El año 2025 dejó un saldo sangriento para la libertad de expresión: periodistas asesinados, medios asfixiados y un poder que ve en la verdad a su principal enemigo, advierte La Opinión, el diario en español más leído de Estados Unidos, fundado en 1926 en Los Ángeles y la Agencia The Associated Press. Los ataques a la prensa revelan una estrategia global de silenciamiento que amenaza la democracia y deja a los ciudadanos indefensos frente al abuso del poder.
La libertad de prensa necesita más aliados
Quienes amamos la libertad de expresión debemos hacernos el firme propósito de combatir y denunciar los ataques contra los medios de comunicación, que tuvieron en 2025 uno de sus años más perniciosos.
Desde las trincheras de los conflictos y las oficinas de los gobiernos así como desde la industria misma, los golpes recibidos por los comunicadores han sido devastadores.
Afirma el Comité para la Protección de los Periodistas que por lo menos 126 personas vinculadas a los medios -85 de ellas debido a los bombardeos en Gaza- fueron asesinadas en 2025.
Esto, además en un clima de casi total impunidad en donde los crímenes cometidos que no se pagan se convierten en el abono de nuevas violaciones que tampoco llegarán ante la justicia.
En EEUU, la llegada al poder de una Administración de corte fascista y con una enorme tendencia a la censura, ha convertido a los periodistas en su enemigo público número uno, acusándolos de difundir noticias falsas cuando no siguen la narrativa oficial y presionándolos con la amenaza de millonarias demandas por contenidos que no se adhieren al gusto de Trump.
Diferentes reglas de juego en la cobertura de instituciones clave como el Pentágono y marginamiento de servicios que se niegan a llamar al Golfo de México como Golfo de América solo dan la idea de que el juego de la Casa Blanca sigue un libreto de corte dictatorial salido de los mismos manuales que se usaban en la Alemania Nazi.
Parte de la problemática consiste en que la gente de la calle poco sabe de esta estrategia demoledora: según el Centro de Investigación Pew, solo 36% de los estadounidenses afirma estar al tanto de esta nociva relación entre el Gobierno y la prensa.
Masivos recortes a medios públicos como la cadena NPR y un panorama económico recesivo en el que las inversiones publicitarias sufren la incertidumbre creada por el vaivén del tema tarifario impulsado por la misma Administración, completan un panorama desolador.
Las reacciones de la mayoría de los medios y la sociedad a los comentarios del presentador Jimmy Kimmel tras la muerte del activista de derecha Charlie Kirk son apenas un rayo de luz en una noche de tinieblas. La solidaridad de los defensores de la primera enmienda gana batallas pequeñas en medio de esta sangrienta guerra.
Un informe de Muck Rack y Rebuild Local News registrado por la agencia AP da cuenta de que en 2002 había 40 periodistas por cada 100.000 habitantes en EEUU, mientras que hoy esa cifra es apenas poco más de ocho.
Lo cierto es que quienes pierden con una prensa atacada somos todos.
Sin unos medios independientes que fiscalicen los abusos, quienes estén mejor conectados con los gobiernos son quienes tienen carta blanca para hacer lo que mejor les parezca, desafortunadamente y como ocurre muchas veces, en perjuicio del bien común.
Este año que ya comenzó defendamos nuestros medios, apoyémoslos manifestándonos y comprando su contenido. Solo ellos nos protegerán cuando los abusos de los poderosos vengan por nosotros. Y cuidémonos de la propaganda del Gobierno.
2025, un año difícil para los periodistas, con pocas esperanzas de mejora
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con reporteros antes de embarcar en el Marine One, en la Casa Blanca, el 19 de diciembre de 2025, en Washington
Por: David Bauder, AP
Desde casi todas las perspectivas, 2025 ha sido un año difícil para cualquiera que se preocupe por la libertad de prensa.
Es probable que sea el año más letal jamás registrado para periodistas y trabajadores de medios de comunicación. El número de agresiones a reporteros en Estados Unidos casi iguala el de los últimos tres años juntos. El presidente de Estados Unidos reprende a muchos de los que le hacen preguntas y llamó "cerdita" a una mujer. Y las filas de quienes realizan este trabajo continúan reduciéndose.
Es difícil pensar en una época más oscura para los periodistas. Así lo afirman muchos, como Tim Richardson, exreportero del Washington Post y director del programa de periodismo y desinformación de PEN America. "Se puede afirmar con seguridad que el ataque a la prensa durante el último año ha sido probablemente el más agresivo que hemos visto en tiempos modernos."
Seguimiento de asesinatos y agresiones a periodistas
A nivel mundial, las 126 personas de la industria de los medios de comunicación asesinadas en 2025 hasta principios de diciembre igualaron el número de muertes en todo 2024, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), y el año pasado se batió un récord. Los bombardeos israelíes en Gaza causaron 85 de esos decesos, 82 de ellos de palestinos.
"Es extremadamente preocupante", dijo Jodie Ginsberg, directora general del CPJ. "Desafortunadamente, no se trata solo del número de periodistas y trabajadores de medios asesinados, sino también de la falta de justicia o de que se rindan cuentas por esos asesinatos".
"Lo que sabemos tras décadas de trabajo es que la impunidad genera impunidad", agregó. "Así que el fracaso a la hora de abordar los asesinatos de periodistas crea un entorno en el que esos asesinatos continúan."
El Comité para la Protección de los Periodistas estima que hay al menos 323 reporteros encarcelados en todo el mundo.
