domingo, 3 de junio de 2018

11 de junio será el día de la muerte de Internet

Damian Loreti anuncia en el El Cohete A La Luna que el 11 de junio será el día de la muerte de Internet tal como la conocemos, ante la defunción de la neutralidad de red decretada por Donald Trump
¿Se verificará, en ese día, la muerte de internet tal como la conocemos?

Hace algunos meses comentamos en El Cohete distintas contingencias relacionadas con la revocación de las reglas de neutralidad de red adoptadas por la Federal Communications Commission (FCC) durante la administración Obama y comenzadas a desmontar bajo la presidencia Trump, de la mano del abogado y ex lobbista de empresas de telecomunicaciones Ajit Pai.

También reseñamos que esa nueva decisión de la actual FCC había recibido cuestionamientos, por los cuales estaba siendo llevada a revisión ante los tribunales federales de Estados Unidos y puesta en tratamiento en el Senado.

En las últimas semanas se produjeron novedades en el avance de la iniciativa. Se aproxima un desenlace que, aunque resulta complejo, difícil de entender y lejano, tendrá consecuencias directas e inmediatas en la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

Muerte a plazo fijo
El pasado 2 de mayo, la Office of Management and Budget (OMB) del gobierno estadounidense aprobó y dio número de publicación a la regla de la FCC a pesar de los rechazos de actores políticos e infinidad de organizaciones sociales y de defensa de derechos civiles. Esto implica que la decisión tomará vigencia el 11 de junio próximo, jornada denominada por algunos como el día de la muerte de internet tal como la conocemos.

Las nuevas directrices, que se dieron a conocer en diciembre de 2017 con el título Restaurando el orden en la libertad de internet, habilitan lo que hasta ahora estuvo vedado: los proveedores de servicios de internet, tanto en la capa de conexión como en la provisión de contenidos, podrán tomar medidas técnicas y/o de políticas de uso destinadas a bloquear, dificultar, deteriorar o discriminar por pago u otras razones, a favor o en contra, la circulación de todo lo que transita por la red.

Dos semanas después de la publicación por la OMB, todos los senadores del partido demócrata más tres republicanos (Susan Collins de Maine, Lisa Murkowski de Alaska y John Kennedy of Louisiana) alcanzaron una votación de 52 a 47 para dar vuelta la decisión de la FCC. Para poder llevarlo a votación invocaron ciertas reglas específicas de revisión de normas por parte del Congreso. Pero este no es el fin de la batalla en el frente parlamentario, en la medida en que la mayoría republicana de la Cámara de Representantes se presume muy difícil de doblegar. El trámite iniciado para la revisión podría quedar sin efecto.

Se suma a este cuadro el debate judicial aún no muy visible iniciado por varios estados contra la resolución de la FCC, una estrategia de la cual también tuvieron noticia temprana los pasajeros del Cohete. Como explicamos en aquella columna, 21 estados de la Unión se rebelaron ante la disposición tomada por la autoridad federal en una demanda de protección presentada el 16 de enero en Washington. Para los estados, la orden de la FCC es “arbitraria, caprichosa” y “constituye un abuso de discrecionalidad”. Además consideran que es “violatoria del derecho federal”. La presentación exige que la nueva normativa sea dejada sin efecto desde el día mismo de su publicación en el Boletín Oficial e incluye un requerimiento de consulta pública abierta.

También, para el mes de marzo, una docena de organizaciones ya habían planteado sus demandas en juicio, ampliando el listado que habíamos compartido con los pasajeros del Cohete:
El Procurador General de Nueva York, Eric Schneiderman, conjuntamente con los procuradores generales de otros 21 estados y del Distrito de Columbia
Como las cosas pueden ser siempre más complicadas, además, algunos estados han promovido sus propias leyes locales de neutralidad de red para justificar el incumplimiento de la normativa federal, lo que hace que a su vez la FCC piense iniciar acciones legales.

Una pelea mayor
Todo hace pensar que será un tema de las futuras elecciones en Estados Unidos y que no tardará en replicarse en otros países. A modo de ejemplo, en medio de la tormenta norteamericana las miradas apuntaron rápidamente al Reino Unido, donde, de la mano del Brexit, dejarán de tener validez las reglas de Acceso Abierto a Internet que establecen la neutralidad de red en el ámbito de la Unión Europea.

Voceros públicos y privados se apuraron a aclarar que la situación no es asimilable porque el Reino Unido posee su propia regulación de neutralidad previa a las reglas de la UE. Además es probable que una gran parte de las normativa comunitarias se incorpore a la regulación local a través del mecanismo conocido como Great Repeal Bill.

Sin embargo ya hay quejas por la pasividad del organismo regulador británico (OFCOM) ante los paquetes que venden algunos proveedores que no cobran el uso de datos para Whatsapp o Facebook. Sí, eso también es una violación a la neutralidad de red y de hecho está empezando a ocurrir acá también.

Por otra parte, resultará vital para el debate tomar nota de cómo van actuando las proveedoras en materia de velocidad, bloqueos, preferencias y otros cambios basados en la desafectación de la banda ancha como utilidad pública y la ausencia de reglas de neutralidad. La reacción de los millenials y la generación Z no es un dato desdeñable en este sentido.

Otra cuestión a tomar en cuenta es si cabe la posibilidad de que se establezcan regulaciones de neutralidad menos estrictas que las de 2015. Varios senadores republicanos intentaron plantear esta alternativa en el debate sin éxito.

Como ocurre en Argentina con las tarifas y los grandes jugadores, la excusa para revocar la política de neutralidad y el modelo de internet libre y abierta es la promesa de inversiones, competencia, infraestructura y velocidad de servicios. Pero bien se sabe que la discusión es otra. Es la re-regulación en contra de los más vulnerables.

El caso estadounidense muestra también el rechazo total a la concepción de las redes como recursos de utilidad pública. Esto resulta aún más preocupante si recordamos las perspectivas puestas en internet como nuevo espacio público donde se desarrollan instancias de comunicación, información, interacción y participación democrática.

En el tema de la neutralidad de red, evidentemente, también hay grieta. Pero el establishment, en todas partes, lo llama brecha.
Fuente: El Cohete A La Luna

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