La situación de los trabajadores de Expreso Brío continúa marcada por la incertidumbre. Decenas de empleados fueron despedidos en medio de un conflicto que, según denuncian, comenzó a gestarse meses atrás con atrasos en el pago de salarios, incumplimientos en los aportes y una creciente preocupación por el futuro de la empresa. Mientras reclaman el pago de lo adeudado y respuestas por parte de los responsables de la firma, los trabajadores aseguran que la actividad de la compañía continúa.
Una vida dentro de la empresa que terminó detrás de una puerta cerrada
En ese contexto, Gabriela Díaz se convirtió en una de las voces que representa el reclamo de los empleados afectados. Tiene 20 años de antigüedad en Expreso Brío y forma parte del grupo de trabajadores despedidos que busca respuestas luego de una desvinculación que dejó a más de 60 familias de Rosario sin ingresos y que alcanzó también a empleados de distintas localidades del país.
"Muchas gracias por el espacio porque la verdad que es una de las herramientas con las que contamos en este momento", expresó Gabriela al comenzar su relato en Señales. Su historia está atravesada por dos décadas dentro de una empresa logística de cargas generales que, según explicó, tiene alrededor de 30 años de actividad y donde muchos trabajadores construyeron su vida laboral en paralelo al crecimiento de la firma.
"Es una empresa donde muchos de sus trabajadores crecieron en forma paralela, por eso la antigüedad que tenemos; en mi caso, 20 años", señaló.
El día que el portón no se abrió: "Nos dijeron quién podía entrar y quién no"
El momento que marcó un quiebre llegó a fines de junio. Según relató, el 29 de ese mes la empresa envió los telegramas de despido y al día siguiente los trabajadores se encontraron con una escena inesperada: el portón del transporte estaba cerrado y del otro lado se encontraba el gerente de la firma, con un teléfono en la mano y una lista desde la cual indicaba quién podía ingresar y quién no.
60 trabajadores, 60 familias: el impacto de quedarse sin ingresos de un día para otro
"Lamentablemente estamos hablando de 60 trabajadores en la calle, 60 familias sin trabajo, sin el sustento que hace un sueldo de un trabajador para cubrir las necesidades básicas que tenemos", sostuvo Gabriela. En esa lista de necesidades mencionó la vivienda, la educación, los alimentos y hasta los medicamentos necesarios para tratamientos de trabajadores y sus hijos.
Los despidos no se limitaron a Rosario, donde está ubicada la casa central de la empresa. Según explicó, la medida alcanzó a trabajadores de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe, Rafaela, Tucumán, Villa María, Paraná, Pergamino y Junín, entre otras localidades.
La sospecha de vaciamiento y la incertidumbre sobre el futuro de Expreso Brío
Para Gabriela, detrás de la situación podría existir un vaciamiento de la empresa. "Si bien la empresa continúa trabajando, no sabemos ahora si continúa con el nombre de Brío o si son otros los dueños con otro nombre, otra razón social", explicó. Esa incertidumbre, aseguró, se suma a la falta de información sobre las condiciones de la desvinculación.
Los telegramas de despido indicaban que la liquidación final y los montos indemnizatorios estarían disponibles dentro de los términos legales, pero Gabriela afirmó que ese plazo ya venció sin recibir respuestas. También cuestionó que no se haya informado claramente bajo qué artículo de la Ley de Contrato de Trabajo se efectuaron los despidos, señalando que correspondería el artículo 245 por tratarse de una desvinculación sin causa.
Además, denunció que la empresa mantiene deudas con los trabajadores. "Nos deben dos meses, dos meses que nos hicieron trabajar con la promesa de conservar la fuente laboral", afirmó. La deuda, detalló, corresponde a mayo, junio, el aguinaldo y dos cuotas del bono de fin de año que tampoco fueron abonadas.
"Esto para 60 familias es mucho", remarcó.
Después de 20 años de ingresar diariamente a la empresa, Gabriela describió el impacto emocional de encontrarse con una puerta cerrada que representaba el final abrupto de una etapa de su vida. A sus 57 años, cerca de la jubilación pero todavía lejos de alcanzarla, explicó que volver a insertarse laboralmente resulta una tarea difícil.
"Me dejaron en la calle sin nada": la historia personal detrás del reclamo colectivo
"Para mí fue muy triste, muy triste", relató. "Si bien tengo una edad donde estoy cerca de jubilarme, tengo 57 años, estoy grande para reinsertarme laboralmente. No tengo ni siquiera un peso para ponerme un mini emprendimiento porque me dejaron en la calle sin nada".
