lunes, 2 de junio de 2008

Hay preocupación en OEA sobre libertad de expresión y piden reformas a Estados

Una agrupación que reúne a organizaciones de derechos civiles y en pro del acceso a la información, entregará a los países de la OEA en Medellín una declaración en la que les exhorta a que despenalicen los llamados "delitos contra el honor", que habilitan a procesar a periodistas.
La Alianza emitió hoy una declaración en un evento de la sociedad civil previo a la XXXVIII Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que señala además que "el acceso a la información pública sigue siendo un obstáculo para grandes segmentos de la población", a pesar de los avances registrados.
También lamenta que en las Américas exista un otorgamiento, renovación o cancelación de concesiones para el uso del espectro radioeléctrico de radio y televisión "poco transparente, arbitrario o discrecional".
La Alianza se queja, asimismo, de que la asignación y distribución de publicidad oficial se maneje con un "alto grado de discrecionalidad y arbitrariedad" y que se utilice en muchas ocasiones como "premio y castigo" en función de las líneas editoriales de los medios.
En este sentido, urgió a los países a que condenen como un atentado a la libertad de expresión el otorgamiento y renovación de frecuencias de radio y televisión y la distribución discriminatoria de publicidad oficial que se haga con la intención de presionar y castigar o premiar y privilegiar.
Del mismo modo, pretende que se condene "cualquier utilización discriminatoria y abusiva de fondos o recursos públicos para favorecer o castigar a los medios en función de su línea editorial", para lo que se deberían establecer marcos legislativos adecuados que regulen estos términos.
Por todo ello, la Alianza solicitó a los miembros de la OEA que reformen sus legislaciones para que los delitos de difamación, calumnias o injurias no sean utilizados como herramientas que obstaculicen el pleno ejercicio de la libertad de expresión, y que despenalicen los delitos contra el honor cuando involucren a figuras públicas que son objeto de interés público por su propia voluntad.
Por su parte, pide a los Estados que establezcan en sus leyes la reparación de daños al honor y que incorporen el estándar de la "real malicia" (se tiene que probar que la información se publicó consciente de su falsedad), con criterios y plazos claros.
La Alianza, formada por 16 organizaciones de distintos países, propone además que se introduzca, como estándar, los principios sobre el acceso a la información pública y que se promueva una ley modelo para ello.
Por último, solicita a la OEA que adopte políticas internas de transparencia y acceso a la información y que incluya en la agenda de la V Cumbre de las Américas de 2009 la posibilidad de elaborar una convención interamericana sobre el acceso a la información pública.
La Alianza Regional para la Libertad de Expresión e Información, se reunió por cuarta vez en Medellín (noroeste de Colombia) previo a la 38 Asamblea General de la OEA.
El grupo, en el que se incluyen asociaciones de periodistas de El Salvador, Honduras, Panamá, Chile, Perú, Costa Rica, México, Ecuador, así como instituciones de derechos civiles de Nicaragua, República Dominicana, Guatemala, Argentina y Estados Unidos, exhorta además a tomar medidas para facilitar el acceso de los ciudadanos a la información pública.

