viernes, 9 de enero de 2026

Guerra en Hollywood: Paramount afirma que los canales de cable de Warner Bros. no valen nada

El valor de los canales de cable vuelve al centro del debate tras las declaraciones de Paramount, mientras el directorio de Warner Bros. mantiene reservas sobre la propuesta y crecen las tensiones en una industria atravesada por la caída del negocio tradicional y la reconfiguración del streaming
Por: Molly Schuetz
Paramount Skydance Corp. reafirmó su oferta para comprar Warner Bros. Discovery Inc. por US$30 por acción en efectivo, e insistió en que su propuesta hostil es superior a la de Netflix Inc., tras múltiples rechazos.

La oferta de Paramount "representa el mejor camino a seguir" para los accionistas de Warner Bros., dijo la compañía en un comunicado el jueves. La empresa afirmó que ha "subsanado cada uno de los problemas planteados" por Warner Bros., en particular al aportar una garantía personal irrevocable del multimillonario Larry Ellison por US$40.400 millones en financiamiento de capital.

Gran parte del debate en la batalla de varios meses se ha centrado en el valor de las redes de televisión por cable de Warner Bros., como TNT y CNN, que han estado perdiendo audiencia y anunciantes a medida que los consumidores migran al streaming. Netflix solo adquiriría los estudios y los negocios de streaming de Warner Bros., y según su plan los accionistas de Warner Bros. recibirán acciones de una nueva entidad llamada Discovery Global, que será propietaria de los canales de cable.

Paramount apuntó al mal debut bursátil de Versant Media Group Inc., las redes de cable escindidas de Comcast Corp., que comenzaron a cotizar a inicios de esta semana. Sus acciones han caído alrededor del 30% en los primeros días de negociación. El desempeño decepcionante de Versant, junto con los US$15.100 millones de deuda que arrastrará la escisión, lleva a Paramount a valorar en cero las acciones de Discovery Global, según el comunicado.

"El desempeño hasta la fecha de Versant ilustra el camino desafiante que tiene por delante Discovery Global", dijo Paramount.

El miércoles, Warner Bros. volvió a rechazar una oferta de adquisición enmendada de Paramount, al expresar escepticismo sobre el financiamiento de la operación y la considerable deuda que implicaría. El directorio de Warner Bros. señaló en una carta a los accionistas que duda de que Paramount pueda cerrar el acuerdo y que su propuesta conlleva riesgos e incertidumbres significativos en comparación con la oferta de Netflix de US$27,75 por acción en efectivo y acciones por los estudios y el negocio de streaming de Warner Bros.

Paramount compite con Netflix por el control de uno de los estudios más emblemáticos de Hollywood, hogar de películas como Batman y Harry Potter, así como de HBO, una de las joyas de la corona de la televisión. Pese a presentar múltiples propuestas, sus intentos han sido rechazados reiteradamente.

El presidente de Warner Bros., Samuel DiPiazza, dijo en una entrevista en CNBC el miércoles que, además de las preocupaciones sobre el financiamiento de la oferta respaldada por Ellison, "en última instancia, no elevó el precio. Así que, desde nuestra perspectiva, Netflix sigue siendo la oferta superior".

Paramount también argumentó el jueves que el valor de la oferta de Netflix ha disminuido debido a la caída de la cotización del gigante del streaming. La propuesta de Netflix se compone de US$23,25 en efectivo y US$4,50 en acciones de Netflix.

"Nuestra oferta claramente brinda a los inversionistas de WBD un mayor valor y un camino más cierto y acelerado hacia el cierre", dijo David Ellison, director ejecutivo de Paramount, en el comunicado. "A lo largo de este proceso, hemos trabajado arduamente para los accionistas de WBD y seguimos comprometidos a dialogar con ellos sobre los méritos de nuestra oferta superior y a avanzar en nuestro proceso regulatorio en curso".
Foto: Bloomberg
Fuente: 
Bloomberg

Cuando el insulto ordena la política

El relevamiento de FoPeA sobre la actividad de Javier Milei en X muestra que el insulto no es un exceso, sino una herramienta política: erosiona la legitimidad del periodismo, corre del centro a quienes incomodan al poder y redefine las reglas del debate democrático. La agresión funciona como método para construir enemigos, desplazar agendas y condicionar el derecho a la información.

El insulto como método de gobierno
Un relevamiento del Foro de Periodismo Argentino (FoPeA) sobre la actividad del presidente Javier Milei en la red social X expone con datos duros lo que ya es una percepción extendida: el insulto no es un exabrupto ocasional ni una cuestión de temperamento, sino una herramienta sistemática de comunicación política. El informe, titulado "El insulto como estrategia. Un análisis de 113.000 tuits del presidente Milei", permite observar con precisión cómo la agresión verbal se integra a una forma de ejercer el poder.

La investigación analiza 113.649 publicaciones realizadas desde la cuenta presidencial entre el 10 de diciembre de 2023 y el 15 de septiembre de 2025, incluyendo tanto tuits propios como retuits. El resultado es contundente: el 15,2% de los posteos —16.806 mensajes— contienen insultos u ofensas, lo que equivale a uno de cada siete. El dato cobra aún más relevancia si se considera el volumen de actividad del mandatario en redes, con picos que coinciden con anuncios económicos sensibles, conflictos con el Congreso, tensiones con gobernadores o cruces con la prensa.

FoPeA señala además que el compromiso público de Milei, anunciado en agosto de 2025, de moderar su lenguaje agresivo solo se cumplió de manera parcial. Hubo una reducción momentánea, pero el patrón no desapareció. La agresión sigue siendo parte constitutiva del discurso presidencial.

Una máquina de publicar, una lógica de confrontación
El informe clasifica los insultos en distintas categorías: animalización ("mandril", "rata"), repulsión ("excremento", "pus"), expresiones estigmatizantes ("delincuente", "corrupto", "terrorista") y también recursos sexualizados. El blanco es amplio: opositores políticos, economistas críticos, dirigentes sociales, periodistas y medios de comunicación. No se trata de ataques aislados sino de una construcción sostenida de enemigos.

La plataforma mileiinsultaenx.FoPeA.org —disponible para navegación pública desde el 8 de enero de 2026— ordena y categoriza ese universo de mensajes, incorpora un buscador de insultos y permite acceder a las bases de datos completas. El objetivo no es solo exhibir ejemplos, sino poner a disposición una herramienta de verificación y análisis para periodistas, investigadores y ciudadanía.

FoPeA inscribe este fenómeno en una trayectoria más larga. Desde la irrupción de Milei como panelista televisivo y líder de opinión, pasando por su etapa como diputado nacional y luego como presidente, el uso de la ofensa aparece como un rasgo persistente de su modo de intervención pública. El equipo del Data Journalism Visualization (DJV) Bootcamp analizó los posteos para descifrar esa estrategia discursiva y encontró un patrón estable.

El insulto como función política
Para Paula Moreno Román, integrante de FoPeA, el informe permite leer algo más profundo que un problema de modales. "La hipótesis es que el insulto y la estigmatización cumplen una función política", explica. En esa lógica, no se discuten ideas ni argumentos: se busca desacreditar a quien pregunta, investiga o incomoda, erosionando la legitimidad del periodismo como actor social y corriendo de la cancha a las voces críticas.

El trabajo incluye tanto tuits como retuits, un detalle clave. Cuando el Presidente reposta mensajes agresivos, sostiene Moreno Román, los incorpora como propios y los amplifica. A partir de allí se activa un mecanismo que se repite: un planteo que baja desde la cúspide política es reforzado por tandas de cuentas —muchas anónimas— que individualizan periodistas, elevan el tono y profundizan el ataque. El resultado no es solo ruido digital: es la construcción de un clima disciplinador.

Del desgaste individual al daño institucional
Según la referente de FoPeA, el primer objetivo es claro: el periodista que investiga o critica. El propósito es desgastarlo, aislarlo y volver su trabajo agobiante, con costos personales, judiciales y económicos que pueden empujar a la autocensura. Pero el efecto no se agota en la víctima directa. "Cuando se logra intimidar o silenciar, se afecta el derecho a la información de la sociedad", subraya. El daño deja de ser corporativo y pasa a ser institucional.

El informe también detecta una correlación entre decisiones gubernamentales de alto impacto económico y picos de insultos. Moreno Román lo lee como una forma de corrimiento de agenda: discutir con un periodista conocido permite concentrar la atención en una figura visible y desplazar el foco de otros temas. El conflicto, en ese marco, funciona como estrategia de encuadre.

¿Rasgo personal o modelo exportable?
Lejos de reducirlo a un "estilo Milei", FoPeA advierte que el fenómeno responde a prácticas más amplias: la mentira reiterada para sembrar desconfianza, el cuestionamiento sistemático al periodismo como institución y el ataque selectivo a las voces con mayor credibilidad. En un ecosistema saturado de información, esa dinámica produce un efecto corrosivo: la duda permanente, la sospecha generalizada, la idea de que "algo de esto habrá".

El ataque no siempre es frontal. A veces adopta otras formas —hostigamiento coordinado, campañas de descrédito, hackeos—, pero el objetivo final es el mismo: el amedrentamiento. La instalación de la noción de "periodistas enemigos" redefine además las reglas del vínculo entre el poder y la prensa. Se restringen accesos, se eligen interlocutores y se vacían los canales institucionales de consulta. Durante esta investigación, FoPeA consultó formalmente al jefe de Gabinete y al vocero presidencial. No hubo respuestas. Ese silencio también dice algo sobre el modo en que hoy se concibe la rendición de cuentas.

Datos, formación y poder
Mileiinsultaenx.FoPeA.org es el quinto producto del DJV Bootcamp de FoPeA, una iniciativa de formación intensiva que reúne a periodistas, diseñadores, programadores y analistas de datos de distintas provincias. El proyecto fue desarrollado por un equipo de becarios con la mentoría del especialista Andrés Snitcofsky y contó con el apoyo de la Embajada de Suiza en la Argentina. Antes se publicaron otras visualizaciones —sobre el yaguareté, Vaca Muerta, Rosario y la "motosierra"— y FoPeA prevé lanzar un último trabajo en febrero de 2026.

Más allá del valor técnico, el informe aporta una clave política: a mayor impacto de las medidas de gobierno, mayor volumen de agresión discursiva. El insulto aparece así como un recurso para ordenar la conversación pública en momentos críticos.

Cuando la agresión ordena la escena
En el escenario actual, con una economía en tensión, reformas de alto costo social y un vínculo cada vez más opaco entre el Gobierno y los sistemas de control, el insulto deja de ser un problema de formas para convertirse en una señal de época. No es solo cómo se habla, sino para qué se habla así.

El trabajo de FoPeA pone datos donde hay gritos y permiten ver la mecánica detrás del ruido y muestra que la agresión no es un exceso, sino un método que busca desacreditar, disciplinar y correr del centro de la escena a quienes pueden incomodar al poder. Cuando eso ocurre, lo que se erosiona no es solo la figura del periodista, sino una condición básica de la democracia: el derecho de la sociedad a estar informada. El informe ayuda a responder una pregunta incómoda pero central para el presente argentino: qué tipo de conversación pública se está construyendo desde el poder, y a qué costo.

jueves, 8 de enero de 2026

Armando "Monyo" Néstor Mettler Demerlier 1929 - 2026

A los 96 años falleció Armando Néstor Mettler Demerlier, uno de los grandes innovadores de Entre Ríos, inventor incansable y creador de la primera radio y del primer sistema de televisión por cable de Gualeguaychú. Su vida estuvo marcada por la curiosidad, la ciencia y un espíritu pionero que transformó la comunicación en la ciudad, dejando una huella indeleble en la historia tecnológica y cultural de la región.

Infancia y formación familiar
Mettler nació el 18 de julio de 1929 en Gualeguaychú, hijo de Ernesto Rodolfo Mettler y Catalina Jeroma, integrantes de una familia de origen suizo, proveniente del cantón de Saint Gallen, fronterizo con Alemania. Su bisabuelo llegó a Argentina con Aarón Castellanos, participando en la colonización de Santa Fe, mientras que su abuelo arribó al país a los cuatro años. Desde entonces, la familia se caracterizó por su espíritu aventurero, inventivo y pionero.

Armando fue el mayor de seis hermanos, cuatro varones y dos mujeres. Durante su infancia vivió en Larroque, donde cursó sus primeros estudios en la Escuela N.º 54 "Córdoba". El almacén de ramos generales de su padre, que también vendía maquinaria agrícola, marcó su vocación técnica y científica desde los primeros años. "Mi padre vendía maquinarias que llegaban en grandes cajones y había que armarlas. Así aprendí a ser amigo de las herramientas y descubrí mi pasión por la ciencia y la inventiva", recordaba.

Desde joven mostró gran curiosidad y capacidad técnica. Estudió fotografía, encuadernación, radio, televisión y energía solar. Montó un taller de electricidad donde reparaba arranques de autos, dínamos y alternadores, experiencias que luego aplicó a sus inventos y a la instalación de televisores y antenas.

Primeros contactos con la mecánica y la televisión
En una entrevista, Armando relató que durante su infancia, la vida en Larroque estaba profundamente ligada al campo: camiones cargados de granos cruzaban el pueblo, la actividad era constante y el taller de su padre, anexo al almacén, estaba siempre lleno de maquinaria para armar. "A los catorce años ya dirigía el taller con cuatro operarios adultos a cargo. Además, ya estaba recibido en radio y televisión", contaba.

Su primer contacto con un televisor fue casi por casualidad. "Compré un televisor Admiral importado de Estados Unidos, que fue el primero de Gualeguaychú. En aquel tiempo, ni siquiera había corriente alterna en la ciudad, así que tuvimos que hacer un convertidor de corriente continua a alterna para que funcionara", explicaba. También recordó los desafíos de la baja tensión eléctrica: la televisión funcionaba mejor después de las doce de la noche, cuando las vidrieras se apagaban y la tensión aumentaba.
La llegada de la televisión a Gualeguaychú
En 1953, Mettler protagonizó un acontecimiento que quedaría grabado para siempre en la memoria colectiva de Gualeguaychú: trajo desde Estados Unidos un televisor Admiral, uno de los más avanzados de su tiempo. La ciudad, sin embargo, aún funcionaba con corriente continua, incompatible con el equipo. Fiel a su espíritu inquieto y creativo, lejos de desistir, diseñó y construyó con sus propias manos un convertidor que permitió ponerlo en funcionamiento.

"Cuando comenzamos a captar las primeras imágenes, fue una sensación imborrable hasta hoy", contaba, evocando cómo él y un grupo de amigos entusiastas colocaban el televisor en su taller y observaban las primeras transmisiones. En su taller, ubicado en la calle Camila Nievas, entre Urquiza y 25 de Mayo, vecinos curiosos llenaban la cuadra. 

Un año antes ya había comenzado a fabricar las célebres antenas "Camet" —sigla de Casa Mettler—, que pronto se difundieron por todo el país. Cuando finalmente logró captar la señal de Canal 7 desde Buenos Aires, decidió colocar el televisor en la vidriera de su taller, en la entonces calle Perú N° 8, para compartir el hallazgo con sus vecinos.
 
La respuesta fue inmediata y multitudinaria: noche tras noche, una cuadra entera se reunía frente al local para presenciar, por primera vez, imágenes en movimiento llegadas desde cientos de kilómetros. La concurrencia fue tal que debieron intervenir inspectores y policías para ordenar el tránsito. Así, gracias a la curiosidad y la audacia de Mettler, Gualeguaychú descubrió la televisión.

En un decreto del Ente Nacional de Comunicaciones se dejó constancia de que Armando Néstor Mettler figuró originalmente como socio de Alejandro Romay en la licenciataria del actual Canal 9 Litoral, con sede en Paraná, señal creada por el llamado "zar de la televisión" —apodo icónico de Romay— en 1985. Sin embargo, tras sucesivos aumentos de capital de la empresa, Mettler no ejerció el derecho de acrecer previsto por la Ley de Sociedades Comerciales, al igual que otros socios minoritarios, quedando así desvinculado del emprendimiento. De este modo, su participación formó parte de la etapa fundacional del canal, aunque no se proyectó en el tiempo.

El nacimiento de la radio: LP4, LT41 y FM Sur
El paso a la radio comenzó con transmisiones experimentales en 1963 con LP4 Radio Gualeguaychú. La primera transmisión pública, durante el aniversario de la ciudad, fue el 18 de octubre de 1964 con LT 4 Radio Gualeguaychú, operando solo por un día. La persistencia de Mettler permitió que, en 1972, finalmente obtuviera la licencia de LT 41 Radio La Voz del Sur Entrerriano, inaugurando la AM el 1° de septiembre de 1973. Más tarde fundaría FM Sur, la primera emisora de frecuencia modulada de la ciudad.

