domingo, 18 de febrero de 2007

Buscando algo para escuchar...

Encontré a Víctor Hugo Morales, haciendo la segunda mañana en Radio Continental (en Rosario 107.5 mhz), hablando de la responsabilidad de la dirigencia de River en lo hechos de violencia acaecidos en la última semana. Víctor Hugo no eludió referirse al papel que le cabe a los periodistas, decía el: "Esto forma parte de las desgracias del periodismo. Algunos son capaces de tener quince minutos al aire a Riquelme en el noticiero para hablar de nada y no se ocupan de los temas que deberían ocuparse". La noche anterior Sergio Gendler, en Telenoche, había entrevistado a la “nueva” figura de Boca Juniors.

domingo, 4 de febrero de 2007

Enrique Albistur está obsesionado con el periodismo crítico, con la revista Noticias y con el Diario Perfil

Declaraciones del secretario de Medios al diario La Nación
Amenazó con iniciar una demanda civil a periodistas y directivos. Consultado sobre la publicidad oficial y la discriminación a algunos medios, no dudó en reconocer que esa práctica sólo incluye a la Editorial Perfil. Antecedentes claves para intentar comprender la posición del funcionario que debería velar por una buena relación entre el Gobierno y el periodismo.
Por Darío Gallo (Editor Ejecutivo de Noticias)
El secretario de Medios, Enrique "Pepe" Albistur, dio su segunda entrevista periodística a un medio nacional desde que asumió en ese cargo en 2003, y en la mayor parte de la misma se encargó de atacar la revista Noticias; a su fundador, Jorge Fontevecchia; y al diario Perfil. En ese entrevista que dio al diario La Nación, Albistur amenaza con iniciar una demanda civil a periodistas y directivos de la revista Noticias, para quienes en julio de 2005 había pedido cárcel.
Cuando se le pregunta si se arrepintió de iniciar esa querella, el secretario de Medios que debería velar por la buena relación entre el gobierno y el periodismo, dice: "No. ...Y siento indignación cuando leo una nota en la que insinúan, sin decirlo expresamente porque no se atreven, que uno es un corrupto. Retiré la querella porque se interpretó como un atentado a la libertad de expresión. Todavía no hice la demanda civil, pero la voy a empezar".
El enojo de Albistur con la revista Noticias se remonta a octubre de 2003. A sólo cinco meses de la asunción de Néstor Kirchner, la revista puso en tapa "El apriete K" y allí se contaba por primera vez cómo el Gobierno apretaba periodistas y a medios de comunicación, premiando o castigando mediante el manejo de la publicidad oficial que administra Albistur.
La periodista de La Nación le pregunta por esa práctica corrupta de asignar la publicidad oficial a "medios amigos" y discriminar a los críticos y el secretario de Medios responde sin ponerse colorado: "¿Por qué no le damos a algún medio? Estamos hablando de un solo caso, que es la Editorial Perfil. A la revista Noticias y al semanario Perfil no le damos publicidad oficial porque pertenece a un tipo de periodismo amarillo, sensacionalista con rasgo de extorsión".
La obsesión de Albistur con los medios fundados por Jorge Fontevecchia no es nueva. Luego de las primeros artículos en Noticias que cuestionaban el manejo de la publicidad oficial y se remarcaba la situación de las empresas de Albistur (ejerce el monopolio de los carteles de vía pública de la ciudad de Buenos Aires), el secretario de Medio envió a su socio, el empresario Carlos Ávila, para que mediara con Fontevecchia. ¿El ofrecimiento? Según contó el propio Fontevecchia en Noticias y luego lo ratificó Ávila, Albistur estaba dispuesto a poner publicidad oficial, pero si los medios de Perfil "disminuían su visión crítica".
A lo largo de la entrevista a La Nación, Albistur cae una y otra vez en los medios de Perfil y en la revista Noticias. Cuando le preguntan por el manejo de la comunicación oficial en el Caso Gerez, él desmiente los manejos oficiales para usufructuar el hecho. Mientras la mayoría del periodismo nacional había difundido la liberación del albañil de Escobar repitiendo la versión oficial, Noticias publicó en tapa "la vergonzosa operación del Gobierno" para manipular el caso.
La cronista de La Nación le recuerda al secretario de Medios aquello que contó Noticias sobre "la casualidad de que Canal 7 llegara antes de que se produjera la liberación del albañil", y que todo ocurriera pocos minutos después de que el presidente Kirchner "amenazara a sus secuestradores" por la cadena nacional. El secretario de Medios vuelve a ofuscarse: "¡Qué interpretación retorcida la de esos periodistas que son unos muchachos fracasados! Es como cuando Fontevecchia dice que yo voy a terminar siendo el María Julia Alsogaray de este gobierno. Ni él es Jacobo Timerman, ni yo soy María Julia Alsogaray".
En su segunda entrevista a un medio nacional, Albistur no aprendió la lección y lo hace para atacar a los medios críticos. Su primer reportaje se lo había dado en el 2004 a la revista Poder, del ex ministro menemista José Luis Manzano. En aquella ocasión, lo había hecho para desmentir una investigación de Noticias, que había publicado que el gobierno gastaría ese año más de ochenta millones de pesos en publicidad oficial. Esa edición de la revista Poder tuvo una gran campaña de publicidad. Su tapa apareció en los carteles de vía pública que administra en forma irregular Albistur, desde que "ganó" una licitación durante la gestión de Carlos Grosso.
Luego se comprobó que Noticias se había quedado corta. Y que ese año, el Gobierno gastó casi cien millones. Ahora, en el 2007, el secretario de Medios repartirá 235 millones de pesos en sus medios amigos. Parte de ese dinero irá para financiar publicaciones como "Siete Días", una revista de escasa tirada pero cuya tapa también es difundida en todos los carteles de Albistur. Sobre todo cuando en esa publicación montada para desprestigiar a "los enemigos del Gobierno", ataca al fundador de Noticias con la misma obsesión y perseverancia que lo hace Albistur.

