martes, 26 de abril de 2016

Osvaldo Bayer: "Las empresas periodísticas tendrían que pertenecer a periodistas, no a capitalistas"

Por: Gabriela Vulcano gvulcano@diariobae.com
Las ausencias le pesan. La de sus compañeros de tertulias David Viñas, León Rozitchner y Osvaldo Soriano. La de sus amigos entrañables Rodolfo Walsh, Haroldo Conti y Paco Urondo, secuestrados y asesinados en la última dictadura cívico-militar. La de los 30 mil desaparecidos por los que fue a reclamar el último 24 de marzo a la Plaza de Mayo. La de su esposa, Marlies Joos, quien falleció hace apenas unos meses. A los 89 años, esas mismas ausencias son las que impulsan al historiador y escritor Osvaldo Bayer a seguir por el camino que eligió a fines de los ’50 cuando fundó el periódico La Chispa, desde donde denunció el trato que recibían los pueblos originarios en la Patagonia. A tan sólo cuatro meses de la llegada de la alianza Cambiemos al Poder Ejecutivo nacional, denuncia que la reciente visita del presidente estadounidense Barack Obama fue “una falta de respeto”, que desde el gobierno de Mauricio Macri “van a tratar de avanzar contra los derechos humanos, pero no van a poder” y que su gestión es de tinte “conservador” similar al de Agustín Pedro Justo.

Su casa de Belgrano, bautizada como “El Tugurio”, está abarrotada de objetos, libros, regalos, recuerdos que recolectó en cada una de sus estadías en Buenos Aires. “Este es un cuadro nuevo. Soy yo. Lo pintó mi nieta”, dice con orgullo Bayer. “Hasta hizo el pañuelo afuera del bolsillo del pantalón”, agrega. Se lava la cara para despabilarse de la siesta, ofrece un aperitivo y se sienta a conversar en su pequeño patio poblado de potus.

“Antes que nada, gracias por venir”, apunta. Hace una pausa y agrega: “Los discursos, noticias y notas que se hacen en los diarios y radios ayudan a que se mantenga viva la memoria”.

¿Como definiría a la memoria colectiva?
Es la verdadera historia de un país, por eso es tan importante la marcha del aniversario de los 40 años del golpe militar que se hizo el último 24 de marzo. Hemos recordado un período muy desgraciado para todos. En lo personal, fue el período más desgraciado de mi vida. Fui perseguido, tuve que huir y pasar momentos muy difíciles, como en el aeropuerto cuando el jefe de Ezeiza me sacó el pasaporte y me dijo: “Usted se va a poder ir ahora porque lo pide la embajada de un país muy amigo de la Argentina, que es Alemania, pero acuérdese que nunca más va a volver a pisar el suelo de la patria”. Y yo le creí a ese tipo.

Sin embargo, acá está, todos los años viene y se queda algunos meses en la Argentina.
Once años después volví a pisar el suelo de la patria. Me la pasé recorriendo las calles del centro de Buenos Aires para ver si me encontraba a este señor, incluso fui a Ezeiza. Si me lo encontraba, le iba a hacer la venia y le iba a decir: “Comodoro, estoy pisando de nuevo el suelo de la patria”.

Aunque camina, el recorrido era largo y no quería perderse ni un centímetro de una de las movilizaciones más numerosas que se hicieron luego del regreso de la democracia. Se subió a una silla de ruedas para recordar y gritar “Nunca más”. “Hay mucho olvido, pero estos actos del 24 de marzo ayudan mucho. La gente está enfocada en lo suyo, no vive pensando en el pasado sino en la actualidad”, explica Bayer.

¿Considera que existe alguna posibilidad de que se resignifique o se le quite peso al día de la Memoria?
No, pero es necesario repetir que nunca vuelva a ocurrir la desaparición de personas. Hay que recordar todas las fechas nefastas del país, como por ejemplo todas las dictaduras, como la de 1930 que rompió el equilibrio del país; también los actos terribles que hizo la democracia argentina como los fusilamientos de los peones rurales patagónicos organizados por el presidente (Hipólito) Yrigoyen, y también los realizados en el Chaco.

¿Por qué cree que esos hechos no son recordados como otros?
Porque siempre trató de olvidarse. Lo de la Patagonia se trató de olvidar hasta que mi padre me relató todo porque él había vivido en la Patagonia. Estuve 12 años investigando y encontré documentos, archivos y testimonios de la época; fueron cuatro tomos. Descubrí algo que había sido escondido completamente: La Patagonia Rebelde.

El guión de la película La Patagonia Rebelde lo llevó al destierro durante la última dictadura cívico- militar. En 2013 supo que su nombre figuraba en algo más que una lista negra. Era parte de unos “archivos secretos” en los que se lo definía como un “individuo inquietante y peligroso”.

¿Existe algún vínculo entre La Patagonia Rebelde y el terrorismo de Estado de 1976?
Se repiten absolutamente los crímenes. El presidente Yrigoyen había eliminado la pena de muerte y cuando se hizo la huelga la restableció. Fue uno de los peores crímenes, con casi 1500 fusilados, y lo llevó adelante un gobierno democrático, elegido por el pueblo.

Hace poco, el ministro de Cultura porteño, Darío Lopérfido, puso en cuestión la cifra de desaparecidos; y Macri prefirió hablar de “violencia política” y no de terrorismo de Estado, ¿cree que hay un intento de reinstalar la teoría de los dos demonios?
Lo del señor Lopérfido es una perfidia. También es una perfidia lo del señor presidente de la República. No pueden negar lo que se ha demostrado, está todo en los juicios. Dicen eso porque son partidarios de la dictadura y por eso quieren justificarla.

¿Cree que se podrá avanzar en los juicios a los sectores civiles que fueron cómplices de los militares?
Está todo demostrado. Las investigaciones que se hicieron después de la dictadura fueron a fondo. Por primera vez un dictador se murió en la cárcel, como es el caso de Rafael Videla. Ya es algo. Antes morían en la casa cobrando un sueldo de general. Eso ya es una gran enseñanza. Creo que nunca más va haber una dictadura militar, creo que se aprendió.

Es la historia de la Argentina. Una parte de su historia también. Bayer toma en sus manos un portaretratos en la que está con su compañera de toda la vida y viaja a través de la memoria a los años ’70 cuando tuvo que exiliarse a Berlín. “Estuve 67 años de casado y ahora no está más. ¡Qué compañera que fue! Estuvo en los momentos difíciles, cuando hubo que dejar todo, empezar de cero… Nunca protestó por nada, me siguió en todo. Y ahora no está”, reflexiona. Levanta la cabeza y dice: “Todos tenemos un desaparecido”.

¿Por qué afirma que todos tenemos un desaparecido?
Porque si no fue un pariente directamente, ha sido un amigo, o un amigo de los hijos, o un vecino, o algún conocido. Todos tenemos alguien desaparecido.

¿Qué análisis hace de la llegada de Obama a la Argentina en vísperas de un 24 de marzo?
Me parece una falta de respeto, al menos debería haber hecho la autocrítica sobre el rol de Estados Unidos en las dictaduras de América latina. Ese país se tiene que hacer una autocrítica tremenda.

¿Por qué cree que no lo hizo?
Porque lo niegan. Hacen como si no hubiera existido. Apoyaron todas las dictaduras latinoamericanas y lo niegan. Es como si nada hubiera ocurrido. Es un gran cinismo.

Más allá de su política exterior, ¿cómo definiría al gobierno de Macri puertas adentro?
Hemos dado un paso atrás al haber elegido a Macri. Volvimos a la década del ’30. En esos años se defendía el mismo conservadurismo que hoy defiende Macri.

¿Cuáles son las principales medidas que critica?
Es la política en general. Van a tratar de avanzar contra los derechos humanos, pero no van a poder. Van a dar libertad a algunos de los genocidas que están en prisión, los que están menos complicados. Es necesario hacer una gran oposición.

¿Quiénes deberían integrarla?
El periodismo libre, los sindicatos… El kirchnerismo tiene que ayudar mucho pese a sus defectos.

“Las empresas tendrían que pertenecer a los periodistas no a los capitalistas”
El gobierno de Mauricio Macri dirigió sus primeras medidas al terreno comunicacional. Por decisión de sus políticas se disolvió la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), se modificó la Ley Audiovisual a través de un decreto, dejó de estar en el aire de la Televisión Pública el programa 678, se desvinculó al Estado argentino de la cadena Telesur. En este período también se dejó de publicar el diario Tiempo Argentino, despidieron de radio Continental a Víctor Hugo Morales y comenzó a tambalear el grupo mediático de Cristóbal López a raíz de denuncias de la AFIP que tienen como finalidad que su dueño se desprenda de sus medios, según admiten desde la Casa Rosada. Todos, en mayor o menor medida, eran y son voces contrarias a la actual gestión.

“Me parece una barbaridad que saquen periodistas, programas y canales. Hay que dejar la absoluta libertad de prensa. Siempre voy a hacer lo posible para defender hasta donde pueda”, advierte el historiador y escritor Osvaldo Bayer.

“Las empresas tendrían que pertenecer a periodistas, no a capitalistas. Los hombres y mujeres que llevan adelante el oficio deberían ser los dueños a través de una cooperativa. Periodistas de todas las tendencias políticas. Así se puede garantizar la libertad de prensa”, resume Bayer.
Foto: Gustavo MuñozFuente: Diario BAE

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