jueves, 7 de julio de 2022

Parlamento Europeo aprueba ley para controlar a gigantes tecnológicos

El nuevo código normativo digital de la Unión Europea establece reglas sin precedentes para garantizar la rendición de cuentas de las tecnológicas, dentro de un mercado digital abierto y competitivo. Las dos nuevas leyes diseñadas para regular los servicios digitales, están especialmente dirigidas a gigantes tecnológicos como Amazon, Google, Microsoft y Facebook.

La Ley de Mercados Digitales (DMA) es una ley antimonopolio que establece reglas de competencia para los gigantes tecnológicos "guardianes", mientras que la Ley de Servicios Digitales (DSA) pretende imponer una mayor responsabilidad en torno al contenido y los productos en línea, en un conjunto más amplio de empresas, incluidas las plataformas más pequeñas. Las reglas están destinadas a prevenir prácticas de mercado engañosas y aumentar la protección de la privacidad.

Ambas leyes fueron aprobadas por amplia mayoría, con la DMA obteniendo 588 votos (y 11 en contra) y la DSA obteniendo 539 votos (54 en contra). Treinta personas se abstuvieron.

Escalada antimonopolio
"El Parlamento Europeo ha adoptado una primicia mundial", dijo una declaración de la EVP de la Comisión, Margrethe Vestager. "Regulación fuerte y ambiciosa de las plataformas en línea. La Ley de Servicios Digitales permite la protección de los derechos de los usuarios en línea. La Ley de Mercados Digitales crea mercados en línea abiertos y justos. Por ejemplo, el discurso de odio ilegal también puede tratarse en línea. Y los productos comprados en línea debe ser seguro. Las grandes plataformas tendrán que abstenerse de promover sus propios intereses, compartir sus datos con otras empresas, habilitar más tiendas de aplicaciones. Porque con el tamaño viene la responsabilidad: como una gran plataforma, hay cosas que debe hacer y cosas que no puede hacer."

En una publicación de blog en LinkedIn , el comisario del mercado interior, Thierry Breton, dijo: "La UE es la primera jurisdicción del mundo en establecer un estándar integral para regular el espacio digital".

Los actos pondrán fin a la era de las plataformas que son "demasiado grandes para preocuparse" y evitarán que ignoren cuestiones como la desinformación rusa y el fomento del ataque al Capitolio.

Las reglas se han estado elaborando durante casi dos años y surgen de las crecientes disputas entre la UE y los gigantes tecnológicos como Google, Microsoft y Facebook, incluidas las multas para Google y Facebook por la privacidad y las quejas antimonopolio contra Microsoft.

La DMA es una ley antimonopolio destinada a proteger a las empresas más pequeñas en sectores dominados por gigantes tecnológicos, como los servicios en la nube y las redes sociales. Define a algunas empresas como "guardianes", si valen más de 73 mil millones de euros tienen al menos 45 millones usuarios mensuales y 7.300 millones de euros de ventas anuales en la UE.

Según la DMA, las empresas no pueden promocionar sus propios servicios por encima de los de la competencia en los resultados de búsqueda de Internet, y no pueden reutilizar los datos recopilados de diferentes servicios para realizar promociones cruzadas.

También exige que los servicios de mensajería como Facebook Messenger, WhatsApp e iMessage estén listos para interoperar con rivales más pequeños, si se les solicita.

La DMA ha sido aprobada para julio y entrará en vigor seis meses después de que se convierta en ley. En ese momento, todos los guardianes deben cumplir con sus demandas dentro de otros seis meses.

Las infracciones de DMA pueden incurrir en sanciones de hasta el 10 por ciento de los ingresos mundiales anuales, aumentando hasta el 20 por ciento para los infractores reincidentes. En casos extremos, la Comisión podrá exigir que las plataformas se desintegren, o incluso, en el caso de las peores plataformas, potencialmente prohibirles operar en Europa.

Mientras tanto, la DSA tiene como objetivo obligar a plataformas como Google, Amazon y Facebook a actuar contra el discurso de odio, la desinformación y la promoción de productos inseguros. También quiere deshacerse del abuso en línea, como la pornografía de venganza.

Las plataformas digitales serán responsables de cualquier contenido ilegal subido a sus servicios, y tendrán contenidos policiales de forma más activa.

El DSA está aprobado para septiembre y debe aplicarse en toda la UE. Entrará en vigor 15 meses después de su publicación, en enero de 2024. Según la DSA, las empresas se exponen a sanciones de hasta el seis por ciento de su facturación.

Las grandes plataformas tendrán que cumplir más rápidamente con la DSA: deberán entrar en línea dentro de los cuatro meses posteriores al reconocimiento de la ley.

¿Pero puede funcionar?
Sin embargo, la aplicación parece ser un tema complicado. La Comisión ha anunciado un grupo de trabajo de 80 funcionarios, un número que ha sido criticado como demasiado pequeño para una empresa tan gigantesca.

La Comisión Europea ha establecido un grupo de trabajo de 80 funcionarios para vigilar las nuevas reglas, pero los críticos argumentan que este número es insuficiente.

En particular, el parlamentario europeo Andreas Schwab ha señalado que el equipo de aplicación de la ley de la UE se enfrentará a equipos legales mucho más grandes y mejor financiados de los gigantes tecnológicos.

En su blog, Breton dijo que todas las plataformas deben tener un representante legal designado en Europa, "así que ahora sabremos a quién llamar si hay un problema".

Cada Estado miembro establecerá su propio regulador interno con poder para hacer cumplir las reglas, junto con una red de organizaciones no gubernamentales (ONG) con experiencia particular en las que se confiará para detectar contenido inadecuado.

"Se facilitarán las acciones colectivas contra las plataformas que infrinjan las reglas y se podrá indemnizar a los consumidores perjudicados", advirtió Breton.

Si bien la Comisión tendrá la responsabilidad de supervisar a los guardianes, también podrá imponer tarifas a plataformas y motores de búsqueda muy grandes para cubrir el costo de la supervisión y la aplicación.

También señaló que la dirección de DG Connect en la UE ya ha estado activa en estas áreas. Allí se establecerán equipos dedicados, en torno a temas específicos, como los aspectos sociales, técnicos y económicos de las reglas: "Cuestiones como las evaluaciones de riesgos y las auditorías serán manejadas por el equipo de cuestiones sociales. El equipo técnico se hará responsable de las cuestiones como la interoperabilidad de los servicios de mensajería o el uso de tokens no fungibles para el rastreo de productos, o el desarrollo de estándares que respalden las nuevas reglas.

"Finalmente, el equipo económico cubrirá las prácticas comerciales desleales relacionadas con DMA, como el acceso a datos o las llamadas condiciones FRAND; o garantizar el respeto de las exenciones de responsabilidad relacionadas con DSA o las reglas de 'conozca su cliente comercial' para los mercados".

Guardianes de acceso: qué pueden hacer y qué no
La Ley de Mercados Digitales (DMA, en inglés) establece obligaciones para las grandes plataformas en línea que ejercen como guardianes de acceso (es decir, aquellas plataformas cuya posición dominante aboca a prácticamente todos los usuarios a utilizarlas) en el mercado digital para velar por un entorno empresarial más justo y una mayor oferta de servicios para los consumidores.
  • Para evitar prácticas comerciales desleales, las plataformas consideradas guardianes de acceso deberán:permitir que terceros interoperen con sus servicios. Esta medida abre la puerta a que las plataformas más pequeñas soliciten a las plataformas de mensajería dominantes que sus usuarios puedan intercambiar mensajes, enviar mensajes de voz o archivos de una aplicación de mensajería a otra. De esta manera, los usuarios disfrutarán de una mayor oferta de servicios y no quedarán limitados a una aplicación o plataforma;
  • permitir a los usuarios profesionales acceder a los datos que generan en la plataforma del guardián de acceso, promover sus propias ofertas y celebrar contratos con sus clientes al margen de la plataforma del guardián de acceso.
Los guardianes de acceso tendrán prohibido:
  • dar un trato de favor en sus plataformas a sus propios servicios y productos (autopreferencia) en detrimento de los de terceros;
  • impedir que los usuarios desinstalen fácilmente las aplicaciones o programas preinstalados o que utilicen aplicaciones y tiendas de aplicaciones de terceros;
  • tratar los datos personales de los usuarios para enviarles publicidad dirigida sin su consentimiento expreso.
Sanciones
Para velar por la adecuada aplicación de las disposiciones de la nueva Ley de Mercados Digitales en un sector tan dinámico como el digital, la Comisión podrá efectuar investigaciones de mercado. En caso de incumplimiento de la legislación, la Comisión está facultada para imponer multas a los guardianes de acceso por un importe de hasta el 10 % de su facturación mundial total en el ejercicio fiscal precedente, que podría ascender hasta el 20 % en caso de reincidencia.
Fuentes: datacenterdynamics y europarl 

miércoles, 6 de julio de 2022

Radio Nacional cumple 85 años, trabajadores y trabajadoras lamentan tener poco para festejar

Las y los trabajadores celebramos nuestro cumpleaños, RTA monta un espectáculo para encubrir su falta de gestión.

Hace 85 años, el 6 de julio de 1937, tuvo lugar la primera emisión de Radio Nacional, desde el Palacio de Correos y Telégrafos. Ese mismo edificio, donde hoy funciona el CCK, es el lugar elegido por la dirección de la empresa para festejar este nuevo aniversario. Quienes hacemos la radio todos los días tenemos mucho para reflexionar en este día.

