miércoles, 26 de octubre de 2016

Buenos Aires Herald: El final de un diario

Tras 140 años el Buenos Aires Herald, histórico matutino en inglés, se convierte en semanario. En un editorial, hicieron alusión a los últimos años y las gestiones de los accionistas. Marcelo J. García se pregunta en una columna de opinión sobre el futuro del Herald y sostiene que la empresa (Indalo Media) ha dado pocos indicios acerca de lo que vendrá
El final de un diario
No sin un gran pesar, el Herald encuentra un punto final en tanto único diario escrito en inglés de América Latina, tras 140 años en la calle.

Hemos transitado un largo camino desde nuestros humildes orígenes como un periódico de una sola hoja. Muchas cosas han cambiado en estas décadas y, en los últimos tiempos, el Herald ha atravesado severas dificultades. Si bien fue anunciada la continuidad con periodicidad semanal, sería necio negar que semejante cambio nos duele, a la vez que refleja, en cierta manera, la crisis de la industria de los diarios.

Por un lado, la prensa experimenta dificultades en todo el mundo. Los diarios enfrentan recortes y operaciones de cirugía mayor mientras los lectores migran hacia los medios digitales, lo que deriva en caídas en la circulación y de avisos publicitarios. Por otro lado, las audiencias — sobre todo los jóvenes — que leen y miran las noticias a través de sus smartphones o computadoras, lo hacen, por lo general, en forma gratuita.

La crisis en los medios es un fenómeno mundial, pero es particularmente cierta en el paisaje mediático argentino, donde las modificaciones en la forma de distribución de la pauta publicitaria oficial y la recesión exacerban estos cambios. Los sindicatos calculan que unos 2.000 periodistas argentinos se habrían quedado sin trabajo en lo que va del 2016, un número impactante que le hará mucho daño a la profesión.

Pero además debemos puntualizar que el Herald ha enfrentado sus propios desafíos en medio de una polarización mediática insana. El escenario en el que nos encontramos hoy, de acuerdo a la visión del accionista mayoritario — el Grupo Indalo —, torna inviable continuar con la edición diaria. Al mismo tiempo, somos los primeros en confiar en que hay un público ahí afuera — es decir, en el mundo — que reclama una prensa no sesgada. Creemos que los hechos todavía importan. Si el Herald mantiene una singular reputación en América Latina como medio de habla inglesa, mucho mejor para encontrar un lugar en el mercado, sea como diario, semanario o web.

Blanco sobre negro
En estos días, se ha escrito mucho en otros medios y en internet sobre nosotros. Queremos dejar las cosas en claro.
El miércoles pasado, la empresa propietaria nos informó que nos convertiríamos en una publicación semanal. Tres días después, el sábado, aparecieron avisos en el diario que anunciaban la nueva era por venir, y el lunes, nosotros decidimos publicar ayer una nota breve dirigida a nuestros lectores, con información que aquí ampliamos.

Al día siguiente de enterarnos sobre los cambios fundamentales en la publicación, la gran mayoría de nuestros colegas de la redacción fueron informados de que perderían su empleo, lo que ocupó, lógicamente, nuestra mayor atención desde entonces.

El camino por venir
Debemos reiterar — como tantas veces en estas páginas — que la libertad de expresión es un bien social con muchas aristas: una empresa u organización que entienda la misión, los valores, la historia y a los lectores de una publicación, pero también un Estado que no ignore su deber como garante del pluralismo (algo no siempre presente por el mero hecho de tener un gobierno electo; a veces, tanto las políticas populistas de izquierda como las promercado pueden concluir en realidades parecidas en cuanto al ecosistema de la comunicación). Más allá de si hay que responsabilizar al sector público o privado, la concentración de medios en pocas manos conspira siempre contra el derecho a la información. Las nuevas tecnologías pueden ser una oportunidad para salvar la diversidad, pero también pueden profundizar la condena. La cultura digital exige una estrategia empresarial innovadora, seria y de largo plazo. También un gobierno dispuesto a proteger la multiplicidad de voces.

