Por: Tzvetan Todorov
Las democracias salieron victoriosas de su enfrentamiento con el totalitarismo, y no las ponen en peligro, realmente, las teocracias que se instalan aquí o allá. Sí, en cambio, se ven amenazadas por las derivas que provienen de su propio interior.
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En Francia, el ejemplo clásico de este abuso es la tentación del Poder Ejecutivo de orientar la práctica de la justicia. Es así como hemos visto al presidente de la República iniciar acciones legales en un juicio reciente, convirtiéndose simultáneamente en juez y parte. "Yo confío en la justicia", declaró para dar testimonio de su imparcialidad, pero podría haber agregado: sobre todo porque la carrera de los jueces depende directamente de mí.
No menos indispensable es la autonomía de los grandes medios de comunicación respecto del Poder Ejecutivo. Francia no ha alcanzado el grado de confusión entre estas instancias que se ve en Italia, donde el presidente del consejo controla varios canales de la televisión pública, siendo dueño de varios canales privados... De todos modos, en virtud de una modificación reciente de las normas, es el Gobierno, y no una instancia autónoma, el que elige a los directivos de los medios públicos. Los nombramientos se consideran ligados a intereses personales. Van en ese mismo sentido las intimidaciones sufridas por distintos periodistas: un redactor de Libération fue detenido y sometido a cacheos humillantes por un caso de difamación; un periodista de Le Monde también, porque cubrió una manifestación considerada indeseable.
Para mantenerse fiel a los principios de la democracia, el Poder Ejecutivo debe preservar la autonomía no solamente de los otros poderes, sino también de ciertas actividades, como la búsqueda de conocimiento.
Vincent Geisser, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica, inició un estudio relacionado con los docentes provenientes de migraciones magrebíes. En 2007, la dirección administrativa le pidió que interrumpiera sus investigaciones; se descubrió que en el CNRS un "funcionario de seguridad y defensa" estaba encargado de vigilar todas las investigaciones sociológicas y sociopolíticas consideradas "delicadas" y sobre todo las relativas al Islam. La decisión del CNRS nos deja perplejos: ¿hay que prohibir una investigación por miedo a que los resultados desagraden al poder? Es romper todos los termómetros para que la fiebre no suba.
NdE: Todorov advirtió en una charla en Madrid el año pasado que "El miedo a los bárbaros nos puede convertir en bárbaros"
Fuente: Diario Clarín