martes, 6 de enero de 2026

La Corporación para la Radiodifusión Pública de EE.UU. se disuelve tras el retiro de fondos del Congreso

La Junta de la Corporación para la Radiodifusión Pública anunció el cierre de la organización luego de 58 años de historia en una decisión que marca un punto de inflexión para el sistema de medios públicos estadounidenses. La decisión se produjo tras un recorte de financiación de 1.100 millones de dólares, poniéndole fin a la organización que ha apoyado a NPR, PBS y emisoras locales.
La Corporación para la Radiodifusión Pública (CPB, por sus siglas en inglés), la corporación privada y sin fines de lucro creada por el Congreso para administrar la inversión del gobierno federal en la radiodifusión pública, anunció hoy que su Junta Directiva ha votado disolver la organización tras 58 años de servicio al público estadounidense.

La decisión se produce luego de que el Congreso rescindiera la totalidad de los fondos federales asignados a la CPB y tras ataques políticos sostenidos que hicieron imposible que la organización continuara operando conforme a lo establecido por la Ley de Radiodifusión Pública.

La medida se produjo después de un anuncio realizado en agosto de que CPB cesaría sus operaciones al quedar claro que no se le restituirían los fondos. El año pasado, los legisladores del Partido Republicano votaron a favor de revocar aproximadamente 1.100 millones de dólares en fondos federales ya aprobados para CPB durante los próximos dos años fiscales.

La organización — que ayuda a financiar a PBS, NPR y 1.500 estaciones locales de radio y televisión, además de programas como "Plaza Sésamo" — tenía aproximadamente 100 empleados, la mayoría de los cuales fueron informados de que sus puestos serían eliminados al término del año fiscal, el 30 de septiembre. Permanece un pequeño equipo transitorio para gestionar el cierre.

"Durante más de medio siglo, la CPB existió para garantizar que todos los estadounidenses —independientemente de su lugar de residencia, ingresos o antecedentes— tuvieran acceso a noticias confiables, programación educativa y relatos locales", afirmó Patricia Harrison, presidenta y directora ejecutiva de la CPB. "Cuando la Administración y el Congreso retiraron el financiamiento federal, nuestra Junta enfrentó una responsabilidad profunda: que el acto final de la CPB fuera proteger la integridad del sistema de medios públicos y los valores democráticos, disolviéndose en lugar de permitir que la organización quedara sin fondos y vulnerable a nuevos ataques".

"Lo que ha ocurrido con los medios públicos es devastador", señaló Ruby Calvert, presidenta de la Junta Directiva de la CPB. "Tras casi seis décadas de un servicio innovador y educativo de televisión y radio públicas, el Congreso eliminó todo el financiamiento para la CPB, dejando a la Junta sin posibilidad de continuar con la organización ni de sostener el sistema de medios públicos que depende de ella. Aun así, incluso en este momento, estoy convencida de que los medios públicos sobrevivirán y de que un nuevo Congreso abordará su rol en nuestro país, porque hacerlo es fundamental para la educación de nuestros niños, nuestra historia, nuestra cultura y nuestra democracia".

Autorizada por primera vez por el Congreso en virtud de la Ley de Radiodifusión Pública de 1967, la CPB ayudó a construir y sostener un sistema nacional de medios públicos compuesto por más de 1.500 emisoras de radio y televisión públicas de propiedad y gestión local. Bajo la administración de la CPB, los medios públicos se convirtieron en un recurso cívico de confianza: ofrecieron programación educativa como Mister Rogers’ Neighborhood, que ayudaron a generaciones de niños a aprender y crecer; brindaron alertas de emergencia que salvaron vidas durante desastres naturales y crisis; y respaldaron un periodismo riguroso y basado en hechos que expone problemáticas que afectan la vida cotidiana de las personas, conecta a las comunidades entre sí y fortalece la participación cívica.

La Junta de la CPB determinó que, sin los recursos necesarios para cumplir con sus responsabilidades establecidas por el Congreso, mantener la corporación como una entidad no funcional no serviría al interés público ni promovería los objetivos de los medios públicos. Una CPB inactiva y sin fondos podría haberse vuelto vulnerable a futuras manipulaciones o usos políticos indebidos, poniendo en riesgo la independencia de los medios públicos y la confianza del público, y exponiendo potencialmente a su personal y a los miembros de la Junta a riesgos legales por parte de actores de mala fe.

Si bien el capítulo de la CPB llega a su fin, la misión de los medios públicos perdura. Las estaciones locales, productores, periodistas y educadores de todo el país continuarán sirviendo a sus comunidades, informando al público y amplificando las voces locales.

Como parte de su cierre ordenado, la CPB completará la distribución responsable de todos los fondos remanentes de acuerdo con la intención del Congreso. Asimismo, brindará apoyo al Archivo Estadounidense de la Radiodifusión Pública para continuar con la digitalización y preservación de contenidos históricos, y los propios archivos de la CPB —que datan de la fundación de la organización en 1967— serán preservados en colaboración con la Universidad de Maryland y puestos a disposición del público.

"Los medios públicos siguen siendo esenciales para una democracia saludable", afirmó Harrison. "Nuestra esperanza es que los líderes y las generaciones futuras reconozcan su valor, defiendan su independencia y continúen la labor de garantizar que los medios confiables, educativos y centrados en la comunidad sigan siendo accesibles para todos los estadounidenses".

Acerca de la CPB
La Corporación para la Radiodifusión Pública es una corporación privada y sin fines de lucro creada por el Congreso en 1967, año en el que fue creada como parte de la ley de radiodifusión pública. Su nacimiento estaba amparado por la agenda política del entonces presidente Lyndon Johnson, bautizada como "la gran sociedad", y también daba respuesta al auge de la televisión privada. Ha contribuido a sostener las operaciones de más de 1.500 estaciones de televisión y radio públicas gestionadas localmente en todo el país. La CPB es la mayor fuente individual de financiamiento para la radio y la televisión públicas, así como para servicios digitales y móviles relacionados. Con la rescisión de los fondos federales para los años fiscales 2026 y 2027, la CPB se encuentra en proceso de cierre de sus operaciones. Para más información, visite www.cpb.org

Así verificó New York Times la foto que Trump publicó de Maduro esposado

Tras el anuncio de la captura de Nicolás Maduro, comenzaron a circular imágenes de procedencia incierta, y la redacción tuvo que decidir qué podía publicarse y cómo
Una imagen compartida por el presidente Trump en las redes sociales que, según dijo, mostraba al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, detenido en el USS Iwo Jima.

Por: Meaghan Looram, directora de fotografía de The New York Times

La imagen era impactante, noticiosa, y exigía una decisión editorial.

Horas después de que el presidente Donald Trump anunciara en las redes sociales el sábado por la mañana que Estados Unidos había capturado a Nicolás Maduro, líder de Venezuela, publicó una imagen que parecía mostrar a Maduro en conjunto deportivo, con los ojos vendados y esposado a bordo de un buque de guerra estadounidense.

Fue el intento de Trump de demostrar una misión cumplida. “Nicolás Maduro a bordo del USS Iwo Jima”, escribió Trump como pie de foto. Pero Trump tenía antecedentes de compartir imágenes generadas por IA en las redes sociales. Mi equipo de editores fotográficos tuvo que evaluar la imagen que subió y ayudar a tomar la decisión de si publicarla o no.

