miércoles, 7 de mayo de 2014
Acceso a la información en Argentina: La tercera, ¿es la vencida?
Por: Diego H. Armesto y María Clara Güida*
Casi inmediatamente después de que la Corte Suprema ordenara al Estado nacional que brindase información referida a los planes que administra el Ministerio de Desarrollo Social, la Diputada Conti presentó un proyecto de ley de Acceso a la Información Pública y convocó a debatirlo -junto a otros 13 proyectos con estado parlamentario- el pasado 30 de abril en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Pareciera ser que el acceso a la información se encuentra nuevamente en la agenda pública.
En 2004 y 2010 se frustraron dos intentos de sancionar una ley para garantice este derecho humano fundamental, que es de sustantiva importancia como herramienta de participación para el ejercicio de una ciudadanía plena en toda sociedad democrática puesto que, entre otras cuestiones, nos permite conocer y saber cómo funciona el Estado.
En noviembre de 2004, el Senado de la Nación introdujo modificaciones que alteraron el espíritu de la media sanción que la Cámara de Diputados había dado en mayo de 2003 a un proyecto de ley de acceso a la información. El texto aprobado restringía sustancialmente el derecho en cuestión y Diputados debía definir si aprobaba las modificaciones incorporadas o insistía con el proyecto original. Finalmente, el expediente no fue analizado y perdió estado parlamentario.
En septiembre de 2010, el Senado dio media sanción a un proyecto superador del de 2004, que nunca fue tratado en la Cámara de Diputados, motivo por el cual también perdió estado parlamentario. Hubiera sido importante para combatir esa percepción que hay en la sociedad sobre la existencia de una extendida corrupción en el sector público que Diputados tratara el proyecto. Lamentablemente, el extraño desinterés de la bancada mayoritaria por esta iniciativa hizo que el expediente cayera y la Argentina continuara hasta el día de hoy sin una ley que consagre definitivamente el atributo natural de la condición de ciudadano de preguntar a los tres poderes del Estado.
Vale destacar que el principio de publicidad de los actos de Gobierno sobre el cual se sostiene la soberanía popular que encarna el artículo 1º de nuestra Constitución Nacional se encuentra presente desde los albores de nuestra formación histórica constitucional. En este sentido, Alberdi sostenía que “otro medio de impedir que los delegatarios de la soberanía abusen de su ejercicio en daño del pueblo a quien pertenece, es la publicidad de todos los actos que lo constituyen. La publicidad es la garantía de las garantías”.
Asimismo, la importancia de este derecho fue recientemente ratificada por la Corte Suprema en los fallos ADC c/EN-PAMI y CIPPEC c/EN-Ministerio de Desarrollo Social: “El Estado está en la obligación de promover una cultura de transparencia en la sociedad y en el sector público, de actuar con la debida diligencia en la promoción del acceso a la información, de identificar a quienes deben proveer la información, y de prevenir los actos que lo nieguen y sancionar a sus infractores”.
Nadie pone en duda que la democracia es el sistema de convivencia que los argentinos elegimos para vivir y que la representatividad de sus gobernantes se legitima en la urnas periódicamente. Más la democracia no debe ser interpretada únicamente como un acto que se ejerce cada dos años al momento en que los ciudadanos eligen con su voto quien gobierna y cuyo resultado electoral circunstancial “congela” la realidad otorgando una suerte de inmunidad decisoria. La democracia debe entenderse, también, como un sistema vivo y dinámico, en donde las circunstancias y los tiempos la perfeccionan y adecuan a cada época, y donde los ciudadanos modifican sus demandas y necesidades. Atender a estas cuestiones socialmente problematizadas es, también, deber del gobernante.
Carecer de una ley que reglamente a nivel nacional el ejercicio de este derecho humano fundamental constitucionalmente garantizado indica que aún queda bastante por hacer. El Decreto 1172/03, actualmente vigente, es un instrumento importante que ha permitido avanzar en la materia en los últimos años, pero no es suficiente, puesto que no garantiza el derecho a todas las dependencias públicas y no unifica criterios para su pleno ejercicio a nivel nacional. La información en manos del Estado, que le pertenece al pueblo soberano es pública y debe ser directamente accesible. En este sentido, debemos dar un paso hacia una democracia más transparente y participativa, donde toda persona tenga plenamente garantizado el derecho a saber y terminar con la cultura del secreto.
*Diego H. Armesto, Abogado. Profesor de Elementos de Derecho Constitucional (UBA)/ María Clara Güida, Profesora de Ciencias de la Comunicación Social (UBA)
Fuente: puntogov.com
Casi inmediatamente después de que la Corte Suprema ordenara al Estado nacional que brindase información referida a los planes que administra el Ministerio de Desarrollo Social, la Diputada Conti presentó un proyecto de ley de Acceso a la Información Pública y convocó a debatirlo -junto a otros 13 proyectos con estado parlamentario- el pasado 30 de abril en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Pareciera ser que el acceso a la información se encuentra nuevamente en la agenda pública.
En 2004 y 2010 se frustraron dos intentos de sancionar una ley para garantice este derecho humano fundamental, que es de sustantiva importancia como herramienta de participación para el ejercicio de una ciudadanía plena en toda sociedad democrática puesto que, entre otras cuestiones, nos permite conocer y saber cómo funciona el Estado.
En noviembre de 2004, el Senado de la Nación introdujo modificaciones que alteraron el espíritu de la media sanción que la Cámara de Diputados había dado en mayo de 2003 a un proyecto de ley de acceso a la información. El texto aprobado restringía sustancialmente el derecho en cuestión y Diputados debía definir si aprobaba las modificaciones incorporadas o insistía con el proyecto original. Finalmente, el expediente no fue analizado y perdió estado parlamentario.
En septiembre de 2010, el Senado dio media sanción a un proyecto superador del de 2004, que nunca fue tratado en la Cámara de Diputados, motivo por el cual también perdió estado parlamentario. Hubiera sido importante para combatir esa percepción que hay en la sociedad sobre la existencia de una extendida corrupción en el sector público que Diputados tratara el proyecto. Lamentablemente, el extraño desinterés de la bancada mayoritaria por esta iniciativa hizo que el expediente cayera y la Argentina continuara hasta el día de hoy sin una ley que consagre definitivamente el atributo natural de la condición de ciudadano de preguntar a los tres poderes del Estado.
Vale destacar que el principio de publicidad de los actos de Gobierno sobre el cual se sostiene la soberanía popular que encarna el artículo 1º de nuestra Constitución Nacional se encuentra presente desde los albores de nuestra formación histórica constitucional. En este sentido, Alberdi sostenía que “otro medio de impedir que los delegatarios de la soberanía abusen de su ejercicio en daño del pueblo a quien pertenece, es la publicidad de todos los actos que lo constituyen. La publicidad es la garantía de las garantías”.
Asimismo, la importancia de este derecho fue recientemente ratificada por la Corte Suprema en los fallos ADC c/EN-PAMI y CIPPEC c/EN-Ministerio de Desarrollo Social: “El Estado está en la obligación de promover una cultura de transparencia en la sociedad y en el sector público, de actuar con la debida diligencia en la promoción del acceso a la información, de identificar a quienes deben proveer la información, y de prevenir los actos que lo nieguen y sancionar a sus infractores”.
Nadie pone en duda que la democracia es el sistema de convivencia que los argentinos elegimos para vivir y que la representatividad de sus gobernantes se legitima en la urnas periódicamente. Más la democracia no debe ser interpretada únicamente como un acto que se ejerce cada dos años al momento en que los ciudadanos eligen con su voto quien gobierna y cuyo resultado electoral circunstancial “congela” la realidad otorgando una suerte de inmunidad decisoria. La democracia debe entenderse, también, como un sistema vivo y dinámico, en donde las circunstancias y los tiempos la perfeccionan y adecuan a cada época, y donde los ciudadanos modifican sus demandas y necesidades. Atender a estas cuestiones socialmente problematizadas es, también, deber del gobernante.
Carecer de una ley que reglamente a nivel nacional el ejercicio de este derecho humano fundamental constitucionalmente garantizado indica que aún queda bastante por hacer. El Decreto 1172/03, actualmente vigente, es un instrumento importante que ha permitido avanzar en la materia en los últimos años, pero no es suficiente, puesto que no garantiza el derecho a todas las dependencias públicas y no unifica criterios para su pleno ejercicio a nivel nacional. La información en manos del Estado, que le pertenece al pueblo soberano es pública y debe ser directamente accesible. En este sentido, debemos dar un paso hacia una democracia más transparente y participativa, donde toda persona tenga plenamente garantizado el derecho a saber y terminar con la cultura del secreto.
*Diego H. Armesto, Abogado. Profesor de Elementos de Derecho Constitucional (UBA)/ María Clara Güida, Profesora de Ciencias de la Comunicación Social (UBA)
Fuente: puntogov.com
Casilda será sede de la Segunda Audiencia Pública de la Defensoría del Público
La ciudad santafesina de Casilda será la sede de la Segunda Audiencia Pública (Región Centro) el viernes 23 de mayo en el Teatro Dante, ubicado en España 1910. La primera Audiencia Pública se llevó a cabo en Pergamino (Región Buenos Aires) y contó con 250 asistentes y 40 grupos de expositores
Cada año, la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual convoca a la ciudadanía a las Audiencias Públicas en todo el país. En 2013 participaron de las Audiencias 1.700 personas: 278 plantearon sus consultas, denuncias y expectativas.
En 2014, están focalizadas en los derechos comunicacionales de niños, niñas y adolescentes: son espacios de intercambio donde se exponen los temas, experiencias y propuestas que desde diversos sectores se consideran relevantes en relación a las representaciones y la presencia de las chicas y chicos en los medios audiovisuales, a las experiencias en las que ellas y ellos se constituyen como protagonistas y constructores de sus propios discursos y sentidos, a las programaciones de la radio y la televisión que los involucra como destinatarios/as o como actores.
La convocatoria estará abierta a todas las personas interesadas, sin límite de edad, con la sola condición de ser parte de la región en la que se realiza la Audiencia. La participación en la Audiencia Pública requiere inscripción. Puede ser individual o colectiva. Todas las personas tienen que inscribirse, tanto niños, niñas y adolescentes como adultos/as (el corte es mayores o menores de 21 años). La inscripción se abre 12 días antes de la Audiencia Pública y finaliza 48 hs antes. Puede hacerse online en www.defensadelpublico.gob.ar o personalmente en las delegaciones de la AFSCA, INADI y Defensoría del Pueblo.
No obstante, se permitirá la intervención de personas no inscriptas, completando el formulario de registro de participantes en la propia Audiencia (especialmente para facilitar la participación de los/as chicos/as).
Las Audiencias Públicas se llevarán a cabo en seis regiones del país:
En 2014 los niños, niñas y adolescentes son los protagonistas de estos espacios para que cuenten sus experiencias, perspectivas y relación con los medios audiovisuales, para que de esta manera se exprese el reconocimiento como ciudadanos sujetos de derecho. Su participación es condición de una ciudadanía comunicacional plena y del ejercicio democrático inclusivo.
Audiencias Públicas: para que nadie quede afuera del debate
En 2014, están focalizadas en los derechos comunicacionales de niños, niñas y adolescentes: son espacios de intercambio donde se exponen los temas, experiencias y propuestas que desde diversos sectores se consideran relevantes en relación a las representaciones y la presencia de las chicas y chicos en los medios audiovisuales, a las experiencias en las que ellas y ellos se constituyen como protagonistas y constructores de sus propios discursos y sentidos, a las programaciones de la radio y la televisión que los involucra como destinatarios/as o como actores.
La convocatoria estará abierta a todas las personas interesadas, sin límite de edad, con la sola condición de ser parte de la región en la que se realiza la Audiencia. La participación en la Audiencia Pública requiere inscripción. Puede ser individual o colectiva. Todas las personas tienen que inscribirse, tanto niños, niñas y adolescentes como adultos/as (el corte es mayores o menores de 21 años). La inscripción se abre 12 días antes de la Audiencia Pública y finaliza 48 hs antes. Puede hacerse online en www.defensadelpublico.gob.ar o personalmente en las delegaciones de la AFSCA, INADI y Defensoría del Pueblo.
No obstante, se permitirá la intervención de personas no inscriptas, completando el formulario de registro de participantes en la propia Audiencia (especialmente para facilitar la participación de los/as chicos/as).
Las Audiencias Públicas se llevarán a cabo en seis regiones del país:
- Buenos Aires: Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- NOA: Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, La Rioja y Santiago del Estero.
- NEA : Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones.
- Centro: Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa.
