 2010 y las posteriores resoluciones de la ex AFSCA; de proveedores de acceso a Internet (ISP), que regularizó muchos operadores que operaban en la informalidad, y del fondo de servicio universal, que hoy tiene unos $ 4100 millones, con los que se prevé financiar a Arsat y a las cooperativas.

Además, el presidente Macri aprobó la estructura del ENaCom -que será la base en la que se inspirará el anteproyecto de ley convergente en el capítulo de la autoridad de aplicación- con 12 direcciones y dos coordinadores, uno general y el otro técnico.

Además, mediante el decreto 916/2016, también se conformó el Consejo Federal de Comunicaciones, cuyo objetivo será reemplazar a los consejos previstos en las leyes que fueron parcialmente derogadas. A su vez, también elimina la representación de las facultades de Comunicación.

Mientras en la práctica el ENaCom, presidido por Miguel de Godoy, avanza en la regulación y el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, está encaminado en la búsqueda de inversiones y en el desarrollo de la relación política con los operadores -con las que hay reuniones semanales por distintos temas-, la comisión redactora del anteproyecto de la nueva ley, creada también por el decreto 267/15 y coordinada por la radical Silvana Giudice, definió los principios generales que seguirá la iniciativa.

Pilares de la nueva ley
La administración macrista trabaja en que en principio esos pilares sean 17: las comunicaciones convergentes permiten recibir, producir, transportar y distribuir información, opinión, contenidos -respetando la libertad de expresión y el acceso a la información pública- garantizando la independencia de las plataformas tecnológicas; el acceso universal, ubicuo, equitativo, verdaderamente asequible y de calidad adecuada a Internet es entendido como un derecho fundamental y un derecho humano, y configura una precondición de la democracia.

Más allá de esas novedades, los 17 principios incluyen los reclamos declamados en torno del marco regulatorio anterior: pluralidad de voces, coexistencia de prestadores estatales y privados con y sin fines de lucro, interés público de las comunicaciones convergentes, cuotas de contenido nacional y el fomento de los medios comunitarios.

Las claves del cambio
El macrismo propone dejar atrás la legislación Kirchnerista
Cambiemos
Objeto

Comunicaciones convergentes: telecomunicaciones, radiodifusión y nuevas tecnologías quedarán reguladas en un solo marco jurídico

Alcance
La ley planteará un marco flexible para contemplar las innovaciones que vayan surgiendo con posterioridad a su sanción (podría incluir cláusulas de revisión)

Contenidos
Mantendrá cuotas de producción, pero incluirá incentivos para fomentarlas. También habrá referencias a la protección del periodismo

Autoridades de aplicación
Será un ente cuyos miembros tendrán mandatos con renovación escalonada y no podrán tener otra actividad (salvo docencia). Se exigirá diversidad de género

Actores de la comunicación
En todos los servicios convergentes habrá operadores estatales y privados; se mantendría la reserva de espectro del 33% para entes del tercer sector

Restricciones a la propiedad
Las prohibiciones a la propiedad cruzada serán eliminadas, como ya lo hizo el DNU 265/15, que introdujo el plazo de dos años para el ingreso de las empresas telefónicas a la TV paga
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Frente para la Victoria
Objeto
Servicios de comunicación audiovisual y tecnologías de la información eran regulados por separado y con dos autoridades de aplicación

Alcance
La ley de 2009 era muy reglamentarista; la ley Argentina Digital era breve y concisa, pero creó la AFTIC, capaz de dictar arbitrariamente la regulación

Contenidos
Preveía cuotas de contenidos y restricciones a cierto tipo de programas con severas sanciones; no contenía referencias a la protección del periodismo

Autoridades de aplicación
Las ex AFSCA y AFTIC preveían mandatos desfasados de los mandatos presidenciales, pero sin renovación escalonada y no exigían diversidad de género

Actores de la comunicación
En medios audiovisuales, la legislación daba un tratamiento preferencial a los entes de derecho público (Estado, Iglesia, universidades estatales y pueblos originarios)

Restricciones a la propiedad
La TV abierta no podía operar TV por cable y viceversa; los operadores de algunos servicios públicos no podían tener medios, y los servicios de TV paga no podían tener más de 24 licencias
Crearon una variada comisión para redactar el proyecto
Funcionarios y representantes del derecho y de la filosofía trabajan en la nueva ley
El DNU 267/15 que en diciembre pasado derogó la Ley Audiovisual y disolvió la polémica AFSCA también creó una comisión para redactar el anteproyecto de ley de comunicaciones convergentes que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso. Esa comisión está integrada por el secretario de Tecnologías de la Información y la Comunicación, Héctor Huici; los directores del ENaCom Silvana Giudici y Alejandro Pereyra; el vicepresidente de la estatal Arsat, Henoch Aguiar; el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez y el filósofo Santiago Kovadloff. El equipo se repartió el trabajo en dos subgrupos que trabajan sobre cuestiones de telecomunicaciones, por un lado, y de radiodifusión, por otro.

El trabajo se organiza en reuniones de puesta en común y redacción de la norma -que ya tiene 17 principios inspiradores, una estructura y varios artículos avanzados-, y en encuentros quincenales con entidades sectoriales que van a plantear sus opiniones y pedidos (por allí ya pasaron algunos de los sectores más críticos a la derogación de la Ley Audiovisual de 2009). A eso se suman debates académicos (hasta ahora hubo tres, en las universidades nacionales de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza) y seminarios internacionales. En el debate académico de Buenos Aires participó, entre otros, Damián Loreti, el redactor del proyecto original que en 2009, con modificaciones, terminó convirtiéndose en la Ley Audiovisual.

En forma paralela, Aguad, De Godoy y los directores del ENaCom, ya se reunieron con varios reguladores y ex reguladores de distintos países. Pero en ese sentido la relación más intensa es con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés) de los Estados Unidos. Semanas atrás, estuvieron el presidente de la FCC, Thomas Wheeler, y el embajador Daniel A. Sepúlveda, coordinador para la Política Internacional de las Comunicaciones y principal colaborador del secretario de Estado estadounidense, John Kerry. En uno o dos meses, viajará a Washington una delegación argentina encabezada por Aguad y sus funcionarios, e integrada también por directivos de los principales operadores privados del sector, para conocer cómo funciona la FCC y hacia dónde está yendo (ya están trabajado en liberar espectro para 5G, por ejemplo).

En el proceso de redacción de la norma también hubo una participación informal de la consultora McKinsey, contratada oficialmente para ayudar en el plan de negocios de la estatal Arsat, y que hizo un relevamiento de legislación comparada en telecomunicaciones y radiodifusión en todo el mundo. También fueron escuchados académicos como Carlos Winograd, ex secretario de Defensa de la Competencia y profesor de la Escuela Económica de París-ENS.

Además de la oposición de la heterogénea Coalición por una Radiodifusión Democrática y de los sectores académicos que sostuvieron la ley de 2009, también surgen voces que se oponen a la regulación de algunos aspectos de las nuevas tecnologías, como la Cámara Argentina de Internet (Cabase). Pero por la misma razón otras entidades expresaron su apoyo explícito al proceso en marcha, como la Asociación Latinoamericana de Empresas de Telecomunicaciones (Asiet), que agrupa a las empresas telefónicas (que siguen reclamando contra el cepo de dos años a la competencia en TV paga con los cables, que vence en diciembre de 2017).
Fuente: Diario La Nación

