El pasado lunes se llevó a cabo una reunión entre el Secretario de Medios y Comunicación Pública, Francisco Meritello, el Secretario General del Sindicato de Prensa Buenos Aires, Fernando Dondero y la Secretaria General electa de la FATPren, Carla Gaudensi, en el Centro Cultural Kirchner
Se trató de una primera instancia para relevar la situación de la actividad, luego de la crisis que se produjo durante el macrismo con mas de 3.500 despidos en CABA y mas de 4.500 en todo el país y la situación general de los medios públicos, mas allá de las agendas particulares que las comisiones internas de cada medio ya establecieron con las respectivas autoridades.
Ambas partes pusieron de relieve la importancia de recomponer las áreas que fueron vaciadas en los dos últimos años en la agencia TelAm, Radio Nacional y la TV Pública y destacaron su rol federal y plural. También se abordó la preocupante situación salarial de sus trabajadores y trabajadoras. Las representaciones sindicales en cada lugar de trabajo discutirán sus agendas con los/las directivos/as que asumieron en las últimas semanas.
Por otra parte, desde el sindicato se expuso la necesidad de una distribución equitativa de la pauta oficial que contenga a los medios autogestivos y desaliente la concentración mediática así como se mencionó el proyecto que impulsan distintos espacios de la comunicación en defensa de la diversidad y el pluralismo, del que el secretario de medios ya estaba al tanto y que abordará en detalle en otras instancias.
Tras mas de dos años sin ningún tipo de diálogo desde la secretaria de medios públicos, destacamos la importancia de recuperar un canal que servirá para abordar tanto cuestiones que excedan las particularidades de cada medio estatal como las generales de la actividad de prensa.
Fuente: SiPreBA
martes, 4 de febrero de 2020
lunes, 3 de febrero de 2020
Pluto TV llega a Argentina en marzo del 2020
El servicio gratuito de streaming de ViacomCBS Networks International contará inicialmente con veinticuatro canales Premium. Durante el año se irán agregando nuevos canales para completar la grilla
ViacomCBS Networks International, una división de ViacomCBS Inc. anunció hoy que Pluto TV se lanzará en Argentina y América Latina hacia fines de marzo. El servicio gratuito de streaming sustentado por publicidad, ofrecerá una amplia gama de contenido para audiencias de habla hispana. Pluto TV estará disponible en plataformas de operadores de cable, en el sitio web y aplicaciones para descargar en dispositivos iOs y Android.
Pluto TV es un servicio gratuito de televisión online por streaming, líder en los Estados Unidos. A través de más de 250 canales, que poseen contenido curado de más de 170 proveedores, Pluto TV ofrece contenido lineal y on demand con cortes comerciales, sin cargo para el consumidor.
En América Latina Pluto TV tendrá una variedad de canales con contenido de; acción, comedia, drama, terror, juegos, deportes, música, niños, familiar, cocina, viajes, misterios, vida salvaje y realities. Pluto TV continuará sumando canales hasta superar los 80 canales hacia fin de año.
Uno de los diferenciales de Pluto TV es su flexibilidad. La programación de Pluto TV ofrece canales seleccionados únicos, temáticos y basados en diversos géneros programados con contenido premium de formato largo de los principales productores y distribuidores de contenido. La grilla incluirá canales asociados a marcas, canales originales de Pluto TV (propios y operados por terceros) y canales temporales, diseñados para aprovechar eventos especiales, iniciativas culturales o bien para “maratonear” series. Por ejemplo, antes del lanzamiento de la serie de MTV, “The Hills: New Beginnings”, Pluto TV ofreció la exitosa serie original completa “The Hills”. Del mismo modo, otros canales populares incluyen éxitos icónicos como “Baywatch” y géneros como deportes, comedia, películas y televisión, ciencia y tecnología, mascotas, estilo de vida y mucho más. Todos los canales de TV disponibles en Pluto TV son exclusivos de la plataforma y no se pueden encontrar en ningún otro servicio.
Pierluigi Gazzolo, presidente de Studios y OTT para ViacomCBS Networks International, dijo: “El lanzamiento de Pluto TV en América Latina nos permite complementar la oferta de contenido de nuestros partners, ofreciéndoles un nuevo servicio de valor agregado de calidad para sus subscriptores. Estoy seguro de que Pluto TV se convertirá rápidamente en una plataforma esencial para partners y para toda la audiencia de América Latina, tal como sucedió en Estados Unidos y Europa".
En América Latina, la grilla inicial de canales incluirá: Pluto TV Cine Estelar, Pluto TV Cine Acción, Pluto TV Cine Drama, Pluto TV Cine Comedia, Pluto TV Cine Terror, Pluto TV Series, Telefe Clásico, MTV Vintage, Nick Pluto TV, Nick Jr. Pluto TV, Pluto TV Junior, Pluto TV Kids, Pluto TV Anime, Pluto TV Deportes, Pluto TV Cocina, Pluto TV Viajes, más otros canales que se incorporarán para completar la grilla. Después del lanzamiento, se agregarán nuevos canales cada mes y Pluto TV continuará construyendo ese contenido según la demanda y el interés del público.
"El lanzamiento de Pluto TV en América Latina marca otro gran paso en nuestra misión de entretener al planeta", dijo Tom Ryan, CEO y cofundador de Pluto TV. "Vemos una gran oportunidad en toda América Latina, porque hay una demanda por parte de los consumidores de contar con un servicio de transmisión de televisión online de alta calidad y gratis, sustentada a través de publicidad. Nos complacerá introducir a Pluto TV muy pronto en toda la región".
Pluto TV Brasil se lanzará hacia fines de 2020.
Sobre Pluto TV
Pluto TV, una empresa de ViacomCBS, es un servicio de televisión online por streaming gratuito líder en los Estados Unidos, que ofrece más de 250 canales lineales, originales y miles de películas on demand, en asociación con las principales cadenas de televisión, estudios de cine, editoriales y compañías de medios digitales. Con más de 20 millones de usuarios activos mensuales, Pluto TV está disponible en todos los dispositivos móviles, web y dispositivos de Smart TV. Millones de espectadores sintonizan cada mes para ver noticias, programas de televisión, películas, deportes, lifestyle y series digitales de tendencias. Con sede en Los Ángeles, Pluto TV tiene oficinas en Nueva York, Silicon Valley, Chicago y Berlín.
Sobre ViacomCBS Networks Americas
ViacomCBS Networks Americas, una unidad de ViacomCBS Inc. (NASDAQ: VIAC), está compuesta por muchas de las marcas de entretenimiento de consumo más icónicas del mundo. Su cartera en América Latina y Canadá
incluye a MTV, Nickelodeon, Nick Jr., Comedy Central, Paramount Channel, Telefe y Vidcon. La cartera también incluye Tr3s, una red de cable hispana de EE. UU.
ViacomCBS Networks Americas también posee Viacom International Studios, Viacom Digital Studios International, y posee una participación mayoritaria en Porta dos Fundos, los creadores de contenido de comedia líderes en Brasil y Backdoor para audiencias de habla hispana. El negocio multiplataforma de la compañía incluye PlutoTV, Noggin, Paramount + y las aplicaciones móviles MTV Play, Nick Play, Comedy Central Play, Mi Telefe y Telefe Noticias; productos a pedido, Nick First y My Nick Jr., además de múltiples sitios web.
Fuente: ViacomCBS
ViacomCBS Networks International, una división de ViacomCBS Inc. anunció hoy que Pluto TV se lanzará en Argentina y América Latina hacia fines de marzo. El servicio gratuito de streaming sustentado por publicidad, ofrecerá una amplia gama de contenido para audiencias de habla hispana. Pluto TV estará disponible en plataformas de operadores de cable, en el sitio web y aplicaciones para descargar en dispositivos iOs y Android.
Pluto TV es un servicio gratuito de televisión online por streaming, líder en los Estados Unidos. A través de más de 250 canales, que poseen contenido curado de más de 170 proveedores, Pluto TV ofrece contenido lineal y on demand con cortes comerciales, sin cargo para el consumidor.
En América Latina Pluto TV tendrá una variedad de canales con contenido de; acción, comedia, drama, terror, juegos, deportes, música, niños, familiar, cocina, viajes, misterios, vida salvaje y realities. Pluto TV continuará sumando canales hasta superar los 80 canales hacia fin de año.
Uno de los diferenciales de Pluto TV es su flexibilidad. La programación de Pluto TV ofrece canales seleccionados únicos, temáticos y basados en diversos géneros programados con contenido premium de formato largo de los principales productores y distribuidores de contenido. La grilla incluirá canales asociados a marcas, canales originales de Pluto TV (propios y operados por terceros) y canales temporales, diseñados para aprovechar eventos especiales, iniciativas culturales o bien para “maratonear” series. Por ejemplo, antes del lanzamiento de la serie de MTV, “The Hills: New Beginnings”, Pluto TV ofreció la exitosa serie original completa “The Hills”. Del mismo modo, otros canales populares incluyen éxitos icónicos como “Baywatch” y géneros como deportes, comedia, películas y televisión, ciencia y tecnología, mascotas, estilo de vida y mucho más. Todos los canales de TV disponibles en Pluto TV son exclusivos de la plataforma y no se pueden encontrar en ningún otro servicio.
Pierluigi Gazzolo, presidente de Studios y OTT para ViacomCBS Networks International, dijo: “El lanzamiento de Pluto TV en América Latina nos permite complementar la oferta de contenido de nuestros partners, ofreciéndoles un nuevo servicio de valor agregado de calidad para sus subscriptores. Estoy seguro de que Pluto TV se convertirá rápidamente en una plataforma esencial para partners y para toda la audiencia de América Latina, tal como sucedió en Estados Unidos y Europa".
En América Latina, la grilla inicial de canales incluirá: Pluto TV Cine Estelar, Pluto TV Cine Acción, Pluto TV Cine Drama, Pluto TV Cine Comedia, Pluto TV Cine Terror, Pluto TV Series, Telefe Clásico, MTV Vintage, Nick Pluto TV, Nick Jr. Pluto TV, Pluto TV Junior, Pluto TV Kids, Pluto TV Anime, Pluto TV Deportes, Pluto TV Cocina, Pluto TV Viajes, más otros canales que se incorporarán para completar la grilla. Después del lanzamiento, se agregarán nuevos canales cada mes y Pluto TV continuará construyendo ese contenido según la demanda y el interés del público.
"El lanzamiento de Pluto TV en América Latina marca otro gran paso en nuestra misión de entretener al planeta", dijo Tom Ryan, CEO y cofundador de Pluto TV. "Vemos una gran oportunidad en toda América Latina, porque hay una demanda por parte de los consumidores de contar con un servicio de transmisión de televisión online de alta calidad y gratis, sustentada a través de publicidad. Nos complacerá introducir a Pluto TV muy pronto en toda la región".
Pluto TV Brasil se lanzará hacia fines de 2020.
Sobre Pluto TV
Pluto TV, una empresa de ViacomCBS, es un servicio de televisión online por streaming gratuito líder en los Estados Unidos, que ofrece más de 250 canales lineales, originales y miles de películas on demand, en asociación con las principales cadenas de televisión, estudios de cine, editoriales y compañías de medios digitales. Con más de 20 millones de usuarios activos mensuales, Pluto TV está disponible en todos los dispositivos móviles, web y dispositivos de Smart TV. Millones de espectadores sintonizan cada mes para ver noticias, programas de televisión, películas, deportes, lifestyle y series digitales de tendencias. Con sede en Los Ángeles, Pluto TV tiene oficinas en Nueva York, Silicon Valley, Chicago y Berlín.
Sobre ViacomCBS Networks Americas
ViacomCBS Networks Americas, una unidad de ViacomCBS Inc. (NASDAQ: VIAC), está compuesta por muchas de las marcas de entretenimiento de consumo más icónicas del mundo. Su cartera en América Latina y Canadá
incluye a MTV, Nickelodeon, Nick Jr., Comedy Central, Paramount Channel, Telefe y Vidcon. La cartera también incluye Tr3s, una red de cable hispana de EE. UU.
ViacomCBS Networks Americas también posee Viacom International Studios, Viacom Digital Studios International, y posee una participación mayoritaria en Porta dos Fundos, los creadores de contenido de comedia líderes en Brasil y Backdoor para audiencias de habla hispana. El negocio multiplataforma de la compañía incluye PlutoTV, Noggin, Paramount + y las aplicaciones móviles MTV Play, Nick Play, Comedy Central Play, Mi Telefe y Telefe Noticias; productos a pedido, Nick First y My Nick Jr., además de múltiples sitios web.
Fuente: ViacomCBS
domingo, 2 de febrero de 2020
Bernarda Llorente: "La comunicación pública no puede depender del humor de un gobierno"
Bernarda Llorente, es la nueva presidenta de la agencia pública TelAm y en diálogo con el Diario BAE sobre "reconstruir lo que se rompió en estos cuatro años y construir los medios en función de los nuevos parámetros y avances tecnológicos"
Por: Gabriela Vulcano
Alcanza con hacer un repaso por su historia familiar para comprender de manera acabada parte de su producción periodística. Hija de una dirigente política y abogada feminista y con siete años de exilio a cuestas, la productora y periodista Bernanda Llorente se transformó en la primera presidenta mujer de TelAm. Desde el octavo piso del edificio de Bolívar al 500, promete "reconstruir" la agencia estatal, de la que fueron despedidos 357 trabajadores de prensa durante el macrismo. Crítica de la gestión anterior y cautelosa al momento de referirse a lo que fue la política comunicacional del kirchnerismo, la ex conductora de Detrás de Lo que Vemos, en AM 750 y Crónica TV, sostiene que "la comunicación pública no puede depender del humor de un gobierno" y asegura que apostará por "recuperar un periodismo de calidad" y dará visibilidad a "las nuevas representaciones".
¿Con qué situación se encontró cuando llegó a la agencia?
Con una agencia bastante devastada porque estaba funcionando con un pequeño equipo en Tecnópolis. Habían hecho una sede paralela. Me encontré con una agencia degradada en el sentido de lo que había sido TelAm y el potencia que tiene. También me encontré con una gran necesidad de la gente de volver a reconstruir su trabajo, con mística y ganas de recuperar el prestigio de la agencia. Hay que reconstruir lo que se rompió en estos cuatro años y construir los medios en función de los nuevos parámetros y avances tecnológicos, entendiendo las audiencias y sus necesidades y segmentaciones.
¿En qué consiste esa reconstrucción?
En volver a tener un periodismo de mucha calidad, que no depende de las trabajadoras y trabajadores en este caso, sino de las condiciones para poder desarrollarlos. Queremos hacer una agencia creíble y sólida, que tenga una mirada más holística sobre los temas y realmente federal. Otro gran desafío está dado por las posibilidades de conectividad. Se trata de la posibilidad de igualar. Es muy importante que el Estado ocupe el lugar que no ocupan los privados, impulsando un modelo de comunicación que tiene que ver con la Argentina que se quiere construir. Finalmente a cada gobierno o gestión le corresponde un perfil comunicacional.
¿Cómo harán para tener ese perfil comunicacional del que habla sin que TelAm termine siendo una agencia de propaganda del gobierno?
Tenemos un gobierno inclusivo, en el que se incorporarán a todos los sectores que han quedado afuera. Hay que tender a una igualdad de oportunidades, que obviamente no es sólo en los medios. Y tiene que ver con la pluralidad en las representaciones. El pluralismo no sólo es si ponés a una persona más de izquierda, derecha o centro, aún cuando siempre son valiosos los aportes individuales; sino también mostrar las representaciones colectivas y las nuevas representaciones. Hoy en la sociedad hay una serie de demandas nuevas y actores sociales nuevos, que muchas veces están invisibilizados. La comunicación pública no puede depender del humor de un gobierno. Se habló de la agencia TelAm militante y lo realmente grave fue que en los últimos años la agencia estaba desapareciendo. Hay que cortar con los medios como reproductores de mentiras, algo que no es un problema de los argentinos sino del mundo. Las fake news son uno de los grandes problemas hoy.
¿Qué aspectos de la política comunicacional del kirchnerismo cree que no habría que volver a repetir?
En la forma en que se dio la batalla de la ley de Medios hubo equívocos, si no habría ganado la ley de Medios. La concentración de medios es un problema serio, que el Estado debe regular. La concentración de los medios en muy pocas manos ayuda poco a las democracias y esto es algo que también sucede en otras partes del mundo. Hay que replantearse el papel de los medios, que dejaron de ser un cuatro poder que vigilaba o era una especie de vigilante de los otros poderes. Los grandes conglomerados mediáticos nacionales e internacionales pasaron a ser un actor más con intereses bien concretos. Dejaron de tener una visión equidistante para intervenir en una puja de intereses.
¿Por qué cree que la anterior gestión eliminó el servicio de radio y cerró corresponsalías en diferentes localidades del país?
El gobierno anterior nunca creyó en los medios públicos. Creyó que eran una carga y pensó que no los necesitaba porque tenía un apoyo mediáticos bastante amplio, a la vez que creyeron que las redes sociales podían reemplazar a los medios tradicionales. Hubo una degradación de los medios más tradicionales, sin entender que esos medios conviven con lenguajes y plataformas nuevas. Las redes son importantes porque también tienen una caja de resonancia en los medios tradicionales.
Dentro del gobierno de Mauricio Macri sostenían que cambió el rol y el funcionamiento de los medios en el mundo y que en ese marco las agencias de noticias ya no eran viables, ¿coincide con esa mirada?
Es cierto que muchas de las agencias comerciales desaparecieron, algunas trataron de reconvertirse y las que quedaron son sobre todo las agencias estatales. Esas agencias ampliaron muchísimo su oferta de contenidos. En los países más desarrollados se discute por qué se necesita una agencia estatal. La concepción de Cambiemos es neoliberal pero también atrasada en algunas cosas. Finalmente, las agencias estatales te garantizan calidad, una cierta confiabilidad, construcción de ciudadanía, cohesión social y una agenda más basta. Los países más desarrollados en lugar de retroceder en esto, apostaron, hicieron grandes cambios y crecieron. Pienso en el modelo de EFE o France Presse. A la vez es una marca país, es una imagen con la que te presentás en el mundo.
Otra cuestión que planteaban es que el número de trabajadores era muy alto...
El número de trabajadores está en función a los servicios que se presta o a las actividades que se realizan. No es lo mismo tener una cablera, donde redactas cables y no le sumas una cobertura multimediática que expandir esos servicios. Hoy, no se puede ser una cablera sólo con cables, el mayor requerimiento de los medios es el valor agregado que aportás en cuanto a imagen, entrevistas y contenidos distintos. Hay que producir contenidos para cada una de las plataformas y contenidos específicos para redes, que quizás no aparecen en la web o el cable.
Teniendo en cuenta las transformaciones tecnológicas y la inmediatez de la noticia en las comunicaciones actuales, ¿qué cambios evalúa hacer dentro de la agencia?
Hay que dejar de pensar los contenidos como segmentos. Hay que pensarlos como un todo desde la producción. Ahora, además, vamos a tener una editora de género. Queremos que haya una visión transversal de todos los contenidos de la agencia desde una perspectiva de género. Hay que conservar la masividad en la llegada pero también la segmentación y la especificidad. Y no perder la profundidad y las notas de fondo.
¿Qué lugar tendrán los temas vinculados a las cuestiones de género y diversidad?
Pese a todo lo que pasó, TelAm tiene bastante cobertura en este tema. Obviamente queremos ampliarlo porque es un temática relevante, que va cambiando, avanzando, que tiene distintas aristas y no queda reducida a un par de cosas.
Teniendo en cuenta que en la presidencia y en el directorio de TelAm son todas mujeres, ¿trabajarán para que haya una mayor equidad de género dentro de la agencia en general?
Son cosas que hay que ir manejando porque tenemos un staff y no podemos despedir a un trabajador para llegar a esa equidad. Esa equidad también se va dando en las jefaturas, lo que no quiere decir que esto sea una discriminación para los varones. Creo que tiene que haber una falta de prejuicio a la hora de elegir a la gente y darle responsabilidades a las mujeres. Que seamos todas mujeres en la presidencia y el directorio no fue pensando a priori. Responde a que las mujeres estamos más visibilizadas y más decididas a ocupar más espacios y a pelear.
Al igual que en TelAm, la TV y la Radio Pública, Canal Encuentro, Paka Paka, las tres FM de Radio Nacional están presididas por mujeres, ¿Implicará una mirada diferente en los contenidos?
Muchas veces, quizás, las mujeres somos más reflexivas, escuchamos más. Por la propia educación que recibimos -como cuidadoras o protectoras- podemos ponernos en el lugar del otro. Todo esto en términos muy esquemáticos y generalizados. Muchas veces somos peleadores y a la vez justas. Al revés de todo lo que se dice y del prejuicio que existe sobre las mujeres, respecto a que somos competitivas, veo lazos muy fuertes de solidaridad y redes muy colaborativas, entendiendo que esto es un proyecto colectivo.
¿Cuál es su principal desafío como presidenta de TelAm durante los próximo cuatro?
Tener una agencia moderna, que aumente su cobertura y logre el reconocimiento por su calidad periodística. Quisiera que vuelva a ser un referente nacional y si se puede también en términos internacionales. Hay que aprovechar la reconstrucción de TelAm para reconstruirla sobre esos parámetros. Hay una gran intoxicación de información banal y es necesario desintoxicar y profundizar un poco más.
Fuente: Diario BAE
Por: Gabriela Vulcano
Alcanza con hacer un repaso por su historia familiar para comprender de manera acabada parte de su producción periodística. Hija de una dirigente política y abogada feminista y con siete años de exilio a cuestas, la productora y periodista Bernanda Llorente se transformó en la primera presidenta mujer de TelAm. Desde el octavo piso del edificio de Bolívar al 500, promete "reconstruir" la agencia estatal, de la que fueron despedidos 357 trabajadores de prensa durante el macrismo. Crítica de la gestión anterior y cautelosa al momento de referirse a lo que fue la política comunicacional del kirchnerismo, la ex conductora de Detrás de Lo que Vemos, en AM 750 y Crónica TV, sostiene que "la comunicación pública no puede depender del humor de un gobierno" y asegura que apostará por "recuperar un periodismo de calidad" y dará visibilidad a "las nuevas representaciones".
¿Con qué situación se encontró cuando llegó a la agencia?
Con una agencia bastante devastada porque estaba funcionando con un pequeño equipo en Tecnópolis. Habían hecho una sede paralela. Me encontré con una agencia degradada en el sentido de lo que había sido TelAm y el potencia que tiene. También me encontré con una gran necesidad de la gente de volver a reconstruir su trabajo, con mística y ganas de recuperar el prestigio de la agencia. Hay que reconstruir lo que se rompió en estos cuatro años y construir los medios en función de los nuevos parámetros y avances tecnológicos, entendiendo las audiencias y sus necesidades y segmentaciones.
¿En qué consiste esa reconstrucción?