- Cuyo: San Juan, Mendoza y San Luis.
- Patagonia: Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Islas Malvinas y Antártida Argentina.
En 2014 los niños, niñas y adolescentes son los protagonistas de estos espacios para que cuenten sus experiencias, perspectivas y relación con los medios audiovisuales, para que de esta manera se exprese el reconocimiento como ciudadanos sujetos de derecho. Su participación es condición de una ciudadanía comunicacional plena y del ejercicio democrático inclusivo.
Audiencias Públicas: para que nadie quede afuera del debate
- Audiencia Públicas 2014. Los derechos comunicacionales de niñas, niños y adolescentes
- Presentación. Qué son las Audiencias públicas
- Ideas y claves. Preguntas frecuentes y fundamentales
- Principios y criterios. El reglamento de las Audiencias Públicas
Designan ministra de Cultura de la Nación a Teresa Adelina Sellares (Teresa Parodi)
La folklorista correntina Teresa Parodi, fue designada por la presidente Cristina Kirchner al frente del flamante Ministerio de Cultura de la Nación
Esa cartera fue creada ayer como una jerarquización de la Secretaría de Cultura por medio de un decreto publicado en el Boletín Oficial.
Teresa Adelina Sellares como es el nombre de nacimiento de la cantautora sucederá al cineasta y político Jorge Coscia quien estaba a cargo del área mientras fue Secretaría.
Lo confirmó esta mañana el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en la habitual conferencia de prensa matutina en la Casa de Gobierno.
Precisó que a través de un decreto de Necesidad y urgencia, que modifica la estructura orgánica de la ley de Ministerios, se ha propiciado, por decisión de la Presidenta, la creación del Ministerio de Cultura y se designó a cargo a la conocida cantautora Teresa Parodi, dijo.
Puso de relieve que la última encuesta sobre consumos culturales denota perspectivas de participación muy activa que tiene el pueblo argentino respecto de los consumos culturales.
El director de cine renunció y la jefa de Estado le agradeció al funcionario "los valiosos servicios prestados en el desempeño de su cargo".
En los considerandos de la disposición se establece que "considerando la trascendencia que la cultura representa como inductora del desarrollo y de la cohesión social, de su relevante papel ante la cuestión de la diversidad cultural y de la integración de comunidades minoritarias, así como en los procesos de igualdad de género y de las vinculaciones entre las comunidades urbanas y rurales, hacen necesaria la jerarquización" del área.
Señala además que la cultura juega un papel mucho más importante del que habitualmente se le atribuye, habiéndose constatado que las decisiones políticas, las iniciativas económicas y financieras y las reformas sociales tienen muchas más posibilidades de avanzar con éxito si simultáneamente se tiene en cuenta la perspectiva cultural para atender las aspiraciones e inquietudes de la sociedad.
La presidenta juzga entonces "necesaria la creación de un área que profundice la temática sobre el particular y que esté destinada a fomentar la cultura a fin de maximizar la participación de los distintos sectores involucrados".
El decreto remarca que "compete al Ministerio de Cultura asistir al Presidente de la Nación y al Jefe de Gabinete de Ministros, en orden a sus competencias, en todo lo inherente a la cultura, y en particular a entender en la determinación de los objetivos y políticas del área de su competencia".
Entre otras acciones marca que el nuevo ministerio podrá, "ejecutar los planes, programas y proyectos del área de su competencia elaborados conforme las directivas que imparta el Poder Ejecutivo Nacional, entender en la formulación y ejecución de las políticas de la jurisdicción, destinadas a estimular y favorecer la expresión cultural en todas sus formas, elaborar y promover políticas de participación institucional en la defensa de la identidad cultural nacional".
La medida lleva las firmas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y de todos los ministros del gabinete nacional. Con la creación del Ministerio de Cultura suman 16 las carteras nacionales.
Esa cartera fue creada ayer como una jerarquización de la Secretaría de Cultura por medio de un decreto publicado en el Boletín Oficial.Teresa Adelina Sellares como es el nombre de nacimiento de la cantautora sucederá al cineasta y político Jorge Coscia quien estaba a cargo del área mientras fue Secretaría.
Lo confirmó esta mañana el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en la habitual conferencia de prensa matutina en la Casa de Gobierno.
Precisó que a través de un decreto de Necesidad y urgencia, que modifica la estructura orgánica de la ley de Ministerios, se ha propiciado, por decisión de la Presidenta, la creación del Ministerio de Cultura y se designó a cargo a la conocida cantautora Teresa Parodi, dijo.
Puso de relieve que la última encuesta sobre consumos culturales denota perspectivas de participación muy activa que tiene el pueblo argentino respecto de los consumos culturales.
El director de cine renunció y la jefa de Estado le agradeció al funcionario "los valiosos servicios prestados en el desempeño de su cargo".
En los considerandos de la disposición se establece que "considerando la trascendencia que la cultura representa como inductora del desarrollo y de la cohesión social, de su relevante papel ante la cuestión de la diversidad cultural y de la integración de comunidades minoritarias, así como en los procesos de igualdad de género y de las vinculaciones entre las comunidades urbanas y rurales, hacen necesaria la jerarquización" del área.
Señala además que la cultura juega un papel mucho más importante del que habitualmente se le atribuye, habiéndose constatado que las decisiones políticas, las iniciativas económicas y financieras y las reformas sociales tienen muchas más posibilidades de avanzar con éxito si simultáneamente se tiene en cuenta la perspectiva cultural para atender las aspiraciones e inquietudes de la sociedad.
La presidenta juzga entonces "necesaria la creación de un área que profundice la temática sobre el particular y que esté destinada a fomentar la cultura a fin de maximizar la participación de los distintos sectores involucrados".El decreto remarca que "compete al Ministerio de Cultura asistir al Presidente de la Nación y al Jefe de Gabinete de Ministros, en orden a sus competencias, en todo lo inherente a la cultura, y en particular a entender en la determinación de los objetivos y políticas del área de su competencia".
Entre otras acciones marca que el nuevo ministerio podrá, "ejecutar los planes, programas y proyectos del área de su competencia elaborados conforme las directivas que imparta el Poder Ejecutivo Nacional, entender en la formulación y ejecución de las políticas de la jurisdicción, destinadas a estimular y favorecer la expresión cultural en todas sus formas, elaborar y promover políticas de participación institucional en la defensa de la identidad cultural nacional".
La medida lleva las firmas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y de todos los ministros del gabinete nacional. Con la creación del Ministerio de Cultura suman 16 las carteras nacionales.
martes, 6 de mayo de 2014
La promesa rota de un gran sueño llamado Argentina
Relato de un periodista que ve cómo se desmorona su país y navega por las causas de esta tragedia
Por: José Vales
“Hubo un tiempo que fue hermoso…”, dice una de las grandes canciones de Charly García, una de esas letras que desafía al tiempo. El tema no perece porque, en tanto himno popular como muchas de las composiciones del ex Sui Generis, Argentina supo convertirse, con el correr de las décadas, en un país de futuro, como si hubiera renunciado a ser alguna vez un país de presente.
El reciente surgimiento de un narcotráfico vernáculo, la devaluación de la moneda acompañada por un estancamiento económico, el crecimiento del delito, la crisis energética y las fallas institucionales que llevan a que ciudadanos busquen la justicia por su propia mano, como se vio en las últimas semanas, son algunas de las demostraciones de que aquí, en el país más austral del universo, hubo un tiempo mejor.
Del pleno empleo y una deuda externa que no sobrepasaba los 18.000 millones de dólares con la que los militares asaltaron el poder en el año 76, Argentina terminó enterrada en todos los pantanos que la historia contemporánea le tenía reservados. En la primera dolarización de la economía y una guerra sin escrúpulos ni justificativos sólidos durante los años de la dictadura (1976-1983) y en la hiperinflación de la segunda mitad de los años 80, ya con el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989). De la sustitución de la producción nacional y la segunda dolarización en los 90 a una crisis terminal al comenzar el siglo, cuyo resultado de la misma, en materia de poder, no fue otro que el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.
Desde los 70 se abrió un abismo
De aquel tiempo, el de la canción de Charly, a este país parece haber un abismo. Hasta la segunda mitad de los 70, con sus altos y bajos, Argentina solía ser reconocida en el mundo cuando no por su sólida clase media y los resultados de la escuela pública, por sus varios premios nóbeles en ciencia, por la erudición de Jorge Luis Borges o la maestría musical de Astor Piazzolla. Desde los 90, a la Argentina comenzó a detectársela por los desbarajustes cocainómanos de su máximo “héroe”, Diego Armando Maradona, y por los dislates intelectuales del entonces presidente, Carlos Menem (1989-1999), quien en 1997 decidió regalarle al mundo esta perla: “Como dijo nuestro gran poeta Atahualpa Yupanqui, Caminante no hay caminos, se hace camino al andar…”. Sin que los herederos de Antonio Machado, le iniciaran querella por plagio al hijo de Yupanqui. Ya entonces, la Argentina había cambiado. Ya no era esa promesa de país próspero de principios del siglo XX cuando era la sexta economía mundial ni la “potencia” que el general Juan Perón anhelaba a su regreso al país en 1973.
“Argentina se caracteriza por disparar una crisis en cada final de época política. Con el alfonsinismo fueron los saqueos, la era de la convertibilidad menemista (un peso un dólar) terminó en el 2001 con la defenestración de un gobierno y el final del kirchnerismo se viene manifestando con una descomposición social que aún no sabemos a dónde nos conducirá”, explica Julián Hermida, de la Universidad de Lomas de Zamora.
Para Hermida como para otros analistas, como el caso de Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía, el kirchnerismo comenzó a agotar su etapa histórica que concluye en el 2015, pero “los problemas del país son estructurales y vienen de mucho más atrás”, acota.
Para el sociólogo Juan José Sebrelli, los problemas de la Argentina “arrancan con el populismo en la década del 40 y con políticas que se fueron extendiendo en el tiempo hasta la actualidad. El golpe militar determinó un antes y un después. Y en ese después, se aceleran los síntomas de una decadencia que hoy cuesta negar”.
Tras la crisis del 2001, primero en el interinato de Eduardo Duhalde (2001-2003) y después en el kirchnerismo, se dedicaron a reconstruir el tejido social y las estructuras políticas y luego las económicas.
Los ayudó la fiebre de las commodities en el mundo, para que el país creciera el 6 por ciento promedio entre el 2002 y el 2010. Después, la desaceleración y el crecimiento imparable del gasto público derivaron en un estancamiento de los últimos años y en la devaluación monetaria de diciembre pasado.
“Durante estos años, el kirchnerismo tuvo un relato épico de su gobierno, pero la realidad fue por otro lado. Ellos hablan del país de la integración social, pero la tasa de delitos aumenta, hablan de la reestructuración de un país productivo y lo único que creció fue la producción de drogas sintéticas. Los resultados están a la vista, la realidad se deglutió al relato”, explica la socióloga y diputada Alcira Argumedo.
La visión de Argumedo puede traducirse en hechos acaecidos desde diciembre, cuando –en medio de la devaluación– los saqueos de supermercados comenzaron a reventar en el gran Buenos Aires y en algunas provincias como Córdoba y Santa Fe, mientras los cuerpos policiales se acuartelaban en protesta por reclamos salariales. Ya hacía meses que pequeños grupos de narcotraficantes se confabulaban con policías, amenazaban periodistas como en la provincia de Mendoza, donde ‘La banda de la Yaqui’ recreó una versión de pésima calidad de ‘La reina del Golfo’, la mujer que lideraba el cartel de Golfo en México.
“El narcotráfico y su desarrollo en el país tiene múltiples culpables. Desde los políticos que sólo piensan en el corto plazo, los bolsones gigantes de pobreza, sectores sociales cada vez más propensos al consumo, la complicidad de las fuerzas de seguridad y el carácter de nuestras fronteras carentes de controles”, enumera Berensztein.
Fue en el pasado mes de enero cuando un grupo de narcos en Rosario atacó a balazos la casa del gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, lo que demostró que “el Estado está en problemas para enfrentar ese flagelo”, subraya el exdirector de Poliarquía.
Un Estado que no sólo suele estar ausente para cada vez más amplios sectores sociales, sino que cada vez más se muestra permeado por la corrupción, sin capacidad de cumplir con la educación y la salud pública y un sistema penitenciario acorde a los tiempos que corren y no a la Edad Media, Argentina lejos está de ser el país más violento de América Latina. Se ubica después de Chile y de Cuba como el menos violento, pero la tasa delitos creció a tal punto en la última década que las encuestas demuestran que la inseguridad es el principal problema a resolver para un 52 por ciento de los consultados.