lunes, 13 de junio de 2016

PáginaI12 aporta más datos del plan McKinsey para las comunicaciones

El organismo informó que Arsat tiene a consideración una propuesta de contratación de la firma, pero se negó a dar detalles. La nota de Fernando Krakowiak, suma detalles de una iniciativa que terceriza el diseño de la política pública del sector
El Ministerio de Comunicaciones reconoció su vínculo con la consultora McKinsey, aunque intentó desmentir que esté asesorando en el diseño de un nuevo marco regulatorio para el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) al afirmar que la compañía estadounidense trabaja sólo para la estatal Arsat. De ese modo, también evitó tener que dar más detalles sobre el acuerdo. “Se le hace saber que uno de los organismos que están bajo la órbita de esta jurisdicción, la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales S.A. (Arsat) tiene a consideración de su directorio una propuesta de contratación para la realización de un Plan Estratégico de Negocios por parte de la consultora McKinsey & Company. Sin embargo, y dado el carácter de sociedad anónima de la referida empresa, no se encuentra en poder de este Ministerio de Comunicaciones otra información al respecto”, respondió el organismo conducido por Oscar Aguad ante un pedido de acceso a la información pública presentado por la investigadora del Centro de Producciones Radiales (CPR), María Lujan Tilli. PáginaI12 reveló el pasado 22 de mayo la propuesta de trabajo de McKinsey donde queda claro que su aporte va mucho más allá de un asesoramiento a Arsat. De hecho, la consultora no sólo diseñó esa propuesta sino que además realizó una extensa presentación ante funcionarios del gobierno, a la que también accedió este diario, sobre el sector de las comunicaciones y los desafíos estructurales a resolver para avanzar en el diseño de un nuevo marco regulatorio. Del texto, no se desprende una tarea de asesoría puntual sino una tercerización del diseño de la política pública de comunicaciones a manos de una empresa privada.

El pedido de información que realizó CPR el pasado 24 de mayo solicitaba datos sobre la propuesta de colaboración presentada por la consultora estadounidense McKinsey, el texto de la propuesta y el convenio firmado con el gobierno. En su respuesta, el Ministerio de Comunicaciones primero afirma desconocer la propuesta que presentó McKinsey. “Se le hace saber que esta jurisdicción no cuenta con información referida a una supuesta propuesta de colaboración presentada por la consultora estadounidense McKinsey en marzo, titulada ´Apoyando al gobierno argentino en la construcción de un marco regulatorio para el desarrollo y la innovación en TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación)”, dice la carta firmada por el director general de Asuntos Jurídicos Juan Manuel Mocoroa, aunque en el párrafo siguiente reconoció la existencia de una propuesta de contratación de McKinsey que está a consideración del directorio de Arsat. La firma estadounidense presupuestó 875.000 dólares por 16 semanas de trabajo, unos 12,5 millones de pesos, y sus analistas comenzaron a realizar las tareas de consultoría en marzo.

El 22 de mayo PáginaI12 informó que la propuesta de colaboración de McKinsey comenzaba con un breve mensaje dirigido al secretario de Coordinación Interministerial de la Jefatura de Gabinete, Mario Quintana, al ministro de Comunicaciones Oscar Aguad y el presidente de Arsat, Rodrigo de Loredo. “Estimados Oscar, Mario y Rodrigo, de acuerdo a lo acordado en nuestro último encuentro, cumplimos en hacerle llegar la propuesta de trabajo para acompañar al gobierno argentino en la construcción de un marco regulatorio de TIC, incluyendo como parte fundamental del esfuerzo repensar la estrategia y definir un plan de negocios para Arsat”. Allí queda claro no sólo que el Ministerio de Comunicaciones está al tanto de la propuesta sino que la misma va mucho más allá de la definición de un plan de negocios para Arsat.

Esta situación también quedó evidenciada en la extensa presentación realizada por directivos de McKinsey ante funcionarios en la que no sólo definieron los objetivos del plan sino también la situación actual del sector de medios, telecomunicaciones y tecnología en la Argentina. La exposición estuvo a cargo de Francisco Ortega, director de la oficina de Buenos Aires de McKinsey; Rodrigo Diehl, especialista en el área de TIC dentro de la consultora; y Luis Enríquez, especialista en temas regulatorios de los sectores de telecomunicaciones y energía.

