martes, 8 de marzo de 2016

Volvió ‘House of Cards’ y ahora la apuesta por el poder es doble

Por: Albinson Linares
Frank y Claire Underwood siempre han trabajado juntos. Pero en la cuarta temporada de “House of Cards” su relación se torna mucho más compleja.

El final de la tercera temporada de “House of Cards” termina con un gran nudo dramático en el que Claire (Robin Wright) declara su intención de abandonar a Frank, el presidente de Estados Unidos encarnado por Kevin Spacey. De hecho lo último que vemos es al oscuro líder político pronunciando con tristeza y desagrado el nombre de su esposa.

En los primeros seis capítulos de la nueva entrega vemos el desarrollo de Claire como un personaje con una importancia crítica en la trama. Como ya se anunció, la veterana actriz Ellen Burstyn se incorpora al elenco interpretando a la madre de la primera dama, y es precisamente la relación entre ambas uno de los catalizadores para que veamos la transformación definitiva de Claire.

En la tercera temporada, Frank Underwood inicia su campaña por la nominación demócrata. Esto se profundiza en los nuevos episodios y muchos podrán apreciar el magnifico paralelismo entre las intrigas plasmadas en la ficción y los resultados de la actual pugna política en Estados Unidos. Habrá que esperar para ver si, como decía Oscar Wilde, “la vida imita al arte mucho más que el arte imita a la vida”.

Algo que extrañamos en estos seis capítulos, al igual que en la tercera temporada, son los escasos momentos en que Frank se dirige a la cámara y desnuda sus verdaderas intenciones. Sin embargo, los guionistas suplieron esto con una circunstancia muy especial que nos sumerge en el mundo onírico de Underwood. Los fanáticos podrán devanarse los sesos buscando correspondencias entre los símbolos que aparecen en estos sueños, las obsesiones del presidente, los enemigos que tiene, las implicaciones que todo eso tendrá en la trama y lo que esconde su psique en momentos de presión. Obvio que un gran antecedente de este recurso narrativo ya aparece en Los Soprano, pero no diremos más.

Si bien muchas críticas de la anterior entrega se centran en el ritmo lento, pesado y las atmósferas grises que escenificaban el ejercicio del poder presidencial, ahora no podremos quejarnos. Tanto guionistas como directores se esfuerzan por no darnos respiro recreando una atmósfera especial llena de claves. Como ya es el sello de los mejores episodios de esta serie, habrá múltiples niveles de lectura entre las conjuras que vemos y escuchamos y lo que realmente sucederá.

El manejo de la realpolitik y sus consecuencias es otro argumento que se plantea. No basta con saber ejercer el poder, es necesario saber reconocer las alianzas inesperadas que surgirán por todo el camino. Ya sabemos que Frank no desea ser recordado como un presidente que no fue ratificado por la elección popular, así que centrará toda su energía en esta meta final.

“La vida es una sombra”, escribió Shakespeare en “Macbeth”. “Una historia contada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa”. Esta frase bien podría explicar lo que viviremos al ver estos seis episodios de “House of Cards”.

Una última cosa: seguir de cerca el clima emocional es vital para comprender lo que pasará en cada episodio. Sin embargo, hasta los espectadores más detallistas serán sorprendidos con un quiebre narrativo inspirado en eventos históricos.
Foto: David Giesbrecht/Netflix
Fuente: The New York Time

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