lunes, 1 de diciembre de 2014

Clarín preocupado por "el monopolio de las telecomunicaciones"

Por: Gabriel Bouzat
A comienzo de los noventa se privatizó la telefonía mediante un esquema que dividió al país en dos monopolios regionales, sur y norte, que se extendió hasta el año 2.000. Antes que se abra la competencia se dispuso el rebalanceo telefónico. Mediante esta medida se incrementó en más de un 50% la tarifa de los servicios locales sin competencia y se redujeron sustancialmente las tarifas de larga distancia e internacionales donde se esperaba una mayor competencia. El rebalanceo generó una barrera a la entrada de competidores porque les permitía a las telefónicas subsidiar los servicios que se abrirían a la competencia con las altas tarifas de la telefonía local.

En el año 2000 se abrió la competencia mediante el Decreto 764. En el 2004 Telefónica adquirió Movicom y en el 2008 tomó el control indirecto de Telecom. En este momento están en trámite cuatro procesos que definirán el futuro de los medios de comunicación y las telecomunicaciones: 1) La adecuación al régimen de licencias de la Ley Audiovisual, 2) La licitación de espectro radioeléctrico para la telefonía móvil, 3) la concentración económica entre Telefónica y Telecom y, 4) el proyecto de la Ley Argentina Digital.

Estamos en presencia de procesos interrelacionados que no pueden ser tratados por separado. La adecuación al régimen de licencias de la Ley Audiovisual generará un nuevo mapa en la televisión abierta y por cable. Ello impactará en el servicio de acceso a Internet que se presta por la misma red del servicio de televisión por cable. Mediante la subasta de espectro se permitirá que las empresas de telefonía móvil puedan brindar mejores servicios de Internet lo que también impactará en este mercado. Por otra parte, la definición de la operación entre Telefónica y Telecom determinará si se mantiene o no el control que la primera ejerce sobre la segunda. Por último, la Ley Argentina Digital pretende regular las redes de comunicaciones y autorizar a las empresas telefónicas a dar servicios audiovisuales.

Cuando se analizan en conjunto los cuatro procesos se concluye que el resultado será la monopolización definitiva de las telecomunicaciones. Esto es así porque mediante la aplicación del régimen de licencias de la Ley Audiovisual se pretende desguazar la única red alternativa a la de las telefónicas para brindar servicios de Internet que es la de Cablevisión (Fibertel). A su vez, después de la subasta de espectro Telefónica podrá adicionar servicios móviles de 3G y 4G obteniendo así un mayor poder de mercado en telefonía móvil y acceso a Internet. Mientras tanto, la concentración de Telefónica con Telecom continúa siendo avalada de hecho, a pesar de no haber sido nunca autorizada, lo que determina que se convalide un monopolio. Por último, la Ley Argentina Digital le permitirá a Telefónica prestar servicios audiovisuales, lo que le otorgará mayor poder de mercado al posibilitarle ofrecer un combo de servicios que nadie más puede ofrecer. Esta situación se ve agravada por la interpretación que la AFSCA hizo de las vinculaciones societarias entre Telefe y Telefónica. En virtud de esa interpretación Telefónica no sólo podrá brindar televisión abierta mediante Telefe sino televisión por cable mediante Telefónica de Argentina.

Estamos en presencia de un caos regulatorio caracterizado por una acumulación de normas y decisiones contradictorias que no generarán las finalidades supuestamente buscadas. Si el propósito es atraer inversiones, mejorar la tecnología, asegurar el acceso universal, fomentar la competencia y el pluralismo y abaratar el acceso a los servicios de comunicaciones, la regulación no puede ser el resultado de un cúmulo de decisiones inconexas. La lógica regulatoria no debe ser acumulativa sino sintética. Resulta contradictorio declarar servicio público esencial el acceso a las redes de telecomunicaciones por la ley Argentina Digital y al mismo tiempo desguazar la única red alternativa de Cablevisión mediante la transferencia de oficio dispuesta por la AFSCA. El resultado de esta sumatoria de regulaciones y decisiones será la monopolización de las telecomunicaciones en manos de Telefónica.

Una regulación seria debe partir del mapa de las redes existentes, de la estructura de los mercados involucrados y de principios regulatorios claros. Los supuestos propósitos que persiguen las leyes de Servicios Audiovisuales y Argentina Digital serán solo palabras si los medios utilizados resultan totalmente inútiles para promoverlos. El problema no está en los fines sino en los instrumentos. No deben confundirse las declamaciones con la realidad de los hechos.
Gabriel Bouzat, Es profesor de Defensa de la Competencia, Universidad de San Andrés. Ex Presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia

Dibujo: Horacio Cardó
Fuente: Diario Clarín

Otras Señales

Quizás también le interese: