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lunes, 14 de septiembre de 2026

Cuando el poder también escribe las noticias

Edgardo Carmona, secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, analiza la crisis de los medios en Rosario y la región: concentración empresarial, pauta oficial, precarización laboral y pérdida de autonomía de las redacciones. En una extensa conversación, advierte sobre las fronteras cada vez más difusas entre información, propaganda y negocio, y reivindica el derecho de la sociedad a saber qué ocurre
"Desolador". Esa es la palabra que Edgardo Carmona elige en Señales para describir el panorama de los medios de comunicación en Rosario y la región. Para el secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, el contexto actual es "realmente muy preocupante", no solamente por la crisis económica que atraviesa al sector sino también por la manera en que los medios están interviniendo en la percepción que la sociedad tiene de lo que ocurre.

Carmona lleva cuatro décadas trabajando en la prensa y conoce de cerca las tensiones entre el periodismo, el poder político y el poder económico. Por eso evita, dice, caer en afirmaciones absolutas sobre la influencia de los medios. Sin embargo, considera que el escenario actual obliga a revisar esa cautela.

"Yo nunca quise ser muy absoluto con la influencia de los medios, me parece que a lo mejor es un pensamiento de alguien que trabaja en los medios", explica.

Pero inmediatamente después plantea su diagnóstico: "Yo creo que los medios hoy influyen brutalmente para que la gente esté adormecida, tenga un relato mentiroso, que no condice con lo que ocurre".

La precisión, para Carmona, está en no meter a todos los medios en una misma bolsa. Habla específicamente de los medios masivos y del peso que tienen en la construcción de sentido.

"Yo creo que los medios masivos hoy colaboran fundamentalmente para que ocurra lo que ocurra en nuestro país y en la región también", sostiene.

Ese proceso se desarrolla, además, en un momento marcado por una creciente concentración empresarial. Para Carmona, no se trata de una novedad absoluta. Los medios siempre mantuvieron una relación conflictiva con el poder político y económico, pero la dimensión que adquirió esa relación es diferente.

Una mirada desde cuatro décadas de periodismo
Su experiencia profesional le permite recorrer ese proceso en perspectiva. "Yo tengo 40 años que laburo en el diario La Capital", recuerda.

Desde esa mirada, señala que los medios de comunicación estuvieron históricamente atravesados por disputas ideológicas y políticas. En las democracias modernas, explica, siempre existió una tensión entre los medios y los distintos poderes. Incluso antes de que aparecieran los grandes conglomerados empresariales, los medios gráficos ya ocupaban un lugar central en las discusiones sobre el rumbo de las sociedades.

La propia historia argentina sirve como ejemplo. Desde la Revolución de Mayo, recuerda Carmona, los medios gráficos participaron activamente en las disputas ideológicas sobre el proyecto de país.

Más adelante, en Estados Unidos, comenzó a consolidarse otro modelo: el de los medios masivos sostenidos por la publicidad y presentados bajo la idea de una prensa independiente y generalista, capaz de ofrecer distintas posiciones.

Pero incluso ese modelo estuvo atravesado por intereses económicos y políticos. Los medios dependen de la publicidad privada y, en muchos casos, de la pauta oficial. Los gobiernos también utilizan la publicidad estatal como una herramienta de relación con los medios.

Carmona recuerda que cuando ingresó a trabajar en el diario La Capital, la dependencia respecto de la publicidad oficial era relativamente baja. "La Capital debería depender de la publicidad oficial en un 10%", calcula.

Esa proporción, entiende, hacía más difícil que la pauta pudiera convertirse en un mecanismo directo de condicionamiento. Las diferencias entre los medios estaban entonces más vinculadas con sus líneas editoriales y con las posiciones que cada empresa decidía adoptar.

Hoy, en cambio, observa una situación distinta. "La pauta oficial es poderosa, es potente entre los medios de comunicación, y entonces condiciona muchísimo también la información", afirma.

A ese factor le suma la concentración empresarial. Carmona considera que algunos grupos tienen una influencia que se acerca al monopolio, o que, al menos, configuran un escenario de fuerte concentración oligopólica.

"Hoy el multimedios de La Capital y Televisión Litoral son realmente, te diría yo, monopolios, por un oligopolio, un oligopolio donde tiene mucho peso y mucha influencia", plantea.
La autonomía de las redacciones
En ese punto aparece una experiencia que le sirve para ilustrar el contraste entre distintas culturas periodísticas. En Señales se escucha un testimonio de Fernando Belzunce, especialista en medios y director del Grupo Correo en España, una empresa que administra nueve diarios de cabecera. Allí le llamó la atención la importancia que todavía se le asigna a la existencia de diferentes perfiles editoriales dentro de un mismo grupo.

En la mesa estaba Federico Cioni es el Jefe de Producto Digital y Audiencias del diario El Litoral, una función que, se explicó allí, tiene una incidencia decisiva en la organización de los contenidos. "Es la persona que decide qué nota va arriba, cuál se baja, qué sube".

El problema aparece cuando esa capacidad editorial convive con el uso extendido de publinotas y contenidos producidos por terceros. Sobre esta situación, el conductor de Señales le preguntó a Belzunce cómo se trabaja en las redacciones cuando los gobiernos municipales o provinciales envían información para ser publicada y, sobre todo, cómo se diferencia ese material de la producción periodística propia.

La respuesta del especialista español fue concreta. Explicó que cuando una empresa paga por una información de interés comercial, ese contenido debe identificarse como patrocinado y diferenciarse del resto.

Pero, según el criterio que transmitió, la información enviada directamente por un municipio o una institución no debería publicarse simplemente como si se tratara de material periodístico producido por la redacción. "No solemos hacer eso", fue su definición. "Esas cosas no se publican".

Para el dirigente gremial, la diferencia no es menor.

También en Estados Unidos, recuerda, existieron empresas propietarias de varios periódicos que mantenían la identidad y las líneas editoriales de cada publicación. Incluso podían competir entre sí aunque pertenecieran al mismo grupo y circularan en una misma ciudad.

Carmona rescata una anécdota contada por un periodista argentino que trabajó en Estados Unidos y que, según recuerda, refleja hasta dónde podía llegar esa separación entre la propiedad de un medio y su línea editorial.

El episodio tiene como protagonista a la dueña de un periódico.

Un día recibió un llamado del secretario de Estado. Ella estaba bañándose cuando le avisaron que un funcionario de semejante jerarquía quería hablar con ella. Salió rápidamente del baño, se puso una bata y atendió el teléfono.

Del otro lado, el secretario de Estado comenzó a cuestionar la tapa del diario. La mujer escuchó en silencio. Cuando el funcionario terminó, respondió: "Mire, se equivocó, no me tiene que llamar a mí, llámelo al editor del diario". Y cortó.

Para Carmona, la anécdota expresa una idea central: el propietario puede tener el control económico de un medio, pero eso no debería significar necesariamente que intervenga en sus decisiones editoriales.

"Era esta cuestión de la presidencia del dueño con respecto a las líneas editoriales y a las elecciones", resume.

Dice que existen historias similares en España, en Inglaterra y alrededor de la BBC, todas vinculadas con la autonomía de las redacciones frente a los intereses de quienes administran las empresas.

En Rosario, en cambio, Carmona observa que la dependencia económica de los medios respecto del poder puede producir una distorsión creciente. La relación con los gobiernos provinciales y municipales, sostiene, debería estar mucho más claramente diferenciada de la producción periodística.

"Hay una falta de filtro", afirma. Para él, debería existir una identificación clara de aquello que es información periodística y aquello que es propaganda. La frontera tiene que ser visible para el lector.

La consecuencia de no hacerlo, advierte, afecta directamente a los propios medios. "Daña el medio, por supuesto. Daña la credibilidad, daña la relación del lector con el medio", sostiene.

Las redes sociales, lejos de ocultar esa situación, hacen que las diferencias sean cada vez más evidentes. La circulación inmediata de información permite que los lectores comparen, cuestionen y detecten con mayor facilidad cuándo un contenido tiene detrás una operación comercial, política o institucional.

Por eso Carmona reclama mayor cuidado y una discusión de fondo sobre la independencia de los medios. "Yo creo que habría que ser mucho más cuidadoso con eso", plantea.

Y va más allá: "Yo creo que habría que trabajar por la independencia de los medios, yo creo que hay que pelear por una verdadera libertad de expresión".

En su concepción, el principio es sencillo: "Los medios de comunicación deberían estar al servicio de la gente".

El desafío de sostener un medio
El problema es que esa aspiración convive con una dificultad que atraviesa a prácticamente todo el sistema: cómo sostener económicamente una empresa periodística.

El desafío alcanza tanto a los medios comerciales como a los no comerciales. "El gran desafío es cómo monetizar para poderlos hacer viables", reconoce.

La discusión, entonces, no puede reducirse a elegir entre independencia y supervivencia económica. El verdadero desafío consiste en encontrar una manera de conjugar ambas dimensiones: "Conjugar la independencia, la libertad de expresión, el derecho a la información de la gente con lo comercial".

Carmona no cree que la tensión sea insoluble. Los medios, recuerda, siempre tuvieron que resolver de alguna manera la contradicción entre las necesidades económicas de una empresa y las obligaciones informativas del periodismo.

La diferencia está en la voluntad de hacerlo. "Siempre con imaginación y con dignidad y con un laburo se puede", sostiene. Para él, esa búsqueda no debería implicar resignar los principios básicos del oficio. "Los medios no pueden abandonar la ética que los impulsa", afirma.

Porque, en última instancia, su función excede la lógica empresarial: "Ellos son servidores de la sociedad".

Y esa responsabilidad tiene incluso un reconocimiento institucional. Carmona recuerda que, cuando se habla específicamente de los diarios, existe una protección legal vinculada con la actividad periodística.

"Los diarios tienen leyes que los protegen desde el Estado para asegurar la libertad de expresión", señala.