Editores de fotografía en Seúl habían estado trabajando en la cobertura de Venezuela desde que se conocieron las noticias de las explosiones en ese país. Habían estado coordinando con sus colegas en Londres y Nueva York el despliegue de fotógrafos en Caracas; los planes para ubicar fotógrafos en Nueva York, donde esperábamos que llegara Maduro; la cobertura de la reacción en comunidades venezolanas y de posibles protestas, y la conferencia de prensa programada de Trump.

Lo que no habíamos previsto era la repentina proliferación de varias imágenes de Maduro en internet.

Antes de que Trump publicara la foto, un editor nos alertó sobre otra imagen que circulaba por las redes sociales y que parecía mostrar a Maduro detenido por tropas estadounidenses u oficiales de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). La imagen no estaba verificada y la proporcionó una fuente de un reportero de The New York Times. Clinton Cargill, director de noticias de nuestro departamento de fotografía, encontró esa imagen, y otra más, en las redes sociales.
Imagen facilitada a un periodista de The New York Times, que parece mostrar al presidente Maduro bajo custodia militar.
Una imagen encontrada en las redes sociales que parecía mostrar al presidente Maduro con otra vestimenta, también bajo custodia militar.

En ese momento, el Times y otros medios informaban que la vicepresidenta de Venezuela exigía "prueba de vida" de Maduro, un factor adicional para evaluar el valor noticioso de cualquier imagen del líder depuesto.

Clinton utilizó una herramienta de detección de IA y consultó con Stuart Thompson, quien escribe sobre desinformación. Ambos señalaron que esas dos imágenes presentaban inconsistencias que sugerían que no eran auténticas. Por ejemplo, Stuart observó una segunda fila de ventanillas de aspecto extraño en la bodega del avión.

Aún así, varios sitios de detección de IA no encontraron indicios definitivos de que las imágenes hubieran sido generadas con inteligencia artificial. Estos sitios no son infalibles, sin embargo; a menudo registran cierta incertidumbre incluso con imágenes verificablemente auténticas.

Pero incluso la remota posibilidad de que las imágenes no fueran auténticas —unida al hecho de que provenían de fuentes desconocidas, y a detalles como que la ropa de Maduro fuera distinta entre ambas imágenes— bastó para descalificarlas para su publicación.
Mientras Clinton investigaba estas fotos, Trump publicó la imagen de Maduro.

Tenía un aspecto extraño: la foto estaba recortada de forma inusual y vertical, lo que sugería que se había excluido gran parte del contenido de la imagen original, y la calidad era baja. Un editor fotográfico del Times señaló que parecía una foto de una impresión, o una foto de una pantalla. Al pasarla por el mismo detector de IA, la imagen publicada por Trump también dejó cierto grado de incertidumbre.

El Times ha informado sobre la costumbre de Trump de difundir imágenes generadas con inteligencia artificial y deepfakes en las redes sociales, así que teníamos motivos para ser escépticos sobre la autenticidad de la foto.

También somos cautelosos a la hora de publicar imágenes distribuidas por el gobierno, ya que no podemos verificar necesariamente su autenticidad, ni podemos dar fe del rigor periodístico con el que se realizaron, aunque sean auténticas. Y somos conscientes de que las imágenes distribuidas por cualquier gobierno suelen buscar promover una narrativa específica.

En las inusuales ocasiones en que sí publicamos imágenes distribuidas por el gobierno, es porque la imagen o su difusión tienen un valor noticioso extraordinario, o porque la foto se tomó en un lugar al que no tenemos acceso. Siempre etiquetamos claramente estas imágenes como material distribuido y describimos su procedencia en el pie de foto.

En este caso, la publicación del presidente en Truth Social, en sí misma, era noticia, aunque no tuviéramos ninguna forma segura de confirmar que la imagen fuera auténtica. Julie Bloom, jefa de nuestra sección de noticias en vivo, quería publicar la imagen junto con una entrada de blog sobre la publicación del presidente, y nuestros editores responsables del periódico impreso querían incluirla en la edición del domingo.

Tomamos la decisión. Decidimos que la mejor forma de presentar la imagen sería mostrarla en el contexto de la publicación de Trump en Truth Social, en lugar de aislarla. Presentarla en contexto significa que, si la imagen resulta ser inauténtica de algún modo, no la habremos presentado como una fotografía periodística legítima, sino como un comunicado del presidente.

Decidimos publicar una versión recortada del post en la portada digital del Times. En la versión impresa, publicamos el post completo en una página interior. La permanencia de la portada impresa nos hizo tener cuidado a la hora de destacarla.

La autenticidad y credibilidad de nuestra información siempre son primordiales, y las herramientas de detección son vitales para nuestro trabajo. Aún así, actualmente no existe ninguna herramienta que verifique imágenes de manera inequívoca. Como ocurre con tantas cosas en el periodismo, nos corresponde a nosotros —editores humanos— tomar decisiones editoriales y ofrecer a nuestros lectores la información que necesitan saber, con el contexto y las advertencias adecuadas.
Fuente: The New York Times

lunes, 5 de enero de 2026

La guerra empieza en los titulares

Mientras Estados Unidos invadía Venezuela, los medios transformaron la invasión en “operativo”, el secuestro en “extracción” y el saqueo en “tutela”. A fuerza de eufemismos, omisiones y relatos prefabricados, la verdad fue reemplazada por propaganda para blanquear el bombardeo de Caracas y la violación de su soberanía. El resultado: una prensa que abandona la información y asume el rol de aparato de legitimación de la guerra
Por: Jean Flores Quintana, politólogo
La historia no registrará este 3 de enero de 2026 por la supuesta "épica" de los marines, ni por la tecnología de sus aviones, sino como el día de la infamia global. El día en que Estados Unidos decidió, ante los ojos pasivos de Occidente, pisotear  el derecho internacional y oficializar la piratería como política de Estado. Entrar a Caracas a punta de misiles Tomahawk, reventando la soberanía de una nación para secuestrar a un presidente en ejercicio, no es una "operación policial" ni una escena de Hollywood: es la ley de la selva impuesta por quien posee el garrote más grande.

Pero para que los bombardeos sobre los barrios obreros de El Valle y Coche no nos revuelvan el estómago, el Imperio necesita un arma más letal que el fósforo blanco: la colonización semántica. Lo que hoy irradian las cadenas globales y repite servilmente la prensa chilena no es periodismo; es propaganda de guerra destilada. Es un blanqueo moral diseñado meticulosamente para que aplaudamos nuestra propia sumisión.

Es urgente, por higiene mental y dignidad política, desmantelar el Diccionario del Engaño con el que pretenden adormecernos:

1. La Mentira de "La Caída" (Gravedad vs. Fuerza): Hoy los kioscos amanecen empapelados con el titular "La Caída de Maduro". No se dejen engañar por la semántica de la gravedad. Los gobiernos soberanos son derrocados por imperios. Al titular "caída", la prensa intenta borrar las huellas del agresor y vender la invasión como un proceso natural. Falso. Es la misma trampa que usan al decir que Allende "cayó" en 1973, borrando los Hawker Hunter de la ecuación. El gobierno bolivariano no colapsó; fue decapitado por una fuerza militar extranjera.

2. La Ficción del "Narcoestado" (El Lawfare Militarizado): Nos taladran con el "Cartel de los Soles". Entiéndanlo bien: este es el mito fundacional de la invasión, idéntico a las "Armas de Destrucción Masiva" en Irak. Es una construcción jurídica fantasma, sin evidencia física, creada en laboratorios de inteligencia para un solo fin: retirar la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado y tratarlo como un capo. Es la única forma de darle un barniz de legalidad al crimen. No buscan justicia, buscan impunidad operativa.