Objetivos del plan
Los hombres de McKinsey dejaron en claro en la presentación los objetivos del proyecto:
  1. Definir la visión y los objetivos para la Argentina en el desarrollo del sector de Tecnología, Medios y Comunicaciones, de manera que se convierta en un motor de desenvolvimiento, crecimiento e innovación para el país
  2. Definir las principales palancas e iniciativas del futuro marco regulatorio, que permitan alcanzar la visión y los objetivos definidos;
  3. Integrar todos los elementos del marco regulatorio en un modelo consistente que otorgue previsibilidad al sector a mediano y largo plazo;
  4. Resolver desafíos que enfrenta el sector, entre los que se menciona la necesidad de favorecer el crecimiento en telefonía móvil, aumentar la banda ancha de alta velocidad, promover el acceso a dispositivos y equipamiento de primera generación, fomentar inversiones en el sector privado y público;
  5. Definir el rol que Arsat deberá tener para apoyar el desarrollo de la infraestructura y del sector (y desarrollar un business plan para Arsat para los próximos 3-5 años)
  6. Definir un plan de implementación que considere a los principales actores involucrados.
El único cambio respecto de los objetivos que habían explicitado en la propuesta de trabajo inicial fue que incluyeron el desarrollo del plan de negocios de Arsat como parte del quinto objetivo y de ese modo los redujeron de siete a seis.

El sector de TIC
En la presentación, se mostraron algunos datos donde se observa el efecto multiplicador del sector de las TIC sobre la economía y se citó el caso de Corea del Sur como “un ejemplo que podrá servir de inspiración”. De hecho, se destacó que ese país asiático tiene la mayor penetración de la banda ancha del mundo (100 por ciento), un porcentaje altísimo de utilización de e-learning entre los estudiantes (99,6 por ciento), ocupa el quinto lugar en el ranking de la OCDE de preparación para el e-governance y está en el top 5 de actitud para e-commerce.

En lo que refiere al caso argentino, detallaron la evolución de la facturación del sector de telecomunicaciones y medios por tipo de servicio, la porción de mercado de los principales jugadores en telefonía fija y móvil, banda ancha y televisión paga y la penetración de esos servicios en comparación con otros países de la región. En este último punto, destacaron que Argentina registra la mayor penetración en todos los servicios, pero advirtieron que “las tarifas presentan desbalances importantes entre servicios lo que afecta los economics (rentabilidad) del sector”.

McKinsey remarca, por ejemplo, que las tarifas de la telefonía fija son “muy bajas” (5 dólares versus 9 en Chile) y las de la telefonía móvil son “bajas” (10 dólares versus 40 dólares en Estados Unidos). También destacan que “la baja rentabilidad de las telcos en el negocio fijo no permitió liberar recursos para invertir en el móvil” y subrayan que “Argentina ha asignado menos espectro a telefonía móvil que otros países de la región”, lo que deriva en una baja cobertura de servicios de LTE y problemas en el servicio. Además, agregan que los precios de los productos de tecnología de consumo son mucho más altos que en otros países, poniendo como ejemplo que los smartphones cuestan un 163 por ciento más que en Estados Unidos.

Luego agregan que el proyecto debe dar respuestas a una serie de preguntas entre las que sobresalen las siguientes:
¿Cuáles son los objetivos de política pública y cuál es el mejor “modelo” del sector para alcanzarlo?

¿Cómo definir mecanismos para corregir los precios (y restaurar la rentabilidad del sector) de una manera políticamente viable?

¿Cuáles deberán ser las reglas para la convergencia de fijo-TV-móvil y contenido?

¿Qué mecanismos (ejemplo, reducción de tarifas de importación) permitirán aumentar la accesibilidad y penetración de smartphones, PCs y tablets?
También se incluye un apartado titulado “Algunas de las preguntas que deberemos responder para definir el marco regulatorio de medios” y luego se puntea una serie de interrogantes como, por ejemplo: ¿Habrá restricciones en contenido o contenido local?, ¿qué obligaciones existen para los que distribuyen el contenido?, ¿existen diferencias entre modos de delivery (diarios, TV, radio, Internet), ¿qué rol juega el gobierno tanto en subsidios como en control y financiamiento de creadores y distribuidores de contenido?, ¿existen limitaciones en concentración y en ownership (propiedad)?

