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domingo, 2 de noviembre de 2025

Roberto "Tato" Iglesias: una vida dedicada a la educación popular

Roberto "Tato" Iglesias, 82 años, es sociólogo y educador popular argentino, nacido en Entre Ríos y con décadas de trayectoria en San Luis. Su vida y trabajo se han desarrollado en torno a la educación popular, un enfoque que busca aprender junto a los sectores populares, desde abajo y con autonomía, inspirado en pensadores como Paulo Freire.

Es fundador e integrante de la Universidad Trashumante, un proyecto itinerante que recorre distintas provincias argentinas llevando espacios de aprendizaje colectivo, reflexión social y construcción de conocimiento desde las comunidades. Su enfoque educativo combina ideología, política y metodología, promoviendo la autonomía de los participantes y la horizontalidad en la transmisión de saberes.

Aprender desde abajo, con cercanía y autonomía
En las Señales tenemos el placer de recibirlo. Tato ha dedicado su vida a aprender junto a las comunidades, viajando por barrios y pueblos con la Universidad Trashumante, y compartiendo saberes desde abajo, con autonomía y cercanía. Con él hablamos de su nuevo libro, Memoria circular, del país que estamos siendo, donde entrelaza historias, memorias y experiencias de los sectores populares, invitándonos a reflexionar sobre quiénes somos y el país que estamos construyendo juntos.

Origen de la Memoria Circular
La idea de escribir Memoria Circular del país que estamos siendo surge de décadas de experiencia como docente universitario y de la transformación de los contextos y los alumnos a lo largo del tiempo. Iglesias recuerda cómo eran sus clases antes de la dictadura: entrar a un aula era un desafío, porque todos los chicos tenían un compromiso político activo, discutían, traían bibliografía, cuestionaban el programa.

"Era hermoso, pero exigente: había que estar preparado", dice. Siempre aparecía algún alumno con un libro nuevo, dispuesto a sumar, a expandir la mirada de todos.

Después de la dictadura, los estudiantes tenían intereses distintos. Primero, porque habían sido privados de conocer lo que realmente había sucedido: "No sabían nada, absolutamente nada —como pasa ahora también, en parte—". Y segundo, porque querían hacer, trabajar en los barrios, dar catecismo, educación popular, lo que fuera. En 1983 formaron el Centro de Educación Permanente (CEP). Iglesias aclara que no le pusieron "popular" por miedo residual a la dictadura, pero fue allí donde comenzaron a trabajar en los barrios de manera libre, antes de que los partidos políticos se asentaran y las presiones llegaran, en San Luis, de parte de los Rodríguez Saá y otros.

Más tarde fundaron Sendas para la Educación Popular, entendiendo la vida como un proceso: vivir intensamente, reflexionar, hacerlo en colectivo, transformar lo que estaba mal. Así recorrieron el país con maestros, viajando en colectivos de línea, incluso en la famosa TAC, que siempre se rompía: "Decían 'Vaya donde vaya, TAC lo lleva', y yo respondía 'Vaya donde vaya, TAC lo deja'".

La Trashumante y la educación popular

En los años 90, los alumnos eran distintos; la posmodernidad había hecho su trabajo: poco interés, poca pasión por aprender. Entonces decidieron salir de la universidad y recorrer el país. Con un colectivo prestado por la universidad, el Quirquincho —un viejo Dodge 70 que transformaron en una precaria casilla rodante— partieron a dar talleres de educación popular. Iglesias y su equipo, entre ellos su hija y la compañera Ana Masi, organizaban todo: carpetas, planificación, logística, contacto con intendentes y secretarías de cultura. Pedían apenas lo justo para la nafta y los gastos. Iglesias enseñaba educación popular, otro hacía la parte artística, y otro registraba todo, hasta que se acababa el dinero.

En 1998 recorrieron Córdoba, el norte de Santa Fe, Misiones, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, San Rafael, Neuquén, Buenos Aires y La Pampa, dando talleres en cada provincia, sobre todo en universidades. Fueron entre 30.000 y 35.000 kilómetros, y de allí surgió la Universidad Trashumante, un modo distinto de pensar la universidad, desde lo popular.

De esa experiencia nació una red de educación popular que aún perdura: en 2000 fueron de San Luis a Neuquén, hasta la Patagonia, llegando incluso a Ushuaia. Hoy hay grupos Trashumantes en Río Grande y en varias provincias. Su funcionamiento se basa en la autogestión: autonomía que no depende de partidos ni sindicatos, ni económica ni ideológicamente.

Iglesias recuerda también a los grupos autónomos del país: ambientalistas que resisten a Monsanto, la megaminería, el saqueo del litio, a todo. El libro refleja, dice, esa preocupación por los alumnos y por la sociedad: hoy, un estudiante no sabe quién fue Raúl Alfonsín, y eso tiene consecuencias graves, desde la política hasta la forma de vivir y pensar.

"Estamos viviendo con valores capitalistas, y nosotros queremos vivir —sin negar el sistema— con valores no capitalistas. Esa es nuestra opción".

La peña Trashumante y la práctica comunitaria

De la misma idea surge la autocrítica de la peña Trashumante, que se ha transformado en algo más que un espacio de encuentro: en un escenario donde trabajan compañeros y compañeras de los barrios, llevándose parte de lo producido para sus proyectos; donde hay stands de grupos críticos que resisten al capitalismo, y donde se canta, se baila y se comparte, con figuras como Raly Barrionuevo, pero también con muchos otros artistas. No buscan la fama, sino la comunidad y la práctica de sus ideas.

Así, en palabras de Iglesias, esta primera etapa del camino se resume en una breve síntesis de un largo recorrido: una vida dedicada a la educación popular, a la autonomía y al encuentro con otros que piensan y sienten lo mismo.

Memoria histórica y contexto político
El libro de Iglesias, Memoria Circular del país que estamos siendo, llega hasta 2001, y él explica por qué eligió ese corte histórico: "De 1810 hasta el 2001. Yo no soy historiador, pero me interesa mucho la historia: la he estudiado y seguido con atención, porque me apasiona analizar los contextos y las coyunturas".

Su objetivo es claro: mostrar los hechos, identificar quiénes participaron y acompañarlos siempre con una mirada crítica. El recorrido va desde los momentos clave de los siglos XVIII, XIX y XX hasta la crisis del 2001. Iglesias no duda al calificar los años de Menem: "Fue terrible. Para Javier Milei, fue el mejor gobierno de la historia; para nosotros, el peor. El que más entregó el país, un proyecto neoliberal que terminó como todos: ellos se van, y nosotros quedamos en la ruina. No hay mucho tiempo después para levantarse".

Hoy, mientras escribe el segundo tomo, que empieza en 2001 y llega hasta los días actuales, aborda el kirchnerismo, consciente de que la historia más contemporánea es la más difícil de relatar.

Reflexión sobre el presente
Sobre el presente del país, Iglesias tiene una mirada lúcida y crítica: el escenario político fragmentado, el avance de la ultraderecha, todo eso ofrece abundante material para reflexionar. Sin embargo, dice, la presentación del libro es más que un lanzamiento editorial: es un espectáculo y, a la vez, un conversatorio. Se hará en la Biblioteca Popular La Vigil, en Rosario, un lugar cargado de historia y resistencia, con música, poesía, videos y participación de los grupos Rosario Trashumante y las agrupaciones vinculadas al Pocho Lepratti. Iglesias incluso canta: "Más o menos, pero canto", bromea. Lo importante no es la performance, sino el diálogo. La premisa del conversatorio es que nadie es dueño de la verdad, y que es posible pensar libremente, expresar lo que se siente, escuchar y confrontar ideas amorosamente, incluso debatir al final si hay tiempo.
Iglesias analiza la sociedad actual con rigor y preocupación: "Argentina es impredecible. Me pasa como en la época de Menem: todos decían que no lo habían votado, y sin embargo ganaban. La sociedad está fragmentada y contradictoria".

Observa las elecciones recientes en Buenos Aires, la reacción frente al kirchnerismo y el miedo de los votantes, y concluye que el futuro es incierto, con La Libertad Avanza como propuesta visible. Pero no son los partidos políticos ni los representantes quienes representan el mayor obstáculo: "Ya no creo en la democracia representativa. Hay que construir una democracia directa, pero para eso la población tiene que despertar".

En ese despertar, Iglesias ve un papel central para la educación popular: miles de educadores saliendo a los territorios, hablando con la gente, escuchando y haciendo reflexionar. Denuncia un "analfabetismo político enorme", presente no solo en los barrios sino también en universidades y escuelas. La clave, dice, está en actuar sin partidismo político, desde el amor a la patria, a la vida y a la gente. Avanzan despacio, son pocos, pero esa es la idea que guía su trabajo, y el libro lo refleja.

Crítica a la política y la historia oficial
Al evaluar el momento histórico, Iglesias es contundente: "Estamos mal. Todos los gobiernos liberales en Argentina empiezan bien y terminan mal. Pero lo peor es que también terminamos mal nosotros, el pueblo. Nos dejan hechos polvo".

Menciona el menemismo como ejemplo devastador y critica leyes educativas que introdujeron de lleno la lógica capitalista en la educación, promoviendo competencia, producción y eficacia, mientras se oculta la realidad. Para él, la educación debe hablar de la realidad concreta, de lo que pasa, o de lo contrario nada cambiará.

Su crítica alcanza también al presente cultural impuesto por figuras como Milei, que reivindican personajes históricos responsables de masacres o injusticias, alterando la memoria histórica: Cristóbal Colón como héroe que "vino a matar salvajes" o Roca, cuya matanza de pueblos originarios está documentada, pero se omite en discursos públicos. Iglesias denuncia el poder del sistema de comunicación que impone esa versión y observa la pasividad de la sociedad: "Hace diez años, Argentina era un volcán. Hoy, silencio. Falta una protesta organizada, falta conciencia".

Por eso, insiste en la importancia de los conversatorios: invitaciones a pensar, decir lo que uno siente y escuchar a otros, incluso si no coinciden, porque solo desde el diálogo amoroso es posible construir conciencia colectiva y participación ciudadana.

Educación popular y valores
En la batalla cultural que atraviesa Argentina, Iglesias comenta un hecho reciente: Patricia Bullrich anunció que la Escuela de Cadetes volverá a llamarse Coronel Ramón Falcón, y la de Suboficiales llevará el nombre del comisario general Alberto Villar, uno de los fundadores de la Triple A. La respuesta de Iglesias es inmediata y dura: "Patricia Bullrich es inimputable. No se puede ni hablar de esa mujer, porque su vida no enseña nada. Enseña a traicionar, a cambiar, a estar siempre del lado del poder. Ese es el ejemplo que están dando".

Luego, Iglesias analiza al presidente actual: un hombre que nunca manejó el Estado y que, aunque intente mostrarse distinto, no podrá cambiar su política económica, marcada por el ajuste que le exigen Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y los poderosos de siempre. Su diagnóstico es contundente: si la sociedad no reacciona, el país podría convertirse en una colonia —si es que ya no lo es.

La crítica se extiende a la cooptación de los movimientos sociales. Iglesias recuerda que durante el menemismo surgieron casi todos los movimientos críticos: el MoCaSE, los piqueteros, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. y numerosos colectivos anticapitalistas. Los conflictos reales, dice, están en la base de la sociedad: hambre, falta de salud, de vivienda, de cloacas, de trabajo. Los conflictos de arriba, por el poder, son distintos; los de abajo, por sobrevivir. Y mientras haya gente que luche con la gente —no por la gente ni para hacer carrera política—, habrá esperanza.

Sin embargo, una política del Banco Mundial cooptó movimientos críticos, incorporándolos al Estado. Así, organizaciones como Evita, MoCaSE, o las de Juan Grabois y Barrios de Pie perdieron credibilidad y se volvieron funcionales al sistema. Iglesias destaca un ejemplo de coherencia: Norita Cortiñas, que nunca se subordinó al poder y estuvo siempre donde había conflicto.

El relato de Iglesias se vuelve pedagógico: recuperar la capacidad de pensar y actuar colectivamente implica diferenciar entre valores capitalistas y no capitalistas: "La construcción empieza por ahí: analizar los valores, reflexionar y elegir en qué valores queremos vivir".

Y, sobre todo, se trata de acción concreta: palabra y gesto, pensamiento y práctica. La educación se vuelve inútil si no está acompañada de compromiso con la gente. Iglesias recuerda su experiencia como profesor universitario: treinta años enseñando, pero con la certeza de que "si no estás en la calle con la gente, el conocimiento se vuelve estéril".

Para él, la mirada del mundo debe ser desde abajo, desde la gente, no desde el poder. Cita al obispo Jorge Casaretto: "La Iglesia tiene que estar cerca de la gente, lejos del poder" y reconoce que la política del poder es capitalista por naturaleza y no busca cambiar la historia. Iglesias cuestiona la creencia de que se puede cambiar el mundo desde dentro de las instituciones: "El sistema te come. Las instituciones te devoran, porque te obligan a aceptar sus reglas, que son capitalistas".

Reflexiona sobre el contexto que permitió los movimientos sociales: sacerdotes del Tercer Mundo, teología y filosofía de la liberación. Hoy, dice, hay quietud y esperanza ingenua, una "conciencia mágica" que espera que alguien venga a dar soluciones. También observa fenómenos contemporáneos como los evangelistas, que en muchos países latinoamericanos ya son gobierno y actúan con una estructura ligada al poder capitalista.

Iglesias concluye con una mirada sobre la sociedad: somos una sociedad domada, que asiente sin pensar, sin reflexionar, que cae en manos de políticos o evangelistas por falta de conciencia crítica. Trabajar en educación popular, afirma, es crucial: cuando la gente piensa, se reconoce y comprende sus problemas, deja de ser tan fácil de dominar. La transformación social, para Iglesias, comienza con la educación que despierta la conciencia y moviliza a la gente desde abajo.

El arte y la educación popular
El arte y la educación popular van de la mano. Roberto "Tato" Iglesias recuerda esa unión como una de las experiencias más ricas del camino trashumante: "El arte de tapa de mi libro es de Rafael Taurillo Campos, un hombre fundamental en nuestra cultura. Era santiagueño, vivía en Córdoba, muy amigo nuestro. Cuando fundamos la Trashumante, él trabajaba la parte artística y yo la de educación popular. Nos nutríamos mutuamente. Lamentablemente se murió joven, pero uno de sus hijos sigue trabajando con nosotros".

El proceso comenzó hacia 1993 o 1994. "Andábamos por todo el país y una de mis hijas, junto a una amiga, propuso hacer un taller coordinado por ellas. En ese espacio aparecieron chicos que bailaban folclore de una manera distinta, con una rebeldía que no había visto antes. Sin cambiar las formas, el fondo era otro. Esa manera de danzar me impactó: expresaban libertad. Entonces nos propusimos recorrer el mundo artístico desde la Trashumante, porque el arte tenía mucho que aportar a la educación popular, y la educación popular, al arte".

Movimiento cultural y experiencias compartidas
En esos años floreció un movimiento cultural poderoso que bajaba desde Santiago del Estero y Tucumán hacia Córdoba y La Rioja. "Fue la época de Los Compañacu, de Raly Barrionuevo, de Juan Saavedra, el bailarín de los montes. Había una energía colectiva impresionante: talleres en cooperativas, fiestas en las que trescientas personas esperaban que alguien tocara para empezar a bailar".

Una anécdota lo marcó: "Una vez detuve a un muchacho que bailaba de una forma increíble —hoy es un bailarín reconocido internacionalmente— y le pregunté por qué bailaba. Me dijo: 'Porque me gusta. Soy sodero, pero cuando termino de repartir, vengo a bailar'. Eso me hizo un clic. Me pregunté: ¿qué tiene para darle el arte a la educación popular, y la educación popular al arte?".

Así nacieron nuevas experiencias compartidas. En Córdoba conoció al Chiqui La Rosa, hoy un bailarín consagrado. "Lo vimos por primera vez en Los Quirquinchos, cuando fuimos a dar un taller. Él bailaba, pero al ver cómo trabajábamos, cambió radicalmente su forma de enseñar. Empezamos a entrelazarnos".

Iglesias cita con emoción a Raly Barrionuevo y a Peteco Carabajal: "Raly tiene muchas canciones vinculadas con la Trashumante. Y la canción de Peteco que pusiste —habla de Camino al amor— me emociona, porque refleja lo que proponemos: el encuentro permanente con la gente".

La memoria circular
"Memoria circular del país que estamos siendo" es, en palabras de Iglesias, una mirada sobre la historia argentina como un proceso que se repite. "Nuestra vida como argentinos es circular: los problemas siempre son los mismos. Alsogaray decía en los sesenta 'hay que pasar el invierno'; Menem decía 'síganme, que no los voy a defraudar'. Todos los planes de ajuste fueron contra la gente, nunca a favor. A nadie parece importarle lo que le pasa al pueblo: lo importante es tenerlo comprado".

Esa lógica —advierte— reaparece hoy con fuerza. "Lo dramático es ver a la gente de abajo votando a Milei. La mayoría de los jóvenes, que antes eran rebeldes y transformadores, hoy están adaptados. No se animan a cuestionar nada. Eso lo generó la cultura y también el sistema educativo, que se volvió cómplice. Si la educación fuera rebelde, si encendiera el pensamiento, el país sería otro".

El libro busca precisamente eso: recuperar la conciencia crítica, volver sobre la historia para entender quiénes ganan y quiénes pierden. "Después de tantos gobiernos y de haber recuperado la democracia, volver a un modelo de ajuste es un espanto. Argentina está cada vez más abajo. Lo que intento mostrar es esa decadencia, y cómo nuestros representantes, en su mayoría, se enriquecen impunemente. Casos como el de Insaurralde son apenas la punta del iceberg. Roban y siguen libres, mientras el pueblo se hunde. No es justo —dice— que veinticinco tipos vivan como dioses y millones en la pobreza".

Recuerda un ejemplo personal: "En los años sesenta, con dos trabajos —mi compañera médica y yo— pudimos comprar un departamento en Buenos Aires en cinco años y hasta un autito. Hoy eso es impensable. Les digo a mis alumnos: hablen con sus padres o abuelos, comparen. Van a ver la decadencia con sus propios ojos".

El cierre y la invitación
La presentación de Memoria circular del país que estamos siendo será el sábado 8 de noviembre, a las 18, en la Biblioteca Popular Vigil (Gaboto 450, Rosario).

"Los espero a todos —dice Tato Iglesias—. Vamos a conversar, a bailar, a pensar juntos. Porque el país que estamos siendo todavía puede cambiar, si nos animamos a hacerlo desde abajo, cerca de la gente y lejos del poder".
"Escribo desde la sinceridad absoluta, es decir, digo todo lo que pienso sobre nuestra realidad histórica, política y social. Sé que no es la verdad, sino una parte de la misma y que tiene que ver con mi mirada del mundo: desde las mayorías y desde abajo. Sinceramiento necesario principalmente con quienes compartimos el sueño grande y profundo de querer seguir haciendo este mundo más digno y amable para las mayorías postergadas desde siempre.

Decidí comenzar este libro con un recuento breve de la historia que me trajo hasta acá, que, si bien es mi historia personal, también se entrelaza con la historia social y política de nuestro país. Por eso escribo desde mi propia experiencia de vida, como educador popular y sociólogo.

Me parece interesante desandar y desentramar cómo la formación, las experiencias, las opciones individuales y las colectivas van conformando nuestras miradas sobre el mundo. Y sobre todo cómo las diferentes coyunturas históricas y políticas condicionan nuestra historia como país y modifican las miradas del mundo.

Seguido de lo anterior, propongo un breve recorrido de hechos o situaciones históricas, políticas y sociales desde 1810 hasta la fecha, que es necesario conocer para comprender nuestro destino como país.

No soy historiador. Hago mi propia interpretación de los acontecimientos, partiendo desde mi subjetividad y buscando la mayor objetividad posible, para poder dialogar, escuchar, aprender, en fin, encontrarnos con las y los que nos sentimos críticos en la palabra y en el gesto.

Estoy obligado desde mi consciencia a volver al pasado para entender el presente e imaginar el futuro. Creo que esta es una de las formas de encender la llama para cambiar el mundo".
Roberto Tato Iglesias, en la contratapa de su libro "Memoria circular del país que estamos siendo"
Escuchá la entrevista completa:

lunes, 9 de junio de 2025

Romper el cerco: historia de Radio Noticias del Continente, una voz insurgente

Carlos Rodríguez Esperón es periodista, escritor y licenciado en Ciencias de la Comunicación, docente e investigador, se ha especializado en medios alternativos y comunicación política. Su más reciente obra, Montoneros: Contrainformación y Dictadura. La historia de Radio Noticias del Continente (Mil Campanas, 2024), surge de su tesis de maestría en periodismo, en la que reconstruye con documentación inédita la historia de la emisora de onda corta que Montoneros instaló en Costa Rica entre 1979 y 1981 para romper el cerco informativo impuesto por la dictadura cívico-militar argentina. Rodriguez Esperón compartió en las Señales los orígenes y el desarrollo de su investigación sobre esta emisora de onda corta, una experiencia singular y casi desconocida en la historia de los medios en Argentina. Con una mirada rigurosa y comprometida, rescata una experiencia olvidada de la comunicación revolucionaria en América Latina
Rodríguez Esperón explicó que su interés por Radionoticias del Continente surgió de su larga trayectoria en el campo de la comunicación alternativa. Desde el inicio de su carrera académica, le había llamado la atención el uso que hacían las organizaciones político-militares de las prácticas comunicacionales en América Latina. En 2001, mientras trabajaba en una investigación sobre otro tema vinculado a emisoras, entrevistó a Carlos Suárez, exintegrante de la Secretaría de Prensa de Montoneros. Fue él quien le habló por primera vez de esta emisora de onda corta que operó desde Costa Rica.

Desde entonces, el testimonio quedó guardado, pero lo intrigaba la idea de una radio que, transmitiendo desde el exterior, hubiera sido bombardeada y atacada por comandos, en operaciones financiadas por la dictadura argentina, y que sin embargo permaneciera casi desconocida dentro del país. Le sorprendía que una historia de tal magnitud fuera casi desconocida en el país, sobre todo cuando las referencias a la comunicación de organizaciones como el ERP o Montoneros solían reducirse a la prensa gráfica.

En 2016, mientras cursaba una maestría en periodismo, recordó aquella entrevista y decidió investigar más. Descubrió entonces que en los últimos quince años nadie había publicado nada sobre el tema, que permanecía inédito. Fue así como comenzó la búsqueda de los responsables de la experiencia, inicialmente en Argentina. Entrevistó a quienes desde Montoneros habían participado en la creación de la radio, la cual fue impulsada desde Costa Rica en 1979.

Entre los personajes centrales que permitieron reconstruir la historia de la emisora, Rodríguez Esperón destacó el rol clave de José Francisco Aguiar Bulgarelli, el empresario que puso su emisora en Costa Rica al servicio del proyecto. Según explicó, Bulgarelli era un caso muy particular: periodista, empresario de medios y poseedor del carnet número uno del Colegio de Periodistas de Costa Rica, había hecho propias muchas causas revolucionarias a lo largo de su vida. Para ilustrar su perfil, mencionó que durante años había sido el representante comercial de Corea del Norte en Centroamérica, y que su trayectoria incluía viajes por todo el mundo, reflejados en un libro repleto de fotografías donde aparecía desde el Papa Paulo VI hasta el líder soviético Leonid Brezhnev.

Rodríguez Esperón relató que Bulgarelli ya tenía una emisora propia cuando conoció a Raúl Cuestas —el dirigente montonero que motorizaría el proyecto de Radionoticias— durante un congreso de periodistas. Describió a Bulgarelli como una persona solidaria y profundamente comprometida, que había apoyado al sandinismo desde sus orígenes y llegado incluso a dar refugio clandestino en su casa a Carlos Fonseca, uno de sus fundadores. Ante la situación de represión en la Argentina, los exiliados y los desaparecidos, no dudó en ofrecer su emisora para lo que hiciera falta, poniéndola a disposición del proyecto impulsado por Montoneros desde el exilio.
Durante el proceso, conoció a Miguel Regueyra Edelman, docente de la Universidad de Costa Rica, quien se interesó profundamente en el proyecto. Gracias a su colaboración, logró reconstruir el impacto que tuvo la emisora en la sociedad costarricense, donde su existencia había sido muy significativa durante casi dos años. Mientras en Argentina apenas se conocía, en Costa Rica la radio fue un tema central en los medios y generó tensiones sociales, ya que su influencia se extendía por toda Centroamérica. Si bien la emisora tenía cobertura mundial, su objetivo principal era romper el cerco informativo argentino.

Rodríguez Esperón recordó que, con el tiempo, la investigación fue creciendo. Viajó a Costa Rica, donde se encontró con un país con profundo respeto por su memoria histórica. Tuvo acceso a archivos valiosísimos, incluso a actas originales de reuniones presidenciales en las que se discutía el “problema” de la emisora. Describió esa etapa de la investigación como una experiencia maravillosa.

Relató también su interés en José Francisco Aguiar Bulgarelli, un empresario de medios y periodista costarricense con una trayectoria singular. Era el carnet número uno del Colegio de Periodistas de Costa Rica y había apoyado múltiples causas revolucionarias en el mundo, llegando incluso a representar comercialmente a Corea del Norte en Centroamérica. Tenía una vasta trayectoria internacional, y su compromiso con las luchas sociales lo había llevado a brindar su radio para causas como la de Montoneros. Fue él quien, tras conocer a Raúl Cuestas en un congreso, ofreció su emisora para colaborar con los exiliados argentinos.

Cuestas, con la autorización de la organización, viajó desde México a Costa Rica para evaluar la posibilidad de poner en marcha una radio. El proceso llevó tres años, desde octubre de 1976 hasta marzo de 1979, cuando finalmente comenzaron las transmisiones.

El investigador destacó el carácter excepcional de esta radio, que escapaba al formato clásico de las radios comunitarias o barriales. Se trataba de una emisora con cobertura mundial, con oyentes en lugares tan diversos como Rusia, Polonia, Australia o Suecia. La radio transmitió, por ejemplo, el final de la revolución sandinista y las homilías de Monseñor Romero, asesinado en El Salvador. Con una estructura empresarial y administrativa compleja, apoyada además por una productora de contenidos en México, la radio funcionó como un medio de contrainformación dirigido desde el exilio por una organización político-militar clandestina a miles de kilómetros de su territorio de acción.

Rodríguez Esperón remarcó también que en aquellos años la escucha de emisoras de onda corta era una práctica arraigada en Argentina. Desde 1955, tras la caída de Juan Domingo Perón, la censura y la represión impulsaron formas clandestinas de comunicación que se mantuvieron activas durante décadas. Los argentinos estaban acostumbrados a recurrir a emisoras extranjeras, como Radio Colonia, para enterarse de los hechos que la prensa local no informaba. Sin embargo, en 1976, con la implementación del Plan Cóndor, la represión alcanzó tal magnitud que resultaba imposible transmitir desde cualquier país sudamericano. En ese contexto, la onda corta fue la única alternativa viable para difundir el discurso montonero.
Destacó también que Radionoticias del Continente fue un caso único en la historia de la radiodifusión: una emisora comercial, de alto nivel periodístico, impulsada desde la clandestinidad por una organización guerrillera. Recordó que en 1979, una revista como Gente difundió la existencia de la radio con un enfoque condenatorio, describiéndola como una emisora "contra el país" comandada por guerrilleros, aunque la información usada en la nota provenía en su mayoría de diarios costarricenses y, según su investigación, habría sido elaborada por los servicios de inteligencia argentinos para desacreditar la emisora ante la opinión pública.

Entrevistando a Carlos Villalba, quien había sido locutor de la emisora, descubrió que uno de los desafíos principales era justamente dar a conocer la existencia de la radio dentro de Argentina. Solo los militantes montoneros que volvían del exterior o los radioaficionados sabían de ella. Paradójicamente, fue la propia dictadura la que, al nombrarla públicamente en un comunicado del Estado Mayor Conjunto en 1979, permitió que se difundiera su existencia.

Si bien la emisora no era un vocero exclusivo de Montoneros, sí cubría temas vinculados a procesos revolucionarios y de cambio social en diversas partes del mundo, como las actividades de Yasser Arafat en Nicaragua. Esto la convirtió en una emisora incómoda para los regímenes autoritarios.

Sobre el final de su existencia, relató que la radio fue blanco de cinco atentados, el más grave en manos de un comando de militares nicaragüenses entrenados por agentes del Batallón 601 de inteligencia argentino, con apoyo de Estados Unidos y Guatemala. Este atentado, ocurrido hacia fines de 1980, conmocionó a la sociedad costarricense. El gobierno local, aunque durante dos años defendió el derecho de la emisora a existir bajo el principio de libertad de expresión, decidió suspender su licencia ante la creciente presión y la inseguridad provocada por los ataques. Al no recibir pruebas concretas de que la emisora fuera subversiva, la decisión fue tomada como una medida precautoria.

Montoneros, al considerar que la radio no volvería a emitir y que podían perder los equipos, desarmó toda la emisora en apenas 48 horas y la trasladó a Nicaragua. Así terminó públicamente la historia de Radionoticias del Continente el 4 de marzo de 1981, aunque luego hubo algunas publicaciones y trabajos de archivo posteriores.

Rodríguez Esperón presentó todo este trabajo en su libro Montoneros: contrainformación y dictadura. La historia de Radio Noticias del Continente, publicado por la editorial Mil Campanas. Un libro que puede conseguirse en la tienda de la editorial.

La entrevista concluyó con un fragmento de una entrevista de Rodolfo Puiggrós, con Radio Noticias, quien reflexionó sobre la vigencia del peronismo y del peronismo montonero: 
"El peronismo, entendámonos bien, en la actualidad, si lo interpretamos como una mera restauración del pasado, tal como es interpretado por algunos pequeños sectores desligados de las masas, no representa la esencia misma del peronismo, que se viene caracterizando desde su origen por su continua renovación, de acuerdo a los cambios que se producen en la sociedad argentina y a nuevas exigencias de las masas trabajadoras, que son la base fundamental del peronismo.

En la actualidad, es sin duda el movimiento de masas mayoritario del país. Y no será con declaraciones, como las que acaba de formular el Teniente General Videla, que se suprima al peronismo de la historia argentina. No se borra simplemente por el deseo de un presidente autoelegido o elegido por una minoría militar. No se suprime el peronismo, que es la expresión de un gran movimiento de masas.

El peronismo, primero, representa hoy la continuación —lo que significa la superación— del período que vivió en la década 1946-1955. No se queda allí durmiendo sobre los laureles. En segundo lugar, la amplia participación de la clase obrera en la solución de los problemas nacionales.

Dentro del peronismo, como parte de él, aparece el movimiento montonero. Movimiento que, por una parte, se caracteriza por la presencia, en sus cuadros directivos y en su composición en general, de la juventud. De jóvenes menores de 30 años en su inmensa mayoría. Y en segundo lugar, por su inmensa capacidad de sacrificio, por su heroísmo, por su desinterés.

El día que se escriba la historia de estos años, los montoneros tendrán un lugar destacado por ser los que han mantenido la resistencia en momentos sumamente difíciles, hasta convertir esa resistencia —que al principio parecía una resistencia de grupos— en la gran resistencia de las masas trabajadoras.

En ese sentido, el movimiento peronista montonero es peronista, y agrega “de montoneros” para diferenciarse, precisamente, y al mismo tiempo para plantear la unidad. Primero, hace un llamado a la unidad de todo el peronismo. Y segundo, ratifica que esa unidad necesita un eje. Y ese eje es el movimiento de masas y la lucha por la emancipación nacional, la lucha por la superación de la cultura argentina, la lucha por aquello que fue bandera en las elecciones del 11 de marzo de 1973, es decir, por el socialismo nacional".
Escuchá la entrevista completa:

miércoles, 30 de abril de 2025

"La mentira tiene patas cortas": Manuel Adorni atacó a El Grito del Sur con afirmaciones falsas

Este miércoles 30 de abril, el vocero presidencial Manuel Adorni acusó al medio popular El Grito del Sur de llevar adelante una "ocupación ilegal sostenida por acuerdos políticos de la gestión anterior" en el Espacio para la Memoria Virrey Cevallos, donde actualmente funciona la redacción del medio.

Durante su habitual conferencia de prensa, Adorni afirmó que El Grito del Sur hacía uso de "instalaciones, mobiliario, electricidad y wifi –entre otros recursos del Estado– que nada tenían que ver con los fines para los que fue creado el Espacio de Memoria, el cual tanto veneraban". Y agregó: "Bajo el paraguas de los derechos humanos financiaban su editorial partidaria kirchnerista con el presupuesto nacional. Solo en sueldos, se gastaban 16.213.027 millones de pesos, algo así como 210.769.351 millones de pesos por año".

El vocero concluyó anunciando que "la Secretaría de Derechos Humanos ya realizó la denuncia correspondiente ante la Fiscalía, que está investigando los hechos".

Sin embargo, estas afirmaciones fueron rápidamente desmentidas por el propio medio y puestas en contexto. El Grito del Sur denunció que se trata de un nuevo ataque del gobierno de Javier Milei contra los medios comunitarios y populares, y también contra los Espacios para la Memoria y las políticas de Derechos Humanos, pilares fundamentales del consenso democrático en Argentina.
Lo que Adorni no dijo (o tergiversó):
"Ocupación ilegal sostenida por la gestión anterior": El propio Adorni reconoció que El Grito del Sur se instaló en el Espacio Virrey Cevallos en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, con Claudio Avruj como secretario de Derechos Humanos. La presencia del medio se formalizó mediante un convenio con el entonces coordinador del Espacio, Osvaldo López (ex detenido-desaparecido en el mismo lugar durante la dictadura), y fue siempre de público conocimiento.

"Utilización de recursos del Estado": Excepto por el servicio eléctrico, todos los recursos mencionados (mobiliario, conexión a Internet y refacción del espacio) fueron provistos por el propio medio con fondos propios. La redacción funcionó en un espacio abandonado y deteriorado, que fue restaurado por los trabajadores del medio.

"Millonario gasto en sueldos": La cifra citada por Adorni carece de sustento. El Grito del Sur es una cooperativa de ocho trabajadores de prensa, ninguno de los cuales era empleado del Ministerio de Justicia. Algunos perciben ingresos apenas por encima del salario mínimo, otros trabajan de manera ad honorem o bajo modalidades de contraprestación. La mayoría de los miembros de la cooperativa deben combinar múltiples empleos para sostener su labor.

Finalmente, desde la Grito señalaron: "No tenemos miedo y no vamos a callarnos. No dejaremos de hacer periodismo, aunque nos intimiden los más altos funcionarios del Gobierno. Vamos a seguir construyendo un medio que combata la crueldad, la mentira y el fascismo. Porque si nos quieren callados y obedientes, nosotros seguiremos gritando".

martes, 19 de noviembre de 2024

Hacer periodismo comunitario amplía voces y democratiza

La periodista guatemalteca Quimy De León, cofundadora de la agencia independiente Prensa Comunitaria, será galardonada junto a cuatro mujeres más, con el Premio Internacional de la Libertad de Prensa del CPJ. En entrevista con la VOA, habló de los desafíos y los logros de su carrera
Por: Eugenia Sagastume y Karen Sánchez
Posicionar y dar a conocer el periodismo y a los periodistas comunitarios, y colocar los derechos humanos en la agenda mediática son los principales logros del trabajo de la periodista Quimy De León, una de las cuatro ganadoras de este año del Premio Internacional de la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Así lo relató la comunicadora a la Voz de América, quien recibirá el galardón, junto a tres periodistas más: Shrouq Al Aila, Alsu Kurmasheva y Samira Sabou.

A raíz de la necesidad de contar el impacto de la llegada en 2011 de las empresas extractivas a diferentes comunidades y la movilización social que se había generado, De León fundó , el medio digital Prensa Comunitaria en el municipio de Santa Hulalia, en Huehuetenango. Lo hizo junto con otros periodistas, antropólogos e historiadores y este medio ya con 80 corresponsales comunitarios.

Además, en 2017 creó Ruda, una revista digital feminista dedicada a los derechos sexuales y reproductivos «dirigido a mujeres diversas, de todas las edades, de todos los pueblos, tanto en las ciudades como en los territorios. Y que busca contribuir a colocar también los temas de interés comunitario, gremial, organizativo de las mujeres en la agenda de los medios", explicó la periodista premiada.

De León dijo su labor en el ejercicio del periodismo comunitario y como feminista «contribuye a ampliar las voces y democratiza también el espectro en los medios coloca voces diversas, coloca otras agendas, otros temas".

El peso del periodismo comunitario
Para De León, el periodismo comunitario es vital en la sociedad actual, pues "es el que propone poner el énfasis en la gente, en las actividades, las acciones, la vida, la mirada y la lectura que hace la gente de su propia realidad".

Además, añadió, en las soluciones. Y, en este sentido, el periodismo comunitario es clave para hacer eco de esas preocupaciones e, incluso, escuchar voces que no son tenidas en cuenta, y que va más allá del gobierno y las empresas, como "la autoría indígena, la autoría comunitaria, las mujeres involucradas en todas las formas organizativas posibles, estudiantes universitarios, docentes universitarios o la gente que tiene algo que decir sobre un problema, sobre una noticia".

Francisco Simón Francisco, Coordinador de la red de periodistas comunitarios, explicó a la VOA que "estas formas de hacer periodismo son propias de las comunidades, primero porque se están reivindicando de un hecho, segundo porque son sus propios comunitarios quienes hacen la comunicación y tercero, la comunicación viene en sus idiomas mayas".

Además del trabajo periodístico, Prensa Comunitaria y algunas de sus integrantes están vinculadas a organizaciones locales, territoriales, incluyendo de mujeres mestizas e indígenas, y crean espacios para colocar temas de interés en la agenda mediática.

Lucy Chay, la jefa de redacción de Prensa Comunitaria, explicó que la idea es que las mujeres "puedan explicar cómo ellas han podido salir de toda esa marginación, de todo ese machismo que hay en las comunidades, como ellas se han destacado y como ellas han apoyado a su familia y a sus comunidades".

Desafíos latentes
De acuerdo con el CPJ, las periodistas premiadas este año, que cubren Gaza, Guatemala, Níger y Rusia, han tenido que enfrentar desafíos excepcionales para seguir informando sobre sus comunidades, "mientras experimentan guerra, prisión, represión gubernamental y una creciente criminalización de su trabajo".

En el caso de la periodista guatemalteca, quien además es historiadora y profesional de la salud con más de 20 años de trayectoria, los retos en su trabajo van desde ser reconocidos como periodistas comunitarios hasta salvaguardar su integridad.

"Hay un señalamiento que para nosotros no lo es, que es que el periodismo comunitario es activismo o el periodismo feministas es activismo. Y eso lo que significa, de fondo, es que se está diciendo que el periodismo que hacemos no tiene rigor o no cumple con los criterios de periodismo. Y en realidad una cosa no riñe con la con la otra", señaló.

Como medio independiente, y teniendo en cuenta la crisis financiera que atraviesan los medios en el mundo, mantenerse sin muchos recursos también es un gran desafío.

A la vez expresó que "seguir haciendo investigación, de forma segura" en un país donde en su opinión -y a pesar de que "hay un nuevo gobierno que es más democrático y que no está dispuesto a atacar a la prensa"- el espacio cívico y el acceso a la información continúan cerrados.

Según explicó la periodista, el Ministerio Público de su país sigue persiguiendo y amenazado a los periodistas

A propósito, el lunes pasado, el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, firmó junto al presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la Declaración de Chapultepec que establece diez principios para la libertad de prensa y expresión en las Américas.

Para la ganadora del premio de la CPJ, "es una muestra de buena voluntad del gobierno actual por defender y proteger la libertad de prensa", pero en su país aún faltan condiciones para que "la prensa esté a salvo y sean respetados [los periodistas], sea respetado el oficio y el ejercicio de la libertad de prensa y de expresión".

Por otro lado, señaló que informar sobre narcotráfico, corrupción, grupos de poder, derechos sexuales y reproductivos, como su medio lo hace, sigue siendo riesgoso.

Mucha satisfacción
De León dice que estar entre las galardonadas del Premio Internacional de la Libertad de Prensa del CPJ con "con otras tres mujeres que están luchando en otros países, incluso mucho más, en condiciones mucho más graves y que han sufrido cárcel, por ejemplo, por hacer su trabajo", la llena de "mucha satisfacción" por su trabajo y el de sus compañeros y la impulsa a seguir laborando por su país.

"Es importante seguir haciendo periodismo en Guatemala porque los desafíos sociales tienen que ver con que la democracia se fortalezca y con que la ciudadanía siga siendo activa para tener una vida mejor", puntualizó la periodista en entrevista con la VOA.

Los premios del CPJ se entregarán el 21 de noviembre, en Nueva York, donde se rendirá también un póstumo homenaje a Christophe Deloire, quien encabezó Reporteros sin Fronteras (RSF) durante 12 años hasta su muerte en junio de 2024. 
Fuente: Voz de América

viernes, 26 de enero de 2024

Comunicación popular: Compartir algo, poner en común, ejercer el derecho a la palabra

Por: Pablo Ruiz Espinoza

Si pusiéramos un espejo delante de nosotras y nosotros y nos mirásemos todos juntos. Si pudiéramos darnos más tiempo de escucharnos y de hablar de a dos, de a tres, en el sindicato, en la escuela, en nuestras comunidades, con nuestro vecino que vive al lado de nosotras y nosotros, al que muchas veces no conocemos ni su nombre, todo sería posiblemente mejor. Sin embargo, en la actualidad, mientras más medios existen, nos comunicamos menos o con menor profundidad entre nosotros.

Debemos recordar que la palabra comunicación deriva del latín comunicare, que significa "compartir algo, poner en común".

En ese sentido, el libro "El Comunicador Popular" (Comunicación – Diálogo – Participación) de Mario Kaplún, quien fue edu-comunicador, radialista y un escritor argentino, es un texto que recomiendo leer para analizar y comprender cómo ha sido la educación, como actúan los medios de comunicación de masas y también los medios populares.

Mario Kaplun sostiene que hay concordancia entre los Modelos de Educación y Modelos de Comunicación existentes:
1 – Por un lado, hay educación que pone el énfasis en los contenidos. Paulo Freire, en el libro "Pedagogía del Oprimido" define este tipo de educación como educación bancaria. El profesor viene con la pretensión de depositar en nuestras cabezas materias, fechas, conceptos, héroes, etc. Quiere que "aprendamos". No hay debate, ni hay intercambio de Ideas, no hay cuestionamiento, hay una verdad vertical que nos llega de arriba hacia abajo.

2 – Después existe una educación que pone el énfasis en los efectos, modelar nuestras conductas, como un programador, como un guía. Este modelo de educación tiene un efecto domesticador, de adaptación al status quo, de prepararnos para la competencia, para el mercado, nunca para la acción cooperativa y solidaria.

3 – Por último, también está la educación que pone el énfasis en el proceso. Vale decir que "No se preocupa tanto de los contenidos que van a ser comunicados, ni de efectos en términos de comportamiento, sino de la interacción dialéctica entre las personas y su realidad, del desarrollo de sus capacidades intelectuales y de su conciencia social".
Es este último modelo de educación y de comunicación que propone Mario Kaplún que ha sido conocido por promover el concepto de la comunicación transformadora en oposición a la educación bancaria.

En una entrevista realizada por la Revista Acción Crítica, le preguntan a Mario Kaplún ¿Qué vendría a ser entonces comunicación…? y su respuesta fue la siguiente:

"Para mí, hay comunicación, cuando hay intercambio. Cuando hay interacción; en tanto mantengamos esas categorías de un emisor y un receptor, que a lo sumo, recoge una reacción, todavía no estamos hablando de comunicación, estamos hablando a lo sumo, de información".

"Nosotros planteamos una educación hecha en diálogo, y por eso creemos que la comunicación se imbrica directamente en esos procesos dialogales, tanto que sean hechos en forma interpersonal, o que sean hechos a distancia".

II

Vivimos tiempos en que la concentración de la propiedad de los medios de comunicación sigue siendo muy marcada. Las familias más ricas de Chile son dueñas también de la mayoría de los grandes medios de comunicación. Mientras en dictadura teníamos medios de oposición tristemente cuando llegó la democracia alguien dijo, desde el gobierno, ya no es necesaria y se terminó quitándole la vida a esos medios: Revista Análisis, Apsi, Cauce, Fortín Mapocho, Diario La Epoca, Radio Umbral, Radio Tierra, después Punto Final y el Diario La Nación desaparecieron.

Nuestro querido Eduardo Galeano ha escrito que "El número de aquellos que tienen derecho a escuchar y a mirar no cesa de aumentar, mientras que se reduce vertiginosamente la cantidad de los que poseen el privilegio de informar, de expresarse, de crear. La dictadura única, impone en todas partes un mismo modo de vida, y confiere el título de ciudadano ejemplar al consumidor dócil, a escala planetaria, con arreglo a un modelo propuesto para la televisión comercial norteamericana".

El relato predominante construye estereotipos, de los buenos y de los malos. ¿Se han dado cuenta quienes son los malos en las películas estadounidenses? los latinos, rusos, chinos, los musulmanes.

Hay otro libro, que me gustó su perspectiva, "Periodismo y Lucha de Clases. La información como forma del poder político" de Camilo Taufic quien dice, en pocas palabras, que hay que "destruir un mito: la inocencia de la información". Se nos informa con determinado fin y la ideología predominante de una sociedad es la ideología de la clase dominante que impone sus relatos. Es muy verdad entonces, pienso, que debemos descolonizar al colonizador que hay dentro nuestro.

III

Pese a la concentración de los medios de comunicación, entre comillas "libre", el acceso al ciberespacio ha posibilitado la existencia y creaciones de muchos medios populares, alternativos, ciudadanos, de contrainformación y rebeldes. En internet, hay muchos: El Ciudadano, Mapuexpress, Resumen, Piensa Prensa, El Quinto Poder, Liberación, Resumen Latinoamericano, Pressenza, Rebelión, Kaos en la Red, por ejemplo. Existe todavía Le Monde Diplomatique en Chile, que se sigue imprimiendo mensualmente. También en Youtube nosotros hicimos el Programa Que el Pueblo Viva.

En la población La Victoria, existe la Radio Primero de Mayo que sale al aire con nuestra música, historias y protestas: las que no existen, las que no caben, las que no le importan a los grandes medios.

En diciembre, por ejemplo, en ocasión de los 40 años del nacimiento del Frente Patriotico Manuel Rodriguez se compartieron las historias de rebeldías y los nombres de los rebeldes que se alzaron en armas contra la dictadura militar de Pinochet, quienes ejercitaron el "supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión" como dice el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Nombres como Raúl Pelegrin, Cecilia Magni, José Valenzuela Levi, Esther Cabrera, y tantas y tantos, hermanas y hermanos, que entregaron sus vidas generosas para la libertad y para que un día la dignidad de Chile se eleve más alta que la cordillera de los Andes: ¡¡Presentes!!

IV

Junto al apoyo de diversas compañeras y compañeros tenemos una revista, "El Derecho de Vivir en Paz", que sus temas son derechos humanos, militarización y paz.

Como dijo Noam Chomsky "La población general no sabe lo que está ocurriendo, ni siquiera sabe que no lo sabe".

Muchos no saben, y otros tantos no quieren saber, hastiados de las formas de hacer política y de la televisión. Sin embargo, quienes resistimos debemos seguir levantando nuestras voces en defensa de los derechos humanos y de la paz.

Debemos seguir denunciando el papel que sigue teniendo los Estados Unidos en los conflictos mundiales por ejemplo involucrado en la guerra de Israel contra la población palestina o en la guerra en Ucrania. Ayer, en el golpe de Estado en Chile.

V

Quiero terminar, volviendo a Mario Kaplún, quien en su libro nos interpela a la comunicación popular, al diálogo, a no hacer comunicación sólo para los convencidos, a no hacer sólo denuncias para el desahogo de nuestras rabias, a conversar con nuestros vecinos, a ser en la solidaridad con el otro y en nuestras comunidades.

"La verdadera comunicación no comienza hablando sino escuchando. La primera condición de un buen comunicador es saber escuchar", nos dice.

¿Qué piensan ustedes?

Pablo Ruiz Espinoza es periodista, editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz, y coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile. Este texto fue su presentación del libro "El Comunicador Popular" (Comunicación – Diálogo – Participación) de Mario Kaplún, ediciones Luis Emilio Recabarren, realizada en diciembre de 2023 en la librería Aldebarán, Ñuñoa, Santiago de Chile.

Se ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente: Rebelión

miércoles, 15 de febrero de 2023

Libro: Comunicación Popular y Alternativa. Una revisión dialogada

Comunicación popular y alternativaUna reflexión dialogada es un libro necesario que recupera la historia y actualidad de la comunicación popular. No hace una revisión historicista, sino que retoma, revisa y desestructura. Baraja para volver a repartir y seguir andando. Podríamos decir que era lo que estábamos buscando porque nos invita, nos acerca, nos pone en diálogo, no sólo al sector de los medios audiovisuales comunitarios sino al campo académico de la comunicación y, particularmente, a las investigaciones en torno a la comunicación popular. Las compañeras que escriben para este número ponen en circulación la palabra nacida de la experiencia, reflexionan-dialogando y dialogan-reflexionando, un ejercicio que nos proponemos permanentemente en las experiencias populares y que, nos salga más o menos, nos ayuda a seguir construyendo praxis política.

Mujeres periodistas, investigadoras y docentes son las protagonistas del libro "Comunicación Popular y Alternativa. Una revisión dialogada", que reúne ensayos sobre experiencias transformadoras de la comunicación en Argentina y América Latina, una forma de interpelar a la industria de medios a 40 años de la recuperación democrática.

El libro, compilado por Claudia Villamayor y Natalia Vinelli, publicado por editorial Mil Campanas, se puede conseguir en http://milcampanas.com.ar. Desde el 1 de marzo en todas las librerías del país. Versión ebook en @GooglePlay

"Después de 40 años de democracia y lucha por el derecho a la comunicación, "Comunicación popular y alternativa. Una reflexión dialogada" se propone reseñar y sintetizar una construcción histórica.  Es un acto de reflexión urgente que empuja una transformación que, aun en un contexto de formidable expansión de las corporaciones trasnacionales de la comunicación, no ha sido cancelado", expresan Villamayor y Vinelli en la presentación de la obra.

"Comunicación popular y alternativa. Una reflexión dialogada" condensa textos elaborados por mujeres que llevan adelante proyectos colectivos, gestionan, producen, investigan, aprenden y enseñan. Recirculan la palabra desde la experiencia pero, también, desde la teoría comunicacional. En esa tarea se embarcan las editoras, Claudia Villamayor y Natalia Vinelli, junto con Daniela Monje, Gabriela Bustos, Luciana Lavila, Romina Coluccio, Sandra Chaer, Liliana Lizondo y Ursula Asta, con prólogos de Corina Duarte y Silvana Iovanna Caissón.

El libro se presentará el jueves 2 de marzo a las 18 en Hasta Trilce, Maza 177, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Prólogos
Mujeres que hablan de mujeres
Me resulta desafiante escribir el prólogo de este libro. El primero de mi vida. No es la "profesión" de prologuista, si existe como tal, algo en lo que sea experta. Como si esto fuera poco, frente al territorio desconocido de la hoja en blanco, me puse a pensar en la cantidad de frases de prólogos que me llevaron, casi como un empujón delicado de hamaca, a comenzar a leer un libro.

¿Podré?, me pregunté durante días.

Y entonces, desandando las páginas, scrolleando sobre el word, aparece Porfiria, y hasta me la imagino. La veo: el pelo oscuro con manchones de canas que en el post 2001 no estaban a la moda. Qui­zás la falta de algún diente le afecta la sonrisa y ella lo sabe, pero igual sonríe. Lleva el pelo atado a la nuca, tiene una camisa negra con flo­res chiquitas, unos jeans gastados sobre los muslos, con el ruedo he­cho a máquina por ella misma. Mira a cámara y dice: "esto lo digo yo, que me llamo Porfiria'.

Y no es casual que haya detenido la lectura en este nombre, raro y potente: el de la porfía femenina, elegido por Natalia Vinelli como ejemplo "de la afirmación de la voz,(...) la enseñanza más importante en torno al tema de la palabra".

Y es precisamente, en el recorrido por estas páginas que celebran desde el diálogo y la amorosidad, la búsqueda de las herramientas del decir, en ese ida y vuelta con Claudia Villamayor, nos encontramos con conceptos que dialogan en el mismo universo pero que de­ jan resonando nuevos interrogantes para nosotras, las que hacemos y formamos parte de medios de comunicación.

Este libro es un intercambio de saberes populares y académicos, no de tensión y griterío impaciente, sino de reposo y reflexión bajo un sauce joven en alguna provincia argentina o con cervecita balconera en la luminosa Buenos Aires.

Vinelli y Villamayor nos sumergen en los mitos, el romanticismo y los prejuicios del ejercicio de una profesión plasmada de compromiso y militancia, con un "sarcasmo sin ofensa". En estas páginas es­ escriben mujeres que hablan de mujeres :trabajadoras, sindicalizadas y organizadas, que lo hacen desde la práctica y la academia, y que visibilizan que "no faltamos en la gestión de los medios de las organizaciones que integramos".

Pero además,cuando se habla de comunicación, se habla también de organización indígena, pluriculturalidad, identidad, internacio­nalismo, todas ellas, construcciones históricas que son cimientos de muchas de las propuestas populares que disputan grillas, sentidos, distribución de la pauta, democratización de la comunicación. Planteos serios y responsables sobre los discursos de odio.

Cuánto hay que sumar en épocas de resta discursiva desde la práctica al campo de la investigación, en un puente sin literalidad que invita a la reflexión no sólo de lo que hacemos y el cómo,-ejercicio convivencia!-, sino también a repensar nuestro rol,el de los feminismos organizados en la producción de contenidos, en los aportes a los campos de la producción , la investigación, la apropiación de la voz pública, los espacios para decir, mostrarnos, validar nuestros lugares de representación social, organizativa y política, porque, sabemos, podemos.

Felicitaciones, compañeras.
Ahora dicen ustedes, porque les toca.
Corina Duarte
FARCO Foro Argentino de Radios Comunitarias
Hacia una praxis emancipatoria
Comunicación popular y alternativa. Una reflexión dialogada es un libro necesario que recupera la historia y actualidad de la comunicación popular. Como se puede leer en estas páginas, no hace una revisión historicista, sino que retoma, revisa y desestructura. Baraja para volver a repartir y seguir andando. Podríamos decir que era lo que estábamos buscando porque nos invita, nos acerca, nos pone en diálogo, no sólo al sector de los medios audiovisuales comunitarios sino al campo académico de la comunicación y, particularmente, a las investigaciones en torno a la comunicación popular. Las compañeras que escriben para este libro ponen en circulación la palabra nacida de la experiencia, reflexionan-dialogando y dialogan-reflexionando, un ejercicio que nos proponemos permanentemente en las experiencias populares y que, nos salga más o menos, nos ayuda a seguir construyendo praxis política.

Destacamos el lugar de todas las compañeras que, como mujeres, llevan adelante proyectos colectivos, gestionan, producen, investigan, aprenden y enseñan, nos enseñan a que los lugares se ocupan y desde allí se transforman. Así como los medios populares históricamente tomamos el aire, las mujeres tomamos la palabra y los espacios para construir desde una nueva perspectiva, de géneros, feminista, apostando a los vínculos, la sororidad y a la solidaridad y en colectivo. Transformar el mundo sin transformarnos entre nosotros/as/es sería en vano. Somos parte de la producción y reproducción de la vida y así también de los espacios que dan batalla por la justicia de género, mediática y comunicacional.

Así, Claudia Villamayor y Natalia Vinelli revisan las categorías con las que se ha estereotipado a la comunicación popular y alternativa y proponen desestereotipar y repolitizar las experiencias y prácticas que llevamos adelante en estos espacios. Si bien la sanción de la Ley SCA reconoció formalmente a los medios audiovisuales comunitarios, como indican las compañeras, esto no fue suficiente para que el sistema de medios y el campo académico les dé el lugar que nos merecemos. La operación de desprestigio que generan los estereotipos es aún una batalla que dar en ambos campos, incluso lo amplían al de las políticas de Estado. Cada uno de los puntos que proponen son un eje necesario para revalorizar nuestros discursos y prácticas y lo que dicen y hacen otros sobre nuestros espacios. En ese ejercicio, vislumbran pistas para fortalecer ambos caminos.

Daniela Monje invita a pensar desde la Economía Política de la Comunicación Popular las disputas y las desigualdades tecno-comunicacionales en cada uno de los territorios. La recuperación de las estrategias de los sectores subalternos para mitigarlas es central a fin de comprender la diversidad de experiencias. El concepto de convergencia periférica es un gran aporte para pensar el carácter multidimensional de la comunicación popular y las futuras luchas por el derecho a la comunicación y los derechos digitales.

Gabriela Bustos recupera la experiencia del Noticiero ICAIC Latinoamericano (1960-1990) como un ejemplo de la producción informativa audiovisual alternativa como herramienta para la lucha social, política y revolucionaria. En ese sentido, el trabajo de Luciana Lavila analiza el tránsito de la radio guerrillera al uso de la herramienta audiovisual como estrategia de lucha y organización en la experiencia de las FARC-EP en Colombia, llevada adelante principalmente por mujeres. Ambas buscan, se acercan, investigan y ejercen un periodismo alternativo, latinoamericano y sin fronteras. Ambos estudios nos hacen aportes para repensar nuestras prácticas periodísticas y seguir dando batalla ante al avance de los discursos de odio, las estrategias de desinformación y las noticias falsas.

Romina Coluccio y Sandra Chaher hacen un aporte específico sobre la perspectiva de géneros en nuestros medios. Romina pone la lupa sobre cómo los medios populares incluyeron problemáticas de género no sólo en sus agendas informativas sino también como parte de cuestiones a trabajar hacia el interior de las organizaciones. El hecho de no romantizar las prácticas de nuestros medios constituye un ejercicio acorde a la apuesta de esta publicación y visibiliza tensiones en torno al patriarcado en las organizaciones. Sandra acerca un estudio en el que observan los roles, tareas y lugares que ocupamos las mujeres en los medios de comunicación y afirma que los medios comunitarios mostramos un compromiso mayor con el ejercicio de los derechos de las mujeres y las disidencias que los medios empresariales. La autora analiza tareas técnicas, de gestión, organización y liderazgo en proyectos que atraviesan nuestras vidas y en los que ponemos el cuerpo.

Liliana Lizondo trabaja el Derecho a la Comunicación con Identidad por parte de organizaciones de pueblos originarios de nuestro país. El reconocimiento de los pueblos en la ley SCA abrió todo un debate sobre su vinculación con el sector de la comunicación popular. En ese sentido, la autora acerca la dimensión ontológica para caracterizar a estos medios y afirma que comparten trayectoria con otros comunitarios. Aunque insiste en que su reconocimiento es parte del resarcimiento histórico frente a la violencia colonialista. Su aporte colabora con la revisión de estereotipos sobre la comunicación popular y la comprensión de que la apropiación de las herramientas comunicacionales por parte de los pueblos ‒en este caso, originarios‒ es una apuesta a disputar sentidos, territorios ‒incluido el espectro radioeléctrico‒ y derechos.

Natalia Vinelli nos acerca los hitos y desafíos de la TV alternativa, popular y comunitaria. Su trabajo como investigadora y militante pone en primer plano la necesidad de valorizar las televisoras autogestivas en relación a todo el sistema de medios. Si bien, como afirma la autora, la Ley reconoció al sector, a más de doce años de implementada la normativa, los obstáculos legales, tecnológicos y de sostenibilidad aún son muy grandes. Natalia es una de las pocas investigadoras del país que trabaja sobre la televisión popular y analiza detenidamente su trayectoria para pensar su actualidad. Sus estudios y aportes han sido centrales para pensarnos en la especificidad de un soporte cuya actualización tecnológica urge y cuyo lenguaje muta con la convergencia infocomunicacional.

Desde Radio Gráfica, experiencia nacida de una empresa recuperada por sus trabajadores, Úrsula Asta propone analizar la construcción de una agenda informativa nacida desde el Pueblo y desde el Sur y entrelaza la militancia obrera, periodística y política con la construcción de la radio y las definiciones que hacen hoy a su proyecto político-comunicacional. El paso a paso, el modelo organizativo, las disputas con el Estado y la construcción de las noticias son algunas de las dimensiones que la autora analiza para pensar el proyecto en el que se inserta en clave de disputa por los recursos y la masividad.

Cada uno de los recorridos de estas compañeras nos invita a salir de una visión acotada de la comunicación popular, nos sitúa y nos da herramientas y fuerzas para seguir en esta batalla de largo aliento. Cada experiencia aquí nombrada son parte de un sector cree en la transformación del sistema info-comunicacional, económico-social y patriarcal a través del poder de la palabra, la imagen y el quehacer colectivo. Lejos del extractivismo, este libro pone en diálogo y produce conocimiento desde la perspectiva de la ecología de saberes, como fundamento de una praxis epistémica emancipatoria que (nos) mira desde el sur global en el que hacemos historia.
Silvana Iovanna Caissón
Coordinadora Nacional de Televisoras Alternativas (CONTA)

domingo, 16 de octubre de 2022

Reconversiones y desafíos de la comunicación profesional

El 19, 20 y 21 de octubre, Mar del Plata recibirá al ENACOM, un evento que se realiza año tras año y que en este 2022 marca el regreso a la presencialidad tras la pandemia. Participan en la ocasión todas las universidades, públicas y privadas, que cuenten con carreras de Comunicación Social. Así estudiantes, graduados, docentes, profesionales y académicos, se darán cita en la ciudad y la Facultad de Periodismo y Comunicación (FPyC) de la Universidad FASTA será la anfitriona durante los tres días que durará el evento. En la oportunidad, está organizado conjuntamente por la Federación Argentina de Carreras de Comunicación Social (FADECCOS) y la FPyC UFASTA.

La comunicación profesional enfrenta un contexto desafiante. No solamente en términos de la constante dinámica propia de una disciplina que cambia y se modifica producto de innovaciones tecnológicas y proliferación de herramientas, sino porque hay muchos aspectos políticos, sociales, culturales y simbólicos en tensión, que obligan al pensamiento profundo sobre sus alcances y consecuencias para la profesión del comunicador.

Un mundo luego de una pandemia de alcance planetario, en el cual la comunicación estuvo en el centro del debate público. Una invasión a un país soberano, que se nutrió de la desinformación, son los dos emergentes recientes que aceleraron todavía más un contexto de inestabilidad de criterios clásicos para analizar lo global, lo regional y lo local.

Proliferan reconversiones en torno a los valores democráticos, las identidades culturales y la globalización. La interculturalidad, los consumos de arte y medios. Los estilos de vida, la hibridación, la transculturación, el multiculturalismo y las fronteras. Los ciudadanos del mundo y las brechas comunicacionales. Los conceptos de audiencia y público. La experiencia de usuario.

Los consumos culturales, el mundo on-demand. La segmentación y la masividad. El mainstream y los consumos de nicho. La cultura to share y las multipantallas. Las nuevas formas de entretenimiento. La investigación de audiencias y de grupos. La recepción nómade. Los procesos de comprensión. Las formas de hablar, de escribir, lo transmediático. Las redes, las burbujas de filtro, los algoritmos, el mundo meta. Y esto es apenas la síntesis de un universo mucho másamplio.

Cada una de estas variables, y muchas más, interpelan a quienes estudian, explican, analizan y ejercen la profesión de la comunicación. A eso estará destinado el ENACOM 2022, a las reconversiones y desafíos de la comunicación profesional, apuntando a los desafíos de la producción simbólica, en las múltiples vertientes en las que se desempeña un comunicador profesional frente a un contexto de cambio acelerado e impredecible.

Bajo el título "Reconversiones y desafíos de la comunicación profesional", el ENACOM 2022 se propone abordar un contexto desafiante para la comunicación profesional, no solamente en términos de la constante dinámica propia de una disciplina que cambia y se modifica producto de innovaciones tecnológicas y proliferación de herramientas, sino porque hay muchos aspectos políticos, sociales, culturales y simbólicos en tensión, que obligan al pensamiento profundo sobre sus alcances y consecuencias para la profesión del comunicador.

Agenda
El evento comienza el miércoles 19 y tendrá dos sedes: por un lado la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad Fasta, ubicada en Avellaneda 3341, y por el otro los paneles especializados se desarrollarán en el Centro Cultural Estación Terminal Sur, ubicado en Sarmiento 2601.

El primer panel será sobre "Comunicación y Educación" y contará con la presencia del Esp. Maximiliano Peret (UNICEN); la Mag. Mariana Ferrarelli (UDESA); la Dra. Patricia Nigro (Austral) y el Dr. Francisco Albarello (UNSAM y Austral). En tanto, en la jornada de inicio, se contará con una conferencia inaugural, a cargo de la Dra. Lila Luchessi (UBA, UNRN).

Durante la segunda jornada, el jueves 20, se presentará el segundo panel, titulado "Políticas públicas de comunicación" y contará con la participación del Dr. Martín Becerra (UBA, UNQ) y del Dr. Guillermo Mastrini (UBA). También ese día, se desarrollará el tercer panel del evento, bajo la premisa de "Comunicación y Política" en el que disertarán la Dr. Ana Slimovich (UBA), el Dr Mariano Ure (UCA) y el Dr. Gerardo Albistur (Universidad de la República Uruguay).

El viernes 21, la última jornada del encuentro, comenzará con el panel "Contenidos, discursos y audiencias" con Leandro Camino (Telefe) y Javier Saúl (La Nación). Ese día, la conferencia de cierre estará a cargo de la Dra. Ethel Pis Diez (Austral).

Entre los paneles y conferencias, más de 130 ponencias se presentarán a los participantes del encuentro, en las diferentes aulas habilitadas para la ocasión, donde además se detallan actividades especiales, como presentación de Revistas Académicas y de Libros.

Ejes temáticos
1- Epistemología de las Ciencias de la Comunicación, teorías y metodologías de investigación y enseñanza de la comunicación.
2- Historia y comunicación.
3- Economía, políticas y derecho a la comunicación.
4- Discursos, lenguajes y representaciones sociales.
5- Comunicación, procesos culturales e identitarios.
6- Estudios de recepción, audiencias, consumo y navegación.
7- Periodismo, medios de comunicación y producción de contenidos. 8- Comunicación, educación y campo profesional.
9- Comunicación alternativa, popular y comunitaria.
10- Sociedad global y comunicación
11- Comunicación, política y poder.
12- Comunicación, género y sexualidades.
13- Tecnologías de la información y la comunicación.
14- Comunicación de la ciencia, la salud y el ambiente.
15- Comunicación en la organización y organismos de gobierno
16- Medios digitales, publicidad y propaganda.

Alta expectativa
El decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación, el Lic. Fabrizio Zotta, compartió la "alta expectativa" que ha generado en la comunidad educativa el evento.

"No solamente porque se trata de la vuelta a la presencialidad de este importante encuentro que se viene realizando hace años, sino también porque se trata de Mar del Plata como lugar anfitrión", remarcó Zotta.

"Contaremos con panelistas de primer nivel. Se trata de académicos que son voces autorizadas en las temáticas que son fundamentales para quienes nos dedicamos a la comunicación: ¿Cómo será la profesión en el futuro?, ¿Hay que regular Internet?, ¿La política quedó reducida al marketing y a la comunicación?, ¿Siguen existiendo los medios de comunicación o ahora sólo importan los contenidos, no interesa quién los produzca? Todos estos interrogantes serán los temas de debate en Mar del Plata”, concluyó.

martes, 20 de abril de 2021

La comunicación popular no es alternativa

Por: Washington Uranga

Frente a la concentración mediática, las propuestas comunicacionales de los actores populares son parte integral de la comunicación como escenario de la disputa simbólica que es central para la vida política en democracia. Garantizar su sostenibilidad es un compromiso del Estado y de la sociedad.

Respondiendo a una entrevista que le realizó la revista peruana Acción Crítica (No. 18, Lima, diciembre de 1985), el comunicador argentino-uruguayo Mario Kaplún (1923-1998), afirmaba que la comunicación popular se apoyaba en tres pilares: la educación, la organización y la comunicación misma. Poco tiempo antes, y en la misma línea de pensamiento, el propio Kaplún escribió en la revista del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación (Ciespal), que "el movimiento popular no hace comunicación por la comunicación misma", sino que "la practica en el marco de un proceso transformador en el cual el componente comunicacional se entraba y fusiona con el pedagógico y con el organizativo" (revista Chasqui, No. 7, Quito, julio/septiembre de 1983).

Siendo uno de los pioneros de la práctica y la teoría sobre comunicación popular en esta parte del mundo, las ideas de Kaplún guardan estrecha relación con la mirada sobre el mismo tema que aparece en los escritos del paraguayo Juan Díaz Bordenave, del argentino Daniel Prieto Castillo o de la investigadora peruana Rosa María Alfaro, para mencionar tan solo algunos nombres de quienes han aportado al pensamiento en esta materia.

No obstante el tiempo transcurrido, y a la luz de las experiencias que se fueron plasmando a lo largo de los años no solo en Argentina sino en toda América latina y el Caribe, siguen teniendo valor los tres componentes planteados por Kaplún: educación, organización y comunicación. Y todos ellos vinculados con la comunicación relacionada con el movimiento popular.

Porque las organizaciones y los movimientos populares se acercaron a la comunicación frente a la necesidad de sortear el bloqueo informativo planteado por los grupos corporativos y la concentración mediática, pero pronto encontraron allí también espacios y posibilidades que superaron esa mirada. Se abrieron posibilidades pedagógicas, educativas y organizativas. En este último nivel relacionadas, indudablemente, con el desarrollo de causas económicas (la economía social y popular, por ejemplo) y políticas (para la incidencia, la participación y la acumulación de poder en la sociedad).

De esta manera la comunicación popular se fue transformando y potenciando hasta ser hoy en día un soporte importante de los procesos organizativos populares, porque contribuye al crecimiento de la capacidad de incidencia en la política, en general, pero también en áreas de gestión de las políticas públicas en el ámbito del Estado.

Sin embargo —hasta hoy inclusive— todo lo referido a la comunicación popular y comunitaria se sigue considerando como una práctica «alternativa», recogiendo una antigua denominación que en los años setenta utilizara el investigador chileno Fernando Reyes Mata para designar estas prácticas, entonces incipientes, que emergían en los márgenes y como lugares de resistencia al poder hegemónico de la comunicación.

Desde una perspectiva del derecho a la comunicación y en vista del escenario global de la comunicación resulta impropio caracterizar hoy como «alternativa» a la comunicación popular que realizan los actores comunitarios, las organizaciones, los movimientos populares en los ámbitos locales y más allá de ellos a través las radios y televisoras, en medios gráficos de diferentes estéticas, en estrategias digitales con distintos alcances y grados de difusión, pero la gran mayoría de ellas enlazadas en redes que acrecientan su nivel de incidencia.

Por ese motivo, en una sociedad que quiera construirse en democracia, y que para ello necesita de la comunicación también democrática, es impropio seguir denominando como «alternativa» a la comunicación popular a pesar de lo acertado de la calificación que en su momento utilizó Reyes Mata. Porque la idea de alternatividad puede asimilarse a exclusión y llevar a pensar a la comunicación popular y comunitaria como un subsistema ajeno a la centralidad de la disputa política y cultural. 

Tampoco cabe la definición de medios «sin fines de lucro» que es como menos preciar y dar por cierto que los pobres tienen que conformarse con la militancia ad honorem mientras viven de otro trabajo. Hoy por hoy, este tipo de comunicación ocupa un espacio esencial y constitutivo de la lucha simbólica y política de la comunicación que es, al mismo tiempo, una disputa para garantizar integralmente los derechos que la democracia promete.

Todo ello implica reconocer también que los actores y los movimientos populares están en capacidad y tienen la responsabilidad de participar usando sus propios medios y recursos en la construcción de la agenda pública, bajo la premisa de opinar, juzgar, proponer y vigilar todo lo atinente a los asuntos públicos. A lo que sin duda debe sumarse también el aporte de nuevos lenguajes y otras estéticas hoy ausentes en las ventanas de la comunicación comercial. Nada diferente a pensar que desde la cotidianeidad de los actores populares y mediante una estrategia adecuada de comunicación popular se puede aportar al empoderamiento de estos actores e, incluso, a repensar muchas de las formas actuales de hacer política.

La comunicación popular y comunitaria no es alternativa. Es un componente esencial de la comunicación democrática y una herramienta imprescindible para garantizar pluralidad de voces, diversidad de miradas y manifestaciones en la sociedad democrática. Sin esa comunicación es poco menos que imposible alcanzar la democracia comunicativa. Motivo suficiente para que el Estado, como lo hace con la educación y la salud, asuma la responsabilidad indelegable de garantizar su sostenibilidad.
Fuente: Colectivo por el Derecho Humano a la Comunicación

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