"Los equipos de la radio siempre fueron de excelente calidad, porque entendí que la mejor forma de hacer buena radio era con buenos equipos. Hacíamos transmisiones de exteriores que para la época eran sumamente novedosas", recordaba. Por LT41 pasaron voces históricas de la ciudad, como Ángel Vicente Araoz, Chichito Lapalma, Pablo Amores, Teresita Ferrari y Carmelo Muñoz. También recordó los viajes en casillas rodantes para transmitir carreras de Fórmula 5 en Concepción del Uruguay y Gualeguay, siempre en directo.

Con el tiempo, Mettler se fue cansando de "lidiar con la radio; se hizo complicado y en 1995 surgió la posibilidad de vender las radios a una gente de Rosario con experiencia y recorrido. Fue una decisión difícil, pero creo que correcta". Desde entonces, reconocía: "Escucho poca radio, casi nada. No porque haya malos periodistas, sino porque a mí siempre me gustó ser parte de la radio". Quien adquirió LT41 La Voz del Sur Entrerriano y la FM Stereo Sur fue Eduardo Carlos Gurovici, periodista proveniente de la histórica LT2 y de Canal 3 de Rosario, donde ocupó cargos gerenciales.
Canal 8, cable y la televisión por suscripción
En 1964, ante la cantidad de televisores y problemas con las antenas, Mettler impulsó la televisión por cable, convirtiéndose en uno de los primeros sistemas del mundo junto con Alemania y Canadá, y en el primer canal de cable de Argentina y Sudamérica. "Traje cables de Canadá en 1964 que todavía están funcionando", contaba.

Su creatividad resolvió un desafío fundamental: en lugar de instalar miles de antenas individuales de veinte metros, construyó una antena colectiva de casi 200 metros para distribuir la señal por cable al vecindario. Esta idea fue el precursor del video cable local.

En 2014, logró finalmente la autorización del canal de aire Canal 8 Telechú, con cobertura de Gualeguaychú, Larroque y Urdinarrain. Sin embargo, lamentaba la falta de cumplimiento de los grandes multimedios y su enojo era con Cablevisión, del Grupo Clarín que se negaba a cumplir con la Lay Audiovisual que obligaba a ubicar en la grilla los canales locales: "Son consecuencias de la monstruosidad, la irresponsabilidad y la indolencia que tienen los grandes grupos comunicacionales. Estos grupos no son controlados de manera debida y esa situación, que viola la ley, ocurre porque no hay controles ni responsabilidades. Ni siquiera me dejan extender cables en la ciudad. Así es la realidad".

Reflexiones sobre medios y comunicación
Mettler era consciente del valor de los contenidos y la responsabilidad en la comunicación. "Hoy el acceso a la tecnología es mucho más fácil que antes, pero los contenidos son más chabacanos y triviales. No hay que descender en la calidad de las ideas; hay que ser liberal y abierto a todos los pensamientos, pero cuidando las formas que son parte de las esencias", reflexionaba.

Para él, la autonomía del pensamiento y la firmeza en los valores eran esenciales. "Tenemos que tomar conciencia del hecho extraordinario de los medios de comunicación que están al alcance de las manos y de la clase de contenido que vamos a poner a disposición de las audiencias", afirmaba.

Vida cotidiana, hábitos y longevidad
Mettler mantenía hábitos estrictos y saludables. Terminaba de cenar y trabajaba en sus inventos hasta la medianoche, despertando siempre a la misma hora. "Hay que respetar la naturaleza, caminar, tener orden y escuchar al cuerpo. Debe hacer cincuenta años que no tomo ningún medicamento", contaba. La memoria y la estabilidad de los movimientos eran, para él, indicadores fundamentales de salud.

Además, mantenía su pasión por los vehículos y las casillas rodantes, algunas equipadas con televisores para poder viajar sin perder contacto con la señal. Siempre estuvo activo, combinando trabajo, curiosidad y disciplina.
Innovaciones y patentes
Inventor incansable, Armando registró 12 patentes, entre ellas un motor de bajo consumo con tres patentes. También desarrolló proyectos vinculados a energías limpias y al cuidado del medio ambiente. "A veces me siento fuera de foco, pero no por atrasado, sino por adelantado. Varias cosas tendrían que estar hechas, pero en Argentina cuesta encontrar gente con capital y conocimiento suficiente", reflexionaba.

Legado y cierre
Armando "Monyo" Mettler falleció el 7 de enero de 2026, dejando una huella imborrable en la historia tecnológica, cultural y comunicacional de Gualeguaychú y la provincia de Entre Ríos. Trajo la televisión, fundó la primera radio AM y FM de la ciudad, desarrolló innovaciones técnicas y patentes, y mantuvo siempre un compromiso ético con la comunicación.

Su historia demuestra que la curiosidad, la perseverancia y la pasión por la ciencia pueden transformar no solo la tecnología, sino también la vida de toda una comunidad. Como él mismo dijo: "Por la historia nos pusimos en un lugar privilegiado".

Con su muerte, Gualeguaychú despide a uno de los constructores silenciosos de su identidad comunicacional, un hombre que convirtió la pasión por la electrónica en historia viva de la radio y la televisión local.

Ver también: Canal 8 Telechú de Gualeguaychú fue habilitado por la AFSCA, Una telenovela espera la incorporación de canal local en la grilla de Cablevisión para salir al aire

Fuentes: El Argentino, AhoraElDía, Archivo Señales

martes, 6 de enero de 2026

La Corporación para la Radiodifusión Pública de EE.UU. se disuelve tras el retiro de fondos del Congreso

La Junta de la Corporación para la Radiodifusión Pública anunció el cierre de la organización luego de 58 años de historia en una decisión que marca un punto de inflexión para el sistema de medios públicos estadounidenses. La decisión se produjo tras un recorte de financiación de 1.100 millones de dólares, poniéndole fin a la organización que ha apoyado a NPR, PBS y emisoras locales.
La Corporación para la Radiodifusión Pública (CPB, por sus siglas en inglés), la corporación privada y sin fines de lucro creada por el Congreso para administrar la inversión del gobierno federal en la radiodifusión pública, anunció hoy que su Junta Directiva ha votado disolver la organización tras 58 años de servicio al público estadounidense.

La decisión se produce luego de que el Congreso rescindiera la totalidad de los fondos federales asignados a la CPB y tras ataques políticos sostenidos que hicieron imposible que la organización continuara operando conforme a lo establecido por la Ley de Radiodifusión Pública.

La medida se produjo después de un anuncio realizado en agosto de que CPB cesaría sus operaciones al quedar claro que no se le restituirían los fondos. El año pasado, los legisladores del Partido Republicano votaron a favor de revocar aproximadamente 1.100 millones de dólares en fondos federales ya aprobados para CPB durante los próximos dos años fiscales.

La organización — que ayuda a financiar a PBS, NPR y 1.500 estaciones locales de radio y televisión, además de programas como "Plaza Sésamo" — tenía aproximadamente 100 empleados, la mayoría de los cuales fueron informados de que sus puestos serían eliminados al término del año fiscal, el 30 de septiembre. Permanece un pequeño equipo transitorio para gestionar el cierre.

"Durante más de medio siglo, la CPB existió para garantizar que todos los estadounidenses —independientemente de su lugar de residencia, ingresos o antecedentes— tuvieran acceso a noticias confiables, programación educativa y relatos locales", afirmó Patricia Harrison, presidenta y directora ejecutiva de la CPB. "Cuando la Administración y el Congreso retiraron el financiamiento federal, nuestra Junta enfrentó una responsabilidad profunda: que el acto final de la CPB fuera proteger la integridad del sistema de medios públicos y los valores democráticos, disolviéndose en lugar de permitir que la organización quedara sin fondos y vulnerable a nuevos ataques".

"Lo que ha ocurrido con los medios públicos es devastador", señaló Ruby Calvert, presidenta de la Junta Directiva de la CPB. "Tras casi seis décadas de un servicio innovador y educativo de televisión y radio públicas, el Congreso eliminó todo el financiamiento para la CPB, dejando a la Junta sin posibilidad de continuar con la organización ni de sostener el sistema de medios públicos que depende de ella. Aun así, incluso en este momento, estoy convencida de que los medios públicos sobrevivirán y de que un nuevo Congreso abordará su rol en nuestro país, porque hacerlo es fundamental para la educación de nuestros niños, nuestra historia, nuestra cultura y nuestra democracia".

Autorizada por primera vez por el Congreso en virtud de la Ley de Radiodifusión Pública de 1967, la CPB ayudó a construir y sostener un sistema nacional de medios públicos compuesto por más de 1.500 emisoras de radio y televisión públicas de propiedad y gestión local. Bajo la administración de la CPB, los medios públicos se convirtieron en un recurso cívico de confianza: ofrecieron programación educativa como Mister Rogers’ Neighborhood, que ayudaron a generaciones de niños a aprender y crecer; brindaron alertas de emergencia que salvaron vidas durante desastres naturales y crisis; y respaldaron un periodismo riguroso y basado en hechos que expone problemáticas que afectan la vida cotidiana de las personas, conecta a las comunidades entre sí y fortalece la participación cívica.

La Junta de la CPB determinó que, sin los recursos necesarios para cumplir con sus responsabilidades establecidas por el Congreso, mantener la corporación como una entidad no funcional no serviría al interés público ni promovería los objetivos de los medios públicos. Una CPB inactiva y sin fondos podría haberse vuelto vulnerable a futuras manipulaciones o usos políticos indebidos, poniendo en riesgo la independencia de los medios públicos y la confianza del público, y exponiendo potencialmente a su personal y a los miembros de la Junta a riesgos legales por parte de actores de mala fe.

Si bien el capítulo de la CPB llega a su fin, la misión de los medios públicos perdura. Las estaciones locales, productores, periodistas y educadores de todo el país continuarán sirviendo a sus comunidades, informando al público y amplificando las voces locales.

Como parte de su cierre ordenado, la CPB completará la distribución responsable de todos los fondos remanentes de acuerdo con la intención del Congreso. Asimismo, brindará apoyo al Archivo Estadounidense de la Radiodifusión Pública para continuar con la digitalización y preservación de contenidos históricos, y los propios archivos de la CPB —que datan de la fundación de la organización en 1967— serán preservados en colaboración con la Universidad de Maryland y puestos a disposición del público.

"Los medios públicos siguen siendo esenciales para una democracia saludable", afirmó Harrison. "Nuestra esperanza es que los líderes y las generaciones futuras reconozcan su valor, defiendan su independencia y continúen la labor de garantizar que los medios confiables, educativos y centrados en la comunidad sigan siendo accesibles para todos los estadounidenses".

Acerca de la CPB
La Corporación para la Radiodifusión Pública es una corporación privada y sin fines de lucro creada por el Congreso en 1967, año en el que fue creada como parte de la ley de radiodifusión pública. Su nacimiento estaba amparado por la agenda política del entonces presidente Lyndon Johnson, bautizada como "la gran sociedad", y también daba respuesta al auge de la televisión privada. Ha contribuido a sostener las operaciones de más de 1.500 estaciones de televisión y radio públicas gestionadas localmente en todo el país. La CPB es la mayor fuente individual de financiamiento para la radio y la televisión públicas, así como para servicios digitales y móviles relacionados. Con la rescisión de los fondos federales para los años fiscales 2026 y 2027, la CPB se encuentra en proceso de cierre de sus operaciones. Para más información, visite www.cpb.org

Al menos 14 periodistas detenidos durante la toma de posesión presidencial en Venezuela

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) condena enérgicamente la detención de al menos 14 periodistas y trabajadores de medios en Caracas durante la ceremonia de toma de posesión de Delcy Rodríguez como presidenta, e insta a las autoridades venezolanas a garantizar que los periodistas puedan informar libremente sin intimidación, vigilancia ni represalias.

El 5 de enero, 13 periodistas y trabajadores de medios afiliados a medios internacionales y agencias de noticias, y uno que trabajaba para un medio nacional, fueron detenidos mientras cubrían la toma de posesión, según información documentada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela. Trece de los detenidos fueron posteriormente liberados sin ser presentados formalmente ante autoridades judiciales, mientras que un periodista fue deportado, informó el sindicato.
Si bien las identidades de la mayoría de los detenidos se han mantenido en reserva por razones de seguridad, la organización venezolana de libertad de prensa Espacio Público informó que el periodista deportado es Stefano Pozzebon, de CNN.

"Estas detenciones forman parte de un patrón más amplio de intimidación destinado a obstaculizar la cobertura independiente de acontecimientos de interés público", dijo Cristina Zahar, coordinadora del programa para América Latina del CPJ. "Las autoridades venezolanas deben poner fin de inmediato a las prácticas que exponen a los periodistas a la vigilancia y a detenciones arbitrarias, y garantizar que la prensa pueda trabajar de manera segura y sin miedo".

El sindicato de trabajadores de la prensa documentó que, durante las detenciones, funcionarios de seguridad registraron equipos periodísticos, obligaron a los periodistas a desbloquear sus teléfonos móviles y revisaron llamadas, mensajes y actividad en plataformas de mensajería y redes sociales.

Las detenciones ocurrieron dentro de la Asamblea Nacional, en zonas aledañas y en el barrio Altamira de Caracas.

En un incidente relacionado, el 4 de enero —el día de la operación militar de Estados Unidos que sacó del poder al líder Nicolás Maduro y lo expulsó del país—, agentes de la policía de inteligencia de Venezuela, el SEBIN, detuvieron durante varias horas a dos reporteros mientras cubrían un operativo de seguridad en la frontera entre Colombia y Venezuela, según Espacio Público. Luis Carlos Vélez, periodista del medio estadounidense en español Univision Noticias, dijo en redes sociales que los agentes revisaron sus documentos y teléfonos móviles y borraron material periodístico antes de liberarlos.

Los periodistas Nakary Mena Ramos, Gianni González y Rory Branker se encuentran actualmente encarcelados en Venezuela, según el CPJ.

El CPJ envió correos electrónicos solicitando comentarios al Ministerio del Interior de Venezuela y a la Presidencia, pero no recibió una respuesta inmediata.

Así verificó New York Times la foto que Trump publicó de Maduro esposado

Tras el anuncio de la captura de Nicolás Maduro, comenzaron a circular imágenes de procedencia incierta, y la redacción tuvo que decidir qué podía publicarse y cómo
Una imagen compartida por el presidente Trump en las redes sociales que, según dijo, mostraba al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, detenido en el USS Iwo Jima.

Por: Meaghan Looram, directora de fotografía de The New York Times

La imagen era impactante, noticiosa, y exigía una decisión editorial.

Horas después de que el presidente Donald Trump anunciara en las redes sociales el sábado por la mañana que Estados Unidos había capturado a Nicolás Maduro, líder de Venezuela, publicó una imagen que parecía mostrar a Maduro en conjunto deportivo, con los ojos vendados y esposado a bordo de un buque de guerra estadounidense.

Fue el intento de Trump de demostrar una misión cumplida. “Nicolás Maduro a bordo del USS Iwo Jima”, escribió Trump como pie de foto. Pero Trump tenía antecedentes de compartir imágenes generadas por IA en las redes sociales. Mi equipo de editores fotográficos tuvo que evaluar la imagen que subió y ayudar a tomar la decisión de si publicarla o no.

Editores de fotografía en Seúl habían estado trabajando en la cobertura de Venezuela desde que se conocieron las noticias de las explosiones en ese país. Habían estado coordinando con sus colegas en Londres y Nueva York el despliegue de fotógrafos en Caracas; los planes para ubicar fotógrafos en Nueva York, donde esperábamos que llegara Maduro; la cobertura de la reacción en comunidades venezolanas y de posibles protestas, y la conferencia de prensa programada de Trump.

Lo que no habíamos previsto era la repentina proliferación de varias imágenes de Maduro en internet.

Antes de que Trump publicara la foto, un editor nos alertó sobre otra imagen que circulaba por las redes sociales y que parecía mostrar a Maduro detenido por tropas estadounidenses u oficiales de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). La imagen no estaba verificada y la proporcionó una fuente de un reportero de The New York Times. Clinton Cargill, director de noticias de nuestro departamento de fotografía, encontró esa imagen, y otra más, en las redes sociales.
Imagen facilitada a un periodista de The New York Times, que parece mostrar al presidente Maduro bajo custodia militar.
Una imagen encontrada en las redes sociales que parecía mostrar al presidente Maduro con otra vestimenta, también bajo custodia militar.

En ese momento, el Times y otros medios informaban que la vicepresidenta de Venezuela exigía "prueba de vida" de Maduro, un factor adicional para evaluar el valor noticioso de cualquier imagen del líder depuesto.

Clinton utilizó una herramienta de detección de IA y consultó con Stuart Thompson, quien escribe sobre desinformación. Ambos señalaron que esas dos imágenes presentaban inconsistencias que sugerían que no eran auténticas. Por ejemplo, Stuart observó una segunda fila de ventanillas de aspecto extraño en la bodega del avión.

Aún así, varios sitios de detección de IA no encontraron indicios definitivos de que las imágenes hubieran sido generadas con inteligencia artificial. Estos sitios no son infalibles, sin embargo; a menudo registran cierta incertidumbre incluso con imágenes verificablemente auténticas.

Pero incluso la remota posibilidad de que las imágenes no fueran auténticas —unida al hecho de que provenían de fuentes desconocidas, y a detalles como que la ropa de Maduro fuera distinta entre ambas imágenes— bastó para descalificarlas para su publicación.
Mientras Clinton investigaba estas fotos, Trump publicó la imagen de Maduro.

Tenía un aspecto extraño: la foto estaba recortada de forma inusual y vertical, lo que sugería que se había excluido gran parte del contenido de la imagen original, y la calidad era baja. Un editor fotográfico del Times señaló que parecía una foto de una impresión, o una foto de una pantalla. Al pasarla por el mismo detector de IA, la imagen publicada por Trump también dejó cierto grado de incertidumbre.

El Times ha informado sobre la costumbre de Trump de difundir imágenes generadas con inteligencia artificial y deepfakes en las redes sociales, así que teníamos motivos para ser escépticos sobre la autenticidad de la foto.

También somos cautelosos a la hora de publicar imágenes distribuidas por el gobierno, ya que no podemos verificar necesariamente su autenticidad, ni podemos dar fe del rigor periodístico con el que se realizaron, aunque sean auténticas. Y somos conscientes de que las imágenes distribuidas por cualquier gobierno suelen buscar promover una narrativa específica.

En las inusuales ocasiones en que sí publicamos imágenes distribuidas por el gobierno, es porque la imagen o su difusión tienen un valor noticioso extraordinario, o porque la foto se tomó en un lugar al que no tenemos acceso. Siempre etiquetamos claramente estas imágenes como material distribuido y describimos su procedencia en el pie de foto.

En este caso, la publicación del presidente en Truth Social, en sí misma, era noticia, aunque no tuviéramos ninguna forma segura de confirmar que la imagen fuera auténtica. Julie Bloom, jefa de nuestra sección de noticias en vivo, quería publicar la imagen junto con una entrada de blog sobre la publicación del presidente, y nuestros editores responsables del periódico impreso querían incluirla en la edición del domingo.

Tomamos la decisión. Decidimos que la mejor forma de presentar la imagen sería mostrarla en el contexto de la publicación de Trump en Truth Social, en lugar de aislarla. Presentarla en contexto significa que, si la imagen resulta ser inauténtica de algún modo, no la habremos presentado como una fotografía periodística legítima, sino como un comunicado del presidente.

Decidimos publicar una versión recortada del post en la portada digital del Times. En la versión impresa, publicamos el post completo en una página interior. La permanencia de la portada impresa nos hizo tener cuidado a la hora de destacarla.

La autenticidad y credibilidad de nuestra información siempre son primordiales, y las herramientas de detección son vitales para nuestro trabajo. Aún así, actualmente no existe ninguna herramienta que verifique imágenes de manera inequívoca. Como ocurre con tantas cosas en el periodismo, nos corresponde a nosotros —editores humanos— tomar decisiones editoriales y ofrecer a nuestros lectores la información que necesitan saber, con el contexto y las advertencias adecuadas.
Fuente: The New York Times

lunes, 5 de enero de 2026

La guerra empieza en los titulares

Mientras Estados Unidos invadía Venezuela, los medios transformaron la invasión en “operativo”, el secuestro en “extracción” y el saqueo en “tutela”. A fuerza de eufemismos, omisiones y relatos prefabricados, la verdad fue reemplazada por propaganda para blanquear el bombardeo de Caracas y la violación de su soberanía. El resultado: una prensa que abandona la información y asume el rol de aparato de legitimación de la guerra
Por: Jean Flores Quintana, politólogo
La historia no registrará este 3 de enero de 2026 por la supuesta "épica" de los marines, ni por la tecnología de sus aviones, sino como el día de la infamia global. El día en que Estados Unidos decidió, ante los ojos pasivos de Occidente, pisotear  el derecho internacional y oficializar la piratería como política de Estado. Entrar a Caracas a punta de misiles Tomahawk, reventando la soberanía de una nación para secuestrar a un presidente en ejercicio, no es una "operación policial" ni una escena de Hollywood: es la ley de la selva impuesta por quien posee el garrote más grande.

Pero para que los bombardeos sobre los barrios obreros de El Valle y Coche no nos revuelvan el estómago, el Imperio necesita un arma más letal que el fósforo blanco: la colonización semántica. Lo que hoy irradian las cadenas globales y repite servilmente la prensa chilena no es periodismo; es propaganda de guerra destilada. Es un blanqueo moral diseñado meticulosamente para que aplaudamos nuestra propia sumisión.

Es urgente, por higiene mental y dignidad política, desmantelar el Diccionario del Engaño con el que pretenden adormecernos:

1. La Mentira de "La Caída" (Gravedad vs. Fuerza): Hoy los kioscos amanecen empapelados con el titular "La Caída de Maduro". No se dejen engañar por la semántica de la gravedad. Los gobiernos soberanos son derrocados por imperios. Al titular "caída", la prensa intenta borrar las huellas del agresor y vender la invasión como un proceso natural. Falso. Es la misma trampa que usan al decir que Allende "cayó" en 1973, borrando los Hawker Hunter de la ecuación. El gobierno bolivariano no colapsó; fue decapitado por una fuerza militar extranjera.

