domingo, 13 de marzo de 2016

Revelan maniobras de Cristóbal López para eludir pago de impuestos

En los últimos cuatro años el empresario patagónico no pagó a la AFIP $ 8000 millones en concepto de impuesto a los combustibles; así financió la expansión de su emporio, ahora en problemas
Por: Hugo Alconada Mon
Durante sus últimos cuatro años en el poder, el kirchnerismo permitió que el empresario patagónico Cristóbal López acumulara una deuda por más de $ 8000 millones con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Y ese pasivo fiscal amenaza con tornarse impagable en el transcurso de los próximos meses, según surge de los balances contables de Oil Combustibles y otras empresas del Grupo Indalo, cuyas copias obtuvo y analizó La Nación con la ayuda de expertos contables y tributarios.
El dinero que cobró López corresponde al impuesto a la transferencia de los Combustibles (ITC), pero no lo envió a la AFIP, según surge de los balances. ¿Cómo funciona? Cada vez que alguien carga nafta en sus estaciones de servicio, de cada $ 14 por litro que cobra, debe girar $ 4 a la AFIP (es decir, el 26% del precio por litro), que se suman a otros impuestos y tasas. Pero no lo hizo.

Con ese dinero que retuvo, el empresario expandió su conglomerado de empresas al que bautizó Grupo Indalo. En otras palabras, López no impulsó el crecimiento de su imperio con las ganancias del juego -divisas que mandó en parte al exterior para, por ejemplo, comprar un casino en Florida, Estados Unidos-, sino que lo hizo con fondos que debió girar al Tesoro nacional.

La Nación consultó el miércoles a un vocero de López y a su socio, Fabián De Sousa. Les informó que quería conocer su versión sobre el material a publicar. El vocero quedó en transmitir la inquietud. Al día siguiente, pidió demorar la publicación unos días.

Y anteayer anunciaron la separación de los socios y el fin del Grupo Indalo como se lo conocía hasta ahora, pero tanto López como De Sousa se negaron a responder preguntas específicas sobre esta investigación. Ante la prensa, De Sousa sólo sostuvo que la deuda impositiva acumulada "no es tan grande" y que cuentan con "ingreso de caja suficiente" para afrontarla, aunque reconoció que no pudo pagarla durante 2013, 2014 y 2015 por diversos problemas de la macroeconomía. Afirmó además que sólo se limitó a utilizar "todos los mecanismos legales disponibles para financiarse".

Según reconstruyó La Nación con la ayuda de contadores, tributaristas y auditores, los ejes centrales de la operatoria que montaron López y De Sousa se reducen a unos pocos pasos. Primero, fondearon Oil Combustibles con el ITC por $ 6065 millones a junio de 2015, en tanto que el resto de la deuda corresponde al ITC que tampoco pagaron desde entonces y a los intereses acumulados sobre esa deuda, hasta orillar los $ 7400 millones, más otros $ 600 millones en impuestos que también retuvieron otras empresas del grupo. Total: $ 8000 millones.

El segundo paso llegó después. Con ese dinero, López comenzó a fondear otras firmas de su grupo, entre las que descolló Inversora M&S SA, que recibió $ 3300 millones, según surge de los balances analizados. Y el tercer paso resultó inmediato. Inversora M&S SA comenzó a comprar activos o financiar sus operaciones, lo que explicó la compra de medios de comunicación, el banco Finansur y fábricas como Paraná Metal, o la supervivencia durante años de compañías que no eran redituables.

Toda esta operatoria, a su vez, ocurrió durante un período clave. Porque al mismo tiempo que López se fondeó con el ITC, el precio de las naftas comenzó a subir. Y le alquiló al menos dos departamentos, una oficina y cinco cocheras a la entonces familia presidencial Kirchner durante años a cambio de varios millones de pesos, según reveló La Nación en marzo de 2015. No sólo eso. También le giró fondos desde su hotel El Retorno, en Bariloche, al Alto Calafate, el principal hotel de los Kirchner en Santa Cruz.

Allí no se acaban los lazos cruzados. Porque la sobrina de la ex presidenta -e hija de la gobernadora Alicia Kirchner-, Romina Mercado, trabaja desde febrero de 2012 y hasta hoy en Inversora M&S SA, al mismo tiempo que tomó las riendas como presidenta del directorio de Hotesur, la sociedad controlante del Alto Calafate, según los registros laborales y societarios.

Durante ese mismo período, además, distintas áreas del Estado nacional mostraron indicios inusuales a favor de Cristóbal López. Desde el Ministerio de Economía y la Aduana, por Álcalis de la Patagonia, hasta la unidad antilavado (UIF) y el Banco Central (BCRA), por el banco Finansur, o la Afsca para su ingreso en el sector de los medios.

Lo mismo ocurrió en la AFIP, que toleró la retención de esos $ 8000 millones de pesos en impuestos atrasados por parte de López y De Sousa. El organismo les permitió acumular esa deuda, luego convalidó que la colocaran en múltiples regímenes de asistencia financiera (RAF) -planes de pago de hasta seis cuotas que ofrecía el organismo tributario- y, por último, cuando el volumen de esa deuda se tornó sustancial, les permitió consolidarla en sucesivos planes de pago.

Una vocera de Ricardo Echegaray llamó el viernes a La Nación. Sin que mediara una pregunta específica, aclaró que el actual titular de la Auditoría General de la Nación (AGN) ya fue investigado y sobreseído por la Justicia por la entrega de los planes de pagos a López tras una denuncia de Elisa Carrió. Lo sobreseyó el juez Sebastián Ramos, en marzo de 2014. Es decir, seis meses después de que La Nación revelara el primer paso de la operatoria que López y De Sousa utilizaron para comprar activos de Petrobras en la Argentina.

La benevolencia de la AFIP frente a Oil Combustibles durante los últimos años contrasta, sin embargo, con la rigidez que el mismo organismo mostró frente a las otras petroleras, que no pudieron cobrar y retener el ITC sin correr el riesgo de afrontar las intimaciones y embargos del organismo tributario. De hecho, ninguna de las otras grandes compañías que operan en el país -YPF, Shell, Petrobras, Axion- mantiene deudas con la AFIP por el ITC. "La operatoria habría terminado con una denuncia penal", indicó un ex alto ejecutivo del sector petrolero que mantuvo varios cortocircuitos con el kirchnerismo.

Ahora, además, las nuevas autoridades de la AFIP comenzaron a intimar a Oil Combustibles, lo sometieron a controles más exhaustivos y le comunicaron que no le permitirán que retenga nuevos fondos por el ITC.
Riesgo inminente
Según surge de los balances de diversas empresas del Grupo Indalo, López y De Sousa concentraron esta maniobra fiscal en Oil Combustibles, que acumuló más del 90% de toda la deuda tributaria. Y que, según anunciaron el viernes, quedará a partir de ahora en manos de De Sousa.

Oil Combustibles es, a la vez, la firma con que adquirieron algunos activos en la Argentina -pero no todos- de la petrolera brasileña Petrobras, operación que quedó bajo la lupa judicial en Brasil por el presunto pago de sobornos.

Los balances de Oil Combustibles reflejaron esa paulatina acumulación del ITC que montaron López y De Sousa. Así, a mediados de 2010, la petrolera informó una deuda con la AFIP por apenas $ 78.285; pero un año después -y ya con la adquisición de activos de Petrobras en el país- subió a $ 179,9 millones, y para junio de 2012 llegó a $ 1262,9 millones.

Pero la operatoria no sólo continuó, sino que se potenció y expandió, hasta ahora correr el riesgo de resultar impagable. Así, en 2013, a $ 1591,7 millones; en junio de 2014, a $ 3145,7 millones, y para mediados de 2015, a más de $ 6065 millones (entre deuda corriente y no corriente). Desde entonces, además, continuó en ascenso hasta diciembre pasado ya que Oil siguió sin girar a la AFIP cientos de millones de pesos correspondientes al ITC, a los cuales se aplicaron los intereses.

Ahora, sin embargo, con más de $ 7400 millones de deuda fiscal acumulados en Oil Combustibles, López y De Sousa afrontan serios desafíos contables, financieros y tributarios para mantener a flote el Grupo Indalo, coincidieron los analistas consultados por La Nación. Los motivos son múltiples:
  • Según sus balances, Oil Combustibles sólo cuenta con un patrimonio neto de $ 447 millones, mientras que su crecimiento respondió al "apalancamiento" de la AFIP, y con un notable descalce de liquidez;
  • Para obtener los planes de pago de la AFIP, López y De Sousa promovieron la revaluación contable (no basada en una inversión real) de los "bienes de uso" de Oil Combustibles por más de $ 1669,8 millones. Es decir que los mismos bienes de la compañía que en junio de 2013 valían $ 226,4 millones, un año después pasaron a valer 8,2 veces más: $ 1876,2 millones;
  • Ese revalúo quedó a cargo de una pequeña firma sin mayores antecedentes en el mercado, y aunque el revalúo se fijó en junio de 2014, según la propia auditoría el informe se terminó seis meses después, el 15 de diciembre de ese año;
  • Transcurridos 21 meses desde que se computó ese revalúo, el recálculo todavía se encuentra pendiente de la aprobación final de la Inspección General de Justicia (IGJ), que durante el último año del gobierno kirchnerista no resolvió si aprobaba o rechazaba esa operación contable;
  • Como auditora externa, Deloitte también consignó la revaluación como un riesgo latente para Oil Combustibles. "De no resultar aprobada la revaluación -indicó-, el patrimonio neto disminuiría en 1.059.251.141 [pesos], el activo en 1.629.617.142 [pesos] y el pasivo no corriente (impuesto diferido) lo haría en 570.366.001 [pesos]". Es decir que pondría en serio riesgo a la compañía.
Sin embargo, la revaluación pendiente no es el único factor de riesgo para Oil. Declaró entre sus activos los préstamos por más de $ 4300 millones que le otorgó a otras empresas del grupo (los $ 3300 millones que giró a Inversora M&S SA-que ahora controlará sólo López-, más otros $ 350 millones a South Media Investments y $ 592,2 millones a "otras partes relacionadas", entre otros). Pero según Deloitte, el recupero de ese dinero es una pregunta abierta: "La realización y la cancelación a futuro de los activos y pasivos entre empresas del grupo económico se encuentran condicionadas al cumplimiento de los planes de negocios de cada unidad de negocios en el corto y mediano plazo".

Así, según surge de los propios balances de Oil Combustibles, si la IGJ no aprueba el revalúo contable de sus bienes o si las otras empresas del Grupo Indalo no pueden devolverle el dinero prestado, la petrolera mostrará un patrimonio neto negativo y quedará en condiciones de disolución. Salvo, claro, que sus accionistas le inyecten fondos frescos por montos multimillonarios. Más relevante aún, esos balances exponen las serias dificultades que afrontan López y De Sousa para devolver los $ 8000 millones en impuestos que adeudan a la AFIP. El viernes anunciaron el fin del Grupo Indalo como era hasta ahora.

¿Cómo realizó el fraude Cristóbal López?
Durante el kirchnerismo, el empresario no abonó el impuesto a los combustibles y, con ese dinero, financió la expansión de su imperio
La separación, otro dolor de cabeza para el Estado
La división del grupo entre López y De Sousa puede agravar la situación
La anunciada separación de empresas entre Cristóbal López y Fabián de Sousa amenaza con poner en riesgo la recuperación de los $ 8000 millones que el Grupo Indalo acumuló con la AFIP, indicaron a La Nación fuentes del organismo tributario.

Según informaron voceros de Indalo el viernes, De Sousa se quedaría con la petrolera Oil Combustibles y el área de medios de comunicación del Grupo. Por el contrario, López se quedaría con las empresas restantes. Si esa partición se confirma, temen desde la AFIP, De Sousa se quedará con la petrolera que acumula más de $ 7400 millones de deuda fiscal, por las que afronta cada mes las cuotas de cuatro planes simultáneos de pago; López se quedará con las empresas que se llevaron esos fondos, en especial, Inversora M&S, que registra giros por $ 3400 millones.

"El riesgo es que De Sousa se quede con los activos que dan pérdida, y que termine todo como en el Titanic, con una deuda incobrable para la AFIP y otros acreedores, mientras que López se lleva las 'joyas de la abuela' y resguarda la parte 'sana' del Grupo Indalo", esbozó un alto funcionario del organismo tributario.

Según los balances de Oil Combustibles, la petrolera acumula deudas con la AFIP al mismo tiempo que giró $ 3400 millones a Inversora M&S, otros $ 349 millones a South Media Investments, $ 79 millones a Indalo Inversiones de Argentina, $ 33 millones a Ganadera Santa Elena, $ 26 millones a Centenary International Corporation y otros $ 592 millones a "otras partes relacionadas".

"La primera maniobra de la AFIP fue no actuar para permitir que Oil acumulara recursos fiscales y los transfiriese a empresas del mismo grupo, vaciando la empresa de activos líquidos", indicó una fuente al tanto de la operatoria de Indalo.

Ese no es el único riesgo, según los auditores, tributaristas y contadores consultados por La Nación. "Al otorgar planes a una tasa por debajo de la inflación y a muy largo plazo (10 años), la AFIP sufre una pérdida en valor real del dinero. Y además, frente a la devaluación, corre otro riesgo de cobrar mucho menos de lo que retuvo Oil porque mientras que los planes de pago son en pesos, Oil y sus empresas vinculadas pueden ajustar parte de sus operaciones por la inflación o el dólar", trazó uno de los expertos.

La cuantía de la deuda fiscal acumulada ya reportó otro perjuicio para el fiscal, que no contó con esos fondos para otros fines. Esos $ 8000 millones equivalen, por ejemplo, a la construcción de 13 hospitales materno infantil de alta complejidad como el que anunció Cristina Kirchner para Río Gallegos en 2015.

Desde una petrolera rival consignaron otro daño ya causado. "La ventaja competitiva", resumió un CEO a La Nación. "Ellos hicieron algo que ninguno de sus rivales hicimos, ni hubiéramos podido hacer".

La obligación incumplida de Oil Combustibles
Cada vez que alguien carga combustible, un porcentaje de lo que paga corresponde al impuesto a la transferencia de los combustibles (ITC). Según las leyes vigentes, las petroleras deben cumplir con una serie de compromisos como "agente recaudador". Esa operatoria es respetada por todas las grandes petroleras, con la excepción de Oil Combustibles. En caso de no cumplir con los obligaciones, la AFIP puede embargar las cuentas de los ejecutivos para cobrarse la deuda o hasta denunciar penalmente a la compañía. Nada de eso ocurrió con Oil Combustibles o sus máximos responsables, Cristóbal López y Fabián De Sousa.

Un gigante empresarial con ayuda kirchnerista
Cristóbal López protagonizó durante los últimos doce años un crecimiento exponencial en su estructura de negocios; muchas de sus nuevas unidades fueron adquiridas a partir de la financiación que obtuvo a través de la evasión al fisco
Si algo molesta a Cristóbal López de la prensa es que vincule su crecimiento exponencial de la última década con los ocupantes de la Casa Rosada. "Yo no soy el testaferro de Kirchner", cruza a quien deslice cualquier tipo de asociación comercial. Aunque al mismo tiempo pueda definir al fallecido ex mandatario como un "fuera de serie" y regale elogios para la ex presidenta Cristina Kirchner . Pero López prefiere contar su biografía desde más atrás. Relata que quedó huérfano de adolescente, que tomó las riendas del pequeño negocio familiar y que nunca más paró de trabajar y de crecer, al punto de que durante la luna de miel con su primera esposa se fue a ver unos camiones.

"Soy contratista de YPF desde el '83. Tengo concesionarias desde el '89, casinos desde el año '91, y ni lo conocía a Kirchner entonces", replica López, que también detesta que lo apoden "el zar del juego". Lo considera injusto. Sostiene que apenas controla el 30% de Casino Club, que tampoco es el amo y señor del Hipódromo de Palermo y que ni siquiera les debe a los Kirchner su expansión en el mundillo de las apuestas. Recuerda, para eso, que él ya había desembarcado en el casino de Comodoro Rivadavia una década antes de que los Kirchner entraran a la Casa Rosada.

Esa versión oficial omite, sin embargo, que López y Kirchner se conocieron en 1998, cuando el empresario patagónico le pidió al entonces gobernador que intercediera por él ante los Pérez Companc para que optaran por darle un contrato a él antes que a una empresa rival estadounidense. Ese fue el comienzo de una relación que benefició a ambos. Kirchner recibió aportes de campaña y fuentes de trabajos varios para sus amigos y parientes. Entre ellos, su socio en la inmobiliaria Negocios Inmobiliarios, Osvaldo Sanfelice, o el sobrino de la ex Presidenta, Romina Mercado. Y López se aprovechó del aura que -justo o no- comenzó a rodearlo. "Yo no soy el testaferro de los Kirchner, ni de nadie. Cómo máximo me beneficio de que muchos piensan que lo soy", le dijo una vez a La Nación. "Entonces voy a una reunión, entro y le digo al tipo: ?Lindo traje. Dámelo'. Y el tipo no sabe si quien le pide el traje soy yo o alguien más. Mínimo, me voy de esa reunión con el cinturón del tipo". Los ejemplos de esa sinergia se amontonaron durante estos años. De Alcalis de la Patagonia, Finansur y Paraná Metal, la tarjeta Sube o la benevolencia de la AFIP y la Afsca, por un lado, a los millones en concepto de alquileres que recibió la familia Kirchner, por el otro. Al punto de que, antes que a los Eskenazi, fue López el primero que fue tentado para entrar en la YPF de Repsol.

López contó con varios socios y colaboradores para desarrollar su imperio. Pero ninguno como Fabián de Sousa, un patagónico que militaba en Franja Morada, ayudó en una operación comercial de López y nunca más se fue. Hasta anteayer cuando anunciaron que se separaban y dividían el Grupo Indalo.

Las personalidades de López y De Sousa no podrían ser más distintas. Tanto, que alimentaron las sospechas sobre quién era quién. O qué intereses movían a cada uno. En particular desde que De Sousa asumió las riendas ejecutivas del día a día al mismo tiempo que lo rodeaban las versiones sobre sus supuestas visitas a la quinta de Olivos. Así, por ejemplo, mientras De Sousa mostraba mayor interés por los medios de comunicación y terminó por empujar a su socio López a comprar Radio 10, C5N y otras varias empresas, López prefería moverse más por otras aguas. Y así como se expandió con el kirchnerismo, también abrió su abanico durante las elecciones de 2015.

Así, López apostó por Daniel Scioli, pero envió a De Sousa a flirtear con Sergio Massa, y buscó tender puentes con Mauricio Macri la mañana misma de la primera vuelta electoral, el domingo 25 de octubre. "No te voy a negar que tuve cercanía con Néstor. Estoy orgulloso de eso", le dijo hace años a La Nación. "Pero de ahí a decir 'palo blanco', no".
Fuente: Diario La Nación

Asegura Indalo que "no hay nada ilegal" en la deuda de Cristóbal López con la AFIP
El Grupo Indalo le debe al organismo recaudador más de 8.000 millones de pesos
El Grupo Indalo, propiedad del empresario Cristóbal López, afirmó hoy que en la deuda por 8.000 millones de pesos que mantiene con la AFIP "no hay nada ilegal", porque el organismo recaudador reconoció ese pasivo, inclusive durante la gestión de Mauricio Macri.

"Esta investigación surge de un balance oficial presentado por la compañía, firmado por Cristóbal López y Fabián De Sousa —su socio—. No hay nada ilegal, la deuda está reconocida. Que esos fondos sean usados para otras inversiones es porque hubo una crisis petrolera y la compañía tuvo que subsistir a ella", explicó a la agencia Noticias Argentinas un vocero del Grupo Indalo.

La agencia se comunicó con la compañía luego de que el diario La Nación revelara este domingo que el gobierno de Cristina Kirchner le permitió que el empresario patagónico acumular una deuda por más de 8000 millones de pesos con la AFIP.

En el informe periodístico se señala que "ese pasivo fiscal amenaza con tornarse impagable en el transcurso de los próximos meses, según surge de los balances contables de Oil Combustibles y otras empresas del Grupo Indalo".

"El dinero que cobró López corresponde al impuesto a la transferencia de los Combustibles (ITC), pero no lo envió a la AFIP, según surge de los balances. ¿Cómo funciona? Cada vez que alguien carga nafta en sus estaciones de servicio, de cada $ 14 por litro que cobra, debe girar $ 4 a la AFIP (es decir, el 26% del precio por litro), que se suman a otros impuestos y tasas. Pero no lo hizo", dice la publicación del matutino porteño.

El vocero del Grupo Indalo consultado por NA señaló que la empresa "sufrió el congelamiento del precio de los combustibles" durante la gestión de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio Interior y también la compra de petróleo en el exterior con la cotización del dólar del mercado negro y no al valor oficial, dispuesta por Áxel Kicillof como ministro de Economía.

"Esta deuda está reconocida por la AFIP y por la misma compañía. Hace un tiempo hubo una denuncia judicial por el mismo tema: un diferimiento que obtuvo Cristóbal López y por el cual fue sobreseído", señaló el vocero del Grupo Indalo.

Consultado sobre el monto de la deuda, señaló que esta fue creciendo porque "hoy la AFIP cobra el 40% anual de intereses" y que "al ir acumulándose los intereses, lógicamente la cifra ha ido creciendo". "El Grupo Indalo factura 35 mil millones de pesos anuales. Por lo tanto, la deuda reconocida por la AFIP y presentada en los balances oficiales de la compañía es poco menos de tres meses de la facturación", explicó.

El vocero señaló que la AFIP le aprobó planes de pago al Grupo Indalo y señaló que "hay un último diferimiento que fue aprobado por este gobierno", bajo la administración de la AFIP de Alberto Abad. Para el diario La Nación, con ese dinero que retuvo al no pagar el ITC, Cristóbal López "expandió su conglomerado de empresas al que bautizó Grupo Indalo".

"En otras palabras, López no impulsó el crecimiento de su imperio con las ganancias del juego —divisas que mandó en parte al exterior para, por ejemplo, comprar un casino en Florida, Estados Unidos—, sino que lo hizo con fondos que debió girar al Tesoro nacional", señaló el matutino.
Ver anteriores: Reparan en la división del Grupo Indalo, de Cristóbal López, De Sousa: “Cristóbal López está cansado del negocio del juego”Revelan maniobras de Cristóbal López para eludir pago de impuestos

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