jueves, 10 de agosto de 2017

Despido arbitrario y censura

El Sindicato de Prensa repudia el despido del periodista Leandro Abraham dispuesto por el Diario Digital Sitio Andino, del Grupo Medios Andinos S.A.

La arbitraria medida "sin causa" se le comunicó inmediatamente después de la publicación de la nota firmada por el periodista titulada "Declaraciones juradas: curiosidades en el patrimonio de los funcionarios". Alude a datos sobre el patrimonio de funcionarios del gobierno de la provincia difundidos por un órgano de contralor como Fiscalía de Estado que es quien debe responder sobre la precisión de los mismos.

El informe incluye hasta el derecho a réplica de algunos funcionarios. La arbitrariedad del despido se evidencia, además, al tener en cuenta que la publicación o no de una información periodística no es facultad de un trabajador de prensa sino de la empresa que la autoriza.

Rechazamos que accediendo a presiones gubernamentales y desconociendo la responsabilidad de sus propios actos la empresa se haya allanado al despido del periodista en lugar de ejercer su defensa y en definitiva la suya propia.

Repudiamos el suceso que, desde todos sus flancos, configura un acto de censura, un ataque al ejercicio profesional de la labor periodística y en consecuencia un ataque a los trabajadores de prensa y a la sociedad toda por la vulneración de su derecho a la libertad de expresión y al de ser debidamente informada.

Nuestra solidaridad con el colega Leandro Abraham. Reclamamos su inmediata reincorporación y la intervención de los organismos competentes para restablecer los derechos vulnerados.
Sindicato de Prensa Mendoza

Comunicado de trabajadores de prensa del Diario Digital Sitio Andino
Trabajadores de prensa del Diario Digital Sitio Andino nos solidarizamos con el compañero Leandro Abraham quien fue despedido del diario. Destacamos su profesionalismo y honestidad intelectual a la hora de ejercer la tarea periodística.Repudiamos cualquier intento de censura interno o externo, que atente contra la libertad de expresión, imprescindible para el desarrollo de nuestra profesión.

Se trata de un bastardeo a la profesión y a la libertad
Por: Leandro Abraham
Gracias a todos por el apoyo recibido en estas últimas horas, a veces hace falta que pase algo así para que uno note cuánta gente lo aprecia o respeta. Periodistas de todos los medios se han comunicado conmigo y me han demostrado que, pese a ser una profesión competitiva por definición, cuando tocan a uno nos tocan a todos. Gracias también al Sindicato de Prensa Mendoza que estuvo conmigo desde el primer momento y pude sentir en carne propia los beneficios de tener un gremio fuerte, unido y no entreguista como ocurría en un pasado no tan lejano. Si se me permite, también quiero reconocer a mi familia y amigos (sobre todo a mi novia) que bien saben mi pasión por comunicar las injusticias y me han bancado, como siempre.

En primer lugar quiero resaltar que Sitio Andino me sigue pareciendo uno de los mejores diarios de Mendoza. Su calidad reside en el profesionalismo, la sencillez, el compañerismo y la pasión del equipo de comunicadores que componen y han compuesto el plantel periodístico. Pasé con ellos días inolvidables (de los buenos y los malos) en la búsqueda por informar nuestra verdad de la manera más certera, concreta y veloz posible. Aprendí de ellos lo poco o mucho que hoy sé de la profesión y nuca los voy a olvidar.

Tal y como lo conversé con los compañeros comunicadores que me llamaron en las últimas horas, lo ocurrido no es un ataque a mi, en lo personal me afecta poco. Se trata de un bastardeo a la profesión y a la libertad, de una advertencia para que todos sepan que la espada de Damocles pende sobre sus cabezas.

La información difundida en la nota que valió mi empleo (aunque tengan la cobardía de no admitirlo y la cesantía sea “sin causa”) es de carácter público y se recopila justamente para que cada mendocino que con sus impuestos paga los salarios de los funcionarios, pueda saber si fue estafado cívicamente o no. Desde la Fiscalía de Estado, ente de control que difundió los datos y sirvió de fuente para la nota periodística, se comunicaron conmigo a horas de conocido el despido y ratificaron que todos los datos publicados son correctos y carecen del carácter difamatorio que algunos funcionarios aluden.

Para sumarle más hipocresía al asunto, el Ejecutivo de turno presionó para mi despido el mismo día que el Senado aprobó la ley de ética pública, la cual tiene como objetivo controlar que los políticos no le roben al pueblo. ¡Oh casualidad!, se le quitó a la Fiscalía de Estado el poder de policía sobre las declaraciones juradas de los funcionarios y en el futuro será un auditor, elegido por el partido dominante en la legislatura, el que administrará la información sobre los bienes que tienen o dejan de tener los agentes públicos.

La comunicación pública, se sabe bien, se ha transformado en el cuarto poder del Estado y Mendoza demostró no ser una república, sino un imperio. La división de podres es nula y una sola fuerza macrocefálica no sólo maneja el Ejecutivo, sino que también pone y saca jueces, utiliza el parlamento como una escribanía y, ahora, también presiona y decide sobre la libertad de expresión de los medios de comunicación.

Lamentablemente las reglas del juego del periodismo en la actualidad, tanto en el plano nacional como provincial, carecen totalmente de los valores y códigos que supieron hacer grande a la profesión. Llegará el día en que los gobiernos y los empresarios se den cuenta de que los medios de comunicación son un servicio público a la comunidad y no un instrumento para pujar por sus intereses personales.

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