domingo, 12 de julio de 2026

"La Argentina no puede convertirse en una plataforma de negocios": Gastón Borsini y la disputa por la tierra, la producción y el futuro del país

El presidente de la Confederación General de la Producción cuestiona la derogación de la Ley de Tierras, advierte sobre el avance de un modelo extractivo y reclama una mirada federal que contemple a productores, industrias y economías regionales. "El debate no es solamente sobre quién tiene una propiedad, sino sobre qué país queremos construir", sostiene
"No se trata de vender tierra: se trata de decidir qué país queremos construir"
Gastón Borsini, advierte sobre la posible derogación de la Ley de Tierras, cuestiona el modelo de grandes inversiones impulsado por el gobierno de Javier Milei y plantea que detrás de la discusión aparece una disputa más profunda: soberanía, producción y desarrollo federal.

Gastón Borsini preside la Confederación General de la Producción de la República Argentina y es uno de los referentes del Movimiento Productivo 25 de Mayo. Desde hace años trabaja junto a productores, cooperativas, organizaciones rurales y representantes de las economías regionales de todo el país.

En los últimos meses, su voz se transformó en una de las más críticas frente a distintas iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional, especialmente en torno a la posible derogación de la Ley de Tierras, el avance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y lo que define como un proceso de "uberización" del territorio argentino.

En diálogo con Señales, Borsini explicó el sentido de ese concepto, una expresión que, según aclaró, no busca atacar a una empresa tecnológica sino generar una imagen que permita comprender una discusión que considera central.

"'Uberizar' no se usa despectivamente ni para agredir a una empresa. Lo utilizamos para describir una situación y para que la gente entienda el mensaje que queremos transmitir: un país, un Estado, una Nación, no puede convertirse en una plataforma de negocios donde uno aprieta un botón y compra una cadena montañosa con un lago adentro, o consigue treinta años de exención impositiva", afirmó.

Según explicó, la elección de esa palabra busca llamar la atención sobre un proceso que, a su entender, muchas veces queda fuera de la discusión cotidiana.

Sin embargo, evitó responsabilizar a la sociedad por esa falta de debate. Para el dirigente, el problema no es la falta de interés sino la situación económica que atraviesan millones de personas.

"Hay quienes dicen que la población está anestesiada. Yo no lo creo. Gran parte de la gente está ocupada en recalcular su economía todos los días y muchas veces no le queda energía para detenerse unos minutos y analizar problemáticas que afectan al conjunto de los sectores", sostuvo.

Desde su mirada, la discusión sobre la Ley de Tierras fue presentada de manera equivocada, porque se la redujo a una disputa vinculada a intereses particulares.

"Acá no estamos defendiendo la tierra de uno o de varios productores que hacen soja, maíz o trigo. Lo que estamos intentando discutir es la soberanía sobre el territorio continental nacional", remarcó.

Borsini sostiene que el debate no debe centrarse solamente en quién es propietario de una superficie determinada, sino en qué ocurre con los territorios que contienen recursos estratégicos.

En ese sentido, recordó que la legislación vigente no surgió de manera casual y destacó el acompañamiento que tuvo de distintos sectores sociales, entre ellos excombatientes de Malvinas.

A su entender, ese respaldo demuestra que la discusión sobre la tierra tiene una dimensión que supera lo productivo y alcanza una cuestión de carácter nacional.

La disputa por el nombre de la reforma y el sentido de la Ley de Tierras
Uno de los puntos que más cuestiona Borsini es la forma en que el Gobierno presentó el proyecto destinado a modificar la normativa vigente.

Su crítica está puesta especialmente en el nombre elegido para la iniciativa: "Inviolabilidad de la Propiedad Privada".

Para el dirigente, esa denominación instala una discusión diferente a la que realmente está en juego.

"Es como decirle a la población que estamos creando una ley para que no le violen la propiedad privada. Pero eso ya está garantizado por la Constitución Nacional. Nadie quiere que se viole la propiedad privada. Los conflictos de ese tipo existen en todos los países y la Justicia tiene mecanismos para resolverlos", explicó.

Para el dirigente el problema no es la defensa de la propiedad privada, sino qué límites existen cuando una propiedad está vinculada a zonas consideradas estratégicas para el país.

"Hay una intención de confundir a la población para que no se preocupe o directamente no intente defender la legislación vigente", aseguró.

Borsini fue más allá y señaló al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, como uno de los principales impulsores de esa estrategia.

"Creo que el ideólogo, junto con su equipo de trabajo, es el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger", sostuvo.

Para el presidente de la Confederación, la discusión excede una cuestión sectorial.

"Lo que hoy se pone en juego es el modelo de desarrollo del país y el control sobre recursos estratégicos. La tierra no puede reducirse a una cuestión de propiedad individual, porque también tiene una dimensión vinculada a la soberanía nacional", planteó.

Inversiones: la diferencia entre capital y desarrollo productivo
En esa lectura, la discusión sobre la Ley de Tierras no puede separarse del debate sobre qué tipo de inversiones necesita Argentina.

Según explicó, el Gobierno plantea la llegada de capitales como uno de los principales objetivos de sus reformas, pero sostiene que la inversión debe analizarse desde una perspectiva más amplia.

"Cuando se habla de inversiones, desde el Gobierno bajan la línea de que todo lo que se está haciendo es para traer inversiones. Pero nosotros somos la Confederación General de la Producción, una entidad gremial empresaria, así que de inversiones sabemos", afirmó.

Desde su mirada, una inversión no es simplemente el ingreso de dinero a un territorio.

"Todos los años tenemos que producir, reinvertir, vivir, crear trabajo, generar desarrollo y generar arraigo en los pueblos para que los pibes no se vayan, para que sigan existiendo estaciones de servicio, para que sigan existiendo talleres. Eso es inversión", señaló.

Para el dirigente, esa definición es diferente a la lógica que atribuye al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

"Cuando vos le estás diciendo a un sector de magnates que manejan la tecnología, el extractivismo y la inteligencia artificial: 'les voy a dar todos los beneficios, les voy a dar una exención impositiva por treinta años y les voy a liberar todo el territorio nacional para que vengan a hacer lo que quieran', no estamos hablando de inversión", sostuvo.

A su entender, el punto central no es rechazar la llegada de capitales, sino discutir bajo qué condiciones se incorporan al desarrollo nacional.

"Estamos hablando de pérdida de soberanía y de decir: vengan a hacer de la Argentina lo que ustedes quieran", afirmó.

En esa línea, cuestionó que los proyectos vinculados al RIGI no incluyan, según su interpretación, compromisos suficientes en materia de empleo y desarrollo local.

"Que le digan a la población argentina: venimos a invertir esta cantidad de dinero para generar estos puestos de trabajo y acá van a haber mil, dos mil o tres mil familias que van a tener, por lo menos, cinco años de garantía laboral. Eso no existe en ninguno de los proyectos", señaló.

RIGI, recursos estratégicos y el debate sobre el extractivismo
Borsini aclara que no desconoce la existencia de proyectos productivos que se están desarrollando en distintas regiones del país. Menciona especialmente algunas iniciativas vinculadas a Neuquén y a la zona de Vaca Muerta, pero sostiene que esos casos no alcanzan para explicar el escenario general que, según su visión, se intenta instalar.

"Lo que hay son proyectos de marketing y publicidad del Gobierno. Se anuncia que vienen millones, mil millones, que viene todo, pero hasta ahora no se vio nada serio", afirmó.

Para el presidente de organización, la diferencia central está en distinguir entre una inversión que genera una cadena económica permanente y otra que solamente aprovecha recursos disponibles.

"Una cosa es la inversión productiva y otra cosa es este modelo que hoy se convierte en un modelo extractivista", sostuvo.

Desde esa perspectiva, considera que el debate sobre la Ley de Tierras debe analizarse junto con la discusión sobre los recursos naturales y el lugar que ocupará Argentina frente a los grandes capitales internacionales.

En ese marco, volvió sobre la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras, y explicó que, desde su mirada, la normativa no representa un obstáculo para la inversión extranjera sino una herramienta de planificación territorial.

"Lo que se está tratando de implementar es una derogación de la ley actual de tierras. Esta ley protege los lagos, protege la cadena montañosa, protege los ríos y los espejos de agua", explicó.

Su interpretación es que la legislación vigente establece límites para evitar que determinadas zonas estratégicas queden sin ningún tipo de regulación.

"La ley actual, pensando estratégicamente en una integración global, no prohíbe que un extranjero pueda venir a invertir en la Argentina", afirmó.

El dirigente recordó que la normativa permite que hasta un 15 por ciento del territorio continental pueda estar en manos extranjeras y señaló que, según los datos que maneja, actualmente ese porcentaje se encuentra por debajo de ese límite.

"Eso quiere decir que todavía faltaría, apelando a la ley actual, un diez por ciento para extranjerizar", explicó.

Sin embargo, plantea que la discusión no está en la cantidad de territorio disponible sino en cuáles son las áreas que quedan protegidas por la legislación.

"¿Qué pasa? Que faltando un diez por ciento para extranjerizar, igual los inversores o compradores de tierra no vienen porque no está dentro de ese diez por ciento lo que ellos buscan. La ley actual protege lagos, ríos y zonas cordilleranas, que es donde están las tierras raras, los minerales, el oro, el cobre", sostuvo.

Su planteo apunta a que ese es el verdadero eje del debate.

"Hay que ser claros con la población: esta gente no viene a comprar el territorio. Le interesa lo que hay en el territorio", afirmó.

Según su interpretación, una modificación de las reglas actuales podría generar un escenario donde determinados grupos económicos tengan mayor libertad para decidir el destino de recursos estratégicos.

"Compran la inviolabilidad de la propiedad privada. En mi propiedad privada hago lo que quiero, como quiero, con los cuidados que yo quiero. Y una vez que dejo todo explotado, me voy, lo dejo caer y que el Estado haga lo que quiera, porque yo ya saqué lo que tenía que sacar", sostuvo.

Por eso vuelve a utilizar la imagen de la "uberización".

"Es decirle a mil magnates de la tecnología: les estamos poniendo la plataforma continental argentina en un celular para que ustedes, desde su pantallita, puedan apretar dónde quieren invertir, en qué provincia quieren invertir y en qué departamento quieren invertir", afirmó.

"Eso es lo que nosotros llamamos la uberización de la economía nacional", concluyó.

El campo argentino: entre la concentración y la diversidad productiva
Borsini advierte que otro de los grandes problemas del debate económico argentino es la utilización de la palabra "campo" como si representara una única realidad.

Según explica, detrás de ese concepto conviven actividades, regiones y productores con situaciones muy diferentes.

"Cuando se habla del campo, todos piensan que estamos hablando de soja, maíz, trigo y la Bolsa de Comercio de Rosario, pero la verdad es que no es así", señaló.

Analiza el dirigente que esa mirada deja afuera a miles de familias y actividades productivas que sostienen buena parte del interior argentino.

"El campo es la frutilla de Coronda, la yerba de Misiones, la uva de Mendoza, San Juan o Salta. Es todo el territorio que produce alimentos para la población interna y también para exportar", afirmó.

Desde su perspectiva, es necesario diferenciar entre sectores porque no todos enfrentan los mismos problemas ni tienen las mismas necesidades.

"Hay que empezar a inventar palabras para referirnos a ciertos sectores. Está el sector granario, que es un sector totalmente concentrado y que hoy está representado por las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace", explicó.

En su análisis, plantea que esa representación concentra buena parte de sus reclamos en la cuestión impositiva.

"Su único programa es pedir una quita de retenciones", sostuvo.

Frente a esa mirada, ubicó el trabajo de la entidad, que busca —según explicó— poner en discusión las dificultades de productores pequeños y medianos, cooperativas y economías regionales.

"Nosotros tratamos de visibilizar y generar políticas, generar diálogo con la política para interiorizarla sobre los verdaderos problemas que tienen todos esos sectores", señaló.

Uno de los puntos que más preocupa al dirigente es la pérdida de productores y la concentración creciente de la actividad.

A su entender, no alcanza con observar cuánto se produce si no se analiza quiénes producen y qué sucede con las comunidades donde esas actividades se desarrollan.

"Podés tener un número que te dice cuántas toneladas de soja se producen en Argentina, pero nosotros te estamos diciendo que la contrapartida de esas toneladas es que diez mil productores agropecuarios se caen del sistema año tras año", afirmó.

En esa línea, cuestionó que muchas veces el debate público se centre en los volúmenes de producción y no en la permanencia de las familias productoras.

"Muchos medios hablan de que hay que aumentar la producción, pero en ningún momento ponen el ojo en sostener a las familias productoras. Y ahí tenemos un riesgo: concentrar cada vez más la producción en muy pocos sectores", advirtió.

La preocupación central pasa porque esa concentración puede modificar incluso la estructura social del interior del país.

El temor, sostiene, es que Argentina avance hacia un modelo donde la producción aumente pero con menos actores y menos arraigo territorial.

La amenaza de una Argentina agroimportadora

El dirigente plantea que el riesgo no es solamente económico sino también cultural y estratégico.

Argentina, recordó, fue históricamente reconocida por su capacidad para producir alimentos.

Durante décadas se habló del país como una nación agroexportadora, aunque ese concepto generó discusiones sobre cómo se distribuían los beneficios de esa producción.

Sin embargo, Borsini advierte que el escenario futuro podría ser completamente diferente.

"Siempre se habló de la Argentina agroexportadora y eso muchas veces generó ruido en la población. Pero la realidad es que dentro de unos años podemos estar discutiendo una Argentina agroimportadora", afirmó.

