jueves, 26 de julio de 2018

Argentores, por la libertad de expresión, sin censura previa

Ante las declaraciones del intendente de Rafaela de revisar los contenidos del festival de teatro local en las próximas ediciones, luego de la controversia desatada por la representación de la obra “Dios”, Argentores se manifiesta:
Aunque cueste.
“Si crees en la libertad de expresión, entonces crees en la libertad de expresión de aquellos puntos de vista que te disgustan”, o dicho de otra forma, “si no creemos en la libertad de expresión de aquellos que despreciamos, entonces no creemos en la libertad de expresión”.

Estos conceptos pertenecen al filósofo Noam Chomsky y deberían servirnos de ejemplo.

No son sino reelaboraciones de la recordada frase de Voltaire: “No estoy de acuerdo con tus ideas, pero daría mi vida para que pudieras seguir difundiéndolas”.

El ejercicio constante de respetar y defender la libertad de expresión es arduo, difícil, cansador. Un verdadero esfuerzo de convivencia. Escuchamos y leemos constantemente frases y discursos que nos repugnan, ofenden nuestras más íntimas convicciones y sus autores deberían estar condenados, según nuestra mirada personal, al más cruel de los silencios. Pero sin embargo, como parte de la sociedad que somos, debemos soportarlos. El tejido social se basa, precisamente, en el arte de tolerar al otro. Para compartir un mismo espacio se necesita respeto, especialmente con las diferencias que nos alejan.

Aunque cueste.

En el campo de las ideas, se trata de debatirlas, si eso fuera posible, pero jamás prohibirlas. La prohibición y la censura son la negación del diálogo, aunque algunos que despreciamos lo descarten con sus mismas palabras cargadas de discriminación. Si creemos en la democracia, tenemos que insistir, a pesar de ellos.

Aunque cueste.

Es muy fácil pedir la libre expresión de las ideas con las cuales comulgamos, las que son iguales o muy parecidas a las que tenemos. El desafío es hacerlo cuando nos hallamos frente a conceptos profundamente opuestos a nuestro modo de mirar la vida. Si levantamos la voz y marchamos por defender la libertad de nuestros compañeros de trinchera, también deberemos hacerlo por aquellos que están en la vereda de enfrente. No hay otro modo.

Aunque cueste.

La sinrazón dogmática pide censuras previas y prohibiciones. Los gobernantes, presionados y parciales, responden que deben revisar contenidos antes de dejarlos presentarse en público.

Nosotros sostenemos que todos tienen derecho a expresarse sin censura previa.

Aunque cueste.

La lucha es larga, constante, contra los demás y contra nuestros propios fantasmas autoritarios que nos asaltan muchas veces y nos hacen dudar, pero no podemos abandonarla.

Aunque cueste.

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