Pepe sigue haciendo de las suyas, quiere medios domesticados

"Los periodistas ya no son intermediarios necesarios"
Influyente y contovertido, es la primera entrevista que concede desde que ocupa su cargo como secretario de Medios de la Nación

Por Susana Reinoso, Diario La Nación

"Estamos arreglando la Casa de Gobierno para el próximo que venga", dice en tono jocoso el secretario de Medios de la Nación, Enrique "Pepe" Albistur, 59 años, divorciado, siete hijos. Es el funcionario de confianza del jefe de Gabinete de Kirchner, Alberto Fernández, con quien ha mantenido no pocos roces dado su estilo vehemente. Fue en su despacho en la Casa Rosada, frente a la histórica Plaza de Mayo, donde Albistur concedió la primera entrevista de su gestión para charlar en exclusiva con LA NACION.
Sorprende que, en un año electoral en el que la exposición pública de los funcionarios más próximos a Kirchner se medirá palmo a palmo, el secretario de Medios haya accedido a una charla sin condiciones. Hasta su estilo, a menudo distante y algo agresivo, se ha vuelto amigable. Incluso se mostró dispuesto a reconocer errores. Admitió, por ejemplo, que la asignatura pendiente del Gobierno es estrechar el contacto con dueños y editores de medios. "Es lo que vamos a hacer este año", afirmó.
De Albistur, sus detractores dijeron en 2003, cuando Kirchner asumió, que el presidente le había pagado con el cargo las deudas de la campaña que el empresario hizo impecablemente. Conocía al dedillo las debilidades del opositor, porque también le había hecho la campaña a Carlos Menem en 1989. También dicen que utiliza discrecionalmente los fondos públicos asignados para publicidad oficial. Y que, ya sea motu proprio, o por mandato del Presidente y de Fernández, divide la pauta publicitaria entre medios amigos y enemigos.
En su declaración de principios, la OEA señala como violaciones a la libertad de expresión "las asignaciones discriminatorias negativas y positivas de la publicidad". Y dice que mientras "la asignación negativa se otorgaría a un medio para inducirlo a no informar desfavorablemente sobre quienes están en el poder", "la positiva exige que el beneficio se exprese favorablemente".
Los amigos de Albistur aseguran que se ganó el puesto porque es un peronista de larga militancia, que comenzó a los 16 años vinculado al sindicalismo justicialista. Que puede moverse con facilidad entre "la progresía intelectual del peronismo y los sindicalistas" y que sus inicios fueron con la cartelería partidaria en la vía pública, observando al maestro Carpani. Sus amigos dicen también que la fortuna de Albistur, un coleccionista de arte argentino, es legítima y que "Pepe es un seductor, un tipo que le cambió la estética al justicialismo. Por eso ha podido trabajar como empresario publicitario para tantos candidatos".
Hace un par de semanas, Albistur volvió a darle un disgusto al Presidente al enfrentarse con los empresarios mendocinos Daniel Vila y José Luis Manzano, ex ministro del Interior del gobierno menemista, por un entuerto con una adjudicación directa de publicidad callejera en Mendoza, a favor de su hijo Juan Ignacio, a quien Albistur cedió la empresa de publicidad familiar, según contó durante la charla con LA NACION. No obstante, aún es titular de la frecuencia de Radio Cariló (FM 103.9).
En Buenos Aires fue titular, hasta que cedió sus empresas hace poco menos de dos años a sus hijos y su ex mujer, de la firma Wall Street, que explota las carteleras en la vía pública porteña. A este negocio accedió de la mano del ex intendente Carlos Grosso. Su socio es el empresario Carlos Avila, asociado a su vez con sus enemigos Daniel Vila y José Luis Manzano, en el Grupo América.
Durante la entrevista con LA NACION, en la que estuvo tenso pero afable, se ofuscó varias veces al hablar de la dirigente del ARI, Elisa Carrió, del empresario de medios Jorge Fontevecchia y de la revista Noticias . En un tramo de la charla reconoció que era secretario de Medios cuando dio un paso al costado en el voluminoso negocio de la publicidad en vía pública de Buenos Aires. Y en otros defendió al Presidente con vehemencia, pero eligió el tono laxo para hablar, por ejemplo, de los beneficios que el Gobierno ha concedido a algunos empresarios de medios.
-¿Por qué decidió dar esta entrevista?
-El diario en el que vos trabajás es de la oposición, o mejor dicho crítico, pero es un diario en serio. Los funcionarios de este gobierno nos matamos por trabajar y nos gustaría que hablen más de lo que hacemos bien, y no tanto de lo que hacemos mal. Pero la función de ustedes es marcar lo que hacemos mal, que por suerte es menos que lo que hacemos bien.
-Existe en la opinión pública la impresión que este gobierno divide a los medios en amigos y enemigos y que eso se traduce en la asignación de publicidad oficial.
-Esa es una idea que no está en la gente, sino que es algo que dicen algunos medios. En la comunicación oficial repartimos con ciertos criterios propios, y eso tiene que ver con decisiones políticas, con criterios que tiene una lógica en la pauta publicitaria. Tu pregunta sería: ¿por qué no le damos a algún medio? Estamos hablando de un sólo caso, que es la Editorial Perfil. A la revista Noticias y al semanario Perfil , que Jorge Fontevecchia llama diario, no le damos publicidad oficial porque pertenece a un tipo de periodismo amarillo, sensacionalista con rasgos de extorsión. Es un medio que ha cometido errores periodísticos que no ha reconocido. Como cuando confundió al hijo del Presidente con el yerno del empresario Raúl Moneta. Igualmente, hay muchas revistas a las que no les damos publicidad y tratamos de llevar más a los medios chicos y del interior. Lo más probable es que cometamos algún error y lo iremos corrigiendo.
-¿Por qué el Gobierno no aplica criterios objetivos en la publicidad oficial, ya que pone pautas en revistas que operan claramente en favor de determinados intereses?
-Nosotros les damos publicidad oficial a revistas de espectáculos, especializadas, políticas de todo tipo.
-¿Y cuál es el interés de publicitar actos de gobierno en revistas de espectáculos?
-Porque, por ejemplo, Gente o Pronto llegan al mismo público que lee Caras y Noticias [ambas publicaciones de Editorial Perfil]. Igualmente estos criterios son discutibles. Yo soy un hombre que viene del campo de la publicidad y la pauta de una gestión de gobierno no tiene por qué tener los mismos criterios que una pauta de publicidad privada. Si fuese así, anunciaríamos sólo en los medios que van a los sectores de consumo. Tenemos que llegar a todo el país. Y de hecho, venimos trabajando con ADEPA y hemos mejorado mucho la publicidad en diarios chicos y medianos, porque creemos en los diarios locales. Con eso logramos bancar un pluralismo más interesante.
-¿Por qué $ 225 millones para publicidad oficial cuando Cultura tiene para este año un presupuesto de $ 81.388.000?
-Primero, porque las tarifas han aumentado mucho, en algunos casos entre el 20% y el 40%. Vamos a tener exactamente la misma fuerza comunicacional que el año pasado en función de ese aumento de tarifas. A esto se le agrega el desarrollo de marca país. Este año tenemos un plan de trabajo importante. Y esto es política de Estado. Yo había pedido 250 millones de pesos.
-El poder político en la Argentina parece olvidar que gobierna por mandato de la ciudadanía. ¿Por qué el Presidente no concede entrevistas ni informa sobre los actos de gobiernos a la sociedad?
-¿Qué estoy haciendo yo en este momento? El ministro de Salud, Ginés González García, informa sobre su gestión, el ministro de Educación, Daniel Filmus, informa sobre su gestión todos informamos. Lo que pasa es que los periodistas no entienden que el Presidente tiene un estilo y ese estilo es lo que algunos denominan como "el atril asesino". El Presidente se comunica directamente con la gente. También es un acto de soberbia de algunos periodistas decir que Kirchner comete un error porque carece de intermediación. Eso es lo que les duele a los periodistas: dejaron de ser intermediarios necesarios. Hay cambios culturales que se han producido en la Argentina, pero a los medios y a los periodistas esos cambios culturales no han llegado todavía. Nos siguen tratando como si esto fuese el menemismo. Nos tratan con sospecha. El presidente dice que hay que trabajar más y hablar menos.
