Reunión de planificación. Octubre de 2026. Moscú
El periódico independiente ruso Nóvaya Gazeta, reconocido por sus investigaciones sobre corrupción y violaciones de derechos humanos, anunció que cesará sus actividades el próximo 9 de noviembre, después de más de 30 años de trayectoria. La decisión fue comunicada por su equipo editorial, que responsabilizó a las autoridades y los servicios de seguridad de Rusia por las presiones que, según denunciaron, hicieron imposible continuar trabajando.
"Nos han matado. El 9 de noviembre apagaremos las luces en el hogar donde hemos vivido durante 30 años, desconectaremos nuestros servidores y nos marcharemos. El periódico ha dejado de existir", expresó la redacción en un comunicado.
La publicación aseguró que sus trabajadores quedan "en la calle, sin medios de subsistencia y bajo la amenaza constante de la represión", luego de una serie de medidas que, según denunciaron, afectaron su funcionamiento, sus fuentes de financiamiento y su capacidad de publicar.
Entre ellas mencionaron el cierre del sistema de donaciones que les permitía recibir aportes de sus lectores, la confiscación de su imprenta, el bloqueo de sus plataformas digitales y la revocación de su licencia de publicación.
"Nos han privado de nuestros fondos. Completamente. Se trata de una operación coordinada", sostuvo el equipo editorial, que acusó a agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de intervenir en distintas organizaciones para impedir que el periódico pudiera continuar con sus actividades.
La redacción también denunció la reinstauración de la censura en Rusia tras el inicio de la invasión a Ucrania y señaló que las restricciones se extendieron progresivamente a distintos ámbitos de la vida pública.
Persecución y amenazas contra periodistas
En su comunicado, el periódico recordó los ataques y las represalias sufridas por sus integrantes durante los últimos años.
Entre ellos mencionó la agresión contra su exdirector Dmitri Murátov, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2021, quien sufrió lesiones que afectaron gravemente su visión. También recordó el secuestro y la golpiza contra su periodista Elena Miláshina en Chechenia.
La publicación señaló, además, que varios de sus trabajadores fueron incluidos en el registro de "agentes extranjeros", una denominación utilizada por las autoridades rusas para identificar a personas y organizaciones que consideran vinculadas con actividades financiadas desde el exterior.
En septiembre de este año, según el comunicado, todo el equipo editorial fue incorporado a esa categoría, junto con más de un centenar de periodistas y colaboradores.
El actual director del periódico, Serguéi Sokolov, anunció el final de la publicación en un video difundido en YouTube. Visiblemente emocionado, expresó: "Perdónenme, estoy muy emocionado. Lo que voy a contarles es, para mí, una historia profundamente personal y dramática".
Sokolov también fue detenido el 15 de octubre y su domicilio fue registrado por la policía, en el marco de una investigación penal contra el periodista Oleg Rolduguin, detenido en abril y posteriormente puesto bajo arresto domiciliario a la espera de juicio.
Por su parte, Nóvaya Gazeta Europa, el proyecto periodístico creado en el extranjero por integrantes de la redacción original, fue declarado "organización indeseable" por las autoridades rusas, por lo que sus actividades quedaron prohibidas dentro del país.
Más de tres décadas de periodismo independiente
Nóvaya Gazeta fue fundado en 1993 con el apoyo del último dirigente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov. A lo largo de su trayectoria se convirtió en uno de los medios independientes más reconocidos de Rusia, con investigaciones sobre la corrupción de las élites, los crímenes cometidos por el Ejército ruso, el grupo Wagner y la persecución de personas homosexuales en Chechenia.
Su trabajo también estuvo marcado por la violencia contra sus periodistas. Desde su creación, seis de sus colaboradores fueron asesinados, entre ellos Anna Politkóvskaya, reconocida por sus investigaciones sobre los crímenes de guerra en Chechenia. La periodista fue asesinada a tiros en Moscú en octubre de 2006.
En su despedida, la redacción sostuvo que el cierre del periódico representa algo más que el final de un medio de comunicación y lo vinculó con el deterioro de las libertades y las instituciones democráticas en Rusia.
"La aniquilación de Nóvaya Gazeta es una prueba más de ello", afirmó el equipo editorial, que también cuestionó la actuación del FSB, el Ministerio de Justicia y la Fiscalía.