En volver a tener un periodismo de mucha calidad, que no depende de las trabajadoras y trabajadores en este caso, sino de las condiciones para poder desarrollarlos. Queremos hacer una agencia creíble y sólida, que tenga una mirada más holística sobre los temas y realmente federal. Otro gran desafío está dado por las posibilidades de conectividad. Se trata de la posibilidad de igualar. Es muy importante que el Estado ocupe el lugar que no ocupan los privados, impulsando un modelo de comunicación que tiene que ver con la Argentina que se quiere construir. Finalmente a cada gobierno o gestión le corresponde un perfil comunicacional.
¿Cómo harán para tener ese perfil comunicacional del que habla sin que TelAm termine siendo una agencia de propaganda del gobierno?
Tenemos un gobierno inclusivo, en el que se incorporarán a todos los sectores que han quedado afuera. Hay que tender a una igualdad de oportunidades, que obviamente no es sólo en los medios. Y tiene que ver con la pluralidad en las representaciones. El pluralismo no sólo es si ponés a una persona más de izquierda, derecha o centro, aún cuando siempre son valiosos los aportes individuales; sino también mostrar las representaciones colectivas y las nuevas representaciones. Hoy en la sociedad hay una serie de demandas nuevas y actores sociales nuevos, que muchas veces están invisibilizados. La comunicación pública no puede depender del humor de un gobierno. Se habló de la agencia TelAm militante y lo realmente grave fue que en los últimos años la agencia estaba desapareciendo. Hay que cortar con los medios como reproductores de mentiras, algo que no es un problema de los argentinos sino del mundo. Las fake news son uno de los grandes problemas hoy.
¿Qué aspectos de la política comunicacional del kirchnerismo cree que no habría que volver a repetir?
En la forma en que se dio la batalla de la ley de Medios hubo equívocos, si no habría ganado la ley de Medios. La concentración de medios es un problema serio, que el Estado debe regular. La concentración de los medios en muy pocas manos ayuda poco a las democracias y esto es algo que también sucede en otras partes del mundo. Hay que replantearse el papel de los medios, que dejaron de ser un cuatro poder que vigilaba o era una especie de vigilante de los otros poderes. Los grandes conglomerados mediáticos nacionales e internacionales pasaron a ser un actor más con intereses bien concretos. Dejaron de tener una visión equidistante para intervenir en una puja de intereses.
¿Por qué cree que la anterior gestión eliminó el servicio de radio y cerró corresponsalías en diferentes localidades del país?
El gobierno anterior nunca creyó en los medios públicos. Creyó que eran una carga y pensó que no los necesitaba porque tenía un apoyo mediáticos bastante amplio, a la vez que creyeron que las redes sociales podían reemplazar a los medios tradicionales. Hubo una degradación de los medios más tradicionales, sin entender que esos medios conviven con lenguajes y plataformas nuevas. Las redes son importantes porque también tienen una caja de resonancia en los medios tradicionales.
@AgenciaTelam perfora el techo de cristal. Directorio, gerentas y subgerentas ya en funciones, con el desafío de construir una comunicación pública que nos exprese y refleje cómo ciudadanía pic.twitter.com/Lx7RzDqEae— Bernarda Llorente (@bernardallorent) January 30, 2020
Dentro del gobierno de Mauricio Macri sostenían que cambió el rol y el funcionamiento de los medios en el mundo y que en ese marco las agencias de noticias ya no eran viables, ¿coincide con esa mirada?
Es cierto que muchas de las agencias comerciales desaparecieron, algunas trataron de reconvertirse y las que quedaron son sobre todo las agencias estatales. Esas agencias ampliaron muchísimo su oferta de contenidos. En los países más desarrollados se discute por qué se necesita una agencia estatal. La concepción de Cambiemos es neoliberal pero también atrasada en algunas cosas. Finalmente, las agencias estatales te garantizan calidad, una cierta confiabilidad, construcción de ciudadanía, cohesión social y una agenda más basta. Los países más desarrollados en lugar de retroceder en esto, apostaron, hicieron grandes cambios y crecieron. Pienso en el modelo de EFE o France Presse. A la vez es una marca país, es una imagen con la que te presentás en el mundo.
Otra cuestión que planteaban es que el número de trabajadores era muy alto...
El número de trabajadores está en función a los servicios que se presta o a las actividades que se realizan. No es lo mismo tener una cablera, donde redactas cables y no le sumas una cobertura multimediática que expandir esos servicios. Hoy, no se puede ser una cablera sólo con cables, el mayor requerimiento de los medios es el valor agregado que aportás en cuanto a imagen, entrevistas y contenidos distintos. Hay que producir contenidos para cada una de las plataformas y contenidos específicos para redes, que quizás no aparecen en la web o el cable.
Teniendo en cuenta las transformaciones tecnológicas y la inmediatez de la noticia en las comunicaciones actuales, ¿qué cambios evalúa hacer dentro de la agencia?
Hay que dejar de pensar los contenidos como segmentos. Hay que pensarlos como un todo desde la producción. Ahora, además, vamos a tener una editora de género. Queremos que haya una visión transversal de todos los contenidos de la agencia desde una perspectiva de género. Hay que conservar la masividad en la llegada pero también la segmentación y la especificidad. Y no perder la profundidad y las notas de fondo.
¿Qué lugar tendrán los temas vinculados a las cuestiones de género y diversidad?
Pese a todo lo que pasó, TelAm tiene bastante cobertura en este tema. Obviamente queremos ampliarlo porque es un temática relevante, que va cambiando, avanzando, que tiene distintas aristas y no queda reducida a un par de cosas.
Teniendo en cuenta que en la presidencia y en el directorio de TelAm son todas mujeres, ¿trabajarán para que haya una mayor equidad de género dentro de la agencia en general?
Son cosas que hay que ir manejando porque tenemos un staff y no podemos despedir a un trabajador para llegar a esa equidad. Esa equidad también se va dando en las jefaturas, lo que no quiere decir que esto sea una discriminación para los varones. Creo que tiene que haber una falta de prejuicio a la hora de elegir a la gente y darle responsabilidades a las mujeres. Que seamos todas mujeres en la presidencia y el directorio no fue pensando a priori. Responde a que las mujeres estamos más visibilizadas y más decididas a ocupar más espacios y a pelear.
Al igual que en TelAm, la TV y la Radio Pública, Canal Encuentro, Paka Paka, las tres FM de Radio Nacional están presididas por mujeres, ¿Implicará una mirada diferente en los contenidos?
Muchas veces, quizás, las mujeres somos más reflexivas, escuchamos más. Por la propia educación que recibimos -como cuidadoras o protectoras- podemos ponernos en el lugar del otro. Todo esto en términos muy esquemáticos y generalizados. Muchas veces somos peleadores y a la vez justas. Al revés de todo lo que se dice y del prejuicio que existe sobre las mujeres, respecto a que somos competitivas, veo lazos muy fuertes de solidaridad y redes muy colaborativas, entendiendo que esto es un proyecto colectivo.
¿Cuál es su principal desafío como presidenta de TelAm durante los próximo cuatro?
Tener una agencia moderna, que aumente su cobertura y logre el reconocimiento por su calidad periodística. Quisiera que vuelva a ser un referente nacional y si se puede también en términos internacionales. Hay que aprovechar la reconstrucción de TelAm para reconstruirla sobre esos parámetros. Hay una gran intoxicación de información banal y es necesario desintoxicar y profundizar un poco más.
Fuente: Diario BAE
Kobe Bryant: periodistas, redes y libertad de expresión
El poder que tiene Felicia Sonmez, como otros reporteros, va mucho más allá de un tuit. Es el de investigar, hacer preguntas y producir la información
Por: María Ramírez
Pasadas las cinco y media de la tarde del domingo, la reportera política del Washington Post Felicia Sonmez recibió un email de su director, Marty Baron, que estaba a miles de kilómetros, en Madrid, para recoger un premio. El director reprobó a la periodista por compartir un enlace sobre la acusación de violación contra Kobe Bryant en 2003 unas horas después de su muerte. Sonmez no había comentado nada. Sólo había compartido un reportaje del Daily Beast.
"Felicia. Una auténtica falta de criterio el tuitear esto. Por favor, para. Estás dañando a esta institución al hacer esto", escribió Baron, según el texto que la periodista le pasó al New York Times.
Baron no es precisamente sospechoso de tapar escándalos sexuales o de ir a favor de la corriente. Como director del Boston Globe, empujó y respaldó a sus reporteros para que investigaran a fondo los abusos de la Iglesia católica en Boston enfrentándose a las fuerzas vivas de la ciudad, justo después de llegar al periódico y en un momento, hace casi dos décadas, en el que los abusos sexuales no estaban en el foco de interés de la opinión pública. Pero el domingo no calibró la sensibilidad de este asunto, la dimensión de las amenazas (incluso de muerte) que estaba recibiendo la periodista en Twitter e incluso la situación personal de la reportera, como denunciante de un caso de acoso en Los Angeles Times. Tampoco se dio cuenta su directora adjunta, que comunicó a la reportera su suspensión por supuestamente haber violado la política de redes del Post. Más de 300 personas en el Post firmaron a favor de su colega, cuya suspensión fue revocada unas horas después.
El Washington Post ha informado sobre la polémica con los estándares habituales de cualquier otra información, incluyendo las versiones de ambas partes e intentando entrevistar al director (que optó por no ser entrevistado). También ha publicado una pieza de opinión a favor de la reportera. El día en que los medios en España (y en gran parte de Europa) informen así sobre sí mismos podremos decir que hemos asumido las lecciones más profundas del periodismo incluso en lo más incómodo: informar sobre algo malo que ha pasado en tu periódico. Hacerlo no es cuestión ni de dinero ni de recursos.
En un mundo más transparente pero también más incierto, el Post tiene ahora un nuevo debate sobre el uso de redes de sus periodistas.
El caso abre varias discusiones paralelas. ¿Hasta dónde llega la etiqueta de respeto en mitad de una tragedia? ¿Se aplica a todos los periodistas por igual? ¿Cuánto peso se le debe dar a una denuncia de agresión sexual que se cerró en los tribunales con un acuerdo extrajudicial (tan habitual entonces)? Estaba recogida en todos los obituarios, incluido el de eldiario.es, pero, ¿es lo mismo destacarlo en redes?
La crisis en el Post también nos recuerda la dificultad de informar en un territorio tan hostil como las redes sociales, donde a menudo los periodistas caemos en la trampa de expresar demasiadas opiniones. El caso de Felicia Sonmez es sorprendente porque sólo había compartido un enlace (aunque fuera un enlace cargado de intención) y ella ni siquiera estaba cubriendo esa información. Lo que hizo después, compartir pantallazos de su email con el nombre que quien la estaba amenazando, siembra más dudas. Pero también la escasa preocupación del periódico en principio por los insultos y amenazas graves que estaba recibiendo su empleada.
El Post se excedió en el fragor de la información, probablemente también por la distancia física del director, pero sus guías de uso de redes sociales son útiles para cualquier periodista: sé informativo, chequea lo que difundes, asume la responsabilidad y rectifica si tuiteas un comentario o un enlace con errores. "No queremos que la actividad en redes sociales sea una distracción... No es fácil saber siempre dónde está el límite", escribió después Baron en un email a los empleados.
El altavoz de las redes y la ocasión para encuentros afortunados e incluso noticias no pueden hacer olvidar los problemas que acarrean en un mundo donde es fácil simplificar y caricaturizar. Los medios (y esto ha pasado también en España) empujan a los periodistas a compartir, explicar y debatir en redes sociales con mensajes a menudo contradictorios sobre el miedo a que las redes canibalicen el contenido periodístico o acaben perjudicando la imagen del medio. Entre tanta incoherencia y una ola de amenazas, insultos y otros comentarios poco útiles que soportan a menudo los individuos y no las instituciones, tal vez lo único que nos queda a los periodistas es recordar la especialidad de nuestro trabajo y el poder que sigue teniendo.
