lunes, 25 de mayo de 2026

"Saluden al Remanso que se va": urbanización, negocios y disputa por la costa del Paraná

Marcelo Sicoff, periodista y vecino de Granadero Baigorria, cuestiona el avance del Parque de la Cabecera, el negocio inmobiliario sobre la ribera y el futuro del Remanso Valerio. En una extensa entrevista en Señales, advierte sobre un proceso de "extractivismo urbano" que —según sostiene— convierte la costa en mercancía y pone en riesgo el acceso público al río
Sicoff es una de las voces críticas que en los últimos años ha tomado mayor visibilidad en el debate público del área metropolitana de Rosario. Su intervención se ubica principalmente en el terreno de la opinión política y el análisis del desarrollo urbano, con especial foco en las transformaciones del borde ribereño del Paraná.

Es autor de "Crónicas de Baigorria", un espacio de publicación y difusión donde aborda temas vinculados a la gestión municipal, el uso del suelo, la planificación urbana y los conflictos asociados al crecimiento inmobiliario en la región. Desde allí ha cuestionado distintos proyectos de urbanización y políticas públicas que, según su mirada, impactan sobre la costa, los humedales y el acceso al río.

Sicoff también ha participado en debates y espacios vinculados a la defensa ambiental, particularmente en relación con los humedales del delta del Paraná y las problemáticas derivadas de los incendios en la región. Su enfoque combina la denuncia política local con una lectura más amplia sobre el modelo de ciudad y el rol del Estado frente al desarrollo privado.

En el plano comunicacional, sostiene una presencia activa en medios digitales y programas radiales del cordón norte del Gran Rosario, donde suele desarrollar análisis críticos sobre la gestión pública y los procesos de transformación urbana en la región.
Un fenomenal negocio de bienes raíces
Para Sicoff, los recientes avances del parque acuático proyectado en Rosario y la urbanización de la cabecera en Granadero Baigorria no son episodios aislados ni decisiones desconectadas entre sí. Lo que observa es una maquinaria coordinada que avanza "a paso firme" sobre el territorio ribereño del Paraná. Mientras el municipio rosarino impulsa la controvertida obra del parque acuático y busca modificar la normativa urbana de la manzana completa ubicada en el área de protección histórica del Monumento a la Bandera y la zona de la Aduana, la provincia acelera en paralelo la licitación para urbanizar la cabecera. A su entender, ambas iniciativas forman parte de una misma estrategia: la mercantilización sistemática de la costa del río Paraná, en un proceso que —según define— le da la espalda a las necesidades reales de la comunidad.

Sicoff interpreta este fenómeno como una forma concreta de extractivismo urbano. Dice que no existe una planificación orientada al bien común sino "un fenomenal negocio de bienes raíces", donde la costa y el río dejan de concebirse como bienes públicos para transformarse en mercancía inmobiliaria. En esa lógica, sostiene, se produce una transferencia de tierra pública hacia manos privadas que obtendrán ganancias extraordinarias. "No tenemos petróleo, minerales ni soja; lo único que tenemos son tierras públicas", resume, para explicar por qué el territorio ribereño se convirtió en el principal activo en disputa.
La disputa por el río y el acceso público
En su mirada, el modelo urbano proyectado para la región profundiza la exclusión social. Habla de "una verdadera ciudad privada incrustada entre Rosario y Granadero Baigorria", diseñada sobre 360 mil metros cuadrados construibles y torres de hasta 21 pisos, pensada para sectores de altos ingresos. Los grandes beneficiarios, asegura, serán los desarrolladores inmobiliarios que se apropian de la renta urbana, mientras que los perjudicados serán los habitantes comunes, que verán restringido el acceso al río y fragmentado el territorio.

También cuestiona el silencio de gran parte de la dirigencia política local. Apunta especialmente contra sectores opositores de Baigorria y dirigentes con aspiraciones de gobierno que, según afirma, evitan discutir las consecuencias del modelo urbanístico replicado en Rosario. Para Sicoff, esos emprendimientos disparan el valor de las propiedades y convierten incluso el alquiler en un privilegio inaccesible para buena parte de la población. Sospecha que muchos dirigentes prefieren callar mientras especulan con convertirse, en el futuro, en "los nuevos gerentes del poder".