Plan para Arsat
La presentación de McKinsey formula una descripción detallada de los “activos relevantes” de Arsat:
  • Satélite Arsat-1: 24 transponders banda Ku y cobertura en Cono Sur.
  • Satélite Arsat-2: 36 transponders (26 banda Ku y 10 banda C) y cobertura en norte y Sudamérica.
  • 25 mil kilómetros de fibra óptica desplegados, cerca de la mitad de los 58 mil planeados.
  • Aproximadamente el 25 por ciento del espectro radioeléctrico de 3G y 4G.
  • Data center: Único en el país con certificación Upstream Tier III, 600 raks que ocupan aproximadamente 1600 metros cuadrados (4 salas de 365 metros cuadrados y una sala de máxima seguridad de 150 metros cuadrados) y servicios al sector público y privado de housing, hosting y nube.
En la presentación se preguntan, “¿qué rol deberá tener Arsat en el despliegue de infraestructura?” y “¿qué inversiones deberán realizarse?”. Héctor Huici, secretario de Tecnología de la Información y las Comunicaciones, aseguró en abril que se evalúa la posibilidad de incorporar capital privado en la empresa para dinamizar esas inversiones, aunque también está la opción de favorecer la colonización empresaria de la infraestructura a través de la firma de contratos.
Fuente: PaginaI12
Ver anterior: Revela PáginaI12: "El plan McKinsey para los medios y las telcos"

lunes, 30 de mayo de 2016

Página agenda otro capítulo de la consultora que opera en las sombras

Un grupo de legisladores solicito informes sobre la contratacion de la firma McKinsey. PáginaI12 reveló el 22 de mayo que la compañía estadounidense asesora al gobierno de manera reservada en la elaboración de la nueva ley de comunicaciones por 875 mil dólares, unos 12,5 millones de pesos. Los negocios se extienden a otras áreas del Estado
Por: Fernando Krakowiak
“–¿Es común tener dos ministros que vienen de McKinsey, como ocurre en la Argentina con Gustavo Lopetegui y Mario Quintana en la coordinación del Gabinete?
–En el Reino Unido, el ministro de Relaciones Exteriores era de nuestra oficina en Londres. Tenemos gente en el gobierno. Pero aquí estamos muy entusiasmados”, aseguró el CEO global de McKinsey, Dominic Barton, en una entrevista publicada en La Nación el 25 de abril. Ese desembarco ya dio sus primeros frutos. PáginaI12 reveló el domingo 22 de mayo que la consultora estadounidense está asesorando de manera reservada al Ministerio de Comunicaciones en la elaboración de un marco regulatorio para las tecnologías de la información y la comunicación. El proyecto contempla 16 semanas de trabajo a cambio de 875 mil dólares, unos 12,5 millones de pesos. A partir de esa información, el bloque de diputados nacionales de Libres del Sur presentó la semana pasada un pedido de informes en Comunicaciones y un proyecto de resolución en el Congreso que propone solicitar al Poder Ejecutivo detalles sobre cualquier tipo de contratación del Estado Nacional que involucre a McKinsey. Si el gobierno cumple con sus promesas de transparencia y responde a la consulta, la sorpresa podría ser todavía mayor. De hecho, este diario pudo averiguar que la consultora estadounidense también asesora al Ministerio de Energía e incluso elaboró una publicación titulada “Reimaginando Argentina” que promociona las supuestas oportunidades que se abrieron en el país a partir de la llegada de Mauricio Macri al poder.

La relación del Gobierno con McKinsey va más allá de un asesoramiento puntual. El 28 de marzo de este año, la consultora celebró sus 25 años en el país con una fiesta privada en el Salón Dorado del Teatro Colón y allí asistió nada menos que Macri y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quienes compartieron el escenario con Dominic Barton y el director de la oficina en Buenos Aires de McKinsey, Francisco “Paco” Ortega, quienes disfrutaron de un concierto brindado por la soprano Paula Almerares, el tenor Rubén Darío Martínez y la pianista Eduviges Picone. Los ejecutivos de la multinacional estadounidense elogiaron a la nueva gestión e hicieron referencia a “Reimaginando Argentina”, una publicación con el aporte de 25 testimonios de referentes sociales que prometieron distribuir a más de 1500 líderes globales del sector público y privado.

