martes, 20 de octubre de 2015

Slim y AT&T, la batalla en telecomunicaciones está por comenzar

El hombre al frente de la telefónica estadounidense llegó con la misión de pelearle al multimillonario mexicano el liderazgo del mercado de la telefonía sin cables. Por ahora, Thaddeus Arroyo ya le cambió el rostro a las telecomunicaciones en México

Por: Zacarías Ramírez Tamayo
“Vamos a seguir bajando nuestros precios; por ahora, les vamos a bajar unos centavitos mexicanos y además les regalamos estos espejitos para venir con nosotros”, decía un personaje que caricaturizaba al gringo que habla mal el español y es un voraz negociante.

Era un spot publicitario de Teléfonos de México (Telmex), la compañía del segundo hombre más rico del mundo, Carlos Slim, que se transmitía por tv abierta en 1997 como parte de una campaña para desacreditar a sus competidores estadounidenses, uno de ellos AT&T, y cerrarles la puerta del mercado mexicano.

El estereotipo fue creación del publicista Carlos Alazraki, quien se dice amigo personal de Slim y se inspira en los políticos estadounidenses Jesse Helms y Dan Burton, autores de la Ley Helms-Burton, promulgada un año antes y que facultaba a su gobierno a castigar a compañías de cualquier país que hicieran negocios en Cuba.

“Hola amigos, soy Burton Helms, aquí en su país”, decía el supuesto empresario, tras entonar, acompañado de mariachis, una absurda y mal rimada canción “mexicana”.

Dieciocho años después, AT&T reaparece ante los usuarios mexicanos, pero esta vez no sólo no es satanizada, sino que promete sacudir al concentrado sector de telecom. Con la reciente compra de Iusacell y de Nextel por un total de 4,400 mdd, incluida la deuda de ambas, AT&T se hizo de una clientela de 8 millones de usuarios.

Es sólo el arranque. “Estamos muy contentos de estar en México para aumentar la competencia –dice Thaddeus Arroyo, el estadounidense de origen hispano que AT&T designó para conducir la filial en México–. Venimos para ser los líderes del mercado dentro de 10 años”.

Tras la compra de las telefónicas mexicanas, Stephenson Randall, ceo de AT&T, anunció inversiones por 3,000 mdd hasta 2018 para la creación de infraestructura propia, lo que terminó por agitar a la industria, y con razón.

Para empezar, el arribo de AT&T alteró los planes de América Móvil, la convirtió en la compañía con más espectro para servicios móviles, si bien tiene que invertir en tecnología y en actualizar la infraestructura para explotarlo. “Este panorama difícil (para América Móvil) puede ser de mediano o de largo plazo, dependiendo de lo que haga esta compañía”, dice Rojón.

Mucha agua ha pasado bajo el puente desde la caricatura Burton Helms. AT&T llega hoy a un mercado con servicios rezagados y distorsionados por la falta de competencia, con jugadores de nicho y a la sombra de gigantes: de América Móvil en telefonía celular y de Televisa y sus subsidiarias en tv por cable.

AT&T es un desafío para Televisa, dado su plan para traer al país en un par de años su oferta de contenidos con Directv, compañía que compró en julio y que da servicio en toda América Latina. “El gran agente disruptor (en el sector) es AT&T”, dice Jorge Negrete, director general de Mediatelecom Policy & Law.

Al frente de esta misión en México está Arroyo, un matemático con maestría en administración de negocios de la Universidad Metodista de Dallas, en Texas. De padre español y madre méxico-estadounidense, Arroyo lleva 19 años en AT&T y antes de recibir el encargo de venir a pelear por usuarios al cerrado y monopolizado mercado mexicano, estuvo al frente del área de desarrollo tecnológico y fue ceo de ti en las divisiones Cingular Wireless, AT&T Mobility y en el corporativo.
Las medallas
AT&T domina junto con Verizon la telefonía móvil en Estados Unidos y es la telefónica más internacionalizada. Ambas se apropiaron del crecimiento de los cientes de pospago en ese país y AT&T robusteció su negocio de wireless (el paquete de servicios a través de los dispositivos móviles, en especial los smartphones), pese al subsidio a teléfonos y el resurgimiento de T-Mobile. “Fuera del negocio wireless de Verizon, nadie en la industria se acerca a ese nivel de rentabilidad”, dice en un reporte Michael Hodel, analista bursátil independiente.

Provee servicios integrados, incluidos voz, internet y tv, en 21 estados de la Unión Americana, así como manejo de datos. Al comprar Directv en julio, AT&T se hizo de 20 millones de clientes en Estados Unidos y extendió su presencia a América Latina.

Tiene la infraestructura y el volumen de usuarios necesarios para hacer de Estados Unidos y México un solo mercado, antes que sus competidores. De hecho, está en vías de crear una sola plataforma de servicios para ambos países, con foco en los vínculos familiares de los dos lados de la frontera y en las necesidades de comunicación transfronteriza de las empresas.

La compañía no divulga sus datos sobre el valor del mercado hispano, ni su participación en el mismo, pero la oficina de prensa dice que el país al que más llaman los usuarios de AT&T desde Estados Unidos es México.

Con todo, AT&T no estaría aquí si no fuera por la reforma de telecom. Después de mucho posponerse, en julio de 2014 el Congreso aprobó cambios que dieron pie a que el órgano regulador (el Instituto Federal de Telecomunicaciones, IFT) declarara preponderantes América Móvil en servicios de telefonía y a Televisa en tv abierta.

Mientras sean preponderantes, ambas tienen la obligación de compartir con sus competidores su infraestructura y contenidos, respectivamente. Para dejar de serlo, la cuota en sus respectivos mercados debe de ser menor de 50%.

América Móvil tiene 69% de los usuarios de telefonía móvil, según datos oficiales, y 74% de los suscriptores de banda ancha –infraestructura clave para los nuevos servicios de telecom. “La pregunta es quién captará los clientes que perderá América Móvil”, dice Carlos Legarreta, analista de GBM.

Luego de la reforma, América Móvil anunció la venta de activos para comenzar a ajustarse a las exigencias. Más tarde dijo que escindiría Telesites, la empresa que opera sus torres de transmisión, pero la decisión de AT&T de tener su propia infraestructura, en lugar de rentar o comprarla a América Móvil, cambió las cosas. Las torres de América Móvil perdieron valor; los analistas habían estimado que la desinversión le daría al menos 10,000 mdd, equivalente a la venta de 20 millones de suscriptores (sobre todo de prepago).

AT&T arrienda torres de American Tower, pero Arroyo acepta que está en pláticas con América Móvil en busca de la mejor opción para cubrir 25% de sus necesidades de cobertura –el otro 75% lo tiene cubierto con equipo propio.

Telesites tiene 15,000 torres y su papel es rentarlas al operador telefónico que lo solicite –Telcel misma tiene un acuerdo de arrendamiento con Telesites, dijo Daniel Hajj, ceo de América Móvil, en conferencia con analistas.

El precio de la acción resintió estos eventos: la presión subió cuando se aprobó la reforma, bajó con el anuncio de la empresa de su plan estratégico y el ambiente volvió a serle adverso cuando AT&T anunció su inversión, dice Monstserrat Antón, analista de Invex.

Telesites no es la solución a la preponderancia: pertenece a América Móvil, lo mismo que las torres. Para dejar de ser preponderante, tendría que hacer algo radical, como vender la mitad de la empresa o regiones celulares. Analistas de Accival citados por PwC estiman que América Móvil necesita vender 21.9 millones de suscriptores de telefonía móvil y 4.2 millones de sus usuarios doble o triple play para cumplir la condición del regulador.

En un intento de América Móvil por atajar la incertidumbre en torno de la venta de activos, la mexicana ha dicho en sus últimas llamadas con analistas que sigue analizando el tema, pero ya no es tan puntual como antes, señala Antón.

En este mes de septiembre, la compañía puede pedir el cambio a su título de concesión para poder dar tv, pero antes de concederlo el IFT tendría que hacer una revisión a fondo de la posición de la compañía en el mercado. América Móvil no estuvo disponible para comentar para este artículo.
Tras los usuarios con mayores consumos
A diferencia de América Móvil, AT&T puede moverse sin ataduras.

La expectativa de los analistas es que dado su tamaño, unos 130 millones de clientes en Estados Unidos, ahora intensifique como nadie su gasto en redes, mercadotecnia, espectro adicional y servicio al cliente.

Sus primeros ocho millones de usuarios le dan una cuota de mercado de 9%, y ahora la tarea de Arroyo es sumar a finales de este año 40 millones con la implantación de servicios 4G LTE.

Como parte de su concepto de comunidad extendida, ofrecerá para todo Norteamérica planes de servicio bajo las marcas AT&T (en la que quedarán integradas Iusacell y Nextel) y Cricket, lo que significa que los usuarios de los tres países podrán usar minutos de comunidad para comunicarse entre sí, explica Arroyo.

AT&T llega a un mercado de precios altos, que está en las primeras etapas de adopción de internet móvil y aún tiene usuarios que no usan teléfono celular. Hasta el año pasado, en México había 87 suscriptores de telefonía móvil por cada 100 habitantes –Chile tiene 151 suscripciones por cada 100, según el IFT–, a los que hay que restar el 6% de los usuarios que tienen más de una línea en uso. Hay lugar en México para 60 millones de nuevas líneas móviles, pues debería de haber 136 dispositivos por cada 100 habitantes, dice Negrete.

Pero en lugar de subir, la cifra de usuarios va a la baja: pasó de 103.3 millones a principios de 2013 a 101.8 millones al cierre del año pasado. En banda ancha móvil, el país tenía al cierre del año 43 suscripciones por cada 100 habitantes –Chile tiene 67 y Brasil tiene 77.

El 87% de los usuarios es de prepago, quienes gastan menos que los de pospago. Para llegar a este segmento, AT&T firmó un acuerdo con Grupo Salinas, la compañía que le vendió Iusacell (incluida la marca Unefon) para conservar los puntos de venta en las tiendas Elektra –a cambio, AT&T dará servicios de telefonía a los empleados de la cadena.

Pero analistas piensan que la verdadera batalla es por los usuarios de pospago, que aunque son 13% del total, generan un tercio de los ingresos del sector. A raíz de la reforma, los competidores de Telcel mejoraron sus paquetes: Movistar ofreció 50,000 minutos y mensajes cortos, Nextel un plan 600 de 6,000 minutos, seis gigas y 600 mensajes costos. Eso está muy cerca de los planes ilimitados, dice Rojón.

Los anzuelos para llegar a ese segmento son canastas de servicios más atractivas, subsidios a la gama más alta de aparatos celulares y dejar de cobrar roaming a Estados Unidos, dice Rojón. AT&T entrará en ese juego, no se ve con ganas de ir a zonas rurales y conurbadas, sino a mercados rentables ya existentes, opina Negrete.

Hasta ahora, Telcel tiene usuarios de todos los niveles socioeconómicos y en Movistar predominan los de niveles bajos (su arpu o ingreso mensual promedio por usuario es de 90 pesos, contra 150 del mercado), mientras que los usuarios adquiridos por AT&T tienen arpu´s de 170 pesos (Iusacell) y de 400 pesos (Nextel), según Rojón.

América Móvil y AT&T: ni tan cerca, ni tan lejos
Los 7,300 mdd que invierte AT&T en México no es muy superior al tamaño del negocio que ya tenía en el país. Antes de anunciar su entrada al mercado, vendió su 8% de acciones que tenía en América Móvil en 5,885 mdd al grupo de control, la familia Slim.

La venta pudo ser necesaria para evitarse problemas regulatorios y poder comprar a Directv, socia de Sky y competidora en al de Claro, empresa de triple play de Slim.

El hecho es que AT&T nunca ha salido de México. A mediados de los años 90 se alió con Grupo Alfa para crear Alestra, una compañía de larga distancia que no pudo mantenerse en la pelea contra Telmex y terminó como proveedora empresarial de soluciones tecnológicas –hace cuatro años Alfa le compró a AT&T su 49% en Alestra.
En esa década, Stephenson trabajó en Telmex y Slim formó parte del consejo de AT&T hasta 2004, en vista del intercambio de acciones entre ambas compañías. Ese antecedente produce hoy suspicacias sobre la autenticidad de la competencia que librarán ambas compañías de ahora en adelante. Se hablaba que AT&T podría ser el socio de América Móvil y el adquirente de los usuarios de los que se podría deshacer, pero en lugar de entrar como socio la estadounidense entra como competidor, dice Antón, de Invex.

Las dudas sobre si quedan vínculos entre América Móvil y AT&T se reforzaron cuando el IFT decidió reservar las condiciones que puso a AT&T al autorizarle la compra de Nextel. “Lo que yo puedo decir es que las condiciones (que puso el el regulador) no interfieren en las operaciones”, dice Arroyo.

Pero al parecer América Móvil y AT&T han entrado en un mano a mano. Un mes después de que la estadounidense anunció sus millonarias inversiones, América Móvil dijo que invertirá 6,000 mdd en tres años para la mejora de su infraestructura. Y ante las declaraciones de Stephenson de que crearía la primera área de servicio móvil para toda América del Norte, lanzó un plan para que, por 50 pesos, sus suscriptores puedan llamar a México durante sus viajes a Estados Unidos sin pagar roaming ni tarifa de larga distancia.

No es casual que las “hostilidades” hayan comenzado en los servicios entre México y Estados Unidos. Los hispanos registran más accesos a internet y uso de videojuegos en sus teléfonos celulares que los no-hispanos, y uno de los focos de las telefónicas son los millennials hispanos, que son dos de cada 10 y a los que se identifica como la primera generación de los “siempre conectados”, dice Hodel.

AT&T lanzó su marca Cricket hace dos años para llegar a usuarios de bajo consumo en Estados Unidos, entre los cuales hay millennials (adolescentes que viven pegados a su celular, textean febrilmente, escuchan música, juegan videojuegos o ven videos). Hasta mayo, Cricket sumaba cinco millones de usuarios, según AT&T, y raíz de la compra de Iusacell y Nextel, agregó en algunos de sus planes llamadas gratis a México.

La filial de América Móvil en Estados Unidos, TracFone, no se quedará atrás y anunciará en dos meses planes con más facilidades a sus clientes, según anunció Hajj a analistas en julio pasado.

AT&T es buena para México, ¿es México bueno para AT&T?
El dar al celular un uso de multiplataforma, trasladará la pelea de la telefonía a las comunicaciones en línea, las redes sociales y la distribución de contenido, y eso explica los pasos de los jugadores que marcarán la pauta en el mercado mexicano, América Móvil, AT&T y posiblemente Televisa.

Con Directv, AT&T podrá ofrecer servicio de tv a 57 millones de ubicaciones de banda ancha en Estados Unidos –antes, con U-verse, ofrecía ese servicio a la mitad de esas ubicaciones, dice la compañía–. También podría reforzar su capacidad para servir a sus usuarios de red y llevarles un bloque ininterrumpido de servicios, señala Hodel.

Pero las telecom toman forma sobre la marcha y no todos creen que AT&T va por el camino adecuado. Recompras de acciones en los dos últimos años, la adquisición de Iusacell y Nextel y el acuerdo con Directv llevó a la compañía a abandonar el rango de endeudamiento que se había propuesto; de una relación de 1.5 veces deuda/ebitda pasó a 2.5 veces, lo que produjo que las principales agencias le quitaran la calificación crediticia de A, dice Hodel.

El precio de las acciones de AT&T ha estado en el último año por abajo de los índices Nasdaq y S&P. También podría perder la partida ante las cableras. En Estados Unidos, los servicios de doble o triple play de estas compañías han capturado 75% de los nuevos suscriptores de banda ancha, mientras sigue el declive de las líneas residenciales de AT&T y crece su base de clientes que hacen llamadas vía internet (voip) en su creciente red de fibra óptica, dice un informe de The Insight Report.

Pero, además, puede ser que el video móvil no sea clave en el crecimiento de wireless y que el papel de los operadores de este servicio se limite a dar acceso de alta calidad a gran variedad de contenido, sea provisto directamente por quienes lo generan o por terceros, incluidas compañías de cable, señala Hodel. “AT&T está tomando millones de clientes de fuera de su propia red cableada y a los que creemos le será cada vez más difícil servir en el futuro”, agrega el analista.

En cambio, la tv de paga tiene alto potencial de crecimiento en comparación con la telefonía celular y fija que ya no crecerán mucho más, sobre todo con la competencia que se avecina, dice Antón, de Invex. “Aún en las áreas donde AT&T ha actualizado su red para ofrecer U-verse, la red de las compañías de cable son todavía más capaces de capturar la demanda creciente de consumidores que quieren acceso rápido a internet”, señala Hodel.

En México, AT&T tendrá que resolver su sociedad con Televisa antes de traer los servicios de Directv. La televisora –que posee 58.7% de Innova, la firma que opera Sky y en la que AT&T tiene las acciones restantes– tiene planes propios para dar telefonía celular como operador móvil virtual (mvno, por sus siglas en inglés) sobre la plataforma de Telcel.

En ese escenario, la opción para AT&T es sacar a DirecTV de Innova, dar el servicio de distribución de contenido por sí misma y competir también contra Televisa. La tv no es tema del que haya que ocuparse ahora, sino en un par de años, afirma Arroyo.


Algunos piensan que México no será un paseo para AT&T. Estará expuesta a un mercado desafiante y que no le ayudará a reforzar su posición en Estados Unidos, además de que aquí operará en desventaja, en cuanto a escala de usuarios, frente a América Móvil y Telefónica. Los 3,000 mdd que invierte en el país aumentarán sus pérdidas en el periodo, y en un mercado que no le agrega valor, dice Hodel.

Por otro lado, su enfrentamiento con América Móvil no será únicamente en México, sino en el mismo Estados Unidos. En el mercado latino, Tracfone es hoy ya un dolor de cabeza mayor para AT&T que lo que la estadounidense podrá serlo en México por un largo rato para América Móvil, dice Carlos Blanco, experto de la firma Dataxis. “Estamos hablando del mayor operador virtual (MVNO) en el mercado más competitivo del mundo y que ya ha anunciado el fin del roaming con México”, agrega Blanco.

América Móvil también podría tomar ventaja en tv de paga. La empresa de Slim quiere dar este servicio a toda costa, y ya tiene cierta experiencia: en los años 1990, invirtió en la mayor empresa de tv por cable de Televisa, Cablevisión, y actualmente tiene una asociación con la empresa de tv satelital Dish México, además de contar con una empresa de contenido informativo en video por internet llamada Unotv. Todo eso está sujeto a que se deshaga de la preponderancia, dice Antón.

“Si bien (AT&T) ha logrado una escala interesante, ingresa a uno de los mercados más difíciles de la región –señala Blanco–. De hecho, Telefónica que es tan grande como AT&T apenas ha logrado reducir la dominancia de Telcel”.

Los años dirán qué pronóstico es el acertado. Lo único cierto es que América Móvil y AT&T parecen predestinadas a estar juntas, a veces como aliadas y otras como adversarias –como en tiempos del estridente Burton Helms.
Fotos: Fernando Luna Arce
Fuente: Forbes

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