El poder que tiene Felicia Sonmez, como otros reporteros, va mucho más allá de un tuit. Es el de investigar, hacer preguntas y producir la información que puede tener impacto, como hemos visto en las historias investigadas, chequeadas y contrastadas a fondo sobre el acoso de los poderosos. Sin esas investigaciones periodísticas, #metoo sólo habría sido una etiqueta de Twitter con pocas consecuencias y mucho odio para quien lo utilizara. Ni Sonmez ni ningún periodista que trabajen en un periódico como el Post necesitan un tuit para tener impacto. Y esto merece la pena recordarlo. Para bien y para mal, los periodistas, sobre todo los reporteros, no somos una voz más.
Pasadas las cinco y media de la tarde del domingo, la reportera política del Washington Post Felicia Sonmez recibió un email de su director, Marty Baron, que estaba a miles de kilómetros, en Madrid, para recoger un premio. El director reprobó a la periodista por compartir un enlace sobre la acusación de violación contra Kobe Bryant en 2003 unas horas después de su muerte. Sonmez no había comentado nada. Sólo había compartido un reportaje del Daily Beast.
"Felicia. Una auténtica falta de criterio el tuitear esto. Por favor, para. Estás dañando a esta institución al hacer esto", escribió Baron, según el texto que la periodista le pasó al New York Times.
Baron no es precisamente sospechoso de tapar escándalos sexuales o de ir a favor de la corriente. Como director del Boston Globe, empujó y respaldó a sus reporteros para que investigaran a fondo los abusos de la Iglesia católica en Boston enfrentándose a las fuerzas vivas de la ciudad, justo después de llegar al periódico y en un momento, hace casi dos décadas, en el que los abusos sexuales no estaban en el foco de interés de la opinión pública. Pero el domingo no calibró la sensibilidad de este asunto, la dimensión de las amenazas (incluso de muerte) que estaba recibiendo la periodista en Twitter e incluso la situación personal de la reportera, como denunciante de un caso de acoso en Los Angeles Times. Tampoco se dio cuenta su directora adjunta, que comunicó a la reportera su suspensión por supuestamente haber violado la política de redes del Post. Más de 300 personas en el Post firmaron a favor de su colega, cuya suspensión fue revocada unas horas después.
El Washington Post ha informado sobre la polémica con los estándares habituales de cualquier otra información, incluyendo las versiones de ambas partes e intentando entrevistar al director (que optó por no ser entrevistado). También ha publicado una pieza de opinión a favor de la reportera. El día en que los medios en España (y en gran parte de Europa) informen así sobre sí mismos podremos decir que hemos asumido las lecciones más profundas del periodismo incluso en lo más incómodo: informar sobre algo malo que ha pasado en tu periódico. Hacerlo no es cuestión ni de dinero ni de recursos.
En un mundo más transparente pero también más incierto, el Post tiene ahora un nuevo debate sobre el uso de redes de sus periodistas.
El caso abre varias discusiones paralelas. ¿Hasta dónde llega la etiqueta de respeto en mitad de una tragedia? ¿Se aplica a todos los periodistas por igual? ¿Cuánto peso se le debe dar a una denuncia de agresión sexual que se cerró en los tribunales con un acuerdo extrajudicial (tan habitual entonces)? Estaba recogida en todos los obituarios, incluido el de eldiario.es, pero, ¿es lo mismo destacarlo en redes?
La crisis en el Post también nos recuerda la dificultad de informar en un territorio tan hostil como las redes sociales, donde a menudo los periodistas caemos en la trampa de expresar demasiadas opiniones. El caso de Felicia Sonmez es sorprendente porque sólo había compartido un enlace (aunque fuera un enlace cargado de intención) y ella ni siquiera estaba cubriendo esa información. Lo que hizo después, compartir pantallazos de su email con el nombre que quien la estaba amenazando, siembra más dudas. Pero también la escasa preocupación del periódico en principio por los insultos y amenazas graves que estaba recibiendo su empleada.
El Post se excedió en el fragor de la información, probablemente también por la distancia física del director, pero sus guías de uso de redes sociales son útiles para cualquier periodista: sé informativo, chequea lo que difundes, asume la responsabilidad y rectifica si tuiteas un comentario o un enlace con errores. "No queremos que la actividad en redes sociales sea una distracción... No es fácil saber siempre dónde está el límite", escribió después Baron en un email a los empleados.
News: Marty Baron just sent this email about social media use to The Washington Post newsroom.— Oliver Darcy (@oliverdarcy) January 30, 2020
"It is not always easy to know where to draw the line." pic.twitter.com/OEuKzZMw88
El poder que tiene Felicia Sonmez, como otros reporteros, va mucho más allá de un tuit. Es el de investigar, hacer preguntas y producir la información que puede tener impacto, como hemos visto en las historias investigadas, chequeadas y contrastadas a fondo sobre el acoso de los poderosos. Sin esas investigaciones periodísticas, #metoo sólo habría sido una etiqueta de Twitter con pocas consecuencias y mucho odio para quien lo utilizara. Ni Sonmez ni ningún periodista que trabajen en un periódico como el Post necesitan un tuit para tener impacto. Y esto merece la pena recordarlo. Para bien y para mal, los periodistas, sobre todo los reporteros, no somos una voz más.
Fuente: El Diario.es
Paralelas cruzadas: la prensa puede producir buena ficción
Una considerable cantidad de novelas y relatos ambientados en donde se escriben las noticias se multiplica con el correr de los años. ¿De qué manera la literatura argentina contemporánea explora al periodismo como tema de ficción?
Por: Osvaldo Aguirre
Desde que la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano los puso de moda, los talleres de crónica periodística enseñan que las mejores armas para construir un relato se encuentran en la ficción. Cómo contar una historia es un saber propio de la literatura, pero el qué, el asunto de la narración, parece encontrarse en el campo del periodismo: desde Los suicidas (1969), de Antonio Di Benedetto, a Titanes del coco (2015), de Fabián Casas, y desde Diario de la Argentina (1984), de Jorge Asís, a Redacciones cautivas (2014), de Horacio González, la literatura argentina contemporánea explora al periodismo como tema de ficción y reelabora circunstancias tan problemáticas como su desempeño durante la última dictadura o el impacto de la digitalización en los procesos de producción.
Desde fines del siglo XIX, cuando los escritores encontraron en la prensa un medio de sustento, la literatura construyó una mitología del periodismo ligada a la bohemia, a la vida noctámbula y a un oficio que se aprende en la práctica y por la transmisión oral de los mayores. Los diarios y las revistas fueron virtualmente escuelas de disciplina donde aprender las virtudes de la concisión y la claridad, y también donde contrabandear los primeros textos. Con la urgencia del horario de cierre surgió una escritura bajo presión como punto de encuentro entre la crónica y la ficción, que Roberto Arlt sintetizó en un célebre pasaje del prólogo a Los lanzallamas: “Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana”.
Sombras, nada más… (1984), la última novela de Antonio Di Benedetto, se publicó en un contexto donde ese imaginario comenzó a ser desplazado por nuevas representaciones del periodismo. Bajo la figura del periodista Emanuel D’Aosta, el personaje central de la obra, no es difícil observar la del propio autor en una amarga revisión de su propia experiencia en Mendoza, hasta su detención por la dictadura militar. El núcleo de Los suicidas –una investigación periodística del suicidio– evoca a su vez la historia personal, desde que “en la rama paterna de mi familia imperaba el drama: suicidios repetidos en todas las etapas”, como declaró Di Benedetto.
El mismo año se publicó Diario de la Argentina, la “novela irresponsable” de Jorge Asís que descubrió “la lucha por el poder que se daba en el interior del Gran Diario”, en alusión a Clarín, donde trabajó entre 1976 y 1982. Según la evocación de Asís en Memorias tergiversadas, fue un libro por el que pagó un precio alto: la expulsión de la literatura argentina.
“Diario... trata sobre el ejercicio del periodismo durante la ‘dictadura’. Sin concesiones a la heroicidad. Desventuras personales de varios periodistas. Años en los que creó con mayor libertad interior que nunca”, escribió Asís. Horacio González revisa otro aspecto del período en Redacciones cautivas: la colaboración periodística con los militares. La competencia entre los periódicos El Heraldo y Creencias, cada uno alineado con un sector del poder, reedita en la ficción la que se planteó entre La Opinión, en manos del Ejército después de la detención de Jacobo Timerman, y Convicción, el periódico que publicaba la Marina.
Los escritores que toman el periodismo como tema suelen aclarar que los personajes y lugares “corresponden al orden de la ficción”, como advierte Tomás Eloy Martínez en El vuelo de la reina (aunque su historia tiene evidentes correlaciones con sucesos del menemismo). Pero cualquier semejanza con referencias históricas no suele ser producto de la casualidad: en Partes de inteligencia (1987), novela de Jorge Asís que aborda el periodismo entre fines de la dictadura y comienzos de la democracia, Martínez Roca, el Catalán, y el diario La Mañana sugieren al entonces influyente Jesús Iglesias Rouco, el Gallego, y La Prensa; Saint Ettiene a Alejandro Sáez-Germain (1944-1997), “un periodista precisamente extravagante, lector permanente de Céline” y figura destacada en las memorias orales de la época; el petiso Aragonés a Luis María Castellanos (1943-2005), a quien Asís defiende de la condena social que recibió por haber colaborado con el almirante Emilio Massera.
Vitaca, el protagonista de Partes de inteligencia, es “un frío y desapasionado analista político que utilizaba una información inquietante” y se desmarca de “los lujosos periodistas intelectuales”, que gozan de reconocimiento y prestigio a fuerza de firmar declaraciones por buenas causas, “como tantos demócratas súbitos que ahora ponían las caras por televisión”. La ficción puede ser un lugar para la crítica del oficio.
Humo en la cocina
Diario de la Argentina introdujo también el tema de la traición en los relatos sobre el periodismo. Asís dijo que había sido un “libro suicida”, con personajes ficticios tan reconocibles como Sofía Basualdo de Alcalde (Ernestina Herrera de Noble) o Mauricio Papito Aizemberg (Marcos Cytrimblum, jefe de redacción). En Titanes del coco, la primera frase que el protagonista escucha del jefe de redacción, Ricardo Robinson, es una advertencia en ese sentido: “Si me traicionás sos boleta”.
En Redacciones perdidas (2009), Claudio Zeiger relaciona el tema de la traición con un imaginario que rodea al periodismo. Un anhelo secreto de quienes conocen esos espacios, dice uno de los personajes, “consiste en desear escribir la Gran Revelación sobre el mundo de las redacciones, convertirse en el gran traidor de la vida interna de, por ejemplo, un gran diario, una corporación”. Sin embargo, “quien lo haga, quien descubra los secretos, se vuelve un desgraciado”. El narrador es consciente del riesgo, pero tampoco acepta el silencio: “No hay que traicionar. Hay que ser prudente. No hay que contar la cocina. Pero quien vive metido en la cocina anhela salir a la luz del jardín, al aire libre”.
En El vuelo de la reina, Tomás Eloy Martínez alude en principio a la traición a través de la ironía –“las traiciones cometidas contra la sintaxis de los hechos y contra el silencio de lo no sucedido” supone una crítica al periodismo– y luego en términos dramáticos: la traición amorosa de Reina Remis, la joven redactora de la que se enamora el director de un diario, desata una venganza desmesurada. En Titanes del coco, el juramento tácito de fidelidad se produce alrededor de un proyecto que el jefe de redacción prepara con un grupo de elegidos para la competencia con otro medio. Fabián Casas retoma una dimensión mítica tradicional: la redacción como un ámbito de iniciación que excede al oficio periodístico y se proyecta al mundo y a la literatura; el derecho de piso como un rito verificado en la asignación de las tareas más pesadas y el veto a la firma; el periodista inexperto como portador de una mirada que redescubre un funcionamiento estandarizado. La primera frase de la novela es un guiño para los veteranos: “Todavía se fumaba en los diarios”.
Los relatos de Periodismo (2010), de Sonia Budassi, traman un ciclo de experiencia desde la incorporación al mundo de los medios hasta la elección de un retiro voluntario. Nada para hacer introduce a una estudiante de Periodismo del interior que hace una pasantía en Telenoche: la pelea con una amiga prefigura la competencia en un ámbito donde prevalece el individualismo. Sí quiero, la crónica de un seguimiento a Carlos Tevez, exaspera esa situación en el periodismo deportivo: “Donde creí tener amigos y alianzas, encontré traiciones y mezquindades”, dice la narradora.
Un mundo incorregible
La foto de Salvador Benesdra profundamente dormido sobre un escritorio de PáginaI12 puede ser un icono del periodismo anterior a internet y a la digitalización, un ámbito con máquinas de escribir, teléfonos fijos y cuadras pobladas por trabajadores. Los cambios en los modos de producción modificaron la fisonomía de las redacciones y tienen también su lugar en la ficción.
La culpa del corrector (2000), novela de Manuel López de Tejada, transcurre en la redacción de un diario de provincia –alude a La Capital, de Rosario– a partir de la llegada de una consultora española que, entre otras sugerencias, propone la eliminación de los correctores. Las razones empresariales entran en conflicto con la conciencia –exaltada hasta el absurdo– que los correctores tienen de su oficio: “Soy un representante del Purgatorio. Las palabras se precipitan sobre mí para aligerar su carga, para entrar puras en su destino final”, dice el protagonista.
Para los personajes de La culpa del corrector el trabajo es una cruzada, porque el mundo está lleno de errores que nadie advierte o a los que no se les da la importancia que tienen. A punto de ser reemplazados por un programa de computadora, sienten que no son reconocidos: padecen un oscuro anonimato, soportan la tiranía de los periodistas que les achacan las torpezas de su redacción y se apropian de los logros de la corrección, y bajo la conciencia del fracaso añoran “los tiempos en que los correctores eran verdaderas autoridades”.
En Mato y olvido (2015), una novela inspirada en el crimen de María Soledad Morales, Daniel Ares pone en tela de juicio la investigación periodística, tal como es jerarquizada en la práctica. Antes de que se hablara de las fake news, el problema de la verdad –considerado como una construcción que puede ser solo el rumor que suena más fuerte o que mejor se ajusta a los prejuicios– y la condena social y el humor público como factores determinantes –“la sed que no mata la justicia suele calmarse con la venganza”, dice el protagonista– son también temas centrales en la reflexión corrosiva que plantea la ficción.
Si bien recibió el premio Alfaguara de novela, El vuelo de la reina es un libro menor dentro de la obra de Tomás Eloy Martínez quizá por la concepción de su protagonista, un personaje tan poderoso como despojado de carisma. La experiencia del autor se trasluce en observaciones que valen como una poética: Camargo, el director del diario, les pide a sus periodistas que sigan “la línea donde se encuentra el mundo de fuera con el adentro de cada uno”; el lenguaje “es el estanque donde las personas reflejan lo que son”; en periodismo no hay malos entendidos, “solo hay malas y buenas intenciones”.
“Siempre pensé que las redacciones están llenas de fantasmas. Flotan entre los vivos y los muy vivos, y los que parecen a punto de morir; andan electrizados de tantos chispazos y golpes de adrenalina como hay en las redacciones, las de ayer y las de hoy”, escribe Claudio Zeiger en Redacciones perdidas. El protagonista de Titanes del coco, álter ego de Fabián Casas, recién llegado a la redacción “pensaba que el periodismo era una profesión extraordinaria”. Las ficciones del oficio se sostienen entre esos extremos.
Pequeños héroes miserables
Narradora, ensayista y poeta, directora de la revista digital Boca de sapo, Jimena Néspolo (Buenos Aires, 1973) es autora, entre otros libros, de Ejercicios de pudor. Sujeto y escritura en la narrativa de Antonio Di Benedetto (2004), un texto de referencia sobre la obra del escritor mendocino. También estuvo a cargo, con Julio Premat, de la edición de Cuentos completos (2006).
—¿Cuál fue el proyecto de Di Benedetto con “Sombras, nada más…”, si se puede reconstruir tal cosa?
—Sombras, nada más… es una novela de final de proyecto o de cierre, realizada de un modo paradójico –muy al estilo dibenedettiano–, porque es un cierre que abre o deconstruye: ahí donde otrxs escritorxs se coronan como piezas indiscutibles del panteón literario con textos autobiográficos o memorialísticos construyendo un yo experiencial pleno, él opta por la hibridización de los géneros a través de un narrador que se revela y a la vez se oculta, crea zonas francas de identificación con el autor pero a la vez se desvanece en el onirismo o el absurdo buscando el “olvido” –que es la palabra que cierra el libro–. El contraste crea un efecto de lectura disruptivo muy perturbador, que fue leído en su momento de manera dispar. Frases, escenas, circunstancias, personajes del texto reenvían efectivamente a los cuarenta años de oficio periodístico de los que Antonio Di Benedetto siempre se enorgulleció: “Le prometo, señor, quiero decir, le aseguro, que no lo he soñado: dejé de ser niño y me hice periodista”, leemos allí.
—¿Cómo se compadecen el interés de Di Benedetto con cuestiones como los sueños y el absurdo, por un lado, y por otro la atención hacia la cotidianeidad de lo periodístico?
—Di Benedetto concibió el oficio periodístico como una labor de servicio hacia los demás, como cronista o subdirector del diario Los Andes siempre orientó su quehacer con la misma brújula: el deber de brindar información con la mayor objetividad posible. Me gusta recordar la manera en que se definió como periodista porque también fue el mejor antídoto que encontró para contener ese egotismo que, si bien es indispensable para elaborar una gran obra, puede terminar atentando contra ella. A la pregunta sobre qué es un periodista, responde: “Es un tipo que tiene una manía de servicio para los demás… Somos una especie de pequeños héroes miserables al servicio de los demás”. El escritor y el periodista conviven en él, entonces, para mantener a raya las taras, para desafiarse y para recordarse mutuamente que en la creación está todo permitido, salvo claudicar.
A la guerra con un tenedor
Mato y olvido, la novela con que Daniel Ares (Buenos Aires, 1956) ganó en 2015 el premio Extremo Negro de novela negra, reconoce como punto de partida la historia de María Soledad Morales. No solo el caso –aunque la ficción lo reinterpreta, contradice la versión oficial y agrega otros elementos– sino también la cobertura periodística, de la que Ares participó como cronista y que es objeto de una crítica implacable a través de su álter ego, Miguel Nogueira, el protagonista.
“Me vi obligado a instalar la novela en una era precibernética, sin celulares ni internet –recuerda Ares–. Había algo que yo precisaba utilizar que era la precariedad de medios con que se trabajaba entonces, el hecho de no tener a veces otro recurso que dictar la nota por teléfono o utilizar un télex o quedar incomunicado”.
—“La gente no quiere una novela, la gente quiere saber quién es el asesino”, le dice el jefe de redacción a Nogueira. ¿Fue tu experiencia?
—Te lo decían todo el tiempo cuando investigabas: “No la compliques, es blanco o negro”. No había tiempo, tampoco. Cuando compra una revista, la gente quiere algo rápido, fast food, algo para leer en diez minutos y opinar en la sobremesa, en la oficina, en el subte. Un argumento para sostener lo que dice sin ningún argumento. Por eso el público de izquierda compra diarios de izquierda y el público de derecha, diarios de derecha. Se trata de tocar la canción que el público quiere escuchar. La gente no quiere la verdad; si la quisiera, la buscaría y no perdería el tiempo buscando donde no la va a encontrar. Yo decía que nos mandaban a la guerra con un tenedor. Es así, vas a una pelea desigual, a encontrar la verdad en 48 horas.
Imagen: Pablo Temes
Fuente: Diario Perfil
Por: Osvaldo Aguirre
Desde que la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano los puso de moda, los talleres de crónica periodística enseñan que las mejores armas para construir un relato se encuentran en la ficción. Cómo contar una historia es un saber propio de la literatura, pero el qué, el asunto de la narración, parece encontrarse en el campo del periodismo: desde Los suicidas (1969), de Antonio Di Benedetto, a Titanes del coco (2015), de Fabián Casas, y desde Diario de la Argentina (1984), de Jorge Asís, a Redacciones cautivas (2014), de Horacio González, la literatura argentina contemporánea explora al periodismo como tema de ficción y reelabora circunstancias tan problemáticas como su desempeño durante la última dictadura o el impacto de la digitalización en los procesos de producción.
Desde fines del siglo XIX, cuando los escritores encontraron en la prensa un medio de sustento, la literatura construyó una mitología del periodismo ligada a la bohemia, a la vida noctámbula y a un oficio que se aprende en la práctica y por la transmisión oral de los mayores. Los diarios y las revistas fueron virtualmente escuelas de disciplina donde aprender las virtudes de la concisión y la claridad, y también donde contrabandear los primeros textos. Con la urgencia del horario de cierre surgió una escritura bajo presión como punto de encuentro entre la crónica y la ficción, que Roberto Arlt sintetizó en un célebre pasaje del prólogo a Los lanzallamas: “Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana”.
Sombras, nada más… (1984), la última novela de Antonio Di Benedetto, se publicó en un contexto donde ese imaginario comenzó a ser desplazado por nuevas representaciones del periodismo. Bajo la figura del periodista Emanuel D’Aosta, el personaje central de la obra, no es difícil observar la del propio autor en una amarga revisión de su propia experiencia en Mendoza, hasta su detención por la dictadura militar. El núcleo de Los suicidas –una investigación periodística del suicidio– evoca a su vez la historia personal, desde que “en la rama paterna de mi familia imperaba el drama: suicidios repetidos en todas las etapas”, como declaró Di Benedetto.
El mismo año se publicó Diario de la Argentina, la “novela irresponsable” de Jorge Asís que descubrió “la lucha por el poder que se daba en el interior del Gran Diario”, en alusión a Clarín, donde trabajó entre 1976 y 1982. Según la evocación de Asís en Memorias tergiversadas, fue un libro por el que pagó un precio alto: la expulsión de la literatura argentina.
“Diario... trata sobre el ejercicio del periodismo durante la ‘dictadura’. Sin concesiones a la heroicidad. Desventuras personales de varios periodistas. Años en los que creó con mayor libertad interior que nunca”, escribió Asís. Horacio González revisa otro aspecto del período en Redacciones cautivas: la colaboración periodística con los militares. La competencia entre los periódicos El Heraldo y Creencias, cada uno alineado con un sector del poder, reedita en la ficción la que se planteó entre La Opinión, en manos del Ejército después de la detención de Jacobo Timerman, y Convicción, el periódico que publicaba la Marina.