Para el dirigente, que un país con las condiciones productivas de Argentina deba importar alimentos que puede producir internamente sería una contradicción profunda.

"Si no hacemos algo, dentro de un par de años vamos a estar discutiendo cómo importamos uva, cómo importamos naranja y cómo importamos alimentos que podemos producir acá", sostuvo.

Su preocupación no apunta solamente al sector agropecuario, sino al impacto que una pérdida de capacidad productiva tendría sobre las economías regionales y las comunidades vinculadas a ellas.

"Sería un ridículo para toda la población mundial", concluyó.

El potencial industrial argentino y el riesgo de una economía sin fábricas

En las exposiciones agroindustriales suele ponerse en primer plano la capacidad productiva argentina. Uno de los ejemplos más visibles es el denominado "triángulo de los fierros" del sur de Santa Fe, una región donde se concentra buena parte de la fabricación de maquinaria agrícola nacional, con localidades como Armstrong, Las Parejas y Las Rosas como protagonistas.

Para Gastón Borsini, esos encuentros muestran una fortaleza que debe ser cuidada, aunque advierte que detrás de esa imagen existe una realidad más compleja.

"Desde la Confederación y desde todos los sectores vinculados a la producción festejamos y celebramos que puedan hacerse estas mega exposiciones, que el industrial, el taller, el inversor y el argentino que produce puedan lucirse mostrando lo que fabrica", sostuvo.

Sin embargo, plantea que muchas empresas atraviesan una situación difícil y que, en algunos casos, la presencia pública no refleja completamente la realidad interna.

"Hay muchos que están haciendo una muy buena campaña de marketing para tratar de sostener ficticiamente algo que llevan en el corazón y no quieren dejar caer", afirmó.

Según explicó, detrás de esa situación hay fábricas con menor nivel de actividad, caída de ventas y reducción de estructuras laborales.

"Hay fábricas que están invirtiendo mucho en publicidad y tratando de mantenerse en las tapas de las revistas de producción, pero la verdad es que no están vendiendo nada. Y eso tenemos que aclararlo", señaló.

La apertura comercial profundiza ese escenario porque muchas industrias nacionales deben competir con productos importados sin las mismas condiciones, sostiene Borsini.

Uno de los puntos centrales de su crítica está relacionado con el ingreso de maquinaria extranjera, especialmente proveniente de China, y también con la posibilidad de incorporar equipos usados.

"Parte de la desregulación permite que entre maquinaria usada como si Argentina fuera un país que necesitara de esas máquinas", explicó.

En ese contexto, cuestionó la idea de que la incorporación de equipos más baratos siempre representa un beneficio.

"Una máquina usada a mitad de precio puede ser una buena noticia para algunos productores, pero hay que entender que esa es la contrapartida de no tener una industria nacional", afirmó.

Según su mirada, el problema aparece cuando una ventaja individual termina generando un costo colectivo.

"Yo puedo beneficiar a un productor que concentra tres, cuatro, cinco o seis mil hectáreas de soja, maíz y trigo, pero estoy dañando quizás a una localidad entera, a una industria entera que tiene cien, doscientos o trescientos empleados", sostuvo.

Para Borsini, el desarrollo no puede medirse solamente por la eficiencia económica de algunos sectores, sino por la posibilidad de generar trabajo y sostener comunidades.

"La economía es la administración de la casa y donde todos puedan llegar a tener un trabajo sustentable: llevar un plato de comida a la mesa, planear unas vacaciones, comprar bienes para su familia", afirmó.

Desde esa perspectiva, vuelve sobre el concepto que atraviesa toda la entrevista.

"Si beneficio a un solo sector de la economía, pero la contrapartida es que una industria cierre, deje doscientos empleados en la calle y esas personas tengan que ir a trabajar de Uber, ahí está justamente el título de lo que nosotros estamos queriendo decir: una uberización de la economía", sostuvo.

Otra mirada sobre la producción: entender las causas detrás de los números

Desde el espacio productivo, Borsini sostiene que una de las principales diferencias respecto de otras entidades productivas está en la forma de analizar los problemas.

Según explicó, no se trata de una cuestión de nombres o enfrentamientos institucionales, sino de una mirada diferente sobre la realidad económica.

"Nosotros no queremos hacer una diferenciación despectiva por el nombre o por la propaganda de la entidad. Pero sí tenemos una forma distinta de mirar las cosas", explicó.

Para ejemplificarlo, recordó una conversación con un periodista de un medio nacional que, según relató, le planteó que una problemática productiva necesitaba estar acompañada por estadísticas para poder ser publicada.

"Me dijo: 'Si vos no tenés números y estadísticas para desarrollar esa explicación técnica que me estás dando, no me van a dejar publicar la nota, por más que yo coincida en un cien por ciento con lo que estás diciendo'", contó.

Borsini considera que muchas veces el debate queda limitado al dato final y no analiza las causas que explican esos resultados.

"Nosotros queremos saber por qué están pasando ciertas situaciones y cómo solucionarlas", afirmó.

Para explicarlo utilizó una comparación con una problemática social.

"A mí no me interesa saber cuál es la tasa de suicidios que hay en la Argentina. Me interesa saber por qué se suicidan para saber cómo resolverlo", sostuvo.

Aplicado al sector productivo, su planteo es que una cifra positiva puede esconder problemas estructurales.

"Podés tener un número que te dice cuántas toneladas de soja se producen en Argentina, pero nosotros te estamos diciendo que la contrapartida de esas toneladas es que diez mil productores agropecuarios se caen del sistema año tras año", señaló.

Para el dirigente, esa mirada muchas veces no encuentra espacio en los grandes medios nacionales.

"Es muy difícil instalar una verdadera voz y lograr que esto se replique y se difunda", afirmó.

Por eso destacó el papel de los medios regionales y del interior.

"Si no fuese por el acompañamiento de medios como el de ustedes, las radios regionales y los portales regionales, esto no lo vas a ver en las pantallas de los canales que concentran la información nacional", sostuvo.

El reclamo a los legisladores y la búsqueda de una discusión federal sobre la tierra

La Confederación General de la Producción viene impulsando reuniones con funcionarios, diputados y senadores para instalar su postura sobre la Ley de Tierras y la situación de las economías regionales.

Borsini reconoce que hasta ahora esos contactos fueron informales y que buscan avanzar hacia un debate más institucional.

"Nosotros mantenemos diariamente diálogo con legisladores provinciales, con legisladores nacionales, con algún ministro y exministros. El problema es que son diálogos con una informalidad y una precariedad tremenda", explicó.

Por ese motivo, la entidad impulsa una coalición federal en defensa de la tierra, integrada por organizaciones productivas y otros sectores sociales.

"La coalición federal en defensa de la tierra está integrada por varias entidades y referentes de sectores productivos, excombatientes de Malvinas, parte de la Iglesia, exfuncionarios, diputados nacionales que trabajaron en la autoría de la ley actual y el Observatorio Nacional de Tierra", señaló.

El objetivo, explicó, es que los senadores puedan escuchar esos argumentos antes de definir una postura legislativa.

"Queremos que por lo menos escuchen cuáles son las opiniones de estos sectores, para que puedan tener un criterio de cómo piensa gran parte de la población que está interiorizada en este tema", afirmó.

Desde Santa Fe, puso especial atención en la posición de los representantes de la provincia.

Mencionó al senador Marcelo Lewandowski, quien según Borsini manifestó una postura contraria a la modificación de la Ley de Tierras, aunque aclaró que habrá que esperar el momento de la votación.

También cuestionó la falta de definiciones públicas de Carolina Losada y Eduardo Horacio Galaretto.

Sobre Losada, relató una situación que, según su interpretación, refleja una distancia con la realidad territorial santafesina.

"No lo digo despectivamente. Lo digo para que la gente pueda interpretar a qué nos referimos cuando hablamos de estar fuera de una realidad", aclaró.

En relación con Galaretto, cuestionó una respuesta recibida desde su entorno respecto del voto del senador. Le transmitieron que el legislador seguiría la decisión del bloque político al que pertenece.

"Nos dijeron que él iba a utilizar su voto según lo que el bloque le bajara como línea, porque él es médico, no entiende de esto y no puede tener un criterio propio", relató.

Para el dirigente, esa situación plantea un problema institucional.

"El título de senador o el cargo de senador no puede utilizarse solamente desde el oficio personal. No puede ser que porque mañana me eligen senador y soy productor agropecuario solamente voy a votar sobre lo que conozco y no voy a interiorizarme sobre otras problemáticas", afirmó.

Desde su mirada, quienes ocupan cargos legislativos tienen la responsabilidad de estudiar los temas sobre los cuales deben decidir.

"Por eso es necesario hablar con los tres senadores. No se trata solamente de una discusión política, sino de la responsabilidad que tienen quienes fueron elegidos para ocupar esos cargos", sostuvo.

Con ese planteo cerró la entrevista, insistiendo en que la discusión sobre la tierra, la producción y las economías regionales no debe limitarse a un sector específico, sino pensarse como parte del futuro económico y territorial de Argentina.

Escuchá la entrevista completa:

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