3. No es "Extracción", es Secuestro: Los medios usan términos quirúrgicos para higienizar la sangre. La realidad es cruda: irrumpir con fuerza letal en un país ajeno y llevarse a una persona contra su voluntad es un secuestro aquí y en la quebrada del ají. Al usar eufemismos como "operación de extracción", la prensa se convierte en cómplice necesario, ocultando que la supuesta "precisión" gringa hoy tiene a Caracas sin luz y a familias buscando a sus muertos bajo los escombros.

4. No es "Tutela", es Saqueo (La Confesión de Vance): Si quedaba alguna duda del móvil económico, el vicepresidente J.D. Vance la disipó hoy con una frase que debería helarnos la sangre: "El petróleo robado debe ser devuelto". Léanlo dos veces. Para la Casa Blanca, el crudo bajo el suelo venezolano no pertenece a Venezuela, sino que es propiedad estadounidense "robada" por el soberanismo. Ya no disimulan. La "Operación Lanza del Sur" no es libertad, es una orden de embargo ejecutada con misiles. Trump no viene a liberar a un pueblo, viene a recuperar los activos de sus accionistas y asegurar la Faja del Orinoco.

Lo más doloroso de estas horas no es la violencia del agresor —que está en su naturaleza imperial—, sino el servilismo del vecino. La prensa chilena ha renunciado a cualquier atisbo de dignidad para operar como la oficina de relaciones públicas del Pentágono. Han reciclado el sangriento guión de Panamá ’89 para imponer una narrativa asfixiante donde la duda está prohibida.

Vemos cómo los matinales le extienden alfombra roja a voceros del intervencionismo, como Guarequena Gutiérrez y otros lobbistas de la ocupación, permitiéndoles justificar sin contrapeso ético el bombardeo de su propia tierra. Nos someten a un chantaje moral perverso: si no celebras la invasión, eres "cómplice de la dictadura". Han borrado a la resistencia institucional venezolana, que sigue en pie, para vender la falsa imagen de un consenso festivo.

Esta trampa mental es un suicidio geopolítico para Chile. Nos hemos transformado en la caja de resonancia de la vergüenza. Y no se equivoquen: esto nos afecta existencialmente. Si hoy legitimamos que Estados Unidos decida a bombazos quién gobierna y quién administra los recursos naturales en nuestro vecindario, estamos firmando nuestra propia sentencia. Mañana, con ese mismo "permiso" que hoy les otorgamos con nuestro silencio cómplice, vendrán a decidir sobre nuestro litio, nuestro cobre o nuestra soberanía en la Antártica bajo cualquier excusa que inventen en el momento.

El secuestro de Nicolás Maduro es un hecho gravísimo, pero el secuestro de la verdad es irreversible. Al comprar esta "fiesta de liberación" fabricada en Washington, estamos hipotecando nuestro futuro como nación independiente, arrodillándonos ante una potencia que nos acaba de recordar, con fuego y sangre, que para ellos no somos repúblicas hermanas, somos simplemente patios traseros disponibles para el saqueo.
Fuente: El Ciudadano

viernes, 2 de enero de 2026

El Sindicato de Prensa Rosario denuncia el robo a El Ciudadano y advierte sobre un ataque a la libertad de expresión

Durante la madrugada del 1º de enero, desconocidos ingresaron al Diario *El Ciudadano* tras romper un vidrio del frente. Se dirigieron al sótano, donde funciona el streaming, y se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, dejando al canal de YouTube del diario sin capacidad para transmitir y grabar sus contenidos diarios

El Sindicato de Prensa Rosario (SPR) expresó su profunda preocupación por el ataque sufrido por el medio cooperativo El Ciudadano, ocurrido durante la madrugada del jueves 1º de enero, cuando personas aún no identificadas robaron equipos esenciales del estudio de streaming. Desde el gremio advirtieron que el hecho compromete la sostenibilidad del proyecto y constituye un grave atentado contra la libertad de expresión y la pluralidad de voces.

Según informaron, los atacantes ingresaron por el frente del edificio, rompieron el vidrio de una ventana y se dirigieron directamente al estudio ubicado en el subsuelo. Allí sustrajeron dos consolas y la totalidad de los micrófonos, dejando al espacio sin capacidad técnica para realizar transmisiones.

El SPR alertó sobre la particularidad del robo, ya que afectó exclusivamente a un área específica del edificio, lo que impide el normal funcionamiento del streaming. Además, remarcó que la reposición de estos equipos resulta sumamente difícil para un medio cooperativo que se sostiene gracias al esfuerzo cotidiano de sus trabajadoras y trabajadores.

Más allá del daño material, el sindicato señaló que este ataque implica la interrupción de las voces de las y los periodistas que realizan el streaming y limita la posibilidad de que el medio continúe marcando la diferencia en un ecosistema comunicacional atravesado por altos niveles de concentración. En ese sentido, advirtió que se trata de un hecho que afecta directamente la pluralidad de voces y el derecho de la sociedad a acceder a información diversa.

Finalmente, el Sindicato de Prensa Rosario se solidarizó con las y los trabajadores de la Cooperativa La Cigarra, de la cual forma parte el streaming de El Ciudadano, y exigió que se investigue el hecho para dar con los responsables y recuperar los elementos de trabajo indispensables para el sostenimiento de la tarea periodística.

jueves, 1 de enero de 2026

Cuando silenciar a la prensa se vuelve política de Estado

El año 2025 dejó un saldo sangriento para la libertad de expresión: periodistas asesinados, medios asfixiados y un poder que ve en la verdad a su principal enemigo, advierte La Opinión, el diario en español más leído de Estados Unidos, fundado en 1926 en Los Ángeles y la Agencia The Associated Press. Los ataques a la prensa revelan una estrategia global de silenciamiento que amenaza la democracia y deja a los ciudadanos indefensos frente al abuso del poder.

La libertad de prensa necesita más aliados
Quie­nes ama­mos la liber­tad de expre­sión debe­mos hacer­nos el firme pro­pó­sito de com­ba­tir y denun­ciar los ata­ques con­tra los medios de comu­ni­ca­ción, que tuvie­ron en 2025 uno de sus años más per­ni­cio­sos.

Desde las trin­che­ras de los con­flic­tos y las ofi­ci­nas de los gobier­nos así como desde la indus­tria misma, los gol­pes reci­bi­dos por los comu­ni­ca­do­res han sido devas­ta­do­res.

Afirma el Comité para la Pro­tec­ción de los Perio­dis­tas que por lo menos 126 per­so­nas vin­cu­la­das a los medios -85 de ellas debido a los bom­bar­deos en Gaza- fue­ron ase­si­na­das en 2025.

Esto, ade­más en un clima de casi total impu­ni­dad en donde los crí­me­nes come­ti­dos que no se pagan se con­vier­ten en el abono de nue­vas vio­la­cio­nes que tam­poco lle­ga­rán ante la jus­ti­cia.

En EEUU, la lle­gada al poder de una Admi­nis­tra­ción de corte fas­cista y con una enorme ten­den­cia a la cen­sura, ha con­ver­tido a los perio­dis­tas en su ene­migo público número uno, acu­sán­do­los de difun­dir noti­cias fal­sas cuando no siguen la narra­tiva ofi­cial y pre­sio­nán­do­los con la ame­naza de millo­na­rias deman­das por con­te­ni­dos que no se adhie­ren al gusto de Trump.

Dife­ren­tes reglas de juego en la cober­tura de ins­ti­tu­cio­nes clave como el Pen­tá­gono y mar­gi­na­miento de ser­vi­cios que se nie­gan a lla­mar al Golfo de México como Golfo de Amé­rica solo dan la idea de que el juego de la Casa Blanca sigue un libreto de corte dic­ta­to­rial salido de los mis­mos manua­les que se usa­ban en la Ale­ma­nia Nazi.

Parte de la pro­ble­má­tica con­siste en que la gente de la calle poco sabe de esta estra­te­gia demo­le­dora: según el Cen­tro de Inves­ti­ga­ción Pew, solo 36% de los esta­dou­ni­den­ses afirma estar al tanto de esta nociva rela­ción entre el Gobierno y la prensa.

Masi­vos recor­tes a medios públi­cos como la cadena NPR y un pano­rama eco­nó­mico rece­sivo en el que las inver­sio­nes publi­ci­ta­rias sufren la incer­ti­dum­bre creada por el vai­vén del tema tari­fa­rio impul­sado por la misma Admi­nis­tra­ción, com­ple­tan un pano­rama deso­la­dor.

Las reac­cio­nes de la mayo­ría de los medios y la socie­dad a los comen­ta­rios del pre­sen­ta­dor Jimmy Kim­mel tras la muerte del acti­vista de dere­cha Char­lie Kirk son ape­nas un rayo de luz en una noche de tinie­blas. La soli­da­ri­dad de los defen­so­res de la pri­mera enmienda gana bata­llas peque­ñas en medio de esta san­grienta gue­rra.

Un informe de Muck Rack y Rebuild Local News regis­trado por la agen­cia AP da cuenta de que en 2002 había 40 perio­dis­tas por cada 100.000 habi­tan­tes en EEUU, mien­tras que hoy esa cifra es ape­nas poco más de ocho.

Lo cierto es que quie­nes pier­den con una prensa ata­cada somos todos.

Sin unos medios inde­pen­dien­tes que fis­ca­li­cen los abu­sos, quie­nes estén mejor conec­ta­dos con los gobier­nos son quie­nes tie­nen carta blanca para hacer lo que mejor les parezca, desa­for­tu­na­da­mente y como ocu­rre muchas veces, en per­jui­cio del bien común.

Este año que ya comenzó defen­da­mos nues­tros medios, apo­yé­mos­los mani­fes­tán­do­nos y com­prando su con­te­nido. Solo ellos nos pro­te­ge­rán cuando los abu­sos de los pode­ro­sos ven­gan por noso­tros. Y cui­dé­mo­nos de la pro­pa­ganda del Gobierno.

2025, un año difícil para los periodistas, con pocas esperanzas de mejora
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con reporteros antes de embarcar en el Marine One, en la Casa Blanca, el 19 de diciembre de 2025, en Washington

Por: David Bauder, AP
Desde casi todas las perspectivas, 2025 ha sido un año difícil para cualquiera que se preocupe por la libertad de prensa.

Es probable que sea el año más letal jamás registrado para periodistas y trabajadores de medios de comunicación. El número de agresiones a reporteros en Estados Unidos casi iguala el de los últimos tres años juntos. El presidente de Estados Unidos reprende a muchos de los que le hacen preguntas y llamó "cerdita" a una mujer. Y las filas de quienes realizan este trabajo continúan reduciéndose.

Es difícil pensar en una época más oscura para los periodistas. Así lo afirman muchos, como Tim Richardson, exreportero del Washington Post y director del programa de periodismo y desinformación de PEN America. "Se puede afirmar con seguridad que el ataque a la prensa durante el último año ha sido probablemente el más agresivo que hemos visto en tiempos modernos."

Seguimiento de asesinatos y agresiones a periodistas
A nivel mundial, las 126 personas de la industria de los medios de comunicación asesinadas en 2025 hasta principios de diciembre igualaron el número de muertes en todo 2024, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), y el año pasado se batió un récord. Los bombardeos israelíes en Gaza causaron 85 de esos decesos, 82 de ellos de palestinos.

"Es extremadamente preocupante", dijo Jodie Ginsberg, directora general del CPJ. "Desafortunadamente, no se trata solo del número de periodistas y trabajadores de medios asesinados, sino también de la falta de justicia o de que se rindan cuentas por esos asesinatos".

"Lo que sabemos tras décadas de trabajo es que la impunidad genera impunidad", agregó. "Así que el fracaso a la hora de abordar los asesinatos de periodistas crea un entorno en el que esos asesinatos continúan."

El Comité para la Protección de los Periodistas estima que hay al menos 323 reporteros encarcelados en todo el mundo.

Ninguno de los fallecidos este año era de Estados Unidos. Pero trabajar en suelo estadounidense también ha sido peligroso. Se han reportado 170 agresiones a periodistas en el país este año, 160 de ellas a manos de las fuerzas de seguridad, según el U.S. Press Freedom Tracker. Muchas de estas denuncias proceden de la cobertura de las medidas de control migratorio.

Es imposible ignorar la influencia de Trump, que con frecuencia se enoja con la prensa al tiempo que interactúa con los reporteros más que ningún otro presidente que se recuerde, respondiendo con asiduidad a sus llamadas telefónicas.

"Trump siempre ha atacado a la prensa", dijo Richardson. "Pero durante el segundo mandato, lo ha convertido en acciones gubernamentales para restringir, castigar e intimidar a los periodistas."

Periodistas aprenden pronto que tienen una lucha entre manos
The Associated Press lo aprendió rápidamente, cuando Trump limitó el acceso de la agencia para informar sobre él después de negarse a seguir su iniciativa para renombrar el Golfo de México. Esto dio comienzo a una batalla legal que sigue sin resolverse. Trump también ha cerrado acuerdos con las televisoras ABC y CBS News en demandas sobre noticias que no le gustaban, y tiene demandas abiertas contra The New York Times y Wall Street Journal.

Molesto desde hace tiempo por lo que considera un sesgo contra los conservadores en los noticieros de PBS y NPR, Trump y sus aliados en el Congreso recortaron la financiación a la radiodifusión pública en su conjunto. El presidente también ha tomado medidas para cerrar organizaciones gubernamentales que transmiten noticias a todas partes del mundo.

"Estados Unidos es un gran inversor en el desarrollo de medios de comunicación, en medios independientes en países que tienen poco o ningún medio independiente, o como fuente de información para personas en países donde no hay medios libres", indicó Ginsberg. "La eliminación de Radio Free Europe, Radio Free Asia y la Voz de América es otro golpe a la libertad de prensa a nivel mundial."

Otros en la Casa Blanca siguen el ejemplo de Trump, como cuando su oficina de prensa eligió el día después de Acción de Gracias para lanzar una web para quejarse de los medios o reporteros que creen que son injustos.

"Es parte de esta estrategia general que estamos viendo en ciertos gobiernos, en particular en Estados Unidos, para tachar a todos los periodistas que no se limitan (a repetir) la narrativa del gobierno de noticias falsas, como dudosos, como sospechosos, como criminales", manifestó Ginsberg.

El secretario de defensa de Trump, Pete Hegseth, ha retratado a los periodistas como figuras oscuras que merodean por los pasillos del Pentágono para descubrir secretos clasificados como justificación para imponer reglas restrictivas a la cobertura informativa.