La preocupación se vuelve todavía más concreta cuando analiza el futuro del acceso público al río en Granadero Baigorria. Advierte que el avance del esquema privatizador pone en riesgo el uso democrático de la ribera. La transformación del borde costero en un distrito de torres, condominios y comercios, sostiene, restringirá de manera drástica el acceso libre al Paraná y subordinará los entornos naturales a la lógica del consumo y la rentabilidad privada.

Incluso cuestiona el estado actual de la llamada reserva natural de Granadero Baigorria, que, según describe, tiene "muy poco de reserva y muchísimo menos de natural". Denuncia que el acceso es restringido y condicionado por la capacidad de pago. A eso suma la aparición de guarderías náuticas y emprendimientos gastronómicos privados instalados sobre la costa, cuyos procesos de licitación —afirma— son desconocidos públicamente, al igual que el destino de los fondos recaudados.

En ese contexto, señala que hoy sólo quedan dos accesos públicos, libres y gratuitos al río: el Remanso Valerio y la bajada Formosa. Esta última, recuerda, fue "puesta en valor" por el municipio luego del asesinato de un joven en Granadero Baigorria.
Un proyecto para 15 mil habitantes
La escala del proyecto para la cabecera también aparece en el centro de sus cuestionamientos. El desarrollo prevé viviendas para unas 15 mil personas, espacios comerciales y un gran complejo de eventos. Para Sicoff, se trata de una iniciativa desmesurada, sin sustento en la planificación de servicios básicos ni en la capacidad real de la ciudad para absorber semejante transformación urbana.

Describe el proyecto como un híbrido habitacional y comercial concebido para producir impacto arquitectónico y convertirse en un ícono regional. Allí incluye al rebautizado "multiespacio de eventos y experiencias", anteriormente conocido como Puerto de la Música. Sin embargo, sostiene que detrás de esa ambición se omite deliberadamente cualquier discusión sobre infraestructura y calidad de vida.

Las preguntas que plantea son múltiples y apuntan al futuro inmediato de la ciudad: qué ocurrirá con los barrios del oeste baigorriense, si deberán resignar obras de cloacas y servicios esenciales para financiar el nuevo distrito, si habrá ampliaciones de la red eléctrica, nuevas escuelas, centros de salud o comisarías capaces de acompañar el crecimiento demográfico proyectado.
 
El rol de las corporaciones y la política
La presencia de grandes grupos empresarios interesados en el negocio inmobiliario profundiza todavía más sus sospechas sobre el rumbo elegido. Para Sicoff, el interés de actores como IRSA, Eduardo Costantini y Criba demuestra que el Estado diseñó "un escenario a medida de las corporaciones inmobiliarias más poderosas del país". En esa línea, sostiene que la Casa Gris utiliza el pliego y el masterplan definitivo como un anzuelo para seducir a esos capitales privados, priorizando la maximización de ganancias antes que el desarrollo social y comunitario de la región.

Su crítica también alcanza al plano político provincial y nacional. Afirma que el gobierno de Maximiliano Pullaro, integrado —según dice— por dirigentes que todavía se autoperciben socialistas, actúa en sintonía tanto con el gobierno nacional de Javier Milei como con las administraciones locales, entre ellas la del intendente de Granadero Baigorria, Adrián Maglia.

Sicoff también enlaza el avance de este modelo urbano con el mapa político local y provincial. Recuerda que durante las elecciones de octubre el intendente Adrián Maglia apoyó a la candidata de Maximiliano Pullaro y al candidato a concejal en Granadero Baigorria junto a sectores del Movimiento Evita que se presentan como opositores al oficialismo local. Sin embargo, cuestiona que esos mismos espacios terminaron votando junto a La Libertad Avanza y al frente político del gobernador santafesino en la elección de autoridades del Concejo Municipal. Para el periodista, el silencio posterior de varios dirigentes sobre el proyecto urbanístico constituye una forma de respaldo implícito a las gestiones de Javier Milei, Pullaro y Maglia. "El que calla otorga", insiste, mientras se pregunta cómo alguien que acompaña esas políticas puede aspirar a gobernar reproduciendo —según define— "las mismas prácticas del peor intendente de la historia" de la ciudad.

