martes, 5 de febrero de 2019

Agencia internacional de noticias rusa y Hernán Lombardi firman un memorando de entendimiento

La agencia internacional de noticias Sputnik y el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos suscribieron por primera vez un memorando de cooperación para intercambiar recursos y colaborar en el ámbito de la información.
"Ayer firmé un convenio con (el titular del Sistema Federal de Medios), Hernán Lombardi", confirmó a esta agencia el jefe del Centro de Proyectos Internacionales de la agencia, Vasili Pushkov.
La firma del convenio se produjo el pasado lunes en el Centro Cultural Kirchner de la capital argentina, en el marco de una visita oficial del viceministro ruso de Desarrollo Digital, Comunicaciones y Medios de Comunicación, Alexei Volin.

El propósito de este acuerdo no sólo abrirá la posibilidad de intercambiar noticias, "sino que vamos a prestar ayuda a periodistas rusos y argentinos que están en sus respectivos países", destacó Pushkov.

El memorando de cooperación permitirá además lanzar diversos proyectos para perfeccionar el intercambio de información, destacó el representante de Sputnik durante la apertura de la muestra del concurso internacional Andréi Stenin en el Centro Ruso de Ciencia y Cultura (Casa de Rusia).

"Será un trampolín para desarrollar la cooperación", valoró Pushkov.

Sputnik pondrá a disposición del Gobierno argentino de Mauricio Macri todas las plataformas de las que dispone: el servicio de noticias, el servicio de la página web y las redes sociales.
"También habrá un intercambio en producciones radiofónicas en esta etapa que sólo representa el comienzo, porque ahora vamos a iniciar negociaciones con radios argentinas tanto del sector público del privado", reveló el referente de Sputnik.
En este contexto, las autoridades rusas viajaron a Argentina "porque comprendimos que teníamos esta necesidad de organizar un encuentro personal entre directivos para sacar dudas e incomprensiones que podían existir", continuó Pushkov.

El jefe del Centro de Proyectos Internacionales tuvo la oportunidad de conocer a los directivos de buena parte de los medios de comunicación más relevantes del país sudamericano, incluida la agencia estatal TelAm.

"Tenemos muy buen fundamento para continuar con diálogo a distancia y muchos objetivos por delante, después de haber tenido la posibilidad de mirar a los ojos a las personas con las que estuvimos conversando a distancia durante varios años", consideró.

Desde su nacimiento en 2014, Sputnik se ha posicionado como la agencia más importante de Rusia a nivel internacional.
"La agencia rusa es una de las más grandes del mundo, ya que dispone de servicios de noticias, centros multimedia y páginas web en 32 lenguas y de su propia emisora de radio en ruso, inglés y francés en 80 ciudades del mundo y en internet", destaca TelAm en un cable solo para suscriptores y muy al contrario del discurso Hernán Lombardi que denuncia que la agencia estaba sobredimensionada
Foto: Kostantin Chalabov
Fuente: Agencia Sputnik 

Derecho de autor: El contenido es nuestro le dice Argentores a Hernán Lombardi

En virtud del “Instructivo para la Presentación Abierta de Proyectos Audiovisuales” de la plataforma Cont.ar y a partir de la publicación de las condiciones pretendidas, en las cuales Contenidos Públicos SE exige a los autores la cesión de todos sus derechos económicos sobre las obras e incluso avanza sobre el derecho moral de los mismos, Argentores envió una Carta Documento a Contenidos Públicos S.E. una empresa pública dependiente del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos que comanda Hernán Lombardi
Es particularmente irritante para la comunidad autoral que aquellos que deberían defender nuestros derechos de cualquier ataque –habida cuenta de que el Estado Nacional es el primer garante de la preservación del acervo cultural y, por tanto, a quien corresponde velar por la integridad de los creadores argentinos– sean precisamente quienes exigen cesiones de derechos que atentan contra la dignidad profesional e impactan de manera directa en la pérdida de sustento de los autores.

No resulta casual, por tanto, leer que el slogan con que Contenidos Públicos SE publicita su plataforma Contar sea: “el contenido es tuyo”. Inadecuada frase, con presunción creativa, que esconde un error no disculpable, arraigado en lo más profundo del corazón obsecuente de los funcionarios de turno. Tendría que decir, en todo caso, “el contenido a tu disposición”. El contenido –bien deberían saberlo los profesionales que redactan– pertenece a su creador, porque así lo determina la ley 11.723 que, a pesar de las consideraciones unilaterales de la empresa Contenidos Públicos SE, sigue vigente.

ARGENTORES, como siempre, seguirá luchando por su aplicación plena.

Es por eso que, a partir de la publicación de las condiciones pretendidas por la empresa Contenidos Públicos Sociedad del Estado para la Presentación de Proyectos Audiovisuales, en las cuales se exige a los autores la cesión de todos sus derechos económicos sobre las obras e, incluso, se avanza sobre el derecho moral de los mismos, planteando que le corresponderá a esa empresa “toda mención, premio artístico y/o cultural, ya sea a nivel nacional como internacional que obtuviese la producción audiovisual”, ARGENTORES, de acuerdo a las facultades que le confiere la ley envió, firmada por su presidente, Sr. Miguel Angel Diani, una Carta Documento a la mencionada empresa, cuyo texto transcribimos a continuación:

Buenos Aires, 04 de febrero de 2019
Me dirijo a usted en mi carácter de Presidente de la Sociedad General de Autores de la Argentina –Argentores–, en virtud del “Instructivo para la presentación Abierta de Proyectos Audiovisuales” de la empresa Contenidos Públicos Sociedad del Estado (CPSE) dejando constancia que el mismo vulnera elementales derechos morales y patrimoniales de los autores representados por nuestra sociedad, reconocidos por la legislación vigente, sin perjuicio que, además, el único camino legal para obtener autorizaciones para el uso de obras, es requerir las mismas a Argentores.

En efecto, de acuerdo con el artículo 1º de la ley 20.115, 36 de la ley 11.723 y decretos reglamentarios de ambas, Argentores es la única persona que puede autorizar el uso de una obra. Asimismo, nuestra entidad deberá fijar las condiciones de utilización, también en arreglo con la normativa expuesta, razón por la que en este caso su empresa no puede escudarse en un concurso para evadir el cumplimiento de las normas transcriptas y las que de manera concordante integran el plexo legal argentino. Ello, sin dejar de mencionar la importancia del resguardo del derecho de autor reconocida expresamente por diversos instrumentos internacionales tales como la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, entre otros.

Dada la violación manifiesta de los derechos de los autores que integran el colectivo representado por Argentores, se intima a esa sociedad a que, en el plazo perentorio de 24 hs. de recibida la presente, adecue los capítulos del “Instructivo para la presentación Abierta de Proyectos Audiovisuales”, a las fuentes legales antes citadas, haciendo valer los mismos a los proyectos entregados con anterioridad a dicha modificación, bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales a las que hubiera lugar.

A tal fin, nos ponemos a su entera disposición
Queda usted debidamente notificado”

“Los medios han sido cómplices en la destrucción del modelo de negocios”

Diego Salazar publicó “No hemos entendido nada” un libro que da cuenta de la problemática relación de medios y periodistas con el paisaje actual: modelos de negocios destruidos, búsquedas frenéticas de clics, ríos tóxicos de información y sofisticados mecanismos de manipulación. El periodista peruano Diego Salazar cree que a Latinoamérica le falta más crítica de medios, menos complacencia y más apertura de mente para aceptar —para entender— que el escenario cambió y que son otros quienes están poniendo la música y disfrutando la fiesta.

Si pudieras resumir en una frase o una idea, ¿con qué estado de ánimo comienzas el 2019 en relación a los medios y al periodismo?Lo puedo resumir en una palabra: preocupación. Los medios, y la prensa en general, vamos muy a remolque de lo que está ocurriendo en la industria tecnológica. Hoy en día, todo el periodismo que se hace se hace para internet. Hay muchos medios que cuentan con ediciones impresas, pero incluso esos textos tienen un reflejo en el mundo online, donde llegan a la mayor cantidad de usuarios. Sin embargo, los periodistas y las personas responsables de medios siguen teniendo un profundo desconocimiento de cómo funciona internet y de cómo funcionan las distintas herramientas que utilizan los usuarios para acceder a nuestro contenido en el mundo online. Me preocupa muchísimo esa profunda desconexión y esa incomprensión que hay en los medios.

Hoy en día, esta sobreabundancia informativa en que vivimos se ha convertido en un río tóxico. Por suerte, en algunos mercados, principalmente en el anglosajón y sobre todo en el norteamericano, hay distintas instituciones, no solo medios, que empiezan a tomar precauciones y a intentar prever los graves problemas de desinformación que se van a profundizar en los próximos años. Estoy últimamente muy interesado por el tema de los deepfakes. Hoy ya contamos con la tecnología y las herramientas suficientes para producir videos que son capaces de engañar al ojo más experto.

