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sábado, 29 de agosto de 2026

Tristán Bauer: las preguntas que 1976 todavía le hace al presente

A 50 años del golpe, el cineasta presenta 1976, Ecos de la memoria, una serie documental que recupera testimonios, archivos y escenas que no habían quedado registradas. La inteligencia artificial aparece como herramienta de reconstrucción, pero nunca como reemplazo del documento. En una conversación que también recorre su trayectoria al frente de los medios públicos, Bauer habla en Señales de memoria, dictadura, resistencia, construcción cultural y del presente de la comunicación pública
Volver a 1976, medio siglo después

A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, la memoria argentina vuelve a mirar hacia aquel tiempo de horror. No para repetir lo ya contado, sino para interrogarlo desde el presente, con nuevas herramientas, nuevas generaciones y una distancia histórica que permite volver sobre hechos que todavía atraviesan la vida del país.

En ese ejercicio se inscribe 1976, Ecos de la memoria, la serie documental que se estrena en Canal 9 y que tiene a Tristán Bauer, Daniel Filmus y Carolina Scaglione como impulsores. Bauer, cineasta y documentalista, director de películas como Después de la tormenta, Cortázar, Evita, la tumba sin paz, Iluminados por el fuego —por la que obtuvo el Premio Goya— y Santiago: desaparición y muerte de Santiago Maldonado, además de exdirector de Canal Encuentro, expresidente de Radio y Televisión Argentina y exministro de Cultura de la Nación entre 2019 y 2023, vuelve así sobre uno de los períodos centrales de la historia reciente argentina.

La idea, cuenta en Señales, nació de una conversación con Filmus. Mientras el país se preparaba para recordar los cincuenta años de aquel golpe, Filmus insistió en la necesidad de revisar ese momento desde el lenguaje audiovisual. "Estamos atravesando, estamos recordando los 50 años de aquel horror", explica Bauer, y esa inquietud inicial terminó transformándose en un proyecto televisivo de cuatro capítulos.

Una reunión posterior con Víctor Santa María, del Grupo Octubre, permitió avanzar con la producción. A partir de allí comenzó un trabajo que buscó combinar distintas formas de aproximación al pasado. Por un lado, están los testimonios de víctimas, testigos y protagonistas de aquellos acontecimientos. También aparecen las voces de quienes permiten analizar e interpretar ese período histórico. Por otro, el archivo, sometido a un proceso de reconstrucción y restauración mediante nuevas tecnologías.

Para Bauer, ese cambio tecnológico resulta particularmente significativo después de tantos años dedicados al audiovisual.

"Hace años que estoy trabajando en lo audiovisual y lo que ha ocurrido tecnológicamente para poder restaurar aquellos registros en cine o en televisión que se han tomado es verdaderamente impresionante", señala.

Cuando la tecnología reconstruye lo que no quedó registrado
Pero la serie se propone ir incluso un paso más allá. Durante la dictadura hubo numerosos acontecimientos que ocurrieron en la clandestinidad, muchas veces durante la noche y en lugares donde no existían cámaras ni registros directos. Allí aparece una tercera herramienta: la reconstrucción mediante inteligencia artificial.

La utilización de esa tecnología, sin embargo, plantea un límite que para Bauer resulta fundamental: reconstruir no puede significar reemplazar el documento ni clausurar la imaginación de quien observa.

Para explicar esa frontera recurre a un ejemplo literario, el de Franz Kafka y La metamorfosis.

Recuerda que Kafka publicó muy pocas de sus obras en vida y que, antes de morir, le pidió a su amigo Max Brod que destruyera sus manuscritos. Brod decidió no hacerlo y gracias a esa desobediencia una parte fundamental de la literatura universal pudo llegar hasta nuestros días.

Bauer se detiene, particularmente, en un episodio relacionado con La metamorfosis. Cuando Kafka supo que la obra iba a ser ilustrada, escribió con cierta angustia al dibujante para pedirle que no representara al insecto en la tapa.

Kafka sugería, en cambio, que podía dibujar al padre y a la madre mirando desde una puerta una mancha de humedad, pero que bajo ningún concepto debía aparecer el insecto. El motivo era sencillo y profundo: esa criatura debía ser una construcción del lector.

Bauer toma esa idea como principio para la utilización de la inteligencia artificial en la serie.

"No una ilustración directa, sino una vocación para que el espectador pueda desde él reconstruir aquellos episodios y aquellos momentos generalmente trágicos y siniestros vividos", explica.

La intención, entonces, no es fabricar una imagen que pretenda pasar por documento histórico, sino utilizar las posibilidades de la tecnología para evocar aquello que ocurrió y de lo que no quedó registro. La memoria, en ese sentido, sigue necesitando de quien mira para completar lo que la pantalla apenas sugiere.

La serie parte de una certeza: existen numerosas películas, investigaciones y testimonios sobre la última dictadura. Bauer mismo reconoce que hay trabajos de enorme valor y menciona especialmente Juan, como si nada hubiera sucedido, de Carlos Echeverría, realizada poco después de la finalización de la dictadura.

"Para mí es el mejor", afirma. Es una película que, según cuenta, continúa viendo con frecuencia y que considera "admirable" por el trabajo realizado por Echeverría y su equipo.

Entonces, ¿qué podía aportar una nueva producción medio siglo después? La respuesta está, para Bauer, precisamente en el tiempo transcurrido. "Han pasado 50 años y mirar desde hoy, desde esta perspectiva, desde estos 50 años", explica.

También en la decisión de organizar ese recorrido como una serie televisiva y en la incorporación de herramientas que antes no existían: la posibilidad de reconstruir y restaurar materiales de archivo y de evocar mediante inteligencia artificial acontecimientos que no fueron registrados.

Una memoria que también es generacional
Pero hay otro elemento decisivo: los testimonios de quienes vivieron aquella historia.

En ese punto, Bauer recupera también parte de su propia trayectoria. A lo largo de su vida mantuvo una relación cercana con las Madres de Plaza de Mayo y con referentes de los organismos de derechos humanos. Menciona especialmente a Hebe de Bonafini y, entre las Abuelas de Plaza de Mayo, a Estela de Carlotto y Chicha Mariani. A las tres las filmó en distintos momentos de su carrera.

Esas entrevistas, esas visitas y aquellas horas de filmación vuelven ahora a cobrar sentido. El material que Bauer había registrado a lo largo de los años puede ser recuperado y combinado con archivos históricos y con los nuevos procedimientos de reconstrucción.

La serie se convierte así también en una suerte de regreso sobre su propio archivo, sobre una memoria audiovisual que el paso del tiempo permite mirar de otra manera.

La necesidad de volver sobre ese pasado adquiere, además, una dimensión generacional. Bauer pone el foco en un dato que considera significativo: aproximadamente el 70 por ciento de la población argentina no había nacido durante la dictadura. Apenas un 30 por ciento vivió aquellos años de manera directa.

"Entonces volver a mostrar, a vivir estructurado de esta nueva manera, ese pasado nos parecía importante", sostiene.

Allí encuentra uno de los principales aportes de la serie: reconstruir para quienes no estuvieron, pero también volver a interrogar para quienes sí estuvieron.
La dictadura como proyecto de poder

El recorrido tampoco se limita al aparato represivo. La serie busca ampliar la mirada sobre la dictadura y abordar las múltiples dimensiones que hicieron posible su funcionamiento y que atravesaron la sociedad argentina.

Aparecen el plan económico, la censura, el Mundial de 1978, las complicidades civiles, el papel de la Iglesia, la actuación de la prensa, la resistencia cultural, la guerra de Malvinas y, finalmente, la recuperación de la democracia.

Para Bauer, esa amplitud es central porque permite comprender que la dictadura no fue únicamente una maquinaria de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones. Y destaca especialmente la decisión de abrir la serie con un testimonio de Felipe Pigna. A su juicio, ese comienzo permite definir el carácter de la dictadura desde una perspectiva más amplia.

No se trató solamente de una dictadura militar, sino de una dictadura "cívico-militar", una denominación que, para Bauer, permite observar una relación que muchas veces queda relegada: "los militares al servicio de un proyecto civil que era un proyecto económico".

En su reconstrucción, esa dimensión económica aparece desde los primeros momentos. Y encuentra una formulación particularmente contundente en un documento escrito apenas un año después del golpe: la carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar, fechada el 24 de marzo de 1977.

Rodolfo Walsh y la pregunta detrás del horror
Bauer considera extraordinaria la precisión con la que Walsh logró describir, cuando todavía transcurría el primer aniversario del golpe, el proyecto que estaba detrás de la represión.

"Tan sólo transcurrido un año del golpe", recuerda, Walsh ya hablaba de la implementación de un plan económico y vinculaba los secuestros, las desapariciones y los crímenes con la intención de modificar la estructura económico-social del país.

La carta también anticipaba información que con el tiempo se conocería con mayor precisión. Walsh hablaba ya de los cuerpos arrojados al mar, aunque suponía que eran trasladados en barcos. Más adelante se conocería que los vuelos de la muerte habían utilizado aviones para arrojar a los prisioneros al Río de la Plata y al mar.

Para Bauer, esa mirada de Walsh resulta fundamental porque permite entender que detrás del horror existía un proyecto.

"Él pensaba que se arrojaban en barcos, después nos vamos a enterar que era en aviones, pero con mucha precisión define esto como un proyecto, como la necesidad de implementar un proyecto económico que cambie la estructura económico-social de la Argentina y que aplique esos horrores con esa finalidad."

Pero la serie no quiere contar solamente cómo funcionó ese proyecto de poder. También busca mostrar qué ocurrió del otro lado: las distintas formas de resistencia que surgieron en medio de una oscuridad que parecía absoluta.

Porque incluso en los años más siniestros, sostiene Bauer, aparecieron figuras, organizaciones y proyectos capaces de generar otra clase de luz. La resistencia de las Madres y las Abuelas, la cultura, los espacios que lograron conservar la palabra, las distintas formas de oposición y, finalmente, la recuperación democrática forman parte de esa otra historia.

Ese es, quizás, uno de los sentidos más profundos del título 1976, Ecos de la memoria. No se trata solamente de recuperar imágenes de un pasado cerrado, sino de escuchar qué permanece de aquel tiempo en el presente.

Cincuenta años después, cuando siete de cada diez argentinos no habían nacido todavía cuando comenzó la dictadura, la memoria deja de ser únicamente un ejercicio de evocación y se convierte también en una responsabilidad.

Bauer vuelve sobre ese pasado desde el cine, desde el archivo, desde los testimonios y desde herramientas tecnológicas que permiten reconstruir lo que alguna vez quedó fuera de cuadro. Pero establece una condición: la reconstrucción nunca debe sustituir la memoria. Debe abrirle espacio.

La pantalla puede recuperar una imagen perdida, restaurar un registro deteriorado o sugerir un acontecimiento del que no existe documento. Lo que no puede hacer, y tampoco pretende hacerlo esta serie, es pensar por quien mira.

La última pieza de esa reconstrucción sigue perteneciendo al espectador. Y allí, medio siglo después, los ecos de 1976 vuelven a escucharse.

El miedo cotidiano y las preguntas que quedan abiertas
Hay una dimensión de la dictadura que no siempre aparece en las imágenes más conocidas. No está necesariamente en las fotografías de los centros clandestinos, en las tapas de los diarios o en las escenas de los grandes acontecimientos históricos.

Es el miedo cotidiano, el silencio, la autocensura. La sensación de vivir bajo una amenaza permanente, de medir las palabras, de saber que determinadas cosas no podían decirse. Una atmósfera que atravesó la vida diaria de millones de personas y que 1976, Ecos de la memoria intenta también recuperar.

Bauer encuentra una de las formas más contundentes de hacerlo en el testimonio de un hombre que tenía apenas ocho años cuando una patota irrumpió en su casa.

El grupo estaba dirigido por el Turco Julián. Los hombres lo tomaron y lo arrastraron del cuero cabelludo. Mientras lo sacaban, el niño alcanzó a girar la cabeza y vio por última vez a su padre.

Entonces, según el relato que Bauer recupera, el Turco Julián ordenó que le dispararan con una ametralladora en la cabeza. Uno de sus secuaces no llegó a concretar el disparo, pero volvió a recargar el arma sobre su cabeza.

La escena, por su brutalidad, obligó al equipo a preguntarse cómo debía ser representada. Inicialmente habían pensado recurrir, como en otras secuencias, a la inteligencia artificial para reconstruirla.

Pero finalmente decidieron no hacerlo.

La razón estaba delante de la cámara: el mismo hombre, ya con 58 años, relatando a cámara lo que le había ocurrido cuando era un niño.

"Es tan fuerte, es tan contundente", explica Bauer, que en ese caso optaron por el testimonio puro.

La cámara se convirtió simplemente en testigo de la narración, de la emoción y del horror.

No hicieron falta diarios, portadas, fotografías ni reconstrucciones. No hubo necesidad de agregar imágenes que pudieran competir con el relato. "Simplemente el testimonio", resume Bauer.

En ese caso, la memoria no necesitaba ser recreada porque estaba viva en la voz de quien había sobrevivido.
Borges frente al horror
En otros episodios, en cambio, la inteligencia artificial sí encontró un lugar dentro de la serie. Uno de ellos está relacionado con Jorge Luis Borges y el juicio a las Juntas Militares.

Bauer recuerda que tanto Borges como Ernesto Sábato habían visitado a Videla y compartido un almuerzo con él. En aquel momento, Borges se había mostrado condescendiente con la dictadura y con la figura del dictador.

Pero en 1985, durante el juicio a las Juntas, su mirada se encontraría con otra escena.

Borges asistió a una audiencia y escuchó el testimonio de Víctor Basterra, fotógrafo y sobreviviente de la ESMA. Basterra había sido secuestrado y utilizado como trabajador esclavo dentro del centro clandestino de detención. Su oficio de fotógrafo fue aprovechado por sus captores, pero él consiguió utilizar esa posibilidad para registrar clandestinamente fotografías que terminarían siendo fundamentales como evidencia.

Con una valentía que Bauer califica de extraordinaria, Basterra logró obtener testimonios fotográficos de la ESMA. Esas imágenes llegarían al juicio y se convertirían también en pruebas.

El relato de Basterra conmovió profundamente a Borges. Después de escuchar su declaración, el escritor tomó su pluma y escribió sobre aquello que había oído.

Entre los episodios que reconstruyó aparece una escena particularmente estremecedora: durante la Navidad, Basterra y otros prisioneros fueron sacados de sus lugares de reclusión y llevados a un espacio donde los represores habían organizado lo que él mismo definió como un "banquete", con mesas y vino, para celebrar la Navidad.

Borges convirtió aquel testimonio en una narración de enorme potencia. Y allí Bauer y su equipo sí decidieron recurrir a la inteligencia artificial para construir visualmente ese universo que Borges había descrito a partir de las palabras de Basterra.

Un mundo dantesco, profundamente perturbador, reconstruido no para reemplazar el testimonio original, sino para acompañar visualmente una memoria que ya había sido narrada y documentada.

La decisión sobre cuándo mostrar y cuándo dejar que sea la palabra la que ocupe toda la escena atraviesa así buena parte del trabajo de la serie. Para Bauer, cada recurso tecnológico debe estar subordinado a la memoria y no al revés.

De fondo aparece una pregunta que sintetiza el espíritu del proyecto: "La memoria no es un archivo cerrado, es una pregunta abierta".

"Lo demoníaco era profundamente humano"
Y las preguntas que deja abiertas la memoria de 1976 no pertenecen solamente al pasado. Para Bauer, la primera es quizá la más elemental y, al mismo tiempo, la más difícil: por qué.

¿Por qué ocurre algo así? ¿Cómo pueden los seres humanos transformarse en verdaderas bestias? ¿Cómo se llega a semejante grado de crueldad?

Bauer recuerda el alegato final de Julio César Strassera en el juicio a las Juntas, donde el fiscal evocó la dimensión demoníaca de los crímenes. También recuerda a Julio Cortázar, quien escribió que parecía que lo demoníaco había llegado a la Argentina, que parecía haberse instalado en el país. Lo demoníaco era profundamente humano, sostuvo el escritor.

Esa constatación es una de las cuestiones centrales que la memoria obliga a enfrentar.

No alcanza con imaginar aquellos crímenes como una irrupción de fuerzas incomprensibles o monstruosas. Fueron seres humanos quienes los llevaron adelante. Y fueron decisiones humanas las que permitieron construir un sistema basado en el secuestro, la tortura, la desaparición y el asesinato.

La pregunta se vuelve todavía más perturbadora cuando se observan algunos de los mecanismos específicos de la represión: el robo de niños, el secuestro de mujeres embarazadas, la decisión de mantenerlas con vida hasta que dieran a luz, apropiarse luego de esos niños y hacer desaparecer a sus madres. También los vuelos de la muerte, mediante los cuales prisioneros eran arrojados desde aviones al mar.

Para Bauer, se trata de "ideas de una perversión profundamente siniestra" que rompen cualquier barrera del humanismo.

Por eso insiste en las preguntas: "¿Cómo se llega a eso? ¿Por qué se llega? ¿Cómo se llega?".

¿Cómo hacer realidad el Nunca Más?
Pero inmediatamente aparece otra cuestión, vinculada no ya con el origen de la atrocidad sino con la responsabilidad de impedir que vuelva a suceder.

¿Cómo hacer realidad el "Nunca Más"? Bauer encuentra el origen de esa expresión en el momento en que Ernesto Sábato entregó a Raúl Alfonsín el informe de la CONADEP. Después, esa misma consigna sería retomada por Strassera en su alegato durante el juicio a las Juntas.

Desde entonces, "Nunca Más" quedó incorporado como una de las expresiones centrales de la democracia argentina.

Sin embargo, para Bauer, pronunciar esas palabras no alcanza. El desafío consiste en convertirlas en una realidad permanente, especialmente cuando determinadas señales del presente parecen mostrar que las heridas y las disputas en torno a aquella memoria todavía están abiertas.

En ese sentido, menciona un episodio que lo inquietó especialmente: a más de cuatro décadas del retorno democrático, un grupo de diputados visitó en una cárcel a figuras vinculadas con la última dictadura, entre ellas Alfredo Astiz.

De allí surge, precisamente, la necesidad de una serie como ésta: volver sobre el pasado, evocarlo y mirarlo críticamente para impedir que los errores y las atrocidades vuelvan a repetirse.
La fiesta y el horror

La realización de 1976, Ecos de la memoria tampoco estuvo exenta de impacto para quienes la hicieron.

Bauer pertenece a una generación que vivió aquellos años y que, según explica, fue testigo directo de ese período. Él mismo recuerda haber estado estudiando mientras mantenía un contacto permanente con los organismos de derechos humanos.

Sin embargo, volver a esos lugares, entrevistar nuevamente a sobrevivientes y escuchar sus relatos después de tantos años produce un impacto que no desaparece con el paso del tiempo.

Lo experimentó al entrevistar a una sobreviviente de la Noche de los Lápices, Emilce Moler. Lo experimentó también al escuchar nuevamente el relato de aquel niño que hoy, convertido en un hombre mayor, reconstruye frente a una cámara el horror que padeció a los ocho años.

Y lo experimentó especialmente al reconstruir la historia del Mundial de 1978.

Entre los testimonios aparece Ubaldo "Pato" Fillol, arquero de la Selección argentina campeona del mundo. Fillol recuerda cómo vivió aquel Mundial en el estadio de River, la alegría por el triunfo y la dimensión extraordinaria que tuvo aquella conquista para él y para millones de argentinos.

Pero existe un contraste brutal detrás de esas imágenes de felicidad. Mientras Fillol celebraba en la cancha de River, a unas siete cuadras, en la ESMA, personas secuestradas eran torturadas y asesinadas.

Fillol no lo sabía entonces. Vivía la felicidad de un triunfo deportivo que, décadas después, sigue valorando y que también forma parte de la memoria colectiva argentina.

La serie pone en tensión esas dos realidades que convivieron en el mismo espacio y en el mismo momento histórico.

Dos mujeres secuestradas en la ESMA también ofrecieron sus testimonios sobre aquellos días. Según sus relatos, fueron sacadas del centro clandestino durante los festejos del Mundial. A una la llevaron a un bar. A otra la trasladaron dentro de un Peugeot y abrieron una especie de escotilla del vehículo para mostrarle lo que ocurría afuera.

La fiesta y el horror existían simultáneamente.

La alegría colectiva de las calles no anulaba el sufrimiento de quienes estaban desapareciendo en los centros clandestinos. Y el sufrimiento de quienes estaban secuestrados tampoco hacía que la sociedad entera dejara de celebrar un acontecimiento deportivo que esperaba desde hacía décadas.

Para Bauer, esos contrastes son especialmente fuertes porque permiten reconstruir algo que las imágenes aisladas muchas veces no consiguen mostrar: la complejidad de la vida cotidiana durante la dictadura, esa convivencia entre la normalidad aparente y el terror clandestino.

En ese territorio se mueve 1976, Ecos de la memoria. Entre los grandes acontecimientos y las historias íntimas; entre los documentos y las evocaciones; entre aquello que quedó registrado y aquello que sólo puede reconstruirse a través de la palabra de quienes lo vivieron.

La serie comenzará a emitirse por Canal 9 a las 22 horas y continuará todos los domingos. Serán cuatro capítulos dedicados a recorrer aquel período desde la perspectiva de medio siglo después.

Cincuenta años más tarde, la memoria vuelve a mirar las mismas escenas, pero encuentra nuevas preguntas. Algunas imágenes se pueden restaurar. Otras deben ser reconstruidas. Algunas historias necesitan de archivos y documentos. Otras sólo requieren que alguien se siente frente a una cámara y cuente lo que le pasó.

Porque, en definitiva, hay recuerdos que no necesitan ser ilustrados. Necesitan ser escuchados.

Construir contra la motosierra
La conversación finalmente se corre de 1976, Ecos de la memoria y se instala en otro territorio, aunque en el fondo vuelve a tocar la misma preocupación: qué lugar ocupa el Estado en la construcción de una sociedad y qué ocurre cuando aquello que durante años se construyó comienza a ser desmantelado.

Bauer conoce de cerca ese proceso. Fue creador y director de Canal Encuentro y en 2013 presidió Radio y Televisión Argentina. Durante su gestión se produjeron documentales, ficciones y películas desde la televisión pública, Canal Encuentro y otros espacios estatales.

También participó de aquel momento que considera fundacional para la comunicación audiovisual argentina: el proceso iniciado en 2009 con la adopción del sistema de Televisión Digital Abierta y el nacimiento formal, el 31 de agosto de ese año, del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre.

El sistema fue creado mediante el Decreto 1148/2009, que estableció entre sus objetivos promover la inclusión social, la diversidad cultural y la democratización de la información. En los años siguientes, el proceso incorporó nuevas normas y una Plataforma Nacional de Televisión Digital Terrestre. 

Para Bauer, aquella política formó parte de una etapa más amplia de expansión de los medios públicos y de construcción de herramientas de comunicación audiovisual. Al escuchar ese recorrido, vuelve mentalmente a aquellos años. 

"Fueron tiempos de construcción y de construcción muy hermosa", dice. Y agrega una pieza que considera imprescindible en esa historia: el nacimiento de Paka Paka, el canal destinado a niños y niñas, desarrollado desde el Ministerio de Educación.

Hablar de aquellos proyectos lo lleva a recordar momentos de su propia vida. Fueron, cuenta, años de una enorme intensidad y de un trabajo inmenso, pero sobre todo años en los que sintió que se estaba construyendo desde el Estado.

Su lectura del presente es muy diferente. Bauer lo define como una etapa de destrucción. Lo vincula con una idea que, según sostiene, aparece una y otra vez cuando se observan los grandes proyectos históricos: existen momentos de construcción y momentos de destrucción.

Y encuentra un símbolo particularmente claro en la campaña presidencial de Javier Milei. "No te olvides que este presidente hizo toda su campaña con una motosierra", señala Bauer. 

Para él, no se trata de una imagen inocente: "La motosierra es una máquina para destruir la vida, justamente es para talar árboles, para talar la naturaleza, por eso fue diseñada y construida. Su símbolo fue ese".

Frente a ese escenario, dice, él seguirá apostando por la construcción. "Yo creo y voy a apostar siempre a la construcción y no a la destrucción", afirma.

Y plantea la necesidad de fortalecerse y trabajar para atravesar una etapa que considera regresiva.

De la construcción de medios públicos a su desmantelamiento
El contraste que plantea Bauer no queda solamente en el terreno de la metáfora.

Desde el comienzo de la actual gestión nacional, los medios públicos atravesaron una serie de medidas de ajuste, intervención y reducción de estructuras. En enero de 2024, por ejemplo, se informó la suspensión de dos noticieros y de programas tercerizados de la TV Pública, mientras el Gobierno ratificaba su intención de avanzar sobre los medios estatales. 

El proceso continuó en los años siguientes. En diciembre de 2025 se informó que el Gobierno buscaba desprenderse de unos 500 trabajadores de la TV Pública y Radio Nacional, mientras que en febrero de 2026 se lanzó un nuevo plan de retiros voluntarios para los medios públicos.

En ese contexto, la discusión sobre qué significa construir medios públicos adquiere para Bauer una dimensión que excede su propia trayectoria.

La comparación con los años de creación de Canal Encuentro, Paka Paka, la Televisión Digital Abierta y otras herramientas estatales de producción y distribución audiovisual forma parte de una misma discusión: qué sociedad se busca construir cuando el Estado decide invertir en comunicación y qué ocurre cuando esa decisión política se revierte.

La fecha vuelve a funcionar como un punto de referencia. El 31 de agosto de 2009 fue creado formalmente el Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre. La norma estableció como objetivos la inclusión social, la diversidad cultural y la democratización de la información. 

Diecisiete años después, la fecha encuentra a los medios públicos atravesando un proceso muy diferente al de aquella etapa de expansión. Es en ese contraste donde Bauer ubica buena parte de su preocupación.
"Somos nosotros los que tenemos que unirnos"

En ese punto, vuelve nuevamente a la memoria de la serie.

Entre los testimonios que rescata hay uno de Julio Cortázar, cuya historia personal también permite hablar del exilio. Cortázar había abandonado la Argentina por decisión propia, pero posteriormente sus libros fueron censurados y se le impidió regresar. Se convirtió así en un exiliado, uno más entre los muchos argentinos que debieron abandonar el país durante la dictadura.

El exilio también ocupa un lugar dentro de 1976, Ecos de la memoria. Y Cortázar aparece como una de las voces capaces de conectar aquel período con las responsabilidades del presente.

Bauer recuerda una entrevista realizada en Ezeiza cuando el escritor regresó a la Argentina, durante el triunfo de Raúl Alfonsín, poco antes de la asunción presidencial.

Cortázar reconocía entonces que los argentinos habían atravesado "un periodo espantoso", pero advertía que no había que esperar la llegada de ningún profeta que viniera a salvarlos.

La idea que Bauer rescata de aquellas palabras es directa: los argentinos tenían que salvarse entre todos, porque de lo contrario no los salvaría nadie.

Esa reflexión, sostiene, mantiene una vigencia particular en los momentos que considera de destrucción.

"Lo importante es eso, tomar conciencia que somos nosotros los que tenemos que unirnos y salir de esta etapa y tomarnos nuevamente de la mano para construir y reconstruir todo lo que se ha destruido."

En esa mirada aparece también una convicción que Bauer conserva desde aquellos años de construcción de medios públicos: el papel del Estado.

"Desde el Estado, solamente desde el Estado se pueden hacer cosas que desde ese espacio se pueden hacer", afirma.

Y en esa tarea asigna un lugar central a las herramientas audiovisuales. El cine y la televisión, sostiene, pueden convertirse en instrumentos extraordinarios de transformación social, capaces de producir efectos beneficiosos en la vida de las personas.

Es una concepción que atraviesa toda su trayectoria: el audiovisual no como mero entretenimiento, sino como espacio de construcción cultural, de memoria, de educación y de transformación.

La voz contra el silencio
Quizás por eso el cierre de la conversación vuelve, inevitablemente, a las voces que forman parte de 1976, Ecos de la memoria.
El trailer de la serie condensa en pocos minutos buena parte de ese universo. Se escucha primero la voz del genocida Jorge Rafael Videla, hablando de la juventud argentina como heredera del esfuerzo que se estaba realizando. Después aparecen los relatos de quienes fueron perseguidos por sus ideas.

Un sobreviviente recuerda cómo lo torturaban mientras el represor tomaba whisky. Otra voz resume aquella época como una lucha entre quienes estaban "a favor de la muerte" y quienes estaban "a favor de la vida".

Aparecen también los desaparecidos, la imposibilidad de pensar qué edad tendrían hoy, la maquinaria burocrática que convertía a una persona en un "incógnito", en un desaparecido. Aparece el relato de la tortura y la brutalidad de los interrogatorios.

Y vuelve una de las ideas que Bauer considera centrales: "Los jefes del golpe fueron civiles". Después llega el testimonio del hombre que tenía ocho años cuando una patota ingresó a su casa.

Recuerda a sus hermanos, a su padre cocinando, a su madre Lila. Recuerda a los aproximadamente siete integrantes de aquella patota y al Turco Julián dando las órdenes. Recuerda cómo lo agarraron. Recuerda la ametralladora apoyada a la altura de su cabeza.

Y, por encima de todo, recuerda el rostro de su padre. "Fue la última vez que lo vi". La dictadura aparece entonces no sólo como una estructura represiva, sino como un sistema que persiguió "ideas, voces, miradas". 

El trailer se desplaza hacia la cultura. Las prohibiciones, la censura, las películas que fueron retiradas.

Una voz oficial afirma: "Hemos prohibido ya 125 películas. Estoy muy satisfecho de esa tarea higiénica". Del otro lado, aparece el sentido de esa persecución: el intento de aplastar una cultura que consistía, precisamente, en pensar por sí misma, cuestionar, imaginar.

Se recuerda el incendio del Teatro Picadero y, frente a la censura, las distintas formas que asumió la resistencia. "La resistencia se escribía, se dibujaba, se actuaba y se cantaba". 

Y entonces aparece Mercedes Sosa. Su regreso a los escenarios durante la dictadura generó temor incluso entre quienes la rodeaban. Cuando volvió a cantar en el Teatro Ópera, recuerda el testimonio de León Gieco: "Mercedes, ¿por qué volvés? Todavía no terminó la dictadura". Pero volvió.

Y fueron numerosos los conciertos que ofreció en aquel teatro. Para Gieco, ese regreso tiene un significado que excede largamente la música. "Mercedes Sosa fue el ícono de la democracia."

La frase funciona casi como una síntesis del recorrido que propone la serie: frente al silencio, la voz; frente a la censura, la cultura; frente al miedo, la resistencia; frente a la destrucción, la construcción.

Cincuenta años después del golpe, Bauer vuelve sobre aquellas imágenes y aquellos testimonios no sólo para reconstruir qué ocurrió en 1976, sino para preguntarse qué queda de aquella experiencia en el presente.

El pasado aparece entonces como una advertencia y, al mismo tiempo, como una herramienta para pensar el futuro.

Por eso insiste en la necesidad de recordar. No como quien abre un archivo cerrado, sino como quien vuelve a formular preguntas.

La memoria, en su mirada, no termina cuando se apagan las imágenes del pasado. Continúa en las decisiones del presente, en la defensa de la democracia, en la cultura, en los medios públicos, en la posibilidad de que una sociedad vuelva a construir aquello que considera necesario.

Y también en la certeza de que ninguna etapa está definitivamente ganada. Quizás por eso, al final de la conversación, su reflexión sobre los medios públicos termina dialogando con la memoria de 1976.

Porque para Bauer ambas cuestiones están atravesadas por una misma idea: construir es una decisión política y cultural. Y cuando una sociedad decide recordar, también decide qué quiere defender.

1976, Ecos de la memoria se estrenará por Canal 9 a las 22 horas y tendrá cuatro capítulos, que se emitirán los domingos. La serie se propone recorrer cronológicamente aquel período y sus consecuencias, pero también algo más difícil: reconstruir el clima de una época y preguntarse qué significa hoy, medio siglo después, pronunciar todavía dos palabras que Bauer considera esenciales.

Nunca más.

Escuchá la entrevista completa:

domingo, 23 de agosto de 2026

Fernando Cerimedo: el hombre sin cargo que llegó al corazón del poder en Bolivia

Sin cargo formal ni sueldo estatal, Fernando Cerimedo se convirtió en una figura de acceso privilegiado al presidente boliviano Rodrigo Paz. Su vínculo con la familia presidencial, su participación en la campaña, sus conexiones con distintos sectores del poder y la investigación por el intento de femicidio contra Nadia Beller abrieron una trama de relaciones, acusaciones e interrogantes que todavía no fueron respondidos por el Gobierno.

Esta semana volvió a aparecer en la escena pública argentina el nombre de Fernando Cerimedo, un personaje que ya había tenido una fuerte repercusión en los medios locales a raíz de un intento de femicidio contra su expareja. El episodio, que inicialmente concentró la atención periodística en Argentina, llevó también a revisar la trayectoria y las redes de influencia que Cerimedo fue construyendo en los últimos años.

Tiempo atrás, la periodista Ivi Cángaro había trazado un perfil de Cerimedo en un programa de Radio Nacional. Fue durante una entrevista realizada por Judith Gerbaldo, también periodista de Radio Sur de Córdoba, y allí habían aparecido detalles sobre el personaje que resultaban particularmente inquietantes.

Sin embargo, aquella entrevista ya no está disponible en el sitio de Radio Nacional. Aunque el buscador todavía permite encontrar la referencia a la nota, el enlace que debería conducir al debate y a su audio fue eliminado. El episodio queda así como una muestra de las contradicciones de la llamada "libertad" que reivindica el actual gobierno argentino: algunas cosas pueden escucharse y otras desaparecen.

Señales recuperó esa entrevista. Los invitamos a escucharla:

La historia de Cerimedo también llamó la atención por la transformación de su posición económica y política. Hasta la llegada de Javier Milei al poder, según distintas versiones periodísticas, llevaba una vida de recursos mucho más limitados e incluso habría trabajado como remisero. Con el nuevo escenario político argentino, en cambio, se convirtió en un hombre con acceso a grandes sumas de dinero, capacidad de influencia y vínculos que excedieron las fronteras del país.

Su nombre comenzó a aparecer en distintos puntos de América Latina, especialmente allí donde las derechas avanzaban y buscaban consolidar nuevos gobiernos. Bolivia fue uno de esos escenarios.

Para comprender el papel que Cerimedo terminó ocupando allí, en Señales conversamos con José Luis Aliaga, periodista de ERBOL, quien explicó que el argentino llegó a convertirse en asesor personal del presidente boliviano Rodrigo Paz, aunque nunca tuvo formalmente un cargo dentro del Estado.

Aliaga sostuvo que muchos bolivianos recién comenzaron a conocer esa relación cuando el vínculo ya llevaba varios meses de desarrollo. Cerimedo se había acercado a Paz durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2025, en las que Paz terminó imponiéndose sobre Jorge "Tuto" Quiroga. Desde entonces, permaneció junto al mandatario durante toda la campaña y, según Aliaga, estuvo en la Casa de Gobierno desde el primer día de la nueva administración.

La llave de entrada al entorno presidencial
El origen de esa relación, explicó Aliaga, habría estado en un vínculo mucho más personal. Catalina Paz, la hija de Rodrigo Paz, se había inscripto en Numen, la academia de Cerimedo, donde tomó clases virtuales vinculadas con la edición de videos.

Según la versión que comenzó a repetirse desde el propio Gobierno boliviano, ese contacto habría contribuido a que Cerimedo terminara acercándose al entonces candidato. Para Aliaga, sin embargo, aquella relación fue mucho más que un dato anecdótico: fue la llave que abrió la puerta al círculo de confianza del futuro presidente.

La presencia del argentino en el entorno presidencial no fue, sin embargo, una cuestión meramente informal o circunstancial. Existen fotografías que lo muestran junto a Paz, integrantes de su gabinete e incluso junto al rey de España. Una de esas imágenes corresponde al 9 de noviembre de 2025, apenas el segundo día del gobierno de Paz.

La particularidad del caso estaba en que Cerimedo no tenía un cargo oficial, ni una designación administrativa, ni una remuneración reconocida por el Estado boliviano. Pero, al mismo tiempo, su proximidad con el presidente era extraordinaria.

El propio vicepresidente, Edman Lara, llegó a definirlo públicamente como el "asesor personal" del mandatario, una caracterización que terminó ratificando las versiones que circulaban sobre su influencia.

Aliaga describió un dato que permite dimensionar ese acceso: Cerimedo tenía una oficina en el mismo piso en el que funcionaba la oficina presidencial. Estaba, según su relato, a pocos metros de Rodrigo Paz.

La ausencia de un cargo formal no parecía traducirse, por lo tanto, en una ausencia de poder.

"Ese es el acceso", explicó Aliaga, al intentar dimensionar qué podía significar para un particular tener ese nivel de cercanía con el jefe de Estado. A su juicio, Cerimedo podía no figurar en una nómina estatal ni recibir un sueldo, pero eso no impedía que tuviera capacidad para moverse dentro de los circuitos de decisión.

Un asesor sin sueldo y con influencia
El financiamiento de sus actividades también se convirtió en una zona de interrogantes. Cerimedo era presentado como uno de esos constructores políticos que funcionan con apoyo de instituciones que pueden encontrarse dentro o fuera del país.

En un momento, el abogado de Cerimedo aseguró que la CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, había financiado parte de sus actividades. La propia CAF desmintió inmediatamente esa afirmación.

El episodio dejó instalada una paradoja: un hombre sin relación laboral formal con el Estado boliviano, sin sueldo público y sin un cargo institucional conocido, pero con un nivel de acceso al presidente que difícilmente podía considerarse menor.

Las advertencias sobre esa situación no eran completamente nuevas. Aliaga recordó que algunos periodistas bolivianos habían advertido meses antes sobre el crecimiento de la influencia de Cerimedo. Columnistas habían encendido una señal de alarma al observar que el trabajo del argentino parecía comenzar a ocupar el espacio de un supuesto plan de gobierno de Rodrigo Paz.

La observación era todavía más significativa, según el periodista, porque a su entender nunca había quedado del todo claro que existiera un plan de gobierno definido y consolidado. En ese vacío, el trabajo de un asesor externo podía adquirir una dimensión política particularmente importante.

Cerimedo concedió algunas entrevistas a periodistas bolivianos, aunque su figura permaneció durante buena parte de ese período en un segundo plano. Una de ellas fue realizada por el periodista Tufi Aré, de Santa Cruz.

En esa conversación, Cerimedo explicó que no había trabajado junto a Rodrigo Paz durante la primera etapa de la campaña porque el candidato no podía pagar sus honorarios.

La situación cambió después de la primera vuelta electoral. Paz había obtenido el primer lugar, aunque sin alcanzar los votos necesarios para evitar una segunda vuelta. Cuando sus posibilidades de llegar a la presidencia crecieron, Cerimedo apareció para trabajar con él durante toda la campaña definitiva.

Ese dato abre una pregunta sobre las condiciones de aquella relación. Si, como había declarado el propio Cerimedo, Paz no podía pagarle durante la primera parte de la campaña, resultaba razonable preguntarse en qué términos había aceptado trabajar durante la segunda vuelta y qué esperaba obtener a cambio de ese esfuerzo una vez que el candidato llegara al Gobierno.

Aliaga planteó esa hipótesis como una posibilidad: que el trabajo hubiera sido realizado "a cuenta" de una futura posición o de alguna oportunidad vinculada al nuevo gobierno.

No afirmó que hubiera existido un pago estatal, precisamente porque no había pruebas para sostenerlo. Pero sí señaló la contradicción entre la ausencia de una remuneración oficial y el crecimiento económico que, según distintas versiones, experimentó Cerimedo durante ese período.

Alrededor de su figura comenzaron a circular otras versiones, entre ellas supuestos vínculos con negocios relacionados con la venta de gasolina y con contrataciones. Aliaga fue cuidadoso al referirse a ellas. Aclaró que se trataba de cuestiones que debían ser comprobadas y que el periodismo no podía convertir versiones en hechos sin contar con pruebas fehacientes.

Pero esa cautela no eliminaba una impresión que, a su entender, atravesaba todo el caso: detrás de la figura pública y relativamente silenciosa de Cerimedo se habían movido muchas cosas.

De Milei y Honduras a Bolivia
Cerimedo llegó a Bolivia después de haber trabajado con Javier Milei y de haber desarrollado vínculos con sectores de la derecha internacional y del movimiento MAGA. En esa red política y de consultoría, Honduras aparecía como uno de los antecedentes que el propio Cerimedo había mencionado públicamente.

Aliaga aclaró que no se refería allí al trabajo general de Cerimedo junto a Milei ni a sus supuestas actividades en Estados Unidos, sino específicamente a lo que el argentino había contado sobre Honduras.

En una entrevista con Tufi Aré, Cerimedo había asegurado que había participado en una elección en Honduras y que allí había contribuido a desplazar a sectores de izquierda. También había reivindicado abiertamente su identidad política.

No mostraba reparos en definirse como un hombre de derecha. Según recordó Aliaga, había dicho que no tenía "ningún miedo ni ninguna vergüenza" en reconocerse como derechista.

Su posición ideológica, por lo tanto, no parecía dejar demasiado margen para las interpretaciones. Cerimedo buscaba trabajar dentro de un espacio político definido y su actividad en distintos países latinoamericanos formaba parte de una estrategia más amplia de asesoramiento y construcción de poder.

Pero, en el caso boliviano, Aliaga consideraba que la clave para entender su llegada al círculo íntimo de Rodrigo Paz era mucho más concreta: su vínculo con Catalina Paz, la hija del presidente.

Todo había comenzado con aquellas clases virtuales. Edición de videos y herramientas de comunicación. Después, ese contacto terminó convirtiéndose en una puerta de entrada hacia el padre.

La relación se mantuvo y adquirió una dimensión política. Cerimedo llegó incluso a elogiar públicamente a Catalina Paz durante un viaje a Estados Unidos, donde participó junto con la primera dama boliviana y la propia hija del presidente en una reunión de asesores políticos vinculados con la derecha.

En ese encuentro, Cerimedo presentó a Catalina como una figura con futuro dentro de la consultoría política continental. Según el relato de Aliaga, llegó a decir que la hija del presidente de Bolivia sería "el futuro de los asesores políticos en el continente".

Para el periodista boliviano, ese reconocimiento no era un detalle menor. Mostraba el grado de aceptación que había alcanzado Catalina Paz dentro del círculo de Cerimedo y, al mismo tiempo, reforzaba su propia cercanía con la familia presidencial.

La hipótesis de Aliaga era clara: Cerimedo ingresó al entorno de Rodrigo Paz a partir de la confianza construida con su hija.

Primero fueron unas clases a distancia. Después, una colaboración política. Finalmente, aquel consultor que había enseñado edición de videos terminó instalado a pocos metros del despacho presidencial.

El contacto con los otros poderes
Un episodio relatado por Aliaga sirve, para él, como ejemplo del nivel de acceso que había alcanzado el argentino.

Cuando ocurrió el atentado contra Nadia Beller, en Santa Cruz, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia se comunicó con Cerimedo para preguntarle qué había ocurrido.

Cerimedo, según relató Aliaga, le respondió que todavía no sabía con precisión qué había sucedido y que se encontraba camino al lugar para averiguarlo.

"Ese era el nivel de contactos que tenía Fernando Cerimedo", resumió el periodista.

El motivo de la llamada, según la explicación del magistrado, era que Nadia Beller era su amiga y quería saber qué había sucedido con ella. Para Aliaga, sin embargo, el hecho excedía esa circunstancia particular.

Que el máximo responsable del órgano superior de Justicia recurriera directamente a Cerimedo para obtener información constituía otra muestra del tipo de contactos que el asesor había logrado construir.

La dimensión del episodio adquiría todavía mayor relevancia por la estructura institucional boliviana. El país tiene cuatro órganos fundamentales de poder: el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y el Electoral.

Cerimedo no ocupaba formalmente un lugar en ninguno de ellos. Sin embargo, su cercanía con el Ejecutivo y sus vínculos con figuras de otros poderes mostraban, según el relato de Aliaga, hasta dónde podía extenderse una influencia ejercida desde fuera de las estructuras oficiales.

Aliaga incluso señaló, con cierta ironía, que le gustaría que alguna vez el propio presidente del Tribunal Supremo de Justicia lo llamara para hacer una entrevista. Pero, dijo, eso no ocurría ni probablemente ocurriría.

Nadia Beller, el atentado y las acusaciones
Mientras aquella relación permanecía relativamente oculta para buena parte de la opinión pública, otro episodio comenzaba a ponerla bajo una luz mucho más incómoda.

El vicepresidente Edman Lara había contado que en febrero canceló un viaje a Ecuador después de que uno de sus colaboradores le advirtiera que personas cercanas a Cerimedo planeaban atentar contra su vida. Según Lara, la información había sido transmitida por Nadia Beller.

Aliaga confirmó que conocía esa versión y que, efectivamente, Beller había quedado en el centro del escándalo.

Beller era la mujer que había sufrido un atentado el martes anterior, a la puerta de un hotel en Santa Cruz. Pero su historia política era anterior al episodio.

Se trataba de una activista que había sido candidata a diputada por el Movimiento al Socialismo. Después se peleó con Evo Morales y con buena parte de su entorno.

El giro político de Beller había sido considerable. Terminó acercándose al espacio de Luis Fernando Camacho, el exgobernador de Santa Cruz y uno de los principales dirigentes de las movilizaciones de 2019 que contribuyeron a la salida de Morales de la presidencia.

De haber trabajado con el MAS pasó, así, a hacerlo junto a algunos de sus principales adversarios.

Después del atentado, Beller realizó declaraciones explosivas. En ellas involucró a numerosos dirigentes y empresarios y lanzó acusaciones que, de acuerdo con Aliaga, debían ser investigadas y comprobadas.

Entre otras cosas, afirmó que Cerimedo había entregado dinero a determinados diputados. También sostuvo que la esposa de Rodrigo Paz recibía comisiones vinculadas con negocios y empresas que participaban en procesos de licitación.

Sus declaraciones involucraron a numerosas figuras del poder boliviano. Algunas de las personas mencionadas comenzaron a amenazar con iniciar acciones judiciales y reclamaron que Beller demostrara sus acusaciones.

Aliaga insistió en que ese era precisamente el punto central: había que comprobar cada una de esas afirmaciones. El periodismo no podía convertir automáticamente las denuncias de Beller en hechos probados.

Pero la posición que ocupaba Beller dentro de la trama hacía que sus declaraciones resultaran especialmente sensibles. Según las versiones que circulaban, había mantenido una relación cercana con Cerimedo y podía haber tenido acceso a información de primera mano.

La naturaleza exacta de ese vínculo tampoco estaba completamente clara. Se hablaba de Beller como compañera o pareja de Cerimedo, aunque Aliaga evitó afirmarlo como un hecho. Cerimedo, recordó, estaba casado y tampoco existía información suficiente para saber cuál era la situación de ese matrimonio.

Lo que sí parecía evidente era que Beller conocía aspectos internos de la trama que ahora comenzaban a salir a la superficie.

Palmasola: seis meses para investigar
En paralelo, la investigación por el atentado avanzó hasta alcanzar directamente a Cerimedo.

El juez que lleva la causa por el intento de femicidio contra Nadia Beller ordenó su detención preventiva y su traslado a la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, por un período de 180 días.

Seis meses, explicó Aliaga, para desarrollar las investigaciones correspondientes.

La decisión también tuvo una particularidad. Cerimedo no fue enviado a La Paz ni a la cárcel de Chonchocoro, situada a unos 4.080 metros de altura. Fue trasladado a Palmasola, en Santa Cruz.

Aliaga describió el sistema carcelario boliviano como profundamente problemático, marcado por la superpoblación y por una enorme cantidad de detenidos preventivos. Palmasola no escapaba a esa realidad y, según su descripción, era una cárcel difícil, con internos considerados peligrosos y condiciones que estaban lejos de ser ideales.

Mientras Cerimedo ingresaba en prisión preventiva, el escándalo comenzaba a golpear al gobierno de Rodrigo Paz.

El presidente que todavía no nombra a Cerimedo
La primera reacción presidencial había sido inmediata, pero cuidadosa. Paz se solidarizó con Nadia Beller y expresó su deseo de que el caso fuera esclarecido rápidamente por la Justicia.

Lo hizo, además, en términos que buscaban marcar distancia entre el Poder Ejecutivo y la investigación judicial, como una forma de sostener la independencia entre los poderes del Estado.

Sin embargo, había algo que llamaba especialmente la atención: el presidente no había mencionado públicamente a Cerimedo.

Tampoco había explicado cuál había sido exactamente su relación con él.

Quien sí habló fue el vocero presidencial, José Luis Gálvez. Según Aliaga, Gálvez reconoció que Cerimedo había desempeñado funciones de asesoría y lo definió como una persona "muy radical". Pero, al mismo tiempo, sostuvo la posición oficial de que el Estado boliviano no le había pagado un solo peso.

Para Aliaga, esa defensa podía ser cierta y, sin embargo, no respondía la pregunta fundamental.

El problema no era solamente si Cerimedo había cobrado o no del Estado boliviano. La cuestión central era qué papel había desempeñado dentro del gobierno de Rodrigo Paz y qué nivel de influencia había conseguido ejercer desde una posición que oficialmente no existía.

Porque allí estaba la paradoja que atravesaba toda la historia: un hombre sin cargo formal, sin sueldo estatal reconocido y sin una función administrativa visible había conseguido instalarse en el corazón del poder.

Había trabajado para Paz durante la segunda vuelta electoral. Había permanecido a su lado desde el inicio del gobierno. Tenía una oficina en el mismo piso que el presidente. El vicepresidente lo había definido como asesor personal. Había mantenido vínculos con miembros de los principales órganos del Estado y había sido consultado incluso por el presidente del Tribunal Supremo de Justicia.

Ahora estaba detenido en Palmasola mientras una investigación judicial intentaba determinar qué había ocurrido con Nadia Beller y cuáles eran las responsabilidades que podían corresponderle.

Y, en el centro de todo, permanece una pregunta que el propio gobierno de Rodrigo Paz todavía no ha respondido de manera directa: cómo llegó Fernando Cerimedo a ocupar semejante lugar dentro del poder boliviano y qué hizo realmente durante los meses en que operó desde las sombras.

Escuchá la entrevista completa:
Foto: RRSS

martes, 30 de junio de 2026

Denuncian censura y salarios de indigencia en Radio Nacional: "Sin medios públicos no hay democracia"

Trabajadores y trabajadoras de prensa de Radio Nacional alertaron sobre un endurecimiento de la censura en los medios públicos y denunciaron que el gobierno de Javier Milei impone restricciones a la libertad de expresión mientras mantiene salarios congelados que ubican al personal por debajo de la línea de la indigencia.

La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPren) denunció una profundización de la censura en Radio Nacional y advirtió que las restricciones impuestas por las autoridades alcanzan niveles "delirantes", con la prohibición de entrevistas a funcionarios sin autorización previa y el veto a la difusión de determinados artistas populares.

Según el comunicado difundido por las y los trabajadores de prensa de la emisora pública, entre los casos recientes figuran la suspensión de una entrevista vinculada a una campaña provincial de vacunación pediátrica y la prohibición de emitir canciones de artistas como Lali Espósito.

La denuncia sostiene que, tras la eliminación de las direcciones de las emisoras provinciales, el control editorial quedó centralizado a través de una "coordinadora periodística de la gerencia de emisoras", función que ejerce Lula Lupo, quien -afirman- no ocupa un cargo formal dentro de la estructura del medio. De acuerdo con el comunicado, ninguna entrevista a funcionarios públicos puede realizarse sin una autorización expresa.

Además, responsabilizan por estas decisiones al director de Radio Nacional, Fernando Subirats, junto con las gerencias Periodística, a cargo de Nicolás Yacoy, y Artística, encabezada por Fernanda Carbonell, a quienes acusan de aplicar un "silenciamiento sistemático" de las voces y de la programación local.

Para los trabajadores, el recorte de contenidos informativos y culturales producidos en las distintas provincias implica una pérdida de pluralidad, limita el debate público y vulnera el derecho de la ciudadanía a acceder a información diversa.

La denuncia también pone el foco en la situación salarial. Según FATPren, los salarios permanecen congelados desde 2024 y el sueldo básico actual asciende a 474.000 pesos, una cifra que -aseguran- se encuentra por debajo de la línea de indigencia.

El comunicado concluye con una fuerte advertencia sobre el futuro de los medios públicos: "Sin salarios dignos no hay trabajadores. Sin trabajadores no hay medios públicos. Sin medios públicos no hay democracia."

sábado, 20 de junio de 2026

TV Pública: recuerdos de una época y relato de un desmantelamiento

Tras más de dos décadas en la TV Pública, un productor repasa su historia y su desencanto
Por: Jorge Bernárdez*
Recorrí ese pasillo de la foto incontables veces desde 2003. Entramos con mi amigo y socio creativo Luciano Di Vito para llevar adelante un programa documental que se llamó Vida y vuelta, un ciclo que mezclaba historias de vida con situaciones extremas, como la de un navegante solitario o la de la extraña de las botas rosas, un relato que combinaba política, tráfico de armas, sexo y familias de alta alcurnia en los agitados años setenta.

Entrar al entonces Canal 7 para hacer programas documentales fue una elección. Veníamos de la actividad privada y pagamos algún derecho de piso inevitable, pero una vez que aprendimos a dominar a ese animal mitológico, mitad ministerio y mitad medio de comunicación, logramos que se nos respetara.

Trabajar en esos estudios, donde siempre había alguien dispuesto a contar historias de programas míticos, era una fiesta. Ese canal que muchos creen fácil de transformar en una BBC criolla tiene en su haber hitos para los medios y para la historia argentina. Tanto es así que la primera emisión del canal registró los festejos del 17 de octubre de 1951.

Trabajamos con Felipe Pigna porque Vida y vuelta necesitaba una cara visible, un anfitrión que funcionara como narrador para el espectador. Tiempo después, ese ciclo mutó en Lo pasado pensado.

Luego llegaron otros proyectos: participamos de los festejos del Bicentenario, produjimos magazines, formamos parte de Médicos por naturaleza, un programa médico sin chivos de laboratorios —toda una rareza—, realizamos efemérides escritas por Jorge Dorio y locutadas por Marcela Pacheco. La actividad del canal era frenética.
Ni siquiera la llegada del gobierno del PRO detuvo del todo ese impulso, aunque en esos años se intentó reducir la planta y vender el edificio, algo bastante difícil de llevar adelante por razones que exceden largamente el tema de estas líneas. El canal del Estado era una usina de creatividad y también de broncas. Pero en esa avenida de la foto, la avenida del trabajo, había que andar con cuidado para que no te pasara por encima una escenografía. El otro pasillo importante del canal lleva el nombre de Jaime Yankelevich, pionero de la televisión argentina. Es el más conocido porque allí se grabaron desde ficciones hasta notas para el noticiero.

El canal era un pequeño pueblo. Tenía un jardín de infantes llamado Piluso, una sucursal bancaria, una confitería, un kiosco y un consultorio médico que, la última vez que visité, tenía roto el aparato para tomar la presión.

Desde la llegada del actual gobierno, los trabajadores del canal vieron deteriorarse un patrimonio que pertenece a todos los argentinos. Salarios congelados, falta de producción, mantenimiento deficiente de la tecnología. No se sorprendan si un día simplemente deja de salir al aire. Desde la dirección existe una invitación permanente a aceptar el retiro voluntario, una propuesta que para muchos resulta insuficiente. El clima interno se volvió enrarecido: faltan estímulos, capacitación, ideas y varias áreas quedaron devastadas.

De emitir las clases de Ricardo Piglia sobre Jorge Luis Borges o producir documentales científicos, se pasó a llenar la pantalla con tarotistas, programas que promocionan medicamentos de dudoso origen, chimentos y un noticiero cuyo decorado fue pintado de violeta, el color asociado al partido gobernante.

Hoy se vive en el canal un clima de resentimiento alimentado por el maltrato de quienes lo conducen. Funcionarios que parecen despreciar tanto a los trabajadores como a la propia idea de un canal público. Cuando la ecuación me cerró, decidí irme y aceptar el retiro voluntario. Trabajé en ese canal con ganas, orgulloso de muchas de las cosas que logramos producir. Fue una experiencia extraordinaria mientras duró. Pero en los últimos dos años la lucha contra el boludo —una batalla que siempre se pierde— se volvió insalubre. Se produce poco, no se gana plata, tampoco prestigio, y ni siquiera queda el consuelo de divertirse haciendo lo que a uno le gusta.

Me voy dejando amigos y compañeros que, a pesar de todo, siguen sacando al aire, como pueden, un canal que quienes hoy lo administran parecen odiar. Y me queda una duda. Tal vez la destrucción sistemática del patrimonio público merezca algo más que resignación. Tal vez merezca una denuncia por mal desempeño contra los funcionarios responsables de llevar adelante ese desguace.
*Periodista y escritor
Fuente: Diario Perfil

miércoles, 10 de junio de 2026

Denuncian el retiro del móvil periodístico y alertan sobre el vaciamiento de LT14 Radio Nacional Paraná

En Entre Ríos continúa el desguace de la histórica emisora pública LT14, desde Buenos Aires decidieron el traslado del vehículo de exteriores y advierten que la medida profundiza el desmantelamiento de la radio. También denuncian pérdida de espacios de difusión, deterioro salarial y falta de paritarias
Los trabajadores y trabajadoras de LT14 Radio Nacional Paraná manifestaron su profundo rechazo a la decisión de la intervención de Radio Nacional de trasladar el vehículo móvil periodístico de la emisora a otra dependencia de la red pública de medios. A través de un comunicado difundido este miércoles, advirtieron que la medida forma parte de un proceso de "vaciamiento y desguace" que, según sostienen, viene afectando a la radio pública entrerriana desde hace más de dos años.

La información fue comunicada por el coordinador de Contenidos Artísticos de la emisora, Marcelo Pérez. Desde LT14 señalaron que el retiro del móvil representa una nueva pérdida de herramientas esenciales para el desarrollo de la tarea periodística y para el servicio informativo que la emisora presta diariamente a la comunidad.

"Esta medida implica una pérdida significativa para nuestra capacidad de trabajo periodístico y para el servicio informativo que LT14 brinda diariamente a la comunidad entrerriana", expresaron los trabajadores.

Una radio con más de 80 años de historia
Los empleados remarcaron que LT14 constituye uno de los medios públicos más importantes de Entre Ríos y que el traslado del móvil afecta directamente la capacidad operativa de una emisora con más de ocho décadas de trayectoria.

En el documento difundido públicamente, enumeraron una serie de decisiones que, según afirman, han reducido progresivamente la presencia y el alcance de la radio.

"Nos sacaron el aire de la FM Baxada, nos cerraron las redes sociales, nos apagaron el streaming, cerraron la página web de LT14 y ahora se llevan el móvil", señalaron.

Asimismo, sostuvieron que cada una de estas medidas repercute directamente en las condiciones laborales del personal y en la capacidad de producción periodística.

"Todos estos cierres y quitas de elementos implican menos trabajo, menos labores, menos tareas para cada uno de nosotros y nosotras. Y menos presencia de la radio", afirmaron.

El móvil, una herramienta clave para informar
Uno de los puntos centrales del reclamo es la importancia estratégica que tiene el móvil periodístico para el trabajo cotidiano de la emisora.

Según explicaron, el vehículo permite realizar coberturas en tiempo real, asistir a conferencias de prensa, cubrir actividades legislativas provinciales y municipales, participar de eventos institucionales y sociales, además de recoger testimonios y dar voz a vecinos, organizaciones y sectores que buscan visibilizar distintas problemáticas.

"El móvil está en el lugar de los hechos, cubre cada conferencia de prensa, las tareas legislativas de municipio y provincia, cada convocatoria y le da voz a aquellos que quieren denunciar o contar alguna situación particular", destacaron.

Los trabajadores también señalaron que las producciones realizadas desde el móvil no sólo abastecen la programación local de LT14, sino que además generan contenidos para las tres radios nacionales que funcionan en territorio entrerriano.

"Todo eso es el móvil de nuestra emisora y nos negamos a perderlo", remarcaron.

Además, recordaron que el vehículo fue adquirido por LT14 en 2008 y que se encuentra plenamente identificado como móvil periodístico de la emisora.

"Contar con un vehículo identificado como móvil periodístico permite garantizar una presencia territorial que forma parte de la identidad de LT14 y de su función como medio público", señalaron.

Menos cobertura y menos presencia en el territorio
En otro tramo del comunicado, los trabajadores alertaron que la eventual pérdida del móvil reducirá significativamente la capacidad de cobertura de la radio y limitará su presencia en distintos puntos de Paraná y del interior provincial.

"La eventual pérdida de esta herramienta afectará nuestras posibilidades de cobertura, limitará la presencia de la radio en distintos puntos de la ciudad y la provincia, y dificultará la producción de contenidos periodísticos propios, fundamentales para mantener informada a nuestra audiencia", advirtieron.

Por ese motivo, reclamaron explicaciones sobre cómo se garantizarán las coberturas que actualmente realiza el móvil y de qué manera se sostendrá el servicio informativo que la emisora brinda a la comunidad entrerriana.

Reclamos salariales y falta de paritarias
El pronunciamiento también incluyó fuertes críticas a la situación salarial que atraviesan los trabajadores de Radio y Televisión Argentina (RTA), desde la llegada de Javier Milei.

Según denunciaron, los empleados perciben actualmente "salarios de pobreza" y atraviesan un prolongado período sin actualizaciones salariales.

"Hace más de 21 meses que no tenemos aumento de salarios", afirmaron.

Asimismo, cuestionaron a las autoridades de RTA por la falta de negociación paritaria y denunciaron incumplimientos de resoluciones judiciales vinculadas a la discusión salarial.

"RTA se niega a discutir paritarias de buena fe", sostuvieron.

Pedido para revertir la decisión
Finalmente, los trabajadores interpretaron el traslado del móvil como una nueva expresión de una política de reducción y debilitamiento de los medios públicos nacionales.

En ese sentido, solicitaron a las autoridades de Radio Nacional que reviertan la medida y permitan que LT14 continúe contando con una herramienta que consideran indispensable para el desarrollo de su labor periodística y para garantizar el derecho a la información de la ciudadanía.

"Como trabajadores y trabajadoras solicitamos retrotraer la medida y poder seguir contando con nuestro vehículo móvil", concluyeron.

La preocupación expresada por el personal de LT14 vuelve a poner en debate el presente y el futuro de los medios públicos en el país, así como las condiciones necesarias para garantizar una cobertura periodística federal, cercana al territorio y al servicio de las comunidades.

miércoles, 3 de junio de 2026

Política local fuera del aire: denuncian un avance del Gobierno de Milei sobre la autonomía periodística en las emisoras de Radio Nacional

El Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación advirtió que las medidas impulsadas por las autoridades de Radio Nacional responden a una línea de centralización informativa promovida por el Gobierno nacional, restringen la autonomía periodística y limitan el tratamiento de temas políticos locales
El Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación (CiSPren) repudió las decisiones adoptadas por la dirección de LRA7 Radio Nacional Córdoba y denunció que constituyen un grave avance contra la libertad de expresión, la pluralidad informativa y las condiciones laborales de las y los trabajadores de la emisora.

Según informó la organización sindical, las nuevas directivas implican el recorte de una hora de programación local para favorecer la transmisión completa de "Primer Round", programa emitido desde LRA1 Radio Nacional Buenos Aires y conducido por el gerente de contenidos de la emisora, Nicolás Yacoy. De acuerdo con el gremio, este ciclo, junto con su emisión vespertina, cumple la función de centralizar la línea editorial de las radios públicas, en detrimento del carácter federal que históricamente distinguió a Radio Nacional.

El sindicato también señaló que las autoridades dispusieron el apartamiento de una reconocida periodista de la conducción de un programa local y ordenaron excluir la temática política de la agenda de "La Mañana de Radio Nacional Córdoba".

Para el CiSPren, esta decisión representa "un grave atentado contra el derecho a la información", ya que impide a la audiencia cordobesa acceder al tratamiento de la agenda política local, tanto de la provincia como de sus departamentos. Además, denunció que se informó al personal que la línea editorial de Radio Nacional Córdoba será supervisada desde Buenos Aires mediante un contacto permanente con el equipo de producción local para definir diariamente los contenidos que podrán abordarse al aire.

Desde la organización sostienen que esta modalidad constituye "un evidente mecanismo de control sobre el trabajo periodístico" y representa un nuevo avance sobre la autonomía profesional y la libertad de expresión dentro de los medios públicos.

El gremio remarcó además que las medidas contradicen los principios establecidos por la Ley Nº 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, que promueve la diversidad, el pluralismo, la producción local y federal de contenidos, así como el acceso democrático a la información y la representación de las distintas realidades culturales, sociales y políticas del país.

"Unificar los contenidos bajo los criterios de una única emisora atenta contra esos principios y debilita el rol que los medios públicos deben cumplir en una sociedad democrática", señalaron.

Otro de los aspectos cuestionados es que las nuevas directivas no fueron formalizadas por escrito, pese a que implican modificaciones de tareas, cambios en la dinámica laboral y alteraciones en la conformación de los equipos de trabajo.

La denuncia se produce pocos días después de una nueva tanda de retiros voluntarios que, según el CiSPren, profundiza el vaciamiento de Radio Nacional y deteriora el funcionamiento de los medios públicos. A esto se suma el conflicto paritario que atraviesa el sector, en el marco del cual las organizaciones sindicales reclaman una urgente recomposición salarial ante una pérdida del poder adquisitivo superior al 40%.

Actualmente, las y los trabajadores de prensa de Radio Nacional perciben un salario básico de 470 mil pesos. Para el sindicato, se trata de un ingreso insuficiente para garantizar condiciones de vida dignas.

"Resulta inadmisible que, mientras se profundiza el ajuste sobre los medios públicos y sus trabajadores, también se avance sobre derechos garantizados por la Constitución Nacional y numerosos tratados internacionales", expresaron.

Finalmente, el CiSPren sostuvo que las medidas adoptadas exceden una simple reorganización de la programación y advirtió que forman parte de "un proceso de censura, centralización informativa y disciplinamiento editorial" orientado a silenciar voces locales, restringir el ejercicio del periodismo y convertir a las emisoras de Radio Nacional en repetidoras de contenidos definidos desde Buenos Aires.

sábado, 11 de abril de 2026

LT12 Radio Nacional: presencia de fuerzas de seguridad genera tensión y protestas

La suspensión de la programación local en la emisora originó una serie de acciones, que finalmente derivó en la restitución parcial de los contenidos. Los empleados se declararon en estado de alerta y asamblea permanente.

Un fuerte conflicto se desató en la histórica LT12 Radio General Madariaga de Paso de los Libres y en Confluencia FM, luego de que se interrumpiera la programación local por una decisión atribuida al Gobierno Nacional, lo que derivó en un operativo de seguridad, protestas y la posterior reapertura parcial de la emisora ante la presión social.

Según denunciaron trabajadores y referentes sociales, efectivos de Prefectura Naval Argentina y Gendarmería Nacional desplegaron un operativo en los ingresos de la emisora estatal, impidiendo en un primer momento el acceso del personal a las instalaciones. La medida se produjo en el marco de una veintena de manifestantes convocados por la Asamblea Multisectorial, quienes se acercaron de manera pacífica para reclamar por la continuidad de la programación local, la defensa de los puestos de trabajo y la pluralidad de voces.

Horas más tarde, y tras la creciente tensión y la visibilización del conflicto en la comunidad, se habilitó nuevamente el ingreso y se permitió durante algunas horas la transmisión de contenidos locales.

A partir de las 19, el micrófono fue abierto para expresiones públicas. Sara Alegre, referente de la Asamblea Multisectorial, destacó el valor histórico y social de la emisora en la región: "Esta radio nos acompaña día tras día, tiene historia viva, la voz de todas las comunidades cercanas y también de las más alejadas", expresó. En su intervención, subrayó además la importancia de preservar la identidad local de la emisora: "Queremos seguir escuchando la voz de la gente de acá, a nuestros locutores y locutoras con amor por la ciudad, porque LT12 es Libres, LT12 es el portal de la patria".

Alegre también manifestó preocupación por la situación laboral de los trabajadores de la emisora, señalando que atraviesan un contexto de "asedio y control", y remarcó la necesidad de garantizar sus derechos.

El conflicto se originó tras una orden emanada desde el Gobierno Nacional que dispuso el cese de las transmisiones locales de LT12 y Confluencia FM, ambas con sede en calle Sitja Nin de Paso de los Libres. La medida habría sido comunicada telefónicamente desde Buenos Aires el pasado 18 de marzo, sin que exista (según denunciaron los trabajadores) ningún acto administrativo formal que la respalde.

Desde ese momento, la producción local dejó de salir al aire, aunque periodistas, operadores y técnicos continuaron asistiendo a sus lugares de trabajo.

Los empleados rechazaron versiones informales que atribuían la decisión a conflictos internos y aseguraron haber cumplido siempre con sus funciones de manera profesional.

La emisora, integrante de la red de medios públicos de Radio Nacional Argentina, emplea a más de 25 trabajadores en la ciudad. Ante la situación actual, el personal se declaró en estado de alerta y asamblea permanente, advirtiendo sobre un posible proceso de vaciamiento, con riesgos de retiros forzados o despidos.
Foto: Mercedes Berón
Fuente: El Territorio

viernes, 10 de abril de 2026

Hablar, a veces… siempre que no incomode: así suena la radio pública en tiempos de Javier Milei

El Foro de Periodismo Argentino (FoPeA) expresó su preocupación ante la decisión de Radio Nacional de apartar de su rol como conductora a la periodista Mariana Cornejo en la emisora de Santa Rosa, sin que se hayan informado motivos oficiales. Según el organismo, el contexto sugiere que la medida podría estar vinculada a restricciones de contenido, lo que implicaría un posible caso de censura.

Cornejo estaba a cargo desde hace años del magazine periodístico matutino "Rebeldes sin cauce", emitido por Radio Nacional Santa Rosa. Días atrás fue reubicada en el área de Producción, aunque —según relató— no le fueron asignadas tareas concretas.

La decisión se produjo tras la visita a la emisora de la gerente general de programación de Radio Nacional, Gabriela Mambretti, junto al jefe de personal, Diego Baldi. Si bien no se formularon objeciones explícitas sobre la programación, se mencionaron los micros realizados por Cornejo sobre el golpe de Estado en La Pampa, en los que recordó las tres ediciones del juicio de la Sub Zona 14. Aunque estos contenidos fueron elogiados por su calidad, Mambretti indicó que desde la sede central se había impartido una orden interna para que ninguna emisora realizara programas especiales sobre el 24 de marzo, en línea con la política editorial de la intervención.

El jueves 19 de marzo, Cornejo fue notificada telefónicamente de que, a partir del día siguiente, dejaría de estar al aire y pasaría a desempeñarse en Producción.

De acuerdo con lo relevado por este monitoreo, desde comienzos de este año las columnas periodísticas deben enviarse a Buenos Aires para supervisar tanto los contenidos como las entrevistas, en el marco de una directiva general que desalienta el tratamiento de temas políticos. Asimismo, se levantaron programas que se grababan por la mañana para emitirse por la tarde.

Latinoamérica hace ruido
En la misma reestructuración, también se sugirió modificar el nombre del programa de Matías Sapegno, "Latinoamérica está acá", debido a que la palabra "Latinoamérica" hacía ruido "más arriba", lo que aludiría a la intervención de la radio. Este monitoreo intentó contactar a las autoridades de la emisora, pero no obtuvo respuestas oficiales.

Finalmente, FoPeA reclamó a las autoridades de Radio Nacional el respeto por la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo, así como la garantía de una comunicación abierta, plural y sin condicionamientos en un medio público que, por definición, no debe responder a intereses gubernamentales.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Medios públicos en jaque: 50 años después, la comunicación también está en disputa

Trabajadoras y trabajadores de Radio Nacional Bariloche difundieron una carta abierta en el Día del Trabajador de Prensa y a 50 años del golpe de 1976, en la que alertan sobre el vaciamiento de los medios públicos en Argentina, denuncian recortes y centralización de contenidos en RTA y otros organismos, y advierten sobre el impacto en el derecho a la información y la comunicación en las regiones.
A 50 años del golpe, la comunicación también está en disputa
Hoy, 25 de marzo, en el "Día del trabajador/a de prensa" y a cincuenta años del golpe cívico-militar, eclesial y empresario en la Argentina, reafirmamos que no hay democracia posible sin derecho a la comunicación. La fecha nos devuelve a la memoria de Rodolfo Walsh, desaparecido por ejercer un periodismo comprometido, y remite también al Estatuto del Periodista de 1944, hoy amenazado por la Reforma Laboral y con posible pérdida de vigencia a partir de enero de 2027.

No se trata solo de acceder a noticias. Se trata de quiénes pueden contar lo que pasa, desde dónde y para quiénes. En un país extenso y profundamente desigual, la brecha informativa no es una abstracción. Se expresa todos los días en territorios donde las voces locales quedan relegadas frente a una lógica centralizada de producción de contenidos. En ese mapa, las 49 emisoras de Radio Nacional constituyen, o constituían, una política pública concreta para garantizar presencia, servicio y producción informativa en cada región.

Porque los medios públicos no son una estructura más. Son, o deberían ser, la casa común de un país. Un espacio donde la diversidad de historias, identidades y contextos encuentra lugar. Hoy, esa casa está siendo vaciada. Desde la asunción del gobierno de La Libertad Avanza, con Javier Milei como presidente, lo que se profundiza es un proceso de desarticulación, recorte y control sobre el sistema de medios públicos que impacta directamente en el derecho a la información de las comunidades. No se trata solo de condiciones laborales, que también se deterioran, sino de algo más profundo. La pérdida de voces, de miradas y de presencia territorial.

El ajuste avanza. En Radio y Televisión Argentina (RTA), la intervención del Poder Ejecutivo a través del Decreto 117/24, prorrogado de manera sistemática, dejó sin funcionamiento al directorio con control bicameral, debilitando los mecanismos institucionales de supervisión. La eliminación de direcciones dentro del organigrama profundizó la centralización y dejó a las 49 emisoras de Radio Nacional sin conducción local efectiva.

A esto se suma una política de reducción de personal que combina retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas. Desde julio de 2024 hasta febrero de 2026, los programas impulsados apuntan a recortar entre 500 y 600 puestos de trabajo. En paralelo, la precarización salarial y la falta de paritarias erosionan las condiciones laborales, mientras se reducen coberturas y servicios.

En la TV Pública, el impacto es visible en la pantalla. Eliminación de noticieros de fin de semana, cancelación de transmisiones en vivo fuera del horario central y desprogramación de contenidos propios, ficción, cultura, entretenimiento, reemplazados por repeticiones o material enlatado. Incluso avanza un proceso de reconfiguración de identidad, con la intención de quitar la denominación "Pública" del nombre del canal.

En Radio Nacional, el escenario es aún más crítico. La no renovación de contratos afectó a periodistas, locutores, técnicos, productores y trabajadores de distintas áreas. La unificación de señales y la retransmisión de contenidos desde LRA1 Buenos Aires redujeron drásticamente la producción local. En muchos casos, una de las frecuencias AM o FM quedó con transmisión centralizada las 24 horas, generando un verdadero apagón informativo en los territorios.

Ese corrimiento impacta directamente en servicios esenciales. En la Patagonia, por ejemplo, los históricos "mensajes a pobladores rurales" dejaron de emitirse durante fines de semana y feriados.

A esto se suma el control centralizado de contenidos, la suspensión de redes sociales y páginas web de las emisoras desde mayo de 2024, en un proceso denominado de "reestructuración" y la cancelación de convenios de producción con instituciones como el INTA, que garantizaban contenidos de alto valor social.

En este contexto, también se registran hechos de censura explícita. El levantamiento total de la programación de LT12 Paso de los Libres y el corrimiento del aire de una trabajadora de LRA3 Santa Rosa, junto con restricciones para entrevistar a voces críticas del gobierno.

El desmantelamiento no se limita a RTA. La agencia TelAm fue prácticamente desactivada: en marzo de 2024 se suspendió el servicio informativo, se vallaron sus edificios y se avanzó en su transformación en Agencia de Publicidad del Estado (APE), reduciendo su función a la gestión de pauta oficial. La planta de trabajadores fue drásticamente recortada y la intervención se extiende hasta 2027.

En Contenidos Públicos S.E., las señales Encuentro, Pakapaka y DeporTV atraviesan un proceso similar: intervención, apagón digital, paralización de nuevas producciones y reducción de personal. La degradación de la Televisión Digital Abierta en la Patagonia agrava el escenario, afectando el acceso gratuito a contenidos educativos en zonas rurales.

El ENaCom, organismo clave en la regulación, también fue intervenido de manera unipersonal. El cierre de delegaciones provinciales centralizó la gestión en Buenos Aires y dejó sin cobertura operativa a gran parte del país. En enero de 2026, además, se eliminó el FoMeCA, herramienta fundamental para el sostenimiento de medios comunitarios y de pueblos originarios.

La Defensoría del Público, por su parte, enfrenta recortes presupuestarios y amenazas a su autonomía, debilitando su rol en la defensa de las audiencias.

Nada de esto es aislado. Todo forma parte de un mismo proceso. A cincuenta años del golpe, cuando el silencio fue impuesto por la fuerza y la censura fue política de Estado, resulta imposible no trazar paralelismos. Sin equiparar contextos históricos, sí advertimos una preocupación profunda; el debilitamiento de los medios públicos implica también, el debilitamiento de la democracia.

Por eso, como trabajadoras y trabajadores de Radio Nacional Bariloche, volvemos a decirlo con la voz en alto. Defender los medios públicos es defender el derecho de las comunidades a informarse, a expresarse y a existir en el mapa mediático del país.

Y en esa defensa, nos encontramos con una consigna que atraviesa generaciones y sigue vigente: Memoria, Verdad y Justicia. Dictadura, nunca más.

Foto: Marcelo Martínez, Diario Río Negro

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