Fuente: EFE, AFP

domingo, 1 de junio de 2008

Medios y democracia

La Fundación de García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano organizó en Madrid, en colaboración con la Corporación Andina de Fomento, la multinacional Cemex y la Fundación Carolina, un seminario sobre medios y democracia. Expusieron Rosental Alves, Jean-François Fogel, Gumersindo Lafuente, Germán Rey, Clóvis Rossi, Sergio Ramírez, Mónica González, Geraldinho Vieira, José Salgar, Hermenegildo Sábat y Horacio Verbitsky.
Por Horacio Verbitsky
Para el periodista brasileño Rosental Alves, pionero latinoamericano del periodismo para Internet con la edición on line del Jornal do Brasil, estamos viviendo una transformación sólo comparable a la de Gutenberg, que desencadenó el Renacimiento y la revolución industrial. Con la misma alegría con que desafina una canción de Chico Buarque para explicar por qué la Fundación Carolina lleva ese nombre, Rosental recorre el mundo con su exultante visión sobre el periodismo digital. A su lado, el francés Jean-François Fogel, quien asesoró en su transformación digital a Le Monde y ahora está trabajando con el New York Times, parece un sombrío racionalista, con su barba rala de juez argentino. Sin embargo, cree que el diario dejará de contar aquello que pasó ayer y que ya todo el mundo sabe, pero seguirá siendo el lugar de debate de una sociedad sobre sí misma. Ambos son miembros del Consejo Rector de la Fundación de Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI, para los enigmáticos amantes de las siglas) y compartieron un panel en la Casa América con el periodista español Gumersindo Lafuente, quien trabajó en la edición en papel de El País y dirigió la edición digital de El Mundo, que es como haber jugado en River y en Boca. Luego creó el sitio soitu.es, cuyo rigor periodístico y caudal publicitario lo hace engañosamente parecido a un diario. En Internet hay muchísima información falsa, pero el propio sistema la depura, “con nuestro oficio filtramos el rumor de la noticia”, dice. Por eso el periodista seguirá siendo importante para el funcionamiento de la democracia, aunque el papel de los medios en Internet “será nulo. La pregunta sigue siendo quién pagará el almuerzo”. Blanco como una ricotta, el binario cartesiano Fogel responde: “O se vende contenido a la audiencia o se vende la audiencia al anunciante. Igual que con la radio, cada nuevo oyente no aumenta los costos pero sí los ingresos”. Rosental se burla de quienes temen la desintermediación que Internet propicia. “En 1530 se decía lo mismo que ahora, que había miles de panfletos mentirosos, que sólo los monjes deberían estar autorizados a publicar. Estos son los dolores del parto de algo grandioso”.
Un bien público
En el panel siguiente sacó las primeras chispas el analista colombiano de medios Germán Rey, al mencionar una encuesta de Naciones Unidas según la cual en América Latina hay demasiada gente dispuesta a soportar un gobierno autoritario siempre que le solucione sus problemas económicos. O dicho de otra manera, la democracia no ha demostrado que eduque, alimente y cure. Germán, cuya primera profesión es la de psicólogo pero que con su flequillo que le cae sobre el rostro como a un perro de aguas es en realidad un filósofo de la cultura, se pregunta si los medios no se han convertido en actores en vez de representantes, cuál es su relación con los grupos económicos y quién los fiscaliza a ellos. Cuando ciertas decisiones ya no las toma la política sino la economía, donde además de actores nacionales hay que contar con los internacionales, la vieja relación entre información y gobernabilidad cambia: cada vez menos es un problema de empresas mediáticas y cada vez más de empresas tecnológicas. Se produce también un desplazamiento del concepto de ciudadanía, de una democracia de representación a una de ciudadanos. Pero cuando Germán habla de libertades civiles, de responsabilidad social y papel de los medios, habla de todos los ciudadanos, no sólo de los medios de comunicación, porque la información es un bien público que compete a toda la sociedad. En América Latina se daba por sentada la exclusión de los no ilustrados, las fidelidades partidarias y la analogía entre lectores y sectores hegemónicos. Pero a partir de 1930 la radio, la televisión e Internet fueron rompiendo esta limitación. “Las audiencias son mutantes, fluidas y anfibias”, dice Germán divertido con la sorpresa por la elección de cada palabra. A través de esos medios, los no ilustrados se van incorporando a los proyectos de modernidad, salteándose la escritura ilustrada. Por último, hay nuevas experiencias ciudadanas que rompen la dicotomía entre regulación estatal o autorregulación de los medios, porque la ciudadanía busca participar en forma crítica por medio de observatorios, veedurías o ligas de televidentes, que constituyen un movimiento ciudadano de derecho civil a la información.

La basura en el ojo
El escritor y ex vicepresidente sandinista de Nicaragua Sergio Ramírez se dedicó más a los gobiernos que a los medios y se preguntó qué une o desune a la nueva izquierda latinoamericana. Las diferencias sobran pero sólo una le parece decisiva: la aceptación de la alternancia en el poder o la voluntad de continuismo. “Allí se borra la frontera entre izquierda y derecha”. La idea del líder insustituible no es precisamente de izquierda, “viene desde el oscuro fondo de la historia de América Latina, del profundo abismo de la sociedad patriarcal, cuando el terrateniente se convirtió en líder militar y luego en presidente perpetuo”. Desde el siglo 19, ha sido “fuente de vicios, de corrupción, de confrontación, de violencia, de pobreza”. Los medios son “la peor basura en el ojo” de este intento. La democracia implica transparencia y control y los medios son capaces de fiscalizar a los que gobiernan. “Si todos los poderes se confunden en un solo puño, aunque sea un puño de izquierda, que se abre para regalar a los pobres, es más fácil que surjan fortunas ilícitas y que los que proclaman la redención de los pobres se vuelvan ricos de la noche a la mañana. Y todo es más fácil si nadie lo sabe”. Sin embargo, Sergio recuerda que “la realidad modifica las intenciones” y que “frente a las propuestas radicales sobreviene la polarización”. Los cambios de poder en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua se han dado por la vía de los votos y no de las armas. Por lo tanto “la voz de los ciudadanos debe ser oída y no pueden obviarse los mecanismos institucionales, por mucho que se los someta a manipulación. La democracia viene a ser así un proceso irreversible y junto con ella la libre opinión y la libre información”. Pero ese espacio de la multiplicidad de opiniones es algo que habrá que defender siempre. “Nunca ha sido un regalo de los dioses sino un bien terrenal, que ha costado no poca sangre”.
Lejos del asfalto
Geraldo Vieira es la imagen del brasileiro cordial. Más que los periodistas le gustan las personas comunes. Dirigió una agencia de noticias por los derechos de la infancia y publicó un libro cuyo título dice mucho de su pensamiento: “Complejo de Clark Kent. ¿Son superhombres los periodistas?”. El papel del periodismo es fiscalizar a los poderes, por medio de la investigación sobre los intereses públicos. Pero los medios de comunicación están entre los representantes del público menos transparentes. Ante su tendencia al monopolio, la gran esperanza para la participación ciudadana está en Internet. Para saber si el periodismo promueve la democracia, Geraldinho dice que hay que fijarse a quién da cabida. En Brasil hay muchos actores sociales no legitimados por los medios, donde sólo aparecen como amenazas; son los extraños, los sin tierra, los indígenas, los discapacitados, los inmigrantes, los villeros, a quienes aun en su encantador portuñol les llama favelados. Como no son consumidores, la lógica empresarial los excluye. En los medios la cobertura de los movimientos sociales es muy pobre y la ciudadanía no puede hacer oír su voz. “Les pregunto a los periodistas cuántas veces han ido a cubrir noticias en lugares donde no hay asfalto. Muy pocos, muy pocas veces. Por lo general cubrimos los asuntos de palacio. Para mí en una reunión de pauta la primera pregunta debería ser ¿cuál es el hecho nuevo?, la segunda, ¿cuáles son las tendencias? Y la tercera ¿cómo podemos investigar el futuro?” Como lo plantea la FAO al discutir la necesidad de un programa de seguridad alimentaria, para quienes viven donde no hay asfalto, “7 por ciento más o menos de arroz es una cuestión de supervivencia”. Sin ninguna repercusión se publicó un informe aterrador del Pentágono: en la próxima década morirán de 30 a 40 millones de seres humanos en las guerras por alimentos y recursos naturales. “¿Escuchará el periodismo a esos actores, o será darwinista y ayudará a construir tal clase de democracia?”