Con la paritaria más baja del Estado (45% en cuotas, contra un mínimo estimado de 90% anual), firmada a espaldas de los trabajadores, la empresa pretende aplicar en este 2022 un ajuste brutal sobre los salarios, que ya vienen perdiendo aceleradamente su poder adquisitivo desde hace años. La continuidad en las políticas de deterioro salarial, precarización laboral, falta de categorizaciones y el estado calamitoso de algunas filiales en términos edilicios son una muestra inapelable sobre el accionar de las diferentes direcciones de RTA a la largo del tiempo. El vaciamiento viene de larga data y bajo diferentes signos políticos.

Si Radio Nacional sigue en pie es obra pura y exclusiva del accionar cotidiano de cientos de compañeras y compañeros que nos sentimos orgullosos de llevar la información, el entretenimiento y las expresiones culturales de nuestro país, al oído del pueblo argentino en los lugares más recónditos de nuestra geografía. Los 365 días del año y a toda hora. Lo hacemos con pasión, con alegría y con un profesionalismo extraordinario que nos permite sortear todo déficit de gestión de quienes cada 4 años asumen prometiéndonos el paraíso para retirarse como quienes en lugar de valorizar el patrimonio cultural que significa Radio Nacional, solo avanzan en su liquidación.

Por ello, cada 6 de julio, somos los trabajadores los que celebramos a viva voz nuestro día, sabiendo que lamentablemente tenemos poco que festejar.

Estos 85 años encuentran a la dirección de Radio Nacional y de RTA (el conglomerado de medios públicos de la Nación) negándose incluso a atender a los representantes de los trabajadores y trabajadoras de la Radio.

Por eso, el mismo edificio del CCK fue escenario, la semana pasada, de la entrega de un petitorio y un pedido de audiencia al Secretario de Medios de la Nación, por parte de una delegación de la Asociación de Trabajadores de Radio Nacional (ATRANA), que ante esta inaceptable negativa al diálogo por parte de la Dirección, reclama (nuevamente) ser escuchados.

Este 6 de julio, los trabajadores y trabajadoras estamos de festejo por los 85 años de nuestra querida Radio Nacional. Y porque no bajamos los brazos en defensa de nuestra fuente de trabajo, de nuestros salarios, y de los medios públicos de comunicación.

No al vaciamiento de Radio Nacional.

Que se escuchen las necesidades y reclamos de quienes hacemos Radio Nacional día tras día, desde hace 85 años.

Feliz cumpleaños Radio Nacional. Enorme abrazo a todas y todos sus trabajadores. Saludo inmenso también para nuestra querida audiencia.
Asociación de Trabajadores de Radio Nacional

Desde la FATPren envían una carta Abierta a la presidenta de Radio y Televisión Argentina Rosario Lufrano
Este 6 de julio Radio Nacional cumple 85 años de vida. Dicho aniversario coincide con el Día del Trabajador de la emisora. Por este motivo, la gestión tiene previsto realizar algunos festejos para recordar la fecha. Festejos que, llamativamente, no se hacen en ninguno de los estudios de las 49 emisoras que dispone a lo largo y a lo ancho del país. Parecería que para celebrar la radio, hiciera falta ocultarla. Quizá sea porque sufre una clara discriminación en el conjunto de los medios públicos del Estado Nacional.

Este ninguneo se manifiesta de diversas maneras:

– En los niveles salariales que percibimos sus trabajadorxs. A principios de este año hubo una mejora que sugería que se avanzaría en la resolución del atraso salarial que sufrimos. Sin embargo, la recuperación de nuestro salario se interrumpió justo en momentos en que la inflación más golpea nuestro poder adquisitivo. Por eso planteamos la urgente necesidad de adelantar los plazos de pago del aumento que alcanzará un 45% recién en noviembre con una expectativa inflacionaria relevada por el Banco Central que casi duplica a la mejora salarial y la cláusula de revisión paritaria que estaba prevista para octubre, en consonancia con lo que sucede en los otros medios públicos.

– La discriminación también se percibe en las condiciones de trabajo. Se aproxima el tercer año de gestión y ha habido muy pocos avances. Seguimos teniendo periodistas precarizados que sostienen el aire de la Radio Pública, en todo el país, cobrando salarios  por 40 mil pesos bajo contratos que pueden ser dados de baja en cualquier momento, facturando como monotrinutista, sin obra social, sin licencias, ni aportes previsionales, ni ART.

– Ni hablar de la falta de inversiones en infraestructura que se advierte en la falta de elementos tan simples como sillas en los estudios y redacciones, o auriculares que funcionen, por citarle algunos ejemplos.

– También se advierte el desinterés sobre el cuidado del aire en algunas señales, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en algunas provincias. 

Estamos convencidos de la importancia clave que tiene Radio Nacional y el rol que deben jugar los medios públicos para garantizar la soberanía informativa. Por eso apelamos a su autoridad en la búsqueda de una decisión política.

martes, 5 de julio de 2022

Norberto Palese (Jorge Cacho Fontana) 1932 - 2022

Tenía 90 años y su deceso se produce un día después de la muerte de Liliana Caldini, su exesposa y madre de sus hijas. Fontana show marcó un hito en la radio. En televisión, su “con seguridad” en Odol pregunta lo catapultó a la fama y, con Video show, cambió la forma de contar las noticias a mediados de los 70
Foto: Diego Spivacow/AFV
Por: Marcelo Stiletano

Alos 90 años murió Cacho Fontana, un día después de Liliana Caldini, la madre de sus hijas Antonella y Ludmila. La noticia fue confirmada por fuentes cercanas a la familia del recordado locutor.

En el último tiempo su salud venía bastante deteriorada. Se había contagiado por primera vez de Covid-19 en 2020 y además había atravesado cuadros de neumonía. Además, en 2019 tuvo que ser internado tras sufrir una caída en el baño de un restaurante, luego de participar de una entrevista televisiva en la que probablemente hizo el balance más crudo y descarnado de toda su existencia. Allí, entre otras cosas, reconoció por fin sin ninguna reticencia que el alcohol y las drogas lo llevaron al ostracismo en uno de los mejores momentos de su brillante carrera como animador y conductor. Ese mismo año concedió su última entrevista al diario La Nación.

Para muchos todavía resulta inexplicable cómo una de las figuras más importantes de la historia de la radio y la televisión en la Argentina, dueño de una voz excepcional de la que se valió para imponer un estilo que hasta hoy sigue imitándose, cayó en un camino autodestructivo que casi termina por completo con la fama, el prestigio y el dinero que obtuvo a raudales por méritos propios. Después de hacer por años lo que quiso y tener a su alcance todo el disfrute material imaginable, Fontana pasó sus últimos años en una residencia para adultos mayores y reconoció sin vueltas en más de una oportunidad la estrechez económica a la que se enfrentaba mientras el trabajo se hacía cada vez más escaso.
Cacho Fontana en un estudio de radio, su hábitat natural - Foto: Mauro V. Rizzi

Encontró el consuelo en una sucesión interminable de reconocimientos recientes y el reencuentro con su hábitat natural, la radio, a través de participaciones especiales con su sello en Nacional y el regreso, aunque en cuentagotas, a lo que más le gustaba hacer en la vida: leer al aire avisos comerciales. Su maravillosa voz se mantuvo inconfundible hasta el final, aunque con el paso de los años y las huellas de los excesos perdió esa cualidad cristalina, precisa, poderosa y vital que caracterizó su impecable decir.

La palabra de Fontana, exacta y precisa, jamás ofrecía duda alguna. Lo hacía por ejemplo desde Odol Pregunta, aquel ciclo cultural de preguntas y respuestas que hizo historia en la televisión. Allí, el nombre de la marca auspiciante siempre resonaba en su voz con la letra final estirada y sostenida en el aire. Ese modo de entonar se convirtió en un clásico.

Y también desde sus extensas participaciones en las campañas publicitarias de YPF y Gillette, esta última dueña de las tandas de las grandes transmisiones deportivas de Radio Rivadavia. Fontana logró allí lo que ninguno de sus pares logró alcanzar: que el locutor comercial se transformara en una de las estrellas de esos programas. El hombre que jamás se equivocaba frente al micrófono convirtió algunos de los jingles publicitarios que brillaban a través de su voz (“Dígale Sí a Terrabusi”, “Minuto Odol en el aire”, “Y péguele fuerte”, “Esta es la Cabalgata Deportiva Gillette”) en frases del imaginario colectivo cotidiano de los argentinos.
Cacho Fontana, en Radio Colonia, en abril de 2009 - Foto: Andrea Knight

Solía decir que vivía de su nombre. “Es mi marca, mi negocio y mi empresa”, lo definió una vez. Muchos se sorprendían al enterarse que ese atributo no figuraba en ningún documento oficial, porque era un nombre de fantasía al que, curiosamente, su dueño le había agregado hasta un apodo, que se hizo familiar para todo el mundo. Jorge “Cacho” Fontana había logrado ocultar hasta el desconocimiento casi absoluto al nombre y al apellido, Norberto Palese, con los que nació en el corazón del barrio porteño de Barracas (Vieytes al 900), el 23 de abril de 1932. Cuando había llegado a los 80 años confesó que el nombre real pudo manejar al ficticio durante toda la vida: “Yo siempre me creí Palese, pero viví de Fontana”.