En esa paradoja parece concentrarse buena parte de su preocupación: medios protegidos por la sociedad y por el Estado para garantizar la libertad de expresión, pero sometidos al mismo tiempo a una creciente concentración económica y a relaciones cada vez más estrechas con los poderes políticos y empresariales.

Para Carmona, la discusión sobre el futuro de la prensa no puede separarse de esa tensión. La supervivencia económica de los medios es necesaria, pero no puede convertirse en la razón para abandonar aquello que, desde su perspectiva, justifica su existencia: informar con independencia, distinguir información de propaganda y preservar el derecho de la sociedad a saber qué ocurre realmente.
Los beneficios del Estado y la obligación de informar
Pero para Carmona la protección de la libertad de expresión no se limita a declaraciones de principios. También tiene una dimensión material, económica y legal.

Los propios medios gráficos, recuerda, han sido históricamente beneficiarios de políticas específicas del Estado destinadas a garantizar su funcionamiento.

Pone como ejemplo el régimen laboral y previsional. "Los medios gráficos, los diarios no pagan lo mismo, no tributan igual que la radio, por ejemplo, o que los canales de televisión", explica.

Según señala, mientras un medio común afronta alrededor de un 25 por ciento de aportes sobre su masa salarial, los diarios pagan cerca del 8 por ciento.

A eso suma otros beneficios construidos a lo largo del tiempo en nombre de la libertad de expresión y la libre circulación de las ideas, entre ellos los vinculados con el sistema previsional y, en otra época, el subsidio al papel.

La lógica detrás de esas políticas, entiende, era proteger a los medios para que pudieran cumplir una función social: informar.

El problema aparece cuando esos beneficios dejan de estar asociados a esa responsabilidad.

"Y resulta que después todos esos beneficios los transforman en negocio propio, dejan de informar, hacen pura mercancía, transforman la información en un bien transable y terminan mintiendo", sostiene.

La conclusión es tajante: "Básicamente mintiendo. ¿Al servicio de quién? De su interés". En esa diferencia ubica una de las principales disputas del sindicalismo de prensa. "Ellos buscan hacer negocio y nosotros periodismo", resume.

No lo plantea solamente como una consigna gremial, sino como una diferencia de concepción sobre la actividad. "Nosotros lo planteamos como uno de nuestros lemas, hoy es nuestra pelea, es que queremos hacer periodismo, ellos solo quieren negocios".
Salarios, salud y precarización
Pero para poder hacer periodismo también hace falta poder vivir del trabajo. Por eso, en la misma discusión, aparecen los salarios.

"Queremos salarios dignos, porque no se puede vivir y hacer periodismo si uno no puede llegar a fin de mes", afirma. La situación económica se cruza, además, con otro problema que afecta directamente a los trabajadores: la salud.

Carmona sostiene que las empresas periodísticas tienen que devolver los aportes que retienen de los salarios y que luego no depositan en tiempo y forma. "Hoy es un tema en el cual las empresas periodísticas también tienen que devolver lo que han retenido", señala.

El mecanismo que describe es sencillo y, al mismo tiempo, grave: las patronales descuentan de los salarios los aportes sindicales y los correspondientes a las obras sociales, pero no necesariamente transfieren ese dinero de inmediato.

"Especulan con tu propio dinero, pasan meses y meses y meses", denuncia.

El problema adquiere una dimensión concreta cuando se trata de garantizar la atención médica de los trabajadores y sus familias. "Nosotros tenemos la obligación de darle salud a la gente", explica.

Y plantea una situación imposible de resolver desde la perspectiva del trabajador: "Yo no puedo decirle a un compañero que se interna, no puedo ir al sanatorio y decirle, esperame 6 meses hasta que me paguen".

Ese conflicto laboral se desarrolla, además, dentro de un escenario nacional que Carmona considera particularmente adverso para la salud.

Describe al gobierno de Javier Milei que "asfixia la salud pública", que también "asfixia las obras sociales" y que, según su mirada, busca transformar la salud en "un mercado especulativo y financiero con los seguros de salud".

En ese marco, entiende que los incumplimientos de las empresas agravan todavía más la situación. "Los empresarios abusan de esta política, retienen la plata de los trabajadores y no la depositan", afirma.

El resultado es que la salud de sus familias se convirtió en "otra gran preocupación de los trabajadores de la comunicación". Para Carmona, todos esos factores terminan componiendo un mismo escenario: "Es un combo muy complejo".

El derecho a la información
La conversación vuelve entonces a un concepto que para él atraviesa toda la discusión: el derecho a la información. Carmona considera que todavía no está suficientemente instalado en la sociedad como un derecho propio. Hay una razón concreta para esa falta de percepción.

En un país donde buena parte de la población pelea diariamente por llegar a fin de mes, comer o conservar un trabajo, la información puede aparecer como un bien abstracto, menos urgente que las necesidades materiales.

"Un bien que parece abstracto, que es la información, pareciera que no vale la pena defenderlo", observa. Hasta que ese derecho se vuelve una necesidad personal. Hasta que alguien tiene un problema, necesita hacerlo público y descubre que no encuentra un medio dispuesto a contarlo. "Hasta que te toca, hasta que tenés un problema, querés contarlo y no tenés dónde", dice.

Para Carmona, la responsabilidad no recae solamente sobre las empresas periodísticas. También alcanza al sistema político en su conjunto. No distingue demasiado entre las distintas identidades partidarias cuando habla de este problema.

"La política en general partidaria, cuando está en la oposición denuncia la falta de información, pero cuando es oficialismo, también le interesa manipular la información", sostiene.

Por eso considera que la defensa del derecho a la información debería ser una cuestión de principios, por encima de las conveniencias circunstanciales de cada gobierno.

"Yo creo que es una cuestión de principio que todos deberíamos asumir como una base de una democracia con densidad", plantea.

Su razonamiento es directo: sin libertad para informarse, tampoco existe una verdadera libertad para elegir. "Si no hay libertad, si no hay posibilidad de enterarse de lo que pasa, no hay capacidad para elegir", afirma.

Y entiende que el problema excede las fronteras argentinas: "Me parece que lo está pasando no solamente en la Argentina, sino en muchos espacios".

Medios locales y experiencias del exterior
En ese punto vuelve a mirar hacia Europa y hacia las políticas que, con distintas modalidades, buscan preservar los medios regionales.

Carmona reconoce que también existe allí una crisis de valores y observa el crecimiento de una ola política de derecha que, según su perspectiva, eventualmente terminará. Pero sostiene que en buena parte de Europa persiste una idea que considera fundamental: proteger las publicaciones locales y regionales.

El mecanismo puede incluir impuestos a grandes multinacionales y corporaciones, junto con partidas fijadas por ley destinadas a sostener a los medios de menor escala.

El objetivo, explica, es impedir que las grandes cadenas nacionales terminen asfixiando a las publicaciones que cubren la vida cotidiana de comunidades más pequeñas.

Como ejemplo menciona Nueva York, donde, según relata, el Estado paga la mitad de los salarios de los diarios regionales para garantizar su supervivencia frente a las grandes cadenas nacionales.

La razón de esas políticas, para Carmona, es preservar algo que considera irremplazable: la información de proximidad. "Hay un valor a defender, que es la información local, que la gente sepa qué pasa en su entorno, qué pasa en su pueblo", afirma.

Esa dimensión territorial del periodismo constituye, a su entender, uno de los principales bienes democráticos que deberían protegerse.
De las FM a Internet
La historia reciente de los medios argentinos le sirve para recordar otras promesas de democratización que terminaron, al menos parcialmente, frustradas.

Hubo un momento en que las radios de Frecuencia Modulada aparecieron como una irrupción capaz de multiplicar las voces y democratizar la comunicación.

"Pensamos que las FM democratizaban, era una irrupción fenomenal de democratización", recuerda. Con el paso del tiempo, sin embargo, quedaron muy pocas emisoras con una verdadera independencia respecto de los grandes grupos.

Por eso Carmona hace una distinción particular cuando habla del trabajo de Aire Libre, Radio Comunitaria al que reconoce "con una característica independiente".

En su diagnóstico, la mayoría de las FM terminó repitiendo la agenda de los grandes medios y manteniendo relaciones comerciales con ellos. Después llegó Internet.

La web parecía ofrecer una nueva posibilidad de democratización: una estructura más horizontal, con intercambio permanente y participación directa de los usuarios. Otra vez apareció la expectativa de que la tecnología podía modificar la concentración tradicional del sistema.

Pero también esa expectativa se frustró. "Mentira, las redes también se piramidizan, se manipulan, se ordenan", sostiene Carmona. Incluso la participación puede convertirse en una mercancía: "Vos pagás, tenés más participación".

No oculta la frustración que le provoca ese proceso. Sin embargo, introduce un matiz. Reconoce que Internet todavía puede permitir una búsqueda más profunda de información.

Una persona que disponga de tiempo, capacidad e inteligencia para rastrear distintas fuentes puede eventualmente acercarse más a la realidad.

El problema es precisamente ese: la cantidad de tiempo y esfuerzo que requiere encontrar aquello que no aparece en la superficie. "Tenés que tener eso, mucho tiempo, porque está oculta", dice.

Carmona sintetiza allí una de sus críticas centrales al ecosistema contemporáneo de medios y plataformas.

La libertad puede presentarse como la posibilidad de que cualquiera diga cualquier cosa, mientras que la información relevante queda enterrada entre miles de contenidos. "Creo que el perfeccionamiento es, dejemos que digan lo que quieran, digamos que eso es libertad y después ocultémoslo", plantea.

En su lectura, ese podría ser el nuevo mecanismo de control: no necesariamente prohibir una información, sino hacer que encontrarla resulte cada vez más difícil. "Entonces me parece que ese es el eslogan de los nuevos medios electrónicos".

Por eso insiste en una idea que aparece una y otra vez a lo largo de su relato: "La verdad es que hay que buscarla".

La información pública y la pauta oficial
El acceso a la información pública constituye otra de las batallas que, recuerda, demandaron años de trabajo.