El gigante preantiguo
A sus 87 años, José Salgar pasea por el mundo su mujer mucho más joven y su leyenda como el maestro de García Márquez. Le dicen el Mono, porque así llaman en Colombia a los rubios. “Cuántos más años tengo, más corto escribo”, dice en el último panel. No le gustan los periodistas picapleitos que agregan apasionamiento personal o de intereses y caen en excesos como juzgar y condenar. Todo tiempo futuro le parece mejor y bendice a la crisis “si hacemos mejores periódicos”. Clóvis Rossi es el gigante bondadoso de la Fundación. Sus casi dos metros de altura han recorrido casi todo el mundo porque además de escribir su columna en La Folha de Sao Paulo quiere estar en la primera línea para que nadie le cuente los hechos. Frente a la posmodernidad se define como preantiguo y parafraseando una frase célebre de la transición española recuerda que contra las horribles dictaduras “vivíamos mejor, porque sabíamos en contra de qué estábamos. Éramos pro-democráticos. Ahora llegó el futuro y demócratas se dicen todos, incluso muchos de los que trabajaron para la dictadura”. Ser demócrata ya no basta para poner a nadie en el bando de los buenos. Clóvis recordó el slogan de Raúl Alfonsín en 1983 y dijo que lo hubiera votado, porque entonces estaba claro que ser bueno también era querer más igualdad y menos pobreza. Después buenos y malos, derecha e izquierda, coincidieron en los caminos para lograr esa meta, como el Consenso de Washington, el pensamiento único o las recetas neoliberales. Un intelectual socialdemócrata como Fernando Enrique Cardoso y un ex obrero y sindicalista como Lula “no difieren en proyectos de país. Se pelean a muerte por el poder, no por el bien público. Hasta me da vergüenza usar esa expresión, cuando ni la estabilidad política y económica ni el crecimiento fueron capaces de crear una democracia en que se coma más y mejor y en la que no haya que ver en Sao Paulo, la ciudad más rica de América Latina, a los cartoneros empujando sus carritos como burros de carga, una escena que remite al medioevo en pleno siglo 21”. Clóvis constata que se redujo la pobreza pero no la desigualdad, y se pregunta dónde están hoy los buenos. ¿O todos son buenos y con paciencia algún día llegará el paraíso? “Yo no la tengo ni creo que sea una virtud en el periodismo”. Por eso se reserva el derecho de elogiar “sólo cuando un gobernante va más allá del deber, cosa que ninguno de los cinco presidentes de la democracia hizo”. Reducir la pobreza es una obligación elemental en un país que está entre las primeras diez economías del mundo, pero en el puesto 60 o peor en el índice de desarrollo humano. “Mi ejercicio de dignidad en el periodismo en democracia es pedir a los gobernantes que pongan en su agenda lo imposible, para ensanchar al máximo los límites de lo posible”.

Callar, ocultar o disfrazar
El turno siguiente fue para la chilena Mónica González Mugica, la única mujer que hasta ahora ganó el premio homenaje de la Fundación de García Márquez. Por investigar los crímenes de la dictadura y los negocios de Pinochet la mandaron a una cárcel de hombres. En democracia dirigió los diarios La Nación y Siete y ahora codirige el Centro de Investigación e Información Periodística CIPER Chile. Su investigación sobre el asesinato de Prats en Buenos Aires fue uno de los hilos que condujo al apresamiento de Pinochet y la identificación de su red de sicarios. Su libro La Conjura es el mejor retrato del dictador, antes y después del golpe. La democracia es mejor que la dictadura porque cuando para un auto en la puerta uno sabe que no vienen a llevárselo sino que una pareja hará el amor. Pero sus desafíos no son fáciles. Las dictaduras militares fueron instigadas y sustentadas por los poderes económicos locales y transnacionales. Ese mismo sector se consolidó con el retorno a la democracia. Como empresas comerciales los medios de comunicación fueron parte de ese proceso, sostuvieron a las dictaduras y hablaron de “presuntos desaparecidos”. Los propietarios de esos medios y los periodistas que mintieron no van a la cárcel, nadie los interpela, siguen siendo respetables y el poder que sostuvo al poder dictatorial les encomendó que hicieran el balance. Los periodistas somos privilegiados. Tenemos acceso a los hilos del poder, a veces nos adormecemos. “Me gusta la jarana, pero cuando la vida es sólo eso, se te tapan los poros, no viajas en transporte público, desconoces el alma de tu propio pueblo”. Los medios de comunicación han dejado de ser un poder real y con relativa capacidad de independencia, porque se han sometido o han sido digeridos por la dictadura del poder económico que concentra la propiedad de los medios. “Aprendí el periodismo de investigación con una pistola en la espalda”. Pero hoy la competencia no se da por la mejor investigación sino por captar la mayor tajada de la torta publicitaria y para eso “es necesario saber qué conviene callar, ocultar o disfrazar”. En Chile el 80 por ciento de los hogares pudo comprar lavarropas, pero eso no se cita. Ahí están las mujeres que votaron tener manos para acariciar a sus hijos o al ser amado. “¿Y si los periodistas no hablamos de esto, de qué hablamos?”
El hospital y los pobres
El cierre le correspondió a Hermenegildo Sábat. El gran Menchi resistió todos los embates para que contara su historia con la presidente CFK, disimulando como un caballero el fastidio que le provoca verse congelado en esa imagen. Comenzó con una cita de Oscar Wilde, para quien “el periodismo es ilegible y a la literatura no la lee nadie”. Por eso, en La Opinión, que cambió su vida, exigió publicar sin palabras, porque las palabras mutan. Tanto que Massera publicó “El futuro de la democracia”. También contó cuando tuvo que guiar a Lanusse en una exposición. “¿Ésa es la idea que usted tiene del padre?”, le preguntó con brusquedad el dictador. “Es mi padre, no el suyo”, replicó el artista. En la Argentina hemos conocido la manipulación, con revistas que publicaban la foto de una muchacha en bikini y debajo el título “La historia secreta de la guerrilla”, dijo. Para referirse a la constante influencia del dinero, Sábat recitó una copla española de hace siglos, que le escuchó a su padre:

“El señor don Juan de Robles, con bondadez sin igual ha donado un hospital, pero antes hizo los pobres”.

Agregó que no era ingenuo ni se quejaba. Pero “nuestro trabajo puede llevar a equívocos, como que elogien un pésimo dibujo mío”. Con melancolía concluyó: “Un hombre inteligente se recupera pronto de una derrota, pero un hombre mediocre no se recupera nunca de una victoria”.