Con una comparación que refleja la dimensión personal del momento que atraviesa, expresó: "Me dejaron en la calle sin nada, tipo Eva en el paraíso, ni siquiera paraíso porque estoy viviendo un infierno".
Trabajadores atravesados por problemas de salud y una crisis que profundizó sus vulnerabilidades
Los telegramas de despido indicaban que la liquidación final y los montos indemnizatorios estarían disponibles dentro de los términos legales, pero Gabriela afirmó que ese plazo ya venció sin recibir respuestas. También cuestionó que no se haya informado claramente bajo qué artículo de la Ley de Contrato de Trabajo se efectuaron los despidos, señalando que correspondería el artículo 245 por tratarse de una desvinculación sin causa.
Además, denunció que la empresa mantiene deudas con los trabajadores. "Nos deben dos meses, dos meses que nos hicieron trabajar con la promesa de conservar la fuente laboral", afirmó. La deuda, detalló, corresponde a mayo, junio, el aguinaldo y dos cuotas del bono de fin de año que tampoco fueron abonadas.
"Esto para 60 familias es mucho", remarcó.
Después de 20 años de ingresar diariamente a la empresa, Gabriela describió el impacto emocional de encontrarse con una puerta cerrada que representaba el final abrupto de una etapa de su vida. A sus 57 años, cerca de la jubilación pero todavía lejos de alcanzarla, explicó que volver a insertarse laboralmente resulta una tarea difícil.
"Me dejaron en la calle sin nada": la historia personal detrás del reclamo colectivo
"Para mí fue muy triste, muy triste", relató. "Si bien tengo una edad donde estoy cerca de jubilarme, tengo 57 años, estoy grande para reinsertarme laboralmente. No tengo ni siquiera un peso para ponerme un mini emprendimiento porque me dejaron en la calle sin nada".
Con una comparación que refleja la dimensión personal del momento que atraviesa, expresó: "Me dejaron en la calle sin nada, tipo Eva en el paraíso, ni siquiera paraíso porque estoy viviendo un infierno".
Trabajadores atravesados por problemas de salud y una crisis que profundizó sus vulnerabilidades
La situación, contó, también golpeó a otros trabajadores con historias particulares. Entre sus compañeros mencionó casos de personas con problemas de salud que quedaron desempleadas: uno de ellos sufrió un ACV y enfrenta sus secuelas; otro tiene una dificultad en uno de sus ojos; y otro quedó con una discapacidad en una pierna luego de un accidente.
"Para que vos veas la magnitud de esta situación, es muy, muy grosso, es muy doloroso", señaló. "Siempre cuando me preguntan cómo estoy, me repartieron el alma".
A pesar del impacto personal, Gabriela asumió un rol de representación dentro del grupo de trabajadores despedidos. Explicó que atraviesa un tratamiento por depresión, pero que continúa al frente del reclamo porque siente una responsabilidad con sus compañeros.
"Me mantengo en pie en lucha por todos mis compañeros, porque como vocera del grupo estoy por ellos", afirmó. En ese camino, reconoció que sus propios compañeros también se transformaron en un sostén fundamental para atravesar la situación.
Meses de señales de alarma: salarios atrasados, aportes pendientes y promesas que no llegaron
La preocupación por la continuidad laboral comenzó a crecer meses antes de los despidos. Según recordó, desde noviembre comenzaron las demoras y los pagos parciales de salarios, una situación que impactó directamente en la vida cotidiana de los trabajadores y sus familias.
En Rosario, explicó, fueron despedidos alrededor de 60 empleados, mientras que la empresa habría enviado aproximadamente 230 telegramas de despido en las distintas localidades donde tiene presencia. El día 30 de junio, los trabajadores se encontraron nuevamente con el portón cerrado y sin respuestas claras.
"Para que vos veas la magnitud de esta situación, es muy, muy grosso, es muy doloroso", señaló. "Siempre cuando me preguntan cómo estoy, me repartieron el alma".
A pesar del impacto personal, Gabriela asumió un rol de representación dentro del grupo de trabajadores despedidos. Explicó que atraviesa un tratamiento por depresión, pero que continúa al frente del reclamo porque siente una responsabilidad con sus compañeros.
"Me mantengo en pie en lucha por todos mis compañeros, porque como vocera del grupo estoy por ellos", afirmó. En ese camino, reconoció que sus propios compañeros también se transformaron en un sostén fundamental para atravesar la situación.
Meses de señales de alarma: salarios atrasados, aportes pendientes y promesas que no llegaron
La preocupación por la continuidad laboral comenzó a crecer meses antes de los despidos. Según recordó, desde noviembre comenzaron las demoras y los pagos parciales de salarios, una situación que impactó directamente en la vida cotidiana de los trabajadores y sus familias.
