Un conflicto que se extendió por toda la red de salud
Durante las últimas semanas, las asambleas, las ollas populares y las protestas comenzaron a repetirse en distintos hospitales y centros de salud municipales de Rosario. Detrás de esas medidas, los trabajadores denuncian salarios que no alcanzan para cubrir el costo de vida, falta de personal, problemas de infraestructura y un sistema sanitario que, aseguran, se deteriora mientras crece la demanda de pacientes.
Uno de los protagonistas de ese reclamo es Martín Crer, trabajador administrativo del área de Compras del Hospital Roque Sáenz Peña y delegado de sus compañeros. Según explica en Señales, el conflicto comenzó hace aproximadamente dieciocho semanas en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela y, con el paso de los días, fue sumando adhesiones de otros efectores municipales hasta llegar al Roque Sáenz Peña.
Allí, las asambleas resolvieron unificar el reclamo con el resto de los trabajadores y organizar una olla popular frente al hospital como forma de visibilizar una situación que, sostienen, se agrava desde hace años.
Salarios por debajo de la canasta familiar
El principal eje del conflicto es el atraso salarial. Los trabajadores municipales de la salud, afirma el delegado, perciben ingresos que oscilan entre los 750.000 y los 850.000 pesos mensuales, cifras que —según remarca— los ubican muy por debajo del costo de la canasta familiar.
"Solicitamos un aumento significativo porque los sueldos están atrasadísimos", resume.
La situación golpea especialmente al personal no profesional, que depende de la realización de horas extras para completar sus ingresos.
"No es para darnos un lujo", aclara. "Las horas extras hoy son parte del salario que nos permiten poner un plato de comida en nuestras casas".
Entre los profesionales, añade, el panorama tampoco resulta alentador. Muchos se ven obligados a sostener dos, tres e incluso cuatro empleos en el sector privado para poder mantener a sus familias.
Infraestructura deteriorada y falta de inversión
Pero el reclamo, insiste, excede la discusión salarial. Los trabajadores también denuncian años de desinversión en infraestructura, mantenimiento y equipamiento.
Como ejemplo menciona la situación del Hospital Roque Sáenz Peña, un edificio con varias décadas de antigüedad que permanece sin suministro de gas desde febrero, luego de que una pérdida fuera detectada por Litoral Gas, que decidió interrumpir el servicio.
Para el delegado, ese episodio no constituye un hecho aislado sino la consecuencia de una política sostenida durante años.
"Es producto de la falta de inversión. De esta gestión, de la anterior, de la anterior y de la anterior", afirma, al considerar que existe una continuidad en las políticas aplicadas.
A ese panorama suma los recortes en programas nacionales de provisión de medicamentos, una reducción que —asegura— ni la Provincia ni el Municipio lograron compensar completamente.
Mientras tanto, la demanda sobre el sistema público continúa creciendo. El propio municipio informó que la cantidad de pacientes atendidos en la red pública aumentó un 25 por ciento entre 2024 y 2025, un dato que los trabajadores consideran incluso inferior al incremento real que observan diariamente.
Más pacientes, menos trabajadores
Ese crecimiento, explica, tiene un impacto directo sobre quienes sostienen el funcionamiento cotidiano de hospitales y centros de salud.
"Se incrementa la cantidad de pacientes, se incrementa la cantidad de trabajo y se incrementa la complejidad del trabajo", describe.
Sin embargo, esa mayor exigencia no fue acompañada por una ampliación de la planta de personal. Según denuncia, los ingresos al sistema municipal permanecen prácticamente congelados desde hace años y sólo se producen para cubrir, de manera parcial, las vacantes que dejan quienes se jubilan, renuncian o fallecen.
El resultado, advierte, es un número cada vez menor de trabajadores para responder a una demanda creciente.
"Todo termina repercutiendo en la calidad de atención que se le está brindando a la población, que es mala", sostiene.
Aun así, remarca que son los propios trabajadores quienes más interés tienen en revertir esa situación, porque consideran que son quienes sostienen diariamente la salud pública municipal. Por eso insiste en que el reclamo no apunta únicamente a una mejora salarial, sino también a "la defensa de una salud pública de calidad para todos".
La preocupación resulta todavía mayor por el lugar que Rosario ocupó durante años como referencia sanitaria. La red municipal llegó a ser reconocida entre las más destacadas de Argentina y de Latinoamérica, un prestigio que quienes integran el sistema todavía reivindican con orgullo.
A juicio del delegado, ese reconocimiento histórico hoy se encuentra amenazado por un proceso de deterioro que involucra a los distintos niveles del Estado.
"Es muy importante el deterioro y hacia dónde están apuntando desde el gobierno nacional, provincial y municipal, porque no hay diferencias ahí", concluye.
Además, advierte que el problema trasciende la situación laboral de los trabajadores.
"La salud pública es escuela también para la salud; entonces, el golpe a la salud pública es un golpe a la salud en general", resume.
Sobrecarga laboral y pérdida del poder adquisitivo
La presión sobre el sistema público, sostiene el delegado, crece al mismo tiempo que se profundiza la situación económica de muchas familias. Si bien el municipio informó oficialmente que la demanda de pacientes aumentó un 25 por ciento entre 2024 y 2025, los trabajadores consideran que el incremento es todavía mayor.
El cambio en el perfil de quienes concurren a los efectores públicos también es una señal de esa transformación. Ya no sólo llegan personas sin cobertura médica, sino también pacientes con obra social que dejaron de atenderse en el sector privado porque no pueden afrontar los costos de los coseguros.
Ese aumento de la demanda, advierte Crer, no estuvo acompañado por un crecimiento del presupuesto, del número de trabajadores ni de los salarios. Por el contrario, asegura que desde enero de 2023 el personal municipal de salud perdió alrededor del 30 por ciento de su poder adquisitivo.
"Todo esto afecta la calidad del trabajo. Nos afecta a nosotros porque no podemos brindar respuestas, estamos sobrecargados, trabajamos largas jornadas, atendemos muchos más pacientes y, aun así, la plata no nos alcanza para llegar a fin de mes", explica.
La consecuencia, agrega, es un estado permanente de estrés que termina afectando tanto a quienes trabajan en el sistema como a la atención que reciben los pacientes.
Las horas extras como parte del salario
A pesar de las asambleas, movilizaciones y distintas medidas de protesta, el trabajador del Roque Sáenz Peña asegura que no existió un canal de diálogo directo con las autoridades municipales.
En ese contexto, relata una situación que, según interpreta, profundizó el malestar entre los empleados. Luego de la olla popular realizada frente al hospital —una actividad que, aclara, se desarrolló fuera del horario laboral y sin afectar el normal funcionamiento del establecimiento—, él y un compañero del Hospital Vilela detectaron que en sus recibos de sueldo no figuraba el pago de las horas extras realizadas durante mayo.
Al comenzar las consultas, recuerda, no recibieron inicialmente una explicación clara. Al día siguiente les informaron que existía una denuncia anónima por supuesto incumplimiento de horario, motivo por el cual se había iniciado una investigación administrativa.
Hasta que ese proceso finalizara, les comunicaron que las horas extras no serían abonadas y que tampoco podrían continuar realizándolas.
La decisión generó preocupación entre los trabajadores porque llegó apenas una semana después de que hubieran planteado públicamente que esas horas adicionales eran una parte fundamental de sus ingresos.
"Entendemos que esa medida se materializa en dos compañeros, pero apunta a romper la unidad de los hospitales y los centros de salud y a callar a los compañeros que están con ánimo de salir a luchar", sostiene.
Según explica, las horas extras representan aproximadamente un 40 por ciento de su salario, por lo que la suspensión de ese ingreso tiene un impacto directo en la economía familiar. Actualmente, ambos trabajadores se encuentran asesorados legalmente mientras esperan definiciones sobre la investigación.
Para el delegado, este tipo de situaciones también genera temor entre otros compañeros y compañeras que participan de los reclamos.
"Genera miedo, claro que sí", afirma.
A su entender, el mensaje que recibe el personal es que una denuncia anónima puede derivar en la suspensión de un ingreso esencial hasta que finalice una investigación cuyo plazo no está definido.
"Esa es la manera que tiene de comunicarse la gestión", resume.
Un reclamo que une salario y defensa de la salud pública
Durante las movilizaciones realizadas en distintos puntos de la red municipal, los trabajadores encontraron también el acompañamiento de muchos pacientes. Para el delegado, ese respaldo tiene una explicación: quienes concurren a hospitales y centros de salud públicos comparten muchas veces la misma realidad económica que los propios empleados.
El reclamo salarial y la defensa del sistema sanitario, sostiene, forman parte de una misma discusión.
"No son dos reclamos. El aumento salarial y la defensa de la salud pública van en la misma línea", afirma.
Quienes llegan a los efectores municipales, explica, son en muchos casos trabajadores que atraviesan dificultades similares.
"Son trabajadores como nosotros, trabajadores pobres como nosotros", señala.
Por eso, incluso en medio del conflicto, asegura que el objetivo continúa siendo brindar la mejor atención posible.
La salida de profesionales y la discusión salarial
Otro de los puntos que preocupa a los trabajadores es la pérdida de profesionales que abandonan el sistema público para buscar mejores condiciones laborales en el sector privado.
Aunque no cuenta con cifras precisas, el delegado sostiene que esa situación se observa especialmente en algunas especialidades, donde los profesionales encuentran mejores ingresos fuera del ámbito municipal.
La continuidad del conflicto queda ahora vinculada a dos escenarios: la situación de los trabajadores afectados por la investigación administrativa y la negociación salarial.
Luego de una nueva asamblea realizada en el CEMAR, los empleados aguardan definiciones mientras avanzan las discusiones paritarias.
En ese punto, Crer remarca que la negociación salarial corresponde institucionalmente al Sindicato de Trabajadores Municipales y reclama que los dirigentes logren una recomposición que permita recuperar parte del poder adquisitivo perdido.
Para los trabajadores, explica, un salario digno no es una expresión abstracta: significa poder cubrir las necesidades básicas.
"Nos tiene que permitir llegar a fin de mes", afirma.
Como referencia, menciona el valor estimado de la canasta familiar, que ubica actualmente en torno a los 2.800.000 pesos mensuales, una cifra muy alejada de los ingresos que perciben muchos empleados municipales de la salud.
También describe cómo funciona habitualmente la discusión salarial estatal. Primero se desarrollan las negociaciones entre el gobierno provincial y los gremios ATE y UPCN; luego las correspondientes a los profesionales de la salud, con SiPrUS y AMRA; más tarde las del sector docente y, finalmente, las de los trabajadores municipales.
"Generalmente termina siendo el mismo número, con algunas diferencias puntuales", explica.
Una despedida en medio del reclamo
Antes de finalizar la conversación, el conflicto salarial y las demandas laborales quedaron momentáneamente en segundo plano. El delegado quiso dedicar unas palabras a Elena, una trabajadora administrativa del Hospital Roque Sáenz Peña que falleció luego de descompensarse mientras se dirigía a cumplir una guardia.
Conmovido, envió un saludo a su familia y recordó a una compañera de muchos años, reconocida por su cercanía con quienes compartían diariamente el hospital.
Elena se desempeñaba en el área de turnos y durante largo tiempo estuvo vinculada al servicio de Pediatría, donde asignaba turnos antes de la implementación del sistema centralizado.
"Nos brindaba, con sus chistes, gratos momentos", recordó.
Su despedida quedó como el último mensaje de una entrevista atravesada por reclamos, preocupación y también por el reconocimiento hacia quienes sostienen cotidianamente la salud pública.
"Va a estar presente siempre en nosotros", concluyó.
Escuchá la entrevista completa:
