domingo, 2 de octubre de 2016

La política del selfie

Unas 500 mujeres dan la espalda a Hillary porque ella lo pide y la foto es la gran imagen de la campaña en EEUU. ¿Es ‘photobombing’? Ya hay quien dice que pronto los políticos en vez de discursos darán selfies
Por: Pablo Pardo @PabloPardo1
Es una de las fotos emblemáticas de la campaña presidencial de EEUU en 2016. Cientos de personas —en su mayoría, mujeres— están dando la espalda a la candidata demócrata, Hillary Clinton.

Pero no es un acto de protesta. De hecho, Hillary no parece nada ofendida. Al contrario: sonríe y saluda. Y es que, en 2016, una de las muestras de admiración más reconocidas es darle la espalda a una persona. Siempre y cuando se tenga, claro está, un teléfono móvil en la mano, uno se esté haciendo una foto con esa persona. Un selfie. O, para los que quieran preservar las esencias del castellano, una autofoto.

Fue en Orlando, en el estado de Florida, el sábado de la semana pasada. Clinton había ido a un evento para que la gente se registre para votar, algo que en EEUU no es automático como en España. Y fue allí donde a la candidata se le ocurrió la idea. Había en total alrededor de 500 seguidores de Clinton. Eran demasiados para hacerse una foto con cada uno. Así que lo mejor era un selfie colectivo.

"Fue una de esas cosas que pasan de forma natural, sin premeditarlo", ha declarado la autora de las foto de los 500 selfies, Barbara Kinney, que es, también, la fotógrafa de la campaña de Hillary, y la responsable de la popularidad de la imagen. Porque el domingo Kinney subió la foto a Twitter, y el lunes ya tenía más de 10.000 retuits.

Lo cierto es que la de Estados Unidos es una campaña electoral con una estrella mediática (Donald Trump) y una estrella política (Hillary Clinton) que ha generado pocas imágenes para recordar. Eso es paradójico. Pero más paradójico aún es el hecho de que Trump, el gran comunicador, no haya producido buenas imágenes, ni buenos selfies. Y es que al empresario no le gusta acercarse a la gente en sus mítines.

Eso ha dejado vía libre a Hillary, cuyo equipo, además, sabe la importancia de las redes sociales y de las nuevas formas de comunicación. Un selfie es la mejor manera de conectar con una audiencia que no tiene tiempo, ni interés, para meterse a investigar el déficit comercial de EEUU con China del que tanto habla Trump.

Y ahí entra el selfie. Como el que que se hizo Kim Kardashian con Hillary en agosto. Detrás, el marido de la celebrity, el cantante de hip-hop Kayne West hace un photobombing, que es la acción y efecto de estropear una foto poniéndose detrás de los protagonistas sin venir a cuento. En conjunto es una imagen muy bien pensada para llegar a 75 millones de personas —48 a Kardashian, y 27,2 a West— que les siguen en Twitter, y muchos de los cuales no siguen las vicisitudes de la campaña electoral más dura del mundo.

Es la política de la fotos con el móvil. Ahí tenemos el photobombing puramente casual, por supuesto, del primer ministro de Canadá, el atractivo Justin Trudeau, sin camisa, en agosto, cuando apareció tras un grupo de personas que celebraban una boda en la playa. Aunque el rey de los selfies en la política mundial no es ningún político occidental, sino Narendra Modi, el primer ministro indio, que gobierna a base de autofoto y hasta ha pedido a sus ciudadanos que se hagan determinados selfies para, por ejemplo, combatir la discriminación de la mujer. En un futuro muy próximo, los políticos no darán discursos, sino selfies, y las personas de a pie no nos hablaremos. En vez de eso, colgaremos fotos de nosotros mismos en redes sociales. Nos damos la espalda, y sólo nos miraremos a través de los teléfonos.
Fuente: Diario El Mundo

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