"No estoy ni detenido ni imputado"
En los últimos días circularon informaciones confusas sobre una serie de allanamientos realizados en viviendas de personas vinculadas a actividades de solidaridad con Palestina. Entre los domicilios allanados estuvo el de Mariano Soria, docente, delegado sindical y militante de izquierda de Rosario, cuya actividad pública en defensa de la causa palestina lo convirtió en uno de los nombres alcanzados por una investigación que, según explicó, busca determinar la existencia de supuesto material antisemita y discursos de odio.
Soria habló sobre el procedimiento en el programa Señales, donde describió lo ocurrido y buscó aclarar parte de la información difundida posteriormente por distintos medios de comunicación.
El operativo se realizó un miércoles, durante las primeras horas de la mañana, en su domicilio y en el de su compañera. La orden había sido emitida por el Área de Atención Inicial y Casos Sencillos de la Fiscalía Penal Federal de Rosario, a cargo de la fiscal Federica Tiscornia, y establecía que el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal Argentina llevara adelante las tareas correspondientes.
Soria describió el operativo como tranquilo. No hubo puertas rotas ni forcejeos y, según relató, él y su compañera no opusieron resistencia. Los agentes ingresaron para cumplir con la orden judicial, que disponía la búsqueda de supuesto material antisemita, discursos de odio y otros elementos relacionados con la causa. La orden también mencionaba expresamente la búsqueda de material antisionista.
Ese último punto resulta central en su interpretación. Según contó, lo que la policía encontró y se llevó de su casa fueron elementos vinculados con su actividad y posicionamiento político: una computadora, su teléfono celular y cuatro libros.
Tres de esos libros pertenecen a autores judíos antisionistas que cuestionan al Estado de Israel y al sionismo.
Los libros que quedaron bajo custodia policial
Entre los ejemplares secuestrados estaba material del historiador israelí Ilan Pappé, autor de La limpieza étnica de Palestina, Los diez mitos de Israel y Los palestinos olvidados, una obra que aborda la situación de los palestinos que permanecieron dentro de Israel después de 1948.
También se llevaron un libro de Abraham León, militante judío marxista fallecido en Auschwitz, cuyos trabajos analizan el desarrollo histórico del judaísmo, particularmente en relación con el capitalismo, y plantean una perspectiva de lucha por el socialismo y contra el sionismo.
Para Soria, la composición de esos libros es significativa porque, a su entender, demuestra que el allanamiento se produjo alrededor de un debate político y no de una actividad de carácter antisemita.
"No hay ningún material antisemita, ningún material de odio a ninguna comunidad religiosa, ni grupo cultural, ni nacional", sostuvo durante la entrevista.
El docente diferenció además el antisemitismo del antisionismo. Según explicó, su posicionamiento es contrario al sionismo, al que definió como una corriente política dentro de sectores de la comunidad judía. También mencionó la existencia de un sionismo cristiano, particularmente visible —según su interpretación— en sectores evangélicos de países como Estados Unidos y Brasil que respaldan al Estado de Israel.
Una investigación que Soria vincula con su militancia
El origen de la causa, según su relato, está relacionado con la actuación de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y de la Unión Sionista Argentina de Rosario (USAR), organizaciones a las que señala como impulsoras de la investigación.
Soria considera que el objetivo es amedrentar a quienes participan de la Asamblea de Acción por Palestina Rosario y vienen desarrollando desde hace años actividades públicas de solidaridad con el pueblo palestino y de denuncia de las acciones del Estado de Israel.
La acusación que figura en la investigación, explicó, está relacionada con el supuesto fomento de discursos de odio y discriminación. Soria rechazó categóricamente esa imputación y sostuvo que la reacción de las comunidades educativas de los lugares donde trabaja fue contundente en su respaldo.
Su posición política, en cambio, nunca fue un secreto.
"Tengo un posicionamiento político público, claro, que es apoyar a los palestinos", afirmó.
También dijo estar en contra de las políticas del Estado de Israel desde su fundación hasta la actualidad y sostuvo que las acciones desarrolladas en Gaza y Cisjordania tienen, a su entender, un carácter genocida que ya es objeto de una discusión pública a escala internacional.
En ese punto, Soria hizo una precisión sobre la información que circuló inmediatamente después de los allanamientos. Algunos medios de comunicación, entre ellos Cadena 3, Radiofónica y La Capital, habían informado que se encontraba detenido e imputado, tomando como fuente comunicados de la Policía Federal.
Él rechazó esa versión. "No estoy ni detenido ni imputado", aclaró. Tampoco, insistió, se había secuestrado de su vivienda ningún material antisemita.
Cuando se le pregunta a Mariano por los elementos consignados en el parte policial —un arma de fuego calibre .22, municiones, un mangual con bola metálica y púas, un teléfono celular, una notebook, una computadora, un pendrive y bibliografía antisemita—, sostiene que la policía intenta construir con ellos un relato que lo presenta como una amenaza. "Ellos intentan presentar todo un combo con una persona dedicada a mandarme mensajes de odio", dice.
Mariano reconoce que en su casa había un arma calibre .22 y municiones. Cuenta que, apenas la Policía Federal ingresó a su domicilio, los agentes le informaron que habían encontrado el arma y las municiones. Explica que se trata de un arma de más de cuarenta años que llevaba más de veinte sin ser disparada, que había recibido como regalo y que nunca había registrado. "Estaba ahí", dice, y asegura que responderá por esa situación en el ámbito judicial.
También se refiere al mangual. Lo describe como una réplica de un arma medieval, un souvenir que compró en Europa junto con su madre durante un viaje, en 1992, cuando visitaron un castillo. "Es completamente una réplica, no es un arma", afirma. A su entender, la Policía Federal intenta utilizar esos elementos para construir la imagen de "una persona, casi un terrorista" y encuadrar el operativo en sintonía con la mirada de la DAIA. Lo que sí reconoce, sin objeciones, es el secuestro de sus dispositivos electrónicos: "Se llevaron la notebook, la computadora y el celular".
La causa se encuentra vinculada públicamente con la Ley 23.592, referida a actos discriminatorios. Soria contó que junto con sus abogados había podido acceder al expediente y que se disponía a analizarlo con integrantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
Uno de los elementos que más le preocupa es que entre lo secuestrado se encuentra una computadora que utiliza como herramienta de trabajo.
Soria es docente de nivel terciario de la Universidad Nacional de Rosario y también trabaja en escuelas provinciales. Es delegado escolar, está afiliado a AMSAFE y a COAD, y formó parte de la comisión directiva de AMSAFE hasta junio del año anterior. Además, es apoderado del Frente de Izquierda, Trabajadores, Unidad y del Partido de Izquierda Socialista.
Su actividad sindical y docente convive desde hace años con la militancia por la causa palestina. Forma parte de la Asamblea de Acción por Palestina Rosario, junto con integrantes de distintas organizaciones políticas y sociales, desde donde participaron de diversas iniciativas destinadas a denunciar las acciones del Estado de Israel y expresar solidaridad con el pueblo palestino.
De las movilizaciones al allanamiento
Una de esas acciones tuvo como escenario la sede de la USAR, en calle Salta, cuando la organización había convocado a un soldado israelí para brindar una charla sobre la operación militar desarrollada en Gaza.
La movilización de la Asamblea tuvo una importante repercusión pública y se convirtió, según Soria, en una de las expresiones más visibles de la actividad que vienen desarrollando. No fue la única.
La Asamblea también estuvo vinculada a otras acciones y actividades públicas que, según el docente, la posicionaron como una organización con iniciativa y presencia en Rosario para denunciar lo que considera uno de los peores crímenes contra la humanidad que se están produciendo en la actualidad.
En ese recorrido aparece otro antecedente que Soria considera relevante: una actividad que intentaron realizar en ATE Rosario y que terminó con la intervención de la policía. Según recordó, en aquella oportunidad la DAIA también habría ejercido presión sobre la Justicia para impedir que se concretara una actividad relacionada con presos palestinos.
Algo similar, señaló, ocurrió con el documental La Gran Palestina, cuya proyección estaba prevista en la Facultad de Humanidades. La intervención de la DAIA en ese episodio tuvo, según su relato, repercusión política nacional, al punto de que el propio Javier Milei retuiteó información relacionada con el documental.
Para Soria, todos esos episodios forman parte de un mismo contexto político.
La disputa política alrededor de Palestina
En su lectura, el gobierno de Milei tiene una posición particularmente cercana al Estado de Israel y al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Recordó, en ese sentido, que el presidente argentino se ha mostrado públicamente junto a Netanyahu y cuestionó que lo felicite por sus intervenciones internacionales.
En ese escenario, entiende que las organizaciones que buscan impedir actividades de solidaridad con Palestina encuentran respaldo político en esa orientación del Gobierno.
Por eso considera que el allanamiento de su vivienda debe leerse dentro de una disputa más amplia.
Lo que está en juego, sostuvo, no es solamente una investigación judicial particular, sino el derecho a expresarse políticamente, apoyar al pueblo palestino y repudiar las acciones militares en Gaza, Cisjordania y también en el Líbano.