Fontana siempre se identificó como un emprendedor que se hizo de abajo y que de a poco fue tomando conciencia de sus limitaciones y del sentido amplio de la actividad que lo hizo famoso e inmensamente popular. Este camino lo llevó desde la locución comercial (su auténtica vocación) y la animación de espectáculos musicales y grandes shows radiofónicos a la conducción de ciclos periodísticos serios y rigurosos. “Soy un locutor que ha querido incursionar en preguntas, dudas y hechos con gente que interesa a la opinión pública -dijo en una oportunidad-. He entrevistado, he charlado, pero de ninguna manera pensando que estaba haciendo periodismo. Es que no soy periodista. Simplemente me gusta conversar con la gente. Augusto Bonardo me enseñó el arte de la conversación, pero yo me hice famoso manejando un vocabulario de 150 palabras”.
Cacho Fontana con el Martín Fierro a la trayectoria, en 1990 - Foto: DyN

Llevó adelante esa vocación en tiempos en los que no había, como hoy, escuelas e instituciones consagradas a la formación de los locutores. Y comenzó a imaginar ese camino cuando, de chico, escuchaba la radio y acudía a los programas en vivo de mayor popularidad de su tiempo. Algunos de ellos se hacían en los salones de la Unión Ferroviaria, gremio al que perteneció su padre.

El camino continuó cuando Palese y sus amigos juveniles de los cafés con billares de las avenidas Suárez y Montes de Oca seguían a las orquestas típicas en sus presentaciones. En uno de aquellos escenarios inició su actividad profesional, casi por casualidad. Lo recordó así: “Yo era empleado en una compañía de transportes que llevaba encomiendas al exterior. Y allí tenía un compañero que presentaba orquestas en los bailes los fines de semana. Un día, la empresa lo trasladó al interior y le pedí que me recomendara para ocupar su lugar”.

Así debutó a los 17 años como presentador de la orquesta de Roberto Padula en el salón La Argentina, de Rodríguez Peña y Corrientes. Hasta que una serie de afortunadas conexiones lo llevaron a Radio El Mundo, el lugar de los grandes nombres de la radio de entonces: Valentín Viloria, Roberto Miró, Carlos D’Agostino, Iván Casadó, Jaime Font Saravia. Entre ellos, el precoz presentador adquirió el nombre con el que todos desde allí lo conocerían: “Cuando empecé en los escenarios, otra compañera de la empresa de transportes que tenía un pariente imprentero dijo que me iba a bautizar. Un día trajo cien tarjetas con el nombre de Jorge Fontana y nunca supe si se le había ocurrido a ella o eran de un cliente que nunca las retiró. Lo de Cacho vino después. Me bautizó así Miguel Coronato Paz, que fue libretista de Luis Sandrini”, contó en una ocasión.
Cacho Fontana en 2002, con un reconocimiento a Odol Pregunta - Foto: DyN

La carrera de Fontana se hizo meteórica a partir de una apuesta arriesgada que cambió buena parte de la historia de la radio de esos años. En 1958 se hizo cargo de un programa matutino cuando ese horario era considerado poco menos que descartable para los empresarios y productores más importantes. Así nació el Fontana Show, el primer gran magazine de las mañanas radiofónicas, precursor indiscutido de las transformaciones que experimentó el medio. A partir de esa creación de Fontana, la mañana de a poco se fue transformando en el segmento horario más escuchado de toda la jornada radial.

Fontana impuso en ese programa una fórmula novedosa, llena de agilidad, sincronización, energía y énfasis permanente en todas las secciones. Apoyado en voces poderosas y llenas de color (junto al conductor estaban las extraordinarias locutoras Rina Morán y María Esther Vignola), junto a un equipo ejemplar integrado por Domingo Di Núbila, Magdalena Ruiz Guiñazú, Roberto De Marco y Faustino García, el Fontana Show logró una rápida y profunda identificación con el gusto popular y logró permanecer 15 años en el aire, nueve en El Mundo y seis en Rivadavia, la mejor etapa del ciclo.

Fontana apostó así con su sello por nuevos horizontes siguiendo la huella marcada por Antonio Carrizo, que había abierto en la locución un nuevo camino e impulsaba un nuevo estilo más atento a la palabra o la frase que enriquecía de nuevos matices la lectura de una tanda publicitaria. Como lo hicieron también de allí en adelante Carrizo, Héctor Larrea y Fernando Bravo, sin perder de vista la radio Fontana comenzó a familiarizarse con la televisión. Allí repitió la proeza previa: con cada nuevo ciclo el apoyo de la audiencia se fortalecía cada vez más, sobre todo en los programas de entretenimientos y de preguntas y respuestas.
Cacho Fontana y Pinky condujeron las "24 horas por Malvinas" - Foto: TelAm

Así estuvo siete años al frente de Dar en el blanco y nada menos que 19 temporadas consecutivas en Odol pregunta, ciclo que se recuerda como una de las mejores experiencias culturales de toda la historia de la TV abierta de nuestro país, en gran medida por la exactitud, el profesionalismo y la precisión con la que Fontana encaraba su tarea de interrogar a quienes contestaban sobre distintos temas de cultura general. “Como tengo nada más que sexto grado -evocó muchos años después- encontrarme con el jurado era una panzada de cultura, pero también algo intimidante. Siempre se acordaron de mí por este programa”. De cada emisión de Odol pregunta y del derrotero de algunos de sus participantes en busca del premio mayor se hablaba en la calle durante toda la semana.

Con el tiempo, los caminos de Fontana en el mundo del espectáculo se hicieron cada vez más diversificados. Fue, como dijimos, durante largas temporadas el locutor comercial de las transmisiones deportivas encabezadas en Radio Rivadavia por José María Muñoz, conductor en TV del ciclo benéfico La campana de cristal y, algunos años más tarde, el gran protagonista de Videoshow, revolucionario programa de viajes y entrevistas lanzado en 1977 que por primera vez utilizó en la televisión argentina las cámaras portátiles. Su último gran logro radiofónico fue Sexta edición, un ciclo periodístico vespertino con su sello que marcó su regreso a Rivadavia.

Junto a los éxitos llegaron los grandes sinsabores en tiempos de la última dictadura militar. Primero, un muy desafortunado paso por Canal 11 como director de producción a lo largo de dos años, que se recuerdan como una de las peores etapas artísticas de la historia del canal. Y después aquél famoso programa de 24 horas en vivo durante la Guerra de las Malvinas que condujo junto a Pinky en el canal oficial. “Fuimos conductores, pero no administradores del dinero. No supimos nunca adónde fue a parar todo lo que se recaudó”, reaccionaba cada vez que se lo cuestionaba por esa participación.
En el festejo de sus 75 años, con Oscar Ruggeri, Coco Basile y Guillermo Coppola, en el Café La humedad - Foto: HOLA

Se ganó durante mucho tiempo fama de malhumorado y cascarrabias, sobre todo por el modo en que siempre evitó dar definiciones políticas o confesar alguna simpatía partidaria. Con los años ese perfil se fue atenuando hasta desaparecer por completo en el tramo final de su vida, durante el cual sólo pronunciaba palabras de aprecio y agradecimiento. A la vez, siempre se le reconoció un enorme talento para contar chistes y dotes de gran conversador y anfitrión de encuentros interminables entre amigos como Alberto Olmedo, Jorge Porcel, César Luis Menotti, Tato Bores, el publicista David Ratto, Alberto de Mendoza y Tito Lectoure. Con este último forjó la amistad más estrecha de todas, nacida seguramente del fanatismo de Fontana por el boxeo. En tiempos de ostracismo y silencio llegó a reconocer que el único que se acordaba de él era el hombre fuerte del Luna Park, a quien siempre recurrió en casos de necesidad. Su voz acompañó los espectáculos de ese clásico escenario porteño durante muchos años.

Lectoure llegó a ser el único y solitario sostén anímico de Fontana en sus momentos más difíciles. Sobre todo desde que la modelo y actriz Marcela Tiraboschi lo acusó en octubre de 1989 de lastimarla y forzarla a consumir cocaína en un departamento del barrio de la Recoleta. El caso llegó a la Justicia y tuvo un tratamiento resonante en los medios porque Fontana atravesaba por un momento profesional brillante. Enfrentó un procesamiento porque el fiscal de la causa afirmó que las lesiones existieron y además se le aplicó la Ley de Drogas vigente, por lo cual estuvo un buen tiempo impedido de salir del país. En 1992 logró el sobreseimiento definitivo, pero el castigo popular resultó más prolongado. El escándalo forzó su alejamiento de los medios durante unos cuantos años. Pasó de protagonista indiscutido a mero recuerdo. Su mejor tiempo había quedado atrás y no volvería.
Fontana acumuló a lo largo de su vida varios traspiés afectivos muy fuertes. Cuando ya era una figura reconocida dejó a su primera esposa, Dora Palma (con quien tuvo una hija llamada Estela Nieves) para unirse sentimentalmente a la cantante y actriz Beba Bidart. Estuvieron juntos 12 años. Volvió a hacer ruido en la prensa más indiscreta cuando dejó a Bidart no de la mejor forma para formar una nueva pareja, ya maduro, con la bella modelo Liliana Caldini, veinte años menor. De esa unión (que también duró 12 años) nacieron las mellizas Ludmila y Antonella. Esta última fue la que estuvo más cerca de su padre en los últimos tramos de su vida.

