El impacto del hecho trágico en la Escuela N° 40 todavía flotaba en el aire cuando Gerónimo Núñez, docente, músico y nacido en San Cristóbal, encontró en la música una forma de procesar lo ocurrido. De familia atravesada por el arte y con un estudio de grabación propio, transformó el dolor colectivo en una canción que comenzó a circular rápidamente: "Semilla de paz", una pieza que ya recorre redes sociales y se multiplica entre quienes buscan poner en palabras lo que cuesta decir. Sobre este tema, además, Núñez dialogó en Señales, Aire Libre, Radio Comunitaria.
La obra nació como una respuesta íntima, casi urgente. Núñez estaba en la escuela cuando todo sucedió. Se disponía a entrar a un aula cuando la rutina se quebró: movimientos inusuales, murmullos, una compañera que lo alerta por su sobrina. La confusión inicial se transformó en angustia cuando alguien mencionó disparos. En medio de la incertidumbre, llamó a su hermana y supo que la niña estaba a salvo, que había corrido hasta su casa cercana. Ese alivio inmediato no logró disipar la conmoción, pero sí marcó el inicio de un proceso interno que derivaría en su canción.
Con el correr de los días, las imágenes se volvieron persistentes. La escuela, con la bandera a media asta y un silencio inhabitual, quedó grabada en su memoria. De ese paisaje surgieron los primeros versos: un patio enmudecido, un aire detenido, un frío que no era de invierno sino del alma. Núñez comenzó a hilvanar frases, a darle forma a un relato sensible que condensara lo vivido por toda la comunidad.
La composición avanzó durante Semana Santa, en un contexto que él mismo reconoce atravesado por su fe. Católico y profundamente convencido de que, donde las palabras no llegan, la música sí lo hace y sana. Allí aportó su granito de arena para ayudar a otros a sanar, tal como lo ayudó a él escribirla, porque la canción ya no le pertenece: es de la comunidad de San Cristóbal. En cada verso buscó que fuera un abrazo, para que hoy nadie tuviera miedo, con una intención clara: transformar el dolor en esperanza. La escuela no es para él un espacio ajeno; allí cursó desde el nivel inicial hasta el secundario y hoy vuelve como docente de música en el nivel primario. También es el lugar al que asisten su hijo y su sobrina. Esa cercanía volvió todo más intenso, más personal.
En medio de toda esa maraña de emociones, Núñez lo tiene claro: cuando las palabras ya no llegan, la música entra en juego y puede curar. Así pensó "Semilla de paz", no como una obra propia sino como un gesto colectivo, un "granito de arena" que ayude a otros a transitar el duelo. Cada verso fue concebido como un abrazo, como una forma de acompañar y de espantar el miedo. Por eso insiste en que la canción dejó de pertenecerle; ahora es de San Cristóbal.
Desde lo musical, trabajó con especial atención en la carga emocional, en la composición y en la partitura, convencido de que sin esa profundidad el mensaje perdería fuerza. En un principio, la canción fue compartida en un círculo íntimo, pensada para familiares y cercanos. Sin embargo, pronto trascendió ese ámbito y comenzó a difundirse ampliamente. Pero por más lejos que llegue su música, Núñez no pierde de vista lo más importante: si aunque sea una persona se siente menos sola o encuentra un ratito de alivio al escucharla, ya está. Vale la pena, el objetivo se cumplió.
El trasfondo de la obra también es una reflexión sobre el presente. La violencia, advierte, ya no es un fenómeno aislado ni lejano; se ha vuelto cotidiana, visible en las calles y amplificada por las dinámicas actuales. Señala una preocupación creciente por los adolescentes, atravesados por procesos de formación en contextos cada vez más complejos, y por el rol de los adultos, muchas veces ausentes en la mirada atenta hacia sus hijos.
En ese sentido, el hecho que sacudió a la escuela aparece como un extremo, una situación límite que nunca debería haber ocurrido, y menos en un ámbito que históricamente fue concebido como seguro. La herida que dejó es profunda y colectiva.
Al describir San Cristóbal, Núñez apela a una imagen que contrasta con el presente. Recuerda una localidad que supo ser casi un paraíso: bicicletas apoyadas sin candado, puertas abiertas, chicos que llegaban desde otras ciudades y no querían irse. Con el tiempo, reconoce, ese escenario cambió. La modernidad trajo también nuevas problemáticas: rejas, cámaras de seguridad, una sensación de alerta que antes no existía. Sin embargo, insiste en que lo ocurrido desborda incluso esa transformación; es un quiebre.
La comunidad, ahora, enfrenta el desafío de recomponerse. La escuela, herida pero en pie, debe seguir siendo un espacio abierto. Núñez piensa en sus colegas, en los alumnos, en las familias, y en la necesidad de reconstruir desde el acompañamiento. En ese proceso, su canción se instala como un gesto mínimo pero significativo: una forma de nombrar el dolor, de no negarlo, y al mismo tiempo de sembrar, en medio de la angustia, una posibilidad de paz.
La incertidumbre sobre el futuro aparece como una sombra inevitable en el relato de Gerónimo Núñez. La pregunta —qué va a pasar, si algo así podría repetirse— no encuentra en él una respuesta cerrada, sino una reflexión atravesada por la realidad. Mientras la justicia y el sistema sanitario avanzan en sus respectivos roles, sostiene que a los docentes les corresponde enfrentar lo más difícil: habitar el dolor y acompañarlo.
En ese camino, describe un proceso que será necesariamente lento. Primero, el impacto inicial, la conmoción que atraviesa a toda la comunidad educativa. Luego, el trabajo con las familias, con los padres que hoy sienten miedo e inseguridad, con los niños y jóvenes que deberán volver a un espacio que ya no perciben del mismo modo. No hay apuro posible, insiste; será un recorrido largo, con avances y retrocesos, sostenido también por el acompañamiento institucional y, sobre todo, por el apoyo emocional que la situación exige.
El regreso a la escuela comienza a delinearse. Los docentes darán los primeros pasos para reencontrarse con ese escenario transformado. Núñez reconoce que no todos llegan de la misma manera: algunos se sienten fuertes, otros profundamente afectados. Hay, incluso, una sensación compartida de haber fallado, como si la escuela —ese lugar históricamente seguro— hubiera quedado expuesta a algo que escapó por completo a sus manos. No lo atribuye a responsabilidades individuales, sino a una trama más amplia, a un sistema y a una realidad social que desbordan a la institución.
En ese contexto, el rol de la comunidad se vuelve central. Núñez retoma una idea que también atraviesa su canción: la necesidad de unirse para que algo así no vuelva a suceder. Habla de una tarea que empieza en los hogares, que continúa en las instituciones y que exige una mirada más atenta sobre los jóvenes. Advierte sobre una generación que crece inmersa en un mundo virtual y tecnológico, muchas veces lejos de la mirada adulta, y sobre la falsa sensación de que ciertas cosas "no van a pasar" hasta que, de pronto, ocurren y dejan al descubierto problemáticas latentes.
El desafío, entonces, no es solo recomponer lo que se quebró, sino construir algo distinto. Núñez es claro: después de lo sucedido, nada volverá a ser igual. La escuela ya no puede limitarse a transmitir contenidos; deberá priorizar lo emocional, reconstruir la seguridad, volver a ser un espacio de contención. Las imágenes de los chicos corriendo, del intento de algunos por regresar a un lugar que sentían propio pero que de repente dejó de ser seguro, condensan esa ruptura.
Aun así, rescata los gestos en medio del caos: quienes buscaron resguardarse, quienes actuaron para evitar que la situación fuera aún peor. En ese entramado de miedo, reacción y cuidado, se sostiene también la posibilidad de seguir adelante.
Su canción, "Semilla de paz", vuelve a aparecer como una extensión de ese compromiso. Núñez la piensa como un abrazo permanente a la comunidad, una forma de no olvidar. Le preocupa que el paso del tiempo diluya la memoria de lo ocurrido; por eso insiste en la importancia de recordar, no como una experiencia que deba repetirse, sino como un punto de reflexión que permita revisar el rumbo colectivo.
Esa reflexión también interpela el trabajo cotidiano en las aulas. Volver a la escuela implicará, para él y sus colegas, correrse del esquema tradicional y abrir espacios para lo emocional, para hablar de lo que duele, para reconstruir vínculos desde la seguridad y el cuidado.
En lo personal, Núñez se define con cierta distancia de la exposición. Aunque su canción circula ampliamente, no es alguien que busque protagonismo en redes sociales. Las utiliza como herramienta, pero prefiere preservar la calma, mantener la cabeza en equilibrio en un contexto que ya de por sí resulta abrumador.
Su vínculo con la música, sin embargo, es profundo y viene de larga data. Criado en una familia de músicos, lleva años apostando a que el arte sea un canal para los jóvenes, una forma de encontrar sentido, de expresar lo que a veces no se puede decir de otra manera. Esa convicción se refuerza en el presente, atravesado también por su rol como padre y como docente.
Al final, lo que queda es una certeza atravesada por dudas: no tiene todas las respuestas —lo reconoce—, pero sí la decisión de enfrentar lo ocurrido. En ese gesto — a caballo entre la fragilidad y el compromiso — está su propia historia y también su canción. Una canción que dejó de ser solo suya, y ahora es una voz de muchos, tratando de abrirse paso, de encontrar una salida en medio del dolor.
Cuando el dolor se vuelve colectivo y la esperanza se construye juntos
La letra de "Semilla de paz" empieza mostrando el golpe inmediato del hecho y cómo el día a día de la escuela se rompe de golpe. De repente, ese bullicio habitual del aula queda en silencio y lo que queda es desconcierto. El dolor que aparece no es de uno solo, sino de todos: lo sienten las familias, los chicos, los maestros, los vecinos. Todos quedan marcados por la misma herida.
El texto pone el foco en los chicos. Hay una preocupación clara por cómo les afecta lo que pasó y por la necesidad de protegerlos, sobre todo cuando todo alrededor se vuelve frágil. Frente a ese dolor compartido, la canción invita a que nadie se quede solo. Propone transformar el dolor en acción conjunta, buscar contención en la unión. Estar juntos es una forma de resistir.
Además, la letra defiende a la escuela como un lugar que hay que cuidar y volver a armar entre todos, porque tiene que ser un espacio seguro, de encuentro, de vida. No ofrece salidas mágicas ni rápidas. Sabe que la recuperación va a llevar tiempo, que hace falta estar presentes y comprometerse.
Sobre el final, el mensaje mira hacia adelante. Invita a recordar y a repetir ese "nunca más", con el deseo firme de que algo así no vuelva a pasar. Lo que queda es un compromiso colectivo para cuidar el futuro.
"Semilla de paz" no es solo una canción. Es un testimonio de lo vivido y un llamado a reconstruir el tejido social que quedó herido, apostando siempre a lo colectivo.
Una escuela de rock que nació del corazón. Lo que empezó como un sueño casero del profe Roberto Verón, hoy es una verdadera banda de chicos y chicas que hacen vibrar a su comunidad. La Escuela de Rock nació del corazón y sigue creciendo con música, pasión y muchísimo amor
Conocimos a la Escuela de Rock en una de esas jornadas donde la música y la solidaridad se dan la mano. Fue durante un festival solidario en el Club Constitución, organizado a beneficio de Marcela Giuliana Camila Gallo. Allí, entre bandas y aplausos, los chicos y chicas de la banda brillaron con fuerza propia: hicieron vibrar el escenario y dejaron una huella. Su energía contagiosa y el talento que desbordaron nos motivaron a saber más. Así nació la invitación al piso de Aire Libre, Radio Comunitaria, para escucharlos en vivo, conocer su historia de cerca y seguir compartiendo esa pasión que no deja de crecer.
Lo que comenzó como un sueño íntimo entre acordes y ensayos caseros, hoy es un verdadero proyecto comunitario que respira música, pasión y amor. La Escuela de Rock, nacida en el Distrito Norte e impulsada por Roberto Verón, se ha convertido en mucho más que un espacio de aprendizaje: es una banda viva, en constante crecimiento, hoy es una verdadera banda de chicos y chicas del Distrito Norte que hacen vibrar a su comunidad, se expresan, se encuentran y hacen sonar su voz con fuerza propia.
Este proyecto nació, literalmente, del corazón. Como contó Verón en una charla en Señales, todo comenzó con una intención sencilla pero poderosa: dar clases de música en su casa y, como muchos profes soñadores, imaginar una muestra en la que sus estudiantes pudieran subirse a un escenario, vencer el miedo escénico y compartir con sus familias lo que sabían hacer. Ese deseo inicial creció. Y se transformó.
"La escuela se fue dando casi sola. Todo empezó en casa, con la idea de que los chicos pudieran mostrar lo que hacen. Y desde ahí, no paramos más", relató Roberto a Marcelo Stampone, con emoción.
Hoy, la Escuela de Rock está transitando su segundo año de vida, y lo hace con una energía que contagia. Desde aquella primera muestra en diciembre, la propuesta no ha dejado de expandirse, sumando instrumentos, voces, talentos y sobre todo, vínculos. Porque lo que une a esta banda no es sólo la música: es el compañerismo, la escucha y el deseo compartido de hacer algo hermoso entre todos.
Una banda que crece a puro ensayo y corazón
La banda surgió de manera natural, como se dan las cosas cuando hay entusiasmo genuino. Primero guitarra y piano, después canto. Y de pronto, se sumó Santino, que aunque no es alumno directo de Verón, encontró en el grupo un lugar donde expresarse con su instrumento: la batería.
"Él no venía a clases conmigo, pero tenía muchas ganas de tocar rock. Y lo sumamos, porque esto también se trata de abrir puertas", dijo el profe.
Aún sin bajista estable, el grupo se las arregla para sonar con cuerpo y fuerza. Tocan, ensayan, prueban, se animan. Santiago, el más pequeño, con tan solo 9 años, ya hace rugir su guitarra eléctrica. Pedrito, de 14, volvió a las clases luego de una pausa, y ahora también explora el piano y hasta comparte sus propias composiciones. "Eso me llena de orgullo", confiesa Verón. En cada uno, hay una historia. Y en cada historia, un proceso que va más allá de lo musical.
Un espacio para volar
Durante la entrevista, Verón presentó al grupo que lo acompañó en la radio: la primera banda que se formó. Como son muchos chicos, se organizan en diferentes formaciones, lo que permite que todos tengan su momento de protagonismo. Es una dinámica flexible, amorosa, donde cada quien puede encontrar su voz, su ritmo y su lugar en el escenario.
"Yo solo trato de acompañarlos, darles herramientas para que vuelen solos", explicó el profe.
Y ese vuelo ya empezó. En los ensayos, en las muestras, en las charlas. Santiago, que antes dudaba entre la música y el fútbol, ahora se inclina cada vez más por la guitarra. Pedrito volvió con fuerza. Santino explora distintos instrumentos. Cada uno, con sus tiempos y sus ganas, va encontrando una forma de decir.
Un aluvión de afecto
Durante la transmisión en Aire Libre, los mensajes no tardaron en llegar. Fue una verdadera catarata de amor. Madres, padres, tíos, tías, amigos, vecinos. Todos quisieron estar presentes con sus palabras de aliento.
Luján, mamá de Santiago, mandó un saludo lleno de orgullo. Osvaldo, papá de Lucio, también se hizo escuchar. Priscila, Alejandra, Cata, Sara, Gi, y tantos más enviaron mensajes que dejaron claro que esta escuela no solo forma músicos, sino que moviliza a toda una comunidad.
"Qué lindo escuchar jóvenes llenos de pasión y sueños. ¡Sigan así y disfruten, que eso es lo más importante!", escribió una oyente anónima, dejando una frase que podría ser el lema de esta escuela.
No faltaron los pedidos de clásicos, como el de Fer Arabia que pidió un tema de Sui Géneris, ni los saludos desde distintos puntos como Cañada Rosquín, Granadero Baigorria o el Club Parquefield.
La música como puente
La Escuela de Rock no es solo un taller. Es un proyecto que late. Que transforma un rincón del barrio en escenario. Que construye vínculos entre generaciones, que da sentido a los días y motivos para creer en lo colectivo.
En cada acorde, en cada ensayo, en cada sonrisa que se cruza al terminar una canción, se siente que algo importante está ocurriendo. Porque cuando una escuela nace del corazón y crece con amor, los resultados no se miden solo en talento. Se miden en emoción compartida.
Una dura polémica se ha desatado en Ecuador luego de que la Superintendencia de la Información y Comunicación (Supercom) exhortara ayer miércoles a las emisoras de radio a proteger los derechos de la niñez, ante melodías con contenidos sexuales explícitos o de odio, especialmente el reggaetón y la música urbana.
#Comunicado: Supercom hace un llamado a los medios a priorizar el interés superior de los niños en la difusión de contenidos musicales. pic.twitter.com/oSSHuDnMij
Representantes de medios de comunicación expresaron su desacuerdo con la posición de la Supercom, al considerar que ello afectaría a la libertad de expresión y supondría, según ellos, una restricción para promocionar ese tipo de ritmos en la franja horaria familiar, que parte a las seis de la mañana y se extiende por doce horas.
También reaccionaron artistas, especialmente de los ritmos aludidos, y varios afirmaron que los contenidos que podrían afectar a niños y jóvenes se encuentran en otros géneros.
El superintendente Carlos Ochoa aclaró hoy en su cuenta de Twitter que la Ley de Comunicación, en la que la Supercom sustenta su actuación, "no censura ritmos, regula contenidos, si existe vocabulario sexualmente explícito o que incita al odio, es susceptible de un proceso".
La Supercom, en su decisión, consideró que "el alto grado de influencia que tiene en la actualidad este tipo de música entre niños, niñas y adolescentes podría exponerlos a una conducta perjudicial para su desarrollo integral, en busca de la aceptación y necesidad de identificación propia de la edad de este grupo social".
Incluso el legislador oficialista Jorge Yunda, que es también empresario de medios, aceptó que la Superintendencia exhorte a la regulación de contenidos, pero señaló que si se trata de un veto a un género o ritmo, sería "una cuestión de locos".
Yunda, en declaraciones a radio Sonoram, recordó que en la historia musical han surgido géneros que escandalizaron a generaciones precedentes y comparó la situación actual con la aparición en el pasado del twist, el breakdance y otros ritmos.
Asimismo, dijo, como ejemplo, que el cantante más popular del país, el histórico Julio Jaramillo, no hubiese podido haber difundido a través de la radio melodías que en su contenido evocaban al consumo de licor, porque hubiese supuesto una apología al alcoholismo.
"Yo creo que la libertad de programación siempre debe primar", apuntó Yunda. Fuente: Agencia EFE
El canal estará enfocado especialmente en la década de 1990 y comienzo de los 2000
Con un "enfoque especial en la década de 1990 y comienzo de los 2000": así será la nueva señal que lanzará el próximo lunes MTV.
El canal de entretenimiento MTV cambiará de VH1 Classic a MTV Classic y dijo que el canal será para los fans con nostalgia por "Beavis and Butt-head", "Daria", "Total Request Live" y otros programas clásicos.
El canal estará enfocado especialmente en la década de 1990 y comienzo de los 2000, declaró un vocero de MTV. Además habrá maratones de temporadas completas de "The Real World", "Road Rules" y "Laguna Beach". El canal tendrá bloques de programación en horario estelar que incluirán episodios de "Cribs", "Jackass" y "Punk'd" entre otros.
EL canal debutará el 1 de agosto, en el aniversario 35 de MTV. Su primer programa será "MTV Hour One", la retransmisión de la primera hora de programación de MTV de 1981.
Se desconoce si la versión latinoamericana del canal VH1 se transformará también en MTV Classic, pues no hay ningún anuncio oficial. Fuente: Viacom
El saxofonista Rosarino Leandro “Gato” Barbieri murió hoy, sábado, de neumonía en un hospital de Nueva York, informó su esposa, Laura. Tenía 83 años
Por: Humphrey Inzillo
"¡Uy! ¡Qué puntual que llamaste, che! ¿No podrías darme diez minutos? Acabo de volver del parque y estoy un poco cansado", pide Leandro "Gato" Barbieri del otro lado de la línea telefónica. Son las dos y media de la tarde en Nueva York, y el músico más importante en la historia del jazz argentino, acaba de regresar a su departamento luego de una caminata por el Central Park. Diez minutos después, el Gato atiende el teléfono y explica: "Antes, yo hacía cualquier cosa. Incluso, jugaba al fútbol. Pero ahora tuve un pequeño ataque cerebral. Como se me paralizaron las piernas, tengo que salir a hacer un poco de ejercicio. Camino, pero no demasiado bien". También se lamenta: "El problema es que mi memoria se fue abajo, no me acuerdo de ningún teléfono. Antes yo podía llamar a todos mis amigos sin problemas. Estoy un poco triste, porque esto va a ser así para siempre. Lo único bueno es que un par de veces al mes voy a tocar al Blue Note".
El miércoles, en Las Vegas, un día antes de la entrega de premios, el legendario saxofonista recibirá en una ceremonia privada un Grammy Latino a la excelencia musical. Se trata de un merecido homenaje a una carrera que entre sus highlights ostenta la exitosa banda sonora de Último tango en París (1972), el film dirigido por Bernardo Bertolucci y protagonizada Marlon Brando, que le valió, además de la fama global y el suceso en las ventas, un Grammy a la mejor banda sonora.
Una versión de "Europa (Earth's Cry Heaven's Smile)", de Carlos Santana, que grabó en 1976 y se transformó en un hit. Y una discografía notable que supera los 50 títulos, entre álbumes propios y colaboraciones. Pero a pesar de la importancia de esta nueva estatuilla, que marca el reconocimiento de la industria luego de muchos años de silencio y ostracismo, el Gato no parece demasiado entusiasmado. "Ya no me pasan por la radio. Supongo que porque incluso para las radios de jazz, mi música tiene demasiados elementos. Lo que pasa es que yo no toco jazz. O sea, toco jazz, pero de un modo diferente. Mi música es de todos los países. Por eso vienen a verme desde Rusia, desde Italia, desde Buenos Aires? Cuando toco yo el boliche siempre está lleno, ¿Entendiste?".
Barbieri comenzó su formación musical en la escuela Infancia Desvalida de su ciudad natal (Rosario), hasta que se mudó a Buenos Aires en 1947 y allí empezó a tomar clases con el maestro Ruggero Lavecchia (padre de Buby, célebre pianista y director de orquesta, de la que el Gato luego pasó a formar parte) y, cuando se pasó al saxo alto, con el francés Alberto Hervier. Integró diversas formaciones, la Casablanca Jazz (donde incursionó por primera vez en el be-bop) hasta los King Serenaders, y las orquestas de Panchito Cao, Toni Cefalí, Pocho Gatti, la estable de Canal 13 y la de Lalo Schifrin, en 1955, donde se inclinó definitivamente por el saxo tenor. Paralelamente, tocaba en las reuniones del Bop Club Argentino y en jam-sessions, junto a notables de la escena local como su hermano, el trompetista Rubén Barbieri, Jorge Navarro, el Negro González, Néstor Astarita, Alfredo Remus, Baby Lopez Fürst, Egle Martin y el Bebe Eguía, entre otros. "En esa época todavía éramos todos un poco verdes. Pero me acuerdo mucho del Bebe Eguía. El sí que era un genio. Un día quise tocar con su saxofón, y era imposible. ¡No sé cómo hacía! También me acuerdo de Pipo Troise, un gran trompetista. Y de Astarita, a quien le enseñé muchas cosas. Porque yo también era un creador de personas, pero no lo hacía a propósito. Era una cosa natural, mía."
En 1962, junto a su esposa de aquel entonces, Michele (que falleció en 1996), el Gato pasó uUn pnos meses en Brasil y luego partieron a Europa. Allí, tuvo un encuentro trascendental con el cornetista de free jazz Don Cherry. "Esa unión fue importantísima para mí. Nos conocimos porque él había ido a tocar con Sonny Rollins. Pero tuvieron un cruce, Sonny le dijo «no me molestes mientras estoy tocando», y se separaron. Entonces, conseguí una audición con Don en París, me escuchó tocar y le gustó. «OK, empezás mañana», me dijo. Con él toqué tres años y aprendí muchísimo, en el sentido de que no hay que hablar mucho, para tocar tenés que usar tu corazón y tu cabeza? Hay músicos que hablan muchísimo y no pasa nada. Y Don, en cambio, nunca tuvo necesidad de decir nada. El no sabía escribir música, así que yo le copié todos sus temas. De todas maneras, era un genio." Juntos, grabaron tres discos indispensables: Toghetherness (1965), Complete Communion (1966) y Symphony for Improvisers (1966).
A fines de los 60, a través de su compañera, el Gato se vinculó con el mundo del cine. Se codeaban con directores como Godard, Antonioni, Bertulucci, De Sica? Pero alguien determinante en su carrera fue el realizador brasileño Glauber Rocha, creador del Cinema Novo. Barbieri era fanático de sus películas (había visto seis veces Dios y el diablo en la tierra del sol) y sentía una fascinación especial por Antonio Das Mortes, el film de 1969 con el cual Rocha se alzó como mejor director en el festival de Cannes. En ese momento, el Gato atravesaba una crisis personal y creativa. Sentía que la lucha de los músicos del free jazz, un movimiento de vanguardia estética radicalizado políticamente hacia la reivindicación de los derechos civiles de la comunidad afroamericana en los Estados Unidos en tiempos de Panteras Negras, no era suya. Y que eso, más temprano que tarde, provocaría que lo marginaran de ese circuito. Fue Glauber Rocha el que lo incitó a buscar su propia voz. Así fue como el Gato comenzó, con The Third World (Flying Dutchman, 1969), una saga de discos maravillosos que combinaban sonoridades del folklore y la música popular latinoamericana con la inventiva rabiosa del free jazz. Ese corpus de obra que va de 1969 hasta 1975, las "músicas del tercer mundo" (que ostentan una fuerte impronta social), comienza con este álbum donde el Gato, con una banda que incluía al contrabajista Charlie Haden y al tecladista Lonnie Smith, versionaba a las "Bachianas Brasileiras" de Heitor Villa Lobos (1887-1959). Glauber Rocha había usado alguna de esas composiciones de Villa Lobos como banda sonora de Terra em Transe y el Gato sintió una atracción inmediata: "Las primeras tres notas de esa obra fueron todo para mí. Y la toqué de oído. Para mí, ese es uno de mis mejores discos. Ahí también grabé un tango de Piazzolla. En Buenos Aires siempre tenían problemas con él. A mí también me pasó. Pero creo que es un tema que tienen los porteños? ¡La resistencia a la revolución! De todas maneras, era un tipo jodido, también. Pero yo siempre lo consideré un genio. Era un genio, y punto".
Unos meses antes de editar su debut solista, el Gato grabó en el debut de la Liberation Music Orchestra, dirigida por Charlie Haden, donde versionaban canciones republicanas de la Guerra Civil Española ("Viva la Quince Brigada", "Los cuatro generales") arregladas por Carla Bley y un homenaje al Che Guevara compuesto por el propio Haden, con citas al "Hasta siempre" del cubano Carlos Puebla.
Barbieri, que a los 18 años ya se había afiliado al Partido Comunista siguiendo los pasos de su hermano Rubén, se sigue definiendo como un hombre de izquierda. Y tanto en los títulos de esos discos, como Bolivia (1973, un homenaje explícito al Che Guevara, "Para mí era muy importante. Él sabía que lo iban a matar, pero igual quiso hacer todo solo. Es de una dignidad divina") y Chapter 3: Viva Emiliano Zapata (1974), como en el repertorio, el Gato marca su ideología. En una grabación histórica en el Festival de Jazz de Montreux (El Pampero, 1971), tocó una versión intensa e inolvidable de "El arriero", de Atahualpa Yupanqui. "Yo en esa época escuchaba mucha música, y así fue como llegué a escuchar sus canciones. Pero lamentablemente no llegamos a conocernos personalmente. Yo inventé una manera de tocarla donde cantaba y repetía, como en trance, «Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas». Y al final, con la banda armábamos un verdadero desastre sonoro, y el final era caótico, yo tocaba la melodía con el saxo y luego volvía a gritar «¡Las penas son de nosotros! ¡Las vaquitas son ajenas!». Era un final importante", evoca.
En ese mismo escenario, el gran saxofonista y arreglador Oliver Nelson (autor del clásico "Stolen Moments", colaborador de Cannonball Adderley, Wes Montgomery, James Brown y también del Gato en el soundrack de Último tango en París), invitó a Barbieri a sumarse a su grupo que incluía a Hank Jones, Airto Moreira y Ron Carter, entre otros para tocar "El Gato", un tema que había escrito en su honor: "Cuando me invitaron a tocar con la banda de Oliver Nelson, uno de sus saxofonistas, que era negro, dijo «¿Yo tengo que tocar con él?» y se fue. Pero Oliver era un tipo abierto, y me dijo «no le des pelota y tocá». Oliver era bárbaro. Cuando hicimos Ultimo tango? me entendió todo al instante. Yo era muy claro para explicar lo que tenía en mente. Pero él, además, era un gran compositor. Cuando me dedicó esa canción, a mí me pareció un lindo gesto, pero no me lo tomé como, de verdad, tendría que haberlo hecho. Lo oí y me pareció muy lindo, sí. Pero no le dí la verdadera relevancia. Ahora, si lo pienso, la verdad es que me emociona muchísimo".
En ese entonces, el Gato estaba acostumbrado a codearse con la crème de la crème. Desde el centro del imperio, el Gato grababa para Flying Dutchman y el icónico sello Impulse y convocaba a los músicos más prestigiosos del jazz global (el mencionado Ron Carter, Stanley Clarke, Roy Haynes) para grabar su música, que incluía versiones de "El día que me quieras" (Gardel y Lepera), "Merceditas" (Ramón Sixto Ríos), "Juana Azurduy" (Ariel Ramírez y Félix Luna), entre otros clásicos de América latina. Al mismo tiempo, el Gato grababa a sus contemporáneos, como el brasileño Jorge Ben Jor ("María Domingas") que le devolvió gentilezas rindiéndole homenaje en "Eu vou torcer". El Gato recuerda que se hicieron amigos con Jorge Ben, pero nunca llegaron a grabar juntos. "Quedábamos para grabar, pero llegaba tarde, o a veces ni siquiera venía? Así era Jorge Ben. Pero era un genio, eh. Por ejemplo, en «Todo día era día de Indio», nombra a diferentes razas de indígenas del Brasil sin parar. Esa idea, aplicada a esa canción, siempre me pareció bellísima".
El sonido del Gato, influenciado por John Coltrane y Pharoah Sanders, es intenso, como si sacara desde sus entrañas las penas de los pueblos oprimidos, coronadas en una explosión de sobreagudos. Un quejido sensual, de notas largas y profundas, que se transformó en una marca registrada tan característica como su sombrero negro de ala ancha. Fue en los tempranos 70 que el Gato se construyó a sí mismo. Luego, su música derivó en proyectos más comerciales. A fines de los 70, Herb Alpert produjo algunos discos (Caliente; Ruby, Ruby) con una atmósfera pop easy listening. Y a partir de allí, su discografía se volvió cada vez más espaciada, en sintonía smooth jazz. "Siempre me identifiqué con los pueblos oprimidos. Mis discos del Tercer Mundo marcaron una época, eran una guerrilla musical y tenían que sonar así. Después, el tiempo fue cambiando. Las compañías querían cosas más clásicas, buscaban un sonido más ligados al pop. De todos modos, había cosas divinas. Y aunque eran comerciales, nunca hice demasiado dinero en mi carrera. Toqué en Rusia, Japón, Australia, Europa y por todo Estados Unidos. Para mí eso era normal. Pero hace treinta años tuve un triple bypass. Y ahora lo que mejor tengo es el corazón. Ahora se me hace difícil caminar y le tengo miedo a la muerte. Pero cuando voy a tocar al Blue Note y estoy sobre el escenario, me olvido de todo. Es el único momento en que bebo un poco. Y ahí me siento bien."
Tres álbumes imperdibles The Third World (1969)
Álbum fundacional, comienza a explorar sus raíces latinoamericanas, con una banda que incluye al bajista Charlie Haden y al tecladista Lonnie Smith. Hay versiones de Astor Piazzolla ("Tango"), de las Bachianas Brasileiras de Heitor Villa-Lobos y una inspirada en Atonio Das Mortes, el film de Glauber Rocha.
Chapter 1: Latin America (1973)
Aerófonos andinos, arpa india y un personal de lujo (Domingo Cura, el "Zurdo" Roizner, Ricardo Lew, Dino Saluzzi, Horacio Fumero, Quelo Palacios) marcan el sonido selvático y furioso de ese ejercicio de regionalismo crítico que el Gato ideó para su debut en el legendario sello Impulse. Fue grabado en Buenos Aires, en abril de 1973, y producido por Ed Michel.
Chapter 3: Viva Emiliano Zapata (1974)
Los arreglos del legendario Chico O'Farrill, pionero del latin jazz, crean un entorno caribeño. Participan, entre otros, Randy Brecker (trompeta), Eddie Martínez (piano), Howard Johnson (tuba), Ron Carter (bajo), Grady Tate (batería) y los percusionistas Ray Armando y Luis Mangual. El repertorio incluye una versión de "Milonga triste" (Piana/Manzi).Tres álbumes imperdibles
Ceremonia íntima en Nueva York El músico argentino que compuso para el cine de Bernardo Bertolucci es una estrella en las noches del legendario club de jazz Blue Note. Excesos, recuerdos y sabiduría de un artista que se transfigura sobre el escenario Por: Teodelina Basavilbaso
En un departamento un poco desordenado, donde hay muchísimos discos, dos saxos en sus estuches, un piano que no funciona, varias fotografías -en dos de las cuales aparece Bill Clinton, una de ellas colgada en la sala de estar y la otra en el baño-, paredes con una capa de pintura gris un poco desprolija y sin terminar y una mesa atiborrada de píldoras y medicamentos, está él. Leandro Barbieri. Más conocido como el Gato. Está vestido con un jogging negro de Adidas y hace un gran esfuerzo por mirar el partido de fútbol que pasan por la televisión, ya que se ha quedado casi ciego, a causa de una degeneración macular. Tiene puesta una remera roja, anteojos y una cadenita con caballos colgando.
Su perfil es parecido al de don Vito Corleone, el personaje de la película El Padrino; también al de un típico porteño. Pero no es arrogante. Al contrario.
Faltan pocos días para el concierto que brindará en el Club de Jazz Blue Note, empero el cuerpo de Gato, bajo la luz cálida y hogareña que entra por la ventana, podría ser el de cualquier señor de 82 años. Pensar que ese cuerpo que se hunde en el sillón hoy fue el mismo que fotografió desnudo Alicia D' Amico, en 1971.
Es categórico, dice: "Me voy a morir en tres o cuatro años".
¿Por qué toca hoy en día?
Voy a tocar porque precisamos dinero -responde al instante, sin necesidad de reflexión.
"Nunca fui un business man, ¿me entendés?". Lo dice como si estuviese hablando consigo mismo, como si hiciera un mea culpa. Laura Ryndak, su actual mujer, norteamericana, veinticinco años más joven que él, contará más tarde que desde hace unos años debió retomar su trabajo como físico-terapeuta. Sin embargo, la ubicación privilegiada del departamento que alquilan -justo enfrente del Central Park- parece contradecir sus dichos sobre su situación económica.
Según Gato, el público ya no compra sus discos tanto como antes. "Hay tanta música alrededor, darling, todo ha cambiado. Con mis discos de la década del 70, 80 y 90 hice mucha plata, pero ahora hay otra música. Y mucha es mala.. Antes había más melodía, cosas maravillosas..". Además del dinero que recibe por la venta de los cincuenta discos que grabó durante su carrera, Gato cobra cada vez que pasan en cine o televisión las películas cuya banda sonora él compuso (las de Bernardo Bertolucci, por ejemplo) y también cuando transmiten sus temas por la radio. Pero la plata que le envía Broadcast Music Inc. (BMI), recaudador de los derechos de difusión de músicos en Estados Unidos, fue disminuyendo.
Es muy duro lo que estoy haciendo ahora. Ser ciego, no hablar bien el inglés. Estoy con pocos dientes. Es un problema lo de los dientes. Unos los perdí, los otros se los comió el perro, hijo de puta. Sí, sí, yo sé que fue él -dice, y señala el perro, de raza japonesa Shiba Inu, que circula por el living.
Dice que no le gusta el perro porque es demasiado cariñoso. Pero Laura lo necesita como asistencia emocional, luego de dos depresiones que sufrió. Gato abre una pequeña lata y me ofrece una pastilla Grether's de arándano que él come a menudo porque se le seca la boca. Son su debilidad.
