LT3 vuelve a quedar bajo incertidumbre
La incertidumbre volvió a instalarse en LT3. La radio AM más antigua del interior del país atraviesa un nuevo capítulo de una historia marcada, según describe Edgardo Carmona, secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, por años de sacrificios, cambios de propietarios, crisis empresariales y esfuerzos colectivos para mantener viva una emisora emblemática de la ciudad.
La preocupación se hizo visible tras una asamblea realizada con los trabajadores y reuniones mantenidas con la empresa. Allí, explicó Carmona, la conducción anunció el levantamiento de todos los programas que habían sido incorporados durante el último año. La medida abrió una serie de interrogantes sobre el futuro de la emisora, la continuidad de sus contenidos y, sobre todo, la situación laboral de quienes trabajan en ella.
Para comprender el presente, Carmona reconstruyó parte del recorrido reciente de LT3. Recordó que, tras la salida de Guillermo Whpei, la radio quedó prácticamente abandonada. En ese contexto, sostuvo, fueron los propios trabajadores junto al gremio quienes sostuvieron la emisora al aire durante largos períodos, muchas veces sin certezas sobre el cobro de salarios. Aun así, mantuvieron encendida la radio, convencidos de la importancia de preservar un espacio de comunicación construido con esfuerzo colectivo. También destacó el papel desempeñado por el sindicato Luz y Fuerza, que facilitó el traslado de la radio a la esquina de Mendoza y Corrientes.
Más tarde apareció Alpha Media, el grupo empresario encabezado por Marcelo Figoli. Carmona describió a la firma como un conglomerado de gran envergadura, con presencia en medios de comunicación, agencias informativas, emprendimientos recreativos y clubes deportivos. Recordó que el grupo controla importantes radios en Buenos Aires, además de Radio Colonia, la Agencia Noticias Argentinas y otras inversiones. Incluso mencionó que Figoli se presentó en la licitación para adquirir Telefe y que también evaluó participar en otros negocios vinculados a la comunicación y el entretenimiento.
Del desembarco de Alpha Media al ajuste
La llegada de Alpha Media generó expectativas. El grupo adquirió Rosario Difusión S.A., la licenciataria de LT3, una empresa que atravesaba un concurso preventivo luego de un pedido de quiebra. Hubo inversiones, mudanzas y una reorganización de la emisora. Desde Mendoza y Corrientes pasaron a funcionar temporalmente en estudios prestados sobre calle San Luis y posteriormente se instalaron en un inmueble alquilado sobre calle Rioja.
"Nosotros tuvimos alguna expectativa en ese momento", reconoció Carmona. Según explicó, mejoraron algunas condiciones de trabajo y se lanzaron nuevas programaciones. Sin embargo, esa expectativa se fue desvaneciendo con el paso de los meses.
El dirigente gremial encuadra la situación actual dentro de una política más amplia de ajuste implementada por el grupo empresario. Señaló que Alpha Media ya venía reduciendo estructuras en sus radios de Buenos Aires, despidiendo personal y transformando algunas FM en señales exclusivamente musicales. También mencionó el vaciamiento de Radio Colonia y la discontinuidad de proyectos que apenas llevaban pocas semanas al aire.
Ahora, afirmó, esa lógica llegó a Rosario. La propuesta empresarial contempla eliminar toda la programación propia, con excepción del segmento de la primera mañana, y completar el resto de la grilla mediante la retransmisión de Radio Rivadavia. "Levantaron todos los programas y dicen que engancharían Rivadavia en los huecos que quedan libres", resumió.
Durante las reuniones, el gremio intentó obtener precisiones sobre el futuro laboral de los trabajadores. Querían saber cómo se sostendría la operación de la radio, qué tareas realizaría el personal y cuál sería el destino de quienes hoy se desempeñan en programas que dejarán de existir. Según Carmona, no hubo respuestas concretas.
La preocupación es especialmente fuerte entre los trabajadores de los turnos de la tarde. Muchos mantienen relación de dependencia y podrían quedarse sin tareas asignadas si desaparecen los espacios que actualmente producen. La incertidumbre se profundizó porque, según relató el secretario general, uno de los interlocutores enviados por la empresa era un gerente de Recursos Humanos con apenas diez días en el cargo y sin experiencia previa en la actividad. "Nos planteó que no conocía la actividad, que venía a ejecutar una orden", contó.
A esa fragilidad se suma otro elemento: la coexistencia de otras señales que retransmiten contenidos de Radio Rivadavia en la región. Carmona señaló que todavía habrá que observar qué posición adopta el Grupo Cristal, vinculado a esa retransmisión. Por eso calificó todo el escenario como "muy débil" y lleno de interrogantes.
Más que una radio: el debate sobre la concentración mediática
Para el dirigente sindical, lo que sucede en LT3 excede la situación puntual de una empresa. Considera que se trata de un problema que afecta a la pluralidad informativa de Rosario. "La ciudad merece una comunicación un poco más plural", afirmó, advirtiendo sobre los efectos de la creciente concentración mediática.
Esa preocupación se conecta con un diagnóstico más amplio sobre el presente de los medios de comunicación. Carmona entiende que el sector atraviesa una profunda crisis de sentido. A su juicio, muchas de las empresas que administran medios ya no priorizan la calidad periodística ni su responsabilidad social. "La información no es un patrimonio del periodista ni del medio", sostuvo. Por el contrario, considera que en una democracia compleja la información constituye un derecho de todos los ciudadanos y una herramienta indispensable para la toma de decisiones.
Sin embargo, observa que gran parte de los medios se transformaron en corporaciones orientadas fundamentalmente a los negocios. En ese esquema, afirma, la información se convierte en una mercancía ofrecida al mejor postor, mientras que las voces con menor capacidad económica quedan relegadas o directamente silenciadas. El resultado, según su mirada, es una sociedad cada vez más expuesta a la manipulación y la confusión, fenómeno que atribuye también al creciente peso de las redes sociales.
La defensa del Estatuto del Periodista
En paralelo a la situación de LT3, el Sindicato de Prensa Rosario concentra parte de sus esfuerzos en otro frente: la defensa del Estatuto del Periodista Profesional. En vísperas de un nuevo Día del Periodista, la organización impulsa con otras la presentación de un anteproyecto de actualización de la norma.
La iniciativa busca responder a quienes consideran obsoleto un marco legal que ya tiene ocho décadas de vigencia. Carmona rechaza esa interpretación. Sostiene que los legisladores que redactaron el estatuto tuvieron la inteligencia de regular la tarea periodística y no las herramientas tecnológicas utilizadas para ejercerla. Por eso entiende que principios como la libertad de expresión, la libre circulación de información y las indemnizaciones especiales para proteger la independencia profesional conservan plena actualidad.
A su entender, detrás de las críticas al estatuto existe una intención más profunda. "Hay una necesidad del poder de silenciar, de ocultar, de castigar a los periodistas que se animan", afirmó. Inscribe ese intento dentro de una ofensiva más amplia contra los derechos laborales y considera que el periodismo no constituye una excepción.
El anteproyecto será presentado en el Senado de la Nación y posteriormente en la Legislatura de Santa Fe. Además, junto con la Asociación de Prensa de Santa Fe, el sindicato impulsa la realización de un foro que reunirá a organizaciones educativas, medios de comunicación, radios cooperativas, periodistas y representantes políticos para debatir el futuro de la comunicación y, entre otros temas, el alcance del estatuto profesional.
La discusión también alcanza a las nuevas generaciones de trabajadores de prensa. Carmona observa con preocupación la naturalización de formas laborales precarizadas, muchas veces bajo esquemas de monotributo y sin garantías básicas. Cree que la búsqueda de visibilidad y exposición pública puede terminar desplazando aspectos esenciales del oficio.
"La fama atenta contra el periodista", sostuvo. Para él, el periodismo de calidad sigue siendo aquel que investiga, revela y expone aquello que los poderes políticos y económicos prefieren mantener oculto. Esa tensión, señaló, existe desde los orígenes mismos de la profesión.