La separación entre Fontana y Caldini, explicada desde la “incompatibilidad de caracteres”, también hizo en su momento muchísimo ruido. Y muchos años después trascendió una supuesta relación amorosa con Nancy Herrera, cuando ella era pareja de Alberto Olmedo, vínculo al que Fontana siempre aludió en forma ambigua. Tras ese episodio Olmedo nunca volvió a hablar con Fontana, que siempre atribuyó a un malentendido el abrupto cierre de una estrecha amistad de muchos años.
En Radio Nacional, en marzo de 2019 (junto a ellos Silvina Chediek) - Foto: Daniel Jayo

Pero el caso Tiraboschi superó en gravedad a todos los anteriores. El público le dio la espalda y los anunciantes que competían con cifras millonarias para lograr que la voz y la prestancia de Fontana avalaran sus productos dejaron de interesarse en él. Para las generaciones más jóvenes pasó a ser apenas un nombre más, mencionado como tantos otros en los libros de historia de los medios en la Argentina. Mientras tanto, Fontana se refugiaba en el apoyo incondicional de escasos amigos como Lectoure, Julio Mahárbiz y Raúl Armando Pérez. Todo eso pasaba mientras su oficio iba mutando y los medios ya no necesitaban como antes a figuras de su perfil.

Para 2007, los problemas económicos se hicieron cotidianos. “Por invertir tanto en el desarrollo de sus programas, quizás por despilfarrar en dónde y en quienes no debía, y por tener que pagar muchos abogados y divorcios, Fontana no posee ahorros y vive prácticamente de la caridad del pope de la empresa Tsu Cosméticos”, señaló por entonces Pablo Sirvén, en referencia a Pérez. En esos momentos de falta casi absoluta de trabajo llegó a fantasear con radicarse en España, donde viven dos de sus hijas, Estela y Ludmila. Para colmo comenzó a enfrentar problemas de salud creciente, desde una operación coronaria hasta las persistentes secuelas de una parálisis facial que afectó su mejor herramienta, la voz.
Cacho Fontana

De a poco recuperó el optimismo, mantuvo intacta su elegancia y fue encontrando, silenciosa y pacientemente, algunos espacios que le permitieron despuntar la vocación. Programas en emisoras radiofónicas del interior, alguna campaña publicitaria con jingles que resonaban como el recuerdo de tiempos más felices, modestas participaciones televisivas y sobre todo una etapa de crecientes homenajes, tributos y reconocimientos. Aquel ostracismo empezaba a transformarse en reivindicación.
En esos agasajos siempre se alegraba de haber recuperado el afecto de sus pares luego de tantos años de silencio. Esa respuesta afectiva empezó a multiplicarse cuando se supo que Fontana vivía en una residencia para mayores, la misma en la que había sido alojada Pinky. Ese reencuentro le devolvió a las dos figuras una atención pública que parecía perdida para siempre. “Me quedo con lo bueno de las cosas. Me costó rehabilitarme de lo sucedido con Marcela. Con ella consumí cocaína, no tengo por qué negarlo”, confesó en aquella descarnada entrevista de 2019 en el programa televisivo Intrusos, a la que sumó una confesión que le acarreó varios reproches: dijo que Aníbal Troilo fue quien le convidó por primera vez una dosis de esa droga.

Cuando recibió el Martín Fierro a la trayectoria (luego de otras 15 estatuillas ganadas por su labor profesional), recordó que se había negado en su apogeo artístico a aceptar todo tipo de propuestas. No quiso filmar películas, protagonizar telenovelas ni grabar discos. Prefería, en cambio, los desafíos en apariencia mucho más sencillos de la locución. “Yo amo hacer avisos comerciales. Soy vendedor por excelencia”, destacó. En los mejores momentos de una vida agitada, con extensas visitas al cielo y al infierno, Cacho Fontana transformó su nombre en una marca registrada.
Fuente: Diario La Nación

domingo, 3 de julio de 2022

Ley Audiovisual: proyecto del gobierno uruguayo reestablece normas de la dictadura

Una de las normas que el gobierno pretende reestablecer dicta que los servicios de radio y televisión respeten "la moral, el decoro y las buenas costumbres".

El proyecto de ley de Rendición de Cuentas que el Poder Ejecutivo envió al Parlamente este jueves propone, además de derogar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (ley de medios) aprobada en 2014, restablecer una serie de normativas creadas durante la última dictadura militar.

La derogación de la Ley de Medios ya había sido anunciada, por lo que su inclusión el proyecto no llamó demasiado la atención.

Sin embargo, la restitución de los decretos-leyes n.º 14.670, de 1977, y n.º 15.671, de 1984, sí lo hizo, ya que estas normas son cuestionadas por su posible utilización para perseguir a medios disidentes.

Un ejemplo de esto es que la reglamentación de la ley-decreto n.º 14.670, firmado por Aparicio Méndez, estableció en su artículo 28 una serie de pautas para la utilización de frecuencias de radio y televisión. El primer inciso de dicho artículo establece que, dada la "función y responsabilidad que poseen los servicios de radiodifusión como medios de comunicación social", los mismos deban dar "observancia especial de las normas referentes a la moral, el decoro y las buenas costumbres". En cuanto a la derogación de la Ley de Medios, el Poder Ejecutivo pretende hacer excepciones con la transmisión de eventos deportivos de interés general y a la accesibilidad de personas con discapacidad auditiva y visual. Lo primero refiere a eventos que "involucren actividades oficiales de las selecciones nacionales de fútbol y de básquetbol en instancias definitorias de torneos internacionales y en instancias clasificatorias", los cuales "deberán ser emitidos a través de un servicio de radiodifusión de televisión en abierto y en directo y simultáneo". Lo segundo hace referencia a la continuidad de los "sistemas de subtitulado, lengua de señas o audiodescripción", en los servicios de televisión abierta y televisión para abonados.

El debate que marca qué tipo de democracia quiere Uruguay
La realidad es que los medios tienen un rol social clave: pueden definir la opinión de grandes grupos de personas. De ahí la importancia de este debate
Por: Lucía Barrios

El debate ya se disparó. El proyecto de la Rendición de Cuentas que entró ayer al Parlamento vino con varias sorpresas y una de las más significativas es que el Gobierno propone derogar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada durante el gobierno de José Mujica, y restablecer la normativa aprobada por la dictadura que reguló los servicios de radiodifusión hasta ese año.

Muchos ciudadanos se preguntarán por qué es tan importante este tema. La verdad es que no es un debate a tomar a la ligera, sobre todo porque implica qué tipo de democracia y sociedad queremos. Esta discusión viene de hace varios años, pero el asunto, por omisión o conveniencia de algunos, no se puso entre las prioridades de la ciudadanía.

La actual ley pretendía luchar contra la concentración de medios que existe con el objetivo de fomentar la libertad de expresión, aumentar la diversidad de voces y así permitir que haya mayor cantidad de opiniones y visiones sobre la realidad del país.

La propuesta del Ejecutivo
Según La Diaria, el Ejecutivo quiere restituir normas de 1977 y 1984 que perseguían la disidencia en nombre de conceptos como la “tranquilidad pública” y la afectación a “la nación”. Además, el Gobierno propone derogar toda la normativa anticoncentración mediática dispuesta por la actual ley de medios, además de la disposición que generaba perjuicios económicos a los medios, como el pago de canon y precio por uso de espectro. También “elimina el Consejo de Comunicación Audiovisual y los procedimientos administrativos y judiciales para que los ciudadanos hagan valer sus derechos, entre otros a la no discriminación y a la no exhibición de violencia excesiva dentro del horario de protección al menor”, indicó La Diaria.

Cifras
Los medios tienen un rol social muy importante: pueden definir la opinión de grandes grupos de personas. A menor cantidad de medios, lo más probable es que haya menos visiones sobre la realidad. Según un estudio realizado por Edison Lanza y Gustavo Buquet en 2010, los canales de televisión concentran el 95% del mercado de televisión abierta nacional. En 2010 facturaron 82,5 millones. Según la investigación de Facundo Franco, Nicolás Thevenet, Fernando Gelves y Gustavo Gómez, denominada El mapa de la concentración mediática en Uruguay, la concentración de medios uruguayos radica en tres familias. La ley actual intentaba luchar contra esta concentración. Sin embargo, también hay que señalar que poco se pudo aplicar de ella, según una entrevista para Caras y Caretas con el doctor en estudios culturales latinoamericanos Gabriel Kaplún en 2019. Kaplun explicó que esta situación sucedió por un “bloqueo político”, donde el Parlamento no designó los cinco miembros del Consejo de Comunicación Audiovisual ante la renuencia de la que era por aquel entonces la oposición. “Cada hecho puede tener más de una mirada y si en un sistema político sólo muestra una forma de ver las cosas, ignorando las otras posibilidades, tenemos un problema para la democracia”, afirmó Kaplún en aquel entonces. Más allá de si la actual ley no se aplicó del todo, es necesario que se preste mucha atención al debate político que empezará a ocurrir en las próximas semanas. ¿Acaso el poder del pueblo, la democracia, puede coexistir con una mayor concentración de los medios?
Fotos: Javier Calvelo y Pablo Vignali / adhocFotos
Fuente: Caras y Caretas

Las pruebas que demuestran que la Policía Federal participó del ataque a Tiempo Argentino

El juez federal Martínez de Giorgi sobreseyó al comisario Jorge G. Azzolina, el último uniformado incluido en la causa. El magistrado se niega a tomar en cuenta la evidencia acumulada en el expediente
Por: Federico Trofelli

La Policía Federal tuvo un rol decisivo en el ataque al edificio del barrio porteño de Colegiales donde funcionaban Tiempo Argentino y Radio América. Sin la intervención de los agentes de la exComisaría 31, los matones al mando del empresario de seguridad privada Juan Carlos Blander, coordinados por el falso comprador del diario Mariano Martínez Rojas, nunca podrían haber tenido acceso al lugar que era custodiado por los trabajadores bajo la orden del Ministerio de Trabajo.

A seis años de aquel episodio oscuro de la democracia, este diario resume las pruebas que los funcionarios judiciales, en su afán de persistir en desvincular a la fuerza de seguridad, se niegan a consentir.

Según se desprende de las declaraciones del propio Blander, volcadas en el expediente que lleva adelante el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, la estrategia de copar el edificio se pergeñó una semana antes, cuando se comunicó Martínez Rojas con él, de parte del comisario Jorge Guillermo Azzolina, a quien conocía porque hacía seguridad privada en la zona del Hipódromo de Palermo a través de la empresa All Acces.

El empresario correntino, cómplice del vaciamiento del Grupo 23 de medios, perpetrado por Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, le explicó a Blander que necesitaba "serenos en un edificio, porque lo tengo que entregar y lo tengo tomado; tengo el permiso de la fiscalía para abrirlo con el cerrajero". Sin conocer a Martínez Rojas, Blander llamó al jefe policial, quien le confirmó que había sido él quien le pasó su contacto: "Azzolina me dijo que Martínez Rojas necesitaba custodia para ir al edificio con la policía hasta la puerta y cuidar el edificio, pero la policía no podía cuidarlo", reconoció. De esa manera, el jefe de la patota ratificó que fue él quien contrató a su séquito y al cerrajero, porque le habían garantizado previamente la presencia policial en la zona.

Ante la Justicia Penal, Contravencional y de Faltas de CABA, que intervino en un primer momento, el cerrajero Guillermo Carrasco recordó: "Yo me quería retirar sinceramente del lugar porque ya no me sentía cómodo ahí. Cada cinco minutos le preguntaba a Blander y a Mariano –el que se presentó como dueño– por la policía y les decía que si no venían ya, yo me iba".

"Pasaron unos minutos –continuó Carrasco- y vinieron dos móviles de la Policía Federal. Como ellos estaban con los papeles y la documentación del lugar, me acerco al policía y le pregunto si estaba todo OK para hacer la apertura. Ellos me contestan que sí, que haga el servicio. Y así fue. Estando los papeles presentes y la policía, hice la apertura del lugar. Aclaro que la policía me dio la orden directa de abrirlo. Quien me autorizó a abrir fue el policía que manejaba el móvil policial". Todo esto ocurrió en horas de la medianoche.

Los tres trabajadores de Tiempo, Nahuel de Lima, Gabriel Agüero y su madre, Norma Fernández, que pernoctaban en el edificio, coincidieron en lo que pasó durante los primeros minutos de ese 4 de julio de 2016. Declararon que fueron amenazados, golpeados y obligados a salir del edificio y que en la vereda se encontraron con al menos un patrullero. Idéntica versión fue sostenida por la editora de Política de Tiempo, Julia Izumi, y su marido, quienes fueron los primeros en llegar al lugar tras la irrupción de la patota. Todo esto ocurrió, según quedó acreditado, mucho antes de las 2 de la madrugada del 4 de julio.

Las entonces autoridades de la Cooperativa Por Más Tiempo, los periodistas Randy Stagnaro y Javier Borelli, fueron contundentes ante los funcionarios judiciales y policiales a la hora de describir la tensión de ese momento y el papel que jugó la fuerza de seguridad. Stagnaro advirtió que "la policía todo lo que hizo fue tratar de impedir que nosotros ingresáramos al edificio, y defendía la presencia de la patota. Decía que había una fiscal –nunca aclararon quién era- que había decidido que las cosas eran de esa manera, y que no había que modificarlas".

Stagnaro añadió que el subcomisario Carlos Aparicio tabicaba el ingreso a los trabajadores de prensa, a pesar de que le puntualizaban "que los custodios de los bienes allí presentes éramos nosotros por decisión del Ministerio de Trabajo, y que la patota no tenía nada que hacer ahí dentro, ya que no eran ni dueños del inmueble ni inquilinos". Sin embargo, "la autoridad policial se negaba a intervenir. Recién se puso en contacto con la fiscalía cuando se fueron sumando los trabajadores de la cooperativa, y otras personas que se solidarizaron con nosotros".

A pesar de la tormenta que sacudía a la ciudad en ese momento, cientos de colegas de otras redacciones, representantes del movimiento de empresas recuperadas y dirigentes políticos se acercaron al lugar para acompañar a los integrantes de la cooperativa.

Borelli aseguró en sede policial y judicial que los agentes argumentaban que "las personas que habían ingresado por la fuerza al lugar habían acreditado la titularidad del bien en cuestión mediante un contrato de locación". A estos mismos uniformados poco les importó cuando el entonces presidente de la cooperativa les comentó que ese contrato estaba vencido y les envió por mail la documentación. "Con lo cual la policía lo sabía en ese momento", testimonió.

Los dichos de los integrantes de la patota son igual de elocuentes. Henry Omar Castro Vargas sostuvo: "Llegué solo, y ya estaba la policía en el lugar; no tengo idea de qué seccional era. Había dos móviles policiales, el Sr. Martínez Rojas, personal policial y el Sr. Juan Blander. Nos dijeron que esperemos un ratito. Esperamos al costado. Abrieron la puerta con personal policial y el muchacho que estaba –creo que era un cerrajero, yo no lo conocía-. Ingresó la policía, el Sr. Martínez Rojas, y luego nos hicieron ingresar a nosotros. Nos dijeron que esperemos en el hall nada más. La policía hablaba con Martínez Rojas".

Carlos Roberto Antivero, otro de los violentos, coincidió con lo que dijo Castro Vargas sobre la presencia del cerrajero y la policía, y sumó otro elemento: "A nosotros, Martínez (Rojas) nos dijo que teníamos que hacer de serenos. Quedarnos ahí en el hall, sin hacer nada. Entonces, entramos a un hall, aproximadamente estuvimos 25 minutos en el hall, después la policía nos metió en una pieza".

En esa misma línea, Marcelo Mauricio Caña, admitió que "ellos –por Martínez Rojas, Blander, el cerrajero y los agentes- fueron quienes entraron y abrieron. Ellos fueron quienes sacaron a la gente que estaba adentro. Estaba un femenino y un masculino de policía. Después entramos nosotros, y quedaron esos policías en la puerta con el patrullero". Carlos Alberto Ruiz Díaz también señaló que de antemano había dos móviles policiales apostados.

Hace dos semanas, el juez Martínez de Giorgi sobreseyó al comisario Azzolina, a quien había procesado por los delitos de usurpación, daño, interrupción de la comunicación y robo. Para Martínez Rojas, Blander y los 13 integrantes de la patota mantuvo la imputación. El magistrado se alineó con lo dispuesto por la Sala I de la Cámara Federal a mediados de 2019 que pidió más pruebas para vincular la participación policial en el hecho.

Pero los elementos nuevos nunca llegaron: la Policía Federal había destruido todos los sumarios de ese entonces y no pudo establecer qué móviles, ni qué personal participó ese día del procedimiento ilegal; además, la fiscal contravencional informó a Martínez de Giorgi que esa noche todos los efectivos cumplieron puntillosamente sus órdenes. Y aclaró que el primer llamado de la policía lo recibió no antes de las 2 de la madrugada. Lo cual queda en evidencia que hasta ese momento, la fuerza hizo y deshizo a su antojo, pero nadie se hace cargo de sus movimientos.

La prioridad es luchar contra la impunidad policial
Por: María del Carmen Verdú

La mañana del 4 de julio de 2016, cuando aseguramos la recuperación del lugar para lxs trabajadorxs, empezamos a reconstruir los detalles de lo sucedido la noche anterior. Desde el minuto cero quedó en plena evidencia la intervención esencial de la Policía Federal. Sin su aporte no hubiera sido posible el ataque, ni su planificación.

Las pruebas son abrumadoras. La responsabilidad del comisario Jorge Azzolina, titular de la entonces comisaría 31ª de la PFA, es clara y directa. Fue quien personalmente recomendó al "experto en seguridad" Juan Carlos Blander para que Mariano Martínez Rojas le encargara el "trabajito". También fue Azzolina quien permitió la comprobada presencia de policías de la repartición que dieron asistencia y falsa cobertura legal al ataque.

Tendría que haber sido sencillo verificar qué patrulleros y qué efectivos estuvieron frente a Amenábar 23 en la medianoche del 4 de julio, horas antes de que fueran nuevamente convocados cuando se consumó el delito. Sabemos que si algo hacen las comisarías es registrar los movimientos de móviles y personal. Además, todos los patrulleros tienen, desde hace muchos años, sistemas de geolocalización. Sin embargo, como lo relata el juez Martínez de Giorgi en la resolución que sobreseyó al comisario, "los Libros de Registro de Personal y de Sumarios labrados en la ex Comisaría 31 de la Policía Federal Argentina fueron destruidos en virtud de haber trascurrido el plazo de conservación previsto en la normativa interna de dichas fuerzas". Tampoco "se obtuvieron los números de identificación de los móviles policiales que la mencionada dependencia policial tenía asignados el día de los sucesos", y "no resultó posible establecer el personal que se encontraba asignado a cada uno de ellos en cada día". Finalmente, "no existen registros en el sistema de geoposicionamiento de los equipos de Comunicación de la firma Motorola Solutions que se encontraban operativos en los móviles de la ex Comisaría 31 de la Policía Federal Argentina el día de los hechos, dado que son resguardados sólo por el lapso de seis meses".

La destrucción (u ocultamiento) de esas constancias, que habilitaron al juez a liberar de toda responsabilidad penal al comisario que apoyó el plan criminal de Martínez Rojas sólo se puede entender en el marco de una decisión institucional de garantizar su impunidad, que no es otra cosa que la impunidad del aparato estatal. Hay fotos y testimonios que dan cuenta de la intervención de Azzolina y sus agentes en la planificación y ejecución del ataque a Tiempo, pero las demoras procesales también permitieron que el resguardo de los registros quedara en un limbo, porque nadie buscó preservar esos materiales, sabiendo que había una investigación en marcha. Por el contrario, posiblemente hubo apuro en que desaparecieran y la ausencia de esa documentación debe ser explicada por las autoridades porteñas y nacionales que intervinieron en la transferencia de la Policía Federal en 2017, a seis meses del ataque a Tiempo.

Para entender la situación sirve recordar que el proceso contra Martínez Rojas empezó a avanzar seriamente una vez que, desde el poder, le soltaron la mano por la mafia de los contenedores. Hoy está detenido, con cuatro condenas por contrabando, defraudación en la venta de automóviles y estafa, más una quinta por la interrupción de la transmisión de Radio América, apenas unos días antes de que atacara Amenábar 23 para completar su plan de silenciamiento de la emisora y el diario. Pero a la policía la siguen protegiendo. El poder tiene claras sus prioridades. Desde la querella encarada por la Cooperativa Por Más Tiempo con patrocinio de Correpi, seguiremos dando batalla para revertirlo.

Un ataque que no puede quedar impune
Se cumplen seis años sin juicio ni castigo contra los autores de uno de los hechos más violentos contra la prensa desde el regreso de la democracia
Por: Federico Amigo

Cierren los ojos. Imaginen aunque sea por unos segundos que una patota compuesta por 15 matones ingresa por la fuerza a un edificio y destroza todo lo que encuentra a su paso. Antes, saca a patadas y trompadas a tres trabajadores que encuentra adentro. En unos segundos, tapa los ventanales para que nadie vea lo que sucede. Para ocultar la violencia. Para romper todo en una madrugada lluviosa. El edificio no es cualquier edificio: es la redacción de un medio de comunicación. Ejecutan un planificado ataque a la libertad de expresión. Cuentan con la complicidad policial en el intento por silenciar a la prensa. Dan un golpe contra el ejercicio periodístico en su conjunto.

Imaginen que pasaron seis años y que la Justicia todavía no identificó a los responsables del violento episodio. El hecho aún sigue impune. Abran los ojos. No hace falta imaginar nada. El ataque sucedió el 4 de julio de 2016. La redacción vandalizada fue la de Tiempo Argentino. Se cumplen seis años sin juicio ni castigo contra los autores de uno de los hechos más violentos contra la prensa desde el regreso de la democracia.

La causa para esclarecer el ataque tuvo movimiento los últimos días. El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi descartó el vínculo de la Policía con el ataque y dictó el sobreseimiento de Jorge Guillermo Azzolina, jefe de la Comisaría 31, cuyos uniformados custodiaron la entrada y la salida de la patota a la redacción. Los esfuerzos de la Justicia por desresponsabilizar a la Policía son evidentes y, además, demoran el comienzo del juicio en un expediente que ya cuenta con los procesamientos de Mariano Martínez Rojas y sus patovicas de turno.

La organización de los trabajadores y las trabajadoras de la cooperativa sumada al amplio respaldo de gremios y organizaciones permiten mantener con fuerza el reclamo para esclarecer el ataque. Es la tradición de lucha heredada de las empresas recuperadas y las cooperativas. Es el camino por el que se revirtieron los 357 despedidos en la agencia estatal de noticias de Télam, un hito central para el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa). Esta semana se cumplieron cuatro años de la histórica pelea para frenar otro vaciamiento, en este caso ejecutado por el gobierno macrista y su plan de despidos. La heroica resistencia es parte del hilo que une las dos historias. TelAm y Tiempo pusieron el cuerpo para defender el trabajo y también el derecho a la información de las audiencias, una disputa central para la sociedad en su conjunto.

Como querellantes con el patrocinio de Correpi, este martes la cooperativa concurrirá a una audiencia crucial por la causa que investiga los delitos de "usurpación, daño e interrupción de un medio de comunicación". Que suceda un día después del sexto aniversario no es una cuestión de azar: nada en la corporación judicial es casual. Daremos testimonio de lo que siempre denunciamos: el ataque tuvo la participación necesaria del comisario Azzolina y los policías a su cargo. Fueron nada menos que quienes facilitaron el ingreso al edificio. Aquella madrugada terminó con la patota huyendo con la ayuda de los uniformados. Aquella nueva recuperación confirmó que nada frenaría a Tiempo.

Desde hace seis años, también son muchos más quienes acompañan la lucha por la continuidad de este medio cada vez más potente. Estuvieron para defenderlo y para construir una mirada al futuro.
Fotos: Diego Martinez, Mariano Martino y Eduardo Sarapura
Fuente: Tiempo Argentino

sábado, 2 de julio de 2022

Peritos estadounidenses analizan bala que mató a periodista palestina de Al Jazeera

El fiscal general palestino, Akram Khatib, anunció la entrega a investigadores estadounidenses de la bala que asesinó a la periodista Shireen Abu Akleh al tiempo que desmintió que la bala vaya a ser entregada después a Israel, como habían informado poco antes varios medios israelíes.

Las autoridades palestinas acordaron permitir que un equipo de expertos norteamericanos realice un examen técnico, explicó en declaraciones a la agencia oficial de noticias Wafa.

No obstante, aseguró que tiene confianza y certeza en las investigaciones y resultados sobre el tema realizados por los peritos palestinos.

En una conferencia de prensa el 26 de mayo último, Khatib reveló que la pesquisa confirmó la responsabilidad del ejército israelí en el asesinato de la comunicadora dos semanas antes.

Los uniformados le dispararon cuando intentaba huir de la zona, durante una redada en la ciudad de Jenin, en el norte de la ocupada Cisjordania, precisó el funcionario al presentar las conclusiones de la investigación.

Ella huía hacia adelante como se puede ver por la trayectoria de la bala, detalló el fiscal en esa ocasión.

La bala fue disparada desde una distancia de 170 a 200 metros por un francotirador con una línea de visión clara, subrayó.

En declaraciones a la televisora Press TV, la también comunicadora palestina Shatha Hanaysha, quien se encontraba en el lugar cuando estalló el tiroteo, acusó a las fuerzas de Tel Aviv del asesinato.

"Vimos que se acercaban vehículos militares israelíes y también notaron nuestra presencia (…) No fue en absoluto un caso de identidad equivocada", aseguró.

Una investigación de la televisora estadounidense CNN también apuntó a los militares israelíes.

Según el medio noticioso, al estudiar un audio de un video grabado en el momento del incidente, los peritos estimaron que los disparos procedían de unos 200 metros, la misma distancia que había en ese momento entre Abu Akleh y los uniformados.

También citó a Chris Cobb-Smith, un consultor de seguridad y veterano del ejército británico.

Luego de analizar las marcas de balas en un árbol justo donde la periodista perdió la vida, Cobb-Smith aseguró que los disparos fueron dirigidos y controlados.

La muerte de la Abu Akleh desató una ola de condenas internacionales a Israel, cuyos dirigentes en un principio negaron cualquier responsabilidad, aunque luego admitieron que era posible.
Fuente: Prensa Latina

viernes, 1 de julio de 2022

Inna Afinogenova: "Me interesa la historia de América Latina y su permanente lucha por mantener la soberanía"

La periodista rusa más famosa del mundo explica por qué dejó RT y cuenta que aprendió español por Natalia Oreiro. Habla de la guerra y afirma que mantiene sus ideales antimperialistas, antibelicistas y de izquierda
Por Leandro Grille

Inna Afinogenova cuenta que aprendió español por Natalia Oreiro, opina sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, afirma que mantiene sus ideales antiimperialistas, antibelicistas y de izquierda y sentencia: “No me fui de Peñarol para fichar en Nacional, me fui de un medio y busqué trabajo en medios que comulgaban con la idea que yo tengo sobre el periodismo y sobre la vida”.