Los escritores que toman el periodismo como tema suelen aclarar que los personajes y lugares “corresponden al orden de la ficción”, como advierte Tomás Eloy Martínez en El vuelo de la reina (aunque su historia tiene evidentes correlaciones con sucesos del menemismo). Pero cualquier semejanza con referencias históricas no suele ser producto de la casualidad: en Partes de inteligencia (1987), novela de Jorge Asís que aborda el periodismo entre fines de la dictadura y comienzos de la democracia, Martínez Roca, el Catalán, y el diario La Mañana sugieren al entonces influyente Jesús Iglesias Rouco, el Gallego, y La Prensa; Saint Ettiene a Alejandro Sáez-Germain (1944-1997), “un periodista precisamente extravagante, lector permanente de Céline” y figura destacada en las memorias orales de la época; el petiso Aragonés a Luis María Castellanos (1943-2005), a quien Asís defiende de la condena social que recibió por haber colaborado con el almirante Emilio Massera.
Vitaca, el protagonista de Partes de inteligencia, es “un frío y desapasionado analista político que utilizaba una información inquietante” y se desmarca de “los lujosos periodistas intelectuales”, que gozan de reconocimiento y prestigio a fuerza de firmar declaraciones por buenas causas, “como tantos demócratas súbitos que ahora ponían las caras por televisión”. La ficción puede ser un lugar para la crítica del oficio.
Humo en la cocina
Diario de la Argentina introdujo también el tema de la traición en los relatos sobre el periodismo. Asís dijo que había sido un “libro suicida”, con personajes ficticios tan reconocibles como Sofía Basualdo de Alcalde (Ernestina Herrera de Noble) o Mauricio Papito Aizemberg (Marcos Cytrimblum, jefe de redacción). En Titanes del coco, la primera frase que el protagonista escucha del jefe de redacción, Ricardo Robinson, es una advertencia en ese sentido: “Si me traicionás sos boleta”.
En Redacciones perdidas (2009), Claudio Zeiger relaciona el tema de la traición con un imaginario que rodea al periodismo. Un anhelo secreto de quienes conocen esos espacios, dice uno de los personajes, “consiste en desear escribir la Gran Revelación sobre el mundo de las redacciones, convertirse en el gran traidor de la vida interna de, por ejemplo, un gran diario, una corporación”. Sin embargo, “quien lo haga, quien descubra los secretos, se vuelve un desgraciado”. El narrador es consciente del riesgo, pero tampoco acepta el silencio: “No hay que traicionar. Hay que ser prudente. No hay que contar la cocina. Pero quien vive metido en la cocina anhela salir a la luz del jardín, al aire libre”.
En El vuelo de la reina, Tomás Eloy Martínez alude en principio a la traición a través de la ironía –“las traiciones cometidas contra la sintaxis de los hechos y contra el silencio de lo no sucedido” supone una crítica al periodismo– y luego en términos dramáticos: la traición amorosa de Reina Remis, la joven redactora de la que se enamora el director de un diario, desata una venganza desmesurada. En Titanes del coco, el juramento tácito de fidelidad se produce alrededor de un proyecto que el jefe de redacción prepara con un grupo de elegidos para la competencia con otro medio. Fabián Casas retoma una dimensión mítica tradicional: la redacción como un ámbito de iniciación que excede al oficio periodístico y se proyecta al mundo y a la literatura; el derecho de piso como un rito verificado en la asignación de las tareas más pesadas y el veto a la firma; el periodista inexperto como portador de una mirada que redescubre un funcionamiento estandarizado. La primera frase de la novela es un guiño para los veteranos: “Todavía se fumaba en los diarios”.
Los relatos de Periodismo (2010), de Sonia Budassi, traman un ciclo de experiencia desde la incorporación al mundo de los medios hasta la elección de un retiro voluntario. Nada para hacer introduce a una estudiante de Periodismo del interior que hace una pasantía en Telenoche: la pelea con una amiga prefigura la competencia en un ámbito donde prevalece el individualismo. Sí quiero, la crónica de un seguimiento a Carlos Tevez, exaspera esa situación en el periodismo deportivo: “Donde creí tener amigos y alianzas, encontré traiciones y mezquindades”, dice la narradora.
Un mundo incorregible
La foto de Salvador Benesdra profundamente dormido sobre un escritorio de PáginaI12 puede ser un icono del periodismo anterior a internet y a la digitalización, un ámbito con máquinas de escribir, teléfonos fijos y cuadras pobladas por trabajadores. Los cambios en los modos de producción modificaron la fisonomía de las redacciones y tienen también su lugar en la ficción.
La culpa del corrector (2000), novela de Manuel López de Tejada, transcurre en la redacción de un diario de provincia –alude a La Capital, de Rosario– a partir de la llegada de una consultora española que, entre otras sugerencias, propone la eliminación de los correctores. Las razones empresariales entran en conflicto con la conciencia –exaltada hasta el absurdo– que los correctores tienen de su oficio: “Soy un representante del Purgatorio. Las palabras se precipitan sobre mí para aligerar su carga, para entrar puras en su destino final”, dice el protagonista.
Para los personajes de La culpa del corrector el trabajo es una cruzada, porque el mundo está lleno de errores que nadie advierte o a los que no se les da la importancia que tienen. A punto de ser reemplazados por un programa de computadora, sienten que no son reconocidos: padecen un oscuro anonimato, soportan la tiranía de los periodistas que les achacan las torpezas de su redacción y se apropian de los logros de la corrección, y bajo la conciencia del fracaso añoran “los tiempos en que los correctores eran verdaderas autoridades”.
En Mato y olvido (2015), una novela inspirada en el crimen de María Soledad Morales, Daniel Ares pone en tela de juicio la investigación periodística, tal como es jerarquizada en la práctica. Antes de que se hablara de las fake news, el problema de la verdad –considerado como una construcción que puede ser solo el rumor que suena más fuerte o que mejor se ajusta a los prejuicios– y la condena social y el humor público como factores determinantes –“la sed que no mata la justicia suele calmarse con la venganza”, dice el protagonista– son también temas centrales en la reflexión corrosiva que plantea la ficción.
Si bien recibió el premio Alfaguara de novela, El vuelo de la reina es un libro menor dentro de la obra de Tomás Eloy Martínez quizá por la concepción de su protagonista, un personaje tan poderoso como despojado de carisma. La experiencia del autor se trasluce en observaciones que valen como una poética: Camargo, el director del diario, les pide a sus periodistas que sigan “la línea donde se encuentra el mundo de fuera con el adentro de cada uno”; el lenguaje “es el estanque donde las personas reflejan lo que son”; en periodismo no hay malos entendidos, “solo hay malas y buenas intenciones”.
“Siempre pensé que las redacciones están llenas de fantasmas. Flotan entre los vivos y los muy vivos, y los que parecen a punto de morir; andan electrizados de tantos chispazos y golpes de adrenalina como hay en las redacciones, las de ayer y las de hoy”, escribe Claudio Zeiger en Redacciones perdidas. El protagonista de Titanes del coco, álter ego de Fabián Casas, recién llegado a la redacción “pensaba que el periodismo era una profesión extraordinaria”. Las ficciones del oficio se sostienen entre esos extremos.
Pequeños héroes miserables
Narradora, ensayista y poeta, directora de la revista digital Boca de sapo, Jimena Néspolo (Buenos Aires, 1973) es autora, entre otros libros, de Ejercicios de pudor. Sujeto y escritura en la narrativa de Antonio Di Benedetto (2004), un texto de referencia sobre la obra del escritor mendocino. También estuvo a cargo, con Julio Premat, de la edición de Cuentos completos (2006).
—¿Cuál fue el proyecto de Di Benedetto con “Sombras, nada más…”, si se puede reconstruir tal cosa?
—Sombras, nada más… es una novela de final de proyecto o de cierre, realizada de un modo paradójico –muy al estilo dibenedettiano–, porque es un cierre que abre o deconstruye: ahí donde otrxs escritorxs se coronan como piezas indiscutibles del panteón literario con textos autobiográficos o memorialísticos construyendo un yo experiencial pleno, él opta por la hibridización de los géneros a través de un narrador que se revela y a la vez se oculta, crea zonas francas de identificación con el autor pero a la vez se desvanece en el onirismo o el absurdo buscando el “olvido” –que es la palabra que cierra el libro–. El contraste crea un efecto de lectura disruptivo muy perturbador, que fue leído en su momento de manera dispar. Frases, escenas, circunstancias, personajes del texto reenvían efectivamente a los cuarenta años de oficio periodístico de los que Antonio Di Benedetto siempre se enorgulleció: “Le prometo, señor, quiero decir, le aseguro, que no lo he soñado: dejé de ser niño y me hice periodista”, leemos allí.
—¿Cómo se compadecen el interés de Di Benedetto con cuestiones como los sueños y el absurdo, por un lado, y por otro la atención hacia la cotidianeidad de lo periodístico?
—Di Benedetto concibió el oficio periodístico como una labor de servicio hacia los demás, como cronista o subdirector del diario Los Andes siempre orientó su quehacer con la misma brújula: el deber de brindar información con la mayor objetividad posible. Me gusta recordar la manera en que se definió como periodista porque también fue el mejor antídoto que encontró para contener ese egotismo que, si bien es indispensable para elaborar una gran obra, puede terminar atentando contra ella. A la pregunta sobre qué es un periodista, responde: “Es un tipo que tiene una manía de servicio para los demás… Somos una especie de pequeños héroes miserables al servicio de los demás”. El escritor y el periodista conviven en él, entonces, para mantener a raya las taras, para desafiarse y para recordarse mutuamente que en la creación está todo permitido, salvo claudicar.
A la guerra con un tenedor
Mato y olvido, la novela con que Daniel Ares (Buenos Aires, 1956) ganó en 2015 el premio Extremo Negro de novela negra, reconoce como punto de partida la historia de María Soledad Morales. No solo el caso –aunque la ficción lo reinterpreta, contradice la versión oficial y agrega otros elementos– sino también la cobertura periodística, de la que Ares participó como cronista y que es objeto de una crítica implacable a través de su álter ego, Miguel Nogueira, el protagonista.
“Me vi obligado a instalar la novela en una era precibernética, sin celulares ni internet –recuerda Ares–. Había algo que yo precisaba utilizar que era la precariedad de medios con que se trabajaba entonces, el hecho de no tener a veces otro recurso que dictar la nota por teléfono o utilizar un télex o quedar incomunicado”.
—“La gente no quiere una novela, la gente quiere saber quién es el asesino”, le dice el jefe de redacción a Nogueira. ¿Fue tu experiencia?
—Te lo decían todo el tiempo cuando investigabas: “No la compliques, es blanco o negro”. No había tiempo, tampoco. Cuando compra una revista, la gente quiere algo rápido, fast food, algo para leer en diez minutos y opinar en la sobremesa, en la oficina, en el subte. Un argumento para sostener lo que dice sin ningún argumento. Por eso el público de izquierda compra diarios de izquierda y el público de derecha, diarios de derecha. Se trata de tocar la canción que el público quiere escuchar. La gente no quiere la verdad; si la quisiera, la buscaría y no perdería el tiempo buscando donde no la va a encontrar. Yo decía que nos mandaban a la guerra con un tenedor. Es así, vas a una pelea desigual, a encontrar la verdad en 48 horas.
Imagen: Pablo Temes
Fuente: Diario Perfil
sábado, 1 de febrero de 2020
TV Satelital: El caso Apolo pone en riesgo la audiencia del Super Bowl
Disputa sobre contenido afecta a los suscriptores de Dish. Los abonados de televisión por cable perdieron el acceso a más de una docena de canales
Por: Mark Vandevelde
Los suscriptores de televisión satelital en Estados Unidos se enfrentan a la interrupción de la programación abierta, incluido el Super Bowl de este fin de semana, en una disputa sobre el acceso a 33 canales locales que compró el mes pasado la firma de capital privado Apollo Global Management.
Los televidentes que reciben su señal a través de Dish Network ya perdieron el acceso a más de una docena de estaciones que anteriormente pertenecían a Northwest Broadcasting, después de la expiración de un contrato clave que hizo que la red de satélite a retirara los canales. La mayoría son afiliados de las principales cadenas de televisión como Fox, donde el juego más visto del calendario deportivo estadunidense se transmitirá el domingo.
En un fallo a principios de este mes, un tribunal de Illinois prohibió temporalmente que Apollo interfiriera con la recepción por satélite de otros 14 afiliados a la red y otros canales que compró a Cox Media, que atienden a mercados metropolitanos, entre ellos Atlanta y Boston. Los abogados de Dish acusaron al grupo de capital privado de “intentar consignar...al basurero” un acuerdo de transmisión de tres años que la compañía de satélite firmó con Cox apenas en marzo, una reclamación que la firma de capital privado rechaza.
La disputa se refiere a las tarifas que los operadores de cable o satélite deben pagar para transmitir canales de televisión que se pueden ver de forma gratuita a través de una antena convencional. Los ingresos de toda la industria de las denominadas tarifas de retransmisión aumentaron de 215 millones de dólares (mdd) en 2006 a casi 12 mil mdd el año pasado, de acuerdo con el proveedor de datos Kagan, convirtiéndose en una fuente de ingresos para las cadenas de televisión y sus filiales locales.
Apollo exige casi el doble de lo que cobraba Northwest por el acceso a los canales que actualmente están bloqueados, dicen los abogados de Dish. Se quejan de que la firma de capital privado del fundador Leon Black también está terminando un acuerdo de tres años para transmitir los 14 canales de Cox, basándose en la afirmación “de que la adquisición de Northwest ocurrió un milisegundo antes de la adquisición de Cox”.
Por otro lado los abogados de Apollo desestimaron ese argumento, diciéndole a un tribunal de Illinois que los detalles cruciales se expusieron en las presentaciones regulatorias en marzo -antes de que se firmaran los contratos de retransmisión de Cox o Northwest- y que Dish los conocía desde el principio.
Riesgo de violar derechos de autor
Los operadores pueden enfrentar responsabilidad por violación de los derechos de autor si se descubre que transmitieron programas sin permiso, y el tribunal de Illinois dijo que no tomó ninguna posición sobre cómo la orden de restricción que emitió podría afectar dicha demanda.
Kim Guthrie, directora ejecutiva de Cox Media Group, acusó a Dish de “tratar de pagar de menos por nuestra programación ganadora de premios para que pueda aumentar sus utilidades” y trató de proteger de las críticas al propietario de capital privado de la compañía. Dish hizo “la falsa afirmación de que representantes de Apollo Global Management están dirigiendo estas negociaciones”, agregó Guthrie.
Fuente: The Financial Times
Por: Mark Vandevelde
Los suscriptores de televisión satelital en Estados Unidos se enfrentan a la interrupción de la programación abierta, incluido el Super Bowl de este fin de semana, en una disputa sobre el acceso a 33 canales locales que compró el mes pasado la firma de capital privado Apollo Global Management.
Los televidentes que reciben su señal a través de Dish Network ya perdieron el acceso a más de una docena de estaciones que anteriormente pertenecían a Northwest Broadcasting, después de la expiración de un contrato clave que hizo que la red de satélite a retirara los canales. La mayoría son afiliados de las principales cadenas de televisión como Fox, donde el juego más visto del calendario deportivo estadunidense se transmitirá el domingo.
En un fallo a principios de este mes, un tribunal de Illinois prohibió temporalmente que Apollo interfiriera con la recepción por satélite de otros 14 afiliados a la red y otros canales que compró a Cox Media, que atienden a mercados metropolitanos, entre ellos Atlanta y Boston. Los abogados de Dish acusaron al grupo de capital privado de “intentar consignar...al basurero” un acuerdo de transmisión de tres años que la compañía de satélite firmó con Cox apenas en marzo, una reclamación que la firma de capital privado rechaza.
La disputa se refiere a las tarifas que los operadores de cable o satélite deben pagar para transmitir canales de televisión que se pueden ver de forma gratuita a través de una antena convencional. Los ingresos de toda la industria de las denominadas tarifas de retransmisión aumentaron de 215 millones de dólares (mdd) en 2006 a casi 12 mil mdd el año pasado, de acuerdo con el proveedor de datos Kagan, convirtiéndose en una fuente de ingresos para las cadenas de televisión y sus filiales locales.
Apollo exige casi el doble de lo que cobraba Northwest por el acceso a los canales que actualmente están bloqueados, dicen los abogados de Dish. Se quejan de que la firma de capital privado del fundador Leon Black también está terminando un acuerdo de tres años para transmitir los 14 canales de Cox, basándose en la afirmación “de que la adquisición de Northwest ocurrió un milisegundo antes de la adquisición de Cox”.
Por otro lado los abogados de Apollo desestimaron ese argumento, diciéndole a un tribunal de Illinois que los detalles cruciales se expusieron en las presentaciones regulatorias en marzo -antes de que se firmaran los contratos de retransmisión de Cox o Northwest- y que Dish los conocía desde el principio.
Riesgo de violar derechos de autor
Los operadores pueden enfrentar responsabilidad por violación de los derechos de autor si se descubre que transmitieron programas sin permiso, y el tribunal de Illinois dijo que no tomó ninguna posición sobre cómo la orden de restricción que emitió podría afectar dicha demanda.
Kim Guthrie, directora ejecutiva de Cox Media Group, acusó a Dish de “tratar de pagar de menos por nuestra programación ganadora de premios para que pueda aumentar sus utilidades” y trató de proteger de las críticas al propietario de capital privado de la compañía. Dish hizo “la falsa afirmación de que representantes de Apollo Global Management están dirigiendo estas negociaciones”, agregó Guthrie.
Fuente: The Financial Times
La psicología tras los comerciales del Super Bowl
La pregunta ya se ha planteado antes: ¿por qué, si odiamos tanto los comerciales en televisión, nos gustan tanto los del Super Bowl? La pregunta es ahora más relevante que nunca. A medida que los consumidores abandonan el cable, los nuevos rivales de TV de Netflix están analizando los pros y los contras de poner anuncios en sus servicios.
Dieciocho millones de suscriptores de TV paga ya han cortado el cable, de acuerdo con datos de Nielsen e investigación de Geetha Ranganathan, analista de Bloomberg Intelligence. El ritmo se aceleró este año, cuando los informes de ganancias recientes de AT&T Inc. (propietaria de DirecTV) y Comcast Corp. revelan un éxodo de 3,4 millones y 733.000 clientes de video tradicionales, respectivamente. Una proliferación de nuevas aplicaciones de streaming —Disney+, Apple TV+, Peacock, HBO Max— promete que la tendencia de cortar con el cable continuará este año.
Por ahora. muchas de estas aplicaciones, como Netflix, han preferido no poner anuncios. Sin embargo, puede que esto no dure para siempre: la publicidad tiene un posible rol grande en el futuro de la TV por streaming, como lo ha tenido para las cadenas de cable. Por una parte, los anuncios son fuentes lucrativas de ingresos para las programadoras. Por otra, los anunciantes quieren acceso a la cada vez mayor audiencia de streaming. Finalmente, el apoyo de los anuncios al streaming puede significar suscripciones más baratas para el mejor contenido. Entonces, el Super Bowl LIV de este domingo —entre los 49ers de San Francisco y los Chiefs de Kansas City— llega como un recordatorio oportuno de que, pese a toda la aversión anecdótica a los anuncios, no siempre son tan malos.
¿Qué tienen los comerciales del Super Bowl que los hace menos molestos que todas las demás campañas de cerveza, autos, papas, seguros y toallas de papel de todo el año? Es difícil saberlo. Por supuesto, las pausas son partes naturales de los deportes, y en el Super Bowl hacen parte del evento. Pero analicemos uno de los anuncios que más gustó durante el juego del año pasado, que fue "Bad Passengers" de M&M, de acuerdo con una encuesta a 500 televidentes por parte de la firma de investigación de consumo Suzy.
Es gracioso. Presenta a una actriz conocida. Cuenta una pequeña historia, en el sentido de que hay que mirar continuamente para saber a quién está regañando Christina Applegate —el giro de que son los personajes de M&M y no sus hijos—. Es lo que en la industria se conoce como un anuncio "prémium". ¿Es TV que HAY que ver? No. Preferiría pasar al próximo episodio de “Schitt’s Creek” sin interrupción? Sí. Pero si ver este tonto anuncio de M&M significara streaming gratis para mí, entonces podría preferir esa opción. Después de todo, una de las mayores razones por las que las personas cortan el cable es para ahorrar dinero. Algunas compañías, como Comcast, han notado la frustración por la enorme variedad de suscripciones de streaming que se avecinan y está analizando los anuncios como una posible solución.
Los comerciales del Super Bowl cada vez son más cortos. Aproximadamente 11% de los anuncios durante el juego del año pasado duraban 15 segundos o menos, en comparación con solo 5% en 2015, según datos de Kantar. Parte de la razón es que los comerciales del Super Bowl son increíblemente caros: 30 segundos de tiempo al aire, como en el comercial de M&M, le cuestan a los anunciantes hasta US$5,6 millones (sin incluir los costos de producción), de acuerdo con la cadena FOX.
Uno de los anuncios más sonados de este año es el de Bud Light Seltzer, con todo un minuto de duración. Existen dos versiones con el rapero Post Malone, y la compañía está midiendo las redes sociales para determinar cuál transmitir el domingo.
Los servicios de televisión por streaming y contenido por demanda requerirán anuncios más cortos. Gracias a Netflix, los usuarios se han acostumbrado a ver un episodio detrás de otro sin ninguna interrupción en absoluto (y Netflix dice que no planea cambiar eso). Por ende, para traer los anuncios al streaming, las compañías de medios necesitarán mucha creatividad y autocontrol. Hulu, por su parte, ha experimentado con anuncios de "pausa" que solo aparecen cuando se pausa el video.
Cuando NBCUniversal de Comcast lance Peacock en abril, solo tendrá cinco minutos de anuncios por hora. En compensación, los usuarios pueden ver streaming gratis. Es la primera de las grandes compañías en tomar esta dirección, y sospecho que no será la última. "Nos aseguraremos de que cada anuncio se vea tan bien como el contenido prémium que lo acompaña", dijo Linda Yaccarino, quien supervisa la publicidad en NBCUniversal, en una presentación este mes.
Los anuncios no se irán a ningún lado, pero no tienen que ser dolorosos. Algunos incluso son entretenidos. ¿Ver cuatro horas de fútbol? Eso es otra cosa.
Fuente: Agencia Bloomberg
Evalúan la forma de recuperar el sector que Corral cedió a la Fundación La Capital
Parte del edificio del Molino Marconetti fue cedida por el exintendente José Corral a una fundación que pertenece a medios de comunicación de Rosario, Entre Ríos y Santa Fe. A tres semanas de conocida la noticia, la Sindicatura Municipal analiza la cuestión jurídica antes de avanzar en la decisión
Por: José Curiotto
El jueves 9 de enero la noticia se conoció públicamente a través de Aire Digital y Aire de Santa Fe. Sin embargo, las actuales autoridades municipales ya se habían encontrado con la sorpresa a poco de asumir: el 2 de diciembre de 2019, a tan sólo siete días de abandonar la Intendencia, José Corral entregó en comodato parte de ala norte del Molino Marconetti a una fundación que pertenece al Multimedios La Capital, un conglomerado de medios de comunicación de Rosario, Santa Fe y Entre Ríos, con el objetivo de que monten estudios de radio y televisión. Incluso, corrió un rumor nunca comprobado de que se barajó la idea de mudar la redacción de uno de los medios del grupo a este lugar.