En su visión, la relación entre periodismo y poder nunca fue sencilla. Los gobiernos, afirmó, históricamente intentaron influir sobre los medios mediante recursos económicos para instalar determinadas agendas. Lo que ha cambiado es el grado de sofisticación de esos mecanismos. "Ahora no solamente pagan para que se diga lo que quieren, sino para que los otros no puedan decir lo que quieren", advirtió.
Esa convergencia entre poder político, poder económico y medios de comunicación constituye, para Carmona, uno de los principales desafíos de las democracias contemporáneas. Porque, concluyó, una sociedad democrática necesita garantizar un flujo libre y plural de información. Y cuando esa pluralidad se reduce, no sólo se resiente el trabajo periodístico: también se debilita el derecho de la ciudadanía a conocer, comprender y participar de la vida pública.
Presiones, censura y precarización
La situación de LT3 aparece, en la mirada de Edgardo Carmona, como apenas una expresión de un problema mucho más profundo. Durante la conversación, el dirigente sindical fue enlazando episodios recientes para describir un escenario que considera alarmante para el ejercicio del periodismo y para la calidad democrática.
La referencia surgió a partir de un hecho ocurrido días atrás en el Concejo Municipal de Rosario. Según relató, trabajadores de prensa del propio cuerpo legislativo denunciaron que se les impidió cubrir una sesión especial convocada por la oposición. No sólo fueron excluidos del lugar donde se desarrollaba la actividad, sino que incluso se adoptaron medidas para impedir que pudieran seguir lo que allí sucedía.
Para Carmona, lejos de tratarse de una excepción, estos mecanismos forman parte de una práctica cada vez más habitual. "Eso es común, pasa todo el tiempo", aseguró. Y lo dijo desde una trayectoria de varias décadas en medios gráficos, radiales y televisivos.
Al comparar el presente con otras épocas, incluso con momentos en los que las relaciones entre medios, empresas y gobiernos también estaban atravesadas por intereses económicos y disputas de poder, encuentra una diferencia sustancial. Recuerda que los antiguos propietarios de medios concebían a sus empresas como espacios con capacidad de disputar influencia frente a otros actores del poder político y económico. Esa lógica, sostiene, prácticamente desapareció.
"Nunca vi lo que hoy estoy viendo. Es de una gravedad inusitada", afirmó. A su entender, los medios han perdido gran parte de aquella autonomía relativa que les permitía tensionar con otros poderes, investigar y exhibir información incómoda. En su lugar, observa una creciente subordinación a intereses económicos y políticos que terminan condicionando los contenidos.
Según describe, hoy las decisiones editoriales pueden quedar sujetas a acuerdos comerciales o presiones externas. En ese contexto, asegura que se vuelve posible prohibir coberturas, levantar entrevistas, decidir quién permanece o quién es despedido dentro de una redacción, e incluso determinar contrataciones a partir de afinidades personales o políticas.
Como ejemplo, recordó un episodio que tuvo amplia repercusión pública en Rosario y que involucró a El Tres TV. Según relató, una entrevista que estaba siendo emitida fue interrumpida tras gestiones realizadas desde el poder político provincial. El conflicto derivó en una fuerte discusión interna y en una intervención sindical para evitar el despido de un trabajador vinculado a la producción del contenido cuestionado.
"Todos los que estamos en los medios sabemos que esto está pasando", sostuvo. Aun así, aclaró que existen excepciones y destacó el compromiso de numerosos periodistas que continúan defendiendo la independencia profesional y el derecho a informar.
En ese sentido, recordó distintas acciones impulsadas por el Sindicato de Prensa Rosario: asambleas, debates internos y la elaboración de un manual de principios éticos para el ejercicio de la profesión. También mencionó las reiteradas denuncias realizadas frente a agresiones sufridas por cronistas, camarógrafos y movileros durante coberturas en la vía pública.
La relación con las fuerzas de seguridad ocupa un lugar central en esas preocupaciones. Carmona describió un escenario de hostigamiento creciente hacia trabajadores de prensa que cubren hechos policiales, accidentes de tránsito, manifestaciones o situaciones de conflicto social.
Recordó que el sindicato mantuvo reuniones con el ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, para plantear estas situaciones. Sin embargo, sostiene que los episodios continuaron. Mencionó agresiones sufridas por equipos periodísticos durante la cobertura de un homicidio en Granadero Baigorria, cuando vehículos de medios fueron vandalizados y, según denunció, la policía no intervino para proteger a los trabajadores.
"Hoy ejercer el periodismo para intentar mostrar es muy difícil", resumió. En su análisis, las amenazas provienen de múltiples frentes: la precarización laboral, las presiones empresariales, las interferencias políticas y la falta de protección estatal.
Por eso insiste en que la defensa de la actividad periodística no debe interpretarse como un privilegio corporativo. Considera que el verdadero bien jurídico en juego es el derecho de la ciudadanía a recibir información. "No es una cuestión de privilegio de la corporación, sino un derecho fundamental de la gente en las democracias modernas", señaló.
Periodismo, salud mental y condiciones de producción
La conversación derivó luego hacia otro tema que él considera revelador de las contradicciones actuales del sistema de medios: la cobertura de los suicidios y la salud mental. El periodista le cuenta que participó recientemente de una capacitación impulsada por el gobierno de Santa Fe junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Allí advirtió una diferencia significativa. Por la mañana, explicó, los capacitadores se reunieron con editores y directivos; por la tarde, con periodistas.
Más allá del valor de las recomendaciones profesionales, Carmona considera que existe una distancia cada vez mayor entre los estándares de calidad que se proponen y las condiciones reales de producción periodística. Valoró especialmente los criterios difundidos por especialistas de organismos internacionales para abordar temas sensibles como los suicidios, pero cuestionó que muchas empresas no estén dispuestas a invertir los recursos necesarios para aplicar esas recomendaciones.
"¿Qué medio va a llamar después de un suicidio a un especialista para que le dé un enfoque? ¿Qué medio va a gastar cinco minutos para tratar de asegurar la salud de la sociedad rosarina?", se preguntó.
A su juicio, el problema no reside en los protocolos ni en las recomendaciones técnicas, sino en un modelo empresarial que reduce costos permanentemente y privilegia la rentabilidad inmediata por encima de la calidad informativa. Por eso habló de una suerte de ficción: la de exigir estándares profesionales cada vez más sofisticados mientras las empresas disminuyen planteles, recursos y tiempos de producción.
La crítica se extendió también al contexto político nacional. Carmona cuestionó duramente las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno nacional y sostuvo que resulta contradictorio convocar a debatir sobre salud mental o comunicación pública mientras, según su visión, se reducen recursos destinados a sectores vulnerables.
Sin desconocer diferencias entre los distintos niveles del Estado, reclamó una presencia más activa de las administraciones nacional, provincial y municipal para proteger derechos básicos y garantizar condiciones que permitan el ejercicio pleno de la comunicación.
El futuro de LT3 sigue abierto
En medio de ese panorama, el conflicto de LT3 continúa abierto. El Sindicato de Prensa Rosario ya tiene prevista una audiencia en el Ministerio de Trabajo y mantiene negociaciones con la empresa para intentar revertir las decisiones anunciadas.
La postura del gremio, aseguró Carmona, es sostener la continuidad de la emisora no sólo por las fuentes laborales comprometidas, sino también por la necesidad de preservar una mayor diversidad de voces en el sistema de medios. Frente a una concentración que considera creciente, entiende que defender LT3 es también defender un espacio de pluralidad informativa para Rosario.
Por eso rechaza que una decisión de semejante magnitud pueda resolverse de manera unilateral. Reclama que la empresa explique formalmente las razones de la medida, presente la documentación correspondiente y cumpla con todos los procedimientos previstos por la legislación laboral.
"Acá hay gente en juego, hay trabajo en juego", afirmó. Y en una actividad atravesada por la incertidumbre económica y la fragilidad laboral, considera que las decisiones empresariales no pueden quedar libradas al mero capricho. La discusión sobre el futuro de LT3, concluye, es también una discusión sobre el tipo de periodismo y de sistema de medios que Rosario quiere conservar.