-Sin embargo eso no evita que se produzcan errores en el manejo de la comunicación oficial, como ocurrió en el caso Gerez.
-No hubo manejo de la prensa. No usamos a la prensa. Cuando leo en el periodismo amarillo que Canal 7 estaba ahí esperando la noticia yo estaba comunicado con Rosario Lufrano [directora del canal oficial] y le pedí que dejara el móvil en el lugar. El error fue de los medios que se fueron. Como se perdieron la primicia, generaron sospechas sobre el canal público.
-¡Qué casualidad que Canal 7 llegara antes de que se produjera la noticia!
-¡Qué intepretación retorcida la de esos periodistas que son unos muchachos fracasados! Es como cuando Fontevecchia dice que yo voy a terminar siendo el María Julia Alsogaray de este gobierno. Ni él es Jacobo Timerman ni yo soy Maria Julia Alsogaray.
-¿Se arrepintió de haber iniciado una querella contra Noticias ?
-No. Yo me siento un hombre de bien y hago las cosas con buena intención. He trabajado desde los 14 años y he militado desde los 16, soy coherente, tengo una familia... y siento indignación cuando leo una nota en la que insinúan, sin decirlo expresamente porque no se atreven, que uno es un corrupto. Retiré la querella porque se interpretó como un atentado a la libertad de expresión. Todavía no hice la demanda civil, pero la voy a empezar.
-¿Por qué existe esa sospecha permanente sobre usted, sobre sus negocios con el Estado, sobre su fortuna personal?
-(Se ofusca) Perdón, primero no tengo ninguna empresa que trabaje con el Estado. Ni he hecho ningún negocio desde el Estado. Yo, todo lo que tengo, lo puedo justificar ante la AFIP porque pago los impuestos. Algunos que me pegan no lo pueden justificar. Hay mucha gente del sector cultural que no sospecha nada de mí.
-¿Por qué el Gobierno le ha dado tanta ayuda al grupo del empresario Daniel Hadad?
-No creo que lo ayude tanto. Muchos empresarios han acumulado medios durante los últimos años. Lo que pasa es que hay otros empresarios que son malísimos.
-¿No hay una incompatibilidad ética en el hecho de que, siendo usted secretario de Medios, su familia se presente en una adjudicación directa del Estado?
-(Con tono vehemente) Te lo explico: no hay ninguna incompatibilidad. Además, las empresas que yo tengo pasan a ser empresas familiares. ¿Querés que las rife? Mi familia vive de eso, porque su padre se dedicó a la política y gana $ 7000 mensuales. Por supuesto que, cuando decidí incorporarme a este gobierno, le pedí a la Oficina Anticorrupción que me dijera cuáles eran mis incompatibilidades. Pero no le puedo pedir a mi ex mujer y a mis hijos que se suiciden. Lo ilógico es que un grupo de medios [se refiere al Grupo América] haya hecho una persecución contra el hijo del secretario de Medios, porque compite en una plaza que ellos creen propia como es Mendoza. Armaron el modus operandi que tendría un grupo mafioso. Yo soy un valiente que les va a dar batalla. No fue una adjudicación directa. Pero este tema lo tenés que hablar con Juan Ignacio Albistur. Desde acá le vamos a dar batalla a todo lo que tenga que ver con la extorsión y con el manejo de los medios para sus propios negocios.
-Desde la actividad privada, usted hizo campaña para Luder, Ruckauf, Grosso, Menem, Erman González y para Kirchner. ¿No se traicionó un poco?
-No, porque en última instancia yo le hice una parte de la campaña a Menem y... ¿qué era Menem? El que prometia la revolución productiva y el salariazo. ¡Pero nos engañó él! Yo me encargo de que gane las elecciones, no de la forma en que gobierna. En el caso de la campaña de Kirchner, le creí. Quise poner el cuerpo. Después de 30 años, volví a la función pública. Yo había tenido una actuación de ocho meses como director de Difusión del ministerio de Asuntos Agrarios, durante el gobierno de Bidegain.
-Como concesionario de la publicidad en vía pública en la ciudad de Buenos Aires, ¿renunció apenas asumió?
-No inmediatamente. A las empresas renuncié hace unos dos años porque no voy a volver a la actividad privada. A menos que Kirchner me eche.
-O sea que cree en el kirchnerismo para rato.
-No, yo creo que las cosas hay que hacerlas intensamente, pensando que la vida siempre pende de un hilo. Yo hago esto con alegría y me siento muy cómodo en este gobierno.
-¿Le gustaría ser secretario de Cultura?
- (Se ríe) Mmmm sí. Pero no, en realidad lo que me gustaría es que las secretarías de Medios y de Cultura estuvieran juntas. Creo que no se va a dar nunca, aunque a mí me encantaría. La cultura es algo que me interesa mucho.
-¿Y qué le responde a los que dicen que los actos del 25 de mayo los organizó con una empresa suya?
-Que es un mentira total. Ninguna de mis empresas organizó nada. En todos los actos del 25 de mayo fijo los criterios y doy una mano. Mi hija me dio una mano ad honorem . Hasta uso mi propio coche para la función pública.
-¿No cree que al juego democrático le hacen bien la alternancia en el poder y la disidencia?
-Es lógico. Nadie está en contra. Pero que no se preocupen tanto por la alternancia en el poder aquellos que llegan y huyen después como ratas.
-¿Asumiría algún error de gestión, en el estilo ?
-Sí, errores hay Creo que tenemos que tener más relación con los dueños de los medios, con los editores y con algunos periodistas. Es lo que vamos a hacer este año. No hay ninguna razón, salvo la falta de tiempo, para no hacerlo. Creo que hay que mejorar la relación con los medios. Sobre todo tenemos que mejorar el contacto humano con algunos periodistas.
Chávez, la SIP y la oposición
-Organismos internacionales como la SIP, la CIDH y la OEA han expresado su preocupación por lo que consideran un reparto inequitativo de la publicidad oficial entre los medios.
-No lo comparto. Son puntos de vista. No tenemos problemas en discutirlo. Me parece que estuvimos lentos y nos dejamos ganar por un lobby político. Porque sin dar nombres, todos los informes respecto de la pauta publicitaria siempre tuvieron que ver con declaraciones de Lilita Carrió que se prendía en el tema. No hay nada que ocultar, estamos administrando fondos públicos y la información también es pública. Le damos la información a Poder ciudadano. Lo que ocurre es que después Poder Ciudadano hace un manejo muy especial de esas cifras y las interpretan a su manera.
-Nombró a Carrió. Ella y Olivera sufrieron una operación política durante las últimas elecciones, por la que acusaron al Gobierno.
-La resucitamos. Ella vive acusando al Gobierno y diciendo que viene el Apocalipsis. Por suerte no se cumple.
-Después de aquella visita de la SIP que enojó tanto al gobierno apareció una solicitada apoyada por algunos sellos de goma. ¿Tuvo algo que ver esta secretaría?
-Todo me lo atribuyen a mí. No eran tantos sellos de goma porque me vinieron a ver. La SIP tiene una ideología. Y una campaña muy clara para hacer aparecer a este gobierno como si fuera el de Chávez. Con Chávez nos llevamos bien, pero tenemos características especiales y no nos pueden comparar.
-Si todo lo están haciendo bien, ¿por qué tantos organismos respetables ven con preocupación las presiones del Gobierno sobre la prensa?
-Yo no digo que todo se está haciendo bien. Pero no coincido con ese punto de vista. Eso también es una acción de la oposición que no logra tener una representación política y genera ese clima en estos organismos.
-Pero si la oposición no tiene poder adentro, ¿cómo lo tiene afuera?
-Poder no tienen. Como no lo tienen, joden en esos organismos internacionales e inventan sellos.
-La SIP existe, la OEA existe, la CIDH existe
-Si, y existen individuos dentro de esos organismos cuyas ideas a veces no coinciden con las de ciertos gobiernos. Generan sospechas porque no pueden ganar en las urnas. Es muy gracioso que se hable de restricciones a la libertad de expresión cuando nos dicen de todo en todos los medios.