Eso ha dado lugar al ejemplo más notable de la respuesta de los reporteros: la mayoría de los medios convencionales renunciaron a sus credenciales para trabajar en el Pentágono en lugar de aceptar las normas, y siguen publicando informaciones a pesar de no trabajar desde allí. The New York Times ha presentado un recurso para tratar de revocar las reglas. El periódico también se defiende públicamente cuando es atacado por el presidente, como cuando se quejó de la cobertura acerca de su estado de salud.

A pesar del esfuerzo más organizado contra la prensa, la población apenas lo ha percibido. El Centro de Investigación Pew dijo que el 36% de los estadounidenses reconoció a principios de año haber oído hablar sobre la relación entre el gobierno de Trump y la prensa, frente al 72% que afirmó lo mismo a la misma altura de su primer mandato.

Las encuestas muestran sistemáticamente que los periodistas nunca han sido populares, y es posible que susciten poca simpatía cuando su trabajo se complica.

"Realmente el daño recae sobre la población, ya que depende de los reportes independientes para entender y escrutar las decisiones que están siendo tomadas por la oficina más poderosa del mundo", explicó Richardson.

Algunos motivos para el optimismo
En su conjunto, el sector de la información lleva más de dos décadas en fase de reestructuración debido, en gran medida, a un colapso en el mercado publicitario, y cada año se multiplican las noticias sobre despedidos como consecuencia de ello. Una de las estadísticas más desalentadoras del año apareció en un reporte de las organizaciones Muck Rack y Rebuild Local News: en 2002, había 40 periodistas por cada 100.000 personas en Estados Unidos y, este año, la cifra se ha reducido a poco más de ocho.

Preguntados por si hay razones para ser optimista, tanto Ginsberg como Richardson señalaron la aparición de algunas organizaciones de noticias locales independientes, brotes de esperanza en un paisaje árido, medios como el Baltimore Banner, Charlottesville Tomorrow en Virginia y Outlier Media en Michigan.

Por mucho que sean ridiculizados en el Estados Unidos de Trump, el influyente director general de Axios, Jim VandeHei, señaló recientemente en una columna que los reporteros de los medios convencionales siguen trabajando duro y son capaces de establecer la agenda del país con sus reportes.

Como dijo a la AP: "Con el tiempo, con suerte la gente recuperará el sentido común y dirá: 'Oye, los medios, como cualquier otra cosa, son imperfectos, pero, hombre, es bueno tener una prensa libre'".

Fotos: Alfred Yaghobzadeh, Abaca Picture Alliance - AP Foto, Julia Demaree Nikhinson, archivo
Fuentes: Diario La Opinión, The Associated Press

Informar exige más que hablar: prensa, responsabilidad y justicia en el caso Loan

Frente a una investigación penal en curso por la sustracción de un menor, el autor, abogado de la querella familiar en el caso Loan, plantea la necesidad de reforzar los estándares de prudencia, responsabilidad y rigor profesional en la producción y difusión de información que impacta en la sociedad y en la administración de justicia
Por: Alejandro Vecchi

Este pronunciamiento no tiene por objeto la individualización de responsabilidades personales ni la atribución de nombres propios. Su finalidad es otra y de mayor alcance institucional: contribuir a la correcta orientación del debate público y jurídico en el marco de una de las causas penales más graves y sensibles vinculadas a la sustracción de un menor.

En ese contexto, resulta relevante advertir sobre la incidencia que la circulación de información no debidamente verificada puede tener en procesos penales complejos, especialmente cuando se encuentran en juego bienes jurídicos de máxima jerarquía y cuando la investigación se encuentra aún en curso. Ello impone un deber reforzado de prudencia, profesionalismo y responsabilidad en la producción, tratamiento y difusión de noticias, cuyo impacto trasciende el ámbito informativo para proyectarse sobre la sociedad en su conjunto y sobre la propia administración de justicia.

La educación del cuerpo social —en sentido amplio— constituye un presupuesto indispensable para la vigencia del Estado de Derecho. En la actualidad, dicho presupuesto comprende no solo la formación cívica tradicional, sino también la alfabetización informativa , entendida como la capacidad colectiva de distinguir hechos comprobados de hipótesis, datos acreditados de especulaciones y verdad procesal de construcciones mediáticas carentes de sustento probatorio.

En el caso concreto, el objetivo que debe orientar de manera inequívoca la actuación de todos los operadores institucionales es uno solo y no admite ambigüedades: el esclarecimiento de los hechos y la determinación del paradero del menor , con la expectativa legítima de que sea hallado con vida y en condiciones de integridad. Ese norte debe ordenar la actuación de la familia, de la sociedad, de los órganos de investigación, de los peritos, del Ministerio Público, de los jueces de las distintas instancias y, en su momento, de los tribunales de juicio y revisión.

Cualquier reducción relevante de dicho objetivo — especialmente cuando proviene de la difusión de afirmaciones no corroboradas o de hipótesis extremas presentadas como certezas — debe ser objeto de un escrutinio riguroso , atento al riesgo cierto de afectar la confianza pública en el proceso, condicionar indebidamente su desarrollo o generar daños irreparables en el plano humano e institucional.

No puede soslayarse, asimismo, que en causas de esta naturaleza suelen desplegarse estrategias de perturbación del proceso , consistentes en la generación deliberada de confusión, la deslegitimación anticipada de las actuaciones judiciales o la instalación de narrativas orientadas a erosionar la eficacia de la persecución penal. Frente a ello, la respuesta institucional no puede ser la pasividad, sino el fortalecimiento de los estándares jurídicos, comunicacionales y cívicos , preservando la legalidad del procedimiento y la serenidad del debate público.

Desatender estas circunstancias no es una posición neutral: implica exponer al proceso ya la sociedad a riesgos previsibles . Reconocerlas y actuar en consecuencia, en cambio, constituye una manifestación concreta de responsabilidad institucional y de compromiso con la tutela efectiva de los derechos fundamentales involucrados.

Este 31 de diciembre pasado, fecha en que muchas familias en Argentina se aprestaban a entrar con esperanza y alegría en un nuevo año -con familiares, seres queridos, amigos, como fuera -, en un pueblo correntino, unos padres y hermanos esperaban junto a la silla vacía donde estaba la foto de Loan, con la esperanza de que regrese vivo, sano y salvo. Nadie sabe, desde el 13 de junio de 2024, dónde está, cómo se encuentra ni qué hicieron con él sus secuestradores.

Ese mismo día, y en esos mismos momentos, padres y hermanos, y algunos lectores advirtieron que un medio de comunicación difundía una información nefasta, apostando por la peor de las hipótesis, sin aportar pruebas nuevas ni verificadas.

La pregunta que corresponde hacerse no es personal ni ideológica, sino estrictamente profesional: ¿qué interés público se satisface con esa publicación?, ¿qué utilidad concreta aportó a la búsqueda de la verdad?, ¿qué efecto produjo en una causa abierta y en una familia que aún espera respuestas ya su hijo vivo, sano y salvo?