2. La Ficción del "Narcoestado" (El Lawfare Militarizado): Nos taladran con el "Cartel de los Soles". Entiéndanlo bien: este es el mito fundacional de la invasión, idéntico a las "Armas de Destrucción Masiva" en Irak. Es una construcción jurídica fantasma, sin evidencia física, creada en laboratorios de inteligencia para un solo fin: retirar la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado y tratarlo como un capo. Es la única forma de darle un barniz de legalidad al crimen. No buscan justicia, buscan impunidad operativa.

3. No es "Extracción", es Secuestro: Los medios usan términos quirúrgicos para higienizar la sangre. La realidad es cruda: irrumpir con fuerza letal en un país ajeno y llevarse a una persona contra su voluntad es un secuestro aquí y en la quebrada del ají. Al usar eufemismos como "operación de extracción", la prensa se convierte en cómplice necesario, ocultando que la supuesta "precisión" gringa hoy tiene a Caracas sin luz y a familias buscando a sus muertos bajo los escombros.

4. No es "Tutela", es Saqueo (La Confesión de Vance): Si quedaba alguna duda del móvil económico, el vicepresidente J.D. Vance la disipó hoy con una frase que debería helarnos la sangre: "El petróleo robado debe ser devuelto". Léanlo dos veces. Para la Casa Blanca, el crudo bajo el suelo venezolano no pertenece a Venezuela, sino que es propiedad estadounidense "robada" por el soberanismo. Ya no disimulan. La "Operación Lanza del Sur" no es libertad, es una orden de embargo ejecutada con misiles. Trump no viene a liberar a un pueblo, viene a recuperar los activos de sus accionistas y asegurar la Faja del Orinoco.

Lo más doloroso de estas horas no es la violencia del agresor —que está en su naturaleza imperial—, sino el servilismo del vecino. La prensa chilena ha renunciado a cualquier atisbo de dignidad para operar como la oficina de relaciones públicas del Pentágono. Han reciclado el sangriento guión de Panamá ’89 para imponer una narrativa asfixiante donde la duda está prohibida.

Vemos cómo los matinales le extienden alfombra roja a voceros del intervencionismo, como Guarequena Gutiérrez y otros lobbistas de la ocupación, permitiéndoles justificar sin contrapeso ético el bombardeo de su propia tierra. Nos someten a un chantaje moral perverso: si no celebras la invasión, eres "cómplice de la dictadura". Han borrado a la resistencia institucional venezolana, que sigue en pie, para vender la falsa imagen de un consenso festivo.

Esta trampa mental es un suicidio geopolítico para Chile. Nos hemos transformado en la caja de resonancia de la vergüenza. Y no se equivoquen: esto nos afecta existencialmente. Si hoy legitimamos que Estados Unidos decida a bombazos quién gobierna y quién administra los recursos naturales en nuestro vecindario, estamos firmando nuestra propia sentencia. Mañana, con ese mismo "permiso" que hoy les otorgamos con nuestro silencio cómplice, vendrán a decidir sobre nuestro litio, nuestro cobre o nuestra soberanía en la Antártica bajo cualquier excusa que inventen en el momento.

El secuestro de Nicolás Maduro es un hecho gravísimo, pero el secuestro de la verdad es irreversible. Al comprar esta "fiesta de liberación" fabricada en Washington, estamos hipotecando nuestro futuro como nación independiente, arrodillándonos ante una potencia que nos acaba de recordar, con fuego y sangre, que para ellos no somos repúblicas hermanas, somos simplemente patios traseros disponibles para el saqueo.
Fuente: El Ciudadano

viernes, 2 de enero de 2026

El Sindicato de Prensa Rosario denuncia el robo a El Ciudadano y advierte sobre un ataque a la libertad de expresión

Durante la madrugada del 1º de enero, desconocidos ingresaron al Diario *El Ciudadano* tras romper un vidrio del frente. Se dirigieron al sótano, donde funciona el streaming, y se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, dejando al canal de YouTube del diario sin capacidad para transmitir y grabar sus contenidos diarios

El Sindicato de Prensa Rosario (SPR) expresó su profunda preocupación por el ataque sufrido por el medio cooperativo El Ciudadano, ocurrido durante la madrugada del jueves 1º de enero, cuando personas aún no identificadas robaron equipos esenciales del estudio de streaming. Desde el gremio advirtieron que el hecho compromete la sostenibilidad del proyecto y constituye un grave atentado contra la libertad de expresión y la pluralidad de voces.

Según informaron, los atacantes ingresaron por el frente del edificio, rompieron el vidrio de una ventana y se dirigieron directamente al estudio ubicado en el subsuelo. Allí sustrajeron dos consolas y la totalidad de los micrófonos, dejando al espacio sin capacidad técnica para realizar transmisiones.

El SPR alertó sobre la particularidad del robo, ya que afectó exclusivamente a un área específica del edificio, lo que impide el normal funcionamiento del streaming. Además, remarcó que la reposición de estos equipos resulta sumamente difícil para un medio cooperativo que se sostiene gracias al esfuerzo cotidiano de sus trabajadoras y trabajadores.

Más allá del daño material, el sindicato señaló que este ataque implica la interrupción de las voces de las y los periodistas que realizan el streaming y limita la posibilidad de que el medio continúe marcando la diferencia en un ecosistema comunicacional atravesado por altos niveles de concentración. En ese sentido, advirtió que se trata de un hecho que afecta directamente la pluralidad de voces y el derecho de la sociedad a acceder a información diversa.

Finalmente, el Sindicato de Prensa Rosario se solidarizó con las y los trabajadores de la Cooperativa La Cigarra, de la cual forma parte el streaming de El Ciudadano, y exigió que se investigue el hecho para dar con los responsables y recuperar los elementos de trabajo indispensables para el sostenimiento de la tarea periodística.

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