sábado, 13 de junio de 2026

El Impenetrable en pie de lucha: acampe Wichí contra el hambre y las muertes evitables

Hace nueve días que el acceso a Misión Nueva Pompeya dejó de ser un lugar de paso para convertirse en escenario de una protesta que busca romper años de silencio. A unos dos kilómetros del pueblo, en el predio conocido como "la balanza vieja", decenas de familias Wichí sostienen un acampe por tiempo indeterminado, acompañado por ollas populares, bajo una consigna que resume una realidad tan urgente como dolorosa: "Basta de hambre y muertes por tuberculosis".

La medida es el resultado de un proceso de organización que reunió a comunidades de Misión Nueva Pompeya, Fortín Belgrano, El Sauzal, El Sauzalito, Comandancia Frías, Tres Pozos, Vizcacheral y Wichí El Pintado. Tras una masiva asamblea realizada frente a legisladores de la Comisión de Pueblos Indígenas de la Cámara de Diputados del Chaco, los referentes comunitarios resolvieron marchar y permanecer en el lugar hasta obtener respuestas concretas de los gobiernos provincial y nacional.

Mario Gómez, referente de la comunidad Wichí e integrante del Movimiento Originarios en Lucha, es una de las voces que sintetiza el reclamo colectivo. Desde el acampe describe una situación que, asegura, lleva años agravándose. "El problema que reclamamos es la salud, la alimentación, el agua y la luz. Hay muchas necesidades y viene pasando desde hace mucho tiempo", sostiene. Según relata, la falta de atención médica es una de las principales preocupaciones. "A veces hay médicos una semana y después ya no están más. Muchos hermanos Wichí se mueren por falta de atención", afirma.

La denuncia atraviesa a todo el territorio de El Impenetrable. Gómez insiste en que el reclamo no se limita a Nueva Pompeya, sino que involucra a comunidades dispersas en una vasta región donde las distancias, el estado de los caminos y la ausencia de servicios básicos terminan convirtiéndose en factores de riesgo para la vida cotidiana. "Pedimos médicos que puedan asistir a todo El Impenetrable", resume.

Hasta el momento, las comunidades aseguran que no han recibido respuestas oficiales. En ese contexto, valoran el acompañamiento de la defensora general adjunta del Poder Judicial, Gisela Gauna Wirz, quien impulsó gestiones ante el Superior Tribunal de Justicia para avanzar en la resolución de una medida cautelar vinculada a la asistencia al pueblo Wichí. Durante las jornadas de protesta, pobladores de distintos parajes expusieron denuncias y relataron problemas específicos de sus comunidades, configurando un diagnóstico común que, según Gómez, se repite desde hace años. "Son reclamos que vienen de mucho tiempo y que todavía no se cumplen", señala.

Los manifestantes exigen que funcionarios provinciales se acerquen al lugar. Consideran que el petitorio ya fue presentado y que ahora corresponde dar respuestas concretas. "Que venga algún ministro, algún diputado o el mismo gobernador para que vea la situación que tenemos, porque es muy grave desde hace mucho tiempo", reclama el dirigente.

La precariedad de la infraestructura aparece como otro de los obstáculos centrales. Las ambulancias, explica Gómez, muchas veces no logran llegar a los parajes por el estado de los caminos. Cuando una persona enferma necesita asistencia, los tiempos de espera pueden resultar determinantes. Esa realidad se vuelve especialmente dramática frente a enfermedades como la tuberculosis, una de las principales preocupaciones de las comunidades.

"Muchos se mueren por esa enfermedad, que tiene cura, pero no hay controles médicos", sostiene. Relata que en numerosos casos las personas pasan semanas o incluso meses esperando atención, sin ambulancias disponibles, sin medicamentos y sin seguimiento sanitario. Cuando finalmente logran ser trasladadas a Juan José Castelli, muchas veces llegan en condiciones críticas. "Ya es tarde", lamenta.
La situación alimentaria ocupa el mismo nivel de urgencia. Gómez explica que las familias reciben módulos alimentarios del programa provincial Ñachec, pero asegura que resultan claramente insuficientes. Según información oficial, esas cajas contienen productos básicos como arroz, harina, polenta, azúcar, aceite, yerba, lentejas y leche en polvo. Sin embargo, el referente afirma que en numerosos hogares esos alimentos alcanzan apenas para uno o dos días. "Después ya no hay más para comer", dice.

Tampoco las asignaciones sociales logran compensar la situación. "Las cosas están muy caras", resume. En una localidad que ronda los cuatro mil habitantes, entre adultos y niños, las mil cajas distribuidas periódicamente no alcanzan para cubrir las necesidades de la población. "El hambre no espera", repite Gómez, al cuestionar las respuestas demoradas y los tiempos de la política.

Las comunidades reclaman además la reapertura de merenderos y comedores populares para garantizar al menos una alimentación básica para niños y adolescentes. "Queremos que los chicos puedan tomar leche", plantea.

