jueves, 8 de enero de 2015

Caso Lola Chomnalez: Recomendaciones del Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión

Una vez más las circunstancias obligan a este espacio a un pronunciamiento relativo al tratamiento del homicidio de una niña
El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión advierte que la construcción y el abordaje de las noticias que versan sobre el asesinato de Lola Chomnalez han sido construidas desde el morbo y haciendo uso de una falta total de respeto en primer lugar hacia la víctima y luego también hacia sus familiares; allegados/as; y hacia la sociedad toda.
Los medios de comunicación han construido asesinos en pocos segundos, definiendo perfiles, entrando a los hogares y a los trabajos de personas a quienes la justicia uruguaya en algún momento decidió investigar por el vínculo con el homicidio; no por otras cuestiones ajenas a este hecho. Ha habido guardias eternas frente a la familia de Lola y se han difundido cientos de imágenes de ella, pretendiendo construir una imagen sexual suya. Estas acciones no pueden ser calificadas de otra manera que morbosas.
Como Observatorio nos interesa dejar en claro que, más allá de cualquier otra circunstancia, la víctima en este caso es una niña. En este sentido, cuando se la cosifica y objetiviza, los/as comunicadores/as sociales ejercen violencia mediática hacia su persona, en términos de la Ley 26.485. Además, en la mayoría de las notas también se violan artículos de la Ley N° 26.061 que protege los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Algo similar ocurre en las últimas horas a partir de la muerte de un niño miembro del pueblo Qom producto de una situación de salud y de un cuadro de desnutrición, en la provincia de Chaco, cuando niños y niñas son puestos/as en el foco de la escena sin cuidarlos/as y sin respetar su integridad.
En este marco reiteramos que a través de múltiples informes y acciones este espacio brinda recomendaciones para abordar estos temas desde un enfoque de derechos que cambie los paradigmas periodísticos bajo los cuales las personas –y en particular las mujeres- se convierten en mera mercancía. No cejamos en el intento de que la comunicación evite reproducir el morbo que aparentemente posesionaría a las audiencias porque ellas mismas aparecen estigmatizadas bajo una caracterización degradante. Las tramas que invitan al misterio, no pueden incitar a que cualquier rumor tome entidad, así como el hecho de que las víctimas hayan sido usuarias de las redes sociales no habilita a que su imagen sea utilizada hasta el hartazgo para ilustrar eternas coberturas que se valen de cualquier recurso sin prever el daño que ocasionan. Como ya lo hemos señalado en otras oportunidades, el Observatorio brega por una comunicación donde las primicias no sean a costa de los derechos humanos más elementales de las personas.
Por lo expuesto, apelamos al compromiso de los y las periodistas para tratar estos temas y ofrecemos las siguientes recomendaciones además de informar que el espacio hará distintas capacitaciones con las empresas televisivas y radiales en pos de lograr este objetivo:

Recomendaciones:
Las imágenes o relatos que se utilicen en las coberturas no deben afectar la dignidad de las y los involucradas/os en esas noticias.
Evitar los detalles escabrosos, las descripciones morbosas y todo otro tipo de elementos o utilización de recursos que pudieran configurar un tratamiento sensacionalista, desde la musicalización, y las reconstrucciones o infografías.
No entronizar el relato del episodio individual, personal y aislado, teñido de matices sensacionalistas.
Acudir a profesionales y expertos/as en la problemática para poder cubrir desde distintos aspectos las noticias sobre violencia contra las mujeres, para lograr una lectura profunda y fundada de la problemática.
No ofrecer motivos o justificaciones de la violencia contra las mujeres como “caminaba por una calle oscura”, “se vestía de modo provocativo”, “era muy linda y extrovertida”, etcétera. No hay justificación posible a los actos de violencia que deriven de las conductas de sus víctimas.
Evitar construcciones tales como “Otro caso de violencia…”, “Nuevo caso de…”, puesto que su frecuente reiteración, además del tratamiento aislado de la problemática, conduce a un efecto anestesiante que banaliza la gravedad del problema.
En algunos casos puede ser ofensivo para la victima nombrarla con diminutivos, apócopes, apodos, etc. ya que esas formas suelen infantilizarlas y subestimarlas.
Solicitar capacitación o sensibilización sobre la problemática a los organismos del Estado que trabajan estos temas, así como a las organizaciones de la sociedad civil pertinentes o a las áreas de género de las universidades.
Imagen diario El Día, La Plata
Ver anteriores: Caso Lola Chomnalez: El tratamiento de los medios, Caso Lola Chomnalez: Discrepancias en torno a la comunicación institucional en el Municipio de Rocha, Caso Lola Chomnalez: Más cuestionamientos al tratamiento periodístico, Caso Lola Chomnalez: Miserias mediáticas y políticas

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