domingo, 31 de enero de 2016

Rodrigo De Loredo: “La idea es que la Argentina continúe fabricando satélites”

El abogado asegura que la compañía es una política de Estado. Dijo que "el rumor sobre la venta de los satélites Arsat me da risa". Critica su manejo administrativo y la falta de comercialización de sus servicios
Por: Florencia Ballarino
Creada en 2006, Arsat es la empresa estatal dedicada a brindar servicios de telecomunicaciones. Desde la estación de Benavídez, en el partido de Tigre, se controlan los dos satélites geoestacionarios que Argentina lanzó al espacio en 2014 y 2015. Desde allí también se brinda soporte técnico a los servicios de Televisión Digital Abierta, Red Federal de Fibra Óptica y uno de los mayores data centers del país.

Convertida en un emblema Kirchnerista durante la última década, con el nuevo gobierno la empresa pasó a la órbita del Ministerio de Comunicaciones que dirige Oscar Aguad. En reemplazo del kirchnerista Matías Bianchi, asumió el 23 de diciembre el yerno de Aguad, el abogado Rodrigo de Loredo, ex legislador radical en Córdoba. Consciente de que su relación con Aguad le juega en contra a la hora de ser juzgado por su idoneidad para el cargo, De Loredo asegura que se rodeó del “mejor equipo”: Henoch Aguiar, ex secretario de Comunicaciones durante el gobierno de Fernando de la Rúa, Oscar González, abogado especializado en telecomunicaciones, y el ingeniero Roberto Pérez.
En una de sus primeras entrevistas desde que asumió, De Loredo negó los rumores de venta de la empresa y aseguró a Perfil que Arsat “es una política de Estado”.

¿Con qué empresa se encontró al asumir?
Recibí una empresa que cumplió un tremendo objetivo, preservar la soberanía orbital, que estaba en riesgo. Dicho cometido está garantizado. Una empresa que, además, tiene dos satélites orbitando en perfecto estado de salud. Una empresa cuyo capital más grande probablemente sea su capital humano científico. Me encontré con una empresa que tiene un activo muy importante para el Estado argentino. Hay que discutir si el volumen de inversión se corresponde con el activo encontrado. Eso está en estudio. Estamos a toda marcha en un proceso de diagnóstico de la situación. En el debe hubo, como en otras áreas, mucha utilización política de la empresa, en la que se invirtieron más de 2.500 millones de dólares. Para nosotros Arsat es una política de Estado, por eso lo que esté bien vamos a seguir haciéndolo y vamos a mejorar lo que esté mal.

¿Hubo mal manejo del dinero público?
Encontramos desprolijidades en todo lo administrativo. Se ejecutaban obras y se tomaban decisiones de inversiones elevadísimas sin los rigores que hubiesen requerido esos niveles de inversión. Arsat funcionó mediante levantar la mano y pedir, en promedio, $4 mil millones de inversión pública por año. El control de cómo gastaban esa plata es uno de los temas más preocupantes que encontré. Otro tema muy preocupante es la falta de aprovechamiento económico y financiero de los servicios que se pueden brindar desde la empresa. Lo más claro y preocupante es la comercialización de Arsat 2. En el mundo satelital, por lo general se hacen preventas de hasta el 50 o 60% del satélite que vas a lanzar. Arsat 2 está prácticamente en cero en su comercialización. Ya hay un lucro cesante muy elevado. Y es más grave porque para comercializar la pisada de Arsat 2 en Canadá y EE.UU. tenés que tramitar la new right (permiso), que no se hizo. Tampoco se ha comercializado lo que estaba en condiciones de ser comercializado de fibra óptica y unidades de data center. Hubo una reticencia a buscar autonomía financiera.

En las redes sociales se difundió el rumor de que la empresa había vendido los satélites Arsat 1 y 2 a Francia. ¿Qué hay de cierto?
De cierto no tiene nada. Me río de eso. Dudamos mucho de responder porque es darle entidad a un rumor. Muchas veces no vale la pena contestar una cosa absolutamente traída de los pelos. Me tuve que meter en internet para ver qué era esa empresa Talent que se mencionaba, y vi que es una empresa de recursos humanos. Al igual que con los despidos: se dijo que despedimos a 350 personas. No tocamos ni un solo científico. Desplazamos a 22 personas, de las cuales la mitad eran gerentes y los otros eran jefes, salvo dos personas que no lo eran y el gremio siguió peleando por ellos. Fueron los cambios de una nueva gestión. Había diez personas que estaban dentro del convenio de trabajo con remuneraciones de casi 70 mil pesos.