Otro punto crítico es el acceso a la energía eléctrica. Gómez denuncia que muchas familias enfrentan cortes por deudas acumuladas y cuestiona los mecanismos de facturación. "La luz es muy cara. A veces cobran anticipado y no controlan los medidores. Cobran lo que quieren", afirma. Según explica, numerosos hogares acumulan meses de deuda no porque se nieguen a pagar, sino porque los ingresos resultan insuficientes. Cuando se producen los cortes, las familias quedan completamente desconectadas.

Con el agua potable ocurre algo similar. Aunque los acueductos atraviesan parte del territorio, muchas comunidades continúan sin acceso domiciliario. Existen reservorios y tanques, pero numerosas familias deben recorrer cientos o miles de metros para abastecerse. "Hay caños que pasan cerca de las casas, pero no pueden conectarse", explica. Por eso reclaman la ampliación de las redes y la instalación de conexiones domiciliarias que permitan garantizar el acceso permanente al agua.

Para Gómez, la movilización marca un hecho inédito. Asegura que participó de distintos reclamos provinciales, pero nunca de una protesta de estas características en Nueva Pompeya. "Es la primera vez que hacemos marchas con todos los compañeros del Impenetrable", señala. El objetivo, insiste, es lograr mejoras concretas para las comunidades.

En ese marco de reclamos acumulados y ausencia de respuestas, la figura del gobernador Leandro Zdero aparece inevitablemente en el relato. Consultado sobre si el mandatario provincial había estado en algún momento en la zona o mantenido contacto con las comunidades en los últimos tiempos, la respuesta de Mario Gómez fue categórica y sin matices: "No, para mí nunca".

El referente Wichí sostiene que no ha existido presencia ni convocatoria directa hacia las comunidades. "Nunca estuvo o convocó a la comunidad", afirma, y agrega que las visitas oficiales, cuando ocurren, no alcanzan a modificar la realidad territorial: "Solo pasa por Pompeya, pasa por algunos pueblos y nada más, después se va", describe, marcando una distancia entre el recorrido institucional y la vida cotidiana de los parajes del Impenetrable.

Las demandas también abarcan la educación, la producción y los derechos territoriales. En el comunicado difundido por las organizaciones, los referentes denuncian malos tratos al momento de retirar beneficios sociales y exigen la apertura de todos los merenderos y comedores populares y escolares de nivel primario, secundario y terciario.

En materia sanitaria, reclaman medicamentos, insumos hospitalarios y la implementación urgente de operativos móviles con especialistas, diagnóstico, provisión de tratamientos e internación cuando sea necesario para los distintos parajes del Impenetrable. También solicitan mecanismos efectivos de traslado y seguimiento de pacientes.

Respecto de los servicios públicos, piden la suspensión de los controles y cortes de energía por falta de pago, la reconexión inmediata de las familias sin suministro, la condonación de deudas acumuladas durante la emergencia y la extensión de las redes eléctricas hacia zonas rurales y barrios que aún no cuentan con el servicio.

En relación con el agua potable, exigen la ampliación del tendido hacia parajes y barrios actualmente excluidos. Asimismo, solicitan la restitución de planes sociales dados de baja, una renta mínima garantizada y aumentos en los montos de asistencia.

Las propuestas incluyen también medidas destinadas al fortalecimiento productivo, como la entrega de semillas y herramientas para familias campesinas, capacitaciones para jóvenes, y la creación de cooperativas vinculadas a la producción de artesanías, yicas y trabajos en barro.

En educación, reclaman la creación de un anexo de nivel secundario y terciario en Fortín Belgrano, además de la incorporación de docentes bilingües interculturales en escuelas urbanas y rurales. Finalmente, exigen avanzar en la titularización de los territorios ancestrales de las comunidades Wichí.

La protesta es la continuidad de una reunión realizada el 4 de junio, en la que cerca de 250 pobladores, caciques y pastores dialogaron con integrantes de la Comisión de Pueblos Indígenas de la Legislatura chaqueña, presidida por el diputado Rodolfo Schwartz e integrada también por las legisladoras María Luisa Chomiak y Gladys González. Según Gómez, los legisladores recibieron el petitorio y se comprometieron a trasladar los reclamos, pero las respuestas concretas aún no llegaron.

Mientras tanto, el acampe continúa. Bajo la llovizna y el frío del invierno chaqueño, los manifestantes sostienen la protesta gracias a la colaboración de vecinos y miembros de las propias comunidades. "Un kilo de azúcar, un poco de yerba, cualquier ayuda sirve para aguantar esta lucha", cuenta Gómez.

La espera, sin embargo, tiene límites marcados por la urgencia. En una región donde la tuberculosis avanza, los medicamentos escasean, las ambulancias no siempre llegan y muchas familias siguen sin agua ni alimentos suficientes, los pobladores aseguran que permanecerán en el lugar hasta obtener una respuesta. "Nuestro petitorio ya está presentado", recuerda Gómez. "Lo único que falta es que se cumpla"

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