La periodista jujeña Mariana Mamaní denunció haber sido víctima de un grave hecho de intimidación en su domicilio particular, donde personas desconocidas ingresaron durante un corte de energía eléctrica, revolvieron toda la vivienda y se llevaron únicamente su computadora portátil y su cámara fotográfica, las principales herramientas con las que desarrolla su trabajo periodístico. Como único elemento dejado de manera deliberada, los intrusos colocaron un ejemplar de la Constitución de Jujuy reformada en 2023 sobre el soporte de su computadora, un gesto que la comunicadora interpretó como un mensaje directo hacia su labor profesional.
El episodio ocurrió durante la tarde-noche del viernes en el barrio Villa Jardín de Reyes, cuando gran parte de la zona permanecía sin suministro eléctrico a raíz de los fuertes vientos del norte. Mamaní había salido de su casa junto a su hija y regresó alrededor de las 21.30, momento en que advirtió que una ventana lateral corrediza había sido forzada. Al ingresar encontró la vivienda completamente revuelta.
Según relató, los autores del hecho recorrieron todos los ambientes, revisaron cajones y dormitorios, incluso el cuarto de su hija, pero no rompieron muebles ni se llevaron dinero, televisores u otros objetos de valor que permanecían a la vista. En cambio, sustrajeron únicamente una computadora portátil —que ni siquiera estaba expuesta— y una cámara fotográfica utilizada para sus coberturas periodísticas.
La escena que terminó de convencerla de que no se trató de un robo común fue encontrar un ejemplar de la Constitución Provincial reformada en 2023 colocado sobre el soporte donde habitualmente trabaja.
"Ese ejemplar lo había estado utilizando esa misma mañana para revisar temas vinculados a tierras fiscales y lo había dejado sobre una silla. Cuando llegué lo encontré colocado cuidadosamente sobre el soporte de la computadora. Ahí entendí que el mensaje era para mi trabajo", explicó.
"No fue un robo, fue una amenaza"
Durante una conferencia de prensa realizada en la explanada de Tribunales, acompañada por colegas, sindicatos y organizaciones sociales, Mamaní fue contundente al definir lo ocurrido.
"Tengo que ser clara: no fue un robo, fue una amenaza", afirmó.
La periodista sostuvo que el hecho estuvo dirigido específicamente contra su actividad profesional.
"Entraron a mi casa, revolvieron todo, sabían perfectamente quién soy y qué hago. No tocaron otros objetos de valor. Se llevaron solamente las herramientas con las que trabajo y dejaron la Constitución. Es horrible sentir que invadieron mi espacio de trabajo y que el mensaje fue directamente hacia mi labor. Algo molestó a alguien", expresó.
Mamaní remarcó que el episodio constituye un ataque no solo contra ella sino también contra el ejercicio del periodismo.
"Quiero que esto se investigue, que se garantice para todos el ejercicio de la profesión, la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho a la comunicación y el derecho a la información."
También recordó que su portal informativo, Jujuy Dice, ya había sufrido anteriormente hackeos y bloqueos, aunque aseguró que esta vez "se pasaron todos los límites" al vulnerar su domicilio particular.
Reclamos al Gobierno y al Ministerio Público de la Acusación
Tras radicar la denuncia policial durante la madrugada del sábado, la periodista reclamó una respuesta urgente del Ministerio Público de la Acusación y del Gobierno provincial.
Cuestionó que, transcurridas más de 48 horas del episodio, ninguna autoridad del Poder Ejecutivo, del Poder Judicial ni del MPA se hubiera comunicado con ella.
"Varios legisladores me llamaron para solidarizarse, pero del Poder Ejecutivo, del Judicial o del Ministerio Público de la Acusación nadie se comunicó. Necesitamos garantías de seguridad para ejercer la profesión y proteger a nuestras familias."
Horas antes de la conferencia de prensa, Mamaní concurrió personalmente a la Casa de Gobierno para solicitar una audiencia urgente con el ministro de Gobierno, Justicia, Derechos Humanos y Trabajo, Normando Álvarez García. Aunque el funcionario no se encontraba en su despacho, la solicitud quedó presentada con carácter urgente debido a la gravedad del hecho.
Mientras tanto, la periodista gestiona medidas de protección para su vivienda y su familia.
"No debería estar pidiendo seguridad para poder ejercer mi profesión tranquila", manifestó.
La investigación quedó a cargo del ayudante fiscal Agustín Oroza, mientras trabajan en el caso la Brigada de Investigaciones y Criminalística.
Un mensaje intimidatorio
El colectivo Periodistas Unidxs Autoconvocadxs de Jujuy (PUAJ) consideró que el episodio constituye un claro acto de intimidación contra una periodista independiente.
En un comunicado señalaron que el ingreso al domicilio, el robo selectivo de las herramientas de trabajo y la colocación de la Constitución Provincial representan un ataque dirigido hacia el ejercicio de la libertad de prensa.
Destacaron además que Mariana Mamaní es una de las pocas periodistas de la provincia que mantiene una cobertura permanente sobre conflictos por la tierra, comunidades indígenas, desalojos, derechos humanos, luchas feministas y denuncias de persecución a voces críticas.
"Es una voz comprometida que con rigor periodístico cuenta lo que pasa, aquello que muchas veces permanece invisible para el establishment comunicacional de Jujuy. También es una de las pocas periodistas que logra instalar estos temas a nivel nacional."
El colectivo exigió a los tres poderes del Estado provincial que repudien públicamente lo sucedido, impulsen una investigación rápida y efectiva para identificar a los responsables y garanticen la seguridad tanto de Mariana Mamaní como de toda su familia.
Amplio repudio y solidaridad
El caso provocó una fuerte reacción dentro y fuera de Jujuy.
Organizaciones periodísticas como el Foro de Periodismo Argentino (FoPeA), el Sindicato de Prensa, colectivos de periodistas, organismos de derechos humanos, gremios docentes y referentes políticos expresaron su solidaridad con la periodista y reclamaron el inmediato esclarecimiento del hecho.
Los distintos pronunciamientos coincidieron en advertir que el episodio constituye una grave amenaza contra la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a recibir información.
Diversas organizaciones señalaron además que el ataque no puede interpretarse como un delito común debido al carácter selectivo del robo y al mensaje dejado dentro de la vivienda.
"Esto no debería pasarle a nadie"
En distintas entrevistas concedidas tras el episodio, Mamaní evitó señalar responsables concretos, aunque insistió en que el mensaje fue dirigido hacia su actividad periodística.
"Puedo pensar muchas cosas, pero no puedo salir a culpar a nadie sin pruebas. Lo que sí sé es que esto no debería pasarle a nadie."
La periodista aseguró que continuará ejerciendo su profesión y reclamando el esclarecimiento del caso.
"Esto me pasó a mí, pero es un mensaje para todos. Lo único que pido es que se investigue, que el Estado responda y que podamos trabajar con garantías, sin miedo y con libertad."