¿Por qué cree que se difundieron esos rumores?
Hay una estrategia de querer usar a Arsat transversalmente. Como Arsat está nutrido de éxitos tecnológicos y científicos, se exagera una decisión para tratar de proyectar la otra batalla global. Se toman decisiones de apartar un recurso humano que no cumple tareas en el Congreso de la Nación. Como hay pocos argumentos para defenderlos, se inventa que acá hay despidos masivos de científicos.

El rumor hablaba de Talent; lo cierto es que Bianchi firmó en diciembre un acuerdo con la empresa francesa Thales Alenia Space para construir la carga útil del Arsat 3.
Esa también puede ser una causa inspiradora de miedos. Nosotros estamos revisando esos contratos porque son muy importantes presupuestariamente. Con Thales son 49 millones de euros, y con Arianespace, 72 millones de dólares. Lo primero que hicimos fue averiguar si había alguna exigencia de naturaleza contractual para la firma con un gobierno que ya se sabía que se estaba yendo. No había ninguna.

La anterior gestión planificó para 2019 el lanzamiento del Arsat 3. ¿Se mantiene este proyecto?
Estamos estudiando el proyecto. La idea es que la Argentina continúe fabricando satélites, ya que hay pocos países en el mundo que lo hacen. En principio, el plazo de 2019 sigue en marcha. Creemos que como está diseñado está muy bien, pero queremos opinar si es la mejor tecnología escogida (se reservó la banda Ka con llegada al hogar).

“La prioridad es conectar a los argentinos, dar internet veloz”
Uno de los proyectos más ambiciosos de Arsat es desarrollar una red federal de fibra óptica para dar conectividad a toda la población argentina. “Para nosotros Arsat tiene el gran cometido de conectar a los argentinos, brindarles servicios de banda ancha: internet de la forma más veloz y de la mejor calidad posible. Esto redunda en una mayor digitalización del país. Hoy Argentina tiene un tercio de la digitalización lograda por el Estado chileno”, aseguró De Loredo. El funcionario planea darle prioridad al proyecto y orientar en forma más inmediata y decidida la inversión (según el presupuesto de 2016, más de $2.800 millones).

En 2015, Matías Bianchi aseguró a Perfil que existían 32 mil kilómetros de fibra óptica construidos y casi 15 mil iluminados para distribución de internet en todo el territorio. Sin embargo, estos trabajos están siendo auditados por la nueva gestión para tener precisión sobre los kilómetros tendidos.

Además de la implementación de la red, otro de los servicios a cargo de Arsat es la Televisión Digital Abierta, con más de ochenta antenas instaladas. “La idea de una empresa integrada como Arsat es que el día de mañana, adonde no llegue la fibra óptica, llegue el satélite. Arsat no viene a sustituir al privado, viene a complementarlo, a llegar adonde el privado no llega por su rentabilidad. Y viene a regular los precios cuando hay excesiva utilidad en el mercado en perjuicio del usuario”, concluyó.
El futuro del espectro 4G
Tras la venta de Nextel al Grupo Clarín, que le permite avanzar en el mercado de la telefonía móvil, se abrió la pelea por el espectro. El año pasado, el kirchnerismo licitó frecuencias a Telefónica, Telecom y Claro. La cuarta empresa fue Arlink, del Grupo Vila- Manzano. Por no cumplir con las obligaciones, el Gobierno le quitó al grupo la adjudicación de frecuencias 3G y 4G, algo que hoy está objetado en la Justicia.

Estas frecuencias las tiene Arsat. A pesar de que no se puede avanzar hasta que se resuelva la medida cautelar en Mendoza, la idea del Gobierno es “abrir el espectro lo más posible y ponerlo a disposición” . Lo que aún no se tiene decidido es si van a licitar esas frecuencias o alquilarlas. ¿Puede el Estado brindar el servicio de telefonía 4G? “No, es un disparate”, aseguró De Loredo a Perfil. “Nosotros llevamos adelante un ambicioso plan en el cual queremos acelerar y poner énfasis en la conectividad a través de una red de fibra óptica. Esa infraestructura sirve a la mejora del servicio de la telefonía en la Argentina. Pero la idea de que Arsat brinde servicios de telefonía 4G es un disparate”.