En su análisis, el Estado dejó de ocupar un rol regulador para convertirse directamente en socio y facilitador del negocio inmobiliario. Describe a la administración pública como una "fuerza de choque administrativa" que allana el camino para las corporaciones privadas mediante pliegos abiertos, entrega de tierras públicas y cronogramas políticos acelerados que proyectan el inicio de obras hacia enero de 2027. Esa crítica no se limita al Ejecutivo provincial o municipal: también alcanza a los concejales locales, a quienes acusa de mantener un "patético silencio" frente a un proceso que compromete patrimonio público.
El Estado dejó de regular para convertirse en socio
Sicoff insiste en que esas tierras podrían destinarse a políticas de acceso democrático a la vivienda. Menciona programas como el Procrear y cuestiona por qué el Estado opta por entregar suelo estratégico a los sectores más poderosos en lugar de facilitar soluciones habitacionales para trabajadores. A su entender, los concejales deberían impulsar propuestas creativas para defender a sus representados y no convertirse en "marionetas del poder".

Entre las alternativas posibles, pone como ejemplo el modelo de vivienda pública de Austria, particularmente el de Viena, donde el Estado sostiene una fuerte intervención sobre el mercado habitacional mediante financiamiento y subsidios que permiten que una parte importante de la población acceda a viviendas por debajo de los valores del mercado privado. También imagina otro destino para la costa: un gran parque público, una especie de "Central Park baigorriense" en el límite con Rosario, concebido como un oasis verde, gratuito y accesible para toda la región.

Lo que más le preocupa, sin embargo, es la ausencia de previsión urbana. Para Sicoff, una urbanización de semejante magnitud resulta imposible sin impactos profundos sobre la vida cotidiana de la ciudad. Advierte que el pliego guarda un "silencio alarmante" respecto de las inversiones necesarias en energía eléctrica, gas, agua potable, cloacas, escuelas, centros de salud y comisarías para sostener la llegada de unos 15 mil nuevos habitantes.

Recuerda que Granadero Baigorria ya supera ampliamente los registros oficiales del padrón electoral y estima que la incorporación de esa nueva población implicaría un crecimiento cercano al 50% de la actual base poblacional registrada. Bajo esas condiciones, sostiene, el impacto demográfico y ambiental será severo porque la prioridad no estuvo puesta en la infraestructura sino en el negocio inmobiliario.
El Remanso Valerio, el punto más sensible
Dentro de ese escenario, el Remanso Valerio aparece como el punto más sensible del conflicto. Quienes conocen la zona —dice— entienden perfectamente lo que implica verlo incorporado al masterplan como un espacio turístico y gastronómico. La propuesta oficial habla de integración urbana a través del llamado Parque Paseo del Pescador y de un discurso asociado al turismo, pero Sicoff interpreta esa narrativa como "puro maquillaje y cosmética".

Detrás del lenguaje técnico, observa una amenaza concreta. La mención en los pliegos a posibles "alternativas de traslado" para las familias que interfieran con la traza del proyecto le resulta un eufemismo transparente para hablar de desalojos. Por eso rechaza la idea de integración y sostiene que, en realidad, se está frente a un desplazamiento indirecto y forzado de los habitantes históricos del barrio.

En ese contexto, asegura que las garantías reales para los vecinos del Remanso son prácticamente inexistentes. "El Remanso es el punto más sensible y bajo este modelo extractivista es un Remanso que se va. Saluden al Remanso que se va", afirma, condensando en esa frase la idea central de toda su denuncia.

Miedo, apatía y silencio social
También le preocupa el silencio de buena parte de la comunidad frente a un proceso que, según advierte, modificará drásticamente la vida de la ciudad. Dice que muchos vecinos callan por miedo y otros por apatía, como si nada de lo que ocurriera pudiera ya alterar un destino previamente decidido. Frente a eso, invita a reflexionar sobre el costo político y humano de esa indiferencia. "Cuando lo único que tenés es miedo es que otro se apoderó de tu vida", sostiene, mientras cuestiona una democracia reducida al acto de votar cada dos años.