¿Interés general?
La tensión entre medios y gobiernos es normal y saludable. Como declara Héctor Magnetto en su biografía oficial, El hombre de Clarín, la prensa “no asociada a intereses sectoriales, aquella que intenta representar a las grandes mayorías, resulta un elemento importante para el desarrollo de cualquier proyecto inclusivo”. La cuestión es determinar en qué medida existe tal “prensa no asociada a intereses sectoriales”.
Cuando Néstor Kirchner ganó la presidencia, el diario La Nación sostuvo en su tapa que el país había decidido “darse gobierno por un año”. El lector no sabía que Kirchner acababa de rechazar un pliego de condiciones que le presentó el firmante de ese editorial y subdirector del diario, Claudio Escribano: debía paralizar la revisión de los crímenes de la dictadura y reivindicar a las Fuerzas Armadas por “la lucha contra la subversión”; reunirse con las entidades de empresarios y adoptar medidas excepcionales de seguridad que dieran tranquilidad a la policía en su lucha contra el delito; denunciar las violaciones a los derechos humanos en Cuba, alinearse con los Estados Unidos en forma incondicional y visitar a su embajador. Si ese desayuno fue la salva de aviso, el editorial constituyó el primero de una incesante serie de disparos, encaminados a que la profecía se cumpliera.
Estos serían intereses sectoriales y no mayoritarios, que condicionan una línea editorial y explican una actitud militante. Pero los principales medios tienen también intereses propios, que no explicitan cuando entran en conflicto con “las grandes mayorías”, o al menos con la política de un gobierno elegido por la primera minoría, como prescribe el método democrático. Fuera de la Argentina es poco conocido que los dos grandes diarios del país son socios del Estado en una fábrica de papel: Clarín posee el 43 por ciento de las acciones, La Nación el 28,49 y el Estado Nacional el 28,51. Adquirieron esa participación en Papel Prensa en los meses que siguieron al golpe militar de marzo de 1976. El banquero David Graiver murió en un sospechoso accidente de aviación en agosto; en noviembre, con el beneplácito expreso de la junta militar, ambos diarios adquirieron sus acciones, que quemaban en las manos de los asustados familiares de Graiver. Pese a ello fueron secuestrados por el mismo poder militar con que las empresas periodísticas cerraron aquel trato. Su contador murió en la mesa de torturas, su mujer fue violada, sus demás bienes confiscados, bajo el cargo de haber hecho negocios con Montoneros. Menos sabido aun es que uno de los actuales representantes del Estado Nacional en el directorio es el jefe de gabinete de ministros, una anomalía que pone en evidencia la distorsionada relación entre el Estado y los principales medios.
En la última asamblea de accionistas de 2007, los representantes del Estado observaron el balance. Adujeron que Papel Prensa tenía quebrantos y no cumplía su plan de inversiones porque transfería las utilidades a sus diarios accionistas mediante un precio de venta subsidiado. A raíz del reclamo estatal, en enero de este año la tonelada para los accionistas aumentó un 30 por ciento, que de todos modos se reduce con la bonificación por cantidad y pronto pago a los accionistas. Bastó que el Estado reclamara por las pérdidas que esta política de precios lo obligaba a absorber, para que ambos diarios accionistas y los medios audiovisuales de uno de ellos sesgaran su cobertura periodística en forma ostensible. Esto se tornó extremo a partir del 11 de marzo, cuando los medianos y grandes propietarios agrícolas rechazaron un aumento impositivo de € 800 millones, dispuesto a raíz de las ganancias extraordinarias derivadas de la nueva situación del mercado de alimentos, tema que la próxima semana se tratará en la asamblea mundial de la FAO, a la que asistirán el secretario general de las Naciones Unidas y muchos jefes de Estado, porque profundiza la crisis alimenticia para los más pobres. El ariete del cuestionamiento a la decisión gubernativa fue el suplemento Clarín Rural. Lo que debería constar junto a cada nota de su director, el próspero ingeniero Héctor Huergo, es que tiene interés directo en la cuestión, dado que al mismo tiempo preside la Asociación Argentina de Biodiesel e Hidrógeno. Además, uno de los accionistas de Clarín es el principal exportador argentino de arroz. Clarín y La Nación también son socios en otra empresa, Expoagro, donde presentan sus bienes y servicios los grandes actores del agronegocio, como Monsanto, Cargill, Dreyfus, Syngenta o Bunge. Este año ocupó una superficie de 600 hectáreas, nada más que por venta de entradas se pagaron 800.000 €, allí se concretaron ventas de maquinarias y vehículos por € 110 millones y se acordaron créditos bancarios por € 63 millones. Nada de ello fue informado por ambos diarios-socios del sector en conflicto. Cuando publiqué esta información escribí en PáginaI12 que al Foro de Periodistas Éticos, FOPEA, no le preocupó esta cruda connivencia de intereses. Los colegas de FOPEA me respondieron con preocupación que sí se habían pronunciado: dijeron que tanto las empresas de medios como sus avisadores agropecuarios presionaban a los periodistas para que su cobertura fuera adversa a la posición oficial. Pero ningún medio publicó su comunicado. Como también el gobierno presiona a periodistas en el sentido contrario, se afecta el acceso de la sociedad a la información, “sin que medien intereses particulares que puedan condicionarla”, dijeron los periodistas éticos. El gobierno no se privó de zamarrear a Clarín por su cobertura tendenciosa y el resultado fueron dos caídas paralelas, en la popularidad de la presidente CFK y en la capitalización bursátil de las acciones del Grupo Clarín: en lo que va de este año perdieron el 38 por ciento de su valor. Para la democracia es tan vital la fiscalización del poder por los medios de comunicación como la certeza de que esos medios defienden el interés de las grandes mayorías y no el de sectores con los que están asociados o de los que forman parte.

* Extractado de la ponencia presentada en el seminario sobre medios y democracia, organizado por la FNPI en Madrid.
Fuente: Páginal12

“El máximo de consenso y el mínimo de imposición va a lograr que esta ley pueda prorrogarse en el tiempo y sirva para el futuro"

La presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados, Silvana Giudici (UCR Capital), participó del foro donde se trataron los 21 puntos básicos por el derecho a la comunicación propuestos para la modificación de la Ley de Radiodifusión por la Coalición por una Radiodifusión Democrática.
“El máximo de consenso y el mínimo de imposición va a lograr que esta ley pueda prorrogarse en el tiempo y sirva para el futuro. Si lo hacemos de otra manera probablemente sea otra más de las modificaciones parciales que han intentado resolver esta ecuación, dificultosa siempre, entre los medios y el Gobierno”, dijo Giudici.
La diputada radical agregó: “Discutimos sobre los 21 puntos que son principios básicos de una organización como la coalición, que nada tiene que ver con la intención del Gobierno que todavía desconocemos porque no tenemos acceso a las ideas bases del proyecto de ley del Ejecutivo”.
En su presentación, la legisladora destacó el encuentro y señaló: “Creemos que esta ley de Radiodifusión debe constar de algunos puntos básicos: pluralidad, igualdad de acceso a los medios de comunicación, transparencia en la administración y el control de las licencias, transparencia sobre la propiedad de los medios -no solo de los nacionales sino también de los provinciales- y que, progresivamente, vayamos implantando en la Argentina una matriz absolutamente democrática y plural sobre los medios de comunicación”.
Giudici resaltó que “existen algunos principios generales que tenemos que modificar de raíz. Por ejemplo, los que tienen que ver con la integración del ComFeR y los organismos de control”.
Los 21 puntos, como principios generales para la base de una ley están bien "pero no debemos olvidar otros temas que deben estar en el mismo rango de prioridad que radiodifusión, me refiero a Publicidad Oficial y Acceso de la Información Pública. Dos cuestiones que no pueden estar ausentes”.
La Legisladora subrayó: “Esperamos que ahora que el oficialismo lo pone en la agenda pública nuestras voces puedan ser consideradas, que la ley que se termine definiendo en este ámbito parlamentario sea la mejor posible".
“La Argentina en estos momentos está siendo observada –señaló-, muchos de los organismos y organizaciones internacionales consideran que, en el actual marco, la libertad de expresión y la libertad de prensa pueden verse restringidas en nuestro país. Fundamentalmente, asignan uno de los riesgos mayores al tema de la discriminación en la asignación de la pauta publicitaria. La transparencia en la asignación de la pauta publicitaria es tan importante como la transparencia de las licencias y los propietarios de los medios de comunicación”.
Sobre el Acceso a la información pública, la titular de la Comisión de Libertad de Expresión indicó: “Este es uno de los puntos importantes. Porque refiero la publicidad oficial como una herramienta legitima de un Gobierno para transmitir y difundir sus actos públicos. Entonces para que funcione en un marco total de transparencia y pluralidad, la ley de Acceso a la información debe modificarse porque este es uno de los derechos básicos de los ciudadanos y una de las obligaciones que el Estado tiene en la defensa de las garantías y derechos en la Argentina”.
“Esperamos que la Comisión de Libertad de Expresión sea uno de los ámbitos en donde vaya a discutirse el proyecto final”, reclamó Giudici y aclaró: “cuando hablamos de modificar la ley de Radiodifusión no podemos pensar simplemente en una ley técnica o jurídica que vaya a trabajar los aspectos administrativos de la licencia y propiedad de los medios, es mucho más abarcador que eso”, finalizó.

Fuente: Parlamentario

Inadmisible ataque a periodista en Orán, Salta

La Dirección de Radio Cadena NOA repudia enérgicamente el accionar de la policía de provincia y al gobierno contra las manifestaciones sociales, la persecución política sobre dirigentes, vecinos de los barrios de Orán y el vergonzoso ataque al periodista Samuel Huerga. Es inaceptable que acciones como las vividas en esta ciudad ocurran en plena democracia. La única respuesta a esto es que el actual gobierno tanto nacional, provincial y municipal no tienen un plan a la salida de la crisis social, o en otras palabras pretenden seguir con la misma política neolibreral de los '90, llevando a la ciudadanía a más pobreza, con necesidades primarias insatisfechas y usando el aparato represor, aún vigente, para poder gobernar en beneficio del sector capitalista. La mentira a través de los medios de comunicación obsecuentes al gobierno, es una de armas con que se vale este gobierno para confundir la opinión pública, tal como ocurriera en los '70, para convertir a las personas que buscan justicia social en delincuentes o desestabilizadores de la política de gobierno, tratando de generar la famosa frase "algo habrán hecho". Es lamentable que ese escenario de los '70 esté volviendo a repetirse, se puede decir que estamos en la puerta de un nuevo terrorismo de estado. Esta dirección repudia también a jueces que accionan con total parcialidad, incurriendo en la ilegalidad en contra de los más vulnerables de esta sociedad como la represión a vecinos en horas de la noche prohibido por la misma constitución nacional, ¿la justicia, los jueces son un poder que están libres de hacer lo que les parezca?. Es necesario reflexionar sobre la última instancia y lugar para que un vecino común resguarde su moral y seguridad personal, ese lugar es la justicia, pero cuando la justicia le da la espalda, cuando los jueces accionan en complicidad con el poder político para hacer "desaparecer" los que buscan justicia social, entonces se queda a la deriva, expuestos a ser demorados, encarcelados sin fundamentos en un total abuso de autoridad e impunidad como el caso de Rubén Tolay, a ser encausados con falsos testimonios como el caso de Valentín Mamaní, que tras investigaciones periodísticas, es absurdo el inicio de una causa por intento de homicidio como se pretende desde la policía, siendo que Mamaní no es más que un empleado municipal que reclama por sus derechos y que su presencia en el lugar del asentamiento era solo de acompañar al periodista Samuel Huerga.
Daniel Castro, Director Radio Cadena NOA

Inadmisible ataque a periodista en Orán, Salta
El Foro Periodismo Argentino (FOPEA) repudia la grave agresión física sufrida por el periodista Samuel Huerga, ocurrida el 27 de mayo pasado en Orán, Salta, mientras era cubierto un enfrentamiento entre habitantes desalojados de un asentamiento y efectivos de Infantería. El periodista y dos testigos sostienen que el agresor fue el comisario que actuaba en el operativo.
Samuel Huerga, de Radio Cadena NOA y corresponsal de Nuevo Diario en Orán, fue golpeado en la cabeza con un elemento contundente y quedó inconsciente por minutos.
El hecho tuvo lugar en la madrugada del 27 de mayo de 2008, alrededor de la 1, mientras Huerga se encontraba cubriendo un enfrentamiento entre vecinos desalojados del asentamiento La Canchita y policías locales.
Huerga relató a Fopea y en la denuncia judicial que, mientras filmaba con una cámara con visor nocturno, pudo distinguir cómo policías golpeaban en el piso y luego en una camioneta a un hombre al que luego identificó como Valentín Mamaní, empleado municipal.
Un policía solicitó a Huerga que cese la filmación e intentó tapar el lente de la cámara. Instantes después, el periodista recibió un golpe con un elemento contundente que le produjo cortes y pérdida de conocimiento durante minutos.
Un hombre y una mujer auxiliaron a Huerga y pusieron a salvo el video. La cámara registró cuando policías dispararon balas de goma al periodista y sus acompañantes. El hombre que ayudaba a Huerga recibió al menos 12 balas de goma y cayó.
El periodista agredido y dos testigos identificaron al agresor como el comisario Roberto Salto, de la Unidad Regional Nº 20 de Orán. Fopea intentó comunicarse con Salto, pero éste se encuentra con licencia médica. Asimismo, no recibió respuesta del Jefe de Unidad a cargo.
En el informe policial sobre el enfrentamiento, al que accedió Fopea, no consta ninguna referencia al periodista herido.
Fopea exige al gobierno provincial de Juan Manuel Urtubey una exhaustiva investigación, la separación definitiva del cargo del comisario en cuestión si se comprueba su culpabilidad y la implementación de políticas institucionales que garanticen que no vuelva a ocurrir un episodio similar.
1 de junio de 2008.