sábado, 3 de febrero de 2007

Pueblo chico, infierno grande: represión al periodismo de provincia

Introducción

Podríamos escribir páginas y páginas analizando los problemas que enfrentan los periodistas de provincia en América Latina. No importa si trata de México, Honduras, Colombia, Perú o Argentina. En esos y otros países uno puede encontrar muchos signos comunes de cómo se reprime al periodismo. Se trata de una realidad a la que aún se presta poca atención en las grandes ciudades. Son casos que pocas veces son tomados en cuenta en los estudios sobre el estado de las democracias.

Se trata de periodistas a quienes les toca enfrentarse solos contra los caudillos locales. Medios que dependen de la publicidad del gobierno local o de los pocos empresarios fuertes de la zona. La represión puede ser mediante la difamación, el corte de publicidad, los despidos, procesos judiciales, las amenazas de violencia, agresiones físicas o los asesinatos. Algunos periodistas o dueños de medios optan por plegarse al poder local. Otros en cambio deciden retarlo.

En lugar de extensos análisis, a continuación se presenta un testimonio de un periodista de la provincia de Misiones, en Argentina. Se trata de Walter Anestiades, quien por denunciar al intendente de un poblado llamado Oberá recibió una buena descarga de represalias. Su historia bien puede ser la de muchos periodistas de provincia en América Latina. Más allá de los hechos narrados, el testimonio de Walter es un llamado de atención sobre lo lejos que estamos en América Latina de vivir en sociedades democráticas y abiertas...

Testimonio

Me llamo Walter Anestiades, de 37 años, porteño. Hace unos 17 años que soy periodista. Los últimos dos en la hermosa tierra de Misiones a la que vine a radicarme por cuestiones personales. Actualmente vivo en Oberá, una ciudad de unos 70 mil habitantes ubicada en el centro de la provincia, una provincia bastante influenciada por ciertas características de las culturas paraguayas y brasileñas.

Hoy por hoy, Misiones es una clásica provincia feudal, en la que el gobernante maneja los tres poderes del estado a su antojo, que trata a la gente no como ciudadanos sino como vasallos y en la que hay dos clases de periodistas: los "comprados" y los que hacen o intentan hacer periodismo dignamente. A éstos últimos el poder los considera opositores. ¿Nuestro pecado? Intentar hacer pensar a la gente, informarla más allá de las gacetillas de prensa que emite el poder y darle micrófono a todas las voces políticas.

En lo particular, Oberá se encuentra hoy gobernada por un intendente llamado Edwaldo Rindfleisch, que maneja todo. Frente a su poder o te sometés - situación que te trae beneficios económicos - o arreglátelas como puedas. Y en ésto último estoy...

Desde el 29 de agosto de 2005 trabajo en una radio llamada FM Centro - 106.3 Mhz - cuyo director propietario es el señor Juan Wells. Al acordar mi ingreso con él, de palabra y sin papeles de ningún tipo, convinimos delante de testigos que uno se comprometía a levantarle la por entonces escasa audiencia de su radio y él a cambio me pagaba una cantidad de dinero por día.

A la fecha de hoy, 25 de enero de 2007, el programa que conduzco - que se llama "Mejor hablar de ciertas cosas", obviamente basado en el temazo de Sumo - es el más escuchado de la ciudad, provocando una verdadera conmoción social y el consiguiente accionar del poder para sacarlo del aire.

Wells solo cumplió con su parte del contrato verbal hasta el 28 de mayo de 2006. Desde entonces, parece increíble, me mantengo con una suerte de "fondo patriótico" que armaron una veintena de oyentes de manera clandestina y sin que trasciendan sus nombres por miedo a la persecuta del poder.

Este dato es sustancial: cualquier comerciante obereño que quiera publicitar en mi programa sabe que entra en una suerte de lista negra del poder y que a partir de entonces su vida deberá ser casi monástica tipo ghandi o la madre teresa, de lo contrario los castigos serán más castigos.

En este año y medio al aire, un funcionario municipal intentó cerrar la radio en febrero de 2006 sin que hasta hoy se conozcan los motivos - de esto hay papeles que se pueden exhibir y que mandé al Foro de Periodistas Argentinos -. Los colaboradores del programa terminan vendiéndose al poder y me patean en contra. Una de ellas me hizo una denuncia penal por, leen bien, haberle dicho que tenía el pelo pajoso y que no me gustaba que usará ropa del tipo hindú. Hay un operador del intendente, llamado Rogelio Rivero, que trabaja en la propia radio y que circulaba por algunos locales comerciales "sugiriendo" que no pongan publicidad en mi programa. Cierta vez, por una supuesta falta de pago, nos cortaron el teléfono pero no para poder llamar nosotros - cosa que podíamos seguir haciendo - sino para que los oyentes no nos puedan llamar ni salir al aire. Novedades argentinas, ahora resulta que el corte del teléfono te permite seguir llamando a vos usuario, pero no podés recibir llamadas.

En Oberá existe una cooperativa llamada Celo - Cooperativa eléctrica limitada de Obera -que es manejada directamente por el intendente. Esta cooperativa es en realidad la caja política de Rindfleich y desde allí se maneja el agua, el servicio de telefonía, el de electricidad, la provisión de garrafas - en Misiones no hay gas natural- y hasta los servicios fúnebres. Hasta para morirse hay que caer ahí. Es tan alto el grado de corrupción que hay ahí adentro que me sería más sencillo resumirte ahora "La guerra y la paz", de Tolstoi.

Como el intendente fracasó en todos sus intentos por sacarme del aire - ante la pasividad cómplice de casi todos los "colegas locales" - tercerizó el servicio. Por intermedio del propio Rivero que antes mencioné, le hicieron llegar al dueño de la radio – Wells - el siguiente ofrecimiento: si me sacaba del aire, la municipalidad local le reconocería a la emisora una supuesta deuda de ocho mil pesos. Claro, como Wells juzgó más interesante económicamente venderse al poder que romperse la cabeza a ver como conseguía publicidad para el programa, entró en la componenda.

Hasta acá te conté quien - el intendente por medio de un operador - y el que - el motivo, que mi programa vuele del aire en este año electoral -. Ahora viene el cómo.

La excusa, el cómo, tuvo que ver con el testimonio de una señora - Ana María Solano - que involucraba a Rivero en cierto tipo de delitos sexuales, testimonio que tenemos grabado. Con esa cinta fuimos a ver a Wells, mis compañeros y yo, a favor de empezar a chequear con por lo menos tres fuentes estos dichos. Esto ocurrió el jueves 4 de enero de 2007. Wells quedó en hablar con Rivero y nosotros al otro día. Ese otro día - viernes 5 - hicimos nuestro programa normalmente. Rivero, súbitamente, se fue al Paraguay. Supuestamente. Fuimos a verlo y su hijo nos dijo que se había ido. Hasta aquí jamás sacamos ni habíamos pensado en sacar esa cinta al aire hasta tener datos más confiables que una mera declaración que Solano prestó porque ella misma nos buscó para hablar y desahogarse. El lunes 8 nos presentamos a trabajar y la emisora estaba cerrada. Jamás volvimos a salir al aire.

Resultó ser que la tal Solano nos hizo una denuncia a mis compañeros y a mí diciendo a la policía que la habíamos acosado para obtener su testimonio contra Rivero, que la habíamos apretado. Un verso que con solo escuchar la cinta con sus dichos no se lo cree ni una criatura.

Al tiempo empezó una verdadera campaña de difamación. Rivero aparece en otro medio – afín al intendente - asegurando que le quisimos implantar pruebas en su contra, y aseverando – atención - que no íbamos a trabajar mas en FM Centro porque "criticamos al intendente y eso no se puede hacer". Además me descalifico por venir de "de afuera", de Buenos Aires, a ponerle palos en la rueda al intendente. Todo esto que te narro en palabras escritas, está grabado.

En nuestra propia radio no nos volvieron a dejar entrar y otro pseudo periodista aseguro que - ante el constante llamado de oyentes que querían saber que había pasado con el programa - que habíamos querido incriminar a un compañero en cuestiones falsas. Wells, el director, aseguraba lo mismo y que solo volveríamos al aire cuando esto se aclarara. Como te darás cuenta, salieron a aclarar lo que nunca jamás se había dicho. Censura previa, cola de paja, miedo a que saquemos el material al aire, o todo eso junto y el Intendente atrás de Rivero y de Wells.

El miércoles 10 nosotros mismos le hicimos escuchar a Rivero, a Wells y a la propia señora Solano la cinta con el testimonio. Casi se desmayan porque no sabían que habíamos grabado. A partir de este hecho y hasta hoy, Rivero, el periodista de centro que nos acusó, y la tal Solano, olímpicamente se borraron de la ciudad. Wells cambio el discurso. Empezó a decirles a los oyentes - que seguían llamando - que ahora no íbamos a salir al aire hasta no firmar un contrato. Su abogado nos presento un contrato, efectivamente, que decía que debíamos pagarle el espacio a razón de 1500 pesos por mes, pero no desde enero de 2007 sino desde julio de 2006. De haber firmado es fácil sacar cuentas hasta donde nos hubiéramos endeudado. Creeme, si alguna vez me conoces personalmente, yo tengo cara de tonto, pero es la cara nomás...

En todo este tiempo en nuestra propia radio jamás nos dieron derecho a réplica, cosa que hicieron dos medios colegas por la presión de la propia gente. Gente que, esto es hermoso, hizo una marcha por la vuelta de nuestro programa un día de enero en pleno verano y bajo la lluvia en una plaza pública. Esto paso el jueves 11 de enero de 2007. Esta parte es la única realmente hermosa y conmovedora.

A Wells lo denunciamos ante el Ministerio de Trabajo. Se presento y dijo desconocer toda relación laboral e incluso comento que nosotros le debíamos plata. No tenemos abogado local permanente porque en esta ciudad de una o de otra manera todos trabajan para el poder, o sea que estamos solos, sin laburo y peleando en pelotas como diría el Gral. San Martín.

Don Miguel de Unamuno sostenía que "siempre hay que decir la verdad y especialmente cuando no conviene". Bueno, en Oberá conviene menos que nunca...

Un saludo enorme y gracias por la preocupación.

Walter

Contactos:

  • Juan Wells, dueño de Fm centro: +54- 3755 15521705
  • Intendente Edwaldo Rindfleich : +54- 3755 15690312
  • Rogelio Rivero : +54- 3755 428481 (de 13 a 15 hs.)
  • Prensa de la municipalidad de Oberá: +54- 3755 408469 o 408468

La introducción de este documento fue preparada por Jaime López, encargado de servicios de red de la Red Probidad, jalopez@probidad.orgEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla . El testimonio fue escrito por el periodista Walter Anestiades, walteranestiades@yahoo.com.ar

Fuente: http://probidad.net

domingo, 28 de enero de 2007

Hrant Dink y la misión del periodista

Por Stephen Kinzer, Foto: Der Spieguel
La última vez que me encontré con Hrant Dink, el periodista turco-armenio que fue asesinado en Estambul el viernes 19, sentí una repentina necesidad de hacer algo más que sólo intercambiar un saludo amable. Esto fue hace varios meses y estábamos disfrutando de una de las grandes delicias turcas: una cena a bordo de un barco en el Bósforo. Pero la vida para Dink ya no era una delicia. Estaba siendo ferozmente atacado por la prensa ultranacionalista y parecía callado y preocupado.

Le dije lo importante que era su trabajo, cuánto apoyo tenía en Turquía y otros países, y que se había convertido en un héroe periodístico. "Entiendo", contestó simplemente. "No me detengo".

Dink era la cabeza más visible de un creciente número de turcos que quieren llevar a su gobierno a admitir que quienes encabezaron la masacre masiva de armenios en 1915 fueron los líderes del Imperio Otomano en pleno desmoronamiento. Estos son los mismos turcos que quieren que su país rompa con su pasado autoritario y complete su marcha hacia la democracia plena.

Pero algunos nacionalistas turcos se sienten amenazados por el avance de su país hacia la modernidad. En los 80 asesinaron a balazos a los principales periodistas turcos. En los 90 concentraron el fuego en los nacionalistas kurdos. En los últimos años muchos turcos se habían permitido creer que esos tiempos malos habían pasado. Pero al acercarse una nueva campaña electoral, la retórica nacionalista está reapareciendo en discursos políticos y en periódicos partidistas. Esa retórica contiene horribles insinuaciones sobre los armenios, kurdos y miembros de otros grupos minoritarios, que serían supuestamente una amenaza para la unidad nacional turca y su supervivencia.

Raros son los funcionarios del gobierno o los jefes militares que condenen esa retórica. Algunos no sólo la alientan sino que protegen a los acusados y evitan que se los condene. Eso ha dado aire a los radicalizados y los lleva a pensar que el Estado los apoya tácitamente.

Con su silencio y al no condenar ataques como uno con bombas hace 14 meses en el pueblo kurdo de Semdinli, los líderes políticos y los comandantes militares turcos ayudaron a crear el marco para el asesinato de Dink. En su periódico semanal, Agos, que se publicaba en turco y armenio, Dink escribía lo que quería, negándose a respetar tabúes tácitos que maniatan a la prensa turca. Fue acusado varias veces del crimen orweliano de "insultar a la turquedad". En una ocasión fue condenado, aunque su condena quedó en suspenso. Cada vez que aparecía ante las cortes, una multitud de ultranacionalistas lo cubría de insultos e intentaba atacarlo físicamente.

Es la misma banda que insultó a los gritos al novelista ganador del premio Nobel, Orhan Pamuk, cuando fue llevado a juicio el año pasado. Dink estuvo junto a Pamuk, dándole su apoyo en el juicio, lo que incentivó aún más la furia de los militantes nacionalistas.

Los nacionalistas turcos creyeron haber logrado una gran victoria cuando, a fines del año pasado, la Unión Europea suspendió las conversaciones para convertir a Turquía en miembro de la UE. Aún esperan revertir la marea democrática que recorre su país. Algunos parecen creen que, si no pueden hacerlo condenando a quienes piensan libremente, pueden lograrlo con el asesinato. Este ataque fue rechazado en toda Turquía. Sin duda va a galvanizar a los numerosos y cada vez más envalentonados defensores de los derechos humanos.

Su primer paso quizás sea intensificar la campaña por el rechazo del artículo 301 del código penal turco, que impone una serie de restricciones a la libertad de prensa. Lograrlo y terminar de reformar el sistema político no será fácil. Turquía se ve desgarrada por una crisis de identidad que hace época. Está muriendo la vieja tradición política de opresión, pero en su agonía se vuelve preocupantemente violenta. Los líderes políticos y sus colegas en uniforme parecen creer que pueden tolerar e incluso hacer uso de ideólogos ultranacionalistas. El asesinato de Dink muestra lo peligroso que es ese curso.

Stephen Kinzer fue jefe de la corresponsalía del New York Times en Estambul y autor de Crescent and Star: Turkey Between Two Worlds . Traducción: Gabriel Zadunaisky, LA NACION y The Boston Globe

Un fallo a favor de la utopía

Por Orlando Barone - La Nación - © 2005 - Foto RTA
¡Vivan los cortes! Y no muera nadie. Me tomo un mate aunque no sea mi costumbre. Me como una empanada de pescado de río. Adapto mi tono de voz a esa cadencia de cuchillas y de agua. Leo a Juanele Ortiz y a Mastronardi. Me acuerdo de Isidoro Blaisten. De un gaucho judío amigo mío y del premio de poesía que obtuve, cuando era poeta, en el Colegio Nacional de Concepción. Me voy al carnaval de Gualeguaychú. Le mando saludos a la princesa Máxima de Holanda. ¡Al fin! Una cortesía de La Haya. Un corte al anticorte.

Habría que ser demasiado tieso de estructura y excluirse de la pertenencia sin ningún remordimiento para no compartir la alegría de esa gente. La que desde hace meses fue obligada a la tensión y ahora es aliviada por una súbita caricia.

Compatriotas que vivían sin molestar a nadie fueron molestados por una intrusión de excepcional tamaño económico, ambiental, ético y estético. Te construyen un monstruo de hormigón y cemento delante de tus playas, de tus aguas y tus árboles; te dicen que con suerte cada tanto -eso sí, no siempre- vas a oler un hedor a huevo podrido y que a veces las aguas bajarán turbias, y encima habría que aplaudirlos viendo cómo avanzan delante de tus ojos.

Te muestran cuánto se enriquece el mundo aunque vos te empobrezcas y te exigen reprimir tu desconfianza. Así no vale.

Si el hipotético progreso global tiene sus costos y se los quieren hacer pagar a los damnificados no quieran que paguen resignados a deshojar la margarita frente al río. Y rogando que no salga el pétalo del dióxido furtivo. Son entrerrianos, no subsaharianos acostumbrados a que les roben hasta la arena del desierto y a dejar todo y subirse a una balsa.

Del norte viene la pastera gigante y de allí cerca, del norte también vino este increíble reparo jurídico. No debe de haber habido antes un fallo como éste de La Haya que -disculpen la cacofonía- haya causado una sorpresa así provocadora. Los que deseaban lo contrario no entienden ni van a entender nunca este corte de manga al prejuicio. Tampoco debe de haber antecedentes de que un anuncio como éste tan esperado y tan manipulado haya desaugurado en bloque a los pronosticadores. Los únicos que acertaron son aquellos que se impusieron la esperanza y naturalmente, en su gran mayoría, son los asambleístas. Los protagonistas de los cortes. Hay gente que está tan en contra que el único corte que aprueba es “El corte inglés”, cuando viaja. O el corte de la torta si la porción más grande lo favorece. Pero, miren qué raro, el corte en La Haya resultó inocuo.

El tribunal actuó latinoaméricamente: no nórdicamente. Y como inclinado a comprender y tolerar la trama emocional inspiradora.

La que hizo reaccionar a un pueblo que, ante la latente amenaza de un daño, se plantó pacíficamente para modificar la situación que compromete su existencia.

Por eso adhiero a la momentánea alegría de este fallo: porque calma y refuta. Calma a los vulnerados y refuta a los disciplinadores; a los que donde ven un reclamo inconsecuente con el mercado quieren pararlo, por las dudas.

A los uruguayos les quedaría la hidalguía de reconocer en los gualeguaychuenses la misma “garra” charrúa que ellos lucen legendariamente. ¿ O en igual situación de acechanza no la pondrían en funciones?

Y aun si mañana los vulnerados no lograran el objetivo, perdurará la dignidad de la resistencia. Aunque éste -la resistencia- es un atributo que la obediencia y la resignación no consideran. No.

Porque no responde a la realidad ni al pragmatismo sino a la utopía.

viernes, 26 de enero de 2007

El periodista del siglo

Por Daniel Prieto Castillo
Periodista Ryszard Kapuscinski nació en Polonia en 1932. Después de estudiar en la universidad de Varsovia fue corresponsal en el extranjero desde 1958 hasta 1981, cubriendo 17 revoluciones en 12 países del Tercer Mundo. Entre sus libros más importantes se encuentran “La Guerras del Fútbol y otros reportajes” (Anagrama, 1992); “Imperio” (Anagrama, 1994) y “Ebano” (Anagrama, 2000), una lúcida mirada a la compleja realidad del continente africano, con sus guerras, miseria e injusticia, galardonada con el premio Viareggio. También publicó “Los cínicos no sirven para este oficio” (Anagrama, 2001) así como un libro con sus fotografías tomadas en el continente Africano (“Desde África”, Altair, 2001). En el 2004 apareció “Los cinco sentidos del periodista”, primer libro de la colección Nuevo Periodismo que desarrollan conjuntamente la FNPI y el Fondo de Cultura Económica, así como un libro con sus fotografías tomadas en el continente Africano (“Desde Africa”, Altair, 2001). En una consulta realizada por la revista mensual Press fue distinguido con el título de Periodista del Siglo; también ha sido galardonado con el premio Príncipe de Asturias en comunicación y humanidades en el 2003, el premio J. Parandowski del Pen Club, el premio Goethe (Hamburgo), el premio de la fundación A. Jurzykowski (Nueva York) y el Prix de l´Astrolabe (Francia). Además del español, habla fluidamente 7 idiomas.

A este hombre un periodista joven le preguntó en una oportunidad qué iba a buscar a las guerras que cubría. Respondió sin titubear: cuando voy a la guerra busco la ternura, busco la compasión, busco la solidaridad. Y así fue siempre, en cada una de sus páginas asoman quienes sufrieron las guerras y no los rostros de los guerreros. Tenía como principio el contacto directo con la gente; desde el Hilton, decía, no se puede hacer periodismo. Entonces iba a dormir a las aldeas en África, en el suelo, donde fuera, compartía la comida y las penurias de quienes a menudo son objeto de un periodismo basado en el conteo de cadáveres y el espectáculo. “Para mí es fundamental que un reportero esté entre la gente sobre la cual va, quiere o piensa escribir. La mayoría de la gente de este mundo vive en muy duras y terribles condiciones y si no las compartimos no tenemos derecho, según mi moral y mi filosofía, a escribir”.

Su tecnología: una libreta de notas y la cámara fotográfica que utilizó con tanta riqueza como su escritura. Su trabajo estuvo atravesado por una capacidad de escándalo inextinguible, tenía una ética a toda prueba, como la que reclama su amigo Gabriel García Márquez a través de la siguiente imagen: “La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón”.

Ética que lo llevó a sostener su mirada y su capacidad de diálogo con el ‘otro’ de distintas culturas. “Al toparse con el ‘otro’, la gente tuvo, pues, tres alternativas: hacer la guerra, construir un muro a su alrededor o entablar un diálogo”. Sin esa ética, sin esa capacidad de reconocer al ‘otro’, de reconocerse entre otros, no se puede hacer periodismo, y menos cuando se trata de alguien que no cesó nunca de moverse en distintos contextos humanos. “Cabe señalar que el concepto del ‘otro’ suele definirse desde el punto de vista del hombre blanco, del europeo. Pero hoy día, cuando cruzo a pie una aldea montañesa de Etiopía, los niños me siguen en alegre tropel y me gritan: “¡Ferenchi, ferenchi!” (“extranjero, otro”). Este es un ejemplo del desmantelamiento de la jerarquía del mundo y sus culturas. Los otros, en verdad, son tales, pero, para estos otros, el ‘otro’ soy yo. En este sentido, todos estamos en el mismo bote. Todos los habitantes de nuestro planeta son el ‘otro’ para los ‘otros’, Yo para ‘ellos’ y ‘ellos’ para ‘mí’”.

Nada más lejos de su práctica que el afán de la primicia y de la noticia descontextualizada. Su trabajo cotidiano y su obra toda se nutrieron de la convivencia y de la relación humana en su más profundo sentido: “Los años vividos entre pueblos remotos me enseñaron que la bondad hacia el prójimo es la única actitud que puede tocar el punto sensible, humano, del ‘otro’”.

El ‘otro’, aún en su extrema pobreza, irradia bondad, poesía, sólo que para reconocerla hace falta acercarse a ellas y tener la mirada para sentirlas: (en una aldea de Senegal) “... cuando llegaba la noche, la gente se juntaba desde las siete a contar sus historias, y era ese el momento más literario, más bello, más fantástico del día. Era toda una poesía”.

Fue, junto con García Márquez, Tomás Eloy Martínez, entre otros de los grandes escritores de nuestro tiempo, un representante del nuevo periodismo, o periodismo narrativo. “En el nuevo journalism nos damos cuenta de cómo los métodos tradicionales de periodismo no reflejan la riqueza de la situación que se describe. Es e buscar ayuda en los métodos de la literatura...”.

Un periodismo centrado en seres humanos, basado en el relato de sus vidas en situaciones como las que vivió este hombre de prensa: “Yo soy un pobre reportero que no tiene desgraciadamente la imaginación de escribir. Si yo la tuviera jamás habría ido a estos terribles lugares en donde estuve. Además creo que si se logra escribir sobre lo que pasa en el mundo, esto tiene mayor peso que las obras de ficción”.

El periodismo, como toda profesión, necesita modelos. Hemos perdido a uno de ellos, periodista del siglo, periodista de la ética, del respeto por el otro, del culto de la palabra bien trabajada, del relato. Hombre que con su práctica y todo su ser ennobleció por décadas de incesante labor nuestro querido oficio.
Publicado en el Diario Los Andes, 26 de enero de 2007.

jueves, 25 de enero de 2007

A 10 años...



(Fotos: José Luis Cabezas, DyN, Telam, Fernanda Forcaia; Ilustración: Hermenegildo Sabat)

Cronología del caso
Por Alicia Salinas
La madrugada del 25 de enero de 1997 el fotógrafo de la revista Noticias José Luis Cabezas fue secuestrado en la puerta de su casa cuando llegaba de la fiesta del empresario Oscar Andreani, en Pinamar. Lo asesinaron en una cava de General Madariaga: lo esposaron, le pegaron dos tiros en el cráneo y después quemaron su auto. El crimen causó conmoción y se transformó pronto en un escándalo nacional. En meses previos Cabezas había sufrido amenazas.

La investigación fue dificultosa y enmarañada, con la disputa entre Menem y el gobernador de la provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde como telón de fondo. Al principio se intentó introducir en la causa la versión de que Cabezas era un extorsionador y que lo mataron porque amenazaba a una prostituta con difundir fotos en las que se la veía desnuda. Fue la pista falsa de los Pepitos.

En 1998 Alfredo Yabrán se suicidó con un tiro de escopeta en un campo de Gualeguaychú, Entre Ríos, días después de que la justicia librara una orden de captura en su contra. Este empresario con estrechas vinculaciones con el menemismo, que salió a la luz cuando el ex ministro Cavallo lo nombró en el Congreso en agosto de 1995, estaba sospechado de ser el autor intelectual del crimen.

El 2 de febrero de 2000 la Cámara de Apelaciones de Dolores determinó que hubo un plan "deliberado y frío" para asesinar a Cabezas y que ese plan fue ejecutado por una banda compuesta por policías y delincuentes comunes. Éstos últimos recibieron el nombre de Horneros por provenir del barrio platense de Los Hornos. Estaban ligados a la hinchada de Estudiantes y “trabajaban” para algunos punteros políticos.
La Cámara condenó a prisión perpetua al ex jefe de seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos, en carácter de instigador. A reclusión perpetua a los ex policías Gustavo Prellezo, en calidad de autor, Aníbal Luna y Sergio Camaratta como copartícipes primarios. Prellezo era oficial de Judiciales de la oficina de Mar de Ajó, Luna oficial de calle de Pinamar, Cammarata jefe de la jurisdicción de Santa Teresita.
Los cuatro horneros fueron sentenciados a prisión perpetua como partícipes primarios: Horacio Braga, Gustavo González, Héctor Retana (que murió en prisión) y José Luis Auge.

En diciembre de 2002 fue condenado a prisión perpetua el ex comisario de Pinamar Alberto Pedro Gómez, acusado de "liberar" la zona.

El 13 de noviembre de 2003 el Tribunal de Casación bonaerense redujo las condenas y como los "horneros" quedaron sentenciados a penas de entre 18 y 20 años de cárcel, desde diciembre de 2004 hasta abril de 2005 la Cámara Penal de Dolores los fue excarcelando previo pago de abultadas fianzas.

En 2004 Casación también atenuó las condenas de Ríos (a 27 años), de Camaratta (a 25) y Luna (a 24). Los dos últimos recuperaron la libertad el año pasado tras pagar 40 mil pesos de fianza.

En octubre Ríos fue beneficiado por la Cámara penal de Dolores con prisión domiciliaria, aunque hay quienes afirman que se trata de un eufemismo. El mes pasado un reportero gráfico lo habría fotografiado fuera de su casa.

El argumento de la justicia para conceder las libertades fue la aplicación de la llamada ley del dos por uno (nº 23.390), que permite la libertad si se han cumplido las dos terceras partes de la pena. La norma, que ya fue derogada, computa doble cada día de detención sin sentencia firme. También se tuvo en cuenta la “buena conducta” de los condenados en prisión.

El ex oficial Prellezo es el único cuya condena no fue atenuada y deberá permanecer tras las rejas a perpetuidad. Gómez también continúa detenido.

Desde hace 10 años José Luis Cabezas nos mira desde el emblemático volante que se difundió masivamente tras su asesinato. Esa mirada contundente continúa interpelando y pidiendo que no haya olvido. Por eso nuestro compromiso es con la memoria, nuestra lucha es contra la impunidad. Repudiamos que casi todos los miembros de la banda de delincuentes que lo mató estén en libertad a pesar de la gravedad del hecho por el que fueron juzgados. ¿Quién paga sus fianzas? ¿Quién financia a sus costosos abogados?

El asesinato de Cabezas nos golpeó a todos los argentinos, quiso aleccionarnos. Su muerte no es ni más ni menos importante que la de tantas otras víctimas que cayeron en esta última década. Pero es especial en el sentido de que transmitió un mensaje mafioso: no se metan con el poder, no busquen la verdad, no muestren la impunidad. Los homicidas no lograron su objetivo porque nuestro compromiso sigue siendo el de trabajar con la información, contra la censura, por el derecho de la población a enterarse, a conocer, a decidir.

La sociedad comprendió de inmediato el mensaje mafioso que entrañaba el crimen, cometido con métodos que hacían recordar a los de la dictadura. Las movilizaciones en todo el país fueron un conjuro contra el terror que pretendía sembrarse. Demostraron el hartazgo y sobre todo la necesidad de que la justicia esclareciera la verdad sobre el crimen y sancionara a sus ejecutores. La muerte de Cabezas se convirtió en un símbolo de lo que no queremos que suceda nunca más.

El 28 de noviembre José Luis hubiera cumplido 45 años. Pagó con su vida el hecho de ponerle rostro al enigmático magnate telepostal Alfredo Yabrán. Hasta que en febrero de 1996 José Luis lo fotografió caminando con su esposa en una playa de Pinamar, su retrato era ignorado públicamente. A Cabezas lo mataron por hacer su trabajo, por investigar.

Los periodistas sólo somos el nexo entre la información y la comunidad. Cuando nos silencian, nos acorralan y nos agreden desde los sectores de poder o desde los propios medios de comunicación, toda la sociedad pierde. La lucha es cotidiana, intestina, continua. La lucha es por poder expresarnos libremente para que la ciudadanía ejerza su derecho a estar informada. Por eso en este camino no podemos ni debemos estar solos. Necesitamos de los lectores, de los radioescuchas, de los televidentes, de los usuarios de Internet. De toda la gente.

En estos últimos diez años hemos atravesado como país todo tipo de situaciones traumáticas e injustas. Los periodistas sufrimos despidos, censuras, amenazas, achiques, precarización, pasamos a trabajar para los grandes multimedios que pase lo que pase nunca pierden. La corrupción no es un hecho aislado. Hoy sigue habiendo una trama de impunidad, una cadena de omisiones, una agresión a la libertad de expresión. No somos indiferentes a estos ataques, bregamos por la pluralidad informativa, por el respeto a nuestra tarea, por un nuevo esquema de la propiedad de los medios, por la siempre postergada ley de radiodifusión. Por justicia para todas las víctimas.

A veces parece que tantas injusticias y tantas muertes nos anestesian. Por eso tenemos que construir la memoria, fortalecer la democracia, no cejar en nuestro reclamo por garantías para trabajar y vivir en paz. José Luis Cabezas está presente, nos mira y todavía nos pide que como sociedad no olvidemos, que no permitamos que se reproduzcan las condiciones que hicieron posible su asesinato. Y no lo olvidamos, como tampoco a los compañeros que la dictadura hizo desaparecer por intentar cumplir con el compromiso de informar. Aunque por la lógica perversa de los medios ya no sean noticia.

No se olviden de Cabezas es una frase que aún tiene sentido, una consigna que nos obliga a recordar y a luchar por un presente donde la corrupción, la mafia y las muertes no sean moneda corriente.

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