Para Sicoff, la apatía social facilita la continuidad de las mismas estructuras de poder que condujeron a la situación actual. Advierte que, con menos participación y menos involucramiento ciudadano, los mismos actores —"más jóvenes o más viejos pero con las mismas prácticas"— logran perpetuarse.

Sobre el final de la entrevista, su tono se vuelve todavía más enfático. La transformación de la costa, dice, no es un destino inevitable ni el progreso prometido por los discursos oficiales, sino "la puesta en marcha de un olvido planificado". Frente al avance del extractivismo urbano e inmobiliario, plantea que el primer acto de rebeldía consiste en ejercer la memoria: recordar lo que fueron esos barrios costeros, defender lo que todavía representan y evitar que desaparezca su identidad.
El silencio de hoy es la entrega de mañana
Sicoff advierte que la indiferencia también puede convertirse en una forma de complicidad. Pide no olvidar a los dirigentes y funcionarios que eligen el silencio, pero tampoco a quienes, por miedo, apatía o conveniencia individual, miran hacia otro lado mientras —según su definición— "se remata lo que nos pertenece a todos". "El silencio de hoy es la entrega de mañana", resume.

Lejos de plantear una oposición abstracta al desarrollo urbano, insiste en que resistir este modelo significa exigir que la ciudad crezca "con la gente adentro". Defiende la idea de una ciudad verdaderamente democrática, donde el acceso al río no sea un privilegio reservado para unos pocos sino un derecho colectivo. Una ciudad inclusiva, capaz de integrar en lugar de expulsar, de escuchar en lugar de callar y de poner la vida y la dignidad humana por encima de cualquier negocio inmobiliario.

Tras la entrevista, el conductor del programa remarcó que el tema recién comenzaba y que el futuro del Remanso Valerio merecía seguirse de cerca. Incluso ironizó sobre el destino del histórico Cristo ubicado en la zona costera: "En cualquier momento lo corren al Cristo y le ponen un McDonald’s al lado", comentó antes de ir a la pausa.
El comunicado oficial y la respuesta del Gobierno
Sin embargo, apenas minutos después de emitida la nota, llegó un comunicado oficial del Gobierno de Santa Fe que parecía confirmar parte de las advertencias planteadas durante la conversación. El texto informaba avances concretos en el proceso de relocalización de familias del barrio Remanso Valerio dentro del denominado Plan Especial Interjurisdiccional Parque de la Cabecera.

Según el comunicado, dos familias firmaron los primeros acuerdos de solución habitacional en el marco de una intervención conjunta entre provincia y municipio que apunta a transformar la fisonomía del barrio. Desde la Municipalidad de Granadero Baigorria describieron el hecho como una instancia cargada de "esperanza", vinculada a la mejora de las condiciones de habitabilidad y acceso a servicios básicos.

El gobierno provincial informó además que la obra ya supera el 30% de avance y contempla infraestructura de cloacas, agua potable, desagües pluviales, alumbrado público, pavimento, mantenimiento de viviendas y espacios comunitarios. El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, sostuvo que la iniciativa refleja la decisión del gobernador Pullaro de avanzar con un "plan de infraestructura serio y eficiente", con una inversión cercana a los 5.000 millones de pesos destinada —según expresó— a transformar la realidad de más de 300 familias del Remanso Valerio.

En la misma línea, el senador departamental Ciro Seisas definió la obra como un proceso de integración urbana y dignificación social para un barrio histórico del Gran Rosario. Desde la Secretaría de Hábitat y Vivienda detallaron que ya finalizó el Salón de Usos Múltiples del barrio y continúan las tareas de iluminación y pavimentación.

El intendente Adrián Maglia aseguró que "nadie se quedará sin respuesta" y afirmó que detrás del proceso existen años de gestión y compromiso institucional. Para el gobierno provincial y municipal, la transformación del Remanso Valerio representa una política de urbanización e inclusión social. Para Sicoff, en cambio, constituye la evidencia más clara de un desplazamiento territorial impulsado por el extractivismo urbano.

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Imágenes, fotos: Señales, Gobierno de Santa Fe

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