"No nos van a lograr callar con mentiras, con falsas acusaciones", afirmó. Su intención, dijo, es responder cada una de las acusaciones y demostrar que no existe en su actividad política ningún discurso de odio contra una comunidad religiosa, cultural o nacional.
Gaza, medios y testimonios de soldados
La conversación en Señales también derivó hacia la circulación de información sobre la situación en Gaza y el papel de los medios de comunicación.
En ese marco apareció la referencia a Naza, un documental financiado por el diario británico The Guardian que reúne testimonios de militares israelíes sobre Gaza y cuya difusión, según se había anunciado, permitiría conocer nuevos testimonios sobre las operaciones desarrolladas allí.
Para Soria, ese tipo de producciones contribuye a poner en evidencia lo que considera una realidad que durante mucho tiempo fue ocultada o relativizada: la existencia de una política sistemática contra la población palestina.
Su mirada sobre la reacción internacional es, en ese sentido, optimista. Considera que el mundo está mirando Palestina, aunque reconoce que existen sectores que intentan mirar hacia otro lado.
Identifica entre ellos a grandes empresas que mantienen vínculos con Israel y a gobiernos que, según su interpretación, responden a los intereses de esas compañías.
En Europa, afirmó, se desarrolla un importante movimiento de solidaridad con Palestina, mientras que en Estados Unidos esa solidaridad también está creciendo. En América Latina observa una expresión algo menor, aunque destaca el caso de Chile, donde la comunidad palestina tiene una presencia particularmente importante.
En Rosario, aseguró, las acciones de la Asamblea permiten comprobar que existe una importante simpatía social por la causa palestina. Según su experiencia, las movilizaciones y actividades públicas que realizan no generan rechazo entre los vecinos, sino muestras de apoyo.
"Hay que tener valores humanos"
Soria vinculó esa respuesta con la creciente difusión de documentales y testimonios que, a su entender, permiten conocer desde adentro el funcionamiento de las operaciones militares israelíes.
En ese sentido, sostuvo que las producciones audiovisuales que reúnen testimonios de soldados y exsoldados contribuyen a mostrar la dimensión de lo que ocurre en Gaza.
También cuestionó la idea de que la violencia contra los palestinos sea un fenómeno reciente. En su interpretación, se trata de una política que tiene antecedentes históricos y que atraviesa distintos momentos del conflicto. Mencionó la Primera Intifada de 1987 y la Segunda Intifada, desarrollada entre 2000 y 2003, como ejemplos de períodos anteriores en los que el ejército israelí llevó adelante operaciones contra la población palestina.
La diferencia, afirmó, está en la escala alcanzada en los últimos años.
Soria espera que la difusión de testimonios y documentos permita que cada vez más personas conozcan la magnitud de lo que ocurre en Gaza. Y allí vuelve a aparecer una de las ideas centrales de su discurso: para comprometerse con la causa palestina, sostiene, no hace falta pertenecer a la izquierda ni ser especialista en historia.
"Hay que simplemente tener valores humanos para saber lo que se está viviendo en Gaza y poder enfrentar la situación y tomar partido", afirmó.
Una causa judicial en medio de una disputa política
El allanamiento de su casa, la computadora que le secuestraron, los libros de autores judíos antisionistas que quedaron bajo custodia policial y la causa judicial que ahora deberá analizar junto a sus abogados se inscriben, para Mariano Soria, en una disputa mucho más amplia.
Por un lado, está la acusación de discursos de odio y discriminación que rechaza de manera tajante. Por el otro, su militancia pública en defensa de Palestina, una actividad que lleva adelante junto a organizaciones políticas, sindicales y sociales y que, lejos de abandonar después del procedimiento, asegura que continuará desarrollando.
La causa seguirá su curso y Soria deberá responder ante la Justicia. Pero su posición política, lejos de quedar atenuada por el allanamiento, aparece reforzada en sus propias palabras: seguirá denunciando lo que considera un genocidio, seguirá participando de las acciones de solidaridad con Palestina y seguirá defendiendo el derecho a expresarse contra el Estado de Israel y el sionismo.
Su conclusión es también una definición política: no piensa que las acusaciones ni los procedimientos judiciales vayan a conseguir que quienes integran la Asamblea de Acción por Palestina Rosario abandonen la calle.
"No nos van a lograr callar", insistió.
Escuchá la entrevista completa:
Foto: Hassona/Anadolu via Getty Images













