Durante más de una década, el Almacén de las Tres Ecologías fue mucho más que un espacio de comercialización cooperativa en la costa rosarina. Nacido al calor de la economía solidaria, el ecologismo y la autogestión, se convirtió en un punto de encuentro para productores, cooperativas, organizaciones sociales, artistas, estudiantes y vecinos que encontraron allí una experiencia concreta de construcción colectiva.
Inspirado en el concepto de las "Tres Ecologías" del filósofo y activista francés Félix Guattari, el proyecto buscó articular el cuidado del ambiente, la promoción de relaciones económicas solidarias y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios. Durante once años, el espacio albergó ferias, talleres, encuentros culturales, radios abiertas, presentaciones de libros, muestras artísticas y actividades educativas, además de sostener una red de comercio justo que vinculó a cientos de productores y organizaciones de la región.
Tras la finalización anticipada de la cesión de uso por parte del municipio, las organizaciones que impulsaron el Almacén decidieron transformar el conflicto en una oportunidad para pensar una nueva etapa. Así nació una propuesta que no solo busca recuperar la experiencia construida, sino ampliarla y proyectarla hacia nuevos desafíos.
El nuevo anteproyecto propone desarrollar, en el sector conocido como la Pérgola, un espacio construido mediante técnicas de bioconstrucción que recupere saberes ambientales y comunitarios. Allí funcionarían un nuevo Almacén de las Tres Ecologías, destinado al comercio justo cooperativo y ecológico, y un Observatorio Ciudadano del Río Paraná, concebido como un ámbito de participación, educación, investigación y sensibilización sobre la realidad del río y los humedales.
La iniciativa convoca a cooperativas, organizaciones ecologistas, movimientos sociales, sindicatos, organismos de derechos humanos y unidades académicas a construir una experiencia colectiva que fortalezca el acceso democrático a la ribera, promueva la economía solidaria y contribuya al cuidado de uno de los bienes comunes más importantes de la región.
Más que una recuperación de lo perdido, la propuesta busca abrir una nueva etapa: un espacio donde la producción, la cultura, la educación ambiental y la participación ciudadana vuelvan a encontrarse, reafirmando que otra forma de habitar la ciudad, la economía y la naturaleza sigue siendo posible.
La idea comenzó a tomar forma en medio de las negociaciones abiertas tras el conflicto por el desalojo del espacio que ocupaba el Almacén. Según relata en Señales David Gabay, integrante del proyecto, durante los meses posteriores al cierre se sucedieron reuniones entre las organizaciones, el Ejecutivo municipal y el Concejo Municipal, con la presidenta del cuerpo, María Eugenia Schmuck, desempeñando un rol de mediación.
En ese proceso, sostiene Gabay, nunca apareció desde el Ejecutivo una propuesta que ofreciera una solución concreta para la continuidad del proyecto ni para las organizaciones que lo integraban. Sin embargo, en una de las últimas reuniones de la mesa de diálogo surgieron distintas alternativas. Algunas fueron descartadas rápidamente, pero una en particular despertó interés tanto entre varios concejales como entre las propias organizaciones.
La propuesta se centra en la recuperación de la Pérgola, un sector actualmente sin uso ubicado sobre la costanera central, lindero al galpón donde funcionó el Almacén de las Tres Ecologías y junto al actual Mercado del Río. Se trata de una amplia explanada abierta que conserva las bases y cimientos de antiguos galpones ya desmantelados.
Para Gabay, el proyecto no representa simplemente una relocalización. Por el contrario, considera que puede convertirse en una iniciativa "hasta superadora del proyecto en sí mismo". La propuesta contempla la construcción de nuevos espacios mediante técnicas de bioconstrucción, una metodología que, además de ser ambientalmente sustentable, se encuentra estrechamente vinculada con los principios que dieron origen al Almacén.
El corazón de la iniciativa sería un nuevo Almacén de las Tres Ecologías, posiblemente de dimensiones más reducidas que el antiguo espacio del galpón, pero con capacidad para albergar a las organizaciones actuales y sumar nuevas cooperativas y emprendimientos de la economía social. Allí continuarían desarrollándose las actividades que marcaron la identidad del proyecto durante más de una década: ferias, encuentros culturales, radios abiertas, talleres y espacios de intercambio comunitario.
Pero el anteproyecto incorpora además una dimensión novedosa. Junto al almacén se prevé la construcción de un salón de usos múltiples que funcionaría como Observatorio Ciudadano del Río Paraná. La intención es crear un espacio público, abierto y gratuito desde donde rosarinos y visitantes puedan observar el río mientras participan de actividades educativas, talleres, charlas y paneles vinculados con la historia, la relación de la ciudad con su costa y los principales desafíos ambientales de la región.