Hay un caso clarísimo que por suerte no generó mayor problema. Cuando se captura a Keiko Fujimori, se distribuyó rápidamente por redes sociales una fotografía en la que parecía que las dos policías que le estaban trasladando en un coche patrulla se estaban tomando una selfie con ella. A lo largo del día, se descubrió que la foto había sido photoshopeada. Si una fotografía con un photoshop —que en realidad estaba bien hecho— es capaz de burlar las pocas alarmas con que cuentan hoy en día los medios para no publicar tonterías, imagínate lo que pueda ocurrir con un video producido con herramientas mucho más avanzadas, ya sea de inteligencia artificial o de deep learning.

En ese sentido, si habláramos de un escenario aterrador en torno a esta idea de lo que te preocupa, ¿ese escenario estaría monopolizado por esta forma insospechada de manipulación?Sí. Empecemos hablando un poco de periodismo político, que es la joya de la corona del periodismo y donde vemos esfuerzos más groseros y con consecuencias más graves de manipulación. Lo que ocurrió en la campaña del 2016 en EE. UU. va a ser un juego de niños respecto a lo que vamos a ver en las campañas presidenciales de nuestros países y del propio EE. UU. en unos años. De hecho, ya hemos podido ver —y creo que no ha sido analizado lo suficiente todavía— las distintas herramientas y fórmulas de manipulación que tuvieron lugar en la campaña presidencial brasileña reciente, en donde la desinformación, sobre todo a través de Whatsapp, fue tremenda.

He estado analizando muy de cerca y durante mucho tiempo el escándalo de Cambridge Analytica y no sé si seremos capaces de dictaminar cuán influyente fue determinado esfuerzo de manipulación, pero lo que sí sabemos es que hubo un montón de esfuerzos de manipulación, ya sean provenientes de Rusia, de Estados Unidos. A mí me aterra la campaña presidencial del año 2021 del Perú. Manipular a los medios peruanos es un juego de niños que cualquier persona, con un mínimo de conocimientos digitales, es capaz de llevar a cabo. Me aterra el escenario y me aterra lo que vamos a ver.

La frase que da nombre a tu blog y a tu libro —“No hemos entendido nada”— es un tirón de orejas para el medio periodístico, pero en su formulación alberga cierta condicionalidad, porque es distinto a decir “ya no entendimos nada y esto se acabó”. ¿Qué te da optimismo en este momento?
Me gusta que lo plantees de esa manera, porque es cierto. El no entender la naturaleza de nuestro negocio y esa despreocupación que los periodistas hemos tenido siempre por el negocio, amparados en el famoso “Chinese Wall” entre el área administrativa y el área de redacción de los medios, nos dejó inermes ante los cambios producidos por la revolución digital, que se inicia a finales de los años noventa y que tiene su cénit con la aparición de Facebook y otras herramientas.

Sin embargo, soy optimista. Pienso que hoy en día se hace mejor periodismo que nunca, y esto no no lo digo para darnos una palmadita en la espada. La prueba está ahí, a un click de distancia. No creo que haya que romantizar el pasado; estoy seguro de que los medios tradicionalmente —y antes incluso de la revolución digital— siempre han tenido errores y ha habido problemas serios. No creo que todo el periodismo que se hacía antes de internet sea mejor que el periodismo que se hace hoy en día. De hecho, creo lo contrario: el periodismo que hacemos hoy es mejor. El problema no es de calidad; es un problema de exposición, de espacio y de acceso.

Hoy la gente que compra el diario es cada vez menos y la mayoría de nosotros —incluso aquellos que somos news junkies, que leemos distintos diarios, que estamos pendientes de medios en el extranjero— accedemos a la información periodística a través de redes sociales o suscripciones RSS o alertas en Google o de las suscripciones que pagamos a medios digitales. Nuestra información está filtrada, queramos o no, por las redes sociales o por los distintos algoritmos que dominan el espacio online. Y ese cambio hace que los medios estén hoy en la situación en la que están porque, además, estos cambios en el modelo de consumo de información han dinamitado el modelo de negocio. Eso es algo que también los medios se han resistido a ver durante mucho tiempo.

Hoy parece haber animadversión en contra de Facebook, en algunos casos justificada por el tratamiento de datos personales, pero también en otras situaciones vista como una revancha por lo que ha sucedido en la última década en torno a la destrucción del modelo de negocios de los medios. ¿Cómo ves la relación que deberían tener los medios, los periodistas, con las grandes plataformas de distribución?
Has utilizado una palabra que me parece justa y adecuada: hay una animadversión y una revancha de los medios. Facebook se ha convertido en una suerte de gran cuco, y a la vez es la gran excusa de los medios para justificar su propio fracaso. No podemos olvidar que los medios han sido cómplices en esa destrucción del modelo de negocios, en algunos casos por propia vocación, en otros porque no le quedaba otra. Pero han alimentado y han tenido esta relación malsana con Facebook, en la que le hemos dado armas a nuestro propio enterrador.