La conquista de leyes que permitieran acceder a información estatal fue, para el periodismo, una herramienta fundamental. Pero Carmona observa ahora un retroceso: existen gobiernos que no solamente incumplen esas normas, sino que directamente dejaron de publicar información que antes estaba disponible.

En la charla se menciona un caso concreto: El último gobierno que se animó a publicar las planillas de publicidad oficial y cuánto recibía cada medio fue el de Omar Perotti. "Este gobierno lo desactivó", afirma. En el ámbito municipal nunca existió un mecanismo equivalente.

Para Carmona, esos datos no son accesorios. Saber cómo se distribuye la publicidad oficial permite conocer una parte importante de la relación entre el Estado y los medios. Por eso considera necesario volver a poner el tema en discusión.

Su organización, cuenta, impulsó durante años distintas iniciativas legislativas. Muchas de ellas, admite, resultan difíciles de plasmar en el actual escenario político, que caracteriza como un contexto de "ultraderecha, neofascista, de establecer políticas antipopulares".

Entre esas iniciativas hay una que considera central: una ley que regule la distribución de la publicidad oficial. La idea es terminar con la discrecionalidad de los gobiernos.

"No puede haber arbitrariedad", sostiene. "No puede estar distribuida la plata de los santafesinos, de los argentinos, de los rosarinos, como se le ocurre al gobierno de turno".

Para él, la publicidad oficial debería cumplir una función mucho más amplia que la de transmitir propaganda institucional. Podría convertirse en una herramienta para sostener la diversidad del sistema de medios.

"La publicidad oficial debe ser una palanca de subsidio a la pluralidad informativa", afirma. En otros países, explica, la publicidad estatal se dirige incluso prioritariamente hacia los medios que cuentan con menos recursos.

La lógica es diferente: no se trata solamente de financiar una campaña de comunicación del gobierno, sino de utilizar parte de esos recursos para garantizar que existan distintas voces. "Hay una intención de subsidiar la pluralidad", insiste.

Por eso considera que una ley de regulación de la publicidad oficial debería ser "un pilar fundamental".

Gravar a las grandes plataformas
Pero su propuesta no termina allí. También plantea una política de alcance nacional destinada a gravar a las grandes plataformas y cadenas internacionales. El objetivo sería utilizar esos recursos para sostener a los medios pequeños, cooperativos y también a otros medios que atraviesan dificultades.

Carmona menciona específicamente a Google y Meta. "Hay que gravar a Google, a Meta", afirma. Sostiene que parte de esos recursos debería regresar al ecosistema periodístico.

El argumento de las grandes plataformas, explica, es que utilizan contenidos producidos por los medios. Desde su perspectiva, esa misma relación puede servir como fundamento para establecer un mecanismo de financiamiento.

La prioridad estaría puesta especialmente en los medios comunitarios y cooperativos, para que puedan sobrevivir y sostener sus proyectos.

Pero Carmona introduce un cambio respecto de su planteo anterior: entiende que, dadas las condiciones actuales, también los grandes medios necesitan algún tipo de política de sostenimiento.
Los medios de los sectores populares
Al mismo tiempo, cree que existe una responsabilidad que corresponde a los propios sectores populares y a las organizaciones sociales.

No alcanza con crear medios para expresar las posiciones particulares de cada organización. La comunicación, sostiene, tiene que trascender esa lógica. "Los medios no son para decir lo que cada uno quiere, o sí, pero eso no trasciende", explica.

La función verdaderamente importante es contarle a la sociedad qué está ocurriendo, investigar y construir una agenda capaz de interpelar al conjunto. En su visión, esa agenda debería estar vinculada con las grandes discusiones de un país: la independencia, la soberanía y la capacidad de elegir.

"La importancia de los medios es contarle a la gente lo que le pasa, tratar de averiguar realmente cuál es la agenda para un país que quiere independizarse, que quiere volver a tener soberanía, que quiere poder volver a elegir", sostiene.

Advierte, sin embargo, que las organizaciones populares suelen caer en una dinámica diferente. Cuando crean una radio o un medio propio, muchas veces buscan contar fundamentalmente aquello que les sucede a ellas mismas. El problema es que esa agenda difícilmente alcance una dimensión social más amplia.

"Nosotros generalmente, cuando ponemos una radio, ponemos un medio, por embargo, queremos contar lo que a mí me pasa, y eso también no tiene trascendencia", afirma.

La tarea pendiente, entonces, sería encontrar una manera de unificar agendas, discutir colectivamente cuáles son los temas importantes y construir medios capaces de hablarle a una sociedad más amplia.

"Me parece que también definir, desde los sectores populares, cómo unificamos agendas, cómo discutimos lo importante, sería un salto de calidad", plantea.

El periodista como supuesto privilegiado
En ese escenario de crisis económica y transformación de los medios aparece, inevitablemente, otra discusión: la situación de los trabajadores de prensa. Carmona sabe que existe una percepción social muy alejada de la realidad cotidiana de quienes trabajan en el sector.

"Hemos escuchado muchas veces a muchos compañeros el salario de hambre que reciben", señala. Una parte de la sociedad, sostiene, todavía imagina a los periodistas como trabajadores privilegiados, con buenos salarios y una vida cómoda.

Esa percepción puede alimentarse, además, de lo que aparece en las redes sociales. "Por ahí la gente no tiene en cuenta, piensa que nosotros somos unos privilegiados que ganamos mucho, que nos va todo muy bien", explica.

Para Carmona, detrás de esa sensación existe una realidad mucho menos visible: trabajadores de prensa atravesados por salarios insuficientes, problemas de cobertura médica, precarización y empresas que, mientras reclaman condiciones para sostener sus negocios, incumplen obligaciones con quienes producen diariamente la información.

La disputa que describe, entonces, no es solamente por mejores condiciones laborales. Es también una disputa por el sentido mismo del periodismo. "Ellos buscan hacer negocio y nosotros periodismo", resume Carmona.

En esa frase condensa buena parte de su mirada sobre el presente de los medios: la pelea por salarios dignos, por la salud de los trabajadores, por la independencia editorial, por la transparencia en el uso de la publicidad oficial, por la supervivencia de los medios pequeños y regionales y, finalmente, por el derecho de la sociedad a recibir información que le permita comprender aquello que ocurre a su alrededor.

Para Carmona, todo forma parte de una misma discusión. Porque si informar es un servicio a la sociedad, proteger a quienes informan y garantizar las condiciones para que puedan hacerlo con independencia no constituye un privilegio del periodismo. Es, en su concepción, una condición básica para que una democracia pueda ser verdaderamente libre.

La fantasía del periodista famoso
Hay, para Carmona, una fantasía instalada alrededor de los trabajadores de prensa. Él mismo reconoce que nunca hizo un estudio específico sobre el origen de esa apreciación, pero arriesga una hipótesis: la confusión puede haber surgido con la irrupción televisiva de grandes periodistas y, también, de figuras que construyeron su popularidad a partir del espectáculo.

"La gente compró la idea de que el periodista es famoso, que tiene una vida fantástica", explica. Esa imagen, sostiene, pertenece cada vez más al pasado. La televisión también atraviesa una crisis profunda en términos de audiencia y consumo, y ya resulta mucho más difícil que un periodista pueda construir una fortuna a partir de su trabajo.

En Rosario y en el interior, de hecho, nunca fue habitual que los periodistas alcanzaran ingresos extraordinarios. Algunos lograban despegarse de la media, pero la diferencia salarial con Buenos Aires siempre fue enorme. 

Por eso, recuerda, muchos de los periodistas consagrados de Rosario terminan trasladándose a la capital. "La diferencia salarial es monstruosa entre los grandes medios y los medios del interior", afirma. Pero detrás de las figuras visibles existe una enorme cantidad de trabajadores que permanecen fuera de esa vidriera.

Son cientos de periodistas, productores, técnicos y trabajadores de la comunicación que perciben salarios muy bajos. "Atrás de esos tipos que se ven, hay cientos de trabajadores de comunicación, de prensa, que ganan dos pesos", dice Carmona.

La situación, asegura, no es diferente de la que atraviesa buena parte de la clase trabajadora argentina.

El sindicato reclama un piso salarial mínimo de un millón y medio de pesos, mientras existen compañeros que trabajan por 700 mil, 800 mil, 500 mil o 600 mil pesos. "Los sueldos no alcanzan ni para pagar el alquiler y vivir los diez primeros días del mes", resume.

Y tampoco es un problema exclusivamente rosarino. "Esto no es solo Rosario, es todo el país", sostiene. La situación, además, se ha deteriorado incluso en Buenos Aires.

Carmona observa una creciente desvalorización de la actividad periodística por parte de las empresas editoriales y de medios, particularmente en lo relacionado con la importancia que se le asigna a la comunicación, la calidad profesional y el cumplimiento del deber ético de informar con veracidad.

Admite que existen excepciones. Algunas, incluso, no coinciden con su propia mirada ideológica, pero realizan, a su juicio, un periodismo valioso. 

Sin embargo, el cuadro general le parece preocupante. "Hoy los sueldos en Buenos Aires también son paupérrimos", afirma. Muchos trabajadores necesitan dos o tres empleos para sobrevivir y aun así el dinero no alcanza.

La comparación con otros sectores de la economía aparece inevitablemente: la crisis también golpea a los textiles, a los trabajadores afectados por las importaciones y a innumerables actividades.

Pero Carmona introduce una diferencia que considera decisiva. "Ninguna de estas empresas de la comunicación están en crisis. Ninguna tiene problema económico", plantea. 

Desde su perspectiva, el problema no es la falta de recursos sino la manera en que esos recursos son administrados y distribuidos. Si se analiza la evolución patrimonial de las principales empresas de medios durante la última década, sostiene, "te caerías de espalda del crecimiento patrimonial".