McKinsey también acercó ideas para la creación de la Agencia de Inversiones comandada por Juan Procaccini, un ingeniero industrial proveniente de Moebius Capital Group que entre 2000 y 2004 trabajó en McKinsey y entre abril de 2004 y mayo de 2013 en el fondo Pegasus Capital, fundado por el ex McKinsey Mario Quintana. La Agencia de Inversiones funciona como organismo descentralizado del Ministerio de Producción y comparte atribuciones con Cancillería, la Dirección de Relaciones Agroalimentarias Internacionales de Agricultura, la secretaría de Promoción de Inversiones de Comunicaciones e incluso con Presidencia, donde reporta de manera directa Horacio Reyser Travers, la mano derecha de Norberto Morita en el fondo Southern Cross, quien fue designado asesor especial de Macri para Inversiones Extranjeras Directas.

Los vínculos de McKinsey con la nueva gestión son tan fuertes que en la propuesta de trabajo que elaboró para el Ministerio de Comunicaciones, titulada “Apoyando al gobierno argentino en la construcción de un marco regulatorio para el desarrollo y la innovación en TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), aseguró que los honorarios profesionales para ese tipo de trabajos eran de 400 mil dólares por mes más los gastos necesarios para la ejecución del proyecto (entre 15 y 18 por ciento adicional), pero aclaró que en esta ocasión cobraría “sólo” 875 mil dólares por 16 semanas porque “es nuestro compromiso poder acompañar al gobierno argentino en este momento de transición histórico”.

El proyecto ya se está llevando adelante e incluso los analistas de McKinsey hicieron una presentación para Macri sobre el sector de las telecomunicaciones hace unas tres semanas. El plan de trabajo contempla mapear los principales actores y las potenciales barreras del mercado, analizar todos los activos de Arsat y escoger opciones estratégicas para esa última compañía por tipo de activo/segmento. Pese a ello, el gobierno no informó públicamente sobre ninguna contratación que involucre a McKinsey. Por ese motivo, el bloque de diputados de Libres del Sur presentó un pedido de informes en el Ministerio de Comunicaciones y un proyecto de resolución que propone solicitar al Poder Ejecutivo que informe si contrató a McKinsey, tal como informó este diario. “Nos preocupa la posibilidad de que se avance de manera privada en la redacción de un proyecto de ley que debe hacerse de forma pública y plural, invitando a toda la ciudadanía a participar, tal como se hizo en el marco de la redacción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual”, dice el texto firmado por los legisladores Graciela Cousinet, Federico Masso y Victoria Donda.

El decreto 690/2016 que modificó recientemente el anexo del decreto reglamentario 893/2012 referido al sistema de contrataciones públicas explicita que las contrataciones directas se pueden hacer por montos inferiores a 1,3 millón de pesos y las licitaciones privadas sólo para contratos menores a los 6 millones de pesos. La contratación directa en la administración pública implica, salvo casos muy excepcionales, la evaluación de tres presupuestos y la publicación en un medio de difusión. Las licitaciones privadas requieren la evaluación de cinco presupuestos y una mayor difusión. En el caso de McKinsey, sólo el contrato con el Ministerio de Comunicaciones es por unos 12,5 millones de pesos. Por lo tanto, se tendría que haber publicitado el proceso que llevó a la contratación de la firma. Una posibilidad es que se hayan eludido las obligaciones referidas al régimen de contrataciones públicas utilizando a la firma Arsat para contratar a McKinsey, pues las sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria tienen reglamentos de compra propios, hacen concursos privados y pueden no publicar la información ya que se rigen principalmente por el derecho privado.
Fuente: PáginaI12
Ver anterior: Revela PáginaI12: "El plan McKinsey para los medios y las telcos"

domingo, 29 de mayo de 2016

Comunicaciones Convergentes: Mientras invitan a debatir el futuro, alteran las reglas de juego presentes

Por: Martín Becerra @aracalacana
En su primer semestre como presidente, Mauricio Macri detonó la esencia del sistema de regulaciones, modelo de financiamiento y vínculos entre gobierno y medios de comunicación que dominó la agenda de su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner. La referencia insistente y crítica al kirchnerismo junto a la promesa de una futura ley portadora de modernidad y convergencia tecnológica funcionan como distracciones de la fuerte intervención en el sector realizada desde diciembre. Mientras invita a debatir el futuro, el gobierno altera las reglas de juego presentes.

Después de modificar vía DNU las leyes audiovisual de 2009 y de telecomunicaciones de 2014 y de asegurar en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que esos cambios –con efectos que ya son estructurales- serían transitorios, el gobierno comenzó una ronda de escucha a organizaciones empresariales, sociales y a especialistas en el marco de un proyecto de ley de comunicaciones convergentes que anunció para fines de 2016. El gobierno promete que la futura norma respetará estándares internacionales en materia de libertad de expresión, promoverá la competencia económica e impulsará la hoy degradada conectividad a las TIC.

Los DNU crearon un organismo regulador (ENaCom) que gubernamentaliza al extremo la toma de decisiones en áreas en las que hasta diciembre actuaban organismos colegiados aunque decididamente subordinados al anterior gobierno (AFSCA y AFTIC), prorrogaron todas las licencias de radio y televisión obturando la posibilidad de competencia a través de concursos por el uso del espectro y eliminaron los topes a la concentración de la tv por cable a la que además eximieron de obligaciones de programación (algunas de ellas, consideradas excesivas por los propios cableoperadores, luego fueron corregidas por el gobierno).

Los decretos presidenciales robustecen a los actores más fuertes y expandidos del sistema de medios; consecuentemente, debilitan a los más vulnerables, sean estos pequeñas y medianas empresas, cooperativas o comunitarios. Sería injusto, empero, creer que en lo estructural la concentración de medios y telecomunicaciones fue inaugurada por Macri, ya que la tendencia al predominio de pocos grupos es un proceso histórico e incremental. La convergencia, aludida como el proceso tecnológico de imbricación de redes de transporte y dispositivos de consumo de contenidos informacionales, puede potenciar más la concentración si las políticas públicas no buscan corregir asimetrías y subsanar -o al menos compensar- desigualdades.

La política de la convergencia no se resuelve con la franquicia para que operadores de sectores antes divergentes -como lo eran el audiovisual y las telecomunicaciones- crucen fronteras tecnológicas; eso ya lo resolvió la tecnología. El asunto es cómo armonizar el interés público, los usos y necesidades sociales, los derechos ciudadanos, las lógicas económicas y las potencialidades tecnológicas en un país con las fracturas sociales, económicas y geográficas como la Argentina.

Estos ejes son evocados ocasionalmente en las mesas organizadas por el gobierno para recabar opiniones sobre una futura ley. Como los invitados desconocen los lineamientos del proyecto oficial, no hay debate sino escucha de posiciones.

El esbozo de la ley se tercerizó en técnicos competentes en materias legal y económica. También interviene la consultora estadounidense McKinsey. Formalmente, la redacción del proyecto es coordinada por una comisión creada por Macri con integrantes que en su mayoría comparten una perspectiva sobre la libertad de expresión acotada a titulares de medios y profesionales de grandes empresas. Es un desafío que el gobierno incorpore otras tradiciones conceptuales y regulatorias que amplían ese enfoque al conjunto de la población como sujeto de derecho a la expresión por todos los medios –concebidos como bienes culturales- y tecnologías.

La apertura y vocación de aprendizaje del oficialismo es uno de los obstáculos para arribar a una futura ley de comunicaciones convergentes. Además, la propuesta deberá resolver conflictos de intereses entre grupos dominantes y actores medianos y pequeños de los sectores audiovisual, telecomunicaciones e Internet. Otro desafío es garantizar que la nueva regulación preserve los avances logrados por la ley audiovisual en el reconocimiento legal al sector sin fines de lucro para operar licencias. Si bien este avance normativo no fue concretado, constituye un antecedente ejemplar en la región.

Amén de componer un proyecto consistente y construir consensos armonizando intereses conflictivos, el gobierno deberá obtener los votos necesarios para convertirlo en ley. Es el desempeño integral de la gestión, la marcha de la economía, la percepción de la población y las apuestas de los grupos políticos con representación en el Congreso de cara a las elecciones de 2017 lo que definirá esta apuesta. Mientras tanto, los decretos operan con la fuerza de los hechos consumados afectando el interés público y al margen del debate.
*Universidad Nacional de Quilmes-UBA-CONICET
Fuente: Diario Tiempo Argentino

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