Ninguno de los fallecidos este año era de Estados Unidos. Pero trabajar en suelo estadounidense también ha sido peligroso. Se han reportado 170 agresiones a periodistas en el país este año, 160 de ellas a manos de las fuerzas de seguridad, según el U.S. Press Freedom Tracker. Muchas de estas denuncias proceden de la cobertura de las medidas de control migratorio.
Es imposible ignorar la influencia de Trump, que con frecuencia se enoja con la prensa al tiempo que interactúa con los reporteros más que ningún otro presidente que se recuerde, respondiendo con asiduidad a sus llamadas telefónicas.
"Trump siempre ha atacado a la prensa", dijo Richardson. "Pero durante el segundo mandato, lo ha convertido en acciones gubernamentales para restringir, castigar e intimidar a los periodistas."
Periodistas aprenden pronto que tienen una lucha entre manos
The Associated Press lo aprendió rápidamente, cuando Trump limitó el acceso de la agencia para informar sobre él después de negarse a seguir su iniciativa para renombrar el Golfo de México. Esto dio comienzo a una batalla legal que sigue sin resolverse. Trump también ha cerrado acuerdos con las televisoras ABC y CBS News en demandas sobre noticias que no le gustaban, y tiene demandas abiertas contra The New York Times y Wall Street Journal.
Molesto desde hace tiempo por lo que considera un sesgo contra los conservadores en los noticieros de PBS y NPR, Trump y sus aliados en el Congreso recortaron la financiación a la radiodifusión pública en su conjunto. El presidente también ha tomado medidas para cerrar organizaciones gubernamentales que transmiten noticias a todas partes del mundo.
"Estados Unidos es un gran inversor en el desarrollo de medios de comunicación, en medios independientes en países que tienen poco o ningún medio independiente, o como fuente de información para personas en países donde no hay medios libres", indicó Ginsberg. "La eliminación de Radio Free Europe, Radio Free Asia y la Voz de América es otro golpe a la libertad de prensa a nivel mundial."
Otros en la Casa Blanca siguen el ejemplo de Trump, como cuando su oficina de prensa eligió el día después de Acción de Gracias para lanzar una web para quejarse de los medios o reporteros que creen que son injustos.
"Es parte de esta estrategia general que estamos viendo en ciertos gobiernos, en particular en Estados Unidos, para tachar a todos los periodistas que no se limitan (a repetir) la narrativa del gobierno de noticias falsas, como dudosos, como sospechosos, como criminales", manifestó Ginsberg.
El secretario de defensa de Trump, Pete Hegseth, ha retratado a los periodistas como figuras oscuras que merodean por los pasillos del Pentágono para descubrir secretos clasificados como justificación para imponer reglas restrictivas a la cobertura informativa.
Eso ha dado lugar al ejemplo más notable de la respuesta de los reporteros: la mayoría de los medios convencionales renunciaron a sus credenciales para trabajar en el Pentágono en lugar de aceptar las normas, y siguen publicando informaciones a pesar de no trabajar desde allí. The New York Times ha presentado un recurso para tratar de revocar las reglas. El periódico también se defiende públicamente cuando es atacado por el presidente, como cuando se quejó de la cobertura acerca de su estado de salud.
A pesar del esfuerzo más organizado contra la prensa, la población apenas lo ha percibido. El Centro de Investigación Pew dijo que el 36% de los estadounidenses reconoció a principios de año haber oído hablar sobre la relación entre el gobierno de Trump y la prensa, frente al 72% que afirmó lo mismo a la misma altura de su primer mandato.
Las encuestas muestran sistemáticamente que los periodistas nunca han sido populares, y es posible que susciten poca simpatía cuando su trabajo se complica.
"Realmente el daño recae sobre la población, ya que depende de los reportes independientes para entender y escrutar las decisiones que están siendo tomadas por la oficina más poderosa del mundo", explicó Richardson.
Algunos motivos para el optimismo
En su conjunto, el sector de la información lleva más de dos décadas en fase de reestructuración debido, en gran medida, a un colapso en el mercado publicitario, y cada año se multiplican las noticias sobre despedidos como consecuencia de ello. Una de las estadísticas más desalentadoras del año apareció en un reporte de las organizaciones Muck Rack y Rebuild Local News: en 2002, había 40 periodistas por cada 100.000 personas en Estados Unidos y, este año, la cifra se ha reducido a poco más de ocho.
Preguntados por si hay razones para ser optimista, tanto Ginsberg como Richardson señalaron la aparición de algunas organizaciones de noticias locales independientes, brotes de esperanza en un paisaje árido, medios como el Baltimore Banner, Charlottesville Tomorrow en Virginia y Outlier Media en Michigan.
Por mucho que sean ridiculizados en el Estados Unidos de Trump, el influyente director general de Axios, Jim VandeHei, señaló recientemente en una columna que los reporteros de los medios convencionales siguen trabajando duro y son capaces de establecer la agenda del país con sus reportes.
Como dijo a la AP: "Con el tiempo, con suerte la gente recuperará el sentido común y dirá: 'Oye, los medios, como cualquier otra cosa, son imperfectos, pero, hombre, es bueno tener una prensa libre'".
Fotos: Alfred Yaghobzadeh, Abaca Picture Alliance - AP Foto, Julia Demaree Nikhinson, archivo
Fuentes: Diario La Opinión, The Associated Press

