sábado, 24 de diciembre de 2016

En La Nación: ¿Qué era lo que había para festejar?

Una historia que es muchas
A Martín lo veíamos trajinar de acá para allá con las pilas de sobres que llegaban al Diario con motivo del concurso literario. Hace trece años, cuando El Diario todavía tenía la buena costumbre de hacer concursos literarios. Cuando no estaba en esas tareas de recibir y ordenar los originales del concurso Martín leía. Hace trece años que a Martín se lo reconoce porque es “ese que lee”. En la escalera circular yendo al comedor, en la mesa del comedor, en su escritorio de trabajo, en la escalera circular volviendo del comedor, en la calle camino al colectivo o el tren que toma para volver a casa. Martín es el más ávido lector de todos los que trabajamos acá, en El Diario.

Hace trece años Martín tenía 25 y era un reciente licenciado en letras o todavía cursaba el final de la carrera, ahora con 38 sumo en su haber un amor de esos que parecen ser para siempre y la paternidad de dos niños pequeños. Su tarea en El Diario cambió, hace rato que cambió, es uno de los dos periodistas que hacen las reseñas de libros, también escribe notas literarias, algunas van con firma, otras no. Pero siempre lee, en cualquier lugar lee. Ese es Martín, un ser sediento de conocimiento y creatividad, de la propia y de la ajena.

Hace dos días lo llamaron, le dijeron que no era nada personal, que se trataba de una reestructuración, que era como reducir el gasto en remises.

-Ah, bueno, soy igual a un remis. Dijo y nadie lo desmintió.

Hace más de un año el Secretario General de El Diario presentó el nuevo proyecto editorial. Las nuevas plataformas, las nuevas audiencias. En ese anuncio uno de los ejemplos que dio fue la página de libros de un diario norteamericano de gran prestigio periodístico -porque de eso nos hablaba, de calidad periodística- que presentaba tapas de libros sobre las que haciendo click se desplegaba una reseña, y desde esa reseña se podía linkear hacia la librería virtual donde comprar el ejemplar impreso. Cuando Martín nos contó que lo habían despedido lo primero que se nos vino a la cabeza fue la imagen del secretario general mostrándonos como se podía generar un negocio rentable del servicio periodístico de reseñar libros. Martín reseña libros.

Hoy Martín ya no viene a la redacción, ya le llegó el telegrama y ayer se llevó sus pertenencias. Durante este año hemos visto este éxodo lento pero constante en distintos puestos de la redacción de El Diario. Cada uno de esos puestos es una historia de vida, es un proyecto de vida que se trunca y debe volver a empezar y no sabe con que se encontrará ahí afuera, en un país y una industria en crisis. El sistema de reducción por goteo es viejo, lo conocemos hace tiempo, es un sistema perverso que te deja sin capacidad de reacción porque se arma como una acción individual y toca el corazón del miedo y de la soledad en quien lo protagoniza y en el entorno. Este año El Diario se inauguró como señal de TV. En su logo incluye un signo más (+), para sus trabajadores ese signo más es un rotundo menos (-).

El 22 de diciembre se brindó en la Redacción con motivo de las fiestas, la dirección de El Diario convocó a un brindis ¿Qué era lo que había para festejar? ¿Cómo se construye un proyecto nuevo si no somos capaces de cuidar lo que tenemos, las personas, los trabajadores y el valor de años de experiencia? ¿Cómo vamos hacia el futuro si no podemos darle valor a los valores con que ya contamos?
Irene Haimovichi – Ariel Solito – Antonio Soriano
Delegados de prensa La Nación

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