Presidenta en conflicto desde el primer día

Por: Alexei Barrionuevo
Cristina Fernández. Argentina tiene toda una coyuntura internacional favorable, pero en 174 días de gobierno, la mandataria comenzó con un problema y sigue en otro | Se habla de un modelo agotado
Argentina y su presidenta Cristina Fernández podrían estar viviendo muy buenos tiempos. Los precios de los productos básicos agrícolas y el gasto de los consumidores crecen, y sigue entrando inversión extranjera en el país.
Sin embargo, durante los casi seis meses atribulados que lleva en el poder, Fernández ha estado batallando para liberarse de la maldición de anteriores líderes argentinos: el fracaso para poder gobernar incluso en los tiempos buenos.
La estrategia económica diseñada por el esposo de la mandataria, Néstor Kirchner, que la precedió en la presidencia, está mostrando signos crecientes de tensión. La presidenta se ha negado hasta ahora a cambiar el rumbo -basado en un fuerte crecimiento de la economía, impulso al consumo interno, alto superávit fiscal y un tipo de cambio alto-, lo que ha ayudado a definir la primera parte de su mandato de cuatro años.
Muchos argentinos ahora están preocupados por la inflación en aumento. El conflicto, que ya lleva casi tres meses, entre el gobierno y los agricultores por el incremento en los impuestos a la exportación -rebajados, no eliminados, el pasado jueves- ha debilitado la popularidad de Fernández y provocado fisuras en su partido peronista. Y, dado que sólo faltan unas semanas para el invierno en América del Sur, las posibilidades de que Argentina evite otra crisis energética como la del año pasado podrían reducirse al clima y la generosidad del vecino Brasil, que se comprometió a exportar electricidad.
Incluso, el discurso que Fernández pronunció hace siete días en Salta, durante la conmemoración de la Revolución de Mayo de Argentina, no estuvo a la altura de sus ambiciones. No sólo quedó relegado por un mitin gigantesco organizado por el agro en Rosario, sino que se limitó a hablar de los logros del gobierno anterior, el de su marido. Muy poco para el anunciado "pacto social" que se prometía. Y no mencionó directamente el conflicto con los agricultores.
El multitudinario acto en Rosario -unas 300 mil personas- supuso el fin del débil diálogo entre el gobierno y el campo. Es aún difícil ver cuándo y cómo será el final de este conflicto.
Fernández había prometido que continuaría la prosperidad del país y que establecería más programas sociales para redistribuir la riqueza. En otras palabras, que seguiría la estela de su marido. Hasta ahora la ha seguido a rajatabla, sobre todo en la política de enfrentamiento con distintos sectores de la sociedad, caso de la prensa.
La popularidad de Néstor Kirchner aumentó muchísimo tras sacar al país de una crisis económica de consecuencias catastróficas en 2001, devaluando el peso, subsidiando el transporte, la energía y los alimentos, y usando los impuestos sobre las exportaciones agropecuarias para obtener ingresos. La economía ha crecido más de 8% cada año desde 2003, y se han generado más de tres millones de empleos. Muchos economistas privados esperan que caiga ese índice de crecimiento este año.
Casi desde un principio, el gobierno de Cristina Fernández ha estado definido por el conflicto. Apenas unos días después de asumir el cargo en diciembre, un fiscal de Miami anunció un caso polémico de una maleta con unos 800.000 dólares, que según dijo eran una contribución del gobierno venezolano para su campaña. La Presidenta de Argentina reaccionó furiosamente, y el altercado diplomático resultante tensó las relaciones con Estados Unidos. Luego, en marzo, el gobierno de Cristina aumentó los impuestos a las exportaciones agropecuarias por segunda ocasión desde octubre. Los agricultores reaccionaron con una huelga perjudicial y cerraron muchas carreteras, lo que provocó escasez de alimentos e inquietó a los compradores internacionales.
Fernández percibió las protestas como una amenaza política. La cúpula en el poder los tildó de "golpistas". Para los productores, el incremento en los impuestos fue "el equivalente a decirle a alguien que habrá una bancarrota en algún momento de los próximos cuatro años", dijo Alfonso Prat Gay, ex gobernador del banco central de Argentina, cercano a la candidata de oposición Elisa Carrió en las elecciones del año pasado. El conflicto prolongado ha causado un descenso pronunciado en la popularidad de Kirchner, de 70 por ciento a cerca de 50 por ciento, según el Grupo Eurasia, una firma de consultoría en riesgos con sede en Nueva York. La firma local Poliarquía la redujo aún más: 26%. Otros sondeos divulgados por el gobierno la mantienen en un alto 60%.
Pero no hay duda que viejos partidarios de los Kirchner comienzan a cuestionarlos.
Agustín Rossi, coordinador de la fracción peronista en el Congreso, defendió a la presidenta diciendo que había tratado de proponer soluciones al principio, que consistirían en establecer cargas impositivas de niveles diferentes a la producción en pequeña escala y a la de gran escala.
Dado que los precios de los alimentos y otros artículos aumentan con rapidez, al argentino común le cuesta mucho trabajo aceptar las estadísticas oficiales, que muchos economistas privados creen que fueron manipuladas. La inflación es la mayor preocupación de los argentinos.
Esta incertidumbre ha conducido a que muchos argentinos de clase media cancelen cuentas de ahorros y compren dólares, un signo de que piensan que el gobierno está en problemas. Estos movimientos bancarios están alentando temores de que el gobierno congele cuentas y evite el retiro de dólares, repitiendo las medidas económicas que se tomaron en el año 2001 para detener una estampida bancaria.
Rossi descartó esos temores señalando que el país tiene 50 mil millones de dólares en reservas, en comparación con menos de 10 mil millones de dólares en 2002. Sin embargo, dijo que el gobierno tendrá que hacer cambios. La presión sobre el dólar llevó al Banco Central a vender reservas por más de 3.000 millones de dólares.
La política económica empieza a limitar la inversión extranjera. Mientras que ésta se incrementó 46 por ciento en 2007 en América Latina, en Argentina sólo fue de 14 por ciento, muy por debajo de Brasil, Chile, Colombia y Perú, según una investigación de la Cepal.
A Cristina aún le quedan tres años y medio.