La propuesta apunta a abordar temas como los humedales, la conservación ambiental, la explotación de los recursos naturales y el impacto de la hidrovía sobre el ecosistema del Paraná. Gabay imagina el observatorio como una experiencia construida junto a organizaciones ambientalistas de Rosario y la región, capaz de combinar contemplación, formación y participación ciudadana.
"La observación del río tiene que estar acompañada por una formación y una educación sobre lo que significa el Paraná", explica. En su visión, el proyecto recupera una discusión histórica sobre la relación de Rosario con su frente costero y busca generar conciencia sobre problemáticas que hoy atraviesan el debate público.
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es el sistema constructivo elegido. Frente a la idea frecuente de que la bioconstrucción remite a edificaciones precarias, Gabay insiste en que se trata de una técnica ancestral ampliamente probada. El método combina barro, paja y madera, utilizando paneles estructurales y distintos recursos para consolidar los materiales y garantizar la estabilidad de las construcciones.
Según describe, las edificaciones resultantes poseen terminaciones similares a las de cualquier construcción convencional: pueden ser revocadas, pintadas y decoradas, manteniendo al mismo tiempo ventajas ambientales y energéticas. Como referencia menciona experiencias desarrolladas en el Museo Gallardo y en la Granja La Carolina, organización integrante del Almacén, donde ya se construyeron espacios utilizando estas técnicas.
Además, el proyecto contempla la incorporación de paneles solares para el abastecimiento energético y sistemas de calefacción ecológica, como las denominadas estufas rocket. Gabay destaca que este tipo de construcciones ofrecen un buen comportamiento térmico, conservando frescura durante el verano y manteniendo el calor en invierno.
Por esas razones considera que la propuesta expresa de manera coherente la filosofía del Almacén de las Tres Ecologías. "Sería totalmente ecológico", resume, al tiempo que subraya que se trata de estructuras sólidas, duraderas y relativamente sencillas de mantener a lo largo del tiempo.
Sin embargo, la presentación del anteproyecto también aparece atravesada por la disputa aún abierta con el municipio respecto de las razones que motivaron el desalojo del espacio original. Gabay cuestiona duramente los argumentos oficiales que señalaron problemas de mantenimiento e instalaciones eléctricas deficientes.
Según afirma, las organizaciones elaboraron una respuesta técnica en la que documentaron años de gestiones realizadas para resolver distintas cuestiones estructurales heredadas, especialmente vinculadas a la infraestructura eléctrica. También remarcaron las numerosas mejoras efectuadas de manera autónoma y autogestiva, con recursos propios y sin aportes municipales.
Desde su perspectiva, muchas de las dificultades señaladas por el municipio ya existían antes de que el Almacén ocupara el galpón. Durante años, asegura, solicitaron acompañamiento institucional para resolverlas sin obtener respuestas concretas.
Por eso recuerda con particular indignación lo ocurrido el 30 de enero, cuando se produjo el desalojo. Gabay sostiene que el ingreso al lugar fue intempestivo y unilateral. Incluso cuestiona la explicación oficial centrada en supuestos riesgos eléctricos. "Lo primero que ingresaron al local cuando rompieron los candados fueron bolsas de cemento. Yo creo que ningún problema eléctrico se arranca con bolsas de cemento", ironiza.
A su entender, las inconsistencias del procedimiento obligaron posteriormente al municipio a abrir una instancia de negociación. En ese marco surgió la actual mesa de diálogo, donde comenzó a discutirse la posibilidad de una salida consensuada.
Con ese objetivo, el anteproyecto ya fue presentado ante el Concejo Municipal y compartido con organizaciones sociales, ambientales, sindicales, cooperativas y de derechos humanos para recibir aportes y sumar respaldos institucionales. La intención es llegar a una próxima reunión de la mesa de diálogo con un amplio abanico de avales que fortalezca la viabilidad de la propuesta.
Más allá del conflicto, las organizaciones buscan instalar una discusión de fondo sobre el uso de los espacios públicos ribereños, el papel de la economía solidaria y la necesidad de construir nuevas formas de vinculación entre ciudad y naturaleza. En ese horizonte, la recuperación de la Pérgola aparece no solo como una alternativa para continuar una experiencia histórica, sino como la posibilidad de crear un proyecto más amplio, capaz de integrar producción cooperativa, educación ambiental, cultura y participación ciudadana frente al río Paraná.
Lejos de imaginarse como un espacio meramente contemplativo, el Observatorio Ciudadano del Río Paraná aspira a convertirse en una herramienta de monitoreo participativo, educación ambiental y apropiación colectiva de la ribera. La propuesta contempla un salón de usos múltiples abierto y gratuito donde puedan desarrollarse talleres, muestras fotográficas, exposiciones documentales, proyecciones audiovisuales, charlas y actividades de formación impulsadas junto a organizaciones ambientalistas de Rosario y la región.
La iniciativa también busca abrir sus puertas a escuelas, instituciones educativas y grupos de visitantes interesados en conocer más sobre la realidad ambiental del Paraná. La idea es que el observatorio funcione como un espacio de encuentro donde se aborden cuestiones vinculadas a los humedales, la biodiversidad, la barranca, la fauna y la flora del río, así como también los grandes debates contemporáneos sobre el uso de los recursos naturales y el impacto de la actividad económica sobre los ecosistemas.
Gabay sostiene que una de las principales motivaciones del proyecto es contribuir a que la ciudadanía recupere una relación más profunda con el río. A su entender, muchas veces el Paraná es percibido únicamente como una vía de navegación o un corredor para el transporte de mercancías, cuando en realidad constituye un sistema natural complejo que alberga una enorme riqueza ambiental. Por eso considera fundamental generar instancias de formación que permitan comprender qué ocurre tanto en la superficie como debajo de sus aguas, cuáles son los desafíos que enfrenta y qué implicancias tienen decisiones estratégicas como el desarrollo de la hidrovía.
En ese sentido, el observatorio también pretende convertirse en un ámbito de discusión pública sobre las tensiones entre crecimiento económico y preservación ambiental. Temas como la declaración de los humedales como patrimonio natural, los proyectos de conservación, la creación de áreas protegidas y los impactos de la infraestructura portuaria formarían parte de una agenda permanente de actividades.
Para los impulsores del proyecto, la propuesta dialoga además con una transformación histórica de Rosario. Durante décadas, amplios sectores de la costa permanecieron cerrados o inaccesibles para la ciudadanía. La apertura progresiva de la ribera permitió que los rosarinos recuperaran el vínculo con el río, una relación que, según Gabay, todavía necesita profundizarse. El objetivo es abandonar definitivamente aquella imagen de una ciudad que vivía de espaldas al Paraná y promover una participación más activa en el cuidado y disfrute de uno de sus principales bienes comunes.
Esa mirada también atraviesa algunas de las discusiones actuales sobre el uso del espacio público costero. Gabay cuestiona iniciativas que, a su juicio, privilegian modelos de acceso restringido o con lógica comercial, y plantea que la prioridad debería ser fortalecer espacios abiertos, públicos y accesibles para toda la ciudadanía. Desde esa perspectiva, el observatorio aparece como una herramienta para democratizar el conocimiento sobre el río y fomentar una relación más consciente con el territorio.
La defensa del proyecto se apoya también en la experiencia acumulada por el Almacén de las Tres Ecologías durante sus once años de funcionamiento. Gabay afirma que se trató de una experiencia singular en el país: un espacio municipal cedido a organizaciones cooperativas, sociales y autogestivas que asumieron de manera autónoma su administración y desarrollo. A través de redes de comercio justo, el almacén logró conectar producciones agroecológicas y cooperativas de distintas provincias, acercando a Rosario productos elaborados por organizaciones campesinas y emprendimientos de la economía social de Córdoba, Mendoza, Salta y otras regiones.
Pero la experiencia trascendió ampliamente la dimensión comercial. El espacio se consolidó como un punto de encuentro cultural y educativo donde convivieron artistas, estudiantes, docentes, investigadores y vecinos. Entre las iniciativas que recuerda Gabay aparecen las radios abiertas, los recitales, las presentaciones artísticas, las muestras culturales y los proyectos desarrollados junto a la Secretaría de Extensión Universitaria de la Facultad de Humanidades y Artes.
Uno de los ejemplos más visibles de ese trabajo colectivo fueron los murales realizados en el frente del galpón, impulsados por el artista Emilio Haro Galli junto a estudiantes de Bellas Artes. También menciona las denominadas Fiestas del Fuego, encuentros que reunían a ceramistas de distintos puntos del país para compartir técnicas, exhibir producciones y generar espacios de formación abiertos a estudiantes y trabajadores del sector.
Esa combinación de economía solidaria, cultura, educación y participación comunitaria es la que las organizaciones buscan preservar. Por eso, pese a la pérdida del espacio físico, el colectivo que impulsó el Almacén asegura que continúa trabajando unido. La presentación del nuevo anteproyecto es, precisamente, una muestra de esa continuidad.
Mientras se desarrollan las negociaciones, las organizaciones mantienen una feria dominical sobre la costa, en la zona de Roca y el río. Allí sostienen la presencia pública del proyecto y ofrecen un espacio de comercialización para productores y emprendedores que hoy enfrentan un contexto económico complejo. La feria funciona, además, como un símbolo de resistencia y visibilidad. "Si nos vamos de ese espacio, nos invisibilizamos", resume Gabay.
La expectativa ahora está puesta en una nueva convocatoria de la mesa de diálogo y en la posibilidad de sumar apoyos institucionales que permitan concretar la iniciativa. Los impulsores del proyecto sostienen que la ciudad necesita preservar espacios destinados a la economía social dentro de la costanera central y advierten sobre el riesgo de que esos ámbitos sean reemplazados exclusivamente por emprendimientos privados.
Desde esa mirada, el anteproyecto para la Pérgola no representa únicamente una solución al conflicto actual. También expresa una discusión más amplia sobre el modelo de ciudad, el uso del espacio público y el papel de las organizaciones sociales en la construcción de políticas urbanas. Para quienes lo impulsan, Rosario tiene la oportunidad de volver a posicionarse como una referencia en materia de participación ciudadana, ecología y economía solidaria, recuperando el espíritu innovador que durante años caracterizó a las experiencias más emblemáticas de la ribera.
Presentación de un anteproyecto para recuperar y ampliar el espacio
En paralelo a las instancias de diálogo abiertas tras el conflicto por el cierre del Almacén de las Tres Ecologías, las organizaciones que integran este espacio de la economía social avanzaron en la elaboración de una propuesta alternativa para su continuidad y crecimiento. Con el acompañamiento de cooperativas, sindicatos, unidades académicas y organizaciones socioambientales, este jueves 18 a las 12, en la Mesa de Entradas del Concejo Municipal, presentarán el "Anteproyecto de Bioconstrucción Almacén de las 3 Ecologías + Observatorio del Río Paraná".
La iniciativa surge luego de los hechos ocurridos el 30 de enero, cuando el municipio intervino el predio donde funcionaba el Almacén y dio por finalizado de manera anticipada el convenio de cesión. A partir de entonces, las organizaciones lograron constituir una Mesa de Diálogo en el Concejo Municipal, ámbito en el que comenzó a gestarse esta propuesta.
El proyecto no solo plantea la restitución del Almacén de las Tres Ecologías como espacio de comercio justo y economía solidaria, sino también la creación de un Observatorio Ciudadano del Río Paraná. Para ello, propone reutilizar la explanada conocida como "La Pérgola", un antiguo galpón portuario ubicado en Costanera y Presidente Roca, donde mediante técnicas de bioconstrucción inspiradas en saberes de pueblos originarios se levantarían dos salones: uno destinado a la actividad cooperativa y otro orientado al monitoreo participativo de la situación del río y los humedales.
Según sus impulsores, el futuro observatorio funcionaría además como un espacio abierto para reuniones de organizaciones socioambientales, actividades educativas con escuelas y propuestas de turismo ecológico. Entre los aspectos destacados del anteproyecto señalan que no implicaría costos para el municipio, ya que las cooperativas asumirían la autoconstrucción y el mantenimiento del lugar; garantizaría acceso público y gratuito a la costa; y sería financiado mediante recursos propios y herramientas de la economía solidaria.
Presentación de un anteproyecto para recuperar y ampliar el espacio
En paralelo a las instancias de diálogo abiertas tras el conflicto por el cierre del Almacén de las Tres Ecologías, las organizaciones que integran este espacio de la economía social avanzaron en la elaboración de una propuesta alternativa para su continuidad y crecimiento. Con el acompañamiento de cooperativas, sindicatos, unidades académicas y organizaciones socioambientales, este jueves 18 a las 12, en la Mesa de Entradas del Concejo Municipal, presentarán el "Anteproyecto de Bioconstrucción Almacén de las 3 Ecologías + Observatorio del Río Paraná".
La iniciativa surge luego de los hechos ocurridos el 30 de enero, cuando el municipio intervino el predio donde funcionaba el Almacén y dio por finalizado de manera anticipada el convenio de cesión. A partir de entonces, las organizaciones lograron constituir una Mesa de Diálogo en el Concejo Municipal, ámbito en el que comenzó a gestarse esta propuesta.
El proyecto no solo plantea la restitución del Almacén de las Tres Ecologías como espacio de comercio justo y economía solidaria, sino también la creación de un Observatorio Ciudadano del Río Paraná. Para ello, propone reutilizar la explanada conocida como "La Pérgola", un antiguo galpón portuario ubicado en Costanera y Presidente Roca, donde mediante técnicas de bioconstrucción inspiradas en saberes de pueblos originarios se levantarían dos salones: uno destinado a la actividad cooperativa y otro orientado al monitoreo participativo de la situación del río y los humedales.
Según sus impulsores, el futuro observatorio funcionaría además como un espacio abierto para reuniones de organizaciones socioambientales, actividades educativas con escuelas y propuestas de turismo ecológico. Entre los aspectos destacados del anteproyecto señalan que no implicaría costos para el municipio, ya que las cooperativas asumirían la autoconstrucción y el mantenimiento del lugar; garantizaría acceso público y gratuito a la costa; y sería financiado mediante recursos propios y herramientas de la economía solidaria.
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