Los medios hemos sido cómplices, y lo hemos sido sobre todo con ignorancia, porque no entendíamos la naturaleza de nuestro negocio y no entendíamos cómo funcionaban estas herramientas. Facebook ha sido siempre —desde que se convierte en la herramienta que conocemos hoy y deja de ser juego de niños universitarios— una máquina publicitaria extremadamente aceitada. Es una máquina que está diseñada para captar nuestra atención y alquilar esa atención a anunciantes. Que, de hecho, es la manera en que también funcionaban los medios o funcionan los medios. La diferencia es la escala. Los medios nunca habían podido soñar con una escala similar. Y, de hecho, es esa promesa de audiencia la que hace que los medios entregaran a lo largo de estos años, tanto su contenido, como su nombre, su prestigio a manos de Facebook.
En tu libro mencionas que es tabú hablar de la noticia como entretención o de los medios como entretenimiento. Hablemos sobre el rol actual del periodismo ¿Para qué crees tú que sirve hoy el periodismo?
La prensa siempre ha sido parte de la industria del entretenimiento. La diferencia es que el periodismo, los medios, eran a la vez el borrador de la historia. Y ese “first draft of history” tiene una serie de connotaciones de responsabilidad para los periodistas. De hecho, una de las cosas que más me obsesiona es que, debido a la forma en que se produce y se consume información, estamos perdiendo la idea de “public record”, esta idea que como sociedad compartimos unas bases mínimas de conocimiento. Y ese conocimiento o información estaba disponible hace poco en la prensa, en los diarios. Pero para que los diarios o para que el contenido producido por medios sea record, tiene que tener unos mínimos estándares de calidad, de criterios editoriales.

En la cabeza de muchos periodistas la gente se levanta temprano, cinco, seis de la mañana, pone el café y se pone a leer cinco o seis diarios porque ese es su deber cívico. Y yo dudo que esas personas existan o hayan existido. La palabra entretención o entretenimiento está mal entendida. Por supuesto que me entretiene seguir la política norteamericana o seguir lo que ocurre en Brasil o seguir lo que está ocurriendo en el Perú con el caso de la fiscalía y de los jueces. Que me entretenga no lo hace menos serio o menos importante o menos relevante. El problema es que hemos dejado de lado esa idea de relevancia. Y basta ver la página web de cualquier medio de comunicación latinoamericano o en español, para darse cuenta de que los medios han desatendido esa parte de relevancia del “first draft of history”.

Hace unos días Diego Rottman, un periodista argentino, colgaba una “noticia” del diario Clarín donde decían que comer tierra era una forma de perder peso. Clarín es una de las grandes cabeceras periodísticas latinoamericanas, una institución del periodismo en nuestro idioma. ¿Cómo es posible que alguien en ese diario dijera que eso es un contenido relevante para su audiencia? El problema no es que el periodismo sea entretenido o sea parte de la industria del entretenimiento; el problema es que el modelo fracasado de negocio actual de los medios en digital hace que esto sea posible.

En el libro muchos de los referentes y referencias están en el hemisferio norte, están en EE. UU. ¿Qué nos pasa en Latinoamérica? ¿Estamos condenados a vivir en la periferia?
Siempre digo esta broma: el periodismo moderno es como el jazz o los western. Una invención norteamericana. De hecho, el modelo de pago por anuncios que ha sostenido a la prensa los últimos doscientos años nace en el siglo XIX en Nueva York. No creo que sea una cuestión de colonialismo y de que somos el patio trasero de EE. UU.; sencillamente, los grandes referentes de estándares de calidad de prensa en el mundo siempre han venido de EE. UU., porque el periodismo moderno es una invención de ahí. Dicho esto, yo creo que en nuestro idioma y en nuestros países se sigue haciendo periodismo de calidad. No creo que estemos condenados a ser la periferia.

Siento que no tenemos una tradición fuerte de reflexión y de crítica de medios en nuestro idioma. Hay una frase muy buena que recordaba Jeff Jarvis —que no es santo de mi devoción— de un editor que decía que el problema del periodismo actual es que los periodistas tenemos que apagar el incendio de una casa, mientras descubrimos cómo construir la otra. En esa situación es importante que haya más gente que se dedique a reflexionar y a intentar ver qué es lo que estamos haciendo bien, qué es lo que estamos haciendo mal y cómo nos adaptamos. Yo siento que lastimosamente en nuestro idioma no hay la cantidad de gente y los medios no otorgan espacio a aquellos que estamos reflexionando e intentando poner las luces en el camino para no irnos directo al barranco.

Al comienzo del libro dices que sentías una extraña sensación de estar redactando tu propio obituario. Finalmente, esa es una imagen que no se cumple, pero sí genera esta sensación de que la identidad profesional vive una transformación que probablemente no se detenga ¿Cómo lo ves en términos de la identidad del periodista?
El periodismo era un oficio que te garantizaba cierto prestigio social y una vida modesta de clase media en el peor de los casos. Hoy en día la mayoría de los periodistas no puede contar con ingresos que les permita tener esa vida de clase media liberal que teníamos hasta hace poco, pero también nuestro prestigio social ha decaído muchísimo. Nuestra identidad como gremio se encuentra en un momento de crisis, es muy difícil poder hacer el trabajo que creemos debemos hacer. Porque el modelo de negocio, la salud de los medios no es la adecuada para realizar ese tipo de trabajos.

Siento que es un momento de transición, que no va a durar para siempre. Siento que cada vez más los medios y periodistas vamos a tener que encontrar nuestros propios modelos de negocios. Hoy en día cada medio, cada periodista va a tener que encontrar su propia forma de supervivencia, tanto económica como de cara a su audiencia. Porque también se han atomizado las audiencias. La idea de los grandes medios generalistas que le hablan a todo el mundo y que satisfacen los intereses de todo el mundo también se encuentra en retroceso. Una de las cosas que nos ha traído internet es esa atomización de audiencias.

Por mi parte creo que el libro no fue mi obituario; de hecho, he publicado bastante. Incluso una pieza que nos valió a mí y a Gabriela Wiener el Premio Nacional de Periodismo de Perú, un reportaje de investigación sobre un poeta relativamente conocido que había violado a su hija y su hijastra. Por suerte sigo haciendo periodismo pero tampoco puedo engañarme y engañar a la audiencia que vivimos en el mejor de los mundos y que puedo vivir holgadamente de mi trabajo. No es así. Como todos los periodistas, tenemos que hacer una infinidad de trabajo y estar mirando la cuenta a fin de mes para ver cómo hacemos para seguir haciendo el trabajo que nos gusta y que es importante. El periodismo es un oficio que nadie hace por dinero; se hace porque se quiere hacerlo o porque no se tiene otra opción. Esa vocación es muy fuerte, muy poderosa en muchos de nosotros.
Fotos: Paco Sanseviero
Fuente: puroperiodismo.cl

Despidos en Editorial Atlántida

Despidos masivos en Editorial Atlántida 
Al llegar a la empresa, las y los trabajadores nos encontramos con las puertas cerradas y el personal de intendencia nos informó quienes podían ingresar y quienes no porque estaban despedidos. A los que tuvieron el ingreso vedado, se les dijo que debían esperar hasta la semana próxima para que desde el departamento de legales se comunicaran con ellos. También les adelantaron que estarían recibiendo en sus domicilios los telegramas.

Todos estos despidos tienen un patrón común y es que fueron realizados con supuestas causas inventadas por la empresa para evitar pagar las correspondientes indemnizaciones a trabajadores que, en su mayoría, cuentan con más de 10 años de antigüedad.

Esto deja en evidencia que se trató de un plan que ya estaba en marcha cuando Irene Sabalain, directora de RRHH, y Juan Astibia, director del área de Legales, se reunieron con el Secretario General, el Secretario de Organización y los integrantes de la Comisión Interna del SiPreBA a fines del año pasado y manifestaron su voluntad de diálogo.

Hasta el momento contabilizamos 15 despidos realizados bajo esta modalidad, que se suman a más de 20 despidos indirectos realizados a los colaboradores de las revistas La Valijita, La Súper Valijita, Para Ti Mamá, Para Teens y Para Ti Tejidos, ya que la empresa decidió en enero dejar de imprimirlas.

Reunidos en Asamblea, las y los trabajadores de la editorial definimos hacer un paro hasta las 00 horas del miércoles a la espera de que se abra un canal de diálogo con las autoridades de la empresa, puesto que, en el día de hoy ningún miembro del directorio se presentó en el edificio ni respondió los intentos de comunicación efectuados por la Comisión Interna.

El miércoles 6 de febrero a las 15, las y los trabajadores realizaremos una nueva Asamblea para definir nuestro plan de lucha. Exigimos el cese de los despidos y la reincorporación de las y los compañeros.
Comisión General Interna - Editorial Atlántida

lunes, 4 de febrero de 2019

Crítica situación en la S.A. La Nación

Hace una semana la empresa cerró la planta impresora.

72 trabajadores gráficos despedidos. 32 se acogieron a retiros voluntarios y prejubilaciones. Total: 104 puestos de trabajo.

Desde el lunes 28, efectivos policiales custodian el ingreso al edificio de Libertador 101, donde funciona la redacción de La Nación ¿Los trabajadores representamos un gran peligro para los propietarios de S. A. La Nación? ¿Volvimos a las prácticas represivas de la dictadura? Una práctica de amedrentamiento que no se veía desde el regreso de la democracia implementada en un medio de comunicación es una mala señal, mas cuando se trata de sostener periodismo de calidad.

El cierre papel se adelantó a las 13.30 hs. Se imprime en plantas de terceros. Esos terceros tienen información sobre cantidades y distribución del diario La Nación que siempre se consideró reservada.¿Qué cambió que ahora no importa que Clarín tenga esa información, e incluso que sepa con tanta antelación con que tapa y con que noticias saldrá el diario La Nación?
El diario papel llega a los quioscos tan envejecido que los lectores pierden interés en comprarlo, también desalienta a los anunciantes. Incluso el horario de cierre hace que se rechace la publicación de avisos históricos.

En este contexto la empresa saca un editorial que provoca el rechazo no solo de sus propias empleadas y empleados, sino también de numerosos lectores que se des-suscriben.

Los trabajadores nos preguntamos si esto es el resultado de una incapacidad empresaria pocas veces vista o es una gran operación de vaciamiento.

Alertamos sobre el riesgo que esto implica para todos los que trabajamos. Nuestros patrones ya no solo nos usan como variable de ajuste, sino que parecen llevarnos al desastre.

Mantenemos firme nuestra solidaridad con los compañeros gráficos. No al cierre de la planta impresora, no a los despidos.
Comisión Interna de Prensa de los Trabajadores de La Nación

La única verdad es la realidad...
Por: Hector Amichetti
...aunque algunos medios la oculten.

Es lógico que La Nación no dedique una sola línea del diario para informar sobre el conflicto que ha generado a partir del cierre del taller y el despido de todos los trabajadores gráficos.

También que Clarín no hable del tema ya que es el mentor del plan de cierre y despidos.

Crónica tampoco dirá nada, extorsionada por el papel que Clarín y La Nación le proveen para imprimir el diario.

Los tradicionales canales de televisión de aire y cable mantendrán sus móviles bien lejos de las manifestaciones que se hacen en reclamo de las reincorporaciones.

Los micrófonos de la mayoría de las radios serán apagados cada vez que se alce la voz con la denuncia del sindicato y los trabajadores.

Todo eso resulta explicable, ya que lo hacen por conveniencia, o lisa y llanamente por solidaridad con la patronal opresora.

Ahora...

¿No es que "PáginaI12" y C5N, son medios que acostumbran a difundir los reclamos populares?.

No hay "grandes" medios para la difusión de un conflicto de trabajadores de medios, sólo las radios y publicaciones comunitarias, algunos contados y valientes periodistas conductores de programas siempre dispuestos a dar espacio a la expresión de las voces libres del pueblo, e infinidad de emisoras del interior del país que no se rinden ante ningún tipo de presión.

Sólo desde allí podemos pensar en la construcción de una auténtica comunicación popular.

Una comunicación que no sepa de especulaciones y dolorosos silencios.

Ver también: El Diario La Nación y su crisis permanenteTrabajadores gráficos del diario La Nación paran por la suspensión de 30 operariosEl diario La Nación amenaza con cerrar su planta impresoraLockout patronal: La Nación cierra su planta impresora y despide a 72 trabajadoresCrítica situación en la S.A. La Nación

#LombardiMiente: "En TelAm había un sobredimensionamiento al calor de un populismo autoritario"

El titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, estuvo en Mar del Plata y dialogó con Gonzalo Gobbi del diario La Capital. Aprovechó la oportunidad para continuar con su mensaje que fue varias veces desmentido por los trabajadores de los medios públicos. Este es un fragmento de la nota:
¿Cómo está configurada la estrategia de comunicación del gobierno de Cambiemos?
Vivir con libertad de expresión es una de las grandes dimensiones del cambio y eso tiene que ver con la institucionalidad. Los argentinos queremos vivir con instituciones mejores, eso la gente lo expresa. No es casualidad que tres años después de asumir, más de 20 provincias estén con superávit. Eso es dimensión federal. Los medios, por su parte, están en una transformación tremenda a nivel mundial. La inmediatez, la velocidad. Lo que pensábamos que iba a pasar en cinco años pasó en seis meses. Y la discusión de la década kirchnerista fue tan mediocre en términos de medios que opacó los cambios que otros países ya estaban dando, mientras los argentinos discutíamos poner 6-7-8 al servicio del gobierno. Estamos llegando tarde. Sin embargo estamos cambiando y llegando a millones de usuarios a través de las redes, a través del celular. Estamos en una gran reconversión laboral.

¿Y en el caso de los medios públicos? En la agencia TelAm también se vivió una “tormenta” durante el último año.
En TelAm había un sobredimensionamiento al calor de un populismo autoritario. Las empresas públicas de medios de sobredimensionaron. TelAm pasó de 350 empleados en el gobierno de la Alianza a 970 con el kirchnerismo. La Televisión Pública también creció enormemente en cantidad de empleados, pero con la misma cantidad de servicios. En Radio Nacional pasó lo mismo. Reconvertir ese aparato que estuvo al servicio de un aparato de propaganda del gobierno no es sencillo. Había muchos privilegios y es difícil aceptar que hay que cambiar, pero lo estamos logrando.

¿Que mejoras se aplicaron dentro el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos?
Se nota la libertad de expresión. Es evidente. Uno escucha Radio Nacional o mira la Televisión Pública y encuentra libertad para expresarse, muchas veces con puntos de vista críticos sobre el gobierno y yo celebro eso. Nadie en tres años de gestión en un país tan polarizado puede decir que fue censurado en los medios públicos. Eso da orgullo, tiene un mérito enorme. Recibimos críticas de todos lados, sí, pero haber tenido la convicción de que los medios públicos sean un bastión de la libertad de expresión, es un orgullo enorme. Pero el otro bastión es el federalismo. Cuando asumimos se transmitían 18 festivales, ahora se trasmiten 60. Y la gente lo ve, se consume. Es un esfuerzo muy grande y una dimensión extraordinaria que lo agradecen sobre todo en el interior del país. Y la tercera dimensión es la modernidad. “Cont.ar” es una plataforma digital gratuita que tiene su aplicación, se ve perfecto y democratiza al máximo. Y nos permite llegar a las nuevas generaciones. Esa vocación innovadora tremenda da sus frutos.

¿Hacia dónde cree que van los medios de comunicación en Argentina?
Hacia algo muchísimo más horizontal de lo que hasta ahora conocimos…

¿Eso implicaría perder o resignar profundidad?
Justo ahí está la clave, es muy cierto lo que decís. Y creo que en esa horizontalidad es donde se va a redefinir quién plantea la lucha contra las fake news, quién le da seriedad, quién le da calidad, profundidad, profesionalismo a lo que se hace. El gran desafío es que sea horizontal pero sobre todo verdadero y profundo.
Fuente: Diario La Capital

Ver también: "Hernán Lombardi miente", sostienen los sindicatos de Televisión y PrensaLombardi miente: En la TV Pública no están todas las voces y hay censura"El ministro Hernán Lombardi miente", dicen en Radio NacionalHernán Lombardi miente, una vez más#NotiTrabajadoresTVP: #LombardiMiente en la mesa de Mirtha Legrand#LombardiMiente: Estado de situación TV Pública Argentina

domingo, 3 de febrero de 2019

Un funcionario no debe bloquearte en Twitter

Por: Andres Gomez Vela
La mañana del viernes leí un tuit de Rudy Guarachi que me dejó sorprendido. “Volvió a ocurrir. Esta vez la cuenta del ministro @ArceZaconeta me bloqueó en #Twitter. Yo soy consciente de que ellos no esperan nada de mí, pero yo de ellos sí. Son funcionarios públicos y le deben, a cualquier ciudadano, acceso a información pública. @MinJusticiaBol”, dijo en su trino. Luego, vi que no era el único bloqueado.

Que un ciudadano sin cargo público bloquee a un internauta que no le gusta y a trolls que le injurian, pasa. Pero que un ministro de Estado, viceministro, director o el mismísimo Presidente lo haga, sorprende porque:

1) Es un servidor público y debe rendirte cuentas, precisamente, porque es tu servidor y porque tú le pagas su salario mensual. En resumen, le das de comer.

2) No fuiste tú a rogarle a su casa para que ocupe ese cargo; él y su partido golpearon tu puerta en busca de apoyo; te vendieron un discurso, creíste y votaste; y si no votaste, respetaste lo que dijo la mayoría y el resultado electoral se convirtió en la voluntad del pueblo; por tanto, no te está haciendo ningún favor.

3) Es tu obligación y tu derecho interpelar, criticar y fiscalizar a tus servidores porque en ellos confiaste la administración de tus bienes públicos; en consecuencia, tus empleados no pueden molestarse con tus opiniones, sino cumplir su obligación de escucharte.

4) Tu servidor tiene la obligación de informarte sobre lo que hace con tus bienes y sobre las soluciones que plantea a temas de interés social.

5) La cuenta de un servidor en Twitter es un canal de comunicación con sus mandantes, no es un medio privado.

Sobre esas cinco bases puedes concluir que el funcionario que te bloquea en una red social viola tus derechos fundamentales, entre ellos, tu derecho a la información, garantizado en los artículos 13.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; los artículos 21.5 y 21.6, 106.II y 242.4 de la Constitución.

También desconoce tu libertad de expresión, establecida en los artículos 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 13.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; 21.5 y 106.II de la Constitución.

Por supuesto, ignora tu derecho a la comunicación comprendido como el deber de tus servidores de poner en común temas públicos para que tú, en tu condición de ciudadano o ciudadana, participes en deliberaciones vigorosas sobre esos asuntos de orden común.

Esta es una de las razones por las que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos considera a la trilogía señalada como esencial para la realización del ser humano, sin ella se negaría lo más básico de tu libertad: tu derecho a pensar y compartir con otras personas tus opiniones.

La libertad de expresión, el derecho a la información y el derecho a la comunicación constituyen condición fundamental para la democracia, pues ésta necesita de tu plena y efectiva participación en los asuntos públicos o toma de decisiones sobre la sociedad en la que quieres vivir.

Y como ya sabes, la libertad de expresión es imprescindible para que ejerzas otros derechos humanos, entre ellos: la libertad de asociación, de asamblea o tu derecho a la educación y a la salud, o sencillamente tu derecho a hacer política.

Es probable que tu empleado bloqueador no sepa, pero es bueno que tú estés enterado que la jurisprudencia interamericana protege tres tipos de discurso: 1) Discurso político y sobre asuntos de interés público, 2) discurso sobre funcionarios públicos en ejercicio de sus funciones y sobre candidatos a ocupar cargos públicos y 3) discursos que expresan elementos esenciales de la identidad o dignidad personales.

Respecto al primero, la jurisprudencia interamericana señaló que en el “debate sobre asuntos de interés público se protege tanto la emisión de expresiones inofensivas y bien recibidas por la opinión pública, como aquellas que chocan, irritan o inquietan a los funcionarios públicos”.

En términos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), “el tipo de debate político a que da lugar el derecho a la libertad de expresión generará inevitablemente ciertos discursos críticos o incluso ofensivos para quienes ocupan cargos públicos o están íntimamente vinculados a la formulación de la política pública”.

Ello no quiere decir que los funcionarios públicos no puedan ser judicialmente protegidos en cuanto a su honor cuando éste sea objeto de ataques injustificados; pero Rudy no cometió ninguna injuria, fue bloqueado por quien se dice su servidor público sólo por opinar; y al actuar de ese modo, Héctor (no quiero decir su apellido para que no lo identifiquen) violó la libertad de expresión de Rudy y envió un mensaje amenazante a la comunidad tuitera: el ciudadano o la ciudadana que cuestione a este servidor será bloqueado.
Fuente: Página Siete

Gobierno de Canadá niega a teleSUR cubrir la reunión del Grupo de Lima

"Quienes hablan de libertad, demuestran en cada acción, cuánto desconocen su significado", afirmó la directora de la multiestatal, Patricia Villegas, al denunciar la censura

El Gobierno de Canadá negó a la multiestatal informativa teleSUR, fundada por Hugo Chávez, la credencial de prensa que la plataforma internacional con sede principal en Venezuela solicitó para participar en la próxima reunión del autodenominado Grupo de Lima.

Así lo denunció la directora de teleSUR, Patricia Villegas, a través de su cuenta en Twitter. "Quienes hablan de libertad, demuestran en cada acción, cuánto desconocen su significado" dijo la periodista agregando que el medio no claudicará en su misión por informar.

El 10° encuentro entre los Gobiernos que integran el grupo, se llevará a cabo este lunes 4 de febrero en Ottawa, capital de Canadá, y contará con la participación de los cancilleres de trece países; los mismos que cuestionan la libertad de expresión en Venezuela, y que hoy censuran a uno de los medios estatales venezolanos.

Los participantes de la reunión anunciaron que reiterarán su anterior comunicado, de no reconocer al presidente democráticamente electo, Nicolás Maduro. Razón por la que México se restó del encuentro.

TeleSUR es un canal multiestatal fundado por el presidente Hugo Chávez en el año 2005 con corresponsalías en varios países del mundo y una señal que abarca emisiones en español e inglés para América, Europa y África.
Fuente: teleSUR

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