martes, 7 de julio de 2026

La televisión pública de Hungría suspende sus informativos y pide perdón por "años de mentiras"

La radiotelevisión pública de Hungría inició este martes una de las transformaciones más profundas de su historia reciente con la suspensión temporal de sus servicios informativos, una medida impulsada por el nuevo Gobierno del primer ministro Péter Magyar dentro del proceso de reforma de los medios estatales tras los dieciséis años de mandato de Viktor Orbán
Comunicado de la televisión pública húngara M1 con el mensaje "Los medios públicos no pueden mentir"

La programación del canal M1 fue interrumpida por una pantalla negra en la que aparecía un mensaje de disculpas dirigido a la ciudadanía. "Los medios públicos no deben mentir. Pedimos disculpas por haberlo hecho durante muchos años. Los medios públicos se están transformando para ser independientes y creíbles en el futuro", señalaba el texto, que concluía anunciando la suspensión temporal de los informativos.

La decisión constituye el primer paso visible de un plan que el Ejecutivo había anunciado incluso antes de las elecciones legislativas de abril. Durante la campaña, Magyar prometió desmontar el sistema de propaganda que, según denunciaba, se había consolidado durante los gobiernos de Orbán y sustituirlo por un modelo de radiodifusión pública independiente y profesional.

En sus redes sociales, el primer ministro calificó la jornada como "histórica" y aseguró que la etapa de la propaganda estatal había terminado. "Mentían de noche. Mentían de día. Mentían en todos los canales. Eso se ha acabado", escribió poco después de la interrupción de las emisiones.

Comienza la reorganización de los medios públicos
Antes de que apareciera el mensaje en pantalla, la nueva dirección provisional de los medios públicos había difundido un comunicado explicando que la suspensión de los informativos forma parte del proceso de reorganización de toda la estructura audiovisual estatal.

Según ese documento, los responsables recién nombrados deberán revisar el funcionamiento de los medios públicos, garantizar una transición ordenada, eliminar la utilización propagandística de los servicios informativos y poner en marcha una renovación profesional que permita recuperar la credibilidad, la objetividad y la independencia editorial.

La medida no afectó únicamente a la televisión. La radio pública Kossuth también suspendió sus boletines informativos y pasó a emitir únicamente contenidos culturales y musicales mientras avanza el proceso de reorganización.

Horas después, la televisión reanudó sus emisiones, aunque sin recuperar los espacios de noticias. En lugar de los informativos habituales, el canal comenzó a emitir una programación basada en películas.

Nuevos directivos hasta la aprobación de la ley
La suspensión coincidió con el anuncio de los responsables interinos que dirigirán los distintos organismos públicos hasta que entre plenamente en vigor la nueva legislación sobre medios.

Entre los nombramientos destacan Zsófia Mészáros como responsable de los servicios informativos digitales, Balázs Bodacz al frente de la dirección de informativos y György Kerényi como director de la Radio Húngara.

Estos cargos permanecerán al frente de las instituciones durante el período de transición, mientras el Parlamento desarrolla la nueva arquitectura legal destinada a sustituir el sistema vigente desde la llegada de Orbán al poder.

El contexto político de la reforma
Tres días después de las elecciones del 13 de abril, Péter Magyar fue entrevistado por primera vez en la radio y la televisión públicas tras cerca de un año y medio sin recibir invitaciones, incluido todo el período electoral.

Durante aquella entrevista, que estuvo marcada por un fuerte enfrentamiento con los periodistas, el entonces primer ministro electo adelantó las medidas que finalmente comenzaron a aplicarse este martes.

En aquella ocasión aseguró que la labor de los medios públicos "le habría encantado a Goebbels y a Corea del Norte", en referencia al grado de control político que, a su juicio, existía sobre la información difundida por la radiotelevisión estatal.

Dieciséis años de control político
Durante los gobiernos de Viktor Orbán, entre 2010 y 2026, los medios públicos fueron objeto de un fuerte control institucional.

Diversas organizaciones internacionales y entidades de defensa de la libertad de prensa denunciaron durante esos años que la televisión y la radio estatales actuaban principalmente como instrumentos de comunicación del Ejecutivo y del partido Fidesz.

La campaña electoral de este año fue uno de los ejemplos más citados por la oposición. Aunque las encuestas situaban a Magyar como favorito para ganar las elecciones con su partido Tisza, los medios públicos evitaron entrevistarlo o invitarlo a sus programas durante toda la campaña.

En 2011, el Gobierno de Orbán impulsó una nueva ley de medios, ampliamente cuestionada tanto dentro como fuera del país. Sus críticos sostenían que limitaba el pluralismo informativo mediante la creación de un Consejo de Medios cuyos integrantes eran designados por personas próximas al partido gobernante.

Cinco días antes de la suspensión de los informativos, el nuevo Gobierno destituyó al presidente de ese organismo, András Koltay.

La nueva Ley Audiovisual
A finales de junio, el Parlamento aprobó la legislación que servirá de base para la reforma del sistema audiovisual público.

La norma elimina las actuales entidades MTVA y Duna Médiaszolgáltató Nonprofit Zrt. y crea una nueva Junta Independiente de Medios Públicos.

Tres de sus integrantes serán propuestos por organizaciones profesionales del sector y elegidos por el Parlamento para mandatos de dos años, mientras que los seis miembros restantes procederán de propuestas políticas.

La nueva estructura incluirá además una Corporación Húngara de Radio y Televisión, que sustituirá a los organismos anteriores, junto con una Agencia de Noticias Húngara renovada.

También se modificará el funcionamiento del Consejo de Medios. El nuevo órgano estará compuesto por siete miembros: tres designados a propuesta del partido de gobierno, tres por la oposición y un presidente elegido mediante concurso público.

El Ejecutivo insiste en que la transformación institucional dependerá del Parlamento y no del Gobierno, y sostiene que el objetivo es reforzar la independencia de los medios públicos y adaptar la legislación para facilitar, entre otras cuestiones, el acceso a fondos europeos.

Restricciones a la publicidad política de odio
La nueva legislación también introduce importantes cambios en materia de publicidad.

Queda prohibida la publicidad política fuera de los períodos oficiales de campaña y se veta cualquier contenido que promueva el odio o atente contra la dignidad de las personas.

Asimismo, se endurecen las normas relativas a la publicidad exterior, limitando los lugares donde podrán instalarse soportes publicitarios.

Los municipios dispondrán de nuevas competencias para restringir la colocación de anuncios en determinadas zonas consideradas de especial valor urbano o paisajístico.

Todos los soportes que incumplan la nueva normativa deberán ser retirados antes de que finalice el año.
Los medios públicos no pueden mentir.
Pedimos disculpas
por haberlo hecho durante muchos años.
Los medios públicos se están transformando ahora
para que en el futuro sean independientes y creíbles.
El servicio de noticias queda suspendido temporalmente.
¡Sigan con nosotros! 
(tradución del texto de la pantalla)
Una transformación que también afecta a los medios privados
La reforma no se limita a la radiotelevisión pública.

Ágnes Urbán, directora del centro de análisis Mérték Médiaelemző Műhely, sostiene que durante los años de Orbán la ciudadanía recibía una información claramente alineada con el Gobierno.

Según explica, la línea editorial mantenía un discurso contrario a la Unión Europea y a Occidente, mientras la oposición aparecía sistemáticamente retratada de forma negativa.

La especialista considera que la información difundida por los medios públicos era "completamente sesgada y propagandística".

El Gobierno ya ha comenzado además a renovar las direcciones de los organismos públicos mediante procedimientos que, según asegura, incorporarán consultas abiertas y participación de todos los partidos con representación parlamentaria, además de organizaciones de la sociedad civil.

Mientras se desarrolla ese proceso, los nuevos directivos interinos han iniciado cambios internos que incluyen despidos de editores, presentadores y redactores de los servicios informativos.

De acuerdo con diversos medios húngaros, algunos trabajadores fueron obligados a abandonar las instalaciones inmediatamente después de recibir la notificación de su cese, sin tiempo siquiera para recoger sus pertenencias.

El simbólico regreso de las emisiones
La radio Kossuth, conocida durante años por emitir cada viernes entrevistas con Viktor Orbán, permaneció en silencio durante buena parte de la tarde antes de sustituir sus programas por música clásica.

En televisión, el canal M1 mantuvo durante horas el mensaje de disculpas y de anuncio de la reforma.

Las emisiones regresaron a las 19.56 horas, un horario elegido deliberadamente por su carga simbólica. Según explicó Péter Magyar, la referencia aludía a la revolución húngara de 1956 contra la dominación soviética, de la que este año se cumplen siete décadas.

La primera película emitida tras la reanudación fue A tanú (Un testigo), una sátira rodada en 1969 sobre un régimen comunista dictatorial que permaneció censurada durante diez años.

Un proceso que apenas comienza
Para Ágnes Urbán, la suspensión de los informativos representa únicamente el inicio de un proceso mucho más amplio.

La experta prevé varios meses de trabajo hasta que se redacte definitivamente la nueva ley de medios y se complete el debate público previsto para el otoño.

Ese proceso incluirá consultas con profesionales del sector, organizaciones civiles y representantes políticos para definir el futuro modelo de radiodifusión pública.

Optimismo entre periodistas y sectores críticos
La derrota electoral de Orbán ha generado expectativas en numerosos ámbitos que durante años denunciaron la concentración de poder impulsada por Fidesz.

Además de periodistas, también jueces, organizaciones no gubernamentales, universidades y colectivos sociales esperan que las reformas permitan recuperar mayores espacios de independencia institucional.

Urbán señala que entre muchos profesionales de la información existe un ambiente de entusiasmo tras años de campañas de descrédito y presión política.

La evolución de Hungría en los índices internacionales refleja ese deterioro. En la clasificación de Reporteros Sin Fronteras, el país descendió desde el puesto 23 que ocupaba en 2010 hasta el lugar 74 en 2026.

Se desmorona el ecosistema mediático afín a Fidesz
La analista también observa una rápida desintegración del entramado de medios privados vinculado al anterior Gobierno.

Aunque esperaba que muchas empresas resistieran durante más tiempo gracias a las reservas acumuladas, la retirada del respaldo político y económico ha acelerado cierres, despidos y fuertes recortes.

Algunos periódicos, como Magyar Nemzet y varios diarios regionales, han reducido notablemente su actividad o han pasado a publicarse con periodicidad semanal.

La oposición denuncia un exceso de poder
Las reformas impulsadas por Magyar han sido duramente criticadas por dirigentes del antiguo Gobierno.

Viktor Orbán aseguró en redes sociales que el nuevo Ejecutivo está dando "otro paso hacia el autoritarismo" e invitó a sus seguidores a informarse a través de Hír TV.

Por su parte, Balázs Orbán cuestionó que el primer ministro intervenga directamente en la programación de la televisión pública.

Al mismo tiempo, Fidesz intenta movilizar a sus simpatizantes contra otras reformas impulsadas por el Ejecutivo, entre ellas la modificación constitucional destinada a relevar al presidente Tamás Sulyok, quien continúa negándose a dimitir.

La tensión política aumentó además tras la detención temporal del influencer prorrégimen István Szakács, conocido por haber amenazado con promover una revuelta popular en caso de que Viktor Orbán fuera arrestado.

El objetivo: recuperar la independencia editorial
El Gobierno sostiene que todas estas reformas persiguen reconstruir la independencia editorial de los medios públicos, crear una nueva autoridad reguladora y garantizar un funcionamiento profesional alejado del control partidista.

Tras la victoria electoral de Magyar, más de noventa periodistas de la agencia estatal MTI expresaron públicamente su apoyo a la recuperación de la autonomía profesional y reclamaron que las redacciones vuelvan a trabajar con criterios periodísticos independientes.

Con la suspensión temporal de los informativos y el inicio de la reforma institucional, Hungría abre ahora una nueva etapa en la que el éxito del proceso dependerá de la aplicación efectiva de las nuevas normas y de la capacidad de las futuras instituciones para recuperar la confianza de una ciudadanía acostumbrada durante años a unos medios públicos profundamente politizados.
Fotos: Tibor Illyes, EFE y Marton Monus, Reuters
Fuentes: Agencias EFE, Reuters, El País

Otras Señales

Quizás también le interese: