
El líder cegetista criticó a Sábat en una entrevista radial, al preguntarse: "¿Quién es este hombre?", luego de que tras el asesinato del sindicalista Abel Beroiz ocurrido en Rosario en 2007, el dibujante lo hubiera retratado en el diario Clarín con las manos ensangrentadas. "Es un delincuente. Lo quieren hacer aparecer como el gran hombre de la cultura", dijo Moyano. La ilustración de Sábat acompañaba una nota en la que se reproducían versiones judiciales que lo involucrarían a Moyano con el crimen, sobre todo cuando la Justicia determinó que a Beroiz –tesorero del Sindicato de Camioneros rosarino- lo habían asesinado por encargo.
Moyano, como cualquier otro ciudadano, tiene derecho a criticar los dibujos de Sábat pero no a injuriarlo, lo que constituye una peligrosa presión sobre el derecho de expresión, sobre todo si se ejerce desde lugares del poder y dirigenciales.