Mostrando las entradas con la etiqueta Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de mayo de 2022

El Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia realizó su primera reunión tras su recuperación

Autoridades del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) participaron de la Primera Plenaria Presencial del Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia (ConACAI), luego de la recuperación y actualización del espacio hace dos años.

El encuentro, realizado en el auditorio del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER), tuvo como eje la puesta en valor del rol fundamental de las niñeces y adolescencias, haciendo foco en la importancia que tiene la promoción y ampliación de derechos desde una perspectiva plural, multidisciplinaria y, por sobre todo, federal. En este sentido, la función del ConACAI es asesorar en el diseño de políticas públicas en materia de comunicación e infancias con la mirada puesta en los derechos humanos. El Consejo funciona bajo la órbita de la Subdirección de Fiscalización y Control de la Dirección Nacional de Servicios Audiovisuales de ENaCom.

Durante la reunión estuvieron presentes Gustavo López, vicepresidente de ENaCom; María Florencia Pacheco y Alejandro Gigena, directores del Ente; María Sucarrat, subdirectora de Medios Comunitarios y Pluralidad de Voces; Martín Klimberg, director nacional de Servicios Audiovisuales; Cielo Salviolo, secretaria ejecutiva del ConACAI, y Mónica Beltrán, directora de Comunicación de la Defensoría del Público. La actividad fue coordinada por Claudio Bravo, subdirector de Fiscalización y Control de ENaCom, y Dolores Espeja, coordinadora del ConACAI.
Al respecto de este primer encuentro presencial, el vicepresidente de ENaCom, Gustavo López, sostuvo: "El ConACAI es un instituto que nació hace once años, a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, y hace dos años que asumimos la gestión y retomó la fuerza original que tenía que tener. No solo pensamos en acciones de prevención o reparatorias, sino también en acciones positivas". En relación con esto último, comentó las distintas iniciativas que se vienen planificando desde el espacio con la finalidad de realizar acciones de capacitación, sensibilización y visibilización de los problemas de las infancias en los medios de comunicación. "Se ha propuesto la creación de los premios ConACAI; de un festival audiovisual que atienda a las audiencias infantiles; también, la producción e impresión de materiales gráficos; capacitaciones en todo el país para productores, canales y realizadores, para que tengan una mirada especial de protección hacia las infancias, y estamos pensando en organizar el primer encuentro nacional de las infancias por el derecho a la comunicación, junto con conversatorios y la creación del archivo audiovisual del ConACAI. Esta es una institución que ha venido para quedarse y desde ENaCom vamos a seguir trabajando para una comunicación no solo democrática y plural, sino fundamentalmente de calidad y que cuide a las audiencias infantiles", afirmó López.

Por su parte, la directora de ENaCom María Florencia Pacheco expresó: "La voz principal es la de las niñeces y adolescencias como protagonistas. Su participación activa en todo el trabajo que realizamos es vital y es un derecho fundamental que no podemos dejar de lado, ya que se trata del derecho a ser oídos. Nuestros esfuerzos no deben perder de vista este punto de partida". Además, agregó: "Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías son espacios que las niñeces y adolescencias habitan. Por eso, desde ENaCom trabajamos para que sean espacios seguros y cercanos a sus realidades".
Asimismo, el director de ENaCom Alejandro Gigena aseguró: "Es vital resaltar la trascendencia de la representación federal en el ConACAI, siempre que permita que los debates y propuestas que surjan en relación con la comunicación audiovisual –y cuando involucra y refiere a las niñas, niños y adolescentes– sean proyectados a partir de las distintas perspectivas, realidades y diversidades sociales, culturales, entre otras. Y que se observen y adviertan en las diferentes regiones y provincias de la Argentina".

Finalmente, la coordinadora del ConACAI, Dolores Espeja, declaró: "Fue un encuentro emocionante, porque es la primera vez que nos reunimos de manera presencial desde la reinauguración del espacio en el 2020 y esto nos permitió recuperar los modos de interacción propios de los tiempos prepandémicos. Contamos con el acompañamiento de las autoridades de ENaCom, con quienes pudimos compartir experiencias y preocupaciones, con consejeros y consejeras de todo el país, comprometidos con la promoción y protección de los derechos de las infancias en los medios audiovisuales de sus respectivos territorios".

El ConACAI tiene como objetivo proteger los derechos de las niñas, niños y adolescentes en su vinculación con los medios audiovisuales, estimular la apropiación crítica del audiovisual y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y promover la producción de contenidos de calidad en los servicios de comunicación audiovisual dirigidos a las audiencias infantiles y juveniles.

En esta línea, es prioridad para ENaCom la protección y promoción de los derechos de las infancias en materia comunicacional, así como el asesoramiento y la capacitación de los medios de comunicación en los lenguajes, temáticas y formas de abordar los contenidos desde una perspectiva de derechos humanos en las niñeces y adolescencias, propiciando además una comunicación accesible, democrática, equitativa y federal.
Fuente: ENaCom

lunes, 29 de noviembre de 2021

Llamado a la responsabilidad periodística frente al asesinato de un niño en La Pampa

El asesinato de un niño de cinco años en Santa Rosa, La Pampa, renueva para las y los periodistas el desafío de una cobertura muy compleja, ya que demanda el conocimiento de las normas que se aplican al hecho y a la investigación en curso.

Esas normas establecen el reconocimiento del derecho de la familia a estar preservada de la presión social que cualquier crimen, pero en especial el que tiene como víctima a un niño, puede desencadenar. Asimismo, disponen el cuidado de la intimidad y el honor del niño, su imagen y su historia personal, y la de quienes lo rodeaban.

Por lo tanto, es necesario que las y los comunicadores se pregunten sobre cuánto contribuye al interés y al bienestar público la difusión de circunstancias que están en el ámbito familiar y privado, además de que no ayudan e incluso pueden obstaculizar la investigación y el esclarecimiento del asesinato.

Establecer fehacientemente los factores que impulsan a una persona a cometer un crimen es siempre una tarea que exige conocimiento científico y métodos de investigación avanzados. Especulaciones y suposiciones al respecto suelen inducir a errores y, si son difundidas por medios de comunicación, pueden estimular en la opinión pública ideas equivocadas. No hay evidencia científica alguna que indique que una preferencia, identidad o percepción de género de una persona pueda ser un factor precipitante de acciones agresivas o criminales, porque esto depende de otros factores.

La familia, las y los allegados a la víctima, están bajo estado de conmoción y por lo tanto con dificultades específicas para establecer cómo fueron los hechos y proponer cómo deben ser enfrentados, y qué castigos corresponden una vez que se establezcan responsabilidades. La solidaridad que despiertan su dolor y su angustia no debe ser manipulada con fines de ninguna clase, sea para impactar a las audiencias, sea para generar reacciones sociales o acciones político-partidarias.

El respeto a la memoria de la víctima, a su dignidad e intimidad, y la de su familia, es lo primero que se pone en riesgo en estos casos, y no puede ser soslayado. El derecho a informar y a estar informado se practica sin vulnerar otros derechos, individuales y colectivos.
Buenos Aires, 29 de noviembre de 2021

Sobre el ConACAI
Es el Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia, creado por el artículo 17 de la Ley 26.522 con un carácter multidisciplinario, pluralista y federal. Su función principal es asesorar a la autoridad de aplicación de la ley en el diseño de políticas públicas en materia de comunicación e infancias con perspectiva de DDHH. Funciona bajo la órbita de la Subdirección de Fiscalización y Control de la Dirección Nacional de Servicios Audiovisuales con participación de la Dirección de Relaciones Institucionales del Ente Nacional de Comunicaciones.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Pakapaka, una señal educativa cada vez más chica

Falta de presupuesto y desarme de áreas hacen peligrar la continuidad del canal creado por el Ministerio de Educación
Por: Tamara Smerling / Periodista y escritora*

—¿Sabés cuándo Javier Villafañe se hizo poeta?

—No —le respondió la mamá.

—Fue cuando escribió esta canción: "Cuando yo sea grande seré marinero. Ahora estoy jugando que este es un barco y navego, navego".

—¿Eso aprendiste hoy en la escuela? —le consultó.

—No, eso lo aprendí en Pakapaka.

La televisión es clave en la vida cotidiana de los chicos. Beth Carmona dice que, ahora, conocen el mundo a través de una pantalla: un celular, la computadora, una tableta, el televisor. Sin embargo, en un panorama de medios plagado de señales que provienen de los Estados Unidos —Cartoon Network, Disney Junior, Discovery Kids, Disney XD, Disney Channel, Nickelodeon— o programas emitidos por los canales privados (quién no recuerda "Piñón en familia" o "Panam y circo"), la primera señal infantil pública creada por el Ministerio de Educación de la Nación mostró, con su llegada, que una nueva forma de narración era posible también para las infancias.