En Rosario, explicó, fueron despedidos alrededor de 60 empleados, mientras que la empresa habría enviado aproximadamente 230 telegramas de despido en las distintas localidades donde tiene presencia. El día 30 de junio, los trabajadores se encontraron nuevamente con el portón cerrado y sin respuestas claras.
"El señor Pablo Mastrandrea, que es el gerente de la empresa, era el que nos decía quién podía entrar y quién no, con el portón a medias abierto", recordó.
Sin indemnización ni respuestas: el reclamo que llegó al Ministerio de Trabajo
Ante esa situación, el grupo de trabajadores desempleados comenzó a buscar alternativas institucionales. Después del cierre inesperado de las puertas de la empresa y de los despidos, los trabajadores comenzaron a buscar respuestas en los organismos laborales.
El 2 de julio, Gabriela Díaz junto a otros empleados despedidos acudieron a la Secretaría del Ministerio de Trabajo ubicada en la esquina de Ovidio Lagos y San Lorenzo, en Rosario, para conocer cuáles eran los pasos que podían seguir frente a una situación que los había dejado, de un día para otro, sin ingresos y sin certezas.
"Al encontrarnos en la calle, si bien cada uno tiene que poner su abogado, como corresponde, queríamos saber cómo teníamos que proceder", explicó Gabriela. La incertidumbre se profundizaba por el contexto general, con una feria judicial próxima y un Mundial de Fútbol que, según consideró, podía desviar la atención pública de conflictos laborales que no son exclusivos de Expreso Brío.
"Lo que está pasando en Brío no es la única empresa, esto se está dando en muchas empresas del país", sostuvo.
La trabajadora recordó que las primeras señales de deterioro comenzaron a advertirse en noviembre. Los inconvenientes no aparecieron de manera repentina, sino que fueron acumulándose durante meses con irregularidades en los pagos y obligaciones laborales.
Según relató, los salarios comenzaron a pagarse de manera irregular y también surgieron problemas con otros derechos de los trabajadores. Las vacaciones, por ejemplo, dejaron de abonarse en tiempo y forma. "Los trabajadores salíamos de vacaciones y no nos pagaban las vacaciones; las pagaban a fin de mes, en forma proporcional", explicó.
A esa situación se sumaron, según denunció, la falta de aportes y contribuciones correspondientes, problemas con la cobertura de ART y otras irregularidades que afectaban directamente a los empleados y sus familias.
Gabriela también mencionó una situación particularmente delicada relacionada con las cuotas alimentarias. Explicó que a algunos trabajadores se les realizaban descuentos en sus haberes destinados a sus hijos o exparejas, pero esos montos no llegaban a sus destinatarios.
"Se lo estaban descontando a los empleados, pero no se lo estaban aportando a sus esposas y a sus hijos", afirmó. Para ella, ese escenario ya representaba una señal de alarma que advertía sobre la gravedad del momento.
Sin embargo, los trabajadores continuaron cumpliendo sus tareas. Según contó Gabriela, desde la empresa les pedían que hicieran un esfuerzo para sostener la fuente laboral y ellos aceptaron ese compromiso con la expectativa de preservar sus puestos.
"Nosotros seguíamos trabajando porque nos decían que hiciéramos el esfuerzo para mantener el lugar de trabajo, cosa que lo estábamos haciendo", señaló. Hoy, agregó, ese esfuerzo se transforma en una deuda salarial que continúan reclamando.
Entre promesas de continuidad laboral y reclamos sin acompañamiento, la disputa gremial atraviesa el conflicto
En cuanto al acompañamiento gremial, Gabriela explicó que la mayoría de los trabajadores pertenece al
Sindicato de Conductores de Camiones, ubicado en Pasco 1043, y que en una oportunidad el secretario gremial, Sergio Aladio, se acercó al transporte para comunicarles que existía una persona interesada en hacerse cargo de la empresa.
Según recordó, la propuesta estaba vinculada a la posibilidad de sostener la continuidad laboral. "Nos dijo que había interesado una persona en hacerse cargo del transporte y que, con la promesa de la fuente de trabajo, siguiéramos haciendo un esfuerzo más", relató.
Los trabajadores aceptaron continuar, pero luego quedaron sin respuestas. "Ahora estamos sin ellos porque ellos no están con nosotros afuera", expresó.
En paralelo, otro sector gremial comenzó a acercarse para brindar apoyo. Gabriela explicó que representantes vinculados al espacio de Moyano se presentaron para acompañar el reclamo y ofrecer ayuda dentro de sus posibilidades.
El pedido de los trabajadores, aseguró, es contar con herramientas que permitan avanzar frente a una situación que consideran planificada con anticipación. Gabriela insistió en que el vaciamiento de la empresa no habría ocurrido de un día para otro.
"Ellos estaban haciendo algo con muchos meses de anticipación: el vaciamiento, el desvío de capital", afirmó. Según explicó, mientras los trabajadores continuaban prestando tareas, la empresa seguía generando ingresos.
Como ejemplo, mencionó que durante abril los pagos comenzaron a realizarse en efectivo, sin transferencias bancarias, algo que consideró una muestra más de las irregularidades que atravesaba la compañía.
"Totalmente irregular la situación", describió. Para Gabriela, todo ese proceso tuvo además un fuerte impacto psicológico sobre los empleados. "Estábamos viviendo psicológicamente un proceso terrible, terrible, terrible, cuyos fines es este en el que estamos hablando", manifestó.
El próximo paso para los trabajadores será una nueva reunión en el Ministerio de Trabajo. Gabriela explicó que fueron convocados para el lunes 13 a las 10 de la mañana en la sede ubicada en Ovidio Lagos 599.
La expectativa está puesta en que el organismo convoque a la empresa y permita obtener respuestas concretas. "Queremos que se lo cite a la empresa y que dé una respuesta, algo más preciso y conciso, porque la verdad que es desesperante lo que estamos pasando", expresó.
Familias que sostienen familias: la urgencia de no tener para cubrir lo básico
La urgencia tiene una dimensión cotidiana: muchos trabajadores ya no cuentan con recursos para cubrir necesidades básicas. "No tenemos, en realidad, no tenemos para comer", dijo Gabriela. Frente a esa realidad, las familias se convirtieron en el principal sostén.
"Los familiares son los que nos acercan y nos están ayudando en el día a día", contó. Algunos empleados dejaron de pagar impuestos y quienes alquilan enfrentan una situación todavía más compleja. Entre ellos mencionó a madres solteras que son el único sostén económico de sus hijos.
"Para todo es la magnitud de cada vida, de cada situación de vida que estamos viviendo", señaló. "Es terriblemente preocupante. Hasta que no te toca, no te das cuenta lo grave de la situación".
Gabriela cuestionó también la actitud de la empresa durante este proceso. Habló de una falta de respuestas y de decisiones que profundizaron la crisis. "La apatía de la empresa es totalmente terrible. Hay una dejadez, totalmente malas decisiones. Es muy feo lo que está pasando", sostuvo.
Trabajadores y trabajadoras de Brio en el Concejo Municipal con los concejales Mariano Romero y Majo Poncino
Mientras continúan reclamando, los trabajadores también comenzaron a buscar apoyo institucional. Gabriela contó que fueron recibidos en el Concejo Municipal y que mantuvieron reuniones con algunos diputados que escucharon su situación. Además, anticipó nuevos encuentros con distintos bloques políticos para analizar posibles vías de acompañamiento.
En ese reclamo, destacó el papel de los medios de comunicación como una herramienta para visibilizar el conflicto. "Estamos pidiendo a cualquiera, como medios de comunicación, que nos están escuchando y están haciendo eco de nuestra situación", expresó.
La crisis de Expreso Brío también impactó en quienes durante años fueron clientes de la empresa. Gabriela, que trabajó prácticamente dos décadas en el área de atención al cliente, explicó que recibió llamados de personas preocupadas por el funcionamiento de la firma.
"Después de tantos años, algunos clientes tienen teléfono personal y me han estado llamando solidariamente", relató.
Según explicó, la falta de trabajadores de reparto generó inconvenientes en las entregas y afectó la relación con quienes contrataban los servicios de la empresa. Algunos clientes, aseguró, comenzaron a perder confianza porque la mercadería no llegaba a destino.
"Brío no le estaba entregando por la falta de reparto y ellos le están faltando a sus clientes", explicó. Para Gabriela, la situación representa un problema que atraviesa a todos los sectores vinculados a la empresa.
Antes de cerrar la comunicación, volvió a agradecer el espacio brindado para difundir el reclamo. Pero aclaró que el agradecimiento también pertenece al conjunto de trabajadores que permanecen fuera del portón de Expreso Brío, esperando respuestas.
"Los agradecidos somos todos los empleados del Brío que estamos afuera del portón", afirmó. Y volvió a remarcar la importancia del acompañamiento recibido de distintos medios de comunicación que ayudaron a visibilizar una situación que, para ellos, todavía espera una solución.
Escuchá la entrevista completa:


