domingo, 8 de mayo de 2016

Un jefe de Gabinete, policías y ¿dos vacas?, las intrigas del periodismo salteño

El jefe de Gabinete de la provincia de Salta, Carlos Teófilo Parodi, protagonizó una colisión vial. El Tribuno y el Nuevo Diario difieren a la hora de presentar la noticia. Mientras para el diario de la familia Romero "Parodi chocó a dos policías y le echan la culpa a las vacas en Finca Las Costas", el Nuevo Diario sostiene que "Dos policías en moto chocaron ayer a Parodi camino a Las Costas". Desde el gobierno la culpa la tienen los animales sueltos. Un familiar de los policías sostiene que "no hubo ninguna vaca en el camino"

La versión de El Tribuno, el diario de la familia Romero:
Parodi chocó a dos policías y le echan la culpa a las vacas en Finca Las Costas
El funcionario iba en su camioneta, anoche, cuando impactó con la moto de los efectivos. Según la versión oficial, los animales se cruzaron. Otros afirman que él iba muy rápido

El jefe de Gabinete, Carlos Parodi, protagonizó ayer un accidente de tránsito que terminó con un policía en grave estado, mientras que por ese siniestro y otro relacionado a aquel hay dos policías heridos.

Todo sucedió anoche entre las 19.40 y las 20, en el camino de tierra que va desde la circunvalación oeste a Finca Las Costas. Esa es una ruta de tierra, sin iluminación y por donde transitan animales sueltos, especialmente vacas.

Todas las versiones coinciden en que hubo dos accidentes. El primero ocurrió a cerca de la circunvalación oeste, cuando el jefe de la subcomisaría de Finca Las Costas, comisario principal Sergio Rosales -que iba en moto- chocó contra una vaca. Tras caer, el conductor de una trafic blanca se detuvo a auxiliarlo. Llamaron a la subcomisaría, de donde partieron los policías César Villagra y Alfredo Quipildor, en una moto. Conducía Villagra.

En este punto se dividen la versión que dieron el jefe de la Unidad Regional N´1 comisario Bautista Díaz y el secretario de Comunicaciones del Gobierno, Matías Rodríguez, con la de familiares de los heridos y otros testigos.

El relato oficial
Según lo reconstruido por las autoridades, habían pasado 20 minutos del choque de Rosales. Villagra y Quipildor ya habían salido desde la subcomisaría para auxiliar a su jefe y por el lugar del accidente pasó el ministro Parodi, quien iba en una camioneta Amarok (patente LNP463) a Finca Las Costas. Los dos policías y Parodi iban en direcciones opuestas e iban a cruzarse.

A unos 100 metros del lugar donde Rosales era atendido, las mismas vacas que antes habían originado el primer choque se cruzaron por la ruta.

"Los policías, en mitad del camino se dieron con un grupo de animales vacunos, detrás de ellos también venía una camioneta (la de Parodi). Como consecuencia de los animales se produce la colisión entre la camioneta y la moto", dijo el comisario Díaz a un grupo de periodistas y camarógrafos que anoche relevaban lo sucedido.

La camioneta Amarok gris, que conducía el jefe de Gabinete, quedó en medio del camino, mientras que sobre una de las banquinas estaba tirada la moto de los dos policías.

Norma Garbizu, madre de Rosales dijo: "Mi hijo estaba tirado en medio de la ruta. ¿Por qué el ministro no paró cuando le hicieron señas? Yo espero que se sepa la verdad y no porque ese señor sea ministro se oculten las cosas. Lo que pasó es grave".

Quipildor quedó con una pierna debajo de la camioneta. El primer diagnóstico era fractura de fémur y maxilar más politraumatismos. La ambulancia lo llevó en código rojo al hospital San Bernardo, donde pasó directo al quirófano. Después de la medianoche ya estaba estabilizado.

Villagra sufrió politraumatismos y traumatismo encéfalo craneano. Al igual que Rosales -quien llegó con las rodillas ensangrentadas a la guardia médica- fueron internados en el Sanatorio San Roque.

Parodi no sufrió golpes ni heridas. "Está en estado de shock y preocupación; iba solo, en un vehículo particular. Apenas sucedió el choque hizo los llamados para pedir asistencia y se puso a disposición.

Irá al CIF para que le realicen todos los estudios de rigor y luego a los hospitales donde están internados los policías", señaló Rodríguez.

La otra historia
Otro es el relato de las familias de los policías. Y la principal diferencia es que en el segundo accidente, el que protagonizó Parodi, no hubo ninguna vaca en el camino.

La esposa de Rosales, Natalia López, llegó al lugar pocos minutos después del accidente. "Cuando llegué un señor me contó que la camioneta (de Parodi) iba a más de 100 kilómetros por hora y que en ningún momento intentó parar a pesar de que le hicieron señas", dijo.

Sobre las vacas negó haberlas visto en el camino. "Sospecho que se fueron después del choque". Entre el lugar de un siniestro y otro hay poco más de 100 metros de distancia, en un camino recto, con lo cual se ven los dos sitios.

Las hermanas de Rosales, Yéssica y Verónica, también relativizaron la presencia de vacas. "No es justificativo que estaba oscuro para no ver las vacas, porque la camioneta que conducía Parodi tiene una luz bastante potente que permite ver a una larga distancia", afirmó Yéssica.

Un testigo que prefirió no identificarse afirmó que "no hubo ninguna vaca en el segundo accidente". Y remarcó la alta velocidad en la habría circulado la camioneta del funcionario provincial.
El relato de El Nuevo Diario de Salta (el diario Chiquito)
Dos policías en moto chocaron ayer a Parodi camino a Las Costas
El jefe de Gabinete de la Provincia Carlos Parodi, protagonizó en horas de la tarde de ayer un siniestro vial entre la autopista de circunvalación oeste y un camino alternativo hacia Las Costas

Si bien no se conoció un informe oficial, los trascendidos señalaban que el funcionario, que manejaba una camioneta embistió a los dos policías que circulaban en un solo motovehículo.

Uno de ellos al parecer sería el que estaba con heridas muy graves en sus miembros inferiores.

Los trascendidos hablan que los policías se dirigían a prestar auxilio a otro efectivo que en moto chocó con una vaca.

Fuentes cercanas al gobierno señalaban que los policías habrían realizado una mala maniobra, que los cruzó en la trayectoria de Carlos Parodi.

Sin embargo desde la Policía de la Provincia serían coincidentes los informes con los del gobierno.

Desde Seguridad solo se advirtió que la información oficial estará a cargo del secretario de Prensa Matías Rodríguez.

Dos policías fueron trasladados a la clínica San Roque mientras que el que mayores heridas presentaba quedó internado en el hospital San Bernardo.

Se desmintió que los efectivos tengan riesgo de vida.

Los trascendidos aseguran que el policía con heridas más comprometidas habría quedado debajo de las ruedas de la camioneta de Parodi.

De acuerdo a lo que se conoció, la causante de ambos siniestros viales sería una vaca que se cruzó primero con un policía, el que iba a ser auxiliado por sus pares, que circulaban ambos en una moto, y que al efectuar una maniobra cruzaron al vehículo de Parodi.

El ministro fue revisado por profesionales y se informó que no sufrió lesiones

Actuaciones
Las actuaciones están a cargo de la subcomisaría de Las Costas, donde fue llevado el ministro para ser identificado y labrarse las primeras actuaciones.

La fiscalía esta cargo de Gabriela Romero Nallar, quien sería la que está a cargo de las tramitaciones. De acuerdo a lo que circuló en las redes sociales, el jefe de ministros concurría a finca Las Costas a reunirse con el gobernador Juan Manuel Urtubey.

El diario de Iruya ironiza
El segundo tirador de Dallas o la segunda vaca de Parodi
La hipótesis criminalística de la segunda vaca en Las Costas va camino de adquirir la misma dimensión legendaria que la teoría, nunca comprobada, del segundo tirador que acabó con la vida de John Fitzgerald Kennedy, aquel fatídico mediodía en Dallas
Lo que parece fuera de discusión es que hubo una primera vaca, que dio por tierra con la humanidad del oficial principal Sergio Rosales. Es muy raro que, al ser auxiliado Rosales por sus compañeros Quipildor y Villagra, a estos, a su vez, se les haya cruzado una segunda vaca, que casi les cuesta la vida.

La paradoja es muy parecida a la de aquellas ambulancias, que después de recoger a un individuo lesionado en un accidente de tráfico, a dos semáforos del hospital, chocan contra un camión.

En estos casos, es de suponer que los que acuden al rescate van prevenidos del peligro que causó el accidente. Si a Quipildor y Villagra les hubiese caído un rayo, quizá no podrían haberlo previsto. Pero no el cruce de una segunda vaca. Un temor inconsciente espolea el instinto de supervivencia.

El problema de la teoría de la segunda vaca no es su inverosimilitud sino lo que va a costarle a los salteños sostenerla. Ocultar una cosa como esta requiere de una importante inyección de dinero, para comprar silencios, blindar complicidades, pagar cámaras frigoríficas y tergiversar las evidencias.

La ventaja de afirmar una mentira como esta es que las vacas no tienen patente y si a la fiscal del caso se le ocurriera solicitar una pericial agropecuaria al SENASA, este organismo podría informar que a la hora de autos por el lugar se encontraban pastando las vacas Martita y Julita, con lo que el caso estaría prácticamente cerrado.

Para terminar de atar todo, debería salir el Jefe de Policía a informar que las infortunadas tamberas debieron ser sacrificadas de urgencia por orden del veterinario policial y sus restos desnaturalizados por medio de procedimientos químicos, para evitar que las achuras salieran al mercado en camionetas con poca higiene.

De nada valdría que los más suspicaces dijeran que el motor de la Amarok de Parodi estaba trucado por la Volkswagen para falsificar los registros de emisiones de gases de efecto invernadero. Las autoridades dirán, y con razón, que más dañan la capa de ozono las flatulencias de las vacas, que el CO2 que se desprende de los escapes de las camionetas del gobierno.

Todo ello, claro está, a menos que la valentía de una fiscal se lleve por delante los tópicos y los miedos, y acorrale a ciertos bípedos implumes, que sueltos, comprobado está, son más peligrosos que cien vacas juntas.

Ministros sueltos, avise a los animales
La clásica señal caminera que advierte a los conductores de la posible presencia de animales en la calzada merece ser sometida a un examen profundo por parte de los especialistas en la materia.

Si se tiene en cuenta que ya no es posible dar aviso a la Policía de animales sueltos, pues son los policías los primeros en sufrir las consecuencias de vacas y caballos sueltos, habría que pensar en una aplicación para teléfonos inteligentes que señalara en un mapa el probable recorrido de los vacunos, lo cual sería de una gran utilidad para la Policía, que así podría esquivarlos.

Lo que está un poco más complicado es detectar la presencia de ministros en las rutas, otro peligro público.

Pero como el gobierno está cada vez receptivo a las demandas ciudadanas (especialmente desde que Urtubey regresó de París), es probable a que las camionetas en que se desplazan los funcionarios les pueda ser colocado un chip para que facilitar que sean rastrados por satélite y su ubicación comunicada inmediatamente a las vacas asilvestradas.

Así, los animales podrán salir al encuentro de los ministros, cerrarles el paso, chocarlos de frente, o, incluso, interpelarlos por algún asunto de actualidad o algún escandalete de corrupción.

Si, como sucede en Salta, las vacas tienen más poder que la Policía, es lógico suponer que el poder vacuno puede, incluso, atreverse con los funcionarios más poderosos.

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