Cuando una información no esclarece, no prueba y no contribuye, pero sí confunde y aquí, cabe preguntarse si su difusión fue eficaz, necesaria o socialmente responsable. En primer lugar, es justo decirlo con claridad: la prensa argentina, en su enorme mayoría, ha tratado el caso Loan con respeto, prudencia y humanidad . Gracias a ese trabajo, quienes ejercemos la abogacía junto a víctimas de crímenes impunes encontramos en los comunicadores públicos un vehículo indispensable para que la opinión pública conozca, comprenda y acompañe . Es a través de la prensa que la sociedad sabe quiénes somos, qué defendemos, qué hacemos a diario en nuestras vidas profesionales y cómo administramos la confianza que se nos deposita cuando están en juego la libertad personal, el patrimonio o los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Nuestra prensa y nuestros periodistas han respetado al niño, su vida, su dignidad y el dolor de su familia. Ese dato es innegable. Y ese estándar mayoritario merece ser reconocido y agradecido, porque constituye una barrera efectiva frente a los intentos de manipulación de una causa penal por parte de imputados y defensas poderosas , sostenidas muchas veces por recursos económicos significativos y por vínculos con estructuras de poder político, mediático o judicial que operan mediante la confusión deliberada, la especulación interesada y, finalmente, la búsqueda del silencio y de la anomia social.
Esa anomia – el desinterés colectivo – no es un fenómeno neutro: resulta vital y, en ciertos casos, fatal para una República que se precie de tal. Por ello, los letras independientes tenemos razones fundadas para estar agradecidos a la prensa: es ella la que amplifica la voz de los ciudadanos víctimas de delitos , muchas veces indefensos o desatendidos por la institucionalidad, y la que impide que el poder del hecho consumado se imponga por desgaste.

En ese marco se inscribe el trabajo de Editorial Perfil , una casa periodística atravesada por un antecedente extremo: el asesinato de su reportero gráfico José Luis Cabezas a manos de una organización criminal mafiosa, que —mientras el hecho era investigado judicialmente— continuó amenazando, querellando y denunciando a sus profesionales como forma de escarmiento por su trabajo en el periodismo de investigación.

Desde ese lugar, y con esa memoria institucional, Perfil se ha hecho y se hace eco de los movimientos judiciales probados, concretos y legítimos del caso Loan. Lo hace con un criterio innegociable, sostenido a lo largo de los años y fundado en una práctica coherente: evitar amplificar operaciones turbias, aceptadas o incomprensibles, y poner a la sociedad en contacto directo con la voz de los tribunales competentes, de sus autoridades y con la palabra de los padres y hermanos de Loan. Le guste a quien le guste.
Incluso — y esto no es un dato menor — habilitando en su propio espacio la publicación de opiniones y comentarios que expresan un desacuerdo frontal con su línea editorial. Libertad de expresión en su estado más puro , ejercida con responsabilidad, pluralismo y sin abdicar del rigor.

Para Voltaire , la libertad de expresión debía ser defendida como un resguardo frente al poder y el fanatismo , nunca como una coartada para abdicar de la responsabilidad moral de la palabra . La palabra también es un instrumento de poder; y todo poder exigir un uso cuidadoso, proporcional y responsable. Desde ese estándar, resulta pertinente formular una reflexión serena cuando, en el marco de una investigación en pleno desarrollo — con intervención policial, del Ministerio Público Fiscal y de la Justicia Federal — se difunde información periodística no verificada , que no aporta datos nuevos ni confirmados y que, sin embargo, instala públicamente hipótesis extremas en una causa abierta y aún desprovista de certezas fácticas.

Ello conduce a una pregunta inevitable: ¿qué lugar se asigna a quienes, frente a la ausencia de prueba concluyente, se resisten a clausurar anticipadamente la investigación y continúan esperando que el niño regrese con vida? ¿Se los presenta como negadores de la realidad, como voluntaristas sin comprensión de los hechos, o simplemente como ciudadanos que exigen que la verdad sea establecida por los canales institucionales y no por anticipaciones mediáticas?

Porque si la única alternativa ofrecida es asumir como verdad definitiva una hipótesis no corroborada, difundida además en un contexto temporal especialmente sensible, entonces el problema ya no es jurídico ni periodístico. Es otro. Y ese otro — el de justificar por qué se necesita extinguir la esperanza ajena antes de tiempo — difícilmente pueda resolverse desde el interés público, la ética profesional o el debate democrático.

Defender la libertad de expresión no implica abdicar de la responsabilidad social del periodismo. No son conceptos opuestos: son inseparables. La libertad de prensa existe para informar, para controlar al poder y para contribuir a la verdad; no para anticipar conclusiones que la Justicia — que actúa sin pausa desde aquel día — aún no ha alcanzado. Conviene recordarlo, porque a veces parece olvidarse lo elemental.

Ética periodística básica
Todo periodista serio sabe que:
  • no se presentan hipótesis como hechos,
  • no se revictimiza a familiares de personas desaparecidas,
  • no se especula cuando no hay prueba,
  • no se cambia la humanidad por clics,
  • no se instalan certezas donde solo hay investigación en curso.
Cuando se escribe que un niño “estaría enterrado” sin prueba concluyente, no se informa: se modela una representación mental en la sociedad. Y eso tiene efectos concretos, medibles y graves: desaliento, confusión, resignación, desgaste social y —en el extremo— la naturalización de una muerte que nadie ha probado.

Eso no es neutral. Eso no es inocente.

El daño invisible (pero real)
Estas publicaciones:
  • confunden a la sociedad,
  • hieren a la familia,
  • desorientan a personas de buena fe,
  • erosionan la confianza en la búsqueda,
  • Instalan como verdad lo que no pasó por ningún probatorio estándar.
Y lo hacen cuando más se necesita exactamente lo contrario : claridad, prudencia y responsabilidad.

Cuando la verdad todavía no apareció y cada dato serio vale como el agua en el desierto.
No se trata de censurar.
No se trata de llamar.
No se trata de atacar al periodismo.

Se trata de diferenciar hechos de conjeturas , investigación judicial de especulación mediática, información responsable de impacto vacío. Porque la libertad de expresión no se debilita cuando se ejerce con cuidado: se fortalece . Y el periodismo gana autoridad cuando decide no correr detrás del golpe fácil, sino sostener la búsqueda de la verdad con rigor, contexto y humanidad.

En el caso de Loan, eso es lo que la sociedad necesita. Sí, sobre todo, lo que Loan y su familia merecen.
Fuente: Diario Perfil

miércoles, 31 de diciembre de 2025

La oposición de Milei al acuerdo de Telecom y Telefónica dilata una operación clave para Clarín

Telecom y Telefónica han sido los actores dominantes del mercado argentino de las telecomunicaciones desde la privatización de la empresa estatal de telefonía en 1990, durante el Gobierno de Carlos Menem (1989-1999), cuando el país fue dividido en dos regiones para la prestación de los servicios por parte de estas compañías.

A diez meses de concretada la millonaria operación, la compra de la filial argentina del grupo español Telefónica por parte de Telecom Argentina continúa a la espera de una definición por parte del organismo regulador de las telecomunicaciones del país, que analiza si la fusión de ambas compañías configura o no una situación de monopolio.

El próximo 4 de enero vence el plazo para que el Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) adopte una decisión final sobre la autorización de la compra de Telefónica Móviles Argentina (Movistar) por parte de Telecom Argentina, tras expirar la prórroga dispuesta por el decreto 448/2025.

Según fuentes del sector, la visión del presidente Javier Milei sobre la operación es altamente negativa, tanto desde el punto de vista económico como político. No obstante, para el grupo español la operación es irreversible: Telefónica ya recibió el pago de US$ 1.245 millones, monto que figura desde febrero del año pasado en los balances de la compañía.

La transacción se concretó el 24 de febrero, cuando Telecom Argentina adquirió Telefónica Móviles Argentina (TMA) por 1.245 millones de dólares, de los cuales 1.119 millones fueron abonados en efectivo, luego de descontarse una deuda de 126 millones de dólares que el grupo español mantenía con su filial local.

Tras el anuncio de la operación, el Gobierno dio intervención tanto al ENaCom como a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) —actualmente Autoridad Nacional de la Competencia— para evaluar si la adquisición implicaba una concentración indebida del mercado.

Fuentes oficiales consultadas por EFE indicaron que, en caso de determinarse la existencia de una posición dominante, Telecom podría verse obligada a ceder o vender activos en uno o más segmentos del negocio.

Como antecedente estructural del mercado, Telecom y Telefónica han concentrado históricamente la mayor parte de los servicios de telecomunicaciones desde la privatización de 1990, lo que constituye uno de los ejes centrales del análisis regulatorio actual.

La compra fue objetada ante el regulador por Claro, filial de América Móvil —propiedad del empresario mexicano Carlos Slim—, y por Telecentro, empresa que presta servicios de internet y televisión paga, ambas competidoras directas de Telecom.

El 21 de marzo, la Secretaría de Industria y Comercio ordenó a Telecom abstenerse de avanzar en la fusión con TMA hasta tanto concluyeran las investigaciones del ENaCom y de Defensa de la Competencia.

Telecom apeló esa decisión y, el 5 de junio, la Justicia suspendió la medida dispuesta por el Gobierno.
 
Objeción oficial
El 19 de junio, la CNDC emitió un informe en el que objetó la operación al advertir “riesgos significativos” para la competencia, al considerar que la fusión elimina a uno de los tres principales operadores de telefonía móvil del país. De concretarse plenamente la operación, el mercado quedaría conformado por Telecom, con una participación del 58 %, y Claro, con el 42 %.

El organismo también alertó sobre la acumulación de espectro radioeléctrico en manos de Telecom, su participación superior al 40 % en telefonía fija en numerosas ciudades, y su posición dominante en los mercados de servicios integrados (telefonía, internet y televisión) y de servicios corporativos.

El 5 de agosto, Telecom presentó su descargo ante la CNDC, rechazó los argumentos del informe y manifestó su disposición a asumir “posibles compromisos que atiendan las preocupaciones” señaladas por la autoridad de competencia.

En el sector se aguardaba un dictamen final inminente; sin embargo, fuentes oficiales indicaron a EFE que “por el momento no hay novedades” respecto de la definición del caso.

En noviembre, en su último estado financiero presentado ante los mercados, Telecom sostuvo que, si bien no puede asegurarse el resultado de la revisión regulatoria, la empresa y sus asesores legales cuentan con “sólidos argumentos para sustentar su posición”.

Telecom Argentina cotiza en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York y tiene como principales accionistas a Cablevisión Holding —controlada por el Grupo Clarín— y al fondo Fintech Telecom, del empresario mexicano David Martínez.

Al 30 de septiembre, Telecom contaba con 2,7 millones de líneas de telefonía fija, 20,3 millones de clientes móviles en Argentina y 2,7 millones en Paraguay, 4,1 millones de accesos fijos a internet y 3,4 millones de abonados a servicios de televisión en Argentina, Uruguay y Paraguay.

Por su parte, Telefónica Móviles Argentina registraba 2,1 millones de líneas de telefonía fija, 19,1 millones de clientes móviles, 1,6 millones de accesos fijos a internet y casi 400.000 abonados a servicios de televisión.

Choque político y disputa por el poder en el tramo final de la definición
En el trasfondo del expediente regulatorio, la operación se ha transformado también en un conflicto político de alto voltaje. En el Gobierno de Javier Milei sostienen que la compra se realizó sin la debida intervención del Estado en un sector concesionado y consideran que, más allá de la estructura societaria, el control efectivo de Telecom responde al Grupo Clarín, con el que el Ejecutivo mantiene una relación de fuerte confrontación. En ese marco, fuentes oficiales admiten que la posibilidad de autorizar la fusión, en los términos actuales, es prácticamente nula.
 
Desde el entorno de Telecom, en tanto, argumentan que el análisis de competencia debe contemplar un mercado más amplio, que incluya el ingreso de nuevos actores como la conectividad satelital —con Starlink como principal referencia— y otros servicios digitales, una interpretación que no es compartida por el oficialismo. Así, la definición del ENaCom no solo determinará el futuro de la mayor operación reciente del sector, sino que podría marcar un punto de inflexión en la relación entre el Gobierno y uno de los principales grupos empresarios y mediáticos del país.  

Actualización: El Gobierno prorrogó por tercera vez la intervención del ENaCom
La medida fue oficializada mediante el decreto 938/2025 y extiende el proceso de reorganización del organismo hasta enero de 2027
El Gobierno nacional resolvió prorrogar por tercera vez la intervención del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), en el marco del proceso de reordenamiento institucional iniciado en 2024. La decisión fue formalizada a través del decreto 938/2025 y establece que la intervención se extenderá desde el 5 de enero de 2026 hasta el 4 de enero de 2027.

La intervención del ENaCom comenzó en enero de 2024, cuando el Poder Ejecutivo designó a Juan Martín Ozores como interventor del organismo. Desde entonces, la medida ya había sido prorrogada en dos oportunidades, mediante los decretos 675/2024 y 448/2025. Con la nueva normativa, el Gobierno volvió a ratificar a Ozores en el cargo, manteniendo su rango y jerarquía de secretario.

El ENaCom, de carácter autárquico y descentralizado, funciona bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Los motivos de la nueva prórroga
Según se desprende de los considerandos del decreto, el Ejecutivo justificó la extensión de la intervención en la necesidad de consolidar los avances alcanzados hasta el momento. Entre ellos, se destacan las tareas de relevamiento, análisis y revisión de los procedimientos operativos y sustantivos, que aún se encuentran en desarrollo.

Asimismo, el Gobierno subrayó la importancia de profundizar el reordenamiento administrativo y financiero del Fondo previsto en el artículo 97, inciso f) de la Ley N° 26.522, con el objetivo de transparentar la asignación de recursos y fortalecer los mecanismos de control.

Regularización del sistema y modernización normativa
Otro de los ejes centrales del proceso es la consolidación del trabajo realizado por las comisiones técnicas y grupos especializados, en particular en materia de servicios de comunicación audiovisual. Esto permitirá avanzar en la evaluación de expedientes pendientes, finalizar trámites de adjudicación de licencias y garantizar la continuidad del proceso de regularización de estaciones de radiodifusión y la incorporación de nuevos prestadores.

En paralelo, se avanzó en la revisión integral del Reglamento General del Servicio Universal, con el objetivo de optimizar el uso de los recursos aportados por los licenciatarios de Servicios TIC. Desde el Ejecutivo señalaron que resulta clave implementar plenamente este nuevo esquema para cumplir con los fines para los cuales fue creado.

Finalmente, desde la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología reiteraron que la intervención del ENaCom es una etapa transitoria, pero necesaria, y aseguraron que, una vez concluido el proceso, el organismo continuará cumpliendo su misión de promover comunicaciones de calidad, fomentando la competencia y el equilibrio entre los distintos actores del sector.
Fuentes: Agencia EFE, Señales y Noticias Argentinas

martes, 30 de diciembre de 2025

Empresas millonarias con trabajadores pobres: protesta y marcha contra el Multimedios La Capital

Rosario vivió ayer una ruidosa jornada de protesta y movilización de trabajadores de prensa frente al edificio del Multimedios La Capital, ubicado en Sarmiento al 700, en reclamo de mejoras salariales, pago de deuda de obra social y fin de la precarización laboral. La acción fue encabezada por el Sindicato de Prensa Rosario (SPR) y contó con la participación de periodistas y empleados de distintos medios de la ciudad.

Bajo la consigna "Empresas millonarias con trabajadores pobres", el sindicato puso el foco en la aparente desproporción entre las inversiones millonarias del grupo y la situación de los trabajadores. Mientras el multimedios expande su imperio mediático hacia Bariloche, Tucumán, Salta, Bahía Blanca, Córdoba, Santa Fe y Capital Federal, y destina más de 140 millones de pesos en reformas edilicias y nuevos estudios de streaming con La Capital+, los empleados reclaman un bono que apenas representa 20 millones de pesos.

Durante la protesta, el secretario general del SPR, Edgardo Carmona, denunció que los dueños del grupo —a través de su holding GSS Group, encabezado por Gustavo Santiago Scaglione— priorizan la acumulación patrimonial por sobre los derechos de los trabajadores. "Estos muchachos utilizan los medios para crecer patrimonialmente, pero tienen a sus trabajadores precarizados y con servicios de obra social resentidos por falta de pagos", afirmó Carmona, quien destacó además la reciente compra de Telefe por 100 millones de dólares como ejemplo de la contradicción financiera de la empresa frente a los reclamos de los empleados.
Reclamos y denuncias de los trabajadores
Carmona subrayó la situación de precariedad que viven los empleados y la negativa de la empresa a atender sus pedidos. Señaló además que el conflicto se arrastra desde hace tiempo. Aseguró que mantuvieron reuniones permanentes con la empresa, aunque —según denunció— siempre recibieron la misma respuesta: una actitud sobradora y propuestas que consideró inaceptables. En ese marco, remarcó que el 30 de diciembre, "una fecha nada casual", los trabajadores decidieron iniciar un plan de lucha.

Sostuvo que no abandonarán la pelea hasta que se les reintegre "el último peso" que, afirmó, les fue quitado de manera sistemática. Denunció que más de 300 trabajadores sufren descuentos mensuales que nunca son devueltos, mientras la empresa —según indicó— destina más de 100 millones de dólares a inversiones como la compra de Telefe.

Carmona rechazó el discurso empresarial que promete crecimiento en beneficio de los empleados y lo calificó de falso. "Este es el futuro que nos proponen, y le decimos que no", afirmó, al tiempo que llamó a cada trabajador a defender su puesto laboral y el futuro de sus familias. Cerró su intervención agradeciendo el acompañamiento y reiterando la denuncia de robo salarial.

El dirigente sindical detalló además las cuantiosas inversiones del grupo: más de 80 millones de pesos en la instalación de La Capital+ y el streaming de LT8, y más de 60 millones en la mudanza administrativa al Palacio Minetti, antiguo edificio de Canal 3. "Tienen empresas millonarias con trabajadores pobres y precarizados", remarcó Carmona, haciendo referencia también a la participación del multimedios en la adquisición de Vicentin, ahora rebautizada como Nueva Vicentin Argentina.
Entre los principales reclamos de los trabajadores se destacan:
  • Pago de un bono de fin de año y recomposición salarial.
  • Cancelación de la deuda con la obra social y el sindicato, que supera los 600 millones de pesos.
  • Cese de la precarización laboral, que afecta tanto a periodistas como a empleados administrativos.
  • Respeto a la libertad de expresión, frente a denuncias de censura y condicionamiento editorial.
Una protesta con color y música
La protesta incluyó la instalación de una caja gigante de colores navideños con la leyenda "Feliz año, con la caja no alcanza", acompañada por una volanteada para visibilizar los reclamos. La murga que acompañó la acción aportó ritmo y color a la jornada, mientras Carmona y otros dirigentes explicaban al público los motivos de la movilización y la situación crítica de los trabajadores.

Carmona afirmó con firmeza: "No pedimos limosnas, queremos que nos devuelvan nuestra plata. La empresa cree que los trabajadores tienen temor y que vamos a soportar condiciones indignas, pero estamos dispuestos a defender nuestro salario, nuestros derechos y nuestra obra social".
Marcha por la peatonal Córdoba
Tras la concentración frente a La Capital, los trabajadores marcharon por la peatonal Córdoba hasta la Bolsa de Comercio, en Paraguay al 700, donde reafirmaron los reclamos y denunciaron la continuidad de reuniones infructuosas con la empresa durante más de un año. La recorrida finalizó en San Martín y Santa Fe, con un simbólico brindis con agua, un gesto que unió a los trabajadores en la defensa de sus derechos laborales.

Durante la movilización también se desplegó una bandera en rechazo a la reforma laboral y a la derogación de los estatutos del periodista y del empleado administrativo, proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei, cuya discusión en el Senado se prevé para febrero de 2026. Los trabajadores alertaron que la aprobación de la reforma representaría un retroceso significativo en materia de derechos laborales y sociales.

La jornada dejó en evidencia la tensión existente entre los trabajadores de prensa y el Multimedios La Capital, y expuso la profunda desigualdad entre las millonarias inversiones empresariales y las necesidades básicas del personal. Con firmeza y organización, los trabajadores dejaron claro que no aceptarán condiciones de precariedad y que el plan de lucha continuará hasta ver restituidos sus derechos.
El silencio mediático y la concentración de medios

La protesta y la marcha de las y los trabajadores de prensa no tuvieron cobertura en la gran mayoría de los medios locales. Solo los portales Conclusión y Redacción Rosario marcaron presencia, mientras que el resto del ecosistema mediático local permaneció en silencio. Habrá que esperar si el sábado, medios como Suma Política informan sobre el conflicto.

El silencio no es casual: refleja la concentración de propiedad de los medios en Rosario. El Tres TV, Telefe Rosario, Radio 2, LT8, FM Vida, Frecuencia Plus, Estación del Siglo, La Red Rosario, La Capital y Rosario3 pertenecen al mismo conglomerado, lo que hace previsible que no informen sobre conflictos que involucran a sus propios dueños. La centenaria LT3 tampoco lo menciona; su propietaria, Alpha Media, aún no pagó en su totalidad los sueldos a sus trabajadores y trabajadoras.

Otros medios locales, además de permanecer en silencio, también precarizan a sus trabajadores: RosarioI12, del grupo de Víctor Santa María, arrastra conflictos laborales internos que limitan la visibilización de estas luchas gremiales; los hermanos Vignati (Roberto, María Isabel, Julián, Gabriel y María Eugenia), de RosarioPlus y Radio Sí, tampoco dieron cobertura; y el portal RosarioNuestro.com (Marcelo Diego González), el canal de streaming Vorly TV y la página web Versión Rosario (Orlando Vignatti) tampoco mostraron interés en cubrir la protesta.

En el ámbito del cable, la señal Somos Noticias Rosario pertenece a Personal, del Grupo Clarín y con Scaglione comparten las juntas directivas de Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas y Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas . Express levantó su señal local tras la eliminación de regulaciones que obligaban a las operadoras a incluir canales de noticias locales en sus grillas, durante la gestión de Javier Milei. Radio Nacional Rosario depende en gran medida de decisiones editoriales de Buenos Aires, aunque los compañeros y compañeras de la emisora intentarán cuando pueden reflejar estas protestas.

Mientras los trabajadores protestan y sufren precariedad, el poder político y mediático brilla en portada

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