Para la mayoría de quienes se han tomado el tiempo de llegar hasta acá, no hace falta abundar sobre nuestra historia ni dar muchos detalles sobre nuestra época más gloriosa, durante la dictadura militar. Bajo el formato que fuere, mantendremos los pilares que siempre ha sostenido este diario: la diversidad de culturas e ideas, el respeto por las elecciones individuales, la defensa de los derechos humanos y la condena a quienes los infringen. No se trata de reflejar un solo punto de vista sino una multitud de ellos. Es la verdadera demostración de la democracia en acción.

Thank you
En este punto del editorial y nuestra existencia como publicación diaria, mencionaremos a dos grupos clave.

Queremos agradecer a los lectores fieles que nos han acompañado todos los días, a menudo durante décadas. Lectores diversos y críticos. Muchos de ellos sienten un gran afecto por el Herald, tal como lo han expresado permanentemente a través de llamadas telefónicas, correos electrónicos y reuniones personales. Varios nos han llamado en los últimos días para expresar su solidaridad, respeto y agradecimiento. Les manifestamos los mismos sentimientos. Sencillamente no podríamos haberlo hecho sin ustedes.

Nuestras últimas palabras son para los colegas que han expresado nuestros valores a través de los años. Catorce de ellos dejan la redacción hoy. Han escrito, diagramado y corregido páginas claves de nuestra historia.

The Herald, twice a victim
By: Marcelo J. García, @mjotagarcia
This collectors’ item you have in your hands is the last printed daily edition of this newspaper in a run that has lasted for over 140 years. Starting next week, the paper will not be a daily anymore, but a weekly. As the old journalism saying goes, no news is good news. And this piece of news comes with the worst of them all: most of the newsroom staff that fed you with information every morning are out of their jobs starting today.

The paradox is that this sad news is shocking but not surprising. The Herald is the latest victim of two phenomena that caught the paper off guard. One is universal: experts call it “the decline of a business model.” In plain English: nobody pays for the news anymore. The other is vernacular: Argentina’s media civil war.

When this weekly column, called Politics and the Press to follow in the footsteps of this paper’s traditional Politics and Labour, was first published in 2005, Facebook was just one year old and the digital realm we now live in was not even a toddler. Since then, almost every aspect of public life has changed. Most of the change has been for the better, with one change arguably not: trustworthy information is harder than ever to find.

Since 1876, the Herald has been an exception capable of confirming the premise that journalism is possible in Argentina. If a newspaper published in English could make ends meet and hit the newsstands every day, then the Spanish-language press could always hope for the light at the end of every tunnel. The darkest of those tunnels is by now legendary: Robert Cox and his newsroom charging at the windmills of corporate media silence (and complicity) during the brutal 1976-83 regime.

But for a newspaper like the Herald, daily existence has been heroic in itself, and its dramatic transformation and downsizing now is a(nother) call to attention for Argentina’s press corps, which has been too busy with its own fratricidal battle of factions over the last few years rather than concentrating on the larger war of guild survival.

The Herald was also a victim of Argentina’s irrational media war.

After 40 years of foreign ownership by the Charleston-based Evening Post, local business organizations with little to no journalistic background, born and raised under the wing of the Kirchner era, took hold of the newspaper. Sergio Szpolski’s Grupo 23 kept it for just one year from 2007-2008 and, upon selling it, stripped the paper of its iconic three-story building on Azopardo Street, the once Fleet Street of Buenos Aires. Since then, attached physically and in ownership to the financial daily Ámbito Financiero, the Herald became a pawn in a larger game that exceeded the energies of its dwindling newsroom found to keep on doing decent and honest journalism. It took Grupo Indalo, the new owner since February 2015, another year and a half to fold the paper’s daily newsroom tradition without putting up a real fight to save it.

It would be a mistake to attribute the Herald’s ill fortunes solely to the digital revolution of the highly politicized Argentine media jungle. While it is true journalism is not financially sustainable anywhere in the world, it is also true that in Argentina many publications have gotten used to making an easy living out of state advertising funds that were — and continued to be — distributed arbitrarily.

Is there a future for the Herald?
The company’s management has given little hint about what the future will bring for the newspaper. The official word has only come through two ads published after other media leaked the news about the decision. The ads called on readers to “Keep Calm” and celebrated the “Good News” that the new Herald will go to print weekly and come out on Fridays (mornings?), likely hoping to produce weekend reading material but (why not?) also to maximize the Group’s newspaper flagship Ámbito Financiero’s printing and distribution platform (Ámbito does not run on weekends).

But beyond the details of the transition to this unchartered ocean of the Herald’s long and eventful history, the main underlying question is whether the owners (present and future) will have a vision to try to turn weakness into strength. Upon announcing similar awful news earlier this year, the British newspaper The Independent made an incredible effort in spin to try to turn bad into good. We will be “the first national newspaper title to move into a digital-only future,” they wrote. The talking point was brilliant, even if the reality around it was not. Evidence in this new digital landscape shows that all merely cost-cutting drives are doomed to failure, and that having a digital change requires putting both heads and pockets into it.

Having a vision is the first step toward going somewhere, especially at a time when nobody knows where “somewhere” really is. It is hard to believe the only English-language newspaper in Latin America, one that reported on Argentina for almost a century and a half, with a reputation of honest, unbiased journalism, could not have a place in the cornucopia of digital noise around us. Forget about McLuhan: the media, print in this case, is not the message. The message, one that should be louder and clearer, is that someone out there still believes that having newsrooms to deliver the news matters.

De los trabajadores de prensa de Indalo Media
La asamblea de trabajadores de Ámbito Financiero, en conjunto con la de El Argentino y la del Buenos Aires Herald, repudia el cierre del Buenos Aires Herald y se solidariza con los 14 compañeros despedidos de manera injustificada y en términos que rozan la ilegalidad, con indemnizaciones a pagarse en 'cómodas cuotas'.

En el último mes, el Grupo Indalo, dueño del 60 por ciento del Grupo Ámbito, ha dado señales que sólo generan preocupación e incertidumbre, con la anunciada salida de circulación del diario rosarino El Ciudadano, que deja a 82 trabajadores en la calle, y ahora del Buenos Aires Herald, cuya última edición sale este miércoles 26 de octubre.

Para colmo, en un gesto provocador, falto de respeto y de consideración hacia quienes cotidianamente hicieron el diario, el grupo empresario pretende maquillar estos despidos publicitando en sus propios medios su conversión a un semanario con el lema 'Good news, It’s Friday', pretendiendo que los lectores tomen esto como una 'buena noticia'.

Ante esta situación, los trabajadores de Ámbito Financiero y de El Argentino resolvimos en asamblea y por mayoría hacer un quite de firmas en la edición del miércoles 26 de octubre, en una muestra de apoyo a los compañeros despedidos, y le exigimos a la empresa que se respeten nuestros derechos laborales y los de los compañeros del Buenos Aires Herald, contemplados en el Estatuto del Periodista y en el Convenio Colectivo de Trabajo N°301/75.

Asimismo, les pedimos el cese de los despidos en las distintas empresas del grupo y el pleno goce de la libertad sindical.
Asamblea de trabajadores de Ámbito Financiero, de El Argentino y del Buenos Aires Herald

Ver anteriores: Pésima noticia: Cristóbal López cierra también el Buenos Aires Herald, Cristobal López pide mantener la calma y esperar hasta el viernes... con gran parte de la redacción en la calle, Despedida: Después de 140 años, el Buenos Aires Herald dejará de ser diario, Cristóbal López, Fabián De Sousa: #BastaDeDespidosEnElGrupoIndalo, Buenos Aires Herald: El final de un diario

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