Una mirada argentina desde Francia
A 50 años del golpe de Estado, los argentinos que viven en el exterior vuelven a mirar hacia su país de origen con preocupación. En Francia, esa mirada se organiza, se debate y también sale a la calle.
La Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia es una organización que desde 2015 reúne a argentinos de distintos orígenes políticos, sociales, económicos y generacionales. Entre sus principales preocupaciones, sus integrantes señalan lo que consideran un proceso de desmantelamiento del Estado, pérdida de derechos sociales, criminalización de las luchas y represión. También advierten sobre el crecimiento del desempleo, la caída de los salarios y el cierre de empresas.
En ese contexto, la Asamblea se movilizó en París durante la visita del presidente Javier Milei y lo declaró persona no grata. La concentración estaba prevista inicialmente frente a la Embajada argentina, pero terminó realizándose en la Explanada de los Derechos Humanos, en la Plaza del Trocadero. Según la organización, alrededor de 500 personas participaron de la protesta, junto con organizaciones políticas, sindicales y sociales francesas y argentinas.
La movilización fue parte de las acciones que la Asamblea desarrolla desde una perspectiva que vincula el presente argentino con la memoria de la última dictadura. Para sus integrantes, la defensa de la democracia, de los derechos sociales y de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia constituye un principio que no depende de quién gobierne.
Raúl Maio, integrante de la Asamblea, explica que la organización nació en 2015 a partir de una preocupación concreta: el final de un período democrático identificado por sus integrantes con un gobierno popular y el comienzo de una etapa neoliberal que, según su mirada, podía poner en riesgo derechos sociales adquiridos.
Desde entonces, sostiene, la Asamblea construyó un espacio común entre personas con posiciones políticas diferentes, pero que comparten algunos principios que consideran irrenunciables.
"El principio absoluto son las leyes de Memoria, Verdad y Justicia, la defensa de la democracia y de los derechos sociales adquiridos en Argentina", señala Maio. Esos principios, agrega, son defendidos "cualquiera sea el gobierno".
Informar sobre la Argentina
La tarea de la organización no se limita a la denuncia. Uno de sus principales objetivos es informar a la sociedad francesa sobre lo que sucede en Argentina.
Lo hacen a través de manifestaciones, peticiones, conferencias y actividades culturales. También organizan proyecciones de películas realizadas en Argentina y mantienen vínculos con asociaciones, sindicatos, partidos políticos y organismos de derechos humanos. "Es informar sobre qué es lo que pasa en Argentina", resume Maio.
Esa tarea, explica, incluye tanto aquello que la Asamblea considera negativo como experiencias que entiende positivas o valiosas. La crítica aparece especialmente cuando sus integrantes observan lo que consideran un avasallamiento de derechos sociales, situaciones de represión, persecuciones o pérdida de derechos.
Maio insiste en que esa posición no está dirigida contra una persona o una organización política determinada, sino que responde a una concepción general de defensa de los derechos.
Milei en París
La llegada de Milei a Francia colocó a la Asamblea en una nueva etapa de movilización. El viaje había sido anunciado y preparado con anticipación y, para Maio, tenía un componente que excedía lo estrictamente diplomático.
Desde su perspectiva, el objetivo fundamental era económico: atraer inversiones y capitales hacia la Argentina para profundizar la explotación de sus recursos naturales.
"No es para vender la inteligencia argentina, lo que somos capaces de hacer, sino fundamentalmente para explotar riquezas naturales nuestras que se las lleven", plantea.
La Asamblea siguió durante aproximadamente un mes los preparativos de la visita y convirtió ese viaje en el eje central de su actividad política en Francia.
Según Maio, el interés que encontró fue considerable. En parte, porque la Argentina aparece ante determinados sectores políticos y mediáticos franceses como una suerte de laboratorio de políticas económicas y sociales que trascienden sus fronteras.
El integrante de la Asamblea sostiene que el gobierno de Milei presenta en Francia una versión de su gestión centrada en la baja de la inflación, el equilibrio de las cuentas públicas y el superávit. Esa mirada, afirma, no incorpora las consecuencias sociales que la organización considera centrales.
Para contraponer esa narrativa, sus integrantes difundieron información entre periodistas, sindicatos y partidos políticos franceses.
Maio habla de más de 400.000 puestos de trabajo perdidos desde la llegada de Milei, alrededor de 30.000 empresas cerradas, una apertura importadora que considera casi total y una fuerte recesión. También pone el foco en la pérdida del poder adquisitivo y, especialmente, en el deterioro de áreas vinculadas al Estado.
"Es terrible lo que está pasando allí", afirma al referirse a trabajadores de la educación, la medicina y la investigación. A su juicio, se trata de una destrucción que será "muy, mucho" difícil de recuperar.
La discusión argentina cruza las fronteras
La discusión sobre la Argentina encontró también un escenario francés atravesado por el crecimiento de la extrema derecha. Maio señala que Francia atravesaba un proceso electoral y que la posibilidad de un avance de la extrema derecha formaba parte de las discusiones políticas del país. En ese contexto, sostiene, Milei aparece como un símbolo de determinadas políticas de liberalización económica y retroceso de derechos sociales.
Para la Asamblea, el fenómeno tampoco es exclusivamente argentino. Maio observa un avance de fuerzas de extrema derecha en Europa, Estados Unidos y distintos países de América Latina, aunque reconoce características diferentes en cada caso.
Lo que encuentra en común es un proyecto económico que, a su entender, comparte algunos elementos con el modelo impulsado por Milei.
Ese debate también llegó al periodismo francés. Maio remarca que los constantes enfrentamientos del presidente argentino con periodistas despertaron especial atención.
"Milei está acostumbrado a insultar a los periodistas", sostiene, y cuenta que medios franceses analizaron sus declaraciones, sus insultos y la frecuencia de esos episodios. También menciona comunicados de rechazo y pedidos dirigidos al presidente francés, Emmanuel Macron, en relación con la visita oficial.
La protesta en el Trocadero
La movilización en París fue el resultado de esas semanas de trabajo. La Asamblea había previsto inicialmente concentrarse en las inmediaciones de la Embajada argentina, donde habitualmente realiza sus protestas. Pero la visita presidencial modificó el dispositivo y los manifestantes fueron desplazados hacia el Trocadero.
El cambio de lugar tuvo, según Maio, una importancia simbólica. No impidió, sin embargo, que la protesta reuniera a unas 500 personas, según la organización.
La movilización tuvo además una característica política poco habitual: estuvieron representados los cinco partidos de la izquierda francesa. Participaron el Partido Comunista, La Francia Insumisa, el Partido Socialista, los ecologistas y Revolución Permanente. "Todos vinieron a darnos un apoyo fundamentalmente a los trabajadores y al pueblo argentino", cuenta Maio.
El integrante de la Asamblea interpreta esa presencia también como una señal hacia la sociedad francesa. Desde su perspectiva, la política impulsada por Milei "no es la querida ni la apreciada ni sostenida por el pueblo francés".
A la movilización se sumaron las centrales sindicales CGT y Solidaires, junto con distintas organizaciones sociales francesas y latinoamericanas. Muchas de ellas están vinculadas a la defensa de los derechos humanos y, particularmente, a la situación de los presos políticos en Argentina.
Maio puso el foco en dos casos que, desde la perspectiva de la Asamblea, siguen siendo especialmente relevantes: el de Milagro Sala y el de Cristina Fernández de Kirchner. "Tenemos dos personas muy importantes en Argentina que siguen siendo presas políticas. Son dos mujeres, no por casualidad", sostuvo. Sobre Sala, recordó que lleva "más de 10 años y 6 meses de presa" y que ya se acerca a los 3.900 días de detención. En cuanto a Fernández de Kirchner, señaló que lleva más de un año privada de su libertad. "Y las dos son presas políticas", afirmó.
Inversiones, recursos y ambiente
Pero para la Asamblea, la dimensión política de la visita de Milei es apenas una parte del problema. El otro gran eje está en las inversiones que el presidente argentino buscó promover durante su estadía en Francia.
Maio sostiene que el viaje no tuvo como objetivo prioritario atraer capitales para desarrollar fábricas, rutas o infraestructura, sino inversiones destinadas a la explotación de materias primas. Entre ellas ubica especialmente la minería y el petróleo, actividades vinculadas, según su interpretación, con los recursos naturales de distintas provincias argentinas.
El problema, desde esa perspectiva, no es únicamente económico. También es ambiental.
Maio pone el foco en las regiones cordilleranas, donde el agua constituye un recurso escaso. Una explotación minera más profunda, advierte, podría generar un impacto especialmente grave en esas zonas.
"Cualquier producción de esto necesita mucha agua que no sé de dónde la van a sacar", plantea. En su interpretación, el riesgo es que las provincias y las poblaciones reciban una parte menor de los beneficios económicos mientras deben afrontar las consecuencias ambientales de la explotación.
Entre las empresas francesas que identifica aparece Total, una de las grandes compañías petroleras internacionales, a la que atribuye un compromiso de inversión de 10.000 millones de dólares en Argentina. También menciona a Eramet, vinculada a la explotación de litio. Ambas empresas ya tienen presencia en el país y, según Maio, proyectan ampliar su producción.
La delegación argentina que acompañó a Milei, agrega, incluyó a 13 gobernadores y a un grupo de empresarios interesados en posibles negocios.
Para Maio, todavía no es posible conocer todas las conclusiones económicas del viaje. Sin embargo, anticipa que el Gobierno seguramente presentará los acuerdos como un éxito.
Desde la perspectiva de la Asamblea, ese éxito tendría otra lectura. "El éxito de ellos va a significar una pérdida enorme para nuestra gente", afirma.
Lo que puede venir después de Milei
La organización ya comenzó a pensar en una nueva etapa de trabajo. Si las empresas francesas profundizan sus inversiones en Argentina, la Asamblea buscará establecer contacto con ellas para explicarles lo que considera el costo social y ambiental de sus actividades.
Maio cuestiona además la legitimidad política de entregar recursos naturales bajo las actuales condiciones. Sostiene que, aunque el Gobierno haya sido elegido democráticamente, sus políticas pueden entrar en contradicción, según su interpretación, con principios democráticos y constitucionales, entre ellos la defensa de la soberanía.
"Este hombre las está regalando", dice al referirse a las riquezas naturales argentinas. Su advertencia apunta también hacia el futuro. Las empresas que hoy aprovechen las condiciones ofrecidas por el Gobierno, sostiene, podrían encontrarse mañana con decisiones diferentes tomadas por otros gobiernos o por nuevas mayorías políticas.
"No van a poder seguir haciendo lo que puede permitirles Milei", afirma.
Memoria, Verdad y Justicia
La Asamblea ya conoce, por otra parte, el efecto que puede tener una campaña sostenida en Francia. Maio recuerda el episodio ocurrido en la Casa Argentina, cuyo director había sido designado durante la gestión de Milei y al que acusa de haber sostenido posiciones negacionistas. Según su relato, el funcionario retiró una placa vinculada con los 30.000 desaparecidos de la última dictadura argentina para el 24 de marzo.
La reacción de las organizaciones argentinas en Francia derivó en una campaña que, según Maio, terminó involucrando a la Municipalidad de París y al Ministerio francés de Relaciones Exteriores. Finalmente, el funcionario fue despedido.
Para la Asamblea, ese episodio dejó una enseñanza: la presión social puede modificar decisiones. "Esto es para decir que se puede", sostiene Maio.
La memoria, en ese sentido, no aparece para la organización como una referencia exclusivamente ligada al pasado. A 50 años del golpe de Estado, sus integrantes la utilizan también como una forma de leer el presente y de intervenir sobre las discusiones que consideran centrales para la Argentina.
Una lucha que cruza fronteras
Ahora, el desafío será seguir lo que ocurra después de la visita presidencial. La Asamblea buscará conocer los acuerdos económicos entre Argentina y Francia, identificar a las empresas involucradas y explicar ante la sociedad francesa cuáles pueden ser, desde su perspectiva, las consecuencias de esas inversiones.
La disputa que plantea Maio no se limita entonces a la política argentina ni a una protesta puntual contra Milei. Se extiende hacia el terreno económico, ambiental y social y busca interpelar también a quienes, desde Francia, puedan beneficiarse de la explotación de los recursos argentinos.
"Si no respetan a Argentina, si no respetan la ecología argentina, tampoco vamos a respetarlos a ellos nosotros", advierte.
En París, mientras tanto, las luchas argentinas se cruzan con las francesas. Estudiantes, trabajadores, sindicatos y organizaciones sociales vienen protagonizando movilizaciones en defensa de la educación y los servicios públicos, contra los recortes y por mejores condiciones laborales y salariales. La Asamblea intenta tender un puente entre esas demandas y las que llegan desde Argentina.
A 50 años del golpe de Estado, la reivindicación de la Memoria, la Verdad y la Justicia se mezcla así con una preocupación por el presente. Desde Francia, los integrantes de la organización intentan explicar qué sucede en la Argentina y construir alianzas con quienes consideran que las políticas de ajuste, privatización, pérdida de derechos y explotación de los recursos naturales no son un asunto exclusivamente argentino.
Para Maio, la defensa de esos derechos sigue siendo la razón de ser de la Asamblea. Y también el punto de partida de una advertencia que, desde París, busca atravesar las fronteras: lo que ocurre en Argentina puede ser observado como un experimento, pero sus consecuencias —sociales, económicas, ambientales y políticas— pueden proyectarse mucho más allá del país.
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