Carmona acusa a esas compañías de utilizar los medios de comunicación como herramientas para ampliar su poder económico. Los describe como instrumentos de "extorsión, de apriete y de acumular negocios".
Mapa de medios del Grupo Clarín del 2022 - Fuente CEPA

Concentración y poder económico
El caso del Grupo Clarín aparece entonces como el ejemplo más evidente. El histórico conflicto alrededor de su concentración mediática y el llamado "monopolio argentino" constituyen, para Carmona, solamente una parte de una estructura mucho más amplia.

El diario puede mantener o no grandes niveles de circulación en papel, pero el verdadero poder del grupo, sostiene, está en otro lugar. "Hoy Clarín sostiene su diario, no le importa mucho si vende mucho papel, mucho tiraje o no, pero se quedó con el monopolio de la telecomunicación en la República Argentina", afirma.

El volumen económico, la capacidad de negocios y el poder de fuego que eso representa son, según su descripción, "siderales". Y Clarín no sería una excepción.

Carmona menciona también a los multimedios La Capital y a Televisión Litoral. En ese universo, ubica a Gustavo Scaglione como una de las figuras empresariales de mayor peso en el sistema de medios argentino. "Hoy Gustavo Scaglione es, te diría sin temor a equivocarme, el tipo que más medios tiene en el país", sostiene.

A la concentración mediática le suma una capacidad de desarrollar negocios paralelos.

Menciona, entre otros ejemplos, las operaciones vinculadas con el estadio multipropósito de la ex Rural, y asegura que existen muchas otras actividades empresariales que exceden ampliamente el negocio periodístico.

Para Carmona, esa diversificación permite comprender mejor dónde está el verdadero poder de estos grupos. "No son empresas con problemas, son empresarios que no le importa a la gente, además, ni la que vive en Rosario ni la que trabaja en sus medios", afirma.

La consecuencia, en su lectura, tiene dos caras simultáneas: "Por lo tanto, mienten por un lado, perjudican al rosarino y por el otro lado hambrean a su gente".

Cuando el gobierno escribe la noticia
La discusión sobre las condiciones laborales conduce inevitablemente hacia otra cuestión: la relación entre los medios y los gobiernos. Carmona considera que allí se encuentra una de las mayores distorsiones del sistema actual.

Cuenta que ha mantenido discusiones públicas y privadas con funcionarios vinculados a la distribución de la publicidad oficial, tanto del gobierno municipal como del provincial. Algunas de esas discusiones fueron también compartidas con el gremio de prensa de Santa Fe.

Su diagnóstico sobre la provincia es contundente: "Lo que pasa en la provincia es vergonzoso, en todos los planos". 

Para explicar por qué, recurre a una escena que considera particularmente reveladora y que, advierte, quizá no sea dimensionada en toda su gravedad por quien no trabaja dentro de un medio.

Los gobiernos de esta provincia, de todos los niveles, tienen los capuchones para los micrófonos, con los logos de cada señal. Hacen la nota y la mandan hecha para que los medios la pasen "como si fuera una nota periodística hecha por nosotros". Eso también pasa, según Carmona, en los diarios y en las redes.

Para Carmona, existe una diferencia fundamental entre publicar información oficial y convertir un contenido producido por un gobierno en una supuesta noticia elaborada por el medio. La primera es legítima. La segunda es, a su entender, una vulneración ética.

Un gobierno puede comunicar una decisión, difundir una obra, presentar una política pública o expresar su propia posición. Esa información debe ser publicada, si resulta de interés público, pero claramente identificada como la voz oficial.

A partir de allí, corresponde al medio hacer su trabajo: analizarla, contrastarla, buscar la contracara y determinar si aquello que afirma el gobierno es verdadero. "Lo que se está publicando es la opinión del gobierno y está bien que se publique la opinión", explica.

Pero el medio tiene la responsabilidad de "analizarla, publicar la contracara de esa información, y si la información es veraz, también tendrá la responsabilidad de decirlo".

Otra cosa completamente diferente es recibir la información ya producida por los departamentos de propaganda de los gobiernos y publicarla como si hubiera sido generada por la propia redacción. "Eso es absolutamente inaceptable", afirma.

Lo define como "una trampa, una mentira, un engaño" y, además, como un negocio. Porque el medio no realiza esa operación de manera gratuita: "Reciben fortuna por eso".

Frente a esa situación, el sindicato, asegura, no permaneció en silencio. "Nosotros lo denunciamos y lo peleamos", afirma. Las discusiones llegaron a la Cámara de Diputados, a la Legislatura, al Concejo y a los distintos niveles del Ejecutivo.

El sindicato fue al gobierno municipal, al provincial y mantuvo reuniones con los funcionarios responsables de administrar la pauta oficial.

Carmona recuerda incluso las discusiones con el secretario de Comunicación de la provincia, Luis Persello  y remarca que cuando el gremio participa de ese tipo de encuentros procura hacerlo acompañado por testigos.

"Nosotros reclamamos que la comunicación tiene que ser un bien social, que tiene que tener pautas claras", sostiene.

Hechos, interpretación y línea editorial
La existencia de una línea editorial propia no está en discusión para Carmona. Cada medio tiene derecho a defender una posición política, económica o ideológica. Lo que no puede hacer, plantea, es alterar los hechos para acomodarlos a esa posición.

Para explicarlo recurre a una escena deliberadamente sencilla. "Hay un choque en la esquina, choca un auto rojo con un auto verde", dice. Un medio puede interpretar quién tuvo la responsabilidad, discutir si funcionaba el semáforo o aportar cualquier análisis sobre lo sucedido.

Pero no puede cambiar la naturaleza del hecho. "Yo no puedo decir que chocó un camión de caudales con un tranvía". La obligación periodística, sostiene, es respetar aquello que efectivamente ocurrió.

Después puede aparecer la interpretación, el análisis y la línea editorial. "La interpretación y la línea editorial también es una obligación de los medios", afirma, siempre que el medio sea transparente respecto de la posición desde la cual informa.

En otros países, recuerda, esa identificación ideológica forma parte de la práctica habitual.

Durante una elección, un periódico puede anunciar abiertamente que apoya a los republicanos o a los demócratas, o que adhiere a determinadas ideas de izquierda o de derecha. De esa manera, el lector sabe qué posición editorial tiene delante y puede interpretar las noticias teniendo en cuenta ese marco.

Para Carmona, esa transparencia es preferible a una supuesta neutralidad que en realidad oculta intereses. "Hay que eliminar la trampa en la comunicación", sostiene. Y agrega una definición que considera central: "La trampa en la comunicación es una trampa a la democracia".

La gravedad aumenta, entiende, porque la sociedad contemporánea es mucho más compleja que aquella en la que los habitantes de un pequeño pueblo podían enterarse de lo que ocurría simplemente conversando entre ellos.

Cuando las comunidades eran pequeñas, explica, "todos nos enterábamos boca a boca de la realidad". Cada persona podía después interpretarla de acuerdo con sus propias ideas, pero no necesitaba necesariamente de un intermediario para conocer los hechos básicos. Hoy esa posibilidad desapareció.

La complejidad social hace necesaria la intermediación periodística. Son los periodistas y los medios quienes seleccionan, investigan, jerarquizan y explican una parte importante de aquello que la sociedad necesita conocer.

Por eso existen pautas éticas que deberían garantizar que esa intermediación sea lo más transparente posible. "Cosa que no ocurre en la ciudad de Rosario", afirma Carmona. Y enseguida refuerza la idea: "Ni estamos ni cerca".

La frase no funciona, en su relato, como una crítica aislada a un medio o a un gobierno determinado. Es el diagnóstico de un sistema en el que las fronteras entre información, propaganda, negocios e intereses políticos se han vuelto, según él, peligrosamente difusas.

¿Y qué tiene de malo?
Y entonces vuelve sobre la escena de los "capuchones", porque considera que allí aparece una de las claves del problema.

Cuando planteó a funcionarios y responsables de la comunicación oficial por qué se enviaban esos contenidos ya elaborados, recuerda que recibió una respuesta que, para él, revela hasta qué punto se naturalizó la práctica.

"¿Y qué tiene de malo?", le preguntaron. Carmona todavía parece indignarse al recordarlo. "¿Cómo que tiene de malo?", replica. La explicación que recibió fue que los medios no querían enviar periodistas porque hacerlo resultaba costoso.

Para Carmona, esa interpretación invierte deliberadamente la cuestión. "No, los medios no te mandan la gente porque vos le pagás para que no la manden, que es distinto", sostiene. 

El problema, además, no termina en la producción de contenidos oficiales. Según denuncia, existen casos en los que funcionarios llegan incluso a pedir que determinados trabajadores sean despedidos cuando los medios envían periodistas a cubrir determinadas actividades.

Para alguien con más de cuatro décadas de experiencia en el sector, el fenómeno resulta inédito. "Yo en mi vida, yo tengo más de 40 años en los medios, nunca vi, nunca vi lo que estoy viendo", afirma.

Lo repite para subrayar la dimensión de lo que considera un cambio profundo: "Nunca vi".

Lo que ve ahora es una combinación de influencia, concentración y descontrol que, a su entender, ha modificado las relaciones tradicionales entre los medios, los gobiernos y los trabajadores.

Carmona vuelve sobre aquello que acaba de describir y busca una palabra capaz de dimensionarlo. No está seguro de que sea la adecuada, pero finalmente la pronuncia: "Está así, pornográfica, la incidencia de los oficialismos de hoy sobre los multimedios de hoy".

Del poder de Clarín a los medios al servicio del poder
La comparación con otras épocas le permite explicar por qué considera que el fenómeno actual es diferente. Durante décadas, cuando se hablaba de concentración de medios en la Argentina, había un nombre que aparecía inmediatamente: Clarín.

Era el gran grupo al que se señalaba como capaz de imponer condiciones. La frase que circulaba entonces era contundente: "Una tapa de Clarín te voltea un gobierno".

También recuerda a La Nación y una de sus tapas más recordadas, vinculada a la entrevista de Mirtha Legrand con Néstor Kirchner. Después de aquel encuentro, recuerda Carmona, Claudio Escribano, subdirector del diario había planteado las condiciones para el nuevo gobierno y el diario había llevado aquella posición a su portada.