Arsat: “El satélite 2 se lanzó en septiembre, pero nunca se comercializaron sus servicios”
Preparan un nuevo plan de negocios para la empresa estatal de soluciones satelitales. Rodrigo de Loredo, presidente de Arsat, criticó el uso político de la compañía que hizo el kirchnerismo
Por: Alejandro Alfie
Rodrigo de Loredo preside la empresa estatal Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat), desde el 23 de diciembre de 2015. En una entrevista exclusiva con Clarín, el nuevo funcionario destaca los recursos humanos de la compañía; pero alerta sobre algunas deficiencias, sobre todo en el área de comercialización de los servicios que presta la compañía y en las deudas que arrastran diferentes organismos y ministerios con Arsat.

Además, propone asociarse con cooperativas, pymes y empresas provinciales estatales, tal como ya se hizo en La Rioja y Formosa. De Loredo fue designado por el presidente Mauricio Macri y el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, que es su suegro. Pese a estar a punto de cumplir 35 años, el presidente de Ar-Sat tiene una larga trayectoria política en la provincia de Córdoba, donde fue presidente del bloque de legisladores radicales; y en las últimas elecciones fue reelecto como legislador, cargo al que renunció para asumir en Arsat. En el directorio de la empresa estatal, De Loredo está acompañado por los especialistas en comunicaciones Henoch Aguiar, Roberto Pérez y Oscar González.

“Nos hemos comprometido ante el Presidente de la Nación a presentar a fin de febrero un nuevo plan de presupuesto y negocio de Arsat, con una visión asociativista y dinámica, con la idea de ser autónomos financieramente, maximizando nuestras áreas de prestación”, dijo De Loredo.

¿Cuáles son los principales ejes de su gestión?
Arsat es una empresa integrada de telecomunicaciones. Su unidad satelital tiene dos satélites orbitando, con pisada en América latina, parte de Estados Unidos y Canadá. También tenemos un plan de conectividad, a través de una red de fibra óptica troncal, para llegar a todos los lugares del país. Otra unidad es el data center, para alojar información. Y la infraestructura de TV digital, para operación y monitoreo de su infraestructura. Arsat se propone dar conectividad a todos los argentinos, brindar banda ancha, proveer el servicio de Internet en alta calidad, a mayor velocidad y al menor precio posible a los argentinos, más allá de quien sea el que dé finalmente el servicio. Argentina está muy atrasada en conectividad. Por ejemplo, estamos en un tercio de la digitalización lograda por Chile.  Arsat interpreta que brindar conectividad a los argentinos produce un gran desarrollo, modernización de la infraestructura del Estado, otorga productividad y  transparencia a los servicios que brinda el Estado. Además, con esto vamos a reducir la brecha tecnológica en todo el país. Estudios recientes indican que con el aumento del 10% de crecimiento en la penetración de la banda ancha, repercute en 3 puntos porcentuales del PBI y un punto en el nivel de empleo. No venimos a sustituir la tarea que desarrollan actores del sector privado, ni a cooperativas y pymes, sino que Arsat viene a dinamizar el mercado, para generar competencia y reducir los precios, brindando cobertura en todo el país.

¿Qué situación encontraron cuando asumieron en Arsat?
Es un proceso, con aciertos y errores. Es una empresa que tiene activos muy valiosos en sus distintas unidades y logros tangibles, que sorprendieron a propios y extraños, en cuanto a que por ejemplo se logró que la Argentina esté integrando un lote de 10 países en el mundo que construyen satélites. Será parte de otra discusión si los volúmenes invertidos se corresponden con los activos que se disponen. Es una cuestión que nosotros estamos estudiando, con auditorias físicas, contables, para saber la situación en la red de fibra óptica. Estoy en condiciones de confirmar que los satélites están en perfectas condiciones.

¿Qué se proponen cambiar?
Desde lo conceptual, hubo una gran utilización política de esta empresa, que es una pena. Una política de Estado conlleva la posibilidad de articular de manera conjunta, por ejemplo, el lanzamiento de los dos satélites. Eso ameritaba el acompañamiento de todos los sectores del país. Pero hubo una utilización política de la empresa, no hubo una apertura de información ni invitación a involucrarse a los diferentes actores del país. Esa utilización política también se ve en el desarrollo de los proyectos, porque hay provincias claramente beneficiadas y otras que fueron perjudicadas, según la pertenencia política. Estamos auditando eso.

¿Qué provincias fueron perjudicadas?
Va de suyo que mencione a Córdoba, otra provincia claramente perjudicada es Corrientes. Hubo provincias que teniendo necesidad de tener un Estado más presente, no lo tuvieron. Otras cuestiones que nos preocupan fue la falta de comercialización de los servicios que brinda, pues sabemos que tenemos que hacerlo con autonomía financiera, tenemos que poder autofinanciar los proyectos de inversión. Sin embargo, desde el área de la comercialización ha habido mucha negligencia. Tenemos un satélite en perfecto estado de salud, que es el Arsat-2, pero su capacidad está sin venderse. Está vacío el Arsat-2, cuando una inversión que ronda los 250 millones de dólares debía tener hecha una preventa. Muchas veces se construyó, se hizo la infraestructura y después se veía cómo comercializarla. Hay un déficit ahí.

¿Cómo están los satélites?
El Arsat-1 tiene su capacidad completa, pero el Arsat-2, que fue lanzado el 30 de septiembre, está vacío. Nosotros estamos avanzando para comercializar rápidamente la capacidad. Pero el problema más grave es que la comercialización de la pisada en los diferentes países requiere de trámites previos, burocráticos, que varían depende cada país. Este es el ejemplo de la negligencia, ya que no hay ningún trámite terminado, pese a que hay países como Estados Unidos y Canadá donde los trámites son unilaterales, casi automáticos. En otros países varían los requisitos, pero es una tarea legal que debería estar terminada casi en simultáneo con el lanzamiento del satélite, pero que acá prácticamente no se había iniciado.

¿Cómo avanza el proyecto de lanzar el Arsat-3?
Se sigue con ese proyecto. Pero es cierto que estamos revisando en detalle contratos que son objetivamente muy voluminosos, en cuanto a las erogaciones. El contrato con la empresa Thales ronda los 49 millones de euros, hay otro con Arianespace por 72 millones de dólares y con otra compañía por cerca de 15 millones de dólares. Estamos revisando esos contratos y los desagregamos detalladamente. Por ejemplo, el de Thales se firmó a fin de noviembre, con el conocimiento de los funcionarios salientes que iba a asumir un nuevo gobierno. Tranquilamente se podía haber esperado al 10 de diciembre, antes de firmar esos contratos.

¿Cuánto gastó la compañía el año pasado y cuáles fueron sus ingresos por venta de servicios?
Esta compañía vino funcionando con volúmenes de inversión del Estado nacional muy grandes, que promediaban los 4.000 millones de pesos año tras año. Para este año el presupuesto es de 2.800 millones, con un aporte adicional de 120 millones más. Pero todos los presupuestos de los distintos ministerios se van a reformular, ya que fueron aprobados por el gobierno saliente, así que seguro habrá modificaciones. Estamos trabajando en el Plan Estratégico de Arsat para este y los próximos años, con una reformulación presupuestaria. Tenemos un gran desafío, que es apuntar a la autonomía financiera, ser autosuficientes, rentables, con las unidades que debían comercializarse y no lo hicieron, como lo del Arsat-2, la conectividad, el data center. El plan de negocios que se estaba ejecutando para 2016 preveía ingresos por 1.200 millones. Esos son números a replantearse ahora. Nosotros buscamos poder cumplir los planes de inversión con la menor asistencia posible del Tesoro de la Nación. Estamos reformulando el plan de negocios, para lograr este año la autosuficiencia.

¿Cómo está el avance de la red de fibra óptica?
Es el sector donde estamos acelerando inversiones y un plan de obras. En simultáneo, estamos realizando una auditoria, porque nos es difícil determinar la cantidad de kilómetros tendidos e iluminados (en funcionamiento). El proyecto que ellos anunciaron y que se presenta como a punto de terminarse son 32.000 kilómetros de fibra. De eso, hay un porcentaje iluminado que estamos auditando. En algunos lugares estamos dando servicio, hay un primer gran contrato con Claro, que contrató 17 nodos, de los cuales hay cuatro nodos en funcionamiento. Nos interesa destacar que estamos disponiendo de recursos, pese a que en simultáneo estamos con las auditorias sobre la situación de la red. Un problema que encontramos en la empresa es la falta de documentación de muchos contratos de la red, la poca organización de esa información, pese a que eran contrataciones voluminosas. Además hubo inversiones que hizo el Estado donde se podía haber ahorrado mucha plata, como la que se hizo en el Estrecho de Magallanes para tender fibra óptica, ya que ocho meses antes se hizo una obra para gas, que se podían haber hecho en simultáneo. Si se hubiera hecho en simlutaneo se hubiera ahorrado mucha plata.

¿Están contemplando disponer recursos del Servicio Universal de telecomunicaciones?
Hasta ahora prácticamente no se usaron nunca esos recursos. Pero es uno de nuestros aliados a la hora de implementar planes, ya que son con los que más rápido vamos a avanzar. Así como avanzamos rápido en la iluminación de la fibra óptica, también vamos a avanzar rápido en llevar conectividad, con fondos del Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones) del Servicio Universal, fundamentalmente en lugares donde es muy difícil de dar conectividad terrestre, con conectividad sateiltal, recibiendo los fondos del Fondo Fiduciario del Servicio Universal, ya que están los fondos y nunca se usaron. Es increíble, hay más de 3.000 millones de pesos que están en el Fondo Fiduciario, para dar Internet a parajes aislados, hospitales, escuelas, está la posibilidad de ejecutar esas obras, sin hacerlo a perdida, porque tenemos esos fondos que los va a proveer Enacom. Estamos haciendo un mapeo de todas las escuelas del país, con un relevamiento y en una semana vamos a tener un plan, con etapas para cubrir todo el país. Hemos tenido varias reuniones y va a ser un plan tripartito en conjunto con el Ministerio de Educación, el Enacom y Arsat.

¿Está en su plan transformar Arsat en una empresa de capital mixto?
Arsat ha desarrollado tramos troncales en forma asociativa con empresas provinciales, con un porcentaje de la inversión hecha por Arsat y otro porcentaje de la empresa provincial, mediante la constitución de empresas SAPEM, como hay con La Rioja y Formosa. Eso se puede replicar con cooperativas, pymes, empresas provinciales, no nos atamos a una visión lineal. No venimos a sustituir a nadie, si hay un trabajo social formidablemente realizado por las cooperativas, pueden ser nuestras socias. Ahí es donde también se ve lo que decía al comienzo, cómo se avanzó en algunas provincias mucho más que en otras.

Una de las unidades de Arsat es la TV digital
Hay 82 antenas de TV digital, que tienen un alcance superior al 80% de la población. Eso está en funcionamiento. Había un proyecto de ampliar la cantidad de antenas, pero estamos analizándolo, en función del replanteo presupuestario y comercial. Nuestro principal cliente hoy es el Estado, a través de Radio y Televisión Argentina, a quien le facturamos. Esa es otra de las decisiones que tomamos, cobrarles a las reparticiones del Estado. Durante un momento no solo no se les cobraba, sino que no se registraban administrativamente las operaciones. El Estado no paga por los servicios que prestamos. Con el Ministerio de Planificación tenemos un crédito de 250 millones de pesos y 40 millones con RTA. La empresa tiene que poder cobrar.

¿Cuántos empleados despidieron en la empresa?
Cuando ingresamos teníamos 516 empleados y sustituimos 22 personas. Asumimos un 23 de diciembre, porque había que modificar la estructura, ya que el capital societario era 98% del Ministerio de Planificación y 2% del Ministerio de Economía, que se dividieron en varios ministerios. Entonces, tuvimos que conformar las resoluciones de los ministerios de Hacienda y de Comunicaciones, para poder asumir, que fue el 23 de diciembre. En general, el primer día se cambian los mandos gerenciales, pero acá cambiamos dos gerentes, nada más, al principio. La empresa presta servicio los 365 días, las 24 horas, así que evaluamos todas las áreas, para proceder a una remoción o sustitución de los cargos gerenciales y de jefatura, sin afectar los servicios que se prestan. Pasados 20 días de gestión, sustituimos a 22 personas, la mitad gerentes y el resto eran cargos jerárquicos. Hubo una reacción sobredimensionada, con absolutas falsedades, diciendo que despedíamos más de 300 personas, a científicos. Para nosotros lo más importante de la empresa es el capital humano en las areas científicas y tecnológicas. No hicimos ni vamos  a hacer ninguna desvinculación del recurso humano calificado que tenemos. No echamos a ningún científico, se cambiaron a esas 22 personas, que eran cargos jerárquicos, excepto dos o tres, e ingresamos con pocas personas. Yo creo que fue una estrategia política de algún sector, de usar a Arsat para dar otra batalla, de otras característica, como que se toman decisiones de echar a científicos en Arsat, lo cual es absolutamente falso. Por eso no contestamos inmediatamente el tema, porque era darle entidad a una noticia que no existía.
Fuentes: Diario Perfil y Diario Clarín

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