No se trata de un inmueble cualquiera, sino de un edificio recuperado con fondos públicos, que depende de la Municipalidad de Santa Fe y en el que funciona el Liceo Municipal, una institución educativa relacionada especialmente con disciplinas artísticas.
El Multimedios La Capital es propietario de medios de comunicación como Diario La Capital de Rosario, Diario Uno de Entre Ríos, Diario Uno Santa Fe; las radios de AM:LT8, LT15 radio Concordia, LT39 radio Victoria y LT41 radio Gualeguaychú; radios de FM: Cadena 100 y Estación del Siglo 99,5.
En la página web de la fundación se informa que fue creada en la ciudad de Rosario, el 2 de agosto del 2000. Que lleva el nombre del diario La Capital de Rosario. Y que nace en el seno de este diario centenario cuando pertenecía al Grupo UNO. Sin embargo, el año pasado el diario fue vendido a un grupo empresario liderado por el rosarino Gustavo Scaglione, acompañado por el empresario de la salud, Roberto Villavivencio, el empresario del biodiesel, Federico Pucciarello, y el titular del diario El Litoral de Santa Fe, Nahuel Caputto.
En estos momentos, la Sindicatura General Municipal de Santa Fe realiza una auditoria general sobre la actividad financiera y administrativa del Departamento Ejecutivo municipal, entes autárquicos y organismos descentralizados, con el objetivo de revisar las decisiones adoptadas durante el segundo semestre de 2019. La decisión de auditar el último período de la gestión Corral se anunció el 19 de diciembre, y el plazo para esta tarea es de 60 días (hasta el 19 de marzo) que pueden prorrogarse por un mes adicional (hasta el 19 de abril).
Dentro de esta auditoría, actualmente la Sindicatura General revisa el decreto 708, que el 2 de diciembre del año pasado con la firma de José Corral y la exsecretaria de Gobierno, Malena Azario, dispone ceder en comodato a la Fundación La Capital parte del ala norte del edificio del Molino Marconetti.
Sin embargo, mientras este proceso se realiza, fuentes de la actual gestión municipal adelantaron a Aire Digital que "la decisión política del intendente (Emilio) Jatón es restituir la totalidad del edificio del Molino Marconetti a las actividades educativas y culturales públicas", sin la intervención de entidades que pertenezcan a empresas privadas, por tratarse de un inmueble que pertenece a la ciudad.
El decreto
El decreto 708 estuvo acompañado por un Contrato de Comodato en el que no sólo aparecen las firmas de Corral y de cuatro exfuncionarios municipales de Santa Fe, sino que también se observa la rúbrica de Sergio Mario Ceroi, quien figura como "Apoderado de la Fundación Capital".
Sergio Mario Ceroi es desde hace años el CEO del diario La Capital de Rosario y sería vicepresidente de la Fundación. De hecho, fue el hombre fuerte de este medio mientras pertenecía al grupo Vila-Manzano, y continuó siéndolo a partir del arribo del nuevo grupo empresarial que se hizo cargo del diario el año pasado.
El contrato dice que la fundación "ha presentado un proyecto consistente en la creación de un espacio que promueva tanto la realización como la difusión de expresiones audiovisuales de los santafesinos, necesitando para ello de algún espacio municipal apropiado a tal fin". Lo que no se aclara, es por qué para generar este espacio se requiere de manera indefectible "de algún espacio municipal". Sobre todo, teniendo en cuenta que estos medios ya cuentan con inmuebles en Santa Fe en los que desarrollan sus actividades periodísticas.
Y luego se agrega que el Municipio "ha evaluado el referido proyecto, y considera viable ceder un espacio ubicado en el Liceo Municipal (ex Molino Marconetti) para su desarrollo, considerando que hace falta equipamiento edilicio integral que responda a las necesidades funcionales del molino".
La Fundación no se compromete al pago de ningún tipo de canon. El contrato establece que la fundación debe generar un "Espacio Cultural y Educativo para el desarrollo de las comunicaciones comunitarias, que promueva tanto la realización como la difusión de expresiones audiovisuales -especialmente de quienes concurren a las escuelas del Liceo Municipal y/o se encuentren nucleados en ONG, clubes y vecinales-, y a los trabajos afines que de estas actividades pudieran surgir, sobre la base del proyecto presentado por ésta y toda otra actividad que tenga por finalidad el desarrollo de las comunicaciones comunitarias".
Y que para todo esto está obligada a "adecuación de las oficinas con aire acondicionado central, cortinas y amoblamiento en general; más la inversión en estudio de grabación, televisión y radio".
El edificio del Marconetti fue construido en 1920 en el dique II del Puerto de Santa Fe y estuvo abandonado durante décadas, hasta que la Municipalidad de Santa Fe decidió intervenir y recuperar este imponente inmueble.
Entre 2014 y 2017 se llevó adelante un minucioso proceso de recuperación del edificio, que representó una inversión de la Municipalidad de Santa Fe de $ 51.974.339, a través del Fondo de Asistencia Educativa (FAE). En marzo de 2017, cuando finalmente quedó inaugurado, el valor del dólar en la Argentina oscilaba en los 16 pesos. De esta manera, el costo afrontado por la ciudad para recuperar el edificio superó los 3 millones de dólares.
Fotos: Maiquel Torcatt
Por: José Curiotto
El jueves 9 de enero la noticia se conoció públicamente a través de Aire Digital y Aire de Santa Fe. Sin embargo, las actuales autoridades municipales ya se habían encontrado con la sorpresa a poco de asumir: el 2 de diciembre de 2019, a tan sólo siete días de abandonar la Intendencia, José Corral entregó en comodato parte de ala norte del Molino Marconetti a una fundación que pertenece al Multimedios La Capital, un conglomerado de medios de comunicación de Rosario, Santa Fe y Entre Ríos, con el objetivo de que monten estudios de radio y televisión. Incluso, corrió un rumor nunca comprobado de que se barajó la idea de mudar la redacción de uno de los medios del grupo a este lugar.
No se trata de un inmueble cualquiera, sino de un edificio recuperado con fondos públicos, que depende de la Municipalidad de Santa Fe y en el que funciona el Liceo Municipal, una institución educativa relacionada especialmente con disciplinas artísticas.
El Multimedios La Capital es propietario de medios de comunicación como Diario La Capital de Rosario, Diario Uno de Entre Ríos, Diario Uno Santa Fe; las radios de AM:LT8, LT15 radio Concordia, LT39 radio Victoria y LT41 radio Gualeguaychú; radios de FM: Cadena 100 y Estación del Siglo 99,5.
En la página web de la fundación se informa que fue creada en la ciudad de Rosario, el 2 de agosto del 2000. Que lleva el nombre del diario La Capital de Rosario. Y que nace en el seno de este diario centenario cuando pertenecía al Grupo UNO. Sin embargo, el año pasado el diario fue vendido a un grupo empresario liderado por el rosarino Gustavo Scaglione, acompañado por el empresario de la salud, Roberto Villavivencio, el empresario del biodiesel, Federico Pucciarello, y el titular del diario El Litoral de Santa Fe, Nahuel Caputto.
En estos momentos, la Sindicatura General Municipal de Santa Fe realiza una auditoria general sobre la actividad financiera y administrativa del Departamento Ejecutivo municipal, entes autárquicos y organismos descentralizados, con el objetivo de revisar las decisiones adoptadas durante el segundo semestre de 2019. La decisión de auditar el último período de la gestión Corral se anunció el 19 de diciembre, y el plazo para esta tarea es de 60 días (hasta el 19 de marzo) que pueden prorrogarse por un mes adicional (hasta el 19 de abril).
Dentro de esta auditoría, actualmente la Sindicatura General revisa el decreto 708, que el 2 de diciembre del año pasado con la firma de José Corral y la exsecretaria de Gobierno, Malena Azario, dispone ceder en comodato a la Fundación La Capital parte del ala norte del edificio del Molino Marconetti.
Sin embargo, mientras este proceso se realiza, fuentes de la actual gestión municipal adelantaron a Aire Digital que "la decisión política del intendente (Emilio) Jatón es restituir la totalidad del edificio del Molino Marconetti a las actividades educativas y culturales públicas", sin la intervención de entidades que pertenezcan a empresas privadas, por tratarse de un inmueble que pertenece a la ciudad.
El decreto
El decreto 708 estuvo acompañado por un Contrato de Comodato en el que no sólo aparecen las firmas de Corral y de cuatro exfuncionarios municipales de Santa Fe, sino que también se observa la rúbrica de Sergio Mario Ceroi, quien figura como "Apoderado de la Fundación Capital".
Sergio Mario Ceroi es desde hace años el CEO del diario La Capital de Rosario y sería vicepresidente de la Fundación. De hecho, fue el hombre fuerte de este medio mientras pertenecía al grupo Vila-Manzano, y continuó siéndolo a partir del arribo del nuevo grupo empresarial que se hizo cargo del diario el año pasado.
El contrato dice que la fundación "ha presentado un proyecto consistente en la creación de un espacio que promueva tanto la realización como la difusión de expresiones audiovisuales de los santafesinos, necesitando para ello de algún espacio municipal apropiado a tal fin". Lo que no se aclara, es por qué para generar este espacio se requiere de manera indefectible "de algún espacio municipal". Sobre todo, teniendo en cuenta que estos medios ya cuentan con inmuebles en Santa Fe en los que desarrollan sus actividades periodísticas.
Y luego se agrega que el Municipio "ha evaluado el referido proyecto, y considera viable ceder un espacio ubicado en el Liceo Municipal (ex Molino Marconetti) para su desarrollo, considerando que hace falta equipamiento edilicio integral que responda a las necesidades funcionales del molino".
La Fundación no se compromete al pago de ningún tipo de canon. El contrato establece que la fundación debe generar un "Espacio Cultural y Educativo para el desarrollo de las comunicaciones comunitarias, que promueva tanto la realización como la difusión de expresiones audiovisuales -especialmente de quienes concurren a las escuelas del Liceo Municipal y/o se encuentren nucleados en ONG, clubes y vecinales-, y a los trabajos afines que de estas actividades pudieran surgir, sobre la base del proyecto presentado por ésta y toda otra actividad que tenga por finalidad el desarrollo de las comunicaciones comunitarias".
Y que para todo esto está obligada a "adecuación de las oficinas con aire acondicionado central, cortinas y amoblamiento en general; más la inversión en estudio de grabación, televisión y radio".
El edificio del Marconetti fue construido en 1920 en el dique II del Puerto de Santa Fe y estuvo abandonado durante décadas, hasta que la Municipalidad de Santa Fe decidió intervenir y recuperar este imponente inmueble.
Entre 2014 y 2017 se llevó adelante un minucioso proceso de recuperación del edificio, que representó una inversión de la Municipalidad de Santa Fe de $ 51.974.339, a través del Fondo de Asistencia Educativa (FAE). En marzo de 2017, cuando finalmente quedó inaugurado, el valor del dólar en la Argentina oscilaba en los 16 pesos. De esta manera, el costo afrontado por la ciudad para recuperar el edificio superó los 3 millones de dólares.
Fotos: Maiquel Torcatt
Fuente: Aire de Santa Fe
Ver también: José Corral cedió parte de un edificio histórico a la Fundación La Capital
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