Pakapaka surgió como una franja dentro de Encuentro, el primer canal público, cultural y educativo, que creó en el Ministerio de Educación en 2005. Unos años después, se transformó en una señal con marca propia: fue el 17 de Septiembre de 2010, con emisiones las 24 horas por los sistemas de cable y la TDA (Televisión Digital Abierta), aunque Cablevisión (la mayor empresa de televisión por cable del país) se resistió poco más de un año a subir la señal a la grilla. Su nombre lo identificó, rápidamente: el juego de las escondidas, en quechua.

Hasta este momento, ninguna de las señales de las televisoras por cable reflejaba lo que pasaba con las infancias en la Argentina: los contenidos eran uniformes, no propiciaban el diálogo, la pausa o el silencio, ni tampoco ritmos o narrativas diferentes para los chicos y chicas. El proceso de creación de Pakapaka, en cambio, escuchó a especialistas como Patricia Redondo o María de los Ángeles "Chiqui" González.

En globo por el globo, Noti Pakapaka, Los mundos de Uli, S.O.S. Mediadores, Feria de variedades, Calibroscopio, Medialuna y las noches mágicas, Minimalitos, Siesta, Un dibujo muy animado, Misión aventura, Inventia, Listo el pollo o La lleva Latinoamérica (una coproducción entre Colombia, México y República Dominicana) fueron algunos de sus programas más originales. Un capítulo aparte se puede llevar, completo, el fenómeno de La asombrosa excursión de Zamba, el niño de Formosa que viajaba por la Historia y propulsó el acercamiento a temas bien complejos: desde la dictadura militar hasta el genocidio armenio. El mismo que entró en las escuelas y por el que, aún hoy, muchos niños y niñas eligen calzarse las charreteras coloradas de Juana Azurduy o empuñar el sable de José de San Martín.

Los padres y las madres, por su parte, no solo aplaudieron los contenidos de la señal infantil: también se mostraban agradecidos por la falta de publicidad y porque los niños no fueran un engranaje más en la larga, larguísima, lista del consumo propuesto por las interminables tandas y propagandas de juguetes, estereotipados, poco accesibles. También porque la pantalla reflejaba las tonadas y los modos del habla propia de los niños de Córdoba, Santiago del Estero, Neuquén o Salta. Un espejo, por fin, donde mirarse: que en lugar de jalar se dijera tirar, los emparedados fueran sándwich, los llamados che en lugar de oye, o que cuando sintieran un poco de frío en lugar de arrópame se pronunciara el más doméstico tápame. Sin carrousel, neveras, apetitos o pasteles.

Pero Pakapaka no solo ofreció estos nuevos contenidos en sus pantallas y permitió pensar a los niños como sujetos de derecho, plurales, diversos, con quienes dialogar desde la escuela, el patio, la casa o la vereda. También fue un disparador para pensar, educar y entretener a sus audiencias con valores, rituales y símbolos: un cambio de sentido al pensar a los televidentes como ciudadanos y no como meros consumidores. Los portales www.pakapaka.gob.ar y www.rondapakapaka.gob.ar, los mini sitios y la presencia en las redes sociales, para vincular la televisión con las tecnologías de la información y de la comunicación; y, fuera de la pantalla, los parques de diversiones, kermesse y musicales inspirados en sus series, fueron otras herramientas de la propuesta.

Las producciones subieron la apuesta y se notó: fueron galardonadas con premios internacionales como Nuevas Miradas a la Televisión, Expotoons, Prix Jeunesse Iberoamericano, entre otros, y hasta se creó una cátedra, Realización y Producción de Cine y Televisión para Niños, en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA. Pakapaka se convirtió, en el transcurso de estos años, en una referencia indiscutida para las televisoras de América latina: se replicaron experiencias en Ecuador con Educa TV o la señal Veo Veo.

Sin embargo, el ministro Hernán Lombardi, a cargo del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, lo advirtió apenas asumió su puesto, el 10 de diciembre de 2015, cuando dio una entrevista por Todo Noticias (TN): "Me parece que tener un esquema de la televisión pública dedicado a los niños y a la educación está fantástico, (pero) cuando uno mira cómo se ha ideologizado y ve el discurso de lo que sucede ahí, yo invito a los que no lo vieron que lo vean", dijo. Pakapaka —como Encuentro y DeporTV— sufrieron, desde el principio de la gestión PRO-Cambiemos, todo tipo de transformaciones. En los primeros meses de gobierno, tanto Educación (Esteban Bullrich) como Medios Públicos (Hernán Lombardi) se disputaron el control de los canales. En ese momento, de hecho, Educ.ar Sociedad del Estado quedó a cargo de Guillermo Fretes, el CEO de Despegar.com —una empresa de turismo y viajes— (que renunció a su cargo hace un par de semanas atrás).

Sin debate y por un decreto, el 1.222, que fue firmado un año después, a mediados de diciembre de 2016, se zanjó aquel problema: el documento "Contenidos Públicos Sociedad del Estado" cambió la dependencia y la orientación de las tres señales educativas (Encuentro, Pakapaka y DeporTV), además de ACUA y BACUA, que pasaron a depender de manera exclusiva de la jefatura de Gabinete (Marcos Peña) y Medios y Contenidos Públicos (Hernán Lombardi). Los cambios se realizaron por decreto pese a que fueron aprobados con un amplio consenso en su momento: fueron publicados en el Boletín Oficial, sin respaldo ni sanción del Congreso, pese a que también modificaba y salteaba la Ley Nacional de Educación 26.206 aprobada en 2006, donde uno de sus artículos, el 102, marcaba la creación de estas señales; y que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) fue aprobada en 2009, tras un largo debate, y validada por la Corte Suprema de Justicia en 2013.

Si los contenidos de las señales públicas fueron creados originalmente para fortalecer y complementar el sistema educativo con las nuevas disposiciones y el decreto se terminó por perfilar un cambio de rol en sus funciones (que tampoco nunca quedó claro: ¿Quién lo regula? ¿Para qué? ¿Con qué fines?). El área de Accesibilidad de las tres señales (Encuentro, Pakapaka y DeporTV) fue completamente desmantelada y lo mismo ocurrió con Calidad: la planta de trabajadores se redujo a menos de la mitad. Los presupuestos también sufrieron una baja tan devastadora que hasta hace peligrar la misma continuidad de la señal: Pakapaka pasó de 101.626.748 pesos en 2016 a 36.499.652 en 2017 (casi dos tercios menos) y, en lo que va de 2018, alcanzó su mínimo histórico: solo 6.583.231 pesos.

La producción de la señal infantil, en solo tres años, bajó hasta un 75 por ciento: de 87,60 horas de producción propias (19 series y 7 microprogramas, muchos realizados durante la gestión anterior) en 2016, se pasó a menos de la mitad: 37,55 (8 series, 5 micros y una app) en 2017. La cifra de 2018, hasta ahora, es de seis producciones propias (seis series y 2 microprogramas), con un total de 22.75 horas. Esa poética de la imagen que era tan clara en Pakapaka, se transformó en un logo insulso, muy lejos de aquel que retomaba la estética del collage referida al universo de los chicos, con colores vibrantes y una técnica de animación poderosa, que marcaba esa caja de cartón que, de manera muy simple, invitaba a jugar, aprender y divertirse. La misma que se transformaba en una cueva en medio de la montaña, una nave interestelar o una casa para guarecerse con los amigos. La que hablaba del poder de la imaginación. Una que no vaticinó lo que, hoy, después de ocho años, refleja esta pantalla.
*Autora de "La otra pantalla: educación, cultura y televisión 2005- 2015", Ediciones Educ.ar, 2015
Fuente: Suplemento Educación, Diario La Capital

jueves, 27 de septiembre de 2018

Infancias conectadas: oportunidades y riesgos de niños, niñas y adolescentes en el espacio digital

La charla será el próximo jueves 11, en Plataforma Lavardén, y estará a cargo del especialista en niñez y tecnologías, Federico Dada
El próximo jueves 11 de octubre, en la ciudad de Rosario, el representante del Gobierno de Salta ante ENaCom, Federico Dada, ofrecerá una charla sobre cibercrianzas y parentalidades digitales positivas; niñez, adolescencia y sus relaciones con las tecnologías; y usos responsables y riesgos en los entornos digitales.

La charla se titulará “Infancias conectadas: oportunidades y riesgos de niños, niñas y adolescentes en el espacio digital”.

Dada, además de funcionario, es conferenciante y divulgador de temáticas de niñez y usos responsables de las tecnologías, y docente de la Cátedra Internacional de Infancia y Adolescencia “James Grant”, dependiente del Instituto de Cooperación Latinoamericana (ICLA) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

La charla en la ciudad de Rosario tiene por objetivos, sensibilizar y orientar a los adultos en el uso responsable de las tecnologías en niños y niñas, y en la prevención de riesgos como grooming, ciberbullying, sexting y otros, desde el acompañamiento parental. Y en segundo lugar, promover en la comunidad local, la educación en valores y la construcción de la ciudadanía de la niñez en los ámbitos digitales.

La misma tendrá lugar el próximo jueves 11 de octubre, a las 18.30 hs., en Plataforma Lavardén, Mendoza 1085, en la ciudad de Rosario.

Será de acceso libre y gratuito, y estará dirigida a público adulto en general, y en particular, a profesionales de la educación y la salud, y a padres, madres y adultos en cuidados parentales.

La actividad es organizada Gobierno de la Provincia de Santa Fe y la Cátedra Internacional de Infancia y Adolescencia “James Grant”, dependiente del Instituto de Cooperación Latinoamericana (ICLA) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Y cuenta con el auspicio del Gobierno de la Provincia de Salta y Conectados Argentina.

Esta iniciativa procura poner en agenda el impacto de las tecnologías en los vínculos sociales y hacia dentro de las familias, en las formas de crianza y acompañamiento adulto a niños, niñas y adolescentes y su convivencia con las tecnologías, desde la promoción de usos positivos y reconocimiento de los riesgos y peligros que existen en Internet para los chicos y chicas.

Sobre Federico Dada
Autor de “Los chicos, las chicas y sus derechos en la comunicación”. Representante del gobierno de Salta en el Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) y del Consejo Asesor de Comunicación Audiovisual y la Infancia (ConACAI)

miércoles, 18 de octubre de 2017

La intimidad de los niños no debe ser violada

La Cámara Civil confirmó la responsabilidad de un canal de TV por la difusión de los datos personales y fotos de un niño vinculándolo con un posible abuso sexual. El fallo hizo hincapié en la afectación del derecho a la intimidad y a la imagen
Una madre, en representación de su hijo menor de edad, promovió una demanda contra el canal América TV por la difusión de datos personales y fotos del niño en el programa televisivo “Contra reloj”, en el marco de una denuncia por supuesto abuso deshonesto.

La mujer señaló que el medio violó la intimidad de su hijo “publicitando hechos que si bien no fueron comprobados judicialmente, al darse difusión, dejaron al niño en estado de exposición, habladurías públicas, menoscabo y discriminación”.

El juez de primera instancia consideró que la demandada “actuó arbitrariamente violando el derecho a la intimidad del menor al difundir su imagen” contrariando lo previsto por los Tratados Internacionales de rango constitucional y lo dispuesto por la Ley 20.056.

En consecuencia, el magistrado de grado hizo lugar a la demanda, al entender que el canal de televisión no obró con prudencia, a pesar de que se trataba de un menor de edad “expuesto a una situación más que delicada”.

En los autos "P., M. c/ América TV s/ Daños y perjuicios", la Sala K de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil coincidió con el a quo en que la difusión de la nota y la divulgación de la imagen del menor "han afectado, sin un interés legítimo que lo justifique, su derecho personalísimo a la intimidad y a la imagen".

En efecto, el fallo hizo hincapié en la afección de su derecho a la intimidad, dado que el medio difundió la información, con datos personales y familiares identificatorios del niño vinculándolo con un posible abuso sexual, colocando subtítulos con su apellido, refiriéndose al menor por su nombre y mostrándose fotos de éste en una playa.

Los vocales concluyeron que “aun cuando pudiera calificarse como de interés general la investigación de los hechos, no lo es ciertamente, la divulgación de imágenes que involucran a un menor”, y así recordaron la prohibición legal establecida por la Ley 20.056.

Dicha normativa prohíbe en todo el territorio del país la "publicación de episodios relacionados con personas menores de 18 años que estén incursos en delitos o contravenciones, o que sean víctimas de ellos, que se hallen en estado de abandono, en peligro material o moral, cuando con la publicidad se exhiba al menor, se hagan públicos sus antecedentes personales o familiares de manera tal que puedan ser identificados".
Fuente: Diario Judicial

lunes, 24 de julio de 2017

Jorge Lanata y la fábrica de polaquitos

"El domingo Jorge Lanata presentó junto con Rolando Barbano (jefe de la sección Policiales del diario Clarín) un informe titulado “Infancias robadas”. Barbano empieza entrevistando a la directora del jardín de infantes N°14 de Villa Caraza, que relata cómo algunas personas entraron a robar al lugar y lo dejaron destrozado. El robo funciona como introducción al plato fuerte del informe: “La policía asegura que el robo al jardín lo cometió un nene de 12 años”, explica Barbano. La voz en off de Lanata agrega: “El Polaquito, que mantiene aterrorizado al barrio de Villa Caraza”. Entre que terminó el informe y se explicitó la supuesta necesidad de la baja de imputabilidad pasaron menos de cuatro minutos. Una de las periodistas contó que Germán Garavano, Ministro de Justicia y Derechos Humanos, ya tiene preparado un proyecto de ley donde propone bajar la edad de imputabilidad"
Por: Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI)
“Me fui de PáginaI12 porque se vendió a Clarín”. Lo dijo Jorge Lanata a mediados de los ’90, cuando dejó el diario que él mismo había fundado en 1987.

Más de 20 años después esa explicación, en la voz del mismo periodista, no tendría ningún tipo de congruencia con la realidad.

El domingo Jorge Lanata presentó junto con Rolando Barbano (jefe de la sección Policiales del diario Clarín) un informe titulado “Infancias robadas”. Barbano empieza entrevistando a la directora del jardín de infantes n°14 de Villa Caraza, que relata cómo algunas personas entraron a robar al lugar y lo dejaron destrozado.

El robo funciona como introducción al plato fuerte del informe: “La policía asegura que el robo al jardín lo cometió un nene de 12 años”, explica Barbano. La voz en off de Lanata agrega “El Polaquito, que mantiene aterrorizado al barrio de Villa Caraza”.

Lo que sigue es totalmente revelador en muchos niveles e incluye un patrullero de fondo; un nene de 11 años que roba, se droga y mata; y un periodista que da cátedra acerca de dirigir las preguntas hacia un solo lugar: la necesidad de la baja de imputabilidad.

El informe de Periodismo Para Todos no se presenta de cualquier manera ni de forma aleatoria, mucho menos inocente, sino que pretende mostrarse como un ejercicio en donde se muestra la realidad. Este tipo de periodismo realidad reúne elementos que generan la sensación de ser radiografías de lo que sucede en la actualidad. Para llegar a eso, los elementos en los que se apoyan son, por lo general, el periodista y la cámara en la calle; enfoques de cámara que parecen poco cuidados, movidos, casi como si la cámara estuviera escondida, cuando no oculta; un sonido casi deficiente, consecuencia de la “improvisación”, que obliga a poner subtítulos; entrevistas a “personas comunes” donde los temas versan sobre lo que ocurre todos los días. En definitiva, pareciera que cualquiera que tenga un celular a mano puede construir un producto como ese, no es necesario contar con productores, camarógrafos, conocimientos y periodistas.

Y si está al alcance de todos, ¿porqué mentir? ¿Cómo se sostiene una mentira si cualquiera puede ir, hacer lo mismo y comprobarlo?

Esa lógica, propia del sentido común, es uno de los pilares de este tipo de operaciones mediáticas, donde la efectividad se sostiene en disimular la pre producción y la edición posterior por la que pasó el contenido que se trasmite, con el fin de mostrar cierta espontaneidad, la cual vendría a sostener “lo objetivo” de la nota.

De hecho, al finalizar la trasmisión del informe, Barbano recalca: “Nos encontramos por casualidad con El Polaquito, salimos del jardín y estaba ahí”. Minutos antes, entre las preguntas que respondió el nene, tuvo que escuchar que el periodista le dijera que lo había visto robando en los videos de la policía. Videos que facilitó el municipio y que, evidentemente habían sido vistos con anterioridad por PPT. Ninguna casualidad.

El nene cuenta que se droga, que roba y que mató, todo dicho con liviandad, lo que es interpretado como el sincericidio típico del inimputable por parte del equipo periodístico.

En la mesa de debate posterior, Lanata, Barbano y otros periodistas demostraron que al final sabían un montón sobre El Polaquito: que vive en una casa con otras 23 personas, que estuvo en la comisaría más de tres veces, que la policía no sabe que hacer, que el estado debería sacarle ese nene a esa mamá para mandarlo a un reformatorio.

Pero parece que la plata con la que cuenta el programa, la gente a disposición y lo incisivo de Barbano, Lanata y compañía no alcanzó para ir a comprobar las entradas y salidas de un menor en una comisaría, procedimiento que debería haber quedado asentado, ser notificado a un juez de menores y a partir de eso, actuar.

No las comprobaron, porque de hacerlo, también tendrían que haber dicho que no existen. Como el asesinato de El Polaquito a un transa, por quien parece que nadie se molestó, donde no hay un nombre del muerto, mucho menos un cuerpo, ni hablar de testigos.

Tampoco, a pesar de saber la dirección de la casa, fueron a hablar con la familia, para ver qué es verdad y qué es parte de la fabulación de un niño, quien toma elementos con los que convive para armar un cuento. Como podemos hacer todos. Incluído Lanata, pero con otro grado de responsabilidad.

Entre que terminó el informe y se explicitó la supuesta necesidad de la baja de imputabilidad pasaron menos de cuatro minutos.

Una de las periodistas contó que Germán Garavano, Ministro de Justicia y Derechos Humanos, ya tiene preparado un proyecto de ley donde propone bajar la edad de imputabilidad. El escrito estaría en manos de Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad. Sólo falta que pase el año electoral para debatirlo, no vaya a ser cosa que se mezcle con la política de campaña.

El día posterior el periodista estrella del grupo mediático al que no quería venderse, se enojó porque el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), organización donde milita la madre de El Polaquito, denunció el montaje de la nota.

Una vez más, Lanata fuerza los límites de la realidad para acomodarla como le conviene: “Es una locura que digan que secuestramos al nene”. Ni el MTE en su comunicado ni nadie, dijo que los periodistas habían secuestrado al chico. Eso lo dijo Lanata, con la intención de forzar discursivamente una denuncia real hacia un lugar inverosímil y de esa forma, restarle importancia. Porque si algo de lo que dicen del otro lado termina siendo poco creíble, entonces es más fácil desacreditar todo lo demás.

La realidad es que la pre producción del programa emitido el domingo por Canal 13 fue hecha, en parte, por la policía local de Lanús y la Secretaria de Seguridad, con Diego Kravetz a la cabeza, quien estuvo presente durante la entrevista. Mejor dicho, interrogatorio. Donde sí está el funcionario del PRO y policías presentes, pero ningún familiar del nene, quienes no fueron ni notificados de la existencia del material mediático.

Y lo que denuncia la familia de El Polaquito y las organizaciones barriales es que los días previos el chico fue amenazado por la policía, quien lo conoce del barrio y lo tiene marcado, para que diga lo que dijo frente a la cámara bajo la presión de lastimar familiares, no que Lanata lo secuestró. Esto sí lo puede comprobar cualquiera googleando y leyendo el comunicado del MTE.

Lo que vimos el domingo fue un hito del periodismo amarillista, por la práctica conceptual y por la filiación política. Pero amarillo disfrazado de independiente y objetivo. Con el agregado de manipulaciones evidentes, preparadas en conjunto y a conciencia entre la policía, el municipio macrista y los periodistas.

Hoy hay quienes dicen que lo que hace Lanata no es periodismo, y acá la confusión está en pensar que el periodismo es objetivo. Sobre todo el que hace Lanata, quien durante años despotricó contra el periodismo militante junto con otros tantos colegas suyos (algunos dejaron este año su trabajo en TN para pasar a formar parte de las listas del PRO y el Massismo), parados desde un lugar de independencia. ¿Independientes de qué?

Lanata sí hace periodismo y es periodismo militante, en este caso puntual, a favor de la represión a chicos que no alcanzan los 18 años.

El tema es que le rinde más ocultarlo, no le tiembla la voz al pasar sus opiniones políticas como verdades y conclusiones lógicas devenidas de la realidad. Es cierto, no todo es político, pero todo está atravesado por la ideología, de eso nadie escapa.

Y en este momento Lanata milita por la baja de la imputabilidad, mientras calla los datos objetivos: menos del 3% de los delitos son llevados adelante por personas que tienen menos de 18 años según la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Sobre un total de 80 mil presos en las 250 cárceles que hay en el país, apenas 1000 son pibes y de esos, 96 los que están por delitos muy graves.

Cuenta sólo una parte, cuando es sabido que el delito organizado (organizado en gran parte por efectivos de las fuerzas de seguridad) utiliza a los menores como mano de obra barata, cuando no esclava, como sucede en Santa Fé con los chicos que son encadenados dentro de bunkers narcos.

Tampoco le da resquemor afirmar que lo que hace, muestra o dice no genera más impacto social que el que decide no cambiar de canal, como Baby Etchecopar, resguardándose en la libertad de prensa para sostener que a las pibas las violan por la ropa que llevan, ignorando casi un siglo de conclusiones por parte de las ciencias sociales, entre ellas la comunicación, que muestran que la relación de los medios de comunicación con la sociedad es mucho más compleja que agarrar el control remoto.

Desconoce, o pretende desconocer que cualquier cosa presentada con el estilo, el lenguaje y las formas del género periodístico, termina teniendo el mismo efecto que un producto periodístico genuino. A esto, ahora le dicen postverdad, aunque la práctica existe desde que existe el periodismo mismo.

Y por último, decide presentar la realidad como si hordas de menores anduvieran sueltos aterrorizando al país mientras la policía y la justicia son víctimas de estas bombas pequeñitas, cuando el aparato represivo estatal sí prevé un procedimiento penal que es puesto en funcionamiento todos los días sobre cientos de personas que cuentan con menos de 18 años.

Un chico de 12, 15 o 17 años que es detenido por las fuerzas de seguridad, queda a disposición de un juez de menores. La ley 22.278/22.803 permite que a los chicos se le impongan las mismas penas que a los adultos, posibilita que los menores de 16 años (no punibles) estén internados en institutos por tiempo indefinido o hasta alcanzar los 18 y aplica un modelo tutelar, en el que los jueces disponen y deciden en forma discrecional. En este momento son 650 las personas que no alcanzan los 18 años pero están judicializados porque aún siendo menores (conforme la ley) los jueces deciden su internación.

Todo esto pasa cuando la policía decide blanquear la detención en la comisaría, las otras opciones son el gatillo fácil, las torturas o el secuestro y la posterior desaparición como le sucedió a Luciano Arruga, entre otros.

Entonces el Estado no está ausente ni atado de manos, se presenta como se presentó en la vida de El Polaquito. Desde un lugar de represión y con herramientas que reproducen las mismas condiciones sociales que arrastran a los pibes hasta ese lugar.

Hoy Lanata anda furioso, porque el debate se corrió hacía temas que él no pretendía. Es lo que les sucede a quienes están acostumbrados a militar con y para el poder cuando otras voces, que muestran los intereses y las necesidades del campo popular, logramos meternos en sus productos mediáticos, arruinando la pulcritud de lo que pretende mostrarse como la blanca independencia y objetividad para mostrar nuestra realidad, que explica porqué decidimos luchar para cambiarla.

Y lo hacemos con el objetivo consciente y sin vergüenza de que cada vez seamos más, explicitando que nosotros no somos independientes de lo que pasa día a día en los barrios, de nuestros intereses y nuestras necesidades. Somos opuestos a todos aquellos, Lanata entre ellos, que sirven al poder de turno beneficiándose de la miseria ajena y esta oposición no la disimulamos, porque nos muestra que, si esos son los enemigos algo bien hacemos.

Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje, "Váyase de la mierda, Lanata", Debate: Pobre Polaquito, pobre Lanata, Debate: El drama de El Polaquito no fue la televisión, Exhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos, Carta Abierta de una jueza de menores a Jorge Lanata, Carta de la mamá del Polaquito: "Basta, por favor", Múltiples reclamos por la exposición mediática de un niño en un programa periodístico, Periodismo e infancia, un conflicto innecesario, Jorge Lanata y la fábrica de polaquitos

Periodismo e infancia, un conflicto innecesario

Por: Rodrigo Morabito. Juez de Menores y miembro de la Asociación Pensamiento Penal
Recientemente, el programa Periodismo para Todos, que conduce Jorge Lanata, emitió una entrevista en la expuso a un niño bautizado con el alias "El Polaquito”.

Durante la entrevista, el niño comenta que habría cometido toda clase de delitos, incluso asesinatos a tan corta edad, colocando prácticamente (la nota) al niño en una situación de demonio social, el enemigo que hay que combatir y si es posible, eliminar.

¡Cuánta irresponsabilidad de un medio! ¿En busca de qué? ¿Más rating? No lo sabemos; lo que sí podemos decir es que a través de la nota de mención se vulneraron normas que consagran derechos humanos de los niños.

En efecto, en primer lugar, la Convención sobre los Derechos del Niño ha sido muy clara en cuanto a la importante función que cumplen los medios de comunicación en relación a una información responsable que tenga por finalidad promover su bienestar social, espiritual y moral y la salud física y mental de los niños, niñas y adolescentes (art. 17 CDN).

Igualmente, el tratado internacional más ratificado de la historia del mundo señala que "ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación” y que, a su vez, "el niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques” (art. 16.1 y 2).

Sin dudas, el niño que fue expuesto ante las cámaras de televisión fue víctima de una injerencia arbitraria que mancilló su dignidad como persona, como sujeto de derechos y el Estado a través de la ley debe brindarle protección.

Y digo brindarle protección, porque además de las normas señaladas anteriormente, existe una ley específica que, a pesar de sus años, conserva plena vigencia; me refiero a la ley 20.056 que "prohíbe la difusión o publicidad por cualquier medio de sucesos referentes a menores de dieciocho (18) años de edad incursos en hechos que la ley califica como delitos o contravención o que sean víctimas de ellos, o cuando por esa difusión o publicidad fuera escuchado o exhibido el menor o se hagan públicos sus antecedentes personales o familiares de manera que pueda ser identificado” (art. 1).

Evidentemente, el programa Periodismo para Todos incurrió en violación a esta norma, ergo, se difundió supuestos sucesos que la ley califica como delito respecto de un niño. Igualmente, por intermedio de esa difusión, el niño fue escuchado y exhibido, haciéndose públicos sus antecedentes personales y siendo claramente identificado.

Entonces, tal y como expresa la norma, el ciclo periodístico debería responder con una sanción de multa que determine un juez o el órgano administrativo de protección integral, además del comiso de los instrumentos donde conste la difusión o publicidad (arts. 2 y 3).

Ahora bien, más allá de las consecuencias legales que deberían haberse suscitado, lo cierto y verdaderamente preocupante es el trato que a diario muchos de los chicos que generalmente pertenecen a los sectores más postergados y en un alto grado de vulnerabilidad social reciben en los medios de comunicación cuando entran en conflicto con la ley penal.

Lo central de la nota no era mostrar las necesidades básicas insatisfechas y la vulneración de los derechos fundamentales del niño, tampoco lo era la falta de contención y amor familiar ni el problema de su deserción escolar; lo medular era mostrar a un niño demonizado, asesino a sangre fría (aun cuando no se probó que realmente hubiese matado), consumidor crónico; en definitiva, a un enemigo social, insisto, al que hay que combatir y eliminar, pero para nada ayudar.

Vivimos en un país en donde entre el 25% y el 32% del total de niñas y niños son pobres. Esto implica un valor que oscila entre 3,3 y 4 millones de niñas y niños; o sea, 6 de cada 10 niños aproximadamente y si bien pobreza no es sinónimo de delincuencia, por experiencia debo advertir que este flagelo unido a otros como la deserción escolar, la falta de contención familiar, el consumo de drogas y la falta de oportunidades pueden llevar a los niños a la comisión de delitos.

No tengo dudas de que el rol de los medios es trascendental para la construcción y fortalecimiento de la democracia y así lograr sociedades más justas y equitativas, sobre todo respecto de aquellos grupos o colectivos en riesgo constante y con mayor grado de vulnerabilidad social como son los niños, evitando arbitrariedades y exponiendo ante la opinión pública la violación a sus derechos humanos fundamentales; sin embargo, los medios (sin generalizar, obvio) están exponiendo a los niños ya no como sujetos de derecho en peligro, sino como sujetos peligrosos, cuando las estadísticas actuales no dejan traslucir esa realidad.
Fuente: El Esquiú

Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje, "Váyase de la mierda, Lanata", Debate: Pobre Polaquito, pobre Lanata, Debate: El drama de El Polaquito no fue la televisión, Exhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos, Carta Abierta de una jueza de menores a Jorge Lanata, Carta de la mamá del Polaquito: "Basta, por favor", Múltiples reclamos por la exposición mediática de un niño en un programa periodístico, Periodismo e infancia, un conflicto innecesario

sábado, 22 de julio de 2017

Múltiples reclamos por la exposición mediática de un niño en un programa periodístico

La Defensoría recibió una serie de denuncias y consultas por la exposición mediática de un niño en la emisión del programa “Periodismo para Todos” de Canal 13 correspondiente al domingo 16 de julio
La Defensoría del Público, después de recibir múltiples denuncias y consultas por la exposición mediática de un niño en la emisión del programa “Periodismo para Todos” de Canal 13, correspondiente al domingo 16 de julio, hizo un análisis de manera interdisciplinaria e identificó elementos inconvenientes respecto de las normas de protección de la niñez en los medios audiovisuales. En función de ello notificó los reclamos y convocó a Arte Radiotelevisivo Argentino (ARTEAR), licenciataria de Canal 13, para mantener una reunión.

A su vez, el organismo transmitió la preocupación de las audiencias al Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia (CONACAI), que funciona en el ámbito del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom). El CONACAI informó públicamente el inicio de actuaciones en relación con el programa. En ese contexto, la Defensoría solicitó que arbitre medidas necesarias para evitar la vulneración de los derechos del niño en función del cumplimiento, por parte de la licenciataria, de las leyes 26.522 y 26.061, de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

La cobertura periodística respetuosa y responsable de situaciones que involucren a niñas, niños y/o adolescentes, y la protección efectiva de sus derechos en los medios audiovisuales es una de las líneas de trabajo prioritarias para el organismo, desde su creación. En este sentido, pueden consultarse las distintas resoluciones adoptadas por la Defensoría y las guías y recomendaciones temáticas disponibles.

Guía para el tratamiento mediático responsable de la niñez y la adolescencia

Recomendaciones sobre tratamiento de situaciones de violencia contra niños, niñas y adolescentes

Tratamiento de casos de violencia sexual que afectan a niños y niñas

Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje, "Váyase de la mierda, Lanata", Debate: Pobre Polaquito, pobre Lanata, Debate: El drama de El Polaquito no fue la televisión, Exhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos, Carta Abierta de una jueza de menores a Jorge Lanata, Carta de la mamá del Polaquito: "Basta, por favor", Múltiples reclamos por la exposición mediática de un niño en un programa periodístico

jueves, 20 de julio de 2017

Carta de la mamá del Polaquito: "Basta, por favor"

Por: Fernanda Rivas, mamá del niño entrevistado en el programa de Jorge Lanata, para La Garganta Poderosa
A nadie, a ninguna mamá le deseo que pase por todo esto, ni que deba vivir lo que yo estoy viviendo, desde que emitieron esa tramposa entrevista por televisión. Me duele, claro que me duele, me duele en el alma que lo hayan tratado y mostrado como a un asesino. Porque sí, un niño puede tener problemas de consumo, y es evidente que los tiene. Pero de ahí a matar... Mi hijo nunca mató, nunca hizo muchas de las cosas que le hicieron decir ahí.

A la que mataron, es a mí.

Los últimos años no fueron fáciles y, cuanto más compleja se hizo la situación, menos amparo tuve del Estado. Pues ahora mi hijo tiene 11 años, pero los peores problemas empezaron hace tres, cuando me informaron que no podía continuar asistiendo a la escuela, porque no estaban capacitados para tener a "un chico como él". Ahí mismo, me explicaron que necesitaba recurrir a un psicopedagogo y darle una red de contención más amplia, pero nadie me ayudó a construirla. Sola, solísima, con las herramientas que tuve, créanme, ¡hice todo lo que pude!

A los 9 empezó a consumir y todo se volvió más difícil. No sabía cómo manejar la situación, de modo que pedí la internación. Y como respuesta, sólo aparecieron las excusas. Me derivaban de un psicólogo a otro, sin definirme nada en concreto: mes a mes, cambiaban los argumentos o los contratiempos, siempre sobre la nada misma. Que faltaban cupos, que no había recursos, que se les escapaba, o directamente que no sabían tratar "su problema". Así pasé dos años a la deriva, en Lanús, perdida entre las promesas del municipio, que ahora simula desconocer mi lucha, mi desesperación y su verdad. Que ahora sí, lo considera prioridad...

¿Saben cómo se siente dormir sobre mi almohada? Sobre tanto dolor, se hace muy duro soportar tantas mentiras. Inventaron que yo consumía drogas. Y hasta llegaron al punto de afirmar que tenía dos hijos muertos, para instalar que sería muy natural si me mataran al tercero. ¿Cómo aguantar semejante hipocresía? Conmigo, hagan lo que se les cante, ¡con mi hijo, no!

Saben lo que hicieron, saben que lo expusieron de una forma increíble. Porque ni siquiera se conformaron con haber dado su apodo en la entrevista que Lanata puso el domingo, sino que terminaron mencionándolo varios por su nombre real, como lo hizo ayer el propio secretario de seguridad de Lanús, Diego Kravetz. ¿Qué más? En vez de cuidarnos, nos siguió faltando el respeto, luego de haber sido partícipe del armado de la nota, junto a efectivos policiales y productores del programa, tal como lo denuncié anteayer en la fiscalía de Lomas. Yo, sí, yo, su mamá. Tengo clarísimo, en esta pesadilla, que intentarán usar políticamente mis palabras, que buscarán ensuciarme o que forzarán otros testimonios, para no reconocer que mintieron...

Saben muy bien lo que hicieron.

Yo cartoneo para poder vestir y calzar a mi hijo, desde que nació. Y así también crío a mis otros tres amores: una nena de 6, un nene de 5 y una bebé de 9 meses. Al principio, trabajaba horas y horas en la calle, con un carretón que llevaba a mano junto a mi tía y, recién cuando él cumplió sus 3 años, pude sumarme a la cooperativa "El amanecer de los cartoneros", desde el Movimiento de Trabajadores Excluidos. Porque sí, ahí, entre todas esas personas que Lanata desconoce, ataca o desprecia, están mis compañeras, mis compañeros y las únicas manos a las que me pude aferrar, cuando nadie, pero nadie me quería escuchar.

Yo, sí, yo formulé la denuncia contra este show armado. Y acá estoy, poniendo el cuerpo junto a mi nombre, para que dejen de manosear el suyo, porque tal vez algunos ya lo hayan olvidado, pero se trata de un niño, un niño que deberá reponerse de toda esta tortura psicológica que viene a completar una persecución policial de meses, esa que un oficial le supo resumir a mi hermano: "A tu sobrino, te lo vamos a levantar por ahí y lo vas a encontrar tirado".

De ahora en más, sólo espero que la UFI 12 de Lomas avance seriamente en la investigación. Y a todos los demás, les pido un poco de paz, para poder recuperarme y para que mi hijo se pueda recuperar también, a mi lado. Sueño para él, un futuro verdaderamente sano, ese futuro que solía imaginar cuando miraba mi panza, esperando que naciera...

Por él, voy a luchar, hasta que me muera.

Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje, "Váyase de la mierda, Lanata", Debate: Pobre Polaquito, pobre Lanata, Debate: El drama de El Polaquito no fue la televisión, Exhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos, Carta Abierta de una jueza de menores a Jorge Lanata, Carta de la mamá del Polaquito: "Basta, por favor"

Carta Abierta de una jueza de menores a Jorge Lanata

La Jueza de Menores de la 4 Nominación de Rosario, María Dolores Aguirre Guarrochena, escribió una carta abierta al periodista Jorge Lanata acerca de la nota sobre el Polaquito que emitió el último domingo el programa PPT:

Estimado Sr. Lanata:
Soy Jueza de Menores de la Ciudad de Rosario y todas las personas que me conocen saben que siempre mantengo un perfil bajo, evitando la exposición mediática no sólo personal sino, fundamentalmente, la de todos aquellos adolescentes que por alguna razón transitan por la oficina donde trabajo.

No obstante ello, estimo justo y adecuado referirme públicamente a la cobertura que Usted hizo respecto de una persona menor de edad -"Polaquito"-, quien durante un reportaje se autoincriminó por varios delitos, algunos especialmente graves.

Pero antes de exponer mis puntos de vista, quiero aclararle que no lo hago ni desde el odio, ni desde la indignación, ni desde la palabra exasperada, sino como una exigencia del cargo que ocupo (por la responsabilidad social que representa) y como un ejercicio de participación ciudadana que debería pretenderse en cualquier sociedad democrática. Por eso, no me ubique dentro de la división maniquea de "la grieta". No me interesa desacreditarlo a Usted ni seguir cargando las tintas de los sentimientos más primitivos. Me interesa construir.

Hecha esta aclaración, paso ahora a desgranar diversos aspectos de esta cobertura mediática que no pueden dejar de ser analizados.
En primer lugar, Usted es un actor social -entre otros- que, a través de este tipo de coberturas pretende influir en la formulación de la Política Criminal. Y a nadie escapa que su postura se enmarca en una avanzada neopunitivista, de mano dura, bajando los límites de la responsabilidad penal de las personas aún por debajo de aquéllos establecidos en la época de la última dictadura militar con las leyes 22.278 y 22.803, actualmente vigentes. Estimo que una persona de su trayectoria y experiencia no puede haber pasado por alto esta finalidad ni ello se puede haber debido a un descuido.

En un intento de entender (y de atribuirle una finalidad diferente a su cobertura), se me ocurre pensar que lo que Usted quiso mostrar son las deficiencias de las políticas públicas en materia de infancia y adolescencia, algo en lo que podríamos eventualmente coincidir Usted y yo, sobretodo a partir de los brutales recortes presupuestarios en estas áreas (cuyas partidas pocas veces estuvieron a la altura de las necesidades, para ser sinceros...). Pero aún suponiendo esta finalidad ¿puede afirmarse que la nota de "Polaquito" es un medio adecuado para alcanzarla?.
Antes bien, un niño pequeño confesando ser autor de delitos graves con total despreocupación sólo parecería destinado a desatar el aplauso de la telepatota (no tan numerosa como se cree...).

Despejada, entonces, la cuestión relativa a la finalidad de la cobertura, resta analizar el reportaje en sí.

En primer lugar, si bien el reportaje no lo hizo Usted personalmente -sino un colega-, lo cierto es que Usted es el responsable del mismo en términos mediáticos, por haber tenido el poder real de decisión acerca de su difusión y por ser el profesional con verdadero poder de convocatoria de su programa (al punto que la audiencia alude "al programa de Lanata" sin otras distinciones).

En segundo lugar, el reportaje no respeta siquiera los más mínimos estándares exigibles en las coberturas mediáticas que involucran a niñas, niños y adolescentes que se estudian en cualquier centro de formación de Comunicación Social. A propósito, puedo recomendarle la lectura de una guía de buenas prácticas redactada por UNICEF titulada "Por una comunicación democrática de la Niñez y Adolescencia" que puede encontrar fácilmente en Internet.

En efecto, y tal como le vengo diciendo, el reportaje incurre en una larga serie de prácticas profesionales éticamente cuestionables, entre las que se destacan (sin negar otras): no haber protegido al niño en su derecho a la intimidad; haberlo expuesto a riesgos de sufrir represalias; haber mostrado al niño en términos y de modo estigmatizante (amén de estereotipado); haber reforzado una mirada punitivista (aunque sea involuntariamente); no haber actuado con sensibilidad frente a un niño; no haber tomado los recaudos elementales a la hora de obtener el permiso del niño y el de sus representantes legales (preferentemente, por escrito); no haber evaluado suficientemente las posibles derivaciones políticas, sociales y culturales del reportaje; haber difundido el entorno comunitario del niño (la simple pixelación del rostro de este muchachito no satisface adecuadamente las exigencias que imponen su protección), no haber informado al niño sobre la publicación de la nota a través de cualquier medio escrito, entre las más destacables. La difusión de este material periodístico no habla de este niño, sino de los límites que Usted es capaz de transgredir en el ejercicio de su profesión.

Estrategias editoriales como ésta sólo contribuyen a reforzar una mirada estigmatizante y estereotipada de la niñez/adolescencia pobre, creando un "otro monstruoso" al que hay que "eliminar" (neutralizar) para poder "resolver el problema" de una vez por todas. Aún suponiendo que Usted no lo haya querido, esto es lo que ha conseguido.

Ojalá que tanto Usted como otros colegas que optan por estas estrategias editoriales (no tantos, gracias a Dios) puedan visualizar finalmente que las buenas prácticas a las que antes me referí no son un límite al ejercicio de la profesión. Al contrario. La ennoblecen.
Después de todo esto, confío en que no empleará su poder mediático para desacreditarme (tal como veo que ha intentado hacerlo con el Sr. Grabois, por ejemplo). En ningún momento yo intenté hacerlo con Usted (y hasta sería un nuevo ejemplo de malas prácticas). Pero si me equivoco, y Usted opta por desacreditarme, puedo adelantar en mi defensa que soy una persona como cualquier otra, con mis limitaciones, mis contradicciones y hasta mis bajezas. No me postulo como la reserva moral de nada. Pero de lo que nadie podrá dudar jamás es de mi compromiso ético.

Finalmente, le pido que deseche (si remotamente lo considerara) la idea de contactarse conmigo para debatir sobre el tema. Todo lo que tenía para decir lo expuse en estas pocas líneas y cualquier otra exposición mediática no sería más que una vana repetición de ideas.
En el convencimiento de que somos los adultos los únicos responsables del cachorro humano, y que de nosotros depende la construcción de un mundo que los aloje, hago propicia esta ocasión para saludarlo con mi cordialidad.

Dra. María Dolores Aguirre Guarrochena
Jueza de Menores de la 4 Nominación de Rosario
DNI 22.283.267
Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje, "Váyase de la mierda, Lanata", Debate: Pobre Polaquito, pobre Lanata, Debate: El drama de El Polaquito no fue la televisión, Exhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos, Carta Abierta de una jueza de menores a Jorge Lanata

Exhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos

Ante la difusión periodística televisiva de datos personales e imágenes identificatorias de niños, niñas y adolescentes en distintas situaciones de vulneración de derechos, en las últimas semanas, la Representación Provincial ante el Consejo Asesor de Comunicación Audiovisual y la Infancia (ConACAI), exhorta a los licenciatarios y comunicadores de servicios de comunicación audiovisual, a respetar las normas de protección de niñas, niños y adolescentes y a reafirmar el respeto por la infancia y la adolescencia y sus derechos en la comunicación.

Asimismo, la Representación Provincial ante el ConACAI –organismo creado por la Ley 26.522 Artículo 17–, recuerda a todos los trabajadores de los medios de comunicación audiovisual, la importancia de realizar coberturas periodísticas responsables y cuidadosas en hechos que involucren a niñas, niños y adolescentes en conflicto con la ley o en situaciones de vulneración de sus derechos.

La exhibición de imágenes que permitan identificar a niños, niñas y adolescentes en distintas situaciones de vulneración de derechos, así como la difusión de información del orden de sus intimidades, constituye una violación a disposiciones vigentes establecidas en distintos artículos de las leyes nacionales 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, y 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Al respecto, el artículo 10 de la Ley 26.061 dispone que “las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la vida privada e intimidad de y en la vida familiar” y “no pueden ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales”.

En tanto el artículo 22 de citada ley, establece que “las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a ser respetados en su dignidad, reputación y propia imagen”. Y dispone: “se prohíbe exponer, difundir o divulgar datos, informaciones o imágenes que permitan identificar, directa o indirectamente a los sujetos de esta ley (los niños), a través de cualquier medio de comunicación o publicación en contra de su voluntad y la de sus padres, representantes legales o responsables, cuando se lesionen su dignidad o la reputación de las niñas, niños y adolescentes o que constituyan injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada o intimidad familiar.”

La Representación ante el ConACAI recuerda a los medios de comunicación la incidencia que tienen los medios audiovisuales en el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, y la importancia de respetar las disposiciones vigentes. Por eso, con el objeto de procurar abordajes respetuosos y con enfoque de derechos, esta Representación recomienda:

  1. Preservar las identidades en casos de niños, niñas y adolescentes agentes o víctimas de violencia, maltrato, violencia de género, abuso o explotación sexual, viviendo con VIH, extraviados una vez localizado su paradero, o en toda otra situación donde esté en situación de vulneración de sus derechos.
  2. Evitar brindar información que contribuya a la identificación directa o indirecta de niños, niñas y adolescentes, en procesos que lesionen su dignidad (nombres, apodos, imágenes alteradas o de espaldas o con ojos tapados, o datos del entorno como mostrar la casa, escuela, o entrevistas a padres o familiares, que permitan su identificación).
  3. Evitar difundir información, imágenes y detalles innecesarios sobre la vida privada, íntima y familiar de niños, niñas o adolescentes.
  4. No usar a los chicos para captar más audiencia. No revelar detalles cuyo único fin sea el de generar impacto y un mayor nivel de audiencia, así como datos extraídos de procesos judiciales que formen parte de la intimidad del niño, niña o adolescente.
  5. Evitar realizar notas, entrevistas o reportajes aunque se cuente con su consentimiento o el de sus padres o responsables para hablar en el medio audiovisual.
  6. Chicos extraviados. En casos de niños, niñas o adolescentes extraviados/as o ausentes de su hogar, difundir una imagen ayuda en su búsqueda. Pero una vez localizado y aparecido, se recomienda cesar toda difusión de la imagen, para evitar hacerle revivir una situación que pudiese ocasionarle secuelas sociales y psicológicas.
  7. No revictimizar a niños, niñas y adolescentes reactualizando persistentemente el hecho traumático que vivieron.
  8. Evitar tratamientos de noticias que incluyan imágenes o abordajes truculentos que exploten el morbo; y toda “espectacularización” a través de la reiteración incesante (en loop) de imágenes de cámaras de seguridad o ediciones que resalten planos detalles o acercamientos digitales a cuerpos y rostros de víctimas y victimarios.
  9. Evitar exhibir imágenes inadecuadas para el horario Apto Todo Público utilizando advertencias sobreimpresas que anuncien que son “imágenes sensibles”. Los avisos previos no habilitan la vulneración de los derechos de las audiencias.
  10. Evitar difundir fotografías extraídas de cuentas particulares de redes sociales, puesto que el uso de la imagen de una persona en un medio audiovusual requiere su autorización, o la de sus padres o tutores, si se trata de la imagen de un niño o niña. Difundirla sin autorización constituye una vulneracion y daño a su derechos e integridad.

Finalmente, el ConACAI Salta informa que ofrece herramientas acerca del abordaje de la niñez y adolescencia en la comunicación, y se pone a disposición de medios y periodistas, organizacioens de la sociedad civil, y la ciudadanía en general, para consultas y capacitaciones sobre la temática.

Comunicado sobre el tratamiento periodístico en el programa “Periodismo para Todos”
En consideración al tratamiento periodístico realizado en un segmento difundido por el programa “Periodismo Para Todos” del día 16 de julio de 2017, a través de LS85 TV Canal 13, en el cual se entrevistó a un niño que manifestó tener doce (12) años y se le preguntó sobre aspectos particulares de su vida, desde la Secretaría Ejecutiva de ConACAI se solicitó a la Subdirección de Fiscalización y Control, dependiente de la Dirección Nacional de Servicios Audiovisuales del ENaCom, que en uso de las competencias que le son propias, analice dicha emisión en el marco de las disposiciones de las Leyes Nº 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual y Nº 26.061 sobre Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Citan a ARTEAR
La Defensoría del Público citó a la empresa ARTEAR (responsable de El Trece) a una reunión para el próximo martes 25 de julio luego de las denuncias contra el informe del programa Periodismo Para Todos, de Jorge Lanata, sobre un niño apodado "El Polaquito".

En una nota firmada firmada por la doctora María José Guembe, el organismo oficial manifestó que “encontró diversas cuestiones que no se adaptan a las normas que protegen a los niños y niñas en los medios audiovisuales”.

Debate: El drama de El Polaquito no fue la televisión

La entrevista a un menor en el conurbano generó críticas desde muchos sectores. ¿Preocupación real o sólo corrección política?
Por: Gonzalo Abascal
Todos parecemos estar hablando de El Polaquito. Pero, ¿qué discutimos, qué nos enoja tanto y qué intención disimulamos? El primer paso ineludible es descartar por falsa la versión de que El Polaquito fue secuestrado y obligado a decir lo que dijo en su charla con el periodista de PPT. Es una mentira armada desde la bronca de una interna política y una disputa personal, y así quedará demostrado en la Justicia, según se estima.

Entonces, ¿nos indigna que se haya entrevistado y mostrado en televisión a un menor en situación de vulnerabilidad?

Es un buen punto, y merece análisis. Ahora, vale preguntarse, ¿por qué no nos enfurece del mismo modo cuando otros ciclos reproducen situaciones similares? Desde el recordado programa “Kaos en la ciudad”, al menos, pasando por decenas de entrevistas de Martín Ciccioli en América TV, por dar sólo dos ejemplos, la televisión recurrió a formatos similares. Testimonios crudos con rostros pixelados, la mayoría de las veces sostenidos en la idea de mostrar el submundo de la delincuencia y la droga, invisible para la mayoría. ¿Discutimos entonces géneros periodísticos? Interesante sí, pero tal vez no lo más relevante.

¿Debatimos, acaso, sobre la evidente insuficiencia en la tarea de los movimientos sociales? El dirigente Juan Grabois lo admitió en su enfrentamiento verbal con Jorge Lanata. Trabajan duro, pero muchas veces no alcanza. En los sectores más desplazados del Conurbano la droga sigue ahí, los pibes chorros también y la violencia no cede. No se puede culpar a todos los dirigentes sociales, claro, pero ¿está prohibido replantearse algunos de los mecanismos de su tarea? ¿Uno se convierte en un insensible absoluto, en un desalmado, en un enemigo de los desprotegidos si reclama que hay cosas para revisar?

¿O nuestro auténtico enojo es por la ineficacia del Estado en contener a un chico de 11 años que necesita ayuda? No está mal recordar que la nota periodística que derivó en el testimonio de El Polaquito tenía que ver con el robo a un Jardín de Infantes en Villa Caraza. Un jardín que representa el intento del Estado de intervenir en una zona ganada por la marginalidad, el narco y la delincuencia. Esa escuela saqueada es una derrota, y El Polaquito en la puerta, lejos de cualquier institución que pueda contenerlo, también. ¿Hablamos lo suficiente de eso? ¿Somos capaces de mirar con honestidad y crudeza la ineficacia de este Estado -no del Estado- para mejorar las condiciones de vida de la gente?

¿O en realidad nada de esto nos importa, y sólo nos tranquilizamos recurriendo a nuestra clásica indignación de sofá?

No es la última alternativa, claro. Hay una quizá más oscura, ¿no será que El Polaquito es apenas el instrumento que muchos esperaban con ansias para pegarle a Lanata por ser un crítico feroz de un gobierno que pretendió adueñarse de la moral? La reacción parece apuntar más al periodista que a defender al menor. Muchos de los impugnadores son los mismos que impedían hablar de la pobreza por ser estigmatizante.

Una cosa es segura. El drama profundo de El Polaquito ocurrió mucho antes de aparecer unos minutos en televisión. Lleva los 9, 11 o 12 años que tiene de vida. Lo ratificó su madre en la declaración judicial. Esa es la verdad que nos debería ocupar, antes de empujarnos entre nosotros, inflados de esa corrección política que clausura cualquier debate, con la pretensión mezquina de adueñarse de la verdad. Y al final es pura hipocresía.
Fuente: Diario Clarín


Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje, "Váyase de la mierda, Lanata", Debate: Pobre Polaquito, pobre Lanata, Debate: El drama de El Polaquito no fue la televisión, Exhortación por la difusión de imágenes y datos personales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos

miércoles, 19 de julio de 2017

Debate: Pobre Polaquito, pobre Lanata

El chico de 11 años es víctima de una sociedad que no sabe qué hacer con la problemática de las adicciones. El periodista también
Por: Facundo Falduto
Pobre Polaquito. ¿Alguien puede dudar de que ese nene de 11 años es la víctima en toda esta situación? Los hechos delictivos que contó (coaccionado o no, secuestrado o no) a las cámaras de Periodismo Para Todos pueden ser reales, o no. Pueden ser la fabulación de un chico con un problema de adicción, o no. Lo que es muy real es la situación en la que vive. El testimonio de Fernanda (su madre) quien denunció además que el menor fue obligado a hablar con los periodistas, es mucho más desgarrador incluso que el suyo. "Gano ocho mil pesos, tengo las AUH de los dos hermanitos y alquilo. Dormimos todos juntos. "El papá está preso desde que el Polaquito tiene 10 meses. La primera vez que me di cuenta que se drogaba con pegamento y la verdad le pegué, lloró y salí a pedir ayuda. Nunca se hizo cargo de que robaba. Cuando se drogaba quedaba como tonto. Mi hijo llega a casa y mira Disney Junior. Un año estuve pidiendo la internación. ¿Ahora me lo van a internar?", son algunas de las frases que dijo la mujer en diálogo con Radio 10, entrevistada por Marcelo Zlotogwiazda.

El problema para el Polaquito es que todos lo miran por lo que representa. Para los impulsores del punitivismo, es una excusa para bajar la edad de imputabilidad. No importa que las cárceles estén colapsadas y en condiciones subhumanas, no importa que sólo uno de los 175 homicidios cometidos en la Ciudad de Buenos Aires en 2015 haya sido perpetrado por un menor de 16 años. Para quienes reclaman mayor asistencia social, es un motivo para reforzar su pedido, aunque 12 años de políticas de inclusión hayan sido insuficientes para ayudar al chico. Para mí es un motivo para escribir esto, lo reconozco, y para muchos que leen es un motivo para indignarse. Nadie lo mira por lo que es: un chico que necesita ayuda. ¿Qué tan alienado hay que estar para ver a un nene de 11 años y con un problema de drogadicción y pensar "esto es una buena nota"?

Grabois tiene razón en cuestionar a Lanata. Haya sido coaccionado o no; sean verdad los crímenes que dijo haber cometido o no; la "nota" de PPT no ayuda a nadie. Menos al Polaquito. ¿Sirvió el informe para impulsar un debate franco sobre asistencialismo y consumos? ¿Ayudó a diseñar o modificar alguna política pública? ¿O funcionó para que cada uno refuerce sus prejuicios, para que quienes piensen que "hay que matarlos a todos" crean que hay que matar a alguien más? Usamos a un chico para enojarnos con quien ya estábamos enojados, y de paso nos enojamos con él. Pobre Polaquito.

Lanata tampoco tiene la culpa de esto. Él también es víctima de una sociedad enferma, aunque en este caso pueda parecer, por momentos, para algunos, victimario. Hace una década que el fundador de PáginaI12 se dedica al show. Él puede intentar negarlo, y muchos le creerán, pero lo suyo es el espectáculo, al que disfraza de periodismo. Pero hace rato que no es periodismo. En el momento en el que decidió abandonar los cierres de Crítica de la Argentina para hacer stand-up en el Maipo, hace nueve años, él eligió. Y lo que eligió no es el periodismo. No lo cuestiono por eso, es entendible. Hay drogas mucho más duras que el pegamento, el paco, la cocaína o el tabaco. Lanata lo sabe: sigue fumando en un espacio cerrado frente a sus compañeros de radio, a pesar de que le cuesta respirar y de que haya tenido un transplante de riñón. Hay drogas que no están calificadas como sustancias prohibidas, pero que pueden generar mayores dependencias. La adulación, el aplauso, la pantalla son algunas de ellas, y el combo con narcisismo suele pegar muy mal. El problema no es dedicarse a buscar el aplauso; el problema es cuando la droga del aplauso te formatea para ver todo en función del aplauso, para que tu prioridad sea el circuito que satisface esa necesidad, incluso ante un nene de 11 años que tiene un problema con las drogas.

El episodio del Polaquito recuerda a uno que pasó hace 15 años, el de Barbarita, la chica tucumana que lloraba porque tenía hambre. Pueden parecer comparables, pero no lo son. En 2002, Lanata ayudaba a visibilizar a chicos que eran invisibles a la fuerza, que necesitaban algo que la exposición podía, de alguna forma, ayudar a proveer. El Polaquito también necesita ayuda, sí, y visibilizarlo podría a priori parecer la forma de hacerlo. Pero exponerlo en cámara no solo no lo ayuda, sino que lo perjudica, lo estigmatiza, lo hace objetivo de odio. Montar un show en torno al Polaquito no solo no tiene casi nada de periodismo: tiene también muy poco de empatía y humanidad.

Pero Lanata no puede verlo, porque el aplauso solo te prepara para recibir aplausos. No puede siquiera entender en qué términos lo critica Grabois, que intenta apelar, sin éxito, a su sensibilidad. "Ganamos todos los juicios", se limita a responder ante el cuestionamiento. Y no puede hacer otra cosa, aparte de insultar, gritar y cortar. El Lanata que lloraba con Barbarita debería llorar por el Polaquito, pero ante todo debería llorar por lo que el aplauso hizo de sí mismo. Ya es tarde: el aplauso le impide pensar que puede estar equivocado. Pobre Lanata.
Fuente: Diario Perfil

martes, 18 de julio de 2017

"Váyase de la mierda, Lanata"

Hoy vomitó la garganta de Clarín, sí, por fin. Mirá, ahí está, bien desparramada su verdadera esencia, toda chorreada entre la apariencia y sus lujos, por otra nauseabunda catarata de flujos que cayó sobre un fiasco y una simple charlita. Un asco, ¡mejor guardarlos en una bolsita! Pero pará, bancá, antes chusmealos. Son repugnantes, ok, pero revisalos: hay sobras de racismo y pedacitos de odio que parecen periodismo, entre cachitos de información y trocitos de plata.

¡Hicieron erupción los gritos de Jorge Lanata!

Explotó, no soportó debatir con su propia forma de mentir. Balbuceó, tergiversó, difamó, evadió, delegó, ironizó, censuró, estalló, insultó y abandonó, frente a la denuncia de una organización que expuso la manipulación que perpetraron, para llevar a la televisión al personaje que mostraron como responsable de todos tus males, cargándole otra cruz, como si no hubiera estado coercionado por las fuerzas policiales de Lanús. Así, con la letra guionada y media familia amenazada, un pibe debió dar cuenta del testimonio que garantiza la venta, regando el estigma sobre nosotros y el miedo sobre tantos otros, como si hubieran dado con un terrorista, cuando exponían a un pibe vulnerado desde todo punto de vista. A su nombre, todos los títulos amarillos, todos los cargos, todas las miras y todas las ratas absortas...

Pero aun con bolsillos largos, las mentiras tienen patas cortas.

Como un imponente viento, sus seguidores se toparon con música para nuestros oídos: Juan Grabois, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos, no sólo denunció los cohechos y la opereta, sino que defendió los derechos del niño en todo el planeta, porque sí, amenazarlos está mal. Y hasta ahí, todo normal, entre un pestilente empleado de pulpos comunicacionales y un humilde referente respetado por las organizaciones sociales. Ahora, el cierre de la "conversación", ese patético desenlace de la "comunicación", termina de cortar la cuerda: "Grabois, andate a la mierda". Pfff, perdón, amo de la televisión o todas sus giladas, pero ese grito no lo vamos a permitir, porque cuando las cloacas están tapadas, ese barbudito suele venir, aunque pierda o aunque cualquier erudito lo destroce:

Grabois viene de una mierda, que Lanata no conoce.
A vos,
querido Juan,
seguí luchando comprometido,
seguí gritando por el pan,
seguí tirando de la cuerda,
seguí desbaratando relatos:
¡Seguí llevándoles la mierda!
Y que muestren sus zapatos.

A usted,
recayente sin red,
mejor cállese,
ya no pierda,
ya no reviente,
ya no meta la pata:
¡Váyase de la mierda!
Que ya ganó suficiente plata.
La Garganta Poderosa

Ver anterior: Denuncian que la nota sobre el “Polaquito” en el programa de Lanata es un montaje, "Váyase de la mierda, Lanata"

Otras Señales

Quizás también le interese: