El edificio, que anteriormente fue sede central del Supermercado Tigre S.A. de Rosario, permanece desde julio de 2001 bajo gestión de sus trabajadores, quienes resisten desde entonces una sentencia de desalojo y distintas instancias judiciales. Durante estos 25 años, el espacio fue puesto al servicio de organizaciones del movimiento obrero y popular y de distintas iniciativas vinculadas con políticas públicas y sociales.
El acto se realizó una semana después de que los trabajadores fueran notificados de la apertura de nuevas causas judiciales vinculadas con el lugar. En ese marco, denunciaron un nuevo intento de desalojo y de criminalización de quienes sostienen la ocupación y la utilización social del establecimiento.
Rodeados por organizaciones sindicales y populares de la región, los trabajadores resolvieron mantener y profundizar el camino de resistencia y solidaridad frente a esta nueva instancia judicial. Entre las medidas anunciadas se planteó la utilización permanente del espacio por parte de organizaciones populares, la realización de movilizaciones recurrentes y la conformación de un Comité de Lucha y Solidaridad en Defensa de La Toma.
Durante la jornada hicieron uso de la palabra Paulo Juncos, secretario general de la CTA de los Trabajadores; Lorena Almirón, secretaria general de la CTA Autónoma; Edgardo Arrieta, secretario general de la CATT (Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte); Miguel Vivas, secretario general de la CGT; Raúl Godoy, de Zanón (Neuquén); y Jorge Perlo, secretario general del Sindicato Judicial.
En Señales escuchamos las intervenciones de todos los participantes de esta jornada, en una verdadera asamblea popular que reunió a referentes sindicales, trabajadores, organizaciones sociales y representantes del movimiento obrero y popular de la región.
Carlos Ghioldi, uno de los referentes históricos de La Toma, fue quien informó las nuevas instancias de lucha y planteó, en el marco de la asamblea, la necesidad de profundizar la organización colectiva para afrontar esta nueva situación.
La jornada incluyó además una conmemoración por los 50 años del golpe de Estado de marzo de 1976. En ese marco se realizó un homenaje a organizaciones defensoras de los derechos humanos mediante una "condecoración" y un "fraternal abrazo proletario" a Norma Ríos (APDH), Silvia White y Elida Luna (Familiares de Detenidos Desaparecidos), Cristina Solano (Asociación Anahí), Romina Marucco (HIJOS), Camila Sala (NIETES) y Pablo Álvarez (Ronda de Madres).
El acto concluyó con un mensaje de Oscar Lúpori, del MEDH, ante una numerosa presencia de organizaciones sindicales, sociales, populares y de derechos humanos que volvieron a expresar su solidaridad con los trabajadores de La Toma.
A continuación, compartimos el mensaje completo de Carlos Ghioldi, en el que repasa los 25 años de resistencia de La Toma y plantea las nuevas medidas de lucha y organización frente a esta nueva instancia de conflicto judicial:
Es una alegría inmensa recibir a todos y cada uno de los trabajadores, trabajadoras y sectores populares que hoy están aquí presentes. Es una alegría inmensa, nos desborda el corazón lo que hoy recibimos.
Nosotros, cuando empezamos a pensar este acto, era una conmemoración y una demostración de seguir la lucha, pero hace una semana decidieron iniciarnos nuevas causas penales, decidieron volver a la carga desde otro juzgado.
Por lo tanto, nos vimos en la obligación de hacer algunos ajustes.
Vamos a contar un poco la historia de este lugar. Somos trabajadores y trabajadoras que nos dejaron en la calle en un momento en el cual se dejaba a miles de personas en la calle. Era la explosión de las políticas del Consenso de Washington, de las reformas neoliberales, y quedábamos, recordemos, los mayores —los que no habían nacido no lo recordarán—, pero la gente grande sí lo recordamos: que los viernes, desde las radios, se daba un informe de la cantidad de empresas que en tribunales iban a quiebra, concursos de acreedores. Era como el clima o los embotellamientos de tránsito: eran los viernes en las radios, esta semana tantas empresas.
Miles de personas nos quedábamos en la calle cotidianamente, la mitad de la población, la mitad y encima con una desventaja: no existía ningún tipo de seguridad social porque había desaparecido el derecho a jubilarse con la AFJP, porque había desaparecido la asignación, no había Asignación Universal. Porque era una situación terrible.
En ese marco, desde la organización sindical, los trabajadores veteranos que ya teníamos algunas tomas en el lomo, en el 91 habíamos tomado este mismo edificio, que era el Supercoop. Algunos de los que estábamos, en el 91, eran muy chiquitos todos. Nosotros ya estábamos tomando edificios.
La cuestión fue que organizamos una asamblea con las mayorías que se daba cuenta que los dejaban en la calle a los compañeros para ocupar el edificio.
Textualmente, Antonio, dije: "Por tres meses, por tres meses vamos a ver qué pasa", porque era la experiencia anterior.
Nos comunicamos con el presidente de la Cámara de Supermercados, que sabíamos que quería el edificio porque quería abrir una nueva cadena de supermercados, y este edificio, en el microcentro de la ciudad de Rosario, es el único supermercado que tiene la playa de estacionamiento al lado, no en un galpón, no en la otra cuadra, al lado.
Entonces nos dirigimos a plantearle: bueno, si quieren el edificio, nosotros no tenemos problema, pero tenemos que discutir las condiciones para que el personal tenga su puesto de trabajo.
Y me dijo —ya está fallecido el señor que me dijo esto—, me dijo: "No, con usted y esa gente no vamos a charlar nada, pero nada. Si total, en seis meses solitos van a salir gateando por la puerta, cagados de hambre".
"Vamos a ver", le dije.
Y de verdad tuvo razón: nos cagamos de hambre. En eso tenía razón.
Pero nos quedamos 25 años.
Y sintetizar 25 años es muy complejo, porque nosotros no es que ocupamos el lugar y nos trataron bien. A los minutos de que entramos al lugar, ya estaba la policía. El 8 de agosto —tomamos el edificio el 26 de julio—, el 8 de agosto ya teníamos una sentencia de la Corte Suprema que ordenaba el inmediato desalojo, la inmediata ejecución del desalojo del lugar, que sigue en vigencia el día de hoy.
La única manera por la cual esa sentencia no se ha podido llevar adelante es porque hemos recibido la inmensa solidaridad del conjunto de las organizaciones populares y sindicales de la ciudad de Rosario. No nos han desalojado por esa solidaridad.
No nos han desalojado porque nunca renegamos de nuestra condición de trabajadores organizados y en lucha que veníamos a trabajar.
Jamás nos consideramos ni emprendedores, ni recuperadores de empresas, ni nuevos empresarios. Siempre fuimos trabajadores solidarios en lucha. Y así nos dimos a conocer desde el primer momento.
Somos parte, y lo dijo Juan Nucci en este mismo lugar: mientras La Toma esté, es parte del movimiento obrero organizado de la región de Rosario. Y para nosotros eso es una condecoración.
Esa solidaridad recibida a lo largo de todos estos años nos enseñó muchísimo. Si vos recibís solidaridad, vos después no te podés hacer el salame de decir: "Ah, bueno, arréglensela todo solos".
Entonces estaban los compañeros jubilados, no tenían dónde reunirse. "Vengan acá, compañeros". Estaban los organismos de derechos humanos. "Vengan acá, compañeros". Y así los estudiantes, me acuerdo, estaban con un quilombo con Patricia Bullrich. "Vengan acá, compañeros".
"Vengan acá, compañeros". Y así sucesivamente. Empezamos los cadetes, ¿te acordás? "Vengan acá, compañeros". Me quieren matar cuando... "Vengan acá".
Y así fuimos organizando una utilización social, solidaria y compartida del edificio. No fue diagramado en un cuadro teórico. Fue surgiendo de este propio encierro que nos llevó el Poder Judicial, que nos llevó la animadversión empresaria, y resistir por dos razones.
Para que no nos desalojen y para que no vayamos en cana. Porque nos llenaron de causas judiciales. Porque nos inventaron causas judiciales de todos los colores.
Maltrataron a compañeros. Por eso decidimos que yo asumiera la responsabilidad penal. Porque trataban muy mal.
A mí me trataban de una manera, ellos los trataban de otra manera. Entonces decidimos eso. Por eso nosotros, desde ese momento, somos defensores incondicionales de las organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Porque nosotros soportamos en carne propia lo que es la persecución judicial. Y por eso reclamamos la libertad de todos los presos de causas inventadas. Empezando por Cristina Kirchner, por Milagros Sala, por Sebastián Romero, por todos y cada uno de los compañeros que son detenidos los miércoles por las marchas de los jubilados.
Por eso. Porque sabemos lo que es inventar causas. A mí me inventaron causas por homicidios, me inventaron causas por la violación de la libertad.
Porque dice que a uno lo encerramos. Nunca lo hicimos. Y que le pegamos a un comisario grandote así, le quebramos el tabique.
Jamás.
Bueno, esas... Por eso nosotros tenemos esta política. No es una cuestión pensada teóricamente.
Y ocurrió también en el camino otra cosa. Vivimos un sistema social absolutamente injusto. Es inaceptable. Cada día peor.
Pero hubo momentos en que, a raíz de las explosiones populares en esta región, surgieron gobernantes con cierta sensibilidad hacia los reclamos populares. Eso es indiscutible.
Por eso recuperamos el derecho a jubilarnos, por eso apareció la Asignación Universal por Hijo (AUH) y todo eso.
En ese momento, muchas organizaciones o sectores populares estaban por la calle, ferias, ese tipo de cosas. Entonces nos encontramos por la calle con un compañero de la municipalidad y le ofrecimos el lugar para que la municipalidad instale a los compañeros y compañeras emprendedores en vez de ponerlos en una estación de trenes en la Ruta 34.
Le dijimos: "Vénganse acá, en el centro, y de acá en el centro pueden seguir laburando".
Lo mismo hicimos con los compañeros y compañeras de estudiantes que estaban en quilombo con Patricia Bullrich también. Les cortaban el presupuesto. No sé, algo nuevo... Nunca se les ocurrió.
Entonces, en esas movilizaciones, la compañera que anda por ahí dijo: "Ay, el piso de arriba me hace acordar al comedor universitario, porque acá teníamos un patio de comida".
Entonces le dijimos: "Bueno, hagamos el comedor universitario otra vez, acá en Rosario". Y así se recuperó el comedor universitario.
Una lucha conjunta con los trabajadores de La Toma, las organizaciones estudiantiles y el rector, que también se sumó. Y ahí se rearmó el comedor universitario.
Nos enteramos que los estudiantes tenían que pagar galerías para recibirse de Bellas Artes. Le ofrecimos el sótano para que abran una galería de arte.
Tiene una galería de arte hermosa. Visítenla, está muy buena. Es de la Universidad Nacional de Rosario.
Y luego, gracias a las compañeras del Puente, que estaban en el tema de la salud mental y la lucha por la Ley de Salud Mental, aprendimos el proceso de desmanicomialización y nos llena enormemente de orgullo que el proceso de desmanicomialización más avanzado de Sudamérica se llevó adelante acá, que es "El horno de esta para bollos", que es los internados del Agudo Ávila, que vienen acá a trabajar en una cooperativa, y así sucesivamente.
Son decenas de casos. Los actores, los sindicatos, todas las organizaciones populares, sectores políticos partidarios de un bando retrosko, sectores políticos partidarios de un bando reperonista.
Nosotros, en este sentido, no nos consideramos superiores a nadie y queremos cobijar a todos porque cada organización que cobijamos es un jalón más en la lucha por la defensa del lugar, para que no nos desalojen y no nos lleven canas, porque el día que nos agarren no nos la van a perdonar.
Sepan que estos tipos, este poder económico, entonces es una lucha de vida o muerte para nosotros estos 25 años.
Nosotros así fuimos llegando a esta instancia y ahora, después de 25 años en los que aprendimos algo que es muy importante, que lo dijeron los compañeros: la mejor manera de resistir para el trabajador, para el sector popular, es la organización colectiva, la unidad y la movilización.
No existen posibilidades de que un funcionario sensible pueda desarrollar políticas si no hay un pueblo haciendo tronar el escarmiento en las calles y demandando cuestiones que no deben ser olvidadas.
Es poner en la agenda no lo que se le ocurre a cuatro grandes oligarcas mediáticos y el círculo rojo del poder; es poner en la agenda las necesidades del pueblo trabajador.
Nosotros es lo que ellos hacen lobby con la tarjeta Banelco, con funcionarios, con visitas raras, con regalos. Nosotros no podemos hacer nada de eso: ni Banelco, ni visitas raras, ni nada. Regalo esto, regalo entre nosotros.
Y lo que no podemos escuchar es cuando el pueblo se moviliza y sale a las calles. Eso es imposible de ser desoído.
No es fácil, tampoco se hace en un día, pero es lo que hay que hacer. Y eso lo aprendimos acá.
Y aprendimos también que nunca el enemigo está entre nosotros, que puede estar alguno medio insoportable, medio jodido, todo lo que vos quieras. Te acepto todas, todas, ya ni siquiera políticamente, muy bueno casi sea.
Ahora, lo que sí, no está el enemigo entre nosotros. El enemigo está en otro lado, viviendo de nosotros. No es así como nos lo quieren hacer creer.
Por eso tenemos que saber, sin renunciar a nuestra identidad, porque unidad no es uniformidad, saber encontrar los puntos que nos permitan luchar y movilizarnos conjuntamente. Y eso lo aprendimos acá. Lo aprendimos con ustedes. Lo aprendimos, ustedes nos lo enseñaron.
De un palo medio sectario, medio trosko, que me conocen de antes, saben, pero aprendimos que la necesidad de luchar del movimiento obrero tiene una dinámica muy distinta a lo que uno puede poner. Entonces no hay que anteponer esas cuestiones, hay que saber regularlas. Después se harán un montón de errores, pero eso hay que saber hacerlo.
Bueno, así llegamos a 25 años. Es un quilombo.
Hubo denuncias, una mesa de negociación, nos la rompieron a patadas unos que querían cobrar un montón de guita, los Figueroa Casas, y después vino un fondo de inversión en el juzgado y vino un juez que se instaló a casa, ¿acuerdan?
Cuando vino el juez y lo recibimos entre todos, estuvo 8 horas constatando el lugar, constatando la utilización pública, gratuita del Estado.
El Estado Provincial está gratis, y la Nación, que ahora último no viene mucho, pero estuvo muchos años, estuvo muchos años con la oficina del Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) allá arriba y el ANSES allá atrás.
O sea que nosotros siempre pusimos el lugar al servicio del conjunto del movimiento popular, y el Estado también, a condición de que se aplicaran políticas públicas de inclusión social.
Lo único que no permitimos acá —y quiso dar una charla acá, y ahí lo discutimos en una asamblea— y dijimos: "Vos no, porque vos reivindicabas el Código Penal de la dictadura, y acá no van a entrar los que defiendan a la dictadura. Acá no van a entrar los que reivindican el terrorismo de Estado ni sean negacionistas del genocidio".
La ocasión de asamblea, a rajatabla, se cumple. Eso es la historia de estos años.
Hasta ahí, el acto veníamos más o menos así y después, no sé, diríamos alguna arenga y terminábamos.
Pero cayó la semana pasada. La semana pasada nos aterrizamos así, haciéndose los malos: una partida judicial, un mandamiento, todos estos sellos, esa porquería que te ponen, apretando a los compañeros y a las compañeras, especialmente a las compañeras, para armarse unos machirulos de mierda.
Y entonces llegamos y les planteamos qué es lo que pasa. Entonces dijimos: "Vamos a reunirnos en la sala de conspiraciones múltiples", y ahí conversamos.
Hace 25 años lo sacaba a patadas, pero ahora estoy viejo y hacemos distintas las cosas.
Así que fue así. Nos lo llevamos abajo.
Ustedes se imaginan: viene ahora a hacernos una demanda de aseguramiento de prueba para iniciarnos la causa penal, la causa de lucro cesante y la causa de usurpación para el desalojo.
Hipermercado Tigre Sociedad Anónima, empresa indisuelta, apareció.
Nosotros planteamos: "Somos trabajadores que hace 25 años esperamos esta gente y no nos movimos de ahí. Y no estamos solos. Estamos acompañados por el movimiento popular y por el Estado provincial, nacional y municipal, y eso consta en actas".
Hay que ver ahora a dónde deriva esto.
Por eso ahora el acto pasa a ser una resolución, una asamblea informativa de lo que nosotros pensamos, para que ustedes lo piensen, no para que respondan ahora.
Nosotros creemos que para enfrentar este nuevo embate, que no es solamente por 3, 4 abogados, no es eso. Creemos que solo eso nos confundía.
Si escucharon a Trump en la ONU hace unos días, ustedes verán que se ha dado campana de largada para que los malnacidos, como me enseñó la compañera Mabel, los malnacidos, los verdugos, los explotadores, se pueden dar a los trabajadores y a los sectores populares. Y eso lo expresó Trump, lo aplica mi ley, y este tipo, esta basura que ahora se largan contra nosotros, retoman ese camino.
No es por otra razón. Por eso nos vienen ahora a atacar.
Y saben una cosa: hemos decidido en asamblea que resistimos 25 años.
25 años.
La resolución son 3 medidas.
Nosotros vamos a implementar un plan de lucha que se inicia antes de establecimiento, como hacen mañana las compañeras, como hacen los compañeros de la Asamblea Palestina, que van a dar películas.
Toda actividad popular que se pueda realizar en este lugar, invitamos a que se haga, porque no sabemos si vienen mañana, en 2 minutos o 3 minutos. Es como estos 25 años: tener la sentencia de que no pedíamos nuestra libertad.
Así que esa es la primera medida: invitación a toda la organización popular a que organice, desarrolle, instale, haga. Y si tiene problemas de alquiler, como le pasó a los jubilados, déjense de joder, vénganse acá y no engorden el mercado inmobiliario. Vénganse y salgan de acá. Acá hay lugar para todas las organizaciones del pueblo.
Segunda medida: un plan de movilizaciones recurrentes.
No sé cuándo. Seguramente un día más tarde o más temprano nos van a mandar a declarar allá a Tribunales. Entonces, ese día salimos en movilización para ocupar Tribunales, y así será como lo iremos evaluando.
Pero nosotros tenemos una firme decisión de, primero, ocupar el lugar ya con todas las organizaciones del pueblo, definitivamente para las organizaciones del pueblo.
Nosotros siempre decíamos: "Son 25 años, estamos hechos mierda, ya se nos acaba el tiempo". Ahora háganse cargo, muchachos, porque esta la resistimos todos juntos.
Y tercera medida: piénsenla, no respondan ahora. No se vota porque se piensa.
Nosotros empezamos esta lucha. Charly, ¿dónde está Charly? ¿Dónde era? En mi casa.
Empezamos esta lucha en mi casa, con este individuo, con este otro, con el Charly, con algunos que ya no están. Uno que jugaba con esta, que jugaba con los juguetitos abajo de nuestras patas. Bueno, estaba ahí.
Así empezó la organización de esta lucha. La organización colectiva empezó a través de ese grupo de militantes con el cual íbamos y le comíamos la cabeza a los compañeros y compañeras, ¿se acuerdan?, de que (Francisco) Regunaschi los va a cagar. Ahora estamos jodidos para repetir ese camino.
Pero nosotros sí invitamos a todas las organizaciones sindicales, defensoras de los derechos humanos, organizaciones sociales del movimiento piquetero, de jubilados, a entidades públicas, a constituir un comité de lucha.
Esa es nuestra invitación para todos ustedes. No es para que respondan ahora. Es lo que les queremos ofrecer porque queremos seguir adelante con esta lucha. Solos no vamos a poder y todos ustedes son indispensables para que esto se haga.
Solo que esta vez lo queremos hacer conscientemente, lo queremos hacer de hecho, lo queremos hacer colectivamente, de entrada, porque si estuvimos 25 años, no tendríamos lo que esperamos.
A todas y a todos, para esta nueva etapa de lucha que hoy aquí se inicia.
¡Unidad de los trabajadores!
Y al que no le gusta, se jode, se jode.
Carlos Ghioldi