“Falla la justicia y falla la política, porque la policía no actúa o actúa mal y la gente se siente desprotegida”, sostiene el diputado del centroderechista PRO, Federico Pinedo.
De allí el fenómeno de los linchamientos, en ascenso en las últimas semanas, que no solo alteraron a los analistas y a la clase política sino también a la opinión pública, en un debate que tiene por un lado a los “garantistas” y por el otro a los cruzados por hacer de Fuenteovejuna, de Lope de Vega, una pieza del realismo trágico argentino en vez de una pieza del barroco español.
Debate por linchamientos
De la cadena de linchamientos un joven murió en Rosario, y hasta el papa Francisco reconoció recibir “patadas en el alma”. El Gobierno admitió el problema en la voz del secretario de Seguridad, Sergio Berni, para quien “el hartazgo es con la justicia de puertas giratorias, por donde entran y salen los delincuentes”.
El sociólogo Eduardo Fidanza sostuvo que ese debate “sacó a relucir lo mejor y lo peor de la sociedad argentina. La conciencia democrática y la pulsión fascista. La hipocresía ideológica o el compromiso con los valores y puso sobre la mesa lo fundamental, cuando la autoridad falla, sobresale la desorganización y la anomia”.
Para Fidanza, el ejemplo está en las sociedades que supieron resolver el problema y que no por casualidad cumplen con tres requisitos fundamentales: “Poseen tradición de consenso político, registran bajos índices de desigualdad social y poseen altos estándares en calidad educativa”. Ninguna de esas tres condiciones es característica en la actualidad de Argentina.
La violencia como expresión cultural o como discurso político también aparece en las explicaciones del por qué pasa lo que pasa. La cultura del barra brava, tan encarnada en la sociedad y reproducida en los medios, o la virulencia con la que desde el poder se dirigen a los opositores, “sumado al cansancio por la ausencia de justicia, redundan en hechos repudiables y lamentables como los linchamientos”, sostiene el filósofo Samuel Cabanchik, para quien muchos de estos hechos nos llevan a cuestionar qué se ha hecho en 30 años de democracia.
Tres décadas en que la violencia fue cambiando de cariz mientras el país avanza a la deriva entre sus viejos y nuevos errores, en una actualidad que si bien tiene su origen en otros tramos de la historia hace que la canción de Charly García siga siendo tan actual y escuchada y, sin importar mucho que se titule 'Canción para mi muerte'.
Foto: AFP
Fuente: Diario El Tiempo
Por: José Vales
“Hubo un tiempo que fue hermoso…”, dice una de las grandes canciones de Charly García, una de esas letras que desafía al tiempo. El tema no perece porque, en tanto himno popular como muchas de las composiciones del ex Sui Generis, Argentina supo convertirse, con el correr de las décadas, en un país de futuro, como si hubiera renunciado a ser alguna vez un país de presente.
El reciente surgimiento de un narcotráfico vernáculo, la devaluación de la moneda acompañada por un estancamiento económico, el crecimiento del delito, la crisis energética y las fallas institucionales que llevan a que ciudadanos busquen la justicia por su propia mano, como se vio en las últimas semanas, son algunas de las demostraciones de que aquí, en el país más austral del universo, hubo un tiempo mejor.
Del pleno empleo y una deuda externa que no sobrepasaba los 18.000 millones de dólares con la que los militares asaltaron el poder en el año 76, Argentina terminó enterrada en todos los pantanos que la historia contemporánea le tenía reservados. En la primera dolarización de la economía y una guerra sin escrúpulos ni justificativos sólidos durante los años de la dictadura (1976-1983) y en la hiperinflación de la segunda mitad de los años 80, ya con el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989). De la sustitución de la producción nacional y la segunda dolarización en los 90 a una crisis terminal al comenzar el siglo, cuyo resultado de la misma, en materia de poder, no fue otro que el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.
Desde los 70 se abrió un abismo
De aquel tiempo, el de la canción de Charly, a este país parece haber un abismo. Hasta la segunda mitad de los 70, con sus altos y bajos, Argentina solía ser reconocida en el mundo cuando no por su sólida clase media y los resultados de la escuela pública, por sus varios premios nóbeles en ciencia, por la erudición de Jorge Luis Borges o la maestría musical de Astor Piazzolla. Desde los 90, a la Argentina comenzó a detectársela por los desbarajustes cocainómanos de su máximo “héroe”, Diego Armando Maradona, y por los dislates intelectuales del entonces presidente, Carlos Menem (1989-1999), quien en 1997 decidió regalarle al mundo esta perla: “Como dijo nuestro gran poeta Atahualpa Yupanqui, Caminante no hay caminos, se hace camino al andar…”. Sin que los herederos de Antonio Machado, le iniciaran querella por plagio al hijo de Yupanqui. Ya entonces, la Argentina había cambiado. Ya no era esa promesa de país próspero de principios del siglo XX cuando era la sexta economía mundial ni la “potencia” que el general Juan Perón anhelaba a su regreso al país en 1973.
“Argentina se caracteriza por disparar una crisis en cada final de época política. Con el alfonsinismo fueron los saqueos, la era de la convertibilidad menemista (un peso un dólar) terminó en el 2001 con la defenestración de un gobierno y el final del kirchnerismo se viene manifestando con una descomposición social que aún no sabemos a dónde nos conducirá”, explica Julián Hermida, de la Universidad de Lomas de Zamora.
Para Hermida como para otros analistas, como el caso de Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía, el kirchnerismo comenzó a agotar su etapa histórica que concluye en el 2015, pero “los problemas del país son estructurales y vienen de mucho más atrás”, acota.
Para el sociólogo Juan José Sebrelli, los problemas de la Argentina “arrancan con el populismo en la década del 40 y con políticas que se fueron extendiendo en el tiempo hasta la actualidad. El golpe militar determinó un antes y un después. Y en ese después, se aceleran los síntomas de una decadencia que hoy cuesta negar”.
Tras la crisis del 2001, primero en el interinato de Eduardo Duhalde (2001-2003) y después en el kirchnerismo, se dedicaron a reconstruir el tejido social y las estructuras políticas y luego las económicas.
Los ayudó la fiebre de las commodities en el mundo, para que el país creciera el 6 por ciento promedio entre el 2002 y el 2010. Después, la desaceleración y el crecimiento imparable del gasto público derivaron en un estancamiento de los últimos años y en la devaluación monetaria de diciembre pasado.
“Durante estos años, el kirchnerismo tuvo un relato épico de su gobierno, pero la realidad fue por otro lado. Ellos hablan del país de la integración social, pero la tasa de delitos aumenta, hablan de la reestructuración de un país productivo y lo único que creció fue la producción de drogas sintéticas. Los resultados están a la vista, la realidad se deglutió al relato”, explica la socióloga y diputada Alcira Argumedo.
La visión de Argumedo puede traducirse en hechos acaecidos desde diciembre, cuando –en medio de la devaluación– los saqueos de supermercados comenzaron a reventar en el gran Buenos Aires y en algunas provincias como Córdoba y Santa Fe, mientras los cuerpos policiales se acuartelaban en protesta por reclamos salariales. Ya hacía meses que pequeños grupos de narcotraficantes se confabulaban con policías, amenazaban periodistas como en la provincia de Mendoza, donde ‘La banda de la Yaqui’ recreó una versión de pésima calidad de ‘La reina del Golfo’, la mujer que lideraba el cartel de Golfo en México.
“El narcotráfico y su desarrollo en el país tiene múltiples culpables. Desde los políticos que sólo piensan en el corto plazo, los bolsones gigantes de pobreza, sectores sociales cada vez más propensos al consumo, la complicidad de las fuerzas de seguridad y el carácter de nuestras fronteras carentes de controles”, enumera Berensztein.
Fue en el pasado mes de enero cuando un grupo de narcos en Rosario atacó a balazos la casa del gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, lo que demostró que “el Estado está en problemas para enfrentar ese flagelo”, subraya el exdirector de Poliarquía.
Un Estado que no sólo suele estar ausente para cada vez más amplios sectores sociales, sino que cada vez más se muestra permeado por la corrupción, sin capacidad de cumplir con la educación y la salud pública y un sistema penitenciario acorde a los tiempos que corren y no a la Edad Media, Argentina lejos está de ser el país más violento de América Latina. Se ubica después de Chile y de Cuba como el menos violento, pero la tasa delitos creció a tal punto en la última década que las encuestas demuestran que la inseguridad es el principal problema a resolver para un 52 por ciento de los consultados.
“Falla la justicia y falla la política, porque la policía no actúa o actúa mal y la gente se siente desprotegida”, sostiene el diputado del centroderechista PRO, Federico Pinedo.
De allí el fenómeno de los linchamientos, en ascenso en las últimas semanas, que no solo alteraron a los analistas y a la clase política sino también a la opinión pública, en un debate que tiene por un lado a los “garantistas” y por el otro a los cruzados por hacer de Fuenteovejuna, de Lope de Vega, una pieza del realismo trágico argentino en vez de una pieza del barroco español.
Debate por linchamientos
De la cadena de linchamientos un joven murió en Rosario, y hasta el papa Francisco reconoció recibir “patadas en el alma”. El Gobierno admitió el problema en la voz del secretario de Seguridad, Sergio Berni, para quien “el hartazgo es con la justicia de puertas giratorias, por donde entran y salen los delincuentes”.
El sociólogo Eduardo Fidanza sostuvo que ese debate “sacó a relucir lo mejor y lo peor de la sociedad argentina. La conciencia democrática y la pulsión fascista. La hipocresía ideológica o el compromiso con los valores y puso sobre la mesa lo fundamental, cuando la autoridad falla, sobresale la desorganización y la anomia”.
Para Fidanza, el ejemplo está en las sociedades que supieron resolver el problema y que no por casualidad cumplen con tres requisitos fundamentales: “Poseen tradición de consenso político, registran bajos índices de desigualdad social y poseen altos estándares en calidad educativa”. Ninguna de esas tres condiciones es característica en la actualidad de Argentina.
La violencia como expresión cultural o como discurso político también aparece en las explicaciones del por qué pasa lo que pasa. La cultura del barra brava, tan encarnada en la sociedad y reproducida en los medios, o la virulencia con la que desde el poder se dirigen a los opositores, “sumado al cansancio por la ausencia de justicia, redundan en hechos repudiables y lamentables como los linchamientos”, sostiene el filósofo Samuel Cabanchik, para quien muchos de estos hechos nos llevan a cuestionar qué se ha hecho en 30 años de democracia.
Tres décadas en que la violencia fue cambiando de cariz mientras el país avanza a la deriva entre sus viejos y nuevos errores, en una actualidad que si bien tiene su origen en otros tramos de la historia hace que la canción de Charly García siga siendo tan actual y escuchada y, sin importar mucho que se titule 'Canción para mi muerte'.
Foto: AFP
Fuente: Diario El Tiempo
Reporteros sin Fronteras recibe premio por su labor en América Latina
El director de Casa América Cataluña, Antoni Traveria, dijo que han sido asesinados 11 periodistas
Organización Reporteros sin Fronteras fue galardonado con el IX premio Casa América Cataluña (noroeste) en reconocimiento de su labor en América Latina y su lucha contra la censura.
La presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras, Malén Aznárez, recogió el galardón y denunció la "tremenda censura que hay en internet" y más de 60 países la sufren y afirmó que "hay determinados países como India o China que se ponen de acuerdo con grandes multinacionales para que sean los policías de internet" y "prohíban la publicación de palabras como 'falda' o 'mujer'".
La Casa América Cataluña quiso premiar "la labor de Reporteros sin Fronteras en Latinoamérica, por la lucha contra la censura y las leyes de restricción de la libertad de prensa y su trabajo en la mejora de la seguridad de los periodistas, sobre todo en las zonas de conflicto".
Durante el acto, el director general de Casa América Cataluña, Antoni Traveria, lamentó que, en lo que va de año, "ya han sido asesinados 11 periodistas, 3 de ellos en América Latina" y recalcó que "hay que denunciar con firmeza que cada vez más los periodistas desplazados a zonas de conflicto se han convertido en objetivo de los bandos".
La presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras declaró que "en estos momentos lo que hay en Siria es propaganda, no hay información" y añadió que, con ello, "los únicos que pierden son los ciudadanos".
La periodista advirtió de que "si no hacemos una información independiente, difícilmente habrá democracia" y afirmó que "estamos en unos momentos bastante penosos y sucios del periodismo", aunque también "tenemos auténticos héroes".
El periodista y fundador de El Periódico de Cataluña Antonio Franco Estadella entregó el galardón, consistente en una litografía creada por el dibujante e ilustrador chileno Guillo.
Estadella afirmó que, actualmente, "predominan periodistas que van totalmente desasistidos a las zonas de conflicto" y que, "solamente llevan su conciencia, su vocación, sus obligaciones éticas y la ayuda de asociaciones como Reporteros Sin Fronteras", que les tienen que proporcionar incluso chalecos.
En ediciones anteriores, el premio Casa América Cataluña a la libertad de expresión en Iberoamérica ha sido otorgado a la corporación de periodistas colombianos Medios para la Paz, el diario argentino PáginaI12, la periodista mexicana Lydia Cacho y el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, entre otros.
Fuente: Agencia EFE
Organización Reporteros sin Fronteras fue galardonado con el IX premio Casa América Cataluña (noroeste) en reconocimiento de su labor en América Latina y su lucha contra la censura.
La presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras, Malén Aznárez, recogió el galardón y denunció la "tremenda censura que hay en internet" y más de 60 países la sufren y afirmó que "hay determinados países como India o China que se ponen de acuerdo con grandes multinacionales para que sean los policías de internet" y "prohíban la publicación de palabras como 'falda' o 'mujer'".
La Casa América Cataluña quiso premiar "la labor de Reporteros sin Fronteras en Latinoamérica, por la lucha contra la censura y las leyes de restricción de la libertad de prensa y su trabajo en la mejora de la seguridad de los periodistas, sobre todo en las zonas de conflicto".
Durante el acto, el director general de Casa América Cataluña, Antoni Traveria, lamentó que, en lo que va de año, "ya han sido asesinados 11 periodistas, 3 de ellos en América Latina" y recalcó que "hay que denunciar con firmeza que cada vez más los periodistas desplazados a zonas de conflicto se han convertido en objetivo de los bandos".
La presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras declaró que "en estos momentos lo que hay en Siria es propaganda, no hay información" y añadió que, con ello, "los únicos que pierden son los ciudadanos".
La periodista advirtió de que "si no hacemos una información independiente, difícilmente habrá democracia" y afirmó que "estamos en unos momentos bastante penosos y sucios del periodismo", aunque también "tenemos auténticos héroes".
El periodista y fundador de El Periódico de Cataluña Antonio Franco Estadella entregó el galardón, consistente en una litografía creada por el dibujante e ilustrador chileno Guillo.
Estadella afirmó que, actualmente, "predominan periodistas que van totalmente desasistidos a las zonas de conflicto" y que, "solamente llevan su conciencia, su vocación, sus obligaciones éticas y la ayuda de asociaciones como Reporteros Sin Fronteras", que les tienen que proporcionar incluso chalecos.
En ediciones anteriores, el premio Casa América Cataluña a la libertad de expresión en Iberoamérica ha sido otorgado a la corporación de periodistas colombianos Medios para la Paz, el diario argentino PáginaI12, la periodista mexicana Lydia Cacho y el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, entre otros.
Fuente: Agencia EFE
Definen si retiran de un juicio a la mujer “periodista” de represor
Se trata de Ana Maggi, esposa del represor Ernesto “Nabo” Barreriro. Amiga de Cecilia Pando, estaba acreditada como periodista en el juicio que se sigue contra su marido en Córdoba
Los abogados querellantes se sorprendieron semanas atrás cuando en pleno juicio, una mujer se les acercó y les tomó una fotografía. Esa mujer que siempre había estado detrás del vidrio, que separa a los imputados, era Ana Maggi, esposa del imputado Ernesto “Nabo” Barreiro. Esta semana el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba que juzga los delitos de lesa humanidad en La Perla decidirá si acepta la queja presentada por el abogado querellante Miguel Cevallos contra Maggi, quien se acreditó como periodista en el juicio que juzga a su marido por ser el jefe de los torturadores en el centro clandestino. El de Maggi no es el único caso, en otros juicios hubo situaciones similares.
La acreditación de Maggi fue a través de la AM 1300 Radio Identidad de Buenos Aires, emisora porteña que según Cevallos sería clandestina y que además pertenecería a militares.
“Estaríamos ante el absurdo de que se habría acreditado a un periodista de un medio clandestino. No es normal y no corresponde que la esposa del imputado Barreiro esté sacando fotos y cumpla el rol de periodista”, agregó el letrado en un informe al tribunal.
El marido de Maggi se jacta de su ideología nazi. Sus víctimas lo describieron como un verdugo feroz, como un ideólogo de la máquina de matar y un perverso. “Su método consistía en torturar de distintas formas: dolor, aislamiento, inmovilidad, el no ver ni poder hablar y estar un ambiente donde se escuchan los gritos de dolor. Ellos hablaban de círculos mediatos e inmediatos para conseguir información”, recordó el sobreviviente Piero Di Monti. En abril de 1987, Barreiro fue arrestado por los delitos vinculados al Terrorismo de Estado y fue dado de baja del Ejército.
Una de las amigas de Maggi es la ultraderechista Cecilia Pando. Juntas militan en la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina. En agosto de 2008, cuatro militares recibieron duras condenas en un juicio de lesa en Corrientes. Minutos después de la sentencia, Pando le gritó al entonces secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde: "Sos una mierda, un hijo de puta. Te voy a matar con mis propias manos".
En el primer juicio de lesa en Rosario, en agosto de 2009, Liliana Edith Isidori,esposa del exmilitar condenado Juan Daniel Amelong intentó hacer una movilización en contra del juicio. “Había unas diez mil personas apoyando y ellos eran pocos. Habían llevado carteles y hacer una volanteada pero se tuvieron que ir”, contó a Infojus Noticias Juan Emilio Basso de HIJOS Rosario. La mujer está articulada con Cecilia Pando y años atrás pidió en una carta pública “cerrar una etapa triste de nuestra historia”, como negativa a los juicios de lesa humanidad.
“Cada tanto aparece algún familiar de los represores, pero no hay mucho margen para hacer bravuconadas”, agregó Basso. En el juicio que se desarrolla ahora en Rosario, un expolicía empezó a los gritos contra el sobreviviente Carlos Pérez Rizzo que estaba declarando. Le dijo terrorista y subversivo. Los jueces suspendieron la audiencia y el hijo de Rizzo se descompuso.
En febrero comenzó el juicio de jueces en Mendoza y en la primera audiencia familiares de los detenidos sacaron fotos a las querellas y a integrantes de HIJOS. Los jueces advirtieron la situación y prohibieron que se repitiese. “Tienen ganas de molestar por esa bronca de tener a sus familiares sentados en el banquillo”, dijo a Infojus Noticias Belén Baigorria de la Comisión Hermanos de Mendoza. En otra de las audiencias estudiantes de diseño gráficos fueron a ilustrar y los mismos familiares los intimaron al punto de que los estudiantes se fueron de la sala. “Hemos tenido reuniones para ver cómo tratamos estos temas. Nosotros nos vamos a portar como nos hemos portado toda la vida, en calma y pidiendo justicia”, agregó Belén.
En la megacausa de Tucumán, el año pasado la hija del expolicía imputado Antonio Esteban Vercellone, quien formó parte del servicio de información de la policía tucumana, insultaba y agredía a los familiares cada vez que podía. Una vez pasó por un pasillo del tribunal y le dio una patada a una periodista acreditada en el juicio.
“En la calle pusieron una chata con un cartel que tenía mi nombre escrito. Fue una intimidación directa”, dijo a Infojus Noticias la abogada de derechos humanos Laura Figueroa, que reclamaba atención sanitaria para los querellantes. “También me pintaron el vidrio del auto con lápiz labial y escribieron ´ojo´”, agregó Figueroa. Durante el juicio el tribunal decidió que las entradas para querellantes y familiares de los imputados sean por distintos accesos para evitar cruces. Pero como incluso dentro de la sala había discusión entre las partes, los jueces optaron por instalar una columna de gendarmes para separarlos.
Fuente: InfoJus
Los abogados querellantes se sorprendieron semanas atrás cuando en pleno juicio, una mujer se les acercó y les tomó una fotografía. Esa mujer que siempre había estado detrás del vidrio, que separa a los imputados, era Ana Maggi, esposa del imputado Ernesto “Nabo” Barreiro. Esta semana el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba que juzga los delitos de lesa humanidad en La Perla decidirá si acepta la queja presentada por el abogado querellante Miguel Cevallos contra Maggi, quien se acreditó como periodista en el juicio que juzga a su marido por ser el jefe de los torturadores en el centro clandestino. El de Maggi no es el único caso, en otros juicios hubo situaciones similares.
La acreditación de Maggi fue a través de la AM 1300 Radio Identidad de Buenos Aires, emisora porteña que según Cevallos sería clandestina y que además pertenecería a militares.
“Estaríamos ante el absurdo de que se habría acreditado a un periodista de un medio clandestino. No es normal y no corresponde que la esposa del imputado Barreiro esté sacando fotos y cumpla el rol de periodista”, agregó el letrado en un informe al tribunal.
El marido de Maggi se jacta de su ideología nazi. Sus víctimas lo describieron como un verdugo feroz, como un ideólogo de la máquina de matar y un perverso. “Su método consistía en torturar de distintas formas: dolor, aislamiento, inmovilidad, el no ver ni poder hablar y estar un ambiente donde se escuchan los gritos de dolor. Ellos hablaban de círculos mediatos e inmediatos para conseguir información”, recordó el sobreviviente Piero Di Monti. En abril de 1987, Barreiro fue arrestado por los delitos vinculados al Terrorismo de Estado y fue dado de baja del Ejército.
Una de las amigas de Maggi es la ultraderechista Cecilia Pando. Juntas militan en la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina. En agosto de 2008, cuatro militares recibieron duras condenas en un juicio de lesa en Corrientes. Minutos después de la sentencia, Pando le gritó al entonces secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde: "Sos una mierda, un hijo de puta. Te voy a matar con mis propias manos".
En el primer juicio de lesa en Rosario, en agosto de 2009, Liliana Edith Isidori,esposa del exmilitar condenado Juan Daniel Amelong intentó hacer una movilización en contra del juicio. “Había unas diez mil personas apoyando y ellos eran pocos. Habían llevado carteles y hacer una volanteada pero se tuvieron que ir”, contó a Infojus Noticias Juan Emilio Basso de HIJOS Rosario. La mujer está articulada con Cecilia Pando y años atrás pidió en una carta pública “cerrar una etapa triste de nuestra historia”, como negativa a los juicios de lesa humanidad.
“Cada tanto aparece algún familiar de los represores, pero no hay mucho margen para hacer bravuconadas”, agregó Basso. En el juicio que se desarrolla ahora en Rosario, un expolicía empezó a los gritos contra el sobreviviente Carlos Pérez Rizzo que estaba declarando. Le dijo terrorista y subversivo. Los jueces suspendieron la audiencia y el hijo de Rizzo se descompuso.
En febrero comenzó el juicio de jueces en Mendoza y en la primera audiencia familiares de los detenidos sacaron fotos a las querellas y a integrantes de HIJOS. Los jueces advirtieron la situación y prohibieron que se repitiese. “Tienen ganas de molestar por esa bronca de tener a sus familiares sentados en el banquillo”, dijo a Infojus Noticias Belén Baigorria de la Comisión Hermanos de Mendoza. En otra de las audiencias estudiantes de diseño gráficos fueron a ilustrar y los mismos familiares los intimaron al punto de que los estudiantes se fueron de la sala. “Hemos tenido reuniones para ver cómo tratamos estos temas. Nosotros nos vamos a portar como nos hemos portado toda la vida, en calma y pidiendo justicia”, agregó Belén.
En la megacausa de Tucumán, el año pasado la hija del expolicía imputado Antonio Esteban Vercellone, quien formó parte del servicio de información de la policía tucumana, insultaba y agredía a los familiares cada vez que podía. Una vez pasó por un pasillo del tribunal y le dio una patada a una periodista acreditada en el juicio.
“En la calle pusieron una chata con un cartel que tenía mi nombre escrito. Fue una intimidación directa”, dijo a Infojus Noticias la abogada de derechos humanos Laura Figueroa, que reclamaba atención sanitaria para los querellantes. “También me pintaron el vidrio del auto con lápiz labial y escribieron ´ojo´”, agregó Figueroa. Durante el juicio el tribunal decidió que las entradas para querellantes y familiares de los imputados sean por distintos accesos para evitar cruces. Pero como incluso dentro de la sala había discusión entre las partes, los jueces optaron por instalar una columna de gendarmes para separarlos.
Fuente: InfoJus
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