Fuente: The New York Times

Algún problema Rudy?

Van 9 días sin dedicarle una portada a Cristina Fernández en su diario. En la imagen el ejemplar del viernes 23 con CFK en la tapa.

Reincidentes: antes fue Cavallo ahora...

1996: Ecuador Abdalá Bucaram se llevó a Domingo Felipe Cavallo y sus muchachos de la Fundación Mediterranea para introducir la convertibilidad en este país.
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En el año ´82 una parte de la familia Lagos inició un negocio con una tarjeta llamada “Chance”. Para que esto funcionase se necesitaba una ciudad con no más de un millón de habitantes y un diario muy poderosos, y aquí en Rosario se encontraban las condiciones óptimas para estos requisitos.
Merced a esta idea, que venía del Paraguay, se trataba de repartir la tarjeta gratis a todo el mundo y con ella se podía, además de participar en sorteos, comprar solo en negocios adheridos.
Estos negocios, por tal condición debían pagar un porcentaje de la venta bruta, situación comparable con Chicago 1920 pero en lugar de utilizar la clásica ametralladora Thompson: “una tarjeta”.
El problema empezó cuando un grupo de los Lagos que estaba fuera de negocio le exigía a los involucrados que paguen las páginas de publicidad utilizadas por Chance.
Yo hago la denuncia por radio y como era de esperar me echan por “cagonería” del director de ese entonces, el doctor Beduré, que –utilizando un argumento prototípicamente militar- me dijo que yo no tenía derecho a hablar mal de la tarjeta porque una pauta publicitaria no me lo permitía.
Después que me quedé sin trabajo me encargué de que toda la ciudad se enterase de que me habían echado por hacer esa denuncia. A raíz de esto y de los roces ya existentes estalla un conflicto entre las ramas internas del diario y entonces la tarjeta desaparece. Finalmente, y gracias a Dios, ellos perdieron mucho dinero.
Cambiando de tema, creo que “La Capital”, como medio de comunicación, es un “problema” que está muy relacionado con nosotros.
Los rosarinos estamos con los zapatos de buzo, de plomo, no nos animamos a hacer las cosas. Si no nos atrevemos a reconocer nuestro pasado prostibulario, si negamos que esta fue una ciudad de putas, entonces ya estamos mal encaminados. Si escondemos todo, si ni siquiera sabemos aprovechar nuestro folclore, vamos mal.
Nos gusta el cartón pintado, todo tiene que ser una fachada: el diario “La Capital”, los medios de comunicación, Evaristo Monti con su nivel de hipocresía. Si todo es así no pretendamos que un nuevo diario sobreviva. Como vamos a pretender que existan nuevas cosas si, por ejemplo, las FM que están saliendo ahora están siendo denunciadas por los canales, las otras radios y el gran monopolio rosarino.
Es tan chiquito el puterío que me da mucha bronca, mucho asco. Pero en realidad somos nosotros los incapaces de producir alguna modificación. Los rosarinos estamos conformes con esa situación.

Quique Pesoa*. Rosario, septiembre de 1990.

*Quique Pesoa junto a Ricardo Horvath hablarán sobre "La radiodifusión y los medios que necesita la democracia". Este lunes 2 de junio, a las 19 hs. en el Teatro La Comedia, Mitre y Cortada Ricardone. Invita la Comisión en Defensa de la Libertad de Expresión y del Trabajo Periodístico. Sindicato de Prensa Rosario

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