Aquellos eran medios que, desde su perspectiva, tenían poder propio. Podían presionar, imponer condiciones e influir sobre los gobiernos. 

Pero Carmona observa una transformación profunda en la relación entre el poder económico y el poder político. "Ahora acumulan medios para ser sirvientas, alcahuetes del poder político", sostiene. Ya no se trataría solamente de un medio poderoso que intenta imponerle condiciones al gobierno de turno.

El mecanismo que denuncia es otro: grupos que acumulan medios y aceptan las condiciones del poder a cambio de recursos. "Ya ni siquiera es que yo impongo condiciones. No, yo acepto las condiciones por la plata que me pagan y entrego un producto a libro cerrado para que otro lo escriba".

La conclusión vuelve a ser tajante: "Es vergonzoso".
El caso LT3
Ese diagnóstico lleva directamente al caso de LT3, una de las emisoras históricas de Rosario. Para Carmona, lo que ocurrió con la radio constituye "otro desastre".

El conflicto tiene como protagonista al grupo Alpha Media, de Marcelo Figoli, un empresario que fue adquiriendo una cantidad importante de radios y medios en Buenos Aires. Entre sus operaciones más relevantes menciona la compra de Radio Rivadavia y otras emisoras como Rock & Pop y Splendid, además de numerosas FM. También recuerda a Radio Colonia y a Noticias Argentinas, entre otras propiedades.

Figoli también estuvo vinculado a la adquisición del canal que Telefe tenía en Neuquén, una operación que posteriormente generó cuestionamientos en Paramount porque la señal fue revendida a otro grupo local y el empresario conservó una participación accionaria menor.

Esa situación, explica Carmona, habría sido uno de los elementos que generaron objeciones cuando posteriormente se avanzó en la adquisición de Telefe Buenos Aires y de las señales de Telefe del centro del país, que quedaron en manos de Scaglione. El empresario también tiene negocios vinculados con equipos de fútbol y con el Parque de la Costa, en Tigre.

En el terreno de las agencias de noticias, Carmona considera que la gestión sobre Noticias Argentinas terminó reduciendo notablemente el peso que alguna vez tuvo la agencia.

Ese mismo grupo terminó adquiriendo Rosario Difusión S.A., la sociedad que administra LT3, en el marco del concurso preventivo. Al principio, Carmona y el sindicato tuvieron alguna expectativa.

La radio venía atravesando un proceso de deterioro prolongado y, después de Guillermo Whpei, había quedado prácticamente sin una estructura patronal capaz de administrarla. Ante esa situación, el propio gremio intervino para ayudar a sostenerla y concretar una mudanza.

Había que devolver la sede de calle Balcarce 843 y el sindicato gestionó el traslado.

Durante un tiempo, gracias al sindicato de Luz y Fuerza, pudieron instalarse en un local de Corrientes y Mendoza que les fue prestado. Después llegó la compra de la sociedad y comenzó un largo período de incertidumbre.

Durante los primeros dos años, cuenta Carmona, prácticamente no hubo inversión. Más adelante, la radio volvió a mudarse y esa nueva etapa generó cierta expectativa entre los trabajadores. La nueva sede se instaló en la zona de Rioja y Lagos, cerca de Callao.

"Nos ilusionamos un poco de que la radio podía volver a adquirir algún brillo, recuperar su brillo histórico", recuerda. La expectativa tenía un fundamento simbólico y periodístico. LT3 es una de las radios históricas de Rosario y, como recuerda Carmona, es la emisora AM más antiguas del interior. 

Durante un tiempo apareció la posibilidad de recuperar una programación local más fuerte. Pero la expectativa duró poco. El grupo Alpha Media entró en crisis y el impacto de esa situación llegó rápidamente a Rosario. En Buenos Aires fueron despedidas cerca de cien personas y varias de las FM quedaron reducidas prácticamente a la reproducción de música.

Las emisoras que, según Carmona, conservaron mayor estructura fueron Rivadavia y Rock & Pop, aunque también atravesaron procesos de ajuste. En Rosario, la consecuencia fue el levantamiento de casi toda la programación propia de LT3.  Solo permaneció el programa de la mañana y el resto de la señal comenzó a retransmitir Radio Rivadavia.

El sindicato quedó entonces involucrado en una nueva pelea: reclamar los salarios adeudados. El dinero finalmente fue abonado, pero con una modalidad que Carmona describe como permanente: retrasos, pagos fuera de término y cuotas que convierten cada cobro en un calvario.

"Hasta ahora venimos cobrando el mes, está atrasado, pero venimos cobrando", explica. La discusión continúa por los programas que fueron levantados y que habían sido contratados por la propia radio. Algunos trabajadores quedaron con un mes de salario sin cobrar.

El sindicato reclama esos pagos y, al mismo tiempo, intenta recuperar la programación local. La situación de LT3 llegó incluso al Congreso. 

Stella Hernández llevó la voz del sindicato en una jornada de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados dedicada a discutir la situación de la información y la libertad de expresión.

Allí se plantearon los problemas de la región, la concentración mediática y las dificultades concretas para producir información local. Porque detrás de las discusiones empresariales existe, para Carmona, un problema menos visible pero igualmente profundo: la frustración de quienes trabajan en los medios.

"Hay un momento tan difícil, hablar de frustración de los trabajadores parece un detalle menor, pero hay una frustración, una angustia muy grande en los compañeros", afirma.

Escuchá la entrevista completa:

Ver también: LT3 AM680 inauguró los nuevos estudios y renovó su equipamiento para amplificar su alcance, Contra la precarización y el retroceso de derechos: gremios de prensa unidos para rechazar la reforma laboral, Una reforma laboral que amenaza un siglo de derechos para quienes trabajan en la actividad periodística, Libertad de expresión en disputa: el Concejo de Rosario respaldó a periodistas y La Libertad Avanza votó en contra, Alerta y movilización del Sindicato de Prensa Rosario frente al intento de aniquilar derechos laborales, Empresas millonarias con trabajadores pobres: protesta y marcha contra el Multimedios La Capital, Más de tres mil periodistas rechazaron la derogación del Estatuto del Periodista Profesional, Las empresas de medios atacan el periodismo y la libertad de expresión, La violencia no es la respuesta: Prensa Rosario repudia agresiones a periodistas de El Tres TV, Derogación del Estatuto del Periodista: un riesgo para el derecho a la información y la libertad de prensa, Prensa Rosario alerta por agresiones y presiones en coberturas informativas, Cuando pocos hablan por todos: la libertad de expresión en riesgo, Prensa Rosario denunció agresiones contra periodistas en Granadero Baigorria, Día de las y los Periodistas: Prensa Rosario advirtió sobre precarización laboral y ataques a la libertad de expresión, Edgardo Carmona: "La información se convirtió en una mercancía y la pluralidad está en riesgo", Con apoyo de distintos bloques del Senado, FATPren presentó el proyecto para un nuevo Estatuto del Periodista,

domingo, 7 de junio de 2026

Edgardo Carmona: "La información se convirtió en una mercancía y la pluralidad está en riesgo"

Mientras crece la incertidumbre en LT3 AM680, el secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, Edgardo Carmona, advierte en Señales que la crisis trasciende a una sola emisora y forma parte de un escenario marcado por la concentración mediática, la pérdida de voces diversas y el creciente condicionamiento de la información por intereses económicos y políticos


LT3 AM680 vuelve a quedar bajo incertidumbre
La incertidumbre volvió a instalarse en LT3 AM680. La radio AM más antigua del interior del país atraviesa un nuevo capítulo de una historia marcada, según describe Edgardo Carmona, secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, por años de sacrificios, cambios de propietarios, crisis empresariales y esfuerzos colectivos para mantener viva una emisora emblemática de la ciudad.

La preocupación se hizo visible tras una asamblea realizada con los trabajadores y reuniones mantenidas con la empresa. Allí, explicó Carmona, la conducción anunció el levantamiento de todos los programas que habían sido incorporados durante el último año. La medida abrió una serie de interrogantes sobre el futuro de la emisora, la continuidad de sus contenidos y, sobre todo, la situación laboral de quienes trabajan en ella.

Para comprender el presente, Carmona reconstruyó parte del recorrido reciente de LT3 AM680. Recordó que, tras la salida de Guillermo Whpei, la radio quedó prácticamente abandonada. En ese contexto, sostuvo, fueron los propios trabajadores junto al gremio quienes sostuvieron la emisora al aire durante largos períodos, muchas veces sin certezas sobre el cobro de salarios. Aun así, mantuvieron encendida la radio, convencidos de la importancia de preservar un espacio de comunicación construido con esfuerzo colectivo. También destacó el papel desempeñado por el sindicato Luz y Fuerza, que facilitó el traslado de la radio a la esquina de Mendoza y Corrientes.

Más tarde apareció Alpha Media, el grupo empresario encabezado por el empresario Marcelo Fígoli, quien también preside el grupo Fénix Entertainment. Carmona describió a la firma como un conglomerado de gran envergadura, con presencia en medios de comunicación, agencias informativas, emprendimientos recreativos y clubes deportivos. Recordó que el grupo controla importantes radios en Buenos Aires, además de Radio Colonia, la Agencia Noticias Argentinas y otras inversiones. Incluso mencionó que Figoli se presentó en la licitación para adquirir Telefe y que también evaluó participar en otros negocios vinculados a la comunicación y el entretenimiento.

Del desembarco de Alpha Media al ajuste
La llegada de Alpha Media generó expectativas. El grupo adquirió Rosario Difusión S.A., la licenciataria de LT3 AM680, una empresa que atravesaba un concurso preventivo luego de un pedido de quiebra. Hubo inversiones, mudanzas y una reorganización de la emisora. Desde Mendoza y Corrientes pasaron a funcionar temporalmente en estudios prestados sobre calle San Luis y posteriormente se instalaron en un inmueble alquilado sobre calle Rioja.