Pese al anuncio de su desaparición, el periódico adelantó que publicará un último número antes de cerrar definitivamente.
"Gracias a todos los que nos escucharon", concluyó el comunicado de despedida.
"Nos han matado. El 9 de noviembre apagaremos las luces en el hogar donde hemos vivido durante 30 años, desconectaremos nuestros servidores y nos marcharemos. El periódico ha dejado de existir", expresó la redacción en un comunicado.
La publicación aseguró que sus trabajadores quedan "en la calle, sin medios de subsistencia y bajo la amenaza constante de la represión", luego de una serie de medidas que, según denunciaron, afectaron su funcionamiento, sus fuentes de financiamiento y su capacidad de publicar.
Entre ellas mencionaron el cierre del sistema de donaciones que les permitía recibir aportes de sus lectores, la confiscación de su imprenta, el bloqueo de sus plataformas digitales y la revocación de su licencia de publicación.
"Nos han privado de nuestros fondos. Completamente. Se trata de una operación coordinada", sostuvo el equipo editorial, que acusó a agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de intervenir en distintas organizaciones para impedir que el periódico pudiera continuar con sus actividades.
La redacción también denunció la reinstauración de la censura en Rusia tras el inicio de la invasión a Ucrania y señaló que las restricciones se extendieron progresivamente a distintos ámbitos de la vida pública.
Persecución y amenazas contra periodistas
En su comunicado, el periódico recordó los ataques y las represalias sufridas por sus integrantes durante los últimos años.
Entre ellos mencionó la agresión contra su exdirector Dmitri Murátov, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2021, quien sufrió lesiones que afectaron gravemente su visión. También recordó el secuestro y la golpiza contra su periodista Elena Miláshina en Chechenia.
La publicación señaló, además, que varios de sus trabajadores fueron incluidos en el registro de "agentes extranjeros", una denominación utilizada por las autoridades rusas para identificar a personas y organizaciones que consideran vinculadas con actividades financiadas desde el exterior.
En septiembre de este año, según el comunicado, todo el equipo editorial fue incorporado a esa categoría, junto con más de un centenar de periodistas y colaboradores.
El actual director del periódico, Serguéi Sokolov, anunció el final de la publicación en un video difundido en YouTube. Visiblemente emocionado, expresó: "Perdónenme, estoy muy emocionado. Lo que voy a contarles es, para mí, una historia profundamente personal y dramática".
Sokolov también fue detenido el 15 de octubre y su domicilio fue registrado por la policía, en el marco de una investigación penal contra el periodista Oleg Rolduguin, detenido en abril y posteriormente puesto bajo arresto domiciliario a la espera de juicio.
Por su parte, Nóvaya Gazeta Europa, el proyecto periodístico creado en el extranjero por integrantes de la redacción original, fue declarado "organización indeseable" por las autoridades rusas, por lo que sus actividades quedaron prohibidas dentro del país.
Más de tres décadas de periodismo independiente
Nóvaya Gazeta fue fundado en 1993 con el apoyo del último dirigente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov. A lo largo de su trayectoria se convirtió en uno de los medios independientes más reconocidos de Rusia, con investigaciones sobre la corrupción de las élites, los crímenes cometidos por el Ejército ruso, el grupo Wagner y la persecución de personas homosexuales en Chechenia.
Su trabajo también estuvo marcado por la violencia contra sus periodistas. Desde su creación, seis de sus colaboradores fueron asesinados, entre ellos Anna Politkóvskaya, reconocida por sus investigaciones sobre los crímenes de guerra en Chechenia. La periodista fue asesinada a tiros en Moscú en octubre de 2006.
En su despedida, la redacción sostuvo que el cierre del periódico representa algo más que el final de un medio de comunicación y lo vinculó con el deterioro de las libertades y las instituciones democráticas en Rusia.
"La aniquilación de Nóvaya Gazeta es una prueba más de ello", afirmó el equipo editorial, que también cuestionó la actuación del FSB, el Ministerio de Justicia y la Fiscalía.
Pese al anuncio de su desaparición, el periódico adelantó que publicará un último número antes de cerrar definitivamente.
"Gracias a todos los que nos escucharon", concluyó el comunicado de despedida.
Foto: Anna Artemyeva / Novaya Gazeta
Fuente: Nóvaya Gazeta
