lunes, 3 de agosto de 2020

Celina “Queca” Zeigner de Kofman 1924 - 2020

Celina Zeigner de Kofman, referente de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe, falleció hoy en esa ciudad a los 96 años por "dolencias propias de su edad", informaron sus familiares
A los 96 años, falleció esta mañana en su casa de la ciudad de Santa Fe Celina "Queca" Kofman, histórica referente de las Madres de Plaza de Mayo de la capital provincial e incansable luchadora por los derechos humanos.

Celina Zeigner de Kofman había nacido en 1924 en Villa Domínguez (Entre Ríos) y eligió la docencia como por su padre, un maestro rural a quien cuando era chica le prometió: "Yo voy a ser maestra como vos". Hizo el curso de maestra normal nacional en Concepción del Uruguay y se recibió con muy buenas notas.

Ejerció la docencia durante 35 años. A los 19 años empezó a dar clases en una escuela de General Campos (Entre Ríos), donde permaneció por 19 años hasta que pidió el traslado a Concordia, donde estuvo por otros dieciséis. En agosto de 1975 la noticia de que Jorge, el menor de sus tres hijos, había sido secuestrado y desaparecido en Tucumán, la sorprendió siendo directora. Jorge, el Hippie (o "Hippicito), tenía 23 años, militaba en el PRT e iba a ser padre por segunda vez. Queca tenía 35 años de servicio, estaba a punto de jubilarse, pero le hubiese gustado seguir un poco más.

"Me retiré porque vino la dictadura, desapareció mi hijo Jorge y tuve que dejar la escuela, para poder colgar el guardapolvo y ponerme este pañuelo blanco que estoy usando desde entonces", dijo Queca en una entrevista hace tres años para La Capital. Entre 1978 y 2000 integró la organización Madres de Plaza de Mayo de Concordia y luego de Santa Fe.

"A nosotros nos tocó otra historia", dijo la Madre, agregando, "nuestra lucha es irrenunciable. Hemos tratado de mantener nuestro lugar de madres, de mujeres y de esposas. De desarrollar nuestras profesiones, las que tuvimos una. Se puede decir que éramos mujeres normales, no éramos políticas, estábamos en nuestras casas cuidando la educación de nuestros hijos. Con ese dolor tan fuerte, fuimos catapultadas a la calle".

"Rindo mi homenaje, de considerarme la madre de 30 mil hijos desaparecidos, ejemplares, lucidos y con una entrega social indiscutible"
En el marco del Operativo Independencia, Jorge estuvo detenido en la Escuelita de Famaillá, el primer centro clandestino de detención del país. En 2014 Queca brindó testimonio ante el Tribunal Oral Federal de Tucumán, en el marco de la megacausa por los presos en el penal de Villa Urquiza, adonde se cree que fue llevado Jorge tras pasar por la Escuelita de Famaillá.

Allí contó del día que dos soldados la encañonaron en el cuello y le cortaron en seco su carrera hacia la Escuelita de Famaillá, donde sospechaba que estaba detenido Jorge. "No nos obligue a hacer lo que no queremos", le dijeron los soldados. Ella les imploró llorando que la dejen acercarse y así pudo llegar al alambrado de dos metros de alto donde gritó, con todas sus fuerzas, el nombre de Jorge. Desde entonces una duda indeleble la acompaña: saber si su hijo escuchó o no ese rugido de madre. Cruel paradoja la de esta maestra: tener que ir a buscar a su hijo secuestrado a un lugar que fue construido para ser escuela y terminó siendo el primer centro de torturas del país. El relato también está descripto en "Historias y recuerdos de una Madre de Plaza de Mayo" (Editorial Ultimo Recurso), libro que presentó hace tres años en la ciudad de Santa Fe.

"Una mujer extraordinaria, luchadora incansable hasta el fin de sus días buscando su hijo desaparecido y a todos los que lucharon buscando un horizonte de país mejor", dijo al comentar el deceso Raúl Borsatti, dirigente de la Asociación Norte Amplio por los Derechos Humanos.

Su hijo Hugo Kofman, militante del Foro contra la Impunidad y por la Justicia, confirmó el fallecimiento e informó que sus restos serán acompañados por una caravana hasta el cementerio municipal mañana a las 8.40.
Corría el año 2000 y el clima político del país era un caldero. Celina "Queca" Kofman, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe -que falleció ayer- vendía el periódico histórico de la organización, junto a su compañera, Alejandra "Negrita" Ravelo. Era en la esquina del Teatro Municipal, en la peatonal San Martín, cuando las cruzó el entonces gobernador de la provincia, Carlos Reutemann.

-Hola las Madres ¿Qué quieren ahora las Madres? –las desafió el ex mandatario y hoy senador nacional del PRO por Santa Fe.

-¡Justicia! –le contestó Queca.

-Eso hay que esperarlo de Dios –les aconsejó Reutemann en tono irónico y provocador.

-Que Dios haga lo que mejor le parezca. Pero, nosotras queremos justicia, ¡aquí en la tierra! –retrucó Queca que sintió que el Lole se burlaba de ellas. “El pegó media vuelta y se fue, sonriendo. Se había reído de nosotras”, contó después Kofman en su testimonio que publicó en 2017, que es su legado.
Una mujer
Por: Federico Coutaz
Cuelga el teléfono, quizá sospeche con temor que su vida cambió para siempre. Sin saberlo, acaba de sacarse por última vez el guardapolvo de maestra. Viaja a Tucumán a buscar a su hijo. Dos carabinas le apuntan a cada costado. Llora. No tiene miedo. Le avisan que van a matarla si sigue avanzando. Llega hasta el alambrado, es una escuela, grita el nombre de su hijo con toda su fuerza. Sigue viajando, investigando, golpeando puertas sin descanso. Sigue preguntándose si Jorge habrá escuchado su nombre en ese grito que hizo temblar el aire y las paredes. Sigue pensando en ese último colectivo que lo llevaba Córdoba.

Pasan casi 40 años, en los que camina y camina, todas las plazas, todos los jueves. Todas las marchas, todas las luchas, todos los días. Y también enseña y discute, recuerda, narra, cocina y comparte su mesa, pide guitarras y sonríe con una belleza que da ganas de vivir. Cuida sus plantas y amasa el barro. Ama a sus nietos y bisnietas. Trabaja la libertad y siente cada injusticia como ese hijo arrebatado que cada día le duele. Se pone el pañuelo blanco, suavemente.

Tiene 90 años, problemas en la cadera, usa un andador y sigue caminado, lenta pero firme. Sigue enseñando, lúcida y combativa. Sigue creyendo, arrugada y hermosa. Vuelve a viajar a Tucumán, dice otra vez el nombre de su hijo, ahora en un juzgado frente a los asesinos. Se trata de una mujer de amor y de hierro, Celina Zeigner, la Queca Kofman.

Su desencuentro con Hebe de Bonafini
Nuestros Hijos no desaparecieron para siempre...
Tengo la necesidad y urgencia de salir al cruce de las increíbles manifestaciones de Hebe con motivo de haber resuelto, la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, realizar la última Marcha de la Resistencia con fundamentos que el resto de las Madres no podemos admitir.

Pertenecí a la Asociación Madres de Plaza de Mayo desde 1978 hasta el 2000 en que me retiré con mis respectivas filiales, tuve la responsabilidad sobre las ex filiales de Concordia y Santa Fe. Reconozco en Hebe la fuerza, la combatividad, la creatividad, la claridad política para enfrentar la terrible dictadura militar y reclamar por la Aparición con vida de nuestros Hijos y juicio y castigo a los genocidas. Nuestro movimiento creció desde adentro y desde afuera con la fuerza de todas y Hebe, que empujaba venciendo miedos, temores, dudas.

Pero, en un momento de la lucha, esa persona que conocí y seguí con toda seguridad y convencimiento, se fue transformando. La dulzura y comprensión hacia todas nosotras se fue convirtiendo en autoritarismo, en egoísmo, olvidando los principios de nuestros hijos, que nos unieron. En los Encuentros Nacionales, cada vez más espaciados, no nos dejaba hablar u opinar en forma diferente.

Me quedé luchando junto a mis compañeras, pensando que lo hacíamos con la transparencia de la lucha de nuestros Hijos.

Se producen situaciones que ya no pude tolerar por no pensar como ella. No recibí la reparación económica porque no estaba de acuerdo, pero respeté siempre a quien lo hizo, no busqué los huesos de nuestros Hijos hasta que mis nietos me lo pidieron (hoy entendí que es necesario para condenar a los asesinos), no pude avalar su manifestación de alegría ante la masacre de las torres gemelas adonde se sembró tanta muerte inútil, tampoco sus declaraciones sobre ETA, sus manifestaciones antisemitas contra el compañero del CELS Horacio Verbitzky, su adoración por Bin Laden, un asesino de su propio pueblo, al que se permitió comparar con nuestros Hijos que dieron la vida por una Patria Socialista. La disgregación comienza, y las filiales del interior en su mayoría, salimos de la Asociación para seguir luchando en cada lugar, en cada momento por la liberación de nuestro pueblo. Pero lo hacemos, por lo menos donde yo me encuentro, compartiendo con otras Madres, con todos los organismos de DDHH, con los que venimos caminando desde hace muchos años, con los compañeros que no se quebraron, con los jóvenes, con los movimientos sociales, etc.

Llega la era de Kirchner, un presidente dispuesto a reparar algunas injusticias. Se da la nulidad de las leyes de Obediencia Debida, se resuelven algunas causas, se descabezan algunas cúpulas militares, se ceden campos de concentración para conservación de la memoria, etc. Hebe se deslumbra y la entrega es total. Seguramente avalada por algunas madres que aún le siguen. Recuerdo con dolor sus consignas permanentes: “Aparición con Vida”, “Con nuestra lucha hemos logrado mantenerlos con Vida”, “Hemos tratado de ser madres dignas de los hijos que tuvimos”, “los burgueses siempre traicionan”. Son algunas de sus consignas que fueron permanentes hasta que dejó de luchar, deslumbrada por el presidente actual. Reconocemos que no es Menem, de la Rúa, ni Alfonsín, etc. Pero vivarlo junto a Fidel Castro, cuando nunca visitó Cuba y no se pronunció jamás contra el bloqueo de los EEUU, junto a Lula, Chávez, Evo Morales, me parece muy serio. Chávez está haciendo la revolución bolivariana con toda la fuerza y Evo Morales, a quien tuve la felicidad de conocer en Potosí con motivo de los 500 años, y compartir paneles, en su condición de sindicalista cocalero, es un auténtico revolucionario. Fue muy doloroso no ver un pañuelo blanco en su asunción (yo no fui porque no soy representativa) y nuestros 30000 compañeros se hicieron presentes con una madre de Jujuy y un dirigente político.

Hebe: quiero decirte que muchas madres no dejaremos esta lucha que emprendieron nuestros Hijos, seguiremos exigiendo justicia, que las FFAA por medio del estado, responda por todos y cada uno de nuestros Hijos, que las madres que reclamamos sus cuerpos recibamos respuesta, que se responda por los nuevos desaparecidos de hoy. Porque no se puede colgar el retrato de un presidente en la sede de Madres de los 30000 desaparecidos cuando se nos está muriendo de desnutrición un niño cada dos horas, cuando en lugar de trabajo genuino se tiran vales o bolsones de comida con los miserables planes jefa y jefe de hogar, cuando a pesar de lo prometido mientras hay tanta marginación e indigencia, cuando se pagó al FMI por adelantado, cuando se coquetea con el imperialismo, cuando no se piensa en los niños, lo que indica una ausencia total de proyecto de país, se hace más incomprensible tu declaración de que los desaparecidos lo están para siempre..

Apoyaremos lo bueno, pero seguiremos luchando con la fuerza que siempre lo hicimos. Denunciando todas las violaciones permanentes a los derechos humanos.

Que quede claro: Nuestros Hijos están hoy más vivos que nunca, marcando los caminos de la liberación de América Latina.
Nunca desaparecerán.
Celina Kofman
Madre de Plaza de Mayo
Como nos enseñó en las plazas y en las calles, como decía al finalizar cada uno de sus discursos, hoy volvemos a reafirmar: ¡Hasta la victoria siempre!



Fotos: Pablo Aguirre, Toda Santa Fe - Mauricio Centurión, Victoria Vázquez, Periódico Pausa.

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