"Nosotros tuvimos alguna expectativa en ese momento", reconoció Carmona. Según explicó, mejoraron algunas condiciones de trabajo y se lanzaron nuevas programaciones. Sin embargo, esa expectativa se fue desvaneciendo con el paso de los meses.

El dirigente gremial encuadra la situación actual dentro de una política más amplia de ajuste implementada por el grupo empresario. Señaló que Alpha Media ya venía reduciendo estructuras en sus radios de Buenos Aires, despidiendo personal y transformando algunas FM en señales exclusivamente musicales. También mencionó el vaciamiento de Radio Colonia y la discontinuidad de proyectos que apenas llevaban pocas semanas al aire.

Ahora, afirmó, esa lógica llegó a Rosario. La propuesta empresarial contempla eliminar toda la programación propia, con excepción del segmento de la primera mañana, y completar el resto de la grilla mediante la retransmisión de Radio Rivadavia. "Levantaron todos los programas y dicen que engancharían Rivadavia en los huecos que quedan libres", resumió.

Durante las reuniones, el gremio intentó obtener precisiones sobre el futuro laboral de los trabajadores. Querían saber cómo se sostendría la operación de la radio, qué tareas realizaría el personal y cuál sería el destino de quienes hoy se desempeñan en programas que dejarán de existir. Según Carmona, no hubo respuestas concretas.

La preocupación es especialmente fuerte entre los trabajadores de los turnos de la tarde. Muchos mantienen relación de dependencia y podrían quedarse sin tareas asignadas si desaparecen los espacios que actualmente producen. La incertidumbre se profundizó porque, según relató el secretario general, uno de los interlocutores enviados por la empresa era un gerente de Recursos Humanos con apenas diez días en el cargo y sin experiencia previa en la actividad. "Nos planteó que no conocía la actividad, que venía a ejecutar una orden", contó.

A esa fragilidad se suma otro elemento: la coexistencia de otras señales que retransmiten contenidos de Radio Rivadavia en la región. En el estudio se señaló que habrá que observar qué posición adopta el Grupo Cristal, vinculado a esa retransmisión. Por eso calificó todo el escenario como "muy débil" y lleno de interrogantes.
Marcelo Figoli en el estudio de LT3 AM 680 junto al intendente Pablo Javkin

Más que una radio: el debate sobre la concentración mediática
Para el dirigente sindical, lo que sucede en LT3 AM680 excede la situación puntual de una empresa. Considera que se trata de un problema que afecta a la pluralidad informativa de Rosario. "La ciudad merece una comunicación un poco más plural", afirmó, advirtiendo sobre los efectos de la creciente concentración mediática.

Esa preocupación se conecta con un diagnóstico más amplio sobre el presente de los medios de comunicación. Carmona entiende que el sector atraviesa una profunda crisis de sentido. A su juicio, muchas de las empresas que administran medios ya no priorizan la calidad periodística ni su responsabilidad social. "La información no es un patrimonio del periodista ni del medio", sostuvo. Por el contrario, considera que en una democracia compleja la información constituye un derecho de todos los ciudadanos y una herramienta indispensable para la toma de decisiones.

Sin embargo, observa que gran parte de los medios se transformaron en corporaciones orientadas fundamentalmente a los negocios. En ese esquema, afirma, la información se convierte en una mercancía ofrecida al mejor postor, mientras que las voces con menor capacidad económica quedan relegadas o directamente silenciadas. El resultado, según su mirada, es una sociedad cada vez más expuesta a la manipulación y la confusión, fenómeno que atribuye también al creciente peso de las redes sociales.

La defensa del Estatuto del Periodista
En paralelo a la situación de LT3 AM680, el Sindicato de Prensa Rosario concentra parte de sus esfuerzos en otro frente: la defensa del Estatuto del Periodista Profesional. En vísperas de un nuevo Día del Periodista, la organización impulsa con otras la presentación de un anteproyecto de actualización de la norma.

La iniciativa busca responder a quienes consideran obsoleto un marco legal que ya tiene ocho décadas de vigencia. Carmona rechaza esa interpretación. Sostiene que los legisladores que redactaron el estatuto tuvieron la inteligencia de regular la tarea periodística y no las herramientas tecnológicas utilizadas para ejercerla. Por eso entiende que principios como la libertad de expresión, la libre circulación de información y las indemnizaciones especiales para proteger la independencia profesional conservan plena actualidad.

A su entender, detrás de las críticas al estatuto existe una intención más profunda. "Hay una necesidad del poder de silenciar, de ocultar, de castigar a los periodistas que se animan", afirmó. Inscribe ese intento dentro de una ofensiva más amplia contra los derechos laborales y considera que el periodismo no constituye una excepción.

El anteproyecto será presentado en el Senado de la Nación y posteriormente en la Legislatura de Santa Fe. Además, junto con la Asociación de Prensa de Santa Fe, el sindicato impulsa la realización de un foro que reunirá a organizaciones educativas, medios de comunicación, radios cooperativas, periodistas y representantes políticos para debatir el futuro de la comunicación y, entre otros temas, el alcance del estatuto profesional.

La discusión también alcanza a las nuevas generaciones de trabajadores de prensa. Carmona observa con preocupación la naturalización de formas laborales precarizadas, muchas veces bajo esquemas de monotributo y sin garantías básicas. Cree que la búsqueda de visibilidad y exposición pública puede terminar desplazando aspectos esenciales del oficio.

"La fama atenta contra el periodista", sostuvo. Para él, el periodismo de calidad sigue siendo aquel que investiga, revela y expone aquello que los poderes políticos y económicos prefieren mantener oculto. Esa tensión, señaló, existe desde los orígenes mismos de la profesión.

En su visión, la relación entre periodismo y poder nunca fue sencilla. Los gobiernos, afirmó, históricamente intentaron influir sobre los medios mediante recursos económicos para instalar determinadas agendas. Lo que ha cambiado es el grado de sofisticación de esos mecanismos. "Ahora no solamente pagan para que se diga lo que quieren, sino para que los otros no puedan decir lo que quieren", advirtió.

Esa convergencia entre poder político, poder económico y medios de comunicación constituye, para Carmona, uno de los principales desafíos de las democracias contemporáneas. Porque, concluyó, una sociedad democrática necesita garantizar un flujo libre y plural de información. Y cuando esa pluralidad se reduce, no sólo se resiente el trabajo periodístico: también se debilita el derecho de la ciudadanía a conocer, comprender y participar de la vida pública.

Presiones, censura y precarización
La situación de LT3 AM680 aparece, en la mirada de Edgardo Carmona, como apenas una expresión de un problema mucho más profundo. Durante la conversación, el dirigente sindical fue enlazando episodios recientes para describir un escenario que considera alarmante para el ejercicio del periodismo y para la calidad democrática.

La referencia surgió a partir de un hecho ocurrido días atrás en el Concejo Municipal de Rosario. Según relató, trabajadores de prensa del propio cuerpo legislativo denunciaron que se les impidió cubrir una sesión especial convocada por la oposición. No sólo fueron excluidos del lugar donde se desarrollaba la actividad, sino que incluso se adoptaron medidas para impedir que pudieran seguir lo que allí sucedía.

Para Carmona, lejos de tratarse de una excepción, estos mecanismos forman parte de una práctica cada vez más habitual. "Eso es común, pasa todo el tiempo", aseguró. Y lo dijo desde una trayectoria de varias décadas en medios gráficos, radiales y televisivos.

Al comparar el presente con otras épocas, incluso con momentos en los que las relaciones entre medios, empresas y gobiernos también estaban atravesadas por intereses económicos y disputas de poder, encuentra una diferencia sustancial. Recuerda que los antiguos propietarios de medios concebían a sus empresas como espacios con capacidad de disputar influencia frente a otros actores del poder político y económico. Esa lógica, sostiene, prácticamente desapareció.

"Nunca vi lo que hoy estoy viendo. Es de una gravedad inusitada", afirmó. A su entender, los medios han perdido gran parte de aquella autonomía relativa que les permitía tensionar con otros poderes, investigar y exhibir información incómoda. En su lugar, observa una creciente subordinación a intereses económicos y políticos que terminan condicionando los contenidos.

Según describe, hoy las decisiones editoriales pueden quedar sujetas a acuerdos comerciales o presiones externas. En ese contexto, asegura que se vuelve posible prohibir coberturas, levantar entrevistas, decidir quién permanece o quién es despedido dentro de una redacción, e incluso determinar contrataciones a partir de afinidades personales o políticas.

Como ejemplo, recordó un episodio que tuvo amplia repercusión pública en Rosario y que involucró a El Tres TV. Según relató, una entrevista que estaba siendo emitida fue interrumpida tras gestiones realizadas desde el poder político provincial. El conflicto derivó en una fuerte discusión interna y en una intervención sindical para evitar el despido de un trabajador vinculado a la producción del contenido cuestionado.

"Todos los que estamos en los medios sabemos que esto está pasando", sostuvo. Aun así, aclaró que existen excepciones y destacó el compromiso de numerosos periodistas que continúan defendiendo la independencia profesional y el derecho a informar.

En ese sentido, recordó distintas acciones impulsadas por el Sindicato de Prensa Rosario: asambleas, debates internos y la elaboración de un manual de principios éticos para el ejercicio de la profesión. También mencionó las reiteradas denuncias realizadas frente a agresiones sufridas por cronistas, camarógrafos y movileros durante coberturas en la vía pública.

La relación con las fuerzas de seguridad ocupa un lugar central en esas preocupaciones. Carmona describió un escenario de hostigamiento creciente hacia trabajadores de prensa que cubren hechos policiales, accidentes de tránsito, manifestaciones o situaciones de conflicto social.

Recordó que el sindicato mantuvo reuniones con el ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, para plantear estas situaciones. Sin embargo, sostiene que los episodios continuaron. Mencionó agresiones sufridas por equipos periodísticos durante la cobertura de un homicidio en Granadero Baigorria, cuando vehículos de medios fueron vandalizados y, según denunció, la policía no intervino para proteger a los trabajadores.

"Hoy ejercer el periodismo para intentar mostrar es muy difícil", resumió. En su análisis, las amenazas provienen de múltiples frentes: la precarización laboral, las presiones empresariales, las interferencias políticas y la falta de protección estatal.

Por eso insiste en que la defensa de la actividad periodística no debe interpretarse como un privilegio corporativo. Considera que el verdadero bien jurídico en juego es el derecho de la ciudadanía a recibir información. "No es una cuestión de privilegio de la corporación, sino un derecho fundamental de la gente en las democracias modernas", señaló.

Periodismo, salud mental y condiciones de producción
La conversación derivó luego hacia otro tema que él considera revelador de las contradicciones actuales del sistema de medios: la cobertura de los suicidios y la salud mental. El periodista le cuenta que participó recientemente de una capacitación impulsada por el gobierno de Santa Fe junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Allí advirtió una diferencia significativa. Por la mañana, explicó, los capacitadores se reunieron con editores y directivos; por la tarde, con periodistas.

Más allá del valor de las recomendaciones profesionales, Carmona considera que existe una distancia cada vez mayor entre los estándares de calidad que se proponen y las condiciones reales de producción periodística. Valoró especialmente los criterios difundidos por especialistas de organismos internacionales para abordar temas sensibles como los suicidios, pero cuestionó que muchas empresas no estén dispuestas a invertir los recursos necesarios para aplicar esas recomendaciones.

"¿Qué medio va a llamar después de un suicidio a un especialista para que le dé un enfoque? ¿Qué medio va a gastar cinco minutos para tratar de asegurar la salud de la sociedad rosarina?", se preguntó.

A su juicio, el problema no reside en los protocolos ni en las recomendaciones técnicas, sino en un modelo empresarial que reduce costos permanentemente y privilegia la rentabilidad inmediata por encima de la calidad informativa. Por eso habló de una suerte de ficción: la de exigir estándares profesionales cada vez más sofisticados mientras las empresas disminuyen planteles, recursos y tiempos de producción.

La crítica se extendió también al contexto político nacional. Carmona cuestionó duramente las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno nacional y sostuvo que resulta contradictorio convocar a debatir sobre salud mental o comunicación pública mientras, según su visión, se reducen recursos destinados a sectores vulnerables.

Sin desconocer diferencias entre los distintos niveles del Estado, reclamó una presencia más activa de las administraciones nacional, provincial y municipal para proteger derechos básicos y garantizar condiciones que permitan el ejercicio pleno de la comunicación.

El futuro de LT3 AM680 sigue abierto
En medio de ese panorama, el conflicto de LT3 AM680 continúa abierto. El Sindicato de Prensa Rosario ya tiene prevista una audiencia en el Ministerio de Trabajo y mantiene negociaciones con la empresa para intentar revertir las decisiones anunciadas.

La postura del gremio, aseguró Carmona, es sostener la continuidad de la emisora no sólo por las fuentes laborales comprometidas, sino también por la necesidad de preservar una mayor diversidad de voces en el sistema de medios. Frente a una concentración que considera creciente, entiende que defender LT3 AM680 es también defender un espacio de pluralidad informativa para Rosario.

Por eso rechaza que una decisión de semejante magnitud pueda resolverse de manera unilateral. Reclama que la empresa explique formalmente las razones de la medida, presente la documentación correspondiente y cumpla con todos los procedimientos previstos por la legislación laboral.

"Acá hay gente en juego, hay trabajo en juego", afirmó. Y en una actividad atravesada por la incertidumbre económica y la fragilidad laboral, considera que las decisiones empresariales no pueden quedar libradas al mero capricho. La discusión sobre el futuro de LT3 AM680, concluye, es también una discusión sobre el tipo de periodismo y de sistema de medios que Rosario quiere conservar.

Escuchá la entrevista completa:

viernes, 5 de junio de 2026

Denuncian el vaciamiento de LT3 AM680 y alertan por posibles despidos

La histórica radio LT3 AM 680 atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años. El Sindicato de Prensa de Rosario denunció el levantamiento de la programación propia de la emisora en el marco de un ajuste impulsado por los propietarios de la licencia, Rosario Difusión S.A., perteneciente al grupo Alpha Media, del empresario Marcelo Fígoli, quien también preside el grupo Fénix Entertainment. 

La empresa eliminará casi toda la programación local desde el lunes 8 de junio. Sólo continuará al aire "La Barra de Casal", mientras el resto de la grilla será reemplazada por contenidos de Radio Rivadavia. Trabajadores denuncian un proceso de vaciamiento, salarios adeudados y riesgo para las fuentes laborales.

El fin de la programación local
La crisis de LT3 AM 680 sumó en las últimas horas un nuevo capítulo. El Grupo Alpha Media decidió levantar casi toda la programación local de la emisora a partir del próximo lunes 8 de junio, una medida que profundiza la incertidumbre entre trabajadores, conductores y productores de la histórica radio rosarina.

Según pudo saberse, el único ciclo que continuará al aire será "La Barra de Casal", que se emite de 7 a 10 de la mañana. Finalizado ese horario, LT3 AM 680 retransmitirá la programación de Radio Rivadavia, emisora de Buenos Aires que también integra el mismo grupo empresario.

La decisión tomó por sorpresa a gran parte del equipo de trabajo. Conductores, productores y colaboradores fueron notificados en las últimas horas y varios de ellos comenzaron a despedirse de la audiencia durante las emisiones de esta semana.

Entre los programas que dejarán de formar parte de la grilla se encuentran "Equipo 3", "El Río Suena", "Ángeles Caídos" y "Digamos Todo", ciclos que habían sido incorporados durante 2025 en el marco de una apuesta por reposicionar a la radio más antigua del interior del país.

Hasta el momento, Alpha Media no emitió ningún comunicado oficial sobre el futuro de la emisora ni sobre el alcance de la reestructuración. De acuerdo con la información que circula entre los trabajadores, permanecería únicamente el personal de planta, mientras que los contratos de colaboradores y equipos incorporados con la última programación no serían renovados.

La medida refuerza las denuncias de vaciamiento formuladas por el Sindicato de Prensa de Rosario, que advirtió sobre el riesgo de pérdida de puestos de trabajo y el reemplazo de una señal con producción periodística local por contenidos generados fuera de la ciudad

Esta acción fue interpretada por trabajadores y representantes sindicales como parte de un proceso de vaciamiento que amenaza la continuidad laboral de decenas de empleados y el futuro de uno de los medios más emblemáticos de la ciudad.

En una asamblea realizada este viernes, las y los trabajadores se declararon en estado de alerta y resolvieron mantenerse movilizados a la espera de una nueva reunión entre el sindicato y la empresa, así como de una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo.

El conflicto se agrava por una situación salarial crítica. Según denunció el gremio, una parte importante del personal acumula hasta tres meses sin percibir sus haberes. A ello se suman deudas correspondientes a aportes de obra social y obligaciones sindicales que, aseguran, permanecen impagas.

Desde el Sindicato de Prensa señalaron que las amenazas de reducción de personal, el levantamiento de programas, las propuestas de retiros y la posibilidad de despidos directos configuran un escenario de extrema incertidumbre para quienes sostienen el funcionamiento cotidiano de la emisora.

"Son las y los trabajadores quienes, con su esfuerzo, compromiso y organización, han mantenido al aire la radio durante décadas", remarcaron desde la organización gremial al referirse a LT3 AM680, considerada la radio más antigua del interior del país.Además del impacto laboral, el sindicato advirtió sobre las consecuencias que tendría para Rosario la pérdida de una señal con identidad local. Según denunciaron, la intención empresaria sería reemplazar la programación propia por la retransmisión de contenidos de Radio Rivadavia, emisora del mismo grupo. Entre marzo y abril de 2026, Alpha Media despidió a más de 35 trabajadores de Radio Rivadavia (AM 630), Splendid y Rock&Pop, incluyendo la agencia NA, en un contexto de fuerte ajuste y reestructuración.

Para el gremio, la decisión implica no sólo una amenaza para las fuentes de trabajo sino también un retroceso en materia de pluralidad informativa y producción periodística local.

Ante este escenario, los trabajadores y el Sindicato de Prensa de Rosario reclamaron:

  • La inmediata regularización y pago de los salarios adeudados.
  • La preservación de todos los puestos de trabajo.
  • La cancelación de las deudas con la obra social y el sindicato.
  • La continuidad de LT3 AM680 con programación propia y producción local.

Mientras continúan las negociaciones, la incertidumbre crece entre el personal de la emisora y en el ámbito de los medios rosarinos, donde el conflicto es seguido con preocupación por su impacto laboral y por el posible silenciamiento de una voz histórica de la comunicación de la ciudad.

martes, 13 de enero de 2026

Perfil vendió el 50% de Bravo TV a Alpha Media, que asumirá el control de los contenidos

El grupo Perfil concretó la venta del 50% del paquete accionario de la señal Bravo TV a Alpha Media, el conglomerado de medios controlado por el empresario Marcelo Fígoli, que de este modo ingresa al selecto grupo de operadores de televisión abierta de alcance nacional. La operación incluye, además, el control total de los contenidos por parte de Alpha Media y una cláusula que habilita la compra del porcentaje restante dentro de un año.

La información fue confirmada en las últimas horas y publicada por el editor de Economía Política de Perfil.com, Ariel Maciel. Con este acuerdo, Alpha Media no solo se convierte en socio estratégico del canal, sino que pasa a tener un rol central en la definición de la grilla y la línea editorial de la señal.

Según detallaron fuentes cercanas a la negociación, el contrato contempla una opción de compra del 50% restante de las acciones que permanecerán en manos del grupo Perfil, mecanismo que ya había sido aplicado en experiencias previas. Un antecedente directo fue la sociedad entre Perfil y el grupo Crónica, hasta que en diciembre de 2024 Perfil adquirió la participación de Raúl Olmos y quedó al mando total del canal.
 
Bravo, el canal más joven de la TV abierta
"Perfil Teledifusora y Alpha Media comunican que llegaron a un acuerdo por el cual Alpha Media adquirió el 50% de las acciones de Bravo TV, el séptimo canal abierto de la televisión porteña, inaugurado en 2022", señala el comunicado conjunto difundido por ambas compañías. Desde su nacimiento, la señal —incluida en la grilla de los cableoperadores nacionales— estuvo inicialmente compartida por los grupos Perfil y Olmos.

Bravo TV inició sus transmisiones en marzo de 2022 como una señal generalista, con una programación que combinó telenovelas de éxito en América Latina con contenidos periodísticos, de espectáculos y de actualidad política. Actualmente es el sexto canal abierto privado del país y el séptimo si se incluye a la TV Pública, además de ser el más joven del sistema de televisión abierta argentina.
 
Un nuevo jugador en la TV nacional
El ingreso de Alpha Media a Bravo TV marca un paso estratégico en la expansión del grupo que lidera Marcelo Fígoli hacia la televisión abierta, un segmento que aporta visibilidad, prestigio y alcance masivo dentro del ecosistema de medios. El empresario, con amplia trayectoria en el mundo del espectáculo y vínculos cotidianos con figuras del ámbito artístico internacional, será ahora el responsable de los contenidos del canal.

En ese contexto, Fígoli había pulseado hasta último momento con el grupo Televisión Litoral por la compra de Telefe, en momentos en que Paramount abrió una licitación para desprenderse del principal canal de televisión privada del país. Finalmente, ese proceso concluyó con la adquisición de la señal por parte del empresario rosarino Gustavo Scaglione.

Según la Agencia Noticias Argentinas, de la misma empresa, la operación fortalece la posición de Alpha Media en el mercado audiovisual y amplía su capacidad de generación de contenidos multiplataforma.

La adquisición se inscribe en el plan de crecimiento sostenido de Alpha Media, orientado a consolidar un grupo de medios con presencia integrada en radio, televisión abierta, noticias, contenidos digitales y vía pública.

Con esta incorporación, Alpha Media busca ampliar su presencia en TV abierta, potenciar sinergias comerciales y editoriales, y fortalecer su propuesta de valor para anunciantes, productores y audiencias.

El grupo Perfil, controlado por Jorge Fontevecchia, mantiene una presencia relevante en el mercado de medios argentinos con señales como Net TV, Caras TV y Canal Económico, además de radios, el diario Perfil y revistas emblemáticas como Noticias, Caras y Fortuna.

Por su parte, Alpha Media posee un amplio portfolio que incluye radios como Rivadavia, Splendid, LT3 AM 680, AM 550, Rock & Pop y Metro, la agencia de noticias NA y el Canal 7 de Neuquén. Con esta operación, el grupo profundiza su posicionamiento en la televisión nacional y se prepara para una eventual adquisición total de Bravo TV hacia fines de 2027.
Fuentes: Diario Perfil y Noticias Argentinas

martes, 10 de junio de 2025

Paramount activa despidos y pone en venta Telefe en medio de una fuerte reestructuración

La industria televisiva argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados en años, y Telefe no escapa a esta tendencia. En las últimas horas, se confirmaron versiones que venían circulando desde hace semanas: la señal propiedad de Paramount Global se encuentra en pleno proceso de venta, y comenzó una reestructuración interna que incluye despidos y retiros voluntarios.

La información fue anticipada por el periodista Nacho Rodríguez, quien reveló que la compañía norteamericana ya inició negociaciones con un nuevo grupo empresario, encabezado por un reconocido empresario local y respaldado por capital extranjero. Aunque no hay confirmación oficial, todo indica que el elegido para tomar el control del canal sería Gustavo Yankelevich, histórico exdirector de la emisora.

Según fuentes del sector, el canal está siendo valuado en aproximadamente 120 millones de dólares, aunque su valor habría caído con el paso del tiempo debido a escándalos recientes que dañaron su imagen pública —como los casos que involucraron a Marley y Corazza— y a una marcada pérdida de audiencia en algunos segmentos clave.

Se estima que la negociación ya está confirmada en un 80%, y que Yankelevich asumiría un rol transitorio por un periodo de uno a dos años para "limpiar" internamente la estructura de Telefe y prepararla para una eventual reventa o reposicionamiento estratégico.

"A partir del 1 de junio empezaron en Telefe los retiros voluntarios abiertos para quien quiera irse del 130%", reveló Rodríguez. Como parte de este proceso, el 1 de junio comenzaron los retiros voluntarios, con el objetivo de reducir personal en un 3,5%, según lo indicado en un comunicado interno distribuido por Paramount. El mensaje, enviado al personal del grupo, señala:
"Estamos tomando las medidas difíciles, pero necesarias, para optimizar aún más nuestra organización a partir de esta semana. Reduciremos nuestra fuerza laboral doméstica en un 3.5% [...] Este proceso también puede resultar en algunos impactos para nuestra fuerza laboral fuera de los EE. UU. con el tiempo".
Aunque el mensaje fue dirigido globalmente, fuentes cercanas a Telefe confirmaron que los recortes ya comenzaron en la filial argentina, y que podrían intensificarse si la venta avanza.

Además, la posible llegada de Yankelevich inquieta a la actual cúpula directiva del canal, ya que mantiene vínculos estrechos con figuras como Cris Morena, y ha manifestado su intención de revisar profundamente los equipos de programación. Su posible desembarco podría marcar la salida de figuras como Guillermo Pendino y Darío Turovelsky, actuales responsables de la grilla y los contenidos.

En paralelo, Paramount busca enfocar sus recursos en el negocio del streaming, dejando de lado parte de su inversión en televisión lineal. La compañía destacó que, pese a los recortes, se siente orgullosa del contenido generado y del crecimiento de sus plataformas digitales.

Por ahora, el futuro de Telefe está marcado por la incertidumbre. Si se concreta la venta en las próximas semanas, el canal podría experimentar una de sus transformaciones más profundas desde su privatización en los años 90.

Chau Paramount
Cuando el proceso culmine, marcará la salida definitiva del conglomerado estadounidense de medios de la Argentina. Entre 2024 y lo que va de 2025, ya se desprendió de varios canales del interior del país, como Canal 7 en Neuquén; Canal 8 en Mar del Plata; Canal 8 en Tucumán; Canal 9 en Bahía Blanca y Canal 11 en Salta.

Así, Gustavo Scaglione, dueño del Multimedios La Capital y Televisión Litoral, compró Canal 8 de Tucumán, Canal 11 de Salta y Canal 9 de Bahía Blanca, mientras que Neomedia Gestión SA se hizo cargo de Canal 8 de Mar del Plata, administrando sus operaciones según un convenio firmado en 2022. 

Alpha Media, grupo liderado por Marcelo Fígoli concretó la compra de Canal 7 de Neuquén, en una operación que marcó su desembarco en la TV abierta. Tras esta venta, Paramount conservó únicamente los canales de Córdoba, Rosario y Santa Fe, los cuales trabajan en programas regionales para ambas provincias.

En cuanto a Telefe Rosario (ex Canal 5), habría iniciado conversaciones con los hermanos Vignati —Roberto, María Isabel, Julián, Gabriel y María Eugenia—, una familia con fuerte protagonismo en el sur santafesino. Julián Vignati es actualmente presidente comunal de Arteaga (PJ), y la familia controla el Grupo Plus, que reúne a Radio Sí, Radio Casilda FM 91.1, y los portales Rosario Plus, Casilda Plus y Santa Fe Plus. María Eugenia Vignati lidera el conglomerado como directora general.

Paramount Global despedirá al 3,5% de su plantilla ante caída de la televisión por cable
Paramount recortó previamente el 15% de su plantilla en un despido múltiple el año pasado
Por: Hannah Miller, Agencia Bloomberg

Paramount Global planea recortar varios cientos de empleados el martes debido al continuo declive de la industria de la televisión por cable y al panorama económico más amplio.

La medida afectará a cerca del 3,5% de la plantilla estadounidense de la compañía de medios de comunicación, según un memorando interno enviado al personal revisado por Bloomberg.

"Estos cambios son necesarios para hacer frente al entorno en el que estamos operando y posicionar mejor a Paramount para el éxito", escribieron los codirectores ejecutivos George Cheeks, Chris McCarthy y Brian Robbins.

Paramount, la empresa matriz de canales de televisión como CBS y MTV y de los emblemáticos estudios de cine de Hollywood, recortó previamente el 15% de su plantilla en un despido múltiple el año pasado. En esta última reducción, la mayoría de los empleados serán notificados inmediatamente, dijeron los CEO.

En la actualidad, la empresa está intentando finalizar una fusión con Skydance Media y también está lidiando con una demanda del presidente Donald Trump que alega que CBS News participó en una interferencia electoral.

Nuevo comunicado interno de Telefe a sus trabajadores y trabajadoras
Equipo, 
Como habrán visto, se ha especulado sobre el futuro de Telefe en diferentes publicaciones. Nosotros no podemos basarnos ni en rumores ni conjeturas de estos medios de comunicación. Cuando tengamos noticias para compartir, las informaremos directamente desde la compañía y por los canales habituales. 

Estas versiones sobre Telefe podrían continuar; mientras tanto, seguiremos operando con normalidad, como siempre lo hemos hecho. Les pedimos que se mantengan enfocados en sus responsabilidades y en las prioridades de sus equipos. 

Además, les solicitamos que en el caso de ser contactados por cualquier medio o persona fuera de la compañía, por favor no hagan comentarios al respecto ni compartan información. Simplemente, deriven las consultas a Sol Tomaselli, responsable de nuestro equipo de Comunicaciones en Argentina. Si bien no debemos distraernos con estos rumores, este interés de la prensa es el reflejo de la relevancia que tiene Telefe como líder del mercado. 

Gracias por su constante enfoque, profesionalismo y dedicación. 
Darío Turovelzky

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