Para que su maquinaria de recitales, contratos y relaciones públicas siga funcionando, Gato Barbieri siempre dependió de sus mujeres. En ese sentido, su primera esposa, Mitchell, la italiana, era ideal. Fue ella quien empujó a Gato a cambiar Buenos Aires por Roma, en 1962. En esa ciudad, ella le presentó a la clase alta italiana y también lo puso en contacto con grandes celebridades del mundo artístico como Bertolucci y Don Cherry.
Laura cumple ahora ese rol. Gato la conoció cuando fue a dar un concierto en Chicago, ciudad donde vivía ella en ese entonces. La hermana de Laura era fanática del músico y le pidió a la actual mujer de Barbieri que le consiguiera un autógrafo. Como las entradas estaban agotadas, Laura se coló por la cocina haciéndose pasar por una empleada más del restaurante y esperó alrededor de dos horas y media para conseguir la firma del Gato. El músico, al enterarse de su hazaña -y quizá para premiarla por su valentía-, la invitó a tomarse una copa de vino con él; y desde ese día quedaron amigos.
Ya de vuelta en Nueva York, él la llamó al año siguiente para contarle que se había muerto su esposa y que sufría ataques de angustia. Laura le recomendó que fuera a ver a un médico. A los pocos meses, lo operaron del corazón. Ese mismo año, Laura se mudó a Nueva York para ayudarlo con su recuperación. Al poco tiempo se casaron y tuvieron un hijo, llamado Christian. Y él, con más de sesenta años, se convirtió en padre por primera vez.
Laura, actual mánager de su marido, me cuenta sobre las próximas funciones del Gato: dos en el Blue Note, en Nueva York, y otra en un casamiento en Le Petit Palais, en París. Paralelamente, está tramitando un documental sobre la vida del Gato Barbieri, a cargo de la directora Nancy Savoca, pero que por falta de fondos aún está en veremos.
"Me gustaría... Van a asistir empresarios y personas con gran poder de decisión al evento en París, como no sé si Microsoft, aunque quizá sí. Por ahí, cuando estén organizando su evento corporativo, les gustaría que tocara el Gato. Allí podemos hacer buenas conexiones de negocios. También le estoy escribiendo a Hillary Clinton, porque Bill, no sé si te mostré esta foto de aquí donde está con Gato. ¿La viste?..."
Y en ese momento, desde el sillón que nos da la espalda, se escucha la voz de Gato que frena a Laura: "It's OK, darling" ("¡Está bien, querida!").
Laura se frustra cuando, después de tanta negociaciones por teléfono, Gato le dice que no quiere viajar.
-Yo no quiero tocar, tengo que hacerlo porque el viaje a París es duro, querida, para un hombre viejo como yo, ocho horas de viaje. Y uno aterriza a la mañana, y durante la mañana siempre estoy desaliñado. Y tú sabes, decir hola.. Yo no soy muy..A mí me gusta hablar con otros pero en mi idioma, en español.
A pesar de que disfrute hablar con otros en su idioma nativo, en su casa sólo hablan inglés, ya que ni Laura ni su hijo aprendieron a hablar el español. Con respecto a las barreras del idioma en la familia, Laura dice, en tono de chiste: "We get along" ("Nos llevamos bien").
Pero Gato exagera. Con el inglés se defiende más que bien.
Hay otra versión de por qué Gato sigue tocando. Su mujer dice que es por el bien de su salud. Él es una persona reservada, que se encierra en sí mismo "pero en el escenario, todo esto sale para afuera. Ésa es su forma de comunicarse", dice Laura y agrega: "El doctor me dijo que si él dejara de tocar, no podría seguir viviendo. Con una mujer y un hijo esto es algo difícil de escuchar y decir pero es la verdad".
Gato tuvo varios instrumentos de música durante su carrera, pero hoy conserva pocos. El primero de todos se lo prestó la Infancia Desvalida de Rosario, escuela donde él y su hermano Rubén recibían de niños clases de música gratis. Al poco tiempo, sus padres le compraron su propio instrumento, un clarinete de trece llaves. A los trece años llegó su primer saxofón y, con el correr de los años, los demás: el Selmer viejo bañado en oro que le vendió su maestro, en la época en que Gato tocaba en la Orquesta Casablanca; un Selmer plateado nuevo; otro traído en barco por un amigo desde Uruguay (junto a una boquilla y discos de jazz que no se conseguían en ese momento en Buenos Aires), otro marca Conn y muchos más que ya no recuerda.
-He vendido muchos instrumentos.
¿Por qué los vendió?
Tenía un Selmer de oro..
¿Y por qué los vendió?
Porque tomaba cocaína y me fui quedando sin dinero muchas veces.
¿Se arrepiente?
Nada. Es parte de nuestra vida, ¿no? Hay pocos que han ganado dinero. Creo que Miles Davis.. John Coltrane, en su época, pero murió muy joven. Eso: los famosos. El resto siempre así -y hace un gesto con la mano queriendo decir más o menos, o también, que a veces con altos, y otras veces, con bajos.
Por los altoparlantes de este club de jazz, donde no cabe ni un alfiler, le dan la bienvenida. Todas las mesas, dispuestas muy juntas unas de otras, como si fuera un Tetris, apenas dejan estrechos pasadizos por donde las camareras circulan para servir comida y tragos al público. Con la performance que está por comenzar, Blue Note cierra el Festival de Jazz del año.
Ese que está por bajar de su camarín -en cualquier momento- era todavía un niño cuando sostuvo por primera vez un instrumento. Empezó tocando un requinto en vez de un clarinete -como hubiese preferido-, porque tenía manos muy chicas. Ese que está por tocar en uno de los clubes de jazz más famosos del mundo nació en 1932 en Rosario, Santa Fe, donde excepto prostíbulos, no había mucha vida nocturna, según él mismo relata. Ese que está por subir al escenario rodeado de gente dejó la escuela en sexto grado porque era tartamudo y tenía dificultades para expresarse y se avergonzaba cuando debía pasar al frente.
El público que está sentado cerca de la escalera por la que bajará el músico empieza a aplaudir y se levanta de sus asientos.
Ese que está por tocar su saxofón es famoso en todos lados, hasta en Rusia, donde sienten un gran amor por el tango, y extrañamente -ya que él no toca estrictamente tango-, por "Mr. Gato". Ese mismo que vino a tocar esta noche en Blue Note colaboró en dos discos del trompetista estadounidense Don Cherry, considerados hoy clásicos del free jazz y el vanguardismo de los años 60: Complete Communion y Symphony for Improvisers. Y también con Santana, en una versión de bolero del tema "Europa". Ese que sale a tientas de su camarín es, probablemente, el músico de jazz más importante que dio la Argentina.
Y ahí está el Gato.
Ahora todo el público aplaude a esta leyenda del jazz que camina a pasos cortos, guiado por su hijo Christian. Adelante de ambos va Gerald, un alumno y amigo del músico, que lleva su saxofón, un Selmer dorado.
En Blue Note él se siente como en casa. Ha tocado aquí varias veces desde que se su mudó a Nueva York, ciudad considerada meca del jazz.
Minutos más tarde, Gato, en el centro del escenario, tocará el saxo con pasión. La gente, entre canción y canción, le grita: "Vamos Gato" y "Maestro". Y este tigre viejo, embriagado de placer ante la fidelidad y el cariño de sus fans, sopla con toda la fuerza de sus pulmones el aparato metálico que abraza. La música que está tocando no es otra cosa que la réplica del diálogo que sostienen él y la gente que vino a verlo y a escuchar ese jazz con influencia de raíces folklóricas y ritmos e instrumentos latinoamericanos.
Como no podía faltar, el penúltimo tema que toca es ese que el público siempre le pide, y que escribió e interpretó para la película de Bernardo Bertolucci, en 1972: "El último tango en París", encargo que hasta Astor Piazzolla envidió, y que le valió un Grammy. En el centro del escenario, con una banda con la que toca por primera vez, y sin que se noten sus ocho décadas vividas, cierra los ojos y Gato aúlla esa música sensual y desgarradora. La vestimenta, fiel al estilo del compositor, incluye un sombrero de ala ancha y una chalina blanca.
Durante su carrera trató de "imitar el feeling de los negros", dice él y agrega: "Ellos tienen adentro lo de tocar". Cierra el concierto con el tema "Latin Lady".
Ya en su camarín, que es más bien un cuarto pequeño con una ventana amplia, dos sillas y un sillón; le pide a Gerald que le traiga un pastel de queso de la cocina. "¿Te gustó el concierto, querida?", me pregunta Laura. Gato parece satisfecho. Detrás de la puerta, se empieza a formar una fila de admiradores que esperan sacarse una foto o que quieren un autógrafo del músico.
Gerald le trae la torta. Mientras la come, Gato se queja de la banqueta del escenario, dice que se le dormía una pierna y pide que se la bajen un poco para el próximo concierto. En los pies tiene zapatillas y medias rojas.
Se abre la puerta y entra una horda de gente excitada, con regalos, flashes y felicitaciones. Uno le entrega al Gato un retrato del músico, en tonos rojos, pintado por él. "Perdoname, ¿cómo me dijiste que era tu nombre?", pregunta antes de escribir una dedicatoria. Atiende a todos. Charla. Agradece. A todos responde que sí cuando le piden una foto, un saludo o lo que sea. El cuarto, ahora lleno de gente, parece aún más pequeño. Entran unos argentinos y le hablan de su querido Club Atlético Newell's Old Boys. Él sonríe. Chiste va, chiste viene. Disimula bien su cansancio. Acaba de terminar el show de las ocho de la noche, pero aún queda el de las diez y media.
Para el segundo show, se repite el mismo proceso, aparece Christian, el niño-guardaespaldas vestido de negro y con un audífono en un oído guiando a su padre. El público, que ahora es otro, aplaude.
Esta noche, la melodía de "Último tango en París" sonará una vez más.
En pleno show, Christian baja del camarín de su padre y sale del club. A los diez minutos vuelve con una bolsa de McDonald's. Esquiva la barra y algunas mesas y se encierra de nuevo en el cuarto.
Cuando la banda termina de tocar, se forma la misma fila de admiradores deseosos por ver al artista. Afuera, alguien que al parecer es un amigo de la familia Barbieri charla con Christian. El hijo de Gato cuenta que está trabajando en una bicicletería de Manhattan. Cuando le preguntan si ya sabe qué quiere estudiar, él responde que sí, que business. "Me gustaría dedicarme a los negocios de la industria de la música", dice. Quizá para reivindicar las ganancias de otros músicos como su padre, quizá no.
La puerta del camarín esta vez tarda más en abrirse.
Unos días antes del show en Blue Note habíamos realizado la entrevista en su casa. Ya cuando estábamos por cerrar, y justo antes de una caminata por el Central Park, una pregunta más, un poco capciosa:
¿Qué se siente ser el número uno en la historia del jazz de la Argentina?
Bueno, sí, también está Lalo Schifrin, aunque él hace otra cosa. Pero yo siempre fui así.. tratando de mejorar, de arreglar mis saxofones que son viejos pero buenos, muy delicados.
¿Y cómo le gustaría ser recordado?
Oh no, no me importa.
El Gato Barbieri desplegó su magnífico talento en el himno leproso
La pasión por los colores achica las distancias y lleva a límites inimaginables el potencial del artista. A principios de mayo de 2011, Leandro “Gato” Barbieri, el mejor saxo del mundo, grabó en un estudio de Manhattan el himno del Club Atlético Newell’s Old Boys, del cual era hincha desde la más tierna infancia y –desde mediados de 2010– Socio Honorario.
El inconfundible saxo del Gato se asoció a una base musical y voces de artistas rosarinos, que le llegaron a los Estados Unidos. En un estudio de primer nivel se desarrollaron las sesiones, que filmó Kenyon Weiss, un argentino residente en el estado de Connetticut, también fanático de Newell’s.
Con la camiseta rojinegra sobre sus espaldas, vestido de impecable negro –y algunas prendas rojas–, el Gato Barbieri disfrutó de la grabación que lo acercó aún más a esa pasión que sostiene a la distancia y de la que se siente embajador en cada sitio del planeta adonde lleva su arte.
Fotos: Rich Magro, Alicia D' Amico, Jan Persson-CDJ
Fuentes: Diario La Nación, Prensa Newell’s Old Boys
En el día de ayer, 30 de diciembre, se comunicó a la dirección de Nacional Rock Fm 93.7 (perteneciente a Radio Nacional) que a partir del 1° de enero, por orden del ministro Hernán Lombardi, se levanta la programación de la emisora y sólo estará permitido pasar música.
Esta decisión incluye desconocer los contratos ya aprobados por Radio y Televisión Argentina de todos los periodistas, conductores y columnistas que debían estar al aire hasta el 31 de enero de 2016, cuando finaliza la programación de verano.
Cabe destacar que esta decisión intempestiva deja sin trabajo y sin aire, de un día para el otro, a un conjunto de jóvenes profesionales que vienen construyendo Nacional Rock desde hace tres años y echa un manto sombrío sobre el futuro de una emisora donde desarrollan labores artísticas y periodísticas más de 80 personas.
Se trata de un ejemplo claro y contundente de que detrás de las palabras de ocasión existe una voluntad política de silenciar voces y coartar la libertad de expresión. Federico Vázquez, Director de Nacional Rock, Fm 93.7, Radio Nacional "Se transformó en un lugar de programas periodísticos VIP"Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos habló con Hernán Soto de Perfíl.com, sobre la modificación de la emisora Nacional Rock (FM): Negó que se cierre y aclaró que se debe a que las nuevas autoridades (aún no designadas) deberán analizar la programación para el 2016 y destacó que los contratos renovados en diciembre son “ilegales” y “escandalosos”.
En una entrevista al portal, Lombardi aclaró que en enero, Nacional Rock “va a pasar música con separadores cada media hora con locutores” ya que “estamos en una transición donde todavía, lamentablemente, no pudimos entrar”, ya que el director de Radio y Televisión Argentina (RTA) –de la que dependen FM Nacional y FM Nacional Rock– “todavía no renunció”.
“Acá se confundieron los roles y se transformó a la emisora en un lugar de programas periodísticos VIP. Nos parece que la nueva programación tendrá que ver básicamente con el rock”, concluyó.
“Todavía no pudimos hacernos cargo porque hasta que el director (Alberto) Cantero renuncie para poder designar los dos miembros del ejecutivo que corresponden ahí”, explicó el funcionario y aclaró que “las nuevas autoridades tienen que incidir sobre la programación del 2016”
“Simplemente sugerimos durante enero hacer una programación de rock hasta que estudiemos la programación definida”, aclaró Lombardi y consideró la renovación de contratos realizadas en este último tiempo como “ilegales e ilegítimas”.
“Estamos convencidos de que haber renovado contratos hecha a último momento en diciembre no sólo es ilegal e ilegítimo, sino que también es escandaloso. Es absolutamente lógico que las nuevas autoridades tengan opinión sobre la nueva programación”, afirmó.
Por último, Lombardi consideró que “hay gente que aún no ha aceptado las nuevas condiciones producidas por el sistema electoral” y señaló que la emisora “tiene que ser una gran radio federal donde todas las opiniones tengan voz, donde haya pluralidad con una fuertemente abocada al rock nacional”.
Del muro de Diego Mancusi Les cuento lo que yo sé sobre la radio. No descarto que exista otra información que me exceda.
Los contratos que ofrecía la administración saliente eran de febrero a diciembre. A algunos se nos había hecho una extensión para conducir una programación alternativa durante enero. Esa programación alternativa es la que se levantó hoy por decisión de la administración entrante. En los últimos días habíamos estado trabajando en ese programa (se iba a llamar División Miami, ¿no era buenísimo?). Habíamos pensado secciones, escrito artística y demás. Todo ese laburo se tira a la basura. Y yo y varias personas mas no cobraremos sueldo alguno en enero.
En cuanto al resto del año, se pensaba en continuar con la programación de 2015 (tengo entendido que iban a hacer algunos cambios menores, pero todos o casi todos íbamos a estar reubicados de alguna manera). Esa continuidad hasta ahora es un misterio. Puede seguir todo como está, puede volar todo o puede pasar cualquier cosa entre medio.
Más allá de que en estos conflictos se visibilicen los nombres más rutilantes, sería bueno que todos supieran que hay productores y asistentes que ganan no más de siete lucas, facturando y sin aguinaldo. Gente que -doy fe- labura todos los días con toda la garra para hacer una radio de calidad. Esas personas no pueden pasar más tiempo con su situación laboral indefinida. Todos, desde el primer al último laburante, tenemos derecho a saber qué va a pasar con nosotros. Pero recordemos que no estamos hablando de "famosos" acá: hay tipos y minas que no saben si en febrero comen o no. Por esa gente la determinación tiene que ser Urgente. Y siempre, por supuesto, con la exigencia de que ningún trabajador se quede en la calle.
A mí no me sale hablar de censura ni de magia ni de amor ni de un carajo. A mí me sale hablar de desprotección y falta de consideración hacia los laburantes. Si tienen internas resuélvanlas. Mientras tanto garantícennos el puesto de trabajo a los que nos lo ganamos con el lomo.
Y que viva Nacional Rock.Fuentes: Nacional Rock y Perfil.com
Desde marzo de este año comenzó a funcionar el "Banco de Música Independiente", una plataforma digital de almacenamiento de las obras de artistas autogestionados. El banco busca brindar a las radio música para cumplir con el 15% que pide la Ley. Desde Neuquén revelan que al Banco solo se subió música de Capital Federal y se saturó. Por esto la Asociación de Músicos Independientes de Neuquén decidió entregar discos a las emisoras
La Asociación de Músicos Independientes de Neuquén (AMI) y la delegación provincial de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) lograron un acuerdo para incentivar la difusión, en los medios locales, de la música independiente de la provincia.
Eduardo Fuentes, coordinador de AFSCA Neuquén, explicó que el convenio consistirá en "entregar a las radios, a través de AMI, un conjunto de fonogramas (discos) de música independiente neuquina".
Según confirmaron Fuentes y Marcelo "Fox" Colonna, músico y presidente de AMI, a fines de agosto empezará la entrega de los conjuntos de discos a cuatro radios estatales.
Fox Colonna especificó que cada conjunto contiene "30 discos de diversos géneros como blues, jazz, tango, rock y folclore de compositores e intérpretes nuestros".
A su vez, Fuentes añadió que el acuerdo forma parte de "las políticas que se están articulando con AMI" para hacer cumplir la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522).
Es que el artículo 65 de esta norma, conocida también como "ley de medios", establece que las radios deben asegurar la emisión de un 15% de "música producida en forma independiente donde el autor y/o intérprete ejerza los derechos de comercialización de sus propios fonogramas".
Lo que sucede es que tal como indicó Colonna, actualmente pocas emisoras en Neuquén pasan música independiente en su programación porque no cuentan con el material para cumplir. Y en el mismo sentido manifestó que el acuerdo surgió "porque queremos que se cumpla con esa pauta de la ley, eso nos permite tener una mayor difusión de nuestro trabajo".
Es así que a fines de este mes y comienzos de septiembre ya estarán a disposición, de forma gratuita, los conjuntos de discos para las radios neuquinas que los soliciten.
Los primeros medios beneficiados serán FM Capital, Radio y Televisión del Neuquén, Radio Universidad CALF y Radio Nacional Neuquén.
El acuerdo no sólo implica la entrega del material sino que también se llevará a cabo un proceso de fiscalización por parte de la delegación de AFSCA para corroborar la emisión diaria de esas obras independientes. "Nosotros vamos a tener también ese material y vamos a poder colaborar fiscalizando" afirmó Fuentes.
Banco saturado de porteños
El banco, además de reunir la música, tiene otro propósito: facilitar a las radios el acceso a las realizaciones de artistas independientes.
Al respecto, Eduardo Fuentes destacó que hay almacenada "mucha música independiente a la que pueden acceder las radios para nutrir ese 15%" que indica la ley. Aunque agregó que "ese banco aún no cuenta con la música de los artistas independientes de Neuquén, sólo posee música de los distritos más grandes".
Fox Colonna recurrió a una vieja frase para explicar la ausencia de Neuquén en el banco: "Dios está en todos lados, pero atiende personalmente en Buenos Aires". Y detalló que "el banco no está resuelto técnicamente para poder utilizarlo" debido a que "solamente se subió la música de Capital Federal y el banco se saturó".
Si bien los productos neuquinos aún no están cargados en esa plataforma, las radios ya pueden acceder a www.musicaindependiente.org para descargar fonogramas. Fuente: Diario RíoNegro
Un convenio para fiscalizar las cuotas de música nacional y producción independiente en las radios del país fue firmado por Martín Sabbatella y Juan Carlos Saravia en un acto en el que estuvieron la ministra de Cultura, Teresa Parodi, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández
"Este convenio marco viene a dar cumplimiento al artículo 65 de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que determina que el 30 por ciento de la música que se pasa por los medios argentinos debe ser de producción nacional, y el 15 por ciento de eso debe ser producción independiente", explicó a TelAm Sabbatella.
El titular de AFSCA detalló que el propósito del acuerdo es cruzar el trabajo de ambos organismos para fiscalizar la aplicación de la ley, ya que el organismo a su cargo aportará información y las declaraciones juradas de las radios y la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI) a su vez les permitirá acceder a su base de datos.
Las radios están obligadas a informar cada mes la programación del mes siguiente, y luego de esos 30 días deben además precisar los fonogramas, es decir, la música que fue emitida. Eso reviste cierta complejidad, porque los artistas pueden tener la autoría de sus temas en algunos discos y no en otros, lo que complejiza la fiscalización.
Por ello y gracias al acuerdo, ambos organismos cruzarán datos para contribuir al cumplimiento de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que multa las infracciones.
"La idea es impulsar la cultura nacional y proteger el trabajo de los artistas argentinos, para que nos podamos escuchar a nosotros y no siempre a otros", completó Sabbatella.
Horacio Malvicino, secretario de la AADI que también participó de la firma del convenio, consideró que este acuerdo es "muy importante", ya que "se va a cumplir y respetar a los músicos nacionales e independientes".
"Músicos independientes son aquellos que tienen los derechos sobre sus temas. A partir de ahora se va a cumplir con más transparencia la ley que ya se viene implementando, por lo que se trata de algo con mucha importancia", apuntó.
Para Fernández, "la música nacional es fundamental en la defensa de nuestros propios intereses".
"Los artistas siempre vieron amenazado su trabajo. Nos llevó mucho tiempo trabajar sobre este tema para que se reconozcan sus derechos, porque todo el mundo reconoce el valor de defender lo que le pertenece", subrayó.
Y agregó: "Les garantizo que vamos a encontrar la forma para que esto funcione en serio y que uno pueda vivir de la música, como debe ser".
Por su parte, Parodi apuntó que el acuerdo "tiene que ver con el mensaje que se trabaja desde el Ministerio, que habla de inclusión, respeto por la diversidad y federalización de nuestro amplio mundo de la cultura".
"No es casual que nos hayamos reunido aquí, en el Centro Cultural Néstor Kirchner, un lugar donde podemos hacer visibles y audibles las voces que son necesarias para la construcción de la sociedad que queremos", sostuvo.
Y completó: "Como música me pone muy feliz que estemos viviendo esto en Argentina. Esto es lo que el pueblo quiere, mirarse y reconocerse a través de su cultura".
Del acto en el Centro Cultural, avenida Leandro N. Alem 351, participaron además destacados artistas como Hilda Lizarazu, Lito Vitale, Zamba Quipildor, Violeta RIvas, César Isella, Marcela Morello y Diego Boris, entre otros.
"El artículo de la ley promueve la difusión de música nacional en medios a los que antes no tenían acceso, por lo que es relevante para todos los músicos del país", dijo a TelAm Lizarazu, quien apuntó que se había acercado para "apoyar la firma del acuerdo y empezar a defender nuestros derechos como músicos, que es lo más importante".
Y agregó: "A partir de ahora va a ser más clara y precisa la liquidación que recibimos los artistas cada mes, ahora vamos a saber de dónde sale cada cosa".
"La Ley y el artículo 65 significaron un cambio importante para gente concreta, que cobra regalías en función de sus declaraciones juradas. Hay radios que tienen prohibido por normativa pasar música nacional, y con esto eso se va a modificar", explicó Lito Vitale.
Y concluyó: "Ahora empiezan a incluirse bandas que antes no cobraban regalías, y eso es un cambio muy importante y concreto que tiene que ver con la aplicación de la ley". Fuente: TelAm
Lamentablemente me veo en la necesidad de hacer descargo publico por este medio. Me acaban de llamar por teléfono para avisarme que al cierre del discurso de la presidenta en el acto de hoy utilizaron la canción "Donde las águilas se atreven" de Attaque 77, algo con lo que si bien es de uso publico puesto que esta en manos de todos no me cae en gracia en absoluto. Dicha canción fue atesorada durante mas de 26 años en el corazón de miles de seguidores preservándola de todo tipo de proselitismo y llegado el caso no es justamente este modelo el ideal como para semejante obra la cual promulga unión y no "divide y reinaras".
Estamos en democracia y tengo derecho a decir: no me siento identificado con este modelo, no me representa. Punto, mis convicciones me las guardo para mi y no me engancho en explayarme mas, el resto lo decido en la urna como corresponde.
Pero que quede claro que esa canción estuvo mucho antes que esta gestión y seguirá estando mas allá de ella...
Los políticos pasan, las canciones quedan. Ciro Pertusi
Para cumplir con la cuota que exige la Ley de Medios, la AFSCA y la Fa-Mi crearon una base digital para que todas las emisoras cuenten con los materiales discográficos de los artistas que se certifiquen
Para dar cumplimiento al artículo 65 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en 2013 se firmó un convenio de cooperación entre la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y la Federación Argentina de Músicos Independientes (Fa-Mi) con el fin de trabajar en conjunto para idear e implementar un sistema de fiscalización que permita hacer cumplir los contenidos mínimos a los que hace referencia dicho artículo.
Con este objetivo, se convocó a colaborar a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). La AFIP aportó su experiencia en la presentación de planillas digitales con clave fiscal y la UTN realizó los programas de computación o software necesarios. Luego de un intensivo trabajo, se logró un sistema de fiscalización que permitirá garantizar el cumplimiento del mencionado artículo.
Con la finalidad de que todas las emisoras del país tengan a su disposición la alternativa de bajar música nacional e independiente de todos los géneros y regiones de la República Argentina, se decidió crear un banco de datos en el que ya hay digitalizados más de 400 discos que permitirán a las radios descargar más de 4.000 canciones que cumplen con los requisitos exigidos por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual; no obstante, el listado de discos independientes contiene más de 4.000 discos editados que cumplen con los requisitos que acreditan producción independiente (este listado es el que utiliza la AFSCA para fiscalizar que se cumplan las cuotas del artículo).
Completando un formulario de contacto en la web www.musicaindependiente.org y solicitando un usuario y contraseña, las radios podrán recibir los accesos para descargar las canciones directamente y hacer un preview de escucha para saber lo que se está bajando.
Para conocer qué títulos discográficos son independientes y cuáles ya fueron incluidos en el Banco de Música Independiente Argentina, se puede visitar dicha dirección.
Dice la ley
El artículo 65 inciso 2 II de la LSCA dice: “Como mínimo el treinta por ciento (30%) de la música emitida deberá ser de origen nacional, sea de autores o intérpretes nacionales, cualquiera sea el tipo de música de que se trate por cada media jornada de transmisión. Esta cuota de música nacional deberá ser repartida proporcionalmente a lo largo de la programación, debiendo además asegurar la emisión de un cincuenta por ciento de música producida en forma independiente donde el autor y/o intérprete ejerza los derechos de comercialización de sus propios fonogramas mediante la transcripción de los mismos por cualquier sistema de soporte, teniendo la libertad absoluta para explotar y comercializar su obra. La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual podrá eximir de esta obligación a estaciones de radiodifusión sonora dedicadas a colectividades extranjeras o a emisoras temáticas”.
En síntesis, este artículo determina que las radios privadas tienen que emitir como mínimo el 30% de música nacional y la mitad de esa música debe ser de producción independiente (es decir, cuando el músico es el dueño del master de grabación). De esta forma, Argentina se convierte en el primer y, hasta hoy, único país del mundo en lograr este beneficio: garantizar la difusión del músico.
Se considera “música producida en forma independiente” cuando el autor o intérprete es dueño de los derechos de comercialización de su obra; es decir, cuando el músico es dueño del “Master”, o sea, pagó el estudio de grabación (o lo grabó en su casa) y arregló con los músicos (o es él mismo el artista).
Además el disco debe estar replicado (término correcto) en una fábrica o replicadora de discos. Este proceso de replicación se realiza al generar una matriz que estampa físicamente la información en el disco compacto (CD). Dicho proceso hace que la copia sea inmodificable, siendo exactamente iguales la copia uno a la copia mil. Tales fonogramas son inmodificables para la totalidad de esa producción.
¿Cómo dar de alta un disco?
Los artistas pueden sumarse al Banco a través de las organizaciones de músicos independientes. En nuestra zona, las mismas son SURock (Santa Fe Capital), El Qubil (Rosario) y Cima (Colectivo de Industrias Musicales Autogestionadas, Paraná, Entre Ríos). Además, a través de estas organizaciones, los artistas podrán obtener el adhesivo que certifica su carácter de “fonograma independiente” a los discos físicos (para usos de difusión).
De cualquier manera, enviando un correo a info@musicaindependiente.org, los interesados podrán recibir los pasos a seguir.
El sistema
Las radios privadas que facturen más de dos millones de pesos anuales tienen que enviar mensualmente una planilla digital en la cual describen los contenidos de la programación musical completando los siguientes datos: día y hora de emisión de la canción (el artículo de la Ley establece que esos cupos de música tienen que ser emitidos en forma proporcional cada media jornada de 14 a 2 y de 2 a 14, para evitar que estos contenidos se concentren en horarios de poca audiencia); título de la canción (para identificar el tema), nombre del intérprete principal (para identificar al intérprete), título del disco al cual pertenece la canción (es la variable que determina si el fonograma -versión de la canción- es independiente o no); si es música nacional (sirve para cumplir con el cupo mínimo del 30 por ciento de música nacional) y si es música nacional e independiente (sirve para cumplir con el cupo mínimo del 15 por ciento de música nacional e independiente).
Al finalizar cada mes, las radios (utilizando su clave fiscal para dar transparencia) deben enviar a la AFSCA la declaración jurada digital con la descripción de su programación. Ya en el centro de cómputos de la AFSCA, esa declaración jurada se “cruza” con el Listado de Música Independiente proporcionado por la Fa-Mi, que hoy contiene más de 4.000 discos de diferentes artistas (grupos musicales y solistas). Del resultado de ese cruce de información sale el verdadero porcentaje de música producida en forma independiente que está emitiendo cada radio.
Aquellos músicos que tengan discos fabricados (editados) y quieran formar parte de este Banco, deberán comunicarse con las organizaciones de músicos citadas anteriormente de acuerdo con su zona de residencia. Estas entidades incluirán en el Banco de Música Independiente la información correspondiente a cada título discográfico. Además, los músicos podrán acercar sus discos a estas organizaciones para obtener el adhesivo que certifica su carácter de “fonograma independiente”. Fuente: Diario El Litoral
La Asociación Civil El Qubil realizará mañana la última actividad abierta del año en el Centro Cultural El Espiral. En la misma se hablará de la aplicación del artículo 65 de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales que garantiza la difusión de un 15 por ciento de música nacional e independiente en las radios privadas del país
En esta ocasión estaremos comentando excelentes novedades sobre la aplicación del artículo 65 de la nueva Ley de Medios, que garantiza la difusión de un 15% de música nacional e independiente en las programaciones de las radios privadas de Argentina, y la conformación del primer Banco Nacional de Música Independiente
La actividad se realizará mañana, martes 16 de diciembre, a las 20 horas en el Centro Cultural El Espiral, ubicado en Ituzaingo 1719.
La charla es abierta, de entrada libre y para músicos de todos los géneros, así como para gestores culturales, productores de espectáculos, funcionarios y representantes de instituciones a quienes les interese la labor de la asociación.
Sobre el Banco Nacional de Música Independiente:
El Qubil – Músicos Independientes de Rosario comunica a sus asociados y a los músicos de la zona sur de la provincia de Santa Fe que hayan editado discos replicados en forma independiente lo acerquen para incorporarlos al Banco Nacional de Música Independiente, un sistema de datos creado para fiscalizar la aplicación del artículo 65 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales.
El mencionado artículo de la conocida como Ley de Medios garantiza la difusión de un 15% de música nacional independiente en las programaciones de las radios privadas de Argentina. Pero además su fiscalización permitirá que estos medios informen sobre las obras que difunden, lo que devenga derechos intelectuales para músicos, autores y compositores que estén registrados en SADAIC y AADI.
Los músicos independientes podemos velar por estos derechos a partir de un convenio suscripto entre la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y las asociaciones nucleadas en la FAMI (Federación Argentina de Músicos Independientes). El convenio implica que las asociaciones informarán a través del Banco Nacional de Música Independientes qué obras están incluidas en esa cuota mínima que la ley obliga a las radios a cumplir.
A tal fin se está confeccionando un banco de datos con todos los discos independientes (aquellos cuya propiedad de los fonogramas pertenezcan a los músicos) editados en el país por métodos de replicación reconocidos por la ley. En este sentido, El Qubil está acopiando la información sobre el material originado en el sur santafesino.
En este sentido, requerimos a los interesados (no necesariamente socios de El Qubil) el envío de la siguiente información sobre sus discos:
Nombre del Artista o Grupo:
Titulo de la Obra:
Año de publicación:
Genero: (opcional)
Contacto: correo o teléfono
Si bien el banco es un banco de datos en mp3, se requiere un respaldo físico de cada disco editado, por lo cual solicitamos a los músicos que además de la información acerquen dos ejemplares de cada disco a El Qubil. Para coordinar la entrega del material, comunicarse por mail a elqubil@gmail.com o a través de la página de El Qubil Músicos Independientes de Rosario de facebook: www.facebook.com/elqubil Fuente: El Qubil
Los autores reciben un 10% del total de ingresos por la difusión en 'streaming' de sus canciones mientras que las discográficas se embolsan hasta un 60% Los datos surgen de una investigación llamada "Una remuneración justa para los creadores de música en la era digital”. A través de esa plataforma, los músicos reclaman unos ingresos de al menos un 80% de la facturación total por la explotación de sus obras en Internet.
La investigación ha sido llevada a cabo por el Consejo Internacional de Creadores de Música (CIAM) y su principal propósito es implantar un modelo de distribución de ganancias “más equitativo”. Este movimiento reivindicativo cuenta con el apoyo de instituciones como la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), la Music Creators North America (MCNA) y la Sociedad de Compositores, Autores y Editores de Música de Canadá (SOCAN).
Para crear una idea aproximada, hemos de señalar que la CISAC tiene representación en 120 países que incluyen a 230 sociedades de autores. En total representa a unos tres millones de autores de todo el mundo.
Los autores exigen una negociación a tres bandas
El responsable del informe, Pierre Lanlonde, señala que la distribución económica “debería revisarse en favor de los titulares de derechos” sobre todo teniendo en cuenta que este modelo será el que se imponga en un futuro próximo entre los servicios de consumo de música.
A grandes rasgos lo que se exige es una división de ganancias equivalente entre discográficas y compositores. En cualquier caso, continua el debate sobre la crisis de plataformas. El sector musical no se acaba de ajustar a los cambios que exige la reproducción en streaming y no está claro que las discográficas estén dispuestas a ajustarse a las cifras que se generan desde este soporte. No obstante, a fin de cuentas el gran afectado acaba siendo el músico que cobra hasta seis veces menos por una obra de la que es propietario intelectual.
Lalonde insiste además que entre las empresas discográficas y las plataformas de streaming existe una negociación con “falta de transparencia” que viene a dar la espalda al compositor, es decir, las negociaciones se producen de espaldas a los músicos y sin tener en cuenta sus necesidades.
Se propone entonces, mediante este estudio, una negociación a tres bandas: para solucionar la situación actual habrán de negociar y ponerse de acuerdo las plataformas de música digital, los sellos discográficos y todo lo que engloba a letristas, intérpretes, compositores y editores musicales.
Desde Nashville (Tennessee), uno de los lugares más representativos de la cultura musical norteamericana, ha surgido este estudio. Cabe destacar que es la primera vez que se une una coalición internacional de creadores con vistas a reclamar una transparencia lógica y un reparto de derechos igualitario en lo que respecta a los servicios de música digital. Fuente: Agencia EFE