Inna, en América Latina te hiciste famosa por tus videos sobre política latinoamericana para RT en español desde Rusia. ¿Cómo surge tu interés por nuestra región?
Empecé a aprender español a los 12 años, luego de interesarme primero por España y luego por Latinoamérica, por una compatriota tuya, Natalia Oreiro, que en aquel momento salía todos los días en la televisión rusa en la telenovela Muñeca brava. Ha sido un auténtico fenómeno en Rusia y en el espacio postsoviético, teníamos cuadernos, afiches, pegatinas con ‘Mili’ (así se llamaba su personaje). Me busqué una profesora de español yo sola, poniendo un anuncio en un periódico local y me llamó una señora argentina que llevaba 40 años en Rusia. Empecé a tomar clases con ella y así seguí unos años, hasta entrar en la universidad y empezar a viajar. Pasé una temporada en Buenos Aires y cuando volví a Rusia, me incorporé a RT en Español, que acababa de inaugurarse. De ahí surgió ya un interés más profesional por la historia de la región, las corrientes políticas y su permanente lucha por mantener la soberanía.

Más allá de la calidad de los videos de Ahí les va, ¿no te parece rarísimo el impacto que han tenido considerando que eran videos protagonizados por una periodista rusa desde Moscú? ¿A qué lo atribuyes?
Era un trabajo en equipo y el equipo era muy bueno. De hecho, siguen haciendo Ahí les va y lo hacen igual de bien que cuando estaba yo. Mirko Casale era fundamental, por la chispa, el humor y los conocimientos que tiene. Yo, por lo exigente a la hora de verificar la información y buscar las maneras más atractivas de difundirla. Más allá de eso, sí que me parece paradójico que un proyecto tan exitoso en Latinoamérica y para Latinoamérica haya surgido en Moscú. En parte lo atribuiría a los recursos que teníamos (se trataba de un canal de noticias internacional muy importante, aunque no fuéramos mucha gente trabajando solo en ese proyecto), y al mismo tiempo a las similitudes que encuentro entre la idiosincrasia rusa y la latinoamericana.

Renunciaste de RT por tu desacuerdo con la guerra, pero siempre habías adjudicado a la OTAN y al gobierno ucraniano la responsabilidad sobre la escalada del conflicto. ¿Mantienes esa posición? ¿Crees que Rusia tenía espacio para otros caminos antes de la intervención militar?
No sé si siempre he adjudicado la responsabilidad a la OTAN o a Ucrania, aunque tengo claro que la OTAN tiene una parte de responsabilidad importante y que Ucrania ha sido un pelele en manos de agentes externos que la han sabido llevar por donde han querido. Y les ha salido bien. Y con respecto a las opciones de Rusia, está claro que tenía más opciones. Es una potencia nuclear y reaccionó a una provocación atacando, creo que eso poca gente lo puede negar (aunque habrá y hay quien lo niegue). Si hubiera respondido a un ataque, creo que la cosa sería distinta, pero a fin de cuentas, en respuesta a lo que sea y más allá de las provocaciones, terminó iniciando una guerra que es algo que a nosotras en la escuela nos han enseñado que Rusia no hace (que no digo que sea verdad, digo que es lo que se da en las escuelas). Y eso es que Rusia no ataca: Rusia se defiende. Pues en este caso, esa máxima se rompió. No me sirve el “los otros iban a atacar”, porque eso nunca lo sabremos. Tampoco me sirve lo de que había que defender el Donbás, porque el Donbás estaba siendo menos atacado que tres o cuatro años atrás y en aquel entonces no se hizo nada. Rusia tiene sus razones y eso es innegable. Pero yo puedo no estar de acuerdo con ellas, como es el caso.

¿Es cierto que la población mayoritariamente rusoparlante en las repúblicas populares del Donbás estaba siendo atacada permanentemente por fuerzas ucranianas?
Desde 2014, cuando han buscado un referéndum de independencia por no estar de acuerdo con el golpe de Estado organizado con mediación de EEUU y la UE. Es cierto que los años más sangrientos han sido al inicio: 2014, 2015. Los 8 años de guerra dejaron un saldo de unas 14.000 víctimas entre militares de Ucrania, autodefensas del Donbás y civiles de ambos lados de la línea del frente. En 2015 se firmaron los denominados Acuerdos de Minsk entre Ucrania y las repúblicas rebeldes del Donbás con mediación de Bielorrusia, Rusia, Francia y Alemania. Contemplaban la reintegración de esos territorios en Ucrania bajo la condición de disfrutar de una amplia autonomía. Pero Kiev ha incumplido los acuerdos desde el día uno. Y no lo digo yo: el expresidente ucraniano Piotr Poroshenko, que firmó esos acuerdos, reconoció la semana pasada que no tenían intención alguna de cumplirlos, sino que los había rubricado para ganar tiempo.

Ahora te sumaste a La Base, el programa de Pablo Iglesias en España, e inicias Macondo, tu primer programa desde América Latina. ¿Qué te seduce de estos proyectos?
Bueno, me sumé a Público, un diario digital, matriz de La Base, con el que tenemos la ilusión de hacer cosas en común para encontrar alguna voz alternativa a los medios dominantes en español. No va a ser fácil, pero vamos a dar la pelea, como siempre hemos intentado. Para mí no es solo un placer trabajar con Pablo y el resto de compañeros de La Base (Sara, Manu, Lolo, que son los fijos), sino que además es una oportunidad inimaginable hace tan solo unas semanas, cuando todavía estaba buscando mi lugar fuera de Rusia. Y más que pensar en qué me seduce, me costaría encontrar lo que no me seduce. Son un equipo impresionante, de un talento y una erudición desbordantes… hasta tal punto que yo no sé si desentono un poco en un grupo tan brillante. Pero más allá de eso, hay una afinidad ideológica y profesional, tanto con ellas como con todo el grupo de Público, que es complicado encontrar ahora mismo en el panorama mediático en español. Y respecto a Macondo, pues bastante parecido. Una gente estupenda que contacta conmigo para hacer un proyecto digital porque valoran mi trabajo, pero resulta que son unos profesionales con años de experiencia y de lucha en los medios para sacar adelante proyectos comunicativos contrahegemónicos, de ese tipo que solo salen a fuerza de remar y remar. Y esa gente con ese talento y esa experiencia, contacta conmigo para sacar adelante un proyecto en el que, otra vez, la pieza discordante voy a ser yo por no poder compararme a ellos en sabiduría, experiencia y saber hacer. No sé, me siento muy honrada por el mero hecho de que equipos tan brillantes hayan querido contar con mi colaboración.

Hay gente en América Latina que se pregunta si sigues siendo la misma Inna Afinogenova, con una mirada contrahegemónica y progresista, o si la salida de RT significa un cambio de bando. ¿Qué le dirías al público latinoamericano que tiene estas interrogantes?
Bueno, mi opinión es que yo salí de RT para no verme obligada a “cambiar de bando”. Me parece que cualquier debate al respecto o bien desconoce mi trabajo o bien desconoce la realidad política actual tanto de Rusia como del resto del planeta. Ahora mismo me encuentro en una situación paradójica: una parte de la gente que me seguía piensa que me he borrado y todos los que me atacaban aseguran que sigo siendo la misma mierda (porque siempre han dicho que era una mierda, aunque con otras palabras). De estos últimos me lo esperaba, no dan para más. Mentían cuando estaba en RT, mienten ahora y seguirán mintiendo mañana y pasado mañana, no se les puede exigir más (hoy, sin ir más lejos, un “experto analista” sin nombre, por supuesto, me otorgaba en un digital ultraderechista español el cargo nada menos que de “subdirectora de RT” y “mano derecha de Margarita Simonian). Los primeros ya son otra historia. En teoría son gente que me han seguido en el discurso antimperialista, antibelicista, izquierdista… no entiendo qué ha cambiado de todo eso que ahora les irrita tanto. No entiendo que nadie de izquierda pueda defender esta invasión bajo ningún pretexto, la verdad. Igual que no entiendo que nadie de izquierda pueda defender bajo ningún pretexto que se arme a Ucrania, y mira que he oído a gente de izquierda argumentándolo; sigo sin entenderlo. No entiendo qué les molesta. Hablan de patriotismo, de “abandonar a la patria en el peor momento” y a la vez dicen que Rusia está arrasando, pues entonces no será su “peor momento”, al final va a resultar que me fui en su mejor momento. Yo nunca abandoné mi patria, solo mostré mi desacuerdo con una decisión tomada por su gobierno, igual que he hecho otras veces, aunque ahora cualquier iletrado que escriba sobre mí diga que “nunca cuestioné nada”. Esta decisión era más grave y no veía la forma de seguir desarrollando mi trabajo desde la misma perspectiva, manteniendo los mismos planteamientos, así que tomé la decisión de dejar mi empresa. ¿Y cuántas empresas más hay en Rusia para seguir desarrollando mi trabajo en español como siempre he hecho? Pues ninguna que no sea estatal. No tenía sentido buscar trabajo en Moscú. Y al final esto que fue una decisión puramente laboral, se ha sacado de quicio y se ha elevado al nivel de “traición” por una panda de imbéciles que no saben ni de lo que hablan y que una tiene que soportar todo el día en las redes. Parece que me fui de Peñarol y fiché por Nacional o algo parecido, pero no es así, esto no es un partido de fútbol. Me fui de un medio y busqué trabajo en medios que comulgaban con la idea que yo tengo sobre el periodismo y sobre la vida en general y tuve la suerte de que hubo un par que me llamaron y quisieron contar conmigo y en eso estamos.
Fuente: Caras y Caretas

Los cuatro pecados de la comunicación: desinformación, calumnia, difamación y coprofilia

Francisco Bergoglio recibió en el Vaticano a Bernarda Llorente, presidenta de la Agencia de Noticias TelAm. La manipulación periodística, los "4 pecados de la comunicación", el poder de los medios, son algunos de los temas abordados por el Papa Francisco durante la entrevista
Usted es, tal vez, la voz más importante en el mundo en términos de liderazgo social y político. ¿A veces siente que, desde su voz disonante, tiene la posibilidad de cambiar muchas cosas?
Que es disonante, algunas veces lo sentí. Creo que mi voz puede cambiar, pero no me la creo mucho porque te puede hacer daño eso. Yo digo lo que siento delante de Dios, delante de los demás, con honestidad y con el deseo de que sirva. No me preocupa tanto si va a cambiar o no va a cambiar cosas. Me cuadra más el decir las cosas y el ayudar a que se cambien solas. Creo que en el mundo existe, y en Latinoamérica en especial, una gran fuerza para cambiar las cosas con estos cuatro principios que recién dije.

Y, es verdad, si hablo yo todos dicen "habló el Papa y dijo esto". Pero también es cierto que te agarran una frase fuera de contexto y te hacen asegurar lo que no quisiste decir. O sea, hay que tener mucho cuidado. Por ejemplo, con la guerra hubo toda una disputa por una declaración que hice en una revista jesuita: dije "aquí no hay buenos ni malos" y expliqué por qué. Pero se tomó esa frase sola y dijeron "¡El Papa no condena a Putin!". La realidad es que el estado de guerra es algo mucho más universal, más serio, y aquí no hay buenos ni malos. Todos estamos involucrados y eso es lo que tenemos que aprender.

El mundo se ha vuelto cada vez más desigual y eso se refleja también en los medios de comunicación que a partir de una gran concentración empresarial y de las plataformas digitales y redes sociales son cada vez más poderosas en términos de producción de discurso. En este contexto, ¿cuál cree que debería ser el papel de los medios?
Tomo el principio de "la realidad es superior a la idea". Me viene a la mente un libro que escribió el filósofo Simone Paganini, un profesor de la Universidad de Aachen, donde habla de la comunicación y de las tensiones que existen entre el autor de un libro, el lector y la fuerza del propio libro. Él plantea que tanto en la comunicación como en la lectura del libro se va desarrollando una tensión. Y eso en la comunicación es clave. Porque, de alguna manera, la comunicación tiene que entrar en una relación de sana tensión, que haga pensar al otro y lo lleve a responder. Si no existe esto, es sólo información.

La comunicación humana - y habla de periodistas, comunicadores, lo que sea - tiene que entrar en la dinámica de esa tensión. Tenemos que ser muy conscientes que comunicar es involucrarnos. Y ser muy conscientes de la necesidad de involucrarnos bien. Por ejemplo, está la objetividad. Yo comunico una cosa y digo: "pasó esto, pienso esto". Ahí me juego yo, y me abro a la respuesta del otro. Pero si yo comunico lo que pasó podándolo, y sin decir que lo estoy podando, soy deshonesto porque no comunico una verdad. No se puede comunicar objetivamente una verdad porque si la estoy comunicando yo, le voy a meter mi salsa. Por eso es importante distinguir "pasó esto y pienso que es esto". Hoy, lamentablemente, el "pienso" lleva a deformar la realidad. Y esto es muy serio.

Usted en varias oportunidades ha hablado de los pecados de la comunicación.
Esto lo dije por primera vez en una conferencia realizada en Buenos Aires cuando era arzobispo. Se me ocurrió hablar de los cuatro pecados de la comunicación, del periodismo. Primero, la desinformación: decir lo que me conviene y callarme lo otro. No, decí todo, no podés desinformar. Segundo, la calumnia. Se inventan cosas y a veces destruyen a una persona con una comunicación. Tercero, la difamación, que no es calumnia, pero que es como traerle a una persona un pensamiento que tuvo en otra época y que ya cambió. Es como si a un adulto te trajeran los pañales sucios de cuando eras chiquito. Era chico, pensaba así. Cambió, ahora es así. Y para el cuarto pecado, usé la palabra técnica coprofilia, es decir, el amor a la caca, el amor a la porquería. O sea, buscar ensuciar, buscar el escándalo por el escándalo. Me acuerdo que el cardenal Antonio Quarracino decía: "Yo ese diario no lo leo, porque hago así y brota sangre". Es el amor a lo sucio, a lo feo.

Creo que un medio de comunicación tiene que estar atento a no caer en la desinformación, en la calumnia, en la difamación y en la coprofilia. Su valor es expresar la verdad. Digo la verdad, pero soy yo quien la expreso y le meto mi salsa. Pero dejo bien claro lo que es mi salsa y lo que es lo objetivo. Y la transmito. Aunque a veces en esa transmisión se pierde un poco la honestidad, entonces del boca a boca de la transmisión pasás a un primer paso con Caperucita escapándose del Lobo que se la quiere comer y terminás, después de la comunicación, en un banquete donde la abuela y Caperucita están comiéndose al Lobo. Hay que tener cuidado para que la comunicación no cambie la esencia de la realidad.
¿Qué valor le asigna a la comunicación?
La comunicación es algo sagrado. Es quizás de las cosas más lindas que tenga la persona humana. Comunicarse es divino y hay que saber hacerlo con honestidad y autenticidad. Sin agregar cosas de mi cosecha y no decirlo. "Pasó esto. Yo pienso que debe ser esto o interpreto lo otro", pero que quede claro que sos vos. Hoy día los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad didáctica: enseñar honestidad a la gente, enseñar a comunicarse con el ejemplo, enseñar a la convivencia. Pero si vos tenés medios de comunicación que da la impresión que tienen una metralla en la mano para destruir a la gente - con la selección de la verdad, con la calumnia, con la difamación o con ensuciarlo - eso nunca hará crecer a un pueblo.

Pido que los medios de comunicación tengan esa sana objetividad, lo que no quiere decir que sea agua destilada. Reitero: "el hecho es así y yo pienso así". Y salís al ruedo, pero que quede claro lo que pensás. Eso es muy noble. Pero si vos hablás con el programa que te impone tal movimiento político, tal partido, sin decir que es eso, eso es innoble y no es de bien nacido. El comunicador, para ser buen comunicador, tiene que ser bien nacido.

Muchos medios al priorizar sus intereses dan paso a una agenda de la globalización de la indiferencia. Son los temas que los medios deciden visibilizar u ocultar por distintas razones.
Sí, cuando a veces pienso en algún medio que lamentablemente no cumple bien su misión, cuando pienso estas cosas de nuestra cultura en general, de la cultura mundial, que dañan a la misma sociedad, me viene a mí una frase de nuestra filosofía que parece pesimista, pero es la verdad: "Dale que va, todo es igual, que allá en el horno se vamo" a encontrar. Es decir, no interesa qué es la verdad o qué no lo es. No interesa que esta persona gane o pierda. Todo es igual. "Dale que va". Cuando se da esa filosofía en los medios de comunicación es desastroso porque crea una cultura de la indiferencia, del conformismo y del relativismo que nos daña a todos.

Muchas veces se le asigna a la tecnología cierta vida propia, como responsable de males que se cometen más allá del uso que se hace. ¿Cómo recuperar el humanismo en este mundo tan tecnológico?
Mirá, un quirófano es un lugar donde la tecnología se usa al milímetro. Y, sin embargo, qué cuidado se tiene en una intervención quirúrgica a través de las nuevas tecnologías. Porque hay una vida de por medio que hay que cuidar. El criterio es este: que la tecnología siempre vea que está trabajando con vidas humanas. Hay que pensar en los quirófanos. Esa es la honestidad que tenemos que tener siempre, hasta en la comunicación. Hay vidas de por medio. No podemos hacer las cosas como si nada pasara.

Los pecados de la comunicación
La creciente influencia de los medios de comunicación y la necesidad de instrumentar mecanismos de defensa ante la manipulación informativa y las "fake news", son cuestiones que forman parte, desde hace años, de la agenda del Papa Francisco. "Tenemos que ser conscientes que comunicar es involucrarnos y ser muy conscientes en la necesidad de involucrarnos bien", destacó el Pontífice en la entrevista.

Desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires, Francisco viene analizando este peligroso fenómeno por todos conocido - y por muchísimos padecido - con una mirada sumamente crítica. Y, fiel a su formación religiosa, quiso bautizarlo como "Los Cuatro Pecados de la Comunicación".

El primero de ellos es la desinformación, es decir, informar exclusivamente lo que conviene y callar el resto. "No - pidió Francisco - tenés que decir todo, no podés desinformar".

El segundo pecado es la calumnia, o sea, una falsa imputación que "a veces puede llegar a destruir a una persona con una comunicación", según explicó el Papa.

En tercer lugar, se ubica la difamación, una actitud que equivale a "traerle a una persona un pensamiento que tuvo en otra época y que ya cambió, olvidando que ahora es diferente", como señaló el Pontífice.

Para el cuarto pecado, Francisco suele utilizar la palabra coprofilia, es decir, "ese amor a la porquería que busca ensuciar a partir del escándalo", según sus palabras.

"Un medio de comunicación - concluyó el Papa - tiene que estar atento a no caer en esta desinformación, calumnia, difamación y coprofilia. Su valor debe estar en expresar la verdad".

Otras Señales

Quizás también le interese: